10 de octubre de 1767: el obispo de Chiapas, Miguel de Cilieza y Velasco, consagra la Iglesia de La Merced de Santiago de los Caballeros de Guatemala

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Atrio de la Iglesia de la Merced de Antigua Guatemala aproximadamente en 1915.  Imagen de la colección Yas/Noriega tomada de Wikimedia Commons.

El templo de la Merced de Antigua Guatemala fue llamado originalmente Iglesia de Nuestra Señora de la Merced de Santiago de los Caballeros de Guatemala, y fue una de las últimas iglesias que se construyeron en la hasta entonces fastuosa capital del Reino de Guatemala.  El templo fue consagrado al culto el 10 de octubre de 1767, por el recién nombrado obispo de Chiapas, Miguel de Cilieza y Velasco, quien era originario de Guatemala,  Maestrescuela de la Catedral Primada de Santiago, y quien iba a ser el coadjutor del recientemente fallecido arzobispo de Guatemala, Francisco José de Figueredo y Victoria.

El arzobispo había solicitado a la corona que le asignaran un coadjutor porque ya contaba con 80 años de edad, y estaba ciego, por lo que el Rey accedió y designó a Cilieza y Velasco, pero el arzobispo falleció  el 24 de junio de 1765, antes de que el coadjutor fuera consagrado por lo que ya no ejerció el puesto.   Eso sí, fue nombrado como obispo de Chiapas y hacia allá partió poco después de haber consagrado el templo mercedario.

Cilieza murió en 1768, pero el templo de la Merced sobrevivió los terremotos de Santa Marta que destruyeron la ciudad de Santiago de los Caballeros en 1773, y fue utilizado como una parroquia luego de que los mercedarios fueron obligados a trasladarse a la Nueva Guatemala de la Asunción en 1778, con todo y la imagen de Jesús Nazareno que era el patrón jurado de la Capital del Reino de Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


7 de agosto de 1736: nace en España quien sería el arzobispo de Guatemala Cayetano de Francos y Monroy, quien lideró la construcción de la Nueva Guatemala de la Asunción, reformó la educación del Reino y fundó el Colegio de Infantes

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Fotografía de principios del siglo XX del arzobispo Cayetano de Francos y Monroy, tomada por Juan José de Jesús Yas.  Imagen obtenida de Wikimedia Commons.

El arzobispo de Guatemala, Cayetano de Francos y Monroy nació en Villavicencio de los Caballeros, España, el 7 de agosto de 1736. El 26 de noviembre de 1777, por consulta de Cámara, fue nombrado arzobispo de Guatemala, nombramiento era difícil ya que era en sustitución del arzobispo Pedro Cortés y Larraz, quien se negaba a aceptar el traslado de su arquidiócesis hacia la ciudad de la Nueva Guatemala de la Asunción, luego de que la capital de la capitanía, Santiago de los Caballeros de Guatemala fuera destruida por los terremotos de Santa Marta en 1773. Cortés y Larraz comprendía que el traslado iba a debilitar la posición del clero en los asuntos de Estado del Reino de Guatemala y por ello se resitía a trasladar al clero secular a la nueva ciudad.

Inicialmente, Francos y Monroy decidió no aceptar el cargo que le ofrecían, pero el 20 de noviembre de 1778 fue presionado por el gobierno real, y finalmente se embarcó en Cádiz a principios de mayo de 1779. Fue acompañado por una cuantiosa corte que incluía un provisor, un secretario, un capellán, un caudatorio, un mayordomo, siete pajes y un maestro de pajes, y quienes fueron elegidos cuidadosamente con un fin político definido: retomar el control de clero guatemalteco que se encontraba en estado de rebelión casi abierto contra la autoridad del Capitán General Martín de Mayorga.

El siete de octubre de 1779, con una escolta de ocho caballeros, entró en la nueva ciudad de Guatemala, la cual apenas se estaba empezando a construir. Había arribado a Guatemala con diecisiete individuos de su familia, gastando en el viaje 64,240 pesos., y se encontró con que los frailes de las órdenes regulares, que habían vivido en suntuosos conventos en Santiago de los Caballeros, ahora lo hacían en ranchos de paja, mientras que las monjas y beatas seguían en sus conventos en la arruinada ciudad. Además, la única construcción religiosa sólida que existía era la Ermita del Carmen.

Un mes antes de la llegada del nuevo arzobispo, Cortés y Larraz publicó una carta pastoral denunciando la llegada de un usurpador y amenazando con excomulgarlo, pero eso no inmutó a Francos y Monroy, quien tomó sus primeras medidas al recién llegar, nombrado a un cura párroco para el pueblo indígena de Jocotenango y luego fue en persona a buscar a la destruida Santiago de los Caballeros de Guatemala a las beatas de Santa Rosa. Cortés y Larraz comprendió entonces que era inútil seguir resistiendo, y huyó de Guatemala.

El arzobispo Francos y Monroy estuvo muy involucrado con las corrientes liberales de los filósofos ingleses y del francés Juan Jacobo Rousseau, los cuales habían proporcionado nuevos lineamientos en la pedagogía y la formación intelectual de los infantes, y por ello, inició en la Nueva Guatemala de la Asunción una reforma educativa. Cuando el arzobipso llegó a su nueva arquidióces, solamente estaba en funcionamiento la escuela de Belén, que había sido fundada por el santo Hermano Pedro de Betancourt, y el resto de escuelas no funcionaban desde que los jesuitas habían sido expulsados en 1767. Por su parte, el resto de entidades civiles y religiosas estaban trabajando arduamente en construir sus nuevos edificios tras el traslado. Francos y Monroy fundó entonces dos escuelas de primeras letras, la de San José de Calasanz y la de San Casiano, a las que donó de su propio peculio cuarenta mil pesos para su funcionamente; además, también fundó el “Colegio San José de los Infantes” el domingo 10 de junio de 1781, el cual sigue activo hasta la fecha. Y también contribuyó económicamente con seis mil pesos para finalizar la construcción del Colegio y Seminario Tridentino de Nuestra Señora de la Asunción, quince mil pesos para el del colegio de seises, aproximadamente cincuenta mil para la iglesia y beaterio de Santa Rosa (ya que ésta era la catedral temporal) y la casa del Obispo.

Tras su ardua labor, para la que contó con el apoyo del nuevo Capitán General, Matías de Gálvez, el seis de diciembre de 1782 Francos y Monroy informó al rey que había trasladado a la nueva ciudad la catedral (aunque ésta quedó temporalmente en el Beaterio de Santa Rosa), el colegio seminario, los conventos de religiosos y religiosas, beaterios y demás cuerpos sujetos a la Mitra; todos ellos habían sido trasladados a edificios formales o en construcción. Es importante destacar que para terminar estas obras Francos y Monroy había tenido que dejar la obra del palacio Arzobispal por un lado, y conformarse con vivir en una incómoda casa de alquiler, careciendo de oficinas y habitación para su familia.


BIBLIOGRAFIA:


1 de agosto de 1898: fallece el mayor general Calixto Mendizábal, exministro de la Guerra y héroe de las revoluciones de 1897

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Retrato del mayor general Calixto Mendizábal publicado en “Revista Militar” en 1899.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Calixto Mendizábal nació en La Antigua Guatemala en 1837 e inició su carrera militar el 7 de noviembre de 1854 como soldado en la guarnición de su ciudad batal, en el ejército conservador del general Rafael Carrera; el 6 de noviembre de 1858 fue ascendido a subteniente, dándose de baja en diciembre de 1859.

El 1 de enero de 1862 se enlistó nuevamente, y el 30 de enero de 1863 fue ascendido a teniente, saliendo para la campaña contra el ejército del general liberal salvadoreño Gerardo Barrios, y en donde se hizo acreedor a la Cruz de Honor en la batalla de Coatepeque. Luego participó en la toma de Santa Ana y en la de San Salvador, que cimentaron la hegemonía del general Rafael Carrera en Centroamérica. Al regresar a Guatemala fue ascendido a capitán graduado y por sus servicios contra la revolución de 1868 que se alzó contra el gobierno del mariscal Vicente Cerna y Cerna fue ascendido a capitán efectivo el 14 de mayo de 1868.

En 1869 fue nombrado comandante general de San Marcos, y desde allí participó en los combates de la Revolución Liberal de 1871, en el bando del gobierno conservador. Por su calidad militar, los liberales lo aceptaron en sus filas y lo nombraron comandante de armas de Jutiapa, siendo ascendido a Comandante General de los departamentos del oriente de Guatemala, en donde estuvo hasta el 1 de abril de 1874; fue ascendido a teniente coronel el 7 de abril de 1873 y a coronel el 13 de noviembre del mismo año.

Ya siendo general, Mendizábal fue ascendido a Mayor General por el presidente interino, el licenciado Manuel Estrada Cabrera el 13 de febrero de 1898 por su excelente foja de servicios, y, acuerdo a la publicación oficial “Revista Militar“, falleció de causas naturales por una enfermedad que padecía, el 1 de agosto de 1898. Sin embargo, en 1945, el escritor conservador Rafael Arévalo Martínez en su obra “¡Ecce Pericles!” señaló que Mendizábal fue envenenado por Estrada Cabrera poco después del fracaso de la invasión del ex-ministro Próspero Morales.

De acuerdo a Arévalo Martínez, Estrada Cabrera preparaba para sus enemigos un chocolate que contenía un potente veneno que le proporcionaba el farmecéutico español Antonio Macías del Real, quien era su amigo personal y quien además había sido editor de la revista cultural “La Ilustración Guatemalteca” y su biógrafo durante la campaña presidencial de 1898. Arévalo Martínez indica que la información la obtuvo de un folleto que un grupo de exiliados guatemaltecos en Estados Unidos que se autodenominaba “Junta Libertadora” había publicado en inglés en ese país en 1914.

De acuerdo a esta versión, Estrada Cabrera recelaba de sus principales generales, ya que el prestigio de éstos era considerable luego de haber sofocado las revoluciones de 1897 y la invasión de Morales en 1898. Por ello el 1 de agosto de 1898, el presidente convocó a su despacho al mayor general Mendizábal, y a los generales Gregorio Solares y Luis García León; tras la reunión, Solares fue enviado a prisión, mientras que Mendizábal murió esa misma noche tras beber un chocolate que le ofreció el presidente y García León empezó a padecer de una enfermedad que poco a poco lo fue matando.


BIBLIOGRAFIA:

  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Barbaroux (1899). El 9 de febrero de 1898 en Guatemala. Guatemala: Tipografía de A. Siguere.
  • Junta Libertadora (1914). Red page: via crucis of a Central American Republic; victims of the President of Guatemala (en inglés). Nueva York.
  • La Ilustración del Pacífico (15 de marzo de 1898). «La revolución de septiembre». La Ilustración del Pacífico (Guatemala: Siguere, Guirola y Cía) II (38).
  • Revista Militar (1 de agosto de 1899). «El general don Calixto Mendizábal». Revista Militar: órgano de los intereses del Ejército (Guatemala) I (17).

11 de julio de 1733: asume la presidencia de la Capitanía General de Guatemala el Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos Pedro de Rivera y Villalón

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El convento abandonado de la Escuela de Cristo en la ciudad de Antigua Guatemala en 1920.  Era un soberbio edificio cuando la ciudad era la capital del Reino de Guatemala durante la colonia española. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Nacido en Málaga en 1664, Pedro Rivera y Villalón fue nombrado como gobernador del presidio de Veracruz en 1711, un puesto de mucho prestigio ya que dicho puerto que era entonces la cabecera de los navíos que partían del Virreinato de Nueva España hacia España. Siempre en Veracruz, en 1713 fue nombrado además general de la Armada de Barlovento, ya qu al puerto también llegaban las flotas españolas y debía controlar todos los mecanismos defensivos del enclave.

En 1724, ya como brigadier había llegado a ser gobernador de la provincia de Tlaxcala y luego fue a la capital del virreinato a hacerse cargo de su principal proyecto: la visita a la frontera norte. Esta era una misión larga y difícil y de riesgo, pero las autoridades virreinales necesitaban una visión amplia del estado político y militar de su larga frontera norte y lo eligieron por su excelente hoja de servicios. El cometido era visitar e inspeccionar todos los presidios españoles en dicha frontera para así reestructurar los mismos acorde a los medios físicos y económicos de que se disponían.

Rivera inició su viaje el 21 de noviembre de 1724, y recorrió grandes extensiones del virreinato. En junio de 1727 partió hacia la entonces peligrosa provincia de Texas y la frontera francesa con Luisiana. Finalmente regresó a la Ciudad de México el 21 de junio de 1728, después casi trece mil kilómetros de tránsito e innumerables ataques de indígenas. Con los datos recabados, Rivera fue el primero en elaborar planos de las defensas del virreinato de la Nueva España en la Frontera Norte, y gracias a la enorme cantidad de información militar y económica que pudo recabar, publicó el primer reglamento para los presidios de la frontera norte del virreinato en 1729. De hecho, el diario que escribió del viaje, las noticias sobre las poblaciones y misiones que encontró, así como la información descrita en su derrotero, se convirtieron en un manual de conocimiento indispensable de la frontera norte.

En 1731, como recompensa por sus servicios, y ya con el grado de Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos, fue nombrado gobernador y capitán general del Reino de Guatemala, cargo que asumió oficialmente el 11 de julio de 1733 en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala. En su nuevo empleo, que fue muy tranquilo en comparación con sus puestos anteriores, solamente tuvo agrias disputas con el obispo Pedro Pardo de Figueroa por las competencias entre el Cabildo Eclesiástico y de la Real Audiencia.

El 16 de octubre de 1742 fue sustituido por Tomás de Rivera y Santa Cruz y regresó a la Ciudad de México el 16 de abril de 1743, en donde se retiró y murió en noviembre de 1745.


BIBLIOGRAFIA:


20 de marzo de 1726: el Obispo de Guatemala, Nicolás Carlos Gómez de Cervantes, funda el monasterio de Capuchinas en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala

Ruinas del convento de Capuchinas en la ciudad de Antigua Guatemala a principios del siglo XX.  En esa época, las ruinas estaban abandonadas por el gobierno guatemalteco y eran utilizadas como casa por familias de escasos recursos.    Fotografía de José Domingo Noriega tomada de Wikimedia Commons.

Luego del terremoto de San Miguel en 1717, la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala fue reconstruida.  Poco después, arribó a la ciudad el obispo Nicolás Carlos Gómez de Cervantes, quien provenía de una familia criolla mexicana y tenia dos hermanos que habían llegado a cardenales y cinco que eran obispos de la Iglesia Católica.

El paso de Gómez de Cervantes fue efímero, quien fue electo como Obispo de Guatemala en 1723 y llegó a la ciudad en abril de 1725.  Solamente le dió tiempo de fundar el convento de Capuchinas el 20 de marzo de 1726, antes de salir en noviembre de ese año para Guadalajara, en donde tomó la mitra y sirvió como obispo hasta su muerte en 1754.

El edificio se empezó a constuir en 1731 y fue consagrado en 1736 bajo la supervisión de Diego de Porres. Fue el último convento fundado de la urbe y el primero que abandonó el hábito de exigir dote para las nuevas internas, circunstancia que había impedido a jóvenes de escasos recursos acoger la vida religiosa.

El convento de Capuchinas padeció los terremotos de 1751 y de 1773, y luego de su abandono obligado fue utilizado como refugio de familias de escasos recursos, dado el buen estado en que se encontraba.  Finalmente, luego de que el general Jorge Ubico declarara a Antigua Guatemala como monumento nacional en 1944, empezaron los trabajos de restauración del monumento.


BIBLIOGRAFIA:


1935: filman la película “Las Nuevas Aventuras de Tarzán” en Guatemala

Título de la película “Las Nuevas Aventuras de Tarzán” que fue filmada en Guatemala en 1935. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

VIDEO:

ARGUMENTO:

El francés D’Arnot (quien había rescatado a Tarzán de la custodia de los monos y lo había restituido en Inglaterra como Lord Greystoke), se accidenta con su avioneta en selvas guatemaltecas y es hecho prisionero por una tribu de adoradores de la Diosa Verde, que era un ídolo relleno de joyas y con la fórmula de un explosivo capaz de aniquilar el planeta. Al enterarse de la noticia, Tarzán (interpretado por el actor Bruce Bennett), quien está en África, se une a una expedición que busca la Diosa Verde y viajan por barco hasta Guatemala.

El barco atraca en Puerto Barrios y los expedicionarios se dirigen al poblado indígena de Chichicastenango para encontrarse con el Padre Muller y obtener el mapa que los lleve al templo de la Diosa Verde, pero alguien se les adelanta y lo roba. Deciden partir sin el mapa y dirigirse hacia Río Dulce para finalmente ingresar en la densa selva para encontrar a los adoradores de la Diosa Verde. Tarzán logra seguir el rastro del ladrón del mapa y encuentra el templo de la Diosa Verde, que está en las ruinas de una antigua ciudad española construida sobre los restos de una ciudad maya; Tarzán y todos los exploradores son capturados, pero se salvan de ser sacrificados cuando el ladrón del mapa se roba también el ídolo de la Diosa y los nativos salen a perseguirlo. Tarzán encuentra a D’Arnot entre los nativos, y logra aprehender al malhechores que se habían infiltrado entre los exploradores, luego de que uno de los exploradores utiliza una ametralladora hechiza para matar y espantar a los nativos.

Tras asegurar del ídolo, se dirigen nuevamente a la costa atlántica, pasando por la ciudad maya de Quiriguá y terminando sus aventuras en un poblado de la costa, de nombre At Mantique, que cuenta con buen hotel, marimba y suntuosas instalaciones. La expedición parte de regreso a Europa y Tarzán regresa a su vida selvática en África.

RODAJE:

Sitios en donde se filmaron las diferentes escenas de la serie Las nuevas aventuras de Tarzán

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En los primeros fotogramas de la película se hace un reconocimiento al personal que trabajó en la filmación y se indica que las condiciones fueron sumamente adversas, al punto que muchos de ellos se enfermaron y el sonido fue muy pobre por las condiciones climatológicas adversas; posteriormente, en 1992, el escritor D. Peter Ogden (biógrafo de Edgar Rice Burroughs) viajó a Guatemala para visitar los lugares en los que se rodó “Las nuevas aventuras de Tarzán”. A juicio de Ogden los productores y actores tuvieron que enfrentar numerosas dificultades para movilizarse por las carreteras del país en 1935, pues todavía era muy difícil hacerlo en 1992; siguiendo el itinerario presentado en la película, desembarcó en Puerto San José, (aunque no llevaba el camión con cuatro toneladas de equipos fílmico y de sonido), para luego ir a Chichicastenango (que sirvió como el poblado indígena a donde llegan los expedicionarios antes de internarse en la selva), después a la costa del norte —Puerto Barrios, Livingston, Río Dulce, de ahí a las selvas peteneras en el norte, para regresar a Quiriguá en Izabal.

Ahora bien, la mayoría lugares fueron visitados por los cineastas utilizando la línea férrea de la compañía estadounidense International Railways of Central America (IRCA) en 1935, servicio que en 1992 ya estaba descontinuado y el transporte se hacía por carretera exclusivamente, llevando a Ogden a la conclusión errada de las dificultades de los productores. De hecho, en 1935 (durante el gobierno del general Jorge Ubico Castaneda), el ferrocarril estaba en su apogeo y era controlado por la empresa estadounidense (subsidiaria de la United Fruit Company, empresa multinacional estadounidense y principal apoyo del gobierno guatemalteco) y tenía una estación principal en Puerto San José, otra en Ciudad de Guatemala y otra en Puerto Barrios, lo que permitió a los cineastas transportar todo su equipo cómodamente a la mayoría de las diferentes ubicaciones en donde filmaron.

Las únicas locaciones con difícil acceso en realidad fueron Chichicastenango y la selva petenera, pues no había servicio ferroviario hacia esos lugares y los caminos eran de terracería, aunque se podían acceder por vía aérea. De hecho, era comun que la empresa ferrocarrilera ofreciera paquetes para que turistas visitaran las plantaciones de esa compañía frutera en Izabal y la ciudad maya de Quiriguá (la cual se encontraba dentro de las propiedades de la compañía) y que ofreciera a sus pasajeros la opción de navegar cómodamente por el Río Dulce y el Lago de Izabal hasta la ciudad de Livingston en uno de sus vapores.

Ruinas de la iglesia de San Francisco en 1875; así lucía el interior de la iglesia cuando se rodó allí la película Las nuevas aventuras de Tarzán en 1935. Fotografía de Eadweard Muybridge.Enter a caption

Los lugares en donde se filmó fueron:

  • Chichicastenango: escenas de la aldea indígena en donde los exploradores se reúnen con el Padre Muller buscando el mapa antes de salir hacia Río Dulce. Se aprecia la iglesia y el puente de Gucumatz.
  • Antigua Guatemala: templo de la Diosa Verde; en 1935 la Iglesia de San Francisco estaba en ruinas (ya que fue reconstruida hasta en 1967) y fue utilizada para las escenas en que los expedicionarios son capturados por los adoradores de la Diosa Verde en las ruinas de una «antigua ciudad española construida sobre los restos de una antigua ciudad maya» y están a punto de ser sacrificados.
  • Río Dulce: navegación en piraguas por el río y escena en que Tarzán escapa de varios cocodrilos que le persiguen
  • Puerto Barrios: arribo de los exploradores y partida hacia Europa
  • Selva petenera: escenas de jungla
  • Quiriguá: ciudad en ruinas en donde explican a los exploradores los orígenes de la cultura Maya.
  • Ciudad de Guatemala: el entonces lujoso hotel Palace fue el escenario de las escenas del hotel del imaginario poblado de “At Manatique“.

BIBLIOGRAFIA:

4 de marzo de 1751: terremoto de San Casimiro destruye la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala

Templo de la Merced en 1875.  Su robusta reconstrucción realizada después del terremoto de 1751 le permitió soportar los terremotos de 1773, 1874 y 1976.  Fotografía de Eadweard Muybridge.

Los terremotos estuvieron a la orden del día en la vida de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala desde su fundación en el siglo XVI.  De h echo, durante el siglo XVIII sufrió tres terremotos: el de San Miguel den 1717, el de San Casimiro en 1751 y el de Santa Marta en 1773.  La ciudad fue reconstruida cada vez, hasta que por fin en 1773 se decidió trasladarla a otra ubicación aunque por cuestiones políticas más que prácticas.

El 4 de marzo de 1751 ocurrió el terremoto de San Casimiro, el cual dejó a la ciudad en muy mal estado, a pesar de lo cual fue reconstruida con mucho esmero. Entre los daños que relatan los historiadores están los del Palacio de los Capitanes Generales, el cual hubo de ser reconstruido totalmente por el arquitecto mayor Luis Diez de Navarro, a quien las autoridades de la corona española le solicitaron que el edificio se asemejara al edificio de la sede del poder criollo de Guatemala, el Ayuntamiento, y que tuviera un portal de columnas de piedra con cúpulas en cada sector de intercolumnio, además de ser abovedado el techo del conjunto.

El terremoto también dañó completamente el cimborrio de la iglesia de la Compañía de Jesús, obligando a los jesuitas a solicitar la ayuda de los fieles de la comunidad para rehacer el edificio, que nuevamente quedó catalogado como uno de los más hermosos de toda Guatemala.​  De hecho, el 17 de julio de 1753 concluyen las obras de renovación del empedrado del patio del templo de la Compañía de Jesús.

Arreglaron el perímetro de la Plaza Mayor y el nuevo Palacio del Ayuntamiento se terminó de construir entre 1765 y 1768.​ El arquitecto Juan de Dios Estrada estuvo a cargo de la construcción de la Iglesia de La Merced desde 1749 y el templo de estilo ultrabarroco guatemalteco fue inaugurado en 1767 y cuenta con dos torres-campanarios.  La construcción de este edificio le ayudó a soportar los terremotos de Santa Marta de 1773.

Un período de prosperidad comenzó después del terremoto y la ciudad se beneficia de diferentes obras públicas entre las que se encuentran el empedrado de calles y la fabricación de acueductos para traer agua potable. La ciudad quedó magnífica, al punto que cuando estuvo terminada, rivalizaba con la ciudad de México en belleza y elegancia.

El poeta jesuita guatemalteco Rafael Landívar, descendiente del conquistador Bernal Díaz del Castillo, describió los estragos causados por el terremoto de 1751 en el siguiente poema, que escribió en 1765 y que sería publicado junto con su Rusticatio Mexicana tras la expulsión de los jesuitas de las posesiones españolas en 1767.

BIBLIOGRAFIA:

3 de marzo de 1570: se reabre la Audiencia del Reino de Guatemala en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala

 

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Palacio de los Capitanes Generales en la década de 1880, el cual sería la sede de la Real Audiencia en la Ciudad de Santiago de los Caballeros entre 1570 y 1773.  En 1880 solamente el ala poniente había sido reconstruida.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras el traslado de la Real Audiencia a la villa de Comayagua y luego a la ciudad de Gracias a Dios en 1542, el produrador de la ciudad de Guatemala en la Corte de Felipe II, el señor Francisco del Valle Marroquín le presentó al rey la gran distancia que hay entre la ciudad de Gracias a Dios y la ciudad de México y lo difícil que era obtener recursos, y le suplicó que se ordenara retornar la Real Audiencia a la provincia de Guatemala, en donde se estaba construyendo la nueva ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala en el Valle de Panchoy.

El fraile dominico Bartolomé de las Casas, entonces Obispo de Chiapas, apoyó la solictud con un informe detallado y por real cédula del 28 de junio de 1568 el rey Felipe II ordenó que la Audiencia volviera a residir en la ciudad de Guatemala, nombrando para president al doctor Antonio González, y para Oidores a los licenciados Jofre de Loaiza, Valdez de Cárcamo, Cristóbal Asqueta y para fiscal al licenciado Arteaga.

Los nuevos representantes de la Audiencia entraron a la capital de Guatemala el 5 de enero de 1570, con el real sello y fueron recibidos por los notables de la ciudad. Finalmente, la Audiencia se abrió en la ciudad de Santiago de los Caballeros el 3 de marzo de 1570, y estuvo en ella hasta que se tuvo que trasladar a la Nueva Guatemala de la Asunción en 1775, luego de los terremotos de Santa Marta de 1773.


BIBLIOGRAFIA:


2 de marzo de 1542: el Virrey de México nombra al licenciado Alonso de Maldonado como gobernador interino del Reino de Guatemala

 

Portada de la “Relación cierta y verdadera de la destrucción de la ciudad de Santiago de los Caballeros” en 1541.  Imaen del licenciado Rafael Alvarez Arevalo, Cronista de la ciudad de Guatemala, tomada de Wikimedia Commons.

El licenciado Alonso de Maldonado fue nombrado Oidor de la Audiencia de México en 1530 y estuvo de visita administrativa en el Reino de Guatemala entre 1536 y 1539, fecha en que regresó a México.  En esa época, la capital del Guatemala estaba en lo que actualmente se conoce como Ciudad Vieja, en las faldas del Volcán de Agua.

En 1541, la ciudad capital fue destruida por un deslave que bajó del Volcán de Agua, matando a la mayoría de sus habitantes entre ellos los jefes de gobierno.  Quedaron a cargo del gobierno interino el obispo Francisco Marroquín y el licenciado Francisco de la Cueva, quienes se encargaron de encontrar un nuevo lugar a donde trasladar la destruida ciudad.

El 2 de marzo de 1542 el Virrey de México nombró a Maldonado como gobernadora interino del Reino de Guatemala, a donde llegó el 17 de mayo y de inmediato empezó a trabajar en el trazo de la nueva capital, Santiago de los Caballeros, asentada ahora en el Valle de Panchoy.

Dada su diligencia para el trabajo, el 20 de noviembre de 1542 fue nombrado primer Presidente de la Real Audiencia de los Confines de Guatemala y Nicaragua y a principios de 1544 llegaron los nuevos Oidores a la villa de Comayagua, que había sido designada por el Rey como residencia de la Audiencia de los Confines dado que la ciudad de Guatemala estaba apenas empezando a ser reconstruida.  Sin embargo, como dicha villa estaba muy distante de las provincias de Chiapas, Soconusco y Guatemala, el licenciado Maldonado trasladó la sede de la Audiencia a la ciudad de Gracias a Dios (hon en Honduras), en donde se estableció formalmente el 16 de mayo de 1544.

Maldonado fue presidente de la Audiencia hasta 1548, cuando sucedió a Francisco Montejo en el Adelantamiento de Yucatán.

BIBLIOGRAFIA:

27 de enero de 1553: se celebra el primer capítulo provincial de la Orden de Predicadores en Guatemala

La catedral de Cobán, en Alta Verapaz, en 1887.  En lo alto de la fachada se puede observer hoy en día el escudo de la Orden de Predicadores, ya que esta fue una de sus principals ubicaciones en Guatemala.  Imagen tomada del libro “Guatemala, The land of Quetzal“.

La conquista de Guatemala no pudo ser menos glamorosa:  invasiones de unas cuantas decenas de aventureros españoles sin ningun futuro en su tierra natal acompañados de miles de indígenas tlaxcaltecas y cholultecas que se habían aliado a los invasores europeos para dominar a sus vecinos tanto en México como en Guatemala.

Como resultado, los pueblos conquistados fueron sometidos a una serie de vejámenes y esclavitud por parte de los invasores, cuya codicia era desenfrenada, lo que motivó a que llegaran a la región frailes y sacerdotes de las órdenes regulares para intentar poner un poco de orden a la situación.

Una de las primeras órdenes en llegar a la region fue la poderosa Orden de Predicadores, conocida también como la Orden de los Dominicos la cual una vez establecida realizó su primer capítulo provincial el 27 de enero de 1553.  A partir de allí sus esfuerzos fueron encaminados a la conquista pacífica de indígenas por medio de la Capitulación de Tezulutlán en 1537, resultando en la formación de la region de la Vera Paz. Intentaron también pacificar a los itzáes en Petén, pero no pudieron y varios de los frailes murieron en el intento.

Una vez establecidas las otras órdenes en la región, se dividieron el área de Guatemala en la cual establecieron sus doctrinas (poblados de indígenas a quienes impartían la religion católica a cambio de que trabajaran en sus enormes haciendas); de esta forma, los mercedarios se establecieron en la region de Chiapas, Soconusco, Huehuetenango y San Marcos,  los Franciscanos en la costa sur del país y los Dominicos en Quiché, Escuintla, Sacatepéquez, y la Vera Paz.  Es posible todavía ver los vestigios de la enorme hacienda de San Jerónimo que los dominicos poseyeron en el valle en donde hoy en día se encuentran los poblados de Salamá y San Jerónimo en Baja Verapaz.

Los dominicios fueron los únicos frailes que no tuvieron que entregar sus doctrinas al clero secular en la segunda mitad del siglo XVIII gracias a su enorme influencia en la corona española, pero finalmente fueron expulsados del país y perdieron sus propiedades cuando Francisco Morazán invadió a Guatemala en 1829, ocho años después de la Independencia de Centroamérica.


BIBLIOGRAFIA: