16 de marzo de 1782: las tropas del capitán general de Guatemala, Matías de Galvez, derrotan a los piratas ingleses enclavados en la Isla de Roatán

Mapa de la Isla de Roatán elaborado por ingenieros españoles luego de la toma de Roatán. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 16 de marzo de 1782 fuerzas coloniales españolas e inglesas se enfrentaron por el control de la isla de Roatán, en el norte de la actual Honduras y entonces parte del Reino de Guatemala, que era gobernado por la Real Audiencia de Guatemala.

Una fuerza expedicionaria española enviada por Matías de Gálvez, el Capitán General de Guatemala, tomó el control de la isla bajo control británico después de bombardear sus defensas principales. La guarnición británica se rindió al día siguiente. Los españoles evacuaron a los soldados capturados, 135 civiles y 300 esclavos, y destruyó el asentamiento, que según ellos se había utilizado como base para piratas y corsarios.

Gálvez y sus hombres permanecieron en la isla durante varios días, recogiendo las armas, deteniendo a los esclavos que habían huido, destruyendo todos los edificios y plantaciones de la isla, así como la quema de muchos de los barcos piratas en el puerto.​ Los españoles abandonaron la isla el 23 de marzo, llevando a los prisioneros a La Habana, donde los esclavos fueron subastados y los demás intercambiados con Inglaterra.

El asalto fue parte de un amplio plan de Gálvez para eliminar la influencia británica en América Central. A pesar de que obtuvo algunos éxitos temporales, los británicos mantuvieron una presencia colonial en la zona, especialmente en el enclave de Belice.

BIBLIOGRAFIA:

 

14 de octubre de 1843: el gobierno conservador otorga la región sur de Izabal en concesión a la Compañía Belga de Colonización para que desarrolle el área

Mapa de la colonia belga establecida en 1843.  Imagen tomada de Amérique centrale. Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union, fondée par la Compagnie Belge de Colonisation. Collection de renseignements publiés ou recueillis par la Compagnie

El interés de las grandes potencias europeas en el istmo centroamericano se disparó luego de la Independencia de la región en 1821.  Los primeros en extenderse en la región fueron los ingleses, quienes ya tenían su emplazamiento en Belice, pero también llegaron los holandeses y los belgas.

El 14 de octubre de 1843, el gobierno conservador, aconsejado por el Obispo Juan José de Aycinena y Piñol (marqués de Aycinena)  le dio a la Compañía Belga de Colonización la región sur de Izabal a perpetuidad a cambio de lo siguiente:

  • la compañía pagara dieciséis mil pesos cada año al gobierno de Guatemala,
  • ​los colonos se convertieran al catolicismo y adoptaran la ciudadanía guatemalteca,
  • dar al gobierno guatemalteco dos mil fusiles,
  • construir un puente de metal sobre el río Motagua; y
  • construir un puerto en la bahía de Amatique, en la localidad de Santo Tomás de Castilla, el cual gozaría de considerables concesiones y privilegios.

La colonia tendría el privilegio de tener su propio gobierno, pero los conservadores consideraron que teniendo belgas católicos en la region sería una contención a las pretensiones de los británicos protestantes y su contrabando comercial en Belice.

Sin embargo, las condiciones del área eran inhóspitas y empezaron a mermar rápidamente la salud de los belgas. Para 1850, la colonia ya había fracasado, las obras de infraestructura prometidas no se construyeron, y los colonos belgas se habían dispersado al interior de la República, de forma que el 19 de enero de 1853 ​ la Cámara de Representantes de la República emitió un decreto por el cual retiraba todas las concesiones otorgadas a los belgas y declaraba nulo el contrato establecido en 1843.

BIBLIOGRAFIA:

30 de julio de 1847: pobladores indígenas de Yucatán se rebelan y exterminan a los pobladores blancos en Tepich, dando inicio a la Guerra de Castas. Esta rebelión indígena ayudó a consolidar al gobierno de Rafael Carrera en Guatemala

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Piedras talladas con las principals comunicaciones del gobierno mexicano relacionadas con la Guerra de Castas en Yucatán.  Las piedras están en el Zoológico del Centenerario, en Mérida.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Actualmente la historia de Guatemala ha sido relatada de tal forma que pareciera que los indígenas nativos fueron subyugados con relativa facilidad en 1524 tras la conquista dirigida por Pedro de Alvarado.  Pero la conquista de todo el territorio no concluyó sino hasta en 1697, cuando los españoles finalmente lograron aniquilar a los nativos itzáes que se refugiaban en el vasto territorio del Petén y en donde habían logrado mantenerse independientes gracias a los remoto del lugar, a lo difícil de las condiciones climáticas y a su férrea voluntad.

De esta cuenta, los indígenas del sureste de la Península de Yucatán quedaron solo medianamente dominados, aunque reducidos a vasallaje por un método en el que eran sometidos, entre otras formas, por medio de deudas. Un indígena nacía y moría en la hacienda donde trabajaba desarrollando arduas tareas y en la que se le había asignado un pago bajo al arbitrio del hacendado, el cual se realizaba a través de la tienda de raya, propiedad del propio hacendado, donde era obligado a adquirir, a precios también arbitrarios, los elementos básicos para su subsistencia. De esta forma, el indígena quedaba endeudado para siempre y no sólo era incapaz de pagarlo sino que no podia abandonar la hacienda porque era un requisito indispensable pagar sus deudas para poder irse.  Así, si huía, se convertía en fugitivo y era perseguido por las autoridades del estado.  Y, por si fuera poco, las cuentas era hereditarias, de forma que los hijos debían pagar lo que el padre no hubiera podido cubrirle al patrón, perpetuándose la dependencia de la familia y llegándose al extremo de que, para saldar una deuda, al hacendado le era permitido comerciar con sus trabajadores vendiéndolos en el mercado de esclavos de Cuba.​

(Debe anotarse que este sistema de endeudamiento indirecto ha sido utilizado también en Guatemala tras la independencia.  El gobierno del general J. Rufino Barrios estableció el “Reglamento de Jornaleros“, una ley muy similar a la utilizada en Yucatán, y el gobierno del genera Jorge Ubico lo sustituyó por las leyes de “Vagancia” y de “Vialidad”, que perseguían a los indígenas que “no trabajaban” en alguna finca cafetalera y los obligaban a trabajar en los caminos rurales).

Cuando se presentó la oportunidad de rebelarse, los indígenas yucatecos no dejaron dudaron ni un momento.  En 1847, Yucatán no era parte de México, y de hecho armó a un batallón de indígenas para repeler los avances el ejército mexicano que pretendía anexarlo.  Tras la victoria los indígenas se resistieron a devolver las armas y esperaron pacientemente por una oportunidad.  México entones se desentendió de Yucatán porque se tuvo que enfrentar a la invasión estadounidense que terminaría con la pérdida de California, Arizona, Nuevo México, Colorado y Texas, lo que aprovecharon los yucatecos de Mérida (meridianos) y los de Campeche (campechanos) para enfrentarse de una vez por todas y tomar el poder absoluto de la peninsula.

Aprovechando la Guerra civil entre criollos, los indígenas se alzaron, y luego de que fueran reprimidos fuertemente en el poblado de Tepich, el comandante Cecilio Chi atacó el mismo poblado, pero esta vez dió orden de que exterminaran a todos los pobladores blancos.  Era el 30 de julio de 1847.

La guerra se extendió por dos años, en los cuales los ingleses de Belice le proporcionaban armas a los indígenas separatistas, quienes estuvieron a punto de tomar el control de la península y aniquilaron a muchos pobladores blancos.  Sin embargo, en un momento de desesperación, el gobernador yucateco aceptó la ayuda de México a cambio de que Yucatán se convirtiera en estado de ese país. Así, en 1849 lograron derrotar a los indígenas, aunque se mantuvo la inestabilidad pues los indígenas conservaron el control del sureste de la península y organizaban guerras de guerrillas hasta 1901.

En Guatemala, el general Rafael Carrera acababa de regresar de un exilio forzado en México al que lo enviaron los criollos conservadores, antes sus aliados y quienes consideraban que el líder mestizo ya no les era útil. Pero al no poder hacerse cargo del gobierno del estado, se alegraron con el retorno de Carrera al Estado.  Sabían que el general había estado pactando con los líderes indígenas de todo el occidente guatemalteco, y como estaban aterrorizados de que algo similar a la Guerra de Castas ocurriera en el Estado, decidieron reconocer la autoridad del presidente mestizo, el cual se perpetuó en el poder hasta su muerte, gobernando con mano de hierro sobre criollos, mestizos e indígenas hasta su muerte en 1865.

BIBLIOGRAFIA:

 

14 de mayo de 1897: muere el licenciado Pedro de Aycinena, expresidente de Guatemala y Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno del general Rafael Carrera

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Retrato de Pedro de Aycinena. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Pedro de Aycinena fue uno de los líderes más prominentes del partido conservador de Guatemala durante el siglo XIX, no solo como miembro de la familia aristocrática Aycinena sino por su papel como Ministro de Relaciones Exteriores durante el largo gobierno del capitán general Rafael Carrera.

La familia Aycinena se opuso a la Independencia de Centroamérica dadas las grandes conexiones comerciales y políticas que tenía con las autoridades españolas; pero cuando la Independencia se hizo inevitable, se esforzó porque las condiciones sociales, políticas y religiosas no cambiaran en lo absoluto, razón por la que fueron llamados “conservadores” o “cachurecos” por sus rivales, los criollos liberales.

Cuando Francisco Morazán invadió Guatemala en 1829 para acabar con el gobierno federal que controlaban los Aycinena en ese momento, no solamente les expropió todos sus bienes sino que los expulsó de Centroamérica.  Junto con los Aycinena, salieron sus principales aliados: los miembros de las órdenes regulares de la Iglesia Católica, dueños de importantes haciendas y edificios en las principales ciudades de la región.

Los conservadores, liderados por el marqués y obispo Juan José de Aycinena, estuvieron en el exilio, esperando el momento justo para retornar a su antigua patria.  Pasaron diez años, pero el trabajo que hicieron los curas párrocos entre el campesinado guatemalteco rindió sus frutos:  lograron convencer a sus feligreses que los liberales eran herejes que se habían aliado con los ingleses para combatir la Santa Religión Católica.  Se inició entonces una guerra de guerrillas de parte de los campesinos contra el gobierno liberal de Mariano Gálvez al que derrotaron en 1838, dirigidos por el general mestizo Rafael Carrera.

Sabiendo que Carrera era mestizo, los Aycinena decidieron regresar a Guatemala para utilizarlo como su hombre fuerte, pero se encontraron con un hombre de gran carisma y de férrea voluntad con quien tuvieron que pactar.  Así surgió una alianza que se prolongó hasta el 14 de abril de 1865, cuando murió Carrera siendo presidente vitalicio de Guatemala.

Cuando Carrera fue presidente sus principales ministros fueron aristócratas de la familia Aycinena:  Manuel Francisco Pavón, Juan José de Aycinena y Pedro de Aycinena.  Este último fungió como Ministro de Relaciones Exteriores y durante su gestión se realizaron dos tratados muy importantes:

  1. El Concordato con la Santa Sede: por medio de este se le entregó a la Iglesia la educación del país, a cambio de la aprobación de indulgencias para todo aquel que matara a un liberal en combate.
  2. El Tratado Wyke-Aycinena:  por medio de este tratado, Guatemala le cedió a la Corona Británica el territorio comprendido desde el río Belice hasta el río Sartún en usufructo a cambio de la construcción de una carretera que uniera a la ciudad de Guatemala con la ciudad de Belice.  La carretera no se construyó porque el general Carrera murió en 1865 y los gobiernos que le siguieron no trabajaron  con los ingleses en este aspecto.

Cuando el general Carrera falleció ya habían muerto sus principales aliados: Manuel Francisco Pavón y Juan José de Aycinena, por lo que fue Pedro de Aycinena el nombrado como presidente interino, cargo que desempeñó hasta que el mariscal Vicente Cerna y Cerna fue designado como presidente de Guatemala el 24 de mayo de 1865.

Luego de la Reforma Liberal de 1871, el partido conservador cayó en desgracia y es poco lo que se menciona a Pedro de Aycinena.  Solamente se sabe que murió el 14 de mayo de 1897, por una escueta publicación que apareció en la revista cultural liberal “La Ilustración Guatemalteca“.

BIBLIOGRAFIA:

 

26 de abril de 1962: el gobierno del general Miguel Ydígoras Fuentes crea el municipio de Melchor de Mencos en el departamento de Petén

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Mapa del territorio de Belice, segun el tratado de Wyke-Aycinena establecido en 1859 entre el gobierno de Rafael Carrera y la Corona Británica.  Imagen tomada del Tratado de Wyke y Aycinena.

Luego de la Independencia de Centroamérica en 1821, Petén fue un distrito dependiente del departamento de Verapaz.  En ese tiempo casas comerciales inglesas se establecieron al norte del río Belice e iniciaron unas prósperas rutas comerciales con los puertos caribeños de Guatemala, Honduras y Nicaragua.

Luego de la expulsión de los miembros del partido conservador de Guatemala en 1829 por las fuerzas invasoras del general liberal Francisco Morazán la situación en Guatemala fue de constantes guerras e invasiones, lo que llevaron a que Soconusco se separara del país y que el Estado de Los Altos lo intentara. La figura del general Rafael Carrera emergió y logró pacificar al país en 1851; por ese tiempo, se inició la Guerra de Castas en Yucatán, un alzamiento indígena que dejó miles de colonos europeos asesinados, y los representantes beliceños y peteneros se pusieron en alerta no solamente porque los refugiados yucatecos llegaban huyendo a Petén y a Belice sino que se temía que Carrera, dado su fuerte alianza con los indígenas guatemaltecos, fuera a propiciar las revoluciones indígenas en Centroamérica. Sin embargo, el asunto no pasó a más, y Guatemala entró en una fase de paz y prosperidad a partir de 1851.

La zona de adyacencia de Petén con Belice fue delimitada por medio del tratado Wyke-Aycinena establecido entre el gobierno del general Rafael Carrera por intemedio de su Ministro de Relaciones Exteriores, Pedro de Aycinena el 30 de abril de 1859; en esa época, Guatemala mantenía relaciones cordiales con la corona británica y cuando la amenaza de William Walker se presentó nuevamente en Centro América en 1859, los ingleses proporcionaron armas al gobierno guatemalteco para enfrentarlo, a cambio de lo cual el régimen de Carrera tuvo que cederle el territorio al sur del río Belice al Imperio Británico, que ya tenía un centro comercial y de contrabando en la costa del mismo al norte de dicho río.

El municipio de Melchor de Mencos fue creado por el gobierno del general Miguel Ydígoras Fuentes el 26 de abril de 1962 en la zona de adyacencia con Belice, para fomentar el nacionalismo guatemalteco en momento en que su regimen se encontraba en medio de una severa crisis política con fuertes protestas estudiantiles.  El municipio se encuentra en la región de la Reserva de la Biósfera Maya y por esa razón tiene grandes área protegidas, en las que se encuentran yacimientos de la cultura maya en distintos estados de restauración; el yacimiento más investigado ha sido El Naranjo Saal.

BIBLIOGRAFIA: