16 de noviembre de 1555: establecen la Correduría de Lonja

El ayuntamiento de Santiago de los Caballeros de Guatemala acuerda establecer la Correduría de Lonja y pone a su cargo a Diego Ponce

16noviembre1555
Ruinas del templo de La Merced en la Antigua Guatemala en 1926. Al fondo se observa el complejo volcánico Fuego-Acatenango. En el recuadro: la porta de la Recordación Florida del capitán Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, historiador criollo guatemalteco. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Los Corredores de Lonja eran burócratas del reino español que incluían a los Corredores de Mercancías, de Seguros y Fletes, y de Cambio, entre otros.  Con la conquista de América la reglamentación del comercio en tan vasta región se hizo de vital importancia para el Imperio Español por lo que por Real Cédula de 1527, el emperador Carlos V instituyó el oficio de corredor de Lonja aplicable a la Nueva España.1

En las colonias americanas se extendió la aplicación de las Ordenanzas de Bilbao, que mantuvo un principio monopolista de la profesión de corredor, permitiendo a las partes libremente contratar, otorgándoles seguridad jurídica pues los documentos en que intervenían tenían carácter de instrumento público.1

De acuerdo a estas Ordenanzas, los Corredores de Lonja estaban reglamentados de la siguiente forma:2

  1. Los Corredores de Lonja debían ser nombrados por los Cónsules, con la obligación de prestar juramento, ratificándolo a principio de cada año.
  2. Debían ser naturales del Reino y vecinos de la villa, ser hombres de buena opinión y fama, prudentes, secretos, hábiles e inteligentes en el comercio.
  3. Proponer los negocios con discreción y modestia, sin exagerar las partes y calidades, proponiéndolo sinceramente.
  4. Al intervenir en letras debían llevarlas del Librador al Tomador, y estar presentes si lo pedían las partes en la entrega, peso y medida de las mercancías.
  5. Estaban obligados a llevar un libro foliado para los asientos diarios de las operaciones en que intervinieran.
  6. Se les prohibía hacer por si o para si mismos negocio alguno, bajo pena de ser multados la primera vez y destituidos la segunda.
  7. Se les prohibía ser aseguradores por mar ni tierra, ni tener interés en navíos.
  8. El corretaje debía ser pagado por mitad entre el vendedor y comprador.
  9. Debían prestar también juramento cada año de haber llevado bien su libro y demás registros.2

En la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, el ayuntamiento acordó establecer la Correduría de Lonja el 16 de noviembre de 1555 y nombró a Diego de Ponce para hacerse cargo de la misma.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Astiazarán, Adrián Ahumada (2018) Evolución histórica de la Correduría Pública. Conociendo sus orígenes. En: Iuris Tantum (28). p. 243.
  2. Ibid., p. 242.
  3. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la Antigua Guatemala. 1541-1779.  Guatemala: Unión Tipográfica. p. 8.

6 de noviembre de 1779: aprueban planos de la Catedral

El rey de España emite la Real Cédula aprobando los planos de la catedral de la Nueva Guatemala de la Asunción

6noviembre1779
Vista del Altar Mayor de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala en 2017. En el recuadro: los planos del Palacio Arzobispal, residencias eclesiásticas y cementerio presentados al arzobispo Cayetano de Francos y Monroy. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Si bien la capital del Reino de Guatemala se trasladó oficialmente de la destruida ciudad de Santiago de los Caballeros a la Nueva Guatemala de la Asunción el 2 de enero de 1776, la nueva ciudad se fue construyendo muy lentamente, tardando varias décadas en llegar a tener una infraestructura eficiente.1 De hecho, luego de la Independecia de Centroamérica el 15 de septiembre de 1821, de la Guerra Civil Centroamericana de 1826-29 y de las guerras internas entre los Estados que siguieron,  la ciudad no pudiera progresar verdaderamente sino hasta en 1851.

Uno de los edificios afectados por este lento proceso de construcción a pesar de su importancia fue la Catedral Metropolitana de Santiago en la nueva ciudad.  Inicialmente la Catedral se mantuvo en la destruida ciudad de Santiago de los Caballeros, debido a que el arzobispo Pedro Cortés y Larraz se negó rotundamente a que el clero secular se trasladara a la nueva ciudad; pero cuando fue sustituido forzosamente por el arzobispo Cayetano de Francos y Monroy, Cortés y Larraz huyó a El Salvador y la Catedral se trasladó a la nueva capital el 22 de noviembre de 1779. Los retablos, muebles e instrumentos de la antigua Catedral de Santiago se quedaron en la antigua iglesia, aunque en 1783 fueron retirados y almacenados en el edificio de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo de la ahora llamada Antigua Guatemala y en la sacristía de la iglesia de El Sagrario, que funcionaba en el recinto de la destruida catedral -y que actualmente todavía funciona, pero convertida en la Parroquia de San José Catedral-.2

A pesar de la renuencia de Cortés y Larraz, las autoridades civiles ya estaban trabajando en la construcción de la nueva Catedral y el arquitecto Marco Ibáñez, el delineador Antonio Bernasconi -quien llegó desde España en julio de 1777- y el ingeniero Joaquín de Isasi tuvieron a cargo el levantamiento de los planos de la misma. Después de dos años de trámites, lograron que los planos fueran aprobados por Real Cédula del 6 de noviembre de 1779, la cual arribó a Guatemala en febrero de 1780.El nuevo arzobispo de Guatemala, Cayetano Francos y Monroy, bendijo el solar y colocó la primera piedra de la Catedral en 1782,2 y el capitán general, el teniente general y caballero español distinguido Matías de Gálvez se hizo cargo de la reconstrucción de la Ciudad hasta que fue promovido a Virrey de México en 1783, por su grandes servicios al derrotar y expulsar a los ingleses en la isla de Roatán en Honduras.3

Los trabajos de construcción de la Catedral se iniciaron formalmente el 13 de agosto de 1783, con los cimientos para las criptas, paredes y columnas de la Catedral.  Mientras se hacían los trabajos, la catedral estuvo asentada provisionalmente en una pequeña capilla, pero la misma se dañó rápidamente obligando a que la catedral se trasladara en 1786 al Beaterío de Santa Rosa.2 El 15 de marzo de 1815 fue llevada procesionalmente desde su trono en la Provisional Catedral la imagen de Nuestra Señora del Socorro, la cual fue colocada en el altar principal de su capilla, en donde ha permanecido desde entonces. Para entonces, ya estaba terminada la mayor parte del templo y entonces trasladaron el órgano a la misma, así como numerosas imágenes de santos, todas en procesión solemne. La iglesia se inauguró oficialmente en esa fecha con una solemne misa de Acción de Gracias.4

En 1816 se retiró el oro de los retablos de la antigua catedral y con ese mismo se doraron los retables en la nueva catedral. En 1821, se construyeron las dos torres del lado oriente -torres menores que daban hacia el cementerio de la ciudad, que era parte del complejo de la Catedral y que estaba en donde ahora se encuentra el Mercado Central-.  En esas torres se colocaron los primeros campanarios y en 1826 se instalaron las puertas del lado oriente, sur y poniente, y las rejas a las claraboyas de las criptas.4

Pero en 1826 se inició un grave período de inestabilidad política en el país cuando el presidente federal, general Manuel José Arce y Fagoaga hizo prisionero al jefe de Estado de Guatemala, Juan Barrundia, presionado por los criollos aristócratas y eclesiásticos que veían como las leyes federales y estatales atacaban sus privilegios.5 El líder conservador aristócrata Mariano de Aycinena tomó el poder en Guatemala, pero el resto de estado centroamericanos, liderados entonces por criollos liberales, se rebelaron contra el poder federal y se inició la Guerra Civil Centroamericana.  Esta Guerra Civil concluyó el 14 de abril de 1829, cuando las fuerzas del general liberal Francisco Morazán invadieron la Nueva Guatemala de la Asunción y saquearon cuanto pudieron.  Poco después, fueron expulsados del país los criollos aristócratas, los frailes regulares y el arzobispo metropolitano, Ramón Casaus y Torres, quedando la Catedral cerrada por falta de un líder eclesiástico.6,7

La iglesia permaneció cerrada hasta febrero de 1838, cuando las huestes católico-campesinas del general Rafael Carrera hicieron su entrada triunfal en la ciudad luego de derrotar a las fuerzas estatales del gobierno del Dr. Mariano Gálvez.  Aquella revolución había sido promovida por los curas párrocos del clero secular que no habían sido expulsados, quienes aprovecharon los errores políticos de los liberales, en especial el tributo individual contra los indígenas y campesinos mestizos, los códigos de Livingston y sus leyes laicas que no se aplicaban a la realidad guatemalteca y el hecho de que los liberales estaban haciendo negocios con los “herejes” británicos.  Al ingresar a la ciudad, lo primero que pidieron los campesinos alzados fue que abrieran la Catedral, y cuando el Deán intentó oponerse diciendo que a la Santa Iglesia no entraba chusma y mucho menos armada, los líderes del movimiento lo amenazaron de muerte para que la abriera.8

Con el retorno de los conservadores al poder, aprovechando el descalabro liberal que produjo la revuelta campesina, se derogaron todos los decretos anticlericales y poco a poco retornaron los frailes y las autoridades eclesiásticas.  Pero durante toda la década de 1840 el país vivió un período de anarquía que obligaba a que los pocos ingresos que tenía el estado se utilizaran en financiar las constantes guerras. No fue sino hasta que el general Carrera derrotó definitivamente a los criollos liberales centroamericanos en la Batalla de La Arada el 2 de febrero de 1851 que el país finalmente se pacificó y nuevamente se empezó a pensar en la infraestructura de la ciudad.9

Con Carrera firmemente en el poder, y ya nombrado presidente vitalicio desde 1854, continuaron los trabajos en la Catedral.  El 23 de julio de 1860 fue colocado el nuevo altar de mármol de Carrara, el cual sustituyó el antiguo Altar Mayor que era de madera dorada y dimensiones mayores y que fue trasladado al Beaterio de Santa Rosa.4

Finalmente se construyeron las torres principales de los campanarios y del bronce de los cañones del fuerte de San José fue fundida la campana mayor de la Iglesia de la Catedral, la cual fue bendecida en 1871, en celebración del Concilio Vaticano I, y desde entonces es conocida como “La Chepona”.4 Pero ese mismo año se produjo la Revolución Liberal que nuevamente implementó las políticas anticlericales, que dejaron a la iglesia con muy pocos fondos hasta que se inició el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.10


BIBLIOGRAFIA:

  1. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes»tesis doctoral en Historia del Arte (México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México).
  2. Ibid., p. 170.
  3. Stephens, Alexander (1804). Public Characters, Volume 4. (en inglés) Impreso para R. Phillips, por T. Gillet. OCLC 1929272.
  4. Melchor Toledo, El arte religioso de la Antigua Guatemala. p. 172.
  5. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  6. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz.
  7. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  8. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía de Sánchez y de Guise. 
  9. Sierra González, Aída Lucila (2001). «La batalla de la Arada». Guatemala: Servicio de Historia Militar, Sección de Investigaciones Históricas, Museo Militar. Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2014.
  10. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación de las Leyes emitidas por el Gobierno Democrático de la República de Guatemala, desde el 3 de junio de 1871, hasta el 30 de junio de 1881 I. Guatemala: El Progreso.

19 de enero de 1696: planean conquista de los itzáes

El oidor Bartolomé de Amézquita anuncia al real acuerdo su próximo viaje para intentar conquistar a los indígenas choles e itzáes que vivían libremente en el actual Petén.

19enero1696
Las rutas que siguieron los españoles en sus intentos por conquistar a los aguerridos itzáes en el siglo XVII.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En la segunda mitad de 1695, el presidente del Reino de Guatemala, Jacinto de Barrios Leal, comenzó a planear una nueva expedición contra los choles e itzáes desde Verapaz; estos grupos indígenas habían mantenido su independecia sin haber sido nunca derrotados por los españoles desde 1524. Pero la muerte sorprendió al capitán general Barrios Leal en noviembre de 1695 y el oidor José de Escals quedó en su lugar como presidente interino.  Siguiendo con la política de su antecesor, de Escals nombró al oidor Bartolomé de Amézquita para capitanear la siguiente expedición contra los itzáes.​

El 19 de enero de 1696, Amézquita anunció al real acuerdo su próximo para conquistar a los indígenas del Chol y luego marchó con sus hombres bajo una lluvia torrencial hasta llegar a Mopán el 25 de febrero de ese año. Aquella expedición sufrió la escasez de mano de obra nativa y de suministros, al punto que 25% de los 150 hombres estaban enfermos, y el avance de la expedición se estancó mientras sus miembros descansaban en Mopán.

El capitán Juan Díaz de Velasco, quién ya había intentando incursionar en la región en 1695, se ofreció a dirigir una partida de 25 hombres hacia el lago de Petén Itzá; así pues, partió junto a los frailes dominicos Cristóbal de Prada, O.D.P. y Jacinto de Vargas O.D.P., y AjK’ixaw, un noble itzá que había sido capturado durante la expedición anterior de Díaz de Velasco en 1695, quien se desempeñó como guía de confianza, explorador y traductor. Salieron de Mopán el 7 de marzo y al llegar al río Chakal, se encontraron con el grupo de avanzada de los constructores del camino y su escolta militar, formando una fuerza combinada de 49 soldados y 34 porteadores y arqueros de Verapaz. Cuando llegaron a IxB’ol, cerca de la orilla del lago Petén Itzá, enviaron a AjK’ixaw como emisario a Nojpetén.

Los itzáes del lugar les dijeron que unos frailes franciscanos se encontraban en Nojpetén y les dieron un rosario como muestra. Mirando hacia la isla, distinguieron hombres vestidos de frailes llamándoles para que cruzasen; en realidad, eran itzaes vestidos con los hábitos de los dos franciscanos que habían sido asesinados recientemente, pero Díaz y sus compañeros no se dieron cuenta del ardid y subieron a las canoas dejando en la orilla a 30 porteadores indígenas con sus mulas y suministros. Pero una vez en el lago, los itzáes volcaron algunas de las canoas y mataron a varios de los hombres de Díaz; remolcando a los heridos a tierra donde los remataron. Díaz intentó defenderse con su espada y logró matar a algunos itzaes, pero el combate duró poco; los otros soldados murieron en combate , mientras que los frailes fueron golpeados y atados a cruces tras lo cual se extrajeron sus corazones. Al otro lado del lago, los itzaes atacaron a los porteadores que guardaban las provisiones de la expedición y los mataron a todos.

Mientras tanto en Mopán, Amézquita había recibido suministros suplementarios y decidió alcanzar a la avanzadilla de Díaz de Velasco, sin saber que habían sido exterminados. Partió de Mopán el 10 de marzo de 1696 con Fray Agustín Cano y unos diez soldados. Llegó a Chakal donde estuvo hasta el 20 de marzo, y como no recibió noticias de Díaz ni de sus hombres, salió de Chakal con 36 hombres y provisiones para cuatro días para buscar al grupo de Díaz, hasta la orilla del lago Petén Itzá. Mientras exploraban la orilla sur, les siguieron unas 30 canoas itzaes,​ y otros itzaes se acercaron por tierra, pero se mantuvieron a una distancia prudente. Los españoles encontraron una abundancia de huellas que indicaban que el grupo de Díaz había pasado por allí, y Amézquita supuso que habían cruzado a Nojpetén. Escribió una carta a Díaz, que entregó a uno de los itzaes, quien se comprometió a entregarla. Varios itzaes se acercaron entonces a los españoles, incluyendo un noble que intercambió regalos con Amézquita. Los varios intentos de comunicación para descubrir el paradero de Díaz pusieron nerviosos a los itzaes, que respondieron airadamente, aunque nadie en el grupo español podía entender el idioma itzá.

Amézquita recelaba de las pequeñas canoas que se les ofrecían, a sabiendas de que los itzaes también tenían canoas con una capacidad para treinta hombres; también sabía que era una táctica favorita de los indígenas de las tierras bajas el persuadir a sus enemigos para que utilizasen canoas pequeñas para poder separarlos y luego matarlos más fácilmente. Sospechaba que AjK’ixaw los había traicionado y que esto era precisamente lo que había sucedido con Díaz y sus hombres.​ Como la noche se acercaba y se encontraba en un lugar vulnerable con pocos víveres y sin ninguna noticia de Díaz y sus hombres, Amézquita se retiró de la orilla del lago y sus hombres tomaron posiciones en una pequeña colina cercana.​ A primera hora de la mañana, ordenó la retirada y los españoles regresaron al río Chakal el 25 de marzo y desde allí se retiraron a San Pedro Mártir, a donde llegaron el 9 de abril, acosados por el empeoramiento de sus condición física, un huracán, diversas enfermedades y rumores sobre la presencia de enemigos en las cercanías.

Durante las siguientes semanas, Amézquita envió exploradores a buscar contacto con las comunidades locales de los mopanes y choles, incluyendo Chok Ajaw, AjMay, IxB’ol y Manche, pero no tuvieron éxito. Así que, enfrentado a condiciones pésimas en San Pedro Mártir, Amézquita abandonó la fortaleza que los españoles dejaron inacabada.

Aquella sería la última victoria de los itzaes frente a los intentos de colonización, ya que fueron finalmente derrotados y casi exterminados por los españoles en 1697.


BIBLIOGRAFIA:

  • Jones, Grant D. (1998). The Conquest of the Last Maya Kingdom (en inglés). Stanford, California, EE. UU.: Stanford University Press. ISBN 978-0-8047-3522-3OCLC 9780804735223.
  • Pardo, J. Joaquín [1944] (1984). Efemérides de Antigua Guatemala 1541-1779. Guatemala: Consejo Nacional para la Protección de la Antigua Guatemala.
  • Sharer, Robert J.; Traxler, Loa P. (2006). The Ancient Maya (en inglés) (6.ª edición (completamente revisada)). Stanford, California, EE. UU.: Stanford University Press. ISBN 0-8047-4817-9OCLC 57577446.

31 de diciembre de 1789: llega el Capitán General Martínez del Rincón

Ingresa a la Nueva Guatemala de la Asunción el nuevo Capitán General Bernardo Troncoso Martínez del Rincón.

31diciembre1789
El escudo del Imperio Español en la época de 1770, que se encuentra en la fachada principal del Palacio de los Capitanes Generales en la ciudad de Antigua Guatemala.  Esta fue la sede del gobierno hasta 1773 y se encontraba en ruinas cuando llegó Troncoso y Martínez a la nueva capital en 1789. Imagen de HoyHistoriaGT.

Cuando el capitán general José Estachería fue elevado a gobernador de Pamplona en España, fue nombrado para sucederlo el 4 de julio de 1789 el gobernador de Veracruz, el mariscal de campo de los Reales Ejércitos Bernardo Troncoso Martínez del Rincón, quien llegó a la recién fundada ciudad de la Nueva Guatemala de la Asunción el 31 de diciembre de 1789. Troncoso Martínez provenía de Venezuela, en donde era comandante general interino.

El nuevo capitán general ingresó en los Reales Ejércitos como soldado a los quince años, y fue nombrado cadete en 1734. Participó en diversas acciones de las campañas de Italia de los años cuarenta y posteriormente también participó en la guerra de Portugal de 1762-63.  Siendo teniente coronel del regimiento de Infantería de África, fue nombrado coronel graduado de Infantería el 11 de abril de 1770, interviniendo al año siguiente en la fracasada expedición de Argel. Era coronel del regimiento de Infantería de Guadalajara cuando fue ascendido a brigadier de Infantería el 5 de febrero de 1776. Tras tomar parte en el sitio de Gibraltar en 1779 pasó a la expedición de La Habana de 1780 como inspector de provisiones y luego a Venezuela en 1786 como comandante interino.

Ya en Guatemala, fue ascendido a teniente general de los Reales Ejércitos el 26 de febrero de 1791 y no tuvo mayores sobresaltos durante su presidencia, aunque tuvo que continuar con la construcción de la nueva capital. Si bien el excapitán general Matías de Gálvez tuvo mucho participación en dicha construcción junto con el arzobispo de Guatemala, Cayetano de Francos y Monroy entre 1779 y 1783, la misma distaba todavía mucho de alcanzar un nivel de infraestructura aceptable, ya no digamos el esplendor que había tenido la destruída ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala. Por esa razón, en noviembre de 1792 Troncoso Martínez envió una misiva al Rey indicándole que era urgente la creación de un Protomedicato que formara buenos profesores bajo términos detallados en las leyes, y solicitando a Su Majestad que se nombrara al doctor José Felipe Flores, entonces Catedrático de Prima de Medicina de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos para que se ocupara temporalmente del cargo de Protomédico en lo que se construía un edificio adecuado para el efecto.

Por su avanzada edad, solicitó entregar el cargo, y José Domás y Valle, quien era Jefe de Escuadra de la Real Armada y había sido gobernador de Panamá, fue nombrado en su lugar. Domás y Valle ingresó a la Ciudad de Guatemala escoltado por dragones y en un carruaje proporcionado por Troncoso Martínez el 25 de mayo de 1794. Y como era también de avanzada edad los vecinos decían: “¡Otra cáscara para la silla de la gobernación!

Pero ya en España, todavía fue destinado a la isla de Mallorca en julio de 1798, y como militar de mayor graduación debió hacerse cargo de la capitanía general interinamente en noviembre de dicho año y durante algunos días. Aquel sería su último despacho, pues falleció en Palma de Mallorca el 23 de diciembre de 1804, siendo sepultado en la iglesia de San Franciscode dicha ciudad.


BIBLIOGRAFIA:


12 de noviembre de 1695: fallece el capitán general Jacinto de Barrios Leal

12noviembre1695
Castillo de San Felipe de Lara.  Ubicado en Bodegas, Izabal a las orillas de Río Dulce y el Lago de Izabal, el castillo fue destruido por los piratas en varias ocasiones.  El Capitán General Barrios Leal ordenó que fuera reconstruido luego de que él mismo fuera asaltado por piratas a su llegada al Reino en 1687. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El Maestre de Campo y General de Artillería Jacinto de Barrios Leal arribó a Puerto Caballos en el Reino de Guatemala el 19 de noviembre de 1687, para tomar posesión como Capitán General del Reino. Barrios Leal había salido de Cádiz, el 3 de septiembre de ese mismo año con una comitiva muy numerosa que incluía a treinta frailes dominicos encabezados por Ambrosio de Ipenza, además de su esposa María Bernabela Morales y Galinas, su médico y varios colaboradores y criados.

Barrios Leal había nacido en Cádiz en 1656 y entre 1672 y 1677, durante la guerra en que España en unión de Holanda, enfrentó a Francia, Barrios Leal combatió primero en Flandes y después en Cataluña, donde fue herido y hecho prisionero en la Batalla de Espolla. El año siguiente, después de la firma de la paz, ingresó a la Carrera de Indias, como integrante del cuerpo militar que acompañaba a las flotas, y donde ascendió a los grados de Maestre de Campo y General de Artillería, no tanto por méritos sino por compra, algo usual durante el reinado de Carlos II.

A pesar que Barrios Leal había arribado el 19 de noviembre, fue hasta el 24 de ese mes que escribió al Ayuntamiento de Santiago de los Caballeros para anunciar su arribo y solicitarle excusar todo gasto en su recibimiento. Permaneció en Puerto Caballos hasta el 28 de diciembre, esperando que se terminara la construcción de dos barcas luengas para trasladar a Bodegas del Golfo a la mayoría de viajeros, así como un buen número de frangotes o pacas con mercancías. El Gobernador de Puerto Caballos intentó que Barrios Leal no partiera y aguardara un par de días, para que tres navíos de guerra que saldrían hacia Santo Tomás de Castilla los acompañaran y los protegieran contra piratas. Sin embargo, Barrios Leal, fiado en su valor y vanagloriándose de haber combatido en Flandes, no quiso esperar, partiendo en las barcas luengas, artilladas con pedreros y con cincuenta y cinco hombres armados.

Después de surcar el Río Dulce y el Lago de Izabal, llegaron a Bodegas, en Izabal, y, dejando las barcas cargadas con todas las riquezas de los viajeros, celebraron una gran fiesta en tierra. Como no habían dejado ni un centinela, los piratas que estaban en el área se acercaron sigilosamente y les dispararon, sin acertarles. Como habían dejado todo en las embarcaciones, Barrios Leal y su comitiva salieron huyendo para ponerse a resguardo de los atancantes, pero perdieron un total de trescientos mil pesos. Entre las mercaderías, Barrios Leal traía consigo mil armas de fuego, con autorización real para venderlas entre los vecinos con un recargo del 50% del precio de costo, pero los piratas las descubrieron y sólo pudo salvar 65 escopetas y 15 arcabuces. Para evitar ser hechos prisioneros por los piratas, Barrios Leal y su comitiva se mantuvieron escondidos por la Montaña del Mico, en donde fueron restacatos por un bastimento que habían enviado las autoridades provinciales para recibir a los frailes dominicos.

Finalmente, el Presidente Enrique Enríquez de Guzmán hizo entrega del mando a Barrios Leal, el 26 de enero de 1688. Es importante destacar que aunque el cargo de Presidente de Audiencia no se encontraba entre los oficios vendibles y renunciables, el nombramiento de Jacinto de Barrios Leal aparece asociado con un préstamo de 80,000 pesos que su padre Diego de Barrios Soto hizo con urgencia a la Monarquía, con un gravamen del 6% anual, cuya entrega garantizaba apenas se realizara la venta de azogue que ya tenía almacenado en Veracruz.

Todavía presa del pánico provocado por el ataque pirata en Bodegas del Golfo, en Izabal, pocos días después de tomar posesión, el 30 de enero de 1688, hizo Junta deGuerra y Hacienda y consiguió reunir entre los vecinos de Santiago de los Caballeros de Guatemala mil pesos para la reedificación del Castillo de San Felipe que hacía cuatro años había sido destruido por un ataque pirata. La obra se realizó a toda prisa, entejando el techo que hasta entonces había sido de manaca o palma, y  sacando la artillería que los piratas habían echado al agua. El 15 de mayo de 1688, el Castillo ya estaba listo, equipado con tres piezas de artillería, veinte milicianos armados, cuatro artilleros, ocho piezas de artillería de poco porte y con una asignación anual de 6,500 pesos, en la que se incluía el salario del Alcalde Mayor de Amatique, el cura y los vigías.

El 28 de mayo de 1688, el Juez Superintendente de la Real Aduana, el Oidor Pedro Enríquez de Selva, un individuo cruel que maltrataba hasta a su esposa, sufrió en la puerta de su casa un atentado criminal, cuando le dispararon un carabinazo porque intentaba exigir pago de los impuestos de la alcabala y almojarifazgo a todos los comerciantes que entraban y salían de Santiago de los Caballeros. Esto era el resultado de que Enríquez de Selva estaba intentanto hacer cumplir la ley de cobro de impuestos, a lo que se oponían los grandes comerciantes criollos. Los ánimos de la ciudad se exaltaron entre las autoridades peninsulares y los criollos, hasta que el 31 de agosto de 1689, el rey Carlos II tuvo que intervenir, admitiendo la renuncia de Enríquez de Selva (a quien ordenó expulsar de Guatemala) y desaprobando la innovación decretada en los aforos de las mercaderías, y la violación de la costumbre de permitir su salida sin pagar de contado los derechos.

Para colmo de males, a los problemas con los piratas y los enfrentamientos entre criollos comerciantes y el Superintendente Real de Aduana se sumaron los destrozos provocados por el terremoto del 12 de febrero de 1689, el cual destruyó el Real Palacio, las Casas Consistoriales y varios templos, en especial el del Convento de San Francisco, lo que incidió en un incremento de las construcciones y del trabajo artístico.  Por esa misma época, en forma lícita e ilícita, Perú vendía varios productos al Reino de Guatemala por un valor de 200,000 pesos.

Toda esta situación con los piratas, los problemas de impuestos y el contrabando con Perú hizo que el Juez Pesquisidor Fernando López de Ursiño el 13 de marzo de 1690 fuera nombrado para que “secreta y extrajudicialmente” verificara si Barrios Leal estuvo incolucrado en el en contrabando entre Guatemala y el Perú tras el terremoto de 1689, además de la agresión sufrida por Enríquez de Selva en 1688 y el acoso al Oidor Francisco de Valenzuela. En su camino para Santiago de los Caballeros, López de Ursiño pasó por Chiapas y le pidió al fraile historiador Francisco de Ximénez que lo acompañara a la ciudad como su capellán. Los ánimos políticos de la ciudad estaban muy caldeados con fuertes bandos contra el presidente y las autoridades peninsulares. López de Ursiño tomó el poder y envió a Barrios Leal a reclusió primero a Patulul y luego a Santa Ana, y al cabo de un tiempo presentó serias acusasiones contra el Presidente, las cuales fueron refutadas por éste. En medio de ese problema legal, la corrupción en los asuntos de la Corona properó por el descuido del presidente y del pesquisidor, y por el poder que ya ostentaban los criollos locales que retaban a las autoridades peninsulares.

Finalmente, el asunto se resolvió con la restitución de Barrios Leal, en 1694, y desde ese momento se puso en marcha el plan para conquistar la región del Lacandón en Verapaz y Petén. Tras sus primeras victorias, dispuso continuar con el avance, pero lo sorprendió la muerte el 12 de noviembre de 1695.


BIBLIOGRAFIA:


11 de julio de 1733: asume la presidencia de la Capitanía General de Guatemala el Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos Pedro de Rivera y Villalón

17julio1733
El convento abandonado de la Escuela de Cristo en la ciudad de Antigua Guatemala en 1920.  Era un soberbio edificio cuando la ciudad era la capital del Reino de Guatemala durante la colonia española. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Nacido en Málaga en 1664, Pedro Rivera y Villalón fue nombrado como gobernador del presidio de Veracruz en 1711, un puesto de mucho prestigio ya que dicho puerto que era entonces la cabecera de los navíos que partían del Virreinato de Nueva España hacia España. Siempre en Veracruz, en 1713 fue nombrado además general de la Armada de Barlovento, ya qu al puerto también llegaban las flotas españolas y debía controlar todos los mecanismos defensivos del enclave.

En 1724, ya como brigadier había llegado a ser gobernador de la provincia de Tlaxcala y luego fue a la capital del virreinato a hacerse cargo de su principal proyecto: la visita a la frontera norte. Esta era una misión larga y difícil y de riesgo, pero las autoridades virreinales necesitaban una visión amplia del estado político y militar de su larga frontera norte y lo eligieron por su excelente hoja de servicios. El cometido era visitar e inspeccionar todos los presidios españoles en dicha frontera para así reestructurar los mismos acorde a los medios físicos y económicos de que se disponían.

Rivera inició su viaje el 21 de noviembre de 1724, y recorrió grandes extensiones del virreinato. En junio de 1727 partió hacia la entonces peligrosa provincia de Texas y la frontera francesa con Luisiana. Finalmente regresó a la Ciudad de México el 21 de junio de 1728, después casi trece mil kilómetros de tránsito e innumerables ataques de indígenas. Con los datos recabados, Rivera fue el primero en elaborar planos de las defensas del virreinato de la Nueva España en la Frontera Norte, y gracias a la enorme cantidad de información militar y económica que pudo recabar, publicó el primer reglamento para los presidios de la frontera norte del virreinato en 1729. De hecho, el diario que escribió del viaje, las noticias sobre las poblaciones y misiones que encontró, así como la información descrita en su derrotero, se convirtieron en un manual de conocimiento indispensable de la frontera norte.

En 1731, como recompensa por sus servicios, y ya con el grado de Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos, fue nombrado gobernador y capitán general del Reino de Guatemala, cargo que asumió oficialmente el 11 de julio de 1733 en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala. En su nuevo empleo, que fue muy tranquilo en comparación con sus puestos anteriores, solamente tuvo agrias disputas con el obispo Pedro Pardo de Figueroa por las competencias entre el Cabildo Eclesiástico y de la Real Audiencia.

El 16 de octubre de 1742 fue sustituido por Tomás de Rivera y Santa Cruz y regresó a la Ciudad de México el 16 de abril de 1743, en donde se retiró y murió en noviembre de 1745.


BIBLIOGRAFIA:


5 de abril de 1700: el Visitador Francisco Gómez de la Madriz anuncia su presencia en Santiago de los Caballeros de Guatemala con un toque de entredicho en la Iglesia de la Compañía de Jesús

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Interior del Templo Jesuita en 1880, mostrando los daños ocasionados por el terremoto del 3 de septiembre de 1874. Fotografía de Agostino Someliani.

La presencia del visitador Francisco Gómez de la Madriz, (o licenciado Tequeli, como era llamado también según explica Domingo Juarros en su obra “Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala1), causó gran division y muchas tribulaciones al capitán general Gabriel Sánchez de Berrospe2 quien gobernaba el Reino de Guatemala desde el 26 de marzo de 1696.3

Las fuerzas de Berrospe habían logrado conquistar la región de Petén en abril de 1697,4 la cual se había mantenido independiente del dominio español desde 1524,5 pero esto no impidió que tuviera enemigos entre los criollos locales que aprovecharon la llegada del Visitador para provocar una gran tensión en la región y que se formaran dos bandos: los Berrospistas y los Tequelíes.6

Aunque el historiador Juarros no detalla por qué llegó el licenciado Tequeli como Visitador, sí indica que éste llegó a la ciudad de Santiago de los Caballeros a principios de 1700, pero desde el principio su prepotencia y arrogancia causó conflictos con las autoridades locales.7  Ya para la Semana Santa, la situación era muy difícil, y el domingo de Ramos, los oidores Gregorio Carrillo y Pedro de Eguaras fueron a la casa del Visitador y le exigieron que no inquietase ni perturbase más a la ciudad y que exhibiese sus despachos en el Real Acuerdo de su nombramiento.  El Visitador se refugió ese mismo domingo juntos con su séquito en el Colegio de la Compañía de Jesús, en donde los sacerdotes de la ciudad llegaron a reunirse con él con la excusa de estar de guardia toda la noche para proteger la inmunidad del licenciado Tequeli.7

Al día siguiente, Lunes Santo 5 de abril, a las 9 de la mañana, los jesuitas tocaron a entredicho provocando un gran alboroto en la ciudad, ya que este toque era utilizado únicamente bajo circunstancias muy graves.  Para calmar la situación, el capitán general Berrospe ordenó que la guardia protegiera el Real Palacio y la Plaza Mayor.7  Por fin, cansada de tanto abuso, la Real Audiencia expulsó al Visitador, quien tuvo que huir de la ciudad y se fue a Soconusco; pero sus seguidores no se calmaron y continuaron haciendo “papeles satíricos” contra el gobierno de Berrospe,7 y no pararon hasta que el obispo Andrés de las Navas los obligó a desistir so-pena de excomunción.8

Tequeli intentó repetir la misma situación en Soconusco, pero fue expulsado nuevamente por los reales ejércitos. Y fue tal el caos provocado por el licenciado Tequeli, que ya nunca más hubo otro Visitador en el Reino de Guatemala.  Por su parte, Sánchez de Berrospe quedó muy afectado de salud por todos estos acontecimientos y murió en enero de 1702.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Juarros, Domingo (1818). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala II. Guatemala: Ignacio Beteta. p. VIII
  2. —(1808). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Tomo I. Guatemala: Ignacio Beteta. p. 355
  3. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la Antigua Guatemala. 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. p. 93
  4. Ibid. p. 94
  5. Juarros, Domingo. Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala, Tomo I. p. 267
  6. Ibid. p. 268
  7. Juarros, Domingo. Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala, Tomo II. p. IX

28 de marzo de 1680: la Corona Española despacha cédula mandando fundar villas en los poblados de Amatitlán, Petapa y Escuintla en donde se habían avecindado muchos españoles y mulatos que no respetaban a las autoridades indígenas locales

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Fotografías de Amatitlán en 1900, mostrando vistas del Lago y del puente construido por los frailes dominicos en el siglo XVII, cuando el poblado fue elevado a la categoría de Villa. Fotografías de Hamilton. M. Weight.

El 6 de abril de 1675 el gobernador del Reino de Guatemala Fernando Francisco de Escobedo envió una carta al rey de España informándole que en los poblados de Amatitlán, Petapa y Escuintla se habían avecindado muchos españoles, mulatos y otras castas son cuales vivían sin autoridad alguna, porque como las autoridades locales eran indígenas no las respetaban ni obedecían. De aquí que cometían muchos delitos y cada día había quejas al respecto en la Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala y en la Real Audiencia.

Escobedo recomendaba que esos poblados fueran entonces convertidos en villas para que se establecieran autoridades españolas que controlaran la situación. Por despacho del 29 de febrero de 1676 el rey solicitó al gobernador que justificara los motivos de su solicitud, por lo que este recabó toda la información que pudo y la remitió el 16 de mayo de 1678.

Cuando el Supremo Consejo de Indias revisó la información enviada por Escobedo, el rey despachó una cédula el 28 de marzo de 1680 ordenando a la Real Audiencia para que fundaran Villas en los pueblos mencionados.

El Cabildo criollo, que no había participado en la solicitud de Escobedo, envió a su Produrador Síndico General como su representante ante la Real Audiencia y solicitó al rey que se suspendiera la creación de las villas, pues estas quedarían fuera de la jurisdicción del Cabildo de la ciudad. Los documentos presentados llevaban las firmas de los principals criollos capitalinos pero tras evaluarlos, la Real Audiencia determinó el 29 de marzo y el 24 de abril de 1681 que se ejecutara la real cédula que ordenaba se fundaran las villas solicitadas por Escobedo.

En 1682 llegó al Reino el licenciado Juan Miguel de Augurio y Alaba, como Visitador General, y como tal, el 10 de febrero de ese año ordenó que se delimitara cada una de las villas. Comisionó al licenciado Diego Ibañez de Faria para que realizara las mediciones y las entregara a la Real Audiencia, la cual las revisó y decidió formar el Corregimiento de los pueblos de San Juan Amatitlán, San Miguel Petapa y Santa Inés.

El nuevo Corregimiento colindaba con los Guazacapam y Acasaguastlán, y con los pueblos de San Cristóbal Amatitlán y Mixco. El primer Corregidor de Petapa y Amatitlán fue el señor Juan de Peralta Cisneros, nombrado el 9 de mayo de 1682.


BIBLIOGRAFIA:


16 de marzo de 1782: las tropas del capitán general de Guatemala, Matías de Gálvez, derrotan a los piratas ingleses enclavados en la Isla de Roatán

Mapa de la Isla de Roatán elaborado por ingenieros españoles luego de la toma de Roatán. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 16 de marzo de 1782 fuerzas coloniales españolas e inglesas se enfrentaron por el control de la isla de Roatán, en el norte de la actual Honduras y entonces parte del Reino de Guatemala, que era gobernado por la Real Audiencia de Guatemala.

Una fuerza expedicionaria española enviada por Matías de Gálvez, el Capitán General de Guatemala, tomó el control de la isla bajo control británico después de bombardear sus defensas principales. La guarnición británica se rindió al día siguiente. Los españoles evacuaron a los soldados capturados, 135 civiles y 300 esclavos, y destruyó el asentamiento, que según ellos se había utilizado como base para piratas y corsarios.

Gálvez y sus hombres permanecieron en la isla durante varios días, recogiendo las armas, deteniendo a los esclavos que habían huido, destruyendo todos los edificios y plantaciones de la isla, así como la quema de muchos de los barcos piratas en el puerto. Los españoles abandonaron la isla el 23 de marzo, llevando a los prisioneros a La Habana, donde los esclavos fueron subastados y los demás intercambiados con Inglaterra.

El asalto fue parte de un amplio plan de Gálvez para eliminar la influencia británica en América Central. A pesar de que obtuvo algunos éxitos temporales, los británicos mantuvieron una presencia colonial en la zona, especialmente en el enclave de Belice.


BIBLIOGRAFIA:


9 de marzo de 1821: Gabino Gaínza asume como Capitán General del Reino de Guatemala; sería el último gobernador colonial

9marzo1821
Los criollos guatemaltecos saliendo del Real Palacio luego de reunirse con Gabino Gaínza pra pactar la Independencia de Centro América el 15 de septiembre de 1821.  Grabado de Agustión Iriarte tomada de Wikimedia Commons.

En 1818 el implacable capitán general José de Bustamante y Guerra dejó el poder porque la corona española lo necesitaba en las filas de los Reales Ejércitos y le sustituyó Carlos Urrutia, un hombre de carácter débil y en cuyo gobierno los independentistas ganaron terreno. En 1820 el rey de España Fernando VII se vio forzado a restablecer la constitución de Cádiz de 1812 por el golpe de estado liberal liderado por Rafael del Riego, y a consecuencia de ello se implementó en Centroamérica la libertad de prensa. En ese mismo año el doctor Pedro Molina Mazariegos, líder los criollos liberales, comenzó a publicar “El Editor Constitucional”, periódico en el que se criticó al gobierno de la colonia, se defendieron los derechos de los centroamericanos y se promovió la independencia.

En México, la revolución que había iniciado en 1810 había sido sofocada por las autoridades española, pero con el nuevo rompimiento del orden constitucional en España, se alzaron nuevamente las fuerzas criollas, estaba vez de la mano del conde Agustín de Iturbide, quien junto a otros alzados a través del Plan de Iguala declaró su independencia total de España el 24 de febrero de 1821 e incluso llegó a ofrecer el trono de la Nueva España al rey Fernando VII, dada su débil posición en el gobierno español en ese momento. Esta noticia desconcertó a las autoridades españolas de Guatemala y a la vez sirvió de estímulo a la causa independentista. El 9 de marzo, presionado por los liberales independentistas, el Capitán General Carlos de Urrutia dejó el puesto para que fuese ocupado por el subinspector del ejército Gabino Gaínza, quien recién había llegado a Guatemala. Gainza era del agrado de los independentistas, porque además de ser un hombre de una edad muy avanzada, también era de carácter débil y voluble.

Aunque inicialmente hizo del conocimiento público que no iba a tolerar movimientos independentistas, bajo su mando Centroamérica experimentó una agitación social de niveles intolerables que obligó a la diputación provincial y a los criollos aristócratas a solicitar a Gainza una reunión para discutir el difícil tema de la independencia.


BIBLIOGRAFIA: