27 de julio de 1957: Luis González López asume la presidencia interina

Tras el asesinato de Castillo Armas, el primer designado, Luis González López decreta el Estado de Sitio por un mes.

27julio1957
El Palacio Nacional visto desde el famoso “Peladero” del Parque Centenario en la década de 1950. En el recuadro: el licenciado Luis Arturo González López. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La misma noche del asesinato del coronel Carlos Castillo Armas la Comisión Permanente del Congreso de la República convocó a sesiones extraordinarias de Legislativo1, el que al día siguiente que emitió los decretos 1191 y 1192, por medio de los que llamó al licenciado Luis Arturo Gonález López a hacerse cargo de la presidencia interina y convocó a elecciones presidenciales.  He aquí un resumen de aquel decreto:2

Decreto Número 1191

El Congreso de la República de Guatemala

Considerando: que la noche del veintiséis de los corrientes falleció trágicamente el ciudadano Presidente de la República, coronel Carlos Castillo Armas y que […] en caso de falta absoluta del Jefe del Ejecutivo, debe ser sustituido por el Primer Designado a la Presidencia de la República;

Considerando: […] el Decreto del Congreso en que se llame al Designado para ejercer la Presidencia, debe contener la convocatoria a elecciones presidenciales;

Por tanto, decreta:

Artículo 1. Se llama al primer Designado a la Presidencia de la República, licenciado Luis Arturo González López para que ejerza la Presidencia de la República, a quien previa protesta de ley se le da posesión. […]

Artículo 3. Se convoca al pueblo de Guatemala para elegir Presidente de la República dentro del término de cuatro meses, y en cuyas elecciones se observarán las prescripciones de la Ley Electoral.

Artículo 4. El presente decreto fue declarado de urgencia nacional y aprobado pcon el voto favorable de las dos terceras partes del número total de diputados que integran el Congreso, y entrará en vigor inmediatamente.[…]2

Una vez juramentado, González López emitió el Decreto número 590, por medio del cual instalaba el Estado de Sitio en todo el país:3

Decreto Número 590-Bis

El Primer Designado en Ejercicio de la Presidencia de la República,

Considerando: que la trágica muerte del Presidente Constitucional de la República, coronel Carlos Castillo Armas, coloca al país en una situación de grave pligro para la estabilidad de las instituciones públicas, y que en este concepto, es indispensable la adopción de medidas extraordinarias para preservar el orden público;

Considerando: que ante hecho de tal naturaleza el Organismo Ejecutivo está obligado a dictar las disposiciones que sean adecuadas para el mantenimiento de la constitucionalidad, seguridad de las personas y de sus bienes; 

Por tanto, en ejercicio de las facultades que le otorga la ley de Orden Público, y en Consejo de Ministros, decreta:

Artículo 1. Se declara el Estado de Sitio en todo el territorio nacional por el término de treinta días a partir de esta fecha.

Artículo 2. Cesa la vigencia plena de las garantías constitucionales contenidas en los artículos 43, 44, 46, 53, 54, 55 y 56, primer párrafo del número 54, 64, 70 y 71, última frase del 73 y 76, todos de la Constitución de la República.

Artículo 3. Durante la vigencia de este decreto se hará aplicación de las medidas comprendidas en los capítulos I, II y III del título II, capítulo II, II y III del título III, todos del Decreto número 22 de la Asamblea Nacional Constituyentes, Ley de Orden Público.

Artículo 4. Se ordena al Ministro de la Defensa emitir las ordenanzas y acuerdos de observancia general que sean necesarias, delegándose en las autoridades militares, la autoridad civil de acuerdo con lo previsto en el artículo 37 de la Ley de Orden Público.

Artículo 5. Se ordena la inmediat apublicidad y divulgación del presente decreto; de él se dará cuenta al Congreso de la República y entra en vigor inmediatamente.3

El Congreso de la República aprobó el decreto de González López ese mismo día, y pospuso la convocatoria a elecciones hasta que el Estado de Sitio se levantara:4

Decreto Número 1192

El Congreso de la República de Guatemala, 

Considerando: que son atendibles y justificadas las razones invocadas por el Primer Designado en ejercicio de la Presidencia para declarar el Estado de Sitio en todo el territorio nacional; […]

Considerando: que el Decreto 590 emitido por el Primer Desginado en Consejo de Ministros, con esta fecha, se ajusta a los principios constitucionales;

Considerando: que como consecuencia del Estado de Sitio se limitan los derechos ciudadanos, particularmente en cuanto se refiere a la función electoral y a la propaganda que de ella se deriva;

Por tanto, de conformidad con el artículo 77 de la Constitución de la República, decreta:

Artículo 1. Se ratifica el Decreto número 590 emtido por el Primer Desginado en el ejercicio de la Presidencia en Consejo de Ministros.

Artículo 2. La convocatoria a que se refiere el artículo 3 del Decreto número 1191 de este Congreso […] surtirá sus efectos hasta que cese la situación de emergencia a que ha dado lugar el Estado de Sitio.

Artículo 3. Este decreto aprobado con el voto favorable de las dos terceras partes del número total de diputados que integran este Congreso, entrará en vigor inmediatamente.[…]4

Un poco más tarde, el mismo 27 de julio, González López decretó duelo nacional por 9 días y el Ministro de la Defensa, Coronel Juan Francisco Oliva, en base al decreto 1192 del congreso emitió un decreto por el que se otorgó al ejército la facultad de hacerse cargo de la situación.5

Aquel estado de sitio duró hasta el 2 de agosto, fecha en que se convocó a elecciones.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Sandoval, Marta (2014). «Tres disparos en una noche lluviosa»Contrapoder. Guatemala. Archivado desde el original el 2 de febrero de 2014.
  2. Azurdia Alfaro, Roberto (1960). Recopilación de la Leyes de la República de Guatemala, 1956-1957. LXXVI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 50-51.
  3. Ibid, p. 73.
  4. Ibid,  pp. 51-52.
  5. Ibid,  pp. 263-264.

 

27 de diciembre de 1956: fallece el compositor Mariano Valverde

27diciembre1956
Ruinas de la Iglesia de San Nicolás en Quetzaltenango tras el terretomo de San Perfecto. Este evento inspiró a Valverde a componer su vals “Noche de Luna entre ruinas”. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El compositor Mariano Valverde nació en Quetzaltenango el 20 de noviembre de 1884  y allí se formó como músico.  Fue integrante de la Marimba Hurtado Hermanos, reconocida agrupación marimbística con la que se fue de gira por Guatemala y los Estados Unidos en donde grabó varias de sus propias composiciones.1

En 1917 acompañó a los hermanos Benedicto, Higinio y Eustorgio Ovalle Bethancourt, junto a Jesús Castillo, a una de las primeras presentaciones de marimba ofrecidas en la Ciudad de Guatemala para el presidente guatemalteco, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien también era originario de Quetzaltenango.2

Valverde enseñaba marimba en Quetzaltenango, exigiendo a sus estudiantes  que aprendieran solfeo. También fue director de la Marimba “Maderas de mi Tierra“, y como compositor, su catálogo consta de más de un centenar de piezas, muchas de las cuales son intepretadas por las agrupaciones de marimba en Guatemala.  Entre sus obras se destaca el vals “Noche de luna entre ruinas”, compuesto luego del terremoto de San Perfecto que destruyó la Ciudad de Quetzaltenango en 1902,3 donde falleció progenitora y en donde el panorama desolador que presentaba la ciudad lo inspiró a componer la obra.2

El compositor quetzalteco falleció el 27 de diciembre de 1956, pero para honrar su memoria su efigie fue colocada junto con la de los compositores Sebastián Hurtado, y Germán Alcántara, en el billete de 200 quetzales el cual comenzó su circulación el 23 de agosto de 2010.4,5

El vals de Valverde se puede escuchar en este enlace:


BIBLIOGRAFIA:

  1. Lehnhoff, Dieter (2005). Creación musical en Guatemala. Guatemala: Universidad Rafael Landívar y Fundación G&T Continental, Editorial Galería Guatemala. ISBN 99922-704-7-0.
  2. «Connotados quetzaltecos». El Quetzalteco. 26 de agosto de 2010. Archivado desde el original el 29 de agosto de 2010.
  3. Rockstroh, Edwin (1902). «1902 Earthquake in Guatemala»Nature (en inglés) 66: 150. doi:10.1038/066150a0. p. 150.
  4. «Ley Monetaria». Decreto número 17-2002. Guatemala.
  5. «Preguntas frecuentes sobre el nuevo billete de Q200.00». Guatemala.

5 de noviembre de 1950: fracasa revuelta de Castillo Armas

El coronel Carlos Castillo Armas lidera una fracasada revuelta para tomar la base militar de La Aurora

5noviembre1950
Edificio de la antigua Penitenciaría Central, construida por el gobierno del general J. Rufino Barrios y que operó hsata la década de 1960. Allí estuvo prisonero el coronel Castillo Armas (en el recuadro) tras el fallido ataque a la Base Militar “La Aurora”. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El coronel Carlos Castillo Armas era un militar fiel al coronel Francisco Javier Arana, y tras la muerte de éste a manos de miembros del gobierno del Dr. Juan José Arévalo que estaba dirigidos por el Ministro de la Defensa, el coronel Jacobo Arbenz en 1949, empezó a complotar contra los gobiernos revolucionarios.  Tras laborar como director en la Escuela Politécnica, Carlos Castillo Armas lideró su primera incursión armada el 5 de noviembre de 1950, cuando en compañía de cien civiles, todos ellos sin ningún entrenamiento, intentó tomar la Base Militar “La Aurora“. 

Los apologistas de la Liberación, como el escritor Mario López Villatoro, embellecieron aquella fracasada rebelión comparando, sin querer, a los métodos los gobiernos revolucionarios con los de los presidentes liberales que los antecedieron (en especial a los brutales métodos judiciales y carcelarios del general J. Rufino Barrios,1 del licenciado Manuel Estrada Cabrera2 y del general Jorge Ubico3):

“Una inolvidable tarde del 5 de noviembre de 1950, a la cabeza de cien patriotas, se rebela en armas y asalta casi sorpresivamente el primer cuartel denominado “Base Militar”, tenido como una especia de ciudadela de la Revolución. Se aseguraba contar con simpatizantes del movimiento en el interior de la fortaleza, pues el sentimiento de repudio hacia el gobierno descabellado de Arévalo, había invadido todos los ámbitos de la República; lo cierto es que cuando los primeros guardias reaccionan y se sacuden del natural atolondramiento, suenan los primeros disparos y entonces se entabla el tiroteo, que tomara desprevenidos a los jefes del mencionado cuerpo castrense.

De los cien ciudadanos valerosos y heróicos, fueron sacrificados veintuno, escapando el resto y siendo atrapados irremediablemente entre la furia de la sodadesca que disparaba a la ciega; entre los ametrallados que quedaron tendidos en los patios dados por muertos, debido a la forma en que fueron atacados, a fuerzas misteriores, a designios impenetrables del Supremo Hacedor, todavía permanecían vivos tres hombres que han pasado ya a la historia: Carlos Castillo Armas, Mario Arrivillaga y José Segundo Mancio, como supervivientes para relatar la grandeza de esa aventura con la cual está marcado con signos de sacrificio el camino a seguir para la liberación de la patria del quetzal.

Trasladados al Hospital para la autopsia de ley descrubre el médico forense que vivían tres hombres, gravemente heridos; se da el parte urgente a la Presidencia de la República y los matarifes del comunismo opinaban que se liquidara sin ningún escrúpulo a los traidores reaccionarios, según ladraban en el delirio de su ira; pero contra todo lo anhelado por los insensatos se procede a la curación de tales guatemaltecos, siendo traslados a la Penitenciaría Central.

Y es aquí donde Carlos Castillo Armas, resignado a su suerte, pero con fe profunda en sus compatriotas y en medio de la pesadumbre por la desaparición de sus valientes compañeros sacrificados por la redención de Guatemala, alimenta la segunda fase de la gran operación.  Se gesta el primer episodio de una odisea, consistente en escapar de la cueva de los lobos marxistas e ir a comenzar de nuevo la batalla y es así como un 11 de junio d 31952, logra fugarse del centro penitenciario en compañía de otros recluidos abnegados y dispuestos a todo por servir a la Patria.   Ante la expectación pública, y la tormenta de comentarios a cual más variados y contradictorios que se desata en el ambiente, Castillo Armas se ve protegido por la embajada de Colombia adonde fuera en busca de asilo inesperadamente“.4

Por su parte, el escritor revolucionario Manuel Galich describió así los hechos:

“A los 7 meses de haber consumado el asalto a la base militar, de 1950, Carlos Castillo Armas continuaba guardando prisión, rodeado de consideraciones por los jefes del penal.  Pendía sólo la sentencia por los delitos de sedición y rebelión, y sus comunicaciones con el exterior eran expeditas.  En el Gobierno ya nadie se acordaba más de él, porque existían problemas de mucho mayor interés nacional y porque, consignado a los tribunales de justicia, el Ejecutivo no lo consideraba asunto de su incumbencia.

A cargo de los jefes del penal corría el distraer la atención de los presos con una función vespertina de cine, y allí fueron reclusos y guardianes.  Mientras tanto, se escurrían por un túnel Castillo Armas, un teniente, un chofer y dos sargentos, compañeros suyos del 5 de noviembre, más uno de los autores del crimen del Studebaker gris, muy sonado en 1948; un parricida condenado a 30 años, un doble homicida y un ladrón sentenciado a 5 años.  Castillo Armas surgió del suelo, a las 6 de la tarde del 9 de junio de 1951, seguido de aquella ‘selecta’ escolta.  El centinela no dio la alarma a que estaba obligado sino después de un tiempo prudencial, porque quiso creer que aquellos aparecidos eran ‘fontaneros’ a juzgar por sus vestimentas.  Ganó el prófugo la Legación de Colombia y de allí salió del país con salvoconducto del Gobierno.

Para la United Fruit Company (UFCO) aquel individuo no podía sino parecer su ‘mesías’, y lo trajo al sitio ideal, allí donde su dominio es absoluto, fronterizo, para mayor fortuna, con Guatemala: la costa norte de Honduras […] El pupilo tenía algunos antecedentes que lo abonaban. Además de su aranismo de 1949 y de su asalto a la base militar de 1950, había recibido unos cursillos, un tanto olvidados, en West Point, y un oficialato de Estado Mayor.  No obstante, no pasaba de ser un neófito para la envergadura de la operación a que se le destinaba: lanzarlo contra Guatemala, armado, equipado y financiado por la UFCO, dirigido por expertos ‘yanquis’ y seguido por mercenarios caribes y centroamericanos.”5

(Nota de HoyHistoriaGT: dejamos que el lector decida cual de los dos versiones es más real, basado en los documentos desclasificados por la CIA estadounidense en 2003 en donde no solamente aparecen los tres criptónimos que esta organización utilizó para Castillo Armas -PANCHO, RUFUS y CALLIGERIS- sino que se detalla la forma en que fue el embajador John Puerifoy y el Departamento de Estado los que verderamente derrocaron al gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán el 27 de junio de 1954, y no la mal preparada operación PBSUCCESS que estaba a cargo de Castillo Armas.6)

Castillo Armas fue asesinado el 26 de julio de 1957 bajo circunstancias todavía no esclarecidas, y el 27 de julio de 1957, durante la breve presidencia del licenciado Luis Arturo González López, el decreto gubernativo No. 590 concedió el indulto a los autores, cómplices o encubridores de los delitos de rebelión y sedición de los sobrevivientes de la asonada del 5 de noviembre de 1950.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Rodríguez, Guillermo (Mayo de 1886) Exposición y documentos presentados a la Asamblea Nacional Legislativa por Guillermo Rodríguez, acusado y sentenciado con pretexto de la bomba del 13 de abril de 1884.  Guatemala: Tipografía de Arenales. p. 50.
  2. Ávila Pessel, Carlos (6 de mayo de 1920). Defensa presentada por el Licenciado don Emeterio Ávila Echeverría después de ratificada la sentencia que le condenó a muerte, con relación al atentado del 29 de abril de 1907. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  3. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  4. López Villatoro, Mario (1956). Por los fueros de la verdad histórica. Una voz de la Patria escarnecida. Guatemala, ante la diatriba de uno de sus hijos renegados. Guatemala: Imprenta Moderna. pp. 218-219.
  5. Galich, Manuel (1956) Por qué lucha Guatemala : Arévalo y Arbenz dos hombres contra un imperio. Argentina : Elmer Editor.
  6. Cullater, Nick. (1994) The United States and Guatemala. 1952-1954. (en ingles). Washington, D.C.: Central Intelligence Agency.
  7. Comisión para el Esclarecimiento Histórico (1999). Causas y orígenes del enfrentamiento armado interno. Naciones Unidas. p. 247.

27 de octubre de 1954: primera entrevista al exilado expresidente Arbenz

La revista mexicana “Siempre” publica la primera entrevista que se le hace al ex- presidente Arbenz en el exilio.

27octubre1957
La Catedral de la ciudad de México, en 1954. En el recuadro, el coronel Arbenz, cuando tuvo que desnudarse en el Aeropuerto La Aurora antes de salir al exilio a México el 9 de septiembre. Imágenes tomadas de Wikimedia commons.

Desde un principio, el ex-presidente Jacobo Árbenz Guzmán estuvo en constante observación y vigilancia por los miembros de la operación PBHISTORY de la CIA, los cuales incluían a su supuesto amigo y correligionario Carlos Manuel Pellecer.1 Este había descubierto en 1975, por el ex-agente de la CIA Philip Agee, quien publicó su información como agente de infiltración en el Partido Guatemalteco del Trabajo en el libro “La CIA por dentro“, y  luego, cuando en 2003 la CIA desclasificó sus documentos sobre los ocurrido en Guatemala en 1954, varios de los reportes que habían llegado a la CIA sobre el exilio de Árbenz eran prácticamente idénticos a los libros publicados por Pellecer años antes, confirmando que era, en efecto un operativo de la agencia secreta estadounidense.1,2

Árbenz había partido hacia México el 9 de septiembre de 1954, luego de setenta y tres días de asilo en la embajada de ese país en la Ciudad de Guatemala, y de sufrir una fuerte humillación en el Aeropuerto La Aurora cuando iba a salir del país.  Entonces, el embajador de Guatemala en ese país declaró que “confiaba en que el gobierno mexicano, fiel cumplidor de los tratados internacionales, entregaría a los criminales de delitos comunes que se han asilado en ese país“.  Aunque luego tuvo que publicar un Boletín Informativo aclarando sus declaraciones, el gobierno mexicano resintió la presión estadounidense sobre sus auntos internos.  Además, circulaban rumores de que Árbenz y sus principales funcionarios serían devueltos a Guatemala y juzgados.3

Fue en ese ambiente cuando el periodista peruano Genaro Carnera Checha, de la revista mexicana “Siempre” consiguió entrevistar al ex-gobernante guatemalteco.4

Empezó el relato de la entrevista diciendo que Árbenz vivía en algún lugar del Distrito Federal y que “salvo unos cuantos libros y periódicos sobre alguno de los muebles, nada hay de personal, de casa propio o de hogar, en este sencillo departamento.”  Árbenz  desmintó encontrarse escondido y dijo que necesitaba “reajustar algunas cosas en esta nueva etapa de mi vida, antes de poder visitar o recibir a mis amigos como son mis mejores deseos“.  También negó haberse intentado comunicar con el ex-presidente mexicano, el general Lázaro Cárdenas (conocido por haber nacionalizado la industria petrolera en su país) aunque dijo que le hubiera gustado.5

Con relación a su renuncia el 27 de junio, dijo que “no hubo tal decisión de mi parte […] fue una imposición.  La imposición del Ejército que prefirió traicionar sus deberes patrióticos, por instigación y acuerdo con la Embajada norteamericana y la United Fruit“.  Igualmente, dijo que la “imposición” no había terminado con su renuncia, sino que las exigencias para [con su sucesor, el coronel Carlos Enrique] Díaz, a quien consideraba como un militar “leal y democrático“, fueron “aún mayores de parte del embajador norteamericano, quien pretendió que fusilaran a todos los dirigentes políticos y populares“.  Y agregó: “[El embajador John] Puerifoy exigió todo, sin condiciones”.6

Con respecto a la resistencia [a la invasión liberacionista], dijo que “se intentó, y que las órdenes fueron claras y se dieron“.  Que miles de obreros parecían dispuestos a combatir, pero su presencia “agravó las contradicciones y aceleró el golpe traidor“. Con respecto a México, no tuvo sino palabras de elogio y no opinó sobre su política interna.  Y con respecto a su asilo, dijo que respetaría “escrupulosamente” las reglas del mismo, dejando en claro que “los asuntos de Guatemala los resolverá en Guatemala el pueblo de Guatemala, y no en el exterior”.6

Finalizó diciendo: “la intervención desde el exterior sólo la ha utilizado en Guatemala la United Fruit y la embajada norteamericana”.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. García Ferreira, Roberto (2013). Operaciones en contra: La CIA y el exilio de Jacobo Árbenz.  Guatemala: FLACSO. p. 158.
  2. Agee, Philip (1987). La CIA por dentro. Buenos Aires: Sudamericana. p. 475.
  3. García Ferreira, Operaciones en contra, p. 136.
  4. Ibid., p. 139.
  5. Ibid., p. 140.
  6. Ibid., p. 141.

9 de septiembre de 1954: humillan al ex-presidente Árbenz

Luego de 73 días de asilo en la embajada de México, el ex-presidente Jacobo Árbenz es humillado antes de salir hacia ese país

9septiembre1954
El ex-presidente Jacobo Arbenz Guzmán tuvo que desnudarse en las instalaciones del Aeropuerto Internacional La Aurora antes de partir para el exilio a México. Fue la primera de muchas humillaciones que sufrió durante el resto de su vida, todo planificado por la Operación PBHISTORY de la CIA. Imagen tomada de Pueblo e Historia de Guatemala.

Luego de haber sido derrocado el 27 de junio de 1954 por el trabajo efectivo del Departamento de Estado y del Embajador John Peurifoy,,1 -y en mucha menor medida por la Operación “PBSUCCESS” de la CIA patrocinada por la United Fruit Company-,  el coronel Jacobo Árbenz Guzmán pidió asilo político en la embajada de México, en la cual estuvo hacinado con muchos otros miembros de su gobierno y sus familiares durante 73 días, hasta el 9 de septiembre del mismo año.

El 4 de julio se había iniciado la operación PBHISTORY, la cual tenía dos objetivos: encontrar documentos que demostraran que Árbenz tenía nexos con Moscú, y destruir sistemáticamente la reputación del ex-presidente guatemalteco.El equipo de PBHISTORY estaba compuesto por doce oficiales: tres del Departamento de Estado, uno de la Agencia de Información (USIA) y ocho de la CIA. Cuatro de ellos llegaron a ciudad de Guatemala un día después. El agente de la CIA con el seudónimo de Francis T. Mylkes quedó a cargo de la operación.  Ya en Guatemala, el equipo PBHISTORY adoptó el nombre de Social Research Group (Grupo de Estudios Sociales y después de algunas desavenencias con el gobierno del coronel Carlos Castillo Armas empezó a trabajar en la sede del Comité Nacional de Defensa contra el Comunismo (CNDC), definido como una agencia ejecutiva del nuevo gobierno destinada a “combatir el comunismo en el país”.3 Estos agentes de la CIA no encontraron evidencia alguna que la Unión Soviética manejaba al gobierno arbencista, y más bien se dieron cuenta de que los comunistas guatemaltecos habían trabajo por iniciativa propia.2,3 Eso sí, encontraron libros de tendencia marxista en la librería del expresidente, incluyendo tomos sobre la reforma agraria que tuvo lugar en China Comunista y una copia que tenía su esposa, María Vilanova, de la biografía del dictador comunista soviético Joseph Stalin.  Con estos documentos les bastó para elaborar un folleto para el Consejo Nacional de Seguridad de los Estados Unidos, en el que hicieron ver que el ex-presidente tenía tendencias pro-comunistas.2,3

Inicialmente, la operación PBHISTORY intentó que el gobierno de México rechazara el asilo de los “comunistas internacionales“, pero el gobierno de ese país no aceptó esos términos.  Ante esto, la CIA intentó que Castillo Armas los enviara a la Unión Soviética; este plan tenía dos objetivos: uno era que si los aceptaban, se confirmaba que eran comunistas internacionales, y si no los aceptaba, entonces se convertían en una excelente arma propagandística porque los Estados Unidos podían decir que “los agentes soviéticos que fallaban” eran desechados por inútiles.  Pero aquel plan tampoco le salió a la operación PBHISTORY, pues Guatemala no tenía relaciones diplomáticas con la URSS y Moscú no movió un dedo para cooperar.2

Ante esto, el gobierno por-estadounidense del coronel liberacionista Carlos Castillo Armas tenía la incomodidad de la presencia del ex-presidente y sus colaboradores en la Ciudad de Guatemala, y ordenó que dejaran salir a Árbenz del país, pero que lo humillaran públicamente antes de hacerlo.4

He aquí como se produjo la vejación del expresidente:4

Desde las primeras horas de la noche se registró un movimiento inusitado en las cercanías de la embajada mexicana, pero los elementos de tropa impusieron el orden; en el aeropuerto La Aurora se reunió gran cantidad de personas, interesadas en presenciar la salida del ex presidente.

El auto que condujo a Árbenz y señora al aeropuerto, salió de esa misión a las 22.30. Antes arrancó el auto del embajador, que salió hacia el sur, dobló la sexta calle y 4a. avenida, el auto del agregado militar, en el que iban los esposos Árbenz retrocedió hacia la 5a. calle y dobló por la 8a. avenida hacia el sur. De ese modo, las personas que aguardaban en el Parque Central su paso para gritarle no se dieron cuenta de la maniobra.

Extremadamente pálido y con el gesto severo, Árbenz arribó al aeropuerto La Aurora, en compañía de su esposa y de sus hijos, para abordar el avión que los condujo a él y a otros de sus principales colaboradores, a México, bajo la protección de la bandera de ese país.  Horas antes habían llegado al aeropuerto los coroneles Carlos Enrique Díaz, ex-jefe de las fuerzas armadas y ex-presidente; Eduardo Weymann, ex-jefe del estado mayor presidencial; José Manuel Fortuny, secretario general del comunista Partido Guatemalteco del Trabajo; Carlos Bracamonte, Francisco Morazán, Álvaro Hugo Salguero, Waldemar Barrios Klée, Eufemio Fernández, Alfonso Solórzano – algunos de ellos acompañados por sus esposas e hijos -.

Había un propósito deliberado de reunir elementos hostiles para someter al expresidente Árbenz a insultos y vejaciones.  Desde antes de las 21 horas, grandes grupos de hombres y mujeres, entre las que había desde damas de la alta sociedad hasta vendedoras del mercado, llegaron al aeropuerto para expresar su repudio al ex-presidente.  Cuando el derrocado gobernante llegó al aeropuerto, empleados de la aduana y miembros del ejército de liberación procedieron a hacer un registro minucioso de Árbenz, obligándolo a desnudarse, y dejando que los fotógrafos se encargaran de documentar la operación.  Ni el embajador mexicano ni su eposa se escaparon del agresivo ataque de la multitud, saliendo magullados y golpeados.5

La prensa guatemalteca, ya controlada por la operación PBHISTORY describió falazmente que Árbenz se había “marchado sombrío y con soberbia, mientras su esposa, María Vilanova, estaba más entera“.  De acuerdo a “El Imparcial“, Árbenz se había comportado teatralmente y desentonó ante su público cuando se negó a decir una sola palabra.  Además, relataron que el ex-presidente llegó en un “deslucido vehículo al aeropuerto y apenas ingresó al mismo se escucharon gruesas palabras de indignación“, y que estaba “terriblemente pálido y a duras penas lograba ocultar su temor, caminando como un autómata“.  Cuando lo obligaron a desnudarse, daba la impresión de que se estaba quitando sus ropas de mármol una estatua fría.  Además, no dejaron de reportar que Fortuny se había ido con él, diciendo que partía con el “comunista número uno de Guatemala, su amigo inseparable y como siempre, compañero de viaje de Árbenz“.  Tal y como recomendaba la Operación PBHISTORY, había que utilizar la costumbre que tenían de viajar juntos para reforzar la historia de la íntima relación entre los dos.6

Árbenz abordó el avión a las 23 horas en punto. El minucioso registro de su esposa duró 45 minutos. El avión despegó finalmente del aeropuerto a las 23 horas y 50 minutos, y fue recibido fríamente en México, con reportes de prensa ya controlados por la operación PBHISTORY, que indicaban que había llegado sombrío y con una palidez cadavérica a la capital mexicana.6

La operación PBHISTORY continuó durante todo el exilio del ex-gobernante: una buena parte de los artículos, columnas o editoriales publicados en la época no eran concebidos de forma independiente, sino que seguían las sugerencias propagandísticas de la CIA, preocupada en mostrar a Árbenz como un dictador rojo, malversador de fondos, bebedor, drogadicto, depresivo y cobarde.  El mismo Carlos Manuel Pellecer, amigo y correligionario de Árbenz , que lo acompañó en el exilio, era un agente de la CIA, con el criptónimo  “LINLUCK“, algo que se hizo público por Phillip Agee – un ex-agente de esa agencia de servicio secreto – en 1975.7  

En cuanto al resultado de la Operación PBSUCCESS, en agosto de 1954 el presidente estadounidense Eisenhower pidió que la CIA le hiciera un reporte de lo ocurrido. Al final del reporte el presidente estadounidense -quien había sido el general que triunfó para los aliados en el frente occidente tras el Día-D en la Segunda Guerra Mundial- preguntó cuántos hombres había perdido el Movimiento de Liberación Nacional y quedó sorprendido que le dijeron que solamente uno. Y es que la súbita renuncia del presidente Árbenz, resultado de la fuerte presión del Departamento de Estado dirigido por John Foster Dulles, sirvió sobremanera a la CIA, que pudo así ocultar que si el ejército guatemalteco hubiera actuado como le correspondía en Chiquimula, habría acabado fácilmente con los mercenarios que entraron con Castillo Armas, además de todos los problemas que tenía la operación: falta de un plan B en caso de la casi segura derrota del inútil ejército liberacionista, y la falta de entendimiento de las motivaciones del ejército guatemalteco y del Partido Guatemalteco del Trabajo.8


NOTAS:

    • Philip Agee escribió: “Pellecer, Carlos Manuel. Agente de infiltración de la CIA en el partido comunista de Guatemala (PGT) y en los movimientos comunistas y sus relacionados en la Ciudad de México.  Despué de trabajar para la CIA, se supo que había roto con el comunismo. Criptónimo LINLUCK”.9

BIBLIOGRAFIA:

  1. Cullater, Nick (1994). The United States and Guatemala. 1952-1954. (en ingles). Washington, D.C.: Central Intelligence Agency. p. 81.
  2. Cal, José (2015) Los libros que la CIA quemó en Guatemala“. El Faro Académico.
  3. Cullater, The United States and Guatemala. p. 82.
  4. Ibid., p. 84
  5. García Ferreira, Roberto (2013). Operaciones en contra: La CIA y el exilio de Jacobo Árbenz.  Guatemala: FLACSO. p. 136.
  6. El Imparcial (10 de septiembre de 1954). Árbenz  se fue sombrío. Guatemala: El Imparcial.
  7. García Ferreira, Roberto (2013). Operaciones en contra: La CIA y el exilio de Jacobo Árbenz.  Guatemala: FLACSO. p. 158.
  8. Cullater, The United States and Guatemala. 1952-1954. p. 85
  9. Agee, Philip (1987). La CIA por dentro. Buenos Aires: Sudamericana. p. 475.

23 de octubre de 1957: licenciado González López renuncia a la presidencia

El licenciado Luis Arturo González López renuncia a la presidencia de Guatemala y es sustituido por un triunvirato militar luego de que hubieran evidentes anomalías en las elecciones del 20 de octubre de ese ano

23octubre1957
El aeropuerto de la Ciudad de Guatemala en 1957. En el recuadro: el licenciado Luis Arturo González López, presidente interino de Guatemala tras el asesinato del coronel Carlos Castillo Armas. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras el asesinato del coronel Carlos Castillo Armas en la casa presidencia el 23 de julio de 1957,1 Guatemala entró en un período de incertidumbre, similar al que se vivió tras el derrame cerebral del general Lázaro Chacón el 12 de diciembre de 1930.2

Ahora bien, a diferencia de que ocurrió tras la renuncia obligada del general Chacón, el mismo día de la muerte de Castillo Armas el Congreso llamó al primer designado a la presidencia, licenciado Luis Arturo González López a ejercer la Presidencia de la República, se convocó a elecciones dentro de cuatro meses, aunque sin especificar fecha, y se declaró el Estado de Sitio en toda la República.3 Esto le permitió a González López contar con el respaldo de los organismos del estado, a diferencia de lo que ocurrió con el licenciado Baudilio Palma, quien era el segundo designado a presidencia en 1930, y quien había quedado en una posición muy difícil frente a los mandos militares que apoyaban al general Mauro De León, que era el primer designado, pero no que constitucionalmente no podía asumir el cargo por haber sido nombrado Ministro de la Guerra pocos días antes.4

González López  -quien era miembro del Consejo Político de Movimiento Democrático Nacionalista (MDN)-  se tuvo que enfrentar a la situación que siguió al asesinado del líder liberacionista.   Primero confirmó en su puesto a los ministros de Castillo Armas, y luego se hizo cargo de las honras fúnebres del fallecido presidente, cuyo cadáver fue expuesto a la vista de la población por tres días.  Pero lo difícil de la situación era que los liberacionistas radicalizaron su posición como guías del anticomunismo, mientras que los partidos comunistas se adjudicaron el derecho de establecer una dictadura del proletariado.  Y existían otros partidos que, aunque no eran comunistas radicales como el Partido Guatemalteco del Trabajo, sí simpatizaban con varios de los principios de la Revolución de Octubre de 1944, como el Partido Revolucionario de Mario Méndez Montenegro.4

(Nota de HoyHistoriaGT: Para los liberacionistas, que nunca reconocieron ser una pantalla de la operación PBSUCCESS y de la United Fruit Company,5 su misión era vencer al comunismo internacional y a la Unión Soviética que, según ellos, estaba estimulando, apoyando, financiando y respaldando la expansión el comunismo en el mundo y de manera especial en Guatemala.  Era tan radical su posición, que habían prohibido a los guatemaltecos viajar a los países europeos del bloque del este, y cuando se les preguntaba por qué los estadounidenses sí podían viajar a esos países, respondían que ellos sí podían resistir las tentanciones del comunismo pero lo guatemaltecos no.  Esta mentalidad radical fue inculcada en gran parte de la población guatemalteca y, sobre todo, en los miembros del Ejército, y se ha mantenido incluso hasta décadas después de la caída del muro de Berlín en 19896).

En la campaña presidencial participó el Movimiento Democrático Nacionalista (MDN), que era partido oficilialista y liberacionista radical que encabezaba una coalición llamada Unidad Patriótica Anticomunista (UPA), con el licenciado Miguel Ortiz Passarelli como su candidato.  También participó el general Miguel Ydígoras Fuentes con su partido Democrático de Reconciliación Nacional (más conocido como “Redención”), que era de derecha moderada, y la Democracia Cristiana Guatemalteca, pequeño partido que entonces era de derecha y que postuló al ingeniero Miguel Asturias Quinónez.7 

Fue la primera vez que se realizaron elecciones en un solo día, ya que anteriormente se acostubraba que fueran jornadas de tres días de votaciones.  Sin embargo, hubo numerosos problemas siendo el principal que no hubo suficientes papeles enviadas a los distritos en donde la oposición era más fuerte. Luego, hubo una considerable tardanza en publicar los resultados y eso hizo que la oposición empezara a protestar, aunque tímidamente.  Sin embargo, cuando el licenciado Ortiz Passarelli empezó a celebrar su supuesta elección, los ánimos se caldearon e Ydígoras y sus partidarios acusaron al gobierno de haber perpetrado un fraude electoral. 7

Las protestas salieron a las calles y fueron aumentando conforme pasaban los días, hasta que el 23 de octubre, los jefes militares le pidieron la renuncia al presidente provisorio Luis González López y anunciaron que las elecciones habían quedado anuladas.  En sustitución de González López, se formó un triunvirato militar conformado por los coroneles Oscar Mendoza Azurdia, Gonzalo Yurrita Nova y Roberto Lorenzana Salazar.  Con esto, miles de ciudadanos salieron a las calles a vitorear a Ydígoras y a celebrar que les hubieran impuesto al candidato de las fuerzas de la liberación.  De hecho, con la salida de González López, los liberacionistas perdieron el poder directo, aunque luego conseguirían negociar el siguiente gobierno.8 

Tras varios días de negociaciones, la Embajada de los Estados Unidos medió para que la Junta Militar entregara el poder al Segundo Designado, coronel Guillermo Flores Avendano, tras lo cual el Congreso de la República emitió el decreto 1212, de fecha 18 de noviembre de 1957, que convocaba nuevamente a elecciones presidenciales para el día 19 de enero de 1958 y en las que resultó electo el general Ydígoras Fuentes, aunque tuvo que negociar con el MDN para poder llegar al poder.9


BIBLIOGRAFIA:

  1. Sandoval, Marta (2014). «Tres disparos en una noche lluviosa»Contrapoder. Guatemala. Archivado desde el original el 2 de febrero de 2014.
  2. Mora, Carlos F. et. al. (12 de diciembre de 1930) “Acta de los médicos en que se declara la imposibilidad del general Chacón para seguir en la presidencia de la República”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  3. Villagrán Kramer, Francisco (1994). Biografía política de Guatemala. Los pactos políticos de 1944 a 1970.  Guatemala: FLACSO. p. 254.
  4. Díaz Romeu, Guillermo (1996). «Del régimen de Carlos Herrera a la elección de Jorge Ubico»Historia general de Guatemala. 1993-1999 (Guatemala: Asociación de Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo) 5: 37-42. Archivado desde el original el 12 de enero de 2015.
  5. Cullater, Nicholas (1992). Operation PBSUCCESS. The United States and Guatemala. 1952-1954. CIA. United States.  Nota: desclasificado por la CIA en 1997.
  6. Villagrán Kramer, Biografía política de Guatemala. p. 264.
  7. Alvarez Aragón, Virgilio, et. al. (2013).  Guatemala: Historia Reciente (1954-1996) Proceso político y antagonismo social. I. Guatemala: FLACO, Serviprensa. p. 87.
  8. Ibid., p. 88.
  9. Ibid., p. 89.

11 de octubre de 1954: Uruguay recibe a diez exiliados guatemaltecos

Uruguay recibe cordialmente a diez exiliados guatemaltecos que se habían asilado en su embajada tras la caída del presidente Jacobo Arbenz el 27 de junio.

11octubre1954
Toma de posesión del Dr. Juan José Arévalo Bermejo, el 15 de marzo de 1945. En la fotografía, recibe el abrazo de felicitación del entonces capitán Jacobo Arbenz Guzmán. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras el éxito del Departamento de Estado de los Estados Unidos, con la ayuda de la Operación PBSUCCESS patrocinada por la United Fruit Company y usando como pantalla al Movimiento de Liberación Nacional, los principales funcionarios gubernamentales y simpatizantes del gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán tuvieron que solicitar asilo político en diferentes embajadas para intentar evitar la cárcel o el linchamiento por parte de las fuerzas contrarrevolucionarias. Desde la radio clandestina, los anticomunistas ya habían amenazado con fuertes represalias a todo aquel que hubiese colaborado con el gobierno revolucionario, al que tachaban de “títere de Moscú“, por lo que la situación de Guatemala se convirtió en un “asilo político en masa”.1

Naturalmente, fueron las embajadas de los países limítrofes con Guatemala (especialmente México) las preferidas por los asilados, pero la capacidad de las mismas era limitada y por ello las representaciones de países más alejados también recibieron a los perseguidos políticos. Chile, Ecuador, Brasil, Argentina y Uruguay, también recibieron a numerosos guatemaltecos que pretendían huir del país.  Inicialmente Argentina y Brasil ofrecían mejores posibilidades de desarrollo que Uruguay. En el caso de Brasil, este país inicialmente hasta trasladó en un avión militar a los guatemaltecos asilados en la sede uruguaya (abaratando los costos y facilitándole a su vecino cumplir los acuerdos internacionales) de allí en adelante ya no tuvo una actitud cordial para con los guatemaltecos exiliados; este cambio en actitud se debió a que a finales de agosto de 1954 se suicidó el presidente de Brasil, Getulio Vargas, y el Departamento de Estado (dirigido por el accionista de la United Fruit Company John Foster Dulles) presionó con insistencia a los países de la región buscando que se cumpliera la resolución anticomunista aprobaba en Caracas en 1952. En cuanto a la Argentina, el gobierno del general Juan Domingo Perón sintió la presión de los Estados Unidos para que emprendiera acciones contra el comunismo y llegó al extremo de evitar que el ex-embajador del gobierno arbencista impartiera conferencias públicas.1

Ante esta situación, Montevideo, la capital uruguaya, se transformó en un refugio seguro y cordial para desterrados guatemaltecos. Además de respetar una tradición firme sobre el tema, el gobierno de ese entonces era ampliamente favorable hacia los regímenes revolucionarios del Dr. Juan José Arévalo y de coronel Jacobo Arbenz, además de condenar el intervencionismo norteamericano, aunque sin dejar de lado una evidente prudencia dirigida a no enemistarse con Estados Unidos en un momento en que había tensión con el gobierno argentino.1

Y es que la presencia del embajador itinerante Juan José Arévalo en Montevideo los días previos a la invasión de Castillo Armas (que movilizó a una importante cantidad de público) y la excelente imagen que dejara Manuel Galich contribuyeron significativamente para que Uruguay recibiera cordialmente a los exiliados. Las muestras de simpatía fueron varias y provenían de un amplio espectro que abarcaba a los sectores mayoritarios de los partidos tradicionales del país (no solamente el Nacional, sino que también el Colorado, entonces en el gobierno), además de los partidos de izquierda y los minoritarios. La Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) nombró una delegación para esperar a los exiliados en el aerouerto y el influyente semanario “Marcha” y la revista del Partido Socialista les dieron la bienvenida y exhortaron a sus lectores a participar en la ayuda a los exiliados haciendo entrega de donaciones. Por su parte, los comunistas locales, además de publicar notas, le ofrecieron a uno de los emigrados, Miguel Ángel Vázquez que se encargara de las informaciones internacionales.1

El 11 de octubre de 1954, el Directorio del Partido Nacional en pleno recibió en su sede a la maestra Consuelo Pereira de Vázquez, esposa de Miguel Ángel Vásquez, quien tras una breve presentación por parte de uno de los senadores del partidio, ofreció una apasionada conferencia defendiendo los logros de la revolución guatemalteca, y denunciando al imperialismo estadounidense y a la compañía frutera como instigadores del golpe contra Arbenz. Y el el Comité Ejecutivo de la Unión General de Trabajadores de Uruguay exigió al gobierno que declarara “indeseable” al embajador guatemalteco Virgilio Rodríguez Beteta, por ser un “representante genuino de la United Fruit Company y del gobierno de facto de Carlos Castillo Armas en Guatemala“.2

Ahora bien, aquellas gratitudes públicas contrastaban con una celosa y discreta vigilancia del Servicio de Inteligencia y Enlace (SIE) de la Policía de Montevideo, la cual trabajaba para la CIA y por ello contaba hasta con una carpeta con las fotografías originales, firmas y huellas dactilares de los emigrados guatemaltecos, las que fueron tomadas cuando llegaron a Uruguay. El SIE había sido informado de los antecedentes políticos de los recién llegados por comunicación del Comité Nacional de Defensa Contra el Comunismo, un organismo de inteligencia creado en Guatemala por la CIA tras el derrocamiento de Arbenz y que se manejaba en sus menesteres con fondos confidenciales ejecutivos dependiendo directamente del Presidente, lo cual era parte de la Operación PBHISTORY, destinada a destruir la imagen de Arbenz y sus colaboradores.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. García Ferreira (s.f.) José Manuel Fortuny: un comunista clandestino en Montevideo, 1958. Departamento de Historia Americana, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
  2. Cullather, Nick (1999). Secret History: The CIA’s Classified Account of Its Operations in i, 1952–1954. Palo Alto, California, US: Stanford University Press. ISBN 978-0-8047-3311-3

18 de septiembre de 1955: primera transmisión oficial por televisión

Se realiza la primera transmisión oficial por televisión en Guatemala

18septiembre1955
Aparato de televisión utilizado en 1955. Unidades similares a éste fueron usados en Guatemala para ver la primera transmisión oficial de televisión. En el recuadro: el cantante mexicano Pedro Vargas, quien apareció cantando el “Padre Nuestro” en la primera transmisión guatemalteca. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Para los guatemaltecos nacidos después del añ0 2000, acostumbrados a teléfonos digitales, televisores de pantalla plana y toda una gama de diferentes aparatos que permiten ver imágenes en movimiento en alta definición resulta difícil imagina una época en la que no existía nada de eso y las noticias y principales eventos eran comunicados por la prensa escrita y la radio.  Esto dejaba a un enorme sector de la población excluída ya que muy pocos sabían leer y escribir, y solamente una parte de la población tenía los recursos económicos suficientes para adquirir un aparato de radio.

Tras el éxito del la estrategia del Departamento de Estado de los Estados Unidos, y en menor grado, el de la Operación PBSUCCESS dirigida por la Central de Inteligencia Americana y patrocinada por la United Fruit Company, para derrocar al gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán en 1954, el gobierno guatemalteco tuvo un fuerte apoyo logístico del gobierno estadounidense del general Dwight Eisenhower, lo que permitió que la tecnología de la televisión llegara al país.

El primer canal de televisión que funcionó en Guatemala fue el Canal 8, que era del gobierno liberacionista del coronel Carlos Castillo Armas.  Las pruebas de transmisión se hicieron el 16 de septiembre de 1955, con horarios de 11:00 a 15:00 horas y de 18:00 a 22:00 horas, presentando música de marimba, bailes tradicionales y entrevistas. La primera transmisión oficial en Guatemala se realizó el 18 de septiembre de 1955 con la imagen del cantante mexicano Pedro Vargas, muy popular en esa época, cantando el Padre Nuestro.  En ese entonces, solamente había cerca de cuarenta receptores en todo el país, todos ellos ubicados en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, que era todo lo que podía cubrir aquella primera transmisión dada su escasa potencia.

Por supuesto, en un principio la cobertura era mínima pero poco a poco se fue expandiendo con el advenimiento de canales comerciales, como el Canal 3, Canal 7, Canal 11 y Canal 13.  Para la década de 1970 la cobertura televisiva era mucho mayor, con antenas de transmisión ubicadas en el Cerro Alux y repetidoras en el área rural y a mediados de la década de 1980 se introdujo el servicio de televisión por cable desde antenas parabólicas, lo que le permitió a una parte de la población ver programación de otros países, principalmente de los Estados Unidos.

A finales de esa década, coincidiendo con el auge del servicio por cable y el inicio de los gobiernos de la llamada época democrática, todos los canales nacionales fueron adquiridos por el empresario mexicano Angel Remigio González, lo cual fue hecho público por el noticiero independiente “7 Días” que se transmitía en el Canal 7, uno de los canales adquiridos por González.  Sin embargo, González creó su propio noticiero en el mismo canal, “Notisiete“, con los presentadores Luis Pellecer y Maritza Ruiz y ahogó económica y logísticamente al noticiero 7 Días de tal modo, que éste tuvo que cesar operaciones.

La importancia de la televisión ha disminuido con la llegada del Internet y los teléfonos inteligentes, que permiten al usuario ver la información que necesita en el momento que así lo desea, aunque se mantiene todavía como uno de los principales medios de comunicación masiva.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Guatemala.com (s.f.) Así fue la primera transmisión oficial de televisión en Gutaemala. Guatemala.com.

25 de junio de 1956: reprime una manifestación estudiantil

El gobierno del coronel Carlos Castillo Armas reprime con violencia una manifestación de la Asociación de Estudiantes Universitarios

 

25junio1956
El Cine Lux en 2019, tras su remodelación luego de convertirse en el Centro Cultural de España en Guatemala.  En esta esquina ocurrió el ataque contra los estudiantes universitarios en 1956.  En el recuadro: el entonces presidente de facto de Guatemala, el coronel Carlos Castillo Armas.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno de facto del coronel Carlos Castillo Armas, instituido tras el golpe de estado dirigido por la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) mediante la Operación PBSUCCESS en 1954, retornó al sistema de gobierno utilizado por el general Jorge Ubico, lo que significaba favorecer los intereses de la compañía frutera estadounidenses United Fruit Company y reprimir cualquier movimiento contra la misma.   Debido al descontento que esto provocaba, se produjeron numerosos reclamos y protestas que obligaron al gobernante a restringir los derechos de los pobladores, mientras se redactaba una nueva constitución.  Ya cuando la nueva constitución fue publicada a principios de 1956, las protestas continuaron contra la político pro-estadounidense del gobierno de Castillo Armas.

El 25 de junio de 1956, fecha en que se conmemora el día del Maestro por el fallecimiento de la profesora María Chinchilla durante las protestas en contra del régimen del general Jorge Ubico en 1944, una masiva manifestación organizada por la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) de la Universidad de San Carlos de Guatemala, salió del Paraninfo Universitario, ubicado en 2a. calle y 12 avenida de la zona 1 de la Ciudad de Guatemala, para exigir el disfrute de las libertades de los ciudadanos y el respeto a los derechos humanos.  Pero al anochecer, en la esquina del entonces lujoso y emblemático cine Lux, ubicado en la 6a. avenida y 11 calle de la zona 1, los manifestantes fueron atacados por las fuerzas del gobierno y resultaron heridos de metralla cerca de treinta personas, además de que hubo casi ciento cincuenta detenidos, casi treinta estudiantes que tuvieron que salir al exilio (entre quienes estaba Mario Monteforte Toledo) y otros cinco estudiantes que fallecieron el lugar: Salvador Orozco, Julio Arturo Acevedo, Julio Juárez, Alvaro Castillo Urrutia y Ricardo Carrillo Luna. 1

El operativo del gobierno estuvo coordinado y ejecutado por Bernabé Linares y Santos Miguel Lima Bonilla, y el gobierno justificó sus acciones indicante que la marcha había sido organizada por los comunistas que todavía permanecían en el país.  Las víctimas fueron recordadas por la Asociación de Estudiantes Universitario con una placa conmemorativa que estuvo en el lugar en donde fallecieron los estudiantes hasta 1992, en que desapareció misteriosamente durante los apagones programados por la escacez de energía elétrica durante el gobierno del ingeniero Jorge Serrano Elías.2

Finalmente, varios periódicos y radio noticieros fueron clausurados; entre ellos estaban: “El Estudiante“, “Nuetro Diario“, “Semanario Lunes“, “Voz y Antena“, “La Voz de la Actualidad” y “Audio Prensa“.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Cifuentes Rivas, Américo (26 de junio de 2014). Asesinados y presos el 25 de junio de 195610. Guatemala: Albedrío, Revista electrónica de discusión y propuesta social.
  2. Lemus, Juan Carlos (1 de agosto de 2015) Lugar de Memoria. Guatemala: Prensa Libre.
  3. Comisión para el Esclarecimiento Histórico (1999) Guatemala: Memoria del silencio. Guatemala: Servigráficos S.A. p. 115

Viernes de Dolores de 1956: arzobispo amenaza con excomulgar a los huelgueros

El arzobispo Mariano Rossell amenaza con la excomunión a los participantes y asistentes al desfile bufo de la Huelga de Dolores

Viernesdolores1956
El Parque Central y la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala a finales de la década de 1950.  En el recuadro, un sello conmerorativo del arzobipos Mariano Rossell.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En la cuaresma de 1956, se produjo un hecho que evidenció que el arzobispo metropolitano Mariano Rossell y Arellano pensó que, tras ayudar a la Contrarrevolución en 1954 y obtener privilegios para la Iglesia Católica en la Constitución promulgada en febrero de 1956, el clero había recuperado todo el poder que había perdido en 1872. Y es que en la época colonial y el gobierno de los 30 años, el poder de los eclesiásticos era prácticamente absoluto. Desafortunadamente para Rossell, pronto se dió cuenta de que los tiempos habían cambiado radicalmente y que ya no podía dominar la situación como lo habían hecho sus antecesores.

Lo que ocurrió fue que Rossell y Arellano condenó las actividades de la Huelga de Dolores, porque “parodiaban sacrílegamente la liturgia sagrada y [las] oraciones, inclusive el Credo y el Padre Nuestro“, aunque no dijo que le molestaba que la actividad de sátira y crítica política lo llamara “sor Pijije” y lo acusara de haberse prestado a los intereses de la United Fruit Company, combatiendo el “comunismo ateo” enarbolando al Cristo Negro de Esquipulas para recuperar los privilegios que la Iglesia Católica había perdido desde el régimen liberal de J. Rufino Barrios. Lo que dijo Rossell para justificar su molesta fue que “era ilícito toda burla a los credos religiosos, sobre todo en tiempos de democracia“.

Así pues, el arzobispo emitió un comunicado a toda su feligresía (que en esa época era la mayoría de la población guatemalteca) en el que decía: “advertimos a todos los católicos que no les es lícito autorizar con su presencia los actos de representaciones, desfiles, etc. de la llamada huelga de Dolores“. Rossell y Arellano llegó al extremo de amenazar con la excomunión a todo aquel que participara o presenciara el desfile, pues le parecía que era “incoherente el participar en la huelga de Dolores, burlarse de la liturgia y los símbolos católicos y luego participar piadosamente en las procesiones, las cuales se celebran días después de la Huelga, en Semana Santa.”

El Honorable Comité de Huelga de Dolores hace su desfile el Viernes de Dolores precisamente para criticar a las procesiones de Semana Santa, y por ello, respondió en un comunicado que no permitirían que los “ministros de la religión actuaran con hipocresía” y que la huelga se realizaría “quisieran o no“.

Al día siguiente del comunicado del arzobispo y de la respuesta de los estudiantes, hubo un mitin del “Comité de defensa moral pública” en el que hacían responsable al Gobierno “por los hechos de sangre que pudieran suceder, si los estudiantes persisten en ofender la religión“. Aquel comité estaba dirigido por el diputado José García Bauer (quien vivía frente a la Iglesia de La Recolección) y estaba conformado por miembros conservadores de la sociedad guatemalteca que creían que con el triunfo de la Operación PBSUCCESS de la CIA en 1954 habían regresado a la época del general Rafael Carrera.

Las advertencias del arzobispo y del Comité cayeron en oídos sordos, como ocurre siempre que hay una queja por faltas a la moral, ya que lo único que consiguen es que la curiosidad del público sea mucho mayor.  Así pues, cuando el desfile de la Huelga se realizó ese Viernes de Dolores las calles estaban abarrotadas; pero, poco después de haber iniciado su recorrido, cuando los estudiantes iban por la 12 calle entre segunda y cuarta avenidas de la zona 1 de la Ciudad de Guatemala, tres hombres elegantemente vestidos lanzaron una bomba sobre una carroza, causando una explosión que dejó a más de treinta personas lesionadas, entre estudiantes y espectadores. A pesar del pánico inicial, el desfile continuó como estaba programado.

Al darse cuenta de que no le hicieron caso, Rossell y Arellano montó en cólera y decidió suspender las procesiones de semana santa, cumpliendo con la amenaza de de sancionar a los que participaran en el desfile. Pero la presión por continuar con las procesiones fue muy fuerte, y el 26 de marzo el arzobispo, en una reunión en la Catedral, atendió la petición de los feligreses y miembros de todas las hermandades de que extendiera licencia para que las procesiones se realizaran “como de costumbre“. Y, dándose cuenta de que ya la Iglesia Católica no podía influir en la sociedad como lo había hecho en los siglos pasados, dijo simplemente que esperaba que los estudiantes recapacitaran y que el próximo año “si no había huelga decente no habrían procesiones“.


BIBLIOGRAFIA: