27 de octubre de 1954: la revista mexicana “Siempre” publica la primera entrevista que se le hace al ex- presidente Arbenz en el exilio

27octubre1957
La Catedral de la ciudad de México, en 1954. En el recuadro, el coronel Arbenz, cuando tuvo que desnudarse en el Aeropuerto La Aurora antes de salir al exilio a México el 9 de septiembre. Imágenes tomadas de Wikimedia commons.

Desde un principio, el ex-presidente Jacobo Árbenz Guzmán estuvo en constante observación y vigilancia por los miembros de la operación PBHISTORY de la CIA, los cuales incluían a su supuesto amigo y correligionario Carlos Manuel Pellecer.1 Este había descubierto en 1975, por el ex-agente de la CIA Philip Agee, quien publicó su información como agente de infiltración en el Partido Guatemalteco del Trabajo en el libro “La CIA por dentro“, y  luego, cuando en 2003 la CIA desclasificó sus documentos sobre los ocurrido en Guatemala en 1954, varios de los reportes que habían llegado a la CIA sobre el exilio de Árbenz eran prácticamente idénticos a los libros publicados por Pellecer años antes, confirmando que era, en efecto un operativo de la agencia secreta estadounidense.1,2

Árbenz había partido hacia México el 9 de septiembre de 1954, luego de setenta y tres días de asilo en la embajada de ese país en la Ciudad de Guatemala, y de sufrir una fuerte humillación en el Aeropuerto La Aurora cuando iba a salir del país.  Entonces, el embajador de Guatemala en ese país declaró que “confiaba en que el gobierno mexicano, fiel cumplidor de los tratados internacionales, entregaría a los criminales de delitos comunes que se han asilado en ese país“.  Aunque luego tuvo que publicar un Boletín Informativo aclarando sus declaraciones, el gobierno mexicano resintió la presión estadounidense sobre sus auntos internos.  Además, circulaban rumores de que Árbenz y sus principales funcionarios serían devueltos a Guatemala y juzgados.3

Fue en ese ambiente cuando el periodista peruano Genaro Carnera Checha, de la revista mexicana “Siempre” consiguió entrevistar al ex-gobernante guatemalteco.4

Empezó el relato de la entrevista diciendo que Árbenz vivía en algún lugar del Distrito Federal y que “salvo unos cuantos libros y periódicos sobre alguno de los muebles, nada hay de personal, de casa propio o de hogar, en este sencillo departamento.”  Árbenz  desmintó encontrarse escondido y dijo que necesitaba “reajustar algunas cosas en esta nueva etapa de mi vida, antes de poder visitar o recibir a mis amigos como son mis mejores deseos“.  También negó haberse intentado comunicar con el ex-presidente mexicano, el general Lázaro Cárdenas (conocido por haber nacionalizado la industria petrolera en su país) aunque dijo que le hubiera gustado.5

Con relación a su renuncia el 27 de junio, dijo que “no hubo tal decisión de mi parte […] fue una imposición.  La imposición del Ejército que prefirió traicionar sus deberes patrióticos, por instigación y acuerdo con la Embajada norteamericana y la United Fruit“.  Igualmente, dijo que la “imposición” no había terminado con su renuncia, sino que las exigencias para [con su sucesor, el coronel Carlos Enrique] Díaz, a quien consideraba como un militar “leal y democrático“, fueron “aún mayores de parte del embajador norteamericano, quien pretendió que fusilaran a todos los dirigentes políticos y populares“.  Y agregó: “[El embajador John] Puerifoy exigió todo, sin condiciones”.6

Con respecto a la resistencia [a la invasión liberacionista], dijo que “se intentó, y que las órdenes fueron claras y se dieron“.  Que miles de obreros parecían dispuestos a combatir, pero su presencia “agravó las contradicciones y aceleró el golpe traidor“. Con respecto a México, no tuvo sino palabras de elogio y no opinó sobre su política interna.  Y con respecto a su asilo, dijo que respetaría “escrupulosamente” las reglas del mismo, dejando en claro que “los asuntos de Guatemala los resolverá en Guatemala el pueblo de Guatemala, y no en el exterior”.6

Finalizó diciendo: “la intervención desde el exterior sólo la ha utilizado en Guatemala la United Fruit y la embajada norteamericana”.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. García Ferreira, Roberto (2013). Operaciones en contra: La CIA y el exilio de Jacobo Árbenz.  Guatemala: FLACSO. p. 158.
  2. Agee, Philip (1987). La CIA por dentro. Buenos Aires: Sudamericana. p. 475.
  3. García Ferreira, Operaciones en contra, p. 136.
  4. Ibid., p. 139.
  5. Ibid., p. 140.
  6. Ibid., p. 141.

 

9 de septiembre de 1954: tras 73 días de asilo en la embajada de México, el ex-presidente Jacobo Árbenz es humillado antes de salir hacia ese país

9septiembre1954
El ex-presidente Jacobo Arbenz Guzmán tuvo que desnudarse en las instalaciones del Aeropuerto Internacional La Aurora antes de partir para el exilio a México. Fue la primera de muchas humillaciones que sufrió durante el resto de su vida, todo planificado por la Operación PBHISTORY de la CIA. Imagen tomada de Pueblo e Historia de Guatemala.

Luego de haber sido derrocado el 27 de junio de 1954 por la operación PBSUCCES de la CIA estadounidense,1 patrocinada por la United Fruit Company,  el coronel Jacobo Árbenz Guzmán pidió asilo político en la embajada de México, en la cual estuvo hacinado con muchos otros miembros de su gobierno y sus familiares durante 73 días, hasta el 9 de septiembre del mismo año.

El 4 de julio se había iniciado la operación PBHISTORY, la cual tenía dos objetivos: encontrar documentos que demostraran que Arbenz tenía nexos con Moscú, y destruir sistemáticamente la reputación del ex-presidente guatemalteco.  Los agentes de la CIA no encontraron evidencia alguna que la Unión Soviética manejaba al gobierno arbencista, y más bien se dieron cuenta de que los comunistas guatemaltecos habían trabajo por iniciativa propia.2 Eso sí, encontraron libros de tendencia marxista en la librería del expresidente, incluyendo tomos sobre la reforma agraria que tuvo lugar en China Comunista y una copia que tenía su esposa, María Vilanova, de la biografía del dictador comunista soviético Joseph Stalin.  Con estos documentos les bastó para elaborar un folleto para el Consejo Nacional de Seguridad de los Estados Unidos, en el que hicieron ver que el ex-presidente tenía tendencias pro-comunistas.2

Inicialmente, la operación PBHISTORY intentó que el gobierno de México rechazara el asilo de los “comunistas internacionales“, pero el gobierno de ese país no aceptó esos términos.  Ante esto, la CIA intentó que Castillo Armas los enviara a la Unión Soviética; este plan tenía dos objetivos: uno era que si los aceptaban, se confirmaba que eran comunistas internacionales, y si no los aceptaba, entonces se convertían en una excelente arma propagandística porque los Estados Unidos podían decir que “los agentes soviéticos que fallaban” eran desechados por inútiles.  Pero aquel plan tampoco le salió a la operación PBHISTORY, pues Guatemala no tenía relaciones diplomáticas con la URSS y Moscú no movió un dedo para cooperar.2

Ante esto, el gobierno títere del coronel liberacionista Carlos Castillo Armas tenía la incomodidad de la presencia del ex-presidente y sus colaboradores en la Ciudad de Guatemala, y ordenó que dejaran salir a Arbenz del país, pero que lo humillaran públicamente antes de hacerlo.3 He aquí como se produjo la vejación del expresidente:

Desde las primeras horas de la noche se registró un movimiento inusitado en las cercanías de la embajada mexicana, pero los elementos de tropa impusieron el orden; en el aeropuerto La Aurora se reunió gran cantidad de personas, interesadas en presenciar la salida del ex presidente.

El auto que condujo a Árbenz y señora al aeropuerto, salió de esa misión a las 22.30. Antes arrancó el auto del embajador, que salió hacia el sur, dobló la sexta calle y 4a. avenida, el auto del agregado militar, en el que iban los esposos Árbenz retrocedió hacia la 5a. calle y dobló por la 8a. avenida hacia el sur. De ese modo, las personas que aguardaban en el Parque Central su paso para gritarle no se dieron cuenta de la maniobra.

Extremadamente pálido y con el gesto severo, Árbenz arribó al aeropuerto La Aurora, en compañía de su esposa y de sus hijos, para abordar el avión que los condujo a él y a otros de sus principales colaboradores, a México, bajo la protección de la bandera de ese país.  Horas antes habían llegado al aeropuerto los coroneles Carlos Enrique Díaz, ex-jefe de las fuerzas armadas y ex-presidente; Eduardo Weymann, ex-jefe del estado mayor presidencial; José Manuel Fortuny, secretario general del comunista Partido Guatemalteco del Trabajo; Carlos Bracamonte, Francisco Morazán, Álvaro Hugo Salguero, Waldemar Barrios Klée, Eufemio Fernández, Alfonso Solórzano, algunos de ellos acompañados por sus esposas e hijos.

Había un propósito deliberado de reunir elementos hostiles para someter al expresidente Árbenz a insultos y vejaciones.  Desde antes de las 21 horas, grandes grupos de hombres y mujeres, entre las que había desde damas de la alta sociedad hasta vendedoras del mercado, llegaron al aeropuerto para expresar su repudio al ex-presidente.  Cuando el derrocado gobernante llegó al aeropuerto, empleados de la aduana y miembros del ejército de liberación procedieron a hacer un registro minucioso de Árbenz, obligándolo a desnudarse, y dejando que los fotógrafos se encargada de documentar la operación.  Ni el embajador mexicano ni su eposa se escaparon del agresivo ataque de la multitud, saliendo magullados y golpeados.4

La prensa guatemalteca, ya controlada por la operación PBHISTORY describió falazmente que Árbenz se había “marchado sombrío y con soberbia, mientras su esposa, María Vilanova, estaba más entera“.  De acuerdo a “El Imparcial“, Árbenz se había comportado tetralmente y desentonó ante su público cuando se negó a decir una sola palabra.  Además, relataron que el ex-presidente llegó en un “deslucido vehículo al aeropuerto y apenas ingresó al mismo se escucharon gruesas palabras de indignación“, y que estaba “terriblemente pálido y a duras penas lograba ocultar su temor, caminando como un autómata“.  Cuando lo obligaron a desnudarse, daba la impresión de que se estaba quitando sus ropas de mármol una estatua fría.  Además, no dejaron de reportar que Fortuny se había ido con él, diciendo que partía con el “comunista número uno de Guatemala, su amigo inseparable y como siempre, compañero de viaje de Árbenz“.  Tal y como recomendaba la Operación PBHISTORY, había que utilizar la costumbre que tenían de viajar juntos para reforzar la historia de la íntima relación entre los dos.5

Árbenz abordó el avión a las 23 horas en punto. El minucioso registro de su esposa duró 45 minutos. El avión despegó finalmente del aeropuerto a las 23 horas y 50 minutos, y fue recibido fríamente en México, con reportes de prensa ya controlados por la operación PBHISTORY, que indicaban que había llegado sombrí y con una palidez cadavérica a la capital mexicana.5

La operación PBHISTORY continuó durante todo el exilio del ex-gobernante: una buena parte de los artículos, columnas o editoriales publicados en la época no eran concebidos de forma independiente, sino que seguían las sugerencias propagandísticas de la CIA, preocupada en mostrar a Árbenz como un dictador rojo, malversador de fondos, bebedor, drogadicto, depresivo y cobarde.  El mismo Carlos Manuel Pellecer, amigo y correligionario de Árbenz , que lo acompañó en el exilio, era un agente de la CIA, con el criptónimo  “LINLUCK”, algo que se hizo público por Phillip Agee, un ex-agente de esa agencia de servicio secreto, en 1975.6  (Nota de HoyHistoriaGT: Philip Agee escribió: “Pellecer, Carlos Manuel. Agente de infiltración de la CIA en el partido comunista de Guatemala (PGT) y en los movimientos comunistas y sus relacionados en la Ciudad de México.  Despué de trabajar para la CIA, se supo que había roto con el comunismo. Criptónimo LINLUCK”.7)

En cuanto al resultado de la Operación PBSUCCESS, en agosto de 1954 el presidente estadounidense Eisenhower pidió que la CIA le hiciera un reporte de lo ocurrido. Al final del reporte el presidente estadounidense (quien había sido el general que triunfó para los aliados en el frente occidente tras el Día-D en la Segunda Guerra Mundial) preguntó cuántos hombres había perdido el Movimiento de Liberación Nacional y quedó sorprendido que le dijeron que solamente uno. Y es que la súbita renuncia del presidente Árbenz, resultado de la fuerte presión del Departamento de Estado dirigido por John Foster Dulles, sirvió sobremanera a la CIA, que pudo así ocultar que si el ejército guatemalteco hubiera actuado como le correspondía en Chiquimula, habría acabado fácilmente con los mercenarios que entraron con Castillo Armas, y todos los problemas que tenía la operación: falta de un plan B en caso de la casi segura derrota del inútil ejército liberacionista, y la falta de entendimiento de las motivaciones del ejército guatemalteco y del Partido Guatemalteco del Trabajo.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Cullater, Nick (1994). The United States and Guatemala. 1952-1954. (en ingles). Washington, D.C.: Central Intelligence Agency. p. 81.
  2. Ibid., p. 82.
  3. Ibid., p. 84
  4. García Ferreira, Roberto (2013). Operaciones en contra: La CIA y el exilio de Jacobo Árbenz.  Guatemala: FLACSO. p. 136.
  5. El Imparcial (10 de septiembre de 1954). Árbenz  se fue sombrío. Guatemala: El Imparcial.
  6. García Ferreira, Roberto (2013). Operaciones en contra: La CIA y el exilio de Jacobo Árbenz.  Guatemala: FLACSO. p. 158.
  7. Agee, Philip (1987). La CIA por dentro. Buenos Aires: Sudamericana. p. 475.
  8. Cullater, The United States and Guatemala. 1952-1954. p. 85

 

23 de octubre de 1957: el licenciado Luis Arturo González López renuncia a la presidencia y es sustituido por un triunvirato militar

23octubre1957
El aeropuerto de la Ciudad de Guatemala en 1957. En el recuadro: el licenciado Luis Arturo González López, presidente interino de Guatemala tras el asesinato del coronel Carlos Castillo Armas. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras el asesinato del coronel Carlos Castillo Armas en la casa presidencia el 23 de julio de 1957,1 Guatemala entró en un período de incertidumbre, similar al que se vivió tras el derrame cerebral del general Lázaro Chacón el 12 de diciembre de 1930.2

Ahora bien, a diferencia de que ocurrió tras la renuncia obligada del general Chacón, el mismo día de la muerte de Castillo Armas el Congreso llamó al primer designado a la presidencia, licenciado Luis Arturo González López a ejercer la Presidencia de la República, se convocó a elecciones dentro de cuatro meses, aunque sin especificar fecha, y se declaró el Estado de Sitio en toda la República.3 Esto le permitió a González López contar con el respaldo de los organismos del estado, a diferencia de lo que ocurrió con el licenciado Baudilio Palma, quien era el segundo designado a presidencia en 1930, y quien había quedado en una posición muy difícil frente a los mandos militares que apoyaban al general Mauro De León, que era el primer designado, pero no que constitucionalmente no podía asumir el cargo por haber sido nombrado Ministro de la Guerra pocos días antes.4

González López se tuvo que enfrentar a la situación que siguió al asesinado del líder liberacionista.   Primero confirmó en su puento a los ministros de Castillo Armas, y luego se hizo cargo de las honras fúnebres del fallecido presidente, cuyo cadáver fue expuesto a la vista de la población por tres días.  Pero lo difícil de la situación era que los liberacionistas radicalizaron su posición como guías del anticomunismo, mientras que los partidos comunistas se adjudicaron el derecho de establecer una dictadura del proletariado.  Y existían otros partidos que, aunque no eran comunistas radicales como el Partido Guatemalteco del Trabajo, sí simpatizaban con varios de los principios de la Revolución de Octubre de 1944.4

(Nota de HoyHistoriaGT: Para los liberacionistas, que nunca reconocieron ser una pantalla de la operación PBSUCCESS y de la United Fruit Company,5 su misión era vencer al comunismo internacional y a la Unión Soviética que, según ellos, estaba estimulando, apoyando, financiando y respaldando la expansión el comunismo en el mundo y de manera especial en Guatemala.  Era tan radical su posición, que habían prohibido a los guatemaltecos viajar a los países europeos del bloque del este, y cuando se les preguntaba por qué los estadounidenses sí podían viajar a esos países, respondían que ellos sí podían resistir las tentanciones del comunismo pero lo guatemaltecos no.  Esta mentalidad radical fue inculcada en gran parte de la población guatemalteca y, sobre todo, en los miembros del Ejército, y se ha mantenido incluso hasta décadas después de la caída del muro de Berlín en 19896).

Las elecciones convocadas por González Lopez se realizaron el 20 de octubre de 1957, y en ellas participaron Miguel Ortiz Passarelli, Miguel Asturias Quñonez y Miguel Ydígoras Fuentes.  El triunfador con el 51.64% de los votos fue Ortiz Pasarelli, pero Ydígoras Fuentes no quedó satisfecho con el resultado y promovió protetas ante un supuesto fraude.

Ante la presión popular, González López renunció a la presidencia interina y los coroneles Oscar Mendoza Azurdia, Roberto Lorenzana Salazar y Gonzalo Yurrita Nova formaron un triunvirato miltar que dejó sin efecto las elecciones y el Estado de Sitio y prometiö “limpiar el gabinete de liberacionistas para apaciguar al pueblo“.  Aquel cambio en la cúpula del gobierno había desplazado del poder a la Liberación, aunque había dejado intactas sus estructuras fundamentales.  Pero el cambio fue efímero.  La junta provisional de gobierno solamente estuvo en el poder durante dos días, delegando el poder en el segundo designado a la presidencia, el coronel Guillermo Flores Avendaño el 26 de octubre de 1957.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Sandoval, Marta (2014). «Tres disparos en una noche lluviosa»Contrapoder. Guatemala. Archivado desde el original el 2 de febrero de 2014.
  2. Mora, Carlos F. et. al. (12 de diciembre de 1930) “Acta de los médicos en que se declara la imposibilidad del general Chacón para seguir en la presidencia de la República”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  3. Villagrán Kramer, Francisco (1994). Biografía política de Guatemala. Los pactos políticos de 1944 a 1970.  Guatemala: FLACSO. p. 254.
  4. Díaz Romeu, Guillermo (1996). «Del régimen de Carlos Herrera a la elección de Jorge Ubico»Historia general de Guatemala. 1993-1999 (Guatemala: Asociación de Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo) 5: 37-42. Archivado desde el original el 12 de enero de 2015.
  5. Cullater, Nicholas (1992). Operation PBSUCCESS. The United States and Guatemala. 1952-1954. CIA. United States.  Nota: desclasificado por la CIA en 1997.
  6. Villagrán Kramer, Biografía política de Guatemala. p. 264.
  7. Ibid., p. 274.

11 de octubre de 1954: Uruguay recibe cordialmente a diez exiliados guatemaltecos que se habían asilado en su embajada tras la caída de Arbenz

11octubre1954
Toma de posesión del Dr. Juan José Arévalo Bermejo, el 15 de marzo de 1945. En la fotografía, recibe el abrazo de felicitación del entonces capitán Jacobo Arbenz Guzmán. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras el triunfo de la Operación PBSUCCES de la CIA estadounidense, patrocinada por la United Fruit Company y usando como pantalla al Movimiento de Liberación Nacional, los principales funcionarios gubernamentales y simpatizantes del gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán tuvieron que solicitar asilo político en diferentes embajadas para intentar evitar la cárcel o el linchamiento por parte de las fuerzas contrarrevolucionarias. Desde la radio clandestina, los anticomunistas ya habían amenazado con fuertes represalias a todo aquel que hubiese colaborado con el gobierno revolucionario, al que tachaban de “títere de Moscú“, por lo que la situación de Guatemala se convirtió en un “asilo político en masa”.1

Naturalmente, fueron las embajadas de los países limítrofes con Guatemala (especialmente México) las preferidas por los asilados, pero la capacidad de las mismas era limitada y por ello las representaciones de países más alejados también recibieron a los perseguidos políticos. Chile, Ecuador, Brasil, Argentina y Uruguay, también recibieron a numerosos guatemaltecos que pretendían huir del país.  Inicialmente Argentina y Brasil ofrecían mejores posibilidades de desarrollo que Uruguay. En el caso de Brasil, este país inicialmente hasta trasladó en un avión militar a los guatemaltecos asilados en la sede uruguaya (abaratando los costos y facilitándole a su vecino cumplir los acuerdos internacionales) de allí en adelante ya no tuvo una actitud cordial para con los guatemaltecos exiliados; este cambio en actitud se debió a que a finales de agosto de 1954 se suicidó el presidente de Brasil, Getulio Vargas, y el Departamento de Estado (dirigido por el accionista de la United Fruit Company John Foster Dulles) presionó con insistencia a los países de la región buscando que se cumpliera la resolución anticomunista aprobaba en Caracas en 1952. En cuanto a la Argentina, el gobierno del general Juan Domingo Perón sintió la presión de los Estados Unidos para que emprendiera acciones contra el comunismo y llegó al extremo de evitar que el ex-embajador del gobierno arbencista impartiera conferencias públicas.1

Ante esta situación, Montevideo, la capital uruguaya, se transformó en un refugio seguro y cordial para desterrados guatemaltecos. Además de respetar una tradición firme sobre el tema, el gobierno de ese entonces era ampliamente favorable hacia los regímenes revolucionarios del Dr. Juan José Arévalo y de coronel Jacobo Arbenz, además de condenar el intervencionismo norteamericano, aunque sin dejar de lado una evidente prudencia dirigida a no enemistarse con Estados Unidos en un momento en que había tensión con el gobierno argentino.1

Y es que la presencia del embajador itinerante Juan José Arévalo en Montevideo los días previos a la invasión de Castillo Armas (que movilizó a una importante cantidad de público) y la excelente imagen que dejara Manuel Galich contribuyeron significativamente para que Uruguay recibiera cordialmente a los exiliados. Las muestras de simpatía fueron varias y provenían de un amplio espectro que abarcaba a los sectores mayoritarios de los partidos tradicionales del país (no solamente el Nacional, sino que también el Colorado, entonces en el gobierno), además de los partidos de izquierda y los minoritarios. La Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) nombró una delegación para esperar a los exiliados en el aerouerto y el influyente semanario “Marcha” y la revista del Partido Socialista les dieron la bienvenida y exhortaron a sus lectores a participar en la ayuda a los exiliados haciendo entrega de donaciones. Por su parte, los comunistas locales, además de publicar notas, le ofrecieron a uno de los emigrados, Miguel Ángel Vázquez que se encargara de las informaciones internacionales.1

El 11 de octubre de 1954, el Directorio del Partido Nacional en pleno recibió en su sede a la maestra Consuelo Pereira de Vázquez, esposa de Miguel Ángel Vásquez, quien tras una breve presentación por parte de uno de los senadores del partidio, ofreció una apasionada conferencia defendiendo los logros de la revolución guatemalteca, y denunciando al imperialismo estadounidense y a la compañía frutera como instigadores del golpe contra Arbenz. Y el el Comité Ejecutivo de la Unión General de Trabajadores de Uruguay exigió al gobierno que declarara “indeseable” al embajador guatemalteco Virgilio Rodríguez Beteta, por ser un “representante genuino de la United Fruit Company y del gobierno de facto de Carlos Castillo Armas en Guatemala“.2

Ahora bien, aquellas gratitudes públicas contrastaban con una celosa y discreta vigilancia del Servicio de Inteligencia y Enlace (SIE) de la Policía de Montevideo, la cual trabajaba para la CIA y por ello contaba hasta con una carpeta con las fotografías originales, firmas y huellas dactilares de los emigrados guatemaltecos, las que fueron tomadas cuando llegaron a Uruguay. El SIE había sido informado de los antecedentes políticos de los recién llegados por comunicación del Comité Nacional de Defensa Contra el Comunismo, un organismo de inteligencia creado en Guatemala por la CIA tras el derrocamiento de Arbenz y que se manejaba en sus menesteres con fondos confidenciales ejecutivos dependiendo directamente del Presidente, lo cual era parte de la Operación PBHISTORY, destinada a destruir la imagen de Arbenz y sus colaboradores.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. García Ferreira (s.f.) José Manuel Fortuny: un comunista clandestino en Montevideo, 1958. Departamento de Historia Americana, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
  2. Cullather, Nick (1999). Secret History: The CIA’s Classified Account of Its Operations in i, 1952–1954. Palo Alto, California, US: Stanford University Press. ISBN 978-0-8047-3311-3

 

18 de septiembre de 1955: se realiza la primera transmisión oficial por televisión en Guatemala

18septiembre1955
Aparato de televisión utilizado en 1955. Unidades similares a éste fueron usados en Guatemala para ver la primera transmisión oficial de televisión. En el recuadro: el cantante mexicano Pedro Vargas, quien apareció cantando el “Padre Nuestro” en la primera transmisión guatemalteca. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.


Para los guatemaltecos nacidos después del añ0 2000, acostumbrados a teléfonos digitales, televisores de pantalla plana y toda una gama de diferentes aparatos que permiten ver imágenes en movimiento en alta definición resulta difícil imagina una época en la que no existía nada de eso y las noticias y principales eventos eran comunicados por la prensa escrita y la radio.  Esto dejaba a un enorme sector de la población excluída ya que muy pocos sabían leer y escribir, y solamente una parte de la población tenía los recursos económicos suficientes para adquirir un aparato de radio.

Con el triunfo de la Operación PBSUCCESS dirigida por la Central de Inteligencia Americana y patrocinada por la United Fruit Company en contra del gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán en 1954, el gobierno guatemalteco tuvo un fuerte apoyo logístico del gobierno estadounidense del general Dwight Eisenhower, lo que permitió que la tecnología de la televisión llegara al país.

El primer canal de televisión que funcionó en Guatemala fue el Canal 8, que era del gobierno liberacionista del coronel Carlos Castillo Armas.  Las pruebas de transmisión se hicieron el 16 de septiembre de 1955, con horarios de 11:00 a 15:00 horas y de 18:00 a 22:00 horas, presentando música de marimba, bailes tradicionales y entrevistas. La primera transmisión oficial en Guatemala se realizó el 18 de septiembre de 1955 con la imagen del cantante mexicano Pedro Vargas, muy popular en esa época, cantando el Padre Nuestro.  En ese entonces, solamente había cerca de cuarenta receptores en todo el país, todos ellos ubicados en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, que era todo lo que podía cubrir aquella primera transmisión dada su escasa potencia.

Por supuesto, en un principio la cobertura era mínima pero poco a poco se fue expandiendo con el advenimiento de canales comerciales, como el Canal 3, Canal 7, Canal 11 y Canal 13.  Para la década de 1970 la cobertura televisiva era mucho mayor, con antenas de transmisión ubicadas en el Cerro Alux y repetidoras en el área rural y a mediados de la década de 1980 se introdujo el servicio de televisión por cable desde antenas parabólicas, lo que le permitió a una parte de la población ver programación de otros países, principalmente de los Estados Unidos.

A finales de esa década, coincidiendo con el auge del servicio por cable y el inicio de los gobiernos de la llamada época democrática, todos los canales nacionales fueron adquiridos por el empresario mexicano Angel Remigio González, lo cual fue hecho público por el noticiero independiente “7 Días” que se transmitía en el Canal 7, uno de los canales adquiridos por González.  Sin embargo, González creó su propio noticiero en el mismo canal, “Notisiete“, con los presentadores Luis Pellecer y Maritza Ruiz y ahogó económica y logísticamente al noticiero 7 Días de tal modo, que éste tuvo que cesar operaciones.

La importancia de la televisión ha disminuido con la llegada del Internet y los teléfonos inteligentes, que permiten al usuario ver la información que necesita en el momento que así lo desea, aunque se mantiene todavía como uno de los principales medios de comunicación masiva.


BIBLIOGRAFIA:


 

25 de junio de 1956: gobierno de Castillo Armas reprime con violencia una manifestación de la Asociación de Estudiantes Universitarios

 

25junio1956
El Cine Lux en 2019, tras su remodelación luego de convertirse en el Centro Cultural de España en Guatemala.  En esta esquina ocurrió el ataque contra los estudiantes universitarios en 1956.  En el recuadro: el entonces presidente de facto de Guatemala, el coronel Carlos Castillo Armas.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno de facto del coronel Carlos Castillo Armas, instituido tras el golpe de estado dirigido por la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) mediante la Operación PBSUCCESS en 1954, retornó al sistema de gobierno utilizado por el general Jorge Ubico, lo que significaba favorecer los intereses de la compañía frutera estadounidenses United Fruit Company y reprimir cualquier movimiento contra la misma.   Debido al descontento que esto provocaba, se produjeron numerosos reclamos y protestas que obligaron al gobernante a restringir los derechos de los pobladores, mientras se redactaba una nueva constitución.  Ya cuando la nueva constitución fue publicada a principios de 1956, las protestas continuaron contra la político pro-estadounidense del gobierno de Castillo Armas.

El 25 de junio de 1956, fecha en que se conmemora el día del Maestro por el fallecimiento de la profesora María Chinchilla durante las protestas en contra del régimen del general Jorge Ubico en 1944, una masiva manifestación organizada por la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) de la Universidad de San Carlos de Guatemala, salió del Paraninfo Universitario, ubicado en 2a. calle y 12 avenida de la zona 1 de la Ciudad de Guatemala, para exigir el disfrute de las libertades de los ciudadanos y el respeto a los derechos humanos.  Pero al anochecer, en la esquina del entonces lujoso y emblemático cine Lux, ubicado en la 6a. avenida y 11 calle de la zona 1, los manifestantes fueron atacados por las fuerzas del gobierno y resultaron heridos de metralla cerca de treinta personas, además de que hubo casi ciento cincuenta detenidos, casi treinta estudiantes que tuvieron que salir al exilio (entre quienes estaba Mario Monteforte Toledo) y otros cinco estudiantes que fallecieron el lugar: Salvador Orozco, Julio Arturo Acevedo, Julio Juárez, Alvaro Castillo Urrutia y Ricardo Carrillo Luna. 1

El operativo del gobierno estuvo coordinado y ejecutado por Bernabé Linares y Santos Miguel Lima Bonilla, y el gobierno justificó sus acciones indicante que la marcha había sido organizada por los comunistas que todavía permanecían en el país.  Las víctimas fueron recordadas por la Asociación de Estudiantes Universitario con una placa conmemorativa que estuvo en el lugar en donde fallecieron los estudiantes hasta 1992, en que desapareció misteriosamente durante los apagones programados por la escacez de energía elétrica durante el gobierno del ingeniero Jorge Serrano Elías.2

Finalmente, varios periódicos y radio noticieros fueron clausurados; entre ellos estaban: “El Estudiante“, “Nuetro Diario“, “Semanario Lunes“, “Voz y Antena“, “La Voz de la Actualidad” y “Audio Prensa“.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Cifuentes Rivas, Américo (26 de junio de 2014). Asesinados y presos el 25 de junio de 195610. Guatemala: Albedrío, Revista electrónica de discusión y propuesta social.
  2. Lemus, Juan Carlos (1 de agosto de 2015) Lugar de Memoria. Guatemala: Prensa Libre.
  3. Comisión para el Esclarecimiento Histórico (1999) Guatemala: Memoria del silencio. Guatemala: Servigráficos S.A. p. 115

Viernes de Dolores de 1956: el arzobispo Mariano Rossell amenaza con la excomunión a los participantes y asistentes al desfile bufo de la Huelga de Dolores

Viernesdolores1956
El Parque Central y la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala a finales de la década de 1950.  En el recuadro, un sello conmerorativo del arzobipos Mariano Rossell.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En la cuaresma de 1956, se produjo un hecho que evidenció que el arzobispo metropolitano Mariano Rossell y Arellano pensó que, tras ayudar a la Contrarrevolución en 1954 y obtener privilegios para la Iglesia Católica en la Constitución promulgada en febrero de 1956, el clero había recuperado todo el poder que había perdido en 1872. Y es que en la época colonial y el gobierno de los 30 años, el poder de los eclesiásticos era prácticamente absoluto. Desafortunadamente para Rossell, pronto se dió cuenta de que los tiempos habían cambiado radicalmente y que ya no podía dominar la situación como lo habían hecho sus antecesores.

Lo que ocurrió fue que Rossell y Arellano condenó las actividades de la Huelga de Dolores, porque “parodiaban sacrílegamente la liturgia sagrada y [las] oraciones, inclusive el Credo y el Padre Nuestro“, aunque no dijo que le molestaba que la actividad de sátira y crítica política lo llamara “sor Pijije” y lo acusara de haberse prestado a los intereses de la United Fruit Company, combatiendo el “comunismo ateo” enarbolando al Cristo Negro de Esquipulas para recuperar los privilegios que la Iglesia Católica había perdido desde el régimen liberal de J. Rufino Barrios. Lo que dijo Rossell para justificar su molesta fue que “era ilícito toda burla a los credos religiosos, sobre todo en tiempos de democracia“.

Así pues, el arzobispo emitió un comunicado a toda su feligresía (que en esa época era la mayoría de la población guatemalteca) en el que decía: “advertimos a todos los católicos que no les es lícito autorizar con su presencia los actos de representaciones, desfiles, etc. de la llamada huelga de Dolores“. Rossell y Arellano llegó al extremo de amenazar con la excomunión a todo aquel que participara o presenciara el desfile, pues le parecía que era “incoherente el participar en la huelga de Dolores, burlarse de la liturgia y los símbolos católicos y luego participar piadosamente en las procesiones, las cuales se celebran días después de la Huelga, en Semana Santa.”

El Honorable Comité de Huelga de Dolores hace su desfile el Viernes de Dolores precisamente para criticar a las procesiones de Semana Santa, y por ello, respondió en un comunicado que no permitirían que los “ministros de la religión actuaran con hipocresía” y que la huelga se realizaría “quisieran o no“.

Al día siguiente del comunicado del arzobispo y de la respuesta de los estudiantes, hubo un mitin del “Comité de defensa moral pública” en el que hacían responsable al Gobierno “por los hechos de sangre que pudieran suceder, si los estudiantes persisten en ofender la religión“. Aquel comité estaba dirigido por el diputado José García Bauer (quien vivía frente a la Iglesia de La Recolección) y estaba conformado por miembros conservadores de la sociedad guatemalteca que creían que con el triunfo de la Operación PBSUCCESS de la CIA en 1954 habían regresado a la época del general Rafael Carrera.

Las advertencias del arzobispo y del Comité cayeron en oídos sordos, como ocurre siempre que hay una queja por faltas a la moral, ya que lo único que consiguen es que la curiosidad del público sea mucho mayor.  Así pues, cuando el desfile de la Huelga se realizó ese Viernes de Dolores las calles estaban abarrotadas; pero, poco después de haber iniciado su recorrido, cuando los estudiantes iban por la 12 calle entre segunda y cuarta avenidas de la zona 1 de la Ciudad de Guatemala, tres hombres elegantemente vestidos lanzaron una bomba sobre una carroza, causando una explosión que dejó a más de treinta personas lesionadas, entre estudiantes y espectadores. A pesar del pánico inicial, el desfile continuó como estaba programado.

Al darse cuenta de que no le hicieron caso, Rossell y Arellano montó en cólera y decidió suspender las procesiones de semana santa, cumpliendo con la amenaza de de sancionar a los que participaran en el desfile. Pero la presión por continuar con las procesiones fue muy fuerte, y el 26 de marzo el arzobispo, en una reunión en la Catedral, atendió la petición de los feligreses y miembros de todas las hermandades de que extendiera licencia para que las procesiones se realizaran “como de costumbre“. Y, dándose cuenta de que ya la Iglesia Católica no podía influir en la sociedad como lo había hecho en los siglos pasados, dijo simplemente que esperaba que los estudiantes recapacitaran y que el próximo año “si no había huelga decente no habrían procesiones“.


BIBLIOGRAFIA:


30 de enero de 1954: gobierno del coronel Jacobo Arbenz denuncia la existencia de un movimiento contrarrevolucionario para derrocarlo con intervención extranjera

30enero1954
Los esposos Arbenz saliendo de una reunión con el sindicato de trabajadores municipales de Totonicapán.  Nótese que el tema de la reunión era el intervencionismo extranjero.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de que sus servicios de inteligencia sobornaran a Isaac Delgado, uno de los correos clandestinos de Carlos Castillo Armas, el gobierno del coronel Jacobo Arbenz descubrió que entre los miembros del recién surgido Movimiento de Liberación Nacional había “pactos de caballeros” con muchos guatemaltecos exiliados en Honduras o que todavía estaban en Guatemala, así como correspondencia entre Castillo Armas y el dictador nicaragüense Anastasio Somoza, con el dictador dominicano Leonidas Trujillo y con agentes de la Central de Inteligencia de los Estados Unidos.  Asimismo, descubrió que existía correspondencia con el general ubiquista Miguel Ydígoras Fuentes, quien luego sería presidente de Guatemala entre 1958 y 1963.

Esta información fue hecha pública el 30 de enero de 1954, y de inmediato la presencia de Somoza causó rechazo en contra del movimiento contrarrevolucionario, pues este gobernante era considerado como alguien que “representa lo más negativo y lo más reprobable; encarna el sistema dictatorial del gobierno sostenido por la fuerza de las armas y estructurado sobre la burla sangrienta a las libertades y a los derechos del pueblo“.

Increíblemente, luego de que ésta información el gobierno guatemalteco no tomó ningún correctivo ni reforzó sus actividades contrarrevolucionarias; simplemente se limitó a denunciir que había un complot internacional para favorecer los intereses de la United Fruit Company, pues confiaba plenamente en la lealtad del ejército y en el pueblo.

Pero con respecto al ejército, hay quienes consideran que esta traición de Delgado no fue sino parte del plan de la CIA para que el Estado Mayor del Ejército de Guatemala se diera cuenta que detrás de la fachada del Movimiento de Liberación Nacional se encontraba la mucho mayor Operación PBSUCCESS, dirigida contra el comunismo internacional y no a favor de los intereses de la United Fruit Company, y que dicha operación contaba con el apoyo del Departamento de Estado y de la CIA, poderosos entes del gobierno de los Estados Unidos dirigidos por los hermanos John Foster Dulles y Allen Dulles, respectivamente.  (Es importante destacar que el Estado Mayor de Guatemala no sabía en ese momento que los hermanos Dulles eran acciones principales de la frutera transnacional). El resultado fue que pocos meses más tarde el Ejército le presentó a Arbenz un cuestionario sobre sus verdaderas motivaciones ideológicas y sobre los miembros comunistas de su gobierno, entre los que destaca José Manuel Fortuny y luego, cuando se produjo la invasión liberacionista, apenas y opuso resistencia a la misma.

Y con respecto al pueblo, el papel del clero secular de la Iglesia Católica fue determinante.  El arzobispo Mariano Rossell y Arellano entró de lleno a la arena política y al anticomunismo militante, utilizando al Cristo Negro de Esquipulas como bandera.  De esta forma, logró lo que sus predecesores lograron hacer contra el gobierno del doctor Mariano Gálvez en 1838: convencer al pueblo de que el el gobierno era enemigo de la religión y lo puso en su contra.  Si bien el pueblo guatemalteco de 1954 no se alzó en armas como lo hizo el de 1838, sí se opuso al gobierno arbencista, considerando que era “comunista y ateo”.  De esta cuenta, si bien hubo una parte de la población que exigió al gobierno que les diera armas para defender la revolución, fueron más lo que se desentendieron del asunto o se afiliaron a la contrarrevolución.

El papel de la iglesia fue fundamental, pero no gratuito.  A pesar de que Rossell y Arellano publicó un documento en que era solamente “propaganda comunista y liberal” la que lo acusaba de perseguir privilegios apoyando al movimiento contrarrevolucionario, una vez que este triunfó la operación PBSUCCESS en 1954, consiguió que el nuevo gobierno le regresara muchos de los terrenos confiscados por los liberales en 1873 y varios de los privilegios (como poseer bienes e impartir educación).  De esa época datan los colegios católicos privados (exceptuando el Colegio de Infantes que fue el único que se mantuvo abierto durante la época liberal por ser de la Catedral), la Universidad Rafael Landívar de los jesuitas y la reconstrucción y devolución a la orden fransicana de la iglesia de San Francisco El Grande en Antigua Guatemala.  Irónicamente, también de ese época datan las iglesias protestantes estadounidenses, las cuales han proliferado de tal forma, que actualmente compiten en número de fieles con la otrora oficial Iglesia Católica.


BIBLIOGRAFIA:


 

27 de diciembre de 1954: la Asamblea del gobierno de Castillo Armas se reúne de emergencia para restablecer los contratos leoninos que favorecían a la United Fruit Company

28diciembre1954
Tramo del Ferrocarril de Guatemala en la década de 1940.  En esa época el monopolio del ferrocarril lo tenía la companía International Railways of Central America, la cual era una subsidiaria de la United Fruit Company.  En el recuadro: el coronel Carlos Castillo Armas.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 27 de septiembre de 1954 se solicitó a la Asamblea del gobierno de facto del coronel Carlos Castillo Armas que se revisaran los contratos suscritos con la United Fruit Company con el gobierno de Lázaro Chacón el 25 de mayo de 1930 y con el gobierno de Jorge Ubico, el 3 de marzo de 1936.   Por medio de estos contraros, la compañía frutera, y sus subsidiarias (la ferrocarrilera IRCA y la generadora de electricad Electric Bond and Share) fueron exoneradas del pago de impuestos, y habían quedado en una posición privilegiada frente a otras empresas nacionales y extranjeras.  De hecho, los enclaves bananeros en Tiquisate, Escuintla y Bananera, Izabal, estaban unidos por el único ferrocarril que existía en el país, y que era controlado por la IRCA, la cual tenía también el uso exclusivo de los puertos de Champerico, San José y Puerto Barrios por medio de su flota mercante, la Great White Fleet. (Este monopolio del transporte de pasajeros y carga hacía que la UFCO, además de la exoneración de impuestos, fuera la que verdaderamente mandara en el país, y la llevó a un enfrentamiento directo con los gobiernos revolucionarios, especialmente el del coronel Jacobo Arbenz Guzmán).

Al recibir la solicitud, la Asamblea eligió a una comisión específica conformada por los diputados David Vela (quien era director del periódico “El Imparcial“), Oscar Nájera Farfán, Abraham Cabrera Cruz, Ramiro H. Alfaro, Luis Padilla y Guillermo Flores Avendaño (quien luego sería presidente de la República), para que estudiaran los contratos y dictaminaran al respecto.

Al día siguiente, 28 de diciembre, la comisión inusualmente presentó su dictamen de aprobación, junto con contratos adicionales que habían sido firmados el día anterior entre el gobierno de Castillo Armas y la United Fruit Company, los cuales de inmediato fueron enviados de vuelta a la Asamblea para su aprobación final, ya que era urgente para el gobierno liberacionista cumplir sus compromisos con su principal patrocinador antes de que terminara el año.

Así, por medio de aquellos contratos, que en realidad fueron simples modificaciones de los de 1930 y 1936, la UFCO:

  1. Dió por terminado el reclamo que había presentado contra el gobierno de la República por la aplicación de la reforma agraria y la expropiación de parte de sus tierras ociosas.
  2. Daba al Estado otras tierras de menor calidad que quedarían como reserva, y con la condición de que ninguna reforma agraria futura podría afectarlas bajo ningún concepto.
  3. Ya no tenía el compromiso de construir un puerto en el litoral Pacífico, pero quedaba obligada a pagar un impuesto del 30% de las utilidades netas que obtuviere con motivo de todas las actividades que realizare en Guatemala.

La cuestión del pago de impuestos fue crucial en este nuevo decreto.  A pesar de que altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos tenían intereses económicos en la UFCO (como el propio secretario de Estado de Eisenhower, John Foster Dulles, y del embajador de los EEUU ante las Naciones Unidas, John Cabot Lodge), fue muy delicado para el gobierno estadounidenses enterarse que la UFCO no pababa impuestos sobre utilidades en Guatemala, pues iba en contra de la imagen que quería proyectar de libertad y prosperidad.  Por ello, le hizo ver a la UFCO y a Castillo Armas que no iba a permitir la exoneración de impuestos y que tenían que encontrar la manera de llegar a un acuerdo para resarcir a la frutera por los embargos hechos durante la reforma agraria y de que ésta pagara impuestos al estado guatemalteco.


BIBLIOGRAFIA:


2 de agosto de 1954: los cadetes de la Escuela Politécnica, muchos de ellos adolescentes, y oficiales de la base militar “La Aurora” se alzan contra el “Ejército de la Liberación” y lo derrotan en el recién construido Hospital Roosevelt

2agosto1954
Instalaciones de la Escuela Politécnica cuando ésta se encontraba al principio de la Avenida de La Reforma.  Desde aquí se alzaron los cadetes contra el ejército liberacionista en 1954.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El primer problema político sorteado por los liberacionistas tras el derrocamiento del coronel Jacobo Arbenz Guzmán, fue la sublevación de los cadetes de la Escuela Politécnica el 2 de agosto de 1954.

De acuerdo al historiador de la CIA, Nicholas Cullather en su obra desclasificada en 1997 “Secret History: The CIA’s Classified Account of its Operations in Guatemala 1952-54 “, el llamado “ejército de liberación” fue organizado y entrenado en Honduras para dar la apariencia de que el derrocamiento de Arbenz había sido obra de una levantamiento interno, pero en realidad la caída del presidente se debió a la presión que el gobierno de Dwight Eisenhower hizo sobre el régimen guatemalteco mediante la Operación PBSUCCESS financiada por la United Fruit Company. Las tropas comandadas por el coronel Carlos Castillo Armas estaban constituidas principalmente exiliados guatemaltecos y por soldados mercenarios de la CIA que se hacían pasar por campesinos y agricultores del oriente de Guatemala.

La rebelión de los cadetes tuvo varias razones:

  1. Antes de la llegada de Castillo Armas a Guatemala, se nombró al coronel Jorge Medina Coronado como director de la Escuela Politécnica, quien era un oficial intransigente y muy severo con sus cadetes.
  2. Los cadetes fueron obligados a rendir honores militares a Castillo Armas cuando éste llegó al Aeropuerto proveniente de El Salvador, por órdenes de los jefes militares que habían pactado con los liberacionistas.  En esta acción los liberacionistas que venían con el líder y sus admiradores en tierra se avalanzaron sobre la bandera, haciendo que los cadetes rompieran su formación y la perdieran por unos minutos.  Entre los guardaespaldas de Castillo Armas había numerosos jóvenes y personas de las élites económicas anticomunistas del país, que se unieron a últma hora al movimiento liberacionista y que no combatieron pero que sí mostraban sus armas y uniformes verde olivo con aire triunfal.
  3. El Director de la Escuela Politécnica dió un castigo ejemplar a sus cadetes por perder la bandera, primero reprendiéndolos frente al alto mando del ejército de Guatemala y a los miembros del ejército liberacionista y luego obligándolos a regresar a paso ligero desde el aeropuerto hasta la primera calle de la Avenida Reforma.  Posteriormente, los hizo correr hasta la medianoche en las instalaciones de la escuela con el uniforme de gala y el fusil al hombro.
  4. El 31 de julio, varios cadetes son humillados en el prostíbulo “El Hoyito” que estaba cerca de la Escuela en la Colonia Lima y que en la actualidad es el Instituto Guatemalteco Americano (IGA).  Los cadetes, quienes ya estaban en los últimos años de carrera, son desarmados y humillados por liberacionistas armados con subametralladoras que hicieron varios disparos al aire y a las casas del vecindario.  Tras el incidente, el director castigó con severidad a sus cadetes y degradó a los que eran galonistas.
  5. Los cadetes y otros oficiales fueron obligados a desfilar junto con las tropas liberacionistas para celebrar el Día de la Unidad Nacional del Ejército. En esta instancia se condecoró a los supuestamente valerosos miembros del ejército liberacionista, se rindieron honores a la bandera del MLN, y se reconoció al ejército “triunfador” en el territorio nacional, lo que fue humillante para los miembros del ejército que no habían pactado con los liberacionistas.

Después de haber marchado triunfalmente por las principales calles de la Ciudad de Guatemala,  los liberacionistas entregaron las armas y fueron a dormir al recién construido hospital Roosevelt, en donde quedaron acantonados.   Lo que no sabían los liberacionistas era que en una residencia de Santa Clara se estaba fraguando un complot en contra de la Liberación por parte de los oficiales de la Base Militar “La Aurora” y que los cadetes de la Escuela Politécnica estaban planeando un alzamiento por su parte para vengar todas las afrentas recibidas.

Amparados por la oscuridad, los cadetes atacaron a los invasores a  las 3:30 AM, aunque aquellos que estaban en su último año de carrera no quisieron combatir  Al enterarse, la Base Militar “La Aurora”, la Brigada Guardia de Honor y la Fuerza Aérea Guatemalteca (FAG) los apoyaron.  La FAG envió dos aviones P-51 y expulsó del país al P-47 que estaba ametrallando y bombardeando las posiciones defendidas por los cadetes.  El futuro presidente y entonces oficial en la Escuela Politécnica, Kjell Eugenio Laugerud García, les proporcionó el armamento y las municiones del Almacén de Guerra.

A las 6:30 PM los cadetes lograron que los liberacionistas se rindieran, y acto seguido les hicieron marchar con las manos en alto y haciéndoles abordar un tren, les remitieron de regreso hacia el Oriente del país, rumbo a Zacapa; de esta forma demostraron lo verdaderamente débil que era el “ejército de liberación” y pusieron en evidencia la pasividad del Ejército durante la invasión.

El oficial de la Base Militar “La Aurora”, mayor Manuel Francisco Sosa Avila, quien había proporcionado un batallón de tanques y había estado con los cadetes hasta que el último liberacionista había abordado el tren para Zacapa, relató en 1960 que él tuvo la oportunidad de quedarse con el poder ya que hubo un momento en que el país se quedó sin autoridades, debido a que Castillo Armas estaba celebrando su triunfo en Antigua Guatemala con el embajador estadounidense John Puerifoy y algunos oficiales de alto rango del ejército guatemalteco que habían traicionado al presidente Arbenz. Sin embargo, avisado de la situación, regresó a la ciudad de Guatemala a pie primero por Mixco, luego por la Finca El Naranjo para finalmente atravesar el barranco de El Incienso y llegar al Palacio Nacional junto con Peurifoy y su comitiva.

Los cadetes habían quedado al mando de la situación, pero la habilidad del arzobispo de Guatemala Mariano Rossell y Arellano (quien era el capellán del ejército de liberación) y del embajador de los Estados Unidos John Peurifoy, nuevamente salió a la defensa de los intereses de la United Fruit Company: en una reunión en la que los cadetes se entrevistaron con el embajador y el arzobispo para hacerles saber que este no era un movimiento comunista, Puerifoy les dejó claro que no iba a tolerar ningún alzamiento, y que si ellos persistían en sus intenciones, ordenaría a los Marines de los Estados Unidos (que estaban muy cerca del país para paliar una huelga general que se estaba dando en contra de las compañías fruteras estadounidenses establecidas en Honduras) realizar una invasión a Guatemala. Los muchachos, alarmados por esta amenaza, depusieron las armas.

Al final,  algunos de los jóvenes cadetes fueron enviados a prisión junto al oficial Sosa Avila y la acción dejó un saldo de numerosos muertos y heridos de ambos bandos, el cierre temporal de la Escuela Politécnica y el envío de cuantos cadetes se pudo a estudiar al exterior gozando de becas para que pudieran proseguir sus estudios, en áreas distintas a la milicia. Posteriormente se abrió nuevamente el plantel de estudios militares, bajo la dirección del coronel Carlos Arana Osorio, en 1955.

Las consecuencias del alzamiento fueron las siguientes:

  • Los líderes del movimiento murieron en combate;  ellos fueron los cadetes José Luis Araneda, Luis Antonio Bosh Castro, Carlos Enrique Hurtarte Coronado.  También murió el soldado Lázaro Yucut.
  • Castillo Armas, luego de un juicio, expulsó de la Escuela Politécnica  a los cadetes más comprometidos, que eran los del penúltimo año, incluyendo a los galonistas y al abanderado, que quedaron marginados de la carrera militar.
  • El gobierno de Miguel Ydígoras Fuentes empezó a reincorporar a los cadetes y oficiales graduados que retornaban a Guatemala, entre ellos el mayor Sosa Avila que fue nombrado Comandante de la Marina de la Defensa Nacional, y los oficiales Alejandro de León y Francisco Franco Armendáriz, quienes el 13 de noviembre de 1960 se levantaron en armas contra el gobierno en protesta por la invasión que se planeaba contra Cuba en Retalhuleu y por las malas condiciones de la tropa, y quienes fueron de los primeros en caer en combate.
  • El gobierno de facto del coronel Enrique Peralta Azurdia vigiló a los ex-cadetes a quienes no se les permitió continuar en la carrera militar, mientras que los que sí se reincorporaron fueron asignados a puestos administrativos alejados de cualquier comando.
  • Durante el gobierno de Carlos Arana Osorio, el presidente trató de ayudar a algunos de los ex-cadetes que sobrevivían sin trabajo y sin esperanzas de terminar su carrera militar.
  • Algunos cadetes que participaron en el movimiento del 2 de agosto tuvieron suerte.  El general Benedicto Lucas García, por ejemplo, llegó a ser general de brigada tras estudiar en Francia y gracias a que su hermano Romeo era presidente, llegó a ser el Jefe del Estado Mayor del Ejército.  Otro ejemplo es el general Jaime Hernández, quien fue nombrado Ministro de la Defensa durante el gobierno del presidente Vinicio Cerezo.
  • La acción de los cadetes fue finalmente reconocida como una gesta por el gobierno guatemalteco en 1995.

BIBLIOGRAFIA: