23 de mayo de 1921: el gobierno de Carlos Herrera establece un impuesto para fomentar la construcción del Ferrocarril de los Altos

23mayo1921
Tres vagones del Ferrocarril de los Altos en la estación.  En el recuadro: los dínamos de la planta eléctrica de Santa María de Jesús.  Imágenes tomadas de la obra Quezaltenango, Album conmemorativo de la inauguración del Ferrocarril de Los Altos.

El 21 de julio de 1920 en una reunión con el Ministro de Fomento, ingeniero Félix Castellanos B., la Comité de reanudación de los trabajos del Ferrocarril de Los Altos y el Jefe Político de Retalhuleu, Carlos Quezada, se determinó que se adoptara el trazo hecho por el ingeniero S.S. Shaw, empleando un ferrocarril eléctrico para el tráfico de pasajeros y de carga, pues había un sobrante de fuerza disponible en la Planta Elétrica de Zunil en Quetzaltenango.

De acuerdo a las estimaciones de los ingenieros Victor Cottone, el ya mencionado Shaw, Jorge Hartmann y Fernando Andros, la capacidad disponible de la planta eléctrica podía permitir el tranporte de ida y vuelta de más de ciento ochenta personas de carga por día.  Basado en estos cálculos los allí reunidos decidieron solicitar al gobierno que creara un Comité Administrativo con personería jurídica y facultades amplias para la administración de fondos y celebración de contratos.

En virtud de aquella solicitud, la Asamblea Nacional Legislativa, creó un impuesto destinado a los tabajos del Ferrocarril de Los Altos el 23 de mayo de 1921:

Dcreto Número 1119

La Asamblea Nacional Legislativa de la República de Guatemala

Decreta:

Artículo 1.° Se establece el impuesto adicional de tres pesos sobre cada botella de aguardiente que se consuma en el país, proveniente de las centralizaciones y fábricas establecidas o que se establezcan, puesto que se destina exclusivamente para la construcción del Ferrocarril de Los Altos y cuyo producto se entregará mensualmente al Comité respectivo, por medio de la Tesorería Nacional.

Artículo 2.° Al finalizar los dos años contados desde el primero de julio próximo, fecha en que principiará a regir el presente Decreto, el expresado Comité del Ferrocarril de Los Altos rendirá un informe detallado a donde corresponde, relativo al estado de los trabajos, procediendo entonces la Asamblea Legislativa a fijar la forma de adquirir los fondos que falten para la terminación de la obra.

Artículo 3.° La inversión de los fondos respectivos así como la construcción de la obra, se hará por el Comité del Ferrocarril de Los Altos, de acuerdo con el Ministro de Fomento y conforme al estudio, planos y reglamentos que por este se hayan aprobado.

Artículo 4.° Alterminar el Ferrocarril de Los Altos, el expresado impuesto de tres pesos se destinará a la construcción de los ramales del Ferrocarril que unirán la ciudad de Quetzaltenango con los Departamentos de Totonicapán, Huehuetenango, San Marcos y Sololá.

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.  

Dado en el palacio del Poder Legislativo: en Guatemala, a veintitrés de mayo del mil novecientos veintiuno.

  • Tácito Molina I., presidente
  • Filiberto Escobar, secretario
  • A. Velázquez, secretario

Palacio del Poder Ejecutivo

Guatemala, 8 de junio de mil novecientos veintiuno.

Publíquese y cúmplase.


BIBLIOGRAFIA:


 

24 de septiembre de 1930: se realizan las honras fúnebres a las cenizas del ex-presidente Carlos Herrera, quien falleció en exilio voluntario en Francia

24septiembre1930
El vapor para transporte de banano SS Albangarez de la United Fruit Company que llevó los restos del ex-presidente Carlos Herrera a Guatemala.  En el recuadro: el expresidente Herrera.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras el golpe de estado del 5 de diciembre de 1921 con el que Guatemala regresó al cabrerismo en la figura del general José María Orellana, el expresidente Carlos Herrera partió al exilio voluntario en Francia en donde vivió alejado de la política hasta su muerte, en julio de 1930.

Tras su fallecimiento, sus restos fueron trasladados a Guatemala a donde arribaron a las 7:30 de la mañana del 23 de septiembre de ese año para que, por orden del presidente Lázaro Chacón, se le rindieron honores como General en Jefe del Ejército. Irónicamente, las cenizas de Herrera llegaron a Puerto Barrios en el vapor bananero SS Albangarez de la United Fruit Company, y luego fueron transportados hasta la ciudad de Guatemala por un tren de la International Railways of Central America, empresa también propiedad de la frutera estadounidense, que fue la que patrocinó el golpe de estado en su contra en 1921.

En Puerto Barrios fue recibido por la comandancia local y los ministros de Gobernación Castillo Monterroso, de Fomento Aguilar Valenzuela, y el de Agricultura, Manuel María Herrera, quien además era sobrino del ex-presidente. Luego, los restos de Herrera fueron conducidos por tren hasta la Ciudad de Guatemala, y de allí al local que ocupaba la Lotería del Hospicio en la décima avenida sur y que fue convertido en capilla ardiente por orden del presidente Chacón.

La compañía de cadetes de la Escuela Politécnica montó guardia toda la noche y muchas personas de todas las clases sociales pasaron a presentar sus respetos al fallecido.

A las 10 de la mañana del 24 de septiembre, partió el cortejo fúnebre acompañado de escolta militar y de los Boy Scouts, quienes habían iniciado sus actividades en Guatemala durante el gobierno de Herrera.  El cortejo fue seguido por numerosas personas, entre las cuales se encontraban miembros del Estado Mayor, diputados y ministros de Estado.

El cortejo llegó al Cementerio General de la ciudad, en donde las cenizas fueron depositadas en el mausoleo de la familia Herrera que estaba a la entrada del camposanto, a mano derecha. Y allí, frente a los familiares, a miembros del gobierno y del cuerpo diplomático, el diputado Marcial García Salas, representante de la Asamblea Legislativa, dió el discurso de rigor en el que indicó que la última voluntad de Herrera era que sus restos descansaran en Guatemala.

Luego del discurso de la Asamblea, el señor Mayora estuvo a cargo del discurso en representación del gobierno, para dar paso luego al licenciado Eliseo Solís quien habló en representación del presidente Chacón y del Ejército.

Luego de los actos oficiales, el padre Centeno, de Santa Lucía Cotzumalguapa llegó a rezar a la tumba de Herrera, enviado por los trabajadores de las fincas de Escuintla que habían pertenecido al fallecido ex-presidente.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturias Morales, M. (23 de septiembre de 1930) “El solemne sepelio” Guatemala: Nuestro Diario. Muñoz Plaza y Cía.
  • — (24 de septiembre de 1930) “Funerales bajo el cielo” Guatemala: Nuestro Diario. Muñoz Plaza y Cía.

5 de julio de 1920: el presidente Carlos Herrera compra en cincuenta mil dólares la renuncia del Ministro de Hacienda Adrián Vidaurre, un importante líder cabrerista

5julio1920
Principales colaboradores del presidente Carlos Herrera en 1920; el licenciado Adrián Vidaurre aparece en primera fila la derecha del presidente.  En el recuadro, uno de los recibos que firmara Vidaurre por cincuenta mil dólares sin especificar justificación alguna.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y Nuestro Diario.

Adrián Vidaurre, ex-Auditor de Guerra y presidente de la Asamblea Legislativa, fue el principal líder del cabrerismo que negoció con los conservadores del Partido Unionista la caída del presidente liberal Manuel Estrada Cabrera en 1920 y dejar en su lugar al ciudadano Carlos Herrera, un rico productor de azúcar que hasta entonces había tenido un papel mínimo en la política nacional, aunque había diputado por Santa Lucía Cotzumalguapa, por muchos años. A cambio de su colaboración, a Vidaurre le fue entregado el puesto de Ministerio de Hacienda, además de otros tres ministerios para diputados cabreristas.

Ya en el gobierno, Herrera mostraba por Vidaurre una deferencia especial, considerando que éste tenía mucho estadista, dado que había sido uno de los principales colaboradores del licenciado Estrada Cabrera durante su largo gobierno.  Y esto lo aprovechó Vidaurre para estar todo el tiempo posible con el nuevo presidente, y evitar así que los “cachurecos” conservadores del Partido Unionista lo controlaran.

Los unionistas se dieron cuenta pero no podían hacer nada.  Pero el 5 de julio de 1920 la situación cambió. Durante una manifestación unionista en la que se exigía justicia pronta contra ex-cabreristas, los ánimos se exaltaron a tal punto, que el ministro de la Guerra, el unionista conservador Emilio Escamilla Hegel, tuvo que dar vuelta a unas ametralladoras para que no atacaran a los manifetantes cuando éstos vociferaban frente a la casa presidencial.  Tras esto, Escamilla y el líder unionista José Azmitia convencieron a los manifestantes a reunirse en la casa del partido y allí, tras varias horas el elemento obrero pidió a gritos que saliera Vidaurre del gobierno. Entonces, una comisión de los unionistas fue a visitar al presidente a solicitarle que le pidiera la renuncia al ministro de Hacienda, pero el presidente se negó en repetidas ocasiones.

Mientras estaba todavía la delegación unionista, llegó Vidaurre junto con el Presidente del Poder Judicial, José Beteta, ambos en estados de ebriedad, y al enterarse del motivo de la reunión montó en cólera. Vidaurre, borracho como estaba, empezó a insultar al presidente, a los unionistas y al Ministro de la Guerra, Emilio Escamilla, con todo tipo de improperios, sin importarle que estuvieran también presentes el ministro de Relaciones Exteriores, el subsecretario de Relaciones, el Ministro de México, el primer Designado y el periodista Federico Hernández de León.

De acuerdo a Escamilla, Vidaurre exclamó colérico y entre insultos soeces: “No, yo no volveré al ministerio si usted no me llama por un acuerdo gubernativo en el que, además, se me darán todas las satisfacciones del caso por las ofensas recibidas. Ya no hay principio de autoridad.  Ya el pueblo hace lo que le da la gana. Atenta contra altos funcionarios del gobierno sin castigo alguno.  Por allí andaba huyendo el Presidente del Poder Judicial por los cercos de chichicaste.  Y cuando el jefe de la Plana Mayor, en cumplimiento de su deber, les quiera parar los pies, el propio ministro de la Guerra les quita las ametralladoras.  No, yo no vuelvo si no me llaman por un acuerdo dándome todas las satisfacciones del caso.”

Todos los asistentes guardaban un profundo silencio.  El presidente solamente atinó a pasarse el índice por el ojo derecho, murmurando algunas palabras.  Nadie entendía cómo una persona tan odiada e impopular como Vidaurre pretendía imponerse de aquella manera al presidente de la República.

Aquel fue el final de la reunión, pero más tarde, ese mismo día, Vidaurre regresó más calmado a la casa presidencial a pedir a Herrera que le diera una concesión por cien mil árboles de caoba en El Petén a cambio de su renuncia.  Cuando Herrera se negó, le pidió entonces cien mil dólares a cambio de la mencionada renuncia.  Finalmente, tras regatear un poco, Herrera accedió a darle cincuenta mil dólares al ahora exministro, sin saber exactamente de donde sacarlos.

Al día siguiente, Herrera llamó de urgencia al ministro Escamilla y le leyó la carta en que aceptaba la renuncia de Vidaurre, en forma corta y clara.  Tras leerla a Escamilla, éste estuvo de acuerdo pues el presidente Herrera todavía no había sido electo oficialmente y solamente servía en calidad de presidente interino. Poco después, Vidaurre fue enviado a Cuba como ministro plenipotenciario, con todos los gastos de viaje pagados y un sueldo de 1000 dólares mensuales.

No era la primera vez que Vidaurre recibía cincuenta mil dólares del gobierno de Herrera.  El 11 de abril de 1920, cuando ya era presidente Herrera pero todavía estaba peleando desde “La Palma” el licenciado Estrada Cabrera, Vidaurre firmó un recibo al licenciado Alberto Mencos, ministro de Fomento en ese momento, en los siguientes términos y sin detallar el motivo de la entrega:

He recibido del Sr. Ministro de Fomento, don Alberto Mencos, 48,000 cuarenta y ocho mil dólares, y 40,000 moneda nacional.

Guatemala, 11 de abril de 1920

(f.) A. Vidaurre


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturias Morales, A. (29 de julio de 1930) “La Lámpara de Aladino” Guatemala: Nuestro Diario
  • Escamilla, Emilio (27 de agosto de 1930) “Una carta del señor Emilio Escamilla”. Guatemala: Nuestro Diario
  • Hernández de León, Federico (19 de julio de 1930) “La actuación política de don Carlos Herrera”. VI Guatemala: Nuestro Diario.
  • Montúfar, Rafael (1923) “Caída de una tiranía“. Guatemala: Sánchez y de Guise.

15 de diciembre de 1921: tras el golpe de estado contra Carlos Herrera, el general José María Orellana es declarado presidente provisorio

15diciembre1921
El general José María Orellana (sentado, segundo de izquierda a derecha) en el Palacio de Cartón, durante una recepción a una delegación estadounidense en 1922.  En el recuadro: el retrato del general Orellana que aparece en el billete de un quetzal. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno de Carlos Herrera llegó a un abrupto final tras escasamente año y medio de estar en el poder y de haber intentado reemplazar la constitución de 1879 con la que se emitió en 1921.  El golpe de estado patrocinado por la United Fruit Company  (UFCO) y dirigido por los militares, colocó a los generales  José María Orellana, José María Lima y Miguel Larrave, como triunviros al frente del gobierno el 5 de diciembre, con el objetivo de frenar la creciente organización laboral en las empresas afiliadas a la UFCO en (especial la International Railways of Central America -IRCA-) y en sus propias instalaciones en Bananera, en el departamento de Izabal.

El triunvirato desconoció a la Asamblea Legislativa, argumentado que había sido instalada irregularmente y le dieron posesión nuevamente a la que había estado en funciones al momento del derrocamiento de licenciado Manuel Estrada Cabrera el 8 de abril de 1920;  luego desconocieron la constitución de 1921 y restituyeron la de 1879, con algunas modificaciones hechas a la medida de los militares.  También nombraron como Ministro de la Guerra al general Jorge Ubico el 11 de diciembre, por su activa participación en el golpe de estado y, finalmente, desconocieron al primer designado del derrocado presidente Herrera, José Ernesto Zelaya, y el 15 de diciembre fue nombrado como Primer Designado y Presidente Provisorio el general José María Orellana.

Aquel gobierno, siguiendo las directrices de sus patrocinadores, ahogó las protestas civiles y obreras contra los intereses estadounidenses, ya que puso al ejército a disposición de la frutera para reprimir cualquier huelga y organización obrera. Atacaron cualquier foco de organizaciór popular, y cuando la Universidad Nacional intentó unirse a estar protestas en 1924, fue clausurada por Orellana, y no fue reabierta sino hasta en enero de 1928, ya durante el gobierno del general Lázaro Chacón, casi dos años después de la misteriosa muerte del general Orellana en Antigua Guatemala en 1926.

Como dato curioso, es importante destacar que aunque el gobierno de Orellana fue un retorno al estilo y partido de gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera (de quien Orellana había sido Jefe del Estado Mayor y guardaespaldas), el gobierno no liberó al expresidente, quien murió en prisión el 24 de septiembre de 1924.


BIBLIOGRAFIA:


29 de agosto de 1920: termina la semana de elecciones en que resulta electo como presidente constitucional Carlos Herrera

29agosto1920
El presidente Carlos Herrera y sus ministros de Estado.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Mediante el Decreto 754 del 20 de abril de 1920, la Asamblea Legislativa que había declarado mentalmente incompetente al licenciado Manuel Estrada Cabrera tras veintidós años de gobierno, convocó a elecciones populares para presidente de la república, para celebrarse durante siete días, del 23 al 29 de agosto de ese año, evento para el cual el gobierno despachó 555,000 boletas de ciudadanía y en el que resultó electo Carlos Herrera, quien fungía como presidente interino desde el 8 de abril.

El 13 de septiembre de 1920, la Asamblea lo proclamó presidente constitucional de la República, para un período de seis años que terminaría en 1927, comenzando el 15 de marzo de 1921;  y como primer designado a la Presidencia la Asamblea nombró el diputado José Ernesto Zelaya.

Desde el principio, la gestión de Herrera se vio afectada por una aguda crisis económica, derivada por los terremotos de 1917-1918, la epidemia de escarlatina de 1919 y la Semana Trágica de 1920, que llevaron a la cotización del peso frente al dólar de $32.30 por US$1 en 1920, a $41.50 por US$1 en diciembre de 1921. Adicionalmente, el precio del café sufrió una fuerte caída en su cotización en el mercado internacional, llegando a los 8 dólares por quintal. El precio del azúcar también bajó, causando graves daños a la economía nacional.

No obstante los problemas económicos hererados de la gestión cabrerista, el gobierno por medio de la Secretaría de Fomento, impulsó una mejora en la infraestructura en el interior del país, especialmente en algunas carreteras, el telégrafo y las vías de navegación, e intentó solucionar otros problemas que aquejaban a la población. Pero fueron sus problemas con la compañía estadounidense United Fruit Company y las fuerzas armadas, principal apoyo politico y económico del gobierno cabrerista, los que derivaron en su eventual derrocamiento en diciembre de 1921 en un golpe de estado dirigido por el general José María Orellana, antiguo Jefe de Estado Mayor del licenciado Estrada Cabrera y del propio Herrera.


BIBLIOGRAFIA:

  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Bianchi, Julio (1941). Prólogo de “¡Ecce Pericles!” de Rafael Arévalo Martínez. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Universidad Francico Marroquín (2008). Charlie Sugar al Poder. III Universidad Francisco Marroquín, Guatemala.

 


¿Qué era la política del “Gran Garrote” del presidente de los Estados Unidos Theodore Roosevelt?

The Big Stick in Latin America
El presidente Roosevelt y su política del “Gran Garrote” en el Caribe.

La política del “Gran Garrote” (o Big Stick) del presidente Theodore Roosevelt ilustra la voluntad de éste para realizar negociaciones y pactos con sus adversarios internos y externos, pero siempre mostrando la posibilidad de una actuación violenta como modo de presión y en caso las cosas no salieran como lo tenía previsto.

Aplicada a la política de Estados Unidos hacia América Latina, el régimen de Roosevelt presionó a los países latinoamericanos, particularmente los ribereños del Mar Caribe, con una intervención armada. Esto se vió con el bloqueo a la intervención naval de Inglaterra y Alemania contra Venezuela en 1902 y con la independencia de Panamá de Colombia en 1903 para construir el Canal.

La política de Roosevelt siguió a la victoria de los Estados Unidos sobre España en 1898 para quedarse con Cuba y Puerto Rico y marcó el inicio del imperialismo estadounidense y de su actuación como potencia mundial.

Este cambio hacia América Latina comenzaría una ola de dominio político y económico estadounidense a principios del siglo XX, justificada en la marcada extensión del “derecho” de los Estados Unidos a intervenir en asuntos de otros países en defensa de los intereses de ciudadanos estadounidenses. Este cambio se conoció como el “Corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe” y fue pronunciado por Theodore Roosevelt en su mensaje anual de 1904 como consecuencia de la intervención de las potencias europeas en el Bloqueo Naval a Venezuela de 1902-1903:

“Si una nación demuestra que sabe actuar con una eficacia razonable y con el sentido de las conveniencias en materia social y política, si mantiene el orden y respeta sus obligaciones, no tiene por qué temer una intervención de los Estados Unidos. La injusticia crónica o la importancia que resultan de un relajamiento general de las reglas de una sociedad civilizada pueden exigir que, en consecuencia, en América o fuera de ella, la intervención de una nación civilizada y, en el hemisferio occidental, la adhesión de los Estados Unidos a la ‘Doctrina Monroe’ puede obligar a los Estados Unidos, aunque en contra de sus deseos, en casos flagrantes de injusticia o de impotencia, a ejercer un poder de policía internacional.”

La “Doctrina Monroe” afirmaba que Estados Unidos actuaría a fin de evitar intervenciones provenientes de fuera del continente americano (esencialmente de los países europeos). Se ha resumido, famosamente, en la frase “América para los americanos“. Con el advenimiento del corolario, la frase se convirtió en “América para los estadounidenses“.

En Guatemala, la política del Gran Garrote se inició con el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera y los enclaves bananeros de la United Fruit Company y ha seguido hasta el siglo XXI con el golpe de estado blando que derrocó a Otto Pérez Molina durante el régimen demócrata de Barack Obama y las demandas de un tercer país seguro del presidente republicano Donald Trump.


BIBLIOGRAFIA:

  • Bailey, Thomas A. (1980), A Diplomatic History of the American People 10th ed., Prentice Hall, ISBN 0-13-214726-2.
  • Barck, Jr., Oscar Theodore (1974), Since 1900, MacMilliam Publishing Co., Inc., ISBN 0-02-305930-3.
  • Beale, Howard K. (1957), Theodore Roosevelt and the Rise of America to World Power, Johns Hopkins Press.
  • Berman, Karl (1986), Under the Big Stick: Nicaragua and the United States Since 1848, South End Press.
  • Bishop, Joseph Bucklin (1913), Uncle Sam’s Panama Canal and World History, Accompanying the Panama Canal Flat-globe: Its Achievement an Honor to the United States and a Blessing to the World, Pub. by J. Wanamaker expressly for the World Syndicate Company.
  • Conniff, Michael L. (2001), Panama and the United States: The Forced Alliance, University of Georgia Press, ISBN 0-8203-2348-9
  • Davis, Kenneth C. (1990), Don’t Know Much About History, Avon Books, ISBN 0-380-71252-0.
  • Gould, Lewis L. (1991), The Presidency of Theodore Roosevelt, University Press of Kansas, ISBN 978-0-7006-0565-1.
  • Hershey, A.S. (1903), The Venezuelan Affair in the Light of International Law, University of Michigan Press.
  • LaFeber, Walter (1993), A Cambridge History of American Foreign Relations: The American Search for Opportunity. 1865 – 1913, Cambridge University Press, ISBN 0-521-38185-1.
  • Perkins, Dexter (1937), The Monroe Doctrine, 1867-1907, Baltimore Press.
  • Roosevelt, Theodore (1913), Theodore Roosevelt: An Autobiography, The Macmillan Press Company.

29 de mayo de 1920: se logra por primera vez la participación y representación del estudiantado en la Escuela Facultativa de Medicina

 

29mayo1920
Ruinas de la Escuela Facultativa de Medicina después del terremoto de 1917-18.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Contrario a la opinión popular de que la Universidad de San Carlos de Guatemala es una entidad tricentenaria y que siempre ha sido autónoma, laica y ha estado identificada con las causas populares, la realidad es que la institución ha sufrido profundas transformaciones que han obedecido a las circunstancias politicas y sociales del momento.  En sus primeros doscientos años de existencia era una institución católica y exclusiva para las élites coloniales; luego de la independecia fue clausurada y sustituida por una Academia de Estudios, la cual a su vez fue clausurada para restituir a la antigua universidad católica. Tras la Revolución Liberal de 1871, fué disuelta y sustituida por varias Escuelas Facultativas laicas, dependientes del ministerio de Instrucción Publica, con total control del presidente de turno.  Eso si, lo que todas estas diferentes instituciones tuvieron en común es que estuvieron abiertas únicamente para un puñado de estudiantes varones de las élite de la sociedad guatemalteca, con contadas excepciones.

Incluso hubo casos en que fue modificada como parte del servilismo de la sociedad guatemalteca hacia el presidente, y fue así como el 2 de mayo de 1918, en medio de las ruinas que dejó en la Ciudad de Guatemala los terremotos de 1917-18, se creó la Universidad Nacional con el nombre de Universidad “Manuel Estrada Cabrera”, aglutinando en ella a las hasta entonces independientes Escuelas Facultativas de Medicina y Farmacia, de Derecho y Notariado, y de Ingeniería.  Esta Universidad funcionó bajo la estricta dirección del presidente en todos los aspectos, desde la admnistración, pasando por el nombramiento de decanos y catedráticos, y llegando incluso hasta a la disciplina de los estudiantes.

Cuando Estrada Cabrera fue derrocado tras la Semana Trágica de abril de 1920, fue sustituido por Carlos Herrera, quien había sido un eterno diputado por Santa Lucía Cotzumalguapa en la Asamblea Legislativa del gobierno de 22 años de don Manuel y quien llegó al poder gracias a un pacto entre los conservadores del Partido Unionista y los cabreristas que traicionaron al presidente cuando vieron su causa perdida.

En reconocmiento a su participación en el derrocamiento del expresidente, Herrera les otorgó a los estudiantes el edificio de la escuela “Manuel Cabral” para que establecieran allí la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) el 22 de mayo de 1920 y también una biblioteca costeada por el Estado.

El 1 de mayo de 1920 se reorganizó la Juventud Médica, indicando que estaban “libres ya del obstáculo que por tantos años ahogara toda tentativa de asociación, por muy inocentes fines que se persiguieran“.  Las otras facultades siguieron el ejemplo y establecieron la Universidad Popular, la cual era una especie de extensión universitaria para instruir a los obreros que habían participado en la lucha contra Estrada Cabrera y que antes no tenían acceso a la educación.

El 29 de mayo de 1920 se logró por primera vez la participación y representación del estudiantado en los problemas universitarios cuando se creó la nueva directiva de la Facultad de Medicina y el Instituto Dental Anexo de la siguiente forma:

  • Consejo Universitario
  • Mesa Directiva
  • Junta Directiva Estudiantil

La Universidad Nacional siguió funcionando de la misma forma que la Universidad “Estrada Cabrera”, aunque sin el nombre de don Manuel hasta que en 1924 el presidente de facto José María Orellana la disolvió y decretó una reforma a la Ley Organica de instrucción pública en la que la Universidad quedó como la “institución encargada de los estudios facultativos y del fomento y vigilancia de los establecimietos destinados a la educación“.

Esta definicion ambigua se mantuvo hasta que el presidente Lázaro Chacón, por medio del decreto 953 del 27 de septiembre de 1927 creó la Universidad Nacional bajo la responsabilidad del Ministerio de Educación Pública, la cual tendría entidad jurídica y autonomía suficiente dentro del organismo del estado para “el fomento, desarrollo y divulgación de las ciencias, letras y artes en todas sus manifestaciones“.  Ademas de aglutinar las facultades existentes, se creó la Facultad de Humanidades.

Este nuevo sistema no duró mucho: el 7 de mayo de 1931 el gobierno del general Jorge Ubico derogó la ley orgánica de la Universidad, le retiró la poca autonomia que tenía y disolvió la Facultad de Humanidades pues esta solamente formaba “vagos políticos” que no iban a ser tolerados en su régimen.  Ubico estableció un Consejo Superior Univesitario formado por el Rector, el Secretario y los decanos de las escuelas facultativas, en el cual el Rector era nombrado por el presidente y solamente éste podía removerlo de sus funciones.


BIBLIOGRAFIA:

  • Cañas, José Simeón (1812). Oración encomiástica ofrecida por el Rector y Claustro de la Real y Pontificia Universidad de Guatemala al Excmo. Señor don José de Aycinena y Carrillo. Guatemala: Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala.
  •  (19 de diciembre de 1803). «Mensaje del rector de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos a S.I. Presidente Antonio Mollinedo y Saravia». La Gaceta de Guatemala (Guatemala) VII (334): 469.
  • El Guatemalteco (1929). «Decreto del organismo ejecutivo No. 953». El Guatemalteco, diario oficial de la República de Guatemala (Guatemala).
  • — (22 de marzo de 1907). «Decretos del Organismo Ejecutivo». El Guatemalteco, Diario Oficial de la República de Guatemala, en la América Central (Guatemala).
  • — (22 de mayo de 1907). «Reporte del Secretario de Estado a cargo del Despacho de Instrucción Pública». El Guatemalteco, Diario Oficial de la República de Guatemala, en la América Central (Guatemala).
  • Lewin, Beatriz Palomo de (1975) La Universidad en la Década de 1920-30 y durante el régimen de Jorge Ubico (1931-1944). Guatemala, Universidad de San Carlos.
  • Martínez Durán, Carlos (2009). Las Ciencias Médicas en Guatemala, origen y evolución (4.ª edición). Guatemala: Universitaria,  ISBN 9789993967583.
  • Montúfar, Rafael (1923) “Caída de una tiranía“. Guatemala: Sánchez y de Guise.
  • Paganini, Ricardo (1947). Historia De La Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala. Guatemala, C.A.: Tipografía Nacional. pp. 49-197.

17 de mayo de 1920: el presidente Carlos Herrera reorganiza la estructura del Ejército y nombra al general José María Orellana como Jefe del Estado Mayor

17mayo1920
El gabinete del presidente Carlos Herrera luego de la sustitución del general Felipe Pereira por el general Rodolfo Mendoza en la cartera de Guerra.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras el derrocamiento del licenciado Manuel Estrada Cabrera en abril de 1920, el presidente nombrado por la Asamblea Legislativa, Carlos Herrera trató de tomar en sus manos los problemas que más inestabilidad e intranquilidad causaban en el país; sin embargo, su campo de acción estaba muy limitado, ya que llegó al poder luego de que los conservadors del Partido Unionista y los liberales cabreristas llegaron a un acuerdo sobre su presidencia, y nombraron a sus ministros de estado, la mayoría de ellos cabreristas.

En esos momentos, una de las situaciones más apremiantes era la inestabilidad del ejército, ya que había insistentes alarmas de conspiraciones e intentos de golpe de estado. En primer lugar, por acuerdo gubernativo del 2 de mayo de 1920, Herrera clausuró la Academia Militar que Estrada Cabrera había instituido en sustitución de la Escuela Politécnica tras el atentado de los cadetes de 1908, y reorganizó la antigua Escuela, con el reglamento original de 1873.  Luego, el 17 de mayo de 1920, aplicando en la reestructuración del ejército los reglamentos emitidos en 1887 y 1897, reorganizó el Estado Mayor y lo puso bajo el mando del general José María Orellana; por otra parte, nombró al general Felipe S. Pereira como Secretario de la Guerra, siguiendo la costumbre que se utilizaba en aquella época de que  en el Ministerio de la Guerra permanecieron los militares “de línea” (es decir, los militares que no habían cursado estudios y ascendían por su longevidad en el servicio) y en el Estado Mayor los oficiales profesionales o de escuela. Por último, en septiembre de ese mismo año, el presidente Herrera decretó el incremento de los salarios de toda la institución, desde generales de división hasta los soldados rasos.

Pereira era un hombre de carácter impulsivo y poco después de ser nombrado recibió informaciones sobre unas reuniones sospechosas que se estaban llevando a cabo en la casa del licenciado José María Reina Andrade, a la que acudían varios oficiales de alta graduación, entre ellos los generales José María Lima, José María Orellana, Jorge Ubico Castañeda y Antonio Méndez Monterroso. Pereira ordenó que arrestaran a los sospechosos de inmediato, y el Director de la Policía, al recibir la orden consultó con el Jefe del Castillo de San José, quien de inmediato alertó a los liberales cabreristas, quienes convencieron a Pereira que dejara sin efecto la orden. Herrera, al enterarse del incidente, inmediatamente destituyó a Pereira y nombró en su lugar al general Rodolfo A. Mendoza, Jefe del Castillo de San José y afín a los liberales cabreristas.

Sin saberlo, Herrera había dejado en libertad a quienes lo derrocarían el 5 de diciembre de 1921 con instrucciones de la United Fruit Company.


BIBLIOGRAFIA:


15 de abril de 1920: tras una semana de combates, negociaciones y sobornos capitula el presidente Manuel Estrada Cabrera

15abril1920
Armamento que tenía el presidente Manuel Estrada Cabrera en su residencia de La Palma y que allí quedó tras su rendición.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El final del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera esta relatado magistralmente por el escritor Federico Hernández de León en la efeméride que reproducimos a continuación:

“El 8 de abril de 1920, después que la Asamblea Legislativa declarara loco a Estrada Cabrera y removido de su puesto, el autócrata se creyó fuerte aún ; quiso decretar a la República en estado de sitio y disolver la Asamblea ; pero los miembros de su gabinete se opusieron, a excepción de un mal hombre, que continuó a su lado estimulando sus infernales instintos. Los patriotas, a eso de las cinco de la tarde de aquel día, se armaron como pudieron y, organizándose violentamente, se prepararon a sostener por la fuerza, los dictados de la Asamblea. Estrada Cabrera, imaginándose que infundiría el pánico en la ciudad, inició un violento cañoneo sobre la población.

Así empezó la semana que se llamó trágica, semana de jueves a miércoles, en la que los vecinos de la ciudad de Guatemala se vieron amenazados de muerte, como en los días de las invasiones de Morazán y Carrera. Sin embargo, a pesar de lo que se ha dicho de los linchamientos y atropellos consumados en el siglo XX, no tienen punto de comparación con las atrocidades que se verificaron en la primera mitad del siglo pasado: las pasiones de aquellos días eran más violentas; el odio estimulaba al crimen y largo sería el referir la cadena de violaciones, de incendios, de asesinatos y de fríos fusilamientos, actos consumados con los más atroces detalles.

Después de empeñadas gestiones que llevaran a cabo los licenciados José Ernesto Zelaya, Marcial García Salas y Manuel Valladares, se llegó a conminar la rendición de Estrada Cabrera. El ultimátum se le presentó el 14 de abril y contenía los puntos siguientes:

”Capitulación absoluta de todos los fuertes y elementos de guerra que existen en su poder y que serán tomados inmediatamente por el gobierno; Cabrera se entrega al gobierno, que lo conducirá a la Academia Militar, en donde será debidamente custodiado; como consecuencia, la renuncia de Cabrera será presentada en el acto de la capitulación ; el gobierno y el partido unionista, por nobleza de la nación, garantiza la vida de Cabrera y la de su familia; respecto a los bienes de Cabrera, solo se presta la garantía legal.’

Este ultimátum contrasta con el decreto de la Asamblea, en que se disponía la separación del poder del mandatario; el artículo 3 — dice así:

“Mientras el doctor Estrada Cabrera se encuentre en el país, se le harán los honores correspondientes al alto cargo que ha ejercido; y se le garantiza ampliamente por el pueblo en el goce de sus derechos.”

Pero el doctor de marras no quiso aceptar lo que la Legislativa ordenaba y, al cabo de siete días, tenía que someterse a la humillación a que le sujetaba el pueblo, capitulando presa del espanto que le causaran las balas disparadas por los patriotas, sobre las cercas de su cubil.

Pronto se regó por la ciudad, en la tarde del 14 de abril, que Estrada Cabrera aceptaba los puntos del ultimátum y que, al día siguiente, a las nueve de la mañana, se daría preso. Solo puso por condiciones que fueran a tomarlo en su propia residencia de ‘La Palma’, que le acompañara el cuerpo diplomático, una comisión del partido unionista, un representante del presidente Herrera y los señores Ministros que formaban el nuevo gabinete. El hombre quería marchar, por última vez, en medio de gente distinguida.

[…] A las ocho de la mañana de aquel día, llegaron al edificio de la Legación Inglesa, en la esquina de la 9a. Avenida y 13 Calle, los miembros del cuerpo diplomático, punto de cita que se diera la noche anterior, para acudir a la rendición de Estrada Cabrera ; una larga fila de automóviles cubría la calle, en tanto que grupos de vecinos asistían, especiantes, a la organización del singular cortejo. Ya cerca de las nueve, el señor Armstrong, encargado de la Legación británica, envió aviso a la casa del gobierno que todo estaba listo y solo se esperaba la concurrencia de los señores ministros, para dirigirse a ‘La Palma.’

En la casa del gobierno se desarrollaba en esos momentos una curiosa escena. El señor
[Adrián Vidaurre], ministro de hacienda del nuevo gabinete decía:

— ¡Yo no voy a La Palma! ¡Cómo va ser eso! Sería exponerme a sufrir las injurias que
quisiera decirme Estrada Cabrera; yo he sido su amigo y considérese el papel que desempeñaría sirviendo de su aprehensor…

— ¡Pues si tú no vas, no voy yo tampoco! — exclamaba el ministro de la guerra, licenciado Beteta. — Yo también he sido su amigo, y haría el mismo papel desairado ….

Y el doctor don Manuel Arroyo, ministro de instrucción pública, agregaba: ¡Si ustedes no van, yo tampoco podré ir! Debo a Estrada Cabrera muchas atenciones y no seria correcto que me le presentara en estos momentos. . . .

—¡Y qué diré yo!— clamaba don Alberto Mencos— que también he sido su amigo

Y en tanto que el diálogo se enredaba sobre los mismos tópicos, de la Legación Inglesa se continuaba a la pronta presentación que, de lo contrario, la capitulación se quedaría sin cumplir

Los ministros unionistas Aguirre y Saravia estimulaban a sus colegas al cumplimiento de lo pactado ; pero las voces de los ministros amigos de don Manuel se mostraban inflexibles. Don Carlos Herrera, se pasaba el índice por los ojos, como queriéndose apartar una mala visión y daba pasitos alrededor de la sala. Los apremios de la Legación eran continuos y ya se temía que todo se echara a perder, cuando por fin se convino en que los ex-amigos del mandatario caído, no fueran expuestos a una segura inculpación.

Los automóviles se pusieron en marcha, como un gigantesco ofidio que se arrastrara hacia San Pedrito. Por las calles extraurbanas, las filas de patriotas, con sus improvisados jefes a la cabeza, saludaban a las personas de los automóviles. Al llegar a ‘La Palma’, Estrada Cabrera recibió a la brillante comitiva, en un cenador octógono, cuyas paredes de vidrios de colores, ponían una nota más de alegría. El Viejo dictador hacía esfuerzos supremos por mantenerse sereno.

— Quise la felicidad de la patria — chillaba— con todas las fuerzas de mi alma; si no lo logré no ha sido por falta de voluntad. Me entrego a la seguridad del cuerpo diplomático y a la hidalguía del partido unionista…

En las afueras de La Palma Julio Bianchi y Emilio Escamilla ordenaban la procesión:
en el primer automóvil (un hermoso carro que fuera del ex-ministro Girón) protegido por todas las banderas de las naciones amigas, tomó asiento el caído, en medio de los ministros de los Estados Unidos y de España; en los siguientes carros, todo el resto de carne enferma sacada de ‘La Palma’ y custodiada por los elementos del partido unionista. Don Pedro Quartín, el meritísimo representante de España, resaltaba por
su talante de caballero castellano.

Y don Manuel fué depositado en el salón de honor de la Academia Militar. Con voz un
tanto angustiada dijo:

— Supongo que no me dejarán aquí, comiéndome estas paredes…

Uno de los jefes unionistas lo consoló : se le daría de comer y de vestir, para lo material y un defensor para lo espiritual …. Y el fiero tirano divagaba la mirada entre el grupo de personas que le había conducido al sitio que le serviría de prisión, con gestos que movían a piedad. Ya no era el poderoso; era el infeliz abandonado por la Fortuna, que llegaba al final obligado, al final a que son conducidos los atormentadores de pueblos, los sátrapas, los malos ciudadanos.”


BIBLIOGRAFIA:


5 de diciembre de 1921: golpe militar derroca al presidente Carlos Herrera

5diciembre1921
Generales Jorge Ubico y José María Orellana poco después del golpe de Estado de 1921.  Ubico fue uno de los principals colaboradores de este golpe. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras el derrocamiento del gobierno liberal del licenciado Manuel Estrada Cabrera, se derogó la Constitución de 1879 y se estableció una nueva constitución, llamada “Federalista” ya que se hizo con el fin de conseguir la unidad centroamericana, supuestamente el objetivo principal del Partido Unionista. Los liberales (a quienes los unionistas llamaban “cabreristas”) refutaban las pretenciones unionistas de los conservadores (a quienes llamaban “cachurecos”) pues aducían (no sin razón) que eran los conservadores los que se habían opuestos a la Unión Centroamericana durante el gobierno de Rafael Carrera.

Pero los problemas pronto se hicieron evidentes:  los liberales se fraccionaron y empezaron a formar partidos de diferente enfoque.  Surgieron así, partidos como el Liberal Federalista y el Liberal Democrático y la inestabilidad del regimen se hizo evidente.  A eso se unió el hecho de que Herrera se opuso a ratificar las concesiones lesivas que había hecho el gobierno de Estrada Cabrera a la United Fruit Company (UFCO) y su subsidiaria, la International Railways of Central America (IRCA).

La UFCO decidió tomar el control de la situación y patrocinó un golpe de estado.  Así pues, en la tarde del 5 de diciembre de 1921, un grupo de altos oficiales del ejército ingresó a la residencia del presidente Carlos Herrera y Luna y le exigió su renuncia.   Herrera se vió obligado así a dejar el poder en manos de un triunvirato militar compuesto por los generales José María Lima, José María Orellana y Miguel Larrave.  Entre los tres instituyeron un “Consejo Militar”, y asumieron por decreto el Poder Ejecitvo de la Nación “con todas las facultades extraordinarias que las circunstancias demandan“.

Orellana era el Jefe del Estado Mayor de Herrera, y lo había sido por muchos años durante el gobierno del licenciado Manuel Etrada Cabrera.  Es más, él estaba con el presidente cuando éste sufrió los atentados de La Bomba y de los Cadetes en 1907 y 1908, respectivamente.  Por su parte, el general Lima tambien era célebre en la historia del gobierno de Estrada Cabrera porque fue él quien tramó y ordenó, por orden del presidente, el asesinato del general Manuel Lisandro Barillas, quien estaba exilado en México por ser enemigo del régimen.  Este asesinato tuvo graves consecuencias internacionales entre los dos gobiernos.

Unas horas después, el triunvirato declaró que la Asamblea Legislativa en ejercicio había sido asentada ilegalmente y que, por lo tanto, toda la legislación emitida por ésta, incluida la promulgación de la Constitución, carecía de base jurídica. La Constitución anterior a 1921 (que había sido promulgada en 1879) y la Asamblea que existía en el momento de la caída de Cabrera fueron reinstauradas y el primer designado de Herrera, José Ernesto Zelaya , fue descalificado para ejercer presidencia.

La Asamblea reinstaurada eligió como presidente provisional al general José María Orellana el 15 de diciembre de 1921. Por su parte, los miembros del gabinete de Herrera que pertenecían al partido unionista fueron encarcelados, entre ellos José Azmitia González, quien era el presidente del Tribunal de Cuentas y uno de los principals líderes del movimiento que había derrocado al presidente Manuel Estrada Cabrera en 1920.​

Al respecto de Azmitia, se cuenta una anécdota que relata cómo eran los gobernantes guatemaltecos de la época: Josefina Gómez Tible (hermana del escritor Enrique Gómez Carrillo) pretendía casarse con Azmitia y como conocía al general Orellana, decidió hacer algo para liberar a su pretendiente.​ Enterada de que luego de anochecer ciertas meretrices eran admitidas en la casa presidencial e informada por el hijo de su cocinera (quien era sargento que estaba frecuentemente de guardia en dicho lugar) de que el general se encerraba en un pequeño despacho entre las nueve y las once de la noche a atender sus asuntos, decidió disfrazarse y llegar a pedir la libertad de Azmitia González. Alquiló un lujoso carruaje y usando un vestido de largo escote y que mostraba sus pantorrillas, llegó a la casa presidencial en donde los soldados la confundieron con una de las visitantes cotidianas y no le impidieron el paso; llegó así hasta el despacho de Orellana sin ser molestada.​ Orellana estaba en su despacho leyendo unos documentos con un pequeño revólver al alcance de la mano; cuando la vio, se echó a reír y le dijo: “Entre Josefinita, mire qué bien me cuidan, ha entrado usted como en su casa. Ya sé que quiere: casarse con don José. Está bien. Mañana a las once estará el jefe político en la Penitenciaría. Si don José promete, frente a ese funcionario, no meterse en babosadas, saldrá inmediatamente libre y no lo molestaré.”  Azmitia fue fiel a su palabra y ya nunca más participó en política.

 


BIBLIOGRAFIA:

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  • Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  • Colón Gómez, Julio (1980). «Mi tío José». Revista Ingeniería (Guatemala: Colegio de Ingenieros de Guatemala).
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  • Jiménez, Ernesto Bienvenido. Ellos los presidentes. Guatemala: Editorial José de Pineda Ibarra. 1981. Pp. 192.
  • Mendoza, Juan Manuel (1946). Enrique Gómez Carrillo; biografía crítico literaria: su vida, su obra y su época. Guatemala: Tipografía Nacional.
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  • Pitti, Joseph A. Jorge Ubico and Guatemalan politics in the 1920s. Albuquerque: University of New Mexico. Unpublished dissertation. 1975. Pp. 36.