5 de abril de 1904: Estrada Cabrera informa a Asamblea del contrato para terminar Ferrocarril del Norte

El licenciado Manuel Estrada Cabrera pide a la Asamblea Legislativa que autorice el contrato ad referendum que firmó con la United Fruit Company para concluir el Ferrocarril del Norte desde el Rancho de San Agustín hasta la Ciudad de Guatemala.

Obras de construcción del Ferrocarril del Norte. En el recuadro: los personeros de la United Fruit Company y el presidente Manuel Estrada Cabrera viendo las celebraciones por la inaguración de la obra. Imágenes tomadas de «Administración Estrada Cabrera» y «La Locomotora«.

El 12 de enero de 1904, el presidente de Guatemala, licenciado Manuel Estrada Cabrera, celebró un contrato ad referendum con  el señor Perfival Farquhar, representante de los banqueros estadounidenses William Van Horne, presidente del Ferrocarril Canadian Pacific, y Minor C. Keith, director de la United Fruit Company (UFCO) con sede en Boston.

El 5 de abril, el presidente guatemalteco le envió el siguiente informe a los miembros de la Asamblea Legislativa:

Palacio Nacional: Guatemala, 5 de abril de 1904.

Señores diputados:

En el mensaje que os dirigí al inaugurar vuestras sesiones del corriente año, anuncié que se había firmado, ad referendum, un contrato para concluir, en breve término, la línea férrea del Norte; y hoy tengo la satisfacción de presentaros dicho contrato, debidamente aprobado por el Ejecutivo, a efecto de que la Asamblea se sirva estudiarlo con el detenimiento del caso, adoptando la resolución que le indique su amor al progreso y su celo por los grandes intereses de la Patria.

No debe olvidarse que en la ejecución de esta magna obra radica el porvenir de Guatemala, y que a la realización de tan elevado ideal, han de converger el buen deseo, la actividad y la perseverancia de todo guatemalteco que se precie de patriota.

Siendo, como ella es, indispensable para el desarrollo a que el país está llamado, no hay sacrificio que pueda escatimársele cuando se trata de asegurar a la República los beneficios inmensos que nuestro ferrocarril interoceánico aportará en la evolución de los elementos nacionales.

Animado por estas ideas, mi Gobierno ha aprovechado toda oportunidad para acercarse a la realización de tan importante empresa, seguro de que esos esfuerzos y sacrificios quedarán compensados con crecews cuando aquélla quede terminada.

No obstante lo que dejo expuesto, y aunque estoy convencido plenamente de que esa Honorable Asamblea, como el Ejecutivo mismo, aprecia en su verdadero valor la obra del Ferrocarril del norte, al presentaros el último contrato relativo a su terminación, quiero que lo estudiés y consideréis con el detenimiento debido.

Vuestra resolución sobre asunto de tan vital interés, favorable o adversa al contrato celebrado por el Ejecutivo, será debidamente acatada por éste, como lo hace con todas vuestras disposiciones.  En el primer caso, me halagaría haber sabido interpretar las ideas del Pueblo a quien representáis; pero de todos modos, tengo la seguridad de que vuesta conducta obedecerá a los dictados del patriotismo más elevado, y de que no olvidarés, ni un momento, los intereses de Guatemala,

Señores diputados,

        • Manuel Estrada Cabrera.1

Por supuesto, la Asamblea aprobó aquel contrato sumamente lesivo para el país el 9 de abril.  He aquí un resumen del mismo:

  • Duración del contrato: 99 años, al cabo de los cuales la United Fruit Compnay iba a devolver el ferrocarril al Gobierno, si éste pagaba el precio que aquél valie en 2003; pero si el Gobierno, dentro de los 6 meses siguientes de haberse cumplido los 99 años, no notificaba el deseo de entrar en posesión de la línea férrea pagando su valor, la UFCO se iba a quedar como dueña de ella.2
  • Cesiones gratuitas: el gobierno extendió una escritura de traspaso a la United Fruit company, la cual formó la International Railways of Central America (IRCA).  El gobierno también le transfirió a esta última la parte construida de ferrocarril desde Puerto Barrios, que llegaba hasta el Rancho de San Agustín, comprendiendo el muelle y todas las demás propiedades de la línea.  15 años después de que estuviera terminada la línea, el gobierno garantizó el déficit que resultó entre las ganancias netas de la IRCA y la suma necesaria para cubrir un interés de 5% sobre $4,500,000 oro en bonos de la International Railways of Central America.  Por otra parte, concedió gratuitamente 100 pies de terreno en todo el trayecto de la línea para más estaciones, edificios e instalaciones y lo siguiente:
    • Maderas nacionales
    • Manantiales calientes cerca de Zacapa con 4 manzanas a su alrededor
    • 30 manzanas en Puerto Barrios
    • Una milla de playa de 100 yardas de ancho a los lados del muelle
    • 1500 caballerías de terreno en «Los Andes«
    • Y, cuando estuvo aprobado el contrato, el Gobierno le dió posesión del Ferrocarril del Norte a los contratistas para que lo explotaran.3
  • Franquicias: la United Fruit Company tenía derecho de preferencia en igualdad de condiciones para constuir nuevas líneas férreas fuera de una faja de 20 millas a los lados del Ferrocarril.  Además, podían construir muelles y establecer agencias para embarques y desembarques en el Golfo de Amatique.4
  • La IRCA podría importar libremente trabajadores, excepto de nacionalidad china, y podía usar el agua necesaria para sus servicios e importar libremente maquinarias y útiles de ferrocarril.
  • La IRCA quedó excenta de derecho de muellaje y sus empleados quedaron excentos del servicio civil y militar.
  • Los vapores fruteros de la UFCO quedaban exceptuados de impuestos y podían zarpar a cualquier hora y sus pasajeros y mercancías no pasaban por las Aduanas.  Además, el gobierno declaró a la UFCO libre del derecho de exportación e impuestos locales durante treinta y cinco años.4

A cambio, la United Fruit Company y la IRCA se compremetieron a que el Ferrocarril fuera concluido y puestos al servicio en tres años y medio, algo que cumplieron.5

Aquel sería el principio del enclave bananero de la UFCO en Izabal y del control que la compañía frutera tuvo sobre Guatemala en el siglo XX.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Estrada Paniagua, Felipe (1904) Administración Estrada Cabrera: Resena de los progresos alcanzados en los ramos de ferrocarriles, carreteras, puernte y comunicaciones por correo. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 70-71.
  2. Ibid., p. 71.
  3. Ibid., p. 72.
  4. Ibid., p. 73.
  5. Ibid., p. 74.

5 de marzo de 1936: suprimen varias municipalidades de San Marcos

Debido a la Gran Depresión el gobierno del general Jorge Ubico suprimió las municipalides de San Cristóbal Cucho, Sipacapa, San José Ojetenán, San Lorenzo, Esquipulas Palo Gordo y El Quetzal en el departamento de San Marcos.

5marzo1936
Portada del Album Gráfico de San Marcos, construido por la administración del general Jorge Ubico en el municipio de San Marcos La Unión, que se formó con la unión de los municipios de San Marcos y San Pedro Sacatepéquez. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Después de la Independencia de Centroamérica, se aprovechó la división territorial que existía en base a los curatos a cargo de las órdenes religiosas y del clero secular, al punto que la constitución del Estado de Guatemala promulgada el 11 de octubre de 1825 creó los distritos y sus circuitos correspondientes para la administración de justicia con esta base.  En esa constitución, ya aparecen San Marcos, San Pedro Sacatepéquez y San Cristóbal Cucho – como -«San Cristóbal Chuz» – adscritos al distrito de San Marcos.1 Posteriormente, cuando se hiceron las divisiones para la implementación de juicios de jurados por el gobierno del Dr. Mariano Gálvez, esos municipios aparecieron adscritos al cirtuito Del Barrio que pertenecía al Distrito N.°10 (Quezaltenango), junto con los municipios de Tejutla, San Antonio, Maclén, Izlamá, Coatepeque, San Lorenzo, San Pablo, Tajumulco, Santa Lucía Malacatán, San Miguel Ixtahuacán, Zipacapa y Comitancillo.

En el siglo XIX, como ahora en el siglo XXI, las diferencias entre los criollos eran irreconciliables, y cuando los criollos liberales se dieron cuenta de que habían perdido el poder en el Estado de Guatemala tras la anarquía que siguió a la caída del régimen del Dr. Mariano Gálvez el 2 de febrero de 1838,3 decidieron formar su propio estado aglutinando a los departamentos del Occidente.4 Fue así como el 3 de abril de 1838, San Marcos, junto con el resto del occidente de Guatemala, pasó a formar parte de la región que se independizó y constituyó el efímero Estado de Los Altos. Aquella secesión forzó a que el Estado de Guatemala se reorganizara en siete departamentos y dos distritos independientes el 12 de septiembre de 1839, quedando reducida únicamente a los departamentos de Chimaltenango, Chiquimula, Escuintla, Guatemala, Mita, Sacatepéquez, y Verapaz, además de los distritos de Izabal y Petén.

Pero el Estado de los Altos tenía graves problemas sociales pues eran solamente los criollos liberales de la región quienes habían mostrado intenciones de obtener mayor autonomía con respecto a las autoridades de la ciudad de Guatemala desde la época colonial, pues consideraban que los criollos capitalinos que tenían el monopolio comercial con España no les daban un trato justo; por su parte, los indígenas no simpatizaban en lo absoluto con el pensamiento liberal anticlerical ni con la idea de juicios de jurados, el matrimonio civil y el divorcio que eran las principales armas propagandísticas de los liberales y que habían sido la causa de la caída del régimen de Gálvez.5

Este intento de secesión fue aplastado por el general Rafael Carrera, quien reintegró al Estado de Los Altos al Estado de Guatemala a sangre y fuego el 29 de enero de 1840 ya que Guatemala no podía permitirse perder a la región altense pues esta representaba el 75% de la capacidad productiva del estado.5 Cuando el ex-presidente de la República Federal de Centro América y Jefe de Estado de El Salvador, el general liberal Francisco Morazán, se enteró de la derrota de los Altos, invadión Guatemala, pero fue derrotado categóricamente por Carrera el 19 de marzo ese mismo año  en la Ciudad de Guatemala.  Esa derrota de Morazán significó la consolidación territorial del Estado de Guatemala, y el fin de la Carrera política de Morazán y del Estado de Los Altos.6

La región de San Marcos pasó a ser el distrito Del Barrio de Quetzaltenango, hasta que, posteriormente, el 8 de mayo de 1866 el gobierno del mariscal Vicente Cerna y Cerna estableció el departamento de San Marcos, nombrando al municipio homónimo como cabecera a solicitud de su municipalidad.7

Esta situación se mantuvo hasta la década de 1930.  Durante los primeros años del gobierno del general Jorge Ubico, Guatemala estaba inmersa en una profunda crisis económica derivaba de la estrepitosa caída del precio del café causada por la Gran Depresión.  Ubico era un hábil administrador y tomó fuertes medidas de austeridad, que incluyeron la simplificación de la división política de la República para reducir los costos de operación. Así pues, suprimió varios departamentos y municipios, los cuales fueron integrados a sus vecinos. San Marcos fue uno de los departamentos afectados, mediante el siguiente decreto del 5 de marzo de 1936:8

Casa del Gobierno: Guatemala, 5 de marzo de 1936.

Examinada la solicitud de la Jefatura Política de San Marcos, relativa a que se supriman algunos municipios para agregarlos a otros de más vitalidad, con el objeto de impulsar de manera efectiva el progreso en todo el departamento; y, 

Considerando: que es atentible la solicitud, por tanto, el presidente de la República, con vista del dictamen emitido por la Dirección General de Estadística, acuerda:

    1. Anexar el municipio de Sipacapa al de Tejutla; el de San José Ojetenán a Ixchiguán; el de Río Blanco al de San Antonio Sacatepéquez. Los de San Lorenzo y Esquipulas Palo Gordo al de San Marcos; el de San Cristóbal Cucho al de San pedro Sacatepéquez; el del Quetzal a La Reforma;
    2. Segregar del munipio de Ixchiguán la aldea Tuiquilá y anexarla al municipio de Tajumulco;
    3. Segregar del municipio de Nuevo Progreso las aldeas La Independencia y San José Ixtal y anexarlas al munipio de La Reforma.

La Jefatura Política Departamental queda encargada del cumplimiento de esta disposición, dando cuenta oportunamente.

Comuníquese.

    • Ubico
    • El Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, Guillermo S. de Tejada8

BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 133.
  2. Ibid., p. 467.
  3. Solís, Ignacio (1906) Memorias del General Carrera, 1837 a 1840. En: Colección de Documentos Históricos y Biográficos. 1. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.  pp. 15-19.
  4. García Elgueta, Manuel (1897). Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango, Guatemala: Popular. pp. 91-93
  5. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 165-168.
  6. Solís, Memorias del General Carrera, 1837 a 1840, p. 80-90.
  7. González, Byron Ronaldo (2003). Amatitlán, ayer y hoy. El proceso histórico del rescate del lago. Monografía. Guatemala: Universidad de San Carlos de Guatemala. pp. 16-17.
  8. Méndez, Rosendo P. (1938) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1935-1936. LIV. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 1230-1231.

5 de febrero de 1953: destituyen a Corte Suprema por amparo contra Reforma Agraria

Tras haber dado lugar a un amparo en contra del presidente Jacobo Arbenz, en su calidad de Organo Supremo de la Reforma Agraria este pide al Congreso de la República que destituya a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia

5febrero1953
Plantaciones bananeras de la United Fruit Company en Izabal en la década de 1910. La poderosa transnacional estadounidense fue la principal afectada por el Decreto 900 de Reforma Agraria promovido por el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán. Imagen tomada de «Libro Azul de Guatemala«. En el recuadro: retrato oficial del presidente Arbenz. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La situación de Guatemala a principios de 1953 era hostil hacia los tradicionales poderes económicos —los criollos locales y la frutera transnacional estadounidense United Fruit Company— ya que la Reforma Agraria estaba en plena implementación y se estaba autorizando la creación de sindicatos de toda índole.1 La situación era delicada por la tensión que estos cambios generaban, y por ello luego de que las sesiones del Organismo Legislativo cerraran, el 21 de enero de ese año el presidente, coronel Jacobo Arbenz Guzmán, emitió el Decreto 28 del organismo Ejectuvo por el que convocó a sesiones extraordinarias al Congreso de la República:2

Decreto Número 28

El Presidente Constitucional de la República,

Con base en los artículos 105 y 137, inciso 4o de la Constitución de la República, decreta:

Artículo 1°.— Convocar a sesiones extraordinarias al Honorable Congreso de la República, para tratar los siguientes asuntos:

      1. Transferencia de partidas del actual Prespuesto General de Ingresos y Gastos de la Nación;
      2. Ley de Rodaje y Conservación de Carreteras;
      3. Iniciativas de ley sobre creación de impuestos y emisión de bonos por Q20,000,000.00 para obras esenciales
      4. Derogatoria del inciso m) del articulo 45 del Decreto numero 573 del Congreso (Ley de Organización de Fincas Nacionales);
      5. Contrato celebrado por el Ejecutivo para explotar maderas en El Petén (PETENSA); y
      6. Demás proyectos de ley enviados por el Ejecutivo y que aun penden de ser votados por ese Alto Organismo.

Artículo 2°.— Las sesiones extraordinarias se instalarán el día viernes 23 del mes en curso y durarán el tiempo que se estime necesario.

Dado en el Palacio Nacional: en Guatemala, a los veintiún días del mes de enero de mil novecientos cincuenta y tres.

        • J. Arbenz
        • El Ministro de Gobernación, A. Charnaud Mac Donald2

El Congreso inició sus sesiones mediante el Decreto Legislativo 943 del 21 de enero y el 5 de febrero amplió el decreto 28 para poder destituir a tres de los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia que habian admitido un amparo solicitado contra el Presidente Arbenz, en su calidad de máxima autoridad de la Reforma Agraria.3 He aquí el decreto:4

Decreto Número 944

El Congreso de la República de Guatemala, Decreta:

Artículo único – Se amplía el Decreto número 28 del Organismo Ejecutivo de fecha 21 de enero de 1953, por el que se convocó a las presentes sesiones extraordinarias, para conocer y resolver la consulta que hiciera el ciudadano Presidente Constitucional de la República, en su carácter de Organo Supremo de la Reforma Agraria, al Congreso, y para dictar las resoluciones que estimen convenientes.

Dado en el Palacio del Organismo Legislativo, en Guatemala, el 5 de febrero de mil novecientos cincuenta y tres, año noveno de la Revolución.4

Luego de esta amplicación, antes de la una de la madrugada del 6 de febrero, el Congreso en sesión permanente resolvió destituir a cuatro de los Magistrados de la Corte Suprema, dejando solamente a Edmundo López Durán, utilizando como razón legal que al aplicar la Constitución de 1945 sobre la Ley Agraria que prohíbe el conocimiento de sus asuntos a tribunales judiciales, se habría demostrado ineptitud.3 He aquí el Decreto Número 945 por el que el Congreso destituyó a los magistrados mencionados:5

Decreto Número 945:

El Congreso de la República de Guatemala, decreta:

Artículo único. De conformidad con lo establecido en el inciso 9o. del articulo 115 de la Constitución de la República, se destituye de sus cargos, al licenciado Arturo Herbruger Asturias, presidente del Organismo Judicial; a los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, abogados Francisco Carrillo Magaña, Justo Rufino Morales y José Vicente Rodríguez.

Pase al Organismo Ejecutivo para su publicación.

Dado en el Palacio del Organismo Legislativo: en Guatemala, el seis de febrero de mil novecientos cincuenta y tres, año noveno de la Revolución.

        • Julio Estrada de la Hoz, presidente
        • Jaime Barrios Archila, secretario
        • Guillermo Ovando Arriola, secretario5

Ese mismo día el Congreso emitio el Decreto número 946, por medio del cual nombró como presidente del Organismo Judicial al abogado Marcial Méndez Montenegro, y como magistrados de la Corte Suprema de Justicia a los abogados José Arturo Ruano Mejía, Richard Chavez Nachmann y Virgilio Zapata Mendía.5

Pero la presión sobre el régimen arbencista iba en aumento ya que no solamente la situación interna estaba tensa con el poder económico por la Reforma Agraria, sino que también lo estaba la relación con los países vecinos, debido a los gobiernos pro-estadounidenses que estos tenían. De hecho, los embajadores de Honduras y Nicaragua eran espías anticomunistas que mantenían informados a sus respectivos gobiernos de todo lo que acontecía con el gobierno de Arbenz. Y, ademas, la falta de diplomacia del presidente guatemalteco no ayudaba a su causa; por ejemplo, a principios de febrero de ese año hubo un conflicto diplomatico con la Nicaragua del general Anastasio Somoza, reconocido dictador totalitario, cuando el embajador de este país quiso celebrar el cumpleaños del gobernante nicaragüense con una magnífica recepción con baile y cena, y el presidente Arbenz le hizo saber que ni él ni ningún miembro de su gobierno asistiría, por lo que el gobierno nicaragüense decidió presentar una ponencia contra Guatemala en la reunión de Cancilleres que se avecinaba y empezó a planear romper relaciones con el gobierno guatemalteco.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Azurdia Alfaro, Roberto (1959) Recopilación de las leyes de la Republica de Guatemala, 1952-1953, LXXI Guatemala, Tipografía Nacional, pp. 384-650.
  2. Ibid., p. 91.
  3. García Ferreira, Roberto (2016). Diplomaticos y espías en la guerra fría centroamericana. El Faro.
  4. Azurdia Alfaro, Recopilacion de las leyes, p. 69.
  5. Ibid., p. 70.

26 de enero de 1888: Convenio sobre Reclamaciones entre México y Guatemala

A pesar del tratado Herrera Mariscal, se celebra una convención entre Guatemala y México para establecer el método a seguir en caso de reclamaciones fronterizas

26enero1888
Valle del río Chixoy en Sacapulas, actualmente en el departamento de Quiché. Hasta este río llegaban las incursiones fronterizas antes de que se definieran físicamente las fronteras en 1896. En el recuadro: el Ministro de Relaciones Exteriores de México, Ignacio Mariscal, quien firmó el Tratado Herrera-Mariscal en 1882 que definió la frontera, y la Convención de 1888. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La situación de la frontera entre México y Guatemala se mantuvo en constante crisis aún después de la firma del Tratado Herrera-Mariscal en 1882,1 debido a que no se hicieron las delimitaciones sobre el terreno sino hasta en 1896, dadas las dificultades que presentaba la topografía y lo inhóspito del clima.2  Es por ello que hubo varios reclamos entre ambas naciones durante ese tiempo, lo que llevó al gobierno del general Manuel Lisandro Barillas en Guatemala y al del general Porfirio Díaz en México, a celebrar una Convención de Reclamaciones el 26 de enero de 1888, la cual reproducimos parcialmente a continuación, dada su importancia histórica:3

En vista de que ciudadanos de la República de Guatemala han presentado quejas y hecho reclamaciones por perjuicios sufridos en sus personas y propiedades y de los cuales consideran responsables  a autoridades de la República mexicana, y de que se han presentado igualmente quejas y reclamaciones semejantes por perjuicios causados a ciudadanos mexicanos en sus personas y propiedades, y de los cuales se considera responsables a autoridades guatemaltecas, el Presidente de […] Guatemala y el Presidente de […] México han determinado celebrar una convención para el arreglo de dichas reclamaciones y han nombrados sus Plenipotenciarios.

El Presidente de Guatemala, al señor don José Salazar, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en la República Mexicana; y el Presidente de […] México, al señor don Ignacio Mariscal, Secretario de Estado y del Despacho de Relaciones Exteriores; quienes […] han convenido en los artículos siguientes:

Artículo 1°. Todas las reclamaciones pendientes de […] nacionalidad guatemalteca, […] de los cuales se considere responsables a autoridades de México, y todas las reclamaciones pendientes de […] nacionalidad mexicana, […] de los cuales se considere responsables a autoridades guatemaltecas, como también todas las reclamaciones que se presentaren dentro del término que se fija más adelante en este convenio, será remitidas a dos comisionados, de los cuales uno será nombrado por el Presidente de […] Guatemala, y el otro por el Presidente de […] México.  En caso de muerte, ausencia o impedimiento de cualquiera de los comisionados […], el Presidente de […] Gutaemala, o el Presidente de […] México, en su caso, nombrará desde luego a otra persona para que funcione como comisionado en el lugar del nombrado originariamente.

Artículo 2°. Cuando una reclamación se funde en hechos de autoridades guatemalecas o mexicanas, ejecutados en terrenos cuya pertenencia a una u otro nación haya sido disputada antes de fijarse los límites de Soconusco, Chiapas u otra porción del territorio mexicano con Guatemala, en el tratado [Herrera-Mariscal], los comisionados se declararán incompetentes para decidirla, siempre que fuere imposible resolver sobre la legalidad de los referidos hechos sin determinar previamente a cual de las dos naciones pertenecía dicho terreno.

Artículo 3°. Cuando la queja de un reclamante suponga su derecho de propiedad en bienes raíces, esta propiedad se comprobará ante los comisionados conforme a las leyes del país donde estén situados dichos bienes y que hayan estado vigentes al verificarse los hechos que sirvan de fundamente a la reclamación. 

Artículo 4°. Las comisiones nombradas se reunirán en la Ciudad de México dentro de seis meses contados desde el canje de las ratificaciones de esta convención, y antes de dar principio a sus trabajos harán y firmarán una declaración solemne de que examinarán cuidadosamente y fallarán […]  sin temor, favor ni inclinación hacia su respectivo país, sobre todas aquellas reclamaciones que respectivamente les fueron presentadas […]; y dicha declaración será asentada en el acta de procedimientos.

En seguida, los comisionados nombrarán una tercera persona para que funcione como árbitro en el caso o casos en que opinen de distintos modos.  Si no pudieren ponerse de acuerdo respecto al nombramiento […], el Ministro de Guatemala en México y el Secretario de Relaciones Exteriores de […] México harán dicho nombramiento.  […]

Artículo 5°. Después de haber suscrito las protestas respectivas, procederán los comisionados juntos a examinar y resolver las reclamaciones que se les presenten, en el orden y de la manera que de comun acuerdo juzguen oportuno; pero aceptarán solamente aquellos informes o pruebas que les fueren suministraods por sus respectivos Gobiernos o en nombre de éstos. […]

Artículo 6°. El fallo de los comisionados y del árbitro se dará por escrito en cada caso de reclamación; especificará que la cantidad que se concede debe ser pagada en moneda mexicana; y será firmado por ellos.

Artículo 7°. Cada Gobierno podrá nombrar una persona para que, obrando en su nombre, presente y apoyo reclamaciones, responda a las que se hicieren contra él, y lo represente en general en todos los asuntos relacionados con el examen y fallo de las mismas.

Artículo 8°. El Presidente de […] Guatemala y el Presidente de […] México se comprometen solemne y sinceramente a considerar de todo punto definitivo y final el fallo dado de común acuerdo por los comisionados o por el árbitro en su caso, sobre cada una de las reclamaciones, y a dar cumplimiento a esos fallos sin objeción, excusa ni demora. […]

Artículo 10°. Después de haberse fallado por los comisionados y el árbitro en todos los casos sometidos a su resolución, la suma de las cantidades concedias a los ciudadanos de una parte, será rebejada de la suma de las cantidades concedidas a los ciudadanos de la otra parte; y la diferencia, hasta la cantidad de sesenta mil pesos en moneda mexicana, sin rédito ni otra rebaja que la especificada en el artículo 13 de esta convención, será pagada en la ciudsad de Guatemala, o en la de México, dentro de doce meses, contados desde el término de los trabajos de la comisión, al Gobierno a cuyos ciudadanos se hubiere concedido mayor cantidad.  El resto de dicha diferencia se pagará en abonos anuales, que no excedan de senta mil pesos de moneda mexicana cada uno, hasta que la suma total de esa diferencia esté pagada. 

[…]

La presente Convención será ratificada conforme a las leyes vigentes en cada una de las dos Repúblicas; y el canje de las ratificaciones se hará en la ciudad de México tan pronto como fuere posible.  En fe de lo cual, los respectivos Plenipotenciarios la hemos firmado y sellado.  Hecho en México, a dos originales, el  día veinteséis de enero de mil ochocientos ochenta y ocho.

        • José Salazar
        • Ignacio Mariscal3

Después de algunas revisiones y correcciones, el presidente de Guatemala, general Manuel Lisandro Barillas ratificó la convención el 20 de diciembre de 1889, y el Secretario Mariscal lo hizo el 1 de febrero de 1890.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 325.
  2. La Ilustración Guatemalteca (15 de mayo de 1896). «Nuestras fronteras»La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía) I (13).
  3. Gómez Carrillo, Agustín (1889). Recopilación de Leyes de la República de Guatemala, 1889 VIII. Guatemala: Tipografía La Unión. pp. 262 – 266
  4. Ibid., pp. 266-268.

5 de diciembre de 1895: Reina Barrios inaugura Puerto Barrios

Durante una gira departamental el general presidente José María Reina Barrios inaugura personalmente la ciudad de Puerto Barrios en Izabal

5diciembre1895
Instalaciones de Puerto Barrios en 1905, cuando el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera había retomado la construcción del Ferrocarril del Norte. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En 1895, el transporte marítimo en las costas atlánticas de Guatemala se realizaba en Livingston, Izabal el cual contaba con una aduana, pero con muy poca infraestructura para servir su cometido.  Por esta razón, el 19 de julio el general presidente José María Reina Barrios decretó que se fundara una nueva ciudad, a la que llamó «Puerto Barrios«, de acuerdo al siguiente decreto:1

Decreto Número 513

José María Reina Barrios, General de División y Presidente Constitucional de la República,

Considerando:

    • Que a la iniciativa del infatigable Reformador de Guatemala, General J. Rufino Barrios, se debe la de la importante empresa del Ferrocarril al Norte, obra por demás útil y simpática para el país;
    • Que por lo mismo, es un deber procurarla perpetuación del nombre de tan ilustre gobernante, muy particularmente en aquellos lugares en donde por su enérgica influencia se dio principio á trabajos como el referido, que a su terminación ha de demostrar, ser para Centro America uno de los principales factores de su mayor engrandecimiento;
    • Que además es conveniente al buen nombre nacional la fundación á inmediaciones del Atlántico, de una ciudad, conforme con los adelantos modernos y en donde los inmigrantes puedan juzgar con acierto de la riqueza de nuestro suelo;
    • Que la fundación de esta ciudad será benéfica y de suma importancia, primero, porque servirá de centro comercial a todas las personas que se dediquen al cultivo de aquellos fértiles terrenos; segundo, porque desarrollado su comercio, contribuirá al engrandecimiento de los pueblos de la sección oriental de la república; y tercero, porque con los elementos que sin duda ha de crearse, ejercerá con buen éxito el principio de atracción para aumentar en el país el número de laboriosos inmigrantes;

Por tanto, en Consejo de Ministros, Decreta:

    • Artículo 1°. Que entre el río de El Estreho, el río Escondido y la Bahía de Santo Tomás, se funde una ciudad con el nombre de «Puerto Barrios.»
    • Articulo 2°. Que dos de los ingenieros oficiales nombrados por la Dirección General de Obras Públicas y bajo la super-vigilancia de ésta, hagan en el terreno y de conformidad con el plano ya  levantado, el trazo de la expresada ciudad; y formen en seguida los planos y presupuestos de los edificios nacionales que deberán construirse para las oficinas públicas.
    • Artículo 3°. Que con exclusión de los lotes de terreno que el Ministerio de Fomento señale para la construcción de edificios nacionales, los otros que resultaren del trazo referido en el artículo anterior, se enajenen por medio de la Jefatura Política de Izabal, observándose las disposiciones contenidas en el artículo primero, sección primera del Código Fiscal.
    • Artículo 4°. Que el producto de tales ventas, se destine exclusivamente a gastos en obras públicas de la nueva ciudad «Puerto Barrios».
    • Artículo 5°.  Que para inspeccionar las obras públicas en «Puerto Barrios» y vigilar las erogaciones de los fondos destinados al efecto, se nombre un comité compuesto por el personal que a continuación se expresa: Presidente, el Jefe Político; Vocal 1°, el Juez de 1a. Instancia; Vocal 2°, el Administrador de Rentas; Secretario, el de la Jefatura Política; quienes formarán su respectivo reglamento y lo someterán a la aprobación del Ejecutivo.
    • Artículo 6°. Que el Ministerio de Fomento dé cuenta de este decreto al Poder Legislativo en las próximas sesiones ordinarias.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a diecinueve de julio de mil ochocientos noventa y cinco

    • José María Reina Barrios
    • El Secretarlo de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores, Jorge Muñoz.
    • El Secretarlo de Estado en el Despacho de la Guerra y Encargado Interinamente del Ministerio de Gobernación y Justicia, Próspero Morales.
    • El Secretario de Estado en el Despacho de Instrucción Pública, Manuel Cabral.
    • El Secretario de Estado en el Despacho de Fomento, Manuel Morales T.1

A fin de inaugurar la nueva ciudad personalmente, el general presidente Reina Barrios realizó una gira por Santa Rosa, Zacapa, Chiquimula, Izabal y las Verapaces, inaugurando la nueva ciudad en un acto realizado allí el 5 de diciembre de 1895.   Durante esa gira, además de asistir personalmente a la inauguración de Puerto Barrios, aprovechó para resolver asuntos importantes para los departamentos mencionados, incluyendo la prohibición de cazar el Quetzal, y el generoso acto de otorgar de entre 10 a 15 caballerías de terrenos nacionales a sus más cercanos colaboradores, mediantes las siguientes actas:2

Puerto Barrios, 4 de diciembre de 1895

Teniéndose conocimiento que de la parte occidental de la cumbre de los terrenos de San Gil hacia los pueblos de Santo Tomás y Playas de la Bahía del mismo nombre existe una considerable extensión de terrenos nacionales; y atendiendo á los servicios prestados al país por los señores licenciados Felicito Letra y Gregorio Cardoza, Generales Pedro Barillas, Vicente Farfán, José María Mirón y Pedro Ramos, Coroneles Salvador Toledo y Elias Estrada: doctor Mateo T. Morales, don Felipe Galicia, don Francisco Illescas, don Rosendo Santa Cruz, don Tomás R. Escoto y don Manuel E. Vega;

El General Presidente tiene a bien acordar: que á cada un los expresados señores se le concedan en propiedad cinco caballerías de los mencionados terrenos: debiendo hacer por su cuenta los agraciados los gastos de la medida respectiva, y la Jefatura Política de este Departamento, con presencia del expediente que extenderá a favor de los mismos agraciados los títulos correspondientes, que con inserción de este podrán ser inscritos en el Registro de la Propiedad de Oriente.

Comuniqúese.

    • José María Reina Barrios.
    • Por ausencia del Secretario del ramo, el de la Guerra, Próspero Morales

Livingston, 6 de diciembre de 1895.

En virtud de ser nacional el terreno denominado El Chocón que limita al Norte, Sur y Oriente con terrenos baldíos, y al Poniente con terrenos del Coronel don Luis García de León, a uno y otro lado del río del mismo nombre; y en virdud de los servicios prestados al país por los señores Coronel Salvador Toledo, Comandantes primeros Salvador Polanco, Ramón Solórzano. .luán F. Berdúo é Ignacio del mismo apellido, Hermenegildo López, Calixto Ramírez y Julián Roldán; Comandantes segundos, Guillermo Barillas y Miguel Larrave; Capitanes Jerónimo Milián y Fernando Juárez y Teniente Sarvelio Solórzano, José Ángel Meléndez, Juan C. Solís, Leopoldo Aguilar, y Jesús de León, Toribio Morales y Marcelo Soto; 

El General Presidente acuerda:

Que los mencionados terrenos se adjudiquen en propiedad diez caballerías a cada uno de los señores primeramene mencionados y cinco caballería a cada uno de los demás entendiéndose que harán por su cuenta los gastos de la medida del terreno y acotamiento de sus respectivos lotes, así como lo exige la formación del expediente respectivo, en vista del cual la Jefatura Política de este Departamento extenderá los títulos de propiedad, que con inserción de este acuerdo serán inscritos en el Registro de la Propiedad de Oriente.

Comuniqúese.

    • Reina Barrios
    • Por ausencia del Secretario del ramo, el de la Guerra. Próspero Morales.2

Irónicamente, en estos decretos aparecen varios personajes que serían muy importantes en la historia guatemalteca pocos años más tarde:

Por otra parte, en los decretos no aparece la firma del Ministro de Gobernación y Justicia, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien llegaría al poder tras el asesinato de Reina Barrios en febrero de 1898 y contra quién Próspero Morales, Rosendo Santa Cruz y Salvador Toledo liderarían infructuosas rebeliones, patrocinados por el presidente de El Salvador, general Tomás Regalado y el de México, general Porfirio Díaz.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gobierno de Guatemala (1896). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1895-96 XIV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 39-40.
  2. Ibid., pp. 138-151.
  3. Luján Muñoz, J. (2003). Las Revoluciones de 1897, La Muerte de J. M. Reina Barrios y la Elección de M. Estrada Cabrera. Guatemala: Artemis y Edinter. ISBN 9788489766990.

5 de enero de 1822: la Anexión a México

El antiguo Reino de Guatemala se anexa al Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide

5enero1822
Las tropas mexicanas proclaman al Presidente de la Regencia, Agustín de Iturbide, como emperador de México. En el recuadro: el emperador Agustín I. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras una misiva del 19 de octubre de 1821 en la que el futuro emperador de México Agustín de Iturbide le invitaba a anexarse, el jefe político de la Junta Provisional Consultiva, Gabino Gaínza, le contestó el 3 de diciembre indicándole que era necesario consultar a diversos cabildos centroamericanos para dar una respuesta sobre la cuestión. Gaínza finalizó su carta diciendo: «Espero que Vuestra Excelencia dejará en suspenso sus decisiones, y detendrá la marcha de su división armada, hasta la llegada de mi respuesta que le enviaré por correo el 3 de enero de 1822«, en alusión a la división del ejército que Iturbide había mandado a la frontera entre ambos países.1

El 3 de enero de 1822, Gaínza envió a Iturbide su conteo aún incompleto: 32 ayuntamientos aceptaban la anexión si lo hacía la Junta Provisional; 104 aceptaron llanamente la anexión; dos se oponían de plano, mientras que otros veintinún ayuntamientos opinaban que esta cuestión sólo podía ser debatida por el congreso que debía reunirse en marzo, según lo indicaba el Acta de Independencia del 15 de septiembre de 1821.2 Si bien algunos pueblos se oponían a la Anexión, hubo muchos pueblos que se unieron por iniciativa propia al Imperio, aun saltando por encima del conducto oficial de Gaínza.  Y a los dos días, la Junta Provisional Consultiva declaró la unión del Reino de Guatemala al Imperio de México en un acta firmada en la Ciudad de Guatemala, la cual dice así:2

Palacio Nacional de Guatemala, enero 5 de 1822.

Habiendo traído a la vista las contestaciones de los ayuntamientos de las provincias, dadas a virtud del oficio circular de 30 de noviembre último, en que se les previno que en consejo abierto explorasen la voluntad de los pueblos sobre la unión al imperio mexicano, que el serenísimo señor don Agustín de Iturbide, presidente de la Regencia, proponía en su oficio de diez y nueve de octubre, que se acompañó impreso; y trayéndose igualmente las contestaciones que sobre el mismo punto han dado los tribunales y comunidades eclesiásticas y seculares, jefes políticos, militares y de hacienda, y personas particulares, a quienes se tuvo por conveniente consultar, se procedió a examinar y regular la voluntad general en la manera siguiente:

        • Los ayuntamientos que han convenido llanamente en la unión, según se contiene en el oficio del gobierno de México, son ciento cuatro.
        • Los que han convenido en ella con algunas condiciones que les ha parecido poner, son once.
        • Los que han comprometido su voluntad en lo que parezca a la Junta Provisional, atendido el conjunto de circunstancias en que se hallan las provincias, son treinta y dos.
        • Los que se remiten a lo que diga el congreso que estaba convocado desde quince de septiembre, y debía reunirse el primero de febrero próximo son veintiuno.
        • Los que manifestaron no conformarse con la unión, son dos.
        • Los restantes no han dado contestación, ó si la han dado, no se ha recibido.

Traido a la vista el estado impreso de la población del reino, hecho por un cálculo aproximado, sobre los censos existentes, para la elección de diputados, que se circuló en noviembre próximo anterior, se halló: que a voluntad manifestada llanamente por la unión excedía de la mayoría absoluta de la población reunida á este gobierno. Y, computándose la de la intendencia de Nicaragua que, desde su declaratoria de independencia del gobierno español, se unió al de México, separándose absolutamente de este; la de la de Comayagua que se halla en el mismo caso; la de la de Ciudad Real de Chiapas, que se unió al imperio, aun antes de que se declarase la independencia en esta ciudad; la de Quezaltenango, Solóla y algunos otros pueblos que en estos últimos días se han adherido por sí mismos ala unión; se encontró que la voluntad general subía a una suma casi total y teniendo presente la junta que su deber, en este caso, no es otro que trasladar al gobierno de México lo que los pueblos quieren, acordó verífícarlo así, como ya se le indicó en oficio de tres del corriente.

Entre las varias consideraciones que ha hecho la junta en esta importante y grave materia, en que los pueblos se hallan amenazados en su reposo, y especialmente en la unión con sus hermanos de las otras provincias con quienes han vivido siempre ligados por la vecindad, el comercio y otros vínculos estrechos, fué una de las primeras, que por medio de la unión a México querían salvar la integridad de lo que antes se ha llamado Reino de Guatemala y restablecer entre sí la unión que ha reinado por lo pasado; no apareciendo otro, para remediar la división que se experimenta.

Como algunos pueblos han fiado al juicio de la junta lo que más le convenga resolver en la presente materia y circuntancias, por no tenerlas todas a la vista; la junta juzga que manifestada, como está de un modo tan claro la voluntad de la universalidad, es necesario que los dichos pueblos, se adhieran a ella para salvar su integridad y reposo.

Como las contestaciones dadas por lo ayuntamientos, lo son con vista del oficio del serenísimo señor Iturbide que se les circuló, y en el se propone como base la observancia del plan de Iguala y de Córdova, con otras condiciones benéficas al bien y prosperidad de estas provincias, las cuales si llegasen a término de poder por sí constituirse en estado independiente, podrán libremente constituirlo; se ha de entender que la adhesión al imperio de México es bajo estas condiciones y bases.

Las puestas por algunos ayuntamientos, respecto a que parte están virtualmente contenidas en las generales y parte difieren entre sí, para que puedan sujetarse a una expresión positiva; se comunicarán al gobierno de México para el efecto que convenga; y los ayuntamientos mismos en su caso podrán darlas como instrucción a sus diputados respectivos, sacándose testimonio por la secretaría.

Respecto de aquellos ayuntamientos que han contestado remitiéndose al congreso que debía formarse, y no es posible ya verificarlo, porque la mayoría ha expresado su voluntad, en sentido contrario, se les comunicará el resultado de esta, con copia de esta acta.

Para conocimiento y noticia de todas las provincias, pueblos y ciudadanos, se formará un estado general de las contestaciones que se han recibido, distribuyéndolas por clases conforme se hizo al tiempo de reconocerse en esta junta, el cual se publicará posteriormente.

Se dará parte a la soberana junta legislativa provisional, a la regencia del imperio y al serenísimo señor Iturbide con esta acta, que se imprimirá y ciruclará a todos los ayuntamientos, autoridades, tribunales, corporaciones y jefes para su inteligencia y gobierno.

Lejos de conseguir el bienestar de la región, aquella anexión fue el inicio de todos los problemas que han aquejado a Centroamérica desde su independencia, ya que se formaron dos grupos: el de los criollos aristócratas que favorecían un sistema monárquico y católico similar al que tenía España, y el de los criollos liberales, que se inclinaban hacia un sistema republicano, con influencia protestante.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaR, XVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: http://orcid.org/0000-0002-5998-9541 
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 14-16.

5 de noviembre de 1950: fracasa revuelta de Castillo Armas

El coronel Carlos Castillo Armas lidera una fracasada revuelta para tomar la base militar de La Aurora

5noviembre1950
Edificio de la antigua Penitenciaría Central, construida por el gobierno del general J. Rufino Barrios y que operó hsata la década de 1960. Allí estuvo prisonero el coronel Castillo Armas (en el recuadro) tras el fallido ataque a la Base Militar «La Aurora». Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El coronel Carlos Castillo Armas era un militar fiel al coronel Francisco Javier Arana, y tras la muerte de éste a manos de miembros del gobierno del Dr. Juan José Arévalo que estaba dirigidos por el Ministro de la Defensa, el coronel Jacobo Arbenz en 1949, empezó a complotar contra los gobiernos revolucionarios.  Tras laborar como director en la Escuela Politécnica, Carlos Castillo Armas lideró su primera incursión armada el 5 de noviembre de 1950, cuando en compañía de cien civiles, todos ellos sin ningún entrenamiento, intentó tomar la Base Militar «La Aurora«. 

Los apologistas de la Liberación, como el escritor Mario López Villatoro, embellecieron aquella fracasada rebelión comparando, sin querer, a los métodos los gobiernos revolucionarios con los de los presidentes liberales que los antecedieron (en especial a los brutales métodos judiciales y carcelarios del general J. Rufino Barrios,1 del licenciado Manuel Estrada Cabrera2 y del general Jorge Ubico3):

«Una inolvidable tarde del 5 de noviembre de 1950, a la cabeza de cien patriotas, se rebela en armas y asalta casi sorpresivamente el primer cuartel denominado «Base Militar», tenido como una especia de ciudadela de la Revolución. Se aseguraba contar con simpatizantes del movimiento en el interior de la fortaleza, pues el sentimiento de repudio hacia el gobierno descabellado de Arévalo, había invadido todos los ámbitos de la República; lo cierto es que cuando los primeros guardias reaccionan y se sacuden del natural atolondramiento, suenan los primeros disparos y entonces se entabla el tiroteo, que tomara desprevenidos a los jefes del mencionado cuerpo castrense.

De los cien ciudadanos valerosos y heróicos, fueron sacrificados veintuno, escapando el resto y siendo atrapados irremediablemente entre la furia de la sodadesca que disparaba a la ciega; entre los ametrallados que quedaron tendidos en los patios dados por muertos, debido a la forma en que fueron atacados, a fuerzas misteriores, a designios impenetrables del Supremo Hacedor, todavía permanecían vivos tres hombres que han pasado ya a la historia: Carlos Castillo Armas, Mario Arrivillaga y José Segundo Mancio, como supervivientes para relatar la grandeza de esa aventura con la cual está marcado con signos de sacrificio el camino a seguir para la liberación de la patria del quetzal.

Trasladados al Hospital para la autopsia de ley descrubre el médico forense que vivían tres hombres, gravemente heridos; se da el parte urgente a la Presidencia de la República y los matarifes del comunismo opinaban que se liquidara sin ningún escrúpulo a los traidores reaccionarios, según ladraban en el delirio de su ira; pero contra todo lo anhelado por los insensatos se procede a la curación de tales guatemaltecos, siendo traslados a la Penitenciaría Central.

Y es aquí donde Carlos Castillo Armas, resignado a su suerte, pero con fe profunda en sus compatriotas y en medio de la pesadumbre por la desaparición de sus valientes compañeros sacrificados por la redención de Guatemala, alimenta la segunda fase de la gran operación.  Se gesta el primer episodio de una odisea, consistente en escapar de la cueva de los lobos marxistas e ir a comenzar de nuevo la batalla y es así como un 11 de junio d 31952, logra fugarse del centro penitenciario en compañía de otros recluidos abnegados y dispuestos a todo por servir a la Patria.   Ante la expectación pública, y la tormenta de comentarios a cual más variados y contradictorios que se desata en el ambiente, Castillo Armas se ve protegido por la embajada de Colombia adonde fuera en busca de asilo inesperadamente«.4

Por su parte, el escritor revolucionario Manuel Galich describió así los hechos:

«A los 7 meses de haber consumado el asalto a la base militar, de 1950, Carlos Castillo Armas continuaba guardando prisión, rodeado de consideraciones por los jefes del penal.  Pendía sólo la sentencia por los delitos de sedición y rebelión, y sus comunicaciones con el exterior eran expeditas.  En el Gobierno ya nadie se acordaba más de él, porque existían problemas de mucho mayor interés nacional y porque, consignado a los tribunales de justicia, el Ejecutivo no lo consideraba asunto de su incumbencia.

A cargo de los jefes del penal corría el distraer la atención de los presos con una función vespertina de cine, y allí fueron reclusos y guardianes.  Mientras tanto, se escurrían por un túnel Castillo Armas, un teniente, un chofer y dos sargentos, compañeros suyos del 5 de noviembre, más uno de los autores del crimen del Studebaker gris, muy sonado en 1948; un parricida condenado a 30 años, un doble homicida y un ladrón sentenciado a 5 años.  Castillo Armas surgió del suelo, a las 6 de la tarde del 9 de junio de 1951, seguido de aquella ‘selecta’ escolta.  El centinela no dio la alarma a que estaba obligado sino después de un tiempo prudencial, porque quiso creer que aquellos aparecidos eran ‘fontaneros’ a juzgar por sus vestimentas.  Ganó el prófugo la Legación de Colombia y de allí salió del país con salvoconducto del Gobierno.

Para la United Fruit Company (UFCO) aquel individuo no podía sino parecer su ‘mesías’, y lo trajo al sitio ideal, allí donde su dominio es absoluto, fronterizo, para mayor fortuna, con Guatemala: la costa norte de Honduras […] El pupilo tenía algunos antecedentes que lo abonaban. Además de su aranismo de 1949 y de su asalto a la base militar de 1950, había recibido unos cursillos, un tanto olvidados, en West Point, y un oficialato de Estado Mayor.  No obstante, no pasaba de ser un neófito para la envergadura de la operación a que se le destinaba: lanzarlo contra Guatemala, armado, equipado y financiado por la UFCO, dirigido por expertos ‘yanquis’ y seguido por mercenarios caribes y centroamericanos.»5

(Nota de HoyHistoriaGT: dejamos que el lector decida cual de los dos versiones es más real, basado en los documentos desclasificados por la CIA estadounidense en 2003 en donde no solamente aparecen los tres criptónimos que esta organización utilizó para Castillo Armas -PANCHO, RUFUS y CALLIGERIS- sino que se detalla la forma en que fue el embajador John Puerifoy y el Departamento de Estado los que verderamente derrocaron al gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán el 27 de junio de 1954, y no la mal preparada operación PBSUCCESS que estaba a cargo de Castillo Armas.6)

Castillo Armas fue asesinado el 26 de julio de 1957 bajo circunstancias todavía no esclarecidas, y el 27 de julio de 1957, durante la breve presidencia del licenciado Luis Arturo González López, el decreto gubernativo No. 590 concedió el indulto a los autores, cómplices o encubridores de los delitos de rebelión y sedición de los sobrevivientes de la asonada del 5 de noviembre de 1950.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Rodríguez, Guillermo (Mayo de 1886) Exposición y documentos presentados a la Asamblea Nacional Legislativa por Guillermo Rodríguez, acusado y sentenciado con pretexto de la bomba del 13 de abril de 1884.  Guatemala: Tipografía de Arenales. p. 50.
  2. Ávila Pessel, Carlos (6 de mayo de 1920). Defensa presentada por el Licenciado don Emeterio Ávila Echeverría después de ratificada la sentencia que le condenó a muerte, con relación al atentado del 29 de abril de 1907. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  3. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  4. López Villatoro, Mario (1956). Por los fueros de la verdad histórica. Una voz de la Patria escarnecida. Guatemala, ante la diatriba de uno de sus hijos renegados. Guatemala: Imprenta Moderna. pp. 218-219.
  5. Galich, Manuel (1956) Por qué lucha Guatemala : Arévalo y Arbenz dos hombres contra un imperio. Argentina : Elmer Editor.
  6. Cullater, Nick. (1994) The United States and Guatemala. 1952-1954. (en ingles). Washington, D.C.: Central Intelligence Agency.
  7. Comisión para el Esclarecimiento Histórico (1999). Causas y orígenes del enfrentamiento armado interno. Naciones Unidas. p. 247.

5 de octubre de 1920: Herrera convoca a una Asamblea Constituyente

El gobierno de Carlos Herrera disuelve la Asamblea Legislativa y convoca a una Asamblea Constituyente

5octubre1920
La Plaza de Armas de la ciudad de Guatemala en 1920. Se observa antiguo Mercado Central, la Iglesia Catedral en ruinas, el parque Central con la estatua de Colón, el Portal del Comercio, el Arco Chino y el Palacio de Cartón. En el recuadro: el presidente Carlos Herrera. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y del libro «Caída de una tiranía«.

El 5 de octubre de 1920 el gobierno de Carlos Herrera emitió el Decreto 1082, por medio del cual se dispuso que se reuniera una Asamblea Constituyente en la Ciudad de Guatemala el 15 de noviembre de ese año, para modificar la constitución de 1879 y así evitar que se produjeran en el futuro los abusos que permitieron al general J. Rufino Barrios y al licenciado Manuel Estrada Cabrera perpetuarse en el poder.1

Los nuevos diputados, entre los que se incluía a miembros del partido conservador por primera vez desde 1871, estuvieron de acuerdo en que solamente había necesidad de modificar algunos artículos, ya que otros contenían principios inmejorables.  Estos artículos, relacionados principalmente con la centralización del poder en la figura del presidente de la República fueron modificados después del trabajo de varios meses.1 Y es que debe recordarse aquí que la constitución de 1879 había sido elaborada expresamente para permitir al general J. Rufino Barrios gobernar como mejor le pareciera2.

Entre las modificaciones que hizo aquella asamblea se incluyeron:1

    • Artículo 8: que trata del voto.
    • Artículo 36: consignación de la proscripción de las penas infamantes.
    • Artículo 39: limitando la facultad que concede al Presidente para suspender las garantías con el voto del Consejo de Ministros y que la Asamblea constituyente modificó extendiendo esa facultad para usarla en el tiempo que se encontrara reunida la Asamblea Legislativa, lo que contribuía a restringir las facultades del jefe del Ejecutivo.
    • Artículo 66: se redujo el período presidencial de 6 a 4 años.  Esto ya se había hecho cuando la constitución se restringió en 1885 luego de la muerte de J. Rufino Barrios,3 para evitar que sus sucesores gozaran de los mismos privilegios que el caudillo liberal; sin embargo, el general presidente Manuel Lisandro Barillas dió un autogolpe de estado en 1887 y logró que las modificaciones de 1885 fueran descartadas4.

Pero estas modificaciones no tardaron.  Tras el golpe de estado en contra del presidente Carlos Herrera perpetrado el 5 de diciembre de 1921 por los generales José María Orellana, José María Lima y Miguel Larrave, y patrocinado por la United Fruit Company – verdadero poder tras el trono en Guatemala en esa época – , este Consejo Militar convocó nuevamente a la Asamblea Legislativa – ampliamente liberal y cabrerista – que había sido disuelta el 5 de octubre de 1920 y ésta emitió varios decretos, aceptando la renuncia del presidente Herrera e indicando que el decreto 1082 del 5 de octubre de 1920 era inconstitucional y, por lo mismo, que la constitución de 1879 regresaba a lo establecido antes de las modificaciones de 1921.  Así pues, el país retornó al cabrerismo, pero sin Estrada Estrada Cabrera.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Montúfar, Rafael. (1923) Caída de una tiranía. Guatemala: Sánchez y de Guise. pp. 113-130.
  2. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  3. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales.
  4. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión.
  5. Montúfar, Caída de una tiranía, pp. 142-152.

5 de junio de 1891: Darío deja de publicar «El Correo de la Tarde»

El poeta nicaragüense Rubén Darío deja de publicar el periódico semi-oficial «El Correo de la Tarde» en Guatemala

5junio1891
La Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala a finales del siglo XIX.  Detrás del Palacio Colonial que se aprecia a la izquierda se encontraba la Escuela de Cristo, que fue convertida en la Imprenta La Unión y donde se publicada el periódico «El Correo de la Tarde» de Rubén Darío».  En el recuadro: el gran poeta nicaragüense.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El poeta nicaragüense Rubén Darío estuvo en Guatemala en tres ocasiones: en 1890-91, 1891, en 1892 y en 1915. La primera vez que llegó a Guatemala, fue el 30 de junio de 1890, durante el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas, y se encontró con actos cívicos en las calles celebrando un aniversario más de la Revolución Liberal de 1871.1 Darío venía huyendo del golpe de estado que dió el general Carlos Ezeta en El Salvador el 22 de ese mes, y en donde murió de un infarto el presidente de facto, general Francisco Meléndez, quien era mecenas del poeta y quien había llegado al poder en 1885 tras perpetrar un golpe de estado contra el presidente Rafel Zaldívar.2 Darío había sido director del diario «La Unión» en El Salvador,3 y al llegar a la Ciudad de Guatemala, se hospedó en el hotel Unión y se puso en contacto con su amigo el poeta y catedrático cubano José Joaquín Palma, a quien había conocido en Nicaragua1 y quien se encontraba en Guatemala en calidad de exiliado y encagado de asuntos del gobierno en el exilio que buscaba la independencia de Cuba.4

De acuerdo a Edelberto Torres, uno de sus biógrafos, Darío fue llamado a la presencia del presidente Barillas, y éste le pidió que le contara cual era la situación en El Salvador.  Barillas, al enterarse, le habría peiddo que escribiera un artículo en «El Imparcial» (que no era el periódico de Alejandro Córdova que se fundó en 1922), y que publicó bajo el título “La historia negra. Los sucesos en El Salvador”, firmado con el seudónimo «Tácito».   Otros autores más recientes, no obstante, indican que dicha reunión nunca se produjo, y que Darío escribió su artículo porque ya era un reconocido periodista en Centroamérica.3

Con la autorización de Barillas, los ministros de Hacienda y de Relaciones Exteriores apoyaron a Darío para que creara un diario semioficial, del cual sería director y propietario y que se empezó a publicar el 8 de diciembre de 1890. El periódico se llamó «El Correo de la Tarde» y era editado en la imprenta «La Unión«, propiedad del político y escritor Francisco Lainfiesta.1 (Nota de HoyHistoriaGT: Lainfiesta había establecido su imprenta en el antiguo convento de la Escuela de Cristo en la Ciudad de Guatemala, el cual había adquirido a un precio irrisorio después de que el mismo fuera confiscado a los religiosos durante el gobierno de J. Rufino Barrios, del que Lainfiesta fue Ministro de Fomento5).  Dos de los redactores del periódico de Darío eran José Tible Machado y su sobrino, el entonces adolescente Enrique Gómez Tible1 (quien más tarde cambiaría su nombre por el de Enrique Gómez Carrillo para que no le dijeran «comestible»6).  «El Correo de la Tarde» incluyó artículos políticos principalmente, pero también de otros temas, como industria, comercio, y literatura y Darío publicaba con seudónimos e invitaba a destacadas firmas, para atraer la atención de los lectores.1

Darío frecuentaba los ambientes intelectuales y así conoció al joven escritor Máximo Soto Hall, con quien conformó más adelante, junto a Palma, un grupo intelectual que fue descrito siguiente manera: “El poeta bayamés es el padre; Soto Hall, el hijo; y Darío, el Espíritu Santo”.1  De esta forma, Darío fue mentor de Gómez Carrillo y Soto Hall, quienes diez años más tarde serían los principales ideólogos y promotores del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.

A pesar de su diario, Darío estaba pasando por serios aprietos económico y Lainfiesta, le propuso al joven poeta publicar una segunda edición de «Azul«, la cual costeó y le obsequió, para que la vendiera y obtuviera algún beneficio. El libro salió de la imprenta el 20 de octubre de 1890, y en la Ciudad de Guatemala todavía existe una placa conmemorativa en la casa que ocupa el lugar donde antes estuvo la imprenta «La Unión«.1

Después de seis meses hizo traer a su esposa, la cuentista costarricense Rafaela Contreras, y celebraron la boda religiosa el 11 de febrero de 1891, en la capilla del Sagrario en la catedral guatemalteca; en ese momento Darío tenía 23 años, y Rafaela, 21. Los recién casados se fueron a vivir a una casa en en la 10a. calle oriente No. 18 de la Ciudad  de Guatemala.1

Pero, desafortunadamente para los esposos, «El Correo de la Tarde» dejó de circular el 5 de junio de 1891 por lo que la madre de Rafaela los convenció de que viajaran a Costa Rica, donde tenía parientes. Llegó a ese país el 24 de agosto de 1891, y allí nació su primogénito, Rubén Darío Contreras.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hemeróteca PL (18 de enero de 2017).  El paso de Rubén Darío por Guatemala.  Guatemala: Prensa Libre.
  2. García Jordán, Pilar (2011). El Estado en América Latina. Recursos e imaginarios, siglos XIX – XXI.  Barcelona: TEIAA. pp. 27-28.
  3. Cozar, Arnoldo J. (1965) Arcón PatrioII.  Guatemala: José de Pineda Ibarra, Ministerio de Educación.
  4. Evelyn Uhrhan Irving (1963) Ruben Dario in Guatemala, Kentucky Foreign Language Quarterly, 10 (1), doi: 10.1080/00230332.1963.9927637. pp. 14-19.
  5. Miller, Hubert J. (1976) La Iglesia y el Estado en tiempo de Justo Rufino Barrios.  p. 115
  6. Mendoza, Juan Manuel (1946). Enrique Gómez Carrillo; estudio crítico-biográfico: su vida, su obra y su época (2a. edición). Guatemala: Tipografía Nacional.

5 de mayo de 1582: fallece fray Gonzalo Méndez

Fallece fray Gonzalo Méndez, fraile franciscano que organizó la obra de su orden en Guatemala luego de la conquista española

5mayo1582
Grabado de Sololá y el Lago de Atitlán en 1887, publicado en «Guatemala, Land of Quetzal».  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Fray Gonzalo Méndez nació en La Alcarria, Guadalajara, en España y se formó en la provincia franciscana de Galicia.1  Tomó el hábito en la provincia de Santiago, y se trasladó a América el 18 de diciembre de 1839 a petición del obispo Francisco Marroquín, quien le pagó por el flete y transporte y quien le pidió organizar conventos franciscanos en Guatemala.2 Rápidamente se adaptó a la cultura indígena y aprendió tres idiomas nativos para poder comunicarse y predicar con mayor facilidad. 3

Desarrolló su ministerio entre los indígenas zutujiles de la región de Atitlán, donde fundó el segundo convento católico que hubo en Guatemala y primero de los franciscanos.4 Durante su vida llevó la castidad al extremo, huyendo incluso de hasta conversar con las mujeres, y vivió en una gran pobreza, teniendo solo su zayal y un brevario y durmiendo sobre una tabla en el suelo con un trozo de madera que le servía de cabecera.5 En una ocasión, para una Navidad, tuvo que caminar 36 kilómetros en caminos de difícil acceso para ir a tres poblados diferentes a impartir la misa, y eso que su constitución siempre fue delgada y andaba descalzo.6 Sobre su persona se han tejido numeros relatos y leyendas que lo describen como un misionero ejemplar, dedicado por completo a la evangelización y defensa de los indígenas.3  Por ejemplo, se contaba que como los peces del Lago de Atitlán eran muy pequeños y llenos de espinas, hizo llevar a él peces más grandes del Pacífico para que mejorara la pesca; sin embargo, cuando la demanda por los peces de Atitlán se incrementó más allá de las posibilidades de los indígenas, fray Gonzalo Méndez «cerró la laguna» y desde entonces no se pudo pescar los grandes peces que había traído.7

Méndez fue custodio y provincial del convento franciscano de Atitlán, y también de Yucatán, hasta que fue trasladado a la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, a una edad avanzada, donde murió el 5 de mayo 1582 a los 77 años en el convento de San Francisco, luego de 41 años de dedicarse a la catequización de los indígenas guatemaltecos.4,8,9  Fray Juan Casero de la orden de los frailes Menores, ministro provincial de la provincia del nombre de Jesús en Guatemala, reportó a sus superiores de la orden franciscana que fray Gonzalo Méndez le contó poco antes de morir sobre la siguiente visión que tuvo tras la muerte del emperador Carlos V:10

«Estando ya en lo último, me mandó que me confesase, y fuese a decir misa, y cuando vine me mandó por santa obediencia, que a nadie en su vida dijese lo que me quería decir, y que había enviado a llamar al señor presidente, y al señor obispo para decirles este caso, y no habían venido y se le acababa la vida; y después de haber dado muchos suspiros y sollozos, y derramendo muchas lágrimas me dijo: ‘Tan vivo tengo la representación de lo que os quiero decir, que jamás a hombre ni aun en confesión dije, ni puedo absternerme ni dejar de causarme alteración grande en el alma de contento, mezclado de una tristeza, si acaso será conmigo tan justo Dios, siendo como he sido mayor pecador, que sean más los años de mis penas, y aun esto sería consuelo.  No temo muerte ni pena, como yo no pierda a Dios.’  Consoléle entendiendo era causa triste, y tomándole las manos me mandó otra vez a jurar, y luego dijo: ‘Desde que yo tuve uso de razón, tuve particular amor al emperador Carlos V que todos los días de mi vida, hasta cuatro años de su muerte, hice particular oración por él, y con más ahínco que por alguna otra cosa, hasta los cuatro años después de la muerte del dicho, que acabando yo de decir misa, en la cual le encomendéa Dios, y viéndome el coro, y estando en la acostumbrada oración por él, ví una visión, ni sé si en cuerpo, o fuera del cuerpo. Sé que fue en breve tiempo, y que fue estando yo despierto y libre, que ni era hora de sueño, ni yo estaba en disposición de ello, pues me hallé acabado el caso, de rodillas, como antes lo estaba.  Vi un juicio de Dios formado, y una sola una silla de Majestad en la cual Nuestro Señor estaba asentado, cerca de todos los santos y ángeles, y vi entrar en el juicio a un hombre afligido, y como que salía de una larga prisión aherrojado y cansado, al cual acusaron, los demonios de gravísimos pecados que había cometido, de que jamás había hecho penitencia y atestiguaban con los ángeles y santos, los cuales todos confirmaron ser así que había hecho casos enormes en que no le habían visto penitente y el emperador Carlos V (que yo le conocí en el aspecto) aunque todos lo acusan, no parecía tener nada, ni habló en su disculpa, solo levantó con grande acatamiento los ojos, y los puso con mucha confianza en Dios como que le pedía declaración de la verdad; y sin hablar, Dios le mostró en sí mismo a todos los santos y ángeles, que aquellas cosas de que el emperador era acusado, no habían sido en él culpas, poruqe las había hecho por particular revelación suya, y que en ellas no había sido sino ministro de la justicia divina, por particular orden divino, y que antes había merido en ello: y con esto se le llenó el rostro de alegría al emperador, y todos los santos ángeles adoraron a Dios en aquel secreto, y muy contentos y alegres aventaron a los demonios, y tomando por la mano Dios al emperador le llevó consigo a su gloria.’11

Al sepelio de fray Gonzalo Méndez asistieron gran cantidad de indígenas, que lo estimaban profundamente, además de los miembros de las otras órdenes, de la Real Audiencia, del obispo de Guatemala y el de la Verapaz.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. González Ochoa, José María (2003) Quién es quién en la América del Descubrimiento. Madrid: Acento.
  2. de Sandoval, Prudencio (1847). Historia del Emperador Carlos V, rey de España. 8 Madrid: La Ilustración. p. 236.
  3. — (2015). Protagonistas desconocidos de la Conquista de América. España: Nowtilus. p. 241.
  4. Recinos, Adrián (1980) Literatura Maya. Venezuela: Ayacucho. p. 183.
  5. de Sandoval, Historia del Emperador Carlos V, p. 236.
  6. Ibid., p. 237.
  7. González Ochoa, Protagonistas desconocidos de la Conquista de América, Ibid., p. 242.
  8. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la antigua Guatemala, 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. p. 19.
  9. de Sandoval, Historia del Emperador Carlos V, p. 233.
  10. Ibid., p. 234.
  11. Ibid., p. 235-236.