5 de diciembre de 1921: golpe militar derrota al presidente Carlos Herrera

Generales Jorge Ubico y José María Orellana poco después del golpe de Estado de 1921.  Ubico fue uno de los principals colaboradores de este golpe. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En la tarde del 5 de diciembre de 1921, un grupo de altos oficiales del ejército ingresó a la residencia del presidente Carlos Herrera y Luna y le exigió su renuncia.   Herrera se vió obligado así a dejar el poder en manos de un triunvirato militar compuesto por los generales José María Lima, José María Orellana y Miguel Larrave.  Orellana fue durante muchos años el Jefe del Estado Mayor del derrocado presidente Manuel Estrada Cabrera.​

Unas horas después, el triunvirato declaró que la Asamblea Legislativa en ejercicio había sido asentada ilegalmente y que, por lo tanto, toda la legislación emitida por ésta, incluida la promulgación de la Constitución, carecía de base jurídica. La Constitución anterior a 1921 (que había sido promulgado en 1879) y la Asamblea que existía en el momento de la caída de Cabrera fueron reinstauradas y el primer designado de Herrera, José Ernesto Zelaya , fue descalificado para ejercer presidencia.

La Asamblea reinstaurada eligió como presidente provisional al general José María Orellana el 15 de diciembre de 1921. Por su parte, los miembros del gabinete de Herrera que pertenecían al partido unionista fueron encarcelados, entre ellos José Azmitia González, quien era el presidente del Tribunal de Cuentas y uno de los principals líderes del movimiento que había derrocado al presidente Manuel Estrada Cabrera en 1920.​

Al respecto de Azmitia, se cuenta una anécdota que relata cómo eran los gobernantes guatemaltecos de la época: Josefina Gómez Tible, Hermana del escritor Enrique Gómez Carrillo, pretendía casarse con Azmitia y como conocía al general Orellana, decidió hacer algo para liberar a su pretendiente.​ Enterada de que luego de anochecer ciertas meretrices eran admitidas en la casa presidencial e informada por el hijo de su cocinera (quien era sargento que estaba frecuentemente de guardia en dicho lugar) de que el general se encerraba en un pequeño despacho entre las nueve y las once de la noche a atender sus asuntos, decidió disfrazarse y llegar a pedir la libertad de Azmitia González. Alquiló un lujoso carruaje y usando un vestido de largo escote y que mostraba sus pantorrillas, llegó a la casa presidencial en donde los soldados la confundieron con una de las visitantes cotidianas y no le impidieron el paso; llegó así hasta el despacho de Orellana sin ser molestada.​ Orellana estaba en su despacho leyendo unos documentos con un pequeño revólver al alcance de la mano; cuando la vio, se echó a reír y le dijo: “Entre Josefinita, mire que bien me cuidan, ha entrado usted como en su casa. Ya sé que quiere: casarse con don José. Está bien. Mañana a las once estará el jefe político en la Penitenciaría. Si don José promete, frente a ese funcionario, no meterse en babosadas, saldrá inmediatamente libre y no lo molestaré.”  Azmitia fue fiel a su palabra y ya nunca más participó en política.

El origen del golpe de Estado fue la necesidad que tenia la United Fruit Company de mantener las concesiones que les había otorgado el presidente Estrada Cabrera y que el presidente Herrera se había negado a ratificar por ser lesivas para el Estado.  Además, la frutera necesitaba de un ejército favorable a sus intereses para mantener a raya cualquier intento de huelga o de organización obrera entre sus trabajadores.

BIBLIOGRAFIA:

  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional. 
  • Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala. 
  • Colón Gómez, Julio (1980). «Mi tío José». Revista Ingeniería (Guatemala: Colegio de Ingenieros de Guatemala). 
  • Díaz Romeu, Guillermo. “ Del régimen de Carlos Herrera a la elección de Jorge Ubico.” Historia general de Guatemala. 1993-1999. Guatemala: Asociación de Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo. Volume 5. 1996. Pp. 38.
  • Dosal, Paul J. Doing business with the dictators: a political history of United Fruit in Guatemala, 1899-1944. Wilmington: Scholarly Resources.1993. Pp. 102.
  • Jiménez, Ernesto Bienvenido. Ellos los presidentes. Guatemala: Editorial José de Pineda Ibarra. 1981. Pp. 192.
  • Mendoza, Juan Manuel (1946). Enrique Gómez Carrillo; biografía crítico literaria: su vida, su obra y su época. Guatemala: Tipografía Nacional. 
  • Ortiz Rivas, Silverio (1922). Reseña histórica de la parte que el elemento obrero tuvo en el Partido Unionista. Guatemala: Inédito; reproducido parcialmente en el libro ¡Ecce Pericles! de Rafael Arévalo Martínez. 
  • Pitti, Joseph A. Jorge Ubico and Guatemalan politics in the 1920s. Albuquerque: University of New Mexico. Unpublished dissertation. 1975. Pp. 36.

 

28 de noviembre de 1848: es designado para la presidencia interina de la República de Guatemala el ciudadano José Bernardo Escobar

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Plaza Central de Quetzaltenango en 1840. Bosquejo realizado por Frederick Catherwood y publicado en 1854 en el libro Incidents of Travel in Central America, Chiapas and Yucatan de John Lloyd Stephens.

Cuando llegó a la presidencia el Teniente General Rafael Carrera, decretó la erección de la República de Guatemala el 21 de marzo de 1847. Agradada en su patriotismo por las medidas del “Caudillo Adorado de los Pueblos”, como le llamaban en ese tiempo a Carrera, el 14 de septiembre de 1848 la Asamblea Legislativa emitió el Decreto que ratifica que “Guatemala es una nación soberana, una república libre é independiente“.​

Pero la Guatemala de 1848 ya no era la de 1847.  Había muchas rebeliones e inseguridad y los criollos (tanto conservadores como liberales) le habían exigido al presidente Carrera que dejara el poder.  Carrera conocía muy bien a los criollos y había aceptado irse al exilio a México después de dejar el poder, sabiendo que no iba a pasar mucho tiempo antes de que lo llamaran de vuelta.

Y tal como él vaticinó, ocurrió: a los pocos días de la firma del decreto arriba mencionado se inició la rebelión armada del general Vicente Cruz, en Antigua Guatemala que aprovechó la ausencia de Carrera y el hecho de que el general Mariano Paredes, jefe del Ejército, estuviera sometiendo insurrecciones liberales en Los Altos. Es decir, la ciudad de Guatemala estaba prácticamente abandonada ya que los dos jefes militares más calificados del momento nada podían hacer por ella.

Cruz y sus hombres dejaron la Antigua y, dando un rodeo, llegaron a Villa Nueva. Ante tal actitud, el gobierno convocó a la Asamblea, la cual se reunió el 27 de noviembre y ante ella presentó su renuncia el Presidente interino licenciado Juan Antonio Martínez. En el mismo acto la Asamblea aceptó la renuncia y designó presidente interino al liberal José Bernardo Escobar, personaje culto y diputado a la misma Asamblea, de quién “no se podía decir que fuera un pelele en manos de nadie“.​

Era el peor momento posible para asumir la presidencia de la República: el ejército de Cruz avanzaba casi sin encontrar resistencia y el primero de diciembre, desde San José Pinula, dirigió una nota al presidente Escobar intimidándole a entregar la plaza, ofreciendo respetar vidas y haciendas, menos las de los Molina, los Arrivillaga, Vidaurre, Manuel Dardón, el expresidente Juan Antonio Martínez, los Zepeda y José Francisco Barrundia, todos ellos, importantes criollos liberales a quienes Cruz consideraba traidores a la causa. A pesar de la situación crítica, haciendo gala de energía y patriotismo Escobar rechazó la petición de los alzados, lo que resultó en que siguieran las hostilidades. Y para colmo de males, en Palencia se encontraba ya el general Serapio Cruz (el famoso “Tata Lapo”), hermano de Vicente Cruz.

El general Cruz repitió su oferta el 12 de diciembre y Escobar sin dinero ni tropas envió varias embajadas a parlamentar, en una de las cuales iba el propio Arzobispo de Guatemala, Francisco de Paula García Peláez. Por fin Cruz, admitió celebrar conversaciones, pero uno de los puntos que propuso era que se restableciera el Estado de Los Altos diciendo: “El gobierno retirará de Los Altos las fuerzas de Ocupación, para que aquellos pueblos puedan libremente decidir su future, prara lo cual no se les molestará en nada“. A pesar de ser liberal, Escobar rechazó lo que se le proponía respecto de Los Altos, por el daño que ocasionaría a la integridad territorial de la Guatemala.

Tras el fracaso de la negociación, Escobar buscó un arreglo político: quitó a Basilio Porras del Ministerio de la Guerra y lo colocó en el de Relaciones Exteriores, y entregó la cartera militar al Teniente Coronel de Ingenieros Manuel José Narciso de Jonama y Bellsolar, que estaba retirado de la vida pública desde 1829, pero conservaba simpatías entre los liberales y era además amigo personal de Carrera. Pero esta medida tampoco solucionó nada y la rebelión continuó obligando entonces a Escobar a presentar formalmente su renuncia a la presidencia el 30 de diciembre de 1848. La Asamblea eligió a Manuel Tejada, quién renunció al día siguiente por lo que Escobar tuvo que seguir en el mando.

A principios de 1849 se reunió la Asamblea para elegir sustituto a Escobar y decidió nombrar al general Mariano Paredes quien había logrado la pacificación de Los Altos y detener la revuelta de los Cruz.  Finamente, Escobar pudo entregar la Primera Magistratura el 18 de enero de 1849 y con el fin de evitarse ofensas o represalias se exiló voluntariamente en El Salvador. Pero hasta allí lo siguieron sus enemigos: los hermanos Cruz ordenaron su envenenamiento por haber rechazado sus exigencias.

En cuanto a Carrera, ya en agosto de 1849 regresó a Guatemala y se convertió en el verdadero poder tras el presidente Paredes pues se aseguró de conseguir todas las alianzas que pudo entre los indígenas del Occidente guatemalteco, férreos opositores al Estado de Los Altos que pretendían establecer los criollos liberales.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

27 de noviembre de 1880: se establece la Lotería del Hospital General de Guatemala realizando sus sorteos siguiendo el modelo de la Sociedad Económica

Sala de pacientes en el desaparecido Hospital Nacional de Guatemala en 1897. Imagen tomada de La Ilustración Guatemalteca.

En Guatemala han existido varias loterías destinadas a obtener fondos para las instituciones benéficas.  Durante el gobierno del general J. Rufino Barrios se estableció la del Hospital General, la cual estaba a cargo del Director del centro hospitalario como Presidente de la Lotería y con el alcalde y un regidor como representantes del pueblo.  El tesorero y Contador de la lotería eran nombrados por el gobierno y los resultados de los sorteos eran publicados tan pronto como se obtenían.

La Lotería gozaba de libre franqueo de su correspondencia comun y certificada, de sus giros postales y tenía tarifa libre para todos sus telegramas oficiales.  Asimismo, tenía sorteos ordinarios y extraordinarios; los ordinarios se realizaban cada domingo, mientras que los extraordinarios se hacían  por acuerdo de la Junta Directiva para eventos especiales.  Los sorteos extraordinarios se caracterizaban porque tenían un número mayor de premios y un incremento en el valor de los mismos.

Los billetes del sorteo llevaban impresas las leyendas:

  • “Lotería del Hospital general de Guatemala
  • N.°…
  • Cuarto de Billete
  • Vale dos reales
  • Sorte para el domingo (día, mes y año)

La Lotería del Hospital ya desapareció, pero en su lugar surgieron loterías similares como, por ejemplo, la Lotería Chica, la Lotería Nacional y la Lotería Santa Lucía, por mencionar algunas.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

20 de noviembre de 1935: el gobierno de Jorge Ubico inaugura el Museo de Historia en el edificio del antiguo Calvario de la Ciudad de Guatemala luego de la construcción del nuevo Calvario en 1932

Una de las primeras fotografías del antiguo Calvario de la Ciudad de Guatemala, aproximadamente en 1870.  El edificio se encontraba en lo alto del “Cerro del Cielito” hasta que fue derrumbado durante el gobierno del doctor Juan José Arevalo para extender la Sexta Avenida hacia el sur de la Ciudad.  Imagen de Miguel Alvarez Arevalo, cronista de la Ciudad de Guatemala.

Uno de los templos emblemáticos de la Nueva Guatemala de la Asunción era el Calvario, ubicado en el Cerro del Cielito al final de la Sexta Avenida en el sur de la ciudad. Inicialmente, durante del traslado de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios fue ubicada provisionalmente en la esquina de la “Calle de los Pasos o de las Estaciones”​ y la “Calle de la Pedrera”​ en la parte sureste del Jardín Concordia.

En 1784 empezó la construcción de la iglesia definitiva en el “Cerro del Cielito”,  y se inauguró el 20 de febrero de 1787 con el nombre original de “Iglesia de Nuestra Señora de Los Remedios”. Ahora bien, como la iglesia estaba ubicada en la cima del mencionado cerro, para poder llegar al atrio principal se construyó una escalinata de cincuenta gradas de treinta centímetros de altura cada una, en un área de ocho por cincuenta metros.   Esto hacía difícil el acceso a la iglesia, por lo que recibió el apodo de “El Calvario” por parte los feligreses.

En 1917-18, la estructura resistió muy bien los terremotos que desolaron el resto de la ciudad; la iglesia únicamente perdió uno de sus campanarios, mientras que en su interior solamente se dañaron unas cuantas pinturas coloniales.​ Esto no impidió, no obstante, que en 1926 el gobierno del general José María Orellana anunciara el proyecto de demolición del viejo Templo del Calvario, ya que esto serviría para prolongar la Calle Real (hoy Sexta Avenida) hacia el Cantón Tívoli. Los reclamos y solicitudes de los feligreses consiguieron que la demolición no se realizara de inmediato, y que el gobierno de Orellana se comprometiera a que previamente se construiría un nuevo templo a pocos metros del antiguo.

El 30 de agosto de 1926 se inició la construcción del nuevo Templo de Nuestra Señora de los Remedios y se inauguró oficialmente el 15 de octubre de 1932, ya durante el primer período presidencial del general Jorge Ubico.​ El antiguo templo fue cerrado y a instancias del historiador Antonio Villacorta, el gobierno de Ubico convirtió al antiguo templo en el Museo de Historia, para lo cual ordenó que se reconstruyera y reacondicinara el edificio, colocando un arco al lado izquierdo del templo. El Museo de Historia se inauguró el 20 de noviembre de 1935, y funcionó como tal hasta 1944, cuando el general Ubico fue obligado a renunciar por los movimientos populares de junio de ese año.

Los gobiernos revolucionarios se instituyeron tras la Revolución del 20 octubre de 1944, y cuando ya el doctor Juan José Arévalo se encontraba en el poder, ordenó que se demoliera el antiguo templo para expandir la sexta avenida. La demolición terminó en 1946,​ y fue acompañada de numerosas protestas de los feligreses en contra del gobierno arevalista.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

18 de noviembre de 1958: el presidente Miguel Ydígoras Fuentes inaugura el Puente Belice en la Ciudad de Guatemala

 

Puente del Ferrocarril sobre el Río Las Vacas, construido durante el gobierno de licenciado Manuel Estrada Cabrera.  El Puente Belice atraviesa el mismo barranco y con su inauguración en 1958 dió inicio al declive de la International Railways of Central America en Guatemala.  Fotografía de Alberto G. Valdeavellano.

Uno de los puentes más importantes de la ciudad de Guatemala es el “Puente Belice”, que constituye el inicio de la carretera al Atlántico en la ciudad.  La estructura se empezó a construir en 1951, durante el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán como parte de su proyecto de construir una carretera desde la ciudad hasta el Puerto de Santo Tomás de Castilla para que compitiera con el monopolio que hasta entonces tenía el ferrocarril de la compañía International Railways of Central America (IRCA). La construcción estuvo a cargo de la empresa alemana Krupp, y tuvo un costo total de Q. 1,500,000.00.

Tras el derrocamiento del coronel Arbenz en 1954, los gobiernos contrarrevolucionarios de Carlos Castillo Armas y de Miguel Ydígoras Fuentes continuaron con la construcción de la carretera al Atlántico y, por ende, del puente Belice.

El puente se inauguró finalmente el 18 de noviembre de 1958 en una ceremonia que contó con la presencia del presidente Ydigoras Fuentes junto con su esposa María Teresa Laparra de Ydigoras. Durante dicha ceremonia se develó la placa colocada en la entrada del puente con la siguiente leyenda: “Puente Belice: Del pueblo de Guatemala a sus compatriotas beliceños”.

BIBLIOGRAFIA:

10 de noviembre de 1878: nace en la Ciudad de Guatemala el general Jorge Ubico Castañeda, quien gobernó a Guatemala con mano de hierro de 1931 a 1944

Propaganda del general Ubico para las elecciones presidenciales de 1926 en las que perdió contra el general Lázaro Chacón. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El general Jorge Ubico es, sin duda, uno de los presidentes más recordados por la población guatemalteca. Es recordado por su don de mando, el bienestar económico de que gozó cierta parte de la población y las obras de infraestructura que construyó.  Tambien es recordado por la aplicación de la Ley Fuga en contra de sus enemigos politicos y por mantener a la población guatemalteca sumisa y tranquila.

Pero lo que se recuerda poco son las duras leyes de vialidad y de vagancia con las que mantuvo un constante suministro de mano de obra prácticamente gratuita para las grandes fincas cafetalera, ya que obligaba a las poblaciones indígenas a trabajar como jornaleros en las plantaciones y en las carreteras que las comunicaban a las principales vías de comunicación.  Tampoco se mencionan sus fuertes vínculos con la empresa multinacional estadounidense United Fruit Company (UFCO), a la que le entregó en concesión el área de Tiquisate, en el departamento de Escuintla y a quien le mantuvo los monopolios del transporte del ferrocarril y del uso de los Puerto Barrios por intermedio de la International Railways of Central America y de la Great White Fleet, ambas subsidiarias de la UFCO.

Ubico nació en el seno de una familia muy prestigiosa en los círculos de poder durante los gobiernos liberales.  Su padre, el licenciado Arturo Ubico Urruela fue diputado durante el gobierno del general J. Rufino Barrios y el propio presidente fue su padrino.  Luego, durante el largo gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, Ubico Urruela fue el presidente de la Asamblea Legislativa y gracias a esto logró que la carrera militar y política de su hijo fuera meteórica.

El general Jorge Ubico ingresó a la Escuela Politécnica cuando ésta se encontraba en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala en las instalaciones del antiguo convento de la Iglesia de la Recolección, pero no terminó sus estudios debido a un desafortunado accidente que ocurrió durante su bautizo de estudiante de nuevo ingreso.  Esto, no obstante, no fue un impedimento para que su padre consiguiera que llegara a ser Jefe Político de Retalhuleu y de la Verapaz durante el gobierno de Estrada Cabrera, y hacia el final del gobierno cabrerista fue incluso Ministro de gobierno.

Tras el derrocamiento de Estrada Cabrera, el general Ubico participó en el golpe de estado patrocinado por la UFCO en contra el presidente Carlos Herrera y dirigido por el general José María Orellana.  A la muerte de Orellana en 1926, Ubico se presentó como candidato presidencial en contra del también general Lázaro Chacón, pero perdió y se retiró a la vida privada.   Pero tras la renuncia del general Chacón en diciembre de 1930 debido a un derrame cerebral que lo dejó incapacitado, se sucedieron una serie de golpes de estado y gobiernos efímeros que prepararon el terreno para que Ubico fuera electo presidente en febrero de 1931.

A partir de entonces, el gobierno ubiquista fue una réplica del gobierno de Estrada Cabrera, con la gran diferencia de que el bienestar económico de la población de la ciudad y de las principales cabeceras departamentales fue notorio, ya que Ubico era un administrador muy meticuloso y eficiente que estaba al tanto del más mínimo detalle de su administración y su plan para recuperar la economía del país tras la caída de las bolsa de valores de Nueva York en 1929 fue un éxito.

El general Ubico dejó grandes obras de infraestructura que se mantienen en pie: el Palacio Nacional, el Palacio de Correos, el Palacio de la Policía (hoy ministerio de Gobernación), la Aduana Central, la Casa Presidencial y los salones de la Feria de Noviembre (que se celebraba en honor al cumpleaños del presidente y que hoy son utilizados como Museos en la zona 13), entre otros.  Tambien fue muy cuidadoso de las finanzas públicas, al punto que el día de su renuncia, el 1 de julio de 1944, pagó la deuda inglesa que habían adquirido los gobiernos de Rafael Carrera, J. Rufino Barrios y José María Reina Barrios, pues no confiaba que sus sucesores lo hicieran.

Ubico renunció  y se retiró a su casa de la 14 calle de la zona 1, pero cuando ocurrió la Revolución de Octubre de 1944, se embarcó hacia Nueva Orleáns, Luisiana, en donde estaba la sede de la United Fruit Company y a donde iban todas las rutas de la Great White Fleet desde Puerto Barrios y allí vivió hasta su muerte en 1946.  Al despedirse en el Puerto dijo únicamente:  “Tengan cuidado con los Cachos y con los Comunistas“, refiriéndose a los criollos conservadores y al movimiento comunista que se estaba activando en el mundo.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

 

 

 

8 de noviembre de 1912: se suicida en la Casa Presidencial Francisco Estrada Cabrera, hijo del presidente guatemalteco, el licenciado Manuel Estrada Cabrera

Esquela de Francisco Cabrera con una fotografía de Alberto G. Valdeavellano. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La vida personal del presidente Manuel Estrada Cabrera estuvo plagada de sinsabores.   Sus únicos dos hijos legítimos con Desideria Ocampo, Diego y Francisco, se suicidaron por diferentes motivos cuando aún eran muy jóvenes.

Diego llevó una vida díscola que lo llevó a contraer enfermedades de transmisión sexual y tuberculosis mientras estudiaba en los Estados Unidos, y decidió terminar con su vida antes que las enfermedades lo hicieran en 1910.  Por su parte, Francisco que estudiaba en Paris, Francia, en donde estudiaba en una escuela de agricultura decidió terminar con su vida cuando se sintió acorralada por las deudas en que había incurrido por culpa de una mujer francesa.

Cuando se encontraba en Francia, la joven mujer se enteró que Francisco era hijo del presidente de la nación centroamericana e hizo todo para que el joven guatemalteco se fijara en ella.  El joven decidió huir de Europa y regresó a Guatemala, pero ella lo siguió y se mantuvo acosándolo.  Francisco cayó nuevamente en sus redes y le terminó comprando joyas por un valor total de cuatro mil dólares (una cifra astronómica para la época).

Cupo la mala suerte de Francisco que la factura fue enviada directamente al presidente guatemalteco aquel fatídico 8 de noviembre de 1912.  Al leerla, se contrarió mucho y la puso debajo del plato sopero de su hijo, esperando a ver su reacción. Cuando éste llegó a la hora de comer, vio la factura y palideció. Sin decir palabra, salió del comedor y momentos después se suicidó de un tiro en su habitación.

La bandera nacional fue izada a media asta, y los empleados civiles y militares llevaron luto por cinco días tras su fallecimiento, como se acostumbraba en esa época cuando fallecía alguno de los miembros de la familia Estrada Cabrera.

BIBLIOGRAFIA:

  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Vidaurre, Adrián (1921). Los últimos treinta años pasados de la vida política de Guatemala. La Habana, Cuba: Imprenta Sainz, Arca y Cía.