24 de enero de 1918: se produce el tercero de los fuertes terremotos de 1917-18 que destruyeron la Ciudad de Guatemala

24enero1918
Ruinas del Cerrito del Carmen.  En los recuadros: las ruinas del Cementerio General y el campamento de la Cruz Roja “Manuel Estrada Cabrera”.  Todas las fotografías fueron publicadas en la revista National Geographic en 1919; es de notar que la del Cerrito del Carmen fue tomada por el fotógrafo guatemalteco Alberto G. Valdeavellano.

Luego de los fuertes sismos registrados entre el 25 de diciembre de 1917 y el 3 de enero de 1918, llegaron a la Ciudad de Guatemala varios geólogos, entre quienes estuvieron Herbert Spinden de la “National Geographic Magazine” y Marshal Saville. Ambos estaban en la ciudad cuando ocurrió el fuerte sismo del 24 de enero de 1918 y reportaron su experiencia con lujo de detalles.

Reproducimos a continuación lo relatado por Spinden:

“Fui lo suficientemente afortunado para llegar a la Ciudad de Guatemala veinte minutos antes del terremoto del 24 de enero de 1918. […] Otros sismos habían destruido la ciudad y albergues temporales en chozas habían sido construidos en los parques. Todos los hoteles estaban destruidos, y conseguí una habitación en el nuevo Hotel Roma, que estaba construido con las puertas del derruido hotel original en el antiguo patio de carruajes frente a la estación del ferrocarril.”

“El sol se acababa de ocultar y una luna llena estaba saliendo en un cielo completamente despejado. No percibí nada, a diferencia de otras ocasiones en que había sentido las vibraciones por un breve instante, como cuando uno percibe que se aproxima una tormenta. En eso, los platos de la mesa empezaron a saltar y las paredes y techo de lámina a crujir y a oscilar. Nos abalanzamos por las paredes hacia la calle, tropezando y cayendo. Desde cerca y lejos llegaba el rugido de paredes que se derrumbaban. Un polvo amarillento se elevó, oscureciendo la luna. Y luego el temblor empezó a ceder y finalmente terminó, pero el polvo se mantuvo en el ambiente sobre la dañada ciudad.”

“Estos últimos sismos aparentemente se centraron en la Ciudad de Guatemala, con un radio de destrucción de treinta millas. Se temía que la tierra cediera por los sismos y que surgiera un nuevo volcán en la misma ciudad. Las enormes fisuras que aparecieron en la línea férrea hacia Puerto Barrios se rellenaron una y otra vez, y solamente una labor incansable permitió que el tren operara por períodos lo suficientemente largos para traer suministros a la ciudad.

No solamente las casas fueron arruinadas, sino que las tuberías de agua se rompieron y la gente se vio expuesta a las potenciales enfermedades que surgen cuando se utiliza agua que nace por las fisuras de la calles. En los cementerios los esqueletos fueron expulsados de sus tumbas y muchos restos humanos tuvieron que ser cremados posteriormente. La pérdida de vidas humanas en la Ciudad de Guatemala probablemente no pasó de los doscientos.”

Por su parte, Marshal Saville había salido en tren por la línea del Ferrocarril del Norte hacia Quiriguá y se encontraba en su travesía de retorno cuando se produjo el sismo. He aquí su relato:

“El […] gran sismo llegó con la luna llena en la noche del 24 de enero. Estaba viajando de Quiriguá a Guatemala por tren, y este se había retrasado en Agua Caliente debido a un pequeño derrumbe. Así pues, en lugar de llegar a la ciudad a las 6:30 p.m. estaba atrasado más de una hora. Exactamente a las 7:20 p.m., cuando estábamos a unas cinco millas de llegar y estabamos saliendo de un profundo barranco entre las montañas, una piedra del tamaño de una pelota de béisbol cayó desde lo alto de una montaña y se estrelló contra el marco de la ventana donde yo iba sentado. Al instante se escuchó un gran estruendo, acompañado de un fuerte halón hacia el lado sur del tren. Y esto fue inmediatamente seguido de un fuerte temblor en el otro lado. El tren iba avanzando muy lentamente, quizá a tres kilómetros por hora, así que el maquinista lo pudo detener en cuestión de cinco metros”.

“Mi primera impresión, debido a la piedra que había chocado contra la ventana, fue que había ocurrido un alud de una montaña y que las enormes rocas habían golpeado al tren. Pero cuando nos dimos cuenta que el tren estaba intacto, todos supimos lo que había ocurrido. Pocos minutos después empezamos a sentir los temblores de tierra, y desde ese momento hasta las 4:30 a. m. la tierra no se estuvo quieta. Sentíamos los sismos de cuando en cuando, y posteriormente supimos que se habían registrado cuarenta y tres temblores diferentes esa noche”.

“El tren continuó su marcha lentamente, pero se tuvo que detener en tres ocasiones para que limpiaran los derrumbes que le interrumpían el paso. Por fin llegamos al último y más grande de los pasos entre las montañas; pero este estaba totalmente bloqueado y se tardaron una semana en limpiarlo porque tan pronto como removían parte de la tierra se producían nuevos aludes. Nosotros pasamos la noche del 24 de enero en el tren y terminamos nuestro viaje a pie a la mañana siguiente. El camino estaba bloqueado en muchos lugares, y especialmente en donde la vía férrea descendía por el barranco más próximo a la ciudad. Durante la caminata yo conté aproximadamente doscientas grietas, con dirección aproximada de sur a norte, aunque vi algunas perpendiculares a estas. La dirección de las grietas puede ser relevante, pues parecían provenir del volcán de Pacaya. Que las grietas van de la región del volcán hacia el norte, y no de norte a sur quedó demostrado por una gran grieta que ví que provenía del sur y que después se separaba en cuatro grietas más pequeñas hacia el norte.

Como los terremotos del 25 de diciembre y del 24 de enero ocurrieron en noche de luna llena, la población se alarmó por lo que podría ocurrir en la siguiente. En efecto, supimos que el 26 de febrero el servicio telegráfico se interrumpió por un fuerte sismo.”


BIBLIOGRAFIA:


22 de enero de 1855: muere Mariano de Aycinena, ex-jefe de estado de Guatemala y ex-líder del partido conservador

22enero1855
Fotografía de Eadweard Muybridge mostrando la finca “El Naranjo”, propiedad de la familia Aycinena en 1875; en ese entonces estaba en las afueras de la ciudad de Guatemala.  Actualmente es el área ocupada por Villa Linda y el puente del mismo nombre.  En el recuadro: Mariano de Aycinena, jefe de Estado de Guatemala entre 1826 y 1829.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Muchos de los miembros del partido conservador fueron demonizados por los historiadores liberales luego de la revolución de 1871.  Uno de ellos fue Mariano de Aycinena, quien fue prácticamente borrado de los libros de historia, a pesar de haber sido líder del ayuntamiento criollo que pactó con el capitán general Gabino Gaínza la firma de la Independencia de Centroamérica en 1821.

Aycinena fue jefe Estado de Guatemala de 1826 a 1829, luego de que los criollos conservadores y religiosos dieran un golpe de estado contra el gobierno liberal de Juan Barrundia, debido a la serie de edictos anticlericales que su gobierno estaba decretando.  Aquel golpe de estado fue la chispa que encendió la Guerra Civil Centroamericana, cuyo primer episodio terminó el 14 de abril de 1829 cuando Francisco Morazán expulsó a los miembros de la familia Aycinena y los del clero regular de toda Centroamérica tras haber invadido a Guatemala y derrocado a su gobierno conservador.

Pero en Guatemala aquella guerra se prolongó hasta 1851, cuando Rafael Carrera derrotó a los criollos liberales en La Arada y obligó a los conservadores a pactar con él para seguir en Guatemala, ya que no los querían en ningún otro estado por su orientación política y Carrera tenía numerosos pactos con las poblaciones indígenas locales con lo que logró evitar que lincharan a los conservadores como estaban haciendo los indígenas en Yucatán en esa época.  Aycinena regresó a Guatemala, pero ya no participó en política, dejando el liderazgo de la familia a su sobrino, el obispo Juan José Aycinena, quien era hijo de Vicente, hijo mayor de Juan Fermín de Aycinena, y quien heredó el marquesado.

De la muerte de Aycinena dice el historiador Federico Hernández de León en su columna “El Capítulo de las Efemérides” del 22 de enero de 1926: “a las cinco menos cuarto de la mañana, [murió] don Mariano de Aycinena […], después de sufrir por algunas semanas de una afección pulmonar que le causara fuertes dolores. A la hora [de su muerte] contaba el prócer sesenta y cinco años y cuatro meses de edad, se hallaba alejado de la política y sus actividades las dedicaba a las obras [religiosas].”

Y es que la familia Aycinena y el partido conservador estaba íntimamente ligados con los principales personajes del clero desde la época colonial, dado el poder político y económico que la iglesia tuvo durante ese período y que todavía mantenía a pesar de haber sido considerablemene debilitada durante la segunda parte del siglo XVIII cuando los reyes de la familia Borbón que asumieron la corona de España.  Mariano de Aycinena, por su parte, era el último hijo sobreviviente del tercer matrimonio de Juan Fermín de Aycinena, quien fuera el marqués de Aycinena, único título nobiliario que había en Centroamérica.

Por si esto no fuera poco, en 1855 el gobierno de Guatemala estaba  a cargo del capitán general Rafael Carrera, quien ya había firmado con la Santa Sede un Concordato otorgándole numerosos privilegios a los miembros del clero en 1852.  La República se había convertido así en un estado católico que sirvió de refugio para las órdenes religiosas que eran perseguidas en muchas otras naciones de América Latina por los gobiernos liberales anticlericales que en ellas se establecieron.

Con estos antecedentes, se entiende mejor lo que cuenta Hernández de León: “todo el día 22 se mantuvo el cuerpo de don Mariano expuesto en su propia casa (Nota de HoyhistoriaGt: ubicada en donde hoy en día se encuentra el Edificio “El Centro” en la Ciudad de Guatemala), por donde desfilaran los representantes de todas las congregaciones; el 23 de  las seis de la mañana fue llevado en hombros de frailes a la iglesia del Carmen; se le recitaron misas a porrillo, hasta las ocho que se cantó la misa de cuerpo presente.  A las cuatro y media de la tarde, con un inmenso acompañamiento de particulares, salió de la Catedral el Venerable Cabildo eclesiástico, su cohorte de coros y colegio, la hermandad de San Juan de Dios, los miembros del Ayuntamiento y el déan don José María Barrutia. Terminadas las funciones en el Carmen, al caer la tarde del 23, fue sacado de nuevo el cádaver con dirección al Hospital, de donde salió la hermandad a recibirlo y conducirlo a la capilla que se le preparara.  Pasó allí la noche del 23 entre salmos y rezos y el 24, después de la misa mayor, todos los sirvientes de la casa de caridad tomaron de nuevo el cadáver y lo trasladaron a la capilla del cementerio, en donde fué sepultado.”


BIBLIOGRAFIA:

  • Hernández de León, Federico (22 de enero de 1926). “El Capítulo de las Efemérides. 1855, 22 de enero: muere don Mariano de Aycinena“.  Guatemala: Nuestro Diario, Talleres SELCA.

21 de enero de 1849: el diplomático Elijah Hise se convierte en el primer encargado de la embajada de los Estados Unidos ante el gobierno de la República de Guatemala

21enero1849
La ciudad de Guatemala vista desde el sur aproximadamente en 1870.  Pintura de Augusto de Succa.  En el recuadro: el diplomático estadounidense Elijah Hise, quien fue el primer encargado de la embajada de los Estados Unidos en Guatemala en 1849.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno del estado independiente de Guatemala fue reconocido por el gobierno de los Estados Unidos en 1844, pero los cambios politicos en la region centroamericana se siguieron sucediendo a una velocidad vertiginosa hasta que finalmente el capitán general Rafael Carrera fundó la República de Guatemala el 21 de marzo de 1847 y se convirtió en su primer presidente.

El gobierno de los Estados Unidos estableció oficialmente su embajada en Guatemala el 21 de enero de 1849, la cual estuvo interinamente a cargo del diplomático Elijah Hise por disposición del presidente James K. Polk hasta el 23 de junio de ese año en lo que el gobierno norteamericano retiró a su embajador de la república debido a la inestabilidad que existía en la misma.

Hise nació el 4 de julio de 1802 en el estado de Pennsylvania, y luego se mudó junto con su familia a Russelville, Kentuky en donde hizo su carrera política. Se graduó de la Universidad de Transilvania en Lexington, en donde estudió derecho y posteriormente fue electo a la Casa de Representantes del estado en 1829, cuando solamente tenia 27 años de edad.  Posteriormente, Hise intentó ser el secretario del estado de Kentucky en 1836, pero no ganó la elección. Tras terminar su mission diplomática en Guatemala en 1849, Hise fue miembro del Congreso de los Estados Unidos hasta su muerte, el 8 de mayo de 1867.  Por su labor por el estado de Kentucky, el poblado de Hiseville fue nombrado en su honor.

En cuanto a la embajada en Guatemala, ésta no volvería a ser ocupada sino hasta el 18 de abril de 1853, por el conflictivo diplomático Solon Borland, quien ya había tenido una tormentosa carrera militar y política en los Estados Unidos. Borland era el embajador ante todos los estados que se habían formado en la región e inmediatamente después de su llegada a Managua, hizo un llamado a su gobierno para que repudiara el tratado de Clayton–Bulwer que se había firmado con la Gran Bretaña, y para que el ejército estadounidense ayudara a los hondureños contra los ingleses. Aunque dejó la region el 31 de diciembre de 1854, su trabajo en Nicaragua dió pié para la invasion de los filibusteros de William Walter en ese país, lo que provocó la Guerra Nacional que unificó a los ejércitos centroamericanos contra los estadounidenses en 1856.


BIBLIOGRAFIA:

 


10 de enero de 1932: el gobierno del general Jorge Ubico desmantela al incipiente Partido Comunista Guatemalteco

10enero1932
El Cementerio General de la Ciudad de Guatemala a finales del siglo XIX.  En este recinto se hacían las reuniones clandestinas de los miembros del Partido Comunista Guatemalteco en la década de 1930, aprovechando los cortejos fúnebres para pasar desapercibidos.  En el recuadro, el general Jorge Ubico.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Desde la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en octubre de 1929, la economía guatemalteca se había ido a pique, causando un sinnúmero de problemas entre la población. Para tratar de arreglar la situación, el Gobierno decidió hacer un préstamo de dos millones y medio de dólares a la compañía sueca Svenka Tansticks Antiebologet a cambio de una concesión de monopolio en la fabricación de fósforos, y otorgar a la United Fruit Company la construcción de un moderno puerto en el Pacífico, ambos con gran oposición de numerosos grupos sociales; pero cuando se empezaron a hacer los avalúos de las garantías, la cosecha de café no fue suficiente pues el precio del grano se había desplomado por la Gran Depresión, lo que obligó al gobierno a desistir de los contratos mencionados y reajustar el presupuesto recortando el gasto público.

Ya para agosto de 1930 era imposible pagar a los empleados públicos y frente a la Tesorería Nacional se veían a diario columnas de funcionarios en espera de sus sueldos atrasados, provocando que a finales de ese mes renunciara en pleno el gabinete del presidente Lázaro Chacón. Por otra parte, la crisis también afectó al sector privado, llegando al colmo de que en los meses de octubre y noviembre de 1930 varios comercios fueron incendiados por sus propietarios para cobrar el seguro ya que era más rentable eso que tratar de subsistir normalmente.

El 12 de diciembre de ese año se hizo público que el general Chacón había sufrido de un derrame cerebral el 10 de ese mes, lo que dió lugar a una grave crisis política con varios presidentes interinos y golpes de estado, de la cual salió victorioso el general Jorge Ubico, con apoyo del embajador norteamericano Whitehouse y de la United Fruit Company. Ubico tenía el apoyo del Departamento de Estado dada su excelente relación con la compaña frutera estadounidense, y su fama de excelente administrador y hombre fuerte.

Luego de que el gobierno estadounidense no reconociera al gobierno de facto del general Manuel María Orellana, hizo presión para que éste renunciara en favor del licenciado José María Reina Andrade, a quien a su vez le exigió que convocara a elecciones en las que se presentó el general Jorge Ubico y ganó por inmensa mayoría el 7 de febrero de 1931. Luego de tomar posesión el 14 de ese mismo mes, la sociedad guatemalteca pronto se dió cuenta de que el régimen del general Ubico era muy similar al del licenciado Manuel Estrada Cabrera, de quien fuera Ministro de Fomento y para quien fungió como jefe político en Retalhuleu y en Alta Verapaz.

Ya en el poder, Ubico atacó los movimientos de huelga que hubo en el país, principiando con la que estaba ocurriendo en la única fábrica de cemento del país, apresando a los líderes del comité de huelga en el momento en que discutían con los empresarios sobre las reivindicaciones obreras y accediendo a dejarlos en libertad el 1 de mayo, luego de que las organizaciones obreras accedieran a que el desfile conmemorativo del Día de Trabajo se limitaría a las condiciones impuestas por la policía. Posteriormente apresó a los líderes indígenas del municipio de San Antonio Las Flores que se habían lanzado a la huelga en protesta por la situación laboral de los campesinos guatemalcos en general, y cómo ésta se había agravado con el desplome de los precios mundiales del café.

Aprovechando la crisis capitalista que se estaba extendiendo por todo el mundo, surgieron partidos comunista en muchos países y Guatemala no fue la excepción. El incipiente Partido Comunista Guatemalteco (PCG), inspirado en el exitoso movimiento que estaba liderando Farabundo Martí en El Salvador, celebraba sus reuniones en el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala aprovechando las multitudes de los cortejos fúnebres para pasar inadvertidos, e imprimía manifiestos en Quetzaltenango y en la Ciudad de Guatemala, los cuales eran deslizados durante la noche por debajo de las puertas de las casas. En ellos, los comunistas atacaban la decisión gubernamental de implantar la cédula de vecindad obligatoria como medida de control de la población y hacía denuncias acerca de los campesinos y obreros que estaban en prisión y contra la explotación que sufrían los indígenas en las fincas del país (algo que ya habían expresado representantes de los 48 cantones de Totonicapán en un extenso campo pagado que fue reproducido en octubre de 1930 por los principales periódicos del país). Los comunistas guatemaltecos hacían acusaciones específicas contra los dueños de los ingenieros azucareros en Santa Lucía Cotzumalguapa y contra la única fábrica de cerveza en el país, y llamaban a seguir el ejemplo de los campesinos salvadoreños para derrocar al gobierno de Ubico y sustituirlo por el de la “colectividad obrero-campesina“.

Dada la agitación que ya existía en El Salvador y la grave crisis económica todavía imperante en todo el mundo, Ubicó decidió actuar rápidamente contra el PCG y a fínales del mes de noviembre de 1931 inició una ola de arrestos que tuvo éxito debido a la debilidad y al trabajo desorganizado del partido comunista. El gobierno guatemalteco envió tropas del interior del país y acordonó la capital, allanando los barrios de la misma, en donde encontraron propaganda y una lista de los miembros del PCG los cuales, de acuerdo a varios autores, oscilaban entre 250 y 400 en todo el país. Luego, el 4 de enero capturaron a algunos de los principales dirigentes comunistas y el 12 aprehendieron a Juan Pablo Walnwright, un influyente líder comunista hondureño que había promovido huelgas en contra de las fruteras estadounidenses en Honduras.  A Walnwright lo capturaron en la estación central del ferrocarril.

Con estos resultados, el 10 de enero de 1932 la prensa comenzó a dar información sobre el desmantelamiento de un “complot comunista” dirigido contra el presidente guatemalteco y que debía haber tenido lugar 1 de enero. Los miembros del PCG que todavía quedaban libres hicieron circular un manifiesto en el que pedían la liberación de todos los presos hasta el momento, pero todos fueron finalmente capturados a finales del mes de enero, dando por terminada su organización.

A principios de febrero, el gobierno inició el proceso contra el PCG, señalando que actuaba “bajo influjo, dirección y apoyo económico del Soviet ruso” y que quería “lograr por todos los medios establecidos la creación de una República Soviética en Guatemala y Centroamérica, gobernada por obreros y campesinos“. El fiscal pidió por ello la pena de muerte y la sentencia dictada el 9 de febrero fue confirmada por la corte marcial el 14 del mismo mes, a un año exacto de la toma de posesión del general Ubico.

Ubico conmutó la pena de muerte por quince años de prisión a nueve de los acusados, no así a Juan Pablo Wainwright quien fue fusilado el 18 de febrero a las 4 de la tarde en la Penitenciaría Central, ya que éste había escupido a Ubico cuando éste en persona lo interrogaba. Aunque trató de suicidarse cortándose las venas, fue fusilado y murió gritando: “¡Viva la Internacional! ¡Viva la clase obrera!”.

Para celebrar el fin de esta amenaza, el gobierno guatemalteco organizó una gran manifestación anticomunista para el domingo 14 de febrero, en el que se destacó la participación del Partido Liberal Progresista del general Ubico, del Partido Fascista de Guatemala (recientemente constituido por guatemaltecos de origen italiano admiradores del dictador Benito Mussolini) y de la Sociedad Israelita “Maguen David“. A la cabeza de la manifestación, que reunió aproximadamente a diez mil personas, iban los miembros de la Asamblea Legislativa y miembros del cuerpo diplomático, y terminó con un Te Deum en la catedral en presencia del arzobispo Luis Durou Sure.


BIBLIGRAFIA:

  • Asturias Morales, M. (28 de julio de 1930) “Levantamiento de indígenas de Totonicapán“.  Guatemala: Nuestro Diario
  • — (29 de julio de 1930) “El levantamiento de ayer en Totonicapán“.  Guatemala: Nuestro Diario
  • Cano, Manuel S. et. al. (16 de octubre de 1930) “Manifiesto de los indígenas de Totonicapán al Presidente” Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  • Díaz Romeu, Guillermo (1996). «Del régimen de Carlos Herrera a la elección de Jorge Ubico»Historia general de Guatemala. 1993-1999 (Guatemala: Asociación de Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo) 5: 37-42. Archivado desde el original el 12 de enero de 2015.
  • Hernández de León, Federico (29 de noviembre de 1930). “Incendio de los Almacenes “Van der Henst”. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza & Cía.
  • Taracena Arriola, Arturo (30 de mayo de 2011) “El Partido Comunista de Guatemala y el Partido Comunista de Centroamérica 1922-1932“. El Socialista Centroamericano.
  • Time Magazine (1930). «Wrong horse No. 2»Time magazine (en inglés) (Estados Unidos).
  • — (1931). «We are not amused»Time magazine (en inglés) (Estados Unidos).
  • — (1931). Died. General Lazaro Chacon, 56, President of Guatemala (en inglés). Estados Unidos.

29 de noviembre de 1930: se produce otro incendio de un comercio en la ciudad de Guatemala, esta vez en los almacenes “Van den Henst”

29noviembre1930
Composición de varios anuncios de varios comercios tratando de vender sus artículos o servicios durante la grave crisis de 1930 en Guatemala.  Imágenes tomadas de “Nuestro Diario” y de “El Imparcial“.

La situación económica de la segunda mitad de 1930 era caótica en Guatemala, como resultado directo de la Gran  Depresión.  El desempleo se había disparado, y las fábricas dejaron de alquilar locales grandes para reducir costos, almacenando su equipo en espacio más reducidos.  Los comerciantes de la Ciudad de Guatemala, desesperados, habían recurrido a prenderle fuego a sus negocios para cobrar el seguro, lo que les representaba más ingresos.  Y el gobierno del general Lázaro Chacón, no encontraba los mecanismos adecuados para paliar la crisis, al punto que todo su gabinete le presentó la renuncia en pleno, y poco después otros ministros fueron renunciando individualmente.

La serie de incendios provocados se inició a finales de octubre, con el incendio del almacén “El Barato”, en donde no solamente perdió la vida el propietario, José García, sino que también se perdió el archivo histórico de la familia Aycinena, cuya mansión estaba a un costado del negocio incenciado;  luego siguieron otros incendios similares y el 29 de noviembre se produce el del almacén Van der Herst. Pero para cuando ocurrió este siniestro era más que evidente que los incendios eran provocados.

En el caso de este almacén, ubicado en la séptima avenida sur entre la novena y décima calle, el incendio se inició alrededor de las 12:30 am y fue advertido por los vecinos quienes avisaron a la policía; de acuerdo a los reporteros de “Nuestro Diario”, la Casa Van der Henst y Cía., tenía un fuerte seguro que ascendía a la suma de ciento treinta mil quetzales.

Reproducimos a continuación la nota policíaca que reprodujo “Nuestro Diario” aquel 29 de noviembre de 1930, sin agregar comentario alguno, para que el lector se de una idea exacta de la situación que se vivía en esa época:

“[…] anoche, a las doce y veinte minutos, el agente que cubría la línea de la séptima avenida sur del cantón, dió la señal de alarma, con motivo de desarrollarse un incendio en el interior de la casa del almacén “Van der Henst” contiguo al local que ocupa la sastrería denominada “The Gentleman” propiedad del señor Ramón Rosales. Por cierto, ya viene a sumar un número crecido de esta clase de accidentes registrado durante los últimos días.

[…] se despachó el auxilio correspondiente […], pero no obstante haberse desplagado la mayor actividad, fue totalmente imposible salvar la mercadería y mueblaje del ya citado almacén, por lo cual se supone que dicho incendio haya sido provocado de antemano por los propietarios de dichos centros de negocios, pues la violencia con que se desarrolló el incencio, no puede provocar otra clase de ideas más que la expresada.

 

[…] no se registró ninguna desgracia personal, pero […] las indagaciones que se verificaron, resulta que tanto el presitado almacén “Van der Henst” como la sastrería “The Gentleman” aparecen asegurados, el primero no se sabe por qué cantidad y el segundo por el dicho de su propio dueño, se sabe que estaba asegurado por la cantidad de cinco mil quetzales en la Compañía Guardia.

[…] todo contacto de incendio quedó completamente cortado a la una antes del meridiano del día de hoy, por lo cual, como última medida se procedió a nombrar el cuerpo de guardia.

La situación empeoró en los días siguientes, culminando con el derrame cerebral del presidente Lázaro Chacón el 12 de diciembre de ese año, lo que dió lugar a varios cambios de presidente y golpes de estado antes de que los Estados Unidos y la United Fruit Company forzaron a que fuera electo el general Jorge Ubico e iniciara su gobierno el 14 de febrero de 1931.


BIBLIOGRAFIA:


8 de enero de 1871: el soldado sublevado Timoteo Jiménez ataca a la guardia presidencial del mariscal Vicente Cerna

8enero1871
El antiguo Palacio del Ejecutivo en la Ciudad de Guatemala, en donde un soldado sublevado atacó a la guardia del mariscal Vicente Cerna.  En el retrato:  el mariscal Cerna.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Luego del levantamiento del mariscal Serapio Cruz (tata Lapo) quien fue derrotado y muerto en Palencia por las fuerzas del general Antonio Solares (tata Tonino) en enero de 1870, la calma retornó a Guatemala, la cual, de acuerdo a los historiadores de la época “se asemejaba a un enorme convento“. Las actividades administrativas giraban en torno a hechos sin mayor importancia, y la tranquilidad de la vida en la capital no era interrumpida por nada.  Es por ello que el incidente que ocurrió el 8 de enero de 1871, cuando un soldado se rebeló contra la guardia presidencial y le hizo frente él solo, alteró profundamente el ánimo del presidente, el Mariscal Vicente Cerna.

De acuerdo al historiador Federico Hernández de León, los hechos ocurridos el 8 de enero de 1871 fueron un presagio de la derrota que sufriría el gobierno conservador de Cerna seis meses después a manos de la revolución liberal.  Hernández de León describió así los hechos de aquella noche:

“El 8 de enero de 1871 fue domingo; por la noche, un poco antes del toque de silencio, pasaba el oficial José Domínguez por el pasadizo que, en el antiguo edificio de los capitanes generales, cominicaba la planta de las oficinas del ejecutivo, con la de la comandancia general de las armas.  En ese pasadizo se encontró con el soldado Timoteo Jiménez y después de un altercado violento, el soldado sacó un puñal y se lo hundió en el pecho a su jefe. Vacilante llegó hasta el cuerpo de la guardia el oficial Domínguez, dió aviso de lo que ocurría y cayó, de golpe, sin vida.”

“Los soldados de la guardia, diseminados en el cuerpo principal, acudieron a tomar sus armas; en aquél momento se presentaba el soldado Jiménez y hacía alto a los compañeros que pretendían armarse.  Y como viera que los soldados se dirigían a tomar sus armas se echó a la cara la carabina que llevaba e hizo fuego.  A la detonación acudió gente: Jiménez como un héroe de leyenda desargaba sus armas y, de cada disparo, caía un soldado.  En tanto que requería otra carabina, acometía a sus compañeros con el puñal con tan certero golpe, que siempre había uno que sacaba la piel destrozada.  Mientras tanto él, a su vez, esquivaba cuanta agresión le iba dirigida.”

“La guaria que se hallaba a la puerta de la entrada del ejecutivo, acudió presurosa, lo mismo que el batallón Pinula.  Al llegar al punto de la tragedia, se veía un hombre solo, luchando contra veinte.  En cuando el héroe alcanzó a ver a los pinulas, dirigió su arma contra ellos y disparó, acertando el tiro al oficial Paredes y a un corneta.  En un esfuerzo extraordinario, el soldado hizo un último disparo y saltando como un tigre sobre la malezas, brincó sobre sus agresores y quiso ganar la puerta de salida.  Dos soldados pinulas lograron asirlo por la espalda y arrebatarle la carabina que llevaba; pero rápido logró herir con un puñal a los dos soldados y emprendió la carrera, en busca de la salida.”

“Al paso halló un soldado que llevaba su arma cargada; se la arrebató y siguió hacia la puerta principal; cayó sobre la guardia y habría por fin logrado la escapada, a no ser que el cabo de la guardia le saliera alpaso y le hundiera toda la bayoneta de su arma en el vientre, matándolo en el acto.”

“¿Cuál fue el balance? Muertos dos oficiales José Domínguez y José María Paredes; muertos también dos soldados; y heridos seis soldados más, de gravedad, fuera de otros que apenas presentaban lastimaduras y rasguños. Un solo hombre, rodeado de hombres armados y dispuestos a la lucha, había ocasionado aquel desastre.”

Aquel hecho sangriento sin aparente justificación fue un fiel reflejo de lo que ocurriría en junio de ese año, cuando los liberales se alzaron en la región de Los Altos y avanzaron prácticamente sin encontrar resistencia hasta finalmente derrocar a Cerna y hacer su ingreso triunfal a la Ciudad de Guatemala el 30 de junio de 1871.


BIBLIOGRAFIA:

  • Hernández de León, Federico (8 de enero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 8 de enero de 1871, un incidente sangriento en palacio”. Guatemala: Nuestro Diario.

24 de septiembre de 1930: se realizan las honras fúnebres a las cenizas del ex-presidente Carlos Herrera, quien falleció en exilio voluntario en Francia

24septiembre1930
El vapor para transporte de banano SS Albangarez de la United Fruit Company que llevó los restos del ex-presidente Carlos Herrera a Guatemala.  En el recuadro: el expresidente Herrera.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras el golpe de estado del 5 de diciembre de 1921 con el que Guatemala regresó al cabrerismo en la figura del general José María Orellana, el expresidente Carlos Herrera partió al exilio voluntario en Francia en donde vivió alejado de la política hasta su muerte, en julio de 1930.

Tras su fallecimiento, sus restos fueron trasladados a Guatemala a donde arribaron a las 7:30 de la mañana del 23 de septiembre de ese año para que, por orden del presidente Lázaro Chacón, se le rindieron honores como General en Jefe del Ejército. Irónicamente, las cenizas de Herrera llegaron a Puerto Barrios en el vapor bananero SS Albangarez de la United Fruit Company, y luego fueron transportados hasta la ciudad de Guatemala por un tren de la International Railways of Central America, empresa también propiedad de la frutera estadounidense, que fue la que patrocinó el golpe de estado en su contra en 1921.

En Puerto Barrios fue recibido por la comandancia local y los ministros de Gobernación Castillo Monterroso, de Fomento Aguilar Valenzuela, y el de Agricultura, Manuel María Herrera, quien además era sobrino del ex-presidente. Luego, los restos de Herrera fueron conducidos por tren hasta la Ciudad de Guatemala, y de allí al local que ocupaba la Lotería del Hospicio en la décima avenida sur y que fue convertido en capilla ardiente por orden del presidente Chacón.

La compañía de cadetes de la Escuela Politécnica montó guardia toda la noche y muchas personas de todas las clases sociales pasaron a presentar sus respetos al fallecido.

A las 10 de la mañana del 24 de septiembre, partió el cortejo fúnebre acompañado de escolta militar y de los Boy Scouts, quienes habían iniciado sus actividades en Guatemala durante el gobierno de Herrera.  El cortejo fue seguido por numerosas personas, entre las cuales se encontraban miembros del Estado Mayor, diputados y ministros de Estado.

El cortejo llegó al Cementerio General de la ciudad, en donde las cenizas fueron depositadas en el mausoleo de la familia Herrera que estaba a la entrada del camposanto, a mano derecha. Y allí, frente a los familiares, a miembros del gobierno y del cuerpo diplomático, el diputado Marcial García Salas, representante de la Asamblea Legislativa, dió el discurso de rigor en el que indicó que la última voluntad de Herrera era que sus restos descansaran en Guatemala.

Luego del discurso de la Asamblea, el señor Mayora estuvo a cargo del discurso en representación del gobierno, para dar paso luego al licenciado Eliseo Solís quien habló en representación del presidente Chacón y del Ejército.

Luego de los actos oficiales, el padre Centeno, de Santa Lucía Cotzumalguapa llegó a rezar a la tumba de Herrera, enviado por los trabajadores de las fincas de Escuintla que habían pertenecido al fallecido ex-presidente.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturias Morales, M. (23 de septiembre de 1930) “El solemne sepelio” Guatemala: Nuestro Diario. Muñoz Plaza y Cía.
  • — (24 de septiembre de 1930) “Funerales bajo el cielo” Guatemala: Nuestro Diario. Muñoz Plaza y Cía.

5 de julio de 1920: el presidente Carlos Herrera compra en cincuenta mil dólares la renuncia del Ministro de Hacienda Adrián Vidaurre, un importante líder cabrerista

5julio1920
Principales colaboradores del presidente Carlos Herrera en 1920; el licenciado Adrián Vidaurre aparece en primera fila la derecha del presidente.  En el recuadro, uno de los recibos que firmara Vidaurre por cincuenta mil dólares sin especificar justificación alguna.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y Nuestro Diario.

Adrián Vidaurre, ex-Auditor de Guerra y presidente de la Asamblea Legislativa, fue el principal líder del cabrerismo que negoció con los conservadores del Partido Unionista la caída del presidente liberal Manuel Estrada Cabrera en 1920 y dejar en su lugar al ciudadano Carlos Herrera, un rico productor de azúcar que hasta entonces había tenido un papel mínimo en la política nacional, aunque había diputado por Santa Lucía Cotzumalguapa, por muchos años. A cambio de su colaboración, a Vidaurre le fue entregado el puesto de Ministerio de Hacienda, además de otros tres ministerios para diputados cabreristas.

Ya en el gobierno, Herrera mostraba por Vidaurre una deferencia especial, considerando que éste tenía mucho estadista, dado que había sido uno de los principales colaboradores del licenciado Estrada Cabrera durante su largo gobierno.  Y esto lo aprovechó Vidaurre para estar todo el tiempo posible con el nuevo presidente, y evitar así que los “cachurecos” conservadores del Partido Unionista lo controlaran.

Los unionistas se dieron cuenta pero no podían hacer nada.  Pero el 5 de julio de 1920 la situación cambió. Durante una manifestación unionista en la que se exigía justicia pronta contra ex-cabreristas, los ánimos se exaltaron a tal punto, que el ministro de la Guerra, el unionista conservador Emilio Escamilla Hegel, tuvo que dar vuelta a unas ametralladoras para que no atacaran a los manifetantes cuando éstos vociferaban frente a la casa presidencial.  Tras esto, Escamilla y el líder unionista José Azmitia convencieron a los manifestantes a reunirse en la casa del partido y allí, tras varias horas el elemento obrero pidió a gritos que saliera Vidaurre del gobierno. Entonces, una comisión de los unionistas fue a visitar al presidente a solicitarle que le pidiera la renuncia al ministro de Hacienda, pero el presidente se negó en repetidas ocasiones.

Mientras estaba todavía la delegación unionista, llegó Vidaurre junto con el Presidente del Poder Judicial, José Beteta, ambos en estados de ebriedad, y al enterarse del motivo de la reunión montó en cólera. Vidaurre, borracho como estaba, empezó a insultar al presidente, a los unionistas y al Ministro de la Guerra, Emilio Escamilla, con todo tipo de improperios, sin importarle que estuvieran también presentes el ministro de Relaciones Exteriores, el subsecretario de Relaciones, el Ministro de México, el primer Designado y el periodista Federico Hernández de León.

De acuerdo a Escamilla, Vidaurre exclamó colérico y entre insultos soeces: “No, yo no volveré al ministerio si usted no me llama por un acuerdo gubernativo en el que, además, se me darán todas las satisfacciones del caso por las ofensas recibidas. Ya no hay principio de autoridad.  Ya el pueblo hace lo que le da la gana. Atenta contra altos funcionarios del gobierno sin castigo alguno.  Por allí andaba huyendo el Presidente del Poder Judicial por los cercos de chichicaste.  Y cuando el jefe de la Plana Mayor, en cumplimiento de su deber, les quiera parar los pies, el propio ministro de la Guerra les quita las ametralladoras.  No, yo no vuelvo si no me llaman por un acuerdo dándome todas las satisfacciones del caso.”

Todos los asistentes guardaban un profundo silencio.  El presidente solamente atinó a pasarse el índice por el ojo derecho, murmurando algunas palabras.  Nadie entendía cómo una persona tan odiada e impopular como Vidaurre pretendía imponerse de aquella manera al presidente de la República.

Aquel fue el final de la reunión, pero más tarde, ese mismo día, Vidaurre regresó más calmado a la casa presidencial a pedir a Herrera que le diera una concesión por cien mil árboles de caoba en El Petén a cambio de su renuncia.  Cuando Herrera se negó, le pidió entonces cien mil dólares a cambio de la mencionada renuncia.  Finalmente, tras regatear un poco, Herrera accedió a darle cincuenta mil dólares al ahora exministro, sin saber exactamente de donde sacarlos.

Al día siguiente, Herrera llamó de urgencia al ministro Escamilla y le leyó la carta en que aceptaba la renuncia de Vidaurre, en forma corta y clara.  Tras leerla a Escamilla, éste estuvo de acuerdo pues el presidente Herrera todavía no había sido electo oficialmente y solamente servía en calidad de presidente interino. Poco después, Vidaurre fue enviado a Cuba como ministro plenipotenciario, con todos los gastos de viaje pagados y un sueldo de 1000 dólares mensuales.

No era la primera vez que Vidaurre recibía cincuenta mil dólares del gobierno de Herrera.  El 11 de abril de 1920, cuando ya era presidente Herrera pero todavía estaba peleando desde “La Palma” el licenciado Estrada Cabrera, Vidaurre firmó un recibo al licenciado Alberto Mencos, ministro de Fomento en ese momento, en los siguientes términos y sin detallar el motivo de la entrega:

He recibido del Sr. Ministro de Fomento, don Alberto Mencos, 48,000 cuarenta y ocho mil dólares, y 40,000 moneda nacional.

Guatemala, 11 de abril de 1920

(f.) A. Vidaurre


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturias Morales, A. (29 de julio de 1930) “La Lámpara de Aladino” Guatemala: Nuestro Diario
  • Escamilla, Emilio (27 de agosto de 1930) “Una carta del señor Emilio Escamilla”. Guatemala: Nuestro Diario
  • Hernández de León, Federico (19 de julio de 1930) “La actuación política de don Carlos Herrera”. VI Guatemala: Nuestro Diario.
  • Montúfar, Rafael (1923) “Caída de una tiranía“. Guatemala: Sánchez y de Guise.

19 de julio de 1930: perpetran el “Crimen de la 9a. avenida”

19julio1930
Anuncio publicitario de un automóvil Marmon 34 color amarillo canario, similar al utilizado por los autores del crimen de la 9a. avenida.  En el recuadro, retrato de la señora Mercedes Estrada viuda de Blanco, víctima del horrendo crímen.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y Nuestro Diario.

En medio de una vorágine de problemas que afrontaba el gobierno del general Lázaro Chacón derivado de la Gran Depresión, se produjo un horrible crimen contra la señora Mercedes Estrada viuda de Blanco y dos de sus damas de servicio en su propia casa en a novena avenida de la Ciudad de Guatemala.  Aquel crimen conmocionó a la sociedad guatemalteca, al punto que el propio presidente exigió que se resolviera lo antes posible y hubo llamados exigiendo que a los culpables se les aplicara la pena de muerte.

Reproducimos a continuación una combinación de las crónicas sobre cómo ocurrieron los hechos, las cuales fueron publicadas en el periódico “Nuestro Diario” el 21  y el 25 de julio de 1930:

Fueron tres mujeres las víctimas de este cruel asesinato, quienes se llamaban así: doña Mercedes Estrada Cerezo viuda de Blanco, casada en segundas nupcias con el señor don Arturo Vengoechea (este apellido colombiano se acostumbra escribir en aquella nación con V. dental) y divorciada del mismo señor nombrado ultimamente; se hace constar que el señor Vengoechea acotumbraba firmar con la misma era descrita según lo afirman los familiares don Manuel Estrada Rodríguez y Salvador Estrada Rodríguez.  La señora Estrada viuda de Blanco contaba con sesenta y cinco años de edad y disfrutaba de una situación económica solvente.

La otra víctima es una sirviente de nombre Romualda Martínez recién llegada a la casa, ladina, vestida de mengala, que vivía maridablemente con Antonio García con domicilio en la doce avenida sur y veintitrés calle; la tercera es otra sirvienta Alejandra N. nativa de Chimaltenango que ya tenía algún tiempo de servir a la señora Estrada viuda de Blanco; dichas víctimas fueron levantadas por el señor juez primero de paz y a quienes se les practicó la correspondiente autopsia.[…]

En la vecindad de la casa de la señora Estrada está establecida la floristería de doña Alicia Contreras de Urréjola.  El viernes por la tarde pasó la señora Estrada a ese establecimiento con el objeto de encargar una canasta de flores, que había de enviar al matrimonio Orantes-Martínez Garrido, que se celebraba el sábado.  En la  mañana de este día, a las doce, todavía mandó a su sirvienta Alejandra, a la casa de la señora doña Trinidad de Samayoa a preguntar cuál era la dirección de la familia Martínez Garrido.

[De acuerdo a las investigaciones de la policía] el sábado, poco tiempo después del mediodía, diez y nueve de los corrientes, y alrededor de la una de la tarde, se reunieron los individuos Blanco, Felice, Asturias, Caceros, Berducido el chófer Ramírez, en una cantina situada en la avenida de Santa Elena, sita entre noveva y décima calles, ponientes disponiéndose a tomar licor; se hace constar que dicha reunión obedecía a un plan preconcebido, por los sucesos que en seguida se desarrollaron; después de permanecer en dicha cantina donde despacha una mujer blanca, naringoncita (nariz recta) y un hombre.

Se dirigieron Blanco y compañeros, tripulando un carro color amarillo canario, capota de lona y número de matrícula del presente año: cuatrocientos setenta y tres, marca Marmon, propiedad de Eloísa Velásquez, concubina de Felice, por la trece calle hasta llegar a la novena avenida, cruzando en puente de Chispas con dirección hacia el norte y parándose frente a la casa número treinta y ocho; el primero en descender del carro fue Juan Emilio Blanco, procediendo a tocar la puerta, la cual la abrió una sirvienta, que reconociéndolo como familiar de la señora viuda de Blanco, le dijo que pasara adelante.

Se hace constar que Juan Emilio Blanco, es pariente política de la señora, por ser sobrino del primer esposo, don Eduardo Blanco; acto seguido, bajaron los demás compañeros de Blanco, penetrando todos a la casa de doña Mercedes, cerrando la puerta y quedándose uno de ellos custodiando el zaguán; después se desarrollaron los asesinatos de las tres personas que habitaban la casa, comenzando por doña Mercedes, que se encontraba durmiendo la siesta, creyéndose que simultáneamente se cometió el de la sirvienta vestida de mengala, que se encontraba en el interior; la otra sirvienta había salido a traer unos dulcos y al regresar fue agarrada en el zaguán por el que allí se encontraba, cogiéndola del cuella y entrándola cargada con el otro brazo hacia el interior.

[…] Un perrito colocho, de color blanco, se encontraba adentro y el que no ladró al reconocer a Juan Emilio Blanco como frecuente visitador de la casa, habiéndole hecho cariño y poniéndose a jugar con él.  Después de tener la convicción de que las víctimas quedaban exánimes, se dedicaron a abrir los armarios, saqueándolos y robando un lote de alhajas que envolvieron en un paquete pequeño, y algo en efectivo; acto seguido se retiraron saliendo sigilosamente uno en pos de otro.

Una de las sirvientas de la señora viuda de Blanco, pasó el sábado por la tarde frente a la floristería a donde se había encargado la confección de la canasta, la dueña al verla pasar la llamó para decirle que le avisara a la señora que la canasta estaba hecha, respondiéndole la sirvienta que no podía hablar con su patrona por encontrarse ésta “muy ocupada”. Al poco rato de la floristería se le envió un recado para saber si quería o si ya no deseaba la canasta para deshacerla y aprovechar lo que se pudiera de las flores que se habían perdido.  Como no le abrieron la puerta a pesar de las repetidas llamadas que en ella se hicieron, la señora Urréjola envió un aviso a la señora Clara Villacorta de Goicolea, pariente de la ahora fallecida y ésta a su vez avisó a la señorita Concha Estrada de la Hoz [quien residía en la 10a. avenida sur 28], que poseía un llavín de la casa.

El lechero que llegaba cotidianamente a la casa para entregar la leche del consumo, en la mañana del domingo, estuvo llamando inútilmente, hasta que se fastidió y se fue en vista de que ninguno le abría.  Como la señora Estrada se quedaba algunas veces a almorzar o a comer en casa de algún familiar o de una de sus amistades, en realidad su ausencia no causó mayor extrañeza.

Luego del llamado de la señora de Goicolea, la señorita Estrada de la Hoz acudió [el domingo en la mañana] hacia la residencia de la víctima, sin tener la más ligera sospecha del tremendo drama que se había desarrollado en la casa y persona de su pariente.  Haciendo uso del llavín penetró al interior de la casa.  Apenas pasó del zaguán al corredor, vió que en la habitación de enfrente un armario estaba abierto y todos los enseres regados por el suelo.  Este hecho la impresionó vivamente, y sintiendo miedo de continuar adelante, resolvió salir de la casa y avisar a los demás parientes de la señora Estrada, y luego dió aviso a la policía diciendo que al parecer se había cometido un robo en la casa citada.

La policía recibió la llamada telefónica a las 9:50 AM y comisionó al inspector Rodolfo Rojas y a los agentes Salvador Almazán, Ignacio Hurtado y Marcelino Melgar para que fueran al lugar del suceso.  [Cuando penetraron] al interior notaron que un armario se encontraba abierto y todos los objetos esparcidos por el suelo.  Al rato llegó el juez primero de paz, acompañado del susodicho inspector y de los familiares Antonio de la Hoz y Concha de la Hoz, encontrando en el dormitorio dos fallecidas, una de ellas la señora Estrada v. de Blanco y la otra su mengala.

Este crimen sería muy publicitado en su época y se saldó con el fusilamiento de tres de los implicados, Eduardo Felice, Juan Emilio Blanco y Cayetano Asturias, el 2 de mayo de 1931.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturas Morales, M. (21 de julio de 1930) “La espantosa tragedia del sábado recién pasado” Guatemala: Nuestro Diario.
  • — (25 de julio de 1930) “En manos de la justicia los verdaderos autores del espantoso asesinato de la 9a.” Guatemala: Nuestro Diario.

 

25 de julio de 1930: capturan a varios involucrados en el “Crimen de la Novena Avenida” perpetrado contra la señora Mercedes Estrada viuda de Blanco y dos damas a su servicio

25julio1930
De izquierda a derecha: Eduardo Felice, Juan Emilio Blanco y Cayetano Asturias, capturados por el “Crimen de la 9a. Avenida”.  Fotografía publicada en “Nuestro Diario” el 25 de julio de 1930.

Reproducimos a continuación el artículo publicado por el periódico “Nuestro Diario” sobre la captura de los sospechosos de haber perpetrado el “Crimen de la Novena Avenida“.  Ahora bien, es importante poner en contexto que en ese momento, la situación económica del país era muy difícil pues ya estaba siendo afectado directamente por la caída del precio del café derivada de la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en 1929, y las medidas que había tomado el general presidente Lázaro Chacón no habían surtido ningún efecto. Así pues, había un descontento generalizado entre la población.

[…] El velo de misterio en que había quedado encerrado este crimen, tardó muy poco tiempo en romperse.  Según parece, los criminales creyeron que la policía estaba completamente fuera de la pista y cobraron confianza, la que, por suerte, ha contribuido a su perdición.

Hoy en la mañana corrió la voz de que los criminales estaban en poder de la policía, y que habían sido conducidos a la casa presidencial, lo que dió motivo a que una verdadera multitud estuviera casi toda la mañana por esos sitios, con el ansia de ver a los autores del delito de referencia. Pero esa multitud no estaba tranquila, sino sumamente excitada. […] El clamor público pide justicia y pronta.  Según pudimos ver, cuando los presos fueron conducidos de la casa presidencial a la dirección general de la policía, [ésta] hubo de tomar serias precauciones para librar a los criminales de la ira del pueblo, que arrojó algunas piedras, además de los insultos que profirió contra los dichos reos.

Procediendo con toda cautela, y basada en informes y datos […] la policía procedió antenoche a la captura de Juan Emilio Blanco, sobrino político de la principal de las víctimas.  La captura la hizo Vicente Menéndez, comandante de la policía rural del centro, extrayéndolo del callejón Concordia y de la calle diecinueve.  El reo, cuando se vió frente a la policía, hizo resistencia, en compañía de Alejandro Sinibaldi y de Angel Robles, que estaban con él en elmomento de la captura.  Robles estaba armado de un palo.

(Nota de HoyHistoriaGT: el Alejandro Sinibaldi que se menciona en el artículo era nieto del expresidente homónimo que gobernó durante dos días tras la muerte del general J. Rufino Barrios, y abuelo del político guatemalteco también homónimo que se vió involucrado en varios casos de corrupción durante el gobierno del general Otto Pérez Molina).

Una vez en manos de la policía Juan Emilio Blanco, ésta se pudo orienta mucho mejor con los datos que suministró el reo, y se libraron inmediatamente las órdenes para proceder a las capturas de Eduardo Felice, Cayetano Asturias, Alberto Ramírez de oficio chauffer, Joaquín Caceros, Rafael Berducido.  […]

[Eduardo Felice] fue capturado en la madrugada de ayer en la casa de Eloísa Velásquez, con quien cultiva relaciones amorosas. Tal captura se verificó a las tres de la mañana, por el segundo jefe de investigación.  Lo encontró durmiendo aún y lo condujo inmediatamente a la demarcación correspondiente; pero en el trayecto quiso entablar conversación con el jefe de investigación que lo llevaba, preguntándole en qué había parado el crimen de la novena avenida y que si la policía había podido averiguar algo del asunto.

[Cayetano Asturias] tiene antecedentes en los tribunales.  Su hoja de servicios es demasiado conocida por la policía.  Su nombre ha aparecido en letras de molde por hechos demasiado tristes y vergonzosos.  El primer jefe de la investigación, Jacinto Ordónez, fue el encargado de esta captura, la que verificó el día de ayer, a las seis de la mañana.  Cayetano vivía en la casa número 25 de la 3a. calle orienta de esta ciudad. Como no quiso atender a los distintos llamados que se hicieron en la puerta de su casa, la policía procedió a derribarla y penetró al interior, encontrándolo en compañía de su esposa Olimpia, que también está detenida.   Se mostró muy tranquilo e indiferente.  Pocos momentos después de haberlo capturado, se presentó frente a la puerta de su casa un automóvil que había pedido Cayetano, y en el cual según parece, se pensaba marchar.

El reo presenta una cantidad considerable de rasguños en la cara y sobre todo en las manos y se cree que él fue el victimario de la señora Estrada viuda de Blanco, porque al cadáver de dicha señora, se le encontró gran cantidad de pequeñas tiras de piel en las uñas, lo que demuestra que a su muerte precedió una lucha desesperada.

[Joaquín Caceros] es un sujeto mal presentado de fisonomía nada simpática. Su edad parece ser de unos treinticinco años. Soltero.  De la captura de este individuo fue encargado el agente número 7, Leopoldo Morales, quien lo encontró en una casa de la calle dieciseis, entre novena y décima avenidas, el día de ayer entre cuatro y cinco de la mañana.

Daniel Berducido es también un sujeto de mal aspecto, peor encarado y mal vestido. Vivía en la casa de la señora madre de Blanco. Aparenta tener unos treinta y ocho años.  Cuando se le capturó se le encontró un reloj de oro, de bolsillo, con las iniciales A.V., y que la señora de Blanco conservó siempre por haber pertenecido a su segundo esposo el señor Arturo Vengoechea.

[Alberto Ramírez tiene una] fisonomía [que] no es simpática.  El traje, sucio y maltratado,  y además, lleno de roturas.  Tiene una cicatriz en la mejilla izquierda, que hace pensar inmediatamente en una cuchillada.  Este es el conductor del carro Marmon número 473, de color amarillo, propiedad de Eloisa Velásquez (a) “la Locha” y amante de Felice.  Este carro fue el que utilizaronlos criminales para llegar a la casa de la señora viuda de Blanco y para escaparse después en él.  Este chofer dice que él condujo a los criminales a la casa,pero que dejó el carro en poder de ellos, y que se lo devolvieron hasta las dos de la mañana.  Fue capturado en la casa de la Locha, ayer en la mañana, cuando todavía estaba durmiendo.

Dado el interés que el presidente de la república se ha tomado para el pronto esclarecimiento de este asunto, los reos fueron interrogados hoy en la mañana en la casa presidencial, por los jueces primero de paz y quinto de primera instancia, don Víctor Sagastume y licenciado don Alfonso Cifuentes Soto, respectivamente, en unión del secretario del juzgado quinto, bachiller Francisco Barnoya.  El interrogatorio duró dos horas.  El indagado fue Juan Emilio Blanco, que estaba en la segunda demarcación.  Este individuo presenta un golpe contuso en el ojo izquierdo.  Tal individuo visitaba con mucha frecuencia a la señora viuda de Blanco, y según parece, fue el guía de los asesinos para penetrar en la casa, según parece con la intención de robar en ella.  […] se presume que Blanco penetró en la casa, envió a una de las sirvientas a comprar un paquete de dulces, con el objeto de que hubiera la menor cantidad de gente posible.

A continuación fue conducido desde la tercera demarcación Eduardo Felice, para ser indagado.  Presenta algunas mordidas en los brazos.  Para que fue el director “técnico” del crimen.  

El tercer interrogrado fue Cayetano Asturias.  Francamente, el público no comprende cómo y por qué pudo haber estado en libertad este individuo, que ha sido condenado ya en otras ocasiones por distintos delitos (robos y hechos de sangre).  Ha demostrado este individuo, como ya lo indicamos, una sangre fría asombrosa.

Estos son los datos que hemos podido obtener hasta este momento, y que no podemos ampliar porque la causa está en sumario, pero según informes que tenemos, hoy mismo será elevada a plenario, por haber cantado de plano algunos de los reos.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturas Morales, M. (25 de julio de 1930) “En manos de la justicia los verdaderos autores del espantoso asesinato de la 9a.” Guatemala: Nuestro Diario.