15 de junio de 1941: se inaugura la iglesia de Nuestra Señora de las Angustias (“Iglesia de Yurrita”) en la ciudad de Guatemala

Iglesia de Nuestra de Las Angutias en la Ciudad de Guatemala. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Felipe Yurrita, propietario de la finca de café “Ferrol” ubicada en el departamento de San Marcos, construyó la iglesia de Nuestra Señora de las Angustias en la Ciudad de Guatemala para cumplir con la promesa que le hiciera a la Virgen cuando la erupción del Volcán Santa María que destruyó el occidente guatemalteco el 24 de octubre de 1902.

En lo peor de la erupción, Yurrita decidió improvisar un pequeño altar sobre unos sacos de café y puso sobre él un cuadrito de la Virgen de las Angustias que él siempre llevaba consigo. Frente al altar dispusieron rezar el rosario y, en el momento de la letanía, la caída de ceniza cesó. En sus oraciones, Yurrita prometió que, de salir con vida él y su familia, construirían una capilla para que cualquier creyente pudiera llegar a rezarle.

Como agradecimiento, la construcción de la capilla se inició en 1927, fue dirigida por Regino y Félix Velásquez y finalizó  tras 14 años de trabajos el 15 de junio de 1941, cinco meses antes de la muerte de Yurrita.


BIBLIOGRAFIA:


26 de mayo de 1794: nace el doctor Mariano Galvez, quien fuera prócer de la Independencia y Jefe de Estado de Guatemala de 1831 a 1838

Escuela Facultatitva de Derecho y Notariado del Centro en 1907. Actualmente es el Museo de la Universidad de San Carlos y auí están sepultados los restos del Dr. Mariano Galvez. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Cuando el doctor Mariano Gálvez estaba recién nacido fue abandonado en una canasta frente a la casa del sacerdote Toribio Carvajal, quien lo llevó a entregó en la casa de Gertrudis de Gálvez, cuya familia familia lo adoptó, le dio su apellido y educación. El nacimiento del Dr. Gálvez pudo haber ocurriedo ya sea el 29 de agosto de 1790 o el 26 de mayo de 1794, pero no se ha determinado con exactitud.

Gálvez estudió en el Colegio San José de los Infantes y luego en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos, en donde obtuvo su doctorado en leyes el 16 de diciembre de 1819. Su nombre principió a mencionarse en las reuniones políticas previas a la firma del acta de independencia el 15 de septiembre de 1821, cuando era consejero del Capitan General Gabino Gaínza. Durante los primeros años de la vida independiente, estuvo más ligado al Partido Conservador, e incluso fue de los entusiastas propulsores de la Anexión de Centroamérica a México luego de la independencia. Pero luego cambió al bando liberal, aunque los criollos liberales fiebres de la época le tuvieron aversión y desconfianza, y siempre lo consideraron, como un acomodaticio que había dejaba el bando de los serviles, en donde mejor encajaba, según ellos.

En 1825 se instaló el primer Congreso Federal, y Gálvez fue nombrado como su primer presidente; era tal su prestigio, que el presidente federal Manuel José Arce lo miraba con recelo, e intentó enviarlo a comisiones diplomáticas en el extranjero, pero Gálvez siempre logró evitar el destierro indirecto. Posteriormente, cuando ya Arce y los Aycinena habían sido desterrados de Centroamérica por el general Francisco Morazán, la Asamblea Nacional de Guatemala convocó a elecciones para el Estado de Guatemala, resultando electo José Francisco Barrundia. Sin embargo, éste no aceptó la elección por ya estar comprometido como Senador en la Asamblea. Tras darse esta situación, el 24 de agosto de 1831 la Asamblea eligió al Dr. Gálvez como Jefe del Estado de Guatemala quien también declinó la elección pero, no teniendo cargo alguno en el gobierno, la Asamblea lo obligó a tomar el cargo.

Gálvez gobernó el Estado de Guatemala a la sombra de la influencia de José Francisco Barrundia, quien se consideraba el adalid de los liberales y nunca confió en Gálvez. De hecho, Barrundia tuvo numerosos desaciertos que llevaron al partido liberal al colapso, siendo los principals la institución del tributo personal de los indígenas, la implementación del Código de Livingston (que enardeció a los campesinos indígenas en contra del gobierno) y pedirle ayuda al general guerrillero Rafael Carrera para derrocar a Gálvez.

Si bien Gálvez es considerado como un ejemplo de demócrata, la verdad es que para mantenerse el poder no tuvo problemas en establecer una política de tierra arrasada en el oriente del Estado para tratar de impedir el avance los guerrilleros campesinos comandados por Carrera.

Gálvez dejó el país tras su derrocamiento y vivió tranquilamente en México hasta su muerte. En Guatemala, su familia pasó penurias, e incluso uno de sus hijos murió en la más absoluta miseria siendo portero de una de las salas de apelaciones en la Ciudad de Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


9 de mayo de 1894: la Asamblea Legislativa ordena el traslado de los restos del general Miguel García Granados del antiguo Cementerio San Juan de Dios al entonces nuevo Cementerio General

Monumento al general Miguel Garcia Granados que se encuentra en la Avenida de La Reforma.  Fue inaugurado por el presidente José Maria Reina Barrios en junio de 1896.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Los restos del general Miguel García Granados, presidente de facto de Guatemala de 1871 a 1873, han sido itinerantes; primero estuvieron en el Cementerio San Juan de Dios, ubicado a la par del hospital del mismo nombre, luego en el Cementerio General, en donde fueron depositados en un monumento a su memoria en 1894, y finalmente fueron trasladados a una tumba sencilla en el mismo cementerio en 2015 cuando deslaves provocados por las lluvias y la falta de tratamiento en el vecino basurero de la zona 3 de la Ciudad de Guatemala socavaron las laderas del cerro en donde estaba el monumento.

El traslado de los restos fue un gran acontecimiento y reunió a una enorme comitiva, en una época en que la adulación a los personajes del gobierno era excesiva, como consta en el “Acta de la Inhumación de los Restos del General García Granados“, que reproducimos a continuación con algunos comentarios de los editores de esta pagina debido a la importancia historica de los personajes mencionados:

En la Ciudad de Guatemala, a los treinta días del mes de junio de mil ochocientos noventicuatro;

En virtud de lo dispuesto en el Decreto Legislativo número 255, de 9 de mayo del corriente año, que previene la traslación de los restos del eximio patriota, General Miguel García Granados, del antiguo al nuevo cementerio, y la erección de un monumento que perpetúe la memoria del digno Jefe de la Revolución Liberal y reformista de 1871, y de entero acuerdo con el programa de los actos que el Ejecutivo decretó para solemnizar tal acontecimiento; estando los restos en el Salón de recepciones del palacio del Poder Ejecutivo, convertido en capilla ardiente – por haber sido trasladados allí, después de efectuada su exhumación el día anterior – se procedión en el orden siguiente:

  1. A la lectura del referido Decreto número 255.
  2. Ocupó la tribuna el señor Ministro de Relaciones Exteriores, Doctor don Ramón A. Salazar, y pronunció un discurso en que hizo el panegírico del ilustre patricio, General García Granados.
  3. Organizado incontinenti el cortejo de honor formado por: las Escuelas primarias, el Instituto de Indígenas, la Escuela de Artes y Oficios, la Escuela de Bellas Artes, el Conservatorio, el Instituto Central de Varones, la Academia Central de Maestros, las Facultades de Derecho, Medicina é Ingeniería, las Delegaciones de las Municipalidades de la mayor parte de las poblaciones de la República, de los Clubs politicos, de las clases obreras y demás corporaciones, la Municipalidad de la capital, las autoridades departamentales, la prensa, los Subsecretarios del Gobierno, el Poder Judicial, la Comisión Permanente de la Asamblea, y Diputados presents, el Consejo de Estado, el Cuerpo Diplomático y Consular, los Secretaros de Estado, los señores Presidentes de lost res Podres, cerrando el cortejo la Escuela Politécnica y Cuerpos Militares de fuerza efectiva de esta capital, denominados: Guardia de Honor, Batallón Permanente, Batallón Móvil y Artillería, emprendióse la marcha en la dirección indicada en el programa. (En esa época tanto el Instituto Central como las Escuelas Facultativas eran instituciones de educacion exclusivas y prestigiosas a las que solamente asistian varones de las familias más acomodadas de Guatemala).
  4. Se dió puesto al féretro en el centro de la comitiva, llevando a la vanguardia los alumnus de los establecimientos de instrucción pública; a la retaguardia, las corporaciones y demás funcionarios y empleados públicos; y a los lados, una custodia formada por los Jefes y Oficiales existentes que tomaron participio en las fatigas de la campaña del 71, llevando los crespones fúnebres los más antiguos Generales del Ejército Nacional, C.C. Julio García Granados, Felipe Cruz, Luis Molina y Gregorio Solares. 
  5. Llegado el cortejo al Cementerio, se colocó la urna en el catafalco del salón de duelo; y una vez constituido en él todas las coporaciones, los funcionarios, empleados y demás personas invitadas, el ciudadano diputado Rafael Spínola, por comisión del Poder Legislativo, hizo uso de la palabra en términos propios del acto: a continuación habló don Belisario Herrera a nombre de las clases obreras de la capital y por ultimo, el Síndico de la Municipalidad de la propia capital.
  6. Reorganizado el cortejo, fueron conducidos los restos al monument erigido, en donde se depositaron en presencia de todos los concurrentes, y en ese mismo momento se hicieron los honores civiles y militares correspondientes al Benemérito de la Patria y al ilustre ex-presidente de la República, General Miguel García Granados.

En fe de lo cual, firman la presente acta los Señores Presidentes de los Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, los Secretarios de Estado, el Alcalde 1.° Municipal de esta ciudad y el Director de las Casas de Beneficiencia y de este Cementerio, debiendo conservarse este original en el Ministerio de Gobernación y Justicia y depositarse una copia de esta misma acta en el féretro que guarda los restos.


BIBLIOGRAFIA:


2 de mayo de 1931: el recién establecido régimen del general Jorge Ubico fusila a Eduardo Felice Luna, Cayetano Asturias y Juan Emilio Blanco, acusados de cometer el Crimen de la Novena Avenida

Los sentenciados a muerte momentos antes de ser fusilados.  A la izquierda esta Juan Emilio Blanco, al centro (de rodillas) Eduardo Felice Luna, y a la derecho Cayetano Asturias.  Imagen tomada del libro La Nueva Guatemala de la Asunción. economía política, crecimiento urbano y urbanización, 1898-1954 de Eduardo Antonio Velasquez Carrera.

El general Jorge Ubico Castañeda llegó a la presidencia Guatemala con la ayuda del embajador estadounidense Sheldon Whitehouse, quien arregló todo para que el gobierno  del general Manuel María Orellana no fuera reconocido por el gobierno del presidente Herbert Hoover luego del golpe de estado en contra del licenciado Baudilio Palma y para que Ubico fue candidato único cuando se realizaron las elecciones en 1931. Inclusive, trató de adelantar las elecciones y finalmente con sus influencias con los sectores poderosos en Guatemala, especialmente la United Fruit Company, permitió que Ubico Castañeda tomara posesión antes del período para el cual fuera electo; de esta cuenta, inició su gobierno el 14 de febrero y no el 15 de marzo de 1931, como le correspondía.

Uno de sus primeros actos del nuevo gobierno fue fusilar a tres “señoritos” o “chancles”, que presuntamente habían asesinado a una de la anciana y sus dos empleadas para robarle sus joyas, en lo que se conoció como el “Crimen de la Novena Avenida”; los acusados fueron los guatemaltecos Eduardo Felice Luna y Cayetano Asturias, y el hondureño, Juan Emilio Blanco. La finalidad de este fusilamiento fue dejar en claro que no se toleraria ningun tipo de crimenes en el nuevo regimen.

Todo se inició el 21 de julio de 1930, siendo todavía presidente el general Lázaro Chacón, cuando se dió el asesinato de la señora Mercedes Estrada de Blanco y sus dos empleadas en su casa de la Novena Avenida de la Ciudad de Guatemala.  A los sindicados se les acusó de haber cometido el crimen y fueron juzgados por una Auditoría de Guerra. Los abogados defensores de los presuntos ladrones y asesinos intentaron hacer una defensa, pero los sindicados ya habían firmado declaraciones que los inculpaban ante el Jefe de la Policía Nacional, Herlindo Solórzano, supuestamente tras ser torturados y obligados a firmar.  Por cierto, que el abogado que defendió a Felice Luna, al parecer fué contratado por la famosa “Madame” de la época, Eloísa Velásquez (quien era más conocida como “La Locha”), quien había mantenido una relación sentimental con Felice Luna y habría pagado una cantidad considerable por los honorarios del letrado.

El 1 de mayo de 1931 los ya sentenciados a muerte fueron entrevistados en la Penitenciaría Central para conocer sus ultimas impresiones, y éstos contaron tanto Eloísa Velásquez como la madre de Blanco, que venía de Honduras, los estuvieron visitando en la capilla ardiente antes de ser fusilados en el Cementerio General. Cayetano Asturias manifestó en la entrevista que “lo único que pudiera pedir sería justicia, pero ya he visto que no la hay“. Por su parte, Juan Emilio Blanco fue enfático al decir “no tengo sino que ratificar que soy inocente, por ahora no tengo más que ratificarles, una vez más, que soy absolutamente inocente con respecto al crimen de la novena avenida, cuyos detalles verdaderos son ya conocidos de los señores Arturo Mendizábal y Rafael López Cáceres, como que existe en la auditoria de guerra iniciado un proceso sobre el particular. Hay más, se tiene conocimiento del lugar en donde los criminales se encuentran. Nosotros sabemos que dos de ellos están precisamente en el kilómetro diez de la línea del ferrocarril al norte y otro en Tela. Este que está en Tela, se llevó a una muchacha el nombre de cuya madre lo sabe Rafael López”.

Felice Luna, al parecer frecuentaba bares y de burdeles, especialmente el de “La Locha”, el cual era in lugar de encuentro de intelectuales, escritores, poetas, pintores y también de embajadores, militares, y funcionarios de gobierno, y fue claro en sus declaraciones en las que dijo que firmó la aceptación del crimen porque “todo fue bajo la coacción policial” y porque pensó que “se facilitaría después mi descargo“. Pero la situacion no mejoro. Al contrario, su defensor, el licenciado Manrique Ríos, fue apresado; y cuando Felice estaba en la casa presidencial y en la calle se amotinaba una multitud ciega aun por lo fresco del crimen de la novena avenida, le hicieron asomarse a una ventana y le dijeron “esa multitud quiere lincharlo, solo yo puedo salvarlo y lo logra usted confesando que tomó parte del crimen”. Posteriormente, habria sido torturado, cruelmente por el juez primero de paz, los gendarmes y sus jefes.

Felice Luna, Asturias y Blanco fueron fusilados el día sábado 2 de mayo de 1931 en el paredón del Cementerio General, ante diez mil personas que presenciaron la ejecución ordenada por el general Ubico Castañeda y posteriormente fueron enterrados en el Cementerio en cajas talladas y barnizadas, que llevaron los familiares. También había disponibles cajas rústicas de pino que enviaron de la Penitenciaría y que eran fabricadas por los presos, pero estas no se utilizaron.

Se cuenta Eloísa Velásquez llevó personalmente rosas rojas mientras pudo a la tumba de Felice y después las mandó a dejar cuando ya estaba entrada en años.

BIBLIOGRAFIA:

 

29 de abril de 1907: el presidente de Guatemala, licenciado Manuel Estrada Cabrera, se salva milagrosamente de morir cuando una bomba estalla frente a su carruaje (segunda parte)

Croquis de la casa que sirvio de centro de operaciones para el “Atentado de La Bomba” el 29 de abril de 1907. Dibudo del ingeniero Enrique Invernizzio tomada de la revista oficial “La Locomotora“.

Continuación:

Segunda parte: Datos técnicos

El ingeniero en Minas Enrique Invernizzio, de la revista gubernamental “La Locomotora”, publicó los detalles técnicos del artefacto explosivo en el número del 10 de mayo de 1907. Invernizzio estuvo presente en el lugar de los hechos, la 7.ª avenida sur, frente a la casa número 56 poco después de la explosión y a su juicio preliminar la misma fue provocada por una carga de dinamita.​ Luego realizó un estudio detallado de las dos casas vecinas sobre la 17 calle oriente y la 7.ª avenida sur, del cráter de la explosión y de los olores que emanaban del sitio horas después del hecho.

El ingeniero describió que antes de la explosión la casa número 58 de la 7.ª avenida sur daba la impresión de estar abandonada o en ruinas, mientras que la número 56 sí estaba habitada y tenía una buena entrada; sobre la base de sus observaciones, dedujo que los trabajos de preparación fueron prolongados, pues los perpetradores tuvieron que recabar todo el material necesario y contar con un vigilante que lo tuviera a buen resguardo mientras lo conseguía.​ Además, dedujo que quien dirigió la instalación era un experto en la materia, pues todas los detalles fueron cubiertos a cabalidad.

De acuerdo a su análisis, Invernizzio determinó que los autores del atentado “empezaron excavando el frente interno de la pared exterior de la casa número 58 de la 7.ª avenida sur, en donde estaba una ventana cerrada con viejas hojas de madera, clausurando las otras ventanas y la puerta de la casa abandonada”; así pues, se valieron de las puertas de la casa número 3 de la 17 calle oriente. Invernizzio calculó que la profundidad de la excavación fue de aproximadamente un metro por debajo del nivel del suelo de la casa, que ya no tenía piso, y de cerca de cuarenta centímetros de espesor; la misma se prolongaba como cuatro metros hacia adentro de la casa, lo que permitía maniobrar las herramientas que se usaron para excavar por debajo de la acera y el adoquinado, a una profundidad que permitiera que la explosión fuera efectiva y que, al mismo tiempo, evitara que se dañara la calle y delatara la excavación.

De acuerdo a su experiencia con excavaciones, Invernizzio determinó que la excavación fue realizada de noche y con mucho cuidado, utilizando varillas de hierro con punta para abrir la tierra y luego arrastrarla hacia la casa; la cámara ya terminada tenía aproximadamente dos pies cuadrados de ancho, y en ella colocaron los explosivos en contacto con alambres de cobre conectados con un fulminante de mercurio, los que salían de la cámara hasta llegar al detonador, protegidos mediante el uso de unos tubos de cañería revestidos de caucho. Fue tal el cuidado que se realizó en la construcción, que incluso rellenaron la excavación con piedras, para evitar el efecto de cañón cuando ocurriera la explosión.

Los cables pasaron por una puerta y una ventana y seguían hasta el centro de la casa número 3 de la 17 calle poniente, en donde estaban conectados con el detonador eléctrico; este detonador estaba en una caseta de madera robusta, construida para proteger a quien operara el detonador de la caída de piedras o rocas tras la explosión.El detonador, o «blasting device» estaba activado por un dínamo eléctrico que estaba instalado en una casa contigua.

Continúa.

BIBLIOGRAFIA:

 

29 de abril de 1907: el presidente de Guatemala, licenciado Manuel Estrada Cabrera, se salva milagrosamente de morir cuando una bomba estalla frente a su carruaje (primera parte)

Así quedó el carruaje presidencial tras la detonación del artefacto explosivo.  Imagen tomada de la revista oficial “La Locomotora“.

Primera parte: Los Hechos

Desde mediados de 1906, el abogado Enrique Ávila Echeverría y su hermano, el médico Jorge Ávila Echeverría, junto con el también médico Julio Valdés Blanco y el ingeniero eléctrico Baltasar Rodil, (todos ellos miembros del Partido Conservador) planearon un atentado contra Estrada Cabrera, que se ejecutó el 29 de abril de 1907 y que se conoció en su época simplemente como “La Bomba”. Los hermanos Echeverría y sus compañeros eran de posición económica solvente, egresados del entonces prestigioso Instituto Nacional Central para Varones en 1890 y habían estudiado en universidades extranjeras; sin embargo, al regresar al país se encontraron con un estado de cosas en el cual predominaban el servilismo y el abuso de poder, lo cual afectaba los intereses economicos de sus familias. Cuando decidieron atentar contra la vida del presidente, planearon con todo detalle un atentado con explosivos; todo fue meticulosamente preparado: los explosivos, los detonadores de hierro, la caja de hierro macizo, la complicidad del cochero del presidente, Patrocinio Monterroso, así como la hora y el punto precisos.

El escritor liberal Fernando Somoza Vivas, en su obra “El crimen del 20 y el pueblo guatemalteco” refiere que el atentado ocurrió en dos fases; primero, los atacantes cavaron un túnel por debajo de la novena avenida para que hacer estallar allí una bomba cuando el presidente fuera a presentar su informe anual a la Asamblea Nacional Legislativa. Para entonces ya tenían comprado al cochero del presidente, a quien habían sobornado con cincuenta mil pesos; éste, al llegar a lugar indicado, fingió que se le rompió una rienda y se detuvo justo sobre el artefacto explosivo mientras los conjurados interaron detonar la bomba sin éxito.​ Un cable había hecho corto circuito y a pesar de que intentaron detonar el artefacto explosivo diecisiete veces, no lo lograron.

Al fallar en el primer intento, cambiaron de plan; los conjurados cavaron un nuevo túnel, esta vez debajo de la séptima avenida sur, una vía por la que el coche del mandatario circulaba con frecuencia. La conspiración trascendía: ya había muchos conjurados y muchos ciudadanos más sabían vagamente que en aquellos días iba a ocurrir un atentado en contra del presidente; el espía de la conjura (un médico de renombre) montaba guardia a poca distancia de la mansión presidencial a la espera de que Estrada Cabrera se dirigiera hacia el sur de la ciudad, pero pasaban los días y esto no ocurría.

El 29 de abril de 1907 por la mañana el licenciado Manuel Estrada Cabrera estaba de buen humor (algo raro en su carácter y que sembraba el temor entre sus oficiales) y quiso que su hijo Joaquín se sentara a su lado (algo también extraño, pues el presidente no era dado a expresar afecto para los suyos). Los ayudantes rodearon el carro y emprendieron la marcha. Cerca de la casa donde estaban los conjurados (ubicada frente a la Correccional de Menores) había una taberna y en la puerta algunos borrachos escandalizaban; el cochero atento sabía que estaba cerca del lugar indicado y que una línea en la pared de la calle le indicaría el sitio exacto en que tendría que detenerse. Pero los caballos no le obedecieron, y el carro se acercó a la acera de tal forma que el Jefe del Estado Mayor (el entonces brigadier José María Orellana) tuvo que subir su caballo a la acera para proteger al presidente de los que escandalizaban en la vía pública. El carruaje se detuvo a unas pulgadas más allá de donde debía haberlo hecho.

A las siete y media de la mañana estalló la bomba, destrozando el asiento del cochero y el que estaba frente al presidente (asiento que su hijo Joaquín, de 13 años, había estado momentos antes);​ el cochero murió despedazado por una bomba que no sabía iba a estar en el camino ya que le habían hecho creer que francotiradores se encargarían de Estrada Cabrera.​ Los dos viajeros y la mayoría de sus acompañantes rodaron por el suelo tras la explosión, siendo el presidente el primero en levantarse y ayudar a su jefe de Estado Mayor a hacer lo mismo; el presidente, revólver en mano, aparecía sereno sin saber que uno de los conspiradores pasaba a su lado en ese instante con un arma amartillada dentro de su saco para matarlo. Pero al ver la fisonomía decidida del presidente, el hombre se acobardó y no le disparó (de hecho, hay quien dice que no paró sino hasta que estuvo fuera de las fronteras de Guatemala).

Continuará…

BIBLIOGRAFIA:

 

26 de abril de 1844: en medio de un rompimiento entre el general Rafael Carrera y el clero guatemalteco, el Jefe de Estado Mariano Rivera Paz forma un nuevo gabinete de gobierno

Ruinas de una Iglesia Catolica en Chiquimula en la década de 1840.  La region oriental del pais tuvo ina marcada influencia durante el gobierno de Mariano Rivera Paz. Imagen tomada del libro Incidents of travel in Central America, Chiapas, and Yucatan de John Lloyd Stevens publicado en 1854.

Después de que se hiciera evidente el distanciamiento entre Rafael Carrera y el clero guatemalteco a principios de 1844 y de que retornara al país el arzobispo coadjudtor Francisco de Paulo García y Peláez, hubo un alzamiento de unos dos mil campesinos que se agruparon en Pinula y Aceituno, cerca de la Ciudad de Guatemala, y declararon estar en contra del gobierno conservador de Mariano Rivera Paz. Después de una breve escaramuza el 11 de marzo de 1844 se firmó un rápido acuerdo de paz en la Villa de Guadalupe, el cual fue conocido como “El Convenio de Guadalupe”, el cual establecía un nuevo balance en el gobierno, dándole mucha mayor influencia a los criollos liberales; entre las principales conseciones que hizo el general Carrera estuvo de la de acceder a que no hubiera miembros del clero en el gabinete de gobierno y que se estableciera el fuero militar, lo que hace sospechar que fue Carrera el que planificó todo el asunto para sacar a los clérigos de los puestos de poder.

Los jefes militares que ratificaron el convenio protestaron que después de cinco años de estar establecida, la Asamblea Constituyente no había sido capaz de redactor una nueva constitución, no había satisfecha las necesidades de Mita y de otros departamentos y que los diputados cobraban sumas exhorbitantes sin hacer nada. De hecho, dijeron que la seguridad del país se lograba únicamente gracias al Comandante en Jefe del Ejército, que era Carrera y que era necesario que un Consejo Constiuyente supervisara lo que estaba haciendo la Asamblea.

El convenio de Guadalupe, aunque fue inicialmene rechazado por la Asamblea constituyente, muestra que ninguna de las facciones criollas, tanto conservadora como liberal, representaba a las masas rurales, y que más bien, ambas estaban completamente alienadas de los campesinos.

El 26 de abril de 1844, el Jefe del Estado de Guatemala, Mariano Rivera Paz formó un nuevo gabinete, conformado por moderados encabezados por José Mariano Rodríguez como ministro de Gobernación y Relaciones Exteriores. Miguel Rivera Maestre se rehusó a aceptar el Ministerio de Hacienda, y en su lugar fue nombrado José Antonio Azmitia. Este nuevo gobierno se mudó el 2 de mayo a unas elegantes oficinas que habían sido remodeladas en el Palacio Colonial, después de haber estado sesionando en el edificio que estaba en la esquina opuesta a la Iglesia de Santa Rosa en la Ciudad de Guatemala.

Este giro en los acontecimientos era parte de un patrón generalizado en Centroamérica en el que el influyo conservador fue detenido temporalmente. A mediados de la década de 1840, los ex-morazanista ganaron bastante terreno en los estados del centro al mismo tiempo que las fuerzas liberales ganaban terreno en Costa Rica, mientras que la presencia de la Armada Británica y el bloqueo marítimo de ésta, en especial contra Nicaragua, fomentaba un sentimiento anti-británico en todo el istmo, lo que restaba mucho empuje a la hasta entonces creciente influencia del embajador Frederick Chatfield y sus maquinaciones pro-conservadoras.

Pero esto no duró poco, y para finales de 1844, luego de un intento de invasión del presidente salvadoreño Francisco Malespín y el convenio de paz firmado en la hacienda de Quesada el 5 de agosto de 1844, el gobierno guatemalteco se quedó sin dinero para pagar a la tropa, la cual provocó una revuelta para exigir su pago.  Aunque Rafael Carrera en persona disolvió la revuelta e hizo ejecutar a los seis cabecillas, esto aceleró la caída del Jefe de Estado Rivera Paz, quien fue sustituido en el poder por el propio Carrera.


BIBLIOGRAFIA:

22 de abril de 1901: el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera suprime la Policia Escolar que habia sido establecida en 1898 para obligar la asistencia a la educacion primaria

El licenciado Manuel Estrada Cabrera firmando un decreto.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Los últimos meses del gobierno del general José María Reina Barrios fueron sumamente difíciles debido a la crisis económica imperante, que lo obligó incluso a cerrar las escuelas publicas.  Tras su asesinato, el 8 de febrero de 1898, el licenciado Manuel Estrada Cabrera se hizo cargo de la situación no sin antes sobrellevar un intento de rebelión de un grupo del ejército.

Poco a poco el nuevo presidente empezó a poner orden en el país, y desde el principio los guatemaltecos se dieron cuenta de que el licenciado era mucho más autoritario que el fallecido general.  Un ejemplo fue en la educación primaria pública, que fue restituida por el Estrada Cabrera, pero ante la escasa asistencia de estudiantes,  se erogaron doscientos pesos mensuales para que la Policía Judicial hiciera hacer efectiva la asistencia a las escuelas.  He aquí el decreto:

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 28 de mayo de 1898

Con presencia de la solicitud de la Junta Local de Instrucción Pública de esta capital, y siendo necesaria hacer efectiva la asistencia a las escuelas, de todos los individuos obligados a recibir instrucción primaria, de conformidad con los  artículos 2 y 3, del Decreto Legislativo número 301, de 7 de mayo de 1895.

El Presidente de la República,

Acuerda:

Que del Tesoro Nacional se eroguen doscientos pesos mensuales que la Junta Local menciona percibirá y gastará en la policía escolar de la manera que mejor convenga.

Comuniquese.

Estrada C.

Domingo Morales, Ministro de Instrucción Publica

La policía escolar, como se le llamo, fue efectiva y el 22 de abril de 1901 ya no fue necesaria para forzar la asistencia obligatoria, por lo que fue desmantelada de acuerdo al siguiente decreto:

Palacio del Poder Ejecutivo; Guatemala, 22 de abril de 1901.

Habiéndose dispuesto que la Policía Judicial visite diariamente las Escuelas Nacionales de Instrucción de la Capital, para informar de la asistencia de profesores y alumnos.

El Presidente Constitucional de la República.

Acuerda:

Suprimir la Policía Escolar.

Comuníquese.

  • Estrada C.
  • J.A. Mandujano: Ministro de Instrucción Publica

BIBLIOGRAFIA:


 

Semana Santa de 1964: se filma en la Ciudad de Guatemala parte de la película mexicana “Sólo de Noche Vienes” con los famosos actores Julio Alemán y Elsa Aguirre


Imagen de Jesús Nazareno de “La Merced” aproximadamente en 1898.  Una fotografía muy similar aparecía en el afiche de la película “Sólo de Noche Vienes”.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En la Semana Santa de 1964 se filmó la película mexicana “Sólo de noche vienes” producida por Panamerican Films y el productor guatemalteco Manuel Zeceña Diéguez, y dirigida por Sergio Véjar. Fue protagonizada por los reconocidos actores mexicanos Elsa Aguirre y Julio Alemán junto a los actores Cosmo Alessio, Rodolfo Landa, Herbert Meneses y Regina Torné. La historia gira en torno a un idilio amoroso que ocurre en los días de la Semana Santa.

La película se filmó en Guatemala y El Salvador. En San Salvador se filmaron principalmente las escenas de interiores, en residencias en Santa Tecla y las exclusivas colonias Escalón y San Benito. Por su parte, las tomas exteriores en atractivos turísticos se filmaron en Puerta del Diablo y Planes de Renderos, también en El Salvador. Debido a que el argumento gira en parte sobre la idea de que el personaje interpretado por Julio Alemán ha llegado para ver las procesiones, éstas se filmaron en Guatemala, razón por la que la película inicia el Domingo de Ramos y termina el Sábado de Gloria. Así pues, la película transcurre en una ciudad imaginaria representada alternativamente por San Salvador y Ciudad de Guatemala.

Las procesiones guatemaltecas se pueden ver en esta copia de baja calidad que está disponible en YouTube:

  • Jesús de Candelaria: 37:00
  • La Reseña del templo de La Merced: 41:54
  • Santo Entierro del templo del Calvario: 1:17:00 y 1:19:49

La censura de la época fue muy fuerte contra esta película (que se estrenó en 1966) no solamente por errores de continuidad como cuando Elsa Aguirre entra en el templo de San Francisco y cuando sale de la Catedral Metropolitana, sino porque la actriz luce prendas íntimas en más de una escena y sostiene una tórrida relación con Alemán en la playa a la hora en que las procesiones de Santo Entierro recorrían la Ciudad de Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


18 de abril de 1885: tras el fracaso de la Unificación de Centroamérica emprendida por J. Rufino Barrios, se firma el tratado de paz con los estados vecinos gracias a la intervención del cuerpo diplomático

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Así lucía la Catedral de la Ciudad de Guatemala en 1885.  Imagen tomada de Appleton Guide’s to Mexico and Guatemala.

Muerto el general presidente J. Rufino Barrios en Chalchuapa el 2 de abril de 1885, se desmoronaron todos los planes de conseguir una unificación centoramericana por la fuerza.  Le tocó al general Manuel Lisandro Barillas hacerse cargo de la situación y estabilizar no solamente la crisis interna en que se encontraba Guatemala, sino la crisis militar que había con los otros etados centoramericanos.

Fue gracias a la intervención del cuerpo diplomático que se alcanzó la paz en la región, tal como queda registrado en el acta de la Asamblea Legislativa de Guatemala que fue ratificada por el entonces presidente interino Barillas el 18 de abril de 1885:

DECRETO NUM.101.

LA ASAMBLEA LEGISLATIVA de la República de Guatemala

Considerando: que por el órgano de la Secretaría de Relaciones Exteriores se ha comunicado á la Asamblea el Decreto que el Ejecutivo, en uso de las facultades de que está investido, emitió el 15 del actual, declarando que desde la fecha expresada la República de Guatemala vuelve al estado de paz con la del Salvador y sus aliadas Nicaragua y Costa-Rica:

Que á tan plausible acontecimiento ha contribuido efícazmente con su amistosa intervención el Honorable Cuerpo Diplomático, acreditado en Centio-América:

Que el citado decreto denota los verdaderos intereses de la Nación, asegurando una paz honrosa, á cuya sombra puedan continuar desarrollándose los múltiples elementos de la prosperidad pública;

DECRETA:

Artículo único. -Se aprueba el Decreto que el Ejecutivo, en uso de las facultades de que está investido, emitió el 15 del presente mes; y se consigna un voto de gracias al Excelentísimo Señor Don Enrique C. Hall, Enviado Extraordinario y Ministro
Plenipotenciario de los Estados Unidos de América, al Excelentísimo Señor Don Werner von Bergen, Ministro Residente del Imperio Alemán, al Excelentísimo Señor Don J- P. Harris Gastrell, Ministro Residente de S. M. Británica, al Excelentísimo Señor Don Melchor Ordoñez, Ministro Residente de S. M. el Rey de España, al Honorable
Señor Don J. F. A. Le Brun. Encargado de Negocios de la República Francesa y al Honorable Señor Don Angel Muttini. encargado de la Legación de Italia.

Pase, al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Salón de Sesiones, en Guatemala, á diez y ocho de Abril de mil ochocientos ochenta y cinco. 

  • José Salazar. Presidente
  • Manuel Cabral, Secretario
  • Palacio del Gobierno: Guatemala. 18 de Abril de 1885. Cúmplase
    M.L. Barillas

  • BIBLIOGRAFIA: