4 de julio de 1843: la Asamblea Constituyente del Estado de Guatemala, dominada en ese entonces por los conservadores, autoriza el retorno de los jesuitas al Estado

4julio1843
Logo de la Revista Educativa “El Instituto Nacional” mostrando el patio interior de dicho plantel en 1892.  Antes de la Reforma Liberal, funcionaba allí el Colegio y Seminario Tridentino, el cual estaba a cargo de los jesuitas. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Mediante la pragmática sanción del 2 de abril de 1767, los religiosos miembros de la Compañía de Jesús fueron expulsados de todos los territorios del Imperio Español, al mismo tiempo que el papa Clemente XIV disolvió a la otrora poderosa e influyente orden mediante un breve pontificio. Los jesuitas exiliados tuvieron que refugiarse provisionalmente en Bolonia.

Luego de la Independencia de Centroamérica en 1821, y de la Guerra Civil Centroamericana la mayoría de las órdenes religiosas en la region corrieron la misma suerte que los jesuitas: los franciscanos, recoletos, mercedarios y dominicos fueron expulsados del Istmo cuando los liberales se hicieron con el poder de la República Federal en 1829, pero cuando los conservadores recuperaron el poder en Guatemala en 1840, se les permitió regresar, conviertiendo al Estado en un refugio para los religiosos regulares, quienes eran detestados en el resto del continente debido al auge de las ideas de la Ilustración entre los criollos.

Quedaba el asunto de los jesuitas, y la Asamblea Legislativa decidió permitir el retorno de la orden el 4 de julio de 1843 mediante este simple decreto:

DECRETO 174 DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE, DE 4 DE JULIO DE 1843, PERMITIENDO A LOS JESUÍTAS VENIR A EJERCER SU INSTITUTO RELIGIOSO,

Se declara qne los padres de la Compañía de Jesús pueden venir al estado de Guatemala, y ejercer en él su instituto religioso.

Gracias a esto, los jesuitas retornaron a Guatemala aprovechando las instalaciones de la Compañía Belga de Colonización que se había establecido en la Bahía de Santo Tomás de Castilla en 1843. Sin embargo, todo parece indicar que hubo indagaciones adicionales sobre los jesuitas, ya que éstos fueron expulsados nuevamente en 1845 aduciendo que pretendían el “dominio absoluto de todo tipo de gobierno” y que por ello “no era prudente tenerlos en el estado”. El decreto de expulsion era mucho más extenso que el anterior:

DECRETO DEL CONGRESO CONSTITUYENTE DE 8 DE MAYO DE 1845, DEROGANDO
LA LEY QUE PERMITÍA LA VENIDA DE LOS JESUITAS.

El congreso constituyente del estado de Guatemala, considerando:

Que la asamblea constituyente no tuvo presente al permitir la venida de los padres de la Compañía de Jesús á este estado los estatutos de ella, ni sus doctrinas, ni su historia pasada, ni sus hechos actuales que tanto mal han causado al estado civil y al eclesiástico en Francia, en la Bélgica y en los Cantones Suizos; y que por tanto solo se limitó a facultar al gobierno para que pudiera promover su establecimiento:

Que no estando derogadas la pragmática sanción del rey don Carlos III, y el breve de Su Santidad Clemente XIV que estinguieron la compañia en 2 de abril de 1767, ella no ha sido restablecida en este estado por ninguna otra disposición pontificia de que se tenga conocimiento en el mismo, deben considerarse vigentes las dos enunciadas disposiciones;

Que no hallándose al presente decretada la constitución política de este estado, el gobierno no cuenta con la estabilidad correspondiente para acordar el establecimiento de la Compañía de Jesús; y siendo acusados sus individuos del proyecto y tendencias de aspirar á la dominación absoluta, á la depresión de toda clase de gobiernos, y a la subordinación á todo género de autoridades, no es prudente, en tales circunstancias admitirlos y establecerlos en nuestro estado.

Que los padres jesuítas que se hallan en la bahía de Santo Tomas no han presentado al gobierno sus estatutos para que fuesen examinados y aprobados, ni disposición pontificia que autorice el restablecimiento de su orden; pero que venidos con la esperanza que les ofrecía el decreto de 4 de julio de 1843, el crédito del estado está comprometido hasta cierto punto á indemnizarles sus gastos de viaje, decreta:

  1. Se deroga el decreto de 4 de julio de 1843, que permitió la venida de los padres jesuítas al estado.
  2. El gobierno queda ampliamente autorizado para proveer á los gastos que se causen en el reembarque de los individuos de la Compañia de Jesús que se hallan en la costa del norte.

Los jesuitas retornaron a Guatemala en 1851 cuando por fin les fue permitida le entrada y estuvieron en el país hasta 1871, cuando fueron expulsados nuevamente tras la Revolución Liberal que triunfó el 30 de junio de ese año. Finalmente, retornaron una vez más en 1954, tras el derrocamiento del gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán. Curiosamente, establecieron una de sus principales instituciones educativas, el Liceo Javier, en un terreno donado por una nieta del expresidente J. Rufino Barrios, quien se los dió en resarcimiento por las expropiaciones hechas por su abuelo en la década de 1870, a pesar de que los jesuitas habían sido expulsados desde 1787 y no habían recuperado propieades cuando retornaron en 1851.


BIBLIOGRAFIA:


 

19 de enero de 1853: el gobierno de Guatemala cesa definitivamente la concesión hecha a la Compañía Belga de Colonización en Santo Tomás de Castilla

 

Poblado belga en Santo Tomás de Castilla.  Imagen tomada de Amérique centrale. Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union, fondée par la Compagnie Belge de Colonisation. Collection de renseignements publiés ou recueillis par la Compagnie

En 1842 y 1843 el gobierno de Guatemala hizo una generosa concesión a la Compañía Belga de Colonización para que construyera un pouerto en Santo Tomás de Castilla y emprendiera un agresivo plan de desarrollo en la region de Izabal.

Pero diez años después lo inhóspito del lugar había diezmado a los colonos belgas quienes no habían logrado el desarrollo prometido para la región.  El gobierno guatemalteco entonces cesó la concesión por medio del siguientes decreto:

El presidente de la República de Guatemala.

Por cuanto la cámara de representantes de la República de Guatemala, habiendo tomado en consideración:

  1. Que las contratas de 4 de mayo de 1842 y adicional de 14 de octubre de 1843, celebradas con el objeto de poblar el Puerto de Santo Tomás en la costa del norte, no han sido cumplidas por la compañía belga de colonización establecida en Bruselas.
  2. Que en los diez años transcurridos desde aquella fecha, no han bastado los esfuerzos que ha hecho el gobierno de la República ni las concesiones y privilegios decretados en favor del mismo puerto para llevar adelante la empresa; y
  3. Que mientras tanto, la situación incierta en que se halla aquel establecimiento, causa graves males a la república, compromete sus derechos y con el tiempo los daños podrán ser irreparables, si no se adopta, desde luego, una medida eficaz.

Todo bien considerado, con vista de los expedientes e informes reunidos sobre el particular, resuelve lo siguientes:

  1. Cesan todas las concesiones hechas en las contratas celebradas en 4 de mayo de 1842 y 14 de octubre de 1843, con la compaña de colonización residente en Bruselas, e igualmente quedan sin efecto todos los privilegios y exenciones hechas al puerto de Santo Tomás, bajo el concepto de que iba a ser cumplido lo estipulado en dichas contratas.
  2. Las personas avecindadas en el puerto y distrito de Santo Tomás quedan bajo la protección del gobierno de la república y gozarán de los derechos que hayan adquirido legítimamente.
  3. Cualesquiera otras personas interesadas en las contratas referidas, tienen un año desde esta fecha para ocurrir al gobierno de la república con los documentos que acrediten los derechos que crean tener, a fin de que proceda a su reconocimiento conforme sea de justiciar.
  4. En lo sucesivo se observarán en el puerto de Santo Tomás las disposiciones generales que rigen en los demás de la república, quedando derogadas todas aquellas que se han dictado especialmente y no sean conformes con la presente resolución.

BIBLIOGRAFIA:

14 de octubre de 1843: el gobierno conservador otorga la región sur de Izabal en concesión a la Compañía Belga de Colonización para que desarrolle el área

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Mapa de la colonia belga establecida en 1843.  Imagen tomada de Amérique centrale. Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union, fondée par la Compagnie Belge de Colonisation. Collection de renseignements publiés ou recueillis par la Compagnie

El interés de las grandes potencias europeas en el istmo centroamericano se disparó luego de la Independencia de la región en 1821.  Los primeros en extenderse en la región fueron los ingleses, quienes ya tenían su emplazamiento en Belice, pero también llegaron los holandeses y los belgas.

El 14 de octubre de 1843, el gobierno conservador, aconsejado por el Obispo Juan José de Aycinena y Piñol (marqués de Aycinena)  le dio a la Compañía Belga de Colonización la región sur de Izabal a perpetuidad a cambio de lo siguiente:

  • la compañía pagaría dieciséis mil pesos cada año al gobierno de Guatemala,
  • ​los colonos se convertirían al catolicismo y adoptarían la ciudadanía guatemalteca,
  • daría al gobierno guatemalteco dos mil fusiles,
  • construiría un puente de metal sobre el río Motagua; y
  • construiría un puerto en la bahía de Amatique, en la localidad de Santo Tomás de Castilla, el cual gozaría de considerables concesiones y privilegios.

La colonia tendría el privilegio de tener su propio gobierno, pero los conservadores consideraron que teniendo belgas católicos en la región sería una contención a las pretensiones de los británicos protestantes y su contrabando comercial en Belice.

Sin embargo, las condiciones del área eran inhóspitas y empezaron a mermar rápidamente la salud de los belgas. Para 1850, la colonia ya había fracasado, las obras de infraestructura prometidas no se construyeron, y los colonos belgas se habían dispersado al interior de la República, de forma que el 19 de enero de 1853 ​la Cámara de Representantes de la República emitió un decreto por el cual retiraba todas las concesiones otorgadas a los belgas y declaraba nulo el contrato establecido en 1843.


BIBLIOGRAFIA: