4 de abril de 1827: tropas guatemaltecas inician el sitio a Tegucigalpa

La Catedral colonial de Tegucigalpa, Honduras. En los recuadros: Dionisio de Herrera, jefe de Estado de Honduras y teniente coronel Justo Milla, jefe de las tropas sitiadores guatemaltecas. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En el marco de la Guerra Civil Centroamericana que se inició con la prisión del jefe de Estado de Guatemala, el liberal Juan Barrundia, en septiembre de 1826,1 el liberal Dioniso de Herrera estaba al frente del Estado de Honduras y tenía a Francisco Morazán como secretario. Por su parte, el presbítero criollo Nicolás Irías Midence era el Vicario Capitular y Provisor General de la Iglesia Católica en el estado hondureño y solamente reconocía la autoridad del arzobispo Ramón Casaus y Torres.2

Morazán influía considerablemente en las decisiones del Jefe de Estado quien se había convertido en un dictador benévolo, ya que la primera Asamblea Legislativa que se formó había nombrado a Herrera en el poder y luego había sido disuelta.  Además no había consejo de Estado y la Corte de Justicia no estaba conformada porque los miembros electos no habían tomado posesión de sus cargos.   Esta situación no le parecía en lo absoluto al prsbítero Irías, quien por su carácter fuerte y autoritario se oponía radicalmente a lo que disponía Herrera. Aquella situación llegó al punto en que Irías pidió a los fieles católicos que se opusieran a todo lo que decretaba Herrera, a quien llamaba «hereje» y «francmasón«; es más, incluso le pidió a los feligreses que no obedecieran las leyes estatales en lo absoluto.   Herrera, por su parte, robusteció el poder público lo que hizo que los ánimos entre los conservadores católicos y los liberales anticlericales se agitaran y bastara una excusa para llegar a la guerra.3

En ese estado de cosas, un día hicieron disparos contra la casa del  jefe de Estado, y mientras los liberales acusaron a los conservadores de atacarlos, los liberales acusaron a los primeros de haber hecho una pantomima burda para alborotar los ánimos.  Herrera ordenó que redujeran a prisión al presbítero Irías en Comayagua, pero éste logró escaparse y acusó al Jefe de Estado de abuso de autoridad, lanzando pronunciamientos en la región de Occidente y hasta en Olancho, y excolmulgó a Herrera aduciendoque tenían influencia masónica y herética. Es más, vendió algunas joyas de las imágenes religiosas para comprar armas en Belice, mientras organizaba a varios cuerpos del ejército que desertaron.4

Cuando las noticias de lo que estaba ocurriendo eh Honduras llegaron a la Nueva Guatemala de la Asunción —entonces capital de la República Federal de Centro América— el presidente Arce envió al teniente coronel José Justo Milla Pineda —padre del escritor José Milla y Vidaurre— para que pusiera orden en el estado hondureño. 4 Sin embargo, como Milla era aristócrata, en lugar de reducir al orden al presbítero Irías, se puso de acuerdo con él  y el 4 de abril de 1827 marchó sobre la ciudad de Tegucigalpa e inició el sitio de la misma.5

El sitio que hizo Milla fue brutal: hubo saqueos, incendios y tierra arrasada en los alrededores de la capital hondureña durante treinta y seis días.  Herrera, viéndose perdido, propuso la paz a Milla varias veces, pero éste no aceptó diciendo que solamente arreglaría con el Jefe de Estado si éste se rendía incondicionalmente y le entregaba las armas.  Por supuesto, ante semejantes condiciones, Herrera prefirió luchar hasta la muerte, pero fue traicionado por un hondureño de apellido Fernández, quien negoció secretamente con Milla y entregó la plaza. Herrera fue hecho prisionero y llevado a Guatemala bajo fuerte escolta, mientras que varios liberales fueron enviados a prisión a Omoa y a otros reclusorios en varias partes de Honduras.5

Sin embargo, el triunfo ante Herrera le saldría muy caro a los aristócratas, al presidente Arce y al clero encabezada por Irías Midencia, pues el secretario de Herrera, el líder liberal Francisco Morazán, quedó profundamente resentido por aquella acción y decidió vengarla a la primera oportunidad.  En primer lugar, el 11 de noviembre de 1827 Morazán venció al ejército de Milla en la Batalla de la Trinidad, y se convirtió en el nuevo Jefe de Estado de Honduras, obligando al ostentoso Irías Midence a salir al exilio, huyendo de los liberales.6

Y luego, al mando del «Ejéricto protecto de la ley» invadió Guatemala, derrotando a las autoridades federales y estatales tras el sitio de la capital, a las que redujo a prisión el 14 de abril de 1829 y eventualmente envió al exilio en septiembre de ese mismo año.7  Entre los exiliados estaban todos los aristócratas de la familia Aycinena, el teniente coronel Justo Milla, los frailes regulares de la Iglesia Católica y el arzobispo Ramón Casaus y Torres.  Y en venganza a lo hecho por Milla en Tegucigalpa, permitió que sus tropas saquearan las riquezas de los exiliados y cometieran toda clase de atropellos contra los pobladores de la Nueva Guatemala de la Asunción.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32-35.
  2. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 39.
  3. Ibid., p. 40.
  4. Ibid., p. 41.
  5. Ibid., p. 42.
  6. Oyuela, Leticia (1989). «Historia Mínima de Tegucigalpa» En: Colección Códices. Tegucigalpa, Honduras: Editorial Guaymuras. p. 70.
  7. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.

4 de marzo de 1912: nace Rodolfo Galeotti Torres

Nace en la ciudad de Quetzaltenango el renombrado escultor Rodolfo Galeotti Torres.

4marzo1912
El Monumento a Tecún Umán, héroe nacional de Guatemala, en la ciudad de Quetzaltenango, obra del escultor Rodolfo Galeotti Torres en 1968. En el recuadro: Galeotti Torres. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El escultor guatemalteco Rodolfo Galeotti Torres era hijo del artista italiano Andrés Galeotti Baranttini, quien llegó a Guatemala en la década de 1890 invitado por el general presidente José María Reina Barrios.  Andrés Galeotti se casó con María Concepción Torres, con quien tuvo a Galeotti Torres en la ciudad de Quetzaltenango el 4 de marzo de 1912.1

Galeotti Torres se graduó de bachiller en 1931 en el Instituto Normal para Varones de Occidente (INVO) y fue enviado por su padre a Italia en donde estudió en la Escuela Libre de la Real Academia de Bellas Artes.  Tres años despuésm debido a su gran capacidad creativa y habilidad escultórica, fue nombrado Profesor Honorario de la Academia de Bellas Artes de Carrara, Italia, lugar en donde aprendió la técnica escultórica sobre mármol.1

Al volver de Italia, Guatemala ya era gobernada por el general Jorge Ubico, y Galeotti Torres entró a trabajar como catedrático en la Academia de Bellas Artes ya que también destacaba en pintura. Su primer obra escultórica fue el «Obelisco de la Victoria«, construido en 1935 en el Cerro El Baúl en Quetzaltenango.2

Entre 1939 y 1943 colaboró en la decoración del Palacio Nacional y en la renovación que hizo el gobierno del general Ubico en el Parque Central, en donde trabajó en la Fuenta Luminosa, la Concha Acústica y el Parque Centenario. En 1947 fue nombrado como Director de la Academia de Bellas Artes y luego colaboró con la decoración del exterior del Palacio Maya en San Marcos.2

En su natal Quetzaltenango trabajó en el Monumento a Tecún Umán y en el Monumento a la Marimba. De hecho, este último simboliza al instrumento nacional y la musa de la música, la cual está representada por una joven mujer indígena con el rostro de la hija del escultor.1

Entre sus obras en la ciudad de Guatemala está el «Tríptico de la Revolución de 1944«, la estatua a Dolores Bedoya de Molina en la escuela nacional homónima,el Jugador de Pelota Maya en el Centro Financiero en la zona 4, «La Universidad Popular se abre al Pueblo» en el edificio de la Universidad Popular, el monumento a Tecún Umán en la zona 13, y el monumento al Papa Juan Pablo II ubicado al final de la Avenida de Las Américas — que sería su último trabajo escultórico—.1,2

Otros personajes históricos que esculpió incluyen: el sacerto y poeta Rafael Landívar, el héroe indígena Atanasio Tzul, el Santo Hermano Pedro, el obispo fray Payo Enríquez de Rivera, el célebre cronista Enrique Gómez Carrillo, y el teniente coronel e ingeniero Francisco Vela.3

El escultor falleció el 22 de mayo de 1988, apenas unos cuantos días después de haber sido condecorado con la Medalla Presidencial el 16 de mayo.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gutiérrez Martínez, Francisco Roberto (2017). Rodolfo Galeotti Torres, el Fidias de Centroamérica.   Guatemala: ElPeriódico.
  2. RENAP (2020) Guatemaltecos que dejan huella. Rodolfo Galeotti Torres, escultor. Guatemala: Registro Nacional de Personas.
  3. Escobedo, Juan Carlos (2007). Rodolfo Galeotti Torres. Guatemala: Página de la Literatura Guatemalteca.

4 de febrero de 1896: autorizan construcción del Ferrocarril Ocós-Nahuatán

En medio de la cuspide economica, el gobierno del general José María Reina Barrios autoriza la construcción del Ferrocarril de Ocós

4febrero1896
Muelle del Puerto de Ocós, en San Marcos en la década de 1890. En el recuadro: el general presidente José María Reina Barrios, quien otorgó una concesión para construir el Ferrocarril de Ocós para permitir a la región de los Altos exportar con más facilidad su producción de café. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

A principios de 1896 la economía de Guatemala era inmejorable, gracias a un aumento considerable en el precio internacional del café.  Aprovechando esa situación, el general presidente José María Reina Barrios emprendió proyectos faraónicos para presentar al país como un destino para los inversionistas extranjeros interesados en un estratégico ferrocarril interoceánico, pues en aquella epoca todavía no estaba construido el Canal de Panamá.

Reina Barrios tenía en mente un ferrocarril que comunicara a Puerto Barrios con el nuevo Puerto de Iztapa que estaba construyendo en Escuintla.1 Adicionalmente al eje principal del tren, el presidente tambien quiso construir un ramal que tuviera salida al puerto de Ocós en su natal San Marcos para que tanto él como sus correligionarios pudieran exportar su producción cafetalera mas facilmente.  Fue así como el 4 de febrero de 1896 el presidente aprobó el contrato para la construcción del ramal Ocós-Nahuatan por medio del siguiente decreto:2

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 4 de febrero de 1896.

Habiendo depositado el día de ayer, en el Banco de Guatemala, don Enrique Neutze, segun constancia que obra en esta Secretaria, la cantidad de treinta mil pesos ($30,000) a que hace referencia el decreto numero 295 de la Asamblea Nacional Legislativa, para la construcción del Ferrocarril entre Ocós y Santa Catarina o Nahuatan; el general presidente acuerda:

Dar su aprobación a los veintisiete artículos de que consta el contrato celebrado entre la Secretaría de Fomento y el senor Neutze, para la construcción de aquella línea férrea.

Comuníquese.

        • Reina Barrios
        • Por impedimiento del Ministro del ramo, el de Gobernación y Justicia, Manuel Estrada Cabrera2

El contrato mencionado en el decreto era muy similar a los que se habían hecho para los otros ferrocarriles en el país y estipulaba, entre otras cosas, lo siguiente:3

  • El gobierno concedía a Neutze, o a la Companía que este estableciera, el derecho de constuir y explotar durante setenta y cinco años el ferrocarril entre el puerto de Ocós y el poblado de Santa Catarina o de Nahuatan, dependiendo de que tramo era mas conveniente.  Llamaron a aquella vía ferrea «Ferrocarril de Ocós»
  • Al pasar los setenta y cinco anos, es decir, ya cuando fuera practicamente chatarra, el ferrocarril pasaría al estado sin costo alguno.
  • Durante los primeros veinte años el tramo sería monopolizado por Neutze o su companía, ya que el gobierno no permitiría construir una línea paralela a la suya en ese lapso.
  • El gobierno concedía a Neutze o a sus representantes una subvención de quince mil pesos plata nacional por cada milla inglesa que se construyera en toda la línea, en tramos de veinte millas cada uno.  Si el gobierno no podía pagar en el tiempo estipulado, se acumulaba un 8% de interes.3
  • El gobierno cedio a Neutze todos los terrenos propiedad del Estado necesarios para la construcción del ferrocarril, y sus estaciones, oficinas, almacenes y desvíos.  Es mas, si la vía iba a pasar por terrenos particulares, estos serían expropiados por el gobierno.
  • Todos los materiales que se encontraran en los terrenos publicos o privados podían utilizarse gratuitamente por la constructora.
  • Durante los setenta y cinco años que iba a durar la concesión la empresa tenía la facultad de importar maquinaria, herramienta y vagones sin pagar impuestos por ellos.  Ademas quedaban exentos todos los documentos contables y documentos legales de la empresa.4

Desafortunadamente, la crisis económica que se desató en 1897 cuando cayó el precio internacional del cafe, dejó todos los proyectos de Reina Barrios a medias.5 Posteriormente, los ferrocarriles fueron terminados por su sucesor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, gracias a contratos onerosos que firmo con los representantes de la United Fruit Company.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Macías del Real, A. (15 de julio de 1897). «Puerto de Iztapa»La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía.) I (24).
  2. Gobierno de Guatemala (1896). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1895-96. XIV. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 245.
  3. Ibid., p. 240.
  4. Ibid., p. 241.
  5. Luján Muñoz, J. (2003). Las Revoluciones de 1897, La Muerte de J. M. Reina Barrios y la Elección de M. Estrada Cabrera. Guatemala: Artemis y Edinter. ISBN 9788489766990.
  6. Estrada Paniagua, Felipe (1909). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1905-1906 XXIV. Guatemala: Arturo Siguere y Cía. p. xvi.

4 de enero de 1851: sellan alianza contra Carrera

Los presidentes de El Salvador y Honduras, Doroteo Vasconcelos y Juan Lindo, respectivamente, se reunen para sellar la alianza contra Guatemala.

4enero1851
Localidad de Ocotepeque, en la República de El Salvador. Aquí se reunieron los presidentes Doroteo Vasconcelos y Juan Lindo (en los recuadros) para sellar la alianza contra el gobierno guatemalteco de Mariano Paredes. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

A principios de 1848, el Dr. Doroteo Vasconcelos fue electo presidente de El Salvador, lo que llevó a los liberales al poder en ese país, y con ello, un fuerte sentimiento anti-guatemalteco.1 Desde un principio empezó a acoger exiliados liberales guatemaltecos que iniciaron una campaña de desprestigio desde la prensa y en las principales tertulias salvadoreñas. Además, Vasconcelos apoyó a los montañeses que lideraba Serapio Cruz (Tata Lapo) y prometió ayuda a los criollos liberales de Los Altos, para que se independizaran nuevamente.2

El gobierno de Carrera estaba en crisis y éste, comprendiendo que la situación se le salía de las manos, y aunque arrolló a las fuerzas de Tata Lapo en Patzún el 14 de agosto de 1848, aceptó la proposición de los criollos de ambos partidos y presentó su renuncia, saliendo al exilio el 5 de agosto de 1848.  A partir de ese momento, Los Altos formalizaron su Independencia, y Guatemala entró en una crisis tan grave, que apenas unos meses después estaban pidiendo a Carrera que regresara a hacerse cargo de la situación.3

Vasconcelos recibió a todos los criollos liberales que salieron huyendo tras el retorno de Carrera a Guatemala, y permitió que en la ciudad de San Salvador se planificara el derrocamiento del régimen conservador guatemalteco.  Entre los que llegaron estaba el general Agustín Guzmán, ex-jefe de las Fuerzas Armadas del Estado de Los Altos. Este estado se había formado nuevamente aprovechando la renuncia del ex-presidente Carrera, y al frente de las tropas se colocó el general Agustín Guzmán, quien había sido el Jefe de las Fuerzas Armadas de ese estado.  Guzmán enfiló hacia la ciudad de Guatemala, y la hubiera tomada fácilmente a no ser porque el presidente Mariano Paredes se trasladó a la Antigua Guatemala, donde estaban acampando las fuerzas de Guzmán, y convenció a éste de firmar un convenio para lograr la reincorporación pacífica de Los Altos a Guatemala,4 mientras por otro lado ayudaba a Carrera a llegar a Guatemala.   Cuando Guzmán se dió cuenta del ardid, era porque estaba buscando ayuda en el exilio en El Salvador.4  Guzmán recibió ayuda de Vasconcelos y de los exiliados y marchó para Guatemala con la intención de derrocar a Carrera, pero fue derrotado y murió en combate en la ciudad de Guatemala el 14 de octubre de 1849.5

A finales de 1850, el general José Dolores Nufio intentó nuevamente  alzarse contra Guatemala con la ayuda de El Salvador, y el gobierno de Paredes tuvo que preparar sus tropas para resguardar la integridad nacional, enviando a Carrera al frente de ellas.  Al ver esto, Vasconcelos creyó que había llegado su hora para el ataque frontal, y el 4 de enero se reunió en Ocotopeque con el presidente de Honduras, Juan Lindo, para sellar la alianza en contra de los conservadores guatemaltecos.6 Aquella reunión  en este poblado fronterizo entre los tres países fue el inicio de la mayor campaña militar de los liberales contra Guatemala, que desembocaría en la Batalla de La Arada, en la que triunfaron las fuerzas de Carrera.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. p. 235.
  2. Hernández de León, Federico (1965) El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. VII. Guatemala: Tipografía Nacional. p.74.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p.50.
  4. Paredes, Mariano; Guzman, Agustin (1849). Convenio. Antigua Guatemala.
  5. Hernández de León, Federico (1959) El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. IV. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 87.
  6. – (1963) El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 88.

4 de noviembre de 1911: nombran a Joaquín Méndez embajador en Washington

El gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera nombra a Joaquín Méndez como embajador en Washington.

4noviembre1911
La familia del Dr. Julio Bianchi en la embajada de Guatemala en Washington en 1920. Bianchi fue el sucesor de Joaquín Méndez en la legación guatemalteca ante el gobierno de los Estados Unidos tras el derrocamiento de Estrada Cabrera. En el recuadro: el licenciado Joaquín Méndez cuando era embajador. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El personaje que ocupa la efeméride de hoy, es el licenciado Joaquín Méndez, quien fue uno de los principales colaboradores y aduladores del licenciando Estrada Cabrera. Y es que, si bien los miembros del partido liberal llaman a los del conservador «partido servil» porque éstos colaboraban con las autoridades españolas durante la época colonial, existen una gran cantidad de ejemplos que demuestran que los liberales no se quedan cortos en cuanto a las muestras de servilismo. Y esto fue más evidente durante los largos gobiernos de general J. Rufino Barrios, del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del general Jorge Ubico.

Méndez inició su carrera cuando el general presidente José María Reina Barrios lo nombró como director de la Tipografía Nacional, puesto en el que todavía se encontraba cuando el presidente murió asesinado el 8 de febrero de 1898. Entonces, el presidente interino, licenciado Manuel Estrada Cabrera, lo mandó llamar para que empastara un librito que era muy importante para el nuevo mandatario: el «Oráculo novísimo o libro de los destinos«.1​ Y a partir de ese momento se formó una amistad que, gracias a la personalidad amigable de Méndez, se prolongó hasta el fin del gobierno de Estrada Cabrera. Estrada Cabrera convocó a la elección presidencial para la semana del 1 al 7 de agosto de 1898 y logró resultar electo gracias a las amenazas y abusos de poder que neutralizaron a los otros candidatos, y a la propaganda efectiva que se escribió en el periódico «La Idea Liberal» que dirigió Méndez.2,3,Nota

Como agradecimiento, tras la elección de Estrada Cabrera, muchos de los miembros de «La idea liberal» fueron miembros del gabinete y del gobierno: Spínola fue ministro de Fomento, Enrique Gómez Carrillo fue nombrado cónsul en Hamburgo y Méndez entró al ministerio de Fomento.3

Méndez puso su pluma al servicio de la adulación del presidente, y colaboró en numerosas publicaciones que lo alababan en extremo; he aquí algunos ejemplos:

  • Álbum de Minerva (1902): «Estamos en presencia de algo verdaderamente conmovedor y extraordinario. Se halla la población engalanada como para una festividad sin precedente. Sus edificios han sido empavesados, sus calles cubiertas de flores. Venimos todos siguiendo a nuestros escolares, bajo soberbios arcos de triunfo, sobre alfombras de hojas y corolas de nuestros plácidos vergeles, y es esto como una hermosa minervalia a la que dan tintes de satisfacción purísima, la luz que es la alegría de los orbes, la infancia y la juventud que son la alegría de la vida[…] La fiesta de Minerva ha triunfado en la conciencia pública, y ya constituye una solemnidad nacional».4
  • La Locomotora (1906): «¡Ya verá Ud. [doña Joaquina Cabrera ], que las lectoras de La Locomotora, volarán donde Juanita de Keller [la presidente del Comité] a llevar su óbolo, para las víctimas de la defensa nacional, como vuelan las mariposas, como vuelan las aves, como vuelan por toda la República, las generosas iniciativas de Ud.; y como volarán muy pronto en el aire puro de su alma bellísima, esas mariposas de luz, las gratitudes y esas aves de amor, las bendiciones!»5
  • El Educador (1907): «Es, indudablemente, en la múltiple personalidad del señor Estrada Cabrera, el educador una de las facetas más perfectas del diamante blanco que es su intelecto«.6 «Y el alma del señor Estrada Cabrera es ese evangelio vivo, para inspirar amor al trabajo, para hacer amable la ciencia, para convertir la naturaleza en la página contentiva del alfa y omega de los mundos, para llevar a todas las almas el convencimiento de que la síntesis de todos los amores está en el amor profundo e inalterable de la patria y de la humanidad.»7

Con el tiempo, Méndez llegó a tener una relación muy cordial con el presidente, al punto que cuando cuando el jefe de Estado Mayor, general José María Orellana, lo veía muy enojado, llamaba a Méndez por teléfono, para que fuera a calmar al gobernante.9

Entre 1906 y 1909, Méndez  fue editor de «La Locomotora«, órgano divulgativo del ministerio de Fomento que fue llamado así porque se estaba concluyendo el Ferrocarril del Norte, último tramo para completar el corredor seco interoceánico, y luego de que revista dejó de publicarse continuó colaborando con el gobierno.  Pero fue en 1911 – cuando el gobierno del presidente estadounidense William Howard Taft no logró comprometer al gobierno guatemalteco a aceptar un préstamo oneroso- que Méndez sirvió una importante misión diplomática ante el Secretario de Estado Philander C. Knox, logrando evitar que la administración norteamericana removiera a Estrada Cabrera de la presidencia.​ En premio a la excelente labor realizada, Estrada Cabrera nombró a Méndez embajador de Guatemala en Washington el 4 de noviembre de 1911, puesto en el que permaneció hasta la caída del régimen cabrerista en abril de 1920.10

Cuando fungía como embajador de Guatemala, Méndez se enteró de que en Nueva York residía el poeta nicaragüense Rubén Darío, quien había salido de Europa el 24 de octubre de 1914 y llegado a esa ciudad estadounidense tratando de hacer una gira americana en pro de la paz para detener la Primera Guerra Mundial, pero quien no había tenido suerte y estaba pasando muchos problemas económicos.​ Méndez le escribió a Estrada Cabrera reportándole el lamentable y desesperado estado de Darío; y el escritor Máximo Soto Hall viajó a Guatemala para hablar personalmente con el presidente sobre el asunto. Estrada Cabrera dio órdenes para que el cónsul de Guatemala en Nueva York embarcara al poeta nicaragüense rumbo a Guatemala, a donde llegó Darío el 20 de abril de 1915 y en donde estuvo varios meses en Guatemala, viviendo muy bien gracias a la hospitalidad del presidente guatemalteco, pero decidió regresar a Nicaragua cuando las exigencias del presidente guatemalteco se hicieron excesivas.11


NOTAS:

BIBLIOGRAFIA:

  1. Arévalo Martínez (1945).  ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 49.
  2. Ibid, p. 78.
  3. Mendoza, Juan Manuel (1940). Enrique Gómez Carrillo; estudio crítico-biográfico: su vida, su obra y su época. Tomo II (1.ª edición). Guatemala: Unión Tipográfica, Muñoz Plaza y Cía. p. 6.
  4. Arévalo Martínez, ¡Ecce Pericles!, p. 69.
  5. Méndez, Joaquín; Estrada Paniagua, Felipe (11 de agosto de 1906). «Filantropía»La Locomotora I (4) (Guatemala) , p. 2.
  6. Méndez, Joaquín; Estrada Paniagua, Felipe (1907) Algo sobre educación. Guatemala: Tipgorafía Nacional. p. II.
  7. Ibid, p. IV.
  8. Arévalo Martínez, ¡Ecce Pericles!, p. 221.
  9. Ibid, p. 244.
  10. Ibid, p. 245.
  11. Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008). «Dime con quien andas y te diré qué escribes: la amistad de Gómez Carrillo y Rubén Darío»Universidad Francisco Marroquín. Guatemala. Archivado desde el original el 28 de marzo de 2016

4 de octubre de 1926: Clemente Marroquín publica La Hora nuevamente

El periodista Clemente Marroquín Rojas empieza a publicar La Hora nuevamente, para evitar que Jorge Ubico llegue a la presidencia

4octubre1926
El Arco Chino, construido para celebrar el primer centenario de la Independencia de Guatemala, y que se ubicaba en donde ahora se encuentra el Palacio Nacional. En los recuadros: los generales Jorge Ubico y Lázaro Chacón, candidatos presidenciales en 1926. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 4 de octubre de 1926, pocos días después de la muerte del general presidente José María Orellana,1 y aprovechando que el presidente provisorio, general Lázaro Chacón, había eliminado la restricción a la prensa escrita que tenía Orellana, el periodista Clemente Marroquín Rojas empezó nuevamente a publicar su periódico «La Hora«. En aquella oportunidad, Marroquín Rojas expresó en su titular: «Hace seis años, La Hora cumplió una misión en la política del país. Hoy en su segunda etapa, esperamos que cumpla también otra misión. Entonces combatimos un desbarajuste. Ahora combatiremos lo que se presente contrario a los intereses del país2 Este desbarajuste a que se refería Marroquín Rojas, era la situación que vivía Guatemala tras la caída del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera el 14 de abril de 1920 y el gobierno provisional de Carlos Herrera y Luna.3

Originalmente, el periódico fue creado para apoyar la candidatura presidencial del licenciado Baudilio Palma, quien era jalapeneco, paisano y mentor de Marroquín Rojas; pero pronto se dieron cuenta de que el candidato más fuerte era el general Lázaro Chacón, y «La Hora» se dedicó de lleno a impedir la llegada al poder del general Jorge Ubico Castañeda.2 Este último era hijo del licenciado Arturo Ubico Urruela —quien fue el presidente de la Asamblea Legislativa durante los veintidós años del gobierno cabrerista— y gracias a la influencia de su padre, tuvo una carrera meteórica en el ejército, llegando a ser Jefe Político de Retalhuleu y de Alta Verapaz, y Ministro de Fomento de Estrada Cabrera; además, Ubico había sido Ministro de la Guerra del gobierno de facto de Orellana, y había participado en el golpe de estado que éste había perpetrado contra Herrera el 5 de diciembre de 1921.4

La campaña de Clemente Marroquín Rojas contra Ubico fue feroz; durante tres meses, publicaron 63 reportajes de la serie «Desnudando al Idolo» en donde se denunciaba la mala gestión del militar y los crímenes ocurridos contra la población cuando éste estaba en la Jefatura Política de Retalhuleu y de Alta Verapaz. Al final, la campaña surtió efecto, y cuando Chacón ganó las elecciones de 1926 La Hora publicó el titular «Ubico fue derrotado: La Hora lo mató«. Marroquín Rojas se dió por satisfecho y se fue a Europa, cerrando su periódico.2

En Europa, Marroquín Rojas visitó varios países y fue nombrado como secretario de la embajada de Guatemala en Barcelona por el presidente Chacón.2 Dejaba en Guatemala al general Ubico, que tras su derrota electoral se había retirado a la vida privada, encargándose los negocios familiares, que incluían la finca cafetalera «Hacienda San Agustín Las Minas» y la compañía de Agua de Las Minas, la cual surtía de agua a parte de la Ciudad de Guatemala, gracias al acueducto de Pinula.5 Pero ni Chacón ni Marroquín Rojas podían prever la debacle económica mundial que se inició tras las caída de la Bolsa de Valores de Nueva York en 1929,6 la cual arrastró consigo a Guatemala cuando el precio internacional del café se desplomó, provocando una aguda crisis, similar a la crisis afrontada por el gobierno del general presidente José María Reina Barrios en 1897.7

Marroquín Rojas tuvo que regresar a Guatemala, en donde ejerció el notariado,2 y el 12 de diciembre de 1930, en medio de la grave crisis económica y social, el presidente Chacón sufrió un derrame cerebral que lo dejó imposibilitado para seguir al frente del gobierno.8 Fue sucedido por el licenciado Baudilio Palma, segundo designado a la presidencia, pero éste fue derrocado pocos días después por un golpe militar, que dejó en el poder al general Manuel María Orellana Contreras, primo del expresidente José María Orellana. Cuando el gobierno de los Estados Unidos no aprobó al gobierno de Orellana Contreras, aduciendo que ya había dado el visto bueno al gobierno de Palma, lo obligaron a renunciar, y en su lugar colocaron al licenciado José María Reina Andrade, antiguo ministro de Estrada Cabrera, y quien ha sido el único ciudadano guatemalteco que ha sido presidente de los tres organismos del Estado.9 El papel de Reina Andrade era simple: convocar a elecciones lo antes posible, y hacer que se eligiera a como diera lugar el general Jorge Ubico, el cual contaba con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos y de la poderosa frutera estadounidense United Fruit Company. Marroquín Rojas para evitar problemas, se fue a su natal Jalapa donde fue electo alcalde, pero Ubico ya lo tenía en la mira, y cuando se descubrió un complot en contra de la vida del presidente en 1934, Marroquín Rojas fue acusado de ser uno de los cabecillas del atentado y tuvo que huir de Guatemala, manteniéndose en el exilio hasta que Ubico renunció a la presidencia el 1 de julio de 1944.10


BIBLIOGRAFIA:

  1. Rodríguez Cerna, José (26 de septiembre de 1926): “Ha muerto el jefe de la Nación general don José María Orellana”. Guatemala: Diario de Centro América
  2. Diario La Hora (3 de julio de 2020). Diario La Hora en su primera época; 100 años. Guatemala: Diario La Hora.
  3. Hernández De León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. Pitti, Joseph A. (1975). Jorge Ubico and Guatemalan politics in the 1920s. (en inglés) Albuquerque: University of New Mexico. Tesis. 
  5. Estrada Paniagua, Felipe (1909). Recopilación de Las Leyes de la República de Guatemala, 1905-1906XX. Guatemala: Arturo Siguere & Co. pp. 4-6.
  6. Klein, Maury. (2001). Rainbow’s End: The Crash of 1929. New York: Oxford University Press. ISBN 0-19-513516-4.
  7. Luján Muñoz, J. (2003). Las Revoluciones de 1897, La Muerte de J. M. Reina Barrios y la Elección de M. Estrada Cabrera. Guatemala: Artemis y Edinter. ISBN 9788489766990.
  8. Mora, Carlos F. et. al. (12 de diciembre de 1930) “Acta de los médicos en que se declara la imposibilidad del general Chacón para seguir en la presidencia de la República”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  9. Time Magazine (1930). «Wrong horse No. 2»Time magazine (en inglés) (Estados Unidos).
  10. Monterrosa Cubías, Luis Gerardo (Agosto de 2020) ¡Por la democracia y libertad de Guatemala! Exiliados del ubiquismo en la frontera sur de México (1934-1938). En: Secuencia. (107).  México: Secuencia.

4 de septiembre de 1939: Ubico se declara neutral tras la invasión a Polonia

Tras la invasión de Alemania a Polonia, el presidente Jorge Ubico se adhiere a la neutralidad declarada por Colombia ante el conflicto

4septiembre1939
Mapa de Polonia y Alemania en donde se muestra el corredor polaco y la ciudad libre de Danzig en 1937, territorios arrebatados a Alemania después de la Primera Guerra Mundial. Fue por esta región que Alemania invadió Polonia el 1 de septiembre de 1939, con ayuda de la Unión Soviética. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La Segunda Guerra Mundial se inició cuando Alemania invadió a Polonia luego de que ésta nación, cuyo territorio fue formado por una parte de la Prusia Alemana después de la Primera Guerra Mundial, se negó a retornar la región del llamado «corredor polaco» (Danzig en alemán)  al gobierno de Adolfo Hitler por la vía diplomática, apoyada por Francia e Inglaterra.    Este corredor mantenía separada a Prusia del resto de Alemania y por eso era que lo exigía Hitler y buscó la colaboración de la Unión Soviética para conseguirlo.1

Dado que el grado del rearme alemán era impresionante, y violaba lo estipulado en el tratado de Versalles, firmado al final de la Primera Guerra Mundial y que era humillante para Alemania, los gobiernos de Inglaterra y Francia declararon la guerra contra los alemanes. Al enterarse de esto, en el continente americano el presidente colombiano, Eduardo Santos, dirigió un mensaje a los Jefes de Estado de América, indicando que los principios de solidaridad proclamados en las Conferencias Panamericanas eran necesarios para enfrentar unidos el grave conflicto que se iniciaba.2 Y es que el problema de América era que había numerosas compañías e intereses ingleses, franceses, italianos y alemanes en el continente y no le convenía tomar partido cuando todavía no se sabía en favor de quien se iba a producir la victoria.  En Guatemala, por ejemplo, estaban las familias alemanas poseedoras de grandes fincas cafetaleras en la región de Alta Verapaz, las de italianos con propiedades en la región sur del país y de varios negocios, y las de banqueros de descendencia inglesa.

El mensaje del presidente Santos fue el siguiente:

«Ante la gravedad máxima de los sucesos que se desarrollan en Europa, quiero reiteraros la firma resolución del Gobierno de Colombia, unánimemente respaldado por su pueblo, de proceder en estrecho acuerdo con los Gobiernos de América y sobre la base de los principios de solidaridad proclamados en las Conferencias Panamericanas, en la defensa de los bienes esenciales que nos son comunes: la plenitud de nuestra independencia y soberanía, la normalidad de nuestro desarrollo económico, la esencia de nuestros regímenes democráticos, la paz, a cuya sombra fecunda quieren los pueblos de este hemisferio realizar sus destinos. Para mi Gobierno será grato y honroso proceder en constante acuerdo con el Gobierno de Vuestra Excelencia y cooperar por cuantos medios estén a su alcance para que la solidaridad americana sea efectiva y produzca todos los bienes que de ella tenemos derecho y esperar, y pra que en estas horas amarguísimas de la humanidad, la acción solidaria de América se ejerza en el sentido de los ideales que la animan y pueda servir para evitar, atenuar o remediar la catástrofe que se avecina2

Nótese que se menciona a «nuestro regímenes democráticos«, en una época en que los gobiernos militares de línea dura eran comunes en el área, y cuando ya la hegemonía dictatorial del Partido Revolucionario Institucional (PRI) estaba consolidada en México. Por ejemplo, en Centroamérica gobernaban con mano de hierro los generales Jorge Ubico en Guatemala, Maximiliano Hernández Martínez en El Salvador, Tirurcio Carías Andino en Honduras y Anastasio Somoza García en Nicaragua.3  También menciona  la «independencia y soberanía» cuando había muchos intereses europeos en la región, además de intereses estadounidenses, ya que los Estados Unidos estaban emergiendo como uno de las principales potencias mundiales, aunque Francia e Inglaterra eran las principales potenciales coloniales del momento.

La respuesta del general Jorge Ubico, enviada el 4 de septiembre, dice así:

«Me es grato estar de acuerdo con ideología y sentimientos que se sirve manifestarme en su atento mensaje, sobre las probables repercusiones del conflicto europeo en nuestro Continenete, y la necesidad de una estrecha cooperación americana en estas horas de tanta gravedad par ael mundo por su esencia democrática y sus solemnes compromisos contraídos en las Conferencias Panamericanas, así como por los imperativos de una indispensable solidaridad con sus hermanas de América.  Guatemala y su gobierno están dispuestos a mantener los principios de cooperación que garanticen y defiendan nuestra independencia económica y política y los principios esenciales que nos son comunes, así como para hacer cuanto sea posible para contribuir al alivio o atenuación de la catástrofe mundial.  Espero que, como se sirve decírmelo, tendré el agrado de mantener en contacto con el Gobierno de Vuestra Excelencia sobre estos objetivos trascendentales3

Los países americanos declararon la neutralidad ante el conflicto, y así se mantuvieron hasta que Japón atacó la base estadounidense de Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, por lo que los Estados Unidos le declararon la guerra a Alemania, Italia y Japón, y forzaron a los estados americanos a hacer lo mismo.  En Guatemala, esto significó que los intereses alemanes fueron confiscados y los ciudadanos de ese país expulsados, y la propaganda oficial acusaba de nacionalsocialistas a todos los enemigos del gobierno, debido a que los comunistas de la Unión Soviética eran aliados de Estados Unidos, Francia e Inglaterra en la guerra contra el Eje.4-6

En cuanto al corredor polaco, cuando terminó la guerra, la ciudad de Dánzig, la región de Pomerania y la parte meridional de Prusia Oriental se integraron como territorio de Polonia de modo definitivo, conforme a los Acuerdos de Potsdam entre las potencias vencedoras; de acuerdo con ello se expulsó a la población alemana de estas regiones y el corredor dejó de existir para todo efecto.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Richard Blanke (1993). Orphans of Versailles: The Germans in Western Poland 1918–1939, University of Kentucky Press,  ISBN 0-8131-1803-4.
  2. Santos, Eduardo (1 de septiembre de 1939).  Mensaje dirigido por el Presidente de Colombia a los Jefes de Estado de las Repúblicas Americanas, y respuestas de dichos mandatarios. LXXV (24163). Colombia: Diario Oficial. p. 721.
  3. Ibid., pp. 723-724.
  4. Palma, Claudia (15 de junio de 2015). «Jorge Ubico, el excéntrico “señor 25″»Prensa Libre. Archivado desde el original el 9 de junio de 2015.
  5. Chávez, Carlos (25 de enero de 2009). «La cara alemana de Guatemala»La Prensa Gráfica (San Salvador). Archivado desde el original el 30 de junio de 2015
  6. Prensa Libre (7 de noviembre de 2007). «Fascismo en Guatemala»Prensa Libre (Guatemala). Archivado desde el original el 22 de enero de 2015.

4 de julio de 1937: colocan la primera piedra del Palacio Nacional

Se coloca la primera piedra del Palacio Nacional en la Ciudad de Guatemala, construido durante el régimen del general Jorge Ubico.

4julio1937
Palacio Nacional de la Cultura en 2010.  En el recuadro: el general Jorge Ubico, durante su presidencia.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El general Jorge Ubico asumió la presidencia de Guatemala el 14 de febrero de 19311,2, luego de la renuncia obligada del presidente Lázaro Chacón el 12 de diciembre de 19303,4 y de varios cambios de presidentes en menos de un mes y gracias al apoyo del gobierno de los Estados Unidos y de la frutera transnacional estadounidense United Fruit Company, la cual se convertiría en su principal apoyo durante su gobierno.58

Ubico era hijo del podesoro cafetalero y político Arturo Ubico Urruela, quien le había heredado la Hacienca de San Agustín Las Minas y la empresa Agua de las Minas, con la que se surtía de agua a la ciudad de Guatemala por medio del acueducto de Pinula,9,10 y tomó la presidencia cuando Guatemala estaba sumida en una profunda crisis económica derivada de la Gran Depresión que se había iniciado en 1929 con la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York, y que había provocado el desplome del precio internacional del café.11,12 La situación era tan desesperada, que varios comerciantes habían optado por prenderle fuego a sus negocios, para así cobrar el seguro ya que de otra forma no podían salir adelante.13 Para paliar esta situación, el general Ubico aplicó varias medidas económicas de austeridad, que incluyeron el recorte presupuestario con la eliminación de numerosos municipios y departamentos, y la construcción de obras de gran magnitud, para dar empleo a la población.14

Uno de aquellos proyectos era un edificio destinado a ser sede del Gobierno Central, ya que tanto el Palacio Colonial construido en 1779 como el Palacio Presidencial construido por el general José María Reina Barrios en 1896 habían sido destruidos por los terremotos de 1917-18.1517 Para el efecto, se hizo pública la licitación de construcción el 17 de septiembre de 1932 y tras una serie de estudios, el 4 de julio de 1937 se colocó la primera piedra de aquel edificio, tal y como relató el Secretario de Gobernación y Justicia de ese entonces, Guillermo Sáenz de Tejada, en el discurso inaugural del Palacio Nacional: «Y es así como el 4 de julio de 1937 la pica empezó a remover la tierra para poner los cimientos de la construcción de este palacio«.18

La situación económica del país no permitió que los trabajos avanzaran de inmediato, y por ello fue que la construcción formal del edificio se inició hasta en enero de 1939. El diseño del edificio fue del arquitecto Rafael Pérez de León, quien con la supervisión directa del presidente, se inspiró en los palacios renacentistas de España y en el conjunto neoclásico de la Catedral Metropolitana, el Palacio Arzobispal y Colegio de San José de los Infantes. La obra se alza en predio que cubre un área de 8400 metros cuadrados, en el solar que antiguamente ocupaba el Ayuntamiento criollo, que fue destruido por los terremotos de 1917-18.18

Los encargados del diseño fueron, además de la ya mencionado Pérez de León, los ingenieros Enrique Riera y Luis Ángel Rodas, y la dirección de la obra estuvo a cargo de Arturo Bickford, y de sus ayudantes Luis E. Ponce y Rocco Valerio. El jefe de caporales fue Víctor Muralles, mientras que las pinturas y murales estuvieron a cargo Alfredo Gálvez Suárez, Carlos Rigalt Anguiano y el reconocido escultor Rodolfo Galeotti Torres. Un caso especial es el encargado de los vitrales, quien fue Julio Urruela Vásquez, quien además era primo del presidente.18

El edificio fue inaugurado el 10 de noviembre de 1943, para celebrar el natalicio del presidente Ubico, y fue la sede de numerosos hechos importantes en la vida política de Guatemala hasta que fue convertido en el Museo del Palacio Nacional de la Cultura por el gobierno de Alvaro Arzú en 1996.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Nuestro Diario (1931). «General Ubico es electo presidente de la República». Nuestro Diario (Guatemala).
  2. Palma, Claudia (15 de junio de 2015). «Jorge Ubico, el excéntrico “señor 25″»Prensa Libre. Archivado desde el original el 9 de junio de 2015.
  3. Mora, Carlos F. et. al. (12 de diciembre de 1930) “Acta de los médicos en que se declara la imposibilidad del general Chacón para seguir en la presidencia de la República”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  4. Bucheli, Marcelo (2008). «Multinational Corporations, Totalitarian Regimes, and Economic Nationalism: United Fruit Company in Central America, 1899-1975». Business History (en inglés) 50 (4): 433-454. doi:10.1080/00076790802106315.
  5. Nuestro Diario (17 de diciembre de 1930). «Alzados deponen al presidente Palma». Nuestro Diario (Guatemala).
  6. — (18 de diciembre de 1930). «El general Manuel María Orellana presidente de la República». Nuestro Diario (Guatemala).
  7. Time (1930). «Wrong horse No. 2»Time magazine (en inglés) (Estados Unidos).
  8. — (1931). «We are not amused»Time magazine (en inglés) (Estados Unidos).
  9. Samayoa Chinchilla, Carlos (1950) El dictador yo. Guatemala: Imprenta Iberia.
  10. Soto Hall, Máximo (1915). El Libro Azul de Guatemala. Bascom Jones, J. y Scoullar, William T., eds. Guatemala. p. 118.
  11. Klein, Maury. (2001). Rainbow’s End: The Crash of 1929. New York: Oxford University Press. ISBN 0-19-513516-4.
  12. Klingaman, William K. (1989). 1929: The Year of the Great Crash. New York: Harper & Row. ISBN 0-06-016081-0.
  13. Asturias Morales, M. (30 de octubre de 1930) “Se registra el primer incendio de la temporada de lluvias“. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza y Cía.
  14. Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789992248522.
  15. La Ilustración Guatemalteca (1 de enero de 1897). «Nuestros grabados»La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía.) I (11).
  16. Saville, Marshal H. (1 de junio de 1918). «The Guatemala earthquake of December, 1917 and January, 1918»Graphical Review 5: 459-469. JSTOR 207805.
  17. Spinden, Herbert J. (1919). «Shattered capitals of Central America»National Geographic Magazine (Estados Unidos) XXXV (3).
  18. Mexicanos Jol, Dilma Yanet (2008). Análisis de la Restauración actual del Palacio Nacional de la Cultura de la Ciudad de Guatemala. Guatemala: Facultad de Ingeniería, Universidad de San Carlos. p. xxi.

4 de junio de 1829: Morazán anula lo actuado por gobierno de Aycinena

Decreto federal de Francisco Morazán considera usurpador al gobierno conservador de Guatemala de 1826 al 29 y anula sus decretos, órdenes, leyes, reglamentos y providencias

4junio1829
En la imagen: la antigua Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro a principios del siglo XX. En este edificio funcionó originalmente la Real y Pontificia Universidad de San Carlos y luego el Congreso Federal. Allí fueron hechos prisioneros los conservadores derrotados por Morazán en 1829. Imagen tomada del Museo de la Universidad de San Carlos.

Tras la victoria del general liberal hondureño Francisco Morazán el 12 de abril de 1829, éste hizo prisioneros a los criollos aristócratas, todos ellos miembros o parientes de la familia Aycinena, que había tomado el poder en Guatemala tras el golpe de estado contra Juan Barrundia en 1826.1

Por medio del decreto del 4 de junio de ese año, el gobierno federal declara nulas las elecciones del Estado de Guatemala del 31 de octubre de 1826, considera usurpadores de la soberanía de dicho Estado a todos los que legislaron hasta 1829, y anula sus decretos, órdenes, leyes, reglamentos y providencias.2 De acuerdo al historiador conservador Antonio Batres Jáuregui, aquel decreto «con mengua del derecho natural y de todo sentimiento humanitario, fue, para nuestra desventurada tierra, causa de grandes dolores y fuego voraz que incendió la pasión partidista, a la cual se deben sangrientas luchas, devastaciones, miserias y lágrimas3, Nota_a

Dicho decreto fue recogido en la Recopilacidn de Leyes de la República de Guatemala de 1821 a 1869 escrito por Manuel Pineda de Mont, pero sus artículos 2.° y 3.° fueron editados porque incluían nombres y apellidos de las familias aristócratas que habían sido miembros del gobierno de 1826 a 1829.Nota_b  El decreto dice así:

1.° Se declaran nulas y contrarias a las leyes fundamentales de la República y del Estado las elecciones celebradas en virtud del decreto anti-constitucional del presidente de la República, de 31 de octubre de 1826, y las siguientes de 27 y 28.

2.° Editado

3.° Editado

4.° Son nulas y de ningun valor las determinaciones que con el nombre de leyes, decretos, órdenes, acuerdos, providencias y reglamentos hayan sido dictadas por estos poderes intrusos, y quedan en su vigor y fuerza las emitidas por las legítimas autoridades, hasta el 13 de octubre de 1826.

5.° Se han por válidos y subsistentes los actos emanados de la corte superior y jueces de primera instancia en lo civil y criminal en todas las causas, con excepción de las que se versan sobre materias políticas; pero quedan expeditos a las partes, en las causas puramente civiles, los recursos de nulidad e injusticia notoria, debiendo correr el término designado por la ley desde la publicación de este decreto.5

Aunque eventualmente las penas de muerte fueron conmutadas, los principales miembros del partido conservador fueron condenados al exilio, de acuerdo al decreto del Congreso Federal del 7 de septiembre de 1829, que dice así:

4.° Serán expatriados perpetuamente y confinados fuera la república, al país que designe el gobierno de acuerdo con el senado:

    • Primero: El ex-presidente y ex-vicepresidente de la República Manuel José Arce y Mariano de Beltranena,
    • Segundo: Los ex-secretarios de estado y del despacho de Relaciones Juan Francisco de Sosa, y de Guerra Manuel de Arzú,
    • Tercero: Los jefes de sección que funcionaron como secretarios en los mismos ramos, Francisco María Beteta y Manuel Zea.
    • Cuarto: Los primeros y segundos jefes del ejército federal que sirvió a disposición del gobierno durante la revolución, Francisco Cáscara, Manuel Montúfar y José Justo Milla, pues los demás quedan incluidos en este artículo bajo otros aspectos. 
    • Quinto: El que se tituló jefe de estado de Guatemala, Mariano de Aycinena.
    • Sexto: Los que le sirvieron en calidad de secretarios, Agustín Prado, José Francisco de Córdova, Antonio José de Irisarri, José de Velasco, Vicente Domínguez y Vicente del Piélago.
    • Séptimo: El comandante general que fue de las armas de la federación y del estado, Antonio del Villar.1

NOTAS:

    • a: a pesar de ser conservador, Batres Jáuregui fue alto funcionario de los gobiernos liberales desde J. Rufino Barrios hasta Manuel Estrada Cabrera.
    • b: los artículos 2.° y 3.° declaran reos de usurpación y traición a los que ejercieron la autoridad en virtud de las elecciones mencionadas en el artículo 1.°, y los listaba con nombres completos y los condenaban a muerte obligándolos antes a devolver lo que habían ganado en concepto de salario durante su gestión. Además, se agregaba la confiscación de bienes a los principales miembros de la familia Aycinena y del gobierno conservador.4
    • c:  José Justo Milla fue el padre del escritor José Milla y Vidaurre.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala. pp. 114-120.
  2. Taracena Flores, Arturo (2015). La primera guerra federal centroamericana, 1826-1829. Nación y estados, republicanismo y violencia. Guatemala: Cara Parens, Universidad Rafael Landívar. p. 3.
  3. Batres Jáuregui, Antonio (1946). La América Central ante la Historia. Memorias de un siglo 1821-1921. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 131.
  4. – (1896). Literatos guatemaltecos: Landívar e Irisarri, con un discurso preliminar sobre el desenvolvimiento de las ciencias y las letras en Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 185.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 239-240.

4 de mayo de 1897: nombran a Estrada Cabrera como Primer Designado

El general presidente José María Reina Barrios autoriza el decreto 360 de la Asamblea Legislativa, que nombra al licenciado Manuel Estrada Cabrera como primer Designado a la Presidencia

4mayo1897
Inauguración de un buesto de Estrada Cabrera en Mazatenango el 21 de noviembre de 1903, hacia el final de su primer período presidencial. Dada su férrea personalidad, ya para entonces los pobladores lo adulaban servilmente.  En el recuadro: fotografía del presidente guatemalteco, que dice: Presidente Constitucional de la República, Benemérito de la Patria y Jefe del Partido Liberal de Guatemala.  Imágenes tomadas de Administración Estrada Cabrera.

Una simple formalidad, como lo era la elección del Primer y Segundo designados a la Presidencia de la República cada año, tendría una gran repercusión en la historia guatemalteca de principios del siglo XX. El 4 de mayo de 1897, cuando ya se veía venir una grave crisis económica pero el general presidente José María Reina Barrios todavía no había disuelto la Asamblea Legislativa ni se había declarado en dictador extendiendo su mandato hasta 1902, el gobernante guatemalteco aprobó el siguiente decreto de rutina:1

La Asamblea Nacional Legislativa de la República de Gutaemala,Decreta:

Artículo único.  Declárase electos por la Asamblea primero y segundo Designados a la Presidencia de la República, respectivamente, a los señores Licenciado Don Manuel Estrada Cabrera y General Don Manuel Soto.

Pase al Ejecutivo para su publicación.

Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Gutaemala a los veintiocho días del mes de abril de mil ochocientos noventa y siete.

        • Feliciano Aguilar, Presidente
        • Francisco Villacorta, Secretario
        • Rafael Spínola, Secretario.

Palacio del Poder Ejecutivo,

Guatemala, 4 de mayo de 1897.

Publíquese.

        • José María Reina Barrios
        • Por impedimiento del Secretario de Estado en el Despacho de gobernación y Justicia, el de Relaciones Exteriores, Jorge Muñoz1

Apenas nueve meses más tarde, el 8 de febrero de 1898 caía asesinado el presidente Reina Barrios luego de sobrevivir a dos fuertes revoluciones en su contra, una en el occidente del país dirigida por su ex-ministro de la guerra, Próspero Morales, y la otra en el oriente dirigida por el licenciado José León Castillo.  Ante esta situación, el escritor cabrerista Felipe Estrada Paniagua dice:

«La muerte trágica del General don José María Reina Barrios, acaecida el 8 de febrero de 1898 por la mano criminal del audaz extranjero Oscar Zollinger, llevó a la Presidencia de la República al Licenciado don Manuel Estrada Cabrera, quien ya desde el mes de septiembre del año anterior se encontraba alejado de la vida política.  Tomó posesión de aquel alto puesto precisamente en los momentos de mayor peligro, ya que sobre el cadáver, tibio aún, del infortunado Mandatario de la Nación, se desencadenaba, sangrienta, implacable y feroz, la horrible tempestad de ambiciones que tenían por base el desgarramiento de la Constitución liberal y el cambio absoluto de las instituciones.»2

El licenciado Antonio Batres Jáuregui, amigo y ministro del fallecido general Reina Barrios, y quien ya se consideraba el presidente provisorio a la muerte de éste, narra la situación de una forma diferente:

«Estaba de antemano, bien tramado el asesinato de Reyna Barrios, de suerte que desapareciera también Zollinger, para que no hablara y descubriera a los conspiradores. Se procuró suprimir  en el acto a Zollinger, teniendo al efecto unos agentes de policía prevenidos, por donde debía pasar el criminal, que corría a asilarse en la Legación de México. Dichos agentes fueron envenenados a poco del suceso. Los ayudantes que acompañaban a Reina Barrios, comandante Ernesto Aldana y Tomás Acevedo, se dijo que eran cómplices en el atentado; que le habían agarrado los brazos a Reina, mientras el asesino le disparó sobre la boca, que la tenía abierta, según la autopsia». «[El general Salvador] Toledo introdujo a Estrada Cabrera la noche del ocho de febrero al Palacio Presidencial, cuando llegó a ofrecerse a los ministros. Toledo contaba con algunos cuarteles; fue nombrado Ministro de la Guerra inmediatamente. Pasado algún tiempo, tuvo que salir vestido de mujer, huyendo de la persecución de don Manuel. Vivió muchos años en Nicaragua.  Llegó al extremo la exaltación política, y tanto se desbordaron las pasiones, de los pocos y feroces enemigos del general Reina Barrios, que cuando se trataba de dar sepultura a su cadáver, proponíanse algunos caníbales arrebatar sacrílegamente los restos mortales del Jefe de la República, hacer pedazos el féretro y profanar por modo impío las cenizas del infortunada general. Hubo necesidad de que, a mi solicitud, en vez de ir el cortejo fúnebre al cementerio, se dispusiera, dos horas antes, con premura, sepultar el cadáver en las bóvedas de la iglesia metropolitana.  Estrada Cabrera, autor principal de semejante crimen, en el cual íbamos a ser asesinados los ministros de Reina Barrios, al notar que ya se tenía noticia del atentado, se vio en el caso de que no se realizara3[…] Después de la muerte del presidente, general Reina Barrios, no me era posible permanecer en mi país, porque a mi, particularmente, teníanme un odio mortal Estrada Cabrera y sus secuaces.  Sabían que yo iba a ser designado a la Presidencia de la República, y ya estaba muy próxima la apertura de la Asamblea. En efecto, dicho general me había hablado, diciéndome que pensaba irse a Europa, durante unos ocho meses y que deseaba que yo me quedase en su lugar.  Por eso fue la precisión de que el asesino ejecutase el crimen antes de que dejara de ser designado (que legalmente ya no lo era) Estrada Cabrera. Cuando se mandó disolver la Asamblea, se declaró, por un decreto, que eran nulos todos sus actos; y uno de ellos había sido la designación de Estrada Cabrera, para el caso que fuera el Presidente de la República por muerte del que la ejerciera.  Me vi precisado a salir de Guatemala hacia Europa, en mayo de 1898, acopañándome de mi hijo Carlos.»4

Rafael Arévalo Martínez en su obra «¡Ecce Pericles!» recalca que Batres Jáuregui trabajó muchos años para el gobierno de Estrada Cabrera cuando regresó a Guatemala de su exilio, y narra la toma del poder por don Manuel así:

El consejo de ministros, al morir Reina Barrios, estaba compuesto por el licenciado Mariano Cruz, que tenía a su cargo las carteras de gobernación y justicia y la de instrucción pública; el licenciado Antonio Batres Jáuregui, la de relaciones exteriores, Francisco C. Castañeda la de hacienda, Feliciano García la de fomento y el general Gregorio Solares la de guerra.  Reunidos el 8 de febrero de 1898 en la casa presidencial -salvo el ministro de la guerra que estaba de temporada en el puerto de San José-, discutían aterrorizados, pero ambiciosos sobre quién de entre ellos, saltando por encima de la constitución, debía suceder al presidente muerto – ¿Feliciano García? ¿Mariano Cruz? – cuando compareció Estrada Cabrera: ‘Vengo a encargarme de la presidencia como primer designado’ – dijo-. ‘Sírvanse firmarme este decreto, en el que me reconocen como tal. Deseo que colaboren conmigo…’Y puso ante ellos el decreto que y llevaba escrito a prevención, pues conocía el valor de ciertos hechos, pequeños al parecer. Su entrada sorprendió a los ministros tanto, que durante los primeros momentos permanecieron sentados.  En cuanto oyeron sus firmes palabras se pusieron de pie; reconocían al amo. La ley estaba de su parte; además, aquello solucionaba su altercado, que pudo terminar de mala manera.«5

Sea como haya sido, lo que sí no tiene discusión es que ni Reina Barrios, ni nadie más, se imaginaba que aquel escueto decreto que firmó quizá distraidamente el 4 de mayo de 1897, sería el inicio de una de los gobiernos civiles más largos y totalitarios en la historia del país.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Estrada Paniagua, Felipe (1904). Administración Estrada Cabrera: reseña de los progresos alcanzados en los ramos de adjudicación de terrenos, ferrocarriles, carreteras, puentes, comunicaciones por correo, telégrafo y teléfono, y producción agrícola. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 8.
  2. Ibid., p. 7.
  3. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. 1821-1921. Memorias de un Siglo. III. Guatemala. Tipografía Nacional.  pp. 590-596.
  4. Ibid., pp. 620-621.
  5. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles! Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 29-30.