13 de diciembre de 1879: la Ley Orgánica y Reglamentaria de Instrucción Pública

El gobierno del general presidente J. Rufino Barrios emite la ley orgánica y reglamentaria de Instrucción Pública

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Estudiantes de la Escuela Facultativa de Medicina en una clase de Anatomía en 1896. En el recuadro, estudiantes del Instituto Nacional Central para Varones y del Instituto Nacional Normal para Señoritas (Belén) con sus respectivos uniformes. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

A los dos días de haber decretado la Constitución de la República, el gobierno de J. Rufino Barrios emitió la Ley Orgánica y Reglamentaria de Instrucción Pública, firmada por el general presidente y el Ministro de Instrucción Pública, Delfino Sánchez, cuyos principales artículos se reproducen a continuación:1

Artículo 1.°— Se garantiza la libertad de enseñanza en la República.

Artículo 2.°— La enseñanza que se dé a expensas del Estado es pública, laica, dirigida e inspeccionada por el Gobierno, y estará sujeta a las prescripciones de la presente ley.

Artículo 3.°— La enseñanza privada es fomentada por el Gobierno, no ejerciendo sobre ella más que que la vigilancia que demandan la conservación del orden, la moral y las leyes.Nota a

Artículo 4.°— La Instrucción Pública se divide en primaria, secundaria, normal y profesional.1, Nota b

Artículo 5.°— La Instrucción primaria costeada por el Estado es gratuita y se divive en primaria propiamente dicha o elemental, y complementaria.

Artículo 6.°— La Instrucción primaria elemental es obligatoria para los individuos de ambos sexos, desde la edad de seis hasta la de catorce años.

Artículo 7.°— La Instrucción primaria complementaria no es obligatoria; pero las autoridades influirán en lo posible, por los medios persuasivos que estuvieren a su alcance, para que los habitantes de la República no carezcan de ella.[…]Nota c

Artículo 10.— El objeto de las escuelas es formar hombres con la suficiente instrucción y moralidad para ser digos de una sociedad republicana y libre.

Artículo 11.— Para conseguir este objeto, cuidarán los maestros de inculcar en sus alumnos ideas de libertad, igualdad, fraternidad, orden, progreso unión Centroamericana, amor a la patria, amor al trabajo y, en general, todas aquellas ideas que elevan el sentimiento moral y son la base de una sociedad bien organizada.[…]2, Nota d

Artículo 13.— En las escuelas elementales se enseñarán los ramos siguientes:

      • Lectura
      • Nociones prácticas de la lengua patria
      • Aritmética
      • Lecciones sobre objetos
      • Escritura y dibujo lineal
      • Geografía e HistoriaNota e
      • Moral y Urbanidad
      • Ejercicios calisténicos […]3

Artículo 17.— La enseñanza de la Lectura se extenderá cuanto sea necesario para que los alumnos puedan leer correctamente prosa y overso, en impresos y manuscritos. En esta asignatura, queda comprendida la enseñanza y nociones prácticas sobre la lengua patria, la que se dará, corrigiendo escrupulosamente las faltas de lenguaje en que los niños incurran cuando hablen o escriban. Se ampliará la enseñanza de la Lectura con ejercicios de composición y recitación, y con explicaciones de la materia que se lea.Nota f

Artículo 18.— La enseñanza de la Aritmética comprenderá la expresión y cálculo de los números, es decir: numeración, operaciones de enteros, quebrados comunes y decimales, denominados y sistema decimal de pesos y medidas; debiando alternarse ejercicios mentales con los escritos.[…]

Artículo 20.— La Escritura y el Dibujo lineal se enseñarán simultáneamente en una sola asignatura, hasta que los niños adquieran buena forma de letra y puedan dibujar las máquinas e instrumentos más sencillos y otros objetos naturales o de uso frecuente. Los maestros procurarán que los niños manejen con igual destreza ambas manos.[…]4

Artículo 25.— En las escuelas complementariasNota g se ampliará el estudio de los ramos que corresponden a las elementales, y además enseñará:

      • Escritura y Dibujo
      • Gramática castellana
      • Aritmética completa
      • Teneduría de libros
      • Nociones de Historia Natural
      • Constitución de la República […]

Artículo 29.— La enseñanza de la Lectura se ampliará con ejercicios escogidos de composición y recitación y se completará con lecturas explicadas sobre Fisiología, Higiene, Mecánica, Física, Química y otros ramos de Ciencias Naturales.[…]

Artículo 32.— En Aritmética se ensancharán los conocimientos adquiridos en las escuelas elementales y se completará la enseíanza de la materia con el estudio sobre potencias, raíces, y análisis de los números, es decir: razones y proporciones.

Artículo 33.— La Teneduría de libros, por su especial importancia práctica, se enseñará con toda la extensión posible.[…]

Artículo 36.— Se enseñará y explicará la Constitución de la República para que los niños comiencen a adquirir ideas claras acerca de la organización del poder público y de los derechos y deberes que les corresponden como ciudadanos guatemaltecos.[…]5, Nota h

Artículo 44.— El jefe de cada escuela es un director o maestro, de nombramiento del Gobierno, a propuesta de la Dirección general de estudios.[…]5, Nota i

Artículo 52.— No habrá otros días festivos durante al año, que los domingos y los de fiestas cívicas.Nota j

Artículo 55.— Los únicos castigos que se permiten en las escuelas son: amonestación privada o en presencia de los alumnos, privación de recreo, prolongación de horas de trabajo, notas de mala conducta, aislamiento y otros que, como los anteriores, no sean infamantes ni puedan alterar la salud o el desarrollo de los niños. En caso de que un niño sea incorregible será expulsado de la escuela por la Junta local, previo informe del director. La misma Junta dictará las providencias convenientes para que el alumno expulsado adquiera la instrucción necesaria donde sea posible. […]

Artículo 57.— Quedan severamente prohibidas en las escuelas las distinciones entre los alumnos, por razón de calse, nacionalidad, capital, color, posici social, etc. Al aplicarse las penas los maestros procederán con absoluta imparcialidad y justicia. […]6

Artículo 63.— El primer período escolar comenzará el 1 de enero de cada año, día en que tendrá lugar la apertura de las escuelas, y concluirá el viente de mayo. En los diez días siguientes al veinte, se verificarán exámenes privados sobre las materias enseñadas, para que los alumnos sean aprobados puedan pasar al grado inmediatamente superior. Los que no lo sean repetirán el curso.

Artículo 64.— El segundo período comenzará el 1.° de junio y concluirá el veinte de octubre. En los diez días siguientes al veinte se verificarán exámenes públicos y las distribuciones de premios.[…]7

Artículo 70.— No habrá otras calificaciones que las de aprobado y suspenso. Estas calificaciones serán secretas, y los examinadores las darán, depositando en una oruna una bola blanca o una negrada, según que el alumno sea o no aprobado. Si algun alumno demostrare en el examen un aprovechamiento muy notable, se consignará esta circunstancia en el acta que se levante.[…]

Artículo 74.— Los meses de noviembre y diciembre serán de vacaciones para alumnos y maestros.[…]8

Artículo 83.— Se establecerán también escuelas dominicales, escuelas mixtas o de niños de ambos sexos y escuelas de párvulos, segun el sistema de salas de asilo o kindergarten. La Dirección general de Instrucción pública dictará las providencias necesarias a fin de organizar estos establecimientos de la manera más conveniente.[…]

Artículo 97.— En las escuelas de niñas se enseñarán los mismo ramos que en las escuelas de niños, agregando las labores de mano, economía doméstica y jardinería.

Artículo 98.— Las escuelas de niñas se regirán por esta ley, con las variaciones que la Dirección general de Instrucción pública crea conveniente introducir en los programas de enseñanza, atendiendo a las consideraciones especiales que exige la esmerada educación de la mujer.[…]9

Artículo 105.— La instrucción secundaria tiene por objeto hacer que los jóvenes perfecciones y aumenten los conocimientos adquiridos en las escuelas primarias, preparándolos para seguir una carrera profesionales.Nota k

Artículo 106.— La enseñanza secundaria se dará en los Institutos Nacionales, y comprende los ramos siguientes:

    • Gramática castellana
    • Francés e inglés
    • Aritmética, Algebra, Geometría y Trigonometría rectilínea
    • Teneduría de libros
    • Filosofía elemental
    • Geografía e Historia
    • Retórica
    • Mecánica
    • Física y Química
    • Nociones de Historia Nacional, Fisiología e Higiene […]11

Artículo 120.— Además de las materias comprendidas en los artículos precedentes de este capítulo, se enseñarán en los Institutos los idiomas Alemán, Italiano y Latino, Caligrafía, Taquigrafía, Dibujo y Pintura, Música Instrumental, Canto, ejercicios calistécnicos y militares, y si fuese posible los de natación y equitación; pero no será obligatorios los exámenes sobre tales enseñanzas por no exigierse éstas para obtener el título de graduado en Ciencias y Letras. La enseñanza del Dibujo es obligatoria para todos los alumnos.[…]11, Nota l

Artículo 131.— Habrá en los Institutos alumnos internos, externos y medio internos. Los primeros serán los que se eduquen por cuenta de la Nación, y todos los que quieran vivir en el establecimiento con el objeto de instruirse, pagando una pensión. Los medios internos recibirán la enseñanza y alimentación; pero no dormirán en el establecimiento y pagarán también una pensión. Los externos pobres recibirán la enseñanza gratuitamente.[…]12

Artículo 133.— Son condiciones necesarias para ingresar a un Instituto:

      • Tener buena conducta y moralidad.
      • Presentar un certificado médico en que conste que el solicitante no padece ninguna enfermedad crónica ni está predispuesto a padecerla
      • Presentar el certificado de aptitud en las materias que señala la enseñanza complementaria; y ser aprobado en una examen sobre las mismas materias, que deberá practicarse en el Instituto por un tribunal que nombrará el Director.[…]

Artículo 159.- Las materias de enseñanza en los colegios para niñas serán las mismas que previene el artículo 14, menos la Trigonometría, Mecánica, Taquigrafía y ejercicios militares; pero se sustituirán estos ramos con el estudio de la economía doméstica, trabajos y labores propios del sexo.[…]

Artículo 180.- La enseñanza profesional se da en las correspondientes Facultades.

Artículo 181.- Las Facultades son los cuerpos encargados de promover el adelanto de las ciencia y de las letras en el país.

Artículo 182.- Se establecen por ahora las Facultades siguientes:

      • De Derecho y Notariado
      • De Medicina y Farmacia
      • De Ingeniería
      • De Filosofía y Literatura

Artículo 183.- Cada Facultad se compondrá de los individuos respectivo que hayan obtenido o en lo sucesivo obtuvieren título legal para ejercer su profesión en la República, y de los incorporados con arreglo a la ley.[…]13

Esta ley, con algunas modificaciones, estuvo vigente hasta la caída del gobierno del general Federico Ponce Vaides, y durante todos ese tiempo, fueron los Institutos Nacionales y Normales los que graduaron a los mejores profesionales de nivel medio en el país. Asimismo, fueron las Escuelas Facultativas las que se encargaron de la educación superior en el país, y no fue sino hasta en 1945 en que fueron reunidas nuevamente en la Universidad de San Carlos de Guatemala.


NOTAS:

  • a: esto permitió que el Colegio de San José de los Infantes – que pertenecía a la Catedral Metropolitana – permaneciera abierto.
  • b: «Normal» corresponde a los estudios de magisterio. Por otra parte, la «educación profesional» es la universitaria, la cual en la época en que se emitió este decreto dependía del Ministerio de Instrucción Pública.
  • c: a pesar de las buenas intenciones de este artículo, en la práctica solamente grupos de menos de diez estudiantes – la gran mayoría de las élites sociales – llegaban a los institutos de educación secundaria cada año.
  • d: es decir, un pensum de estudios que inculcaba ideas liberales a los estudiantes.
  • e: para ensenar historia se utilizaron textos en los que el gobierno conservador de los 30 años era presentando como una época oscura en la historia guatemalteca, mientras que la revolución liberal era presentada como una gesta libertadora.
  • f: este artículo sobre la Lectura estaba muy bien intencionado pero se ha cumplido muy poco en la práctica. Aún hoy en día, de las personas que saben leer, un alto porcentaje no comprende lo que lee.
  • g: al nivel complementario ya solamente llegaban muy pocos estudiantes.
  • h: debido a que eran muy pocos alumnos los que llegaban a la escuela complementaria, eran muy pocos los ciudadanos que comprendían lo que estaba escrito en la Constitución de la República y todos aquellos decretos que emanaban del Ejecutivo y Legislativo.
  • i: la Constitución de 1879 estaba recién decretada, y en lla se le confería poder prácticamente absoluto al jefe del ejecutivo; por esta razón tenía a su carga hasta el nombramiento de los directores de escuela.
  • j: en contraste con los regímenes conservadores en los cuales había numerosas fiestas católicas de guardar. Los liberales adujeron que reducían los días de feriado para incrementar la productividad.
  • k: en esa época, los estudiantes que llegaban a los Institutos de Secundaria eran menos de diez por año y eran solamente de las clases más pudientes de la sociedad guatemalteca.
  • l: el muy reducido número de estudiantes permitía que se enseñaran todas estas materias con gran calidad. En el siglo XXI, ni en los colegios privados de más renombre se enseñan tantas materias opcionales dada la gran cantidad de estudiantes que tienen que atender.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Barrios, J. Rufino; Sánchez, Delfino (13 de diciembre de 1879). Ley Orgánica y Reglamentaria de Instrucción Pública. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 3.
  2. Ibid., p. 4.
  3. Ibid., p. 5.
  4. Ibid., p. 7.
  5. Ibid., p. 11.
  6. Ibid., p. 13.
  7. Ibid., p. 14.
  8. Ibid., p. 15.
  9. Ibid., p. 18.
  10. Ibid., p. 20.
  11. Ibid., p. 22.
  12. Ibid., p. 25.
  13. Ibid., p. 31.

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24 de diciembre de 1840: nace Delfino Sánchez

Nace en Totonicapán Delfino Sánchez, Ministro de Estado del gobierno del general presidente J. Rufino Barrios

24diciembre1840
Tumba de Agripita Coutiño, vda. de Sánchez en el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala, la cual es una de las mejor conservadas del otrora majestuoso camposanto. La Sra. Sánchez era la madre de Delfino Sánchez, quien aparece en el recuadro. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Manuel Delfino Sánchez Coutiño nació en Totonicapán el 24 de diciembre de 1840 y junto con su familia salió al destierro tras la derrota del Estado de Los Altos en 1849.1 Era hijo de Francisco y Agripita Sánchez, hermano de Dolores, Guillermo y Urbano, con quienes tuvo una enorme influencia económica y política no solamente en Quetzaltenango sino que entodo el país durante el gobierno de Barrios. Francisco Sánchez expandió su negocio de aguardiente en Totonicapán en 1853 y adquirió vastas extensiones de tierra en la cosa, traslandando a su familia a Quetzaltenango, en donde estableció su casa de comercio, en la que vendía artículos para artesanos y granjeros, así como ropa, instrumentos musicales, artículos de lujo, bombas de agua y similares.2

Salieron al exilio durante el segundo período de gobierno del mariscal Vicente Cerna, pero tras la victoria de la Revolución Liberal —a la que Francisco Sánchez patrocinó con 60,000 pesos— la familia tuvo gran auge, especialmente durante el gobierno del general J. Rufino Barrios que se inició en 1873. Francisco Sánchez fundó el primer periódico liberal tras el gobierno conservador, y su hijo Delfino tuvo numerosos cargos públicos de gran importancia; es más, su otro hijo, Urbano Sánchez, se casó con Clotilde Barrios, hija del presidente en 1883.2

Delfino Sánchez dirigió la construcción de la Penitenciaría de Totonicapán y la reconstrucción de la Iglesia de Totonicapán que se había incendiado en 1878 y ya siendo Ministro de Fomento, fue diputado por San Marcos a la Asamblea Constituyente que redactó la Constitución de 1879 luego de ocho años de que los presidentes de Guatemala estaban gobernando basados en los «amplios poderes» del Acta de Patzicía.3 Aquella consitución fue hecha a la medida de los deseos del general presidente J. Rufino Barrios de tal modo que, cuando éste murió en 1885, tuvo que ser modificada para restringir el poder de su sucesor, el general Manuel Lisandro Barillas quien era conocido de Sánchez ya que fue Jefe Político de Quetzaltenango.4

Ya durante la expropiación eclesiástica de 1872 y 73,5 Delfino Sánchez había adquirido a muy bajo costo el antiguo convento de Santa Clara, que convirtió en su casa de habitación en la Ciudad de Guatemala, y en 1880, cuando éste ya era Ministro de Fomento, la famila Sánchez consiguió de parte del gobierno de Barrios una concesión para construir una fábrica de textiles en el poblado de Cantel, dada la proximidad de este municipio tanto de Quetzaltenango como de Totonicapán. Para ayudar a la construcción de esta fábrica, a partir de 1882 el Jefe Político de Quetzaltenango, el general Barillas, obligó a los jornaleros de la región a trabajar en la construcción de la infraestructura de la planta transportando materiales desde las canteras de Totonicapán y equipo de producción desde los puertos en el Pacífico, así como trabajando de albañiles. Las autoridades municipales de la región se quejaron con Barillas de que el trato de los jornaleros era inhumano y muy mal pagado, pero no lograron cambiar la situación.5 Y por si fuera poco, el Ministerio de Fomento, dirigido por Delfino Sánchez, confiscó los ingresos municipales de la región para la construcción de dos puentes que se necesitaban para comunicar a Cantel con Quetzaltenango.2

En 1881, Sánchez fue embajador de Guatemala ante el gobierno de Francia por la cuestión de Pilet, y en 1882 fue el embajador ante las naciones centroamericanas cuando el presidente J. Rufino Barrios había dejado el poder temporalmente en manos del presidente interino José María Orantes, mientras el estaba en Estados Unidos finalizando el tratado de límites con México.2,6

Sánchez falleció en la ciudad de Guatemala en 1885, y aunque sus restos fueron trasladados a Quetzaltenango, en el Cementerio General se encuentra la tumba de su madre, la Sra. Agripita de Sánchez, la cual es un monumento artístico de gran calidad que ha sido de los pocos que se han conservado intactos desde 1882. He aquí cómo lo describió Ramón Salazar, también ex-Ministro de Estado y constituyente de 1879, en su revista cultural «La Ilustración Guatemalteca«:7

«[…] Pero lo que en la Avenida en que estos muertos sobresale de toda ponderación es el sepulcro de Doña Agripita de Sánchez. La señora fue madre de personas muy distinguidas en el país, entre las que se cuentan Don Delfino Sánchez, notable Ministro de Instrucción Pública del General Don. J. Rufino Barrios, muerto ya, y Don Guillermo Sánchez, honrado industrial que aún vive. Ella era la viuda de Don Francisco Sánchez, notable hombre público en su tiempo, a quien conocí y quise por sus virtudes republicanas. Nada sé de las cualidades familiares de doña Agripita; esposa de este último dewen haber sido muchas y su memoria muy querida cuando se le ha levantado el más hermoso monumento que hay en el Cementerio erigido por la piedad filial. La matrona yace tendida en su féretro y a sus pies hay un ángel que señala para lo alto.

Al examinar aquellas facciones no se nota ninguna contracción nerviosa ni ningún signo que denote que se ha temido la muerte; al contrario, el rostro de la matrona indica que ha aguardado a la pálida tranquilidad, esperanzada y aguardano un mundo mejor. Arriba hay un catafalco de mármol negro, que será su sepulcro en la tierra, y que está adornado con una multitud de angelitos, que dicen que son sus nietos. En lo alto del monumento hay la figura de una mujer que surge de la tumba, transfigurada, ideal y hermosa y que está en actitud de elevar su vuelo hacia lo alto y hacia lo hermoso. Nuestro bello cielo azul forma el fondo de esa esplendente concepción artística, que mientras más se estudia y contempla más gusta y entusiasma».7


BIBLIOGRAFIA:

  1. La Locomotora (1906). Don Delfino Sánchez. Guatemala: La Locomotora. p. 6.
  2. Grandin, Greg (1997). The Strange Case of «La Mancha Negra»: Maya-State relations in Nineteenth Century Guatemala. Hispanic American Historical Review. 77 (2). pp. 211-243.
  3. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 345.
  4. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales. pp.721-726.
  5. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 105-120.
  6. Guerra, Viviano (1883). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1881-83 III. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 444.
  7. Salazar, Ramón (1 de noviembre de 1896) «Una excursion al país de los Muertos«. La Ilustración Guatemalteca 1 (7). Síguere, Guirola y Cía. Guatemala. p. 98.

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3 de abril de 1877: el Reglamento de Jornaleros

El gobierno de J. Rufino Barrios implementa el Reglamento de Jornaleros autorizando a los cafetaleros a pagar salarios ínfimos a los campesinos indígenas

3abril1877
Una niña indígena recoge la cosecha de café en una finca cafetalera propiedad de alemanes en Alta Verapaz en Guatemala en 1934. En el recuadro: la familia alemana propietaria de la finca. El reglamento de jornaleros y la expropiación de tierras comunales indígenas que realizó Barrios en 1877 permitieron la formación de grandes latifundios cafetaleros a expensas de la propiedad y trabajo indígenas. Fotogramas tomados del documental fílmico «Guatemala Expedition (1933-1934)«.

La Reforma Liberal fue en realidad una profunda Reforma Agraria que favoreció a los criollos liberales, iniciando en 1877, cuando el general presidente J. Rufino Barrios vió que la expansión del cultivo del café sería la base financiera que iba a permitirle a él y a sus correligionarios convertirse en potentados que podían rivalizar con los aristócratas.1

Solamente había un problema para los planes de Barrios: la población indígena. Para salir de ese problema, Barrios implementó dos programas de Reforma Agraria:

    1. Abolición de la propiedad comunal indígena para que las tierras pudieran ser compradas a precios de ganga por inversionistas extranjeros
    2. Reglamento de Jornaleros, que estableció el mandamiento gracias a lo que el gobierno autorizó a los dueños de las grandes fincas que se formaron a dar salarios miserables a los campesinos indígenas que trabajaran para ellos.1

Gracias a estos dos programas, el desarrollo del café en Guatemala fue considerable.1 De hecho, por medio del Reglamento de Jornaleros se trataba a los trabajadores casi como esclavos, teniéndolos en una situación de servidumbre similar a la de la época colonial. Y es que como el reglamento señalaba que el patrono podía adelantarle parte de su sueldo al trabajador, los patronos idearon un sistema por el cual muchos campesinos poco a poco se fueron endeudado con el dueño de la finca hasta que dicho endeudamiento era ya impagable y tenían que mantenerse a perpetuidad en dichas tierras ya que no podían dejar su trabajo sin haber saldado completamente la deuda adquirida. A esto se sumaba que las deudas eran heredadas de padres a hijos, por lo que estos último ya estaban obligados a permanecer en la finca en que habían trabajados sus padres. Y, por si esto no fuera poco, la mayoría de las fincas pagaban con su moneda propia, la cual podían intercambiar únicamente en la tienda de la finca por los productos que allí se encontraban, los cuales eran vendidos a altos precios.2

Reproducimos a continuación parcialmente aquel reglamento emitido el 3 de abril de 1877, redactado en su mayoría por el Ministro de Hacienda, Manuel Herrera y propuesto por el ciudadano suizo Carl Gustav Bernoulli , con algunas notas al pié de página para ponerlo en su debido contexto histórico:3

Decreto Número 177

J. Rufino Barrrios, general de División y Presidente de la República de Guatemala.

En uso de las amplias facultades de que se halla investido,Nota a DECRETA: el siguiente REGLAMENTO DE JORNALEROS

De los patrones y jornaleros

Sección primera: de los patrones

Artículo 1°.— Se entiende por patrón el dueño o arrendatario de una finca rural y para los efectos de este Reglamento el que a su nombre la administra o gobierna.

Artículo 2°.— Agente del patrón, es el individuo autorizado para concertar trabajadores y representarlo ante las autoridades en los contratos o reclamaciones por el mismo motivo. Para ser reconocido como agente, basta presentar una carta poder extendida en papel simple y firmada por el patrón u otro individuo de su familia o de sus dependientes.Nota b

Artículo 3°.— El agente obliga al patrón a estar y pasar por los conciertos o contratos que celebre con los jornaleros, lo mismo que por las gestiones que haga conforme al artículo anterior.

Artículo 4°.— El patrón y sus agentes o dependientes están obligados:

    1. A mantener el buen orden en su respectiva finca;
    2. A exigir al jornalero que trate de acomodarse en su finca, que exprese su nombre y apellido, lugar de su vecindario, última finca donde haya trabajado y la exhibición del libreto o boleta de solvencia con su anterior patrón;Nota c
    3. A dar parte a la autoridad inmediata si el jornalero que se presenta fuere colono de otra finca y no llevare autorización para concertarse, o si fuese habilitado por otro partón, con quien no esté solvente;2
    4. A llevar un registro o matrícula de cuentas corrientes en donde asentará semanalmente el debe y el haber de cada jornalero, haciéndoselo saber cada semana y anotándolo en el libreto del mismo jornalero.2
    5. A proporcionar a los colonos habitaciones de teja o pajizas, y ocupación a ellos y sus familias para que puedan ganar un jornal, y no habiendo trabajo en la finca designarle una área de terreno, sin gravamen alguno, para labrarlo por su propia cuenta;4,Nota d
    6. A permitir a los colonos, buscar trabajo en otra finca, cuando lo haya en la que habitan, dándoles el permiso por escrito, indicando el tiempo por el cual pueden concertarse;
    7. A no hacer anticipo alguno al colono de otra finca, que trabaja con permiso escrito, de su patrón, bajo la pena de perder la cantidad anticipada que ingresará al fondo de caminos;
    8. A dar al colono o jornalero un libreto que éste conservará en su poder, y asentar en él semanariamente el debe y haber de su cuenta;Nota e En la primera hoja del libreto se pondrá el contrato que se hubiese celebrado con el colono o jornalero, con todas sus circunstancias y condiciones.
    9. A dar a los colonos o jornaleros una alimentación sana y abundante, cuando en virtud del contrato esté obligado a suministrarla;
    10. A establecer gratis una escuela de primera letras, dominical o nocturna, en las fincas donde hubiera más de diez familias para los niños que trabajan en ellas, y diaria para los pequeños de ambos sexos, si no hubierse población inmediata, o ésta carezca de escuela;Nota f
    11. A pasar al fin de cada año a la autoridad más próxima, una nómina de los nuevos jornaleros habilitados y de los colonos admitidos en el año con razón de su procedencia y de los cambios habidos en los que existían anteriormente.

Artículo 5°.— La falta de cumplimiento de cualquiera de las obligaciones que establece el artículo anterior, será penada con una multa de diez a cincuenta pesos, segun los casos. Las autoridades locales son las competentes para imponer esas multas.

Artículo 6°.— En el caso del inciso 7°. del artículo 4°., el colono o jornalero queda obligado a enterar al respectivo fondo el anticipo que hubiere recibido. No pudiendo hacer el entero, descontará su valor en trabajos públicos, salvo el primer patrón la cantidad, para que el jornero o colono se lo abone en trabajos propios.Nota g

Artículo 7°.— El patrón que a sabiendas seduzca a un colono o jornalero de otra finca, incurrirá en una multa de veinte a cien pesos, sin perjuicio de devolver al mozo, quedando responsable de lo que adeuda a su anterior patrón y a perder la habilitación que le haya dado en favor del fondo de caminos, en cuyo caso se procederá como se dispone en el artículo anterior.

Artículo 8°.— Ningun patrón tiene derecho de castigar al colono o jornalero por faltas cometidas en la finca, y en cualquier caso que ocurra, deberá dar parte a la autoridad local más inmediata para que conozca de la falta y la castigue.

Artículo 9°.— Es obligación estricta de los patrones tratar bien a los colonos o jornaleros, lo mismo que darles la boleta de solvencia cuando soliciten trasladarse a otro punto.4

Artículo 10.— Cuando el patrón se negare sin motivo a dar al colono o jornalero boleta de solvencia, éste podrá ocurrir a la autoridad local, para que en vista del respectivo libreto se la mande dar, imponiente al patrón una multa de diez pesos.

Artículo 11.— En caso de epidemia local que amenace la vida de los habitantes de una finca, no podrá retenerse en ella a los colonos y jornaleros, debiendo pasado el peligro, volver a la finca a cumplir sus compromisos.4

Artículo 12.— En el caso del anterior artículo, el patrón extenderá por escrito al colono ó jornalero, la respectiva licencia, expresando en ella la cantidad que adeuda y el tiempo que le falta para cumplir su concierto.5, Nota h

Artículo 13.— El patrón que no lleve el libro de cuentas corrientes de que habla el inciso 4°. del artículo 4°., además de pagar la multa que corresponda, quedará sujeto, respecto a cuentas, a estar y pasar por lo que conste en el libro del colono o jornalero.

Artículo 14.— A cualquiera clase de jornaleros el patrón deberá darles habilitación diaria ó cada ocho dias si así lo exigieren para sus alimentos.

SECCIÓN SEGUNDA: Jornaleros

Artículo 15.— Hay tres especies de jornaleros: colonos, jornaleros habilitados para trabajar por tarea, por dia ó por mes, y jornaleros no habilitados.

I— De los colonos

Artículo 16.— Se entiende por colono el jornalero que se compromete á residir y trabajar en una finca rural o que de hecho trabaja y reside en ella. Los arrendantes de las fincas de campo, están comprendidos en la clase de los colonos y obligados á trabajar en la propia linea si en el contrato de arrendamiento no se hubiere estipulado lo contrario. El mismo carácter y la misma obligación tienen los poseedores de terrenos en precario, comprendidos en los de otra finca rural.

Artículo 17.— El tiempo por el cual puede concertarse un colono será convencional, pero no podrá exceder de cuatro años. Sin embargo, no se retirará de la finca sin estar solvente con su patrón aunque haya pasado el término.Nota h

Artículo 18.— Son obligaciones del colono:

    1. Prestar su trabajo en la finca por el salario convenido siempre que hubiere ocupación en ella;
    2. Estar sometido al patrón y sus agentes, en todo lo relativo al buen orden y ejecución de los trabajos de la finca;
    3. Conservar el libreto de su cuenta corriente, cuidando de que el patrón asiente semanariamente el estado de ella en dicho libreto;
    4. No recibir de otro patrón anticipo alguno por cuenta de trabajo, que deba verificarse antes de concluirse el término porque se concertó como colono ó aunque se haya concluido, sino está solvente con el patrón;
    5. Enviar á sus hijos a la escuela de primeras letras establecida en la misma finca;
    6. Permanecer en la finca todo el tiempo concertado y no retirarse de ella antes que termine, aun cuando estuviere solvente con su patrón.4

Artículo 19.— El patrón calculará la suma, que pueda anticipar al colono según los trabajos que haya de ejecutar cutar y el tiempo del compromiso.5,Nota i

Artículo 20.— Cuando no esté obligado el patrón á suministrar alimentos al colono y éste no pueda procurárselos por consecuencia de suma escasez de granos, o sólo pueda obtenerlos a un precio tal que no baste su salario para proveer a su subsistencia, podrá retirarse de la finca aun cuando no se haya terminado el tiempo de su concierto, a no ser que el patrón se los proporcione a precios cómodos.6,Nota i

Artículo 21.— Si el colono en virtud de los dispuesto en el artículo anterior, hubiere de retirarse de la finca, deberá hacerlo con permiso escrito del patrón en el cual conste la cantidad que adeuda y el tiempo dentro del cual debe volver á cumplir sus compromisos.

Artículo 22.— El colono que extraviare su libreto, deberá estar y pasar por las constancias que respecto á su cuenta existan en los libros del patrón.

II— De los jornaleros habilitados.

Artículo 23.— Jornalero habilitado es el que recibe dinero anticipado, obligándose a pagarlo con su trabajo personal en una linea rústica.5,Nota j Para la anticipación se tendrá presente lo dispuesto en el articulo 19.

Artículo 24.— El jornalero habilitado tiene las mismas obligaciones que el colono y cuando no esté concertado por tiempo determinado, puede retirarse de la finca, una vez pagado el anticipo.

Artículo 25.— Son comunes a los jornaleros habilitados las disposiciones de los artículos 18 a 22.

III— De los jornaleros no habilitados

Artículo 26.— Son jornaleros no habilitados los que se comprometen á trabajar en una finca rústica sin recibir anticipación alguna y se han de observar respecto de ellos las disiciones contenidas en el inciso 3°. del artículo 4°.

Artículo 27.— El jornalero que no haya recibido habilitación, deberá cumplir el tiempo porque se obligó a trabajar; si no se hubiese fijado ese tiempo se entenderá de una semana.

Artículo 28.— A esta clase de jornaleros deberá pagárseles jornal semanariamente, sino se hubiere estipulado otra cosa, sin perjuicio de la habilitación diaria de que habla el artículo 14.

Artículo 29.— Los jornaleros no habilitados están sujetos a las obligaciones prescritas en los incisos 1°. y 2°. del artículo 18.

Disposiciones generales

Artículo 30.— Son autoridades competentes para los efectos de este reglamento, las siguientes: Jefes políticos, Gobernadores de los pueblos, Alcaldes Municipales o Jueces de Paz y Preventivos y Alcaldes auxiliares.

Artículo 31.— Cuando algún particular desee para sus trabajos un mandamiento de jornaleros, deberá solicitarlo del Jefe político del departamento, cuya autoridad designará el pueblo que deba proporcionarla.Nota k En ningún caso excederá de sesenta el número de jornaleros de cada mandamiento.6

Artículo 32.— Cuando sean comprendidos en un mandamiento jornaleros habilitados por otro patrón, este tiene el derecho de reclamarlos y la autoridad está en la obligación de tragarlos. El patrón que de propia autoridad sustrajere de un mandamiento o tomare por la fuerza a un jornalero habilitado por él, perderá el derecho que le concede este artículo y la cantidad que le adeude el jornalero, a favor del fondo de caminos, procediendo de la manera determinada en los artículos 6°. y 7°.7

Artículo 33.— El jornalero habilitado que sea separado de un mandamiento para entregarlo a su patrón, deberá devolver á la autoridad la habilitación que hubiere recibido, ya sea para habilitar con ella otro jornalero en su lugar ó ya para devolverla al dueño del mandamiento.

Artículo 34.— Podrán pedirse mandamientos y la autoridad darlos por ocho o quince dias, si los jornaleros fueren del mismo departamento donde se halla la finca, y por un mes si fueren de otro departamento. En el primer caso el patrón no abonará a los jornaleros gasto de viaje y en el segundo les pagará á razón de dos reales por cada diez leguas de ida y nada por el regreso.Nota l

Artículo 35.— Todo el que solicite mandamiento de jornaleros deberá pagar el derecho siguiente:

  • Si el mandamiento lucre por ocho ó quince dias, se pagará medio real por cada jornalero;
  • Si fuere por mas de quince dias un real por cada uno. Estas sumas formarán parte de los fondos de propios de cada Municipalidad.

Artículo 36.— A los jornaleros de un mandamiento deberá dárseles habilitación antes de salir del lugar de su domicilio, pero la autoridad cuidará bajo su responsabilidad, que dicha habilitación no exceda de la mitad de lo que deba ganar cada uno en el tiempo convenido.

Artículo 37.— En toda Secretaria Municipal se llevará un libro para anotar los mandamientos que se den en lista nominal, expresando el tiempo por que sale, la finca a donde van a trabajar los jornaleros y la cantidad pagada por derechos, conforme al artículo 35. Dicho libro servirá para la revisión y aprobación de las cuentas de cada municipio, y el Secretario Municipal que no cumpla con esta prevención, será destituido de su destino, pagando además una multa no menor de veinte pesos.

Artículo 38.— Las autoridades a que se refiere el artículo 30, tienen las obligaciones siguientes:

  1. Intervenir en los contrati enganche ya sea como jornaleros habilitados o no habilitados, siempre que sean requeridas por cualquiera de las partes, cuidando de que el Secretario cumpla con lo dispuesto en el artículo 37.
  2. Administrar pronta y cumplida justicia, en caso de contención o desacuerdo entre el patrón y el colono ó jornalero y hacer que cada uno por su parte cumpla con sus respectivas obligaciones;
  3. Cumplir con prontitud las prevenciones de los Jefes políticos sobre mandamiento de jornaleros, sujetándose a las prescripciones de este Reglamento;
  4. Facilitar a los patrones o agentes el enganche de jornaleros;
  5. Autorizar a los dueños de fincas que ofrezcan las garantías convenientes para que tengan una pieza de encierro para asegurar á cualquiera que cometa un delito ó falta, mientras se pone a disposición de la autoridad. A falta de un local a propósito, deberán ser conducidos inmediatamente al pueblo mas próximo;7
  6. Perseguirá los deudores fraudulentos por habilitaciones recibidas de diversos patrones, remitiéndolos con seguridad a la finca cuyo patrón se haya presentado á la autoridad. En caso de adeudar el jornalero anticipos a varias fincas se les remitirá a los patrones por el orden en que hayan presentado su reclamo: excepto que uno quiera pagar por todos y los demás convengan en el pago;9
  7. Autorizar las boletas de solvencia cuando asi lo solicite algun jornalero para cambiar de domicilio y extendérsela cuando el patrón se niegue á hacerlo, si del libreto resulta su solvencia;
  8. Cuidar de que se hagan efectivas las multas que se impongan por infracción de este Reglamento;
  9. Cumplir por su parte y hacer cumplir el presente Reglamento.

Artículo 39.— Todos los gastos que se originen para obligar al jornalero al cumplir sus compromisos,serán pagados por el patrón, a cargo del jornalero, anotándolo así en su libreto y en su cuenta.

Artículo 40.— Las funciones de los alcaldes auxiliares están determinadas en la ley y las ejercerán siempre con sujeción a ella como agentes ó comisionados de las autoridades superiores como Jefes políticos, Jueces de Paz, Alcaldes Municipales, etc.

Artículo 41.— Cuando hubiere desacuerdo entre el patrón y el trabajador respecto a tareas, alimentación, jornales ú horas de trabajo, la autoridad que conozca del reclamo, se arreglará á los términos del contrato consignado en el libreto; y á falta de esa constancia, á la costumbre establecida en el lugar donde estuviere situada la finca.

Artículo 42.— Es obligación de los jornaleros que salen a trabajar fuera de su domicilio y que sean militares, dar aviso al Comandante local para que no les considere como faltistas. Los Comandantes no podrán oponerse a su enganche siempre que no estén en servicio activo.[…]

Artículo 46.— Las demandas y reclamos entre patrones y jornaleros se ventilaran siempre ante los alcaldes Municipales ó Jueces de paz. sino sucediere de la suna determinada por la ley como límite de la competencia de esas autoridades y aun cuando los contendientes sean militares, si no estuvieren en servicio activo: cuando pasen de esa suma corresponde conocer a los Jefes Políticos y determinaciones no habrá otro recurso que el de responsabilidad.

Artículo 47.— Los Gobernadores, Alcaldes Municipales, Jueces preventivos ó de paz y Alcaldes auxiliares, que infringieren cualquiera de las obligaciones que este Reglamento determina, incurrirán en una multa desde cinco á veinticinco pesos, según los casos. Estas multas serán impuestas por los Jefes políticos ó Jueces de Paz en su caso.9

Artículo 48.— Todas las multas que se impongan á las autoridades, patrones ó jornaleros por razón de este Reglamento, ingresarán al fondo de caminos. Al efecto, las autoridades locales de la República remitirán mensualmente á la Jefatura Política dichas multas con cuenta y razón.

Artículo 49.— En cada Jefatura política se llevará un libro exclusivo para esta cuenta con sus comprobantes, en donde se asentarán los ingresos de cada pueblo por razón de multas. Cada tres meses se formará un estado de ella que se remitirá al Ministerio de Fomento, trasladándose tambien a la Administración de Rentas la existencia que resulte y haciendo constar el traslado al pié del mismo estado.

Artículo 50.— En todo el mes de mayo próximo, están obligados los patrones á presentar á la autoridad local más inmediata, la lista de los colonos de su finca y mozos habilitados por cuenta de trabajo, estén o no trabajando: y desde el mes de diciembre próximo entrante se hará según lo previene el inciso 11 del artículo 4.° de este Reglamento. Las habilitaciones que hasta la publicación de este Reglamento, hubiesen recibido los jornaleros, por cuenta de trabajo, de diversos patrones, serán pagadas contra el orden de antigüedad.

Artículo 51.— El .Ministro de Fomento queda encargado del cumplimiento del presente Reglamento y de resolver las Consultas que se hagan por las autoridades sobre su inteligencia,oscuridad é interpretación.

Dado en el Palacio Nacional en Guatemala, a tres de abril de mil ochocientos setenta y siete.

    • J. Rufino Barrios.
    • El Ministro de Fomento: Manuel Herrera.9

NOTAS:

  • a: Barrios no tenía ninguna facultad constitucional en lo absoluto, pues estaba gobernando en base al Acta de Patzicía, el cual fue el documento que los liberales revolucionarios firmaron el 3 de junio de 1871 desconociendo al presidente constitucional Vicente Cerna.
  • b: nótese cómo se facilita la identificación de quienes representarán a los patronos.
  • c: es decir, el campesino indígena tenía que dejar su lugar de residencia para trasladarse a la finca, y soportar el trato y la vivienda que le proporcionaran.
  • d: las familias completas se iban a trabajar de jornaleros, incluyendo a mujeres y niños, y tenían que abandonar sus lugares de origen para ir de finca en finca.
  • e: este documento se prestaba a todo tipo de abusos, pues los campesinos indígenas eran analfabetos. Véase, por ejemplo, el resultado del censo de 1893, que reflejó que había más de un millón doscientos mil analfabetos en el país.
  • f: esto se prestaba para que hubiera mano de obra infantil de ambos sexos.
  • g: los patronos raramente abonaron esto; los indígenas eran enviados a trabajar en caminos rurales o a hacer el servicio militar si es que no eran traslados a otra finca.
  • h: el sistema de la libreta se corrompió de tal modo, que aun y cuando los salarios que se pagaban eran miserables, los patrones se las ingeniaron para que los campesinos siempre les estuvieran debiendo.
  • i: he aquí una de las principales fuentes de fraude para endeudar a los trabajadores.
  • j: esto se convirtió en una fuente de usura para los patronos
  • k: a los indígenas no se les pedía permiso sino que se les obligaba a ir a donde y cuándo dijera el Jefe Político.
  • l: éstas ínfimas cantidades se aprecian mejor si se comparan con la fortuna que amasó el general Barrios durante su gobierno y que fue publicada el 3 de agosto de 1885.8

BIBLIOGRAFIA:

  1. Caso Barrera, Laura (Diciembre 2014). Viajeros alemanes en Alta Verapaz en el siglo XIX. Su aportación al conocimiento de las lenguas y cultura mayas. Revista Brasileria de Lingüística Antropológica. 6 2. p. 414.
  2. Chacón Córdova, Carolina (2018). La figura del general Jorge Ubico Castañeda: dictador o tirano. En: 200 años en camino, Bicentenario de la Independencia – 2021. Guatemala: Autorictas Prudentium. pp. 5-7.
  3. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 69.
  4. Ibid, p. 70.
  5. Ibid, p. 71.
  6. Ibid, p. 72.
  7. Ibid, p. 73.
  8. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición). Guatemala: Tipografía de «El Renacimiento». p. 1-26.
  9. Gobierno de Guatemala, Recopilación de Leyes, p. 74.

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11 de diciembre de 1879: la Constitución Liberal de 1879

La Asamblea Constituyente decreta la Ley Constitutiva de la República de Guatemala que estuvo vigente hasta el 9 de diciembre de 1944. Aquella constitución estaba hecha a la medida para el general J. Rufino Barrios

11diciembre1879
Colegio y Seminario Tridentino de la Nueva Guatemala de la Asunción. Convertido en el Instituto Nacional Central para Varones por los gobiernos liberales en 1873. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Los dictadores guatemaltecos del siglo XIX gobernaron a su sabor y antojo y consiguieron que las Asambleas Constituyentes de su tiempo decretaran leyes constitutivas que se acomodaban perfectamente a su estilo de Gobierno. Rafael Carrera tuvo su propia constitución, la cual estuvo vigente de 1851 hasta 1865,1 y luego J. Rufino Barrios también tuvo la suya, que estuvo vigente durante toda la época de las dictaduras liberales.2

La constitución del general Carrera tenía una gran influencia de la Iglesia Católica, mientras que la de Barrios completamente neutralizó a la religion, prohibió el ingreso de las órdenes regulares, eliminó la educación religiosa, no permitió que la Iglesia tuviera propiedades, y prohibió que el clero secular cobrara el diezmo obligatorio.2 De más está decir que durante el gobierno de Barrios y sus inmediatos sucesores, la situación de los prelados en Guatemala fue precaria.

Barrios había sido presidente de facto desde 1873, cuando sus correligionarios liberales se cansaron de la tibieza de carácter del general Miguel García-Granados y Zavala y lo sustituyeron en la presidencia. En esa época gobernó amparándose en el Acta de Patzicía y dándole largas a la emisión de una nueva constitución.3 Fue a partir de allí que verdaderamente se inició la Reforma Liberal y se produjeron las grandes expropiaciones de tierras de las comunidades campesinas y de las órdenes religiosas, las que dieron lugar al Banco Nacional de Guatemala y a enormes fincas cafetaleras que convirtieron en grandes potentados no solamente a Barrios sino a que sus principales colaboradores.4

De hecho, he aquí un listado de los «representantes del pueblo» que pertenecieron a la Asamblea Constituyente que emitió esta constitución:5

Nombre Distrito Puesto en 1879 Puestos posteriores
Juan Martín Barrundia Sacatepéquez
    • Ministro de Hacienda y Crédito Público
    • Ministro de la Guerra
Ministro de la Guerra (1879-1885)
Alejandro M. Sinibaldi Guatemala Diputado Constituyente
    • Diputado (1879-1885)
    • Primer Designado a la Presidencia
    • Presidente Interino (1885)
Lorenzo Montúfar Chiquimulilla Ministro de Relaciones Exteriores
    • Ministro de Relaciones Exteriores (1879-1882)
    • Diputado
    • Candidato presidencial (1892)
Arturo Ubico Urruela Escuintla Ministro de Gobernación y Justicia
    • Ministro de Gobernación y Justicia(1879-1882)
    • Diputado
    • Presidente de la Asamblea Legislativa (1898-1920)
Angel María Arroyo Salamá Diputado constituyente
    • Diputado
    • Presidente de la Asamblea Legislativa (1880-1885)
    • Ministro de Gobernación y Justicia (1885-1892)
Delfino Sánchez San Marcos
    • Propietario de fincas cafetaleras y azucareras, y de fábrica Cantel
    • Ministro de Instrucción Pública
    • Ministro de Fomento
    • Embajador en Francia
    • Embajador en Centroamérica
José María Orantes Zacapa Diputado constituyente
    • Primer Designado a la Presidencia
    • General Encargado de la Presidencia (1882-1883)
Manuel Herrera Sacatepéquez
    • Ministro de Fomento
    • Esposo de Ernestina Ubico Urruela
    • Medio hermano de Carlos Herrera
    • Ministro de Fomento
    • Diputado
Manuel Lisandro Barillas Quetzaltenango Diputado Constituyente
    • Jefe Político de Quetzaltenango
    • Segundo Designado a la Presidencia
    • Presidente de la República (1885-1892)
Francisco Lainfiesta Sacatepéquez
    • Propietario de Imprenta Oficial «El Progreso»
    • Diputado Constituyente
    • Presidente de la Asamblea Nacional Legislativa
    • Ministro de Gobernación y Justicia
    • Candidato presidencial (1892)

La Constitución de 1879 entró en vigor el 1 de marzo de 1880 y establecía que el mandato presidencial sería de seis años sin posibilidad de reelección consecutivo, aunque dejaba la opción de que mediara por lo menos un período para poder ser reelecto.2 La idea de Barrios era de seguir en el poder hasta 1885, descansar seis años y luego retomar el poder. Pero su muerte en Chalchuapa truncó sus fines. Aunque inicialmente la Asamblea modificó la constitución para reducir el poder del presidente Manuel Lisandro Barillas en 1885, éste dió un autogolpe de estado y la modificó para favorecerlo en 1887.6,7

Barillas fue el único presidente que entregó el poder después de seis años a su sucesor democráticamente electo, pero a partir de José María Reina Barrios todos los presidentes se reeligieron o extendieron su mandato por medio de artimañas por lo menos una vez; de hecho, Manuel Estrada Cabrera y Jorge Ubico se reeligieron varias veces cada uno.

La constitución de 1879 garantizaba la libertad de expresión y de prensa, pero eso solamente se cumplió durante una parte del gobierno del general José María Reina Barrios. Todos los otros gobiernos tuvieron a la prensa completamente restringida e incluso hubo varios presidentes que tuvieron sus propios periódicos que los adulaban Por ejemplo, el licenciado Manuel Estrada Cabrera era propietario del «Diario de Centro América«8, y Jorge Ubico del «Liberal Progresista«.

Finalmente, la Constitución declaraba como ciudadano guatemalteco a todo aquel varón nacido en Centroamérica, mayor de 21 años y que supiera leer y escribir. Esto, claro está, aplicaba únicamente a menos del 2% de la población, así que para que hubiera más votantes también decía que eran ciudadanos los soldados del ejército guatemalteco, quienes eran reclutados forzosamente entre las poblaciones indígenas y todos eran analfabetos. Es por ello que todos menos uno de los presidentes guatemaltecos de la época liberal fueron generales.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  2. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  3. Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 3-4.
  4. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 345
  5. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala, período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 5 de abril de 1885. Guatemala: José de Pineda e Ibarra.
  6. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión.
  7. Barillas, Manuel Lisandro (1887). Mensaje presentado a la Asamblea Nacional Constituyente por el ciudadano Manuel Lisandro Barillas, general de división y presidente de la República de Guatemala, el día 1 de octubre de 1887. Guatemala: La Unión.
  8. Diario de Centro América (2012). «Historia del Diario de Centro América». Foro red boa. Archivado desde el original el 20 de julio de 2014.

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1 de noviembre de 1896: publican reportaje sobre el entonces lujoso Cementerio General

La revista cultural «La Ilustración Guatemalteca» publica un reportaje sobre el entonces lujoso Cementerio General de la Ciudad de Guatemala

1noviembre1896
Fotografía de la Alameda Central del Cementerio General de la Ciudad de Guatemala en 1896. Imagen de Alberto G. Valdeavellano.

Reproducimos a continuación el reportaje publicado porLa Ilustración Guatemalteca» el 1 de noviembre de 1896, el cual contiene importantes datos históricos de las personas sepultadas en el Cementerio General por ese entonces y de la marcada segregación social que caraterizaba a la sociedad guatemalteca de la época.

UNA EXCURSION AL PAIS DE LOS MUERTOS

Hace pocos días que el señor Síguere, dueño de este periódico, y mis amigos los señores Joaquín Méndez y Rafael Spínola, tuvimos la idea de emprender una peregrinación curioso-artística al Cementerio General de esta ciudad. Al efecto, tomando un landó nos dirigimos hacia donde se pone el sol, que es el lugar en donde reposan nuestros muertos queridos.

El grupo viajero tiene más o menos el mismo temperament; somos los últimos unos neurópatas. El señor Síguere, teniendo nuestro mismo temperamento, nos lleva la ventaja de que en la ocasión sabe dominar sus nervios y encerrarlos bajo una coraza de acero que debe haber comprador en los bordes del Támesis.

En fin, el automedonte nos llevó, de esta ciudad de fiestas y alegrías a las puertas de lo que ha dado en llamarse la Cita Dolente. Y hemos llegado allí ante el hermoso pórtico estilo Renacimiento puro, que separa la ciudad de los vivos, de los muertos. Se lee en el fronstispicio una inscripción latina, en estilo lapidario, que a mí me deja sin cuidado siempre que la leo. Traspasamos el umbral y henos allí frente a frente con aquel bosque de ángeles alados, cruces solitarias, ojivas airosas que forman el vértice de los innumerables monumentos en cuyo seno reposan los muertos.

La vista que el conjunto produce es agradable. Los tibios rayos del sol poniente lo envuelven todo en suave melancolía. Se conoce que allí de verdad hay paz y calma. Hasta el viento respeta aquel santuario. Por allí no pasan pájaros ni aves cantoras. El olfato percibe olores de tierra removida, y si el oído se aguza adivinará que allí ha habido cánticos, plegarias, ayes y desesperaciones.

Los cuatro estábamos serios, sin saber por dónde dirigirnos; por fin nos decidimos por el camino de la derecho para comenzar por lo más modesto. En el lado opuesto está el barrio de los ricos con sus capillas suntuosas, con sus templetes griegos, con sus monumentos costosos, con sus alegorías de mayor o menor gusto.

Comenzamos nuestra peregrinación. Una de las primeras capillas que se encuentran es la de Herrera, familia de las más acomodadas del país y que tuvo por jefe a don Manuel, Ministro de Fomento del general don J. Rufino Barrios, y que ha dejado recuerdos en el país, de haber sido una persona amable, inteligente y de las más emprendedoras de la República.

A pocos pasos se encuentra el monumento de un guerrero. Un general de aspecto joven yace en tierra, muerto por bala enemiga. El ángel de la Gloria con un rostro airado mira hacia el infinito, cobijando bajo sus brazos al héroe y al mártir.

El que ve aquel grupo heróico no llora; llora sí, de ira y de patriotismo; y del fondo de su corazón se exhala esta plegaria: «Felices de los que mueren luchando por un gran ideal». El muerto allí enterrado se llamó en vida Venancio Barrios.

Caminando más, y hacia el lado de la derecho, se encuentra una aglomeración artística de piedras tocas, carcomidas por el tiempo y ya invadidas por la yedra. En una place de mármol se lee esta autógrafa: «Julio Rosignon». Ese es el nombre de un sabio naturalista francés que vino a Guatemala en días en que la ignorancia se cernía sobre nuestro país; que abrió cátedras, que difundió luces, que fue activo miembro de la Sociedad Económica, que inició la idea de rodear la ciudad de parques, que creó nuestros squares, sembró varias alamedas, introdujo el cultivo de plantas útiles y murió pobre y olvidado.

Siguiendo el camino se encuentra hacia la izquierda un monumento muy modesto, ennegrecido por el agua y con una lápida con caracteres borrosos. Ese monumento encierra a dos de los más grandes médicos que ha tenido el país. Allí reposan las cenizas de los doctores Esparragoza y Pérez, los cuales fueron trasladados del antiguo cementerio al lugar donde hoy se hallan por disposición de la Junta Directiva de la Facultad de Medicina y Farmacia.

Seguimos adelante, y dando la vuelta nos diriginos hacia el panteón modesto en donde se entierra a los pobres. ¡Cuántos nombres, cuántos nombres de personas conocidas o amadas! Allí un antiguo compañero de infancia; allí una virgen arrebatada de la tierra en sus mejores años; allí un hombre malo a quien el sepulcro le ha hecho perdonar sus faltas, ¡ay! pero todos conocidos, algunos amados. Pasando a orillas de sus tumbas se les saluda y se les envidia; ellos descansan ya, nosotros vamos solitarios y mudos deletreando los enigmas que se encierran tras los epitafios que ocultan sus nombres. Y así llegamos allá en donde terminan los monumentos y comienza la llanura de los pobres. Amplia es ella, hasta perderse de vista. Para llegar a donde reposan los miserables hay que pasar un puente de hermosas arcadias tendidas de uno al otro lado del barranco. Si golpéais duro aquel pavimento, tendréis aquelarre de cráneos, porque el vientre de aquel Puente contiene el «Osario» de aquel cementerio, y allí están confundidos, mientras no se vuelvan polvo, la multitud de huesos de las generaciones de la gente sin familia o de la familia olvidadiza que dejó caer a los restos de los suyos en aquel abismo espantoso.

Nosotros no nos atrevimos a atravezar el puente fatal, contentándonos en contemplar desde lejos las tumbas de los pobres, todas uniformes y pequeñas, sin más que nombres ignorados para el mundo y que hacen el efecto, vistas desde lejos, de batallones que se aprestaran desde este mundo al combate de la muerte contra lo desconocido.

El grupo hizo allí reflexiones que llegaron hasta tener colorido filosófico. Atrás, los ricos con sus suntuosas capillas; y sus inscripciones más o menos mentirosas; adelante y hasta perderse en el lejano confín, la muerte niveladora que se ha tragado en su sepulcro a multitud de generaciones que no han dejado rastro ni huella; y todos más o menos tristes, agachamos la cabeza, influenciados, yo no sé por qué pensamiento, siguiendo nuestro camino agobiados por la idea triste de que es mentira que existe la igualdad ni aun en la tumba.

Regresamos por la calle que conduce al punto céntrico del cementerio, donde se encuentra el monumento de García-Granados, que encierra sus restos, y ya al pie de él nos dimos a contemplar la puesta del sol que, precisamente en ese momento, ocultaba su faz tras la majestuosa y azulada mole del Volcán de Agua. Los celajes de amarillo pálido que llenaban la inmensa extension del horizonte, semejaban un océano de oro en fusión, sobre el cual se iban a precipitar parvadas de nubecillas en formas de cirrus que se disolvían al contacto de aquel líquido hirviente. Naturaleza estaba callada y triste; no se oía ni un ¡ay! ni un gemido. Nosotros no sabíamos qué admirar más, si la ida del sol, o la tristeza y semioscuridad en que estaban envueltos los teocalis lejanos, cementerio también de los indios anteriores a la conquista y que forman tan especial contraste con el cementerio de los cristianos; o la tristeza de nuestros propios corazones que también ¡ay! son otros tantos cementerios sangrientos en donde están enterradas tantas y tantas ilusiones y esperanzas.

Embebidos estábamos ante aquel paisaje férico, cuando nos despertó una voz plañidera. Era la voz de la campana del cementerio, que tocaba a muerto; y uno más se deslizó bajo las arcadas del pórtico en carro mortuorio y acompañado de deudos y amigos que le conducían a su última morada.

La noche se nos venía encima; nosotros estábamos tristes y cavilosos y nos decidios a terminar la jornada sin punto determinado.

Lo que queríamos era saludos a nuestros muertos ilustres, que en el nuevo cementerio son pocos por contar.

Atraídos por el arte, para estudiar los monumentos que la riqueza y el amor han levantado a los muertos de la gente privilegiada por el dinero. En un templete griego vimos que reposaba don Angel Peña, ex-Ministro de Hacienda del general Rufino Barrios; más adelante el general don José Orantes, ex-presidente de la República. Estos han dejado capital suficiente, y sus familias les han elevado monumentos suntuosos.

Cerca de de esa tumba está la de un filántropo; don Luis Asturias, director del Asilo de Dementes y fundador de otros institutos de beneficencia. Su familia le ha erigido un monumento en mármol de muy buen gusto artístico.

Pero lo que en la Avenida en que estos muertos sobresale de toda ponderación, es el sepulcro de doña Agripina de Sánchez. La señora fue madre de personas muy distinguidas en el país, entre las que se cuentan don Delfino Sánchez, notable Ministro de Instrucción Pública del general Barrios, muerto ya, y don Guillermo Sánchez, honrado industrial. Ella era viuda de don Francisco Sánchez, notable hombre público en su tiempo. Nada sé de las cualidades familiares de doña Agripina; esposa de éste último, deben haber sido muchas y su memoria muy querida cuando se le ha levantado el más hermoso monumento que hay en el cementerio erigido por la piedad filial.

El monumento del general Barrios es bien conocido, es en su género lo más hermoso y heróico que tenemos en Centro América. La cripta en que reposan los restos del guerero; la oscuridad que rodea el catafalco; las leyendas de las paredes; las coronas que sus fieles le depositan de año en año al pie de aquella tumba. Basta decir que en Centro América no hay monumento de mayor costo. No fue la Nación, fue su viuda la que le consagró ese recuerdo en mármoles y bronces.


BIBLIOGRAFIA:


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