11 de enero de 1602: la municipalidad de Santiago de Guatemala entrega la población de Jocotenango a los dominicos para establecer un convento

11enero1602
Mapa aproximado de la región que ocuparon los poblados de indígenas (o “doctrinas”) adjudicados a la Orden de Predicadores durante la época colonial.  Los poblados indicados son aquellos en que había conventos principales de la orden.  En el recuadro: el escudo dominico.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 4 de enero de 1602, la Real Audiencia de Guatemala, entonces presidida por Alonso Criado de Castilla, en calidad de vicepatrono real, otorgó la licencia civil para que la Orden de Predicadores (es decir, la de los dominicos) estableciera un convento en el poblado indígena de Jocotenango, con jurisdicción en los poblados de San Felipe de Jesús, San Luis de las Carretas, San Miguel y San Lorenzo El Tejar.1,2

Luego, el 11 de enero, el obispo Juan Ramírez de Arellano otorgó la licencia eclesiástica para que se fundara el convento, y autoriza a que se utilice la infraestructura ya existente.   Así pues, ante los oficios del escribano Cristóbal Aceituno de Guzmán del alcalde ordinario de la ciudad de Santiago, Diego de Herrera, el reverendo padre provincial de la Orden de Predicadores, fray García de Loayza, O.D.P., tomó posesión del poblado de Jocotenango el 21 de enero, para establecer en él una vicaría y un convento de su orden.  En esa misma fecha, el obispado le dió formalmente posesión del templo y de la casa conventual.3

Aquellos fueron los primeros poblados indígenas (llamados también “doctrinas”) que pertenecieron a los dominicos en el valle de la ciudad de Santiago de Guatemala. Y aunque para 1620 el convento principal de la Orden en la Ciudad de Santiago estaba en condiciones miserables, con apenas una iglesia de cañas tapadas con barro y tejado de heno, y un cerco de maderos atravesados con celdas que más parecían chozas, para 1635 la situación había mejorado considerablemente y ya el priorato tenía una renta proveniente de varias “doctrinas” que le pertenecían, un molino de agua, una hacienda de trigo, otra hacienda con caballos y mulas, un ingenio de azúcar y una mina de plata que obtuvo en 1633 y cuya renta anual ascendía por lo menos treintal mil ducados. Con semejantes ingresos, los dominicos pudieron costear varias joyas para su iglesia, entre ellas una lámpara de plata que estaba frente al altar mayor y una imagen de la Virgen del Rosario hecha también de plata.​4

En 1638, para mejorar la administración, los dominicos separaron a sus grandes doctrinas en grupos centrados en sus seis conventos:

Doctrinas de los dominicos en la Capitanía General de Guatemala en 1638​5
Convento Doctrinas Convento Doctrinas
Guatemala
  • Chimaltenango
  • Jocotenango
  • Sumpango
  • San Juan Sacatepéquez
  • San Pedro Sacatepéquez
  • Santiago Sacatepéquez
  • Rabinal
  • San Martín Jilotepeque
  • Escuintla
  • Milpas Altas
  • Milpas Bajas
  • San Lucas Sacatepéquez
  • Barrio de Santo Domingo
Amatitlán
  • Amatitlán
  • Petapa
  • Mixco
  • San Cristóbal
Verapaz
  • Cahabón
  • Cobán
  • Chamelco
  • San Cristóbal
  • Tactic
Sonsonate
  • Nahuizalco
  • Tacuxcalco
San Salvador
  • Apastepeque
  • Chontales
  • Cojutepeque
  • Cuscatlán
  • Milpas Bajas
  • Tonacatepeque
Sacapulas
  • Sacapulas
  • Cunén
  • Nebaj
  • Santa Cruz
  • San Andrés Sajcabajá
  • Zacualpa
  • Chichicastenango

BIBLIOGRAFIA:

    1. Pardo, J. Joaquín [1944] (1984). Efemérides de Antigua Guatemala 1541-1779. Guatemala: Consejo Nacional para la Protección de la Antigua Guatemala.
    2. Belaubre, Christopohe (2001). «Poder y redes sociales en Centroamérica: el caso de la Orden de los Dominicos (1757-1829)»Mesoamérica 41. Archivado desde el original el 21 de enero de 2015.
    3. Ibid.
    4. Ibid.
    5. Ibid.

 


24 de abril de 1560: fray Pedro Angulo, O.D.P., acepta el obispado de la Verapaz en las Casas Reales de Cobán pese al rechazo de los religiosos de la Provincia

24abril1560
Interior de la Catedral de Cobán en 1884. Grabado del libro Guatemala, the land of quetzal de William T. Brigham, publicado en 1887; nótese que todavía aparecen retablos en los muros laterales.

La Iglesia de la Verapaz la fundaron los frailes dominicos, y al principio estuvo bajo la jurisdicción del obispo de Guatemala hasta 1558, en que pasó al obispado de Chiapa, y luego fue convertida en diócesis por el papa Paulo IV en 1559.  El primer obispo nombrado fue el fraile Pedro de Angulo, O.D.P., que era originario de Burgos y llegó a América en 1524, en donde participó en la conquista y pacificación de algunas provincias de Nueva Espana antes de tomar los hábitos de la Orden de Predicadores.

Tras participar en las Capitulaciones de Tezulutlán y pacificar la región de la Verapaz junto con Fray Bartolomé de Las Casas, Angulo llegó al convento de Guatemala en 1556, y fue uno de los fundadores de la Provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala.

A principios de 1560 llegó a Guatemala la noticia de que se fundaba la nueva diócesis y del nombramiento del padre Angulo como obispo.  Pero los religiosos de la provincia de Guatemala se opusieron rotundamente al nombramiento, y el Presidente de la Real Audiencia tuvo que mandar que Angulo se alojara en las Casas Reales de Cobán para que frente a notario y testigos aceptara el obispado el 24 de abril de 1560.

Pero esto no evitó que siguieran el rechazo hacia Angulo, que tuvo que irse a México para evitar conflictos.  Hasta allá llegaron los despachos y las cédulas que le ordenaban que tomara las riendas de la diócesis en lo que llegaban las Bulas papales definitivas.  Por esta razón regresó a Guatemala, y cuando estaba en Salamá (actualmente en Baja Verapaz), murió repentinamente el miércoles después de la Pascua de 1562, sin haber sido oficialmente consagrado como obispo.


BIBLIOGRAFIA:


27 de enero de 1553: se celebra el primer capítulo provincial de la Orden de Predicadores en Guatemala

27enero1553
La catedral de Cobán, en Alta Verapaz, en 1887.  En lo alto de la fachada se puede observer hoy en día el escudo de la Orden de Predicadores, ya que esta fue una de sus principales ubicaciones en Guatemala.  Imagen tomada del libro “Guatemala, The land of Quetzal“. En el recuadro: el escudo de la Orden.

La conquista de Guatemala no pudo ser menos glamorosa:  invasiones de unas cuantas decenas de aventureros españoles sin ningun futuro en su tierra natal acompañados de miles de indígenas tlaxcaltecas y cholultecas que se habían aliado a los invasores europeos para dominar a sus vecinos tanto en México como en Guatemala.

Como resultado, los pueblos conquistados fueron sometidos a una serie de vejámenes y esclavitud por parte de los invasores, cuya codicia era desenfrenada, lo que motivó a que llegaran a la región frailes y sacerdotes de las órdenes regulares para intentar poner un poco de orden a la situación.

Una de las primeras órdenes en llegar a la region fue la poderosa Orden de Predicadores, conocida también como la Orden de los Dominicos la cual una vez establecida realizó su primer capítulo provincial el 27 de enero de 1553.  A partir de allí sus esfuerzos fueron encaminados a la conquista pacífica de indígenas por medio de las Capitulaciones de Tezulutlán en 1537, resultando en la formación de la región de la Vera Paz. Intentaron también pacificar a los itzáes en Petén, pero no pudieron y varios de los frailes murieron en el intento.

Una vez establecidas las otras órdenes regulares en la región, se dividieron el área de Guatemala en la cual establecieron sus doctrinas (poblados de indígenas a quienes impartían la religion católica a cambio de que trabajaran en sus enormes haciendas); de esta forma, los mercedarios se establecieron en la region de Chiapas, Soconusco, Huehuetenango y San Marcos,  los Franciscanos en la costa sur del país y los Dominicos en Quiché, Escuintla, Sacatepéquez, y la Vera Paz.  Es posible todavía ver los vestigios de la enorme hacienda de San Jerónimo que los dominicos poseyeron en el valle en donde hoy en día se encuentran los poblados de Salamá y San Jerónimo en Baja Verapaz.

Los dominicios fueron los únicos frailes que no tuvieron que entregar sus doctrinas al clero secular en la segunda mitad del siglo XVIII gracias a su enorme influencia en la corona española, pero finalmente fueron expulsados del país y perdieron sus propiedades cuando Francisco Morazán invadió a Guatemala en 1829, ocho años después de la Independencia de Centroamérica.


BIBLIOGRAFIA:

  • Juarros, Domingo (1808). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Tomo I. Guatemala: Ignacio Beteta.
  • — (1818). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala II. Guatemala: Ignacio Beteta.
  • Pons Sáez, Nuria (1997). La conquista del Lacandón. México: Universidad Nacional Autónoma de México. ISBN 968-36-6150-5.
  • Ximénez, Francisco (1999). Historia de la provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala de la orden de predicadores. Vol. I, libro II, capítulo=XII. Tuxtla Gutiérrez: Gobierno del estado de Chiapas. ISBN 968-5025-10-X.
  • Yáñez, Agustín (1992). Doctrina. Fray Bartolomé de las Casas. México: Universidad Nacional Autónoma de México. ISBN 968-36-2016-7.

23 de enero de 1752: se emite la Bula Papal designando a Francisco José de Figueredo y Victoria como el segundo arzobispo de Guatemala

23enero1752
Ruinas de la Iglesia de la Compañía de Jesús en Antigua Guatemala.  El arzobispo Figueredo y Victoria protegió mucho a esta orden durante su gestión.  Fotografía de Eadweard Muybridge tomada en 1875.  En el recuadro: el arzobispo Figueredo y Victoria.

Francisco José de Figueredo y Victoria fue el segundo arzobispo y XVIII obispo de Guatemala.  Era originario de Granada y fue nombrado obispo de Popayano en 1740, y luego arzobispo de Guatemala en 1751. La Bula Papal que lo confirmó se expidió el 23 de enero de 1752 y llegó a la Capitanía Generalel 13 de mayo de 1753.  La ceremonia en que se le impuso el palio fue en la iglesia de Cuajiniquilapa.

Lo más importante de su gestión fue poner en práctica la orden Real por la que se despojó a las órdenes religiosas regulares de sus doctrinas y pasarlas al control del clero secular, aunque en la práctica la poderosa orden de los Dominicos conservaron sus grandes docrinas en la Verapaz (incluyendo el sur del territorio del moderno departamento del Quiché).

Figueredo y Victoria era ya de edad avanzada cuando se hizo cargo de la mitra guatemalteca, pero eso no le impidió visitarla ni apoyar en todo cuando pudo a otra orden muy poderosa, la de los Jesuitas, a quienes ayudó mucho con su colegio en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.

El arzobispo quedó ciego a los 80 años de edad y pidió al rey que le asignaran un coadjutor que le ayudara en su ministerio.  El Rey asignó al guatemalteco  Miguel de Cilieza y Velasco, quien era Maestrescuela de la Catedral, pero la autorización llegó al Reino después del fallecimiento del arzobispo, que ocurrió el 24 de junio de 1765.

Los jesuitas fueron expulsados de todos los territorios del Rey de España apenas dos años después, en 1767, como parte de la Pragmática Sanción que los obligó a salir de todos los territorios del Imperio Español.


BIBLIOGRAFIA:


9 de noviembre de 1812: las cortes españolas eximen a los indígenas de la prestación de servicios y raciones a los curas párrocos, y los obliga a pagar diezmo como el resto de pobladores coloniales

9noviembre1812Si bien hubo un cambio en la orientación de la Iglesia Católica luego del Concilio Vaticano II en la década de 1960 cuando se puso mucho énfasis en el servicio social de los eclesiásticos, anteriormente sus miembros habían gozado de amplios privilegios y eran propietarios de grandes haciendas, monasteries y lujos.

Durante la época colonial, por ejemplo, el clero secular estaba obligado a tener bajo su cuidado las diferentes parroquias de poblados indígenas, a cambio de los cual recibía servicios y alimentos gratuitamente por parte de los pobladores.  Este beneficio era tan deseado por el clero, que las órdenes regulares que formaron las doctrinas originales en el siglo XVI, se resistieron a entregarlas a las parroquias seculares hasta la segunda mitad del siglo XVIII y solamente porque las relaciones entre la Corona y la Iglesia se resquebrajaron.

La época turbulenta que vivió España en la década de 1810 luego de la invasión napoleónica favoreció que se emitieran leyes que modificaran muchas de las prestaciones que tenían los eclesiásticos. Si bien muchos de los diputados a las Cortes de Cádiz eran miembros de la Iglesia, muchos de los cambios propuestos prosiguieron y llegaron a convertirse en leyes, entre ellos la eliminación del trabajo gratuito que los pobladores indígenas hacían para sus curas párrocos.

Cuando el rey Fernando VII recuperó el trono en 1814 derogó las leyes de las cortes, hizo prisioneros a los diputadores y restableció muchos de los privilegios de la Iglesia.  En Guatemala, tras la Independencia de Centroamérica los eclesiásticos mantuvieron su posición de élite hasta 1829, en que el partido conservador fue derrotado por los ejércitos liberales de Francisco Morazán quien expulsó a todos los frailes de Centroamérica y le quitó todos los privilegios al clero secular.

Tras la derrota de Morazán a manos de Rafael Carrera en la Ciudad de Guatemala en 1840, el gobierno conservador se restructuró en el Estado de Guatemala y debido a que la revolución que encabezó Carrera era eminentemente católica, restableció todos los privilegios que la Iglesia había tenido hasta 1829.  Dichos beneficios se mantuvieron vigentes hasta el proceso de Reforma Liberal iniciado por J. Rufino Barrios en 1872.


BIBLIOGRAFIA:


30 de agosto de 1567: por Real Cédula, el rey Felipe II ordena al arzobispo de México enviar a un visitador para investigar supuestos delitos del Obispo de Guatemala, Bernardino de Villalpando

30agosto1567
Plaza central de Mazatenango, Suchitepéquez con el templo franciscano a la izquierda.  Esta fue la única provincial que el obispo Villalpando (en el recuadro) logró quitar a las órdenes monásticas.  La fotografía es una composición: Mazatenango en 1875 de Eadweard Muybridge y el retrato del Obispo de una composición realizada por Juan José de Jesús Yas a finales del siglo XIX.

El poder las órdenes regulares de la Iglesia Católica durante la época colonial casi no tuvo oposición ni por las autoridades españolas, ni por los representantes del poder criollo, ni por los miembros del clero secular, ya fuera con el obispo o con el arzobispo a la cabeza.  Fue hasta en 1767, cuando los jesuitas fueron expulsados de todos los territorios españoles, que dicha influencia empezó a mermar.

Antes de que se cumpliera la Pragmática Sanción que expulsó a los jesuitas, hubo un obispo que intentó oponerse a las órdenes religiosas, pero no por su animadversion hacia ellas, sino por cumplir con lo dispuesto en el Concilio de Trento, que había indicado que las doctrinas indígenas tenían que pasar al control del clero secular, y ya no estar controladas por los frailes (conocidos también como religiosos regulares).

Este proceso de secularización fue emprendido por el obispo Bernardino de Villalpando con todo rigor, logrando despojar a la orden de San Francisco de su provincial en Suchitepéquez, y luego intentó hacer lo mismo con las provincias que éstos tenían en Totonicapán y Quetzaltenango.

Pero de nada valieron sus edictos para evitar que los frailes fungieran como curas párrocos, pues para éstos, las doctrinas (o poblados de indígenas) eran sumamente rentables y les reportan generosos ingresos en sus haciendas, ingenios y trapiches.  Los religiosos regulares, principalmente los dominicos y los franciscanos gozaban de gran influencia en la corte del rey Felipe II (quien prácticamente vivía enclaustrado en un monasterio) y se quejaron con el gobernante, quien emitió  una Real Cédula el 30 de agosto de 1567 por medio de la cual solicitaba al arzobispo de México que enviara un visitador a Guatemala para investigar los “abusos” que estaba cometiendo el obispo Villalpando.    Asimismo, el papa Pío V envió dos bulas en las que ratifica a las órdenes religiosas su privilegio de fungir como curas.

Al darse cuenta de que estaba remando contra la corriente, el obispo guatemalteco, salió de la ciudad y empezó a recorrer su diócesis, hasta que lo encontraron muerto en su casa en lo que hoy en día es El Salvador, en agosto de 1569.


BIBLIOGRAFIA:


28 de mayo de 1872: el encargado de la presidencia, teniente general J. Rufino Barrios, otorga a los pobladores de Palencia una hacienda expropiada a los dominicos

28mayo1872
Iglesia de Santo Domingo en la ciudad de guatemala a principios del siglo XX.  Fotografía de Adolfo Biener.  En el recuadro: retrato oficial del presidente J. Rufino Barrios que se conserva en el Museo Nacional de Historia.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La relación entre Miguel García Granados y J. Rufino Barrios ha sido idealizada en los libros de los historiadores liberales, que a su vez han sido la base de los libros de historia que se utilizan en la actualidad en la educación histórica guatemalteca.  En dichos libros se dice que ambos eran colaboradores y que el traspaso de poder de uno al otro fue totalmente planificado y sin problemas; pero no hay nada más lejos de la realidad.

Miguel García Granados era originario de España y tenía muchos lazos de parentesco con los miembros de la familia Aycinena, recién derrocada por la Revolución Liberal de 1871. Por su parte, J. Rufino Barrios era oriundo de San Marcos, es decir, del Estado de Los Altos (que incluía desde Soconusco hasta Suchitepéquez y Sololá) y por ende, era un liberal de la nueva guardia que aborrecía a los conservadores.  Una vez que éstos fueron derrocados, García Granados empezó una política de acercamiento para iniciar cambios graduales, a los que se oponían Barrios y sus adláteres rotundamente.

De acuerdo al político liberal Francisco Lainfiesta, uno de los principales colaboradores de Barrios y uno de los principales beneficiados económicamente de sus políticas liberales, los conservadores estaban satisfechos con el gobierno que había emprendido García Granados, pues iban a visitar al presidente a su casa, que siempre estaba abierta  desde las doce del medio día hasta la media noche.  Y García Granados y su esposa simplemente se quedaban descansando en su cama hasta el medio día, y luego se entretenían en recibir a sus visitas discutiendo los asuntos de gobierno entre los tertulianos, que incluían hombres, mujeres y niños en busca de puestos en el gobierno.1

Pero los liberales radicales, con Barrios a la cabeza, no miraban esta situación con agrado. Algunos periódicos empezaron a llamar al presidente provisorio “Huevo Tibio” por haber dejado salir al exilio a antiguos colaborades del régimen del mariscal Vicente Cerna, entre ellos al escritor y político José Milla y Vidaurre.  Pero el asunto que preocupó más a Barrios fue el hecho de que los hermanos Manuel, Luis y Rafael Batres estuvieran influyendo en el gobierno de García Granados, ya que eran hijos de Luis Batres Juarros, quien fuera estrecho colaborador del gobierno del generalRafael Carrera, y reconocidos aristócratas, a pesar de que ahora se reconocían liberales.2

Tras unas cuantas semanas en la ciudad de Guatemala tras el triunfo de la Revolución, Barrios fue nombrado comandante general de Los Altos lo que lo dejaba al mando de la mitad más liberal del país con 800 mil habitantes. Y allí empezó a ejercer su autoridad por encima de la ley, sin pedirle permiso a García Granados en lo absoluto.  Sus órdenes no se discutían y se obedecían sin chistar, e incluso obligó a los principales capitalistas de la región a contribuir para la compra de 1000 rifles Remington para la defensa de la región, pues pensaba que iba a tener que volver a alzarse en armas por la debilidad del carácter de García Granados.3  Ante aquellas demostraciones de poder, el país pronto se dió cuenta de que el verdadero gobernante era Barrios.

En 1872, el oriente del país se levantó en armas contra el gobierno liberal, bajo el grito de “¡Viva la religión!” y García Granados tuvo que salir a hacerle frente, llamando a Barrios a la capital para que se hiciera cargo del gobierno durante su ausencia.  Aquello fue aprovechado por Barrios para empezar a realizar su política anticlerical y anticonservadora, y uno de sus primeros actos fue ordenar que le dieran de palos a Rafael Batres, por haber ondeado una bandera del gobierno conservador el año anterior. 4 Luego, cambió la administración pública a su antojo y expropió los conventos de las órdenes regulares que se encontraban en el país, entre otras: San Francisco, Santo Domingo, La Merced, La Recolección y Belén, pasando algunas de las propiedades de los conventos a servicio de las oficinas públicas,5 y otra a la propiedad privada de sus colaboradores, entre quienes se encontraba el mismo Lainfiesta que se quedó con la Escuela de Cristo.6 Por cierto,  que solamente Guatemala durante el gobierno de Rafael Carrera había permitido a las órdenes regulares nuevamente en su territorio en toda Centroamérica, y fue el único estado que les permitió tener posesiones materiales; de esta cuenta, para 1871, las  órdenes que habían regresado al país eran poseedoras no solo de grandes monasterios sino que también lo eran de grandes extensiones de tierra.

Otro de los cambios drásticos que hizo Barrios mientras estaba encargado de la presidencia fue la expropiación de las haciendas e ingenios de las órdenes regulares, entre ellas una de las haciendas que tenían los frailes dominicos en Palencia, la cual había pertenecido al general Rafael Carrera, pero que éste había vendido al Estado en 1848 para que, a su vez, éste se la donara a los dominicos cuando tuvo que salir temporalmente exiliado hacia México. La donación se la hizo al Estado a la orden religiosa para el “fomento y adelanto” de la región, y Carrera incluyó en la venta al Estado las tierras de Agua Caliente, Plan Grande, Los Cubes, El Cangrejito y Lo de Silva. Carrera solicitó a los Dominicos que las tierras no fueran comprometidas en ningún sentido y que se reuniera a los habitantes sin violencia y que se les educara. Los frailes se dedicaron a cultivar grandes extensiones de tierra con caña de azúcar, particularmente en Santa Rosa Grande, Canalitos y El Aceituno, contratando gente de El Salvador y utilizando además algunos negros escendientes de los antiguos esclavos.7

El 28 de mayo de 1872, Barrios emitió el decreto en que la finca de Palencia se otorga a los pobladores de la región:

Habiendo la comunidad de Santo Domingo devuelto al Gobierno la posesión de la hacienda de Palencia; y
Considerando:
Que los habitantes de este lugar carecen de tierras para hacer sus sementeras; que es conveniente formar centros de población y un deber del Gobierno proporcionarles los medios de que subsistan y progresen;

El teniente General, Encargado de la Presidencia del Gobierno Provisorio, oídas las solicitudes que la Municipalidad y los vecinos de Palencia le han elevado, pidiendo el amparo del gobierno contra los malos tratamientos de que eran víctimas como arrendantes de esa hacienda, ha tenido a bien acordar:

1º. Se concede el ejido al pueblo de Palencia la legua cuadrada que señala la ley, en las tierras que componen la hacienda del mismo nombre, debiendo todos los habitantes de ésta reducirse a poblado dentro del menor término posible y

2º. Se comisiona al agrimensor don Félix Vega para que haga la medida del mencionado ejido, aprobada la cual, se darán al pueblo de Palencia los títulos que corresponden.

Comuníquese

J. Rufino Barrios”.7

García Granados estaba muy molesto cuando regresó a hacerse cargo del gobierno y vió todo lo que había hecho Barrios en su ausencia, pero simplemente se limitó a decir: “¡Ya saben que así es Rufino!“.  Aquella situación era insostenible, y los liberales finalmente obligaron a García Granados a entregarle la presidencia a Barrios en 1873.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: Período de veinte años corridos del 14 de abril de 1865 al 5 de abril de 1885. Guatemala: José de Pineda e Ibarra. p. 84.
  2. Ibid, p. 85.
  3. Ibid, pp. 86-90.
  4. Ibid, pp. 117-118.
  5. Ibid, pp. 120-123.
  6. Miller, Hubert J. (1976) La Iglesia y el Estado en tiempo de Justo Rufino Barrios.  p. 115
  7. Martínez Gallardo, Libia Elina (2005). El Municipio de Palencia. Tesis. Guatemala: Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Archivado desde el original el 24 de enero de 2014.