1 de junio de 1896: se instala el servicio eléctrico en la Oficina Central de Correos de Guatemala

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Dirección General de Correos de Guatemala, en el antiguo convento de los franciscanos en la Sexta Avenida del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Las nuevas generaciones han vivido en una sociedad en la que la comunicación es prácticamente instantánea y basta con tener un servicio de telefonía móvil y un cargador eléctrico para enterarnos instantáneamente de todo aquello que nos interesa.  Pero a finales del siglo XIX, hace solo 120 años, la situación era completamente diferente: la Ciudad de Guatemala carecía de electricidad y la comunicación se efectuaba por correo normal y con periódicos de escasa circulación.

En junio de 1896, el gobierno progresista del general José María Reina Barrios estaba en su apogeo y la economía nacional estaba en una situación inmejorable.  Para agilizar las comunicaciones del país, Reina Barrios estaba construyendo el Ferrocarril del Norte de Guatemala, para así conectar al puerto de San José con el entonces nuevo Puerto Barrios.  La empresa iba viento en popa, y ya habían llegado desde Puerto Barrios hasta El Rancho de San Agustín.

Para complementar las comunicaciones, Reina Barrios mejoró la infraestructura del correo nacional y entre esas mejoras estuvo la instalación del servicio eléctrico en la Dirección de Correos en la Ciudad de Guatemala, la cual estaba en el hoy desaparecido ex-convento de los frailes franciscanos, a un lado del atrio de la Iglesia de San Francisco en la Sexta Avenida.    Reina Barrios tenía todas sus esperanzas puestas en el ferrocarril, y en el Correo, pues con ellos se establecerían relaciones comerciales con importantes destinos en Europa y en el este de los Estados Unidos.

Pero el destino tenía otros designios para el presidente guatemalteco.  Apenas un año después el gobierno se había quedado sin fondos para concluir el Ferrocarril del Norte y el 8 de febrero de 1898 Reina Barrios caía muerto de un pistoletazo propinado por el ciudadano suizo británico Edgar Zolinger.  Por una de esas amargas coincidencias que tuvo el trágico final de Reina Barrios, a Zolinger lo mataron los policías y llegó Emilio Ubico a darle el tiro de gracia al cadáver;  Ubico no solamente era tío del general Jorge Ubico, sino que había sido el director general de Correos del gobierno de Reina Barrios.

BIBLIOGRAFIA:

28 de abril de 1897: la Asamblea Legislativa extiende el período presidencial del Gral. José María Reyna Barrios y nombra al Lic. Manuel Estrada Cabrera como primer designado a la presidencia

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La Ciudad de Guatemala en tiempos de Reina Barrios. Arriba: el Cuartel de Artillería, Instituto Agrícola de Indígenas, Parque Central y Escuela Politénica.  Al centro: la ciudad vista desde el Cerrito del Carmen.  Abajo:  Catedral Metropolitana, Instituto Nacional Central para Varones, Hipódromo del Norte, Teatro Colón y el Fuerte de San José.  Composición de Alberto G. Valdeavellano, publicado en “La Ilustración Guatemalteca“.

Los guatemaltecos conocen muy poco del general José María Reina Barrios y de su gobierno.  Algunos saben que embelleció a la Ciudad de Guatemala y que quería convertirla en un “pequeño París” adornando la “Avenida de La Reforma”.  Y hay quienes que conocen la historia de su asesinato, el 8 de febrero de 1898.

Pero, ¿cuáles fueron las razones para que el ciudadano suizo británico Edgar Zolinger asesinara al presidente guatemalteco, si éste se había preocupado por embellecer a la ciudad?

La situación del país durante el gobierno de Reina Barrios era muy compleja.  Tras la Revolución Liberal de 1871, los gobiernos de Miguel Garcia Granados y de J. Rufino Barrios emprendieron una amplia reforma agraria, que resultó en la eliminación de las tierras comunales de las comunidades indígenas y el embargo de todas las grandes haciendas que tenían las órdenes regulares de la Iglesia Católica.  Todas estas extensiones de tierra pasaron a los correligionarios de los generales liberales quienes las utilizaron para sembrar café, un cultivo novedoso en esos años.  Adicionalmente, para poder cultivar café se necesita de grandes cantidades de mano de obra y, para ello, el gobierno de Barrios estableció el Reglamento de Jornaleros, por medio del cual mediante artimañas legales, se obligaba a las poblaciones indígenas a trabajar en la fincas cafetaleras y a hacer jornales de una a otra.

Como resultado de esta política económica, los grandes caficultores y el gobierno liberal vieron un incremento considerable en sus ingresos.  Para cuando Reina Barrios asumió la presidencia en 1892, Guatemala disfrutaba de una bonanza económica sin precedentes.  Aprovechando esto, Reina Barrios emprendió numerosos proyectos faraónicos que incluyeron:

  • El Ferrocarril que comunicaba a Puerto Barrios con la Ciudad de Guatemala
  • La construcción de un nuevo Palacio Presidencial
  • La construcción de un nuevo acueducto para el suministro de agua para la Ciudad de Guatemala, para complementar el suministro que venía en el acueducto de Pinula
  • Numerosas construcciones de palacios y edificios públicos
  • Embellecimiento de la Avenida de la Reforma con estatuas traídas del extranjero
  • Remodelación de la Plaza de Armas
  • La Exposición Centroamericana, al mejor estilo de la Exposición de París.

Fue tal el auge económico que su gobierno fue el único de todos los gobiernos liberales que permitió la libertad de prensa y derogó el reglamento de jornaleros.  De hecho, se preocupó por la educación de los indígenas y estableció la Escuela Agricola de Indígenas en la ciudad de Guatemala, en donde llegaban becados los estudiantes más aventajados.

¿Qué pasó entonces?  Ocurrió que concluyó una larga revolución en Brasil, enorme país que empezó a producir café, con lo que el precio del grano se desplomó en 1897, y con él, el gobierno del general Reina Barrios.  Aprovechando la libertad de prensa que existía en ese entonces, se hicieron serias acusaciones contra el gobierno, llamándolo inepto y hasta corrupto.

La situación era desesperada, y por ello, Reina Barrios disolvió la Asamblea Legislativa y con unos cuantos representates que le favorecían consiguió que extendieran su mandato presidencial de 1898 hasta 1902, y que le confirieran atribuciones dictatoriales.  Y el 28 de abril de 1897, nombró al Lic. Manuel Estrada Cabrera (entonces Ministro de Gobernación y Justicia) como Primer Designado a la Presidencia. Al saber esto, hubo grupos de poderosos caficultores que se levantaron en armas, tanto en Occidente como en Oriente de Guatemala.

La Revolución Quetzalteca de 1897, dirigida por los paisanos del presidente, quien era originario de San Marcos, fue sumamente violenta y fue reprimida a sangre y fuego por el gobierno.  Reina Barrios estaba muy decepcionado de que sus propios paisanos se alzaran en armas y estuvo dispuesto a dar un escarmiento ejemplar.  Hizo mandar a fusilar a los supuestos líderes de la revolución, Juan Aparicio, hijo y Sinforoso Aguilar algo a lo que los quetzaltecos se opusieron y mandaron un telegrama rogando al presidente que reconsiderara.   Reina Barrios accedió y dió orden a Estrada Cabrera de que notificara la suspension de la sentencia, pero Estrada Cabrera era quetzalteco y tenía una vieja rencilla contra Aparicio, por lo que mandó el telegrama pasada la hora de la ejecución.  Por cierto, Edgar Zollinger era un ciudadano inglés que trabajaba para los Aparicio y decidió vengar este atropello en contra de su benefactor con los resultados arriba mencionados.

A Reina Barrios no le dio tiempo de cambiar el nombre del Primer Designado a la Presidencia en caso de muerte del gobernante, y por ello, al morir, fue sucedido por el licenciado Estrada Cabrera.  Y su obra física no fue duradera: el ferrocarril quedó inconcluso, la Exposición fue un fracaso rotundo y los terremotos de 1917-1918 destruyeron la mayor parte de los edificios que fueron construidos durante su gestión.  Irónicamente, cuando ocurrieron los terremotos todavía gobernaba Guatemala el licenciado Estrada Cabrera.

BIBLIOGRAFIA: