12 de enero de 1926: se agrava conflicto limítrofe entre Guatemala y Honduras promovido por las compañías fruteras estadounidenses United Fruit Company y Cuyamel

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Ingreso a las plantaciones de BANDEGUA, junto al sitio arqueológico Quiriguá en Izabal, Guatemala.  BANDEGUA es parte de Del Monte Fresh Produce, una de las compañías que se formó cuando el gobierno de Estados Unidos obligó a la United Fruit Company a cerrar en la década de 1970.  En el recuadro: el diplomático Virgilio Rodríguez Beteta, quien evitó la guerra entre Guatemala y Honduras en 1928. Imágenes tomada de Wikimedia Commons.

El papel que jugó la compañía frutera transnacional United Fruit Companyen los gobiernos liberales del siglo XX ha sido borrado de la historia oficial, al punto que los largos gobiernos del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del general Jorge Ubico han sido representados como altamente nacionalistas, cuando en realidad obedecían a los intereses de la UFCO, que era su principal apoyo económico.

En la época en mención la línea divisoria de la inhóspita región entre Guatemala y Honduras no estaba claramente definida; de hecho, el ilustre teniente coronel e ingeniero Francisco Vela, constructor del Mapa en Relieve de Guatemala, murió en 1907 víctima del paludismo que contrajo mientras trabajaba en la comisión de límites con Honduras.  Y es que el conflicto se originaba porque para Guatemala, la línea divisoria era la cima de la cordillera del Merendón, mientras que para los hondureños, lo era la margen derecha del río Motagua y los mapas oficiales de dicha república mostrabran como suyos los territorios disputados entre las márgenes derechas del río Polochic y el Lago de Izabal y las del río Motagua.  En otras palabras, la costa Atlántica de Guatemala se reducía únicamente a los pocos kilómetros comprendidos entre Livingston y Sarstún, por lo que perdería dos mil millas cuadradas de territorio.

Para 1918, la estadounidense “Cuyamel Fruit Company”, con sede en Honduras, intentó obtener una concesión del gobierno guatemalateco  la costa norte de Honduras estaba en poder de compañías extranjeras, y la región en disputa con Guatemala estaba ocupado por la United Fruit Company.  Y es que mientras Honduras utilizaba como argumento que la regió había sido de Honduras desde la época colonial, el gobierno guatemalteco había otorgado hasta ese fecha setenta y un concesiones a compañías extranjeras, sin que Honduras hubiera protestado hasta ese momento.

Pero cuando la Cuyamel, que sólo tenía concesiones en Honduras, no logró la concesión del gobierno del licenciado Estrada Cabrera para construir 30 millas de ferrocarril en la región, empezó a hacer propaganda en sus periódicos adoptando una posición radical sobre el derecho que Honduras tenía sobre ese territorio.  La UFCO, que tenía muchas de las concesiones otorgadas por el gobierno liberal guatemalteco en el lugar, tuvo una actitud más prudente y se declaró neutral.

El conflicto llegó hasta el gobierno de los Estados Unidos, quien decidió unilateralmente que la zona disputada quedaría bajo la administración directa de la UFCO, con sede en Guatemala y de la Cuyamel Fruit Company, con sede en Honduras, ¡sin que los gobiernos de Honduras y Guatemala pudieran entrometerse en dichas zonas!  Mientras los políticos liberales guatemaltecos  celebraron aquel “logro”, los políticos hondureños protestaron airadamente pues comprendieron que era el principio del dominio real de los estadounidenses en la región.

La situación lejos de mejorar fue escalando y el 12 de enero de 1926, el periódico “Nuestro Diario” de la Ciudad de Guatemala escribió un artículo detallado sobre la situación imperante en la región, exponiendo cómo los gobiernos locales no tenían el control sino que eran las fruteras estadounidenses.

El problema llegó a su climax en 1928, cuando ambas naciones estuvieron a punto de irse a la guerra entre sí por el conflicto limítrofe, ¡a pesar de que los gobiernos locales no tenían jurisdicción en la región en disputa!  Gracias a la oportuna intervención del diplomático y escritor guatemalteco Virgilio Rodríguez Beteta (padre del también escritor Virgilio Rodríguez Macal y quien fungía como embajador de Guatemala en Honduras), la guerra se evitó; Rodríguez Beteta relató cómo resolvió esta situación en su obra “No es guerra de hermanos, sino de bananos; cómo evité la guerra en Centroamérica en 1928“.

Aquel reclamo territorial hondureño terminó definitivamente en 1931, ya que en 1929 la United Fruit Company y la Cuyamel se fusionaron en una sola empresa, dejando el camino libro para que la situación se resolviera mediante el arbitraje.


BIBLIOGRAFIA:

 

  • Funes, Matías (2000) “Los deliberantes; el poder militar en Honduras“. Honduras: Guaymuras.
  • Hernández de León, Federico (13 de enero de 1926) “Problemas Centroamericanos: nuestra cuestión de límites con Honduras“. Guatemala: Nuestro Diario, Talleres SELCA.
  • Rodríguez Beteta, Virgilio (1969) “No es guerra de hermanos sino de bananos; cómo evité la guerra en Centroamérica en 1928“. Guatemala: Universidad de San Carlos.

 


11 de enero de 1602: la municipalidad de Santiago de Guatemala entrega la población de Jocotenango a los dominicos para establecer un convento

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Mapa aproximado de la región que ocuparon los poblados de indígenas (o “doctrinas”) adjudicados a la Orden de Predicadores durante la época colonial.  Los poblados indicados son aquellos en que había conventos principales de la orden.  En el recuadro: el escudo dominico.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 4 de enero de 1602, la Real Audiencia de Guatemala, entonces presidida por Alonso Criado de Castilla, en calidad de vicepatrono real, otorgó la licencia civil para que la Orden de Predicadores (es decir, la de los dominicos) estableciera un convento en el poblado indígena de Jocotenango, con jurisdicción en los poblados de San Felipe de Jesús, San Luis de las Carretas, San Miguel y San Lorenzo El Tejar.

Luego, el 11 de enero, el obispo Juan Ramírez de Arellano otorgó la licencia eclesiástica para que se fundara el convento, y autoriza a que se utilice la infraestructura ya existente.   Así pues, ante los oficios del escribano Cristóbal Aceituno de Guzmán del alcalde ordinario de la ciudad de Santiago, Diego de Herrera, el reverendo padre provincial de la Orden de Predicadores, fray García de Loayza, O.D.P., tomó posesión del poblado de Jocotenango el 21 de enero, para establecer en él una vicaría y un convento de su orden.  En esa misma fecha, el obispado le dió formalmente posesión del templo y de la casa conventual.

Aquellos fueron los primeros poblados indígenas (llamados también “doctrinas”) que pertenecieron a los dominicos en el valle de la ciudad de Santiago de Guatemala.

Si bien para 1620 el convento principal de la Orden en la Ciudad de Santiago estaba en condiciones miserables, con apenas una iglesia de cañas tapadas con barro y tejado de heno, y un cerco de maderos atravesados con celdas que más parecían chozas, para 1635 la situación había mejorado considerablemente y ya el priorato tenía una renta proveniente de varias “doctrinas” que le pertenecían, un molino de agua, una hacienda de trigo, otra hacienda con caballos y mulas, un ingenio de azúcar y una mina de plata que obtuvo en 1633 y cuya renta anual ascendía por lo menos treintal mil ducados. Con semejantes ingresos, los dominicos pudieron costear varias joyas para su iglesia, entre ellas una lámpara de plata que estaba frente al altar mayor y una imagen de la Virgen del Rosario hecha también de plata.​

En 1638, para mejorar la administración, los dominicos separaron a sus grandes doctrinas en grupos centrados en sus seis conventos:

Doctrinas de los dominicos en la Capitanía General de Guatemala en 163848
Convento Doctrinas Convento Doctrinas
Guatemala
  • Chimaltenango
  • Jocotenango
  • Sumpango
  • San Juan Sacatepéquez
  • San Pedro Sacatepéquez
  • Santiago Sacatepéquez
  • Rabinal
  • San Martín Jilotepeque
  • Escuintla
  • Milpas Altas
  • Milpas Bajas
  • San Lucas Sacatepéquez
  • Barrio de Santo Domingo
Amatitlán
  • Amatitlán
  • Petapa
  • Mixco
  • San Cristóbal
Verapaz
  • Cahabón
  • Cobán
  • Chamelco
  • San Cristóbal
  • Tactic
Sonsonate
  • Nahuizalco
  • Tacuxcalco
San Salvador
  • Apastepeque
  • Chontales
  • Cojutepeque
  • Cuscatlán
  • Milpas Bajas
  • Tonacatepeque
Sacapulas
  • Sacapulas
  • Cunén
  • Nebaj
  • Santa Cruz
  • San Andrés Sajcabajá
  • Zacualpa
  • Chichicastenango

BIBLIOGRAFIA:


 

10 de enero de 1932: el gobierno del general Jorge Ubico desmantela al incipiente Partido Comunista Guatemalteco

10enero1932
El Cementerio General de la Ciudad de Guatemala a finales del siglo XIX.  En este recinto se hacían las reuniones clandestinas de los miembros del Partido Comunista Guatemalteco en la década de 1930, aprovechando los cortejos fúnebres para pasar desapercibidos.  En el recuadro, el general Jorge Ubico.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Desde la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en octubre de 1929, la economía guatemalteca se había ido a pique, causando un sinnúmero de problemas entre la población. Para tratar de arreglar la situación, el Gobierno decidió hacer un préstamo de dos millones y medio de dólares a la compañía sueca Svenka Tansticks Antiebologet a cambio de una concesión de monopolio en la fabricación de fósforos, y otorgar a la United Fruit Company la construcción de un moderno puerto en el Pacífico, ambos con gran oposición de numerosos grupos sociales; pero cuando se empezaron a hacer los avalúos de las garantías, la cosecha de café no fue suficiente pues el precio del grano se había desplomado por la Gran Depresión, lo que obligó al gobierno a desistir de los contratos mencionados y reajustar el presupuesto recortando el gasto público.

Ya para agosto de 1930 era imposible pagar a los empleados públicos y frente a la Tesorería Nacional se veían a diario columnas de funcionarios en espera de sus sueldos atrasados, provocando que a finales de ese mes renunciara en pleno el gabinete del presidente Lázaro Chacón. Por otra parte, la crisis también afectó al sector privado, llegando al colmo de que en los meses de octubre y noviembre de 1930 varios comercios fueron incendiados por sus propietarios para cobrar el seguro ya que era más rentable eso que tratar de subsistir normalmente.

El 12 de diciembre de ese año se hizo público que el general Chacón había sufrido de un derrame cerebral el 10 de ese mes, lo que dió lugar a una grave crisis política con varios presidentes interinos y golpes de estado, de la cual salió victorioso el general Jorge Ubico, con apoyo del embajador norteamericano Whitehouse y de la United Fruit Company. Ubico tenía el apoyo del Departamento de Estado dada su excelente relación con la compaña frutera estadounidense, y su fama de excelente administrador y hombre fuerte.

Luego de que el gobierno estadounidense no reconociera al gobierno de facto del general Manuel María Orellana, hizo presión para que éste renunciara en favor del licenciado José María Reina Andrade, a quien a su vez le exigió que convocara a elecciones en las que se presentó el general Jorge Ubico y ganó por inmensa mayoría el 7 de febrero de 1931. Luego de tomar posesión el 14 de ese mismo mes, la sociedad guatemalteca pronto se dió cuenta de que el régimen del general Ubico era muy similar al del licenciado Manuel Estrada Cabrera, de quien fuera Ministro de Fomento y para quien fungió como jefe político en Retalhuleu y en Alta Verapaz.

Ya en el poder, Ubico atacó los movimientos de huelga que hubo en el país, principiando con la que estaba ocurriendo en la única fábrica de cemento del país, apresando a los líderes del comité de huelga en el momento en que discutían con los empresarios sobre las reivindicaciones obreras y accediendo a dejarlos en libertad el 1 de mayo, luego de que las organizaciones obreras accedieran a que el desfile conmemorativo del Día de Trabajo se limitaría a las condiciones impuestas por la policía. Posteriormente apresó a los líderes indígenas del municipio de San Antonio Las Flores que se habían lanzado a la huelga en protesta por la situación laboral de los campesinos guatemalcos en general, y cómo ésta se había agravado con el desplome de los precios mundiales del café.

Aprovechando la crisis capitalista que se estaba extendiendo por todo el mundo, surgieron partidos comunista en muchos países y Guatemala no fue la excepción. El incipiente Partido Comunista Guatemalteco (PCG), inspirado en el exitoso movimiento que estaba liderando Farabundo Martí en El Salvador, celebraba sus reuniones en el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala aprovechando las multitudes de los cortejos fúnebres para pasar inadvertidos, e imprimía manifiestos en Quetzaltenango y en la Ciudad de Guatemala, los cuales eran deslizados durante la noche por debajo de las puertas de las casas. En ellos, los comunistas atacaban la decisión gubernamental de implantar la cédula de vecindad obligatoria como medida de control de la población y hacía denuncias acerca de los campesinos y obreros que estaban en prisión y contra la explotación que sufrían los indígenas en las fincas del país (algo que ya habían expresado representantes de los 48 cantones de Totonicapán en un extenso campo pagado que fue reproducido en octubre de 1930 por los principales periódicos del país). Los comunistas guatemaltecos hacían acusaciones específicas contra los dueños de los ingenieros azucareros en Santa Lucía Cotzumalguapa y contra la única fábrica de cerveza en el país, y llamaban a seguir el ejemplo de los campesinos salvadoreños para derrocar al gobierno de Ubico y sustituirlo por el de la “colectividad obrero-campesina“.

Dada la agitación que ya existía en El Salvador y la grave crisis económica todavía imperante en todo el mundo, Ubicó decidió actuar rápidamente contra el PCG y a fínales del mes de noviembre de 1931 inició una ola de arrestos que tuvo éxito debido a la debilidad y al trabajo desorganizado del partido comunista. El gobierno guatemalteco envió tropas del interior del país y acordonó la capital, allanando los barrios de la misma, en donde encontraron propaganda y una lista de los miembros del PCG los cuales, de acuerdo a varios autores, oscilaban entre 250 y 400 en todo el país. Luego, el 4 de enero capturaron a algunos de los principales dirigentes comunistas y el 12 aprehendieron a Juan Pablo Walnwright, un influyente líder comunista hondureño que había promovido huelgas en contra de las fruteras estadounidenses en Honduras.  A Walnwright lo capturaron en la estación central del ferrocarril.

Con estos resultados, el 10 de enero de 1932 la prensa comenzó a dar información sobre el desmantelamiento de un “complot comunista” dirigido contra el presidente guatemalteco y que debía haber tenido lugar 1 de enero. Los miembros del PCG que todavía quedaban libres hicieron circular un manifiesto en el que pedían la liberación de todos los presos hasta el momento, pero todos fueron finalmente capturados a finales del mes de enero, dando por terminada su organización.

A principios de febrero, el gobierno inició el proceso contra el PCG, señalando que actuaba “bajo influjo, dirección y apoyo económico del Soviet ruso” y que quería “lograr por todos los medios establecidos la creación de una República Soviética en Guatemala y Centroamérica, gobernada por obreros y campesinos“. El fiscal pidió por ello la pena de muerte y la sentencia dictada el 9 de febrero fue confirmada por la corte marcial el 14 del mismo mes, a un año exacto de la toma de posesión del general Ubico.

Ubico conmutó la pena de muerte por quince años de prisión a nueve de los acusados, no así a Juan Pablo Wainwright quien fue fusilado el 18 de febrero a las 4 de la tarde en la Penitenciaría Central, ya que éste había escupido a Ubico cuando éste en persona lo interrogaba. Aunque trató de suicidarse cortándose las venas, fue fusilado y murió gritando: “¡Viva la Internacional! ¡Viva la clase obrera!”.

Para celebrar el fin de esta amenaza, el gobierno guatemalteco organizó una gran manifestación anticomunista para el domingo 14 de febrero, en el que se destacó la participación del Partido Liberal Progresista del general Ubico, del Partido Fascista de Guatemala (recientemente constituido por guatemaltecos de origen italiano admiradores del dictador Benito Mussolini) y de la Sociedad Israelita “Maguen David“. A la cabeza de la manifestación, que reunió aproximadamente a diez mil personas, iban los miembros de la Asamblea Legislativa y miembros del cuerpo diplomático, y terminó con un Te Deum en la catedral en presencia del arzobispo Luis Durou Sure.


BIBLIGRAFIA:

  • Asturias Morales, M. (28 de julio de 1930) “Levantamiento de indígenas de Totonicapán“.  Guatemala: Nuestro Diario
  • — (29 de julio de 1930) “El levantamiento de ayer en Totonicapán“.  Guatemala: Nuestro Diario
  • Cano, Manuel S. et. al. (16 de octubre de 1930) “Manifiesto de los indígenas de Totonicapán al Presidente” Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  • Díaz Romeu, Guillermo (1996). «Del régimen de Carlos Herrera a la elección de Jorge Ubico»Historia general de Guatemala. 1993-1999 (Guatemala: Asociación de Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo) 5: 37-42. Archivado desde el original el 12 de enero de 2015.
  • Hernández de León, Federico (29 de noviembre de 1930). “Incendio de los Almacenes “Van der Henst”. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza & Cía.
  • Taracena Arriola, Arturo (30 de mayo de 2011) “El Partido Comunista de Guatemala y el Partido Comunista de Centroamérica 1922-1932“. El Socialista Centroamericano.
  • Time Magazine (1930). «Wrong horse No. 2»Time magazine (en inglés) (Estados Unidos).
  • — (1931). «We are not amused»Time magazine (en inglés) (Estados Unidos).
  • — (1931). Died. General Lazaro Chacon, 56, President of Guatemala (en inglés). Estados Unidos.

14 de enero de 1646: el correo mayor y alguacil del Santo Oficio, Pedro Crespo Juárez, dota con fuerte suma para el establecimiento de varias cátedras

14enero1646
Retrato de Pedro Crespo y Suárez que fue mandado a hacer por la Facultad de Derecho y Notariado el 25 de abril de 1882, para que fuera colocado en el Salón de Actos de dicha facultad en homanje de gratitud.  Actualmente se conserva en el museo del Palacio de los Capitanes Generales de Antigua Guatemala.  Imagen de HoyHistoriaGT.

Si bien es al obispo Francisco Marroquín a quien se le atribuye dejar una cuantiosa donación para la fundación de la Universidad en Guatemala, en realidad fue la dotación que dejó el alguacil mayor Pedro Crespo Juárez la que determinó la fundación de la institución de educación superior en el Reino de Guatemala.

La dotación, autorizada por elescribano Felipe Díaz, dice:  “que teniendo el colegio de Santo Tomás de Aquino renta anual de 2,400 tostones y que su majestad no había permitido la erección de universidad por facta de capital suficiente, a pesar de que Sancho de Barahona y su esposa legaron cien ducados de renta anual; que existiendo en la ciudad de Santiago de Guatemala, una audiencia, un obispado, seis centros conventuales para hombres y dos para mujres; que la población es numerosa y que en atención a todo, cedía la cantidad de mil tostones de cuatro reales para el sostenimiento de las cátedras siguientes:

  • dos de sagrada teología (una de vísperas y otra de prima)
  • dos de cánones y leyes (una de prima y otra de vísperas), y
  • una de medicina”.

Además, de los fondos donados para sostenimiento de cátedras, cedía otra cantidad para alimento de colegiales y reconstrucción o edificación de casas de estudios.  E indicaba que la universidad que se erigiera, debería tener las mismas prerrogativas que las universidad de Valladolid, Salamanca y Alcalá “[…] e que por ello e para ello dejaba la donación de cuarenta mil tostones de a cuatro reales cada uno…

Finalmente decía que la advocación tendría que ser a la Santísima Virgen María, a San Pedro Mártir y a Santo Tomás de Aquino.

Crespo Suárez otorgó su testamento ante el escribano Juan de Palomino el 7 de febrero de ese año y en la segunda clausula confirmó la dotación y fundación de las cinco cátedras de la universidad.

El cargo de correo mayor fue tomada por el capitán Francisco de Lira y Cárcamo, quien fue recibido en el ayuntamiento criollo el 12 de junio de 1646.


BIBLIOGRAFIA:


 

8 de enero de 1871: el soldado sublevado Timoteo Jiménez ataca a la guardia presidencial del mariscal Vicente Cerna

8enero1871
El antiguo Palacio del Ejecutivo en la Ciudad de Guatemala, en donde un soldado sublevado atacó a la guardia del mariscal Vicente Cerna.  En el retrato:  el mariscal Cerna.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Luego del levantamiento del mariscal Serapio Cruz (tata Lapo) quien fue derrotado y muerto en Palencia por las fuerzas del general Antonio Solares (tata Tonino) en enero de 1870, la calma retornó a Guatemala, la cual, de acuerdo a los historiadores de la época “se asemejaba a un enorme convento“. Las actividades administrativas giraban en torno a hechos sin mayor importancia, y la tranquilidad de la vida en la capital no era interrumpida por nada.  Es por ello que el incidente que ocurrió el 8 de enero de 1871, cuando un soldado se rebeló contra la guardia presidencial y le hizo frente él solo, alteró profundamente el ánimo del presidente, el Mariscal Vicente Cerna.

De acuerdo al historiador Federico Hernández de León, los hechos ocurridos el 8 de enero de 1871 fueron un presagio de la derrota que sufriría el gobierno conservador de Cerna seis meses después a manos de la revolución liberal.  Hernández de León describió así los hechos de aquella noche:

“El 8 de enero de 1871 fue domingo; por la noche, un poco antes del toque de silencio, pasaba el oficial José Domínguez por el pasadizo que, en el antiguo edificio de los capitanes generales, cominicaba la planta de las oficinas del ejecutivo, con la de la comandancia general de las armas.  En ese pasadizo se encontró con el soldado Timoteo Jiménez y después de un altercado violento, el soldado sacó un puñal y se lo hundió en el pecho a su jefe. Vacilante llegó hasta el cuerpo de la guardia el oficial Domínguez, dió aviso de lo que ocurría y cayó, de golpe, sin vida.”

“Los soldados de la guardia, diseminados en el cuerpo principal, acudieron a tomar sus armas; en aquél momento se presentaba el soldado Jiménez y hacía alto a los compañeros que pretendían armarse.  Y como viera que los soldados se dirigían a tomar sus armas se echó a la cara la carabina que llevaba e hizo fuego.  A la detonación acudió gente: Jiménez como un héroe de leyenda desargaba sus armas y, de cada disparo, caía un soldado.  En tanto que requería otra carabina, acometía a sus compañeros con el puñal con tan certero golpe, que siempre había uno que sacaba la piel destrozada.  Mientras tanto él, a su vez, esquivaba cuanta agresión le iba dirigida.”

“La guaria que se hallaba a la puerta de la entrada del ejecutivo, acudió presurosa, lo mismo que el batallón Pinula.  Al llegar al punto de la tragedia, se veía un hombre solo, luchando contra veinte.  En cuando el héroe alcanzó a ver a los pinulas, dirigió su arma contra ellos y disparó, acertando el tiro al oficial Paredes y a un corneta.  En un esfuerzo extraordinario, el soldado hizo un último disparo y saltando como un tigre sobre la malezas, brincó sobre sus agresores y quiso ganar la puerta de salida.  Dos soldados pinulas lograron asirlo por la espalda y arrebatarle la carabina que llevaba; pero rápido logró herir con un puñal a los dos soldados y emprendió la carrera, en busca de la salida.”

“Al paso halló un soldado que llevaba su arma cargada; se la arrebató y siguió hacia la puerta principal; cayó sobre la guardia y habría por fin logrado la escapada, a no ser que el cabo de la guardia le saliera alpaso y le hundiera toda la bayoneta de su arma en el vientre, matándolo en el acto.”

“¿Cuál fue el balance? Muertos dos oficiales José Domínguez y José María Paredes; muertos también dos soldados; y heridos seis soldados más, de gravedad, fuera de otros que apenas presentaban lastimaduras y rasguños. Un solo hombre, rodeado de hombres armados y dispuestos a la lucha, había ocasionado aquel desastre.”

Aquel hecho sangriento sin aparente justificación fue un fiel reflejo de lo que ocurriría en junio de ese año, cuando los liberales se alzaron en la región de Los Altos y avanzaron prácticamente sin encontrar resistencia hasta finalmente derrocar a Cerna y hacer su ingreso triunfal a la Ciudad de Guatemala el 30 de junio de 1871.


BIBLIOGRAFIA:

  • Hernández de León, Federico (8 de enero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 8 de enero de 1871, un incidente sangriento en palacio”. Guatemala: Nuestro Diario.

Enero de 1930: alcalde 3ro. de la municipalidad indígena de Totonicapán exige una contribución a la población para evitar que el gobierno imponga un impuesto a la propiedad

enero1930
Totonicapán en 1925.  En el recuadro: el general presidente Lázaro Chacón, a quien el alcalde indígena supuestamente iba a comprar un presente con una contribución de los pobladores, para evitar que decretara un impuesto sobre la propiedad. Imágenes de Wikimedia Commons y “El Imparcial“.

El actuar arbitario y despótico de un alcalde tercero de la municipalidad indígena de Totonicapán tras una visita al presidente Lázaro Chacón y su ministro de agricultura el 7 de enero de 1930, llevó a la larga a un alzamiento de los indígenas de aquel municipio el 28 de julio de ese año, y que resultó en la muerte de tres de ellos y un ataque con piedras a las instalaciones del cuartel, obligando al gobierno del general Lázaro Chacón a suspender las garantías constitucionales en todo el país por un poco más de un mes.  En aquellos momentos, Guatemala atravezaba por una aguda crisis económica derivada de la Gran Depresión que afectaba a todo el mundo después de la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en octubre de 1929, y la suspensión de las garantías ayudó al gobierno a calmar un poco la situación, que se le iba de las manos.

Reproducimos a continuación parte de la carta que enviaron los representantes de los 48 cantones de Totonicapán al general presidente Lázaro Chacón el 16 de octubre de 1930 para explicarle lo que realmente ocurrió durante el alzamiento indígena Totonicapán el 28 de julio, detallando el papel que tuvo en ella en alcalde tercero Roberto Baquiax.  La carta también presenta quejas graves al presidente sobre la situación en que se encontraba la población indígena en aquellos años.

“Nosotros, los que abajo firmamos y en representación de los cuarenta y ocho cantones del municipio de Totonicapán, en pleno uso de nuestros derechos ciudadanos, venimos a relatar con la verdad y la justicia los orígenes de los hechos que desgraciadamente culminaron sangrientamente en la plaza de armas de la cabecera el 28 de julio del corriente año, hechos imprevistos que fueron resultado de un momento de arrebato y de violencia ciega a que los manejos turbios y desvergonzados de dos o tres individuos de nuestra clase condujeron a los sufridos y laboriosos moradores del municipio, los que llevados por mil engaños y mútiples amenazas produjeron una santa indignación de nuestra parte, al ver nuestras propiedades en peligro y nuestra tranquilidad de honrados trabajadores a merced de dos o tres ambiciosos.

[…]

Cuando se conocieron los candidatos que oficialmente fueron propuestos por la jefatura política para integrar el cuerpo municipal que entraría a fungir en el presente año de 1930, sólo una persona fue repulsiva al pueblo, y ésta fue la de Roberto Baquiax, quien estaba postulado para desempeñar el cargo de alcalde tercero de la municipalidad indígena.  Los antecedentes de Baquiax dejaron entrever futuros males al conglomerado, pues bien conocida ha sido la actuación de este individuo en varios cargos que ha desempeñado, perfilándose como un hombre de una ambición desmedida y sin escrúpulos y capaz de toda clase de villanías.  Y el pueblo no se equivocó, desgraciadamente.  Ahí tenemos los resultados que culminaron en una protesta que causó tantos e irreparables daños.

El 5 de enero del corriente año, el alcalde tercero Roberto Baquiax, en compañía de Adrián Juárez, Cándido Batz, Victoriano Tiu y otros individuos, que están reconocidos como el azote del sufrido pueblo indígena, marcharon a la capital de la República, regresando el 10 del propio mes.  A su vuelta, hicieron saber a todos los habitantes de los cantones del municipio, que en breve plazo se decretaría una ley en que se aumentarían los impuestos territoriales, además de pagar por cada casa o rancho Q1.00 mensualmente; que así lo habían manifestado en lo personal tanto el presidente de la República como el ministro de agricultura.  Al saber la noticia los terratenientes, y en lo especial los pequeños agricultores, que apenas poseen una o dos cuerdas de tierra, manifestaron su incoformidad, como tenía que ser, a Baquiax y adláteres, a lo que contestaron que de todas maneras tendría que promulgarse dicha ley si no se tomaban medidas para evitarla o por lo menos amenguarla en sus efectos.

Como premetidamente, Baquiax ya tenía la idea de sacar provecho de aquella noticia, que con sobra de mala fe adobara en consorcio con sus cómpices, propuso a todos los cantones que se reuniera una contribución y con la suma que se colectaría poder halagar a los altos funcionarios del gobierno a manera que no se llevara a efecto la ley que se trataba de implantar.  Los indígenas rechazaron desde un principio aquella proposición, pues juzgaron que era una añagaza de Robero Baquiax y compinches para arrancarlos dineros con el pretexto de la ley de marras.  Con el objeto de manifestarlo, se reunió un crecido número de trabajadores en el despacho de Baquiax para hacerle saber que no estaban dispuestos a dar ni un centavo, porque lo consideraban indebido.  Baquiax montando en cólera, en su propio despacho, arremetió contra los manifestantes blandiendo un enorme revólver, profiriendo grandes amenazas e insultos y sacándolos del recinto a cañonazos y puntapiés.  Inmediatamente giró órdenes por medio de los alcaldes auxiliares de los cantones para que todos los habitantes hicieran efectivas las contribuciones acordadas por sí y ante sí, imponiendo una tarifa que es la siguiente: $30.00 billetes por cada habitantes que tuviera más de tres rebaños de ovejas; $20.00 por cada propietario que poseyera un rebaño, y $10.00 para los que no lo poseyeran.  Los encargados de cumplir aquella disposición, desempeñaron sus comisiones valiéndose de la violencia y de la amenaza,explotando el miedo instintivo que la raza indígena ha venido heredando desde los tiempos de la conquista y a través de muchos gobiernos despóticos de caciques y mandarines.  Así fue como, a pesar de su protesta, la mayor parte de los cantones fueron dando lo que tenían esperanzados de que talvez por ese medio se libraban del fantasma de la ley que Baquiax y cómplices decían se pondría pronto en práctica.

Desde remotos tiempos a nuestra clase indígena se nos puede explotar de mil maneras y nuestro trabajo honrado y fatigoso de esclavos, ha servido en millares de ocasiones para enriquecer a jefes políticos, alcaldes y caciques, pero en cuanto se trata de gravar nuestras parcelas con impuestos onerosos, parcelas que son nuestra fuente de vida y que guardamos con religioso respecto, nuestra voz de protesta se alza hasta las altas esferas del gobierno, y de una manera respetuosa hemos suplicado que no se nos toque en lo referente a contribuciones sobre nuestras tierras.  Por ese motivo fue que la tributación impuesta por Baquiax se dió,aunque con desgano, de buena fe.  Baquiax y adláteres nos manifestaron que la suma que se recaudara serviría para hacer un presente al presidente de la República y al ministro de agricultura y así nos libraríamos de gravámenes sobre nuestros terrenos.  Sabido es que el departamento más poblado de la República, es del de Totonicapán y que sólo el municipio de Totonicapán tiene poco más de 80,000 habitantes.  Calcúlese a cuanto ascendería la contribución impuesta por Baquiax, descontando a muchas familias que no poseen rebaños.  Muy posibles es que la cantidad recaudada haya pasado de Q2,000. En el mismo despacho de Baquiax y aun en su propia casa de habitación se fueron enterando las cantidades que según tarifa arribamencionada, se impusieron y se guardó muy bien de dar ninguna clase de recibos ni de comprobantes que sirvieran de base para una reclamación.  De aquella respetable suma deben dara cuenta Roberto Baquiax, Adrián Juárez, Cándido Batz, Domingo Chuc, Victoriano Tiu y otros que cometion tal despojo y robo desvergonzado, y que merodearon por montes y caseríos.

Quedamos esperanzados en que aquella suma colectada serviría para salvar nuestras tierras de gravámenes y gabelas, cuando sorprendidos nos dimos cuenta de que de lo que se trataba era simplemente de la revisión de la matrícula, sin recargos de mayor cuantía, para lo que Baquiax mandó citar a los de los cantones para hacer efectiva dicha revisión.  El día 28 de julio se reunieron todos los citados por Baquiax, que llegaron de diferentes lugares a la plaza de armas.  Así fue como nos encontramos reunidos ese día en la cabecera.  Era natural que existiera malestar entre nosotros, pues seguíamos creyendo que se nos quería gravar con contribuciones leoninas, máxime cuando ya habíamos contribuído para evitarlo.

Aquella carta explicando el detalle el motivo de lo ocurrido llegó muy tarde para que el presidente Chacón hiciera algo, puesto que para octubre de 1930 los efectos de la crisis mundial se habían agravado y los comerciantes en la ciudad de Guatemala habían recurrido a prenderle fuego a sus comercios para cobrar el seguro, o bien a rebajar la mercadería para liquidar sus negocios.  También había un marcado descontento entre los estudiantes universitarios, que se fueron a la huelga y lograron que el rector y los decanos de todas la facultades renunciaran.   Al final, el presidente Chacón sufrió un derrame cerebral el 12 de diciembre, que lo separó de la presidencia y tras varios cambios de presidente, golpes de estado e injerencia directa del gobierno de los Estados Unidos, resultó electo el general Jorge Ubico, quien tomó posesión el 14 de febrero de 1931 y desde un principio retornó a un estilo dictatorial similar al de su mentor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera y totalmente opuesto al de Chacón.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturias Morales, M. (28 de julio de 1930) “Levantamiento de indígenas de Totonicapán“.  Guatemala: Nuestro Diario
  • — (29 de julio de 1930) “El levantamiento de ayer en Totonicapán“.  Guatemala: Nuestro Diario
  • Cano, Manuel S. et. al. (16 de octubre de 1930) “Manifiesto de los indígenas de Totonicapán al Presidente” Guatemala: El Imparcial.

5 de enero de 1671: concluye la investigación contra el presidente y capitán general Sebastián Alfonso Rosica de Caldas por abuso de autoridad

5enero1671
Pintura llamada “El triunfo de la Iglesia” realizada en 1673 por Pedro Ramírez “el Mozo” por encargo del obispo Juan Sáenz de Santo Matía de Mañosca y Murillo para la nueva catedral que se estaba construyendo en la ciudad de Santiago de los Caballeros.  Actualmente se encuentra en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala.  Imagen de HoyHistoriaGT.

El 6 de mayo de 1670 arriba la Real cédula en la que el rey llamó la atención y separó del cargo al capitán general y presidente Sebastián Alfonso Rosica de Caldas por los abusos de autoridad que había cometido, entre ellos los que incurrió durante un viaje que había hecho a Nicaragua con la excusa de repeler los ataques de piratas, y por enviar al fiscal licenciado Pedro de Santillán a la prisión del castillo de San Felipe en el Golfo Dulce y donde murió el 9 de diciembre de 1669.

En la Real cédula se indicaba que el obispo Juan Sáenz de Santo Matía de Mañosca y Murillo debía tomar la presidencia interina e iniciar un juicio contra Rosica de Caldas. El obispo cumplió con la orden el 29 de octubre de ese año, y envió a Rosica de Caldas al poblado de Patulul en Suchitepéquez mientras se realizaba el juicio de residencia.  Posteriormente, el ahora presidencia y juez de residencia, nombró al doctor Jacinto Roldán de la Cueva el 11 de diciembre para que investiga el viaje de Rosica de Caldas a Nicaragua, a donde el doctor partió el 14 de diciembre.

El 5 de enero de 1671, en la villa de San Miguel el doctor Roldán de la Cueva terminó con la investigación de la conducta observada por el capitán general Rosica de Caldas durante su viaje a Nicaragua, y concluyó que el presidente se había servido de indígenas sin cubrirles el salario correspondiente, proveyó de ciertos puestos sin tener la autorización para hacerlo y que jugaba al dado y a los naipes en su propia residencia.  Roldán de la Cueva elaboró así un informe final, el cual terminó en la Villa de Jerez de la Choluteca el 15 de enero para después pregonar en Granada que estaba abriendo el juicio de residencia contra el capitán general el 3 de marzo.

El 7 de febrero de 1672, Rosica de Caldas reportó que estaba enfermo en Patulul, y pidió que lo trasladaran a Panajachel, lo cual fue autorizado por el juez de residencia y presidente interino, Mañosca y Murillo.  No obstante, la salud del capitán general no mejoró y el 6 de marzo el bachiller en medicina Juan de Alarcón certificó que era tal la gravedad de la enfermedad, que era necesario que Rosica de Caldas permaneciera en la capital del Reino de Guatemala recluido en la enfermería de Belén durante el trámite del juicio de residencia.

Poco después, el 10 de marzo de 1672, el oidor Roldán de la Cueva cerró la información de los testigos en Granada y determinó que los cargos contra el ahora expresidente eran graves.  Pero ya de nada sirvió puesto que Rosica de Caldas falleció en la enfermería de Belén en la ciudad de Santiago de Guatemala el 31 de enero de 1673.


BIBLIOGRAFIA:


 

13 de enero de 1971: a pesar de encontrarse en silla de ruedas, es asesinado el licenciado Adolfo Mijangos López, miembro de la Comisión Universtaria que se opuso rotundamente a la concesión de EXMIBAL


El Palacio Nacional de Guatemala, entonces sede del gobierno, en la poca en que fue asesinado Mijangos López.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro (1966-1970) discutió la posibilidad de ceder las minas de níquel en Izabal a una empresa canandiense a la que le permitió prácticamente re-escribir la ley de Minería de Guatemala.  El plan del gobierno era otorgar una concesión por cuarenta años para la explotación del níquel a la empresa «Explotaciones y Exploraciones Mineras de Izabal, S.A.» (EXMIBAL), subsidiaria de la compaña canadiense «International Nickel Company» (INCO).

Sin embargo, la concesión no se concretó durante el gobierno de Méndez Montenegro, pero tan pronto como el general Carlos Arana Osorio inició su gestión presidencial el 1.º de julio de 1970, reabrió el caso de EXMIBAL y empezó a trabajar para cederle la concesión. Ante esto, numerosos sectores sociales se opusieron, ya que argumentaban que resultaría muy onerosa para el país; entre las entidades que más resistencia ofrecieron estuvo la comisión creada por la Universidad de San Carlos para analizar el asunto.

Entre los miembros de la comisión estaba el licenciado Adolfo Mijangos López, para entonces diputado en el Congreso y respetado intelectual guatemalteco que se encontraba en silla de ruedas tras sufrir un accidente.  Otros miembros de la comisión que investigaba a EXMIBAL fueron el profesor Julio Camey Herrera y su colega, Alfonso Bauer Paiz, quienes fueron atacados a balazos. Camey murió a consecuencia de sus heridad, y Bauer Paz, herido, tuvo que salir al exilio. Luego del atentado contro Bauer Paiz y Camey, el 13 de enero de 1971 Mijangos López fue asesinado por desconocidos cuando salía de su oficina en la 4 avenida de la zona 1 del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala.

El 8 de mayo de 1971 el gobierno de Arana Osorio finalmente otorgó la concesión a EXMIBAL, la cual cubría 385 kilómetros cuadrados en el área de El Estor, en Izabal, con una inversión inicial de US$228 millones. La mina, construida en las montañas de los indígenas Q’eqchi incluía un complejo residencial de 700 casas, numerosas oficinas, un hospital, un pequeño centro comercial, escuela, una cancha de golf y un gran área de procesamiento industrial.

Al año siguiente, pese a las amenazas del gobierno de Arana Osorio, los estudiantes de la Universidad de San Carlos celebraron la velada de la Huelga de Dolores (en la que había participado activamente Mijangos tanto como estudiante como profesional) y cantaron un homenaje a Mijangos López con serias acusaciones contra el gobierno y los supuestos autores intelectuales del crimen:

“Que de donde Fito vienes,
del panteón de los caídos que edifica el General,
a contarles mi tragedia sucedida
en una tarde al año que entró el “Chacal”,
como ustedes lo recuerdan me mataron
por la espalda e indefenso estaba yo,
pues siendo universitario no cargaba
guardaespaldas por ser un intelectual,
los esbirros asesinos pertenecen a la MANO
que comanda Sandoval, por luchar contra la EXMIBAL”


NOTAS:

  • El Chacal: apodo del president Arana Osorio
  • Sandoval: Mario Sandoval Alarcon, líder del Movimiento de Liberación Nacional
  • Fito: apodo del Adolfo Mijangos
  • MANO:  organización paramilitary utilizada por el Movimiento de Liberación Nacioal para eliminar opositores.

BIBLIOGRAFIA:


 

31 de enero de 1980: mueren 37 personas en la quema de la Embajada de España en Guatemala

Sitios de proyectos gubernamentales, campos petroleros y masacres ocurridas en la Franja Transversal del Norte entre 1978 y 1982.  imagen tomada de Wikimedia Commons.

La Franja Transversal del Norte (FTN) fue creada durante el Gobierno del general Carlos Arana Osorio en 1970, pues se reconocía que la región tenía un gran potencial agropecuario y era idónea para la explotación de maderas preciosas. Sin embargo, en 1974 se empezó a explotar petróleo en la región a raíz de los descubrimientos de las petroleras Basic Resources y Shenandoah Oil, que operaban en el campo petrolero de Rubelsanto en Alta Verapaz y en 1976, el presidente Kjell Laugerud García llegó a visitar la cooperativa Mayalán en el sector de Ixcán en Quiché, en la Franja Transversal del Norte, dijo: “Mayalán está asentada en la cima del oro”. Con estas palabras dejó entrever que aquella región ya no sería dedicada a la agricultura ni al movimiento cooperativista, sino a la explotación estratégica de recursos naturales.

Tras esa visita presidencial, las compañías petroleras extranjeras realizaron exploraciones en Xalbal, muy cerca de Mayalán, en el Ixcán, donde perforaron el pozo San Lucas, pero los resultados fueron infructuosos. Esas exploraciones, que abrieron el camino para futuros experimentos petroleros en Ixcán y en el resto de la Franja Transversal del Norte, fueron el principal motivo para la construcción de la carretera de terracería que atraviesa la región. Shenandoah Oil, el Instituto Nacional de Transformación Agraria (INTA) y el Batallón de Ingenieros del Ejército se coordinaron para construir ese corredor entre 1975 y 1979, lo que a la postre permitió que políticos, militares y empresarios poderosos de la época se adueñaran de muchas de las tierras de la zona, de gran riqueza maderera y potencial petrolero.

En 1980, aprovechando el auge que tenían las células de la guerrilla urbana en la Ciudad de Guatemala, un grupo de indígenas se movilizó desde el interior de la República con el fin de llamar la atención del mundo sobre las deficientes condiciones de trabajo en el departamento del Quiché.  Este grupo estaba asesorado por los intelectuales de las organizaciones guerrilleras aglutinados en grupos como el Comité de Unidad Campesina (CUC), la Coordinadora de Pobladores, y miembros del Frente Estudiantil Robin García.   El grupo de campesinos había sido invitado por el embajador de España en Guatemala, quien había llegado hacía poco a Guatemala y recientemente había visitado la region de la Franja Transversal del Norte.

El embajador español Máximo Cajal urdió un plan para proporcionar una plataforma a los campesinos, que no podían expresar sus opiniones en la prensa por la fuerte censura gubernamental.  Cajal invitó a los renombrados intelectuales guatemaltecos Eduardo Cáceres Lehnhoff (ex-vicepresidente de Guatemala) y Adolfo Molina Orantes (ex-canciller de Guatemala) a llegar a la embajada el 31 de enero de 1980 para tener una reunión sobre un Instituto de Cultura Hispánica.  El plan del embajador era muy simple:  estando los distinguidos profesionales en la embajada, los campesinos podrían tomar las instalaciones y aprovechar el espacio soberano de la sede diplomática para expresar sus opiniones sin sufrir las represalias de las fuerzas de seguridad del Estado, que en esos días eran sumamente letales.

El problema con que no contaba el embajador era que el presidente de Guatemala, el general Fernando Romeo Lucas García tenía intereses económicos muy fuertes en la Franja Transversal del Norte, pues tenía tierras cultivables en Fray Bartolomé de las Casas y era socio de la Shenandoah Oil, compañía que estaba explorando petróleo en Ixcán.

A eso del mediodía, luego de que los campesinos tomaron la embajada, las fuerzas de seguridad se presentaron e invadieron territorio soberano español, ignorando las leyes y convenios internacionales. Esto forzó a los ocupantes y a los rehenes a refugiarse en una habitación del segundo nivel del edificio y tras un intenso asedio se inició el incendio. El origen del fuego es fuente de discusiones incluso hasta hoy: los representantes de la izquierda guatemalteca indican que fue provocado por lanzallamas y por el uso de fósforo blanco, mientras que el gobierno guatemalteco de entonces enfatizó que los ocupantes de la embajada se auto-inmolaron con las bombas molotov que llevaban.

El resultado no pudo ser más catastrófico:  prácticamente todos los rehenes y campesinos murieron en el incendio y solamente sobrevivieron el embajador español y el campesino Gregorio Yuxá Xoná. La prensa española publicó fotografías de un policía con un lanzallamas, además de las pruebas testimoniales y periciales que confirmarían que varias víctimas habían sido baleadas. Incluso, según la testigo presencial Odette Arzú, adscrita a la Cruz Roja Guatemalteca, la mayoría de las víctimas estaban quemadas solo de la cintura hacia arriba.

Todas las versiones concuerdan en que los cuerpos de socorro tuvieron vedado el ingreso al edificio para sofocar el incendio hasta que éste se apagó por sí solo y no les quedó más que entrar a rescatar los cadáveres.

Como represalia a esto, se rompieron las relaciones entre Guatemala y España, y el país quedó prácticamente aislado de la comunidad internacional.  En Guatemala los ataques de la guerrilla se incrementaron, con atentados dinamiteros en contra de oficinas del gobierno, edificios de poderosas empresas guatemaltecas y destrucción de puentes y de torres de transmisión eléctrica.  Es más, el 5 de septiembre de 1980 en un arranque de temeridad, la guerrilla urbana perpetró un atentado dinamitero en la esquina opuesta al despacho presidencial en el Palacio Nacional de la ciudad.

Los hechos exactos todavía no se han aclarado, dado que el ambiente politico en el país es muy sesgado, evitando un análisis objetivo de los acontecimientos. Aunque de todo esto surgió un personaje que se convirtió en el estandarte de la izquierda guatemalteca:  Rigoberta Menchú, quien era hija de uno de los campesinos que murió en la Embajada y que apareció en la película documental “When the mountains tremble“, que estuvo censurada en Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


 

30 de enero de 1886: el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas eleva nuevamente al poblado de Jalpatagua a la categoría de municipio

Sello postal de Guatemala emitido en 1886. Diseñado con el escudo de la República y en emisiones de 1 a 200 Centavos. Diseñado por Dr. E. Léon. e impreso en American Bank Note Co.   Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Los primeros habitantes de Jalpatagua fueron pipiles y pocomames que lucharon por la soberanía ante la conquista española y lograron mantenerse independientes por más tiempo que las otras naciones indígenas.  Eventualmente, fueron conquistados y el pueblo formado por los españoles fue llamada “Xalpatagua” y perteneció al curato de San Pedro Conguaco durante la colonia española.

Jalpatagua fue uno de los municipios originales del Estado de Guatemala fundado en 1825; estaba en el departamento de Guatemala/Escuintla, cuya cabecera era la Nueva Guatemala de la Asunción, y que además de Jalpatagua tenía a los municipios de Guatemala, Amatitlán, Escuintla, Mixtán, Guazacapán, y Cuajiniquilapa.

La constitución del Estado de Guatemala promulgada el 11 de noviembre de 1825 estableció los circuitos para la administración de justicia en el territorio del Estado y menciona que el poblado de Jalpatagua y varias de sus aldeas, como Coco, Azulco, Sapuyuca y Platanar, eran parte del Circuito del mismo nombre en el Distrito N.º 3 (Mita), junto con Sacualpa, Quezada, Tempisque, Conguaco, Comapa, Moyuta, Pasaco, San Vicente, San Diego, Laguna Grande, Don Melchor, San Isidro, Soyate y Coatepeque.

La República de Guatemala fue fundada por el gobierno del presidente capitán general Rafael Carrera el 21 de marzo de 1847 para que el hasta entonces Estado de Guatemala pudiera realizar intercambios comerciales libremente con naciones extranjeras. El 25 de febrero de 1848 la región de Mita fue segregada de Chiquimula, convertida en departamento y dividida en tres distritos: Jutiapa, Santa Rosa y Jalapa. Específicamente, el distrito de Jutiapa incluyó al municipio del mismo nombre como cabecera, además de Yupiltepeque, Asunción y Santa Catarina Mita y los valles aledaños que eran Suchitán, San Antonio, Achuapa, Atescatempa, Zapotitlán, Contepeque, Chingo, Quequesque, Limones y Tempisque; además, incluyó como municipios a Comapa, Jalpatagua, Asulco, Conguaco y Moyuta.

Eventualmente, Jalpatagua perdió la categoría de municipio, pero el 30 de enero de 1886 el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas lo declaró nuevamente como tal de acuerdo al siguientes decreto:

Palacio del Gobierno: Guatemala, enero 30 de 1886.

Examinada la solicitud del Procurador municipal de Jalpatagua, referente a que se restablezca en ese pueblo la municipalidad que siempre había regido y que fue suprimida por acuerdo gubernativo; el general presidente, estimando ser conveniente para el buen servicio público el restablecimiento de aquella corporación, acuerda:  que se de comisión al Jefe Político de Jutiapa para que, conforme a las leyes de la materia, proceda a organizar la municipalidad que debe funcionar en el mencionado pueblo en el presente año de 1886. 

Comuníquese.

Manuel Lisandro Barillas

El día sábado 8 de marzo de 1913 un terremoto de magnitud 6.4 azotó al territorio de Santa Rosa, destruyendo a la cabecera departamental, Cuilapa. Tanto el terremoto inicial como las réplicas destruyeron muchas casas, escuelas e incluso la catedral y la prisión, con una considerable cantidad de víctimas mortales; similar destrucción sufrieron las localidades de Cerro Redondo, Llano Grande y El Zapote, las cuales también sufrieron daños considerables. También fueron dañados seriamente los poblados de Fraijanes, Pueblo Nuevo Viñas, Coatepeque y Jalpatagua. En el área del epicentro, el terremoto provocó derrumbes y bloqueo de caminos y carreteras, e incluso se reportó una larga grieta que se formó en el Cerro Los Esclavos.


BIBLIOGRAFIA: