6 de junio de 1906: el cronista guatemalteco Enrique Gómez Carrillo contrae matrimonio con la escritora peruana Aurora Cáceres en París

 

6junio1906
Una escena de la ciudad francesa de Paris en 1906, cuando contrajeron matrimonio Enrique Gómez Carrillo y Aurora Cáceres.  En el recuadro: la familia de Aurora cuando su padre, el general Andrés Avelino Cáceres, era presidente del Perú.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La escritora y periodista peruana Zoila Aurora Cáceres conoció al cronista guatemalteco Enrique Gómez Carrillo en 1902, cuando éste ya era el escritor latinoamericano de mayor visibilidad en París y una de las figuras centrales del Modernismo, ya que sus ensayos, novelas, cuentos y crónicas eran ampliamente difundidos en América Latina, España y Francia, inclusive en traducciones al francés. Asimismo, Gómez Carrillo se destacaba en la escena internacional como agente cultural, bajo sus funciones de cónsul en Europa para Argentina y el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, de Guatemala, y como colaborador de numerosos periódicos como “La Nación” de Buenos Aires y “El Liberal” de Madrid.1

Aurora Cáceres, por su parte era hija del general Andrés Avelino Cáceres, quien había sido un líder del ejército peruano durante la Guerra del Pacífico y llegó a ser presidente en dos períodos. Pero tras el segundo, fue derrocaro en 1895, y la familia se exilia en Buenos Aires. Allí, Aurora Cáceres comenzó a participar de la escena intelectual escribiendo artículos para diversos periódicos fundados por damas peruanas también exiladas. Tras cinco años en Buenos Aires, se fue a Europa, donde ya había pasado algún tiempo mientras su padre era embajador del Perú. Estudió alemán en Berlín y en 1902, se graduó de la Escuela de Altos Estudios de la Sorbona en París con la tesis “Feminismo en Berlín.” Llevando su interés teórico por el feminismo a la práctica, en 1905 fundó el Centro Social de Señoras en Lima con el fin de promover la educación femenina y la asistencia social para niños. Para el inicio de su relación con Gómez Carrillo, ya era, además, colaboradora de varios medios europeos como los españoles “ABC” o “Blanco y Negro” y su perfil literario crecía promisoriamente.1

Gómez Carrillo y Aurora Cáceres se conocieron en 1902 por medio de intercambio de alguna cartas por el trabajo que ambos tenían en diferentes ciudades europeas para el periódico “El Liberal“. Pero inicialmente no congeniaron, porque mientras Aurora era una joven de buena posición, educada y católica, que se debía preocupar por “el qué dirán,” Gómez Carrillo era un clásico representante de la bohemia latinoamericana en Europa, que desdeñaba la opinión de terceros y hasta se regodea en los rumores de la prensa sobre su conducta. Cuatro años después finalmente se conocieron en persona, y ambos se declaran admiradores del trabajo literario del otro. Cáceres ve entonces a Gómez Carillo como un compañero capaz de reconocer y apoyar su labor intelectual, ya que como bohemio y sin prejuicios, no advertiría sobre los peligros de la lectura entre las mujeres ni la juzgaría por su supuesta falta de talento y creatividad.1

Se casaron el 6 de junio de 1906, en París, tres meses después de haberse conocido personalmente. El poeta nicaragüense Rubén Darío y el novelista francés Víctor Margueritte son dos de los testigos de la boda. Darío, quien había sido director de Gómez Carrillo cuando ambos trabajaron en “El Correo de la Tarde en Guatemala en 1891,2 describió el matrimonio en una crónica titulada “Carrillo, casado“, la cual gira completamente sobre el cronista guatemalteco y apenas menciona a la esposa. De hecho, solo se refiere a Cáceres como la hija del ex-presidente peruano y que es “graciosa y voluptuosa” y “es también literata”.1

Durante los primeros meses de casados, y a pesar de los frecuentes desaires de su marido, Cáceres se convirtió en una colaboradora constante de éste, corrigiendo y repasando las crónicas que éste envíaba a diferentes periódicos, lo que le quitaba tiempo para su escritura personal. Para entonces, ella ya había advertido el “alma envenenada” de su marido por los efectos de la combinación “París-café-boulevard” en la vida bohemia y sin prejuicios que éste llevaba. Y además, advirtió que Gómez Carrillo quería acaparar la actividad literaria de su esposa pidiéndole que se volviera una especie de “escriba” de su obra. Cáceres, pues, se dió cuenta de que la “hermandad literaria” que le propuso el escritor guatemalteco durante su noviazgo había sido un ardid para luego dejarla en segundo plano. Cáceres entonces, quiere salir de París para alejar a Gómez Carrillo del ambiente nocivo de la capital francesa, y en el que ella se siente solamente como un accesorio y no como una colaboradora de su esposo.1

La situación del matrimino emperoró cuando Gómez Carrillo se empecinó en que ella su esposa no saliera de la casa. Esto enfureció a Cáceres, quien le dijo: “Si no quieres que salga, tú tampoco debes salir”; y como Gómez Carrillo continuó con si vida bohemia, un día Aurora le pidió a su hermana que la acompañara al teatro, lo que significó el final del matrimonio, en abril de 1907.1

En 1926, Gómez Carrillo y Aurora se reencontraron en Niza. Para entonces, el escritor guatemalteco ya se había casado por tercera vez, esta vez con la salvadoreña Consuelo Suncín, y estaba ya muy mal de salud, como resultado de su vida despreocupada.3 Pero a pesar de que habían pasado ya casi veinte años, él todavía le recriminó su ex-esposa aquella salida al teatro con su hermana, recordándole que éste fue el detonante de la ruptura de su matrinoio.1

Tras la muerte del escritor en 1927, Aurora publicó su diario del breve matrimonio en su obra “Mi vida con Enrique Gómez Carrillo“.1,3


BIBLIOGRAFIA

  1. Miseres, Vanesa (marzo de 2016). Modernismo puertas adentro: Género, escritura y experiencia urbana en “Mi vida con Enrique Gómez Carrillo” de Aurora Cáceres. 131 (2) En Hispanic Issue. Estados Unidos: Johns Hopkins University Press.
  2. Hemeróteca PL (18 de enero de 2017).  El paso de Rubén Darío por Guatemala.  Guatemala: Prensa Libre.
  3. Mendoza, Juan Manuel (1946). Enrique Gómez Carrillo; estudio crítico-biográfico: su vida, su obra y su época (2a. edición). Guatemala: Tipografía Nacional.

5 de junio de 1891: el poeta nicaragüense Rubén Darío deja de publicar el periódico semi-oficial “El Correo de la Tarde” en Guatemala

5junio1891
La Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala a finales del siglo XIX.  Detrás del Palacio Colonial que se aprecia a la izquierda se encontraba la Escuela de Cristo, que fue convertida en la Imprenta La Unión y donde se publicada el periódico “El Correo de la Tarde” de Rubén Darío”.  En el recuadro: el gran poeta nicaragüense.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El poeta nicaragüense Rubén Darío estuvo en Guatemala en tres ocasiones: en 1890-91, 1891, en 1892 y en 1915. La primera vez que llegó a Guatemala, fue el 30 de junio de 1890, durante el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas, y se encontró con actos cívicos en las calles celebrando un aniversario más de la Revolución Liberal de 1871. 1 Darío venía huyendo del golpe de estado que dió el general Carlos Ezeta en El Salvador el 22 de ese mes, y en donde murió de un infarto el presidente de facto, general Francisco Meléndez, quien era mecenas del poeta y quien había llegado al poder en 1885 tras perpetrar un golpe de estado contra el presidente Rafel Zaldívar.2 Darío había sido director del diario “La Unión” en El Salvador,3 y al llegar a la Ciudad de Guatemala, se hospedó en el hotel Unión y se puso en contacto con su amigo el poeta y catedrático cubano José Joaquín Palma, a quien había conocido en Nicaragua1 y quien se encontraba en Guatemala en calidad de exiliado y encagado de asuntos del gobierno en el exilio que buscaba la independencia de Cuba.4

De acuerdo a Edelberto Torres, uno de sus biógrafos, Darío fue llamado a la presencia del presidente Barillas, y éste le pidió que le contara cual era la situación en El Salvador.  Barillas, al enterarse, le habría peido que escribiera un artículo en “El Imparcial” (que no era el periódico de Alejandro Córdova que se fundó en 1922), y que publicó bajo el título “La historia negra. Los sucesos en El Salvador”, firmado con el seudónimo “Tácito”.   Otros autores más recientes, no obstante, indican que dicha reunión nunca se produjo, y que Darío escribió su artículo porque ya era un reconocido periodista en Centroamérica.3

Con la autorización de Barillas, los ministros de Hacienda y de Relaciones Exteriores apoyaron a Darío para que creara un diario semioficial, del cual sería director y propietario y que se empezó a publicar el 8 de diciembre de 1890. El periódico se llamó “El Correo de la Tarde” y era editado en la imprenta “La Unión“, propiedad del político y escritor Francisco Lainfiesta.1 (Nota de HoyHistoriaGT: Lainfiesta había establecido su imprenta en el antiguo convento de la Escuela de Cristo en la Ciudad de Guatemala, el cual había adquirido a un precio irrisorio después de que el mismo fuera confiscado a los religiosos durante el gobierno de J. Rufino Barrios, del que Lainfiesta fue Ministro de Fomento5).  Dos de los redactores del periódico de Darío eran José Tible Machado y su sobrino, el entonces adolescente Enrique Gómez Tible1 (quien más tarde cambiaría su nombre por el de Enrique Gómez Carrillo para que no le dijeran “comestible”6).  “El Correo de la Tarde” fue incluyó artículos políticos principalmente, pero también de otros temas, como industria, comercio, y literatura y Darío publicaba con seudónimos e invitaba a destacadas firmas, para atraer la atención de los lectores.1

Darío frecuentaba los ambientes intelectuales y así conoció al joven escritor Máximo Soto Hall, con quien conformó más adelante, junto a Palma, un grupo intelectual que fue descrito siguiente manera: “El poeta bayamés es el padre; Soto Hall, el hijo; y Darío, el Espíritu Santo”.1  De esta forma, Darío fue mentor de Gómez Carrillo y Soto Hall, quienes diez años más tarde serían los principales ideólogos y promotores del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.

A pesar de su diario, Darío estaba pasando por serios aprietos económico y Lainfiesta, le propuso al joven poeta publicar una segunda edición de “Azul“, la cual costeó y le obsequió, para que la vendiera y obtuviera algún beneficio. El libro salió de la imprenta el 20 de octubre de 1890, y en la Ciudad de Guatemala todavía existe una placa conmemorativa en la casa que ocupa el lugar donde antes estuvo la imprenta “La Unión“.1

Después de seis meses hizo traer a su esposa, Rafaela Contreras, y celebraron la boda religiosa el 11 de febrero de 1891, en la capilla del Sagrario en la catedral guatemalteca; en ese momento Darío tenía 24 años, y Rafaela, 17. Los recién casados se fueron a vivir a una casa en en la 10a. calle oriente No. 18 de la Ciudad  de Guatemala.1

Pero, desafortunadamente para los esposos, “El Correo de la Tarde” dejó de circular el 5 de junio de 1891 por lo que la madre de Rafaela los convenció de que viajaran a Costa Rica, donde tenía parientes. Llegó a ese país el 24 de agosto de 1891, y allí nació su primogénito, Rubén Darío Contreras.1


BIBLIOGRAFIA:

  • Hemeróteca PL (18 de enero de 2017).  El paso de Rubén Darío por Guatemala.  Guatemala: Prensa Libre.
  • García Jordán, Pilar (2011). El Estado en América Latina. Recursos e imaginarios, siglos XIX – XXI.  Barcelona: TEIAA. pp. 27-28.
  • Cozar, Arnoldo J. (1965) Arcón PatrioII.  Guatemala: José de Pineda Ibarra, Ministerio de Educación.
  • Evelyn Uhrhan Irving (1963) Ruben Dario in Guatemala, Kentucky Foreign Language Quarterly, 10 (1), doi: 10.1080/00230332.1963.9927637. pp. 14-19.
  • Miller, Hubert J. (1976) La Iglesia y el Estado en tiempo de Justo Rufino Barrios.  p. 115
  • Mendoza, Juan Manuel (1946). Enrique Gómez Carrillo; estudio crítico-biográfico: su vida, su obra y su época (2a. edición). Guatemala: Tipografía Nacional.

29 de noviembre de 1927: fallece en París, Francia, el renombrado cronista guatemalteco Enrique Gómez Carrillo

27noviembre1927
Tumba de Enrique Gómez Carrillo y de su tercera esposa, Consuelo Suncín de Saint-Exupery en Francia.  Imagen de Pierre-Yves Beaudouin

El escritor, cronista y diplomático Enrique Gómez Carrillo (nacido en la Ciudad de Guatemala como Enrique Gómez Tible) tuvo una vida digna de un personaje de su talla histórica.   Nacido en el seno de una influyente familia guatemalteca, el díscolo muchacho no terminó sus estudios en el Instituto Nacional Central para Varones y prefirió dedicarse a la bohemia y a la literatura.  Ya en el Instituto decidió cambiarse el nombre a “Enrique Gómez Carrillo” porque sus compañeros se burlaban de él diciéndole “Enrique Comestible“.

Siendo aún muy joven consiguió que gracias al prestigio de su padre, el escritor e historiador Agustín Gómez Carillo, el presidente de Guatemala general Manuel Lisandro Barillas lo ayudara a viajar a España en donde escribió sus primeras obras y tuvo numerosas aventuras amorosas que lo marcarían para siempre.  Al regresar a Guatemala, se dedicó a adular en forma desmedida al president interino, licenciado Manuel Estrada Cabrera, y consiguió que este lo nombrara como cónsul de Guatemala en Hamburgo.

Nuevamente en Europa, Gómez Carillo fue uno de los principales propagandistas del gobierno cabrerista y se trasladó a París en donde entabló amistad con las principales figuras del arte europeo de su época.  En esa ciudad conoció a sus tres esposas: Aurora Cáceres, Raquel Meller y Consuelo Suncín, todas ellas importantes artistas de la literature y del teatro.  Sin embargo, debido a su naturaleza bohemia y disipada, y sus innumerables infidelidades, sus matrimonios no duraron mucho.  De hecho, por su fama de Casanova fue acusado de haber sido él quien traicionó a la famosa espía alemana Mata Hari, entregándola a los franceses; ese no fue el caso, pero Gómez Carrillo incluso escribió una obra al respecto aprovechando el escándalo.

En el plano literario, fue corresponsal de los periódicos en lengua castellana más importantes de su época dejando para la posteridad una enorme obra entre crónicas y reportajes.  También viajó por el mundo y publicó libros sobre sus visitas a la Rusia zarista, al Japón Imperial y las atrocidades de la Primera Guerra Mundial.

Murió de una enfermedad cerebral el 27 de noviembre de 1927 en Paris, Francia, y fue sepultado con honores gracias a la embajada de Argentina.  Para entonces, su prestigio en Guatemala era nulo, dada su estracha vinculación con el gobierno de veintidós años del licenciado Estrada Cabrera, que para entonces ya había fallecido y era recordado como un “sátrapa, autócrata y dictador” por los mismos personajes que antes lo llamaban “Benemérito de la Patria“.

La obra de Gómez Carrillo quedó relegada en Guatemala debido a que el influyente escritor Luis Cardoza y Aragón se encargó personalmente de ello; aunque él decía que era por la afiliación cabrerista de Gómez Carrillo, muchos críticos aseguran que fue por una fuerte envidia profesional.  Sea como fuere, irónicamente Cardoza y Aragón también quedó relegado en Guatemala debido a su vinculación con el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán y los movimientos guerrilleros de las décadas de 1970 y 1980.

Algunas de las obras más importantes de Gómez Carrillo:

Género Título Año de publicación
Crónica La Rusia actual. París: Garnier Hnos. 1906
De Marsella a Tokio, sensaciones de Egipto, la India, la China y el Japón. París, Francia: Garnier Hnos. 1906
El alma japonesa. París: Garnier Hnos. 1907
La Grecia eterna (en francés). París: Perrit et. Cie. 1909
El Japón Heroico y Galante. Madrid, España: Renacimiento. 1912
Romerías. París, Francia: Garnier Hnos. 1913
La sonrisa de la esfinge 1913
Jerusalén y la Tierra Santa 1914
En el corazón de la tragedia (en inglés). Londres, Nueva York y Toronto: Garnier Hodder and Stoughton. 1917
Vistas de Europa. Madrid, España: Mundo Latino. 1919
El encanto de Buenos Aires. Madrid, España: Mundo Latino. 1921
Campo de Batalla y Campos de Ruinas. España: Ediciones del Viento.
Pequeñas historias de la Gran Guerra. Libros de la Ballena.
Ensayo Sensaciones de arte 1893
Literatura extranjera 1895
El modernismo 1905
Treinta años de mi vida; El despertar del alma 1. Buenos Aires, Argentina: Casa Vaccaro. 1918
Literaturas exóticas 1920
Safo, Friné y otras seductoras 1921
El misterio de la vida y de la muerte de Mata-Hari 1923
Las cien obras maestras de la literatura universal 1924
La nueva literatura francesa 1927
Narrativa Almas y cerebros: historias sentimentales, intimidades parisienses, etc.. París: Garnier Hnos. 1900
Maravillas, novela funambulesca. París y Ciudad de México: Librería de la viudad de Ch. Bouret. 1906
El evangelio del Amor. Madrid, España: Mundo Latino. 1922
La teta y la maleta. Libros de la Ballena.
Propaganda política «Manuel Estrada Cabrera». Club Constitución (Guatemala: Síguere y Cía). 1898
Guatemala y su gobierno liberal: conferencia leída en La Sorbona de París. Barcelona: P. Toll. 1902

BIBLIOGRAFIA:

  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Alemán Bolaños, G. (1953). «Odisea de Consuelito Suncín, la última esposa de Gómez Carrillo». Impacto (Guatemala).
  • Cáceres, Aurora (1929). Mi Vida con Enrique Gómez Carrillo. Madrid: Co. Iberoamericana de Publicaciones.
  • Diario de Centro América (16 de julio de 1941). «Organización del Comité Pro-monumento a Enrique Gómez Carrillo». Diario de Centro América. Archivado desde el original el 16 de julio de 1941.
  • El Guatemalteco (1907). «Reporte del Señor Cónsul de Guatemala en Hamburgo». El Guatemalteco, Diario Oficial de la República de Guatemala, en la América Central.
  • Mendoza, Juan Manuel (1946). Enrique Gómez Carrillo; estudio crítico-biográfico: su vida, su obra y su época (2a. edición). Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Naval, E. (31 de marzo de 1930). «La vida amorosa de Gómez Carrillo». El Imparcial (Guatemala).
  • Rivera, Luis Eduardo (28 de junio de 2015). «Al rescate de Gómez Carrillo». ElPeriódico (Guatemala). Archivado desde el original el 29 de junio de 2015.
  • Torres Espinoza, Enrique (2007). Enrique Gómez Carrillo, el cronista errante (2a. edición). Guatemala: F&G. ISBN 9789992261569.

29 de octubre de 1899: el gobierno liberal del licenciado Manuel Estrada Cabrera establece las Fiestas Minervalias en honor a la juventud estudiosa

29octubre1899
El Hipódromo del Norte durante la época del licenciado Estrada Cabrera.  Al centro se encuentra el Templo de Minerva y a la derecho el Mapa en Relieve.  A la izquierda de la imagen está el diamante de béisbol, que luego se convertiría en el estadio “Enrique Torrebiarte”.  Imagen publicada en “El Libro Azul de Guatemala” en 1915.

El licenciado Manuel Estrada Cabrera se autoproclamó impulsor de la educación y la propaganda de ésta fue una de sus principales políticas de gobierno, cuyo ideal era originalmente alcanzar a toda costa el progreso y ponerse al nivel de los países más desarrollados.  Con esto en mente, impulsó una educación laica para preparar al ciudadano acorde con los ideales liberales y en clara oposición a la educación católica que había existido en  Guatemala hasta 1871.

El decreto 604 del 29 de octubre de 1899 y escrito por el mismo Estrada Cabrera, estipula la celebración de las Fiestas de Minerva con el propósito de clausurar el ciclo escolar. Las celebraciones tendrían lugar el último domingo de octubre de cada año.​ Las fiestas incluían un desfile escolar donde participaban las escuelas nacionales y privadas, enseguida había una ceremonia en un lugar abierto, al inicio, y luego en templos construidos especialmente para esta actividad. Luego del discurso oficial y de pequeños actos de baile a cargo de escolares, tenía lugar una merienda para los niños ofrecida por las damas de la sociedad guatemalteca. Finalmente, la tarde terminaba con juegos infantiles, presentaciones de esgrima y en la noche, las fiestas infantiles cedían a los bailes para adultos.​

Las fiestas no fueron inspiración original del presidente liberal, sino que de uno de sus más íntimos colaboradores, el licenciado Rafael Spínola, un connotado literato y orador que fungía como Ministro de Fomento de la administración cabrerista y quien murió tras una breve enfermedad en 1901. (Spínola era el padre de la escritora guatemalteca Magdalena Spínola).

En las primeras fiestas, a un lado de la pista del Hipódromo del Norte, frente a la amplia tribuna oficial para presenciar las carreras de caballos se edificó un templo helénico temporal para celebrar los festivales infantiles. Las autoridades escogieron el hipódromo por lo espacioso del lugar y porque la vista desde la tribuna era espléndida.

Durante la primera fiesta de Minerva se desplomó el templo helénico temporal que se había construido para la escenografía de la actividad; luego de un vendaval, el templo cayó sobre la dama que interpretaba a la diosa Minerva y las muchachas que representaban a sus vestales. La población de inmensa mayoría católica comentó que esto había sido un castigo de Dios, por estar celebrando fiestas paganas en detrimento de las celebraciones y creencias católicas. No se reportaron heridos de gravedad pero sí la ira de Estrada Cabrera, quien propuso la amonestación a los constructores del templo y prometió mandar a construir un templo sólido imperecedero, que fuera digno de las recién inauguradas celebraciones estudiantiles.

El templo definitivo estuvo listo para las terceras minervalias en 1901; la estructura fue monumental, de construcción muy sólida y con frisos con alegorías griegas. Se le llamó el Palacio de la Ciencia y se convirtió en el principal escenario de las minervalias, localizado en el Hipódromo del Norte de la ciudad de Guatemala. Siguiendo este ejemplo, las cabeceras departamentales y otros pueblos del país se propusieron construir su propio templo, presionados por los Jefes Políticos de la localidad y utilizando sus propios aportes.

Las fiestas minervalias contaban con contribuciones de los mejores poetas y escritores nacionales y extranjeros. En 1902, el poeta peruano José Santos Chocano (otro cercano colaborador y adulador del presidente guatemalteco) escribió un poema llamado “Pro-Minerva” y el nicaragüense Rubén Darío otro llamado “Pallas Athenea”, ambos dedicados a Estrada Cabrera. Por su parte, el escritor guatemalteco Enrique Gómez Carrillo, quien consiguió su puesto como cónsul de Guatemala en Hamburgo gracias a  haber adulado al pesidente durante su primera elección, escribió un artículo celebrando que mientras otros países celebran fiestas en honor a Marte, en Guatemala se hacían en honor a Minerva y la educación.


ALBUMES DE MINERVA:


BIBLIOGRAFIA: