2 de diciembre de 1673: se traslada temporalmente la Iglesia Catedral de Santiago de los Caballeros al nuevo Hospital de San Pedro

2diciembre1673
Iglesia del Hospital de San Pedro a principios del siglo XX.  Fotografía de Juan José de Jesús Yas.

Para 1660, la catedral de Santiago de los Caballeros de Guatemala amenazaba ruina pues para entonces ya contaba con más de cien años y había padecido fuertes terremotos.  Cuando una evaluación que se hizo en ese entonces determinó que la mayor parte de la madera estaba podrida el obispo Fray Payo Enríquez de Rivera acordó con el Cabildo que repararan las secciones que estaban en peores condiciones y para eso trasladaron el altar mayor al arco toral aunque este cambio no ayudó realmente, pues el deterioro del edificio continuó.

Cuando Juan de Santo Matía Sánez Mendoza tomó las riendas de la diócesis en 1668, el presidente de la Real Audiencia Sebastián Alvarez Rosica de Caldas le propuso al obispo que se demoliera el templo hasta sus cimientos y que se construyera uno nuevo.  Esta propuesta era muy sensata dada la terrible condición en que se encontraba el templo, pero los fondos disponibles para aquella empresa no eran ni remotamente suficientes para empezar.  La Iglesia por aquel entonces dependía de la munificencia del Rey para empresas de este tipo, pero eso no era suficiente.  Por otro lado, era penoso para el obispo demoler las capillas sin importar que estuvieran viejas o restauradas, o que fueran recién construidas dada la fe del pueblo guatemalteco.

Pero llegó un momento en que las reparaciones se hicieron impostergables y en 1669 se comenzó a derribar la capilla mayor.  El edificio estaba en tan mal estado que no hubo necesidad de recurrir a la pólvora en la mayor parte de la estructura para derribarla.

Unos cuantos meses después de iniciadas las obras, la Catedral ya no podía seguir en lo que quedaba del edificio y fue trasladada a la capilla del hospital de San Pedro, el día en que este se estrenó el 2 de diciembre de 1673.  Aquella fue una ceremonia muy especial:  se llevó en procesión el Sacramento y las imáneges del Cristo de los Reyes y de Nuestra Señora del Socorro, y se contó con la presencia de las autoridades españolas y criollas, el clero secular y las órdenes de frailes.


BIBLIOGRAFIA:


26 de noviembre de 1813: nace el poeta Juan Diéguez Olaverri

26noviembre1811
El mirador “Juan Diéguez Olaverri” en los Cuchumatanes, nombrado así en honor al célebre poeta guatemalteco que escribió el poema “Los Cuchumatanes”.  En el recuadro:  el retrato de Diéguez Olaverri.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Diéguez Olaverri nació en Huehuetenango el 26 de noviembre de 1813 y posteriormente realizó sus estudios en la Academia de Ciencias y Estudios, de donde obtuvo el título de abogado y luego trabajó con la administración de Mariano Gálvez.  Gozaba de mucho prestigio ya que su padre había sido uno de los firmantes del Acta de Independencia en 1821.

Cuando Gálvez implementó los códigos de Livingston el 1 de enero de 1837, los pueblos campesinos se levantaron contra el régimen no solamente por los códigos, sino por el impuesto personal contra los indígenas que había restablecido Gálvez, mientras que el descontento entre los criollos liberales por la forma selectiva en que se aplicaba el habeas corpus de los códigos hizo que se formulara una queja formal ante la Asamblea Legislativa, reunida el 16 de julio de 1837, lo que dió origen al cisma en el partido liberal entre el Partido Ministerial y el Partido de la Oposición que lucharon con encarnizamiento, concluyendo con el triunfo de los opositores y con la caída del Jefe del Estado el 2 de febrero de 1838. En aquel partido opositor estaban: el vice- Jefe Dr. Pedro Valenzuela, José Francisco Barrundia, Doroteo y Simón Vasconcelos, el Dr. Pedro Molina y sus hijos, Venancio Castellanos, el Dr. D. Mariano Padilla, Miguel García Granados, y el aún joven, Diéguez Olaverri. Era tal la rivalidad, que cuando vieron que Gálvez utilizaba política de tierra arrasada contra las aldeas de donde provenían las rebeliones campesinas, no dudaron en aliarse con los rebeldes católicos campesinos dirigidos por un joven general guerrillero llamado Rafael Carrera, quien entonces contaba con tan solo 24 años de edad.

Aquellas luchas internas entre los liberales no solamente resultaron en la caída de Gálvez y la toma de la Ciudad de Guatemala por las tropas rebeldes, sino que provocaron que el Dr. Pedro Molina, rector de la Academia de Ciencias, saliera para San Salvador a asistir como facultativo al vice-Presidente de Centro -América Diego Vigil, resultando en que la Academia de Ciencias y Estudios quedara práticamente disuelta a fines de 1838.

Tras la caída de Gálvez, Diéguez fue nombrado jefe de sección del Ministerio y autorizó las providencias generales del Gobierno. Su reputación literaria se formaba en ese período de su vida; por esa época, el escritor José Milla, entonces muy joven, le consultó su primer poema “La Bruja y el Fraile”, que al final no se publicó.

En julio de 1842, a propuesta de la Suprema Corte de Justicia, y en atención a su horadez y capacidad, fue nombrado juez de Primera Instancia del departamento de Sacatepéquez, suscrito el despacho por el Jefe del Estado, Mariano Rivera Paz y refrendado por su Ministro el obispo Juan José de Aycinena. Posteriormente, en 1844 desempeñó el mismo cargo de juez en la Ciudad de Guatemala.

Pero cuando en 1846, como todavía no se había establecido una constitución en el Estado a pesar de haber convocado a constituyentes desde 1838, y viendo cómo Rafael Carrera había manejado la política del estado a su antojo hasta hacerse con el poder, Diéguez formó un partido con jóvenes estudiantes universitarios que decidieron llenar aquel vacío constitucional, convocar una constituyente auténtica, y dar al poder militar una organización regularizada. Así, el 26 de junio de 1846, cuando habrían de celebrarse en la Iglesia Catedral las honras fúnebres del arzobispo Ramón Casaus y Torres, muerto en la Habana, Diéguez, sabiendo que Carrera habría de concurrir á la función religiosa, dió la orden a los suyos para que fueran armados al templo a asesinar al Jefe de Estado. El plan fracasó y Diéguez y su hermano Manuel tuvieron que salir al exilio a Chiapas tras pasar un tiempo encarcelados en el Castillo de San José.

Durante su destierro escribió “La Garza“, la cual es considerada como una de sus mejores poesías y en la que se considera que describe su propia personalidad.  Por su parte, en “Tardes de Abril” describe las bellezas naturales de Guatemala.  Otra poesías por las que es reconocido son “A mi Gallo” y “Los Cuchumatanes“.

Los hermanos Diéguez regresaron a Guatemala en 1860, y eventualmente hicieron las paces con Carrera, quien lo dejó tranquilos mientras vivió.

Juan Diéguez vivió sus últimos años en Quetzaltenango y Antigua Guatemala, y tras la muerte de un hijo suyo y la de su protector, el padre Ocaña, falleció el 28 de junio de 1866 en la Ciudad de Guatemala.  Como su familia no tenía dinero, la Junta del Colegio de Abogados donó doscientos pesos para el sepelio y el gobierno del mariscal Vicente Cerna le concedió a su viuda y sus cinco hijos sobrevivientes una modesta pensión, que luego prorrogó el general Miguel García Granados por unos años más.

Las poesías de Diéguez Olaverri fueron compiladas por Jorge Arriola, quien eventualmente las publicó.


BIBLIOGRAFIA:

  • La Ilustración Guatemalteca (15 de septiembre de 1896).  Nuestro grabados.  La Ilustración Guatemalteca: Siguere, Guirola y Cía. Guatemala.

25 de octubre de 1709: se confirma a Fray Rodrigo de la Cruz como Prefecto General vitalicio de la Orden de Belén, fundada por el santo Hermano Pedro

25octubre1709
Antigua iglesia de Belén en la Antigua Guatemala a principios del siglo XX.  Tras los terremotos de 1773, los frailes tuvieron que vender sus antiguos monasterios para subsisitir, y por ello la iglesia era utilizada como fábrica.  Imagen de Arnold Genthe.

La orden de los betlemitas es una orden regular hospitalaria que se estableció en el Reino de Guatemala durante la época colonial, a instancias del santo Hermano Pedro de Betancour, y por el trabajo incansable de Fray Rodrigo de la Cruz (cuyo verdadero nombre era Rodrigo Arias de Maldonado, ex gobernador de Costa Rica).  Esta orden tiene la particularidad de ser tanto la primera que se estableció en tierras americanas y como de ser la útima orden regular que se aprobó.

De la Cruz nació en Marbella, Granada el 23 de diciembre de 1637, y provenía de una familia que era descendiente del duque de Alba y de los condes duques de Benavente: la de Andrés Arias Maldonado, quien fuera nombrado gobernador de Costa Rica en 1656.  Poco después de llegar a Centroamérica, Andrés Arias falleció y la gobernatura recayó en su hijo Rodrigo, quien conquistó Talamanca utilizando para ellos sesenta mil pesos de su propio peculio.

En virtud a sus victorias y a su lealtad para con la corona, el rey Carlos II lo nombró marqués de Talamanca, pero para cuando llegó la bula con su nombramiento, Rodrigo Arias había tomado los hábitos de la orden de Belén, una sencilla orden de frailes que había formado el santo hermano Pedro de Betancour.  De acuerdo al historiador eclesiástico Domingo Juarros, cuando Arias se encontraba en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala en 1666, presenció el milagro de resurrección de una señora, hecho por el santo hermano Pedro, lo que lo horrorizó y lo llenó de veneración para con el santo.  De la impresión, Arias abrazó la vida monástica y se cambió el nombre por el de Rodrigo de la Cruz.

Tan solo cuatro meses después de su conversión falleció el hermano Pedro, y de la Cruz quedó al frente de la nueva orden, y del Hospital de Nuestra Señora de Belén.  De inmediato se dedicó a organizar correctamente la orden, formando los estatutos de la Compañía Betlemítica, consiguiendo que los aprobara el Ordinario y que nuevos hermanos tomaran los hábitos.  Posteriormente, se reunieron capitularmente y eligieron a de la Cruz como su Superior el 2 de febrero de 1668.

Ya formalmente al frente de la orden, de la Cruz continuó con la construcción del Hospital, la casa de los hermanos y la iglesia de Belén, y también fundó el beaterio de Belén para mujeres.  Posteriormente viajó a Lima, en donde fundó el instituto Betlemítico en el Hospital de Nuestra Señora del Carmen y luego fue a Madrid y a Roma para obtener la confirmación de la constitución de su orden.

Regresó a Guatemala en 1676 a poner en práctica las ordenanzas y luego fue a Lima a hacer lo mismo, aprovechando para fundar Hospitales en Cajamarca, Chachapoyas, Piura y Trujillo.  Incansable en su labor, el 10 de diciembre de 1703 fue nombrado Prefecto General de la orden hasta que la Curia Romana decidiera si aquel puesto era vitalicio; esta resolución fue confirmada el 25 de octubre de 1709, en el segundo capítulo general que se celebró en el Convento de Guatemala.

De la Cruz continuó su ardua labor al frente de la orden hasta su muerte, el 25 de septiembre de 1716, cuando tenía 79 años de edad, 50 de haber ingreso a la orden y 29 de ser su Prefecto General.  Fue sepultado en la Iglesia del Hospital de México, que él mismo había fundado.


BIBLIOGRAFIA:

 

 


26 de septiembre de 1748: llega a Guatemala el nuevo presidente de la Real Audiencia, José Aruajo de Río ex-presidente de Quito, tras ser restituido por el rey Fernando VI

26septiembre1748
La Plaza de Armas de la Antigua Guatemala a finales del siglo XIX.  Araujo de Río llegó cuando la ciudad estaba ya reconstruida luego del terremoto de 1717 y dejó el país antes del terremoto de 1751.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

José Araujo de Río fue presidente de la Real Audiencia de Guatemala entre 1748 y 1751.  Era un funcionario español que había nacido en Lima, Perú, y había estudiado en el Colegio de San Martín, recibiendo luego el título de Licenciado en Derecho en la célebre Universidad de San Marcos, de su ciudad natal.

La Presidencia de la Capitanía General de Quito le fue otorgada en compensación a la suma de 22 mil pesos, con los que sirvió al rey en el año de 1732.  Tenía la obligación de gobernar por espacio de ocho años, que era la duración ordinaria del período de mando señalado para los presidentes de Quito.  Tomó posesión de su cargo el 30 de diciembre de 1736, en una momento en que existía una tremenda división entre los criollos y los españoles, hacienda prácticamente imposible agradar a todos; a pesar de esto, logró gobernar con relativa tranquilidad a pesar de su mal genio.  Durante su gobierno brindó toda clase de facilidades a los miembros de la Misión Geodésica de Francia, que bajo la dirección de Charles Marie de La Condamine llegó a Quito para medir un arco del meridiano terrestre, y el Ecuador de la tierra.

Su condición de criollo fue constantemente atacada y cuestionada por los oidores y funcionarios españoles de Quito, quienes escribían a España presentando varias quejas en su contra. Eventualmente, el 29 de mayo de 1743, fue reemplazado por orden del Rey pero apeló al Consejo de Indias y con licencia del Virrey de Lima viajó a Madrid para defenderse de las calumnias en su contra. El Real Consejo examinó el expediente, y luego de oír sus descargos pronunció un fallo definitivo sumamente honroso, declarándolo buen Ministro, íntegro, celoso y observante de las leyes, órdenes y cédulas de Su Majestad.

Para reivindicarlo, el rey Fernando VI lo nombró Presidente de la Real Audiencia de Guatemala, a donde llegó el 26 de septiembre de 1748 a terminar los dos años que le restaban de su período como gobernador.  Tras concluir su perído en 1751, se fue a su  natal Perú, hasta que finalmente, ya de edad avanzada, viajó a España, en donde murió en Madrid en 1777.


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21 de septiembre de 1685: llega a Santiago de los Caballeros fray Antonio Margil de Jesús, quien fue el último fraile que intentó reducir pacíficamente al pueblo Itzá

 

22septiembre1826
Portada del reporte official en que se relata cómo ocurrió la consquista del pueblo Itzá en 1697.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El fraile español ntonio Margil de Jesus recibió el hábito de San Francisco, en el Convento de la Corona de Cristo de la ciudad de Valencia, España en 1675 y luego se alistó entre los misioneros que venían a la Nueva España a fundar el Colegio de Santa Cruz de la ciudad de Querétaro. Hizo misión en Querétaro y en México, y luego salió en marzo de 1684, acompañado de Fr. Melchor López, hacia las provincias de Yucatán, Chiapa y Soconusco. Continuaron su misión por las costas del Pacífico, y llegaron a Guatemala el 21 de septiembre de 1685, estableciéndose en Santiago de los Caballeros, y desde allí predicaron en la provincia guatemalteca, para luego partir a las provincias de San Salvador, Comayagua, Nicaragua y Costa Rica.

Pero cuando se hallaban inmersos en el adoctrinamiento y reducción de los indígenas Talamancas, y ya habían levantado once iglesias en esa región, dos en la de los Turrabas, y una en la de los Tejabas, y “formado otros tantos pueblos con los indígenas que habían sacado de la montaña“, recibieron orden del M. H. P. Comisario General, para que se regresara a su Colegio en México. Sin embargo, cuando llegaron a Santiago de los Caballeros se encontraron con que su misión había sido modificada ya que el obispo de Guatemala, Andrés de las Navas, les pidió que fueran a la región norte de la provincia de la Verapaz (hoy Petén) ya que esta “se hallaba tumultuada“.  (Lo que estaba ocurriendo era que los españoles querían tomar el control de la etnia Itzá de una vez por todas, ya que la región del Lacandón que ocupaban no solamente se había mantenido independiente y había logrado resistir la dominación europea por más de siglo y medio, sino que estaba influyendo en las comunidades indígenas ya bajo control español para que se les unieran en su resistencia).

Partieron inmediatamente para la referida Provincia y lograron calmar la situación en el área en donde la presencia española era considerable. Luego se adentraron en las montañas en busca de los indígenas Choles, que habían “apostatado de la fe y andaban por los bosques errantes y descarriados” (lo que se traduce a que estaban en comunicación con los Itzáes que los habían convencido de luchar por su independencia). Aunque al principio sufrieron vejámenes y torturas, los misioneros consiguieron que los Choles regresaran al catolicismo y se establecieran en ocho poblaciones o doctrinas. Esto lo consiguieron gracias a la labor que ya habían hecho los dominicos cien años antes en la región con las reducciones de Tezulutlán, lo que hizo un poco más fácil convencer a los Choles de regresar a la dominación espanola y al trabajo no remunerado en las doctrinas de los frailes, quienes a cambio “los instruían en la ley de Dios“.

Pero cuando Margil y Melchor se adentraron en la región de los itzaes, quienes eran indómitos e independientes, la situación fue muy diferente. Los misioneros llegaron a esa región en febrero de 1694, pero no fueron bien recibidos por los indígenas, quienes no solamente los vilipendiaron sino que los expulsaron de su territorio. Ante esto, los misioneros regresaron a Santiago de los Caballeros en donde relataron a la Real Audiencia todo lo acontecido. Con base en este informe, a principios de 1695 salió el Presidente Jacinto Barrios, por orden del rey a reducir a los itzaes, con 600 soldados, y varios religiosos dominicos, y mercedarios, ademas de Margil. Los españoles masacraron al pueblo itzá en la isla del lago Peten Itzá, y los pocos que sobrevivieron fueron reducidos a tres poblados que quedaron a cargo de los mercedarios. De esta forma, se completó, por fin, la Conquista de la provincia de Guatemala.


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19 de septiembre de 1598: llega a Santiago de los Caballeros de Guatemala el presidente Alonso Criado de Castilla

19septiembre1598
La region de Izabal, en donde se descubrió la ensenada en donde está el Puerto de Santo Tomás en 1604, y que en honor al presidente de la Real Audiencia fue llamado “de Castilla”.  Imagen tomada del reporte de la Compañía Belga de Colonización de 1840.

El presidente de la Real Audiencia de Guatemala entre 1598 y 1611 fue Alonso Criado de Castilla, quien era hijo de Andrés Criado y de Marina Castilla, y originario de Andújar en España. Entró en el Colegio de Maese Rodrigo en la Universidad de Sevilla en 1568, estudió en la Universidad de Salamanca y obtuvo un doctorado.

En 1573 fue nombrado oidor de la Audiencia de Panamá, en donde se casó con Casilda de Vera de Mucientes, hija de Diego de Vera de Madrid, presidente de la Audiencia de Panamá y de María Barrasa de Mucientes. En 1573 fue nombrado para reemplazar al doctor Robles como oidor de México por consulta de 21 de noviembre de 1580 y título de 15 de diciembre de 1580. Sin embargo, inmediatamente recibió el mismo puesto en Lima por consulta de 13 de mayo y título de 5 de junio de 1581, para reemplazar al difunto Valdés de Cárcamo y se dirigió al Perú.

El 20 de junio de 1598 fue nombrado presidente de la Audiencia de Guatemala el 20 de junio de 1598 e hizo su entrada en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala el 19 de septiembre de ese año.. Gobernó con toda equidad, pero tuvo algunas altercaciones con el Ayuntamiento criollo de la Ciudad, por haberle quitado el Corregimiento del valle.

En 1604, se descubrió y comenzó á usar el puerto de Santo Tomás de Aquino, que se conoce como “Santo Tomás de Castilla” en su honor.  El 13 de septiembre de 1608 fue ascendido al Consejo de Indias como ministro togado, “a pesar de su mal gobierno en Guatemala”. Sin embargo, concluyó su Presidencia hasta en 1611; y cuando estaba dando su residencia, falleció y fué sepultado en la Iglesia Catedral.

Su viuda regresó a España, en donde el Rey reconoció los servicios de Criado de Castilla ayudando á su hijo Andrés de Castilla, quien nació en Lima en 1587, a obtener el hábito de la orden de Santiago en 1617.


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11 de julio de 1733: asume la presidencia de la Capitanía General de Guatemala el Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos Pedro de Rivera y Villalón

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El convento abandonado de la Escuela de Cristo en la ciudad de Antigua Guatemala en 1920.  Era un soberbio edificio cuando la ciudad era la capital del Reino de Guatemala durante la colonia española. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Nacido en Málaga en 1664, Pedro Rivera y Villalón fue nombrado como gobernador del presidio de Veracruz en 1711, un puesto de mucho prestigio ya que dicho puerto que era entonces la cabecera de los navíos que partían del Virreinato de Nueva España hacia España. Siempre en Veracruz, en 1713 fue nombrado además general de la Armada de Barlovento, ya qu al puerto también llegaban las flotas españolas y debía controlar todos los mecanismos defensivos del enclave.

En 1724, ya como brigadier había llegado a ser gobernador de la provincia de Tlaxcala y luego fue a la capital del virreinato a hacerse cargo de su principal proyecto: la visita a la frontera norte. Esta era una misión larga y difícil y de riesgo, pero las autoridades virreinales necesitaban una visión amplia del estado político y militar de su larga frontera norte y lo eligieron por su excelente hoja de servicios. El cometido era visitar e inspeccionar todos los presidios españoles en dicha frontera para así reestructurar los mismos acorde a los medios físicos y económicos de que se disponían.

Rivera inició su viaje el 21 de noviembre de 1724, y recorrió grandes extensiones del virreinato. En junio de 1727 partió hacia la entonces peligrosa provincia de Texas y la frontera francesa con Luisiana. Finalmente regresó a la Ciudad de México el 21 de junio de 1728, después casi trece mil kilómetros de tránsito e innumerables ataques de indígenas. Con los datos recabados, Rivera fue el primero en elaborar planos de las defensas del virreinato de la Nueva España en la Frontera Norte, y gracias a la enorme cantidad de información militar y económica que pudo recabar, publicó el primer reglamento para los presidios de la frontera norte del virreinato en 1729. De hecho, el diario que escribió del viaje, las noticias sobre las poblaciones y misiones que encontró, así como la información descrita en su derrotero, se convirtieron en un manual de conocimiento indispensable de la frontera norte.

En 1731, como recompensa por sus servicios, y ya con el grado de Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos, fue nombrado gobernador y capitán general del Reino de Guatemala, cargo que asumió oficialmente el 11 de julio de 1733 en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala. En su nuevo empleo, que fue muy tranquilo en comparación con sus puestos anteriores, solamente tuvo agrias disputas con el obispo Pedro Pardo de Figueroa por las competencias entre el Cabildo Eclesiástico y de la Real Audiencia.

El 16 de octubre de 1742 fue sustituido por Tomás de Rivera y Santa Cruz y regresó a la Ciudad de México el 16 de abril de 1743, en donde se retiró y murió en noviembre de 1745.


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13 de junio de 1549: se funda el poblado de San Antonio Suchitepéquez

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Vista de Mazatenango, Suchitepequez en 1875.  Fotografia de Eadweard Muybridge.

Luego de la conquista española, el poblado de San Antonio Suchitepéquez fue fundado oficialmente el 13 de junio de 1549. Tal y como se acostumbraba en esa época, el nombre del poblado consta de dos partes: el nombre del santo católico que se venera el día en que fue fundado (y que era uno de los santos principales de la orden religiosa a la que el poblado había sido otorgado como doctrina) y una descripción con raíz del idioma náhuatl (esto ultimo porque las tropas que invadieron la región en la década de 1520 al mando de Pedro de Alvarado estaban compuestas por alrededor de cien soldados españoles y por varios miles de indígenas tlaxcaltecas y cholultecas). En este caso en particular:

  • San Antonio” proviene de su santo patrono, el franciscano Antonio de Padua
  • Suchitepéquez” se deriva de la voz náhuatl «Xōchitepēke», lo que podría traducirse como “En el Cerro Florido” o «En el Cerro de las Flores“, ya que este vocablo esta formado a su vez por:
    • “Xōchi-“: flor
    • “tepē”: cerro, montaña,  y
    • -“k”: en

Tras la Independencia de Centroamérica, la constitución del Estado de Guatemala promulgada el 11 de octubre de 1825 estableció los circuitos para la administración de justicia en el territorio del Estado y menciona que San Antonio Suchitepéquez era parte del Circuito de Mazatenango en el Distrito N.º11 de Suchitepéquez, junto con el propio Mazatenango, Samayaque, San Lorenzo, Santo Domingo, Retalhuleu, San Gabriel, San Bernardino, Sapotitlán y Santo Tomás.

A partir del 3 de abril de 1838, San Antonio Suchitepéquez fue parte de la región que formó el efímero Estado de Los Altos, el cual fue autorizado por el Congreso de la República Federal de Centro América el 25 de diciembre de ese año forzando a que las autoridades conservadoras que apenas habían retomado el poder en el Estado de Guatemala reorganizaran su territorio en siete departamentos y dos distritos independientes el 12 de septiembre de 1839. La región occidental de Guatemala había mostrado intenciones de obtener mayor autonomía con respecto a las autoridades de la Ciudad de Guatemala desde la época colonial, pues los criollos de la localidad consideraban que los criollos aristócratas capitalinos que tenían el monopolio comercial con España no les daban un trato justo; pero este intento de secesión fue aplastado por el general Rafael Carrera, quien reintegró al Estado de Los Altos al Estado de Guatemala en 1840.

En 1902 el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera publicó la “Demarcación Política de la República“, y en ella se describe así a San Antonio Suchitepéquez: “su cabecera es el pueblo del mismo nombre, a 12 km de Mazatenango, es de clima templado en unas partes y caliente en otras, y los principales cultivos, café, cacao, maíz y frijol. Una parte de la población se dedica a la crianza de ganado. Limita: al Norte, con el departamento de Sololá; al Sur, con el municipio de San José El Idolo; al oriente con el de Estrada Cabrera, y al Occidente, con el de San Bernardino“.

El 6 de agosto de 1942, el poblado fue sacudido por un sismo que se produjo a las 17:37 hora local (23:37 UTC) y tuvo una magnitud de 7.7 en la escala de magnitud de momento (Mw) y 7.9 en la escala de Magnitud de onda superficial (Ms). El epicentro se encontró a lo largo de la costa sur de Guatemala y causó extensos daños en el altiplano central y occidental de Guatemala dejando un saldo de treinta y ocho fallecidos.


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25 de mayo de 1794: a los 95 años de edad toma posesión de su cargo como Capitán General José Domás y Valle

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Iglesia de San Francisco en la Ciudad de Guatemala a principios del siglo XX.  Aquí fue sepultado el capitán general Domás  y Valle en 1802.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

José Domás y Valle era Jefe de Escuadra de la Real Armada y había sido gobernador de Panamá.  Ingresó a la Ciudad de Guatemala por la garita de Buena Vista (hoy Teatro Nacional) procedente de su antiguo puesto escoltado por dragones y en un carruaje que puso a su servicio el capitán general Bernardo Troncoso Martínez, quien era teniente general de los Reales Ejércitos.  Por su avanzada edad los vecinos decían “¡Otra cáscara para la silla de la gobernación!”.

Domás y Valle había nacido durante el gobierno del rey Felipe V, primer rey de la familia borbón en España, y procedía de una familia de marinos.  Desde los dieciocho años participó en los combates navales de la Armada Española, llegando a estar en un total de veinticho acciones; así como pasó de ser un simple grumete a ser jefe de escuadra de la Real Armada.

En 1786, contando ya con 87 años de edad, el Rey lo envió a hacerse cargo de la gobernación de Panamá, en donde estuvo ocho años antes de ser nombrado a la gobernatura de Guatemala. Al enterarse los vecinos de la avanzada edad del nuevo gobernador, pensaron que no iba a tardar ni un año en el puesto, pero se equivocaron:  Domás y Valle ejerció su período con gran energía hasta que lo entregó el 28 de julio de 1801 a Antonio González Mollinedo y Saravia a sustituirlo. Por cierto que González Mollinedo también era de edad avanzada contando más de setenta años cuando tomó posesión.

Domás y Valle ya no quiso regresar a su tierra natal y prefirió terminar sus días en Guatemala en donde falleció tranquilamente muy poco tiempo después de haber entregado el poder.  Sus restos fueron sepultados en el templo de San Francisco en la Ciudad de Guatemala.


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24 de abril de 1560: fray Pedro Angulo, O.D.P., acepta el obispado de la Verapaz en las Casas Reales de Cobán pese al rechazo de los religiosos de la Provincia

24abril1560
Interior de la Catedral de Cobán en 1884. Grabado del libro Guatemala, the land of quetzal de William T. Brigham, publicado en 1887; nótese que todavía aparecen retablos en los muros laterales.

La Iglesia de la Verapaz la fundaron los frailes dominicos, y al principio estuvo bajo la jurisdicción del obispo de Guatemala hasta 1558, en que pasó al obispado de Chiapa, y luego fue convertida en diócesis por el papa Paulo IV en 1559.  El primer obispo fue el fraile Pedro de Angulo, O.D.P., que era originario de Burgos y llegó a América en 1524, en donde participó en la conquista y pacificación de algunas provincias de Nueva Espana antes de tomar los hábitos de la Orden de Predicadores.

Angulo llegó al convento de Guatemala en 1556, y fue uno de los fundadores de la Provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala, y participó en la conquista pacífica de Tezulutlán, que luego se convertiría en la Verapaz.

A principios de 1560 llegó a Guatemala la noticia de que se fundaba la nueva diócesis y del nombramiento del padre Angulo como obispo.  Pero los religiosos de la provincia de Guatemala se opusieron rotundamente al nombramiento, y el Presidente de la Real Audiencia tuvo que mandar que Angulo se alojara en las Casas Reales de Cobán para que frente a notario y testigos aceptara el obispado el 24 de abril de 1560.

Pero esto no evitó que siguieran el rechazo hacia Angulo, que tuvo que irse a México para evitar conflictos.  Hasta allá llegaron los despachos y las cédulas que le ordenaban que tomara las riendas de la diócesis en lo que llegaban las Bulas papales definitivas.  Por esta razón regresó a Guatemala, y cuando estaba en Salamá (actualmente en Baja Verapaz), murió repentinamente el miércoles después de la Pascua de 1562, sin haber sido oficialmente consagrado como obispo.


BIBLIOGRAFIA: