14 de junio de 1946: fallece auto-exiliado en Nueva Orleáns el general Jorge Ubico, expresidente de Guatemala

El general Jorge Ubico en 1941.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El gobierno del general Jorge Ubico se caracterizó por su enorme cooperación con la United Fruit Company y sus afiliadas, la International Railways of Central America y la Great White Fleet, las cuales tenían el monopolio del transporte ferroviario y marítimo desde y hacia Guatemala.  De hecho, Ubico llegó al poder gracias a la influencia del embajador de los Estados Unidos, quien no aceptó el gobierno de facto del general Manuel María Orellana Contreras y lo obligó a entregar el poder al licenciado José María Reina Andrade.  Poco después, Andrade convocó a elecciones en las que resultó unánimamente electo el general Ubico.

El gobierno ubiquista fue autoritario y favorable a los intereses de las compañías estadounidenses, siguiendo el ejemplo de su mentor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera.  En esa época, Guatemala era la típica “República Bananera” cuyo gobernante se mantenía en el poder gracias a su férrea dictadura, a la represión de sus adversaries y al uso de leyes que forzaban a la mayoría indígena a trabajar en la construcción de caminos o de jornaleros en fincas cafetaleras; pero debe destarcarse también que el general Ubico era un administrador excelente que no perdía detalle alguno de la administración pública y redujo al mínimo el déficit generado por la Gran Depresión de 1929 que recibió de sus antecesores.  Tambien mantuvo un clima de tranquilidad en la Ciudad de Guatemala reduciendo al mínimo la delincuencia común.

En 1944, la situación económica de la frutera estadounidense estaba a la baja debido a que muchos de los buques de su Great White Fleet estaban prestando servicio como cargueros para las tropas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial.  De esta cuenta, el gobierno de Ubico se debilitó y fue cuando la población de la Ciudad de Guatemala, especialmente los maestros y los estudiantes de los instituos públicos y de las Escuelas Facultativas empezaron a pedir cambios drásticos en el sistema.  Ubico reprimió las protestas iniciales, pero cuando el apoyo de la UFCO no fue suficiente, comprendió que era mejor renunciar y evitar así una guerra civil innecesaria.  De esta forma, el 1 de julio de 1944, el general presidente presentó su renuncia y delegó el poder a un triunvirato militar, pagando ese mismo mía la deuda inglesa que arastraba Guatemala desde el gobierno del general Rafael Carrera.

Inicialmente, Ubico se retiró a su casa de habitación en la 14 calle del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, pero cuando se produjo la Revolución de Octubre de 1944, partió para Nueva Orleáns.  Al despedirse dijo simplemente: “¡Cuídense de los cachos (conservadores) y de los comunistas!

El 31 de mayo de 1946, el Congreso de la República despojó a Ubico de los grados de general de división y de brigada por medio del decreto 245, que dice:

“Considerando que el general Jorge Ubico violó la constitución entonces vigente al continuar en la primera magistratura por más tiempo del que estipulaba el artículo 66 de la misma; […] que mantuvo al país incomunicado con el exterior y limitó en forma arbitraria la salida de los guatemaltecos; […] que valiéndose de la preeminencia que se derivaba de su posición arrebató por precios irrisorios a algunos ciudadanos de sus patrimonios. A juicio del Congreso, estas razones hacen indigno de pertenecer al Ejército Nacional de la Revolución a Jorge Ubico.

DECRETA:

Se cancelan los grados de general de brigada y de división al ciudadano Jorge Ubico”.

El expresidente se fue a vivir en Nueva Orleáns porque allí estaba la terminal principal de buques de la Great White Fleet y porque él era socio de la frutera.  Allí lo entrevistó el conservador Manuel Coronado Aguilar poco después de que los criollos se dieron cuenta del giro que estaba tomando la Revolución de Octubre, donde murió de cáncer de pulmón y depression el 14 de junio de 1946.

Tras la contrarrevolución de 1954, ubico fue reinstaurado en el Ejército de Guatemala y durante el gobierno del coronel Enrique Peralta Azurdia se hicieron las gestiones pertinentes ante el Gobierno de los Estados Unidos para repatriar sus restos. Cuando el avión Boeing 707 de la línea aérea Pan American en que se transportaba su féretro ingresó al espacio aéreo guatemalteco fue escoltado por la cuadrilla Quetzal de la Fuerza Aérea de Guatemala hasta aterrizar en el Aeropuerto Internacional La Aurora; desde allí fue transportado en hombros de antiguos oficiales y correligionarios y fue objeto de varios homenajes. Finalmente, fue sepultado en el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala en una tumba muy sencilla.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

28 de agosto de 1968: la Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) asesinan al embajador de los Estados Unidos, John Gordon Mein, luego de que este saliera de una reunión con el canciller, Emilio Arenales Catalán

Monumento al doctor Lorenzo Montúfar en 1925.  El embajador estadounidense Gordon Meir falleció a los pies de éste en 1968. Imagen tomada de Wikimeda Commons.

La Guerra Civil de Guatemala, llamada “Conflicto Armado Interno” por los Acuerdos de Paz firmados en 1996 tuvo dos períodos álgidos, con diferentes protagonistas.  En la década de 1960, los principales frentes estaban en al Oriente de Guatemala, en donde el Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre (MR-13) y las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) fueron derrotados por el ejército guatemalteco en ese entonces al mando del coronel Carlos Arana Osorio, y con el asesoramiento del ejército de los Estados Unidos en la Escuela de las Américas que estaba en Panamá.  El otro, se inició en la década de 1970 y tuvo como escenario la Franja Transversal del Norte, en especial el departamento de Quiché y las áreas en donde se encontraron yacimientos petroleros com Chisec en Alta Verapaz y Rubelsanto en Petén.  Los principals grupos guerrilleros fueron en ese momento la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) y el brazo armado del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), quienes luego se agruparían en la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).

Durante la primera fase guerrillera, el principal grupo lo formaron las Fuerzas Armadas Rebeldes, las cuales se caracterizaron por intentar dar golpes de gran magnitud. Uno de ellos fue intentar secuestrar el embajador de los Estados Unidos, John Gordon Mein.

De acuerdo a un sucesor suyo, el embajador  John Hamilton, el asesinato Gordon Mein ocurrió de la siguiente manera: “Eran las 3:30 de la tarde. El embajador, de 54 años, iba de regreso a la Embajada después de participar en un almuerzo ofrecido por el entonces Ministro de Relaciones Exteriores, Emilio Arenales Catalán. Estaba a sólo unas diez calles de la Embajada. En lo que parece haber sido un frustrado intento de secuestro, su carro fue detenido sobre la Avenida de la Reforma por dos autos que le bloquearon el paso. Dos hombres salieron del carro que paró frente al suyo, y le ordenaron que saliera y que subiera a uno de los vehículos. El Embajador empezó a correr y le dispararon, cayendo a los pies del monumento a Lorenzo Montúfar en la Avenida La Reforma. Los atacantes huyeron del lugar.”

De acuerdo a los reportes de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico de las Naciones Unidas, en ese entonces en la Ciudad de Guatemala el capitán guerrillero que dirigía la “Resistencia de la Ciudad”, Ramiro Díaz, tenía las posiciones más radicales dentro de las FAR. Cuando el comandante Camilo Sánchez fue capturado por las fuerzas de seguridad, Ramiro Díaz quiso aprovechar el momento no solamente para liberarlo, sino que también para dar un golpe espectacular y demostrarle a los altos mandos de las FAR que era en la ciudad en donde debería estar la directiva de las fuerzas rebeldes.

Aquello fue solamente el inicio de un endurecimiento de la política anticomunista en Guatemala, ya que el coronel Carlos Arana Osorio fue electo presidente para el período 1970-1974 y durante su gobierno prácticamente se erradicó a la guerrilla.  El movimiento comunista, antes que desfallecer esperó el momento oportuno y lo encontró durante el gobierno del general Kjell Eugenio Laugerud Garcia.   Aunque Laugerud no era débil, sí era mucho más tolerante que su predecesor, lo cual fue aprovechado por los intelectuales comunistas guatemaltecos para establecer diversos frentes en las principales instituciones académicas y sociales, entre ellas la Universidad de San Carlos de Guatemala, la Asociación de Estudiantes Universitarios, los principales sindicatos y la Coordinadora de Estudiantes de Educación Media.

La gran coordinación de la izquierda en esos años obligó al sucesor de Laugerud, el general Romeo Lucas Garcia, a implementar una represión sin precedentes que acabó no sólo con las fuerzas aramadas guerrilleras, sino que con la gran mayoría de los intelectuales de izquierda.  Esos fueron los años más difíciles de la Guerra Civil.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

 

19 de agosto de 1919: el presidente en funciones de los Estados Unidos Joseph Patrick Tumulty emite un comunicado indicando que los Estados Unidos no permitarán una cuarta reelección del licenciado Manuel Estrada Cabrera

El tiempo se ha cumplido para el president Estrada Cabrera.  Obra pictórica que se encuentra en el Museo Nacional de Historia de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El caso de la familia Bitkov que fue utilizado en 2018 para atacar la gestión de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala tiene por lo menos un antecedente en la historia guatemalteca:  la persecución del Obispo de Faselli, José Piñol y Batres por el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.  Este episodio está documentado con todo detalle en la segunda parte del libro “¡Ecce Pericles”!” de Rafael Arévalo Martinez (llamada “Cantar de Gesta“) pero omitiendo algunos detalles muy importantes para que el lector comprenda el verdadero significado de los hechos.

A pesar de que Arévalo Martínez puso una nota al principio de su obra indicando que fue lo más imparcial posible, la verdad es que el libro es un documento sesgado hacia los miembros del partido conservador, en especial a la familia Aycinena.  Y es por esto que Arevalo Martínez no menciona lo siguiente:

  1. El Obispo Piñol y Batres era descendiente directo de la familia Aycinena.  Debe recordarse que los principales colaboradores del gobierno conservador de Rafael Carrera fueron Juan José de Aycinena y Piñol (Obispo de Trajanópolis, marqués de Aycinena, rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de Asuntos Eclesiásticos) y Pedro de Aycinena y Piñol (Ministro de Relaciones Exteriores).
  2. Entre quienes colaboraron para proteger al Obispo de Faselli de la persecusión de Estrada Cabrera estaba la familia de Manuel Cobos Batres, descendiente de José Batres Juarros, quien era primo de los Aycinena, además del más importante legislador conservador   Como cosa curiosa, Batres Juarros estaba casado con Adela Garcia Granados y Zavala, quien era hermana del líder liberal Miguel Garcia Granados.

He aquí lo que ocurrió:

El presbítero y doctor José Piñol y Batres, fue electo obispo de Granada en 1913, pero renunció a esa prelatura y entonces obtuvo el título de obispo de Faselli.​ Con el apoyo del su primo, Manuel Cobos Batres, pronunció nueve incendiarias conferencias en el templo de San Francisco durante el mes de mayo de 1919.​ Cobos Batres, por su parte, era un líder conservador, que acababa de retornar a Guatemala luego de concluir sus estudios en el extranjero y vio en el sometimiento social guatemalteco imperante la oportunidad para que su partido recuperara el poder, que había perdido en 1871.​

En la segunda conferencia, Piñol y Batres habló del pésimo estado de la educación, lo cual fue una fuerte crítica al Gobierno que se vanagloriaba de atender a la «juventud estudiosa» y hasta celebraba anualmente las “Fiestas Minervalias” en honor a los estudiantes.  En la cuarta conferencia, que versó sobre la libertad, indicó que los guatemaltecos no siempre podían entrar y salir del país, ni tampoco negociar con los propios bienes.  Además, no se podían hacer valer los derechos personales ante los tribunales, disponer del trabajo personal, elegir sin coacción a sus gobernantes ni emitir libremente el pensamiento.​ Fue a partir de esta conferencia que quienes lo escuchaban empezaron a perder el miedo a los agentes de la policía secreta del presidente.

Para la sexta conferencia, el Obispo alborotó el ánimo de sus oyentes cuando acusó a los administradores de rentas internas de corrupción y dejó claro que después de año y medio de los terremotos de 1917-18 que habían destruido la Ciudad de Guatemala, esta seguía en ruinas y no se había rendido ningún informe de los subsidios donados por Gobiernos extranjeros; además acusó a los aduladores del presidente de ser responsables de haberlo corrompido.  Después de la séptima conferencia, la policía secreta empezó a perseguir al Obispo, aunque pudo terminar las nueve.

Estrada Cabrera estaba muy molesto con las primeras críticas abiertas que recibía en mucho tiempo y decidió sancionar al Obispo.  El prelado fue llevado a la cárcel de Escuintla, pero, cuando los guardias del penal se arrodillaron ante él, las autoridades se dieron cuenta de que no podrían retenerlo en prisión por su alta posición en la jerarquía eclesiástica. Entonces Estrada Cabrera recurrió al arzobispo metropolitano, Julio Ramón Riveiro y Jacinto, O.P., quien había sido nombrado a la mitra guatemalteca tras la muerte de Ricardo Casanova y Estrada en 1913 gracias a las influencias del presidente para que encerrara al al obispo conservador en prisión domiciliaria en el Palacio Arzobispal; además se dió orden ​ de que quienes se atrevieran a visitarlo en dicho palacio, quedarían en prisión.

Al cumplirse tales órdenes, muchas damas y niños de las familias conservadoras dela familia Aycinena fueron hechos prisioneros, haciendo que los hombres no se animaran a visitar al Obispo.  Ante esa situación los conservadores guatemaltecos lograron que las autoridades eclesiásticas de varias partes del mundo solicitaran al presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson que sancionara al Gobierno de Estrada Cabrera por la prisión del obispo. Como consecuencia, el secretario privado de Wilson, Joseph Patrick Tumulty (quien gobernaba de hecho en Estados Unidos porque Wilson ya sufría de parálisis para entonces) emitió un comunicado el 19 de agosto de 1919 en que aseguraba que el Gobierno de los Estados Unidos no permitiría una nueva reelección del presidente guatemalteco.  En realidad, utilizando el pretexto del maltrato al obispo, el Gobierno estadounidense castigaba a Estrada Cabrera por no haber conseguido formar la República Suroriental en 1914 absorbiendo territorio de mexicano aprovechando la revolución de ese país.

El presidente guatemalteco no se preocupó mucho por la sanción norteamericana, ya que su período constitucional finalizaba en 1923, mientras que el de Wilson lo hacía en 1921 y con respecto al nuevo presidente, bastaba con hacer lo que siempre hacía: contribuir con un millón de dólares a la campaña del candidato republicano y con un monto igual a la del demócrata.  ​ Eso sí, dejó en libertad al obispo para evitar polémicas mayores el 21 de agosto de 1919; este salió de su prisión domiciliaria en el Palacio Arzobispal directamente hacia el exilio a los Estados Unidos.

BIBLIOGRAFIA: