1 de agosto de 1897: la revista cultural La Ilustración Guatemalteca cambia su nombre por el de La Ilustración del Pacífico

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Composición fotográfica de la Costa Sur de Guatemala, realizada por Alberto G. Valdeavellano y publicado en “La Ilustración del Pacífico” el 1 de agosto de 1897.

Reproducimos a continuación el editorial de la revista “La Ilustración del Pacífico“, el cual describe la situación que vivieron los editores de “La Ilustración Guatemalteca” tras su primer año de vida.  La nueva revista dudaría solamente un año, pero en sus páginas se recogen los eventos que describen la destrucción de la economía guatemalteca, el fracaso rotundo de la Exposición Centroamericana y las revoluciones contra el gobierno del general José María Reina Barrios. Es más, a partir del 8 de febrero de 1898, fecha del asesinato del general Reina Barrios, la revista pierde contenido politico y se dedica a publicar artículos superficiales hasta su desaparación; aunque no lo describe, queda como reflejo del autoritarismo del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien eliminó de un tajo la libertad de expresión de la que se gozaba durante el gobierno de Reina Barrios.

“Confirmado:

La fundación de un periódico ilustrado, fué acogida en Guatemala con entusiasmo, y todos prometían su cooperación : los comerciantes dando avisos, las personas amantes de la poesía subscribiéndose, los literatos mandando sus más originales composiciones.

Pero al cabo de poco tiempo, era la inversa, los anuncios parecían caros en comparación á los que se publicaban en otros periódicos, quizá subvencionados ; los lectores se disgustaban, ora porque las composiciones no eran de hijos del país, ora porque si lo eran tenían los defectos propios de la juventud ; los literatos no remitían sino trabajos encomiásticos referentes á ellos, ó elogios mutuos.

Un día aparece el retrato de un obispo : unos abonados se disgustan porque nos hacíamos clericales, éstos últimos se enfadan porque en el mismo número se retrataba á un ilustre abogado libre-pensador.

Publicamos notaciones financieras, no falta entonces quien confundiendo el patriotismo
con la oposición sistemática, nos acusan de soñadores de tristezas para la Nación.

El Fisco erróneamente cree que el papel satinado en el cual se tiran los fotograbados
es papel de escribir y carga fuertes derechos aduaneros.

De la Exposición Centro-Americana se negaron las fotografías, por haber hecho de éstas
una concesión á un artista.

Y en medio de tantos disgustos, el desaliento se apodera de nosotros, y cuando creíamos imposible la existencia de un periódico ilustrado, viene, ya el cablegrama de felicitación por nuestra tabla bursátil, ya la manifestación de respeto de un diplomático, por el hecho de la publicación del mapa de límites con Méjico, ya mil cartas de aliento, de americanos separados de aquí por la distancia y no por el corazón, que no encontraban palabras suficientemente loables para señalar lo que les agradaba poner en evidencia las condiciones políticas, económicas y literarias del país donde nacieron ; sus hombres de talento, sus éxitos, sus progresos. Cuando hubiere atrevido ó ignorante, que les dijere procedían de una república medio civilizada, ellos enseñaban el periódico ilustrado, allí se verán sus Universidades, Bancos, Teatros y Catedrales, todo esto descrito no con la pasión localista, sino por el fotograbado que no permite ni la mentira ni la adulación.

Puesta en la balanza las miserias y críticas de los primeros, en contraposición con las verdaderas manifestaciones del cariño de los segundos, entre los cuales privaba la idea de la union de los intereses americanos, ampliamos nuestro programa, para ligar con lazos estrechos de afecto á pueblos á quienes la naturaleza les dio una vía de comunicación tan amplia como in océano.

He aquí los nobles motivos por los cuales nuestra REVISTA, al cumplir un año y tomar
el nombre de confirmación, adopta el de ‘La Ilustración del Pacífico’.”

BIBLIOGRAFIA:

 

 

21 de julio de 1906: tras ganar fortuitamente la Guerra del Totoposte contra El Salvador, el gobierno de Estrada Cabrera se consolida en la región

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Los representantes de las naciones en conflicto junto con los Ministros Plenipotenciarios de Estados Unidos y México a bordo del “Marblehead” durante la firma del tratado de paz.  Estados Unidos patrocinó a Guatemala, mientras que México lo hizo con El Salvador y Honduras.  Imagen de “La Locomotora“.

Puede decirse que la hegemonía de los Estados Unidos en Guatemala se inició con el triunfo de su patrocinado, el presidente Manuel Estrada Cabrera, sobre los intentos de agresión de El Salvador y Honduras, patrocinados por el gobierno del general Porfirio Díaz, de México.

Si Inglaterra había tenido un papel protagónico en la región durante los gobiernos conservadores y liberales del siglo XIX, este imperio fue relegado por los Estados Unidos cuandos estos vencieron a España en la guerra de 1898.  El recién designado presidente Manuel Estrada Cabrera había recibido un país en la ruina tras el colapso de la economía por la caída del precio internacional del café en 1897, y con una gran deuda con Inglaterra.  Viendo cómo los franceses habían invadido a México reclamando lo que éste país les adeudaba, Estrada Cabrera se alió con el gobierno estadounidense y les concedió grandes concesiones para congraciarse con ellos, y así tener un socio fuerte que evitara una potencial invasión inglesa.  Así nació el enclave bananero de la United Fruit Company, y los monopolios de la Great White Fleet en el transporte marítimo de Puerto Barrios y de la International Railways of Central America en los ferrocarriles nacionales.

Al darse cuenta de esto, Porfirio Díaz empezó a apoyar a los gobernantes de El Salvador y de Honduras y así contrarrestar la presencia estadounidense en Centroamérica.  Díaz veía con mucha preocupación el auge norteamericano, especialmente después de que el gobierno de Teddy Roosevelt había independizado a Panamá de Colombia en 1903 para construir el canal interoceánico.

Los tres presidentes de Centroamérica tenían en común un estilo autoritario y dictatorial sobre sus países, al punto que eran conocidos en México y en otros países de América Latina como “los Porfiritos”.  Lo único que los diferenciaba era que Estrada Cabrera era abogado graduado de la Escuela Facultativa de Derecho de Occidente, mientras que el resto eran militares de línea dura.  En 1906, gobernaba en El Salvador Pedro José Escalón como títere del verdadero hombre fuerte, Tomás Regalado, quien era enemigo acérrimo de Cabrera y quien con la ayuda de Díaz, se animó a invadir Guatemala.

Es interesante como la situación era exactamente a la inversa de la fallida intento de J. Rufino Barrios en 1885: en esa ocasión el hombre fuerte de Guatemala invadió a El Salvador, pero murió en la frontera en circunstancias embellecidas por los historiadores liberales, pero que realmente no han sido del todo esclarecidas.  En 1906, Regalado confundió a sus hombres por un batallón guatemalteco de refresco que había llegado con uniformes similares a los salvadoreños, y cuando se acercó a ellos fue acribillado a balazos. Al igual que lo que ocurrió con las fuerzas de Barrios en 1885, cuando cayó Regalado hubo una desbandada general que terminó en una aplastante derrota para el ejército invasor.

El tratado de paz se firmó en el buque “Marblehead” con representantes de las naciones en conflicto y de sus patrocinadores, Estados Unidos y México.  Allí estuvo presente el embajador mexicano en Guatemala, el escritor Federico Gamboa, quien en su diario relata los hechos como una gran derrota para la libertad, cuando en realidad el gran perdedor fue su gobierno.  Años después, en 1945, Rafael Arévalo Martínez copió textualmente grandes partes del diario de Gamboa en su obra “¡Ecce Pericles!”, que se ha convertido en el libro referente sobre el gobierno del licenciado Estrada Cabrera, pero omite decir que Gamboa tenía una fuerte enemistad con el régimen liberal guatemalteco por ser representante del gobierno conservador antiestadounidense de Porfirio Díaz.

Por su parte, ese fue el principio de la hegemonía estadounidense en Guatemala, la cual se ha consolidado a tal punto, que en el siglo XXI es necesario tener el beneplácito del embajador, congreso y presidente estadounidense para poder gobernar en el país.

BIBLIOGRAFIA:

 

16 de julio de 1928: fallece el renombrado fotógrafo Alberto G. Valdeavellano, quien dejó numerosas imágenes de la Guatemala de principios del siglo XX

Retrato del fotógrafo Alberto G. Valdeavellano. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Entre los genios olvidados de Guatemala se encuentra indiscutiblemente el maestro fotógrafo Alberto G. Valdeavellano, quien dejara un importante y valioso porfafolio de la Guatemala del general José María Reina Barrios y del licenciado Manuel Estrada Cabrera.

Estudiante del entonces prestigioso y exclusivo Instituto Nacional para Varones en la Ciudad de Guatemala, fue condiscípulo de Rafael Spínola, quien luego sería uno de los principales miembros del gabinete de don Manuel y con quien entabló una gran amistad.  Gracias a su relación con Spínola, su trabajo fotográfico fue publicado en la revista cultural “La Ilustración Guatemalteca” en donde no solamente presentaba retratos de las personalidades y damas de sociedad más relevantes de su época, sino que también de familias indígenas, composiciones fotográficas de importantes puntos turísticos de Guatemala y fotografías del deporte de moda entre los criollos de su época: el ciclismo.

Fue también propietario de varios talleres de fotografía, entre los que se destacó “El Siglo XX”, con el cual operó a finales del siglo XIX y en donde hacía retratos de las damas de la sociedad guatemalteca.  Su trabajo era de mucha calidad e incluso llegó a publicarse en la revista estadounidense “National Geographic” en 1919, cuando dicha publicación hizo un reportaje sobre los devastadores terremotos que destruyeron a la Ciudad de Guatemala entre 1917 y 1918.

Parte de trabajo del maestro Valdeavellano se ha registrado en Wikimedia Commons, y puede consultarse en esta dirección de internet.

He aquí algunos ejemplos:

  1. Composición fotográfica de Quiriguá:
  2. Ruinas del Cerrito del Carmen tras los terremotos de 1917-18 (aparecida en National Geographic):
  3. Fotografía ecuestre del general presidente José María Reina Barrios (fue la primera foto instantánea jmás tomada en Guatemala):

BIBLIOGRAFIA:

 

20 de mayo de 1907: la policía cerca a los autores del atentado de La Bomba contra el presidente Manuel Estrada Cabrera; ellos optan por suicidarse

 

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Plano de la casa en donde se suicidaron los fugitivos tras el atentado de La Bomba.  Los símbolos P, P’, P” y P”’ representan el lugar en donde se encontraron los cadáveres.  Imagen de Enriqui Invernizio, tomada de “La Locomotora“.

 

El gobierno dictatorial del licenciado Manuel Estrada Cabrera tenía el control de los pobladores de la ciudad de Guatemala, y de las principales ciudades y poblados del país por medio de un sistema de delatores que hacían que todos se cuidaran muy bien de lo que decían ya que nadie quería terminar en las ergástulas de la Penitencia Central.    No había prensa independiente y la más mínima crítica al regimen cabrerista constituía base para que se iniciara una persecución despiadada.   El lector interesado puede ver como la mordaza a la prensa se fue incrementando en 1897, luego de las revoluciones contra el gobierno del general José María Reina Barrios (del que Estrada Cabrera fue ministro de gobernación):  la calidad de los artículos que se publicaban en “La Ilustración Guatemalteca” y su sucesora “La Ilustración del Pacífico” pasó de ser crítica al gobierno, a ser totalmente insípida e inofensiva.

 

Ahora bien, se debe aclarar que ese era el estilo de gobierno que prevalecía en Guatemala desde los tiempos del gobierno conservador de Rafael Carrera.  Los enemigos políticos en esos tiempos tenían tres opciones: encierro, destierro o entierro.  Y muchos intentaron invadir el país desde México, Honduras o El Salvador, con resultados variados.  La misma Reforma Liberal de 1871 se inició con apenas 45 hombres al mando de Barrios, que contaron con armamento sofisticado para la época proporcionado por el gobierno de Benito Juárez en México, y con las traiciones a granel de oficiales del gobierno conservador del mariscal Vicente Cerna y Cerna.

Los criollos tanto liberales como conservadores también se veían afectados, ya que el gobernante les proponía negocios lesivos para sus intereses, los cuales se veían obligados a aceptar so pena de ser perseguidos como enemigos personales del Señor Presidente.  Entre las familias afectadas, estuvo la de los conservadores Avila Echeverría, quienes no conformes con la situación, dispusieron vengarse del presidente, colocando bajo las calles que más frecuentaba sofisticados artefactos explosivos que consiguieron gracias a sus conexiones con la empresa que recién había terminado el Ferrocarril del Norte.

El 29 de abril de 1907 hicieron estallar la bomba al paso del Estrada Cabrera, quien sobrevivió milagrosamente ileso.  Los Avila Echeverría habían planeado el golpe muy bien: no solamente colocaron bombas en varios puntos subterráneos de calles de la Ciudad de Guatemala, sino que tenían a un cómplice listo para disparar al presidente en caso de que este sobreviviera a la deflagración.  Pero no contaron con que Estrada Cabrera iba a resultar ileso y que su cómplica se iba acobardar por completo.

La persecusión contra los atacanes fue implacable, al punto que fueron cercados dentro de la Ciudad de Guatemala y finalmente copados cuando ya estaban en las afueras de la misma el 20 de mayo de 1907.  Viéndose perdidos, los fugitivos decidieron suicidarse, antes que sufrir una horrible tortura en la Penitenciaría Central.

BIBLIOGRAFIA:

10 de mayo de 1907: la revista oficial “La Locomotora” publica un detallado artículo sobre como fue el atentado de La Bomba contra el presidente licenciado Manuel Estrada Cabrera

 

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Restos del carruaje presidencial luego de la explosion de la bomba en 1907.  Al fondo, la Iglesia de San Francisco.  Imagen tomada de La Locomotora.

La rivalidad entre los criollos liberales y conservadores ha estado presente en la historia de Guatemala incluso desde antes de que se firmara la Independencia de España en 1821.  Ambos grupos se han alternado en el poder y se han culpado mutuamente de los problemas nacionales.  De hecho, los libros de historia que se han escrito por autores de la talla de Alejandro Marure, Agustín Gómez Carrillo y José Milla y Vidaurre tienen todos el sesgo del partido en el poder.

 

No han sido pocas las ocasiones en que el encono entre ambos grupos provocó guerras que retrasaron el desarrollo del país.  Basta mencionar con la Guerra Civil Centroamericana de 1829, la Guerra contra Mariano Galvez y los herejes ingleses y liberales en 1830 y la Reforma Liberal de 1871.

En 1907, la rivalidad estaba decantada en favor de los liberales, quienes estaban gobernando desde 1871 y acusaban a sus rivales conservadores de ser “enemigos del progreso”, al punto de que los atentados que sufriera el presidente Estrada Cabrera en ese año y el siguiente no eran vistos por sus correligionarios como producto de sus desatinadas decisiones económicas y dictatoriales, sino como resultado de la envidia de los consevadores retrógrados y “cachurecos”.

El 10 de mayo de 1907, la revista oficial “La Locomotora” publicó con gran detalle, y con el apoyo de fotografías, diagramas y explicaciones técnicas cómo fue el atentado de “La Bomba” en la novena avenida y 17 calle de la ciudad, atentado del que el presidente sobrevivió milagorsamente.  Hasta entonces, la férrea dictadura del licenciado Estrada Cabrera había mantenido el control de la situación por temor, pero luego de este atentado y del de los cadets en 1908, el gobierno de don Manuel se convirtió en una auténtica tiranía despótica.

El lector interesado podrá ver los detalles del atentado en el enlace que se encuentra en la bibliografía.

BIBLIOGRAFIA:

2 de mayo de 1918: las Escuelas Facultativas son incorporadas en la Universidad “Estrada Cabrera” de Guatemala

 

Retrato oficial del licenciado Manuel Estrada Cabrera en cuyo honor fue nombrada la Universidad “Estrada Cabrera” el 2 de mayo de 1918.  Imagen tomada del Libro Azul de Guatemala.

 

La Universidad de San Carlos de Guatemala ha tenido varias etapas durante su existencia, desde su fundación como una institución católica hasta convertirse en una universidad autónoma con tendencias de izquierda.  Inicialmente la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo estuvo bajo el control del clero regular y su enseñanza era netamente eclesiástica.  Los estudios de medicina se iniciaron hasta en el siglo XVIII y hasta la Independencia de Centroamérica en 1821 fueron muy pocos los médicos que habían egresado de sus aulas.

Tras la Independencia la Universidad continuó, pero ya fue solamente la Pontificia Universidad de San Carlos.  Y cuando el general Francisco Morazán expulsó a los criollos conservadores de la familia Aycinena y a la mayoría de los miembros del clero regular, la Pontificia Universidad fue clausurada y sustituida por la Academia de Ciencias y Estudios, una entidad con orientación laica que desechó el derecho eclesiástico por completo. El rector de la nueva Academia fue el doctor Pedro Molina, el máximo líder liberal, contrapuesto a la antigua Pontificia Universidad en la que los miembros de la familia Aycinena habían sido rectores.

Pero la inestabilidad política que se vivió en Centroamérica entre 1829 y 1840 mantuvo a la Academia de Ciencias completamente abandonada. Finalmente, en 1840, los conservadores retomaron el control de Guatemala, y ya con la Federación de Centroamérica desmembrada, restituyeron la Pontificia Univesidad, pero ya solamente con jurisdicción en el Estado de Guatemala.   El rector de la Pontifica Univesidad fue el marqués y obispo Juan José de Aycinena.

Los acontecimientos politicos continuaron afectado a la Universidad guatemalteca.  En 1871, tras el triunfo de la Revolución Liberal el 30 de junio, la Pontificia fue definitivamente clausurada y en su lugar se instituyeron las Escuelas Facultativas de Medicina y Farmacia del Centro, la de Derecho del Centro, y la Escuela Facultativa de Derecho de Occidente, en Quetzaltenango.  Estas nuevas escuelas fueron parte del Ministerio de Instrucción Pública y era el presidente de la República el que designaba a los rectores, decanos y profesores.

El gobierno conservador de Rafael Carrera y luego los de los liberales desde Barrios hasta el general Jorge Ubico se caracterizaron por el servilismo desmedido hacia el gobernante.  Pero fue en el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera que llegaron a un nivel desmedido.  A tal punto, que hubo poblados, ríos, y barrios de la ciudad que fueron nombrados como “Estrada Cabrera” o “Joaquina” en honor a la madre del gobernante.  Le tocó el turno a la Universidad el 2 de mayo de 1918, cuando el proyecto de integrar a todas las facultades en una sola entidad pasó de llamarse “Universidad de Guatemala” a “Universidad Estrada Cabrera” y el acto ceremonial del cambio de nombre incluyó el grado de Doctor para el presidente.

El cambio no duró mucho tiempo, pues uno de los primeros actos del gobierno del señor Carlos Herrera luego de que la Asamblea Legislativa declaró mentalmente incapaz para gobernar al presidente Estrada Cabrera en abril de 1920, fue el de desmantelar la Universidad “Estrada Cabrera” y regresar al sistema de Escuelas Facultativas, pero con autonomía para que éstas eligieran a sus autoridades.  Esta autonomía no duró mucho: el general Jorge Ubico la derogó en 1931.

BIBLIOGRAFIA: