17 de febrero de 1865: muere Juan José de Aycinena y Piñol, Marqués de Aycinena, Obispo de Trajanópolis, rector de la Pontifica Universidad de San Carlos y Ministro de Asuntos Eclesiásticos del gobierno de Rafael Carrera

Retrato del Obispo Juan José de Aycinena y Piñol que se conserva en el Museo Nacional de Historia de Guatemala.

En Guatemala el marquesado de Aycinena fue el único título nobiliario que se extendió por el Rey de España. Este título fue otorgado a Juan Fermín de Aycinena e Irigoyen, un ciudadano español que había llegado al Nuevo Mundo a buscar fortuna y había logrado hacer un imperio comercial gracias al transporte de carga en mulas desde los puertos del Atlántico hasta las principals ciudad de la Capitanía General.

Gracias a su imperio comercial y a su origen español, Aycinena y su familia lograron conseguir las mejores posiciones en el gobierno colonial a principios del siglo XIX, al punto que tuvieron puesto que hasta entonces habían estado a cargo únicamente de ciudadanos españoles. Por otra parte, varios de sus miembros ingresaron al clero, tanto regular como secular y gracias a todo esto, la familia alcanzó importantes posiciones gubernamentales que incluyeron el rectorado de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo y diputados ante las Cortes de Cádiz.

En la década de 1810, los Aycinena pelearon junto con los españoles para sofocar cualquier intento independentista en América Central y estuvieron en contra de cualquier movimiento de esa índole ya que implicaba perder el poder que habían conseguido. Pero la debidlidad de la corona española tras la invasion Napoleónica y el fracaso de las Cortes de Cádiz tras el retorno al poder de Fernando VII llevaron a la Independencia en 1821.

Tras la creación de las Provincias Unidas del Centro de América, los Aycinena y sus familiares se aglutinaron en el partido conservador, el cual promulgaba que no se cambiara absolutamente nada en la estructura política y social del nuevo país, mientras que el resto de criollos no-aristócratas se aglutinaron en el partido liberal y pelearon por un cambio radical en la política: la separaciónde Iglesia y Estado y la eliminación de los títulos nobiliarios, principalmente.

En medio de esta vorágine de acontecimientos vivió el obsipo Juan José de Aycinena y Piñol, quien nació en la Ciudad de Guatemala, el 29 de agosto de 1792 y quien heredó el título de Marqués de Aycinena a la muerte de su padre. En 1825 fue nombrado rector de la Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo y estuvo en el cargo hasta que fue expulsado de Centroamérica junto con el resto de su familia en 1829, luego de la invasion liberal liderada por el general Francisco Morazán.

Vivió un tiempo en el exilio, junto con su hermano Mariano de Aycinena, quien había sido el jefe de Estado de Guatemala durante la invasión morazánica y cuando éste no quiso retornar a Guatemala tras el colpaso del gobierno liberal de Mariano Gálvez se convirtió en el líder del partido conservador. Su posición era mucho más débil que cuando estaban en el poder en 1829, así que tuvieron que empezar pactando con el general campesino Rafael Carrera, quien se había convertido en el hombre fuerte de Guatemala tras liderar la revolución indígena-católica que derrocó a los liberales.

Entre 1840 y 1849, ya siendo nombrado nuevamente rector de la Pontifica Universidad, Aycinena fue uno de los principales colaborades de Carrera pero cuando vio que éste parecía perder el control de la situación en 1848, no dudó en pedirle la renuncia y enviarlo al exilio. Carrera midió sus opciones perfectamente y salió del país hacia México sin oponer resistencia, desde donde estuvo esperando que la crisis interna de Guatemala obligara que lo llamaran de vuelta al poder.

Carrera regresó a Guatemala en 1849, tras haber pactado con los líderes indígenas de occidente y cuando se estaba desarrollando una sangrienta Guerra civil en Yucatán, en donde los indígenas estaban masacrando a criollos y europeos. A su retorno, los criollos liberales huyeron hacia El Salvador, pero Aycinena y los criollos conservadores no podían huir porque no eran aceptados en otros país por su tendencia pro-católica, como estaban aterrados de que una guerra civil como la de Yucatán se desatara en Guaemala, tuvieron que pactar con Carrera.

Aycinena y sus familiars se convirtieron en el Estado Mayor del genera Rafael Carrera y gobernaron junto con él hasta 1865. Aycinena falleció el 17 de febrero y Carrera el 14 de abril de ese año y puede decirse que fue en ese momento que terminó el gobierno conservador en Gutemala.

BIBLIOGRAFIA:

15 de febrero de 1838: la Asamblea del Estado de Guatemala decide que sea el Congreso Federal de Centro América el que resuelva aceptar o no la creación del Estado de Los Altos

Escudo del Estado de Los Altos, tallado en Piedra en una de las tumbas de los Héroes Altenses en el Cementerio de Quetzaltenango.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 2 de febrero de 1838 los criollos liberales se reunieron en la ciudad de Quetzaltenango y se declararon independientes del Estado de Guatemala.  Se autodenominaron “Estado de Los Altos y contaban con un territorio nada despreciable:  ocupaban Soconusco (actualmente en México) y los departamentos de Quetzaltenango, Totonicapán y Sololá, que en esa época eran enormes y comprendían a los modernos departamentos de Huehuetenango, Quiché, Suchitepéquez, San Marcos y Retalhuleu, además de los ya mencionados.   Con la creación de este estado, los liberales tenían suficiente territorio y recursos naturales para progresar  y contaban con salida al Océano Pacífico en las costas de San Marcos, Retalhuleu y Suchitepéquez.

El 15 de febrero de ese año el gobierno del Estado de Guatemala conoció el asunto y lo trasladó al Congreso Federal de Centro América para que resolviera.  Dado que el gobierno de Guatemala estaba controlado por los conservadores católicos y el gobierno federal lo estaba por el general liberal Francisco Morazán, era cuestión de tiempo que se creara formalmente el nuevo estado.

A pesar de la autorización federal, las relaciones entre Guatemala y Los Altos nunca fueron cordiales y ambos estados se armaron hasta los dientes con la ayuda del consul británico Frederick Chatfield, quien había abandonado la capital federal y se había mudado a la Ciudad de Guatemala por sus desaveniencias con el presidente Morazán.

Los criollos liberales impusieron en su nuevo territorio las leyes laicas que Mariano Galvez y José Francisco Barrundia intentaron establecer infructuosamente en Guatemala y mantuvieron el impuesto indígena que ya había sido derogado por los conservadores.  Esto hizo que los indígenas del estado rechazaran al nuevo gobierno y se mantuvieron protestando hasta que el 1 de octubre de 1839 un grupo de campesinos fue reprimido violentamente en Santa Catarina Ixtahuacán por los militares altenses, provocando por lo menos cuarenta muertos. En los libros de la época, los historiadores liberales refieren el incidente simplemente como “un escarmiento para los bárbaros”, pero esto sería el inicio del fin del Estado de Los Altos, pues los campesinos fueron a Guatemala a pedir ayuda al general mestizo Rafael Carrera quien era el que verdaderamente gobernaba y quien marzo de 1840 ya había recuperado el territorio para Guatemala.

BIBLIOGRAFIA:

 

14 de febrero de 1931: toma posesión como presidente de Guatemala el general Jorge Ubico Castañeda

Cortejo presidencial del general Jorge Ubico durante uno de los actos oficiales de su gobierno. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El general Jorge Ubico Castañeda es uno de los gobernantes guatemaltecos más conocidos.  Muchos hablan con añoranza de su gobierno imaginando que fue un período de paz, tranquilidad y estabilidad económica en el que se perseguía a los delincuentes sin misericordia y no había abuso del erario público.  Otros lo defenestran porque su gobierno fue tiránico y represivo, y no había libertad ni de pensamiento ni de expression.  Y muchos desconocen sus lazos de amistad con la colonia alemana en la Verapaz y los fuertes vínculos que tenia el general Ubico con su principal benefactor:  la United Fruit Company.

Para poner en contexto a un período tan importante en la historia de Guatemala es necesario decir que el general Ubico tomó  el poder en medio de una profunda crisis financiera, derivada de la Gran Depresión que se inició cuando quebró la Bolsa de Valores de Nueva York en 1929; Guatemala dependía del cultivo del café y ya se había recuperado de la crisis de 1897, pero con la depresión el precio internacional del grano cayó de Q.21.00 a Q11.00.  Por otra parte, los desastres naturales siempre han afectado al territorio nacional y cuando Ubico tomó el poder acababa de ocurrir una catastrófica erupción del volcán Santiaguito, que destruyó todas las plantaciones de café del occidente guatemalteco.

El presidente Lázaro Chacón sufrió un derrame cerebral el 12 de diciembre de 1930, y esto desencadenó una serie de varios golpes de estado que llevaron al gobierno de los Estados Unidos a reclamar que se eligiera un hombre fuerte para dirigir los destinos del país, dadas sus fuertes inversiones en el enclave bananero de Izabal.  Y por ello fue electo unánimamente el general Ubico, quien tomó posesión el 14 de febrero de 1931.

En esa época, la United Fruit Company era el verdadero poder detrás del trono de muchos gobiernos en América Latina, al punto que era apodada “El Pulpo” o “Mamita Yunai”.  La producción de fruta en terrenos tropicales era de vital importancia para la fabricación de compotas para millones de bebés estadounidenses y era necesario poner y quitar regímenes en los países en donde existían grandes plantaciones.  En Guatemala, la compañía tenia entonces el control de grandes extensiones de terreno en Izabal, manejaba las línea férreas del país por medio de su subsidiaria International Railways of Central America, y tenia el monopolio del transporte de mercadería y pasajeros desde y hacia Puerto Barrios por medio de su marina mercante, la Great White Fleet.   Ubico garantizó que no hubiera problemas laborales para la UFCO y sus subsidiarias y le otorgó una generosa concesión territorial a la frutera en Tiquisate cuando ya era presidente. 

En cuanto a la producción de café, para paliar la drástica caída del precio del grano, el gobierno de Ubico redujo los costos de producción mediante la derogación del Reglamento de Jornaleros, que había obligado a los indígenas a trabajar en las fincas cafetaleras como colonos desde la época de J. Rufino Barrios. En lugar de este reglamento, Ubico instituyó la Ley de Vagancia y la Ley de Vialidad, las que hacían aun más estricto y menos remunerado el trabajo de los campesinos jornaleros en las fincas cafetaleras.

La administración ubiquista atacó la crisis económica en la ciudad reduciendo a la mitad el salario de los empleados públicos y cancelando una serie de programas que había iniciado el gobierno de Lázaro Chacón.  Para que el pueblo no protestara, el gobierno instituyó una política de cero tolerancia contra los desórdenes públicos y elminó el derecho a libre locomoción, libre emisión del pensamiento y libertad de prensa.  Los periódicos de la época solamente publicaban lo que quería el gobierno, y éste se encargó de idealizar la imagen presidencial por medio de reportes cinematográficos, artículos de prensa y reportes de los viajes presidenciales al interior de la República.

El gobierno de general Ubico se extendió hasta 1944, cuando fue derrocado por la presión popular que aprovechó que la United Fruit Company estaba muy debiitada por su participación con los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.  Para entonces, la situación económica del país se había estabilizado y Ubico se dio el lujo de pagar la deuda inglesa que arrastraba Guatemala desde la poca del general José María Reina Barrios; de hecho, Ubico se esperó hasta el ultimo momento para pagarla, pues no confiaba en que sus sucesores lo hicieran.

Tras renunciar el 1 de julio de ese año, Ubico se retiró a su casa particular en el Centro Histórico, pero cuando el gobierno de Federico Ponce Vaides fue derrocado el 20 de octubre, salió al exilio hacia Nueva Orleans, en donde se encontraba la sede de la United Fruit Company.

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12 de febrero de 1831: atraca en Trujillo la fragata “Diana” en nombre del rey Luis Felipe de Francia para establecer un pacto de amistad y comercio con Centro América

Mapa de la República Federal de Centro América en 1840.  En negro el enclave birtánico de Belice y en Azul la concesión otorgada por Guatemala  la Compañía Belga de Colonización.  Imagen tomada de Amérique centrale. Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union, fondée par la Compagnie Belge de Colonisation.

El nuevo rey de Francia, Luis Felipe de Orleáns, envió a la tripulación de la fragata “Diana” para presentar formalmente al gobierno de Centro América a cargo del general liberal Francisco Morazán un tratado de comercio y amistad, poniendo a la embarcación a la disposición del gobierno centroamericano para que enviara en ella a la comitiva que considerara conveniente.

Morazán veía con recelo al Dr. Mariano Gálvez, entonces diputado, a quien propuso enviar a Francia, y así sacarlo de la contienda política en la region.  Pero Gálvez comprendió la jugada que intentaba hacer Morazán y con mucha diplomacia utilizó todos los recursos politicos a su alcance para que la Asamblea no le permitiera irse como embajador de Centro América a Francia.  Al no encontrar a nadie más dipuesto a participar en la empresa, el gobierno centroamericano declinó formalmente la invitación del gobernante francés.

Aquello no sentó muy bien a Morazán, que empezó a distanciarse de Gálvez, quien a su vez, puso serias trabas al gobierno federal cuando se hizo cargo del gobierno del Estado de Guatemala poco después.  Sería el principio de un cisma entre los liberales, quienes verían como sus rencillas los llevarían a perder el control de Guatemala, y eventualmente a la desintegración de la endeble República Federal de Centro América.

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10 de febrero de 1823: tras ser derrotada por las fuerzas del Imperio de Agustín de Iturbide, San Salvador se rinde y así se completa la efímera anexión de Centro América a México

El Palacio de San Salvador a finales de la década de 1890.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El general Vicente Filísola fue enviado a Centro América para reducir a El Salvador, que era una de las provincias rebeldes que no aceptaba la anexión al Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide.  Filísola quedó al mando en lugar del ex capitán general Gabino Gaínza, quien había traicionado al Imperio Español y pactado la Independencia de Centro América con los criollos locales en 1821.

El 2 de diciembre de 1822 El Salvador se declaró como un Estado más de los Estados Unidos de Norte América, a fin de hacer más evidente aún su separación de México. Pero el Emperador Iturbide no iba a permitir esa secesión y envió a Filísola a reducir a los salvadoreños.

Filísola llegó a El Salvador y el 7 de febrero de 1823 tomó la plaza de San Salvador a sangre y fuego al mando de dos mil soldados imperiales.  Así, ya derrotados, el 10 de febrero los salvadoreños juraron fidelidad al Imperio Mexicano y las últimas tropas rebeldes se rindieron el 21 de febrero. Pero la situación del Imperio en las provincias de Nicaragua y Costa Rica empezó a flaquear, y en el mismo México el emperador fue derrocado.

El 1 de julio de 1823 el Congreso Centroamericano declaró la Independencia absoluta del Imperio Mexicano, aunque Chiapas quedó anexada a México en esa fecha y las provincias centraomericanas inciaron una gradual Guerra interna que se prolongó hasta 1852.  Filísola regresó a México con la mayoría de sus hombres, pero entre los que se quedaron en Guatemala estuvo el general Agustín Guzmán, quien se quedó viviendo en Quetzaltenango y luego sería uno de los heroes del Estado de Los Altos.

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9 de febrero de 1898: tras el asesinato del presidente José María Reina Barrios se inicia la larga presidencia del licenciado Manuel Estrada Cabrera

El general presidente José María Reina Barrios y sus Ministros de Estado.  El licenciado Manuel Estrada Cabrera aparece a la izquiera del presidente, ya que era el Ministro de Gobernación. Imagen tomada de La Ilustración Guatemalteca.

La muerte sorprendió al general José María Reina Barrios a las 8 de la noche del 8 de febrero de 1898, cuando regresaba al Palacio Presidencial luego de visitar a una de sus amantes.  En el palacio había quedado Algerie Benton de Reina, su esposa, encinta de varios meses pero con quien ya no tenia intimidad al punto que la hija que esperaba la Primera Dama era del general Salvador Toledo.

 

El asesinato desencadenó una serie de violentos acontecimientos que causaron la zozobra de los habitantes de la Ciudad de Guatemala.  Pero hubo un personaje que tomó la iniciativa y se dirigió de inmediato a donde estaban los Ministros de Estado reunidos para decidir a quien le correspondía la presidencia interina; este personaje era el primer designado a la presidencia, licenciado Manuel Estrada Cabrera.

Don Manuel acababa de regresar de su exilio en Costa Rica, a donde había sido enviado tras ser destituido como ministro de Gobernación de Reina Barrios por haber desobedecido la orden de no fusilar al ciudadano quetzalteco Juan Aparicio.  Pero la Asamblea no le había quitado su nombramiento como Primer Designado a la Presidencia y por ello, se presentó ante los ministros de Reina Barrios que no se podían poner de acuerdo y les dijo: “¡Vengo a hacerme cargo de la presidencia interina, porque a mí me corresponde!”

Los ministros, estupefactos solo atinaron a decirle que esperara afuera del salón a ver qué decidían.  Estrada Cabrera se sentó en un sillón sin moverse porque sabía que solamente dos cosas podían pasar: que lo mataran o que lo nombraran presidente interino.  Al final, uno a uno los ministros fueron retirándose mirándolo con desprecio, pero accedieron a nombrarlo presidente interino.

Eran las primeras horas del 9 de febrero de 1898, y se iniciaba así una de las presidencias más prolongadas y totalitarias de la historia de Guatemala y que no terminó sino hasta el 14 de abril de 1920.

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7 de febrero de 1786: nace el militar y diplomático conservador guatemalteco Antonio José de Irisarri, quien fue héroe de la independencia de Chile

Retrato del coronel Antonio José de Irisarri cuando era embajador de Guatemala ante el gobierno de los Estados Unidos.

Antonio José de Irisarri nació en la recién fundada ciudad en 1786, y estudió en la escuela pública de los hermanos Betlemitas, la cual se limitaba al aprendizaje del catolicismo, la gramática y a las cuatro operaciones básicas de la aritmética.​ Posteriromente aprendió geometría, astronomía y latín en la escuela, y un profesor de origen español le enseño los fundamentos de inglés, italiano y francés.

 

Tras la muerte de su padre en 1805, recibió una cuantiosa herencia que incluyó su propio barco con el que partió hacia México en 1806 para resolver asuntos pendientes de su padre.​ Fue interceptado por un buque pirata inglés que le robó el cargamento y lo hizo prisionero, pero pudo regresar a Guatemala cuando varios de los piratas fueron capturados e hicieron un intercambio de prisioneros con las autoridades españolas.

Nuevamente emprendió el viaje a México, esta vez por tierra, en donde se relacionó con las principales autoridades españoles de la localidad, quienes lo ayudaron a resolver los trámites judiciales y a obtener una ganancia de trescientos mil pesos.  Tras regresar a Guatemala emprendió un nuevo viaje, esta vez a Lima, en donde estuvo ocho meses y nuevamente tuvo la oportunidad de relacionarse con las principales autoridades españolas. Luego pasó a Chile, en donde vivían numerosos familiars suyos y se casó con su prima María Mercedes de Trucíos y Larraín en 1809.

En 1811 fue regidor del cabildo de Santiago de Chile y participó activamente en el movimiento independentista, escribiendo artículos bajo varios pseudónimos en los periódicos locales.​ También tuvo varios puestos públicos y en 1814 debió asumir interinamente el puesto de director supremo de la Nación ante el retraso de la llegada de Francisco de la Lastra. Fue uno de los gestores del tratado de Lircay de 1814 entre realistas y patriotas a fines de la Patria Vieja.

Fue deportado a Mendoza (Argentina) tras el triunfo de los realistas,​ y tras pasar por Buenos Aires, partió a Londres en 1815.​ Regresó a Chile en 1818, haciéndose cargo de la cartera de Relaciones Exteriores del gobierno de Bernardo O’Higgins cuando éste ya había logrado asegurar la independencia chilena.

En 1822, estando de embajador de Chile en Londres, invitó a su amigo personal Andrés Bello para que ocupara el cargo de secretario de la embajada con un sueldo de dos mil pesos anuales. También abogó porque se realizaran inversiones inglesas en Centroamérica, consiguiendo en 1825 que se establecieran empresas que él mismo iba a dirigir, pero que no se lograron establecer porque la respuesta de la Federación Centroamericana arribó hasta en febrero de 1826, y para entonces la situación financiera en Inglaterra era desfavorable y esto lo llevó a la ruina.

Abandonó Londres para regresar a Centroamérica, la cual se encontraba en medio de la Guerra Civil entre criollos liberales y conservadores.​ Se unió al partido conservador que a la sazón ostentaba el poder del Estado de Guatemala por intermedio de Mariano de Aycinena y Piñol; fundó el periódico El Guatemalteco para apoyar al gobierno y fue comandante general del Estado, y segundo jefe de una división que fue enviada a la frontera con El Salvador.

El 20 de octubre de 1828, cuando la guerra civil estaba en su apogeo, el gobierno de Aycinena lo nombre Ministro de la Guerra, con el grado de coronel, para que restableciera la disciplina en las filas del ejército guatemalteco.​ Pero tras la derrota del ejército guatemalteco por las fuerzas invasoras del general Francisco Morazán, Irisarri fue hecho prisionero y solo se salvó de morir cuando un soldado abogó por su persona; fue enviado a pie hasta San Salvador atado de brazos, en donde permaneció preso por nueve meses.

El 4 de junio de 1829 el gobierno de Morazán expidió una ley por la que se le imponía la pena de muerte a todos los miembros de la familia Aycinena que habían participado en el gobierno conservador de Guatemala —incluyendo a Irisarri— previo que devolvieron al erario los sueldos de sus tres años de trabajo y la confiscación de todos sus bienes.​ Irisarri logró escapar de la cárcel salvadoreña el 7 de enero de 1830 y se embarcó en Acajutla hacia Guayaquil, en Ecuador, en donde empezaría una nueva etapa en su vida.

BIBLIOGRAFIA: