20 de agosto de 1951: se publica el primer número de “Prensa Libre”

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Estadio “de la Revolución” inaugurada en 1950 para los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Actualmente es el estadio “Doroteo Guamuch Flores”. Allí tomó posesión el coronel Jacobo Arbenz Guzmán (inserto) en 1951. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

A finales del gobierno del Dr. Juan José Arévalo, el propietario y fundador del periódico “Nuestro Diario“, el licenciado e historiador Federico Hernández de León, ya no podía mantener su publicación y tuvo que venderlo a un grupo político que intentó utilizar el diario para apoyar la campaña del entonces Ministro de la Defensa, coronel Jacobo Arbenz Guzmán;1 pero el director del periódico, Pedro Julio García, no aceptó las presiones políticas sobre el diario y fue despedido.2  Por mostrar su solidaridad con el director destituido, también fueron despedidos el jefe de redacción, periodista Alvaro Contreras Vélez, y los periodistas Mario Sandoval Figueroa y Salvador Girón Collier, entre otros.2

Los periodistas se unieron a Isodoro Zarco, quien era colaborador de “Nuestro Diario” y a Alfonso Rodríguez Muñoz, propietario de la imprenta Iberia, para crear un nuevo periódico.  Con un total de nueve mil quetzales iniciaron labores el 20 de agosto de 1951, publicando 3,500 ejemplares de su primer número de ocho páginas en formato tabloide en la imprenta Iberia.3 Como nota curiosas, es importante destacar que el personal de la primera época de Prensa Libre incluía al periodista Jorge Palmieri como cronista de espectáculos; y es curioso porque Palmieri era amigo de la familia Arbenz e incluso tuvo un romance con Arabella, una de las hijas del presidente, cuando ésta vivía en México después del exilio de su familia en 1954.4

En su primer número, el nuevo periódico adoptó el lema “por un periodismo independiente, honrado y digno“,3 además de una actitud desafiante ante el socialismo del gobierno del Dr. Arévalo y de su sucesor, el coronel Arbenz Guzmán.2 De hecho, uno sus primeros anunciantes fue la United Fruit Company, férrea enemiga del régimen arbencista.2

Las primeras noticias publicadas por el nuevo vespertino, que costaba cinco centavos en esa época, incluyeron las siguientes:5

  1. El titular fue que aumentaba el consumo de drogas en Guatemala. Esta noticia indicaba que había un aumento en el tráfico de estupefacientes, en especial de la marihuana, y que crecía por las fronteras con México y El Salvador, además de los puertos de Puerto Barrios y Livingston, junto con la producción ilegal en la región de la Costa Sur y en el altiplano del centro del país.  De acuerdo a lo informado por Prensa Libre, las drogas eran transportadas a través del río Suchiate en cayucos desde México, y luego eran trasladadas a Malacatán, en el departamento de San Marcos envueltos como cigarrillos que eran vendidos a jóvenes estudiantes.
  2. La capital no tenía suficiente agua y se iba a construir un acueducto con fuentes naturales que sería introducido por Mixco con financiamiento del Instituto de Fomento de la Producción (INFOP), ente que fue creado por el gobierno de Arévalo para que la actividad productiva privada también apoyaya la inversión y la obra pública.  Se esperaba que en tres meses la Ciudad de Guatemala dispusiera de 5,000 pajas de agua adicionales.
  3. La propaganda que iba a hacer el gobierno con la construcción de la carretera al Atlántico.  Este proyecto, que fue uno de los cuatro pilares del gobierno arbencista contra los monopolios estadounidenses en el país, fue criticado por el llamado del gobierno para que los guatemaltecos contribuyeran con sus aportes. En cada municipio se instaló una alcancía para dichos aportes, además de establecer comités locales a cargo de kermeses, veladas, y rifas para recaudar fondos, porque la obra era en beneficio para todos pero requería “mucho dinero“.  Esta campaña nacionalista de propaganda iba a iniciar el 15 de septiembre, de acuerdo a la Secretaría de Propaganda y Divulgación de la Presidencia y todo sería administrado por un comité central en la Ciudad de Guatemala, ya que el gobierno no quería incurrir en préstamo alguno para semejante obra.
  4. Nota policiaca: se informó de cuatro capturados por la Guardia Civil acusados de contrabando en las aduanas.  Dicha guardia, creada por la Junta Revolucionaria de Gobierno en 1944 estaba a cargo de la seguridad ciudadana, y de realizar delicadqas tareas de espionaje y, hacia el final del gobierno en 1954, de represión contra sospechosos de ser miembros del Movimiento de Liberación Nacional.6

También desde el inicio aparecieron las columnas de opinión “Cacto” y “Claraboya” de Alvaro Contreras Vélez y Mario Sandoval Figueroa, respectivamente.7 De hecho, la columna de Contreras Vélez (que continuó publicando en el diario hasta su muerte en 2005) manifestaba su preocupación por la crisis económica que afectaba al país, por el alza del costo de la vida y por ciertas actividades gubernamentales que consideraba como “rojas” o comunistas” ya que, de acuerdo a Contreras Vélez, “provocaban temor en los empresarios y detenían el emprendimiento“.  Y también criticaba al gobierno, diciendo que “faltan brazos, falta voluntad, falta organizar la vida administrativa en lugar de perder el tiempo en intrigas o pasteleos políticos y ambiciosos. En otras palabras: trabajo en lugar de tanta verborrea“.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. De León Dardón, Diana Victoria (2005). Estudio comparativo del uso de la infografía en la notica de sucesos de los matutinos Prensa Libre y Nuestro Diario. Guatemala: Universidad de San Carlos. Facultad de Ciencias de la Comunicación. p. 38.
  2. FindGlocal (s.f.) Prensa Libre. Guatemala.
  3. De León Dardón, Estudio comparativo del uso de la infografía, p.: 39.
  4. Palmieri, Jorge (2007). «Arabella Arbenz Vilanova»Blog de Jorge Palmieri. Archivado desde el original el 16 de enero de 2015.
  5. Galicia, Néstor (20 de agosto de 2019).  Estas eran las noticias que impactaron hace 68 años. Guatemala: Prensa Libre.
  6. Hemoroteca PL (18 de agosto de 2017). Las “otras noticias” del 20 de agosto de 1951.  Guatemala: Prensa Libre.
  7. Galicia, Néstor (3 de enero de 2016). Hito periodístico en 1951: Nace Prensa Libre. Guatemala: Prensa Libre.

5 de julio de 1920: el presidente Carlos Herrera compra en cincuenta mil dólares la renuncia del Ministro de Hacienda Adrián Vidaurre, un importante líder cabrerista

 

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Principales colaboradores del presidente Carlos Herrera en 1920; el licenciado Adrián Vidaurre aparece en primera fila la derecha del presidente.  En el recuadro, uno de los recibos que firmara Vidaurre por cincuenta mil dólares sin especificar justificación alguna.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y Nuestro Diario.

El licenciado Adrián Vidaurre, ex-Auditor de Guerra y diputado ante la Asamblea Legislativa, fue el principal líder del cabrerismo que negoció con los conservadores del Partido Unionista la caída del presidente liberal Manuel Estrada Cabrera en 1920 y dejar en su lugar al ciudadano Carlos Herrera, un rico productor de azúcar que hasta entonces había tenido un papel mínimo en la política nacional, aunque había diputado por Santa Lucía Cotzumalguapa, por muchos años. A cambio de su colaboración, a Vidaurre le fue entregado el puesto de Ministerio de Hacienda, además de otros tres ministerios para diputados cabreristas.1,2

Vidaurre era originario del departamento del Petén, del que fue Jefe Político durante el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas,  y durante el gobierno de Estrada Cabrera, en su calidad de Auditor de Guerra estuvo a cargo de la persecución de los autores del atentado de La Bomba y de Los Cadetes, las cuales pueden considerarse como ejemplos de creación de causas falsas contra supuestos involucrados.1,2  De hecho, Miguel Angel Asturias se basó en Vidaurre para el persona del Auditor de Guerra en su novela “El señor Presidente“.3

Ya en el gobierno, Herrera mostraba por Vidaurre una deferencia especial, considerando que éste tenía mucho de estadista, dado que había sido uno de los principales colaboradores del licenciado Estrada Cabrera durante su largo gobierno.  Y esto lo aprovechó Vidaurre para estar todo el tiempo posible con el nuevo presidente, y evitar así que los “cachurecos” conservadores del Partido Unionista lo controlaran.2

Los unionistas se dieron cuenta pero no podían hacer nada.  Pero el 5 de julio de 1920 la situación cambió. Durante una manifestación unionista en la que se exigía justicia pronta contra ex-cabreristas, los ánimos se exaltaron a tal punto, que el ministro de la Guerra, el líder unionista conservador Emilio Escamilla Hegel, tuvo que dar vuelta a unas ametralladoras para que no atacaran a los manifetantes cuando éstos vociferaban frente a la casa presidencial.  Tras esto, Escamilla y el líder unionista José Azmitiaconvencieron a los manifestantes a reunirse en la casa del partido (que era propiedad de Escamilla) y allí, tras varias horas de discusiones, el elemento obrero pidió a gritos que saliera Vidaurre del gobierno; entonces, una comisión de los unionistas fue a visitar al presidente a solicitarle que le pidiera la renuncia al ministro de Hacienda, pero el presidente se negó en repetidas ocasiones.3-5

Mientras estaba todavía la delegación unionista, llegó Vidaurre junto con el Presidente del Poder Judicial, José Beteta, ambos en estados de ebriedad, y al enterarse del motivo de la reunión montó en cólera. Vidaurre, borracho como estaba, empezó a insultar al presidente, a los unionistas y al Ministro de la Guerra, Emilio Escamilla, con todo tipo de improperios, sin importarle que estuvieran también presentes el ministro de Relaciones Exteriores, el subsecretario de Relaciones, el Ministro de México, el primer Designado y el periodista Federico Hernández de León, director de “Nuestro Diario“.3-5

De acuerdo a Escamilla, Vidaurre exclamó colérico y entre insultos soeces lo siguiente: “No, yo no volveré al ministerio si usted no me llama por un acuerdo gubernativo en el que, además, se me darán todas las satisfacciones del caso por las ofensas recibidas. Ya no hay principio de autoridad.  Ya el pueblo hace lo que le da la gana. Atenta contra altos funcionarios del gobierno sin castigo alguno.  Por allí andaba huyendo el Presidente del Poder Judicial por los cercos de chichicaste.  Y cuando el jefe de la Plana Mayor, en cumplimiento de su deber, les quiere parar los pies, el propio ministro de la Guerra les quita las ametralladoras.  No, yo no vuelvo si no me llaman por un acuerdo dándome todas las satisfacciones del caso.”3

Todos los asistentes guardaban un profundo silencio.  El presidente solamente atinó a pasarse el índice por el ojo derecho, murmurando algunas palabras.  Nadie entendía cómo una persona tan odiada e impopular como Vidaurre pretendía imponerse de aquella manera al presidente de la República.4-6

Aquel fue el final de la reunión, pero más tarde, ese mismo día, Vidaurre regresó más calmado a la casa presidencial a pedir a Herrera que le diera una concesión por cien mil árboles de caoba en El Petén a cambio de su renuncia.  Cuando Herrera se negó, le pidió entonces cien mil dólares a cambio de la mencionada renuncia.  Finalmente, tras regatear un poco, Herrera accedió a darle cincuenta mil dólares al ahora exministro, sin saber exactamente de donde sacarlos.5,6

Al día siguiente, Herrera llamó de urgencia al ministro Escamilla y le leyó la carta en que aceptaba la renuncia de Vidaurre, en forma corta y clara.  Tras leerla a Escamilla, éste estuvo de acuerdo pues el presidente Herrera todavía no había sido electo oficialmente y solamente servía en calidad de presidente interino. Poco después, Vidaurre fue enviado a Cuba como ministro plenipotenciario, con todos los gastos de viaje pagados y un sueldo de 1000 dólares mensuales.2

No era la primera vez que Vidaurre recibía cincuenta mil dólares del gobierno de Herrera.  El 11 de abril de 1920, cuando ya era presidente Herrera pero todavía estaba peleando desde “La Palma” el licenciado Estrada Cabrera, Vidaurre firmó un recibo al licenciado Alberto Mencos, ministro de Fomento en ese momento, en los siguientes términos y sin detallar el motivo de la entrega:

He recibido del Sr. Ministro de Fomento, don Alberto Mencos, 48,000 cuarenta y ocho mil dólares, y 40,000 moneda nacional.

Guatemala, 11 de abril de 1920

(f.) A. Vidaurre3


BIBLIOGRAFIA:

  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Montúfar, Rafael (1923) “Caída de una tiranía“. Guatemala: Sánchez y de Guise.
  • Asturias, Miguel Ángel (2000). Martin, Gerald, ed. El señor presidente. Universidad de Costa Rica. p. 1088. ISBN 9788489666511.
  • Asturias Morales, A. (29 de julio de 1930) “La Lámpara de Aladino” Guatemala: Nuestro Diario
  • Escamilla, Emilio (27 de agosto de 1930) “Una carta del señor Emilio Escamilla”. Guatemala: Nuestro Diario
  • Hernández de León, Federico (19 de julio de 1930) “La actuación política de don Carlos Herrera”. VI Guatemala: Nuestro Diario.

26 de octubre de 1938: el periódico “Nuestro Diario” pone en duda que la obra “Semilla de Mostaza” haya sido escrita por Elisa Hall de Asturias

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Durante el gobierno del general Jorge Ubico, al igual que en el de los otros dictadores liberales que le precedieron, no había libertad de expresión ni de prensa.  Por ello, una discusión de temas políticos estaba totalmente prohibida y por eso, cuando la escritora Elisa Hall de Asturias presentó su obra “Semilla de Mostaza” ante los miembros de la Academia Guatemalteca de la Lengua, los periodistas de la época recibieron de buena gana que hubiera una discusión literaria al respecto.

Desafortunadamente para la autora, la discusión giró en torno a quien fue el verdadero autor de la novela.

La señora Hall de Asturias provenía de una de las familias más acaudaladas del país, descendiente de William Hall, el primer vice-cónsul de Inglaterra en Guatemala.  Además, estaba casada con José Luis Asturias Tejada, quien era hijo de los esposos Antonio Asturias Asturias y de Elisa Tejada Asturias de Asturias.  Entre sus familiares se encontraban:

  • Guillermo Francisco Hall Avilés, su padre: hijo del famoso poeta y concertista de piano Eduardo Hall. Hall Avilés fue miembro fundador de la Academia Guatemalteca de la Lengua.
  • Francisco Fernández Hall, su primo: era escritor y poeta.
  • Máximo Soto Hall, su primo: escritor, poeta e ideólogo del gobierno de licenciado Manuel Estrada Cabrera.  Era medio hermano de Marco Aurelio Soto, quien fue presidente de Honduras después de ser ministro de J. Rufino Barrios.

Durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, Guillermo Hall Avilés era presidente del Banco Agrícola Hipotecario, cuando el presidente envió a su colaborador Antonio Macías del Real para pedirle que colaborara con un plan del gobierno para colocar a un gerente que pudiera manejar a su antojo Estrada Cabrera y así poder hacer emisiones ilimitadas de billetes y préstamos favorables al gobierno.  Como Hall Avilés se negó, fue perseguido y terminó preso en la Penitenciaría Central, mientras que su esposa fue enviada a la Casa de Recogidas.   Hall y su esposa entraron y salieron de prisión varias veces entre 1904 y 1906 y optaron por salir al exilio a El Salvador, llevándose con ellos a su hija Elisa.  Fue hasta después de la caída del presidente Estrada Cabrera en 1920 que la familia Hall retornó a Guatemala, ya cuando Elisa contaba 18 años de edad.

Poseedora de una gran inteligencia y educación, y teniendo acceso a la vasta bibioteca de su suegro, emprendió la tarea de escribir “Semilla de Mostaza“, empezando en 1937. Su padre su hermano la ayudaron a hacer la transcripción a máquina de la obra, y luego la llevaron a presentarla ante sus colegas de la Academia.  Todos quedaron gratamente sorprendidos por la calidad de la novela histórica, que relataba en primera persona las viscisitudes de la vida de Sancho Alvarez de Asturias, el primer miembro de la familia que emigró a América en 1666.

Como la novela estaba escrita en español antiguo, pronto surgió la duda de la autoría y hubo quienes la acusaron de plagio y de simplemente haber copiado un manuscrito original del propio Sancho. Además concluyeron que “no podía una autora, mujer y desconocida, haber escrito aquella obra monumental“.  Y es que en aquellos años, la educación de las damas estaba muy limitada y el machismo muy enraizado en la sociedad, que no podía aceptar que una mujer fuera tan inteligente, a pesar de provenir de una de las familias más privilegiadas del país.

Aunque la polémica pronto pasó de estar enfocada en la autoría de la novela a convertirse en simples ataques personales entre los eruditos que publicaban artículos a favor y en contra de la señora Hall de Asturias solamente para demostrar su propia competencia literaria, aquél fue un golpe muy duro para la escritora.  Aunque respondió a las críticas publicando “Mostaza” en octubre de 1939 a manera de demostrar sus cualidades literarias.

En “Mostaza” continúa de la narración de las memorias de don Sancho, y describe en forma magistral a quienes dudaron de su capacidad de escritora en innumerables aventuras acaecidas en Santiago de los Caballeros de Goathemala, cargadas de una picardía, de un humor y de un ingenio que contrastan con la seriedad y solemnidad de los capítulos dedicados a los funerales del santo Hermano Pedro, que fuera contemporáneo de don Sancho. Quienes la atacaban ya no dijeron que esta obra no era de ella, sino simplemente que era “de inferior calidad que la original“; sus defensores, por su parte, satisfechos de ver retratados a quienes conocían de los contrarios, fueron bajando la guardia; y así, el debate se fue diluyendo.

En 1977 el estudiante de Letras Orlando Falla Lacayo realizó un estudio de “Semilla de Mostaza” para demostrar la autoría del mismo, y no llegó a una conclusión definitiva al respecto.  Al enterarse Hall de Asturias de las conclusiones de Falla, se obsesionó con demostrar que ella era en realidad la autora de la novela, aunque había dejado de escribir a raíz de la polémica.  Aquella obsesión duró hasta su muerte, acaecida el 20 de mayo de 1982 en la Ciudad de Guatemala.


BIBLIOGRAFIA: