28 de mayo de 1924: publican artículo racista contra el indígena guatemalteco

En una de sus columnas diarias llamada «El capítulo de las Efemérides», el renombrado periodista Federico Hernández de León escribe un artículo cargado de racismo hacia los indígenas guatemaltecos.

Una procesión indígena de principios del siglo XX. Fotografía de Alberto G. Valveavellano. En el recuadro: el periodista Federico Hernández de León. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y «El Libro de las Efemérides«.

Uno de los principales referentes de HoyHistoriaGT es el trabajo del licenciado Federico Hernández de León, quien en sus obras de «El libro de las Efemérides» y «Viajes presidenciales» dejó plasmados en una forma bastante imparcial, amena y muy bien documentada muchas anécdotas y hechos históricos de Guatemala y de Centroamérica.

Sin embargo, en su artículo del 28 de mayo de 1924, llamando «1582 – Una real orden en favor de los indios» —publicado en la primera página de su influyente periódico «Nuestro Diario«— dejó en claro su posición racista y radical hacia el indígena guatemalteco, a pesar de que él mismo reconociera ser mestizo con sangre k’iche’ en otro de sus numerosos artículos.

Reproducimos a continuación aquel infame artículo por su importancia histórica, dado que muestra el pensamiento ladino de la Guatemala de la década de 1920, representado por uno de los principales directores de los periódicos de la época, como lo era «Nuestro Diario.» Hemos respetado la redacción original y queremos dejar en claro que el punto de vista presentado en el artículo es el del licenciado Hernández de León y no el de HoyHistoriaGT:1

Tengo que confesar, entre los innúmeros pecados que pesan sobre mi conciencia, el pecado de no tragar al indio en ninguna forma; a mí el indio me revienta.Nota a Y es que, al indio, sólo lo alcanzo a ver en su condición obstaculizadora, como un estorbo para la vida activa de la sociedad.Nota b El indio presenta tres aspectos: el de haragán permanente y consentido, el de trabajador rural y el de soldado.

El primero es el más generalizado. El indio es haragán por naturaleza y porque así se le tolera. El indio de las zonas templadas siemre su cuerda de milpa: la calza, la cosecha, vende una parte y la otra se la reserva para su personal consumo; y se pasa el resto del año como si no hubiera más mundo que la compañera, a quien le hace el flaco servicio de embarazarla cada nueve meses. Por fortuna, de cada diez hijos se le mueren ocho.Nota c

Las tierras comunales de los indios, son los más cómodos amparos para fomentar la existencia de esa clase de indios. El esfuerzo que supone la siembra y cosecha de su milpa, es un esfuerzo mínimo, en una cantidad de tiempo, mínimo también. Su vestimenta es primitiva y la habitación lo mismo. No tiene necesidades y se conforma con la satisfacción de los instintos animales. Si todos esos indios, que viven encuevados, se pusieran en servicio en los campos, es posible que no anduviéramos tan desastrados en materia de agricultura. El día que una inmigración de trabajadores europeos desplace a tanto indio retardatario, podremos cantar un himno de triunfo y alegría.Nota d

El trabajador rural, que se lleva a las fincas por razón de mandamientos o por su calidad de colono, es también haragán dentro del desarrollo de sus energía. El trabajo de diez indios, equivale al de un solo trabajador apto. Un finquero moviliza un mil mozos y, positivamente, lo que hace es mover cien. Y en los casos de emergencia, en los momentos en que el tiempo es factor resolutivo de problemas inmediatos, el indio llega a obstaculizar la obra urgente con su procedimiento tardo y deficiente.Nota e

El tercer indio, el indio soldado, conocido por el breve nombre de cuque, es el peor de todos. A la hora de la guerra efectiva, sirve de carne de cañón; y en los día de paz, de sostén de tiranías y agente de violencias. El indio soldado es abusivo y cruel. En tiempo de Estrada Cabrera se empleaba a los cabos para aplicar los azotes a los condenados. El indio, ante la carne blanca de los martirizados, sentía una positiva voluptuosidad y dejaba car los golpes con toda la fuerza de su brazo, poniendo cara de complacencia al ver saltar la sangre. El indio soldado como guarda de custodia, es riguroso, duro de entrañas, ventativo e intransigente. Un cuque con mando, es algo de amarrarse los pantalones. Ahora, cuando asciende en la escala jerárquica, es la de plantarse las botas…Nota f

En esas cuestiones tengo que confesar mis prejuicios. Cuando veo tantas personas y tan buenas, desde fray Bartolomé de las Casas y don Alonso de Maldonado, hasta el general Reyna Barrios y Leonardo Lara, empeñados en la defensa de los indios, vacilo en mi propio criterio y estoy por creer que cometo una grande injusticia, al juzgar a los indios como los juzgo. Pero cuando reconsidero mis maneras de ver personales y me asaltan los argumentos reforzadores, no puedo menos que mantenerme en mis trece y desar con todo mi corazón que haya una peste de indios, de la cual no quede uno, ni para muestra.

Es posible que hubiera sido mejor que se acabara con ellos. En la América, las nacionalidades más fuertes, más dignas, más democráticas y más avanzadaqs, son aquellas en que no hay indios. En cambio, en donde los indios quedan en mayoría, son pueblos sin redención posible: tal como pasa en Bolivia y en Guatemala.Notag

¡Qué mejor estaríamos sin abogados indios, ni indios del campo, ni cuques en general! Si los encomenderos hubieran acabado con los indios, a estas horas Guatemala fuera una nación libre, soberana e independiente. Y a la fecha, por culpa de los indios, no lo es a las cabales.1


NOTAS:

  • a. Nótese que Hernández de León utiliza el vocablo «indio» en vez de «indígena» ya que así era como se les llamaba hasta la última década del siglo XX.
  • b. Para los liberales como Hernández de León, la sociedad guatemalteca era únicamente la de los ladinos de la ciudad de Guatemala y de los principales centros urbanos del país. Incluso consideraban que los ciudadanos eran solamente los de descendecia europea.2
  • c. En este duro párrafo, Hernández de León resume la perspectiva de su época sobre los indígenas, especialmente en el deseo de que todos desaparecieran y fueran sustituidos por una «raza superior«. Este anhelo liberal por «mejorar la raza» explica por qué en la sociedad guatemalteca del siglo XXI los miembros de la élite ya no tienen apellidos españoles, sino apellidos alemanes, italianos y belgas.
  • d. Hernández de León indica que los indígenas trabajaban lo mínimo necesario en sus tierras comunales. Sin embargo, olvida mencionar que dichas tierras comunales desaparecieron con la llegada de la Reforma Liberal en 1871, la cual emitió leyes por medio de las cuales se expropiaron legalmente aquellas tierras comunales para convertirlas en fincas cafetaleras.3
  • e. La motivación de la Reforma Liberal fue la de utilizar a los indígenas como mano de obra para las fincas cafetaleras, ya que ésta necesitan una considerable cantidad de empleados para cosechar el grano. De esta forma, se establecieron las leyes de vialidad,4 de vagancia5 y el reglamento de jornaleros6 para obligar a los indígenas a trabajar en las fincas cafetaleras, y se incluyeron mecanismos por medio de los cuales se mantuvo a éstos en calidad prácticamente de esclavos; por ejemplo, pago con monedas que solamente se podían usar en la finca, uso de comisariatos con precios arbitrarios, y deudas que eran heredadas a los hijos. Es lógico que los indígenas no estuvieran motivados para trabajar en tierras que antes les pertenecían y que les fueron arrebatadas por medios con apariencia de legalidad.
  • f. Si bien los indígenas eran soldados, no era por su gusto. Hernández de León olvidó que existían leyes de reclutamientos forzoso de las que solamente los miembros pudientes de la sociedad podían eximirse mediante el pago de una multa.7 Por otro lado, acusa a los indígenas de resentidos sociales al mismo tiempo que les desea la muerte, ya que Hernández De León sufrió torturas a manos de indígenas en la Penitenciaría Central durante el gobierno de licenciado Manuel Estrada Cabrera.
  • g. Aquí acusa directamente a los indígenas de ser los responsables del atraso del país, ignorando que el papel que tuvieron las guerras civiles de los criollos liberales y conservadores, y la injerencia de los ingleses en el siglo XIX para evitar que se formara una nación centroamericana fuerte, situaciones que él mismo había documentado en su columna diaria de efemérides.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 355-359.
  2. Fuentes Oliva, Regina (4 de junio de 2009). Una aproximación al ambiente intelectual guatemalteco de la Reforma Liberal, a través de la sociedad Literaria El Porvenir«. En Boletín AFHEC. (41) Guatemala: Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.
  3. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 3-6.
  4. — (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 304-306.
  5. — (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 201-204.
  6. Ibid., pp. 69-73.
  7. García Vetorazzi, María Victoria (2010) Acción subalterna, desigualdades socioespaciales y modernización. La formación de actores y circuitos del comercio indígena en Guatemala, siglos XIX y XX. Louvain-la-Neuve: Université Catholique de Louvian, École des sciences politiques et sociales. p. 196.
  8. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32-35.

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30 de marzo de 1944: declaran a Antigua Guatemala como Monumento Nacional

Por sugerencia del arquitecto Verle L. Annis y el apoyo del embajador de Estados Unidos, Boaz W. Long, se emite un decreto legislativo declarando Antigua Guatemala como Monumental Nacional.

30marzo1944
El convento abandonado de la Escuela de Cristo en la Antigua Guatemala en la década de 1920. En ese estado se encontraba la mayoría de edificios en la ciudad antes de que la ciudad fuera declarada Monumento Nacional. En el recuadro: el general Jorge Ubico, presidente de Guatemala de 1931 a 1944. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras siglos de abandono, la ciudad de Antigua Guatemala finalmente fue reconocida como Monumento Nacional por el gobierno del general Jorge Ubico, luego de un extenso estudio sobre la misma que fue realizado por el arquitecto Verle L. Annis, quien fue patrocinado por el entonces embajador de los Estados Unidos Boaz W. Long. Aquel estudio fue publicado en la «Revista de Guatemala» el 1 de septiembre de 1945.1

En vista del estudio de Annis y con base a las sugerencias del embajador Long, la Asamblea Legislativa emitió el siguiente Decreto:2

Decreto Número 2772

La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala,

Considerando: que la Ciudad de Antigua Guatemala contiene edificios públicos y privados, calles y plazas de inestimable valor histórico y arquitectónico;

Considerando: que dicha ciudad fue durante más de dos siglos la sede principal de las autoridades de la Capitanía General de Guatemala, y una de las ciudades más famosas y de mayor importancia del Nuevo Mundo, en los primeros años de la Colonia;

Considerando: que Guatemala, de acuerdo con las Resoluciones XIII y XIV de las conferencias interamericanas celebradas en Montevideo en 1933 y en Lima en 1938, y en cumplimiento de las estipulaciones del Tratado general interamericano sobre la protección de instituciones artísticas y científicas y monumentos históricos, suscrito en Washington por el Gobierno de Guatemala, con fecha 15 de abril de 1935.

Por tanto: con base en lo que dispone el artículo 28 de la Constitución de la República, decreta:

Artículo 1°.— Se declara Monumento Nacional la ciudad de la Antigua Guatemala

Artículo 2°.— Todo lo relativo a su conservación, restauración y nuevas construcciones, queda bajo la protección, cuidado y vigilancia del Ejecutivo.

Artículo 3°.— Se fija un plazo máximo de tres años para cambiar por tejas de barro el techo de los edificios que lo tengan de láminas de metal; y se sustituan por aleros volados, del mismo estilo de los primitivamente construidos, los pasamanos o antepechos que no correspondan a la estructura original.

Artículo 4°.— Un Comité presidido por el Intendente municipal de la ciudad de la Antigua e integrado por un arquitecto especializado en construcciones coloniales y tres vecinos de la ciudad, todos de nombramiento del Ejecutivo, tendrá a su cargo la autorización de los trabajos que las autoridades locales o los particulares se propongan llevar a cabo para conservar, restaurar o modificar los edificios, calles y plazas comprendidos dentro del perímetro urbano, así como para las nuevas construcciones.

Artículo 5°.— Queda autorizado el Ejecutivo para que emita los reglamentos, dicte las disposiciones que conduzcan al mejor resultado de lo dispuesto y de facilidades a fin de que se introduzcan las modificaciones que repongan a su estilo primitivo los edificos que hayan sufrido alteración en su estructura.

Artículo 6°.— Las infracciones a lo dispuesto en este Decreto, serán penadas conforme las leyes y reglamentos que se dicten por el Ejecutivo.

Artículo 7°.— Este Decreto entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial.Nota a

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Guatemala, el treinta de marzo de mil novecientos cuarenta y cuatro.

Palacio Nacional: Guatemala, treinta y uno de marzo de mil novecientos cuarenta y cuatro. Publíquese y cúmplase.

        • Jorge Ubico
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Educación Pública, J. Antonio Villacorta C.2

BIBLIOGRAFIA:

  1. Méndez, Rosendo P. (1945). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945. LXIII. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 295.
  2. Ibid., p. 294-295.

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18 de mayo de 1936: Ubico establece la Orden del Quetzal

El gobierno del general Jorge Ubico establece la Orden del Quetzal

18mayo1936
Orden del Quetzal en el grado de «Gran Cruz», máximo galardón que otorga la República de Guatemala. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 18 de mayo de 1936 el gobierno del general Jorge Ubico instituyó la Orden del Quetzal, la cual ha sido el máximo galardón que otorga la República de Guatemala desde entonces. El decreto por medio del cual fue creada la condecoración es:1

Decreto Número 2157

La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala,

Considerando: que el Jefe del Estado ha sido objeto, y lo es actualmente, de muy elevadas distinciones por parte de gobiernos de nacionaes amigas, honor que la reciprocidad y la cortesía internacional obligan a corresponder en reconocimiento de importantes servicios prestados a Guatemala;

Considerando: que a la vez se hace también necesario premiar grandes merecimientos adquiridos por ciudadanos guatemaltecos o extranjeros que se hayan senalado por notorios méritos de carácter científico, literario, artístitco o humanitario,

Por tanto, en uso de las facultades que le confiere el inciso 10 del artículo 54 de la Constitución, decreta:

Artículo 1°.— Se instituye la Condecoración denominada Orden del Quetzal, consistente en Banda con Placa, en Placa y una Cruz que, considerada como símbolo de alto honor y de reconocimiento, serán conferidas a los Jefes de Gobiernos de naciones amigas, y a ciudadanos guatemaltecos o extranjeros, por eminentes servicios de orden internacional, por virtudes cívicas acrisoladas o por notorios méritos de carácter científico, literario, artístico o humanitario.

Artículo 2°.— La orden comprenderá tres grados: Gran Cruz, Gran Oficial y Oficial.

Artículo 3°.— La Placa a que se refiere el artículo 1° consistirá en una estrella, de nueve centímetros de diámetro, con treinta y dos picos, de los cuales diez y seis, rematados en una pequeña esfera, serán de oro y sobresaldrán de los otros diez y seis, de plata, rematados en punta.  En el centro, dentro de dos circunferencias concéntricas y sobre campo celeste claro, irá en colores el escudo nacional de guatemala y, en la faja formada por las dos circunferencias indicadas, que será dorada, la leyenda: «Guatemala, al Mérito».  Sobre la circunferencia exterior, y en la parte más alta, descansará un Quetzal, esmaltado con sus colores naturales.

La Cruz indicada en el mismo artículo será pentagonal, de cincuenta milímetros, de oro y de cinco aspas, cada una de éstas, de dos puntas, terminadas en pequeñas esferas. En las separaciones de las aspas aparecerán cinco puntas de lanza de plata, y rodeado por una faja circular, delimitada por dos circunferencias concéntricas, figurará sobre fondo celeste, el escudo nacional de Guatemala, en colores.  En la faja antes dicha irá la leyenda, en negro: «Guatemala al Mérito», y descansando sobre la circunferencia exterior llevará un Quetzal esmaltado, con los colores naturales.  Del centro del aspa superior saldrá un dispositivo de oro en forma de argolla, que se unirá a una armadura del mismo metal, y de  forma trinagular de base dentada, que a su vez irá unida al distintivo de seda de los colores nacionales, de veintiséis milímetros de largo, recogido en su extremo inferior, de cuarenta y dos milímetros de ancho y pendiente en su parte superior, a un broche metálico de forma rectangular y de oro.

Artículo 4°.— Las insignias de Gran Cruz son: una banda de seda, ancha, color celeste, que se llevará de derecha a izquierda y penderá de ella la Cruz que se especifica en el artículo anterior; además, la Placa detallada en el mismo artículo, colocada en el lado izquierdo del pecho.

La insignia de Gran Oficial, es la Placa que se llevará como se acaba de indicar; y la de Oficial, la Cruz.

Artículo 5°.— La Gran Cruz sólo se concederá a jefe de Gobiernos de países extranjeros o a guatemaltecos que hayan prestado eminentes servicios al país; de Gran Oficial, a miembros de Gobiernos extranjeros o a guatemaltecos que tengan o hayan tenido ese carácter.

Artículo 6°.— La concesión de esta Condecoración, en cualquiera de sus grados, corresponde al Presidente de la República a propuesta del Consejo de la Orden.  Dicho funcionario la impondrá por si o por medio de delegación que recaerá en los representantes diplomáticos de la República, excepción hecha del caso en que el Presidente nombre una comisión especial para ese objeto.

Artículo 7°.— El Presidente de la República es de derecho el Jefe Supremo de la Orden y le corresponde en tal concepto la categoría de Gran Cruz.

Artículo 8°.— El Consejo de la orden del Quetzal lo formarán los Secretarios de Estado.

Artículo 9°.— La Secretaría de Relaciones Exteriores queda encargada de dar cumplimiento a las disposiciones de este Decreto, y al efecto reglamentará todo lo concerniente a la Orden del Quetzal.  Llevará un libro de registro donde figuren las concesiones que acuerde el Presidente de la República, extenderá y refrendará los diplomas respectivos, dejando las constancias correspondientes y tendrá a su cargo lo relativo a la Orden creada.

Artículo 10°.— El presente Decreto entrará en vigor desde la fecha de su promulgación en el Diario Oficial.

Pasa al ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Gutaemala, el veintitrés de abril de mil novecientos treinta y seis.

        • L.F. Mendizábal, presidente
        • F. Hernández de León, secretario
        • F. Castellanos B., secretario

Casa del Gobierno: Guatemala, deiz y ocho de mayo del mil novecientos treinta y seis.  

Publíquese y cúmplase. 

        • Jorge Ubico
        • El Secretario de Estado en el Depacho de Hacienda y Crédito Público, encargado del la Secretaría de Relaciones Exteriores, J. González Campo1

En 1973, el gobierno del también general Carlos Arana Osorio modificó los grados en que se otorga la orden, dejándolos de la siguiente forma:2

    • Gran Collar
    • Gran Cruz
    • Gran Oficial: Collar de seda muaré de color celeste con filetes blancos a los bordes, del cual pende la cruz.  Cruz idéntica a la ya descrita.  Placa en forma de estrella, de sesenta milímetros de diámetro, de iguales características que la del Grado anterior.  La cruz superpuesta mide cuarenta y cinco milímetros y los brazos son de oro mate con filetes y contornos bruñidos.
    • Comendador: Collar y ruz de dimensiones y colores idénticos al collar, si placa.
    • Oficial: Listón de seda muaré, de color celeste con filete blanco en los bordes, del cual pende la cruz; rosetón del mismo material, de cuarenta y cinco milímetros de diámetro, realzado en el centro del listón.  Cruz de cuarenta milímetros; anverso y reverso de la misma forma de la ya descrita; oro mate con filetes y contornos brunidos.
    • Caballero: Insignia en un todo a la del Grado anterior, sin llevar rosetón.2

En su historia ha habido polémicas condecoraciones, ya que éstas se han otorgado a personajes que son del aprecio de los gobernantes de turno.  Por un lado, el presidente Ubico la otorgó a Benito Mussolini, el dictador italiano que gobernó a ese país europeo desde 1922 y que lo llevó a la hecatombe de la Segunda Guerra Mundial, aliado con la Alemania Nazi;3 por otro lado, el gobierno socialista de Alvaro Colom la otorgó al líder cubano comunista Fidel Castro.4 Por su parte, los gobiernos militares que gobernaron Guatemala entre 1954 y 1985, otorgaron la condecoración a dictadores militares latinoamericanos como Juan Domingo Perón de Argentina, Alfredo Stroessner de Paraguay y Augusto Pinochet de  Chile.3

Aparte de polémicas también hubo una instancia en que se sospechó que el anhelo de obtener la condecoración fue mortal para un presidente de facto de Guatemala.  Una de las teorías del asesinato del coronel Carlos A. Castillo Armas fue que no le dió la Orden del Quetzal al dictador dominicano, el generalísimo Rafael Leonidas Trujillo, que gobernó a la República Dominica desde 1930 hasta su asesinato en 1961 y quien tenía prácticamente toda las condecoraciones habidas y por haber.  La teoría asume que Trujillo apoyó la invasión liberacionista a Guatemala para derrocar al coronel Jacobo Arbenz en 1954 a cambio de que Castillo Armas le concediera la condecoración guatemalteca, pero que cuando el presidente liberacionista no lo hizo, ordenó su asesinato.5 Esta teoría nunca ha sido demostrada ni desmentida por completo.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Méndez, Rosendo P. (1938).  Recopilación de la Leyes de la República de Guatemala, 1936-1937. LIV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 80-82.
  2. Azurdia Alfaro, Roberto (1976).  Recopilación de la Leyes de la República de Guatemala, 1973-1974. XCIII. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 147-148.
  3. Palma, Claudia (15 de abril de 2015). «Polémica Orden del Quetzal». Prensa Libre.
  4. Radio Rebelde. «Conceden a Fidel Castro La Orden del Quetzal de Guatemala». Radio Rebelde. 17 de febrero de 2009.
  5. Sandoval, Marta (2014). «Tres disparos en una noche lluviosa». Contrapoder. Guatemala. Archivado desde el original el 2 de febrero de 2014.

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