24 de noviembre de 1890: el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas se reserva todos los terrenos baldíos en las orillas de los cuerpos de agua del departamento de Izabal

24noviembre1890
La entrada a Río Dulce en 1887, en un grabado del libro “Guatemala, the Land of Quetzal”.  En el recuadro, retrato oficial del presidente Barrilas que se conserva en el Museo Nacional de Historia.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

A fin de contar con la suficiente infraestructura para uso público en la costa Atlántica, a las orillas de los ríos navegables y del lago de Izabal, el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas emitió el siguiente decreto:

Palacio del Poder Ejecutivo:

Guatemala, 24 de noviembre de 1890:

Considerando:

Que es conveniente que el Estado pueda disponer en las riberas del lago de Izabal, en las márgenes de los ríos navegables y en las costas, de los terrenos indispensables para usos públicos, el Jefe del Poder Ejecutivo, en observancia del artículo 595 del Código Fiscal,

Acuerda:

Artículo 1.°: El Estado se reserva, para usos públicos, el dominio de los terrenos baldíos comprendidos dentro de las zonas siguientes:

  1. De 200 metros de ancho, contados alrededor y desde la orilla del lago de Izabal;
  2. De 100 metros a cada lado de los ríos navegables, contados desde sus márgenes;
  3. De 500 metros de ancho en las cosas del Atlántico contados desde sus playas.

Artículo 2.°: En consecuencia, en toda escritura de enajenación de terrenos baldíos adyacentes a dichas zonas, se harán constar las reservas del anterior artículo.

Comuníquese.

  • Barillas
  • Anguiano

Con este decreto, práticamente se aseguraba tener a su disposición todos los terrenos a las orillas de los cuerpos de agua del departamento de Izabal, que estaba por convertirse en un importante destino comercial con la construcción de Puerto Barrios y del Ferrocarril del Norte.


BIBLIOGRAFIA:


9 de agosto de 1895: el general presidente José María Reina Barrios otorga una generosa concesión a los señores Anatole C. Hein, H.P. Menard, R. Guerin y E. Galiano para la fabricación de cemento y ladrillo

9agosto1895
Ruinas en una calle de la Ciudad de Guatemala tras los terremotos de 1917-18.  Obsérvese que las edificaciones eran de adobe.  Tras el terremoto, el cemento se convirtió en el material preferido de construcción en Guatemala.  Fotografía de W. G. Larckhardt.

Antes de que Carlos Enrique Novella Kleé estableciera su compañía cementera el 18 de octubre de 1899, el gobierno del general José María Reina Barrios otorgó una concesión para la fabricación de dicho material a la sociedad creada por los señores Anatole C. Hein, H.P. Menard, R. Guerin y E. Galiano.  El material sería utilizado para las nuevas construcciones, incluyendo el Ferrocarril del Norte, el nuevo acueducto y varias edificaciones en la Ciudad de Guatemala.

Los términos de la concesión fueron los siguientes:

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala 9 de agosto de 1895.

El General Presidente de la República, en virtud de las facultades que le concede la fracción segunda del artículo veinte de la Constitución y el decreto legislativo número ciento cuarenta y ocho, con las condiciones y reservas de éste y de absoluta conformidad con la consulta emitida por el Consejo de Estado,

Acuerda:

En favor de los señores Anatole C. Heiny, H.P. Menard, R. Guerin y E. Galiano  o de la sociedad que legalmente constituyan dichos señores, las siguientes concesiones para la fabricación de cemento:

  1. Importación libre de las máquinas y de todo el material y accesorios necesarios para la instalación de la fábrica.
  2. Importanción libre de las sustancias químicas necesarias para la elaboración del cemento, cuyas franciquias lo mismo que las del artículo precedente serán por diez años, contados desde esta fecha.

Para la fabiración mejorada de ladrillos, tejas y artículos de cerámica esmaltada, por cinco años contados de la manera antedicha.

  1. Importación libre de todas las máquinas y accesorios destinados a la instalación.
  2. Introducción libre de los productos químicos necesarios para los artículos de cerámica y ladrillos de colores esmaltados.

Las concesiones hechas en favor de ambas fábricas, caducarán si en todo el mes de febrero del año del mil ochocientos noventa y siete, no estuvieren definitivamente instaladas las referidas fábricas; en cuyo caso los concesionarios o sus representantes quedan obligados al reintegro de los derechos dispensados, con un aumento sobre éstos del diez por ciento de su monto total y por vía de multa.

Comuníquese,

  • Reina Barrios,
  • Manuel Morales T., Secretario de Fomento

Cuando falleció Reina Barrios en 1898, su sucesor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, no siguió con la concesión del cemento sino que se la dió a Carlos Novella en 1899. Pero cuando Novella Kleé estableció su cementera, tuvo problemas económicos porque la demanda no se incrementaba; el cemento no fue tan apetecido por los guatemaltecos, que siguieron construyendo sus viviendas y edificios con adobe y las técnicas tradicionales. El presidente Estrada Cabrera ayudó a Novella proporcionándole mano de obra gratuita para las canteras enviándole presos para trabajos forzados, pero esto no fue suficiente. Fueron los terremotos de 1917-18 los que al destruir las casas de adobe y los edificios de calicanto dejando únicamente en pie a las edificiaciones que habían sido construidas de cemento, los que representaron el inicio del imperio cementero para Novella.


BIBLIOGRAFIA:


4 de agosto de 1883: el presidente Gral. J. Rufino Barrios emite un decreto solicitando a los guatemaltecos financiar la construcción del Ferrocarril del Norte

4agosto1883
Mapa que muestras las estaciones del Ferrocarril de Norte, cuando se terminó su construcción.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El presidente general J. Rufino Barrios pensó unir a la Ciudad de Guatemala con la costa del Atlántico por medio de un ferrocarril, en igual forma como se había hecho con la costa del Pacífico, por lo que el 4 de agosto de 1883 emitió un decreto “excitando el patriotismo de los guatemaltecos“, a efecto de que con sus propios recursos se construyera el Ferrocarril del Norte como una empresa nacional. Para tal efecto, se imponía una suscripción anual y obligatoria de cuatro pesos durante 10 años, que debían pagar todas las personas que devengaban más de ocho pesos mensuales, con derecho a ser accionistas y así llevar a cabo la obra con fondos de los propios guatemaltecos.

El principal beneficiado con esta nueva línea de ferrocarril sería el Gral. Barrios ya que no solamente tendría bonos, acciones y dividendos de la compañía constructora, sino qu el tren le sería de enorme utilidad para transportar los productos de sus fincas cafetaleras, ganaderas y de otros productos.

He aquí el decreto:

A los guatemaltecos.

Conciudadanos:

El Decreto emitido en esta fecha, os impone de la resolución que he adoptado con el objeto de hacer efectiva con los recursos propios del pais, la obra importantísima del camino de hierro, que debe abrir á la República, para su prosperidad y engrandecimiento, la ruta del Norte; llamada á dar pronta salida á nuestros productos, llamada á promover y sostener el cultivo de inmensos terrenos, hoy abandonados; llamada, en fin, á traernos por las corrientes del Atlántico, los progresos de la civilización en grande escala.

Al tomar esa resolución, y al imponeros el pequeño sacrificio de hacer un corto ahorro anual, que os será devuelto con creces
por la misma obra á que se destina, creo haber interpretado el sentimiento nacional que en diversas ocasiones se ha hecho ostensible en favor de este pensamiento, que libra al pais do los costosos sacrificios que regularmente originan las concesiones privilegiadas á compañías extranjeras.

La obra que vá á emprenderse no es superior á nuestros recursos; y ejecutada per nuestra propia cuenta, habrá de parecemos excesivamente barata, cuando llevada á término, nos encontremos
disfrutando de sus inapreciables
beneficios. Esta pues es la herencia que podemos legar á nuestros hijos, porque de ella depende la riqueza del porvenir; y
será dentro de breve tiempo una
halagadora realidad, si el espíritu y la convicción que me asisten al emprenderla, encuentran, como lo espero, el auxilio y la cooperación eficaz de mis conciudadanos.

La forma adoptada para reunir el capital que demanda la construcción del ferrocarril al Norte, distribuyendo en largos plazos la pequeña suma que habrá de pagarse por suscrición, está combinada con la mira de que la clase pobre pueda cubrirla fácilmente, al mismo tiempo que sin esfuerzo, irá formando con esas cortas sumas un ahorro, que al finalizar la obra, le será de gran provecho. La misma combinación se presta para que las clases acomodadas puedan concurrir a la empresa, según la escala de sus fortunas.

A unas y otras clases, hago, pues, el llamamiento mas enérgico, en nombre del porvenir de la Patria, para que inspirados en el deseo de su grandeza y felicidad, trabajemos resueltamente en esa obra del ferrocarril del Norte, que encierra para nuestra querida Guatemala, las más hermosas esperanzas: conquistemos la gloria de ser justamente bendecidos por las generaciones venideras, cuando la historia les recuerde que al espíritu patriótico de los guatemaltecos de 1883 deben el primer paso de la locomotora desde el Atlántico al Pacífico.

jConciudadanos! Dia de inmensa gloria y regocijo será aquel en que el grito estridente del vapor, viniendo del Norte, llame á las puertas de nuestra bella Capital: apresuremos pues la llegada de ese grandioso dia, por la unión de nuestra voluntad, de nuestro esfuerzo y de nuestro trabajo.

Guatemala, Agosto 4 de 1883.
Vuestro conciudadano y amigo.
J. Rufino Barrios.

Pero la construcción del Ferrocarril del Norte era mucho más larga y difícil que la del Pacífico y cuando el General Barrios murió en 1885, los trabajos del ferrocarril se suspendieron; para entonces solamente se habían tendido 32 kilómetros de rieles. No obstante, Barrios ya se había beneficiado económicamente pues poseía trescientas caballerías del gran lote “Los Andes” a las riveras del Motagua y del trayecto construido del Ferrocarril del Norte en Izabal.

La obra no se pudo continuar durante el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas, y fue hasta que el gobierno del general José María Reina Barrios emprendió decididamente el proyecto que se construyó la línea hasta El Rancho.

La catástrofe económica y posteriores revoluciones en 1897 no permitieron construir el ferrocarril sino hasta en 1907 por el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.


BIBLIOGRAFIA:


27 de abril de 1897: la Asamblea Legislativa autoriza al gobierno a realizar un préstamo por dos millones de libras esterlinas para terminar los trabajos del Ferrocarril del Norte y del Puerto de Iztapa

27abril1897Para abril de 1897 ya era evidente que la Exposición Centroamericana no iba a ser suficiente para promocionar el Ferrocarril del Norte a menos que éste estuviera terminado.  Desafortunadamente, la situación económica del país era caótica y el gobierno del general José María Reina Barrios tuvo que recurrir a un oneroso y exorbitante préstamo a bancos ingleses para intentar terminar la obra, el cual fue aprobado por el siguiente decreto:

DECRETO NÚM. 358.

LA ASAMBLEA NACIONAL LEGISLATIVA DE LA REPÚBLICA DE GUATEMALA,

DECRETA :

Artículo 1°.— Se autoriza al Gobierno para que sobre las bases más equitativas y convenientes para la Nación contrate en el extranjero un empréstito de dos millones de libras esterlinas.

Artículo 2°.— El Gobierno debe emplear el producto de este empréstito única y exclusivamente en terminar el Ferrocarril del Norte y las obras emprendidas en el puerto de Iztapa.

Artículo 3°.— La amortización del empréstito deberá será largos plazos, procurando efectuarla de modo que su total cancelación sea en un plazo no menor de veinte años.

Artículo 4°.— Este empréstito será llamado, á juicio del Ejecutivo, á medida que lo exijan las necesidades de las obras á que se destina.

Artículo 5°.— El Gobierno podrá ofrecer como garantía la propia línea del Norte con sus terrenos y pertenencias, y las obras nacionales del puerto de Iztapa.

Artículo 6°.— Para el servicio del empréstito y por el término que fuere necesario, podrá el Gobierno disponer:

I. De las cantidades y rentas asignadas al Ferrocarril del Norte por Decreto Legislativo número 207, con exclusión del descuento de sueldos de empleados y el seis por ciento de rentas municipales cuando cese el término que fija dicha ley en concepto de que durante el período en que subsista el tres por millar adicional consignado al Ferrocarril no se rectificará la matrícula de inmuebles.

II. Del 20 por ciento en oro de los derechos de importación.

III. De los rendimientos de la explotación del Ferrocarril del Norte y puerto de Iztapa y del producto en venta de los terrenos anexos á dicha empresa. El excedente que resultare de estas rentas, deducido el servicio del empréstito, se aplicará al pago de los intereses y amortización de los bonos de la vía férrea del Atlántico.

Artículo 7°.— El Gobierno dará cuenta detallada á la Asamblea de la presente negociación en las próximas sesiones.

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Guatemala, á veinticuatro de abril de mil ochocientos noventisiete.

  • Feliciano Aguilar, presidente
  • Francisco Villacorta, secretario
  • Francisco C. Castañeda,

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 27 de abril de 1897.
Cúmplase.

  • José María Reina Barrios
  • Manuel Morales T., secretario de Fomento

Este préstamo tampoco fue suficiente para terminar la obra ya que la economía empeoró y el presidente disolvió la Asamblea el 18 de junio para que se extendiera su mandato constitucional hasta 1902.  Todo esto provocó revoluciones que fueron reprimidas a sangre y fuego hasta que la inestabilidad terminó con el asesinato del presidente Reina Barrios el 8 de febrero de 1898.


BIBLIOGRAFIA:


10 de diciembre de 1896: se perciben los primeros efectos de la crisis económica que acabaría con el gobierno y la vida del general José María Reina Barrios

10diciembre1896
Estación de ferrocarril de segunda clase, recién construida en 1896.  Imagen tomada de “La Ilustración Guatemalteca“.

En diciembre de 1896 en una pequeña nota en una esquina escondida en la página 144, la revista quincenal La Ilustración Guatemalteca” comentó que la situación económica que atravesaba el país era difícil.  Hasta entonces, el gobierno del general José María Reina Barrios había emprendido dos grandes proyectos de infraestructura: el Ferrocarril del Norte entre Puerto Barrios y la Ciudad de Guatemala y el acueducto de Acatán, que sería complementario para surtir de agua a dicha ciudad junto al acueducto de Pinula.  Además de esas obras faraónicas, el gobierno había construido varios edificios suntuosos para sus oficinas y un Nuevo Palacio Presidencial en uno de los patios del antiguo Palacio Colonial en el Centro Histórico.  Y, por su no fuera poco, se había propuesto realizar una Exposición Centroamericana en 1897 al major estilo de la exposición internacional de Paris, con la esperanza de que fuera el marco perfecto para inaugurar el Ferrocarril del Norte y comunicar asía Puerto Barrios con Puerto de San José y colocar a Guatemala a la vanguardia de las líneas comerciales mundiales en una época en que Cuba todavía era de España y no existía el Canal de Panamá.

Pero a finales de 1896 se empezaron a acumular los problemas económicos para el gobierno de Reina Barrios, producto de una situación totalmente fuera de su control: la bonanza económica que vivía Guatemala se debía al alto precio de exportación del grano de café el cual se había disparado cuando Brasil dejó de producir debido a una revolución.  Pero en 1896 dicha revolución terminó y Brasil volvió a producir café en cantidades industriales.

Los efectos se empezaron a sentir en diciembre:  los bancos se empezaron a negar a hacer descuentos y a prolongar los plazos, aduciendo que el balance de fin de año estaba muy cerca.  Además no se había recibido el préstamo de plata acuñada que había pedido el gobierno y el interés del dinero se había elevado.  Las hipotecas sobre las fincas rústicas ascendieron al entonces astronómico interés del dos por ciento mensual debido a la necesidad de pagar planillas y muchas contabilidades estaban en números rojos.

Desgraciadamente para Reina Barrios y todo el país, la situación era irreversible.  El 8 de febrero de 1898 murió asesinado el presidente, quien había extendido su mandato presidencial hasta 1902, provocando violentas revueltas en el interior del país que estaba cansado de lo que consideraba despilfarro del gobierno.  Claro, ahora acusaban a Reina Barrios de haber iniciado un ferrocarril que no terminó, de dejar un acueducto a medias y de organizar una Exposición que fue un rotundo fracaso, pero todo ello hubiera resultado en una gran inversión para Guatemala si tan solo Brasil hubiera salido de su crisis un año después.


BIBLIOGRAFIA:


Agosto de 1896: en la cúspide la bonanza económica, el gobierno de José María Reina Barrios autoriza la construcción del Puerto de Iztapa, el cual sería la terminal sur del Ferrocarril Interoceánico

agosto1896
Trabajos de dragado en Iztapa, Escuintla en 1897.  Imagen tomada de “La Ilustración Guatemalteca“.

Si le hubieran dicho al general José María Reina Barrios en agosto de 1896 que iba a morir asesinado menos de dos años después debido al gran descontento popular en contra de su gestión se habría reído incrédulo.  Y no era para menos:  las ventas del café estaban por las nubes, la educación de la población era inmejorable, alcanzando por primera vez a los más aventajados estudiantes indígenas, la ciudad capital se había embellecido con hermosos palacios, museos y monumentos y los ambiciosos proyectos económicos del gobierno iban viento en popa.

Entre esos proyectos, el más destacado era el del Ferrocarril Interoceánico, el cual estaba destinado a convertir a Guatemala en el principal puente comercial entre el Océano Atlántico y el Océano Pacífico. en una época en que todavía no se había producido la Guerra entre Estados Unidos y España de 1898, con la que los Estados Unidos se convirtieron en la principal potencia en América gracias a lo cual independizaron a Panamá de Colombia para construir un canal interoceánico allí en 1903.

El ambicioso Proyecto de Reina Barrios estaba financiado por medio de bonos del Estado los que en un principio eran muy cotizados y tuvieron mucho demanda.   El Ferrocarril que había construido J. Rufino Barrios iba de Puerto de San José a la Ciudad de Guatemala y Reina Barrios tenia el plan de concluir la ruta hasta Puerto Barrios.  Para 1896, el Ferrocarril ya iba desde el Puerto del Atlántico hasta Zacapa y se veía muy prometedor por lo que el gobierno dió el siguiente paso: empezar la construcción de un nuevo puerto en el Pacífico  ya que las condiciones de carga y descarga en Puerto de San José dejaban mucho qué desear.

Así se comenzó con la construcción del Puerto de Iztapa, que de haberse concluído hubiera sido similar al de Puerto Barrios y la salida de Guatemala hacia el Pacífico.  Pero la dependencia de Guatemala en el café como único producto de exportación hizo que cuando la revolución en Brasil terminara en 1897 y éste gigante sudamericano empezara a producer café en grandes cantidades, el precio internacional del grano se desplomara y con él la economía guatemalteca y los sueños del gobierno de Reina Barrios.  Para agosto de 1898, todos los proyectos emprendidos estaban en el abandono y el presidente yacía en las Catacumbas de la Catedral Metropolitana tras ser asesinado el 8 de febrero de ese año.


BIBLIOGRAFIA: