7 de marzo de 1844: el marqués de Aycinena renuncia como Consejero de Estado

El general Rafael Carrera consigue que el marqués Juan José de Aycinena presente su renuncia como Consejero de Estado

7marzo1844
Ciudad de Guatemala en 1870, vista desde el sur.  Al fondo, las montañas en donde se alzaron los campesinos contra el gobierno de Rivera Paz en 1844.  En el recuadro, el marqués de Aycinena, obispo Juan José de Aycinena, quien era Consejero del Despacho de Rivera Paz.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1844 gobernaba nuevamente Mariano Rivera Paz, ahora asesorado por el marqués Juan José de Aycinena, como Secretario del Despacho.  En ese momento el general Rafael Carrera era el teniente general a cargo de la Comandancia del Ejército y el clero había recobrado mucho del poder que le habían arrebatado en 1829;  de hecho, el marqués de Aycinena era obispo y la mayoría de los diputados defendían los intereses de la Iglesia.  En ese momento, el clero no miraba con buenos ojos a Carrera, pues recelaba de su poder entre los campesinos y obreros, y éste, por su parte, resentía la resistencia que los religiosos le presentaban.  Además, Carrera desconfiaba de los diputados constituyentes, a quienes consideraba advenedizos.1

En medio de esta situación no avanzaba la agenda de ni unos ni del otro, por lo que entonces Carrera urdió una estratagema para consolidarse en el poder absoluto. Primero, durante las celebraciones por la llegada del nuevo arzobispo, Francisco de Paula García y Peláez,  se retiró de la Ciudad de Guatemala a «hacer un recorrido por los pueblos«; y mientras estaba ausente «convenientemente» estalló una rebelión campesina en Pinula y El Aceituno. Como en esos tiempos estaba todavía muy fresco el recuerdo de las invasiones de Morazán en 1829 y en 1840, cundió el pánico entre los habitantes de la ciudad quienes pensaron que el estudiante de medicina que tenían por jefe de Estado y el sacerdote que éste tenía por consejero no iban a ser capaces de defenderlos contra semejante amenaza.1

Entonces, en medio de la zozobra, retornó Carrera a la ciudad y tras una escaramuza en las cercanías de la Villa de Guadalupe, se firmó el tratado de Guadalupe, y se alcanzó la paz el 11 de marzo. Los artículos principales de aquel acuerdo pedían que se disolviera la Asamblea Constituyente y que la sustituyera por un Consejo Legislativo, y textualmente, exigía: «que los eclesiásticos no se mezclen en cosas políticas y de consiguiente no podrán ser electos para destinos públicos, para que la verdadera religión no pierda su prestigio y reverencia«.  Aquella era una alusión directa al Marqués de Aycinena, quien entonces decidió presentar su renuncia con fecha retroactiva al 7 de marzo, la cual dice:1

«Señor Presidente del Estado, don Mariano Rivera Paz.

Los reiterados ataques que experimenta mi salud, harto achacosa, después de algún tiempo, y al asiduo trabajo que exige el despacho de la Secretaría, mayormente en circunstancias difíciles como las presentes, me obligan a suplicar de nuevo al señor presidente, se sirva aceptar la renuncia que tengo muchas veces hecha del cargo referido.  Han pasado, ya, señor, los tiempos en que había peligros, porque la buena causa tenía enemigos poderosos; y hoy mi sutación exige de mí, el terito.  No dudo, señor presidente, que usted tendrá la dignación de hacerme esta gracia que recibiré como una recompensa de mis pequeños servicios. Soy, con toda consideración, de usted muy obediente servidor.

Guatemala, marzo 7 de 1844.

Juan J. Aycinena»

La renuncia fue aceptada, obligando a Rivera Paz a conformar un nuevo gabinete de gobierno,  y Carrera ganó la partida frente al líder  de los criollos conservadores.1  Rivera Paz renunciaría a la jefatura de Estado en diciembre de ese año y entregaría el poder a Carrera,2 quien eventualmente llegó a ser presidente vitalicio de Guatemala en 1854.3  Irónicamente, para entonces, su Ministro de Asuntos Eclesiásticos fue el Marqués de Aycinena.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (7 de marzo de 1926)  El Capítulo de las Efemérides. 7 de marzo de 1844: Renuncia del Ministro, Señor Marqués de Aycinena. Guatemla: Nuestro Diario.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 72-73.
  3. Ibid., pp. 87-89.

10 de noviembre de 1854: publican edicto arzobispal que confirma el Concordato de 1852

La Gaceta de Guatemala publica el edicto arzobispal que reproduce la bula papal que confirma el Concordato de 1852

10noviembre1854
El Papa Pío IX durante un acto en los Estados Pontificios en 1858.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En noviembre de 1854 Guatemala está finalmente en paz y han ocurrido dos hechos trascendentales para el país:  el 1 de abril se publicó y distribuyó el Concordato suscrito con la Santa Sede, y el 21 de octubre se ratificó el acta en que se proclama al general Rafael Carrera como presidente vitalicio.

Carrera llegó al poder por sus propios méritos militares y el apoyo de los curas párrocos y los campesinos, y logró mantenerse allí tras conseguir el apoyo de los grupos indígenas del occidente guatemalteco luego de que los criollos lo habían intentado expulsar del poder.

Gracias al fanatismo católico de Carrera el partido conservador prosperó considerablemente, pero fue la Iglesia la mayor beneficiada. Para que el lector se de una idea de cuánto, se reproduce a continuación el edicto que el arzobispo Francisco de Paula García Peláez publicó en la Gaceta de Guatemala el 10 de noviembre de 1854, reproduciendo la bula confirmatoria enviada por el Papa Pío IX para el Concordato de 1852.

EDICTO.

Ha circulado impreso últimamente el que acaba de expedir el lllmo. Sr. Arzobispo para la publicación de la bula confirmatoria del Concordato. Dicha bula comienza de esta manera:

PIO OBISPO,

Siervo de los siervos de Dios, para perpetua memoria.

Colocados, aunque indignos, en la sublimísima Cátedra de Pedro, en comparacion de la cual ninguna mayor en la tierra se puede concebir. Hemos tomado el trabajo y puesto continuo empeño, ya en custodiar los dogmas de la fe, ya en defender los derechos de la iglesia, ya en aumentar á los fieles aquellos medios con que puedan conformar más y más sus costumbres á la santidad y justicia, y mayormente en estos tiempos, y en ninguna cosa hemos trabajado con más ardor, como en llenar con ahinco el cargo que nos ha sido encomendado por disposición divina en toda la redondez de la tierra. Por lo que nos hemos llenado de sumo gozo y de la mayor alegría siempre que hemos tenido la dicha de que las determinaciones de nuestra solicitud pastoral, con la protección divina, han tenido un próspero suceso.Nota_a

Y así nos ha sucedido en aquella parte de la América Septentrional que se llama la República de Guatemala, la que recibiendo cada día mayores aumentos por lo dilatado de sus regiones y su pueblo cristiano, parecía exigir sobremanera nuestra solicitud apostólica. Apenas nuestro amado hijo el ilustre y venerable varón, general Rafael Carrera nos hizo inmediatamente la súplica de que mirásemos por el bien del divino rebaño en aquella República, accedimos con el mayor gusto á sus deseos, y para que todo todo llegase próntamente al fin deseado deseado nombramos para nuestro Ministro plenipotenciario a nuestro amado hijo Santiago de Agata, Diácono Cardenal de la Santa Iglesia Romana, llamado Antonelli, nuestro Ministro de Estado, para que tratase este gravísimo negocio con nuestro amado hijo Fernando Lorenzana, Marqués de Belimonte, Ministro de la República de Guatemala y con libres poderes cerca de la Santa Sede. Ellos, después de haber presentado los documentos de sus respectívos poderes, celebraron un tratado, que ambos firmaron y sellaron el día 7 de octubre próximo pasado. En este tratado con la misma República de Guatemala donde está en todo vigor la religión católica, queda libre a todos la comunicación con el Romano Pontífice, y los derechos de los obispos se conservan ilesos e inviolables, segun los sagrados cánones, y principalmente conforme al Concilio Tridentino. La Iglesia puede libre ó independientemente adquirir y poseer sus bienes, exije diezmos y recibe algunas dotaciones del mismo gobierno. Se establecen seminarios para los jóvenes llamados á la suerte del Señor, dependientes únicamente de les ordinarios, se mira por el bienestar del clero, y por los monasterios de ambos sexos, se dan providencias para la educación mejorada de la juventud, propagación y aumento de la religión católica en esas regiones tan distantes de Nos, y se establecen otras muchas cosas conforme á los susodichos cánones y á las circunstancias de los tiempos; todo lo que no se duda ser conveniente en el Señor. Habiendo sido todas las cosas celebradas y contenidas en el mismo tratado, discutidas y consideradas detenidamente por nuestros venerables hermanos los cardenales de la Santa Iglesia romana, de la sagrada congregación erigida para los negocios eclesiásticos extraordinarios, y pesadas por Nos con maduro examen, por consejo y parecer de los mismos hermanos nuestros, hemos creído deber acceder al dicho tratado. Por estas pues nuestras letras apostólicas, hacemos saber y publicamos las cosas que para aumento de la religión cristiana y utilidad de los fieles de la República de Guatemala se han establecido en el Concordato.Nota_b

Habiendo sido aprobados, confirmados y ratificados tanto por Nos, como por el ilustre Presidente de la República de Guatemala los pactos y concordatos de esta convención en todos y cada uno de sus puntos, cláusulas, artículos y condiciones; y habiendo pedido encarecidamente el presidente que para su más firme subsistencia le diésemos la solidez de la firmeza apostólica e interpusiésemos más sublime autoridad y decreto, Nos, confiando plenamente en el Señor, que se dignará su misericordia colmar con sus copiosos dones de su divina Gracia, este nuestro celo en arreglar los negocios eclesiásticos en la República de Guatemala, de nuestra cierta ciencia, madura deliberación y con la plenitud del poder apostólico, aprobamos, ratificamos y aceptamos por el tenor de las presentes las susodichas concesiones, pactos y concordatos, y les damos la solidez y eficacia de la defensa y firmeza apostólica.Nota_c

Amonestamos con la mayor intensidad de nuestra alma a todos y cada uno de los obispos existentes en la República de Guatemala y á los que instituiremos en adelante, á sus sucesores y á todo el clero, y les exhortamos en el Señor para que para mayor Gloria de Dios, utilidad de la iglesia y salud de las almas, observen con cuidado y diligencia los dichos decretos en todo lo que les pertenece, y que pongaan todo su pensamiento, cuidado, resolución y conato en que resplandezca más y más en los fieles de la República de Guatemala la pureza de la doctrina católica, el brillo del culto divino, el esplendor de la disciplina eclesiástica, la observancia de las leyes de la iglesia, y la honeslidad de las costumbres.

Decretando que estas presentes letras en ningún tiempo puedan ser notadas ó impugnadas por vicio de subrepción, obrepción ó nulidad, ó por delecto de nuestra intención ó cualquiera otro por grande é impensado que sea, sino que siempre sean y serán firmes, válidas y eficaces, y obliguen y consigan sus plenos é íntegros electos, y que se deben observar inviolablemente cuanto tiempo se guarden las condiciones y efectos, espresados en el tratado; no obstante las constituciones apostólicas y las sinodales provinciales y los consilios universales dadas como generales, y las determinaciones y reglas nuestras y de la Cancillería apostólica, y las fundaciones de cualesquiera iglesias, cabildos y otros lugares piadosos, aun corroboradas por confirmación apostólica, ó por cualquiera otro poder, y también los privilegios otorgados y las letras apostólicas en contrario, de cualquier modo concedidas, confirmadas y renovadas y todas las demás cosas en contrarío. A todas y cada una de las cuales, teniendo su tenor por espreso é inserto á la letra, debiendo quedar por lo demás en su vigor, derogamos especial y expresamente solo para efecto de las presentes.Nota_d

Siendo además difícil que las presentes letras lleguen a cada uno de los lugares, en los cuales deba hacerse fé de ellas, decretamos y mandamos por la misma autoridad apostólica que se de plena fé a todas sus copias, aun impresas, con tal que estén suscritas por algún notario público y selladas con el sello de alguna persona eclesiástica constituida en dignidad, lo mismo que si se exhibieran y manifestaran las presentes letras. También hacemos írrito y de ningún valor, si llegare a acontecer, lo que se atentase a sabiendas ó por ignorancia en contrario acerca de ellas por cualquiera persona de cualquiera autoridad. No sea licito á ningún hombre el infringir ó contrariar con atrevimiento esta págna de nuestra concesión, aprobación, ratificacion, aceptación, exhortación, decreto, derogación, mandato y voluntad. Si alguno presumiere atentarlo, sepa que incurrirá en la indignación de Dios Omnipotente y de los bienaventurados apóstoles San Pedro y San Pablo.Nota_e

Dado en Roma en Santa María la Mayor, el año de la Encarnación del Señor mil ochocientos cincuenta y tres, el dia tres de agosto, de nuestro pontificado año octavo.


NOTAS:

  • a: esta es una típica introducción de una bula papal, en la que el pontífice dice no estar a la altura de suceder a San Pedro al frente de la Iglesia.  El papa en esa época era Pío IX, Giovanni Maria Battista Pellegrino Isidoro Mastai Ferretti, quien además fue el último soberano de los Estados Pontificios ya que éstos fueron absorbido por el nuevo Reino de Italia Unificada del Rey Victor Manuel II en 1870. Su pontificado de 31 años y 8 meses, del 16 de junio de 1846 al 7 de febrero de 1878, es el más largo de la historia de la Iglesia, si se descarta el de san Pedro, cuya duración es difícil de determinar con exactitud.
  • b: todo lo enuncia hasta aquí demuestra que prácticamente la Iglesia Católica había recuperado todos los privilegios que había perdido en Guatemala tras la expulsión de eclesiásticos por Francisco Morazán en 1829.
  • c: ya con esta aprobación Papal que concedía a los soldados guatemaltecos indulgencias por matar a soldados liberales «herejes«, Carrera tuvo a su disposición un formidable ejército con soldados que ansiaban dichas indulgencias, y que por ello no fue vencido por ninguna invasión hasta su muerte, ocurrida en 1865.
  • d: los privilegios de la Iglesia Católica recuperaron el esplendor que tuvieron en la época colonial con grandes haciendas y poblados a su disposición. Incluso los jesuitas retornaron al país, después de que fueran expulsados por las autoridades españolas en 1767. Guatemala se convirtió así en un refugio para los eclesiásticos, que eran expulsados de muchos país de latinoamérica dado el influjo de las ideas liberales en esa época.
  • e: el Concordato fue abandonado por el gobierno de J. Rufino Barrios luego de la expulsión de las órdenes regulares y del arzobispo, de la confiscación de todos sus bienes y de la eliminación del diezmo obligatorio. Se estima que a Barrios lo tenía sin cuidado la indignación que aquí se menciona.

BIBLIOGRAFIA:


26 de octubre de 1855: celebran primer aniversario de la presidencia vitalicia Carrera

La Gaceta de Guatemala celebra el primer aniversario de la presidencia vitalicia del general Rafael Carrera

26octubre1855.jpg
Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala vista desde la Catedral en 1860.  A la derecha está el edificio del Ayuntamiento, que en la actualidad ocupa el Palacio Nacional. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La vida en Guatemala se tornó sumamente tranquila luego de que el general Rafael Carrera fuera nombrado presidente vitalicio.  Atrás quedaron las constantes amenazas de invasiones, los levantamientos de forajidos en los caminos y los crímenes políticos.  Para que el lector se de una idea, reproducimos el artículo que la Gaceta de Guatemala publicó el 26 de octubre de 1855, periódico oficial del régimen conservador, en el que relata las celebraciones del natalicio del presidente y el primer aniversario de que fuera nombrado presidente vitalicio:

En virtud de disposiciones dadas con anticipación, para que se celebrasen en esta Capital el aniversario de la declaratoria del 21 de Octubre de 1854 y el cumpleaños de S. E. el Presidente, tuvieran lugar ambas festividades en los días domingo y miércoles de esta semana. Dispuesta una revista de las tropas de la guarnición para el 21, formaron estas en la plaza mayor, á las doce de la mañana, en número de mil hombres. Nota_a

La decencia de los uniformes, las músicas de los cuerpos, la artilleria montada etc., daban un hermoso aspecto á la parada. Poco después de las doce, el Presidente atravesó la plaza en coche y seguido de todos los jefes y oficiales de su estado niavor, á caballo, y se dirigió por la calle real al Castillo de San José, hacia donde marcharon inmediatamente las tropas, que formaron frente al fuerte y desfilaron delante del Presidente, á quien acompañaban el Sr. Ministro de la guerra y el Sr. Mayor Gral. Bolaños. Hacia las dos de la tarde, S. E. regresó á su casa y las tropas pasaron al edificio del Ayuntamiento, donde se les habia preparado de almorzar. En el salón principal estaba también dispuesto un abundante almuerzo para los gefes y oficiales, que concurrieron, en efecto, con el Sr. Ministro de la guerra, el Sr. Mayor Gral., el Sr. Corregidor y algunos individuos de la Municipalidad.Nota_b

Por la noche el mal tiempo impidió las iluminaciones del Palacio y casas consistoriales;  pero habiendo cesado la lluvia hacia las diez, salieron del Ayuntamiento el Sr. Corregidor y la Municipalidad, con una gran serenata y se dirijieron á casa de S. E. el Presidente, donde se cantaron algunos himnos dispuestos para la función. Después pasaron á las casas de los SS. Ministros, recorrieron algunas calles de la ciudad y se retiraron como a las tres de la mañana.Nota_c

El miércoles al amanecer se enarboló el pabellón en el Palacio y en los Castillos de San José y de Matamoros, saludándole las salvas de la artilleria de la plaza y de los fuertes. Mas tarde se enarboló también en todos los edificios públicos, haciéndose igual demostración de cortesía al jefe del Estado en las casas de los SS. representantes extranjeros, donde tremolaron durante todo el dia los colores de sus naciones respectivas.Nota_d

Desde las diez y media el Presidente comenzó á recibir las felicitaciones de los funcionarios, siendo los primeros que pasaron á cumplimentarle, el Illmo. Sr. Arzobispo, el Venerable Cabildo eclesiástico y los Prelados de las comunidades religiosas. A las doce el Corregidor y la Municipalidad de la Capital fueron á felicitar a S. E., quien recibió también bondadosamente á las Municipalidades de indígenas y ladinos de los pueblos del departamento, que ocurrieron con sus estandartes, insignias de las cofradías, etc. Poco después S. E. recibió al Consulado de Comercio, y á las doce y media, á los SS. Ministros de relaciones exteriores y gobernación, Consejo de Estado, jefes de rentas, oficiales mayores de los Ministerios y otros funcionarios. A la una el Sr. Ministro de hacienda y guerra, con el  Sr. Comandante general, auditor de guerra, jefes y oficiales de los cuerpos, fueron recibidos por S. E. Las músicas militares tocaron dianas y se disparó en la calle una multitud de cohetes dobles, obsequio de algunos de los oficiales. El Presidente continuó recibiendo las felicitaciones de la Corte de Justicia, empleados y particulares, hasta cerca de las tres de la tarde.Nota_e

Ese dia comieron, en familia, con S.E. y con su esposa, algunas señoras amigas de la casa; los SS. Ministros de relaciones y de hacienda; el Sr. general Bolaños; el Sr. Corregidor del departamento; el Sr. Gral. Ignacio Garcia Granados, que habia llegado la tarde anterior de regreso de su viaje á Europa; el Oficial mayor del Ministerio de relaciones; el Secretario privado del Presidente y algunos particulares amigos de S. E. La comida comenzó á las cuatro y media y concluyó á las seis, reinando en ella la mayor cordialidad y animación.

A las siete de la noche el portal y altillo de Palacio, la portada de la Corte de justicia y la fachada de las casas consistoriales estaban iluminadas de colores, y con hachas de cera los balcones del Presidente. A las ocho se exhibieron en la plaza fuegos artificiales, y en seguida se quemó un castillito de pólvora frente á la casa de S. E. y se dispararon muchos cohetes, obsequio de uno de los jefes del ejército. La concurrencia de personas de todas clases en la plaza y en la calle del Pi’esidente era numerosísima. Por la tarde S. E. había hecho dar, por medio de los oficiaies de su estado mayor y personas de su raza, limosnas de dinero á una multitud de gentes pobres que estaban agolpadas en la calle.

El público ha visto con satisfacción esas demostraciones de afecto y de respeto hechas al ilustre jefe á quien la República debe tantos y tan imporlanies servicios. Después de la época en que el vértigo revolucionario confunió las ideas al extremo de hacer considerar al jefe de la nación con uno de tantos funcionarios, y en que apenas se le creia acreedor a algunas muestras de un respeto equívoco, es satisfactorio ver ese sentimienlo unánime de adhesión y afecto que ha sabido inspirar a la generalidad de las gentes la persona a quien el pais entero ha confiado sus destinos.Nota_f

Sabemos que en la Antigua se ha celebrado el cumpleaños de S. E. el Presidente con un hermoso baile en el salón de sesiones del Ayuntamiento; en Escuintla con el obsequio de una hermosa fuente pública y en Palín con el de un nuevo Cabildo. 


NOTAS:

    • a: nótese que el Ejército de Guatemala ya existía, lo que contradice la versión de que fue creado por J. Rufino Barrios y Miguel García-Granados y Zavala el 30 de junio de 1871.
    • b: el edificio del Ayuntamiento al que se refieren en este artículo es la antigua municipalidad que se encontraba en donde ahora se encuentra el Palacio Nacional en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala).
    • c: por aquella época no había sistema de alumbrado eléctrico.  Lo único de que se disponía era de un sistema de serenos que encendían faroles de cebo por las noches.
    • d: los cuarteles de Matamoros y de San José fueron construidos por el gobierno de Carrera.  El primero todavía estaba en construcción en 1855,está en el barrio de Candelaria y no tenía ninguna ventaja táctica; solamente había sido construido en el barrio en donde había nacido el presidente.  El segundo sí tenía una gran ventaja táctica, ya que se encontraba en la parte más alta de la entonces pequeña ciudad, y le permitía al ejército divisar desde lejos cualquier intento de invasión).
    • e: estas muestras de servilismo han sido siempre la norma para con los gobernantes de turno.
    • f: entre 1838 y 1854 se habían sucedido numerosos jefes de estado y presidentes de la República , incluyendo al mismo Carrera, debido a que la inestabilidad política era extrema y duraban poco en el poder.

BIBLIOGRAFIA:

  1. La Gaceta de Guatemala (26 de octubre de 1855) Funciones del 21 y 24 del corriente.  Guatemala: Imprenta de la Paz.

17 de julio de 1856: decreto proporciona fondos adicionales a la Universidad

El gobierno del general Rafael Carrera emite un decreto para proporcionar fondos adicionales a la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos

17julio1856
El edificio de la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos en 1895, para entonces convertido en la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro. Imagen tomada de El Porvenir de Centro América.  En el recuadro: el Dr. y obispo Juan José de Aycinena y Piñol, rector de la universidad en 1856.; retrato que se conserva en el Museo Nacional de Historia.

El 22 de septiembre de 1855, el gobierno del presidente vitalicio, capitán general Rafael Carrera, emitió un decreto reformando los estatutos de la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala, por su importancia en el buen orden social, para evitar los abusos que se estaban cometiendo y la actualización de los estudios eclesiásticos basados en lo dispuesto en el Concordato celebrado con la Santa Sede en 1854.1

En primer lugar, el estatuto fundamental de la Pontificia Universidad pasó a ser nuevamente las constituciones de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo, aprobado por el rey Carlos II el 20 de febrero de 1686, los cuales se iban a observar tal y como estaban en uso en 1821, al momento de la Independencia de Centroamérica.  Por supuesto, en caso de que hubiera discrepancias derivadas de los cambios que habían ocurrido en el gobierno y la sociedad guatemalteca en los últimos treinta años, el Rector quedaba facultado para decidir lo que más le conviniera a la universidad.1

La influencia de la Iglesia Católica sobre la formación universitaria quedó de manifiesto cuando se formó un claustro de consiliarios que elegiría al rector, conformado de la siguiente forma:2

  • Doctores:
    • Facultad de Cánones: Juan José de Aycinena, marqués de Aycinena, obispo in partibus de Trajanópolis y arcediano de la Catedral Metropolitana
    • Facultad de Teología: Basilio Zeceña, consejero de Estado
    • Facultad de Leyes: Pedro Valenzuela, consejero de Estado
    • Facultad de Medicina: Quirino Flores, protomédico
  • Bachilleres:
    • Padre Nicolás Arellano, prepósito de la congregación de San Felipe Neri
    • Fray Juan Félix de Jesús Zepeda. guardián de la comunidad de San Francisco
    • Francisco Abella
    • Presbítero Vicente Hernández2

El requisito de ingreso a los estudios de bachillerato era haber aprobado latinidad y, en el caso de los estudiantes de medicina y de farmacia, ciencias naturales; ahora bien, el decreto de reforma estipulaba que los alumnos del Colegio Tridentino, del Colegio de Infantes y del Colegio de la Compañía de Jesús podían optar inmediatamente al grado de bachiller, previa certificación.  Las cátedras generales impartidas eran filosofía, y matemática —que incluía geometría, trigonometría y álgebra—, y los planes de estudio eran los siguientes:3

  • Teología: 3 años
    • Dogma
    • Moral
    • Escritura Sagrada
  • Derecho civil y canónico:
    • Cánones
    • Leyes
    • Instituta
    • Derecho natural
  • Medicina:
    • Anatomía descriptiva
    • Fisiología
    • Cirugía
    • Patología externa
    • Medicina legal
    • Patología interna
    • Higiene3

Para el funcionamiento de la institución el gobierno asignó una pensión anual de cuatro mil pesos, y le asignó las matrículas, propinas y derechos para los grados, con la que se esperaba cubrir el presupuesto estimado de seis mil quinientos pesos, pero no fue suficiente.  Así pues, el 17 de julio de 1856, se emitió el siguiente decreto para mejorar las finanzas de la universidad:4

    • Artículo 1°.— Todos los empleados de la administración pública, inclusos los de las corporaciones civiles, y con excepcion de los militares, pagarán a la arca de la universidad, por una sola vez y al librárseles el título, el dos por ciento de la renta o sueldo de un año, siempre que exceda de trescientos pesos; e igual impuesto pagarán los que obtengan beneficios eclesiásticos titulares; si los proventos ó rentas de un año pasaren de trescientos pesos. En los mismos casos pagarán el uno por ciento, si fueren nombrados interinamente.
    • Artículo 2°.— En los casos en que por las leyes vigentes se adeude alcabala por la venta, arrendamiento e imposición de censos, sobre fincas urbanas ó rusticas, en los mismos se pagará el uno por ciento, en beneficio de la universidad.
    • Artículo 3°.— Por la emisión de títulos de abogados, escribanos, médicos y cirujanos, farmacéuticos, agrimensores e ingenieros civiles, se pagará a la universidad por aquellos en cuyo favor se libren la suma de doce pesos; e igual impuesto se pagará por las venias de edad, para administrar bienes, y por los autos de emancipación, no pudiéndose librar los despachos respectivos, sin que previamente se haga constar haberse hecho el entero, con certificación del tesorero de la misma universidad.4
    • Artículo 4°.— Quedan vigentes los derechos de grados mayores y menores, y los de matrículas y exámenes, de la manera que se hallan establecidos; y se derogan las demás disposiciones que fijaron rentas primeramente a la academia de estudios y después a la universidad.5

BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 203-210.
  2. Ibid, p. 204.
  3. Ibid., pp. 205-206.
  4. Ibid., p. 211.
  5. Ibid., p. 212.

Subir

24 de mayo de 1869: Cerna inaugura su segundo período presidencial

Tras vencer en las elecciones en la Cámara de Representantes al Mariscal José Víctor Zavala, el Mariscal Vicente Cerna inicia su segundo período presidencial

24mayo1869
Iglesia del Cerrito del Carmen hacia principios del siglo XX.  El área seguía muy similar a la época en que Cerna juró para su segundo período presidencial.  Fotografía de Juan José de Jesús Yas.

Cuando el capitán general Rafael Carrera fue nombrado presidente vitalicio en 1854, tuvo la prerrogativa de elegir a su sucesor, y Carrera eligió al Mariscal Vicente Cerna con quien había sido compañero de armas desde su época de guerrillero.1

Tras la muerte de Carrera en 1865, el primer período del Mariscal Cerna había sido una continuación del gobierno del extinto presidente vitalicio, pero las circunstancias imperantes exigían un cambio de gobierno, ya que si bien Cerna era muy honrado y muy moralista, no tenia la capacidad suficiente para enfrentarse a los criollos liberales que poco a poco fueron reforzando sus posiciones.  Por eso, cuando se convocaron a elecciones para su sucesor, los miembros de la Cámara de Representantes —como se le llamaba al Congreso de la República en aquellos años— tenían la opción de elegir al Mariscal José Víctor Zavala, quien también había sido correligionario de Carrera, pero quien además había estudiado en la Universidad y en el extranjero y había retornado de Nicaragua cubierto de gloria tras vencer al filibustero William Walker.1 Aunque muchos daban ya por vencedor a Zavala, el 17 de enero de 1859, luego de asistir a una misa para recibir la «inspiración del Espíritu Santo«, los diputados votaron y eligieron al Mariscal Cerna con 31 votos contra 21 que recibió Zavala dando así, sin querer, la estocada final al régimen conservador en Guatemala.2

La ceremonia de juramentación se llevó a cabo el 24 de mayo en la sede la Cámara de Representantes, cuyo presidente era el señor Juan Matheu, un ciudadano español radicado en Guatemala y quien había estado en el puesto desde la época del general Carrera. Además de los diputados, estaban los miembros del Consejo de Estado, la Corte de Justicia, el Ayuntamiento, el Claustro de la Universidad, y el Consulado de Comercio.  Y también estaban las autoridades eclesiásticas, principiando por el arzobispo metropolitano, y su corte que incluía a los estudiantes del Seminario, y  los colegios de Infantes y Clerical; y los frailes de las órdenes regulares. Por su parte, Cerna hizo su ingreso al recinto acompañado del Corregidor del departamento, del Mayor General del Ejército y de los miembros de su Estado Mayor.3

De acuerdo a lo indicado por la constitución vigente en la época, el arzobispo tomó el juramento al presidente y luego de los discursos de ley, salieron en comitiva hacia la Catedral en donde se celebró un Te Deum con motivo del magno acontecimiento.4

Aquella sería la última gran celebración de los conservadores guatemaltecos, ya que un poco más de dos años después, Cerna caería derrotado por la Revolución Liberal el 30 de junio de 1871 y se tenía que ir huyendo del país en lomo de mula y con solamente veinte pesos en el bolsillo.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 343.
  2. Ibid., p. 344.
  3. Ibid., p. 345.
  4. Ibid., p. 346.

Subir

1 de abril de 1854: mandan a publicar concordato de 1852

Se manda a imprimir y publicar el concordato suscrito el 7 de octubre de 1852 entre la Santa Sede y la República de Guatemala

1abril1854
Grabado de la ciudad de Guatemala en 1890, de H. D. Rose, publicado en The Illustrated London News.  La ciudad tenía un aspecto muy similar en 1854, excepto que la catedral no tenía campanarios.  En el recuadro: la porta del Concordato suscrito con la Santa Sede.

Durante la existencia de Guatemala como región o Estado independiente los gobiernos se han ido de un extremo a otro con respecto a su posición con la Iglesia Católica. Tras la independencia se mantuvo la estructura colonial, pero ésta quedó debilitada luego de la fallida anexión al Primer Imperio Mexicano.  Las autoridades de las Provincias Unidas del Centro de América, primero, y de la República Federal de Centro América, después, emitieron una serie de decretos que afectaban directamente a los intereses del poderoso clero, y de los criollos aristócratas, llevando a que éstos dieran un golpe de estado en Guatemala contra las autoridades liberales encabezadas por Juan Barrundia en 1826.1

El derrocamiento de Barrundia dió origen a la Guerra Civil Centroamericana, la cual terminó el 14 de abril de 1829 tras la invasion de los liberales comandados por Francisco Morazán a la Ciudad de Guatemala -entonces capital de la República Federal-,2 quien expulsó a los frailes de las órdenes regulares más importantes y a los aristócratas de la familia Aycinena, todos ellos los principales miembros del partido conservador.3

El gobierno liberal impuesto por Morazán fue de corte anticlerical y se esforzó por separar a la Iglesia del Estado y de imponer leyes laicas.4 Pero Morazán no expulsó a los curas párrocos del clero secular, quienes se encargaron de azuzar a los católicos campesinos de Guatemala contra el régimen liberal del Dr. Mariano Gálvez.  Sufriendo con un impuesto personal para los indígenas, los malogrados Códigos de Livingston, las leyes laicas, bastó con que se trataran de implementar medidas sanitarias contra una epidemia de cólera en 1837, para que los campesinos se alzaran en armas, derrocando al gobierno liberal y llevando al poder a su líder, el general mestizo Rafael Carrera.5

Si bien Carrera no era el jefe de Estado, sí era el que verdaderamente gobernaba, y su gobierno fue decididamente católico, y aunque tuvo roces con los eclesiásticos, eventualmente permitió que se combinaran el Estado con la Iglesia. Cuando Carrera llegó finalmente al poder como presidente de la República y fue nombrado presidente vitalicio en 1854,6 uno de sus primeros actos oficiales fue aprobar el el Concordato con la Santa Sede que se firmó el 7 de octubre de 1852 por medio del cual se entregaba a la Iglesia la educación de la población guatemalteca, se le otorgaba un fuero especial a los clérigos y el estado se comprometía a respetar las propiedades de los eclesiásticos, todo a cambio de las indulgencies otorgadas a los soldados guatemaltecos que mataran a soldados liberales heréticos.7

El decreto había sido ratificado “el veinticuatro de diciembre del año de nuestro Señor mil ochocientos cincuenta y dos, trigésimo segundo de la independencia y Quinto de la creación de Guatemala en República soberana” y fue publicado el 1 de abril de 1854.  Dice textualmente así:8

Palacio de Gobierno, Guatemala, abril 1 de 1854.

Habiéndose recibido en la secretaría del gobierno las letras apostólicas expedidas en roma el 3 de Agosto de 1853, conforimando el concordato celebrado con la Santa Sede y ratificado por ambas partes; siendo ya una ley de la República, el presidente tiene a bien acordar se imprima y publique en la forma acostumbrada, para su fiel y puntual observancia; y mediante a que debe tambien hacerse una publicación en la santa Iglesia Catedral, el ministro de gobernación y negocios eclesiásticos, poniéndose de acuerdo con el muy reverendo arzobispo metropolitano, dispondrá lo conveniente para que tenga efecto este acto con la solemnidad que corresponde a su importancia. Comuníquense copias impresas del concordato al muy reverendo arzobispo, así como el contenido de esta disposición.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Asamblea Legislativa de Guatemala. Departamento de Guerra (22 de septiembre de 1826), Hoja suelta-Decreto, S. Martin Xilotepeque, Guatemala, 22 de septiembre 1826 San Martin Xilotepeque, Guatemala.
  2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  3. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  4. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralI. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 4.
  5. Solís, Ignacio (1906) Memorias del General Carrera, 1837 a 1840. En: Colección de Documentos Históricos y Biográficos. 1. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 10-30.
  6. Junta General de Autoridades (1854). Acta declarando presidente vitalicio al capitán general Rafael Carrera. Guatemala: Imprenta de la Paz.
  7. Aycinena, Pedro de (1854). Concordato entre la Santa Sede y el presidente de la República de Guatemala (en latín y Español). Guatemala: Imprenta La Paz.
  8. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 360-361.

Subir

19 de octubre de 1851: decretan el Acta Constitutiva de la República de Guatemala

La Asamblea Constituyente de Guatemala decreta el Acta Constitutiva de la República de Guatemala, hecha a la medida de los deseos del presidente Rafael Carrera

Entrada sur de la Catedral de Guatemala. A la izquierda, el antiguo Colegio de Infantes. En los recuadros, el Arzobispo Metropolitano Francisco de Paula Garcia Peláez quien tomó el juramento al presidente Rafael Carrera como basado en la constitución de 1851. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En el siglo XIX hubo dos grandes líderes indiscutibles en Guatemala: el conservador Rafael Carrera y el liberal J. Rufino Barrios.  Su poder fue tan absoluto, que hicieron que las Asambleas Constituyentes redactaran constituciones hechas a su medida, y gobernaron con ellas hasta su muerte: Carrera de 1851 a 1865 y Barrios de 1873 a 1885.

El 19 de octubre de 1851 fue el turno de Carrera, quien ya había sido Jefe del Estado de Guatemala de 1844 a 1847 y presidente de la República de 1847 a 1848, y había sido el hombre fuerte detrás de todos los jefes de estado y presidentes títere que hubo desde 1839, pero nunca había gobernando con una constitución que le sirviera plenamente y que incluso tiene hasta un artículo transitorio en el que queda claro que lo van a designar como presidente (aunque no lo mencionan por nombre).  Es por ello que reproducimos aquí algunos artículos de aquella carta magna, que estuvo vigente de 1851 a 1871, aunque el orden constitucional de la presidencia se vió alterado entre 1854 y 1865, cuando Carrera gobernó como presidente vitalicio.

CARTA CONSTITUTIVA DE LA REPUBLICA, DECRETADA POR SU ASAMBLEA CONSTITUYENTE, EN 19 DE OCTUBRE DE 1851. EN EL NOMBRE DE DIOS TODOPODEROSO.Nota a

La asamblea constituyente de Guatemala, convocada por decreto de 24 de mayo de 1848, para mejorar la organización política de la república y dar mas estabilidad á su gobierno; con tan importante objeto, y para asegurar el mantenimiento de la paz y buen orden de los pueblos; en uso del poder que le fué conferido por ellos, decreta las disposiciones contenidas en la siguiente ACTA CONSTITUTIVA.Nota b

Art. 1°.— Son guatemaltecos todos los que hayan nacido en la república, ó que se hallaban en ella al tiempo de hacerse su independencia de la España. Los hijos de padres guatemaltecos, aunque hayan nacido en pais extrangero. — Los naturales de los otros estados de Centro- América, avecindados en la república. Los extrangeros naturalizados con arreglo á las leyes.Nota c

Art. 2°.— Son ciudadanos los guatemaltecos que tengan una profesión, oficio ó propiedad que les proporcione medios de subsistir con independencia. — Se tienen también como naturalizados y ciudadanos los originarios de las repúblicas hispano-mericanas, y de la monarquía española, que teniendo las otras calidades para el ejercicio de la ciudadanía, y residiendo en la república, fueren nombrados para algún cargo público, ó empleo, si aceptaren el nombramiento.Nota d

Art. 3°.— Los deberes y derechos de los guatemaltecos, están consignados en la declaración hecha por la asamblea constituyente en 5 de diciembre de 1839, que continuará rigiendo como ley fundamental. […]Nota e

Art. 5°.—El presidente de la república será elegido cada cuatro años, por una asamblea general compuesta de la cámara de representantes, del muy reverendo arzobispo metropolitano, de los individuos de la corte de justicia y de los vocales del consejo de estado.[…]Nota f

Art. 9°.— En caso de muerte, ó falta absoluta del presidente, se harán cargo del gobierno por el orden de sus nombramientos, los secretarios del despacho; y por su falta, los individuos del consejo de estado, mientras se reúne la cámara, que será inmediatamente convocada, y nombrará en asamblea general la persona que deba ejercerlo. — En el caso de tomar el presidente el mando del ejército, ó por otra falta accidental, el gobierno se ejercerá por el consejo de ministros.[…]Nota g

Art. 15°.— La Cámara de Representantes, con la concurrencia y sanción del gobierno en la forma establecida, podrá adicionar esta acta cuando la necesidad lo requiera. Para hacer cualquiera derogatoria en ella ó en las otras leyes constitutivas, se necesita, ademas, oir previamente el dictamen de las principales autoridades constituidas.Nota h

Art. 16°.— El presidente de la república al tomar posesión, prestará en manos del muy reverendo arzobispo metropolitano, quien para este acto presidirá la cámara, el juramento siguiente:[…]

¿Prometéis mantener con todo vuestro poder las leyes de Dios, y hacer que la religión católica se conserve pura é inalterable, y proteger a sus ministros?[…]Nota i

Art. 18°.— Por la primera vez la presente asamblea constituyente elegirá al presidente de la república, á los individuos de la corte de justicia y á los del Consejo de estado, para el período constitucional de 1.° de enero de 1852 á 1.° de enero de 1856.— Los nombrados entrarán á ejercer sus funciones inmediatamente después de su nombramiento.Nota j

Palacio del gobierno. Guatemala, octubre diez y nueve de mil ochocientos cincuenta y uno.

Cúmplase y publíquese con la debida solemnidad.

      • Firmado de mi mano, sellado con el sello mayor de la república y refrendado por los secretarios de estado y del despacho del gobierno.
        — (L. S.) — Mariano ParedesNota k

Esta constitución estuvo vigente hasta el 30 de junio de 1871.



NOTAS:

  • a: esta referefencia a Dios es un texto común en las leyes españolas y conservadoras que desapareció en las constituciones liberales.
  • b: la constituyente fue convocada cuando Carrera estaba en el exilio y Guatemala inmersa en una profunda crisis de gobernabilidad e inestabilidad, gracias a la injerencia del presidente de El Salvador, el liberal Doreteo Vasconcelos. Los diputados nunca se imaginaron que terminarían haciendo una constitución para el exiliado, ya que en el momento de la convocatoria pesaba sobre él pena de muerta si intentaba regresar al país.
  • c: se aceptan a todos los centroamericanos como guatemaltecos sin poner límite alguno. Y también es la última constitución en que se menciona a los españoles que se encontraban en el país al momento de la independencia, ya que para cuando se emitió una nueva constitución en 1879, todos habían fallecido.
  • d: la adición de ciudadanos hispanoamericanos y españoles era necesaria ya que muchos de los miembros de partido conservador eran religiosos o aristócratas expulsados de sus países de origen en donde se habían impuesto gobiernos liberales. De hecho, el presidente de la Asamblea Legislativa era un ciudadano español que se había radicado en Guatemala. Nótese que los indígnas analfabetos no eran ciudadanos.
  • e: esta también fue una constitución conservadora, que se emitió luego del derrocamiento del gobierno del jefe de Estado liberal Mariano Gálvez en 1838.
  • f: no hay elecciones populares. Son los diputados aristócratas y las autoridades eclesiásticas las que eligen al presidente.
  • g: no nay ni Primer Designado a la Presidencia, ni Vicepresidente, como lo habría en las constituciones posteriores. Así, el decano de los ministros se haría cargo de la presidencia en lo que la Cámara de Representantes designaba a un nuevo gobernante. Esto ocurrió una sola vez: cuando murió Carrera en 1865, el ministro de Relaciones Exteriores, Pedro de Aycinena se hizo cargo de la presidencia interina hasta que la Cámara designó al Mariscal Vicente Cerna como presidente.
  • h: se quiso seguir el ejemplo de los Estados Unidos, en que se hacen enmiendas esporádicas a la Constitución. Sin embargo, la carta magna de 1851 fue derogada sin mayores preámbulos cuando los liberales rebeldes redactaron el Acta de Patzicía en 1871 y se rigieron por ella hasta 1879.
  • i: el poder de los eclesiásticos durante el régimen de Carrera fue similar al que tenían durante la colonia. No se toleró ninguna otra religión en el país y todo giraba en torno al catolicismo. Incluso había un Ministro de Asuntos Eclesiásticos.
  • j: todo estaba preparado para que la Asamblea designara al general Rafael Carrera como presidente, tan pronto como renunciara Paredes.
  • k: este fue prácticamente el último acto oficial de Paredes como presidente, ya que renunció el 22 de octubre.

BIBLIOGRAFIA:


23 de mayo de 1854: los pueblos aclaman a Carrera como presidente perpetuo

Los pueblos aclaman como presidente vitalicio de Guatemala al capitán general Rafael Carrera

23mayo1854
Acta que declara al capitán general Rafael Carrera como presidente vitalicio de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 23 de mayo de 1854, los representantes civiles, militares, y religiosos de todos los corregimientos  y principales poblaciones del país prácticamente al unísono acordaron nombrar como presidente vitalicio al capitán general Rafael Carrera y Turcios.  Y también los principales miembros de su gobierno estuvieron de acuerdo con este nombramiento.1

El gobierno del general Carrera era muy particular, ya que estaba estructurado por tres grandes grupos de poder:  el propio general Carrera y su férrea personalidad, la familia Aycinena y los altos mandos del clero secular, encabezado por el arzobispo Francisco de Paula García Peláez.  Había incluso personajes que estaban en varios grupos, tal el caso del marqués Juan José de Aycinena, quien no solamente era obsipo de Trajanópolis, sino que además era rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de Asuntos Eclesiásticos del gabinete de Carrera.  Aparte de esto, Carrera tenía una excelente relación con los líderes indígenas y gracias a los pactos que suscribió con éstos mantuvo la integridad de la República.2

Aquel gobierno conservaba la influencia de la Iglesia Católica e incluso celebró un Concordato con la Santa Sede en 1852.3 Solamente la fuerte personalidad del general Carrera y su gran habilidad militar evitó que las fuerzas de los criollos liberales centroamericanos invadieran el país, aunque lo intentaron varias veces.2 México, por su parte, inmerso en su propia guerra de Reforma y luego en la guerra contra las fuerzas estadounidenses y francesas, no tuvo injerencia en Guatemala en ese tiempo.

Aunque los autores liberales retrataron al gobierno de Carrera como una época oscura y retrógrada en donde él era simplemente el brazo armado de los Aycinena,4 esto no pudo ser más lejano a la realidad pues fueron los criollos conservadores quienes tuvieron que aceptar a Carrera como presidente para no tener que salir del país ya que no eran bienvenidos por los regímenes liberales del área y, además querían evitar a toda costa que los indígenas los lincharan, como estaba ocurriendo en Yucatán con la Guerra de Castas. Y así el nombramiento como presidente vitalicio fue hecho oficial el 25 de octubre de 1854, por medio de un acta en la que se aconsejaba modificar la constitución para reflejar que Carrera era presidente de por vida.2

He aquí como describe el escritor Federico Hernández de León el momento en que Carrera fue elegido presidente perpetuo:1

«Esta traición a las instituciones políticas, cometida por las generaciones del año 54, alcanza una excusa.

Ya era mucha la fatiga ocasionada con treinta años de guerrear.  No había garantía ni para la persona, ni para los bienes.  La agricultura incipiente, las industrias reducidas, el comercio sin in desarrollo beneficioso, se sentían aún más constreñidos, por causas de las revueltas internas y de las invasiones de los otros Estados. Liberales y conservadores se habían sucedido en el poder y, ni las restricciones, ni los procedimientos drásticos, ni la habilidad política, ni la hombría de bien, ni la astucia, dieran resultado para ordernar tanto alboroto.  Solo Carrera lograra, con la rudeza de su espada, aquietar Los Altos, sofocar los levantamientos de la Montaña, poner en cintura a los agitadores y dar la acción de La Arada, que equivalía al sometimiento de Honduras y El Salvador.1

Y los pobres guatemaltecos de mediados del siglo [XIX] vieron en Carrera a un Salvador y buscaron su arrimo.  No les importó cometer la inmensa traición a los principios de la democracia defendida y preconizada: lo que los pueblos ansiaban era sosiego, una tranquilidad que les prestara garantía de vida y de acción. -¿A qué costo?- A cualquiera: ya no importaban los procedimientos.  Paz era lo que necesitaban; paz a cualquier precio para poder dedicarse a distender las actividades.  Y Carrera daba las seguridades de poner en cintura a todo el mundo, a los de arriba como a los de abajo, a los de fuera como a los de dentro.5

A Carrera le llamaban ‘Caudillo’, ‘Salvador de la Patria’, ‘Protector de la Religión’, ‘Hijo Predilecto’, ‘Enviado de la Providencia’; el clero veía a Carrera con arrobos místicos, la aristocracia con respeto profundo,, los liberales con terror, el pueblo con simpatía. El guerrillero se imponía: el rudo montañés, era por estos tiempos un hombre que ya leía y firmaba, que se trajeaba como un dandy, que conservaba con alguna soltura y salpicaba sus frases de observaciones pertinentes, que galanteaba a las niñas bien y que, cada vez que se avistaba con el consul inglés Mr. Chattfield, le decía con acento de la otra vida: -‘Hallo, Mr. Chattfield; how do you do’?5

[…]

Habrá de confesarse que Carrera no llegó a más porque no quiso.  El país se le ponía bajo sus plantas: el servilismo y el vasallaje de los guatemaltecos, tocaba las lindes.  Triste herencia, que después se repitiera ante la figura del general Barrios y, más tarde, ante la […] de Estrada Cabrera5

Y así, Carrera gobernó hasta su muerte, ocurrida el 14 de abril de 1865.

Entre los firmantes del acta del 25 de octubre hay varios personajes históricos que se pueden clasificar en tres grupos: correligionarios de Carrera durante su época de guerrillero, los miembros del clero y los miembros del partido conservador.  He aquí algunos de ellos:6

  • Francisco:  es el arzobispo Francisco de Paulo García y Peláez, líder del clero secular
  • Manual Francisco Pavón:  miembro prominente del clan Aycinena y ministro de Gobernación y de Asuntos eclesiásticos
  • Pedro de Aycinena: miembro del clan Aycinena y ministro de Relaciones Exteriores
  • Luis Batres Juarros: miembro del clan Aycinena y Consejero de Estado
  • Mariano Paredes: expresidente de Guatemala, y brigadier del ejército
  • Pedro José  Valenzuela: expresidente de Guatemala y vice-rector de la Pontifica Universidad de San Carlos
  • Vicente Cerna: correligionario de Carrera desde la época de las guerrillas campesinas y corregidor de Chiquimula; sería presidente de Guatemala de 1865 a 1871.
  • J. Ignacio Irigoyen: miembro del clan Aycinena, brigadier y corregidor de Quetzaltenango
  • Santos Carrera: hermano y correligionario de Carrera, y coronel del ejército.
  • Joaquín Solares: general y correligionario de Carrera
  • Serapio Cruz («Tata Lapo«): general, y quien luego sería elevado a héroe liberal por morir en una revolución contra el presidente Vicente Cerna.
  • José Víctor Zavala: general, amigo personal de Carrera y diputado en la Cámara de Representantes
  • Fr. José Ignacio Méndez: superior del convento de Santo Domingo
  • Fr. Julián Hurtado: guardián del Colegio de Cristo
  • José Milla y Vidaurre: escritor, representante en la Cámara y oficial mayor del Ministerio de Relaciones Exteriores6

El lector interesado puede darse una idea de como era la vida durante la larga presidencia del general Carrera leyendo la obra de José Milla y Vidaurre «Cuadros de Costumbres«7 y la de Ramón Salazar «El tiempo viejo: recuerdos de mi juventud«8  las cuales describen ese período desde la perspectiva de los criollos conservadores, y la de los liberales, respectivamente.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 335.
  2. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  3. Aycinena, Pedro de (1854). Concordato entre la Santa Sede y el presidente de la República de Guatemala (en latín y Español). Guatemala: Imprenta La Paz.
  4. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Arregladas para uso de las escuelas primarias y secundarias de ésta República.  Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 114-165.
  5. Hernández de León, El libro de las efemérides. pp. 336-337.
  6. Junta General de Autoridades (1854). Acta declarando presidente vitalicio al capitán general Rafael Carrera. Guatemala: Imprenta de la Paz.
  7. Milla y Vidaurre, José (1865). Cuadros de costumbres guatemaltecas. Guatemala: Imprenta de la Paz.
  8. Salazar, Ramón A. (1896). El tiempo viejo: recuerdos de mi juventud. Guatemala: Tipografía Nacional.