Marzo de 1832: el gobierno liberal crea la Academia de Ciencias y Estudios en sustitución de la Pontificia Universidad de San Carlos

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Invitación an acto de graduación de la Universidad de San Carlos del bachiller Francisco de Paula García y Peláez (futuro arzobispo de Guatemala) en 1817. La invitación estaba escrita en latín y tenía una oración para el santo al que estaba dedicado el acto.  Imagen tomada de la invitación de García Peláez.

La Universidad de San Carlos de Guatemala, única institución pública de educación superior en Guatemala, ha pasado por varias transformaciones durante su existencia. Dejando por un lado la discusión de que si se trata o no de la misma institución que fue originalmente fundada en 1676, hoy hablaremos de una de las etapas menos conodicas de la Universidad: la Academia de Ciencias y Estudios que existió entre 1832 y 1840.

En 1832, luego de triunfar en la Guerra Civil Centroamericana, los criollos liberales se habían hecho con el poder en Centroamérica, aprovechando su poder para expulsar a los criollos conservadores aristocráticos de la región y saqueado los tesoros privados y religiosos de la ciudad de Guatemala. El nuevo gobierno liberal del Estado de Guatemala consiguió cierta tranquilidad y decidió restablecer la educación pública.

Para que el lector se de una idea de lo escaso de la preparación de la población  guatemalteca de la época, he aquí un listado de las instituciones disposibles para la educación primaria en la ciudad capital:

Para varones:

  • La escuela normal creada el 8 de marzo de 1831.
  • Tres escuelas de primeras letras fundadas en 1829.
  • Dos escuelas de primeras letras creadas por el arzobispo Cayetano de Francos y Monroy a finales del siglo XVIII
  • La escuela de primeras letras del convento de Belén

Para niñas:

  • Escuela del beaterio de Santa Rosa
  • Escuela del beaterio de Indias
  • Escuela del convento de Belén
  • Colegio “La Presentación”
  • La escuela de la parroquia de San Sebastián
  • La escuela en la parroquia de Candelaria.

Fuera de la capital solamente había escuelas para varones en la cabecera de cada uno de los seis departamentos que existían en ese entonces, y una más para niñas en las cuatro cabeceras que tenían título de ciudades.

La educación secundaria estaba en peores condiciones, ya que estaba concentrada en su totalidad en la ciudad de Guatemala, y era solamente para varones. Existían dos instituciones:

  • El Colegio y Seminario Tridentino, el cual estaba enfocadao a la liturgia, práctica pastoral y ejercicios de predicación.
  • El Colegio de Infantes, el cual estaba encargado del resto de la educación secundaria.

Para afrontar la educación superior, que había quedado a la deriva durante la Guerra Civil, el gobierno creó una Academia de Ciencias y Estudios la cual quedó a cargo del gobierno del Estado, y para que contara con las mejores posibilidades de éxito se estipuló incorporar a:

  • Todos los doctores, maestros y licenciados de la antigua Universidad de San Carlos.
  • Todos los abogados de los tribunals del estado, esten o no matriculados en su respectivo colegio.
  • Todos los licenciados y habilitados por el protomedicato para el ejercicio de la medicina y cirugía, y profesores de farmacia.
  • Todos lo que en adelante obtuvieran alguno de estos títulos conforme al nuevo arreglo de la instrucción pública.

Además se estipuló que una vez establecida la Academia, se consideraría suprimida la antigua Universidad y el colegio de abogados, que de hecho estaban casi disueltos debido a los desastres causados por la Guerra Civil Centroameriana y se refundieron en la misma los fondos y pertenencias de ambos cuerpos y sus obligaciones respectivas, en especial la que le tocaba al colegio de abogados, de dirigir la academia de derecho teórico-práctico que convirtieron en esa oportunidad en la cátedra de práctica forense.

La Academia de Ciencias y Estudios funcionó únicamente por cinco años, ya que la guerra civil que estalló en 1838 entre las autoridades liberales anticlericales y el campesinado católico alteró nuevamente la vida del Estado.

La Pontificia Universidad de San Carlos fue restablecida con sus estatutos y privilegios originales el 5 de noviembre de 1840, ya cuando el regimen liberal había colapsado, aunque ya solamente funcionaba en el Estado de Guatemala. Por su parte, el colegio de abogados fue restablecido por decretos del 23 de diciembre de 1851 y del 30 de octubre de 1852.

BIBLIOGRAFIA:

22 de febrero de 1851: luego de casi 75 años después del traslado de la capital a la Nueva Guatemala de la Asunción, finalmente se dedica el templo de San Francisco en la nueva capital con una celebración por el triunfo de Rafael Carrera en la batalla de La Arada

La Iglesia de San Francisco y su convent, ya converitdo en la Administración de Correos en 1892.  Nótese el alumbrado público, los rieles del tranvía y el poste de telégrafo frente al atrio de la iglesia.    Fotografía de Kildare y Valdeavellano, tomada de Guatemala Ilustrada.

Tras el terremoto de Santa Marta las órdenes regulares fueron obligadas por el Capitán General a trasladarse a la Nueva Guatemala de la Asunción, teniendo que abandonar sus fastuosos conventos y empezar de cero aunque sus edificios no estuvieran tan dañados. Los franciscanos construyeron una iglesia provisional en 1778 en la Calle Real y Calle de las Beatas que llamaron “Capilla Provisional de San Francisco el Viejo”.

La construcción y dedicacióm del tempo de San Francisco son el mejor ejemplo de las viscicitudes que atravesó la capital de Guatemala tras su traslado a la nueva ciudad. Las órdenes recibieron escaso apoyo económico de parte del Capitán General, y aunque los franciscanos tuvieron el diseño del nuevo templo y convento en 1788 no fue sino hasta en 1800 que pudieron empezar a construir, luego de haber recuperado todo lo que pudieron de los escombros de la arruinada ciudad de Santiago de los Caballeros y de haber vendido parte de sus propiedades. El arquitecto español Santiago Marquí estuvo a cargo del proyecto inicialmente y alrededor de 1820, cuando la estructura estaba casi finalizada, solicitaron la autorización para construir las torres de los campanarios.

Los procesos de la Independencia de Centroamérica obligaron a suspender los trabajos; de hecho, cuando los liberales al mando de Francisco Morazán derrotaron a Mariano de Aycinena y los conservadores guatemaltecos en abril de 1829,​ el templo pasó a poder del clero secular, que estaba debilitado porque se eliminó también el diezmo obligatorio y los frailes franciscanos fueron expulsados del territorio centroamericano igual que el resto de órdenes regulares. Los soldados y oficiales liberales saquearon los tesoros del templo (por cierto, estos robos dieron lugar a la conocida frase chapina “se fue con Pancho“, que originalmente quería decir que se lo había robado Francisco Morazán).

Tras el retorno al poder de los conservadores en 1840, y bajo el liderazgo del capitán general Rafael Carrera, las órdenes regulares retornaron a Guatemala y empezaron a prosperar nuevamente.​ Los terciarios franciscanos retornaron también y lograron finalizar la construcción del templo, el cual fue inaugurado en 1851 por el arzobispo Francisco de Paula García y Peláez, para celebrar la victoria guatemalteca en la Batalla de la Arada.​ Las obras finales estuvieron a cargo de Miguel Rivera Maestre, pero el templo ya nunca tuvo campanarios.

Tras la muerte de Rafael Carrera en 1865, y luego de la Revolución Liberal de 1871, los franciscanos fueron expulsados de Guatemala nuevamente junto con el resto del clero regular en 1874 por el gobierno anticlerical de J. Rufino Barrios,​ y mientras que el templo fue entregado al clero secular, el resto de las instalaciones fueron confiscadas: el convento de los terciarios fue convertido en la oficina de Correos y la Aduana, y posteriormente albergó la Estación Sur del Ferrocarril, la Escuela número 2 y la Cárcel de Varones.

Los franciscanos retornaron a Guatemala en 1956 y en 1960 recuperaron el templo, pero no así el convent que ya no existía, pues había sido demolido por los terremotos de 1917 y 1918 y en su lugar se construyó el Palacio de la Policía Nacional durante el gobierno del general Jorge Ubico, el cual ahora funciona como el Ministerio de Gobernación. La cárcel era lo único que quedaba en pie del convento, pero fue demolido durante el gobierno del general Romeo Lucas García y el espacio sigue sin ocuparse hasta la fecha.

BIBLIOGRAFIA:

16 de noviembre de 1854: el arzobispo de Guatemala, amparándose en las leyes coloniales de Indias, solicita al gobierno del general Rafael Carrera que se restablezca el cobro del diezmo a la cochinilla

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Retrato official del Arzobispo Francisco de Paulo Garcia y Peláez, quien fuera quizá el ultimo arzobispo guatemalteco que verdaderamente tuvo poder económico y politico en el país.  Luego de él, los arzobispos fueron expulsados varias veces del país y solamente recuperaron parte de su antigua gloria luego del derrocamiento de Jacobo Arbenz en 1954.  Fotografía de Juan José de Jesús Yas.

El gobierno conservador del general Rafael Carrera se caracterizó por la fuerte influencia que tuvo la Iglesia Católica en Guatemala.  No solamente se permitió el retorno de los frailes de las otrora poderosas órdenes regulares (incluyendo a los jesuitas que habían sido expulsados por los propios españoles en 1787), sino que también por el apoyo económico al clero secular, dirigido por el Arzobispo.

Un ejemplo es la restitución del diezmo a la cochinilla (tinte que entonces era el principal producto de exportación de Guatemala) que fue solicitado a Carrera por el arzobispo Francisco de Paula Garcia y Peláez el 16 de noviembre de 1854; este gravamen había sido eliminado por el gobiero liberal el 21 de abril de 1831, pero el arzobispo argumentó que “se debía entender la obligación general de pagar el diezmo, que segun la ley 4a., título 16, libro 1o. de la Recopilación de Indias (es decir, leyes coloniales), se satisfice por todos los frutos de la tierra.”

El gobierno de Carrera accedió a entregar el diezmo solicitado, pero solamente 4 reales sobre cada tercio de ciento cincuenta libras y no doce como estaba antes de la derogación de 1831, debido a que en ese momento el precio del producto estaba pasando una crisis considerable.

La imposición tomó vigencia a partir del 1 de enero de 1855 y para facilitar su recaudación y ayudar al clero secular a cobrarla, se autorizó a las administraciones de rentas para cobrar el diezmo indicado con comisiones del cabildo.  Todo esto, amparado en el Concordato que se había establecido con la Santa Sede en 1852 y ratificado en 1854.

BIBLIOGRAFIA:

 

13 de junio de 1830: la Asamblea Legislativa de Guatemala, controlada por los criollos liberales, declara traidor a la patria al arzobispo Ramón Casaus y Torres y lo expulsa del territorio

Tras el triunfo de Francisco Morazán contra Mariano de Aycinena y Manuel José Arce en 1829, los criollos liberales dispusieron de la antigua capital de la Capitanía General de Guatemala a su sabor y antojo.  Morazán expulsó a la familia Aycinena y a los miembros de las órdenes regulares de todo el territorio centroamericano y sus aliados liberales saquearon cuanto pudieron de las casas y monasterios de los expulsados.  Además, las enormes haciendas de los religiosos fueron entregadas a los socios ingleses del caudillo liberal.  En cuanto al clero secular, dirigido por el arzobispo Ramón Casaus y Torres, éste fue marginado por la eliminación del diezmo obligatorio y la expulsión del arzobispo el 13 de junio de 1830.

En ese entonces, como ahora en el siglo XXI, los criollos abrazaban causas idealistas para esconder sus verdaderos fines.  Por su lado, los criollos liberales decían que defendían el progreso y las ideas avanzadas del siglo XIX contra el oscurantismo católico colonial, mientras que los criollos conservadores decían defender la verdadera religión y las buenas costumbres.  En realidad, ambos perseguían el poder político y económico, y cuando lo perdían, luchaban sin cesar por recuperarlo.  Así fue como el país se vio envuelto en una guerra civil hasta 1851.

Volviendo a Casaus y Torres, cuando el campesinado católico al mando de Rafael Carrera recuperó el poder para los conservadores en 1839, la Asamblea Constituyente declaró nula e inconsistente la expulsión del arzobispo, y lo reconoció de nuevo.  La Catedral, que había estado cerrada desde la partida del prelado en 1830, volvió a abrir sus puertas en espera del pastor.  Pero éste nunca regresó, de hecho, tras dos años de que el gobierno le estuvo rogando que dejara La Habana y regresa a Guatemala, se decidió que lo mejor era dirigirse al Vaticano directamente.

Finalmente, en 1843 fue reconocido como arzobispo metropolitano de Guatemala el presbítero Francisco de Paulo García y Peláez, quien sería un de los baluartes del gobierno conservador del capitán general Rafael Carrera.

BIBLIOGRAFIA: