20 de junio de 1880: se finaliza la construcción de la primera estación del ferrocarril que comunica el Puerto de San José con la Ciudad de Guatemala

20junio1880
Estación de Ferrocarril de segunda clase a mediados de la década de 1896.  En el recuadro: el general presidente J. Rufino Barrios, quien impulsó la introducción del ferrocarril para facilitar la exportación de café. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Es innegable que la introducción del Ferrocarril fue una gran contribución del gobierno del general J. Rufino Barrios a las comunicaciones en Guatemala.  Ahora bien, las motivaciones para la introducción de dicho ferrocarril fueron totalmente económicas, pues dicho medio de transporte iba a beneficiar enormemente a los productos de café en la región occidental del país, región de donde provenía la mayoría de criollos liberales que participaron en la Revolución Liberal de 1871.

De acuerdo al licenciado Francisco Lainfiesta, cercano colaborador del presidente Barrios y Ministro de Fomento de su gabinete, las razones para la construcción del ferrocarril fueron “el beneficio inmenso para el comercio de importación y exportación, y muy especialmente para los productores de café en aquella extensísima zona [occidental], en donde subía la cosecha a más de 300,000 quintales del precioso fruto.  El producto sacaba de un gran conflicto a los cosecheros de café.  El acarreo hasta el puerto de Champerico, por medio de carros tirados por bueyes o a lomo de mula, era perezozo en extremo: no había carros ni mulas en suficiente número para hacer en tiempo los transportes, y de allí las demoras en la exportación tan perjudiciales a los agricultores, quienes, por causa de esos inconvenientes tenían que sufrir gravísimas pérdidas y atrasos.”1

Y también relata Lainfiesta: “El general Barrios había dado principio al cultivo a gran escala del café, creando la finca colosal de su propiedad, nombrada “El Porvenir”; al pie del volcán Tajumulco; cuya finca es la mayor con que cuenta la República, hasta la fecha en que escribo (1886)”.2 Y añade: “habiendo entrado Barrios en creación de fincas de café y de ganado, y en grandos compras de artículos, necesitaba de una buena parte de las rentas nacionales (sus rentas) para alimentar aquellas operaciones.  Además, había comprado algunos solares o edificios viejos de consolidación y hacía construir hermosas casas; y esos gastos tenían que salir del mismo fondo.  De nada de esto hacía el gran misterio, paliando lo que pudiera decirse, con pagar de cuando en cuando algún presupuesto militar o algunos sueldos de maestros de escuelas con fondos que sacaba de su armario, para que se viera cómo tenía a su disposición de todos su peculio particular.  Más adelante, abandonando toda muestra de disimulo, hará  la renta de aguardientes se pase diariamente la suma de quinientos pesos a uno quede los bancos de la capital para los asuntos urgentes del servicio y de esas sumas nadie conocerá la inversión“.3

Por estas razones, la construcción de la primera estación del ferrocarril el 20 de junio de 1880 fue celebrada por todo lo alto, aunque la primera locomotora no llegaría sino hasta en 1884.4 Por cierto, que aquel gran acontecimiento fue ensombrecido en el entonces turbulento ánimo del general presidente Barriospor el reciente atentado en su contra, en abril de ese año, y la obsesión que lo devoraba por encontrar a los culpables, reales o supuestos.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Lainfiesta, Francisco (1975) [1886]. Apuntamientos para la historia de Guatemala : Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885.  Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 288.
  2. Ibid, p. 226.
  3. Ibid, p. 227.
  4. Albizurez, Andrea (2019) El Ferrocarril en Guatemala. Guatemala: Radio TGW.
  5. Lainfiesta, Apuntamientos para la historia de Guatemala, p. 336.

5 de junio de 1891: el poeta nicaragüense Rubén Darío deja de publicar el periódico semi-oficial “El Correo de la Tarde” en Guatemala

5junio1891
La Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala a finales del siglo XIX.  Detrás del Palacio Colonial que se aprecia a la izquierda se encontraba la Escuela de Cristo, que fue convertida en la Imprenta La Unión y donde se publicada el periódico “El Correo de la Tarde” de Rubén Darío”.  En el recuadro: el gran poeta nicaragüense.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El poeta nicaragüense Rubén Darío estuvo en Guatemala en tres ocasiones: en 1890-91, 1891, en 1892 y en 1915. La primera vez que llegó a Guatemala, fue el 30 de junio de 1890, durante el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas, y se encontró con actos cívicos en las calles celebrando un aniversario más de la Revolución Liberal de 1871. 1 Darío venía huyendo del golpe de estado que dió el general Carlos Ezeta en El Salvador el 22 de ese mes, y en donde murió de un infarto el presidente de facto, general Francisco Meléndez, quien era mecenas del poeta y quien había llegado al poder en 1885 tras perpetrar un golpe de estado contra el presidente Rafel Zaldívar.2 Darío había sido director del diario “La Unión” en El Salvador,3 y al llegar a la Ciudad de Guatemala, se hospedó en el hotel Unión y se puso en contacto con su amigo el poeta y catedrático cubano José Joaquín Palma, a quien había conocido en Nicaragua1 y quien se encontraba en Guatemala en calidad de exiliado y encagado de asuntos del gobierno en el exilio que buscaba la independencia de Cuba.4

De acuerdo a Edelberto Torres, uno de sus biógrafos, Darío fue llamado a la presencia del presidente Barillas, y éste le pidió que le contara cual era la situación en El Salvador.  Barillas, al enterarse, le habría peido que escribiera un artículo en “El Imparcial” (que no era el periódico de Alejandro Córdova que se fundó en 1922), y que publicó bajo el título “La historia negra. Los sucesos en El Salvador”, firmado con el seudónimo “Tácito”.   Otros autores más recientes, no obstante, indican que dicha reunión nunca se produjo, y que Darío escribió su artículo porque ya era un reconocido periodista en Centroamérica.3

Con la autorización de Barillas, los ministros de Hacienda y de Relaciones Exteriores apoyaron a Darío para que creara un diario semioficial, del cual sería director y propietario y que se empezó a publicar el 8 de diciembre de 1890. El periódico se llamó “El Correo de la Tarde” y era editado en la imprenta “La Unión“, propiedad del político y escritor Francisco Lainfiesta.1 (Nota de HoyHistoriaGT: Lainfiesta había establecido su imprenta en el antiguo convento de la Escuela de Cristo en la Ciudad de Guatemala, el cual había adquirido a un precio irrisorio después de que el mismo fuera confiscado a los religiosos durante el gobierno de J. Rufino Barrios, del que Lainfiesta fue Ministro de Fomento5).  Dos de los redactores del periódico de Darío eran José Tible Machado y su sobrino, el entonces adolescente Enrique Gómez Tible1 (quien más tarde cambiaría su nombre por el de Enrique Gómez Carrillo para que no le dijeran “comestible”6).  “El Correo de la Tarde” fue incluyó artículos políticos principalmente, pero también de otros temas, como industria, comercio, y literatura y Darío publicaba con seudónimos e invitaba a destacadas firmas, para atraer la atención de los lectores.1

Darío frecuentaba los ambientes intelectuales y así conoció al joven escritor Máximo Soto Hall, con quien conformó más adelante, junto a Palma, un grupo intelectual que fue descrito siguiente manera: “El poeta bayamés es el padre; Soto Hall, el hijo; y Darío, el Espíritu Santo”.1  De esta forma, Darío fue mentor de Gómez Carrillo y Soto Hall, quienes diez años más tarde serían los principales ideólogos y promotores del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.

A pesar de su diario, Darío estaba pasando por serios aprietos económico y Lainfiesta, le propuso al joven poeta publicar una segunda edición de “Azul“, la cual costeó y le obsequió, para que la vendiera y obtuviera algún beneficio. El libro salió de la imprenta el 20 de octubre de 1890, y en la Ciudad de Guatemala todavía existe una placa conmemorativa en la casa que ocupa el lugar donde antes estuvo la imprenta “La Unión“.1

Después de seis meses hizo traer a su esposa, Rafaela Contreras, y celebraron la boda religiosa el 11 de febrero de 1891, en la capilla del Sagrario en la catedral guatemalteca; en ese momento Darío tenía 24 años, y Rafaela, 17. Los recién casados se fueron a vivir a una casa en en la 10a. calle oriente No. 18 de la Ciudad  de Guatemala.1

Pero, desafortunadamente para los esposos, “El Correo de la Tarde” dejó de circular el 5 de junio de 1891 por lo que la madre de Rafaela los convenció de que viajaran a Costa Rica, donde tenía parientes. Llegó a ese país el 24 de agosto de 1891, y allí nació su primogénito, Rubén Darío Contreras.1


BIBLIOGRAFIA:

  • Hemeróteca PL (18 de enero de 2017).  El paso de Rubén Darío por Guatemala.  Guatemala: Prensa Libre.
  • García Jordán, Pilar (2011). El Estado en América Latina. Recursos e imaginarios, siglos XIX – XXI.  Barcelona: TEIAA. pp. 27-28.
  • Cozar, Arnoldo J. (1965) Arcón PatrioII.  Guatemala: José de Pineda Ibarra, Ministerio de Educación.
  • Evelyn Uhrhan Irving (1963) Ruben Dario in Guatemala, Kentucky Foreign Language Quarterly, 10 (1), doi: 10.1080/00230332.1963.9927637. pp. 14-19.
  • Miller, Hubert J. (1976) La Iglesia y el Estado en tiempo de Justo Rufino Barrios.  p. 115
  • Mendoza, Juan Manuel (1946). Enrique Gómez Carrillo; estudio crítico-biográfico: su vida, su obra y su época (2a. edición). Guatemala: Tipografía Nacional.

4 de agosto de 1884: agraviado por el Concordato del 2 de julio, que había firmado el gobierno de Barrios con la Santa Sede, el ministro Francisco Lainfiesta empieza a desmantelar la antigua iglesia de la Escuela de Cristo

4agosto1884
La 7a. calle poniente de la Ciudad de Guatemala en 1892.   En el recuadro: el licenciado Francisco Lainfiesta.  Imágenes tomadas de El Porvenir de Centro América.

El 27 de mayo de 1872, las instalaciones de la Congregación de San Felipe Neri fueron expropiadas mediante el siguiente decreto de J. Rufino Barrios:1

Decreto No. 61

Considerando: que hace muchos años que apenas existen uno o dos individuos en la Congregación de San Felipe Neri, fundada en esta capital, sin que haya podido progresar la Comunidad ni aun mantenerse el número preciso de congregantes que requiere el estatuto;

Que esto demuestra haber faltado el objeto de ese establecimiento, y que los bienes de su asignación no se invierten en beneficio público, condición indispensable para el sostenimiento de corporaciones y comunidades que deben su existencia a la ley y que la misma ley debe extinguir cuando ya no son útiles;

Por tanto,

y en virtud de las amplias facultades de que me hallo investido, he tenido a bien decretar y 

Decreto

Artículo 1°.: Queda extinguida la Comunida de Padres congregantes de San Felipe Neri.

Artículo 2°.: Pertenece a la Nación las casas y bienes anexos a dicha Comunidad, los que recibirá por inventario el Administrador general de Rentas, quien cuidará de su manejo y destino, con arreglo a las instrucciones que se le darán.

Artículo 3°. Los vasos sagrados y demás enseres propios del culto, serán puestos a disposición del Gobernador del Arzobispado.

Dado en Guatemala, a veintisiete de mao de mil ochocientos setenta y dos. 

  • J. Rufino Barrios
  • Ministro de Gobernación, Francisco Alburez1

Así fue como  las pequeñas instalaciones de la Congregación de San Felipe Neri, que estaban en la 8a. calle poniente y 4a. avenida norte, pasaron a ser propiedad de Francisco Lainfiesta, amigo personal del presidente Barrios.  Y Lainfiesta no fue el único beneficiado con las expropiaciones:  al general Juan Martín Barrundia le correspondió parte del convento de la Concepción y a Delfino Sánchez parte del convento de Santa Clara.2  Y es que aunque los bienes se vendían en remate público, eran sumamente baratos para los allegados a Barrios, quienes eran los únicos que podían adquirirlos.

El Oratorio de San Felipe Rómulo Neri, La Escuela de Cristo, tenía derecho, y gozaba de unas diez pajas de agua, por lo que Lainfiesta trató de que la Municipalidad extendiera el título respectivo.  El síndico municipal era el licenciado Ricardo Casanova y Estrada, quien era reconocido por su brillante carrera de abogado y había sido compañero de algunas clases universitarias con Barrios.  Casanova extendió su dictamente manifestando que estaba bien que se otorgara el agua, pero que si alguna vez volvían los verdaderos dueños del predio, es decir, los frailes de la Escuela de Cristo, que lo habían edificado y que lo habían tenido en posesión por muchos años, les quedaba su respectivo derecho a salvo.3

Cuando Barrios se enteró de la resolución llamó a Casanova y le gritó e insultó como acostumbraba, para después mandarlo a su casa en compañía de un coronel vestido de sotana y sombrero de teja, remedando a un sacerdote.  Barrios quiso así poner en ridículo a Casanova, pero le salió mal la broma, pues aquello no fue bien visto por la sociedad, y Casanova decidió a convertirse en sacerdote, llegando a ser el Arzobispo Metropilitano de Guatemala el 15 de enero de 1886.3

Lainfiesta estableció su imprenta “El Progreso” (en donde se publicaron numerosos documentos oficiales)1 en la casa parroquial que los frailes filipos estaban todavía construyendo cuando se las expropiaron, y permitió que el templo siguiera siendo usado por el clero secular como parroquia.4  Pero, agraviado por el Concordato del 2 de julio 1884 que el antiguo padre Angel María Arroyo firmó preliminarmente ante la Santa Sede para que Barrios se congraciara con los los conservadores y que así lo apoyaran para la campaña de Unificación Centroamericana, Lainfiesta ordenó a sus trabajadores que desmantelaran el techo de la iglesia cuando el presbítero Alberto Rubio y Piñol (de la familia Aycinena y Rector del Colegio de Infantes) estaba oficiando misa el 4 de agosto de ese año, lo que significó el fin de la presencia de la Escuela de Cristo en la Ciudad de Guatemala.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 105-106.
  2. Miller, Hubert J. (1976) La Iglesia y el Estado en tiempo de Justo Rufino Barrios.  p. 115
  3. Batres Jáuregui, La América Central ante la Historia, 1821-1921, Memorias de un SigloIII Guatemala, C.A. 1949
  4. Sandoval, Juan Alberto (19 de marzo de 2008). Procesiones de Jesús Nazareno de las Tres Potencias de la Parroquia Vieja (1884-1984). Guatemala. La Hora.