3 de junio de 1830: los ingleses toman la isla de Roatán

Los ingleses nuevamente toman la Isla de Roatán tras invadirla desde Belice.

Playa de la isla de Roatán, actualmente de Honduras. En el recuadro: escudo de la República Federal de Centro América, a la que la isla pertenecía en 1830. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Durante la época colonial los piratas y corsarios ingleses, franceses y holandes infestaban las costas del Reino de Guatemala, aunque hacia el final de ese período ya solamente quedaban los ingleses, quienes se fueron a la guerra con España en 1782 y el presidente y teniente general de los Reales Ejércitos, Matías de Gálvez, quien los expulsó de la región, y los obligó a refugiarse en Belice.1

Ahora bien, los ingleses siempre esperaban el momento oportuno para apropiarse de los territorios aislados de la región centroamericana.  En 1642 tomaron la isla de Roatán, aunque fueron expulsados con la ayuda de ejércitos de la provincias de La Habana y de Santo Domingo, pero luego regresaron en 1742 y se asentaron hasta que fueron expulsados por Matías de Gálvez en 1782.  Quince años después regresaron a la isla, llevando consigo a dos mil esclavos africanos para establecerse definitivamente, pero fueron nuevamente expulsados por los españoles con todo y los esclavos.2

Los ingleses eran pacientes, y desde Belice enviaron unos hombres a la isla de Roatán el 3 de junio de 1830, con lo que la tomaron fácilmente, venciendo a la pequeña guarnición de la República Federal de Centro América que allí se encontraba.2 En ese momento, los británicos sabían que el gobierno centroamericano estaba muy debilitado tras las guerra civil que se extendió de 1826 a 1829, y aprovecharon la ocasión.3

El presidente de la República Federal, general Francisco Morazán, consiguió establecer comunicación con el rey Guillermo IV de Inglaterra, y logró que los ingleses que ocuparon Roatán se replegaran nuevamente a Belice, solo para que regresaran a ocupar la isla en 1839,4 aprovechando nuevamente la fragilidad del gobierno centroamericano, esta vez sumido en la anarquía tras la separación de Honduras, Nicaragua y Costa Rica,5 y por el derrocamiento del gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez en Guatemala.6 Así pues, solamente el estado de El Salvador —que era gobernado por el expresidente federal Francisco Morazán— y el de Los Altos —que se acababa de formar con el 50% del territorio occidental del de Guatemala7— protestaron formalmente  y en un tratado de paz, amistad y comercio, establecieron de modo terminante que, mientras no se devolvieran las islas ocupadas por los ingleses, las relaciones con Gran Bretaña permanecerían interrumpidas. Incluso, no iban a admitir ni en Los Altos ni en El Salvador, mercadería que procediera de Inglaterra, aunque fuera llevada por buques de otra nacionalidad, ni recibirían mercadería de otros orígenes, si era llevada por buques de bandera británica.8

El cónsul plenipotenciario de Inglaterra en Centroamérica, Frederick Chatfield no estuvo de acuerdo con aquello y en forma arrogante y prepotente se dirigióa  los jefes de Estado de Los Altos y El Salvador exigiendo que levantaran la prohibición.  Y aunque éstos rechazaron las amenazas del diplomático tajantemente, la firme posición de los estados centroamericanos no tardó mucho puesto que ambos fueron derrotados categóricamente pocos meses después en los combates que libraron contra el caudillo guatemalteco Rafael Carrera, cuyo ejército estaba patrocinado por los ingleses.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Real Academia de la Historia (s.f.) Matías Gálvez y Gallardo. España: Real Academia de la Historia.
  2. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 388.
  3. — (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  4. Hernández de León, El libro de las Efemérides, VI., p. 389.
  5. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala: Editorial del Ejército. pp. 157, 235, 246, 272 y 304.
  6. Solís, Ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 3-90.
  7. García Elgueta, Manuel (1897). Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango, Guatemala: Popular. pp. 91-92
  8. Hernández de León, El libro de las Efemérides, VI., p. 390.

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30 de abril 1859: el tratado de Wyke-Aycinena

Debido a las enormes deudas incurridas con bancos ingleses para poder sufragar los gastos de las guerras desde 1839 hasta 1851, y la Guerra Nacional de Nicaragua en 1856 y 1857, el gobierno del capitán general Rafael Carrera firma un tratado por el que prácticamente dobla el territorio de Belice.

Mapa del tratado Wyke-Aycinena. Por este tratado la extensión de Belice reconocida por el gobierno de Rafael Carrera se extendió del río Belice al río Sarstún. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Así como los españoles se apropiaron de las tierras de los indígenas americanos, así los ingleses robaban los barcos de transporte que salían desde América hacia España.  Esto provocó numerosas guerras y conflictos entre ambas naciones europeas, hasta que se firmó un tratado en Versalles a mediados del siglo XVIII por medio del cual se le permitió a los ingleses permanecer en las costa del norte de Centroamérica, con lo que surgió el enclave de Belice hacia finales del siglo XVIII.

Después de la Independencia de Centroamérica en 1821, fueron numerosas las potencias que intentaron apoderarse del territorio de la antigua Capitanía General de Guatemala.  Primero fue México, que consiguió anexarlo al imperio de Agustín de Iturbide el 5 de enero de 1822,1 pero cuando éste imperio colapsó en 1823, la región centroamericana volvió a quedar a merced de los intereses de las grandes potencias europeas.

De esta cuenta, los holandeses intentaron construir un canal en Nicaragua,2 los belgas intentaron establecer una colonia en Izabal sin éxito3 y fueron varios los mercenarios franceses que se unieron a los ejércitos centroamericanos buscando fortuna.4 Pero entre todos, los que lograron en realidad hacerse cargo de la situación fueron los ingleses quienes lograron influenciar en la política de la región y resquebrajar la República Federal de Centro América desde el enclave de Belice formando cinco débiles naciones que eran presa fácil de las manipulaciones del embajador Frederick Chatfield.5

Para 1859 la relación entre el gobierno del capitán general Rafael Carrera y la reina Victoria de Inglaterra era excelente, al punto que ambos intercambiaban cartas personales.  Pero también Guatemala estaba sumamente endeudada con las casas de cambio inglesas no solamente por todas las guerras que había habido entre 1829 y 1851, sino que por las armas utilizadas para combatir al filibustero estadounidense William Walker en Nicaragua entre 1856 y 1857, y las que adquirió para contrarrestar una posible nueva invasión de filibustero.6 Inglaterra había patrocinado de muy buena gana aquella campaña de los ejércitos centroamericanos en contra del estadounidense que quería convertir a Nicaragua en una colonia esclavista para su país, lo que le dejaba el camino libre para poder construir el apetecido canal interocánico en Nicaragua.7

Entonces, los gobernantes de Guatemala y de Inglaterra nombraron a sus representantes para que se llegara a un acuerdo para frenar los abusos que estaban cometiendo los ingleses al adentrarse en la selva petenera a cortar maderas preciosas y que, al mismo tiempo, resolviera la cuestión de la deuda contraída con los bancos ingleses.  Y es que a pesar del tratado de Versalles, España nunca delimitó las fronteras del enclave británico, y como éste está ubicado en una región a la que en esa época solamente se podía llegar por barco, los ingleses expandieron su área de influencia cuanto pudieron, y llegaron hasta el punto de establecer una Superintencia y una Corte de Justicia;8 es más, dado lo remoto del lugar y lo estratégico que era para la política británica para la región, el gobierno del general Carrera había establecido un consulado guatemalteco en Belice.5

Reproducimos aquí el nefasto convenio, por medio del cual Guatemala le cedió la región comprendida entre el río Belice y el río Sarstún a los ingleses, a cambio de una carretera que nunca se construyó:9

Por cuanto: no han sido todavía averiguados y señalados los límites entre los territorios de la República de Guatemala y el Establecimiento y posesiones de S.M. en la bahía de Honduras; la República de Guatemala y S.M. la Reina del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, deseando definir los límites referidos, con la mira de desarrollar y perpetuar las relaciones amistosas que felizmente existen entre los dos países, han resuelto celebrar una Convención con aquel objeto, y han nombrado por sus plenipotenciarios, a saber: S.E. el Presidente de la República de Guatemala, al Sr. Pedro de Aycinena, consejero de Estado y Ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno de la República; y S.M. la Reina del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, al Sr. Carlos Lennox Wyke, encargado de negocios de S.M.B. en la República de Guatemala, quienes, habiéndose comunicado sus plenos poderes respectivos y encontrándolos en buena y debida forma, han convenido y concluidos los artículos siguientes:

Artículo 1.°— Queda convenido entre la República de Guatemala y su Majestad Británica que los límites entre la República y el Establecimiento y posesiones británicas en la bahía de Honduras, como existían antes del 1 de enero de 1850 y en aquel día y han continuado existiendo hasta el presente fueron y son los siguientes:

Comenzando en la boca del río Sarstoon en la bahía de Honduras y remontando la madre del río hasta las Raudales de Gracias a Dios; volviendo después a la derecha y continuando por una línea recta tirada desde los Raudales del Río Belice, y desde los Raudales de Garbutt, norte derecho, hasta donde toca con la frontera mexicana.

Queda convenido y declarado entre las altas partes contratantes que todo el territorio al norte y este de línea de límites arriba señalados, pertenece a S.M.B.; y que todo el territorio al sur y oeste de la misma pertenece a la República de Guatemala.

Artículo 2.°— La República de Guatemala y Su Majestad Británica nombrarán, dentro de doce meses después del canje de las ratificaciones de la presente convención, un comisionado por cada parte, con el objeto de señalar y demarcar los límites descritos en el artículo precedente. Dichos comisionados averiguarán la latitud y longitud de los Raudales de Gracias a Dios y de Garbutt, y harán que la línea divisoria entre los Raudales de Garbutt y el territorio mexicano se abra y se demarque donde sea necesario, como una protección contra futuras transgresiones.

Artículo 3.°— Las comisiones que se mencionan en el artículo precedente se reunirán en el punto o puntos que en lo de adelante se determine, tan pronto como sea posible y conveniente después que hayan sido nombrados respectivamente; y antes de proceder a ningún trabajo, harán y firmarán una declaración solemne de que examinarán y decidirán, según su leal saber y entender, y conforme a la justicia y equidad, sin miedo, favor o afección a su propio país, todas las materias sometidas a su decisión; y tal declaración quedará asentada en el registro de sus operaciones.

En seguida los comisionados, antes de proceder a ningún otro trabajo, nombrarán una tercera persona que dedica como árbitro o amigable componedor en cualquier caso o casos en que ellos puedan diferir de opinión. Si no logran ponerse de acuerdo para la elección de dicha tercera persona, nombrará cada uno una persona; y en cualquier caso en que los comisionados puedan diferir de opinión con respecto a la decisión que deben dar, la suerte determinará cuál de las dos personas nombradas será el árbitro o amigable componedor en aquel caso particular. La persona o personas que han de ser así elegidas, antes de proceder a funcionar, harán y suscribirán una declaración solemne, semejante en su forma a la que de haber sido ya hecha y suscrita por los comisionados, cuya declaración será también agregada al registro de operaciones. En caso de muerte, ausencia o incapacidad de alguno de dichos árbitros o amigables componedores; o si se omitieren, declinaren o cesaren de funcionar, se nombrará otra persona de la misma manera para que funcione en su lugar, y hará y suscribirá una declaración igual a la mencionada.

La República de Guatemala y Su Majestad Británica se comprometerán a considerar la decisión de los comisionados conjuntamente, o del árbitro y amigable componedor, en su caso, como final y concluyente en las materias que deben someterse respectivamente a su decisión, y a llevar inmediatamente ésta a debido efecto.

Artículo 4.°— Los comisionados arriba mencionados harán a cada uno de los gobiernos respectivos una declaración o informe común firmado y sellado por ellos, acompañando por un mapa o mapas por cuatriplicado (dos caras para cada gobierno) certificando ellos ser verdaderos mapas de los límites señalados en el presente Tratado, y recorridos y examinados por ellos.

Artículo 5.°— Los comisionados y el árbitro o amigable componedor llevarán registros exactos y minutas o notas correctas de todas sus operaciones, con las fechas respectivas; y nombrarán y emplearán los agrimensores, amanuense o amanuenses, u otras personas que consideren necesarias para auxiliarlos en el arreglo de los asuntos que puedan tener que entender.

Los sueldos de los comisionados serán pagados por sus gobiernos respectivos. Los gastos contingentes de la comisión, incluyendo el sueldo del árbitro o amigable componedor y de los agrimensores y amanuenses, serán costeados por los dos gobiernos por partes iguales.

Artículo 6.°— Queda convenido, además, que las corrientes de la línea de agua divisoria descrita en el Artículo 1.° de la presente Convención, serán igualmente libres y abiertas a los buques y botes de ambas partes; y que ellas, pertenecerán a aquella parte hacia cuya banda de la corriente estén situadas.

Artículo 7.°— Con el objeto de llevar a efecto prácticamente las miras manifestadas en el preámbulo de la presente Convención para mejorar y perpetuar las amistosas relaciones que al presente existen felizmente entre las dos Altas Partes contratantes, convienen en poner conjuntamente todo su empeño, tomando medidas adecuadas para establecer la comunicación, más fácil (sea por medio de una carretera, o empleando los ríos o ambas cosas a la vez, según la opinión de los ingenieros que deben examinar el terreno) entre el lugar más conveniente de la costa del Atlántico cerca del Establecimiento de Belice y la Capital de Guatemala, con lo cual no podrán menos que aumentarse considerablemente el comercio de Inglaterra por una parte, y la prosperidad material de la República por otra; al mismo tiempo que quedando ahora claramente definidos los límites de los dos países, todo ulterior avance de cualquiera de las dos partes en el territorio de la otra, será eficazmente impedido y evitado para lo futuro.

Artículo 8.° — La presente convención será ratificada y las ratificaciones canjeadas en Guatemala o en Londres, tan pronto como fuere posible y en el espacio de seis meses.

En fe de lo cual, los respectivos plenipotenciarios la han firmado y sellado en Guatemala, a treinta de abril del año de mil ochocientos cincuenta y nueve.

        • P. de Aycinena
        • Charles Lennox Wyke9

Al principio, Carrera no estuvo de acuerdo en firmar el tratado, pero finalmente se convenció cuando Wyke le hizo ver que Inglaterra iba a ayudar a Guatemala a construir la carretera mencionada en el artículo 7. Por otra parte, Wyke le hizo saber al gobierno británico que la carretera no solamente era importante para convencer a Carrera, sino que iba a ser útil para recuperar un poco del comercio que Inglaterra ya estaba perdiendo debido al auge del comercio marítimo de los Estados Unidos.10

El gobierno estadounidense, por su parte, se quejó de que el tratado Wyke-Aycinena era una violación al tratado Clayton-Buwler firmado entre ingleses y norteamericanos con relación a la construcción del canal en Nicaragua, pero el Departamento de Estado finalmente cesó la queja porque Inglaterra le explicó que  estaba resolviendo sus asuntos pendientes en la región.10


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 14-16.
  2. Marure, AlejandroEfemérides de los hechos notables acaecidos en la República de Centro América de 1821 a 1842. Tipografía Nacional, Guatemala 1895.
  3. Compagnie Belge de Colonisation (1844). «Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union»Collection de renseignements publiés ou recueillis par la Compagnie (en francés) (Original held and digitised by the British Library): 31-44.
  4. Belaubre, Christophe (2007). Principales aspectos de la experiencia militar de José Pierson en Centroamérica. AFEHC.
  5. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. pp. 280-300.
  6. Walker, William (1860): The War of Nicaragua, S. H. Goetzel & Co. Mobile, Alabama
  7. Departamento de Estado de los Estados Unidos (2005). List of Ambassadors to Guatemala. United States: Department of State. (en inglés)
  8. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 194-197.
  9. Aycinena, Pedro de; Wyke, Charles Lennox (1859). «Tratado Aycinena-Wyke 1859». Guatemala: Google Docs
  10. Woodward, Rafael Carrera and the Emergency of the Republic of Guatemala, p. 310.

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