9 de marzo de 1821: Gabino Gaínza asume como Capitán General del Reino de Guatemala; sería el último gobernador colonial

Los criollos guatemaltecos saliendo del Real Palacio luego de reunirse con Gabino Gaínza pra pactar la Independencia de Centro América el 15 de septiembre de 1821.  Grabado de Agustión Iriarte tomada de Wikimedia Commons.

En 1818 el implacable capitán general José de Bustamante y Guerra dejó el poder porque la corona española lo necesitaba en las filas de los Reales Ejércitos y le sustituyó Carlos Urrutia, un hombre de carácter débil y en cuyo gobierno los independentistas ganaron terreno. En 1820 el rey de España Fernando VII se vio forzado a restablecer la constitución de Cádiz de 1812, y a consecuencia de ello se implementó en Centroamérica la libertad de prensa. En ese mismo año el doctor Pedro Molina Mazariegos, líder los criollos liberales, comenzó a publicar El Editor Constitucional, periódico en el que se criticó al gobierno de la colonia, se defendieron los derechos de los centroamericanos y se promovió la independencia.

En México, la revolución que había iniciado en 1810 obtuvo un completo triunfo y a través del Plan de Iguala declaró su independencia total de España el 24 de febrero de 1821. Esta noticia desconcertó a las autoridades españolas de Guatemala y a la vez sirvió de estímulo a la causa independentista. El 9 de marzo, presionado por los liberales independentistas, el Capitán General Carlos de Urrutia —personaje achacoso y débil de carácter​— dejó el puesto para que fuese ocupado por el subinspector del ejército Gabino Gaínza, quien recién había llegado a Guatemala. Gainza era del agrado de los independentistas, porque además de ser un hombre de una edad muy avanzada, también era de carácter débil y voluble. Bajo su mando Centroamérica experimentó una agitación social de niveles intolerables que obligó a la diputación provincial a solicitar a Gainza una reunión para discutir el difícil tema de la independencia.

BIBLIOGRAFIA:

 

15 de septiembre de 1821: Centroamérica proclama su independencia del Imperio Español

Los ciollos guatemaltecos celebrando la firma del acta de Independencia en la Plaza de Armas.  Cuadro pintado por Rafael Beltranena con motivo del centenerio de la Independencia. El cuadro se conserva en el Museo Nacional de Historia.

Reproducimos a continuación el Acta de Independencia, con varias notas y observaciones para aclarar ciertos puntos históricos relevantes.

DE LA INDEPENDENCIA DEL ANTIGUO REINO DE GUATEMALA, PROCLAMADA EL 15 DE SEPTIEMBRE DE 1821, SEPARÁNDOSE DEL DOMINIO DE LA ESPAÑA.

Palacio nacional de Guatemala, 15 de septiembre de 1821.

Siendo públicos e indudables los deseos de independencia del gobierno español que por escrito y de palabra ha manifestado el pueblo de esta capital: recibidos por el último correo diversos oficios de los ayuntamientos constitucionales, de Ciudad Real, Comitan y Tuxtla, en que comunican haber proclamado y jurado dicha independencia, y excitan á que se haga lo mismo en esta ciudad: siendo positivo que han circulado iguales oficios á otros ayuntamientos: determinado de acuerdo con la excelentísima diputación provincial, que para tratar de asunto tan grave se reuniese en uno de los salones de este palacio la misma diputación provincial, el ilustrísimo señor arzobispo, los señores individuos que diputasen la excelentísima audiencia territorial, y el venerable señor dean y cabildo eclesiástico, el excelentísimo ayuntamíento, el muy ilustre claustro, el consulado y el muy ilustre colegio de abogados, los prelados regulares, jefes y funcionarios públicos: congregados todos en el mismo salón: leídos los oficios expresados; discutidoy meditado detenidamente el asunto, y oído el clamor de “Viva la Independencia” que repetía de coro el pueblo que se veía reunido en las calles, plaza, patio, corredores y antesala de este palacio, se acordó por esta diputación e individuos del excelentísimo ayuntamiento:

El párrafo anterior indica varios puntos importantes:

    1. que los gobiernos criollos (es decir, los ayuntamientos) de Chiapas ya se habían declarado independientes por su proximidad a México.
    2. Las autoridades representadas en el acto fueron:
      • ayuntamiento: criollos guatemaltecos
      • diputados de la audiencia territorial: oficiales del gobierno español, encabezados por Gabino Gaínza
      • prelados regulares: jefes de las órdenes de frailes más importantes y económicamente poderosas.
      • arzobispo, dean y colegio eclesiástico: líderes del clero secular
      • claustro y colegio de abogados: la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo
    3. No había representación ni de mestizos ni de indígenas

1.° —Que siendo la Independencia del gobierno español la voluntad general del pueblo de Guatemala, y sin perjuicio de lo que determine sobre ella el congreso que debe formarse, el señor jefe político la mande publicar para prevenir las consecuencias que serían temibles en el caso de que la proclamase de echo el mismo pueblo.

Las “temibles consecuencias” a que se hace referencia en este párrafo se refiere a que había que evitar que los mestizos e indígenas se alzaran en armas rebelándose en contra de las autoridades constituidas, como ya había ocurrido en México.

2.° —Que desde luego se circulen oficios a las provincias, por correos extraordinarios, para que sin demora alguna, se sirvan proceder á elegir diputados ó representantes suyos, y estos concurran á esta capital á formar el congreso que debe decidir el punto de independencia general y absoluta, y fijar, en caso de acordarla, la forma de gobierno y
ley fundamental que deba regir.

Estos correos eran enviados a los representantes criollos de las provincias centroamericanas:

  • Chiapa: hoy el estado Mexicano de Chiapas
  • Sonsonate: hoy El Salvador
  • Comayagua: hoy Honduras
  • León: hoy Nicaragua y Costa Rica
  • Quetzaltenango: hoy la parte occidental de Guatemala
  • Sololá y Chimaltenango: hoy la parte sur de Guatemala

3.° — Que para facilitar el nombramiento de diputados, se sirvan hacerlo las mismas juntas electorales de provincia que hicieron ó debieron hacer las elecciones de los últimos diputados á cortes.

Se refieren aquí a los diputados que fueron electos para representar a las provincias ante las Cortes de Cádiz, la cual se reunió en esa ciudad Española entre 1811 y 1812 para redactar una nueva constitución para España durante las guerras napoleónicas, pero la cual quedó truncada con el golpe de estado que regresó al poder al rey absolutista Fernando VII.

El monarca español derogó la Constitución de Cádiz e hizo prisioneros a los diputados, primero en Cádiz y luego en sus respectivas colonias.

4.°— Que el numero de estos diputados sea en proporción de uno por cada quince mil individuos; sin excluir de la ciudadanía á los originarios de Africa.

5.°— Que las mismas juntas electorales de provincia, teniendo preséntes los  últimos censcos se sirvan determinar, según esta base, el niímero de diputados o representantes que deban elegir.

6.°— Que en atención a la gravedad y urgencia del asunto, se sirvan hacer las elecciones de modo que el día primero de marzo del año próximo estén reunidos en esta eapital todos los diputados.

7.°— Que entretanto, no haciéndose novedad en las autoridades establecidas que están ejerciendo sus atribucines respectivas con arreglo á la constitucion, decretos y leyes, hasta que el congreso indicado determine lo que sea mas justo y benéfico.

Se deja a las autoridades españolas y criollas sin alteración, aunque en el caso de los peninsulares, como autoridades transitorias.  Es de hecho, una traición al gobierno español por parte de estas autoridades que habían sido designadas por el rey.

8.° — Que el señor Jefe Político, brigadier don Gavino Gainza, continúe con el gobierno superior político y militar que este tenga el carácter que parece propio de las circunstancias, se forme una junta provisional consultiva, compuesta de los señores individuos de esta diputacicm provincial y de los señores don Miguel Lárreynaga, ministro de esta audiencia; don José del Valle, auditor de Guerra; marqués de Aycinena; doctor don José Valdez, tesorero de esta santa iglesia; doctor don Ángel Maria Candina; y licenciado don Antonio Robles, alcalde tercero constitucional: el primero por la provincia de León, el segundo por la de Comayagua, el tercero por Quezaltenango. el cuarto por Solóla y Chimaltenango, el quinto por Sonsonate, y el sexto por Ciudad Real de Chiapa.

Se deja a Gaínza como presidente provisorio, en una forma muy similar a como se produjeron los golpes de estado de los siglos XIX y XX, en los que un militar de confianza le arrebataba el poder al gobernante de turno.  Entre los personajes que se mencionan está el marués de Aycinena, el ciudadano criollo de más alcurnia, con fuertes nexos con el gobiernos español y quien dirigía al resto de las autoridades congregadas, tanto civiles como eclesiásticas; los representantes de las provincias no verían esto con buenos ojos, ya que consideraban que Aycinena y los criollos que vivían en Guatemala no les daban un trato comercial justo durante la colonia.  Este sería el principio de los grandes conflictos que hubo entre los criollos centroamericanos durante el siglo XIX.

9.° — Que esta junta provisional consulte al señor jefe político en todos los asuntos económicos y gubernativos dignos de su atención.

10.° — Que la religión católica, que hemos profesado eo los siglos anteriores y profesaremos en los siglos sucesivos, se conserve pura é inalterable, manteniendo vivo el espíritu de religiosidad que ha distinguido siempre a Guatemala, respetando a los ministros eclesiásticos seculares y regulares, y protegiéndoles en sus personas y propiedades.

Este sería un punto de contención casi desde el principio:  las propiedades de las poderosas órdenes regulares monásticas, y el diezmo obligatorio que cobraba el clero secular a cargo del arzobispo. Dados las fuertes alianzas políticas y hasta familiares entre el clero y la familia de Aycinena, los criollos de las provincias no aprobaron este punto y pronto formarían el partido liberal, que utilizó el anticlericalismo como bandera.  Por supuesto, no era por asuntos religiosos que persiguirían a los frailes y arzobispos, sino por su poder politico y económico.

11.° — Que se pase oficio a los dignos prelados de las comunidades religiosas para que cooperando á la paz y sosiego, que son la primera necesidad de los pueblos, cuando pasan de un gobierno a otro, dispongan que sus individuos exhorten á la fraternidad y concordia á los que estando unidos en el sentimiento general de la Independencia, deben estarlo también en todo lo demás, sofocando pasiones individuales que dividen los ánimos y que producen funestas consecuencias.

Se pide aquí tanto a los frailes como a los curas párrocos que se encarguen de mantener el sosiego de mestizos e indígenas, para que no se alcen en armas en contra del cambio de gobierno en el que no verían mayores diferencias en sus condiciones de vida; curiosamente, tras la expulsion del clero regular en 1829 de todo el territorio centroamericano los curas párrocos hicieron totalmente lo contrario: agitaron al pueblo campesino en contra de los líderes “herejes” del partido liberal.

12.° — Que el excelentísimo ayuntamiento, á quien corresponde la conservación del orden y tranquilidad, lome las medidas más activas para mantenerla imperturbable en toda esta capital y pueblos inmediatos.

Nuevamente, se solicita mantener el control de lo pobladores mestizos e indígenas para que acepten el cambio de autoridades que no representaba un cambio en sus condiciones de vida.

13.° — Que el señor jefe político publique un manifiesto haciendo notorios á la faz de todos, los sentimientos generales del pueblo, la opinión de las autoridades y corporaciones, las medidas de este gobierno, las causas y circunstancias que lo decidieron á prestar en manos del señor alcalde 1.°, á pedimento del pueblo, el juramento de independencia y fidelidad al gobierno americano que se establezca.

14.° — Que igual juramento preste la junta provisional, el excelentísimo ayuntamiento, el ilustrísimo señor arzobispo, los tribunales, jefes políticos y militares. los prelados regulares, sus comunidades religiosas, jefes y empleados en las rentas, autoridades, corporaciones y tropas de las respectivas guarniciones.

Se solicita que las autoridades civiles y militares se pongan a las órdenes de la junta provisional recién creada para mantener el orden entre la población, y se les pide a los religiosos que mantengan la tranquilidad de la población desde el púlpito.

15.° —Que el señor jefe político, de acuerdo con el excelentísimo ayuntamiento, disponga la solemnidad y señale el dia en que el pueblo deba hacer la proclamación y juramento expresado de independencia.

16.° — Que el excelentísimo ayimtamiento acuerde la acuñación de una medalla que perpetiíe en los siglos, la memoria del dia QUINCE DE SEPTIEMBRE DE MIL OCHOCIENTOS VEINTIUNO, en que proclamó su feliz independencia.

17.° — Que imprimiéndose esta acta y el manifiesto expresado, se circule á las excelentísimas diputaciones provinciales, ayuntamientos constitucionales y demás autoridades eclesiásticas seculares, regulares y militares para que siendo acordes en los mismos sentimientos que ha manifestado este pueblo, se sirvan obrar con arreglo á todo lo expuesto.

Se distribuye una copia del acta entre las autoridades criollas, tanto civiles como eclesiásticas.  Así pues, como ya se ha indicado, se busca el control de la población desde las autoridades políticas y religiosas.  Debe recordarse que en 1821, solamente los criollos varones sabían leer y entender un documento legal como el Acta de Independencia, aun cuando había algunas excepciones entre las damas criollas y algunos mestizos e indígenas.

18.° —Que se cante el día que designe el señor jefe político, una misa solemne de gracias con asistencia de la junta provisional, de todas las autoridades, corporaciones y jefes, haciéndose salvas de artillería y tres dias de iluminación.

Palacio nacional de Guatemala, setiembre 15 de 1821.

  • Gabino Gainza: Capitán General y presidente de la audiencia que traicionó  al gobierno español y se ocupó de la presidencia provisional
  • Mariano de Beltranena
  • José María Calderón
  • José Matías Delgado: representante del clero secular quien sería el primer Obispo de El Salvador
  • Manuel Antonio Molina 
  • Mariano de Larrave
  • Antonio de Rivera
  • José Antonio de Larrave
  • Isidoro de Valle y Castridones
  • Mariano de Aycinena: marqués de Aycinena; sería jefe de estado de Guatemala y en 1829 fue derrocado y expulsado de Centroamérica junto a la todos los miembros de su familia y partido
  • Pedro de Arroyave
  • Lorenzo de Romana, secretario.
  • Domingo Dieguez, secretario.

BIBLIOGRAFIA:

12 de junio de 1822: una división del ejército mexicano del emperador Agustín de Iturbide ocupa Guatemala

imperio iturbide
Territorio que ocupara el efímero Primer Imperio Mexicano.  Obsérvese el área que ocupaba Guatemala, que para entonces todavía tenía a Chiapas y Soconusco. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El Salvador fue la única provincia de Centro América que se negó rotundamente a anexarse al imperio de Agustín de Iturbide, y por ello el emperador envió al general Vicente Filísola a que relevara al hasta entonces presidente Gabino Gaínza en el gobierno de Guatemala.  Gaínza era el oficial español que había traicionado a la corona española y entregado la región centroamericana a los criollos locales y fue llamado por Iturbide a México con la falsa oferta de un nuevo puesto.  Ese puesto no existía, y Gaínza moriría olvidado y en la miseria.

Al retirarse, Gaínza dejó al poder en manos de Filísola, quien tuvo que enfrentar varios conflictos y resolver peticiones de diferentes diputaciones desde su llegada al mando del contingente militar. El enviado de Iturbide tendría que arreglárselas para dar un buen gobierno a Centroamérica mientras luchaba contra la debilidad fiscal, un regionalismo inquebrantable y las órdenes a menudo ilógicas del propio Iturbide.

Ya establecido en el poder, Filísola dio pasos necesarios para la reconciliación política. Liberó a los criollos opositores del imperio y reprendió a las autoridades guatemaltecas por las medidas ejecutadas contra las provincias de interior.

Una vez expulsados los mandatarios más opresivos de la ciudad, el enviado de Iturbide tuvo que hacer frente a la crisis fiscal, ya que después de la Independencia, las provincias retuvieron los impuestos recaudados en sus localidades, lo que significó una pérdida considerable de ingresos para el gobierno en la ciudad de Guatemala. Además la abolición del tributo de indios en febrero de 1822 también golpeó las arcas del gobierno, mientras que la escasez de agentes aduanales favorecía el contrabando. Por si fuera poco, las rutas comerciales estuvieron bloqueadas por conflictos armados entre ciudades y regiones, derivadas de inconformidad en cuanto a la jurisdicción administrativa y desacuerdos ideológicos entre criollos liberales y conservadores. Todo esto causó que tanto el general cuanto las municipalidades se vieran obligados a solicitar préstamos a comerciantes y a cajas regionales, lo que produciría una situación insostenible.

Pero el Imperio Mexicano no duró mucho y Filísola y sus hombres se retiraron el 3 de agosto de 1823, dejando el camino libre para la larga Guerra Civil Centroamericana entre criollos liberales y conservadores, que se prolongaría hasta 1851.  Y eso no fue todo: Guatemala perdió el territorio de Chiapas, que se integró a México tras la separación de Centroamérica en 1823.

BIBLIOGRAFIA:

  • Pastor, Rodolfo (2016). Historia Mínima de Centroamérica. México: El Colegio de México.
  • — (1971). La anexión de Centroamérica a México (Documentos escritos de 1821 a 1822). Tomo II. México: Porrúa.
  • — (1971). La anexión de Centroamérica a México (Documentos escritos de 1821). Tomo I. México: Porrúa.
  • — (1971). La anexión de Centroamérica a México (Documentos escritos de 1823 a 1828). Tomo VI. México: Porrúa.
  • Vidal, Manuel (1970). «lección XLIII». Nociones de historia de Centro América (especial para El Salvador) 2. San Salvador, El Salvador: Dirección general de cultura del Ministerio de Educación de San Salvador.
  • Wortman, Miles (1976). Legitimidad política y regionalismo: el imperio mexicano y Centroamérica. Nueva York, NY: State University at Geneseo.