5 de septiembre de 1980: el comando urbano del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) detona una potente bomba frente al despacho presidencial del Palacio Nacional a media mañana

 

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Los carros que se encontraban junto al lugar de la explosion del 5 de septiembre de 1980.  La imagen es propiedad de Plaza Pública.

El 5 de septiembre de 1980 el Ejército Guerrillero de los Pobres llevó a cabo un acto terrorista frente al Palacio Nacional con la intención de disuadir al pueblo guatemalteco de asistir a una manifestación de apoyo al Gobierno del general Romeo Lucas-García que estaba planificada para el domingo 7 de septiembre en el Parque Central.  Tambien pretendieron vengar la sangrienta matanza de la Embajada de España ocurrida el 31 de enero de ese año, la muerte de muchos de sus correligionarios y la destrucción de varios reductos guerrilleros en la ciudad.  Eran los años en que los edificios de instituciones bancarias (como el Centro Financiero del Banco Industrial, el Banco del Café y el Instituto de Previsión Militar, entre otros) eran blanco de potentes artefactos explosivos durante las noches; pero esta fue la primera vez que la guerrilla atacó durante el día.

En ese ataque murieron seis adultos y un niño a causa de la explosión de dos bombas ubicadas en un vehículo; los cuerpos quedaron horriblemente despedazados y regados en un radio de decenas de metros.  La explosion se escuchó en toda la ciudad y​ hubo un número indeterminado de heridos y cuantiosos daños materiales no sólo en las obras de arte del Palacio Nacional, sino que en muchos de los edificios aledaños, especialmente en el Edificio Lucky, que está frente a la esquina del Palacio Nacional sobre la 6a. Avenida, justo en la esquina opuesta en donde el grupo guerrillero colocó el artefacto explosivo.

Las imagénes por televisión mostraban partes del los cuerpos distribuidos por el área del incidente, mientras los periódicos mostraron en sus portadas la imagen de carro bomba destruido y los alrededores del palacio.​

El atentado fue ejecutado en dos partes: primero, por la noche, la guerrilla depositó una pequeña carga explosiva en el tragante ubicado en el Parque Central, en la esquina de la 6a. calle y 6a. avenida de la zona 1, frente a la esquina donde se localizaba el despacho presidencial dentro del Palacio Nacional sin que la guardia presidencial sospechara ya que en ese tiempo los taxis se estacionaban en todo el perímetro del Parque Central. Por la mañana, la guerrilla estacionó un vehículo sobre ese tragante, el cual tenía en su interior una carga mucho mayor; a las 9:35 a. m. detonaron la pequeña carga explosiva, la cual a su vez hizo estallar a la que estaba dentro del vehículo dejando esparcidos tras ser mutilados, los cuerpos de varios civiles, cuyos restos humanos fueron lanzados en un radio mayor a los setenta metros. A los cinco minutos de haberse producido la explosión se originó el incendio de siete vehículos.​

Ese mismo día, y también para tratar de impedir el desarrollo de la manifestación, la guerrilla atacó la terminal de los autobuses Galgos, y a un bus de la empresa Fortaleza, matando a un mecánico.

Pese a la matanza, el mitín del gobierno de Lucas sí se llevó a cabo, aunque con fuerte seguridad de los alrededores.

Durante el gobierno de facto del general Oscar Humberto Mejia Vítores el Parque Central fue remodelado, convirtiéndolo en un estacionamiento subterráneo ​para los trabajadores del Palacio Nacional, que albergaba a todas las oficinas gubernamentales en esos tiempos.

BIBLIOGRAFIA:

13 de agosto de 1783: se inicia la construcción de la Catedral de la Nueva Guatemala de la Asunción

Daguerrotipo de aproximadamente 1860 que muestra la Catedral de Guatemla cuando todavía no tenia sus campanarios.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

 

Si bien el capitán general Martín de Mayorga ordenó el traslado de la arruinada ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala en 1776, no fue sino hasta principios de la década de 1780 que las autoridades del clero secular finalmente se trasladaron, y eso porque el arzobispo Pedro Cortés y Larraz huyó de Guatemala cuando llegó su sucessor, Cayetano de Francos y Monroy en 1778 luego de varios años de amargas disputas con las autoridades civiles.

Mayorga promovió el traslado, pero no la reconstrucción y de hecho se fue a México como Virrey dejando la nueva ciudad, que en ese entonces constaba con muy pocas edificaciones, en manos de su sucesor, Matías de Galvez.

Los edificios fueron surgiendo muy lentamente.  De hecho, las ya muy debilitadas órdenes regulares tuvieron que recurrir a extraer todo el material que pudieron de sus anteriormente lujosos conventos para poder construir los nuevos, y luego se vieron en la obligación de rematar sus antiguas propiedades en la Antigua para sufragar los gastos de construcción.  Por su parte, las autoridades seculars emprendieron la construcción de la Catedral, la cual se inició el 13 de agosto de 1783 y no se concluyó sino hasta en 1815, aunque sin las torres de sus campanarios.

El hecho de que la ciudad apenas estuviera resurgiendo después de su nefasto traslado, hizo que la Nueva Guatemala de la Asunción no tuviera la fortaleza ni los recursos requeridos para ser la capital de las Provincias Unidas del Centro de América, y por ellos tras una prolongada Guerra civil, la capital se trasladó a San Salvador en 1829.

BIBLIOGRAFIA:

 

1 de julio de 1944: el general Jorge Ubico renuncia a la presidencia de Guatemala

 

Retrato autografiado del presidente Jorge Ubico. Tomado de Wikimedia Commons.

 

Uno de los gobiernos más recordados por muchos guatemaltecos es el del general Jorge Ubico Castañeda, el cual -como todos los gobiernos que marcaron época- es añorado por los grupos sociales a los que favoreció y vilipendiado por los grupos a quienes afectó.

Ubico llegó al poder tras una serie de golpes de estado que siguieron a la renuncia del general Lázaro Chacón en diciembre de 1930 tras sufrir un derrame cerebral.  Los presidentes que se sucedieron tardaron solamente unos cuantos días en el poder porque fueron derrocados por golpes militares o no fueron reconocidos por el gobierno de los Estados Unidos, entonces con fuertes inversiones en su enclave bananero en Izabal.

En el aspecto económico, el gobierno ubiquista fue muy eficiente para sus correligionarios y allegados:  habiendo recibido el poder en medio de la Gran Depresión, impulsó una política de austeridad que incluyó la eliminación de numerosos municipios para reducir el gasto público, y la derogación del Reglamento de Jornaleros que obligaba a los indígenas a trabajar jornales en las fincas cafetaleras desde el gobierno de Barrios.  Ubico sutituyó el reglamento por las leyes de Vagancia y de Vialidad, las cuales hacían aún más difícil las condiciones laborales de los indígenas, obligándolos a trabajar jornadas más extensas y largas y colocándolos a merced de los cafetaleros.

Ubico era miembro de una de las familias de más prestigio en la época liberal.  Su pare, Arturo Ubico Urruela, fue presidente de la Asamblea Legislativa durante el gobierno de Manuel Estrada Cabrera, y gracias a ello Ubico tuvo un ascenso meteórico. En la región de la Verapaz, Ubico conservaba fuertes nexos con los colonos alemanes que se habían establecido allí durante el gobierno de Barrios, pues fue Jefe Político de la región durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.  Al mismo tiempo, el presidente tenía un fuerte apoyo de la united Fruit Company, a cambio de protección militar y política para evitar que hubiera huelgas de los trabajadores o que se formaran sindicatos.

La Segunda Guerra Mundial obligó a Ubico a tomar una decisión entre la United Fruit Company y la Colonia Alemana, y tras el ataque de Pearl Harbor en 1941, se vio obligado a expulsar a los alemanes de la Verapaz y a expropiarles sus fincas.   Los Estados Unidos pusieron bases militares en La Aurota, Escuintla e Izabal y la flota de la bananera, que tenía el monopolio del transpote marítimo en el país, fue utilizada para transporte de pertrechos de guerra y tropa.

En 1944, surgió un movimiento popular en la ciudad de Guatemala encabezado por maestros, obreros y estudiantes univesitarios. Inicialmente Ubico reprimió el movimiento como acostumbraba, pero la imagen de un gobierno represivo en medio de la lucha por la libertad con la Alemania fascista no convenía a la política del gobierno estadounidense de Roosevelt y Ubico no tuvo el apoyo estadounidense.

Cuando se dio cuenta de que la situación se le escapaba de las manos, Ubico prefirió renunciar y evitar un derramamiento de sangre como el que hubo en 1920 cuando el lienciado Manuel Estrada Cabrera -mentor de Ubico- se resistió a renunciar y hubo combates durante la llamada Semana Trágica.  El 1 de julio de 1944 Ubico presentó su renuncia y dejó el poder en un triunvirato compuesto encabezado por el general Federico Ponce Vaides.

Ubico no quiso renunciar el 30 de junio, pues esa era una fecha sagrada para los presidentes liberales:  el aniversario del triunfo de la Reforma Liberal de 1871.

BIBLIOGRAFIA:

 

29 de septiembre de 1717: Luego de fuerte erupción del Volcán de Fuego, el terremoto de San Miguel destruye a la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala

 

Boceto del sivlo XVI que muestra una de las erupciones del Volcán de Fuego.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

 

El Volcán de Fuego ha estado active desde mucho antes que los españoles conquistaran la region centroamericana en la década de 1520.  A pesar de ello, los invasores construyeron importantes centros politicos y comerciales en los valles de Almolonga y de Panchoy, ubicados a los pies de tres enormes volcanes: el Volcán de Agua, Volcán de Fuego y Volcán Acatenango.

Ya en 1541 la naturaleza había avisado cuando in deslave de las laderas del Volcán de Agua sepultó a la Ciudad de Santiago que estaba entonces en el valle de Almolonga, obligando el traslado de la capital a su nueva ubicación en el valle de Panchoy, a unos cuantos kilómetros de la destruida ciudad.  (Debe recordarse que en el siglo XVI, esa era una considerable distancia para el traslado de una ciudad).

La nueva ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala estaba un poco más lejos del volcán de Agua, pero más próxima a los volcanes de Fuego y Acatenango.  De hecho, en la ciudad, los habitants creían que la cercanía de los volcanes y las montañas que rodeaban a la ciudad, en especial el Volcán de Fuego, era la causa de los temblores que frecuentemente ocurrían e incluso el arquitecto mayor, Diego de Porres, llegó a afimar que los terremotos eran causado por las “reventazones del volcán”.

Al caer la noche del 27 de agosto de 1717 se registró una erupción muy fuerte del Volcán de Fuego, que se extendió hasta el 29 de agosto y cuyos retumbos atemorizaron a los pobladores de la ciudad, quienes pidieron auxilio al Santo Cristo de la Catedral Primada de Santiago y a la Virgen del Socorro (que eran los patronos jurados contra el fuego del volcán)​ por medio de procesiones, rogativas y novenas.​ El 29 de agosto salió la Virgen del Rosario en procesión después de un siglo sin salir y hubo muchas más procesiones de santos hasta el día 29 de septiembre, día de San Miguel Arcángel.

Ese día, hubo sismos leves por la tarde, pero a eso de las siete de la noche se produjo un fuerte temblor que obligó a los vecinos a salir de sus casas y dañó la mayoría de las estructuras de la ciudad.  Los temblores y retumbos continuaron hasta la cuatro de la mañana y los vecinos salieron a la calle y a gritos confesaban sus pecados, pensando lo peor. Además de los daños ocasionados por los sismos, los ríos que pasaban por la ciudad e desbordaron pues sus cauces ser obstruyeron con restos de los edificios y con material que cayó por la erupción, lo que provocó una seria inundación en la ciudad.

Los terremotos de San Miguel dañaron la ciudad considerablemente, y hubo un abandono parcial de la ciudad, escasez de alimentos, falta de mano de obra y muchos daños en las construcciones de la ciudad; además de numerosos muertos y heridos.  De hecho, las autoridades pensaron seriamente en trasladar la ciudad a un nuevo asentamiento menos propenso a la actividad sísmica, pero los vecinos de la ciudad se opusieron rotundamente al traslado, e incluso tomaron el Real Palacio en protesta al mismo. Al final, la ciudad no se movió de ubicación, pero el número de elementos en el Batallón de Dragones para resguardar el orden fue incrementado considerablemente.  Estando todavía como estaba la monarquía Española al dominio de la Iglesia Católica, el propio capitán general Francisco Rodríguez de Rivas —que gobernó de 1717 a 1724— donó de sus propios fondos para reconstruir el oratorio de San Felipe Neri y la parroquia de El Calvario.​

La reconstrucción tomaría un par de décadas, pero la ciudad se recuperaría totalmente e incluso sobreviviría el terremoto de San Casimiro en 1751.   No fue sino hasta los terremotos de Santa Marta en 1773, y por la division entre el gobierno español y las autoridades eclesiásticas, que la capital finalmente se trasladó a in nuevo lugar.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

31 de mayo de 1897: se disuelve la Asamblea Legislativa por renuncia masiva de representates; inicio del fin del general presidente José María Reina Barrios

 

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Inauguración del monumento a Miguel García Granados en el paseo de La Reforma en 1896, frente al entonces recién construido Cuartel de Artillería (luego Escuela Politécnica).  Eran los años de bonanza del gobierno del general Reina Barrios. Fotografía de Alberto G. Valdeavellano, tomada de Wikimedia Commons.

 

Los primeros años del gobierno del general José María Reina Barrios fueron los de mayor bonanza en la historia de Guatemala. Aprovechando el sistema creado por el fallecido general J. Rufino Barrios para favorecer la producción de café en las grandes fincas que se establecieron durante su gobierno, que incluía el uso casi forzoso de mozos colonos, y la revolución que ensangrentaba a Brasil, la economía guatemalteca tuvo un crecimiento sin precedentes.

El precio del café estaba por las nubes y las ganancias del país eran mayúsculas.  Ante esta situación, Reina Barrios emprendió muchos programas sociales y educativos; abrió escuelas y tipografías, e incluso llegó a derogar el Reglamento de Jornaleros en beneficio de la población indígena.  En cuanto a infraestructura, el gobierno reinista emprendió construcciones faraónicas que fueron desde el Ferrocarril del Norte, y un nuevo acueducto, hasta la construcción de un nuevo Palacio Presidencial y otro al final de la Avenida de La Reforma.  Incluso, se construyó un palaciego Instituto Agrícola de Indígenas, para educar a los estudiantes nativos más aventajados de todos los municipios del país.

Reina Barrios tenía planes ambiciosos: cuando estuviera concluido el Ferrocarril del Norte, iba a promocionarlo por medio de la Exposición Centroamericana, un gran evento internacional al mejor estilo de la Exposición de París y que serviría de plataforma para que el gobierno guatemalteco promocionara su nuevo canar seco, que sería un importante eje comercial para el país.  De hecho, cuando el arzobispo exiliado en Costa Rica, Ricardo Casanova y Estrada dio  su beneplácito para la Exposición, Reina Barrios le levantó el exilio y le permitió regresar a Guatemala.

Pero el presidente guatemalteco no contaba con algo:  la paz en Brasil.  Cuando el gigante sudamericano dio por terminada su revolución, inició la producción de café a gran escala, con lo que el precio del grano se desplomó en los mercados internacionales, justo cuando Reina Barrios preparaba su Exposición.  Con la caída de ingresos, todos los bonos que había emitido el gobierno guatemalteco para la Exposición, el Ferrocarril del Norte y el acueducto ya no tuvieron respaldo y la economía se vino abajo como un castillo de naipes.

Ante tal situación, los diputados de la Asamblea Legistalativa renunciaron a sus curules y para el 31 de mayo de 1897, la Asamblea tuvo que declarase disuelta.  Y cuando Reina Barrios anunció que iba a extender su mandato presidencial hasta 1902, sus otrora oponentes a la presidencia en las canceladas elecciones de 1897, Próspero Morales y José León Castillo lideraron alzamientos revolucionarios contra el presidente en el occidente y en el oriente del país, respectivamente.   Era el principio del fin de un gobierno que podría haber llegado muy lejos, de no haberse logrado la paz en Brasil.

BIBLIOGRAFIA:

17 de mayo de 1886: el general José María Reina Barrios contrae nupcias con la vedette estadounidense Algerie Benton en los Nueva Orleans, Luisiana

 

Retrato de la Primera Dama de Guatemala, Sra. Algerie Benton de Reina durante el gobierno del general José María Reina Barrios.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

 

La vida del general José María Reina Barrios y su familia fue una tragedia digna de ser relatada por un poeta de la talla de Homero o Virgilio ya que tiene todos los elementos que un autor de esa categoría podría desear para una magna obra literaria.  Por un lado, tenemos al respetado militar guatemalteco, sobrino del general y expresidente J. Rufino Barrios, masón de grado 33 y con estudios en Europa y Estados Unidos; por otro lado, tenemos a la señora Algerie Benton, quien provenía de una familia respetable de Virginia en los Estados Unidos y que contrajo matrimonio con el militar guatemalteco el 17 de mayo de 1886.  Ambos se convertirían en la pareja gobernante de Guatemala en 1892 aunque los primeros años de gobierno fueron de mucha bonanza y bienestar, el último año fue fatal para el Presidente y perturbador para la Primera Dama.

La carrera de Reina Barrios tuvo muchos altibajos durante el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas, quien le tenía recelo por su jerarquía dentro del partido liberal guatemalteco, dado su parentesco con el extinto expresidente Barrios.  De esa cuenta, fue enviado a Europa como cónsul, pero al llegar se enteró que su nombramiento había sido revocado y tuvo que regresar a América, quedándose en los Estados Unidos.  Allí conoció a Benton y contrajo matrimonio con la bella dama, solamente para ser llamado a Guatemala y hecho prisionero por el gobierno de Barillas por su supuesta participación en unos levantamientos en Mataquescuintla.  Aunque posteriormente fue dejado en libertad, hubo un momento en que la Sra. Benton de Reina tuvo que rogar al ministro Antonio Batres Jáuregui para que le permitiera llevarle alimentos a su esposo.

Ya en el poder, como sucesor de Barillas, Reina Barrios se encontró con una economía muy pujante y en crecimiento gracia a que Brasil estaba inmerso en una guerra civil y por ello, el cultivo del café estaba siendo muy rentable para Guatemala.  Con esta situación, Reina emprendió una serie de programas educativos, construyó obras faraónicas y se preocupó por embellecer a la Ciudad de Guatemala.

Durante los años de prosperidad, la Sra. Benton de Reina era la envidia de la sociedad guatemalteca.  De hecho, el presidente construyó un nuevo Palacio de Gobierno en el patio del antiguo Palacio Colonial y lo inauguró  con gran pompa junto con su esposa.

Pero en 1897 todo cambió.  Brasil alcanzó la paz y empezó a producir café en grandes cantidades, haciendo que el precio del grano se desplomara estrepitósamente, dejando todos los proyectos de Reina Barrios a medias.  El gobierno pasó de la bonanza al endeudamiento interno y externo y las revoluciones no se hicieron esperar.

Todo desencadenó en el asesinato del presidente el 8 de febrero de 1898, con lo que su viuda perdió la razón.  Lo que ocurrió con la hija de la Sra. Benton, que algunos historiados aseguran que no era del presidente sino que del general Salvador Toledo, fue otra drama del que hablaremos en otra oportunidad.

BIBLIOGRAFIA: