17 de marzo de 1840: Francisco Morazán, entonces presidente de la República Federal de Centro América, invade a Guatemala por segunda vez

Ciudad de Guatemala vista desde el sur, aproximadamente en 1870.   Cuadro de Augusto De Succa tomado de Wikimedia Commons.

Francisco Morazán y Rafael Carrera fueron enemigos formidables, enfrentados por diferencias irreconliliables.  Morazán era descendiente de criollos de la región de Honduras, que había abrazado la causa liberal debido a que consideraba que los criollos aristocráticos y los jerarcas de la Iglesia Católica, todos ellos asentados en Guatemala, les habían estado explotando durante toda la época colonial.  Carrera, por su parte, era mestizo y había sido educado por los curas párrocos que lo ungieron como el elegido de la Santa Virgen María para salvar la verdadera religión frente a la amenaza de los liberals herejes.

Carrera inició su Carrera como jefe de guerrilleros, atacando las fuerzas del gobierno liberal de Mariano Gálvez, y gracias a su genio militar llegó a convertirse en el hombre fuerte de Guatemala, tras la caída de Gálvez.  Por el otro lado, Morazán llegó a ser presidente de la República Federal de Centro América por haber derrotado al gobierno conservador del Manuel José Arce y de Mariano de Aycinena luego de invadir Guatemala en 1829.

Cuando Carrera tomó el poder en Guatemal en 1838, los criollos liberales de Guatemala se refugiaron en el occidente del Estado y formaron su propio estado con la venia del presidente Federal, Morazán. Así nació el Estado de Los Altos, que desde un principio estuvo en constante pugna con el de Guatemala al punto que con la menor excusa se rompieron las hostilidades resultando en la reincorporación violenta de Los Altos a Guatemala el 29 de enero de 1840.

Ese fue el detonante de la inevitable confrontación entre Morazán y Carrera.  Enterado de la caída de Los Altos, Morazán emprendió la marcha sobre Guatemala al mando de mil trescientos soldados salvadoreños entrando al Estado el 17 de marzo de 1840 y aplicando la estrategia de tierra arrasada por todos los pueblos por donde pasaron.

En la Ciudad de Guatemala lo estaba esperando Carrera, quien fingió retirarse cuando entró el ejército morazánico.  En realidad se acantonó en la finca del Aceituno en las afueras de la ciudad y esperó a que los salvadoreños se confiaran en su supuesta victoria para contraatacar y vencerlos categóricamente el 19 de marzo.

Morazán tuvo que salir huyendo por El Incienso junto a treinta y cinco de sus allegados, gritando “¡Qué viva Carrera!” para salvar la vida, dejando a los soldados salvadoreños a su suerte.  Los guatemaltecos, hartos de Morazán fusilaron hata a los heridos.

Ese fue el fin de la carrera política de Morazán, quien se embarcó con sus allegados hacia el Perú el 5 de abril. Y al mismo tiempo, fue el principio de la de Carrera, quien sería el hombre fuerte de Guatemala hasta su muerte en 1865.

BIBLIOGRAFIA:

 

1935: filman la película “Las Nuevas Aventuras de Tarzán” en Guatemala

Título de la película “Las Nuevas Aventuras de Tarzán” que fue filmada en Guatemala en 1935. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

VIDEO:

ARGUMENTO:

El francés D’Arnot (quien había rescatado a Tarzán de la custodia de los monos y lo había restituido en Inglaterra como Lord Greystoke), se accidenta con su avioneta en selvas guatemaltecas y es hecho prisionero por una tribu de adoradores de la Diosa Verde, que era un ídolo relleno de joyas y con la fórmula de un explosivo capaz de aniquilar el planeta. Al enterarse de la noticia, Tarzán (interpretado por el actor Bruce Bennett), quien está en África, se une a una expedición que busca la Diosa Verde y viajan por barco hasta Guatemala.

El barco atraca en Puerto Barrios y los expedicionarios se dirigen al poblado indígena de Chichicastenango para encontrarse con el Padre Muller y obtener el mapa que los lleve al templo de la Diosa Verde, pero alguien se les adelanta y lo roba. Deciden partir sin el mapa y dirigirse hacia Río Dulce para finalmente ingresar en la densa selva para encontrar a los adoradores de la Diosa Verde. Tarzán logra seguir el rastro del ladrón del mapa y encuentra el templo de la Diosa Verde, que está en las ruinas de una antigua ciudad española construida sobre los restos de una ciudad maya; Tarzán y todos los exploradores son capturados, pero se salvan de ser sacrificados cuando el ladrón del mapa se roba también el ídolo de la Diosa y los nativos salen a perseguirlo. Tarzán encuentra a D’Arnot entre los nativos, y logra aprehender al malhechores que se habían infiltrado entre los exploradores, luego de que uno de los exploradores utiliza una ametralladora hechiza para matar y espantar a los nativos.

Tras asegurar del ídolo, se dirigen nuevamente a la costa atlántica, pasando por la ciudad maya de Quiriguá y terminando sus aventuras en un poblado de la costa, de nombre At Mantique, que cuenta con buen hotel, marimba y suntuosas instalaciones.​ La expedición parte de regreso a Europa y Tarzán regresa a su vida selvática en África.

RODAJE:

Sitios en donde se filmaron las diferentes escenas de la serie Las nuevas aventuras de Tarzán
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En los primeros fotogramas de la película se hace un reconocimiento al personal que trabajó en la filmación y se indica que las condiciones fueron sumamente adversas, al punto que muchos de ellos se enfermaron y el sonido fue muy pobre por las condiciones climatológicas adversas; posteriormente, en 1992, el escritor D. Peter Ogden (biógrafo de Edgar Rice Burroughs) viajó a Guatemala para visitar los lugares en los que se rodó “Las nuevas aventuras de Tarzán”​. A juicio de Ogden los productores y actores tuvieron que enfrentar numerosas dificultades para movilizarse por las carreteras del país en 1935, pues todavía era muy difícil hacerlo en 1992; siguiendo el itinerario presentado en la película, desembarcó en Puerto San José, —aunque no llevaba el camión con cuatro toneladas de equipos fílmico y de sonido—, para luego ir a Chichicastenango —que sirvió como el poblado indígena a donde llegan los expedicionarios antes de internarse en la selva—, después a la costa del norte —Puerto Barrios, Livingston, Río Dulce, de ahí a las selvas peteneras en el norte, para regresar a Quiriguá en Izabal.

Ahora bien, la mayoría lugares fueron visitados por los cineastas utilizando la línea férrea de la compañía estadounidense International Railways of Central America (IRCA) en 1935, servicio que en 1992, el ferrocarril ya estaba descontinuado y el transporte se hacía por carretera exclusivamente, llevando a Ogden a la conclusión errada de las dificultades de los productores. En 1935 (durante el gobierno del general Jorge Ubico Castaneda), el ferrocarril estaba en su apogeo y era controlado por la empresa estadounidense (subsidiaria de la United Fruit Company, empresa multinacional estadounidense y principal apoyo del gobierno guatemalteco) y tenía una estación principal en Puerto San José, otra en Ciudad de Guatemala y otra en Puerto Barrios, lo que permitió a los cineastas transportar todo su equipo cómodamente a la mayoría de las diferentes ubicaciones en donde filmaron.

Las únicas locaciones con difícil acceso fueron Chichicastenango y la selva petenera, pues no había servicio ferroviario hacia esos lugares y los caminos eran de terracería, aunque se podían acceder por vía aérea. De hecho, era comun que la empresa ferrocarrilera ofreciera paquetes para que turistas visitaran las plantaciones de esa compañía frutera en Izabal y la ciudad maya de Quiriguá (la cual se encontraba dentro de las propiedades de la compañía) y que ofreciera a sus pasajeros la opción de navegar cómodamente por el Río Dulce y el Lago de Izabal hasta la ciudad de Livingston en uno de sus vapores.

Ruinas de la iglesia de San Francisco en 1875; así lucía el interior de la iglesia cuando se rodó allí la película Las nuevas aventuras de Tarzán en 1935. Fotografía de Eadweard Muybridge.Enter a caption
Los lugares en donde se filmó fueron:
  • Chichicastenango: escenas de la aldea indígena en donde los exploradores se reúnen con el Padre Muller buscando el mapa antes de salir hacia Río Dulce. Se aprecia la iglesia y el puente de Gucumatz.
  • Antigua Guatemala: templo de la Diosa Verde; en 1935 la Iglesia de San Francisco estaba en ruinas (ya que fue reconstruida hasta en 1967) y fue utilizada para las escenas en que los expedicionarios son capturados por los adoradores de la Diosa Verde en las ruinas de una «antigua ciudad española construida sobre los restos de una antigua ciudad maya» y están a punto de ser sacrificados.
  • Río Dulce: navegación en piraguas por el río y escena en que Tarzán escapa de varios cocodrilos que le persiguen
  • Puerto Barrios: arribo de los exploradores y partida hacia Europa
  • Selva petenera: escenas de jungla
  • Quiriguá: ciudad en ruinas en donde explican a los exploradores los orígenes de la cultura Maya.
  • Ciudad de Guatemala: el entonces lujoso hotel Palace fue el escenario de las escenas del hotel del imaginario poblado de At Manatique

BIBLIOGRAFIA:

22 de febrero de 1851: luego de casi 75 años después del traslado de la capital a la Nueva Guatemala de la Asunción, finalmente se dedica el templo de San Francisco en la nueva capital con una celebración por el triunfo de Rafael Carrera en la batalla de La Arada

La Iglesia de San Francisco y su convent, ya converitdo en la Administración de Correos en 1892.  Nótese el alumbrado público, los rieles del tranvía y el poste de telégrafo frente al atrio de la iglesia.    Fotografía de Kildare y Valdeavellano, tomada de Guatemala Ilustrada.

Tras el terremoto de Santa Marta las órdenes regulares fueron obligadas por el Capitán General a trasladarse a la Nueva Guatemala de la Asunción, teniendo que abandonar sus fastuosos conventos y empezar de cero aunque sus edificios no estuvieran tan dañados. Los franciscanos construyeron una iglesia provisional en 1778 en la Calle Real y Calle de las Beatas que llamaron “Capilla Provisional de San Francisco el Viejo”.

La construcción y dedicacióm del tempo de San Francisco son el mejor ejemplo de las viscicitudes que atravesó la capital de Guatemala tras su traslado a la nueva ciudad. Las órdenes recibieron escaso apoyo económico de parte del Capitán General, y aunque los franciscanos tuvieron el diseño del nuevo templo y convento en 1788 no fue sino hasta en 1800 que pudieron empezar a construir, luego de haber recuperado todo lo que pudieron de los escombros de la arruinada ciudad de Santiago de los Caballeros y de haber vendido parte de sus propiedades. El arquitecto español Santiago Marquí estuvo a cargo del proyecto inicialmente y alrededor de 1820, cuando la estructura estaba casi finalizada, solicitaron la autorización para construir las torres de los campanarios.

Los procesos de la Independencia de Centroamérica obligaron a suspender los trabajos; de hecho, cuando los liberales al mando de Francisco Morazán derrotaron a Mariano de Aycinena y los conservadores guatemaltecos en abril de 1829,​ el templo pasó a poder del clero secular, que estaba debilitado porque se eliminó también el diezmo obligatorio y los frailes franciscanos fueron expulsados del territorio centroamericano igual que el resto de órdenes regulares. Los soldados y oficiales liberales saquearon los tesoros del templo (por cierto, estos robos dieron lugar a la conocida frase chapina “se fue con Pancho”, que originalmente quería decir que se lo habían robado Francisco Morazán).

Tras el retorno al poder de los conservadores en 1840, y bajo el liderazgo del capitán general Rafael Carrera, las órdenes regulares retornaron a Guatemala y empezaron a prosperar nuevamente.​ Los terciarios franciscanos retornaron también y lograron finalizar la construcción del templo, el cual fue inaugurado en 1851 por el arzobispo Francisco de Paula García y Peláez, para celebrar la victoria guatemalteca en la Batalla de la Arada.​ Las obras finales estuvieron a cargo de Miguel Rivera Maestre, pero el templo ya nunca tuvo campanarios.

Tras la muerte de Rafael Carrera en 1865, y luego de la Revolución Liberal de 1871, los franciscanos fueron expulsados de Guatemala nuevamente junto con el resto del clero regular en 1874 por el gobierno anticlerical de J. Rufino Barrios,​ y mientras que el templo fue entregado al clero secular, el resto de las instalaciones fueron confiscadas: el convento de los terciarios fue convertido en la oficina de Correos y la Aduana, y posteriormente albergó la Estación Sur del Ferrocarril, la Escuela número 2 y la cárcel de varones.

Los franciscanos retornaron a Guatemala en 1956 y en 1960 recuperaron el templo, pero no así el convent que ya no existía, pues había sido demolido por los terremotos de 1917 y 1918 y en su lugar se construyó el Palacio de la Policía Nacional durante el gobierno del general Jorge Ubico, el cual ahora funciona como el Ministerio de Gobernación. La cárcel era lo único que quedaba en pie del convento, pero fue demolido durante el gobierno del general Romeo Lucas García y el espacio sigue sin ocuparse hasta la fecha.

BIBLIOGRAFIA:

 

20 de febrero de 1787: se inaugura y bendice la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios, en la Nueva Guatemala de la Asunción; conocida coloquialmente como “El Calvario”

El antiguo “Calvario” al final de la Calle Real (hoy sexta Avenida) en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala en 1940.  En la época de la fotografía funcionaba como el Museo Nacional de Historia.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En 1784 se iniciaron los trabajos de construcción de una iglesia definitiva para la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios en la recién fundada ciudad de la Nueva Guatemala de la Asunción, específicamente en las faldas del “Cerro del Cielito”, que era el final de la “Calle de los Pasos” (hoy sexta Avenida del Centro Histórico).  En ese entonces, era el límite al sur de la nueva ciudad. La iglesia se inauguró y se bendijo el 20 de febrero de 1787 con el nombre original de “Iglesia de Nuestra Señora De Los Remedios”, aunque la construcción finalizó efectivamente hasta en 1789.

Como la iglesia estaba ubicada en la cima del “Cerro del Cielito”, para poder llegar al atrio principal se construyó una escalinata de cincuenta gradas de treinta centímetros de altura cada una, en un área de ocho por cincuenta metros. Este graderio se iniciaba desde “Calle de la Habana” (hoy 18 calle del Centro Histórico)​ y su construcción fue costeada por Juan J. González Batres.​ Por lo difícil del acceso a la iglesia, ésta fue apodada como “El Calvario” por los feligreses.

Tras la Independencia de Centroamérica en 1821, la constitución del Estado de Guatemala promulgada el 11 de octubre de 1825 estableció los circuitos para la administración de justicia en el territorio del Estado; en dicha constitución se menciona que el barrio de Los Remedios, que rodeaba a El Calvario era parte del Circuito Sur-Guatemala, junto con los barrios de la parroquia de Santo Domingo y los poblados de San Pedro Las Huertas, Ciudad Vieja, Guadalupe, Pinula, Arrazola, los Petapas, Mixco, Villa Nueva y Amatitlán.

La estructura resistió muy bien los terremotos de 1917-18, y únicamente perdió uno de sus campanarios, mientras que en su interior solamente se dañaron unas cuantas pinturas coloniales.  A pesar de ello, en 1926 el gobierno del general José María Orellana anunció el proyecto de demolición del viejo Templo del Calvario, ya que esto serviría para prolongar la Calle Real hacia el Cantón Tivoli (ampliando la sexta Avenida lo que hoy es la zona 9 de la Ciudad de Guatemala). Los reclamos y solicitudes de los feligresos consiguieron que la demolición no se realizara de inmediato, y que el gobierno de Orellana se comprometiera a que previamente se construiría un nuevo templo a pocos metros del antiguo, y el cual es el modern templo de “El Calvario”.

El Proyecto fue abandonado por la crisis económica que sobrevino en 1929, y el antiguo Calvario fue convertido en el Museo Nacional de Historia, hasta que finalmente fue demolido durante el gobierno del doctor Juan José Arevalo en 1946.

BIBLIOGRAFIA:

13 de enero de 1971: a pesar de encontrarse en silla de ruedas, es asesinado el licenciado Adolfo Mijangos López, miembro de la Comisión Universtaria que se opuso rotundamente a la concesión de EXMIBAL

El Palacio Nacional de Guatemala, entonces sede del gobierno, en la poca en que fue asesinado Mijangos López.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro (1966-1970) discutió la posibilidad de ceder las minas de níquel en Izabal a una empresa canandiense a la que le permitió prácticamente re-escribir la ley de Minería de Guatemala.  El plan del gobierno era otorgar una concesión por cuarenta años para la explotación del níquel a la empresa «Explotaciones y Exploraciones Mineras de Izabal, S.A.» (EXMIBAL), subsidiaria de la compaña canadiense «International Nickel Company» (INCO).

Sin embargo, la concesión no se concretó durante el gobierno de Méndez Montenegro, pero tan pronto como el general Carlos Arana Osorio inició su gestión presidencial el 1.º de julio de 1970, reabrió el caso de EXMIBAL y empezó a trabajar para cederle la concesión. Ante esto, numerosos sectores sociales se opusieron, ya que argumentaban que resultaría muy onerosa para el país; entre las entidades que más resistencia ofrecieron estuvo la comisión creada por la Universidad de San Carlos para analizar el asunto.

Entre los miembros de la comisión estaba el licenciado Adolfo Mijangos López, para entonces diputado en el Congreso y respetado intelectual guatemalteco que se encontraba en silla de ruedas tras sufrir un accidente.  Otros miembros de la comisión que investigaba a EXMIBAL fueron el profesor Julio Camey Herrera y su colega, Alfonso Bauer Paiz, quienes fueron atacados a balazos. Camey murió a consecuencia de sus heridad, y Bauer Paz, herido, tuvo que salir al exilio. Luego del atentado contro Bauer Paiz y Camey, el 13 de enero de 1971 Mijangos López fue asesinado por desconocidos cuando salía de su oficina en la 4 avenida de la zona 1 del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala.

El 8 de mayo de 1971 el gobierno de Arana Osorio finalmente otorgó la concesión a EXMIBAL, la cual cubría 385 kilómetros cuadrados en el área de El Estor, en Izabal, con una inversión inicial de US$228 millones. La mina, construida en las montañas de los indígenas Q’eqchi incluía un complejo residencial de 700 casas, numerosas oficinas, un hospital, un pequeño centro comercial, escuela, una cancha de golf y un gran área de procesamiento industrial.

Al año siguiente, pese a las amenazas del gobierno de Arana Osorio, los estudiantes de la Universidad de San Carlos celebraron la velada de la Huelga de Dolores (en la que había participado activamente Mijangos tanto como estudiante como profesional) y cantaron un homenaje a Mijangos López con serias acusaciones contra el gobierno y los supuestos autores intelectuales del crimen:​

“Que de donde Fito​ vienes,
del panteón de los caídos que edifica el General,​
a contarles mi tragedia sucedida
en una tarde al año que entró el “Chacal”,
como ustedes lo recuerdan me mataron
por la espalda e indefenso estaba yo,
pues siendo universitario no cargaba
guardaespaldas por ser un intelectual,​
los esbirros asesinos pertenecen a la MANO
que comanda Sandoval, por luchar contra la EXMIBAL”

NOTAS:

  • El Chacal: apodo del president Arana Osorio
  • Sandoval: Mario Sandoval Alarcon, líder del Movimiento de Liberación Nacional
  • Fito: apodo del Adolfo Mijangos
  • MANO:  organización paramilitary utilizada por el Movimiento de Liberación Nacioal para eliminar opositores.

BIBLIOGRAFIA:

 

31 de enero de 1980: mueren 37 personas en la quema de la Embajada de España en Guatemala

Sitios de proyectos gubernamentales, campos petroleros y masacres ocurridas en la Franja Transversal del Norte entre 1978 y 1982.  imagen tomada de Wikimedia Commons.

La Franja Transversal del Norte (FTN) fue creada durante el Gobierno del general Carlos Arana Osorio en 1970, pues se reconocía que la región tenía un gran potencial agropecuario y era idónea para la explotación de maderas preciosas. Sin embargo, en 1974 se empezó a explotar petróleo en la region a raíz de los descubrimientos de las petroleras Basic Resources y Shenandoah Oil, que operaban en el campo petrolero de Rubelsanto en Alta Verapaz y en 1976, el presidente Kjell Laugerud García llegó a visitar la cooperativa Mayalán en el sector de Ixcán en Quiché, en la Franja Transversal del Norte, dijo: “Mayalán está asentada en la cima del oro”. Con estas palabras dejó entrever que aquella región ya no sería dedicada a la agricultura ni al movimiento cooperativista, sino a la explotación estratégica de recursos naturales.

Tras esa visita presidencial, las compañías petroleras extranjeras realizaron exploraciones en Xalbal, muy cerca de Mayalán, en el Ixcán, donde perforaron el pozo San Lucas, pero los resultados fueron infructuosos. Esas exploraciones, que abrieron el camino para futuros experimentos petroleros en Ixcán y en el resto de la Franja Transversal del Norte, fueron el principal motivo para la construcción de la carretera de terracería que atraviesa la región. Shenandoah Oil, el Instituto Nacional de Transformación Agraria (INTA) y el Batallón de Ingenieros del Ejército se coordinaron para construir ese corredor entre 1975 y 1979, lo que a la postre permitió que políticos, militares y empresarios poderosos de la época se adueñaran de muchas de las tierras de la zona, de gran riqueza maderera y potencial petrolero.​​

En 1980, aprovechando el auge que tenían las células de la guerrilla urbana en la Ciudad de Guatemala, un grupo de indígenas se movilizó desde el interior con el fin de llamar la atención del mundo sobre las deficientes condiciones de trabajo en el departamento del Quiché.  Este grupo estaba asesorado por los intelectuales de las organizaciones guerrilleras aglutinados en grupos como el Comité de Unidad Campesina (CUC), la Coordinadora de Pobladores, y miembros del Frente Estudiantil Robin García.   El grupo de campesinos había sido invitado por el embajador de España en Guatemala, quien había llegado hacía poco a Guatemala y recientemente había visitado la region de la Franja Transversal del Norte.

El embajador español Máximo Cajal urdió un plan para proporcionar una plataforma a los campesinos, que no podían expresar sus opiniones en la prensa por la fuerte censura gubernamental.  Cajal invitó a los renombrados intelectuales guatemaltecos Eduardo Cáceres Lehnhoff (ex-vicepresidente de Guatemala) y Adolfo Molina Orantes (ex-canciller de Guatemala) a llegar a la embajada el 31 de enero de 1980 para tener una reunión sobre un Instituto de Cultura Hispánica.

El plan del embajador era muy simple:  estando los distinguidos profesionales en la embajada, los campesinos podrían tomar las instalaciones y aprovechar el espacio soberano de la Embajada para expresar sus opiniones sin sufrir las represalias de las fuerzas de seguridad del Estado, que en esos días eran sumamente letales.

El problema con que no contaba el embajador era que el presidente de Guatemala, el general Fernando Romeo Lucas García tenía intereses económicos muy fuertes en la Franja Transversal del Norte, pues tenía tierras en Fray Bartolomé de las Casas y era socio de la Shenandoah Oil, compañía que estaba explorando petróleo en Ixcán.

A eso del mediodía, luego de que los campesinos tomaron la embajada, las fuerzas de seguridad se presentaron e invadieron territorio soberano español, ignorando las leyes y convenios internacionales. Esto forzó a los ocupantes y a los rehenes a refugiarse en una habitación del segundo nivel del edificio y tras un intenso asedio se inició el incendio. El origen del fuego es fuente de discusiones incluso hasta hoy: los representantes de la izquierda guatemalteca indican que fue provocado por lanzallamas y por el uso de fósforo blanco, mientras que el gobierno guatemalteco de entonces enfatizó que los ocupantes de la embajada se auto-inmolaron con las bombas molotov que llevaban.

El resultado no pudo ser más catastrófico:  practicamente todos los rehenes y campesinos murieron en el incendio y solamente sobrevivieron el embajador español y el campesino Gregorio Yuxá Xoná. La prensa española publicó fotografías de un policía con un lanzallamas,​ además de las pruebas testimoniales y periciales que confirmarían que varias víctimas habían sido baleadas. Incluso, según la testigo presencial Odette Arzú, adscrita a la Cruz Roja Guatemalteca, la mayoría de las víctimas estaban quemadas solo de la cintura hacia arriba.

Todas las versiones concuerdan en que los cuerpos de socorro tuvieron vedado el ingreso al edificio para sofocar el incendio hasta que este se apagó solo y solamente pudieron entrar a rescatar los cadáveres.

Como represalia a esto, se rompieron las relaciones entre Guatemala y España, y el país quedó prácticamente aislado de la comunidad internacional.  En Guatemala los ataques de la guerrilla se incrementaron, con atentados dinamiteros en contra de oficinas del gobierno, edificios de poderosas empresas guatemaltecas y destrucción de puentes y de torres de transmisión eléctrica.  Es más, el 5 de septiembre de 1980 en un arranque de temeridad, la guerrilla urbana perpetró un atentado dinamitero en la esquina opuesta al despacho presidencial en el Palacio Nacional de la ciudad.

Los hechos exactos todavía no se han aclarado, dado que el ambiente politico en el país es muy sesgado, evitando un análisis objetivo de los hechos.  Pero de este hecho surgió un personaje que se convirtió en el estandarte de la izquierda guatemalteca:  Rigoberta Menchú, quien era hija de uno de los campesinos que murió en la Embajada.  A partir de esto, apareció en la película documental “When the mountains tremble”, que estuvo censurada en Guatemala.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

2 de enero de 1776: se funda oficialmente la Nueva Guatemala de la Asunción, entre edificaciones de madera y estructuras a medio construir

La Nueva Guatemala de la Asunción en 1821.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El traslado de la capital del Reino de Guatemala no pude ser menos glamoroso.  De una de las ciudades más desarrolladas y bellas de las colonias españolas, pasó a una nueva ubicación prácticamente despoblada sin la minima infraestructura necesaria para albergar a la ciudad más importante de la Capitanía General.  Aunque no se apreció en su completa magnitude en su momento, la Guerra Civil que estalló entre las provincias centroamericanas poco después de la Independencia demostró lo endeble de la ciudad para afrontar semejante crisis.

Luego de los terremotos de «Santa Marta» en 1773, las autoridades españolas decidieron que la ciudad de Guatemala tenía que cambiar de lugar para evitar otro evento de la misma magnitud, pues consideraron que los movimientos telúricos eran causados por los volcanes vecinos a la ciudad y este era el tercer terremoto de magnitud considerable en el ultimo siglo. Después de largas discusiones, los que apoyaban el traslado de la ciudad (es decir, las autoridades civiles y militares) impusieron su opinión y partieron rumbo al “Valle de la Ermita”, mientras que la oposición (es decir, el clero secular y parte de la población) se quedó en Santiago de los Caballeros a reconstruir la ciudad.

Habiendo hecho estudios sobre los lugares más apropiados para asentar la nueva ciudad se aludía necesariamente a las facilidades para proveer de agua a la nueva capital, mencionándose que en el río de Pinula, en el llano de «la Culebra», había ya una toma que facilitaba el agua a los pocos vecinos del valle y se acompañaba un plano hecho por el arquitecto mayor Bernardo Ramírez, maestro mayor de obras y fontanero de la Nueva Guatemala de la Asunción. Así pues, el proyecto del acueducto en la Nueva Guatemala de la Asunción empezó con la propuesta al analizar el traslado de la capital luego del terremoto de 1773.

El 19 de febrero de 1774, cuando el arquitecto mayor firma otro informe sobre el traslado de la ciudad, ya se hace mención de los trabajos sobre el montículo de «la Culebra» para hacer el que luego sería el Acueducto de Pinula. El montículo también era llamado «Loma de Talpetate» y dividía el llano de “la Culebra” con el de “la Ermita”. Había un inconveniente: la hondonada que formaba el llano de la Culebra obligó a que se construyera un acueducto con arcos, a pesar de que el costo fue considerable, y que la obra quedó expuesta a los efectos de los terremotos (como en efecto ocurrió en 1917-18). Este es el Acueducto de Pinula, del que únicamente quedan algunos tramos, y que comenzaba en «El Cambray» en Santa Catarina Pinula– y llegaba hasta el final de la calle real de Pamplona (conocida como “bulevar Liberación” a partir de 1954). Un sistema de desniveles cuidadosamente analizado para el acueducto hacía que el agua fuera aumentando velocidad y, con ello, presión para alcanzar su destino final. Junto al de Pinula, el acueducto de Mixco, formaba un sistema de suministro de agua que estuvo en servicio a partir de 1786.

Para octubre de 1774, ya estaban establecidos en el Valle de la Ermita aproximadamente mil novecientos españoles que tomaban su lugar en 278 ranchos y 2400 mestizos o pardos, que eran alojados en 398 ranchos. Los habitantes recién mudados, convivían conjuntamente con los pobladores originales del Valle de la Ermita que sumaban el total de cinco mil novecientas diecisiete personas alojadas en novecientos veinticinco ranchos. La extensión del “Valle de la Ermita” era de nueve leguas cuadradas, veintidós caballerías, ciento noventa y nueve cuerdas y cuatro mil trescientas setenticinco varas superficiales.

La ciudad fue fundada oficialmente el 2 de enero de 1776, ​pero ningun edificio oficial ni religioso estaba concluido.  Y el arzobispo Pedro Cortés y Larraz se negaba a ceptar el traslado de su arquidiócesis a la nueva ciudad.  Esta situación se mantuvo hasta el 7 de octubre de 1779.  El 26 de noviembre de 1777, cuando por consulta de Cámara, fue nombrado arzobispo de Guatemala Cayetano Francos y Monroy, pero no llegó a su arquidiócesis sino hasta en octubre de 1779, con una escolta de ocho caballeros. Un mes antes, Cortés y Larraz había publicado una carta pastoral denunciando la llegada de un usurpador y amenazando con excomulgarlo, pero Francos y Monroy tomó inmediatamente sus primeras medidas nombrado un cura en el pueblo indígena de Jocotenango y fue a buscar a la destruida Santiago de los Caballeros de Guatemala a las beatas de Santa Rosa. Había decidido que en noviembre de 1779 iba trasladar las imágenes y gastó una gran cantidad de dinero para terminar la construcción de los monasterios Carmelitas y de Capuchinas. Cortés y Larraz no quiso seguir resistiendo y huyó hacia El Salvador.   Ese sería el fin de la férrea resistencia al traslado de la capital.

El seis de diciembre de 1782, Francos y Monroy informó al rey que había trasladado a la nueva ciudad la catedral, el colegio seminario, los conventos de religiosos y religiosas, beaterios y demás cuerpos sujetos a la Mitra; todos ellos habían sido trasladados a edificios formales o en construcción. Ahora bien, para terminar estas obras había sido necesario que dejara la obra del palacio Arzobispal por un lado y él tuvo que vivir, hasta entonces, en casa de alquiler con mucha incomodidad y estrechez, careciendo de las principales oficinas y habitación para su familia.

De hecho, el Palacio de los Capitanes Generales no estuvo terminado sino hasta en 1787, y no era ni la sombra de lo que había sido el esplendoroso palacio de Santiago de los Caballeros.  La Independencia, la Guerra Civil Centroamericana y los constantes combates entre criollos liberales y conservadores ​retrasaron el desarrollo de la ciudad hasta 1851, cuando por fin se alcanzó una paz duradera y empezaron a terminarse los edificios principales.

Cuando llegó al poder el general José María Reina Barrios en 1892, aprovechando la bonanza económica existente gracias al elevado precio del café en los mercados internacionales, la ciudad alcanzó su mayor esplendor y fue conocida como la “Tacita de Plata”, aunque esto no duró mucho pues los terremotos de 1917-18 destruyeron la ciudad y ya nunca recuperó su brillo.

BIBLIOGRAFIA: