17 de julio de 1856: el gobierno del general Rafael Carrera emite un decreto para proporcionar fondos adicionales a la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos

 

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El edificio de la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos, convertido en la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro en 1895. Imagen tomada de El Porvenir de Centro América.

En 1855, el gobierno del general Rafael Carrera emitió un decreto reformando los estatutos de la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala, por su importancia en el buen orden social, para evitar los abusos que se estaban cometiendo y la actualización de los estudios eclesiásticos basados en lo dispuesto en el Concordato celebrado con la Santa Sede en 1854.

En primer lugar, el estatuto fundamental de la Pontificia Universidad pasó a ser nuevamente las constituciones de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo, aprobado por el rey Carlos II el 20 de febrero de 1686, los cuales se iban a observar tal y como estaban en uso en 1821, al momento de la Independencia de Centroamérica.  Por supuesto, en caso de que hubiera discrepancias derivadas de los cambios que habían ocurrido en el gobierno y la sociedad guatemalteca en los últimos treinta años, el Rector quedaba facultado para decidir lo que más le conviniera a la universidad.

La influencia de la Iglesia Católica sobre la formación universitaria quedó de manifiesto cuando se formó un claustro de consiliarios que elegiría al rector, conformado de la siguiente forma:

  • Doctores:
    • Facultad de Cánones: Juan José de Aycinena, marqués de Aycinena, obispo in partibus de Trajanópolis y arcediano de la Catedral Metropolitana
    • Facultad de Teología: Basilio Zeceña, consejero de Estado
    • Facultad de Leyes: Pedro Valenzuela, consejero de Estado
    • Facultad de Medicina: Quirino Flores, protomédico
  • Bachilleres:
    • Padre Nicolás Arellano, prepósito de la congregación de San Felipe Neri
    • Fray Juan Félix de Jesús Zepeda. guardián de la comunidad de San Francisco
    • Francisco Abella
    • Presbítero Vicente Hernández

El requisito de ingreso a los estudios de bachillerato era haber aprobado latinidad y, en el caso de los estudiantes de medicina y de farmacia, ciencias naturales; ahora bien, el decreto de reforma estipulaba que los alumnos del Colegio Tridentino, del Colegio de Infantes y del Colegio de la Compañía de Jesús podían optar inmediatamente al grado de bachiller, previa certificación.  Las cátedras generales impartidas eran filosofía, y matemática (que incluía geometría, trigonometría y álgebra), y los planes de estudio eran los siguientes:

  • Teología: 3 años
    • Dogma
    • Moral
    • Escritura Sagrada
  • Derecho civil y canónico:
    • Cánones
    • Leyes
    • Instituta
    • Derecho natural
  • Medicina:
    • Anatomía descriptiva
    • Fisiología
    • Cirugía
    • Patología externa
    • Medicina legal
    • Patología interna
    • Higiene

Para el funcionamiento de la institución el gobierno asignó una pensión anual de cuatro mil pesos, y le asignó las matrículas, propinas y derechos para los grados, con la que se esperaba cubrir el presupuesto estimado de seis mil quinientos pesos, pero no fue suficiente.  Así pues, el 17 de julio de 1856, se mitió el siguiente decreto para mejorar las finanzas de la universidad:

  • Artículo 1°.— Todos los empleados de la administración pública, inclusos los de las corporaciones civiles, y con excepcion de los militares, pagarán a la arca de la universidad, por una sola vez y al librárseles el título, el dos por ciento de la renta o sueldo de un año, siempre que exceda de trescientos pesos; e igual impuesto pagarán los que obtengan beneficios eclesiásticos titulares; si los proventos ó rentas de un año pasaren de trescientos pesos. En los mismos casos pagarán el uno por ciento, si fueren nombrados interinamente.
  • Artículo 2°.— En los casos en que por las leyes vigentes se adeude alcabala por la venta, arrendamiento e imposición de censos, sobre fincas urbanas ó rusticas, en los mismos se pagará el uno por ciento, en beneficio de la universidad.
  • Artículo 3°.— Por la emisión de títulos de abogados, escribanos, médicos y cirujanos, farmacéuticos, agrimensores e ingenieros civiles, se pagará a la universidad por aquellos en cuyo favor se libren la suma de doce pesos; e igual impuesto se pagará por las venias de edad, para administrar bienes, y por los autos de emancipación, no pudiéndose librar los despachos respectivos, sin que previamente se haga constar haberse hecho el entero, con certificación del tesorero de la misma universidad.
  • Artículo 4°.— Quedan vigentes los derechos de grados mayores y menores, y los de matrículas y exámenes, de la manera que se hallan establecidos; y se derogan las demás disposiciones que fijaron rentas primeramente a la academia de estudios y después a la universidad.

BIBLIOGRAFIA:

27 de abril de 1898: la Asamblea Legislativa autoriza al gobierno a realizar un préstamo por dos millones de libras esterlinas para terminar los trabajos del Ferrocarril del Norte y del Puerto de Iztapa

Trabajos del ferrocarril en el puerto de Iztapa, Escuintla en 1897.  Imagen tomada de “La Ilustración Guatemalteca“.

Para abril de 1897 ya era evidente que la Exposición Centroamericana no iba a ser suficiente para promocionar el Ferrocarril del Norte a menos que éste estuviera terminado.  Desafortunadamente, la situación económica del país era caótica y el gobierno del general José María Reina Barrios tuvo que recurrir a un oneroso y exorbitante préstamo a bancos ingleses para intentar terminar la obra, el cual fue aprobado por el siguiente decreto:

DECRETO NÚM. 358.

LA ASAMBLEA NACIONAL LEGISLATIVA DE LA REPÚBLICA DE GUATEMALA,

DECRETA :

Artículo 1°.— Se autoriza al Gobierno para que sobre las bases más equitativas y convenientes para la Nación contrate en el extranjero un empréstito de dos millones de libras esterlinas.

Artículo 2°.— El Gobierno debe emplear el producto de este empréstito única y exclusivamente en terminar el Ferrocarril del Norte y las obras emprendidas en el puerto de Iztapa.

Artículo 3°.— La amortización del empréstito deberá será largos plazos, procurando efectuarla de modo que su total cancelación sea en un plazo no menor de veinte años.

Artículo 4°.— Este empréstito será llamado, á juicio del Ejecutivo, á medida que lo exijan las necesidades de las obras á que se destina.

Artículo 5°.— El Gobierno podrá ofrecer como garantía la propia línea del Norte con sus terrenos y pertenencias, y las obras nacionales del puerto de Iztapa.

Artículo 6°.— Para el servicio del empréstito y por el término que fuere necesario, podrá el Gobierno disponer:

I. De las cantidades y rentas asignadas al Ferrocarril del Norte por Decreto Legislativo número 207, con exclusión del descuento de sueldos de empleados y el seis por ciento de rentas municipales cuando cese el término que fija dicha ley en concepto de que durante el período en que subsista el tres por millar adicional consignado al Ferrocarril no se rectificará la matrícula de inmuebles.

II. Del 20 por ciento en oro de los derechos de importación.

III. De los rendimientos de la explotación del Ferrocarril del Norte y puerto de Iztapa y del producto en venta de los terrenos anexos á dicha empresa. El excedente que resultare de estas rentas, deducido el servicio del empréstito, se aplicará al pago de los intereses y amortización de los bonos de la vía férrea del Atlántico.

Artículo 7°.— El Gobierno dará cuenta detallada á la Asamblea de la presente negociación en las próximas sesiones.

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Guatemala, á veinticuatro de abril de mil ochocientos noventisiete.

  • Feliciano Aguilar, presidente
  • Francisco Villacorta, secretario
  • Francisco C. Castaneda,

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 27 de abril de 1897.
Cúmplase.

  • José María Reina Barrios
  • Manuel Morales T., secretario de Fomento

Este préstamo tampoco fue suficiente para terminar la obra ya que la economía empeoró y el presidente disolvió la Asamblea el 18 de junio para que se extendiera su mandato constitucional hasta 1902.  Todo esto provocó revoluciones que fueron reprimidas a sangre y fuego hasta que la inestabilidad terminó con el asesinato del presidente Reina Barrios el 8 de febrero de 1898.


BIBLIOGRAFIA:


 

15 de julio de 1897: la revista cultural “La Ilustración Guatemalteca” cumple un año en medio de una grave crisis económica y política en el país

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Los editores y colaborares de “La Ilustración Guatemalteca” en 1897.  Imagen tomada de esta publicación cultural.

La revista cultural “La Ilustración Guatemalteca” refleja fielmente la situación de la libertad de prensa en Guatemala durante el gobierno del general José María Reina Barrios.  Cuando la economía estaba en su apogeo, eran comunes los artículos sobre las inauguraciones de fastuosos edificios, la construcción del Ferrocarril del Norte, poemas de los lectores, reportes fotográficos de Alberto G. Valveavellano, y artículos sobre competencias ciclistas.  Pero cuando empezaron a aparecer los primeros indicios de la crisis económica que asoló al país en 1897, el tono de la revista empezó a cambiar y empezaron a aparecer artículos criticando la situación del país y algunas noticias sobre los cambios que estaba imponiendo el gobierno.

La revista era impresa por los senores Baldomero y Arturo Siguere, y sus principales colaboradores eran los guatemaltecos Rafael Spínola, Joaquín Ménez y Ramón Salazar, además del farmacéutico español Antonio Macías del Real.  Spínola y Salazar eran diputados y ministros de estado, y luego, junto con Macías del Real serían cercanos colaboradores del presidente Manuel Estrada Cabrera.   Por esa razón, se observa que si bien hay crítica al gobierno de Reina Barrios, ésta es impresa en cortos artículos o incluso frases, mientras que los logros del gobierno o los asuntos familiares del presidente son publicados en grandes reportajes.

El mejor ejemplo de esta situación se observa en el fascículo No. 24 del volumen I de la revista, el cual fue publicado el 15 de julio de 1897 y con el que la revista cultural cumplía un año de existencia.  En primer lugar, este fascículo muestra varias fotografías de página completa el fallecimiento de la madre del presidente, Celia Barrios de Reina, acaecido el 5 de julio, y en su resumen quincenal dice lo siguiente:

El día cinco del corriente, a las 8:45 de la noche, falleció, auxiliada con todos los sacramentos, la señora Doña Celia Barrios de Reyna, madre del señor Presidente de la República.  Se celebraron solemnes honras fúnebres en la Catedral Metropolitana, a las cuales acudió un público numeroso y distinguido.

Presidió el duelo el Consejo de Ministros.

Al concluirse la celebración de la misa, el Ilustrísimo Señor Arzobispo hizo la solemne absolución.

Los editores y redactores de La Ilustración Guatemalteca se asocian al dolor general producido por la muerte de la fina, querida por todos, por ser su lema: ‘no hacer mal a nadie, sino siempre caridad y justicia’.

Además, contiene un reporte detallado de varias páginas y fotografías sobre el avance de la construcción del Puerto de Iztapa, el cual iba a sustituir al puerto de San José en la costa sur del país, dadas las limitaciones logísticas de este último, e iba a servir como puerto para el Ferrocarril Interoceánico que el gobierno estaba construyendo.

Pero, en una sola frase en su sección de “Resumen Quincenal” en la última página dice: “La terrible pena de muerte se ha vuelto a poner en vigor.  Es triste tener que adoptar ciertas medidas para moralizar a los pueblos.”

Lo que realmente estaba ocurriendo era que el país estaba entrando en un período difícil, pues la economía estaba cayendo estrepitósamente.  De hecho, el 27 de abril el gobierno había aprobado un exorbitante préstamo a los bancos ingleses por dos millones de libras esterlinas para poder terminar la obras del Ferrocarril del Norte y del Puerto de Iztapa, pero cuando esto no ayudó, el presidente Reina Barrios disolvió a la Asamblea Legislativa y se había erigidio en dictador el 18 de junio para poder así reunir a otra que modificara la constitución a su conveniencia.  Para evitar protestas por sus medidas dictatoriales, el 2 de julio había emitido un decreto, restituyendo la pena de muerte.

Este fue solamente el preludio a las Revoluciones que estallaron cuando el presidente extendió su período presidencial hasta 1902, y que eventualmente le costaron la vida el 8 de febrero de 1898.

BIBLIOGRAFIA:

2 de julio de 1897: el presidente José María Reina Barrios, ya erigido en dictador luego de disolver la Asamblea Legislativa en junio, restablece la pena de muerte en Guatemala

Retrato de Juan Aparicio, hijo, quien fuera fusilado en septiembre de 1897 acusado injustamente de ser uno de los cabecillas de la Revolución Quetzalteca que estalló con el presidente José María Reina Barrios.  Imagen tomada de “La Ilustración del Pacífico“.

En medio de una crisis económica que se desató en 1897, el presidente José María Reina Barrios disolvió a la Asamblea Legislativa y se erigió en dictador el 18 de junio. Poco después, ante las críticas que esto ocasionó restituyó la pena de muerte en el país mediante el siguiente decreto:

JOSÉ MARlA REINA BARRIOS,

Presidente Constitucional de la República de Guatemala,

CONSIDERANDO :

Que es conveniente y necesario á los intereses de la sociedad restablecer y dejar en vigor y fuerza las disposiciones contenidas en los artículos 22, en lo que se refiere únicamente á la primera de las penas en él comprendidas, y 65, 89, 98, 256, 257 y 341, inciso primero, del Código Penal decretado en 4 de julio de 1877;

POR TANTO,

En Consejo de Ministros y en uso de las facultades que actualmente ejerzo,

DECRETO :

Artículo único— Desde esta fecha quedan en vigor y fuerza, para los delitos á que se refieren, y en lo que toca á las penas que ellos establecen, los artículos: 22, en lo relativo á la primera de las penas que señala la escala penal, y 65, 89, 98, 256, 257 y 341, inciso primero, del Código Penal decretado en 4 de julio de 1877, y, eu consecuencia, derogadas todas las disposioionee del Código Penal vigente, qnp se opongan al presente Decreto.

Dado en el Palacio del Ejecutivo, en Guatemala, á dos de julio de mil ochocientos noventa y siete.

  • José María Reina Barrios.
  • El Secretario de Estado en el Despacho de Hacienda y Crédito Publico, J. M. González.
  • El Secretario de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores, Jorge Muñoz.
  • El Secretario de Estado en el Despacho de Fomento, y encargado del de Instrucción Pública, Manuel Morales T.
  • El Secretario de Estado en el Despacho Gobernación y Justicia, Manuel Estrada C.

Los artículos del Código Penal a que hace referencia el decreto anterior son los siguientes:

  • Artículo 22. Las penas que pueden imponerse con arreglo a este Código y sus diferentes clases son las que comprende la siguiente ESCALA GENERAL.
    1. Muerte
  • Artículo 65. Todo condenado a muerte será pasado por las armas.
  • Artículo 89. El guatemalteco que indujere a una potencia extranjera a declarar guerra a la República, o se concertare con la misma potencia para el propio fin, será castigado con la pena de muerte si llegara a declararse la guerra y en otro caso con la de presidio con calidad de retención.
  • Artículo 98. El que matare a un jefe de otro Estado residente en Guatemala, será castigado con la pena de presidio con retención a muerte, segun las circunstancias. Cualquiera otro atentado de hecho contra su persona se castigará con las penas de arresto mayor a prisión ordinaria, segun las circunstancias.
  • Artículo 256. El que matare a su padre, madre o hijo, sean legítimos, ilegítimos o adoptivos o a cualesquiera otros de sus descendientes o ascendientes o a su cónyuge, será castigado como parricida con la pena de presidio, con calidad de retención, a muerte.Artículo 257. Es reo de asesinato el que sin estar comprendido en el artículo anterior y con premeditación conocida, amtase a alguna persona, concurriendo alguna de las circunstancias siguientes:Con alevosíaPor precio o promesa remuneratoriaPor medio de inundación, incendio o venenoCon ensañamiento, aumentado deliberada e inhumanamente el dolor del ofendido.
  • El reo de asesinato será castigado con la pena de presidio con calidad de retención a muerte.

El decreto le permitió al presidente condenar a muerte a los supuestos autores intelectuales de la Revolución Quetzalteca en septiembre de 1897, incluyendo a Juan Aparicio, hijo, lo cual sería el principio del fin del presidente Reina Barrios, ya que éste fue asesinado por Edgar Zollinger, un antiguo trabajador de Aparicio, el 8 de febrero de 1898.


BIBLIOGRAFIA:

 

11 de julio de 1733: asume la presidencia de la Capitanía General de Guatemala el Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos Pedro de Rivera y Villalón

El convento abandonado de la Escuela de Cristo en la ciudad de Antigua Guatemala en 1920.  Era un soberbio edificio cuando la ciudad era la capital del Reino de Guatemala durante la colonia española. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Nacido en Málaga en 1664, Pedro Rivera y Villalón fue nombrado como gobernador del presidio de Veracruz en 1711, un puesto de mucho prestigio ya que dicho puerto que era entonces la cabecera de los navíos que partían del Virreinato de Nueva España hacia España. Siempre en Veracruz, en 1713 fue nombrado además general de la Armada de Barlovento, ya qu al puerto también llegaban las flotas españolas y debía controlar todos los mecanismos defensivos del enclave.

En 1724, ya como brigadier había llegado a ser gobernador de la provincia de Tlaxcala y luego fue a la capital del virreinato a hacerse cargo de su principal proyecto: la visita a la frontera norte. Esta era una misión larga y difícil y de riesgo, pero las autoridades virreinales necesitaban una visión amplia del estado político y militar de su larga frontera norte y lo eligieron por su excelente hoja de servicios. El cometido era visitar e inspeccionar todos los presidios españoles en dicha frontera para así reestructurar los mismos acorde a los medios físicos y económicos de que se disponían.

Rivera inició su viaje el 21 de noviembre de 1724, y recorrió grandes extensiones del virreinato. En junio de 1727 partió hacia la entonces peligrosa provincia de Texas y la frontera francesa con Luisiana. Finalmente regresó a la Ciudad de México el 21 de junio de 1728, después casi trece mil kilómetros de tránsito e innumerables ataques de indígenas. Con los datos recabados, Rivera fue el primero en elaborar planos de las defensas del virreinato de la Nueva España en la Frontera Norte, y gracias a la enorme cantidad de información militar y económica que pudo recabar, publicó el primer reglamento para los presidios de la frontera norte del virreinato en 1729. De hecho, el diario que escribió del viaje, las noticias sobre las poblaciones y misiones que encontró, así como la información descrita en su derrotero, se convirtieron en un manual de conocimiento indispensable de la frontera norte.

En 1731, como recompensa por sus servicios, y ya con el grado de Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos, fue nombrado gobernador y capitán general del Reino de Guatemala, cargo que asumió oficialmente el 11 de julio de 1733 en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala. En su nuevo empleo, que fue muy tranquilo en comparación con sus puestos anteriores, solamente tuvo agrias disputas con el obispo Pedro Pardo de Figueroa por las competencias entre el Cabildo Eclesiástico y de la Real Audiencia.

El 16 de octubre de 1742 fue sustituido por Tomás de Rivera y Santa Cruz y regresó a la Ciudad de México el 16 de abril de 1743, en donde se retiró y murió en noviembre de 1745.

BIBLIOGRAFIA: