27 de octubre de 1828: en el marco de la Guerra Civil Centroamericana, el Jefe del Estado de Guatemala, Mariano de Aycinena publica un manifiesto advirtiendo a la población de la inminente invasión de Francisco Morazán

Firma del Acta de Independencia el 15 de septiembre de 1821.  En este cuadro de Rafael Beltranena elaborado en 1910, Mariano de Aycinena aparece de pie, segundo de izquierda a derecha.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de alierse con los miembros conservadores de la familia Aycinena, el presidente de la Federación Centroamericana, Manuel José Arce y Fagoaga ordenó a dos mil tropas federales al mando del general Manuel de Arzú para ocupar El Salvador, evento que marcó el inicio de la Guerra Civil Centroamericana. Mientras tanto en Honduras, Francisco Morazán aceptó el desafío: le entregó el mando a Diego Vigil como nuevo jefe del Estado de Honduras y se fue a Texiguat, donde se preparó y organizó sus tropas con miras a la campaña militar salvadoreña.

Tras cruentos combates, el 9 de octubre las tropas federales se vieron obligadas a rendirse y el 23 de octubre el general Morazán hizo su entrada triunfal en la plaza de San Salvador. Unos días más tarde, marchó en Ahuachapán para organizar el ejército con miras a retirar a los conservadores aristócratas y eclesiásticos del poder en el territorio guatemalteco e implantar un orden constitucional afín a la Federación Centroamericana que los liberales ambicionaban.

Al enterarse de estos hechos, el gobernador conservador del Estado de Guatemala, Mariano de Aycinena y Piñol trató de negociar con Morazán, pero como éste estaba decidido a acabar con la hegemonía de los aristócratas y eclesiásticos guatemaltecos, no aceptó ningún trato. Aycinena, al ver que no conseguía una solución pacífica, escribió a sus conciudadanos:

“COMPATRIOTAS:

Con el mayor sentimiento, me veo en la necesidad de anunciaros: que todos los esfuerzos del supremo gobierno nacional, y de las autoridades del Estado, por el restablecimiento de la paz, han sido inútiles: los que llevan la voz y se han apoderado del mando en S. Salvador, tienen interés en prolongar la guerra; porque ella sirve á sus miras personales, y les importa muy poco la suerte de los pueblos.Aspirando á la dominación de toda la república, y al aumento de su propia fortuna, quieren teñir de sangre éste suelo privilegiado, y destruir todas las fuentes de la riqueza de la nación y del propietario particular.Si no fuesen estos los principios de su conducta, ya habrían vuelto á la partia la tranquilidad de que antes gozara: ya habrían convenido en alguno de tantos tratados de paz que se les han propuesto, casi todos ventajosos para ellos mismos; pero los rehúsan, porque de nada se cuidan menos que del bien general.

—Mariano de Aycinena y Piñol
Manifiesto del Jefe de Estado a los pueblos
27 de octubre de 1828″

La preocupación de Aycinena era fundada: el día 12 de abril de 1829, tras una aplastante derrota y una serie de atrocidades de parte de las tropas liberales, el Jefe del Estado guatemalteco tuvo que firmar el Convenio de Capitulación en una de las esquinas del Parque Concordia con Morazán, y fue enviado a prisión con sus compañeros de gobierno; también fue hecho prisionero el expresidente federal Arce y Fagoaga, quien no había participado en los combates. En ese momento, Morazán garantizó la vida y propiedades de todos los conservadores miembros de la familia Aycinena y les ofreció pasaporte para salir del territorio a todo el que quisiera.

Pero el 19 de abril por la tarde, Morazán citó a todos los miembros del Clan Aycinena al Palacio de los Capitanes Generales, en donde tenía su cuartel; llegaron con sus trajes de gala desde el ex gobernador Aycinena hasta magistrados, jefes del ejército y vecinos para tratar “un asunto de interés público”.​ Reunidos en un gran salón, de improviso entró la tropa del francés Raoul, quienes los obligaron a formarse y luego los escoltaron hasta el edificio de la Universidad, que Morazán había convertido en cárcel.

Al día siguiente, Morazán, unilateralamente, anuló el documento de Capitulación.

BIBLIOGRAFIA:

 

12 de septiembre de 1968: por acuerdo gubernativo, el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro reglamenta en detalle las especificaciones de la bandera y del escudo de Guatemala

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Bandera oficial de Guatemala, de acuerdo al acuerdo gubernativo del 12 de septiembre de 1968.  Entró en vigencia el 15 de septiembre de ese año. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La bandera actual de Guatemala fue establecida por el gobierno de facto del general Miguel Garcia Granados luego del triunfo de la Revolución Liberal de 1871.  Antes a esa nueva bandera, Guatemala había tenido cinco diferentes estandartes, los cuales fueron establecidos cuando aún era estado de la República Federal de Centroamérica y luego por los gobiernos conservadores del Régimen de los 30 años.

La bandera y el escudo se mantuvieron vigentes desde 1871, pero no así su uniformidad.  Cada quien podia elaborar una bandera o un escudo con diferentes dimensiones y tonalidades de azul, pues el decreto de Garcia Granados era muy vago al respecto.   Finalmente, el gobierno de Méndez Montenegro decidió reglamentar las especificaciones de la bandera el 12 de septiembre de 1968.

He aquí el decreto gubernativo en su totalidad:

PALACIO NACIONAL

Guatemala 12 de septiembre de 1968

EL PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA,

CONSIDERANDO:

Que mediante Decretos números 12 y 33 de fechas 10 de agosto y 18 de noviembre de 1871, dictados por el entonces presidente de Guatemala general Miguel García Granados, se establecieron respectivamente, la bandera y el escudo de armas de la República,

CONSIDERANDO:Que la falta de una reglamentación adecuada en materia tan importante, ha dado origen a que dichos símbolos patrios se hayan venido representando en forma caprichosa y arbitraria, tanto que en lo que se refiere al matiz de sus colores como al diseño del escudo de armas de la República,

CONSIDERANDO:Que por Acuerdo Gubernativo de fecha 30 de noviembre de 1967 se designó una comisión con el objeto de que efectuó los estudios pertinentes a la correcta aplicación de las leyes mencionadas, la que después de meritoria labor rindió dictamen presentando el proyecto respectivo:

POR TANTO:En uso de las facultades que le confiere el inciso 4º del artículo 189 de la Constitución de la República.

En Consejo de Ministros

ACUERDA:Artículo 1. La bandera de Guatemala es la insignia suprema de la Patria. Lleva en su centro el escudo de armas de la República, de conformidad con lo estipulado en los Decretos números 12 y 33 de 10 de agosto y 18 de noviembre de 1871.

Artículo 2. La bandera no ostenta ninguna leyenda o inscripción adicional salvo en los casos específicos previstos por los reglamentos militares.

Artículo 3. Los colores de la bandera serán el azul y el blanco, dispuestos en tres franjas verticales del mismo ancho: dos azules los extremos y una blanca en medio. La franja blanca lleva en su centro el escudo de armas de la República, en dimensiones proporcionales a las de la Insignia Patria; la bandera mercante será la misma, pero sin escudo.

El color azul que expresa justicia y lealtad corresponde al azul del cielo de Guatemala y en la nomenclatura de uso internacional se designa como ISCC-NBS 177, o VM 1.6 PB 5.9/9.4. El color blanco, que simboliza pureza e integridad, equivale al ISCC-NBS 263, o VM 2.5 PB 9.5/0.2.

Artículo 4. La forma de la bandera es un rectángulo con las dimensiones proporcionales, vertical y horizontal, de 5 a 8 respectivamente. La relación de 5 a 8 corresponde a la regla de oro de la proporción estética.

DEL ESCUDO

Artículo 5. El escudo de armas de la República, cuando se diseñe independientemente de la bandera, irá en campo celeste claro conforme Decreto de su creación. Dicho color, que representa idealidad, equivale al ISCC-NBS 184, o VM 1.5 PB 8.3/3.3.

Artículo 6. Los rifles Remington de la época (1871), se representan con bayoneta triangular calada, de perfil, con el guardamontes hacia abajo, y entrecruzados en ángulo recto en el centro del escudo.

Artículo 7. Las espadas, símbolo de justicia y soberanía, desenvainadas y en oro, se entrecruzan en ángulo recto al de los rifles.

Artículo 8. Las ramas de laurel, símbolo de victoria, que enlazan las armas, se representan al natural con frutos, entrecruzadas en la parte inferior y sin atadura alguna. Las hojas inferiores de las ramas enlazan con las empuñaduras de las espadas, las subsiguientes con las culatas de los rifles y las últimas, en el extremo superior, con las bayonetas.

Artículo 9. El pergamino, cuya leyenda hace inmortal la fecha del nacimiento de la Patria, va desenrollado en el centro del escudo, sobre el cruce de los rifles; tiene una vuelta y media hacia el frente de la parte superior y vuelta y media hacia el reverso en la inferior, descansando ésta sobre las hojas de las espadas. Centrada en el pergamino, figura la siguiente leyenda en letras de oro, mayúsculas, en cuatro líneas, así: en la primera LIBERTAD, en la segunda 15 DE, en la tercera SETIEMBRE, y en la cuarta DE 1821.

Artículo 10. En la parte superior del pergamino posa el Quetzal, símbolo supremo de libertad. Se representa diestrado, en sus colores propios. Las plumas caudales más largas, pasan sobre las ramas del lado correspondiente y sobrepasan ligeramente las hojas inferiores del laurel.

DISPOSICIONES GENERALESArtículo 11. La bandera de Guatemala, como máximo emblema de la Patria, no saluda ni rinde honores.

Artículo 12. En lo que se refiere al uso de las insignias nacionales, continúan en vigor el “Reglamento para el Servicio del Ejército en Tiempo de Paz” (Acuerdo Gubernativo de 29 de abril de 1935, modificado por el de 8 de abril de 1960) y el “Reglamento de Instrucción de Infantería de Orden Cerrado” (Acuerdo Gubernativo de 23 de enero de 1957), así como las demás disposiciones gubernativas que traten sobre la materia, en el entendido de que deben de adaptarse a lo preceptuado en el presente reglamento.

Artículo 13. Toda persona, individual o jurídica, que se dedique a la elaboración de banderas y escudos nacionales, deberá solicitar previamente en cada caso, a la Dirección General de Cultura y Bellas Artes, la aprobación del modelo respectivo, a fin de que dichas insignias se ajusten a lo establecido en el presente Acuerdo. La mencionada dependencia hará la comprobación correspondiente, antes de que las insignias se pongan a disposición del público.

Artículo 14. La nomenclatura empleada en este reglamento corresponde a la de la Sociedad Internacional del Consejo del Color (ISCC), conjuntamente con la Oficina Nacional de Normas de los Estados Unidos de Norteamérica (NBS), así como a la del Sistema Internacional de Designación de Colores de la Casa “Munsel Color Company” (VM).

Artículo 15. Los particulares, entidades públicas o privadas, empresas y establecimientos de toda naturaleza que a la fecha ostentaren los símbolos patrios en forma distinta a los colores, dimensión y diseño descritos en este reglamento, deberán sustituirlos por los que corresponden conforme a lo preceptuado en los artículos que anteceden.

Artículo 16. Dicha sustitución no incluye a los símbolos y documentos de valor histórico ni a los que forman parte integrante de monumentos o edificaciones en general.

En cuanto al uso del escudo en monedas y demás valores del Estado, se estará a lo que disponen las leyes y reglamentos de la materia.

Artículo 17. El presente Acuerdo entrará en vigor el quince de septiembre en curso, Día de la Patria.

—Comuníquese,MÉNDEZ MONTENEGRO
Siguen las firmas de los Ministros de Estado

BIBLIOGRAFIA:

 

  • Diario de Centro América (15 de septiembre de 1968). «Acuerdo gubernativo: reglamentación adecuada en materia de la bandera y del escudo de armas de la República». Diario de Centro América (Guatemala). 
  • Gaceta de Guatemala (5 de diciembre de 1843). «Decreto de la Asamblea Constituyente del Estado de Guatemala, de 14 de noviembre de 1843, modificando el Escudo de Armas por los cambios políticos verificados en Centro América». La Gaceta de Guatemala, órgano de la República de Guatemala (Guatemala) (134): 543-544. 
  • — (21 de marzo de 1851). «Decreto del Gobierno de la República de 14 de marzo de 1851, fijando los colores de que deba formarse el pabellón nacional con otras prevenciones del caso». La Gaceta de Guatemala, órgano oficial de la República de Guatemala (Guatemala) V (39). 
  • — (31 de mayo de 1858). «Decreto del Gobierno, de 31 de mayo de 1858, fijando definitivamente el Escudo de Armas de la Nación». La Gaceta de Guatemala, órgano oficial de la República de Guatemala (Guatemala). 
  • — (18 de agosto de 1871). «Decreto N.°12, Decreto que nos da los símbolos nacionales». La Gaceta de Guatemala, órgano oficial de la República de Guatemala (Guatemala). 
  • — (20 de noviembre de 1871). «Decreto N.°33, Decreto de modificación del escudo de armas de la República». La Gaceta de Guatemala, órgano oficial de la República de Guatemala (Guatemala). 
  • Woodward, Ralph Lee, Jr. (2002). «Rafael Carrera y la creación de la República de Guatemala, 1821–1871». Serie monográfica (CIRMA y Plumsock Mesoamerican Studies) (12). ISBN 0-910443-19-X. 
  • Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. Consultado el 28 de diciembre de 2014.

 

7 de septiembre de 1897: estalla la Revolución Quetzalteca en contra del intento del presidente José María Reina Barrios de extender su mandato hasta 1902

La calle del Hospital en Quetzaltenango luego de los combates de septiembre de 1897.  Obsérvese las paredes acribilladas a tiros.  Imagen de la revista “La Ilustración del Pacífico

En diciembre de 1896, “La Ilustración Guatemalteca” decía que en Quetzaltenango el comercio estaba muy desarrollado, y el lujo y la riqueza se iban acentuando entre los habitantes; el comercio al por menor estaba en manos de inmigrantes chinos y judíos, mientras que el alto comercio estaba representado por las casa de Ascoli, Meyer, Maegli, Stahl, Zadik y Vizcaíno, entre otras. Ya existían el Banco de Occidente, y agencia del banco de Guatemala, del Agrícola Hipotecario y del Internacional. Por otra parte, toda la ciudad y muchos edificios públicos y particulares estaban alumbrados con luz eléctrica y la población contaba con doscientos cincuenta teléfonos; ambos servicios eran eficientes y habían sido introducidos por la casa de Juan Aparicio.  El Hospital de San Juan de Dios era, después del de la Ciudad de Guatemala, el mejor de la República por su amplitud.

Pero la prosperidad se vió alterada en 1897, cuando el precio internacional del café se desplomó luego de que Brasil saliera de una cruenta guerra civil y empezara a producir el grano en enormes cantidades. Poco a poco se fue propaganda un gran descontento en el país por el despilfarro que el gobierno había hecho tratando de promocionar el ferrocarril interoceánico mediante la Exposición Centroamericana de 1897, la cual fue un rotundo fracaso porque debido al colapso económico, el ferrocarril no fue concluido a tiempo y la exposición quebró aún más la ya endeble economía del país, obligando al presidente a tomar medidas de austeridad, como cerrar las escuelas públicas.

Un grupo de revolucionarios (entre quienes estaba el ex ministro de la Guerra del general Reina Barrios, Próspero Morales) tomó las amas con el fin de apoderarse de varias instituciones y evitar que el gobernante siguiera en el poder. El 7 de septiembre  estalló la revolución y los alzados avanzaron contra San Marcos, en donde tomaron el cuartel militar, la cárcel, las oficinas de rentas y las de telégrafos de esa ciudad. El 8 de septiembre, se registraron los primeros combates en San Juan Ostuncalco y varios revolucionarios murieron bajo las balas de los militares leales al presidente. Ese día en Quetzaltenango los militares detuvieron a Sinforoso Aguilar y Juan Aparicio, quienes fueron delatados y traicionados por unos supuestos amigos.

El 11 de septiembre, las fuerzas revolucionarias llegan a la ciudad de Quetzaltenango.  In grupo dejó sus caballos  en el ingreso principal de la ciudad, para así atacar en puntos estratégicos a los leales al gobierno de Reina Barrios mientras que otro grupo atacó desde el parque central a las fuerzas militares atrincheradas en La Pedrera y tomaron el antiguo edificio de rentas.

El 15 de septiembre las fuerzas revolucionarias proclamaron su victoria sobre las fuerzas militares y las autoridades quetzaltecas desconocieron al gobierno del presidente José María Reina Barrios. Posteriormente los revolucionarios tomaron Ocós, Colomba Costa Cuca y Coatepeque.

El 4 de octubre del mismo año el ejército, al mando del general de división Calixto Mendizábal, quien retomó el control y dio fin a la revolución.​  Pero la situación no terminó allí; el presidente Reina Barrios, ordenó fusilar a los ex alcaldes quetzaltecos, Sinforoso Aguilar y Juan Aparicio, por ser supuestamente los líderes revolucionarios. La sociedad quetzalteca mandó una petición urgente al presidente para que no se llevará a cabo la ejecución, ya que Aparicio era un filántropo muy apreciado en la region.  Reina Barrios accedió, pero su ministro de Gobernación, el licenciado quetzalteco Manuel Estrada Cabrera tenía una problema personal con Aparicio por las concesiones de la empresa eléctrica de Quetzaltenango y se demoró en enviar el telegrama con el indulto a Quetzaltenango hasta cuando estuvo seguro que la ejecución se había realizado.

Aquello sería el principio del fin del gobierno de Reina Barrios, quien murió asesinado en la ciudad de Guatemala el 8 de febrero de 1898, a manos de Edgar Zolinger, antiguo trabajador de Aparicio.  Irónicamente, fue el principio del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, el cual se prolongaría hasta 1920.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

 

6 de septiembre de 1882: el presidente interino José María Orantes acepta la renuncia del embajador en Estados Unidos, Lorenzo Montúfar, quien se oponía a que el presidente Barrios renunciara al reclamo de Chiapas y Soconusco

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Fronteras de Guatemala antes del Tratado Herrera-Mariscal por el que el gobierno de Barrios renunció a sus reclamos sobre Chiapas y Soconusco.  En los retratos: el general Barrios (arriba) y el licenciado Lorenzo Montúfar.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1882, el licenciado Lorenzo Montúfar había sido nombrado como Ministro Plenipotenciario en Washington para tratar el asunto de los límites con México.​ Barrios viajó a Washington en ese año y dejó finalizados los preliminares de un arreglo entre México y Guatemala, que se debía firmar en Nueva York, a donde se dirigió después.  Entre tanto, en Guatemala el general José María Orantes quedó a cargo de la presidencia interina.

Pero Montúfar no estuvo de acuerdo con los términos del tratado pues se cedía México Soconusco y gran parte de Chiapas y partió para Nueva York, dirigiéndole a Barrios una nota, que anticipadamente dio a la prensa, indicando que no estaba de acuerdo con e tratado. Es más, tras sus desavenencias por el tratado de límites con México, el doctor Montúfar, muy molesto por el caráter despótico del general Barrios, envió la siguiente misiva de renuncia al presidente en funciones de Guatemala, general Orantes:

Señor Presidente de la repú​blica de Guatemala, General Orantes:

Lorenzo Montúfar, enviado Extraordinario y Ministro plenipotenciario de Guatemala en Washington, D.C., ante Ud. respetuosamente digo que no tengo el honor de estar de acuerdo con el señor general Don J. Rufino Barrios en muchos y muy importantes puntos de la política de Centroamérica, ni me es posible continuar sufriendo por más tiempo el trato que el expresado general da a muchas personas, sin exceptuar a sus más leales servidores.

Por tanto, renuncio al cargo de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario y protestando mi lealtad a Guatemala y a Centroamérica, a Ud. pido se digne admitir la renuncia.

Nueva York, 2 de Agosto de 1882

Lorenzo Montúfar

Aquella carta de Montúfar fue recibida con enorme sorpresa en Guatemala, en donde el servilismo que caracterizó a todos los gobiernos dictatoriales (desde el del conservador Rafael Carrera hasta el del liberal Jorge Ubico) era la norma.  Las respuestas a semejante temeridad no se hicieron esperar.

Primero, el president interion respondió en los siguientes términos:

Palacio Nacional: Guatemala, 6 de septiembre de 1882

Vista la renuncia que ha hecho el Dr. Lorenzo Montúfar del cargo de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Guatemala en los Estados Unidos de América y los términos en que está concebida, el general encargado de la Presidencia, rechaza los motivos calumniosos en que la funda, reprueba la insidiosa y pérfida conducta que con notable abuso de confianza ha tenido el Doctor Montúfar, y admite su dimisión.

Comuníquese

José María Orantes

Luego, el gabinete completo del general Barrios publicó un documento en defensa de la política de Barrios y atacando a Montúfar, llamándolo traidor y calumniador injurioso que estaba tratando de “manchar la alta reputación del general Barrios”.

Y a continuación, muchos otros oficiales del gobierno liberal a nivel municipal en incluso de institutos públicos fundados por Barrios dieron muestras de un profundo servilismo, publicando sendos mensajes de adhesión al dictador liberal, defendiendo el tratado de límites con México -sin importar la gran pérdida de territorio guatemalteco- llamando todos ingrato, traidor e incluso estúpido​ a Montúfar, alegando que era mejor dejarlo en el olvido​ por sus injustificados ataques contra el “Benemérito” general Barrios.

Eestos documentos quedaron recogidos en el documento llamado “La Traición del doctor Lorenzo Montúfar juzgado por los pueblos.​ Entonces salieron a la luz supuestos problemas que el Dr. Montúfar habría tenido en sus gestiones como ministro de Estado en Costa Rica y El Salvador: en Costa Rica habría sido acusado de haberse apropiado de forma indecorosa de una valiosa finca– y luego en el gobierno del general Gerardo Barrios en El Salvador habría habido dudas sobre su administración.

Barrios retornó a Guatemala a principios de noviembre de 1882, y fue recibido con nuevas muestras de servilismo, con documentos de adhesión en donde se le felicitaba por su regreso y por haber llevado a feliz término el tratado de límites con México.

Un análisis objetivo de dicho tratado de límites, que lleva el nombre de Tratado Herrera-Mariscal, es el siguiente:

Este convenio de límites, con el que se culminó un largo período de negociaciones y el ulterior trazado de la frontera, que fue su consecuencia, constituyeron para Guatemala hechos fundamentales en su historia de finales del siglo XIX. Por este tratado, Guatemala renunció no solamente a discutir sus derechos sobre Chiapas y Soconusco, sino a los derechos mismos. Se cerró definitivamente la oportunidad para posteriores reclamos, sin siquiera pedir absolutamente nada a cambio; este convenio cerró herméticamente la puerta a toda posterior reclamación, en virtud de que, al Guatemala ceder Chiapas y Soconusco, renunció expresa y categóricamente a toda compensación o indemnización. Este es un ejemplo singular, en los anales del Derecho Internacional, de un arreglo entre dos países en el que uno de ellos llegó a hacer generosa entrega de sus posiciones y clausuró definitivamente la puerta de posteriores reclamos, sin pedir a cambio absolutamente nada.

Sara Solís Castañeda

BIBLIOGRAFIA:

26 de agosto de 1848: aprovechando que Rafael Carrera estaba en el exilio, el Estado de Los Altos proclama nuevamente su separación de Guatemala

Edificio del gobierno del Estado de Los Altos en una imagen del Appleton’s Guide to Mexico and Guatemala, editada en 1884.

El 26 de agosto de 1848, durante la breve ausencia de Carrera del poder central, los capitulares quetzaltecos, con el apoyo del Presidente de El Salvador, Doroteo Vasconcelos, y de la facción anticarrerista de Vicente y Serapio Cruz (este ultimo conocido como “Tata Lapo”), proclamaron, una vez más, su segregación de Guatemala con Agustín Guzmán como presidente interion, creyendo que Carrera jamás regresaría al poder.

Luego, el 5 de septiembre, eligieron un gobierno interino dirigido por Fernando Antonio Martínez. La existencia del Sexto Estado todavía se prolongó hasta el 8 de mayo de 1849, cuando el general Guzmán fue a entrevistarse con representantes del presidente guatemalteco Mariano Paredes a la Antigua Guatemala, momento que fue aprovechado por Rafael Carrera para tomar Quetzaltenango y quedarse en la plaza.  Para este momento, mucho había cambiado en el panorama politico de Guatemala y Yucatán:  los criollos liberales no pudieron controlar la situación de anarquía que vivía el país, mientras que el gobierno yucateco se enfrentaba a un sangriento alzamiento de indágenas que masacraron a numerosos criollos.

Carrera, quien había estado siguiendo el curso de los acontecimientos desde su exilio en México ingresó a Guatemala por Huehuetenango, y fue estableciendo alianzas con todos los caudillos indígenas con quienes se encontró.  Además, cuando llegó a Suchitepéquez,  encontró el apoyo militar del Corregidor José Víctor Zavala. El gobierno de Paredes había nombrado al mayor Zavala como Corregidor para detener a Carrera; pero Zavala, en vez de eso, se puso a sus órdenes.

Al saber la noticia, y al enterarse del masivo apoyo de las diferentes etnias indígenas al general Carrera, el presidente Mariano Paredes, tras mucho deliberar con los liberales liberales y conservadores, finalmente siguió el consejo del conservador Luis Batres Juarros, quien le hizo ver que combatir a Carrera era abrir un frente en el occidente del país, y dispuso revocar la pena de muerte sobre Carrera y nombrarlo Comandante General de las Armas, con autorización para atender a la pacificación de los pueblos conmovidos en el oriente del país, y para dirigir las operaciones militares de la manera que lo creyere conveniente. Ante este decreto, los principales líderes liberales huyeron hacia El Salvador, donde les dio asilo el presidente Doroteo Vasconcelos.​ Finalmente, Carrera entró triunfalmente en la Ciudad de Guatemala el 8 de agosto de 1849.

El general Guzmán salió huyendo de Guatemala con sus jefes y oficiales a las 11 am del 1 de junio de 1849, mientras que el resto de sus tropas quedó abandonada a su suerte. Paredes con trescientos hombres salió tras él, pero no pudo darle alcance.​

Ese sería el final definitivo del Estado de Los Altos.

BIBLIOGRAFIA:

8 de julio de 1954: el coronel Carlos A. Castillo Armas asume el control de un triunvirato militar tras el derrocamiento del coronel Jacobo Arbenz

 

REtrato del coronel Castillo Armas cuando era presidente de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

 

En medio de la Guerra Fría y cuando el McCartismo estaba en su apogeo en el gobierno del general Dwight Eisenhower, el gobierno socialista del coronel Jacobo Arbenz Guzmán empredió varios proyectos de infraestructura y tenencia de tierra que afectaban directamente los intereses de los enclaves bananeros de la United Fruit Company en Ixabal y Escuintla.

Varios de los más importantes miembros de gabinete de Eisenhower eran accionistas de la United Fruit Company y no les pareció para nada que el gobierno guatemalteco pretendiera expropiar las tierras ociosas que tenían en este país centroamericano.  Entre los persones de Eisenhower estaba John Foster Dulles, Secretario de Estado, y su hermano Allen Dulles, el jefe de la CIA.  Ambos iniciaron una ofensiva contra el gobierno arbencista, utilizando para ellos las operaciones PBFORTUNE y PBSUCCESS acusando a Guatemala de comunista, al punto de lograr que en la X Conferencia de Cancilleres de la OEA en Caracas una sanción política contra Guatemala.  Irónicamente, en el siglo XXI se ha conseguido que la OEA otorgue una sanción política contra Venezuela acusada de ser un régimen totalitario que oprime a su pueblo.

La operación PBSUCCESS incluyó una invasión desde Honduras dirigida por el coronel Carlos Castillo Armas, al mando de un grupo de mercenarios y de exiliados guatemaltecos que se hicieron llamar el Movimiento de Liberación Nacional.  Esta invasión no logró ninguna victoria contundente, y más bien habría sido derrotada fácilmente si el Ejército de Guatemala hubiera permanecido fiel al presidente Arbenz.  Pero el Ejército estaba muy preocupado por la inestabilidad que se había generado entre el campesionado por la Reforma Agraria y el cambio radical en la tenencia de tierra y prefería regresar a un sistema como el que había existido durante los gobiernos liberales de Estrada Cabrera y Ubico, en el que había tranquilidad en el área rural a fuerza del Reglamento de Jornaleros o de las leyes de Vialidad y de Vagancia que obligaban a los campesinos indígenas a trabajar en las fincas cafetaleras y le otorgaban a los propietarios un poder prácticamente absoluto sobre los jornaleros.

Arbenz había emprendido reformas sociales asesorado por un reducido grupo de miembros del Partido Guatemalteco del Trabajo, el partido comunista de Guatemala, de entre los que se destacaba José Manuel Fortuny, miembro de la Internacional Comunista.  Esto fue aprovechado por las autoridades estadounidenses para llevar a caba la operación PBSUCCESS que resultó en la súbita renuncia de Arbenz, a pesar de que la invasión liberacionista no constituyó nunca una amenaza real a su gobierno.  Es más, el 2 de agosto de 1954 los cadetes de la Escuela Politécnica atacaron a los soldados liberacionistas atrincherados en el recién construido Hospital Roosevelt y los vencioneron fácilmente; pero el embajador estadounidense John Puerifoy los obligó a deponer las armas y a reconocer el triunfo liberacionista amenazándolos con una invasión de Marines norteamericanos.

El gobierno de Castillo Armas eliminó la Reforma Agraria y con ellos la United Fruit Company recuperó sus tierras ociosas y el poder absoluto sobre los gobiernos en Guatemala.  Pero la empresa empezó a tener problemas económicos derivados de sus prácticas monopolistas en América Latina (en donde se conocía como Mamita Yunai o El Pulpo) y fue investigada por los gobiernos que siguieron a Eisenhower, al punto que tuvo que declarase en bancarrota en 1970, convirtiéndose en Chiquita Banana.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Cullather, Nick (1999). Secret History: The CIA’s classified account of its operations in Guatemala, 1952-1954. Stanford University Press. p. 90. isbn 0-8047-3311-2.
  2. Cullather, Nicholas (2006). Secret History: The CIA’s Classified Account of its Operations in Guatemala 1952-54 (en inglés) (2ª edición). Stanford University Press. ISBN 9780804754682.
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  6. Rabe, Stephen G. (s.f.). Eisenhower and Latin America: The Foreign Policy of Anticommunism (en inglés). Chapel Hill: University of North Carolina Press.
  7. Schlesinger, Stephen; Kinzer, Stephen (1982). «Bitter Fruit: The Untold Story of the American Coup in Guatemala». The David Rockefeller Center Series on Latin American Studies (en inglés) (Cambridge, EE. UU.: Harvard University Press): 1-331. ISBN 0-385-14861-5.
  8. Smith, Peter H. (2000). Talons of the Eagle: Dynamics of US-Latin American Relations (en inglés). Oxford, Inglaterra: Oxford University Press.
  9. Stanley, Diane (1994). For the Record: United Fruit Company’s Sixty-Six Years in Guatemala. Centro Impresor Piedra Santa. p. 179.
  10. Ward, Matthew. «Washington Unmakes Guatemala, 1954 Appendix A: Timeline of Events». Council on Hemispheric Affairs. Archivado desde el original el 11 de febrero de 2009.

8 de junio de 1919: muere Consuelo Reina Benton, hija póstuma del fallecido general José María Reina Barrios y de Algerie Benton

 

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Retrato de la Sra. Reina Barrios publicado el El Porvenir de Centro América en 1896.

 

Para 1898, tras el colapso económico de 1897, la relación entre el general José María Reina Barrios y su esposa, la vedette estadounidense Algerie Benton era fría y distante.  Aún así, la señora estaba encinta de seis meses cuando ocurrió el asesinato del presidente, el 8 de febrero de 1898, dando pié para que se rumorara que el padre era en realidad el general Salvador Toledo y no el presidente.  De hecho, durante una visita del médico que atendía a la señra, el general Reina Barrios le hizo ver que los problemas que la aquejaban no eran por el embarazo, sino por su alcoholismo, y también le dejó claro al médico que el hijo de la señora Reina Barrios no era del presidente.

Tras la muerte de su esposo, Algerie Benton perdió la razón y regresó a los Estados Unidos dejando muchos asuntos sin resolver en Guatemala; por ejemplo, su lujosa residencia ubicada sobre el Paseo 30 de Junio, Villa Algeria, quedó abandonada por mucho tiempo.  Cuando se fué, llevaba a una bebé en brazos, a quien puso por nombre Consuelo y se radicó en Nueva Orleans, en donde empezó a abusar de alcohol y drogas, cayendo en una espiral que la llevó a prisión en Londres y en Nueva York, acusada de intoxicación.

El New Orleans Times Picayune reportó que la viuda del expresidente había abandonado a su hija en las escaleras de la iglesia de la Magdalena en París bajo los efectos de su drogadicción y alcoholismo. Consuelo fue ingresada en un convento en la ciudad de Londres, por órdenes del Ministro de Guatemala en Londres, José Tible mientras que en 1910, Algerie Benton fue ingresada en el Asilo Touro-Shakespeare en Nueva Orleans, sin un centavo y casi ciega.  Allí vivió sus últimos años y murió 20 de abril de 1915, mientras visitaba a unos amigos en Biloxi, Mississippi.

Por su parte, Consuelo Reina Barrios vivió bajo la tutela del presidente Manuel Estrada Cabrera quien había instruido a José Tible que la enviara a vivir a un convento en Inglaterra: la escuela de la abadía de St. Mary en Hendon, Middlesex. ​ En 1915, cuando sobrevino la muerte de su madre, Consuelo ya había regresado a Guatemala, y allí se enfermó gravemente de gripe española tras los terremotos de 1917 y 1918 y fue enviada a Nueva Orleans, Estados Unidos en 1918, pues allí vivía su abuela, C.B. Wheeler, pero el viaje no le sirvió para recuperarse.

Consuelo murió el 8 de junio de 1919 en Nueva Orleans.

BIBLIOGRAFIA: