24 de enero de 1934: Guatemala, Honduras y Nicaragua denuncian Acuerdo de Paz y Amistad

24enero1934
Trabajos de construcción al final de la Avenida de La Reforma y Calle Real de Pamplona para el monumento a Los Próceres en 1934. En el recuadro: el presidente de facto de El Salvador, Maximiliano Hernández Martínez, por quien los gobiernos centroamerianos denunciaron el Pacto de Amistad de 1923 que prohibía reconocer gobiernos de facto. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 7 de febrero de 1923, los gobiernos de las repúblicas centroamericanas firmaron el Acuerdo General de Paz y Amistad de Washington, en los que se comprometían a no reconocer a ningun gobierno de facto en la región.1  Con base en este Acuerdo, cuando ocurrió el golpe de estado en contra del gobierno del licenciado Baudilio Palma en Guatemala el 17 de diciembre de 1930,2 la embajada de los Estados Unidos en el país se negó enfáticamente a aceptar al nuevo gobierno y movió sus piezas para que a la mayor brevedad posible fue electo el general Jorge Ubico.3

La situación cambió drásticamente en 1932, luego del golpe de estado en El Salvador que llevó al general Maximiliano Hernández Martínez al poder y la masacre que éste perpetró en contra de miles de campesinos que habían participado en un alzamiento campesino en contra de las deplorables condiciones de trabajo a que eran sometidos por los hacendados cafetaleros locales y la severa crisis económica que asolaba al país tras el inicio de la Gran Depresión en 1929.  El gobierno de facto de Hernández Martínez, los hacendados criollos y los intelectuales de la capital hicieron ver que el alzamiento no era debido a las difíciles condiciones económicas que afectaban a los campesinos, sino que a las ideas comunistas que se habían infiltrado en el país.   Si bien es cierto que sí hubo participación de los elementos comunistas salvadoreños, y del Socorro Rojo Internacional comandado por Farabundo Martí, la rebelión fue mucho mayor de lo que aquellos pequeños grupos podrían haber organizado.4

En base al Acuerdo de Paz y Amistad el gobierno de Hernández Martínez todavía no era reconocido por el de los Estados Unidos, como había ocurrido con el régimen de Manuel María Orellana en Guatemala en diciembre de 1930, pero la situación política internacional cambió drasticamente con la llegada al poder del presidente Franklin D. Roosevelt en sustitución del presidente Hoover en los Estados Unidos y cuando el gobierno británico reconoció al régimen de Hernández Martínez en septiembre de 1933.4

Ya con el reconocimiento británico y el cambio de gobierno estadounidense al paratido demócrata, Costa Rica denunció el Pacto de Amistad el 23 de diciembre de 1933, seguido del régimen de facto en El Salvador pocos días después. Finalmente, los regímenes militares de Jorge Ubico en Guatemala, Tiburcio Carías Andino en Honduras y del licenciado Juan Bautista Sacasa en Nicaragua (este último bajo la sombra del director de la Guardia Nacional, general Anastasio Somoza García) lo denunciaron simultáneamente el 24 de enero de 1934, forzando así a Roosevelt a denunciarlo el 26 de enero.4

En su mensaje a la Asamblea Legislativa durante la apertura de las sesiones ordinarias de ésta en marzo de 1935, el general Ubico dijo lo siguiente al respecto del Acuerdo de Paz:  “En cuanto a los asuntos intercentroamericanos, tengo la satisfacción de informaros que en enero último se reanudaron en forma oficial, las relaciones diplomáticas con el Gobierno de la hermana República de El Salvador, en virtud de acuerdo con los Gobiernos de Nicaragua y Honduras, firmantes del Tratado General de Paz y Amistad de 1923 y en cumplimiento de la política de Buen Vecio que cuidadosamente he puerto en práctica desde el 14 de febrero de 1931.  Tengo el agrado de informaros que el Excelentísimo señor Presidente de Nicaragua, en nombre de los Gobiernos de Guatemala, Honduras y Nicaragua, especialmente facultados para ello, invitó a los gobiernos de El Salvador y Costa Rica para que concurran a la Primera Conferencia Centroamericana, que se reunirá en esta ciudad el día 15 del corriente mes, Conferencia que tiene por fin primordial determinar las relaciones futuras de los Gobiernos y Pueblos Centroamericanos y cimentar la fraternidad entre ellos, sobre bases de positiva conveniencia y de recíproco apoyo para conservar la paz entre los cinco Estados, desarrollar su progreso efectivo y realizar las nobles aspiraciones de sus respectivos pueblos.”  En otras palabras: el gobierno denunció el Acuerdo de Paz y Amistad de 1923 y estaba buscando establecer uno nuevo que aceptara gobiernos de facto.5

Con este movimiento de piezas, los Estados Unidos habían colocado gobiernos militares en la región para defender sus intereses económicos, principalmente los de la gigantesca corporación transnacional United Fruit Company, cuya subsidiaria International Railways of Central America tenía el monopolio del transporte ferroviario en Guatemala y El Salvador.  Y, por ello, no es casualidad que los regímenes de Hernández Martínez y de Ubico cayeran en cuestión de dos meses el uno del otro en 1944 luego de que la frutera quedara muy debilitada por el hundimiento de su flota mercante durante la Segunda Guerra Mundial.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Asamblea Nacional de la República de Nicaragua (3 de marzo de 1923). Las Convenciones de Washington – Tratado de Paz y Amistad. Nicaragua.
  2. Department of State(1930) Guatemala. Revolution in Guatemala. (en inglés) En Foreign Relations III. Estados Unidos: Department of State. pp. 172-179.
  3. Ibid., pp. 186-190.
  4. Campos, Napoleón(2007) Tropas de El Salvador en Irak. 2003-200? El Salvador: Ojos de Papel.
  5. Méndez, Rosendo P. (1937). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1934-1935. LIII. Guatemala: Tipografía Nacional. p.  viii.
  6. Luna, David. Análisis de una dictadura fascista en latinoamericana. Maximiliano Hernández Martínez 1931-1944.  El Salvador: En La Universidad. p. 52.

23 de enero de 1933: laudo de Hughes define frontera con Honduras

23enero1933
Mapa de Guatemala y Honduras mostrando la línea divisoria definida por el Laudo de Hughes en 1933. En los recuadros, certificados de acciones de bolsa de la United Fruit Company y de la Cuyamel Fruit Company, que iniciaron el conflicto limítrofe antes de fusionarse en 1929. Imágenes tomadas de Google Earth y 7 Day Adventurer.

La región comprendida al sureste del río Motagua fue disputada por Honduras en 1918 -aunque más específicamente por la Cuyamel Fruit Company– para poder extender sus plantaciones de banano en ese región.  Por su parte, el gobierno de Guatemala -o más bien la United Fruit Company (UFCO)- no estuvo de acuerdo con el reclamo, por ser la región de primera calidad para las plantaciones bananeras en Izabal.  El asunto estuvo a punto de provocar una guerra entre ambos países en 1926, pero la situación se solucionó gracias a la intervención del embajador guatemalteco en Honduras, Virgilio Rodríguez Beteta en 1928,1 aunque luego de que la Cuyamel y la UFCO se fusionaran en 1929, prevaleció la idea de que se resolviera mediante una corte arbitral neutra en los Estados Unidos.2

Guatemala envió una representación dirigado por el licenciado Carlos Salazar, y con los licenciados Adrián Recinos y Manuel Echeverría y Vidaurre como colaboradores; el embajador Charles Cheney Hyde como consejero; el coronel Lawrence Martin como geógrafo; los ingenieros Lisandro Sandoval y Angel H. Balcárcel como técnicos y el licenciado Alfonso Carrillo como Secretario.2

Las sesiones se iniciaron en la ciudad de Washington el 15 de diciembre de 1931, y el tribunal estuvo integrado por Charles Evans Hughes, entonces presidente de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, y por los doctores Luis Castro Ureña de Costa Rica y Emilio Bello Codesido de Chile.   Como Juez auxiliar, Hughes contó con Frederick C. Fisher, quien había sido juez en las Filipinas (entonces colonia estadounidense) y quien conocía perfectamente el derecho español.3

El alegato hondureño -ya sin el patrocinio de la Cuyamel Fruit Co.- era una reproducción de la realizada por el doctor Policarpo Bonilla en 1918 y que pretendía adquirir Puerto Barrios y el lago de Izabal hasta el río Sarstún, basándose principalmente en una Real Cédula de 1745 cuando el coronel Juan de Vera fue nombrado gobernador de Honduras con jurisdicción privativa para combatir piratas y corsarios desde las costa de Yucatán hasta el Cabo de Gracias a Dios.  Como segunda prueba, aunque de menor importancia, la frutera estadounidense presentó el nombramiento de Diego López de Salcedo el 31 de agosto de 1526 como gobernador del golfo de las Higueras y el Cabo de Honduras.4

En base a esas pruebas, la representación de Honduras afirmaba que Izabal había pertenecido a la provincia de Honduras hasta 1863, hasta que el corregidor Juan B. Peralta expulsó a los hondureños de la región, y presentaba a Guatemala como usurpadora del Golfo Dulce, explicando que fue hasta que se construyó el Ferrocarril del Norte entre 1883 y 1908 que Guatemala desarrolló la región del Valle del Motagua.5

Por su parte, la representación de Guatemala ante la comisión arbitral se vió con la dificultad de que durante la época colonial la región del Motagua, al igual que el sur de Belice, era una selva que permaneció sin explorar.  Solamente los habitantes de Gualán en Zacapa llegaban a la región para pescar o realizar algunas siembras de vez en cuando, pero la mayor tiempo la región se mantuvo aislada, impenetrable y desierta. Sin embargo, la delegación guatemalteco demostró que el capitán Pedro Truco había transitado por la región tras recibir autorización del cabildo de la ciudad de Guatemala para construir un camino entre ésta y el puerto de Omoa en Honduras en 1755, y también que se realizaron numerosos viajes comerciales guatemaltecos por el río Motagua, basados en la organización de la Compañía de Navegación del Motagua que se estableció en 1796.  Asimismo, demostró que había constancia de esto documentada por el diputado guatemalteco Manuel Micheo ante las cortes de Cádiz en 1814.6

Tras un extenso proceso legal, la resolución del Tribunal Especial de Límites -conocida como el Laudo de Hughes- fue emitida el 23 de enero de 1933 y en base a ella, la Asamblea Legislativa de la República emitió el decreto 1898 por medio del cual definió la frontera con Honduras.  Se reproduce aquí parcialmente dicho decreto:7

Decreto Número 1898

La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala

Considerando: que en cumplimiento del Tratado de Arbitraje entre Guatemala y Honduras, el 16 de julio de 1930, el Tribunal Especial de Límites resolvió la cuestión de fronteras entre ambos países, fijando detalladamente la línea divisoria y queda sólo pendiente la demarcación sobre el terreno de la línea fijada por el Laudo, lo cual debe realizarse de conformida con el Pacto Adicional que fue firmado en igual fecha, y que en su oportunida mereció la aprobación de la Asamblea;

Considerando: que el Tribunal Especial de Límites, que dirimió la controversia pendiente, es acreedor a la gratitud nacional por el concienzudo estudio que hizo de la cuetión y el tino y sabiduría que tuvo para resolverla, por tanto, decreta:

Artículo 1°. De conformida con el Laudo emitido en la ciudad de Washington el 23 de enero de 1933, por el Tribunal Especial de Límites creado en virtud del Tratado de 16 de julio de 1930, el límite entre las Repúblicas de Guatemala y de Honduras es el siguiente:

A partir de la frontera salvadoreña [sigue aquí la descripción detallada de la frontera] y desde aquí siguiendo la ribera derecha del río Motagua al nivel de las aguas de las crecidas ordinarias, río abajo hasta su desembocadura en el Golfo de Honduras.  Conforme queda descrito, el límite se fija en las riberas derechas de los ríos Tinto y Motagua al nivel de las aguas crecidas ordinarias, y, en caso de alteraciones de dichos rís en el transcurso del tiempo, sea por el depósito de aluvión, o por corrosión, o por mutación de cauce, el límite seguirá la línea del nivel de las aguas de las crecidas ordinarias en las riberas derechas efectivas de ambos.  Los puntos anteriores están descritos conforme aparecen en el mapa preliminar del reconocimiento aéreo, que acompañan y declara parte de este Decreto.

Artículo 2°. El Poder Ejecutivo velará por el exacto cumplimiento de la Convención Adicional, a efecto de que cuanto antes sea posible, se fijen sobre el terreno los mojones que marquen la frontera entre ambos países, de entero acuerdo con la línea antes descrita.

Artículo 3°. En nombre de la República de Guatemala se otorga un voto de agradecimiento a los Excelentísimos señores Charles Evans Hughes, Presidente de la Corte Suprema de Justica de los Estados Unidos de América y Doctores Luis Castro Ureña, de Costa Rica, y Emilio Bello Codesido, de Chile,que formaron el Tribunal de Arbitraje que fijó la línea divisoria, debiendo el Poder Ejecutivo, por el órgano de Relaciones Exteriores, expresarlo adecuadamente y en lo particular, a cada una de las personas mencionadas por estar ya desintegrado dicho Tribunal.

Artículo 4°. El presente Decreto entrará en vigor desde la fecha de su publicación.

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.  Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Guatemala, el cinco de abril de mil novecientos treinta y tres.

    • Juan J. Ortega, presidente
    • C. Enrique Larraondo, secretario
    • F. Hernández de León, secretario7

BIBLIOGRAFIA:

  1. Rodríguez Beteta, Virgilio (1969) “No es guerra de hermanos sino de bananos; cómo evité la guerra en Centroamérica en 1928“. Guatemala: Universidad de San Carlos.
  2. Méndez, Rosendo P. (1933) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1932-1933. LI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 567.
  3. Ibid., p.568.
  4. Ibid., p.576.
  5. Ibid., p.577.
  6. Ibid., p.578.
  7. Ibid., pp. 631-633.

21 de enero de 1962: incursión de Francisco Sagastume y sus hombres a Belice

El agrónomo petenero Luis Francisco Sagastume intenta invadir Belice al mando de diecinueve agricultores armadas con unas cuantas armas.

21enero1962
Mapa de Belice, mostrando el territorio que fue cedido por el gobierno del capitán general Rafael Carrera a los británicos en 1859 en pago por las armas proporcionadas para combatir al filibustero estadounidense William Walker. Esa región ha estado en disputa desde la llegada de los gobiernos liberales al poder en 1871. En el recuadro: recorte del periódico guatemalteco “Prensa Libre” con fotografía de Francisco Sagastume tras su liberación y deportación desde Belice. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y Hemeroteca de Prensa Libre.

Durante el gobierno del general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes, quien era abiertamente hostil a Belice,1 el ciudadano guatemalteco Luis Francisco Sagastume Ortiz, un agrónomo de 25 años de edad originario de Poptún y excandidato al Congreso de la República, lideró a un grupo de 19 agricultores peteneros, quienes armados de tres pistolas calibre 23, cuatro rifles del mismo calibre, una escuadra sin municiones y una escopeta calibre 16, incursionaron en Belice el 21 de enero de 1962.2 

Acompañaban a Sagastume en aquella incursión los agricultores peteneros: Gustavo Rosado, Esteban Nelson, Balbino Herrera, José León Ramírez, Otto Torres, Raymundo Henquis, Francisco Sass, Carlos López Cuéllar, Vicente Mejía, Santiago Chen, Mariano Milián Juárez, Justo Marroquín Cardona, Plácido Caal, Eugenio Choc Ajx, Wistremundo Molina y Felipe Salazar F.  Ninguno de ellos sabía exactamente cual era el objetivo de Sagustume, aunque éste ya había enviado una carta al comandante de la Base Militar de Poptún en la que le indicaba que estaban buscando lograr que “nuestro Petén tenga su salida natural al mar“. Punta Gorda era importante para Sagastume, porque está situada a la orilla del mar entre los ríos Grande y Moho, y en esa época contaba con aproximadamente cuatro mil habitantes, en su mayoría garífunas por lo que sería fácil de ocupar.3

De acuerdo al periódico guatemalteco Prensa Libre, la carta que Sagastume envió al Comandante de Poptún es la siguiente:3

Estimado coronel: aunque sé que usted lo consideró una locura cuando se lo planteé hace algunos meses, hoy 19 de enero estamos en San Luis para tomar rumbo este a Belice. Esperamos con la ayuda de Dios tomar las poblaciones de Pueblo Viejo, San Antonio, San Pedro y Punta Gorda.

En estos momentos creo que ya conocen de esto en Guatemala pues lo comuniqué telegráficamente a [Clemente] Marroquín Rojas [Ministro de Agricultura] con quien tuve pláticas y él lo comunicará oportunamente al presidente [Miguel) Ydígoras [Fuentes]. Le suplico no pasar esta situación a Guatemala por vía telegráfica o radio, aunque esto sea en clave, pues eso será como denunciarnos antes de tiempo a los ingleses para que nos acaben. Recuerde que ellos seguramente controlan la radio de la base de Petén y conocerán sus claves.

Esperamos llegar a Punta Gorda el domingo en la noche si Dios no dispone otra cosa. Estoy convencido que solo una determinación de estas contribuirá para que Inglaterra devuelva Belice y nuestro Petén tenga su salida natural al mar, bien vale nuestro sacrificio.3

El grupo consiguió las armas cuando Sagastume, luego de un concurso de tiro durante una feria local, le pidió prestadas las armas a los participantes para usarlas, según les dijo, en otro concurso que iba a organizar en Poptún. Por otra parte, a sus compañeros sólo les había dicho que iban a ir a explorar una región para marcar árboles de caoba y de cedro.3

Partieron de Poptún y recorrieron aproximadamente setenta kilómetros hasta llegar a a Pueblo Viejo, que está a poco más de cuatro kilómetros de Santa Elena Petén pero ya en territorio de Belice, y allí Sagastume ordenó arriar y quemar la bandera británica e izar la guatemalteca en su lugar. En ese momento, nueve de los hombres del grupo regresaron a Guatemala, mientras que el resto continuó hacia San Antonio en donde un grupo de indígenas locales los estaba esperando. Los indígenas estaban armados, pero en lugar de repeler a los guatemaltecos, les brindaron transporte para seguir el viaje hacia Punta Gorda, aunque declinaron unirse al grupo para luchar por la “libertad de Belice”, como les pedía Sagastume.2

Mientras que el gobernador beliceño, Peter Stallard, de inmediato envió soldados al área de Punta Gorda, el Ministro de la Defensa de Guatemala, coronel Enrique Peralta Azurdia, negó que fueran soldados guatemaltecos los que conformaban el grupo y que éste tuviera apoyo alguno del gobierno. Así pues, el ejército inglés estaba esperando a Sagustamente en Punta Gorda, en donde sus hombres fueron fácilmente derrotados debido a la disparidad en armamento y a escacez de alimentos de los invasores. Los guatemaltecos se dispersaron iniclamente, aunque los ingleses lograron capturar a Sagastume y Gustavo Rosado ese mismo día y al resto del grupo al día siguiente.2

Rosado tenía 31 años de edad y había nacido en Benque Viejo del Carmen, en Belice, y junto con Sagastume fueron condenados a diez años de trabajos forzados en prisión, mientras que el resto fueron deportados a Petén. Sin embargo, gracias presiones internacionales, y a que pidieron clemencia, los guatemaltecos recuperaron su libertad el 17 de diciembre de ese 1962 y mientras que Sagastume fue deportado a Guatemala, a Rosado le permitieron quedarse viviendo en Benque Viejo del Carmen, en Belice.3

Así terminó aquella aventura que parece descabellada, pero que fue muy similar a las invasiones que sufrió Guatemala desde México, El Salvador y Honduras en la segunda mitad del siglo XIX.4  La gran desventaja que tuvieron Sagastume y sus hombres fue la diferencia abismal en el la calidad de armamento inglés comparado con la del ejército guatemalteco de hacía cien años. 

Rosado volvió a ser noticia en 1972, cuando regresó a Guatemala debido a la intranquilidad que los soldados británicos estaban provocando en Belice, y a las amenzas de las tropas a los pobladores civiles. Sagastume, por su parte, murió víctima de la violencia durante la Guerra Civl de Guatemala cuando era diputado del Congreso de la República; fue asesinado en febrero de 1981 mientras conducía su vehículo por la Calzada San Juan en la Ciudad de Guatemala.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Godínez de León, Marlon Roél (2007). «Financiamiento de la producción de unidades pecuarias»Diagnóstico socieconómico, potencialidades productivas y propuestas de inversión, municipio de Melchor de Mencos, Petén. Ejercicio profesional supervisado 13. Guatemala: Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Archivado desde el original el 27 de octubre de 2014.
  2. Hemeroteca PL (2018). Las tres veces que Guatemala ha intentado recuperar territorio en conflicto con Belice. Guatemala: Prensa Libre.
  3. Escobar, José Luis (2016) Preso en Belice, la historia de Francisco Sagastume. Guatemala: Prensa Libre.
  4. Nuestro Diario (12 de enero de 1926).  Retazos de nuestra historia: el movimiento revolucionario de Castillo.  Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.

 

20 de enero de 1780: Audiencia da ultimatum a arzobispo Cortés y Larraz

Tras más de seis años de resistirse al traslado a la Nueva Guatemala de la Asunción luego del terremoto de Santa Marta, la Audiencia de un ultimatum al arzobispo Cortés y Larraz para que renuncie a su cargo.

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Vista de la Ciudad de Antigua Guatemala en 2010. Al fondo, el Volcán de Agua. En el recuadro: retrato del arzobispo Pedro Cortés y Larraz. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El arzobispo de Guatemala, Pedro Cortés y Larraz fue el principal opositor al traslado de la dañada ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala su nuevo solar en el Valle de la Ermita, principalmente porque comprendía que la idea era debilitar la posición del clero frente a las autoridades civiles de la Capitanía General de Guatemala.

Debido a las Reformas Borbónicas que se iniciaron en la segunda mitad del siglo XVIII, la relación entre el Estado y la Iglesia Católica en el Imperio Español se resquebrajó, y por ello la ciudad ya no fue reconstruida como había ocurrido tras los terremotos de San Miguel en 17171 y de San Casimiro en 17512.  La nueva familia real -los Borbones- tenía ideas que simpatizaban con la Ilustración y poco a poco fue alejándose del rígido dogma católico; de hecho, en 1767, el rey Carlos III proclamó la Pragmática Sanción por la cual expulsó a la otrora poderosa e intocable Compañía de Jesús de todos sus territorios, lo que puso sobre aviso al resto de órdenes religiosas.3

En esa situación se encontraba el Estado Español cuando ocurrió el terremoto de Santa Marta en 1773, lo que fue aprovechado por el Capitán General Martín de Mayorga para forzar el traslado de la ciudad a una nueva ubicación y con ello restarle considerable poder económico al clero, que perdería sus posesiones.  Esto lo comprendión perfectamente el arzobispo Pedro Cortés y Larraz, quien desde un principio se opuso rotundamente al traslado.4

Si bien la nueva ciudad se trasladó oficialmente el 2 de enero de 1776, cuando se celebró el primer cabildo en el Valle de la Ermita, el arzobispo se quedó en Santiago de los Caballeros, junto con el clero secular bajo su mando, aunque hubo un momento en que la tensión fue tal, que los miembros del Cabildo eclesiástico se vieron en un serio dilema, porque por una parte el arzobispo los amenazaba con la excomunión si no le obedecían, mientras que el Capitán General los amenzaba con enviarlos a la Inquisición si se quedaban en la ciudad.4  Por su parte, los frailes del clero regular, todavía amedrentados tras las expulsión de los jesuitas, dócilmente abandonaron sus dañados palaciegos conventos y se trasladaron a endebles estructuras de madera en la nueva ciudad, en lo que se construían sus nuevas instalaciones.5

En un arranque de ira, Cortés y Larraz presentó su renuncia, aunque luego recapacitó y la retiró; pero para entonces el rey ya le había invitado a retornar a España y habían nombrado al arzobispo Cayetano de Francos y Monroy como nuevo arzobispo de Guatemala.  Al enterarse de esto último, Cortés y Larraz advirtió a los miembros del Cabildo Eclesiástico, diciéndoles que “esas bulas tienen vicios sustanciales, porque han sido libradas en virtud de una renuncia que yo ya retiré; y aún cuando se tuviera en cuenta dicha renuncia, ha sido desestimada por un real acuerdo de 15 de agosto de 1775.”6

En 1779 el Capitán General Mayorga partió para México, a donde había sido nombrado Virrey,7 y Cortés y Larraz continuaba aferrándose a su arquidiócesis. De hecho, al regreso de una visita pastoral a Santiago de los Caballeros, la población salió a recibirlo con gran entusiasmo y cariño; todas las casas estaban adonadas y hubo comisiones con bandas de música que salieron a recibirlo.6  Al ver esto, la Real Audiencia se dió cuenta de que la situación podía desembocar en una guerra civil, por lo que el 20 de enero de 1780 le enviaron a Cortés y Larraz de la Nueva Guatemala una notificación en la que le advertían sin mayores preámbulos que sería expulsado por la fuerza de Guatemala si no acataba el mandato real de retornar a España.  Y también lo conminaron a que condediera el pase a las bulas del nombramiento de Francos y Monroy.8  

Para hacer efectivo el ultimatum, la Audiencia nombró al Oidor Tomás Calderón para que fuera a Santiago de los Caballeros a entregar personalmente esta misiva con instrucciones de que regresara con la renuncia firmada por el arzobispo.  Ante esto, Cortés y Larraz, no tuvo más remedio que renunciar, y salir de Santiago de los Caballeros con rumbo a Sololá.  En Panajachel se encontró con la comitiva del nuevo arzobispo, pero no cruzó palabra con éste.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Rodríguez Girón, Zoila; Flores, José Alejandro; Garnica, Marlen (1995). «El real palacio de Antigua Guatemala: arqueología y propuesta de rehabilitación». En Laporte, L.P; Escobedo, H. Simposio de investigaciones arqueológicas en Guatemala (Guatemala: Museo Nacional de Arqueología y Etnología, versión digital).
  2. Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (2008). Apuntes sobre las obras de rehabilitación del Colegio de la Compañía de Jesús. Guatemala. Archivado desde el original el 4 de junio de 2014.
  3. Real Gobierno de España (1805) [1775]. Novísima Recopilación de las Leyes de España mandada formar por el señor don Carlos IV. Madrid. pp. 181-183.
  4. Hernández de León, Federico (1963) [1926] El Libro de las Efemérides; Capítulos de la Historia de América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 116
  5. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes»tesis doctoral en Historia del Arte (México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México).
  6. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 117.
  7. Orozco, Fernando. Gobernantes de México (2004 edición). Panorama. p. 484. ISBN 9789683802606
  8. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 118.

 

19 de enero de 1839: el Estado de Los Altos reorganiza su gobierno

Tras el rompimiento del pacto federal y el apoyo del Congreso Federal de los Estados que aún quedaban, el Estado de Los Altos reorganiza su gobierno

19enero1839
El valle de Totonicapn. En esta ciudad funcionó la Asamblea Constituyente del Estado de Los Altos hasta que se trasladó a Quetzaltenango en 1839. En el recuadro: el escudo del Estado de Los Altos. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Aunque existe la leyenda de que el Estado de Los Altos era únicamente el actual departamento de Quetzaltenango en Guatemala, la realidad fue que estuvo conformado por todos los departamentos del occidente guatemalteco, y su sede original estuvo en la ciudad de Totonicapán, que era cabecera del entonces enorme departamento homónimo.Nota a

El 18 de mayo se había roto el pacto federal en Centroamérica cuando Francisco Morazán no quiso convocar a elecciones federales y Honduras, Costa Rica y Nicaragua se separaron de la federación.1  Entonces, el 30 de mayo, para favorecer y fortalecer al recién creado Estado de Los Altos, el congreso federal de los estados restantes declaró que cada estado era libre de organizarse como mejor le pareciera.2 El Estado de Los Altos, se había formado luego de que las fuerzas católico-campesinas del general mestizo Rafael Carrera derrocaran al gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez en Guatemala3  y ocupaba un considerable territorio con toda la frontera con México, y con salida al mar en el puerto de Champerico. Además, con estas grandes ventajas, podía desarrollarse cómodamente dejando por un lado a Guatemala, y la guerra civil en que ésta estaba inmersa, además de adoptar el régimen económico que mejor le pareciera para el trabajo indígena.4

El 19 de enero de 1839 fue un día trascendental para Los Altos, ya que organizaron su estado en base al decreto emitido por el gobierno federal el 30 de mayo.  Entonces, para mejorar su administración decidieron trasladar la sede de la Asamblea de la ciudad de Totonicapán a la de Quetzaltenango, y organizaron debidamente el funcionamiento del Ejecutivo, mediante los siguientes decretos dado en la ciudad de Totonicapán el 19 de enero de 1839, y firmados por José Antonio Azmitia, como diputado presidente, José María Ramírez Villatoro, como diputado secretario, y por Manuel J. Fuentes, como diputado vice-secretario.5

Número 7: traslado de la sede la Asamblea de Totonicapán a Quetzaltenango

La Asamblea Constituyente del Estado de los Altos considerando: que la suspensión de sesiones, para verificar la traslación ala ciudad de Quezaltenango, pudiera disolver ó dificultar el que se reuniese el día prescrito ó cuando conviniese á los pueblos, la representación del Estado: deseando
obviar este peligro por la adopción de medidas precautorias que alejen hasta la posibilidad de tal acontecimiento, ha tenido á bien decretar y DECRETA:

Si el 28 del corriente, en que deben continuar las sesiones en Quezaltenango, ó antes, en el caso que tiene acordado el Cuerpo Legislativo, no estuviese en aquella ciudad el número necesario de Representantes para constituir Asamblea, los Diputados que se reunieren, sea cual fuere su número, obligarán á concurrir á los ausentes, pudiendo emplear las medidas coactivas que juzguen propias á compelerlos; y, además, quedan autorizados para llamar á los respectivos suplentes, recibirles juramento y darles posesión.5

Número 8: celebración de la Independencia de Los Altos6

La Asamblea Constituyente del Estado de los Altos, procurando la celebridad debida al día en que los pueblos altenses apoyadost en la ley fundamental de la República tomaron la gloriosa resolución de proclamarse por un Cuerpo Político independiente, libre y soberano ,igual en derechos a los demás estados que componen la Unión Centroamericana; considerando es paso como productor de bienes inestimables, por que adquiriendo los hijos de los Altos la prerrogativa de cuidar por  sí mismos de sus propios y peculiares intereses, podrán poner en acción sus inmensos recursos y elevarse el alto grado de prosperidad á que por la naturaleza son llamados: atendiendo, además, á que habiendo sido general la inspiración de los pueblos por su independencia, debe también ser general el júbilo, y que la ley permita y promueva la expansión del ánimo en todos los funcionarios y particulares por el aniversaiio de tan fausto día, ha tenido á bien decretar y DECRETA:

Art. 1°. Será fiesta cívica en el Estado el 5 de febrero de cada año.— En él deben cesar las ocupaciones cotidianas á que por su destino están obligados á dedicarse todos los agentes de la administración pública; y lo guardarán del mismo modo que los días religiosos de entera guarda.

Art. 2°. La autoridad política de cada pueblo reunirá en dicho día á todos los empleados y vecinos principales que haya en él; y pronunciará ó hará que se pronuncie en el lugar que juzgue más á propósito, un discurso análogo al objeto de tan augusta función.

Art. 3°. La autoridad política de cada pueblo hará además que se celebre el indicado día con toda la solemnidad, pompa y regocijos públicos que sean posibles.6

Aprovechando el decreto federal del 30 de mayo de 1838, la Asamblea Constituyente altense emitió el siguiente decreto:7

Núm. 9: Los Altos aceptan reorganizar su gobierno

La Asamblea Constituyente del Estado de los Altos, habiendo tomado en consideración el Decreto del Congreso de treinta de mayo último, que declara á los estados en libertad de constituirse sin sujeción á lo prevenido en el título doce de la Constitución federal: convencida de que semejnate reforma es tanto más necesaria al nuevo Estado de los Altos, cuanto que éste va á darse su ley fundamental, y no pueden serle aplicables reglas prescritas sin conocimiento de sus circunstancias, deseando no obstante, se respeten las restricciones indispensables á conservar la Unión Centro-Americana, ha tenido á bien decretar y DECRETA:

Art. 1°. El Estado de los Altos, en uso del poder que le da, y para los fines que expresa el artículo doscientos dos de la Constitución federal, acepta el proyecto de reforma expedido por el Congreso en treinta de mayo del año próximo pasado, el cual dice: 1. Son libres los estados para constituirse del modo que tengan por conveniente; conservando forma republicana popular y división de poderes—2. -Queda derogado el titulo doce de la Constitución federal de veinte y dos de noviembre de mil ochocientos veinte y cuatro; y sustituida con el anterior artículo.

Art. 2°. Acepta, igualmente las explicaciones hechas por el mismo Congreso en nueve de junio último, por las cuales no se entienden derogadas la segunda parte del párrafo segundo, ni la primera del tercero, del artículo ciento setenta y ocho, que dicen: ‘más conocimiento del Congteso no podrán (las legislaturas de los estados) imponer contribuciones de entrada y salida en el comercio con los extranjeros ni en el de los estados entre si. Podrán fijar periódicamente la fuerza de línea si se necesitase en tiempo de paz, con acuerdo del Congreso’.7

Y, finalmente, los diputados constituyentes organizaron  la Secretaría del Estado, en el decreto siguiente que reproducimos por ser importante para conocer como funcionaba la administración de Los Altos:8

La Asamblea Constituyente del Estado de los Altos, considerando: que el Gobierno debe tener una Secretaría, con las manos necesarias para el despacho de los negocios que  son de su resorte; qué conforme á los principios de un sistema liberal de gobierno, todo funcionario es responsable de sus propios actos ú omisiones en el ejercicio de su destino: y  deseando que la expresada oficina tenga algún arreglo aunque no sea más que provisional y mientras se da la Constitución del Estado, ha venido en decretar y DECRETA:

Art. 1°. La Secretaría del Gobierno constará de un Secretario de Estado y del despacho general; de un oficial mayor con ejercicio de decretos; de un oficial archivero y escribiente; de un escribiente y de un portero.

Art. 2°.  Además, con permiso del Secretario, podrá haber en la Secretaría escribientes meritorios, con opción á las plazas de su clase, que se provean en cualquiera de las oficinas del Estado, siempre que concurra en ellos igualdad
de aptitudes y circunstancias á las que tengan los otros que las soliciten.

Art. 3°. Para ser Secretario del Gobierno se requiere la edad de veinticinco años, y estar en ejercicio de los derechos de ciudadano.

Art. 4°. Todas las órdenes, mandatos ó disposiciones que el Jefe del Estado dictare en uso de su autoridad, deberán ser firmados por el Secretario; y ningún habitante del Estado obedecerá las que carezcan de este requisito; para lo cual se dará á reconocer oportunamente la firma del Secretario.

Art. 5°. El Secretario responde al Estado del fiel desempeño de sus funciones, así como de las órdenes, mandatos ó providencias del Ejecutivo, en que no haya salvado su voto dicho Secretario y sean contrarias á las leyes.

Art. 6°. Cuando el Secretario considere ilegal un acuerdo del Jefe del Estado, salvará su voto, escribiéndolo á continuación del indicado acuerdo.

Art. 7°. La Asamblea declarará haber lugar á formación de causa contra el Secretario del despacho: por traición, venalidad, falta grave en el desempeño de sus funciones, delitos comunes, infracción de ley y usurpación; y juzgará la Corte de Justicia del Estado.

Art 8°. En las declaratorias de haber lugar a formación de causa, así como en el juicio de responsabilidad contra el Secretario del despacho, tiene lugar lo dispuesto en el artículo ciento cuarenta y cinco de la Constitución federal

Art 9°. El oficial mayor entrará a ejercer accidentalmente las funciones del Secretario del Estado en todas las faltas de éste.-En tal caso le son aplicables todas las disposiciones de este decreto, relativas al Secretario; y para facilitar la sustitución se dará también a conocer la firma del oficial mayor luego de que haya tomado posesión de su destino.

Art. 10.—Todos los empleados de la Secretaría del Gobierno estarán bajo las inmediatas órdenes del Secretario general del despacho.

Art. 11.— Los dependientes de la Secretaría asistirán diariamente al servicio de ella siete horas á lo menos; y todas las veces y á cualquiera hora del día y de la noche, que á juicio del Jefe ó del Secretario se crea conveniente.

Art. 12. — Tanto el Secretario como los demás individuos de la Secretaría General del Gobierno serán nombrados y removidos libremente á voluntad del Ejecutivo.8

Ahora bien, a pesar del apoyo recibido por el gobierno federal, la debilidad cada vez mayor del mismo y la significativa pérdida económica que representaba para Guatemala perder la frontera con México, además de la amenaza constante para el gobierno conservador de Guatemala de tener por vecino a un estado liberal abiertamente hostil, la guerra contra Los Altos no tardó en producirse, resultando en la reincorporación de ese territorio a Guatemala a manos del general Rafael Carrera a principios de 1840.9


NOTAS:

  • a. En esa época, Totonicapán abarcaba todo el territorio de los modernos departamentos de Huehuetenango, Toconicapán y el sur de Quiché, y parte de territorio que actualmente pertence a México, debido a que las fronteras entre ambos países no estaban definidas.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala: Editorial del Ejército. pp. 157, 235, 246, 272 y 304.
  2. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. pp. 104-105.
  3. Solís, Ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 3-90.
  4. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA. Archivado desde el original el 9 de enero de 2016.
  5. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. pp. 262-263.
  6. Ibid., pp. 263-264.
  7. Ibid., pp. 264-265.
  8. Ibid., pp. 265-266.
  9. Hernández de León, Federico (17 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 17 de febrero de 1840, entrada triunfal de Carrera”. Guatemala: Nuestro Diario.

18 de enero de 1986: accidente de Aerovías en Petén

18enero1986
Los tempos I,II y III del Parque Nacional Tikal vistos desde el Acrópolis del Templo IV. Obsérvese la densa jungla a su alrededor. En el recuadro: el avión Caravelle siniestrado de SAETA. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 18 de enero de 1986 una aeronave de Aerovías de Guatemala que llevaba pasajeros a una excursión a las ruinas mayas de Tikal en el departamento de Petén, se estrelló en una zona remota de la jungla petenera, matando a todos sus pasajeros y tripulantes en lo que hasta ese momento, era el peor desastre de aviación en la historia del país.1

El avión salió de la Ciudad de Guatemala a las 7:25 a.m. y se dirigía hacia el aeropuerto en Santa Elena, Petén, en un vuelo que debería haber tomado 40 minutos.  Los personeros de la aerolínea expliraron que el avión se estrelló durante su segundo paso por el aeropuerto de Santa Elena, ya que había pasado muy alto la primera vez.1

El avión era un Sud Aviation SE-210 Caravelle III, que fue construido en 1960 e inicialmente voló para la línea aérea italiana Alitalia con registro I-DAXI. Fue convertido en una serie 6N estándar en 1962 y la línea SAETA lo compró 1975, registrándola como HC-BAE. Aerovías Guatemala la alquiló de SAETA en 1985 para responder al aumento de turistas que visitaban Guatemala debido a la transición a un proceso democrático.2

Los personeros de la aerolínea también explicaron que tuvieron su último contacto con la aeronave a las 7:58 am y que el piloto no les había dicho que tuviera ningun problema.  En el accidente murieron seis estadounidenses, cincuenta y tres guatemaltecos(muchos de ellos en una excursión), seis columbianos, cuatro venezolanos, dos mexicanos, dos costarricenses,dos holandeses, dos británicos, dos canadiencias, dos de las Antillas Holandeses, y uno de Alemania Occidente, de Grecia, de Francia y de Italia.1

Los miembros del ejército destacados en Santa Elena, bomberos locales y voluntarios llevaron los cuerpos de las víctimas a un estadio de fútbal en la ciudad de Flores, cabecera departamental de Petén. Las autoridades explicaron que la región selvática en donde ocurrió el desastre era tan densa que tuvieron que talarla para permitir que los helicóptero del ejército pudieran aterrizar en el lugar.1 

Las víctimas venezolanas fueron identificadas como la familia del ex-ministro de Relaciones Exteriores, Aristides Calvani, su esposa y sus dos hijas, mientras que el ciudadano francés era Alexander Skacovich, quien vivía en Caracas, Venezuela, quien era un alto personero de la Comunidad Europea.   Todos ellos estaban en Guatemala porque asistieron a la toma de posesión del presidente Vinicio Cerezo, ya que todos eran demócrata cristianos, como el nuevo gobernante guatemalteco.1

El presidente Cerezo dijo estar sumamente abaatido por el accidente y el congreso de la República decretó tres días de duelo por los fallecidos. Por su parte, aunque las labores de rescate se vieron afectadas por la lluvia y baja visibilidad, las autoridades de la Dirección General de Aeronáutica Civil  explicaron que durante el accidente había visibilidad ilimitada, por lo que no pudieron determinar la causa del accidente.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Los Angeles Times (19 de enero de 1986) 90 Killed in Guatemala Plane Crash : Cause Not Known; Six Americans Included in Toll (en inglés). Los Angeles, EEUU: Los Angeles Times.
  2. The New York Times (20 de enero de 1986) Guatemala crash toll now put at 93.  (en inglés). Nueva York, EEUU: The New York Times.

1 de julio de 1935: suprimen al departamento de Amatitlán

Debido a la creación del departamento de El Progreso y a los estragos producidos por la Gran Depresión, el gobierno del general Jorge Ubico suprime al departamento de Amatitlán.

1julio1935
Excursión a la orilla del Lago de Amatitlán en 1897. Fotografía de Alberto G. Valveavellano publicada en “La Ilustración Guatemalteca”. En el recuadro: el general Jorge Ubico, presidente de 1931 a 1944. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Existe una leyenda romántica que relatan en Amatitlán al respecto de que el presidente de Guatemala, general Jorge Ubico, enamoraba a una dama de la localidad, y que cuando ésta lo rechazó, el presidente decidió suprimir el departamento en represalia.  Ahora bien, independientemente de la leyenda indicada, lo que ocurrió fue que el mantenimiento de dicho departamento resultaba muy oneroso para el país, pues éste estaba atravesando los efectos de la Gran Depresión, y era necesario restablecer el departamento de El Progreso para poder administrar de mejor forma el Ferrocarril del Norte.  Así pues, el 29 de abril de 1935, la Asamblea Legislativa emitió el siguiente decreto, el cual fue ratificado por el presidente Ubico el 2 de mayo de ese año:1

Decreto Número 2081

La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala

Considerando:

Que es conveniente para los intereses del país la supresión del departamento de Amatitlán,

Por tanto, decreta:

Artículo 1°. Se suprime el departamento de Amatitlán

Artículo 2°. Los municipios de Amatitlán, Villa Nueva, San Miguel Petapa y Villa Canales quedan incorporados al departamento de Guatemala, y los de Palín y San Vicente Pacaya al de Escuintla.

Artículo 3°. El Ejecutivo dictará las medidas del caso para el cumplimiento del presente Decreto, que entrará en vigor el primero de julio del corriente año.

Pase el Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Guatemala, el veintinueve de abril de mil novecientos treinta y cinco.

Casa de Gobierno: Guatemala, dos de mayo de mil novecientos treinta y cinco.

Publíquese y cúmplase.

      • Jorge Ubico
      • El Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, Guillermo Sáenz de Tejada1

A este decreto legislativo le siguieron varios decretos gubernativos por los que la administración del desaparecido departamento fue distribuida entre el de Guatemala y el de Escuintla.  Reproducimos el primero de ellos, sobre las partidas del Ministerio de Hacienda, para que el lector se dé cuenta de cómo se distribuyó el gasto operativo de Amatitlán:2

Decreto Número 1683

Jorge Ubico, presidente de la República,

Considerando: que el decreto legislativo Número 2081 suprimió el departamento de Amatitlán, facultando al Poder Ejecutivo para que ordene las modificaciones que proceden en el Presupuesto General de Gastos vigente; y que, además, es necesario transferir también algunas otras partidas del mismo,

Por tanto, en uso de las facultades que le confiere la ley citada y el artículo 9°. del Decreto legislativo Número 2059, decreta:

Artículo 1° – Se transfieren las siguientes partidas del Presupuesto General de Gastos vigente.

Ramo X – Hacienda

Capítulo I – Departamento de Guatemala – Inspección de Hacienda, partida N° 70036 – Inspector de Hacienda Q.175.00/mes.

Capítulo II – Departamento de Amatitlán: De la partida N° 70461 a la 70476 – Q.47.00/mes

Ramo X. – Hacienda

Capítulo I – Departamento de Guatemala – Tribunal y Dirección General de Cuentas – Tribunal de Cuentas – Partidas N°. A-71354-55 – Dos auditores, con Q175.00 cada uno: Q350.00/mes

Dirección General de Rentas:

Inspección de Depósitos de Licores:

        • Partida N° A-71356 -Inspector de Receptorías, Contadores Automáticos y Depósitos Fiscales: Q50.00/mes

Policía de Hacienda:

        • Partidas N°. A-71357-61 – Cinco agentes, con Q13.50 cada uno: Q67.50/mes
        • Partidas N° A-71362-66 – Alimentación de cinco plazas a Q7.00 cada una: Q35.00/mes2

Depósito de Licores de Amatitlán:

        • Partida N°. A-71367 – Guardaalmacén: Q50.00/mes
        • Partida N°. A-71368 – Vigilante: Q45.00
        • Partida N°. A-71369: Gastos generales y de escritorio: Q1.00/mes

Depósito de Licores de Villa Canales:

        • Partida N°. A-71370 – Guardaalmacén: Q50.00/mes
        • Partida N°. A-71371 – Vigilante: Q45.00/mes
        • Partida N°. A-71372 – Gastos generales y de escritorio: Q1.00/mes

Capítulo X – Departamento de Escuintla

Policía de Hacienda: 

        • Partidas N°. A-71373-76 – Cuatro agentes, con Q13.50 cada uno: Q54.00/mes.

Artículo 3°. La diferencia de trescientos diez y ocho quetzales (Q318.00) que existe entre las partidas que se transfieren y las que se crean, deberá cargarse a la partida del Presupuesto N°71353 que corresponde a los gastos extraordinarios e imprevistos del Ramo de Hacienda.

Artículo 4°. La transferencia de mérito tendrá efecto a partir del primero de julio en curso y la Dirección General de Cuentas hará las operaciones que corresponden.

Dado en la Casa del Gobierno: en Guatemala, a los quince días del mes de julio de mil novecientos treinta y cinco. 

        • Jorge Ubico
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Hacienda y Crédito Público, J. González Campo3

El resto de decretos gubernativos que modificaron el presupuesto de gastos de la Nación fueron tras la supresión del Departamento de Amatitlán fueron:

      • 1684: partidas del Ministerio de Agricultura4
      • 1685: partidas del Ministerio de Educación Pública5
      • 1686: partidas del Ministerio de la Guerra6
      • 1687: partidas del Ministerio de Gobernación y Justicia7

Todos estos decretos entraron en vigor el 1 de julio de 1935, que fue cuando el departamento de Amatitlán quedó oficialmente suprimido.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Méndez, Rosendo P. (1938) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1935-1936LIV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 248-249
  2. Ibid., p. 377.
  3. Ibid., p. 378
  4. Ibid., p. 379
  5. Ibid., pp. 380-381
  6. Ibid., pp. 381-384
  7. Ibid., pp. 384-385

 

16 de enero de 1851: Vasconcelos envía declaración de guerra a Guatemala

El presidente de El Salvador, Doroteo Vasconcelos, nombrado general en Jefe

16abril1851
La ciudad de Santa Ana en El Salvador, próxima a la frontera con Guatemala. Desde aquí envió el presidente salvadoreño Doroteo Vasconcelos el oficio declarando la guerra a Guatemala. En el recuadro: retrato de Vasconcelos que aparece en una estampilla postal de El Salvador. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras la conferencia con Juan Lindo en Ocotopeque el 4 de enero de 1851 en la que sellaron su alianza contra el gobierno conservador de Mariano Paredes en Guatemala, se reunieron allí los militares liberales que tenían resentimiento en contra el Comandante de las Fuerzas de Guatemala, el general Rafael Carrera, entre ellos el francés Isidoro Saget, y los generales Santos Guardiola y Francisco Ferrera.1

Mientras tanto en Metapán, en el lado salvadoreño de la frontera con Guatemala, se reunieron los generales Trinidad Cabañas y Gerado Barrios, quienes habían participado en la fallida invasión de Francisco Morazán contra Guatemala en marzo de 1840. Estos militares estaban ansiosos por entrar como vencedores a la Ciudad de Guatemala tras la derrota que sufrieron frente a las tropas de Carrera en ese oportunidad.1

La prensa salvadoreña estimulaba los ánimos contra el gobierno guatemalteco, y las proclamas de los gobernantes de El Salvador y Honduras enardecieron los patriotismos aún más.  Ambos países estaban seguros de que iban a ganar la batalla que se aproximaba, pues contaban con diez jefes militares, entre mariscales y generales, que tomaron el mando de las diferentes divisiones, mientras que el presidente salvadoreñ, Doroteo Vasconcelos, quedaba al frente del mando supremo.1

Así pues, ya con todos estos preparativos listos, Vasconcelos envió el siguiente oficio a la Cancillería Guatemalteca, el cual partió el 16 de enero:

“Ejército unido de Honduras y El Salvador.  Del General en Jefe.  Santa Ana, enero 15 de 1851.  

Señor Ministro de Relaciones del Supremo Gobierno de Guatemala.

He llegado a esta ciudad a hacerme cargo del mando en jefe del ejército conforme a la Constitución de El Salvador, y vengo plenamente autorizada para entenderme con su gobierno en todo lo que conduzca al objeto que ha puesto en armas a los de estos Estados.

En tal concepto, y para manifestar a esa administración los motivos de esta conducta, y de proponer los medios de evitar la confusión de sangre, dirigiré a usted un oficio en que se expliquen con claridad.  Irá conduciéndolo un oficial, para el cual espero se digne usted expedir un salvo conducto, si es que su gobierno está anuente a recibir la citada explicación.  Y en tal caso, la contestación y el pasaporte podrá venir por extraordinario violento, dirigido a la Administració de correos de esta ciudad en donde será pagado.  Tengo el honor de suscribirme de Ud., 

Doroteo Vasconcelos2

Pero el correo que portaba el oficio de Vasconcelos llegó a la Ciudad de Guatemala hasta el 21 de enero, y para entonces ya las tropas del Ejército Unido de El Salvador y Honduras se había movilizado a la frontera con Guatemala, a la que invadieron al día siguiente, entrando por Chingo en la frontera en Jutiapa y El Salvador.3

El general presidente Paredes encomendó entonces la tarea de defender a Guatemala al Comandante de las Fuerzas Armadas, quien salió de inmediato con sus tropas a detener a los invasores.  Se preparaba entonces el escenario para la Batalla de la Arada, que ocurrió el 2 de febrero.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico. (1963) [1926] El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p.85
  2. Ibid., p. 86.
  3. Ibid., p. 87.

 

15 de enero de 1922: Guatemala se retira del Pacto de Unión Centroamericana

Luego del golpe de estado del 6 de diciembre de 1921, patrocinado por la United Fruit Company, los liberales cabreristas recuperaron del poder y se salieron del pacto centroamericano firmado por Carlos Herrera.

15enero1922
Edificios de la United Fruit Company en Izabal. A la izquierda: la residencia del gerente, al centro (arriba): la residencia de uno de los superintendentes; a la derecha: residencia de un superintendente agrícola. Todos ellos eran estadounidenses. En el recuadro (centro, abajo): el general José María Orellana, en su época de Jefe del Estado Mayor del licenciado Manuel Estrada Cabrera. Imágenes tomadas del Libro Azul de Guatemala.

Debido al golpe de estado del 5 de diciembre de 1921, perpetrado contra el gobierno de Carlos Herrera, el resto de países centroamericanos tomó animadversión hacia Guatemala, dado que entendieron que el país estaba retornardo al sistema dictatorial que había utilizado el licenciado Manuel Estrada Cabrera.  Por esta razón, no atendieron a los delegados del gobierno de facto de Orellana, obligando a la Asamblea Legislativa a retirarse del Pacto de Unión que se había firmado el 19 de enero de 1921 en San José, Costa Rica.

Este fue el primer decreto emitido por la Asamblea convocada por el gobierno de facto del general José María Orellana, y que fue prácticamente la misma que había sido disuelta por Herrera en 1920, cuando se convocó a una Asamblea Constituyente que redactara una constitución federalista.  Esta Asamblea constituyente, a su vez, fue sustituida por una Asamblea de Estado cuando Guatemala firmó el Pacto de Unión Centroamericana en 1921.  Por ello, tras el golpe de estado, la Asamblea Legislativa retomó el número en donde la Asamblea de 1921 se había quedado y que fue emitido el 30 de septiembre de 1920.1

El decreto 1162, emitido el 15 de enero de 1922, es el siguiente:2

Decreto número 1162

La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala,

Considerando: que como consecuencia del movimiento popular realizado en el país el 5 de diciembre de 1921 para restablecer el orden Constitucional interrumpido por la disolución de esta Asamblea, acordada el 30 de septiembre de 1920 contra la prescripción expresa del artículo 99 de la Carta Fundamental de la República, este Alto Cuerpo fue convocado a sesiones extraordinarias, entre otros objetos, para conocer de los arreglos llevados a cabo para la Unión de los Estados de Guatemala, El Salvador y Honduras.a

Considerando: que como uno de los primeros actos la Asamblea emitió el Decreto N° 13, segunda serie, por el cual ratificó el Pacto de Unión suscrito en San José de Costa Rica el 19 de enero de 1921 y revalidó la elección hecha en los Diputados que concurrieron a formular la Constitución Federal, demostrando de esta manera su sincero deseo de llevar adelante la Unión de Centro-América;

Que con el mismo patriótico y elevado propósito, emitió el Decreto N°. 15, segunda serie, por el cual se designaba a la persona que debía desempeñar el cargo de Delegado por Guatemala al Congreso Federal Provisional, en sustitución de la persona que ilegalmente venía desempeñando el cargo.

Que no obstante no ser aceptables las elecciones de Diputados Federales practicadas el 30 de octubre en adleante contra el tenor expreso del artículo 203 de la Constitución Federal, la Asamblea, animada por el ferviente deseo de cooperar a la organización de los Poderes Federales y de reparar la omisión en que incurrió el anterior Gobierno de Guatemala, dejando sin oportuno cumplimiento lo dispuesto por la Constitución acerca del nombramiento de Senadores, procedió a nombrarlos, emitiendo al efecto el Decreto número 22, segunda serie;2

Considerando: que no obstante todas esas manifestaciones de sincero y leal centroamericanismo y de las declaraciones amplias y categóricas del Poder Ejecutivo acerca de su firme propósito de seguir desarrollando el Plan de Unión de Centro-América, propósito ratificado por el Partido Liberal Federalista, consecuente con su programa que responde a las aspriaciones de la gran mayoría del Pueblo guatemalteco, el Consejo Federal Provisional, ha manifestado una actitud de ofensiva reserva hacia Guatemala con motivo del movimiento constitucionalista reivindicador de sus derechos y libertades, negándose a dar respuesta a las comunicaciones de la Asamblea y del Ejecutivo y burlando las atribuciones jurisdiccionales de los Poderes establecidos, infiriendo en cada oportunidad, una nueva ofensa a la dignidad de la Nación;3, Nota b

Considerando: que como corolario de su injustificada hostilidad hacia Guatemala, el Consejo Federal Provisional ha meitido el Decreto N°. 12 de 9 de enero en curso, por el cual extralimitándose en sus facultades, interviene en asuntos internos, privativos del Estado de Guatemala, desconoce la legalidad de la Asamblea Legislativa legítima y repudia a los Senadores electos por este  Cuerpo,3, Nota c

Considerando: que en la parte resolutiva de dicho decreto, el Consejo Federal Provisional, pretende que la Asamblea Legislativa que funcionaba ilegalmente antes del seis de diciembre próximo pasado, proceda a la elección de Senadores, acto que entraña una imposición y un atentado que, de llevarse a sus últimas consecuencia, daría margen a profundas alteraciones de la paz y del orden, violando los principios fundamentales de fraternidad y concordia sobre que descansa la aspiración de los pueblos de la Unión,3, Nota d

Considerando: que a pesar de los esfuerzos reiterados de los Poderes Públicos de Guatemala y de su sinceridad y buena fe, demostradas plenamente al aceptar, sin modificación alguna, los convenios de Unión de los tres Estados, el Consejo Federal Provisional ha demostrado el decidido propósito de separar a Guatemala de la Unión, exlcuyendo a su pueblo y a su Gobierno, no obstante los sacrificios materiales y morales que éstos se han impuesto, y obligándolos por su propia dignidad y para salvar los altos y sagrados intereses nacionales, a buscar dentro de su Constitución, como entidad independiente, los medios necesarios para asegurar la paz interior, la estabilidad de sus instituciones y la realización del ideal centroamericano que confían ha de conseguirse sobre las bases que establece nuestra Ley Fundamental, con el concurso de los cinco Estados y la simpatía de nuestros hermanos del Continente y de los demás pueblos civilizados de la tierra.3, Nota e

Por tanto, decreta:

Artículo 1°. Cesan en sus efectos los decretos número 1088, 1093, 1122, 1129 y 1130 y el Decreto número 13, segunda serie, que ratificó los anteriormente enunciados, por los cuales se aprobó el Pacto de Unión suscrito en San José de Costa Rica el 19 de enero de 1921 y se nombrado Diputados a la Asamblea Federal Constituyente, así como los números 15 y 22, segunda serie, relativos a los nombramientos de Delegados al Consejo Provisional y Senadores a la Cámara Federal; y en consecuencia, Guatemala reasume la plenitud de su Soberanía, de conformidad con la Constitución de la República, decretada el 11 de diciembre de 1897 y sus reformas vigentes en el año de 1920.4

Artículo 2°. Se excita al Poder Ejecutivo para que haga las gestiones necesarias a fin de realizar la Unión sobre las bases que fija el artículo 2°. de la Constitución de Guatemala y con el concurso de los cinco Estados de Centro-América.

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Salón de Sesiones de la Asamblea Legislativa, en Guatemala el quince de enero de mil novecientos veintidós.

        • J. A. Mandujano, presidenteNota f
        • Adrián Recinos, secretarioNota g
        • León de León Flores, secretarioNota h
        • Ricardo C. Castañeda, secretarioNota i

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, quince de enero de mil novecientos veintidós.  

        • Cúmplase.
        • J. M. OrellanaNota j
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Fomento, Alberto MencosNotak
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Hacienda y Crédito Público, R. Felipe SolaresNota l
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Instrucción Pública, M. Y. Arriola
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Agricultura, David Pivaral B.
        • El Secretario de Estado en el Despacho de la Guerra, Jorge UbicoNota m
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, B. Alvarado T.
        • El Subsecretario de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores, encargado de la Cartera, Rob. Löwenthal4

NOTAS:

  • a. No hubo tal movimiento popular.  Se trató de un golpe de estado militar patrocionado por la United Fruit Company (UFCO).  Con respecto a la Carta Fundamental, la misma fue derogada luego de la caída del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, para limitar el poder del ejecutivo.
  • b. El “movimiento constitucionalista reivindicaor de los derechos y libertades” es el golpe de estado patrocinado por la UFCO, y la “ofensa a la dignidad de la Nación” es, en realidad, la ofensa a los criollos liberales cabreristas al ser ignorados por el Consejo Federal Provisional.
  • c. El Congreso Federal Provisional estaba en lo correcto: la Asamblea Legislativa en Guatemala era ilegítima porque había sido producto del retorno al poder de los cabreristas luego de un golpe de estado.
  • d. En otras palabras: el Congreso Federal Provisional reconocía la autoridad de la Asamblea del Estado que fue disuelta tras el golpe del 5 de diciembre.  Dicha Asamblea estaba conformada por varios criollos conservadores del Partido Unionista, rivales acérrimos de los criollos liberales.
  • e. En realidad, a la UFCO no le convenía una nación centroamericana fuerte que pudiera oponerse a su poder político y económico.  Y es que para la empresa transnacional, era muy fácil poner y quitar gobiernos en las pequeñas y débiles naciones independientes cuando éstos no se plegaran a sus demandas, como acababa de ocurrir en Guatemala.
  • f.José Antonio Mandujano fue abogado y notario público del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.  También fue juez de la Corte Suprema de San Marcos, Magistrado de la Corte de Apelaciones, Jefe Político del departamento de Guatemala, y Ministro de Instrucción Pública durante ese período.5
  • g. Adrián Recinos fue diputado a la Asamblea y secretario de la misma durante el gobierno de Estrada Cabrera. De hecho, era secretario de la Asamblea cuando esta traicionó a Estrada Cabrera y lo declaró mentalmente incapacitado para gobernar el 8 de abril de 1920.6
  • h. León de León Flores fue diputado a la Asamblea durante el gobierno de Estrada Cabrera, y también fue Juez de Primera Instancia y Magistrado de la Corte de Apelaciones.7 También era secretario de la Asamblea cuando ésta traicionó a Estrada Cabrera el 8 de abril de 1920. Aunque no firmó el acta donde declaraban mentalmente incapaz al presidente, sí retornó a sus funciones como secretario después de esa reunión.6
  • i. Ricardo Castañeda también era secretario de la Asamblea cuando ésta traicionó a Estrada Cabrera el 8 de abril de 1920. Al igual que Recinos, aunque no firmó el acta donde declaraban mentalmente incapaz al presidente, sí retornó a sus funciones como secretario después de esa reunión.6
  • j. El general José María Orellana fue Jefe Político de Sacatepéquez y Alta Verapaz, Director del Instituto Nacional Central para Varones y Jefe del Estado mayor de Estrada Cabrera, además de haber desempeñado varias comisiones para éste.8
  • k. Alberto Mencos era abogado y notario y había sido diputado a la Asamblea Legislativa y Magistrado de la Corte de Justicia durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.9 Fue uno de los firmantes del acta en donde separaron al presidente del cargo el 8 de abril de 1920.6
  • l. R. Felipe Solares era socio propietario de Unión Farmacéutica Lanquetín, empresa muy reconocida durante el gobierno cabrerista.10
  • m. El general Jorge Ubico era hijo de Arturo Ubico Urruela, quien fue el presidente de la Asamblea Legislativa durante todo el gobierno del licenciado Estrada Cabrera, además fue Jefe Político de Alta Verapaz en 1907 y de Retalhuleu de 1912 en 1914, ya en su calidad de Coronel de Estado Mayor.11

BIBLIOGRAFIA:

  1. Méndez, Rosendo P. (1926) Recopilación de la Leyes de la República de Guatemala, 1921-1922. XL. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 144.
  2. Ibid., p. 177.
  3. Ibid., p. 178.
  4. Ibid., p. 179.
  5. Soto Hall, Máximo (1915). El Libro Azul de Guatemala. Bascom Jones, J. y Scoullar, William T., eds. Guatemala. p. 231
  6. Méndez, Rosendo P. (1926) Recopilación de la Leyes de la República de Guatemala, 1920-1921. XXXIX. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 4-5.
  7. Soto Hall, El Libro Azul de Guatemala, p. 357.
  8. Ibid., p. 202.
  9. Ibid., p. 173.
  10. Ibid., p. 213.
  11. Ibid., p. 298.

14 de enero de 1986: Cerezo toma posesión

El licenciado Vinicio Cerezo toma posesión como presidente de la República. Es el primer presidente civil desde 1970.

14enero1986
El Palacio Nacional de Guatemala, sede del gobierno del licenciado Vinicio Cerezo. En el recuadro: Cerezo y su esposa, Raquel Blandón, junto con el Ministro de Relaciones Exteriores Mario Quiñones y su señora durante una visita oficial a la República Federal de Alemania (Alemania Occidental) en 1986. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras los golpes de estado de 1982 y 1983, el gobierno militar del general Oscar Humberto Mejía Vítores permitió la convocatoria de una Asamblea Constituyente que emitió una nueva constitución para la República en 1985, en base a la cual se realizaron elecciones en las que resultó electo el licenciado Marco Vinicio Cerezo Arévalo.  

El nuevo presidente tomó posesión de su cargo el 14 de enero de 1986, siendo el primer gobiernante civil en hacerlo desde 1970; pero, a diferencia de sus antecesores, la Constitución de 1985 le confería muy poco poder al ejecutivo, descentralizando numerosas atribuciones que antes eran responsabilidad del presidente de la República.  

En su discurso de inaguración, Cerezo hizo un resumen certero de la situación del país en el momento de la transición a los gobiernos civiles, los cuales reproducimos a continuación por su importancia histórica:

[…] Somos un pueblo al que por mucho tiempo se nos negó la expresión y muchos fuimos perseguidos por decir la verdad.  Hemos recuperado la palabra.

Somos un pueblo al que se nos decía qué hacer, y cómo hacerlo, sin preguntarnos jamás si nos parecía bueno o malo, si estaba de acuerdo con nuestra comunidad, con nuestra aldea, nuestra región, nuestra ocupación, nuestras ideas y aspiraciones, nuestro modo ancestral de vida, nuestras creencias.  Hemos recuperado nuestro derecho a participar. Muchos llegamos a ser extraños en nuestra propia tierra, y hoy regresamos a lo nuestro.1

[…] Era imprescindible, es cierto, el esfuerzo científico y profundo por saber exactamente lo que nos ha venido poasando, lo que nos pasa ahora y lo que nos podrá pasar como pueblo, como nación, como región, si no hacemos algo drástico y urgente por corregirlo.

Pero, por doloroso que esto sea, este conocimiento debemos compartirlo. Porque parte de nuestra crisis se debe a la ignorancia generalizada sobre lo que nos pasa, debido a una cuidadosa labor de desinformación y ocultamiento. […] No importa las razones, miles de vidas guatemaltecas han caído en esta espantosa vorágine […], y cientos de miles de nosotros hemos padecido de una u otra manera los efectos de este clima general de atropellos.2

Encontramos un país en las peores condiciones que jamás Mandatario alguno haya recibido esta Nación.  En la vida política los guatemaltecos nos encontramos con que la [fuerza] se constituyó en un permanente sustituto de la negociación y el compromiso; incapaces de resolver sus diferencias por el diálogo […] algunos guatemaltecos optaron por el absurdo y primitivo lenguaje del daño físico y la represalia armada.  Nuestra familia guatemalteca se ha visto miles de veces enlutada con una [fuerza] insensata y cruel, amparada en los más variados signos ideológicos.  Unos la emprendieron desde una decisión individual, al margen de toda ley, con el argumento de la defensa de sus privilegios y prerrogativas de que habían gozado ancestralmente.  Otros la emprendieron porque no veían otras salidas para defener sus derechos y reivindicaciones. Otros la emprendieron argumentado que era necesaria por su seguridad y el orden. Otros, en fin, la emprendieron desde un uso abusivo de posiciones de poder, sumándose así a los […] que nunca respetaron la convivencia de nuestra comunidad nacional.2

[…] No es necesario insistir aquí en los aspectos internacionales de la crisis económica y social, que el sufrido pueblo de Guatemala ha soportado como nadie, […] ya han hablado de manera certera sobre la injusticia del orden económico internacional y de cómo nuestras débiles economías se han visto devastadas en el torbellino de la recesión mundial.  Pero sí es necesario hablar de nuestra situación interna.  Si bien es cierto que la crisis internacional nos ha golpeado duramente por razones de sobra conocidas, también es cierto que internamente algunos guatemaltecos han puestos abundantes ingredientes para el desastre. […] También debemos reconocer grandes dosis de intolerancia e incomprensión, a la par que pareciera haberse entronizado una falta total de moral y de principios, contagiendo nuestra vida nacional de una corrupción generalizada y de una facilidad casi espontánea para el abuso de poder. 3

Recibimos un país con las arcas vacías, producto de la mala administración de los anteriores gobiernos y de la corrupción.  Recibimos una situación económica desastrosa y crítica sin precedentes: la actividad económica se ha ido reduciendo, con importantes desequilibrios en el comercio internacional y en las finanzas del sector público.  Se han encogido los ahorros y la inversión y tenemos márgenes muy estrechos para superar esos desequilibrios y adoptar una acertada política económica.  No hay fondos para iniciar proyectos nuevos y no hay recursos suficientes para financiar los gastos de funcionamiento del gobierno. Nuestra deuda externa es cuatro veces el valor anual de nuestras exportaciones, y han hipotecado el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos; por esta eduda, cada guatemalteco debe 320 dólares.3

Demasiados guatemaltecos están sin trabajo. Y los que tienen un salario, lo han visto encogerse de manera angustiante: a pesar de los aumentos, cada vez se puede comprar menos y pagar menos porque nuestra moneda vale menos y las cosas cada vez valen más. […] Hoy cada guatemalteco [en promedio] dispone de un quetzal diario para su alimentación, su vivienda, su educación, su transporte y su salud.  Pero la realidad es más cruel y más dura. Porque sabemos que unos pocos guatemaltecos tienen mucho más que eso, y otros muchos no tienen nada.3

Somos ocho millones.  Cinco millones de nuestros hermanos viven en estado de pobreza.  Todavía mueren muchos de nuestros niños al nacer.  Y de los que viven, solamente uno de cada tres no está desnutrido.  Los otros dos están condenados a no comer bien, a que su cerebro no se desarrolle bien, a no tener suficientes fuerzas para el trabajo y el estudio y a la ignominia de que otros guatemaltecos le digan más tarde que es un tonto y un haragán; que le reclamen una higiene y una limpieza a la que nunca he tenido acceso y le exijan un comportamiento y una educación que jamás han podido estar a su alcance.4

Y si las condiciones de vida de la mayoría de nuestros conciudadanos son en verdad precarias, todavía más cruel ha resultado nuestra historia reciente cuando le permitieron organizarse para decir lo que pensaba y defender colectivamente sus derechos.  Se reprimió la organización libre de los ciudadanos y sus entidades representativas.  Muchos de los líderes y voceros de nuestro pueblo conocieron la muerte y el exilio.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Departamento de Recopilación de Leyes (1987).  Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1986.  Guatemala: Tipografía Nacional. p. i.
  2. Ibid., p. ii.
  3. Ibid., p. iii.
  4. Ibid., p. iv.