25 de septiembre de 1829: derogan decreto que había dado posesión a Matías Delgado como primer obispo de El Salvador

25septiembre1829
Anverso del desaparecido billete de 5 colones (antigua moneda salvadoreña) que muestra al padre Delgado arengando al pueblo contra la colonia española. En el recuadro: un retrato estilizado del sacerdote salvadoreño. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 24 de abril de 1825 tomó posesión con carácter de primer Obispo electo de El Salvador, el presbítero Dr. Matías Delgado, y comenzó a gobernar su nueva diócesis.  Este paso y los que ya se habían producido a este respecto fueron desaprobados expresamente por el arzobispo metropolitano de Guatemala, Ramón Casaus y Torres en un edito publicado el 21 de junio de 1825 y por la misma Santa Sede en un breve que ésta publicó el 1 de diciembre de 1826.1 La finalidad de aquel nombramiento era parte de la búsqueda de independencia total que tenían en El Salvador, pues al tener la independencia política, consideraban necesaria la eclesiástico.2

Debido a la tensión existente entre Guatemala y El Salvador, tras el golpe de estado en Guatemala que derrocó al jefe de Estado Juan Barrundia luego de que el presidente federal Manuel José Arce lo hiciera prisionero en 1826, estallaron las hostilidades entre los estados, resultando en la Guerra Civil Centroamericana  que concluyó con la invasión del general liberal Francisco Morazán al territorio guatemalteco en abril de 1829 y la expulsión de los criollos aristócratas guatemaltecos, los frailes del clero regular y el arzobispo metropolitano.3

Tras la rotunda victoria de los liberales en Guatemala y el derrocamiento del gobierno federal, en El Salvador fue electo el conservador José María Cornejo, y el 25 de septiembre de 1829 la Asamblea Extraordinaria de El Salvador derogó el decreto en que se había mandado dar posesión a Delgado y lo sustituyó por el de Gobernador Eclesiástico.1 Finalmente, dado que ya no procedía buscar la independencia absoluta del estado de El Salvador, el 28 de enero de 1831 se le declaró formalmente destituido de la mitra y aun de la Vicaría de El Salvador por medio del siguiente decreto: 

La Asamblea Legislativa del Estado de El Salvador

Considerando:

Artículo 1°. Que la erección de la Diócesis de este Estado ha llevado por único y principal fin la independencia eclesiástica de esta iglesia para perfeccionar y afirmar lo que en lo político corresponde al Estado.

Artículo 2°. Que con el mismo fin se hizo por el Congreso constituyente la elección de Obispo y se posesionó por la primera legislatura ordinaria, sujetando lo uno y lo otro a la aprobación y confirmación de la silla Apostólica.

Artículo 3°. Que la misma silla ha desaprobado ya la elección y poesión del electo: que de quererlo sostener vendría a obrarse en sentido contrario al designio propuesto, por dificultarse así obtener el obispado.

Artículo 4°. Que la incertidumbre en que subsiste el Estado de la legitimidad de la autoridad eclesiástica que lo rige, por la desaprobatoria de su Santidad, siembra la inquietud en las conciencias y produce disensiones que necesariamente dañan el orden público.

Artículo 5°. Que aunque la Asamblea extraordinaria dio decreto en 25 de septiembre de 1829, procurando conciliar las dificultades refereidas, éste no llenó su fin y es opuesto en su artículo 3°. en la que nombré de Gobernador al Dr. C. José Matías Degaldo, a la atribución 8a. que designa al poder Ejecutivo de artículo 4°. de la Constitución del Estado; y que por esto es en sí mismo nulo el nombramiento.

Artículo 6°. Que el mismo Dr. Delgado, en notas de 29 de julio de 12 de agosto del añ último presentó al Gobierno las dudas que le ocurrían sobre la legitimidad de las facultades que le fueron concedias por el Gobernador eclesiástico de Guatemala, Canónigo José Antonio Alcayaga, en virtud de las cuales obra.

Ha tenido a bien decretar y decreta:

Artículo 1°. Se declara insubsistente el nombramiento de Gobernador eclesiástico hecho en el Dr. José Matías Delgado, por la Asamblea Extraordinaria en el Artículo 3 de la ley de 25 de septiembre de 1829.[…]

Artículo 3°. Se declara asímismo insubsistente la elección de obispo en el mismo Dr. Delgado.[…]

Artículo 8°. Se derogan las leyes y decretos expedidos en el Estado, sobre erección de obispado, elección y posesión del obispo electo en cuanto se opongan a éste.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1895) [1845]. Efemérides de los Hechos Notables acaecidos en la República de Centro América desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 28.
  2. Ayala Benítez, Luis Ernesto (2007). La Iglesia de y la Independencia política de Centroamérica: El Caso de el estado de El Salvador (1808-1833). Roma, Italia: Editrice pontificia,, Universitá Gregoriana.  pp. 271-272.
  3. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32.

 

6 de agosto de 1526: las fuerzas de Pedro de Alvarado, en su mayoría indígenas tlaxcaltecas y cholultecas, vencen defintivamente al señorío de Cuscatlán

6agosto1526
Grabado de la Guerra de Cuscatlán. Nótese que entre las fuerzas españolas había soldados indígenas originarios de México que vestían de forma distinta a los indígenas cuscatlecos. En el recuadro: grabado del conquistador Pedro de Alvarado. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.,

La sangrienta conquista de la región de El Salvador por parte de Pedro de Alvarado concluyó el 6 de agosto de 1526 con la cruenta batalla contra el señorío de Cuscatlán. Las fuerzas expedicionarias de Alvarado estaban conformadas por ochenta soldados españoles, cincuenta caballos y cuatro mil indígenas cholultecas y tlaxcaltecas, que habían arribado junto con Alvarado desde México y participado en la conquista de Guatemala.1 Al terminar la batalla, las fuerzas de Alvarado asesinaron a una gran cantidad de la población y quemaron sus aldeas.2

El conquistador dio la orden que en homenaje a su triunfo, y para dar gracias a Dios por haber “pacificado” aquella tierra de los “indios salvajes“, se celebraría cada 6 de agosto una fiesta en honor a la advocación del día que según el calendario coincidía con la celebración católica de la Transfiguración del Señor. De esta forma, aquella victoria de las fuerzas españolas se celebró hasta principios del siglo XX, con una procesión encabezada por la espada de Alvarado.2

Tras la muerte de Alvarado en México en 1541, su hermano Jorge, para tener sujeta la provincia de Cuscatlán, que era una de las más ricas de esta Gobernación, dispuso se fundase en ella una villa española a la que nombró “Salvador” por haberse ganado la última batalla el día en que la Iglesia Católica celebra la Transfiguración del Señor. Por esta misma razón se dedicó la Iglesia parroquial al Salvador del Mundo. En el altar mayor del templo (construido entre 1546 y 1551 bajo la dirección de Francisco Castellón, mayordomo del templo) se colocó una pesada escultura del Salvador del Mundo, donada por el emperador Carlos V de Alemania y I de España.2

En esa época, Juan Pérez de Sardoal, el rico encomendero y Alcalde Mayor de San Salvador cabalgaba en su caballo negro, armado de todas las armas, custodiando en el desfile la espada de Alvarado, que se guardaba en la ermita del pueblo de Mejicanos y que se paseaba todos los años en San Salvador junto con el Pendón Real de su majestad cada 6 de agosto. Por su parte, su esposa iba vestida de brocatel, en una litera pintada, toda cubierta de revoloteos de cupidos y llevada en hombros de esclavos negros. El Alcalde Mayor poseía miles de indígenas en encomienda y grandes extensiones de tierra.2


BIBLIOGRAFIA:


21 de julio de 1890: Guatemala declara la guerra a El Salvador, iniciando la primera “guerra del Totoposte”

21julio1890
Volcán de Agua visto desde Santa María de Jesús en 1890.  En ese año, los gobernantes de El Salvador, el general Carlos Ezeta (a la izquierda) y de Guatemala, el general Manuel Lisandro Barillas (a la derecha) se enfrascaron en una corta guerra que fue llamada por sus contemporáneos “guerra del totoposte”.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1890, el general Manuel Lisandro Barillas tenía una buena relación con el presidente de El Salvador, general Francisco Menéndez, de tal forma que cuando éste murió durante una revolución en su contra el 22 de junio de ese año, el gobierno guatemalteco emitió el siguiente decreto:1

Decreto No. 430:
Manuel Lisandro Barillas, General de División y Presidente Constitucional de la República de Guatemala,
Considerando:
Que se tiene noticia de haber fallecido, a causa de un movimiento revolucionario en la noche del veintidós de este mes, el Benemérito de la Patria, general don Francisco Menéndez, Presidente de la República de El Salvador:
Que este doloroso acontecimiento es motivo de duelo para el pueblo y gobierno de Guatemala, porque aquel eminente ciudadano, Jefe de una sección hermana, mantuvo leales y amistosas relaciones con esta República, y prestó importantísimos servicios a la paz y a la unión de la América Central:
Que, si por un deber de fraternidad corresponde dar prueba de deferencia al pueblo salvadoreño con motivo de la muerte de su ilustre Mandatario, ese deber es aun más imperioso en estas circunstancias, en que el vecino Estado sufre un movimiento perturbador de la tranquilidad pública, la cual mantuvo el General Menéndez con notable tino;
por tanto;
Decreta:
  1. Durante seis días, que comenzarán a contarse desde esta fecha, los empleados civiles y militares de la República llevarán luto por la muerte del Excelentísimo señor General don Francisco Menéndez, Presidente de la República de El Salvador.
  2. Durante esos mismos días estará izado, a media asta, el pabellón de la República en todos los edificios nacionales.
  3. Este decreto será comunicado por telégrafo a todos los departamentos para que en ellos se haga igual demostración.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a los veincuatro días del mes de junio de mil ochocientos noventa.

  • Manuel L. Barillas
  • E. Martínez Sobral, secretario de Estado de Relaciones Exteriores1

Menéndez había muerto luego del alzamiento de Carlos Ezeta, el cual de inmediato se comunicó con el general Juan Martín Barrundia, antiguo ministro de la Guerra del gobierno de J. Rufino Barrios y enemigo mortal de Barillas, y quien se encontraba exiliado en México trabajando en desestabilizar al gobierno guatemalteco que pretendía juzgarlo por apropación indebida de fondos públicos, y abuso de poder.2  Barrundia había intentado quedarse con el poder a la muerte de Barrios, pero Barillas y los diputados de la Asamblea Legislativa le ganaron la partida.

La situación empeoró y el veintiocho de junio, el gobierno guatemalteco se vió obligado a suspender las garantías constitucionales en los departamentos de Santa Rosa, Jutiapa y Chiquimula:3

Decreto No. 431Manuel L. Barillas, General de División y Presidente Constitucional de la República de Guatemala,

Considerando:

Que los últimos graves acontecimientos de El Salvador, que han perturbado la paz en aquella República, son motivo de amenaza para la tranquilidad en nuestros departamentos limítrofes al vecino Estado:

Que es un deber del Poder ejecutivo velar por la conservación del orden público, dictando las medidas que se dirijan a ese efecto;

Por tanto,

En Consejo de Ministros y con presencia de lo dispuesto en los artículos 39 y 77 de la Constitución,

Decreta:

  1. Se suspende en los departamentos de Santa Rosa, Jutiapa y Chiquimula, las garantías individuales a que se contrae el título 2.° de la ley constitutiva.
  2. Dése cuenta de este decreto a la Asamblea Legislativa en sus próximas sesiones.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala a veintiocho de junio de mil ochocientos noventa.

  • M. L. Barillas,
  • E. Martínez Sobral, ministro de Relaciones Exteriores3

Pero cuando la situación lejos de mejorar se agravó, Barillas extendió la suspensión de garantías constitucionales a todo el país el 20 de julio, mediante el siguiente decreto:4

Decreto Número 433Manuel L. Barillas, General de División y presidente Constitucional de la República de Guatemala

Considerando:

Que los acontecimientos ocurridos en El Salvador y que han sido una amenaza para la tranquilidad del país, determinaron la emisión del decreto de 28 de junio próximo pasado:

Que habiendo tomado mayores proporciones el estado de anarquía de la vecina República, son más trascendentales para la paz de Guatemala los sucesos que en El Salvador se verifican:

Siendo un deber del Gobierno velar por la conservación del orden público: en consejo de Ministros y de conformidad con lo dispuesto en el artículo 39 y 77 de la Constitución,

Decreto:

  1. Se hace extensiva a todos los departamentos de la República la suspensión de las garantías individuales a que se refiere el decreto citado de 28 de junio anterior.
  2. Dése cuenta de este decreto a la Asamblea Legislativa para sus próximas sesiones.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a los veinte días del mes de julio de mil ochocientos noventa.

  • M. L. Barillas
  • F. Anguiando, secretario de Estado de Gobernación y Justicia4

Finalmente, el 21 de julio, Guatemala aceptó la guerra con El Salvador y adjudicó los recursos necesarios para el efecto.  Como la guerra duró apenas unas cuantas batallas y no se resolvió nada con ella, los guatemaltecos la llamaron burlonamente “Guerra del Totoposte“, pues sólo había servido para transportar dicho alimento al frente de batalla. 5  A pesar de esto, la guerra tuvo un importante beneficio para el presidente guatemalteco, ya que el general Juan Martín Barrundia fue muerto por la policía del país cuando se encontraba a bordo del vapor estadounidense “Acapulcoel 28 de agosto de 1890 haciendo escala en el Puerto de San José en camino a reunirse con las fuerzas salvadoreñas.2

El decreto en el Barillas solicitó el uso de recursos para los combates es el siguiente:

Decreto No. 435

Manuel L. Barillas, General de División y Presidente Constitucional de la República de Guatemala

Considerando:

Que las circunstancias que el país atraviesa exigen gastos extraordinarios, que no pueden llenarse con el actual producto de las rentas establecidas:

Que, sin afectar los intereses de las clases pobres ni gravar los artículos de consumo general, se puede atender a aquellas necesidades, haciendo algún aumento transitorio,

Por tanto;

En Consejo de Ministros,

Decreto:

  1. Desde el 1 de agosto del presente año se pagará un peso más por cada quintar de café que se exporte.
  2. La contribución sobre la propiedad inmueble será de seis por millar desde el trimestre en curso.
  3. Se aumentar cinco centavos por cada botella de aguardiente que se extraiga de los depósitos fiscales para el consumo, desde el 1 de agosto del presente año.
  4. Se suspenden los efectos del Decreto número 101 de la Asamblea Legislativa, que declara libre la elaboración de la sal en el país.
  5. Los artefactos y productos naturales que de las Repúblicas de Centro América se introduzcan de 1 de agosto próximo en adelante, serán libres de derechos de importanción, menos la sal común, jabones, candelas de estearina o de cualquiera otra clase, aguardiente y tabaco.
  6. Los aumentos que este Decreto establece tendrán efecto solamente por un año.

Dado en el Palacio del Poder Ejecutivo: en Guatemala, a veintidós de julio de mil ochocientos noventa.

Debiendo reunirse los fondos necesarios para el sostenimiento de las fuerzas que se han levantado con motivo de los acontecimientos políticos, el presidente de la República,

Acuerda:

  1. Autorizar al señor secretario en el Despacho de Hacienda y Crédito Público, para que, de conformidad con las bases que ha formulado, contrate un empréstito por valor de un millón de pesos, que se repartirá proporcionalmente en toda la República.
  2. Igualmente se le autoriza para que nombre las personas que deban encargarse de recoger la subscripción.6

BIBLIOGRAFIA:

  1. Gómez Carrillo, Agustín (1890). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala. IX. Guatemala: El Modelo. p. 116.
  2. Secretaría de Relaciones Exteriores (1891). Report of the secretary of foreign relations of the republic of Guatemala to the national legislative assembly concerning the capture and death of General J. Martín Barrundia (en inglés). Guatemala: El Modelo. p. 5 y siguientes.
  3. Gómez Carrillo, Recopilación de las Leyes, pp. 111,112.
  4. Ibid, p. 116.
  5. Hernández de León, Federico (1930) El Libro de las Efemérides. III. Guatemala: Sánchez y de Guise.
  6. Gómez Carrillo, Recopilación de las Leyes, pp. 117,118.

15 de julio de 1823: la Asamblea Nacional Constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América emite un decreto separando los poderes públicos

15julio1823
Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala aproximadamente en 1885.  Si bien los diputados constituyentes separaron los poderes del Estado en 1823, hicieron éfasis en que la única religión oficial era la Católica.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En un afán por establecer un gobierno similar al que pusieron las trece colonias inglesas que formaron los Estados Unidos inicialmente, en el que había balance de poderes, los diputados ante la Asamblea Nacional constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América emitieron el siguiente decreto separando los poderes públicos de la recién independizada región:1

Los representantes de las provincias unidas del Centro de América, en consecuencia de la solemne declaración que hemos pronunciado en primero del corriente, confirmando y sancionando el inconcuso e imprescriptible derecho de los puestos nuetros comitentes a su absoluta libertad e independencia e todo extraño poder; en el nombre y por la autoridad de los mismos pueblos; nos declaramos legítimamente constituidos en asamblea nacional constituyente, y que en ella reside el ejercicio de la soberanía.

Declaramos igualmente:

  1. Que los altos poderes de este estado deben ser y son divididos en la manera que sigue:
    • Residirá en esta asamblea indivisiblemente el ejercicio del poder legislativo.
    • El del poder ejecutivo, en la persona o personas en quienes se delerage, y conforme al reglamento que al efecto se expedirá.
    • El del poder judicial, en los tribunales y juzgados establecidos o que se establezcan.
  2. Que la religión de las provincias unidas, es la católica, apostólica, romana, con exclusión de cualquiera otra.  En cuya consecuencia se manifestará oportunamente a la santa sede apostólica, por una misión especial, o del modo que más convenga: que nuestra separación de la antigua España, en nada perjudica ni debilita nuestra unión a la santa sede, en todo lo concerniente a la religión santa de Jesucristo.
  3. Que los diputados de esta asamblea son inviolables por sus opiniones, y en ningun tiempo ni por autoridad alguna, podrán ser molestados ni reconvenidos, por las que durante su encargo manifestaren, de palabra o por escrito.
  4. Que las provincias unidas reconocerán la deuda pública nacional; y la asamblea hipotecará, para garantir los capitales y el pago de los interes, los ramos de rentas y fincas que se acuerden, luego de que esté formada la liquidación de dicha deuda.
  5. Ratificamos y confirmamos el acuerdo del 15 de septiembre de 1821, que dispuso se continuase observando la constitución, decretos y leyes de la antigua España, en todo lo que no sean opuestos a la independencia y libertad de los pueblos nuestros comitentes y en todo lo que sea adaptable con arreglo a los principios sancionados en la declaración solemne, pronunciada en 1 del corriente, y en el presente decreto; entendiéndose todo por ahora, y mientras la asamblea no disponsa otra cosa.1

El hecho de que la religión oficial era la religión católica, y que no se aceptaba ninguna otra no fue un asunto que pudiera tomarse a la ligera en la vida de la nueva república centroamericana.  Cuando el pensamiento liberal empezó a cobrar fuerza entre los criollos no-aristócratas, los privilegios de los clérigos fueron atacados, y llegó un momento en que hubo un golpe de estado en Guatemala en 1826, para remover a las autoridades liberales y poner en su lugar a gobernantes conservadores afines al clero.  Este golpe de estado desencadenó la Guerra Civil Centroamericana, que resultó en la invasión del general liberal Francisco Morazán en abril de 1829, que no solamente destituyó a las autoridades federales y a las estatales de Guatemala, sino que los redujo a prisión, les confiscó sus bienes, y los envió al exilio, junto con los miembros del clero regular y el arzobispo Ramón Casaus y Torres.3  A partir de ese momento, los curas párrocos empezaron a atacar a los liberales como “enemigos de la verdadera religión” y al cabo de ocho años, debido a los desaciertos legales del gobierno de Mariano Gálvez (en especial sus Códigos de Livingston que promovían el matrimonio civil y el divorcio) y a los negocios que tenían con los “herejes británicos” estalló una guerra campesino-católica en contra del gobierno liberal.4

Por otra parte, el uso de la constitución, decretos y leyes de la antigua España que se menciona en el inciso 5.°, significaba que se iba a mantener la misma administración, la cual afectaba los intereses de la población indígena, tal y como lo fue durante la época colonial.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 32-33.
  2. Asamblea Legislativa and Guatemala. Departamento de Guerra (22 de septiembre de 1826), Hoja suelta-Decreto, S. Martin Xilotepeque, Guatemala, 22 de septiembre 1826 San Martin Xilotepeque, Guatemala.
  3. Hernández de León, Federido (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. — (24 de marzo de 1926) “El capítulo de las efemérides: 24 de febrero de 1838, Informe de las Conferencias de Mataquescuintla”. Guatemala: Nuestro Diario.

15 de junio de 1897: Guatemala firma un pacto tentativo para unirse a la República Mayor de Centroamérica que formaron El Salvador, Honduras y Nicaragua

15junio1897
Los presidentes de Centroamérica en 1896, cuando El Salvador, Honduras y Nicaragua formaron la República Mayor de Centroamérica e invitaron a Guatemala y a Costa Rica a unirse.  Al centro, el presidente de Guatemala, general José María Reina Barrios,  Imagen tomada de “El Porvenir de Centro América“.

En 1895, se llevó a cabo un intentó de unión materializado en el Pacto de Amapala del 20 de junio, originado como reacción contra las medias coactivas adoptadas por Inglaterra contra Nicaragua al ocupar la Costa de los Mosquitos en 1804.1 En este, Honduras, Nicaragua y El Salvador constituyeron la República Mayor de Centroamérica con la aspiración de incorporar después a Costa Rica y Guatemala. Así, el 15 de junio de 1897 Guatemala y Costa Rica firmaron un tratado previo de Unión de la República Mayor durante un congreso jurfídico que se celebró en la Ciudad de Guatemala en esa fecha.2  Guatemala en ese momento estaba sumida en una profunda crisis económica y política, ya que se había desplomado el precio internacional del café dejando todos los enormes proyectos del gobierno a medias, lo que había obligado al general presidente José María Reina Barrios a disolver la Asamblea y erigirse en dictador.3

El convenio firmado en la Ciudad de Guatemala dice así:2

Tratado de Unión Centro Americana

Los Gobiernos de Guatemala, Costa Rica y el de la República Mayor de Centro América, por medio de sus respectivos Delegados Plenipotenciarios, a saber:

Los señores Licenciados don Antonio Batres Jáuregui, don Mariano Cruz y don Antonio González Saravia, por Guatemala; el señor Licenciado don Leonidas Pacheco, por Costa Rica y los señores Doctores don Tiburcio G. Bonilla y don Manuel Delgado, por la República Mayor de Centro-América;2

Deseando que se realice lo más pronto posible la Unión de la América Central de un modo definitivo, por el inmediato ensanche de sus mutuas relaciones políticas, unificadas desde ahora ante las naciones extranjeras, y teniendo los Estados bases armónicas de legislación, idénticas garantías y principios homogéneos de libertad, orden y progreso;4

al efecto, después de haberse exhibido sus plenos poderes, que se encuentran en forma, y de las conferencias y discusiones del caso, han acordado las estipulaciones siguientes:5

  • Artículo 1.° Las Repúblicas de Guatemala, Costa Rica, Honduras, Nicaragua y El Salvador, forman desde hoy una sola Nación libre e independiente que se denomina República de Centro América.
  • Artículo 2.° Las Repúblicas signatarias que constituyen la nueva unidad política, conservan su entera libertad e independencia, excepto en los puntos que expresa este Tratado y con referencia a los cuales, debe considerárseles como una sola nacionalidad.
  • Artículo 3.° Conservar su régimen autonómico en cuanto a su administración interna y su unificación tendrá por único objeto el que en sus relaciones internacionales aparezcan como una sola entidad para garantizar su independencia común, derechos y respetabilidad.
  • Artículo 4.° Con este objeto las Repúblicas, que en lo sucesivo se denominarán Estados, convienen en organizar un Poder Ejecutivo Nacional, cuyo Jefe tendrá el carácter de Presidente de la República de Centro América.
  • Artículo 5.° Los Presidentes de las Repúblicas actuales se denominarán Jefes de Estado.
  • Artículo 6.° La Presidencia de la República de Centro América, será ejercida alternativamente en turno por los respectivos Jefes de Estado, en el orden alfabético de naciones así: Costa Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador.
  • Artículo 7.° El turno será anual y principiará el día quince de septiembre del corriente año, si en esa fecha hubiese recibido este Tratado su aprobación definitiva. [Los artículos de 8 al 13 indican las atribuciones del Presidente de Centro América y de su consejo]
  • Artículo 14.° El Consejo queda además autorizado para desarrollar en sus trabajos las bases que conduzcan a unificar los intereses de Centro América, prnicipalemtne en el ramo de legislación.
  • Artículo 15.° La representación diplomática y consular tendrá efecto en lo sucesivo en nombre de la República de Centro América.5

[El resto de artículos estipula la forma en que funcionaría el gobierno de la República.]5

Aquel convenio fue ratificado por el Ejecutivo y por la Asamblea Constituyente que había convocado el general presidente José María Reina Barrios tras erigirse en dictador, por medio de los siguientes decretos:

Decreto Número. 528José María Reina Barrios

General de División y Presidente Constitucional de la República de Guatemala

Considerando:

Que los señores plenipotenciarios, Delegados al Congreso Jurídico Centro-Americano, han suscrito de común acuerdo el día de ayer, un Tratado sobre puntos constituciones y arbitraje, en el cual, teniendo en mira los bien entendidos intereses generales de todas las Repúblicas de Centro América, y armonizándolos convenientemente con los particulares de cada una de ellas, se consignan, entre otras disposiciones de importancia, las bases que han de regir para unificar desde luego su derecho público constitucional y su representación en el exterior, y preparar de un modo eficaz y práctico su definitiva unión política en días no lejanos.

Que las estipulaciones del Tratado en referencia son justas, racionales y equitativas; se hallan conformes con lo que dispone la Carta Fundamental de la República y los principios del derecho moderno; y tienen un objeto eminentemente simpático y noble, cual es el de aproximar lo más posible la anhelada reorganización de la patria común; y

Que a la realización de ese elevado ideal del patriotismo, por medios pacíficos y de recíproca utilidad, están obligados a cooperar todos los buenos centroamericanos y especialmente aquellos a quienes estos pueblos tienen confiada la dirección de sus destinos y elc uidado de promover todo lo que conduzca a su progreso y prosperidad;

Por tanto,

De acuerdo con el parecer del Consejo de Ministros y en uso de las facultades que ejerce, decreta:

Artículo único. Apruébanse los cuarenta y dos artículos que forman el Tratado, de que antes se ha hecho mérito; sin perjuicio de someterlo oportunamente a la Asamblea Nacional Constituyente que se convoque para los efectos legales.6

Una vez convocada, la Asamblea Constituyente aprobó el tratado el 27 de agosto:

Decreto N°. 2La Asamblea Constituyente de la República de Guatemala

Artículo 1°. Apruébase en todas sus partes el pacto de Unión Centro-americana, celebrado por el Congreso Jurídico de Plenipotenciarios en esta capital, el 12 de junio del presente año, quedadno así debidamente confirmado el decreto del Ejecutivo, emitido con el mismo fin, el 16 del propio mes.

Artículo 2°. Facúltase al Poder Ejecutivo para que dentro de los límites de la Constitución y en la órbita del propio Tratado, y consultando los intereses generales de Centro América haga o acepte las modificaciones o reformas al referido pacto que tiendan a hacer efectiva y práctica la grandiosa idea de Unión Centro Americana.7

Tiempo después, los tres Estados de la RepúblicaMayor junto a Guatemala recién firmante, consideraron que era tiempo de fortalecerse a través de una Constitución permanente, por lo que una Asamblea Constituyente se reunió en junio de 1898, completando sus trabajos el 27 de agosto. El nombre se cambió a Los Estados Unidos de Centroamérica.8  Pero para entonces la situación en Guatemala había cambiado drásticamente:  se habían producido dos grandes revoluciones en contra del presidente, que éste había sofocado a duras penas, aunque la situación quedó tan inestable, que el gobernante fue asesinado el 8 de febrero de 1898 y entre las medidas del nuevo gobierno, el del licenciado Manuel Estrada Cabrera, estuvo declarar nulo todo lo actuado por el fallecido gobernante cuando se erigió en dictador, y todo lo aprobado por la Asamblea Constituyente convocada por Reina Barrios.3

Así, cuando la Constitución Federal de los Estados Unidos de Centroamérica entró en
vigor en noviembre de 1898 y un consejo ejecutivo federal tomó asiento en Amapala para la elección del presidente y del congreso federal Guatemala ya había derogado la aprobación del Tratado; y por si eso fuera poco, un golpe de Estado declaró desligado a El Salvador de la República Mayor, lo que provocó que ésta se disolviera definitivamente.9


BIBLIOGRAFIA:

  1. Mariñas Otero, Luis (1958). Las constituciones de Guatemala. España: Instituto de estudios políticos. p. 165.
  2. Luján Muñoz, J. (2003). Las Revoluciones de 1897, La Muerte de J. M. Reina Barrios y la Elección de M. Estrada Cabrera. Guatemala: Artemis y Edinter. ISBN 9788489766990.
  3. Estrada Paniagua, Felipe (1908) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala 1897-98. XVI Guatemala: Tipografía Nacional. p. 105.
  4. Ibid, p. 106.
  5. Ibid, pp. 107-112.
  6. Ibid, pp. 112-113
  7. Ibid, pp. 401.
  8. Mariñas Otero, Las constituciones de Guatemala, p. 201.
  9. Sandoval Rosales, Rommell Ismael (1996). Desafíos de la Corte Centroamericana de Justicia. El Salvador: Centro de Información Jurídica. Ministerio de Justicia. p. 2.

 

11 de mayo de 1944: llega exiliado a Guatemala el derrocado presidente salvadoreño Maximiliano Hernández Martínez

11mayo1944
Los campos de la Feria de Noviembre que se celebrara en Guatemala durante el gobierno del general Jorge Ubico para festejar al gobernante por su cumpleaños.  En el recuadro: el general Maximiliano Hernández Martínez presidente de El Salvador de 1931 a 1944, quien era egresado de la Escuela Politécnica de Guatemala y llegara exiliado al país tras ser derrocado por un levantamiento cívico militar.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Al igual que en Guatemala, desde 1931 existía un férreo gobierno militar en El Salvador, dirigido por el general Maximiliano Hernández el cual salió reforzado gracias a la ayuda que le dió el gobierno del general Jorge Ubico en Guatemala en 1932 contra la revolución comunista y que, irónicamente, fue el causante indirecto de la caída del presidente guatemalteco el 1 de julio de 1944.

En 1944, el mundo se encontraba todavía inmerso en la Segunda Guerra Mundial y los Estados Unidos, una de las naciones que combatía en el grupo de los aliados, tenía bases militares en Guatemala y El Salvador, y controlaba la política de estos países gracias a la fuerte presencia de la United Fruit Company y su subsidiaria, la International Railways of Central America.  Aquel año se inició con la intención del presidente salvadoreño de modificar la constitución de la República que le permitiera una nueva reelección para así extender su mandato hasta 1949.1

Aunque aquello era normal en los gobiernos de América Latina en aquella época, los diputados constituyente promulgaron el 1 de marzo una constitución en la que prácticamente se le negaban a los ciudadanos salvadoreños sus derechos políticos.  Sin que los servicios de inteligencia del presidencia lo advirtieran, se estaba gestando una revuelta cívico-militar desde noviembre de 1943, cuyos dirigentes decidieron entrar en acción cuando la nueva Constitución fue promulgada; de esta cuenta, el domingo de Ramos 2 de abril, cuando el presidente se encontraba de vacaciones en el puerto de La Libertad, se produjo un alzamiento armado en su contra.2

Sin embargo, como era también común en esos años, la falta de comunicación y de coordinación entre los pocos cuarteles alzados hizo que la respuesta de los militares leales al presidente fuera rápida y eficiente, terminando con la revuelta el 4 de abril tras fuertes combates que dejaron cientos de muertos y heridos. La respuesta del presidente fue perseguir y capturar a los implicados, y a quienes pudiera acusar como instigadores de la rebelión, y juzgarlos en un Consejo de Guerra. El 11 y 12 de abril fueron fusilados más de una docena de militares y condenados a muerte varios civiles, quienes no pudieron ser ejecutados por estar ya en el exilio. Además, un régimen de terror a base de delaciones y espías se diseminó por todo el país y las capturas y juicios de militares continúan hasta el 27 de abril.2

Pero el 28 de abril, se produce un cambio radical en el país, cuando los estudiantes universitarios se declaran en huelga manifestando que no van a retornar a clases hasta que el gobierno de Hernández Martínez no haya sido derrocado.  A este huelga se unieron poco  después los estudiantes de secundaria y eventualmente hasta los de primaria. Los estudiantes organizan un comité secreto y empiezan a distribuir panfletos contra el gobierno y a hacer correr rumores entre la sociedad. El gobierno no acierta a dar con los organizadores, y viendo la incompetencia manifiesta de éste para dar con los responsables, varias entidades industriales y comerciales se unen a la huelga; y para el 4 de mayo hasta los empleados público se suman al paro nacional.2

Los seguidores del presidente le ofrecen traer campesinos analfabetos del interior de la República a San Salvador para que abran los comercios e intituciones a machetazos si es preciso, pero Hernández Martínez decide no tomar ese camino, y por el contrario, se dirige a la población y ofrece realizar cambios sociales radicales.  Pero la situación se le sale de las manos cuando un joven estadounidense vinculado a la élite económica salvadoreña, José Wright, es asesinado por un policía aparentemente sin motivo alguno; es por este hecho que Hernández Martínez pierde el apoyo del gobierno de los Estados Unidos y es obligado a renunciar por el embajador norteamericano el 7 de mayo.2

En su discurso de despedida, Hernández Martínez dijo que “no iba a combatir contra mujeres y niños” y que por eso renuncia, abandonado el país el 9 de mayo y llegando a Guatemala, en calidad de exilado el 11 de ese mes.  Aquella revuelta victoriosa en El Salvador, que resultó en una época democrática totalmente nueva para la región centroamericana, inquietó al general Jorge Ubico, y envalentonó al pueblo guatemalteco, especialmente en la Ciudad de Guatemala, que también se levantaría contra el gobernante, y lo obligaría a renunciar el 1 de julio de ese año.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Luna, David. Análisis de una dictadura fascista en latinoamericana. Maximiliano Hernández Martínez 1931-1944.  El Salvador: En La Universidad. p. 52.
  2. Ibid, p. 53.
  3. Gleijeses, Piero (1989). La Aldea de Ubico. España: Dialnet Uniroja. p. 49.

30 de marzo de 1885: el batallón Jalapa de las fuerzas guatemaltecas comandadas por J. Rufino Barrios ataca a los salvadoreños en la Hacienda El Coco

30marzo1885
Parroquia de Chalchuapa en Santa Ana, El Salvador.  A este poblado se retiraron las fuerzas salvadoreñas tras ser atacadas por las guatemalteca el 30 de marzo de 1885.  En el recuadro: el sargento primero de los cadetes de la Escuela Politécnica, Adolfo V. Hall, quien participó activamente en aquel combate.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Al general J. Rufino Barrios ya no le bastaba el poder absoluto en Guatemala.  Quería más y por ello el 28 de febrero había emitido un decreto por el que unilateralmente decretaba la Unión Centroamericana y se autonombraba jefe del ejército de la región.

Los gigantes del norte, Estados Unidos y México, se opusieron rotundamente a que Barrios emprendiera semejante campaña.  El caso de  México en particular dejó perplejo a Barrios, que ya había negociado con el gobierno de Porfirio Díaz un tratado de límites en el que renunció para siempre al reclamo territorial de Soconusco y Chiapas en 1882 para que así México no protestara cuando él unificara Centroamérica.  Por su parte, los Estados Unidos tenían intereses económicos en Nicaragua para la construcción del canal interoceánico (el que eventualmente se construyó en Panamá) y las negociaciones ya iban muy avanzadas, por lo que se opuso a un cambio en la administración de la región.

En Honduras gobernaba Luis Bográn, que era un títere de Barrios, y por lo mismo secundó el plan de Unificación al solo enterarse; pero en El Salvador, en donde gobernaba otro títere de Barrios, Rafael Zaldívar, la situación no salió como quería el presidente guatemalteco ya que Zaldívar no quiso unirse al plan de Barrios a pesar de que éste lo había puesto en el poder, aduciendo que no le era posible conseguir el concenso de sus conciudadanos.  Cuando Barrios le recriminó su actitud, Zaldívar recibió a los enviados de Nicaragua y de Costa Rica en Santa Ana el 23 de marzo y allí firmaron un pacto de alianza contra la invasión del “salvaje de San Marcos“, como llamaban al presidente guatemalteco en esos países.

Ese mismo día, Barrios había trasladado sus tropas a la frontera con El Salvador, y luego de saber del pacto de alianza entre sus oponentes, el 30 de marzo ordenó al batallón de los Jalapas a atacar las posiciones salvadoreñas en la Hacienda de El Coco, en la frontera entre Jutiapa y El Salvador. En aquella campaña se distinguió por su valor militar el joven cadete Adolfo V. Hall, sargento primero de la compañía de cadetes de la Escuela Politécnica, y quien se había ofrecido como voluntario a apoyar la campaña unionista; había sido asignado cmo Instructor a la primera compañía del batallón de los Jalapas.

Los salvadoreños huyeron hacia Chalchuapa, en donde se prepararon para defenderse. Barrios ordenó marchar sobre ellos y, sin sospecharlo entonces, preparó su final en aquel lugar, el 2 de abril de 1885.


BIBLIOGRAFIA:


22 de marzo de 1885: El Salvador, Costa Rica y Nicaragua firman en Santa Ana, El Salvador el Tratado de Alianza contra la Intentona de Barrios

22marzo2020
La ciudad de Guatemala en 1885, cuando J. Rufino Barrios empredió su campaña de Unificación de Centroamérica.  En el recuadro: el presidente de Guatemala, J. Rufino Barrios.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras presentar con bombos y platillos su decreto de Unión Centroamericana el 28 de febrero de 1885, el presidente de Guatemala, general J. Rufino Barrios, estaba convencido de que el proyecto sería aprobado por los liberales de todos los países de la región. Pero aunque la Asamblea Legislativa le era incondicional y lo apoyó al 100%, los problemas se dieron de inmediato cuando varios miembros de su gabinete no lo respaldaron, por lo que los destituyó de forma inmediata. Y luego tuvo problemas con los representantes diplomáticos, que solamente acusaron recibo del decretro y anunciaron que lo harían del conocimiento de sus gobiernos, con excepción de Alemania, Italia y España; los diplomáticos de los dos primeros felicitaron la iniciativa, dado los fuertes intereses que esos países tenían ya en Guatemala, mientras que el de España indicó que iba a esperar que decía El Salvador al respecto, pues era embajador de esa República también.

El presidente de Honduras, Luis Bográn, era títere de Barrios, y expresó de inmediato su apoyo a la iniciativa, mientras que el resto de países del área se opusieron a ella; pero el caso del presidente salvadoreño, Rafael Zaldívar, fue especial, pues al igual que Bográn había llegado al poder gracias a Barrios e incluso le pasaba un impuesto feudal cada año en reconocimiento por ello. Zaldívar estaba en una posición difícil el 8 de marzo le comunicó a Barrios por telégrafo que aún no podía responder pues debía esperar la resolución del Congreso. Barrios, molesto por la respuesta ambigua de quien consideraba su títere en El Salvador, le contestó:

“Y usted, de quien por haberse manifestado el más entusiasta y amigo, debí esperar emitiría desde luego un decreto de adhesión, resulta ahora convocando al Congreso para darle conocimiento de mi decreto, en vez de adoptar la resolución inmediata y enérgica que correspondía.”

“Mi determinación es irrevocable, y todo lo que no sea secundar desde luego la idea que he proclamado, será envolver a todo el país en una gran revolución, de la cual a usted y solo a usted y a su círculo, haré responsables ante Centroamérica. Reunir al Congreso como usted quiere, me parece enteramente inútil, cuando se trata de una causa que todos los gobiernos, por sus respectivas Constituciones, están obligados a abrazar y que ningún centroamericano puede atreverse a combatir.”

Para intentar hacer ver aquel proyecto como un ideal liberal y no como algo resultado de su ambición personal, el 9 de marzo de ese año Barrios publicó un manifiesto afirmando que no aspiraba a la Presidencia de la República de Centroamérica, y estaba decidido a no aceptarla en caso de que se le propusiera ocuparla. Pero el riesgo de que intentara lograr la Unión por la fuerza llevó a temer una guerra en Centroamérica.  Pero ante la amenaza de una invasión armada, Nicaragua, Costa Rica y El Salvador solicitaron de inmediato el apoyo de México, y Honduras optó por aliarse con Guatemala. Y por ello, el 10 de marzo de 1885, el presidente mexicano Porfirio le respondió así a Barrios:

“La resolución tomada exclusivamente por la Asamblea de esa República es rechazada con energía por gobiernos y pueblos de las demás repúblicas centroamericanas, según telegramas que he recibido de Nicaragua, Costa Rica y El Salvador. Esta circunstancia, y la impresión creciente que la noticia causa en el pueblo mexicano, influirán en la actitud que ha de tomar el Gobierno a mi cargo ante una emergencia que es una amenaza contra la independencia y autonomía de las nacionalidades de este continente.”

México estaba a favor de la Unión, siempre y cuando no se realizara de manera forzada y se llevara a cabo por la voluntad de los pueblos involucrados; poco después, Porfirio Díaz ordenó cerrar la legación de México en Guatemala y trasladar la sede a El Salvador, donde también estaba acreditado el mismo ministro como tal.

A pesar de este apoyo, en 1885 el gobierno mexicano no mostró señales de que buscaba aprovechar la situación para apoderarse de territorio guatemalteco, pues México atravesaba entonces por una crisis económica grave; situación que había provocado la pérdida de empleos en varios sectores. Esto, no obstante, no impidió que ese país reforzara su frontera a mediados de marzo, cuando Porfirio Díaz ordenó la movilización de alrededor de quince mil hombres a la frontera con Guatemala, pues existía el temor a que Estados Unidos interviniera e incluso aprovechara la situación para apoderarse de territorio centroamericano, lo que colocaría a México en una situación difícil, al tener como vecino a dicho país tanto en el norte como en el sur.

Con respecto a los Estados Unidos (que entonces todavía no eran la potencia mundial que es en el siglo XXI, aunque sí era poderoso) al principio fue incierto el modo en que procedería el gobierno de Estados Unidos ante la acción de Barrios; a esto contribuía que a principios de marzo Grover Cleveland había tomado posesión como presidente de EE UU, siendo el primer demócrata que lo hacía en 16 años.  Pero conforme el conflicto se tornaba más serio, la posición de EE UU se fue esclareciendo; el Senado reprobó la conducta de Barrios, y acordó que cualquier invasión de Guatemala a territorio nicaragüense o costarricense, para constituir la Unión, sería considerada “como una intervención poco amistosa y hostil a los derechos de los Estados Unidos, de Nicaragua y de Costa Rica.” Al mismo tiempo, el gobierno estadounidense envió cuatro buques a costas guatemaltecas, “para que se presenten en el acto como fuerza moral” y si fuera el caso, para brindarles apoyo material a los países amenazados por Barrios. Si bien Centroamérica carecía de recursos estratégicos, tenía poca población y baja prioridad para las inversiones económicas de EE UU , era importante como zona de tránsito entre los océanos Pacífico y Atlántico. Su interés principal estaba entonces en Nicaragua, donde preveía la construcción de un canal interoceánico, cuyos beneficios el gobierno nicaragüense había invitado a compartir al resto de los países centroamericanos.

De hecho, en Nicaragua acusaban a Barrios de haber iniciado su intentona de Unión Centroamericana al saber que Nicaragua no había logrado concretar el tratado con los Estados Unidos para construir el Canal Interoceánico en ese país. Y es que al principio Barrios apoyó el proyecto propuesto por Estados Unidos, e incluso había buscado y aceptado su mediación, tanto en 1881 como en los años subsecuentes, para evitar un conflicto con México por la cuestión fronteriza. Sin embargo, cuando proclamó la Unión de Repúblicas Centroamericanas también hizo alusión al riesgo que representaba la pequeñez frente a países más poderosos.

El 8 de marzo, el Congreso de Nicaragua autorizó al presidente Adán Cárdenas para que, solo o aliado con otros países que quisieran defender su autonomía, organizara la defensa nacional sin omitir esfuerzo ni sacrificio alguno, y responsabilizó a los agresores de las consecuencias que provocara la guerra. Dos días más tarde, la misma Legislatura publicó un manifiesto en el que, luego de reprobar el decreto de la Unión, invitó al pueblo nicaragüense a tomar las armas contra el invasor. El 12 de marzo Nicaragua movilizaba ya a miles de hombres armados a la frontera con Honduras, mientras Costa Rica reunía tropas para moverlas al primer aviso a los límites con territorio nicaragüense, con el fin de detener a los invasores.

El de 20 de marzo por la tarde llegaron a Santa Ana, El Salvador, los delegados de Nicaragua y Costa Rica quienes se reunieron con el presidente Zaldívar al día siguiente para tratar sobre la posición de las tres repúblicas frente a la inminente invasión armadas de Barrios.  El 22 de marzo, su posición fue publicada por medio del Tratado de alianza entre Nicaragua, El Salvador y Costa Rica, para oponerse al “salvaje de San Marcos” (como ellos llamaban al general J. Rufino Barrios) que amenazaba la soberanía e independencia de aquellas repúblicas.


BIBLIOGRAFIA:


13 de marzo de 1840: el aún presidente de la moribunda República Federal de Centro América y jefe de Estado de El Salvador, Francisco Morazán, parte de San Salvador para invadir Guatemala

13marzo1840
Instalaciones del Hospital San Juan de Dios en la Ciudad de Guatemala.  Aquí se atrincheraron las fuerzas salvadoreñas con que Morazán intentó hacerse del control en Guatemala.  En los recuadros:  el general liberal Francisco Morazán y el general conservador Rafael Carrera. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Reproducimos a continuación el artículo del periodista Federico Hernández de León, el cual describe la forma de pensar de la Guatemala de 1840 y la vorágine de acontecimientos que se sucedieron en los primeros meses de ese año y que resultaron en el fin de la carrera de Francisco Morazán y en el auge de Rafael Carrera:

“Aparentemente, [el general Francisco] Morazán vió con un operetesco desprecio a [Rafael] Carrera; las leyendas que corrían alrededor del guerrillero chapín, lo hacían ridículo. Sobre todo su analfabetismo era inconcebible.  Un hombre que no sabía leer ni escribir, no podía servir, sino para causar lástima.  Aquel ‘indio’ rechoncho, de mirada desconfiada, de gesto evasivo, era puesto en solfa y había un empeño en propalar toda suerte de historietas que ayudaran al ridículo, para matar al caudillo a golpes de desaire.  Algo se lograba; pero Carrera iba a lo que iba, y a golpes de machete, como si se tratara de los días en que el hombre se disputaba con las fieras la posesión de alimento, Carrera batió las voluntades y destruyó a sus enemigos.”

“Morazán era el Jefe de Estado de El Salvador, cuando Carrera destruyó el Estado de Los Altos.  Los altenses fueron víctimas primero, del azuzamiento llegado de El Salvador; después de las fuerzas de Guatemala que derrotaron a los independientes en las tierras de Sololá, y Carrera pudo subir hasta las crestas altivas del Zunil y Almolonga y, como en siglos pretéritos realizara el conquistador, empapar el suelo con la sangre inocente de muchos quetzaltecos.  Quetzaltenango sucumbía con el mayor de los desamparos y sus jefes y sus directores caían unos, los menos desgraciados, con el pecho atravezado por las balas y, los otros, en manos del enemigo que más habrían de servir de cortejo al vencedor y de irrisión a la plebe que se solazaba con su martirio y la desgracia…”

“En febrero – el 17- regresaba Carrera de los Altos, dejándolos ‘pacificados’.  Se nombraba gobernador de aquellas regiones al italiano Francisco Cáscara, un notable mercenario que llegara a los más encumbrados puestos, después de salir de los más profundos semilleros del hampa.  Carrera en un manifiesto a los vencidos, les decía: -Hoy he sabido que se halla posesionado del gobierno político y militar de Quetzaltenango, el respetuoso general de brigada Francisco Cáscara, que el supremo Gobierno se ha servido nombrar para este despacho; y deseando corresponder a la confianza con que me habeis honrado, os lo recomiendo, porque estoy seguro que él sabrá gobernaros.”

“Mientras tanto, en El Salvador se resolvían las órdenes contra el régimen de Guatemala, que así mataba una nacionalidad y se incorporaba su personalidad.  Las amenazas llovían a diario.  la prensa salvadoreña agotaba los cargos.  En un manifiesto que tengo a la vista, dirigiéndose los salvadoreños a los de Los Altos les decían: -Esperad en el venturoso día de nuestra nueva vida política, ese gran día de regeneración y de gloria.  Y vosotros, ¡infames! que por tanto tiempo habéis abusado de la credulidad de los pueblos, empapándolos de sangre y lágrimas para recobrar vuestros antiguos timbles, ¡¡¡Temblad!!!”

“No solo templores con tres admiraciones estampaban los vecinos; también soltaban grandes tiradas de versos.  Sé de unos de pie quebrado, por este corte:

La dignidad augusta
De Estado libre cobraréis -¡o alteños!
Y la coyunda injusta
de vuestros crudos dueños
Breve rota será por los saldeños.

Este último verso debió ser: ‘En breve tiempo será rota por los salvadoreños’, pero resultaba así un verso tan largo que, ni quebrándolo, cabía en la estrofa.”

“Lo cierto del caso es que a Morazán, se le subió el Chico a la cabeza y dispuso poner en cintura a los de Guatemala y al indio que los dirigía.  Morazán sabía qe no podía tolerar tanto avance. Lo malo era resultaba en que sus determinaciones las adoptaba en los momentos en que las tropas guatemaltecas ya estaban descansadas de las fatigas de Occidente; que sus jefes se encontraban dispuestos a las nuevas luchas y Carrera toma sus disposiciones de defensa, para el caso de un seguro ataque: se levantaban emprésticos, se fabricaba armadura, se construían balas de piedra y de plomo, se apuntaban las lanzas y se tejían las hondas… En tanto, la prensa libraba las primeras escaramuzas.”

“Morazán leventó una columna de mil cuatrocientos hombres.  El sería el redendor del pueblo sacrificado.  Primero tomaría la capital del estado; después pondría al jefe que se le antojase; inmediante el Estado de Los Altos tomaría de nuevo su personalidad y, llegado el caso, si se quería formar otro estado con el Petén y Verapaz, también se podía hacer. ¡No nos habíamos de quedar por estado de más o estado de menos!”

“El 13 de marzo de 1840 Morazán dejaba el Estado de El Salvador y entraba en el de Guatemala.  El gobierno quedaba en manos de don Antonio J. Cañas.  Morazán avanzaba sobre nuestras tierras con la firma seguridad de un triunfo definitivo y ruidoso.  Algo le preocupaba la presencia del analfabeto que mandaba las tropas enemigas.  Se decían muchas cosas de él y el hondureño no las tenías todas consigo.  Pero seguía avanzando con paso firme, en tanto que por el camino  se le unían algunos descontentos y gentes que tuvieron agravios que vengar y daños que reparar.”

“Los jefes y oficiales que acompañaban a Morazán eran bravos y aguerridos.  La victoria se entreveía y el 17 de marzo, pudieron los invasores contemplar la capital desde las alturas de Pinula y saborearse con una posesión segura.  Carrera anticipadamente replegó sus tropas sobre Aceituno.  En una hora, Morazán tomó la ciudad y abrió las puertas de las cárceles, fusiló a dos o tres extraviados y, cuando se preparaba a dictar sus disposiciones radicales, Carrera cayó desde Aceituno y, bajo una lluvia de balas, Morazán salió de estampida, camino de la Antigua, para perderse entre los caminos que le llevaran a El Salvador.”

“Fue el golpe más doloroso para Morazán.  Al llegar a El Salvador, derrotado por el analfabeto, sacrificados sus mejores soldados y la juventud de su milicia, demostrada la ineficacia de sus sangrientos esfuerzos, salió de las tierras centroamericanas, para vivir dos años más en el destierro y encontrar al cabo una muerte aparatosa y cruelmente atormentadora.  El año de 1840 señala, por lo que importa a los destinos de la América Central, un período muy importante.  El fracaso rotundo de Morazán permitió que nuevo shombres jugaran en el escenario. De haberse mantenido en la jefatura del estado salvadoreño, los sucesos cambiaran.  Pero la estrella de Morazán tramontaba en 1840 y el derrumbamiento de su gloria habría de terminarse con alunicente rapidez…”


BIBLIOGRAFIA:

  • Hernández de León, Federico (13 de marzo de 1926)  El Capítulo de las Efemérides. 13 de marzo de 1840: Sale Morazán de El Salvador sobre Guatemala. Guatemla: Nuestro Diario.

 

12 de febrero de 1823: poco después de haber sometido a El Salvador, el mexicano Vicente Filísola se entera de la caída del Imperio de Agustín de Iturbide

12febrero1823
Coronación de Agustín de Iturbide como el Emperador Agustín I, en la Catedral de la Ciudad de México.  En el recuadro: el emperador mexicano.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

De todas las provincias centroamericanas, la única que se opuso rotundamente a la Anexión a México el 5 de enero de 1822 fue la de El Salvador, llegando incluso al extremo de declararse un estado más de la Unión Americana con tal de no estar sujetada al poder de Agustín de Iturbide.  Cuando Gabino Gaínza no logró tomar el control de la situación, fue llamado con engaños a México y en su lugar fue enviado el brigadier Vicente Filísola, quien tomó el poder en la ciudad de Guatemala en junio de 1822, y luego partió hacia El Salvador, tomando la región por la fuerza el 10 de febrero de 1823. Como las fuerzas de El Salvador eran solamente un grupo de patriotas voluntariosos, no eran capaces de hacer frente al disciplinado contingente de Filísola.

Cuando por fin las fuerzas de Iturbide habían tomado el control de toda Centroamérica, el 12 de febrero  llegó a Filísola por correo expreso, una copia del Acta de Casa Mata, en la que se desconocía al emperador Iturbide.   En México, la situación había degenerado en cuestión de semanas; Iturbide se había convertido en el emperador Agustín I y había disuelto el congreso, proclamando su autoridad sobre todas las cosas.  El poder lo había cegado y los desaciertos en que incurrió daban muestras de que estaba fuera de control.  Iturbide destituyó al general Satan Anna del mando militar, quien empezó a levantar las ánimos de sus tropas contra el Emperador, a quien tildaba (y no sin razón) de ser un “loco caprichoso“.  Santa Anna trazó su plan de Veracruz en el que desconocía a Iturbide como emperador y reorganizaba a los ejércitos, dando inicio a una guerra civil.

Al enterarse de esto, Iturbide giró órdenes de detener a Santa Anna y puso al general Echevarri al mando supremo del ejército.  Pero en lugar de ayudar al Emperador, Echevarri se alió con Santa Anna y junto los demás jefes y oficiales del Estado Mayor, firmaron el Acta de Casa de Mata el 1 de febrero de 1823, en la que decían:

  1. Siendo que la soberanía reside exclusivamente en la nación, se instalará el congeso a la mayor posible brevedad;
  2. La convocatoria se hará bajo las bases prescritas para las primeras.
  3. Respecto a que los señores diputados que formaron el extinguido congreso, hubo algunos que por sus ideas liberales y firmeza de carácter se hicieron acreedores al aprecio público, al pso que otros no correspondieron debidamente a la confianza que en ellos se depositó, tendrán las provincias la libre facultar de reelegir los primeros y sustituir a los segundos con sujetos más idóneos para el desempeño de sus arduas obligaciones.
  4. Luego que se reúnan los representantes de la nación, fijarán su residenci aen el lugar o pueblo que estimen por más conveninete, para dar principios a sus sesiones.
  5. El ejército no atentará contra la persona del emperador, pues lo contempla decidido para la representación nacional.

Inmediatamente se buscaron correos que repartieran copias del Acta y que se leventara a los pueblos en el desconocimiento del emperador, llegando a Filísola el 12 de febrero.  Al contrario de Iturbide, Filísola era un hombre inteligente y al leer el Acta de Casa de Mata, salió a perseguir a los salvadoreños que habían resistido a la invasión y habían huído a Honduras;  de esta forma, Filísola no levantó sospechas entre los hombres a su mando ni entre sus enemigos en Centroamércia, y como pudo empezó a trazar su plan de retirada en forma adecuada.  Pero las noticias que se recibieron desde México en los siguientes días eran alarmantes y no le dejaron duda de que la caída de Iturbide era inminente; por ello, al regresar a la Ciudad de Guatemala convocó a una Asamblea Constituyente Centroamericana el 24 de junio de ese año y le entregó el poder para poder regresar a México tan pronto como le fue posible.


BIBLIOGRAFIA:

  • Hernández de León, Federico (12 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 12 de febrero de 1823, Filísola recibe copia del Acta de Casa de Mata”. Guatemala: Nuestro Diario.