10 de noviembre de 1854: la Gaceta de Guatemala publica el edicto arzobispal que reproduce la bula papal que confirma el Concordato de 1852

10noviembre1854
El Papa Pío IX durante un acto en los Estados Pontificios en 1858.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En noviembre de 1854 Guatemala está finalmente en paz y han ocurrido dos hechos trascendentales para el país:  el 1 de abril se publicó y distribuyó el Concordato suscrito con la Santa Sede, y el 21 de octubre se ratificó el acta en que se proclama al general Rafael Carrera como presidente vitalicio.

Carrera llegó al poder por sus propios méritos militares y el apoyo de los curas párrocos y los campesinos, y logró mantenerse allí tras conseguir el apoyo de los grupos indígenas del occidente guatemalteco luego de que los criollos lo habían intentado expulsar del poder.

Gracias al fanatismo católico de Carrera el partido conservador prosperó considerablemente, pero fue la Iglesia la mayor beneficiada. Para que el lector se de una idea de cuánto, se reproduce a continuación el edicto que el arzobispo Francisco de Paula García Peláez publicó en la Gaceta de Guatemala el 10 de noviembre de 1854, reproduciendo la bula confirmatoria enviada por el Papa Pío IX para el Concordato de 1852.

EDICTO.

Ha circulado impreso últimamente el que acaba de expedir el lllmo. Sr. Arzobispo para la publicación de la bula confirmatoria del Concordato. Dicha bula comienza de esta manera:

PIO OBISPO,

Siervo de los siervos de Dios, para perpetua memoria.

Colocados, aunque indignos, en la sublimísima Cátedra de Pedro, en comparacion de la cual ninguna mayor en la tierra se puede concebir. Hemos tomado el trabajo y puesto continuo empeño, ya en custodiar los dogmas de la fe, ya en defender los derechos de la iglesia, ya en aumentar á los fieles aquellos medios con que puedan conformar más y más sus costumbres á la santidad y justicia, y mayormente en estos tiempos, y en ninguna cosa hemos trabajado con más ardor, como en llenar con ahinco el cargo que nos ha sido encomendado por disposición divina en toda la redondez de la tierra. Por lo que nos hemos llenado de sumo gozo y de la mayor alegría siempre que hemos tenido la dicha de que las determinaciones de nuestra solicitud pastoral, con la protección divina, han tenido un próspero suceso.

(HoyHistoriaGT:  esta es una típica introducción de una bula papal, en la que el pontífice dice no estar a la altura de suceder a San Pedro al frente de la Iglesia.  El papa en esa época era Pío IX, Giovanni Maria Battista Pellegrino Isidoro Mastai Ferretti, quien además fue el último soberano de los Estados Pontificios ya que éstos fueron absorbido por el nuevo Reino de Italia Unificada del Rey Victor Manuel II en 1870. Su pontificado de 31 años y 8 meses, del 16 de junio de 1846 al 7 de febrero de 1878, es el más largo de la historia de la Iglesia, si se descarta el de san Pedro, cuya duración es difícil de determinar con exactitud).

Y así nos ha sucedido en aquella parte de la América Septentrional que se llama la República de Guatemala, la que recibiendo cada día mayores aumentos por lo dilatado de sus regiones y su pueblo cristiano, parecía exigir sobremanera nuestra solicitud apostólica. Apenas nuestro amado hijo el ilustre y venerable varón, general Rafael Carrera nos hizo inmediatamente la súplica de que mirásemos por el bien del divino rebaño en aquella República, accedimos con el mayor gusto á sus deseos, y para que todo todo llegase próntamente al fin deseado deseado nombramos para nuestro Ministro plenipotenciario a nuestro amado hijo Santiago de Agata, Diácono Cardenal de la Santa Iglesia Romana, llamado Antonelli, nuestro Ministro de Estado, para que tratase este gravísimo negocio con nuestro amado hijo Fernando Lorenzana, Marqués de Belimonte, Ministro de la República de Guatemala y con libres poderes cerca de la Santa Sede. Ellos, después de haber presentado los documentos de sus respectívos poderes, celebraron un tratado, que ambos firmaron y sellaron el día 7 de octubre próximo pasado. En este tratado con la misma República de Guatemala donde está en todo vigor la religión católica, queda libre a todos la comunicación con el Romano Pontífice, y los derechos de los obispos se conservan ilesos c inviolables, segun los sagrados cánones, y principalmente conforme al Concilio Tridentino. La Iglesia puede libre ó independientemente adquirir y poseer sus bienes, exije diezmos y recibe algunas dotaciones del mismo gobierno. Se establecen seminarios para los jóvenes llamados á la suerte del Señor, dependientes únicamente de les ordinarios, se mira por el bienestar del clero, y por los monasterios de ambos sexos, se dan providencias para la educación mejorada de la juventud, propagación y aumento de la religión católica en esas regiones tan distantes de Nos, y se establecen otras muchas cosas conforme á los susodichos cánones y á las circunstancias de los tiempos; todo lo que no se duda ser conveniente en el Señor. Habiendo sido todas las cosas celebradas y contenidas en el mismo tratado, discutidas y consideradas detenidamente por nuestros venerables hermanos los cardenales de la Santa Iglesia romana, de la sagrada congregación erigida para los negocios eclesiásticos extraordinarios, y pesadas por Nos con maduro examen, por consejo y parecer de los mismos hermanos nuestros, hemos creído deber acceder al dicho tratado. Por estas pues nuestras letras apostólicas, hacemos saber y publicamos las cosas que para aumento de la religión cristiana y utilidad de los fieles de la República de Guatemala se han establecido en el Concordato.

(Nota de HoyHistoriaGT: todo lo enuncia hasta aquí demuestra que prácticamente la Iglesia Católica había recuperado todos los privilegios que había perdido en Guatemala tras la expulsión de eclesiásticos por Francisco Morazán en 1829).

Habiendo sido aprobados, confirmados y ratificados tanto por Nos, como por el ilustre Presidente de la República de Guatemala los pactos y concordatos de esta convención en todos y cada uno de sus puntos, cláusulas, artículos y condiciones; y habiendo pedido encarecidamente el presidente que para su más firme subsistencia le diésemos la solidez de la firmeza apostólica e interpusiésemos más sublime autoridad y decreto, Nos, confiando plenamente en el Señor, que se dignará su misericordia colmar con sus copiosos dones de su divina Gracia, este nuestro celo en arreglar los negocios eclesiásticos en la República de Guatemala, de nuestra cierta ciencia, madura deliberación y con la plenitud del poder apostólico, aprobamos, ratificamos y aceptamos por el tenor de las presentes las susodichas concesiones, pactos y concordatos, y les damos la solidez y eficacia de la defensa y firmeza apostólica.

(HoyHistoriaGT: ya con esta aprobación Papal que concedía a los soldados guatemaltecos indulgencias por matar a soldados liberales “herejes”, Carrera tuvo a su disposición un formidable ejército con soldados que ansiaban dichas indulgencias, y que por ello no fue vencido por ninguna invasión hasta su muerte, ocurrida en 1865).

Amonestamos con la mayor intensidad de nuestra alma a todos y cada uno de los obispos existentes en la República de Guatemala y á los que instituiremos en adelante, á sus sucesores y á todo el clero, y les exhortamos en el Señor para que para mayor Gloria de Dios, utilidad de la iglesia y salud de las almas, observen con cuidado y diligencia los dichos decretos en todo lo que les pertenece, y que pongaan todo su pensamiento, cuidado, resolución y conato en que resplandezca más y más en los fieles de la República de Guatemala la pureza de la doctrina católica, el brillo del culto divino, el esplendor de la disciplina eclesiástica, la observancia de las leyes de la iglesia, y la honeslidad de las costumbres.

Decretando que estas presentes letras en ningún tiempo puedan ser notadas ó impugnadas por vicio de subrepción, obrepción ó nulidad, ó por delecto de nuestra intención ó cualquiera otro por grande é impensado que sea, sino que siempre sean y serán firmes, válidas y eficaces, y obliguen y consigan sus plenos é íntegros electos, y que se deben observar inviolablemente cuanto tiempo se guarden las condiciones y efectos, espresados en el tratado; no obstante las constituciones apostólicas y las sinodales provinciales y los consilios universales dadas como generales, y las determinaciones y reglas nuestras y de la Cancillería apostólica, y las fundaciones de cualesquiera iglesias, cabildos y otros lugares piadosos, aun corroboradas por confirmación apostólica, ó por cualquiera otro poder, y también los privilegios otorgados y las letras apostólicas en contrario, de cualquier modo concedidas, confirmadas y renovadas y todas las demás cosas en contrarío. A todas y cada una de las cuales, teniendo su tenor por espreso é inserto á la letra, debiendo quedar por lo demás en su vigor, derogamos especial y expresamente solo para efecto de las presentes.

(Nota de HoyHistoriaGT: los privilegios de la Iglesia Católica recuperaron el esplendor que tuvieron en la época colonial con grandes haciendas y poblados a su disposición. Incluso los jesuitas retornaron al país, después de que fueran expulsados por las autoridades españolas en 1767. Guatemala se convirtió así en un refugio para los eclesiásticos, que eran expulsados de muchos país de latinoamérica dado el influjo de las ideas liberales en esa época).

Siendo además difícil que las presentes letras lleguen a cada uno de los lugares, en los cuales deba hacerse fé de ellas, decretamos y mandamos por la misma autoridad apostólica que se de plena fé a todas sus copias, aun impresas, con tal que estén suscritas por algún notario público y selladas con el sello de alguna persona eclesiástica constituida en dignidad, lo mismo que si se exhibieran y manifestaran las presentes letras. También hacemos írrito y de ningún valor, si llegare a acontecer, lo que se atentase a sabiendas ó por ignorancia en contrario acerca de ellas por cualquiera persona de cualquiera autoridad. No sea licito á ningún hombre el infringir ó contrariar con atrevimiento esta págna de nuestra concesión, aprobación, ratificacion, aceptación, exhortación, decreto, derogación, mandato y voluntad. Si alguno presumiere atentarlo, sepa que incurrirá en la indignación de Dios Omnipotente y de los bienaventurados apóstoles San Pedro y San Pablo.

(Nota de HoyHistoriaGT: el Concordato fue abandonado por el gobierno de J. Rufino Barrios luego de la expulsión de las órdenes regulares y del arzobispo, de la confiscación de todos sus bienes y de la eliminación del diezmo obligatorio. Se estima que a Barrios lo tenía sin cuidado la indignación que aquí se menciona).

Dado en Roma en Santa María la Mayor, el año de la Encarnación del Señor mil ochocientos cincuenta y tres, el dia tres de agosto, de nuestro pontificado año octavo.


BIBLIOGRAFIA:


8 de noviembre de 1851: la Asamblea constituyente emite un decreto sobre asuntos de los indígenas

8noviembre1851
Grupo familiar indígena de Chinautla, en el departamento de Guatemala. Fotografía de Alberto G. Valveavellano publicada en “La Ilustración Guatemalteca” en 1897.

A continuación presentamos un decreto que no solamente muestra la diferencia que había entre los gobiernos conservadores y liberales con respecto al trato de los indígenas, sino que demuestra cómo estos pueblos originarios de la región han sido considerados como pobladores de segunda categoría a pesar de ser la mayoría del país. A este respecto, el decreto en mención incluso hace referencia al uso de la legislación española colonial, de un gobierno “paternalista para esta clase recomendable”, y a las prácticas de curas párrocos predicadores de la misma época para su aplicación con la población indígena.

Durante el gobierno del general Rafael Carrera, a pesar de las alianzas que éste tenía con los principales de los pueblos indígenas y de la protección que les otorgaba, también existían mandamientos de colonos campesinos para trabajos en fincas lejanas de sus pueblos de origen, pero la diferencia principal con respecto a los gobiernos liberales fue que los territorios de las comunidades indígena se mantuvieron intactos.  La Reforma Agraria impulsada por los liberales luego de que J. Rufino Barrios tomara el poder en 1873 resultó en la expropiación de estas tierras por medio de artimañas legales que dieron lugar a la formación de grandes fincas cafetaleras que beneficiaron tanto al presidente como a sus colaboradores.

Es también importante destacar que en la Recopilación de Leyes de 1869 de donde se obtuvo este decreto, existe una sección dedicada única y exclusivamente a la legislación decretada para intentar combatir el alholismo endémico que ha afligido a las comunidades indígenas desde la época colonial.

(Se hace al salvedad de que en el siguiente decreto se ha modificado el término “indio” que aparece en el orignal de 1851 por el de “indígena”).

DECRETO DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE, DE 8, DE NOVIEMBRE DE 1851, SOBRE VARIAS DISPOSICIONES RESPECTO A LOS INDIGENAS.

La asamblea constituyente de la república de Guatemala.

Habiendo tomado en consideración la iniciativa del gobierno, y animada en favor de los indígenas del mismo espíritu que dictó el artículo 3°, sección 2da. de la ley constitutiva de 5 de diciembre de 1839, ha venido en decretar y decreta:

Art. 3°.- Los corregidores tomarán el mayor interés:

  1. En perseguir la embriaguez y holgazanería en los indígenas; cuidando al mismo tiempo de que los destinados por mandamientos á los trabajos de particulares, sean bien tratados, pagados con puntualidad, no solo de sus jornales, sino también del tiempo que inviertan en ida y vuelta á sus pueblos; y en caso de enfermedad, donde no haya hospitales, asistidos y curados por aquellos en cuyo servicio se hallaban.
  2. En que los fondos de comunidad se cobren, conserven y administren con puntualidad, seguridad y legalidad, verificándose siempre su inversión en favor exclusive de los indígenas, donde solo ellos los formen; y que para su aumento se practiquen las siembras de comunidad, si ajuicio de los corregidores fueren éstas convenientes á los indígenas.
  3. Que se levanten, conserven y reparen los edificios para cabildos y cárceles, cuidando de la mejora de éstas en cuanto á su salubridad y seguridad, y que no sean lo que hasta ahora han sido.  (Nota de HoyHistoriaGT: entre 1837 y 1851 Guatemala se mantuvo en constantes guerras en contra de El Salvador, Honduras y el Estado de Los Altos, y estuvo azotada por bandas de forajidos. Como resultado, las comunidades rurales estaban prácticamente en el abandono como lo indica este inciso).
  4. Que los indígenas se mantengan separados en su administración de justicia ó municipal, si asi lo solicitaren, y que los justicias ó municipales cumplan con puntualidad, y no falten á los pasajeros, por su justo precio, los auxilios que necesiten en su tránsito por los pueblos de indígenas.
  5. Que se establezcan escuelas donde no las haya, ó se mejoren las que existen; y que en ellas se enseñe de preferencia á los indígenas el idioma castellano y la doctrina cristiana; siendo recomendables aquellos maestros que mayor número de indígenas presenten con esta instrucción. Para el cumplimiento de este deber se pondrán de acuerdo los corregidores con los padres curas, á quienes se recomienda el mayor celo en la instrucción moral y religiosa de la juventud de sus parroquias. (Nota de HoyHistoriaGT: el clero secular fue parte integral del triunfo de la revolución campesina que llevó a Rafael Carrera al poder en 1838. Fue gracias al indoctrinamiento de los curas párrocos que lograron unificar a los campesinos bajo la bandera de la religión católica y así combatir a los “herejes” liberales).
  6. Con igual acuerdo, cuidando que se levanten o reparen las casas parroquiales y las iglesias y que éstas se conserven con la limpieza y decencia correspondiente al culto. (Nota de HoyHistoriaGT: con el general Carrera al mando del poder ejecutivo las órdenes religiosas y el clero secular recuperaron gran parte de los privilegios que tuvieron hata 1829. De esta cuenta, corrió por cuenta del Estado reparar las iglesias y casas parroquiales, como se ve en este artículo).
  7. Que los indígenas no sean despojados, ni a pretexto de ventas, de sus tierras comunes, no habiéndose hecho aquellas con las formalidades de almoneda, como lo previene la ley 27. titulo 1°, libro 6? de la recopilación de indias: ni se les moleste para el servicio de armas. ni se les permita abandonar los pueblos para vivir en los montes ó andar vagando; y los gobernadores cuidarán de recogerlos y obligarlos á que reconozcan el pueblo de su vecindario
  8. Por último, los corregidores cuidarán de que en ningún caso se conviertan contra los indígenas las disposiciones que á su favor se han dado: si hubieren de tener gobernadores sean estos de su misma clase: si éstos se excedieren en los castigos que por sus costumbres pueden aplicar, sean contenidos, reprendidos y también castigados: si hubiere de procederse contra algún indígena ó parcialidad de indígena, o ellos tuvieren que entablar ó seguir acción alguna, donde no se hallare el fiscal, se lea nombrado de oficio un protector que los auxilie; pero cuidando de que no se abuse de su ignorancia para sujetarlos a estafas ó exacciones indebidas.

Art. 4°.— Los corregidores cuidarán de que en el archivo de sus respectivos departamentos haya y se conserve un ejemplar do la recopilación de Indias, á cuyas leyes deberán arreglarse en los casos que ocurran: y tanto los mismos corregidores, como los jueces y demas autoridades de los pueblos de indígenas deberán, en el ejercicio de sus funciones, penetrarse del espíritu de aquellas leyes, para gobernar paternalmente esta recomendable clase y cuidar de que no se abuse de su ignorancia, ni se les perturbe en sus costumbres, no siendo éstas, como dice la ley, claramente injustas.

(Nota de HoyHistoriaGT: esta protección paternal y cuidados que se despliegan sobre las poblaciones indígenas se derivan de las alianzas que el general Carrera cultivó entre los pobladores rurales del país y que le permitieron obligar a los criollos conservadores a aceptar su gobierno, ya que éstos temían que los indígenas se alzaran y los lincharan).

Art. 5°. — El gobierno poniéndose de acuerdo con el ordinario eclesiástico, podrá, con el objeto de civilizar y reformar las costumbres de los indígenas, restablecer las pensiones de religiosos misioneros como existian antes con igual fin.


BIBLIOGRAFIA:


7 de noviembre de 1980: declaran como Monumento Histórico y Artístico al Palacio Nacional

7noviembre1980
El Palacio Nacional de la Ciudad de Guatemala en 2016, visto desde el sureste.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En la Nueva Guatemala de La Asunción ha habido cuatro sedes de gobierno:

  1. Palacio Colonial o del Ejecutivo: construido tras el traslado de la ciudad e inaugurado en 1787 fue la sede el gobierno colonial y luego del gobierno de Guatemala. Estaba ubicado en donde ahora se encuentran el Parque Centenario y la Biblioteca Nacional en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala. Allí se firmó el Acta de Independencia en 1821, y fue destruido por los terremotos de 1917-18.
  2. Palacio Presidencial: construido por el presidente José María Reina Barrios en el patio del antiguo palacio colonial, e inaugurado para su cumpleaños el 24 de diciembre de 1896.  Fue la sede del gobierno del presidente Manuel Estrada Cabrera hasta que los atentados contra su vida lo hicieron refugiarse en la finca “La Palma” en 1908.  Estaba ubicado en donde ahora está el Archivo General de Centro América y el estacionamiento del Instituto de Previsión Militar en la Ciudad de Guatemala. Fue destruido por los terremotos de 1917-18.
  3. Palacio de Cartón: construido en donde estaba ubicado el Palacio Colonial por el gobierno de Carlos Herrera para conmemorar el Primer Centenario de la Independencia de Guatemala.  Fue destruido por un incendio pocos años después.
  4. Palacio Nacional: construido por el gobierno del general Jorge Ubico en donde antes se encontraba la Municipalidad, destruida en 1917-18.  El principal objetivo era ayudar a recuperar la economía nacional durante la Gran Depresión, dándole trabajo a numerosos albañiles que estuvieron ocupados aunque su sueldo era ínfimo.  Fue inaugurado para el cumpleaños del general Ubico el 10 de noviembre de 1943 y en él centralizó a todos los ministerios del Ejecutivo, aunque solamente lo usó siete meses, pues renunció el 1 de julio de 1944.

En el Palacio Nacional ocurrieron numerosos hechos históricos mientras fue la sede del Ejecutivo desde 1943 hasta 2001, cuando fue convertido en un museo llamado “Palacio Nacional de la Cultura”.  Entre algunos de los principales acontecimientos se pueden mencionar:

  1. 1 de julio de 1944: renuncia del general Jorge Ubico
  2. 20 de octubre de 1944: Revolución de Octubre derroca al general Federico Ponce Vaides.
  3. 18 de julio de 1949: asesinato del mayor Francisco Javier Arana.  Tras este hecho ocurrido en Amatitlán, las fuerzas leales a Arana se alzaron y ametrallaron el despacho presidencial, ubicado en el segundo nivel de la esquina suroeste del Palacio.
  4. 27 de junio de 1954: renuncia del presidente Jacobo Arbenz
  5. 30 de marzo de 1963: golpe de estado contra el general Miguel Ydígoras Fuentes
  6. 4 de febrero de 1976: terremoto destruye gran parte del territorio guatemalteco.  El Palacio Nacional sobrevive el sismo con daños menores.
  7. 5 de septiembre de 1980: atentado dinamitero perpetrado por la guerrilla urbana en contra del gobierno del general Fernando Romeo Lucas.  Aparte de las numerosas víctimas inocentes, los vitrales del Palacio fueron destruidos y el gobierno lo declaró Monumento Histórico y Artístico el 7 de noviembre.
  8. 23 de marzo de 1982: golpe de estado derroca al general Fernando Romeo Lucas
  9. 8 de agosto de 1983: golpe de estado derroca al general Efraín Ríos Mont.  Durante el gobierno de facto del general Oscar Humberto Mejía Víctores se inició la costumbre de pintarrajear las paredes del Palacio Nacional cuando ocurrían manifestaciones.  Estas protestas causaron daños considerables en el edificio.
  10. 14 de enero de 1986: toma posesión de Vinicio Cerezo, primer presidente democráticamente electo tras los gobiernos militares.
  11. 29 de diciembre de 1996: firma de los Acuerdos de Paz que terminaron con la Guerra Civil.

BIBLIOGRAFIA:


6 de noviembre de 1895: el gobierno del general José María Reina Barrios autoriza la construcción de un tren Decauville entre la Penitenciaría y el paseo 30 de junio

6noviembre1895
Edificio de la Exposición Centroamericana en construcción.  Al frente se observan los rieles del ferrocarril tipo Decauville que se autorizó el 6 de noviembre de 1895 para transporter materiales.  Fotografía de Alberto G. Valdeavellano tomada de “La Ilustración del Pacífico“.

Durante los primeros años del gobierno del general José María Reina Barrios la economía guatemalteca alcanzó su máximo apogeo gracias a pa producción del café. Gracias a esto el gobierno tuvo un superavit fiscal que utilizó para emprender obras faraónicas que embellecieran la Ciudad de Guatemala y mejoraran la estructura del Ferrocarril en el país.

A continuación se presenta el contrato que se ratificó el 6 de noviembre de 1895 para la construcción de un tren tipo Decauville entre el Puente de la Penitenciaría y el extremo sur del paseo “30 de Junio” (lo que en la Ciudad de Guatemla del siglo XXI, corresponde a ir desde  Centro Civico hasta el Monumetno a los Próceres, pasando por toda la Avenida de la Reforma). Este ferrocarril de carga iba a ser utilizado para la construcción del edificio principal de la Exposición Centroamericana, que se iba a celebrar en 1897 para promocionar el Ferrocarril del Norte que el gobierno de Reina Barrios estaba construyendo para impulsar la economía de Guatemala al servir como Canal Interoceánico.

Manuel Morales Tobar, secretario de Estado en el despacho de Fomento, con autorización del señor general presidente, por una parte, y Mauricio Frary Gross, ingeniero, por otra, han convenido en lo siguiente:

  1. Frary se compromete a construir un ferrocarril Decauville desde el Puente de la Penitenciaría hasta el extremo Sur del Boulevard 30 de Junio, o sea una longitud de 3,961 metros. Este ferrocarril tendrá un ancho de 0.60.
  2. A mitad de la línea o sea frente al sitio de la Exposición Centroamericana, se colocará un apartado para el cruzamiento de los trenes.
  3. En los términos de la línea, Frary construirá dos estaciones de 40 metros de largo y 8 de ancho, cubiertas con lámina y tendrán bancos corridos para comodidad de los pasajeros.
  4. La línea será lastrada con talpuja del Calvario, para cuyo efecto Frary colocará un ramal especial.
  5. Para la colocación de la línea Frary no hará ninguna excavación, sino que seguirá la configuración del terreno, pero sometiéndola siempre a una gradiente uniforme en el sentido del perfil longitudinal de la línea del Boulevard.
  6. Frary hará por su cuenta el transporte de todo el material de la línea, carros y locomotoras, desde la estación de Santo Domingo hasta el lugar en que se han de ocupar.
  7. En la construcción de este ferrocarril, Frary se sujetará a las siguientes prescripciones: Las curvas no serán menores de 35 metros de radio, los rieles serán unidos por eclisas y tornillos, colocará durmientes de madera de 1.20 de largo por 35 de ancho y 55 de mm de grueso, debajo de cada par de eclisas en los empalmes cuidará de que los alineamientos sean perfectamente rectos en las tangentes, y las curvas enteramente circulares y sin codos.
  8. Frary colocará un depósito de agua de un metro cúbico de capacidad en cada extremo de la línea, y el Gobierno facilitará el agua de Acatán con sus tillarías correspondientes para el servicio de dichos depósitos. (Nota de HoyHistoriaGT: el acueducto de Acatán era otro de los proyectos faraónicos en que se embarcó la administración Reina Barrios y consistía en la construcción de un Segundo acueducto para surtir de agua a la Ciudad de Guatemala, ya que el acueducto de Pinula ya no se daba abasto).
  9. El Gobierno pagará a Frary la suma de $9,350 (nueve mil trescientos cincuenta pesos) en moneda efectiva, por todos los servicios antes citados, y le proporcionará por cuenta del mismo Gobierno, cincuenta zapadores, mientras dure el trabajo de construcción, y pagará asimismo la planilla de cuatro enrieladores, un mecánico y un caporal, ascendiente á ochentinueve pesos semanales.
  10. Además dará el Gobierno a Frary, cuatro kilómetros de vía Decauville, dos locomotoras denominadas, una Algeria y la otra Celia, y diez carros cumbos, los que con calidad de préstamo proporcionará la Superintendencia del Ferrocarril al Norte, y los cuales serán devueltos por Frary al lugar de su procedencia, cuando estén terminados los trabajos de instalación del ferrocarril de que se trata. (Nota de HoyHistoriaGT: Algeria era el nombre de la esposa del presidente, Algerie Benton de Reina, y Celia el nombre de la madre).
  11. La línea estará abierta al serviejo público, con los trenes, el 24 de diciembre próximo.  (Nota de HoyHistoriaGT: el 24 de diciembre era la fecha de cumpleaños del presidente y acostumbraba celebrarlo inaugurando fastuosas obras).
  12. La suma de nueve mil trescientos cincuenta pesos la pagará el gobierno en esta forma: la mitad el 30 de noviembre próximo, y la otra mitad al recibirse el trabajo.
  13. El Gobierno concede a Frary, en igualdad circunstancias, el derecho de preferencia, para la explotación del ferrocarril de que se trata; debiendo en en tal caso, hacerse cada fin de mes un dividendo del producto líquido que en lo absoluto tenga la Empresa, para distribuirlo en la forma que se expresa en seguida: un setenticinco por ciento para las rentas nadonales, y un veinticinco por ciento para Frary, por su administración.
  14. Los materiales que havan de transportarse por cuenta del Gobierno, hacienda uso de la vía, objeto de esta contrata; tendrán en los valores ordinaries de los fletes una rebaja del ciencuenta por ciento, y las personas que por asuntos del servicio público hayan de hacer uso del ferrocarril en referencia, gozarán del pasaje libre; debiendo para el efecto, presenter la tarjeta que el Ministerio de foment haya tenido a bien expedir a su favor.

En fé de los cual y para constancia de ambas parte, se firman dos de un tenor en Guatemala, a seis de noviembre de mil ochocientos noventicinco.

(f) Manuel Morales T.
(f) M. Frary G.


BIBLIOGRAFIA:


5 de noviembre de 1929: violenta erupción del Volcán Santa María causa muerte y destrucción en Quetzaltenango

5noviembre1929.jpg
Roca de 71 metros de altura que estuvo en la cúspide del llamado “Volcán Santiaguito” poco antes de la erupción de 1929. Este volcán no es más que un nuevo cráter del Santa María, como lo explica el geólogo Godofredo Hunter, autor de la fotografía.

El 5 de noviembre de 1929, durante el gobierno del general Lázaro Chacón,  ocurrió una nueva erupción en el Volcán Santa María, en el departamento de Quetzaltenango, la cual guarda mucha similitud con la ocurrida en el Volcán de Fuego en 2018.  Esto queda claro cuando se leen los fragmentos del reporjate del periodista guatemalteco Carlos Wyld Ospina – quien recorrió el área afectada personalmente pocos días después del desastre – publicado en “El Imparcial” el 13 de noviembre de 1929, y que reproducimos a continuación:

“Delante del Palmar, entre una cañada entre cerros, corre el […] Nim-á. […] El gran Nimá encabrita sus ondas contra las peñas […] pero ni arrastra lavas ni ofrece nada sospechoso de complicidades con el volcán. No fué así, desde luego, en la noche terrible [del 5 de noviembre]: todos estos misteriosos seres naturales colaboraron entonces con las fuerzas tremendas.

[…] De pronto, […] la zona verde termina bruscamente sin transición. El muro de verdor está como cortado de un tajo ; en opuesta dirección, el desierto quemado, retorcido y todavía sangrante. La arena abre una extensión que parecería ilímite si allá en el fondo, invisible aún, el cráter no levantara su horizonte negro, nuboso, movible y rugidor. Pero esto debe ser muy lejos, muy lejos, porque de la erupción no se percibe más que el amontonamiento de las grandes masas gaseosas.

[…] Sólo hay dos colores privativos, con algo de inexorable : el blanco grisáceo de la sabana-arena y ceniza — y el negro de la carbonización. Pero, a la derecha, sobre la falda de un cerro poco elevado, vemos otra vez la columna verde, la vegetación viva, que sigue, con respecto al erial, una línea sinuosa en trechos, pero rudamente delimitada, como si el huracán volvánico hubiese encontrado un dique invisible que le marcó el hasta aquí.

[…] Cerca a la linde de la zona trágica, hay una vivienda en pie, cerrada, con su techo de cinc intacto :

— ¿Y esto? ¿Vive gente todavía allí?
— De ese rancho — nos responde uno de los palmareños — sacamos en la mañana siguiente a la noche del sábado, cinco cadáveres. Estaban tendidos en sus iapexcos, donde esas víctimas pasaron del sueño a la muerte, sin transición. Parecían dormir aún; pero eran cuerpos negros, como carbonizados.

Nos explicamos, como podemos, el macabro hecho. Esa gente murió probablemente asfixiada por el anhídrido sulfúrico y por efecto del hálito ígneo — aire caliente quién sabe a qué temperatura — que sopló sobre la región, iniciando el fenómeno plutónico, como lo confirman todos los sobrevivientes. Así se explica que el rancho quedase indemne mientras sus habitantes perecían en segundos de tiempo. Quizás contribuyera para ello el agua que cayó probablemente de los cielos, arrojada por el cráter[…] En esta humilde zona cafetalera es característico el hallazgo de cadáveres en actitud viviente. Quién murió en el instante de soltar las amarras de una bestia; quién a la puerta de su casa; quién, tranquilamente, en el lecho, mientras dormía, sin inquietud alguna. Muchos perecieron luchando contra el caos asesino de gases, agua, arena, ceniza y piedras igniscentes. […]

Nos hablan de ciertas “piedrecitas de fuego”, una sola de las cuales era capaz de fulminar a un ser viviente. Las piedras igniscentes cayeron: las vemos, todavía humeando, a nuestros pies; pero son proyectiles que pueden horadar un techo y hasta derribar una casa[…]

La planicie desciende sin brusquedad hacia el infierno del cráter lejano — caldera en ebullición. A la derecha del cráter, que parece hundido en un bajío, según se mira desde el sitio por donde avanzamos, se yergue […] el Santa María. La enorme masa de vapores nos impide precisar detalles. La marcha sobre la arena calcinada, a pie enjuto, resulta penosa: arde el suelo; se hunde el pie en la blandura traicionera; quema el aire; sofoca el azufre y asquea la pestilencia. […] Son cadáveres semienterrados o a flor de arena. Grupos de zopilotes se aposentan aquí y allá, y dardean a aletazos y quiebran a graznidos el ambiente de fragua y de osario. […] Más allá, un grupo de cuatro o cinco personas se inclina sobre los restos de una vivienda; es la atroz búsqueda de cadáveres. Por todas partes están — es forzoso que estén: caminamos por encima de ellos — soterrados a una cuarta, a una vara, a un metro, a dos metros de la superficie de arena — vamos entre ellos, y no es remoto que, al dar un paso, hollemos alguno, sólo visible por el extremo de un píe o la crispatura de un puño emergente, como en son de grotesca amenaza, o por el contorno, ya pelado, de una calavera.

[…] A la izquierda del desierto, haciendo amplios círculos, desenrrolla su cinta de agua consumida el Nim-á Segundo. Más lejos, contorneando las fincas “Las Animas” y “El Tambor”, corre el río de este último nombre, que forma confluencia, en un ángulo de los terrenos de la primera de aquellas fincas, con el río Concepción. Todos estos cursos se marcan por una hilera de fumarolas y de nubes de vapor acuoso que se deshilachan en el aire como motas de algodón flojo. Bajamos al cauce del Nim-á Segundo : es un riachuelo hirviente, burbujeante, con lecho hondísimo, sembrado de pedruscos volcánicos, por sobre los cuales saltamos, hasta atravesarlo.

[…] Cortamos los tallos carbonizados de los cafetos: último resto de las grandes plantaciones. Recogemos algunos granos de café que, por rara casualidad, quedaron adheridos al extremo de cualquier chirihisco retorcido. Tomamos pedruscos del suelo, negros y betunosos : todavía queman. Al pie de algunos árboles derribados — porque ya no queda uno solo en pie por aquellos parajes — la savia hierve todavía con un rumor sordo, y el boquete, que ocupó la base del tronco, muestra un círculo grasiento, como formado por el mismo betún que baña las piedras. Fuera de esta materia, vagamente parecida a las lavas volcánicas, no vemos rastro alguno de ellas.

[…] No hay lavas. Según nos enseñaron en la escuela, las lavas son rocas fundidas, o materia rocallosa llevada a la licuación por efectos de fantásticas temperaturas […] Nada semejante se ve por aquí. Aquí no hay más que arena, ceniza y cantos sueltos, indudablemente arrojados en lluvia de fuego por el volcán. Pero no hay lavas. […] El Santa María, jamás ha arrojado lavas. […]

Cerca ya del cráter, el escenario se ensombrece aún. Más que las ráfagas de aire candente y de vapores deletéreos, nos llega el horror en ráfagas. El caos plutónico parece que se tragara la luz : tan sombrío es. […]

La prensa de la capital le ha atribuido la erupción presente al llamado Volcancito, y a las últimas, Santiago. Ha habido quienes sostengan que, en efecto, existen dos volcanes independientes. Pero esto, para los conocedores concienzudos de la zona y para quienes la han observado en excursiones de estudio, es un error, nacido de apariencias formales. El volcancito, es simplemente un amontonamiento de rocas arrojadas por el cráter del Santa María, el cual ábrese, en la base del volcán. El volcancito ha ido formándose precisamente al borde del cráter: posición que indica, por sí sola, su origen.”

Como podrá darse cuenta el lector el llamado “Volcancito” o “Santiago” – y que actualmente se conoce como “Santiaguito” no es más que un nuevo cráter del Volcán Santa María, el cual se formó por las fuertes erupciones de 24 de octubre de 1902 y 1929.


BIBLIOGRAFIA:


 

4 de noviembre de 1822: por decreto del Emperador Agustín de Iturbide se divide al Reino de Guatemala en tres comandancias generales

4noviembre1822
Tumba y trono del emperador Agustín de Iturbide en la Catedral de la Ciudad de México.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 5 de enero de 1822, la Junta gubernativa de Guatemala declaró que la voluntad de la mayoría de los pueblos que la componían era la de anexarse al Primer Imperio Mexicano dirigido por Agustín de Iturbide.  Las únicas dos ciudades que se opusieron fueron San Salvador y Granada, quienes se alzaron en armas contra la decision, aunque eventualmente fueron sometidos por las fuerzas mexicanas de Vicente Filísola en 1823.

 

Poco después de la Anexión, el 21 de febrero de 1822 se disolvió la Junta provisional consultiva de Guatemala, que había sido creada el 15 de septiembre de 1821 para gobernar el antiguo Reino, ya que ahora era inncesaria.  Pero el imperio de Iturbide tuvo el problema de que el gobernante no estaba capacitado para tan alto cargo, y fue de efímera existencia derivado de las incosistencias en su política gubernamental y las grandes rivalidades entre los criollos conservadores y liberales.

Como un ejemplo de las constantes contradicciones de Iturbide, está la orden Imperial de dividir al antiguo Reino de Guatemala en tres comandancias generales, el cual fue emitido el 4 de noviembre de 1822.  Las comandancias que se iban a crear eran:

  1. Comandancia de Chiapas, con capital en Ciudad Real
  2. Comandancia de Sacatepéquez, con capital en la Nueva Guatemala
  3. Comandancia de Costa Rica, con capital en León, Nicaragua.

Sin embargo, esta división nunca llegó a materializarse, pues el emperador cambió de opinion poco después.


BIBLIOGRAFIA:


1 de noviembre de 1854: José Milla y Vidaurre publica un Cuadro de Costumbres sobre el Día de Difuntos

1noviembre1854
Tumba de doña Agapita de Sánchez, uno de los mausoleos más artísticos y en mejor estado de conservación del Cementerio General de la Ciudad de Guatemala.  Ella fue la madre de Delfino Sánchez, Ministro de Instrucción Púbica del general J. Rufino Barrios. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Para que el lector se dé una idea de cómo era la vida durante el gobierno conservador del general Rafael Carrera, recomendamos dos obras:  “Cuadros de Costumbres“, del conservador José Milla y Vidaurre, y “El Tiempo Viejo, recuerdos de mi juventud“, del liberal Ramón A. Salazar.  Ambos narran la misma época desde un punto de vista diferente, lo que ayuda a formarse una perspectiva un tanto imparcial de la misma.

Milla Y Vidaurre publicaba artículos en la prensa de la época describiendo las diversas costumbres, algunas de las cuales han llegado hasta nuestros días.  En esta línea, en noviembre de 1854, poco tiempo después de que al general Carrera lo habían nombrado presidente vitalicio, publicó su columna “Visita al Cementerio” que describe la tradición guatemalteca de visitar los camposantos el 1 de noviembre, y que reproducimos a continuación dado su valor histórico:

Antes de ayer por la tarde un numeroso concurso de todas las clases de la población, acudia, como de costumbre, á visitar el cementerio general. Los sepulcros habían sido reparados, blanqueados ó pintados de nuevo; reproducidas las inscripciones que ha borrado el tiempo y colocadas por todas partes guirnaldas de flores naturales. Después de las fiestas de los vivos, que se han multiplicado en los últimos días, debía venir también la tiesta de los muertos. La palabra está escrita, y no la borraremos, ciertamente.

(Nota de HoyHistoriaGT: el Cementerio General al que se refiere Milla y Vidaurre en este artículo no es el que actualmente está en la zona 3 de la Ciudad de Guatemala, sino el que se encontraba detrás de la Catedral Metropolitana, en donde ahora está el Mercado Central. Y el comentario sobre la multiplicación de las fiestas de los vivos se refiere al aumento de fiestas religiosas y oficiales que había habido desde que Carrera tomó el poder en 1851.)

Porque ¿qué otra cosa es sino “una fiesta” esa bulliciosa peregrinación que hacemos anualmente al lugar donde reposan las cenizas de nuestros padres, no para nutrir el ánimo con inspiraciones cristianas y filosóficas, sino para buscar una distracción, para procurarnos algunas emociones en el comercio con los vivos, que invaden en tropel el pacífico dominio de los muertos? Y sin embargo, si esa visita anual se hiciese con un espíritu de religiosa reflexión, no hay duda que en vez de ser un vano pasatiempo, sería una excursión provechosa para el ánimo. Son tantos los pensamientos graves que naturalmente inspira la visita de un cementerio que es necesaria toda la insolente ligereza de la informe civilización de nuestro siglo, para imponerles silencio. No somos aficionados a contrastes romancescos, y por eso omitimos el fijar la consideración, como pudiéramos hacerlo, en esa chocante ostentación de la vida y la salud, bienes tan frágiles y perecederos, ante la podredumbre y las cenizas. Recorremos indiferentemente los nombres de los que duermen allí el último sueño, como si nunca debiésemos acompañarlos, y nos entretenemos en leer los epitafios, como quien vé los títulos de las obras en una biblioteca. Si nuestra curiosidad nos hace quizá encontrar al paso el nombre de un deudo, de un amigo, de un favorecedor, el recuerdo que excita en nosotros dura mucho menos, de seguro, que esas coronas de amaranto y de ciprés con que se han ataviado los sepulcros.

(Nota de HoyHistoriaGT: una interesante observación a que ya en 1854, la visita a los cementerios se hacía solo por costumbre heredada de la época colonial y sin realmente pensar en la fragilidad de la vida ni reflexionar al respecto. Para entonces ya se había convertido en una simple excusa para salir a pasear con amigos y familiares).

Parece que nos olvidamos de que todos los hombres somos, según la feliz expresión de un escritor, “condenados a muerte con diversos plazos” y sin pensar en que dentro de breve acaso nuestro propio nombre estará inscrito en ese catálogo de los que fueron, visitamos el cementerio como si fuese un jardín público, y acudimos alegres á verla “fiesta de los muertos”.

¿No habrá en esa visita tal cual hoy la hacemos, algo de aquel epicurismo de los griegos y de los romanos, que procuraban siempre asociar á la idea de la muerte imágenes de voluptuosidad y de goces sensuales? En los banquetes de estos últimos, se dice que cuando los esclavos colocaban las luces en la mesa, pronunciaban estas palabras: Vivamus, perundum. “Vivamos, pues hemos de morir”. Hemos leído en alguna parte que en un antiguo monumento griego está representada una calavera junto á un trípode cubierto de manjares, y la inscripción siguiente: Come, bebe, corónate de flores porque pronto estarás asi. Pero esas fórmulas de felicidad terrestre repugnan a la austera severidad del cristianismo; y por eso es extraño que mientras la iglesia se lamenta y ora sobre el polvo de las generaciones que nos han precedido en el camino del sepulcro, vayamos a ostentar lujo y vanidades a la tranquila morada de la muerte.

(Nota de HoyHistoriaGT: Milla era originalmente un liberal empedernido, quien cambió de partido conforme fueron cambiando los acontecimientos en el país. En esta parte del artículo se advierte una velada crítica al rigor católico y un elogio al pensamiento de la Ilustración, que abogaban los liberales de su época).

Al mencionar hoy en nuestra crónica local la visita al cementerio, no hemos podido prescindir de hacer estas observaciones, pues cualquiera que reflexione algún tanto, al ver esa multitud que acude, por costumbre, a reir junto a los sepulcros, adornados como para fiesta, no dejará de meditar en todo lo que hay de chocante en ese paseo al sitio melancólico donde reposan hacinados los mortales despojos de la senectud, la virilidad, la adolescencia y la infancia, confundidos allí por aquel poder terrible y misterioso, a cuyo golpe nadie puede sustraerse, y que frecuentemente elige para sorprendernos los instantes de la vida en qno creemos no deber temerlo.

Imminet et tácito clam venit illa pede.-

(Nota de HoyHistoriaGT: en la época de Milla y Vidaurre, quien firmaba sus artículos y obras como Salomé Jil, era costumbre demostrar que los escritores presumieran de su nivel académico escribiendo frases en latín. En este caso en particular, la frase con que Milla y Vidaurre terminó su artículo de 1854 significa: “Ya es inminente, aunque venga sigilosamente“).


BIBLIOGRAFIA:


 

 

31 de octubre de 1996: muere el ex-presidente Julio César Méndez Montenegro

31octubre1996
Teatro Nacional, cuya construcción se inició durante el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El licenciado Julio César Méndez Montenegro fue el único presidente civil que gobernó Guatemala entre 1951 y 1985, aunque su gobierno no fue muy diferente del resto.

Méndez Montenegro estudió en el entonces prestigioso Instituto Nacional Central para Varones y luego obtuvo el título de abogado y notario en la Universidad de San Carlos de Guatemala.

El 22 de junio de 1944, Méndez Montenegro fue uno de los 311 ciudadanos que firmaron un memorial solicitando al presidente general Jorge Ubico Castañeda la reinstauración de las garantías constitucionales en Guatemala, el cual fue un factor importante en los movimientos populares que concluyeron con la renuncia de Ubico Castañeda el 1 de julio de 1944.

Tras el derrocamiento del coronel Jacobo Arbenz Guzmán el 27 de junio de 1954 y el asesinato del líder liberacionista Carlos Castillo Armas el 26 de julio de 1957, su hermano Mario Méndez Montenegro, ex alcalde de la Ciudad de Guatemala entre 1944 y 1948, fundó el Partido Revolucionario (PR) y era uno de los principales candidatos a ser el presidente del “Tercer Gobierno de la Revolución“, cuando el coronel Enrique Peralta Azurdia convocó a elecciones generales luego del golpe de estado contra el presidente general Miguel Ydígoras Fuentes en 1963. Sin embargo, el Partido Revolucionario se distanció de los izquierdistas radicales y de ​los cambios de fondo propuestos por la Revolución de Octubre y optó por una posición de derecha moderada para poder participar en los comicios.

Desafortundamente, Mario Méndez murió en circunstancias sospechosas en octubre de 1965 y Julio César Méndez se presentó en su lugar como candidato del Partido Revolucionario. El aparecimiento de los escuadrones de la muerte y la persecución que inició el gobierno de facto de Enrique Peralta Azurdia en contra de los líderes de izquierda por el surgimiento del grupo guerrillero “13 de Noviembre” y las “Fuerzas Armadas Rebeldes“, no impidió que Méndez Montenegro fuera electo presidente, y que el célebre periodista guatemalteco Clemente Marroquín Rojas fuera electo vicepresidente. El historiador izquierdista y ex presidente de Guatemala Francisco Villagrán Kramer relató que Méndez Montenegro y Marroquín Rojas antes de asumir el puesto tuvieron un conflicto, pues Marroquín Rojas se negaba a firmar el conocido como “Pacto Secreto con el Ejército“, que habría sido la condición que ponía el alto mando militar para entregar la presidencia a Méndez Montenegro.

Ya en el poder, su esposa, Sara de la Hoz,tuvo como secretaria de prensa a la periodista Irma Flaquer Azurdia, reconocida figura del periodismo de izquierda, y que fuera secuestrada pocos años después.

Durante su gobierno se estableciaron definitivamente las especificaciones de la bandera nacional y se estableció la fecha del 30 de junio como feriado oficial para celebrar el “Día del Ejército“, aunque en realidad lo que se conmemora es la victoria de la Revolución Liberal de 1871 cuyos líderes, los generales Miguel García Granados y J. Rufino Barrios, se atribuyeron la creación del Ejército de Guatemala. Con esto se evidenció que el gobierno de Méndez Montenegro fue controlado por los militares,​ al punto que el periódico satírico “No nos tientes” de la huelga de Dolores de los estudiantes de la Universidad de San Carlos dijo de él: “Perdimos a un licenciado, ¡pero ganamos a un coronel!” Asimismo, hubo persistentes rumores de que el licenciado Méndez Montenegro era únicamente un presidente títere, y que el alto mando del ejército lo mantenía alcoholizado en los dispensarios de licor que se encontraban en las cercanías del Palacio Nacional en el llamado “Callejón del Conejo“.

En marzo de 1968 concluyeron las negociaciones entre el gobierno de Méndez Montenegro con personeros de la International Railways of Central America (IRCA), subsidiaria de la United Fruit Company, para lograr concluir con la huelga de cuatro mil trabajadores que acumuló setenta y dos días. La huelga estuvo organizada por el entonces poderoso sindicato ferrocarrilero y al resolverla ambas partes llegaron a varios acuerdos, entre los cuales estaba incluido que fondos del gobierno cubrirían los 1.6 millones de quetzales para pagar los sueldos de los trabajadores quienes depusieron el movimiento. La concesión del ferrocarril para la International Railways of Central America (IRCA), se inició en 1904 durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, pero para 1968 la empresa había tenido pérdidas sustanciales luego de la construcción de la carretera al Atlántico durante los gobiernos de Jacobo Arbenz Guzmán y Carlos Castillo Armas, utilizó excusas (como el pago de los salarios atrasados de la huelga de 1968) para crear artificialmente un estado de insolvencia y de esta forma lograr que sus ya decrépitos activos pasaran a propiedad del Estado de Guatemala, hecho que se ejecutó al margen del procedimiento administrativo público, lo que permitió a la IRCA evitar la responsabilidad por el pasivo dejado.  Así fue como se creó la empresa gubernamental Ferrocarriles de Guatemala (FEGUA).

En cuanto al Conflicto Armado Interno que se dió en Guatemala, inicialmente las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) arengaron a la población para que votara por Méndez Montenegro, pero el Ejército de Guatemala no le permitieron ningún margen de acción, y las FAR recrudecieron sus actos de violencia. De hecho, durante su gobierno la violencia política se incrementó. (Dos años después de la toma de posesión, el Clemente Marroquín Rojas hizo público que el presidente había pactado previamente con el ejército, quien lo conminó a que le dejara mano libre para aplicar su estrategia contrainsurgente a cambio de dejarlo gobernar). Ante esta situación, la población rural que originalmente creía que los guerrilleros iban a regresar a la capital para tomar el poder junto con Méndez Montenegro, se dió cuenta que debían esperar y que iba a haber una guerra prolongada, por lo que se desencantaron del movimiento guerrillero, sintiéndose engañados.

Para 1968 se habían producido más de dos mil asesinatos en el país producto del enfrentamiento entre la guerrilla izquierdista y los comandos de extrema derecha. Y hubo varios hechos de alto impacto. Por ejemplo, un hecho que conmovió a la sociedad guatemalteca fue el secuestro, tortura y asesinato de la ex-miss Guatemala de 1958, Rogelia Cruz Martínez, quien se había unido a la guerrilla después de las jornadas estudiantiles de 1962 en contra del gobierno de Miguel Ydígoras Fuentes. Fue raptada en diciembre de 1967 por las fuerzas de derecha, y encontrada muerta el 11 de enero de 1968 cerca de un puente en las proximidades de Escuintla, con terribles señales de tortura. Los guerrilleros, por su parte, vengaron su muerte atacando a un grupo de personal militar de los EE.UU. Y la situación no quedó allí. En agosto de 1968, la Fuerzas Armadas Rebeldes asesinaron al embajador de Estados Unidos en Guatemala John Gordon Mein, quien había dado el pésame a las familias de los militares estadounidenses asesinados por la guerrilla; y como represalia, el Ejército de Guatemala asesinó a varios dirigentes de las FAR.

Otro hecho siginificativo fue que el 27 de febrero de 1970 fue secuestrado Alberto Fuentes Mohr, ex-ministro de Hacienda y Crédito Público, quien había asumido la cancillería tras la repentina muerte de Emilio Arenales Catalán, y el 6 de marzo secuestraron a Sean Holly, agregado laboral de la embajada estadounidense. Ambos fueron secuestrados por las FAR, y fueron liberadas luego de que el Gobierno accediera a las exigencias planteadas por los guerrilleros, consistentes en la liberación de militantes de la organización. Posteriormente, el 31 de marzo de 1970, en la avenida de las Américas de la ciudad de Guatemala fue secuestrado por miembros de las FAR el embajador alemán Karl von Spreti; cuando las exigencias de los guerrilleros no se cumplieron, el 5 de abril por la noche la policía descubrió el cadáver del embajador en las cercanías de San Pedro Ayampuc. (Durante el gobierno de Méndez Montenegro ocurrió la muerte del comandante guerrilero Turcios Lima y hubo una fuerte ofensiva contrainsurgente, que provocó la casi derrota total de los grupos guerrilleros, quien dieron estos golpes para tratar de mostrar que aún tenían presencia).

Tras pasar a la vida privada luego de entregar el poder a su antiguo ministro de la defensa, general Carlos Arana Osorio, Méndez Montenegro falleció el 31 de octubre de 1996 en la Ciudad de Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


30 de octubre de 1958: Mario Méndez Montenegro expulsa a izquierdistas radicales del Partido Revolucionario

30octubre1958
El Palacio de Correos en la época en que se formó el Partido Revolucionario.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la contrarrevolución del Movimiento de Liberación Nacional que dirigió la CIA a través de la Operación PBSUCCESS, Guatemala vivió una relativa tranquilidad con el gobierno liberacionista del coronel Carlos Castilla Armas, hasta que éste fue asesinado el 26 de julio de 1957. A éste le siguieron una serie de triunviratos y gobiernos militares hasta que finalmente fue electo el general Miguel Ydígoras Fuentes en marzo de 1958, quien se postuló con la promesa de una política anticomunista y un retorno al estilo del gobierno del general Jorge Ubico (de quien había sido Jefe Político).

Si bien el gobierno liberacionista fue efímero, sus efectos fueron trascendentales para la vida y la economía del país, supresimiento o paralizando muchas de las medidas revolucionarias. En especial en el aspecto económico, se modificaron las leyes y la constitución para favorecer nuevamente a los grupos criollos locales y a la inversión extranjera en el país, especialmente los de los Estados Unidos.

Para dar una impresión de apertura democrática, el gobierno de Ydígoras permitió la formación del Partido Revolucionario, dirigido por Manuel Méndez Montenegro, quien fuera alcalde de la Ciudad de Guatemala de 1944 a 1948. El nuevo partido estaba compuesto en su mayoría por miembros de los sectores que habían actuado activamente durante la Década revolucionaria 1944-1954. Méndez Montenegro, uno de los más destacados directivos universitarios de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Carlos, había tenido una destacada participación durante las jornadas de junio de 1944 contra el gobierno del general Ubico, e incluso fue uno de los firmantes de la carta de los 311 que le hicieron llegar al presidente poco antes de su renuncia.

Por supuesto, en la primera oportunidad electoral en que se presentó en este agitado período político, entre agosto de 1957 y febrero de 1958, el Partido Revolucionario no pudo inscribirse legalmente y de postular candidato a la Presidencia de la República. Ante esto, Méndez Montenegro expulsó a los izquierdistas más radicales de su partido el 30 de octubre de 1958, entre ellos a los abogados Alfonso Bauer Paiz, Julio Gómez Padilla y Francisco Villagrán Kramer, quien luego sería el vice-presidente del gobierno del general Fernando Romeo Lucas García. Claro que esto también obedeció a que Méndez Montenegro no no deseaba en el seno de su organización a personas que le discutieran su hegemonía en el partido.

Con el correr de los años, Méndez Montenegro y el PR terminaron apartados de los gobiernos revolucionarios de Juan José Arévalo y de Jacobo Arbenz, adoptando una actitud anticomunista (tal y como este término se entiende en Guatemala), aunque no tan radical como los grupos de la extrema derecha. Eso sí, coincidía con ellos pretendiendo que la Revolución se mediatizara alejándose de sus postulados sociales, para quedar sólo en cambios inócuos o de forma, como había ocurrido a lo largo de Latinoamérica en el transcurso del siglo XX en otros movimientos políticos similares.

Finalmente, luego del golpe de estado que derrocó al general Ydígoras Fuentes en 1963, el Partido Revolucionario pudo participar en las elecciones presidenciales de 1965, postulando a Mario Méndez Montenegro como candidato presidencial, pero el sueño presidencial quedó truncado para el fundador de la organización cuando murió de un balazo en octubre de 1965. Su muerte, al igual que la de muchas figuras políticas de su época, quedó sumida en el misterio pues no se ha esclarecido si fue asesinado o si se suicidó. En su lugar fue su hermano, el licenciado Julio César Méndez Montenegro quien se presentó a las elecciones y resultó electo para el período 1966-1970.

El gobierno de Julio César Méndez Montenegro fue una muestra de cómo el Partido Revolucionario se había alejado completamente de los lineamientos de los gobiernos de Arévalo y de Arbenz y es recordado como otro más de los gobiernos militares que gobernaron el país de 1954 a 1985, dada la enorme influencia que tuvo el ejército sobre el gobernante a quien se recuerda más por su alcoholism que por sus obras.


BIBLIOGRAFIA:


29 de octubre de 1824: la Asamblea Constituyente prohibe la publicación de pastorales y edictos eclesiásticos sin la aprobación del gobierno civil

29octubre1824
El desaparecido Calvario de la Nueva Guatemala de La Asunción.  Era una de las numerosas parroquias que había en la ciudad dada la influencia de la Iglesia Católica.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Al igual que como estaba ocurriendo en España con el régimen de Fernando VII y en el resto de las naciones americanas, los criollos liberales centroamericanos estaban tratando por todos los medios de restringir los privilegios del clero, que hasta ese momento era el ente más poderoso de la sociedad.  Tras la separación de Centroamérica del efímero Primer Imperio Mexicano, la fuerza de los liberales se hizo sentir en la Asamblea Constituyente que convocó Vicente Filísola antes de regresar a México en 1823.

La Asamblea llamó a la región Provincias Unidas del Centro de América en lo que se promulgaba la constitución con el nombre definitivo, y emitió varios decretos intentando limitar el poder del clero, entre ellos el siguiente:

DECRETO DEL CONGRESO CONSTITUYENTE DE 29 DE OCTUBRE DE 1824

Prohibiendo la publicación de pastorales o edictos, sin el pase del gobierno civil

  1. No podrán expedirse ni circularse las pastorales, edictos y cualesquiera otras circulares del gobierno eclesiástico, sin que hayan obtenido el pase del jefe del estado; que deberá darlo ó negarlo en los mismos casos en que por las leyes vigentes debia darse dicho pase, ó mandarse retener, las bulas pontificias.
  2. Para dar ó negar el pase procederá el jefe con consulta del consejo representativo; y mientras éste no se halle instalado, con la del congreso.

Los criollos aristócratas y los religiosos fueron pacientes con estas medidas, hasta que llegó el momento en que sus intereses económicos fueron afectados cuando se restringió la edad para ingresar a los conventos y monasterios. En ese momento, se alzaron contra el gobierno de Juan Barrundia, sustituyéndolo por Mariano de Aycinena, el líder de esa familia aristocrática, y aliándose con el presidente Manuel José Arce, quien había sido liberal hasta entonces.

Estas pugnas por los aspectos religiosos y la injerencia de la Iglesia en los asuntos de estado se prolongó durante todo el siglo XIX y parte del XX, al punto que los religiosos regulares fueron expulsados del país en 1829, y luego nuevamente en 1871 y 1872. Igual suerte corrieron los arzobispos (líderes del clero secular) quienes fueron expulsados junto con las órdenes regulares en las fechas indicadas, y también en 1887 y 1922.

La Iglesia recuperó parte de su antigua prosperidad y privilegios en Guatemala hasta que el arzobispo Mariano Rossell y Arellano se alió con los Estados Unidos para derrocar al gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán en 1954.  Pero poco después, ocurrió un cisma entre los religiosos y las élites económicas cuando el Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín de 1968 promulgaron la “Teología de la Liberación” que considera que el Evangelio exige la opción preferencial por los pobres y recurre a las ciencias humanas y sociales lograrlo. Esta nueva orientación social de la Iglesia no fue bien vista por sus antiguos aliados, que abrazaron los cultos protestantes o los movimientos más radicales de la Iglesia Católica, específicamente el Opus Dei.


BIBLIOGRAFIA: