10 de febrero de 1823: tras ser derrotada por las fuerzas del Imperio de Agustín de Iturbide, San Salvador se rinde y así se completa la efímera anexión de Centro América a México

El Palacio de San Salvador a finales de la década de 1890.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El general Vicente Filísola fue enviado a Centro América para reducir a El Salvador, que era una de las provincias rebeldes que no aceptaba la anexión al Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide.  Filísola quedó al mando en lugar del ex capitán general Gabino Gaínza, quien había traicionado al Imperio Español y pactado la Independencia de Centro América con los criollos locales en 1821.

El 2 de diciembre de 1822 El Salvador se declaró como un Estado más de los Estados Unidos de Norte América, a fin de hacer más evidente aún su separación de México. Pero el Emperador Iturbide no iba a permitir esa secesión y envió a Filísola a reducir a los salvadoreños.

Filísola llegó a El Salvador y el 7 de febrero de 1823 tomó la plaza de San Salvador a sangre y fuego al mando de dos mil soldados imperiales.  Así, ya derrotados, el 10 de febrero los salvadoreños juraron fidelidad al Imperio Mexicano y las últimas tropas rebeldes se rindieron el 21 de febrero. Pero la situación del Imperio en las provincias de Nicaragua y Costa Rica empezó a flaquear, y en el mismo México el emperador fue derrocado.

El 1 de julio de 1823 el Congreso Centroamericano declaró la Independencia absoluta del Imperio Mexicano, aunque Chiapas quedó anexada a México en esa fecha y las provincias centraomericanas inciaron una gradual Guerra interna que se prolongó hasta 1852.  Filísola regresó a México con la mayoría de sus hombres, pero entre los que se quedaron en Guatemala estuvo el general Agustín Guzmán, quien se quedó viviendo en Quetzaltenango y luego sería uno de los heroes del Estado de Los Altos.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

30 de abril de 1876: J. Rufino Barrios derroca al presidente Andrés Valle y al general González en El Salvador, y coloca al doctor Rafael Zaldívar en su lugar

 

Penitenciaría Central de la Ciudad de Guatemala.  Fue construida por el gobierno de J. Rufino Barrios y en ella murieron muchos de sus opositores.  Quienes lograban huir, se refugiaban en El Salvador y Honduras desde donde dirigían intentos de invasion.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Durante el siglo XIX Guatemala no era el débil estado que es ahora.  Por el contrario, sus gobernantes tenían mano de hierro y una voluntad inquebrantable que solamente la muerte pudo detener.  Tanto el conservador Rafael Carrera como el liberal J. Rufino Barrios gobernaron hasta el final de sus días e impusieron su voluntad ante quien fuera.

Ambos presidentes tuvieron en común que pusieron y quitaron presidentes en Honduras y en El Salvador para tener aliados afines a sus estilos de gobierno y evitar invasiones de exiliados guatemaltecos contrarios al gobierno.   Y ambos se ponían al frente de sus tropas y no rehuían el combate cuerpo a cuerpo.

Ya cuando había colocado en la presidencia de Honduras al doctor Marco Aurelio Soto, quien había fungido como Ministro de Relaciones Exteriores y de Instrucción Pública en Guatemala, Barrios se enfocó en El Salvador, en donde su principal rival era el general González, quien como habían hecho sus antecesores, daba asilo a los emigrados guatemaltecos.

El Salvador había tenido elecciones y en ellas resultó nombrado don Andrés Valle como presidente de la República, aunque el general González mantuvo el poder tras el trono.  Eso no le gusto a Barrios e invadió El Salvador hasta derrotarlo y obligar a los vencidos a pactar la paz y a nombrar a un sucesor.   En esas negociaciones estaban cuando se presentó el doctor Rafael Zaldívar con el apoyo de varios vecinos solicitando que él fuera designado como president salvadoreño.   A Barrios le simpatizó el personaje y estuvo de acuerdo.

De esa forma, Zaldívar llegó a la presidencia salvadoreña el 30 de abril de 1876 en las convención de Santa Ana.  Pero hubo una ironía sobre todo esto:  la conferencia inicial de paz se celebró en Chalchuapa, donde el general Barrios caería muerto el 2 de abril de 1885, en una batalla contra las fuerzas del presidente Zaldívar, quien no tardaría mucho más en el poder, pues a pesar de haber sido reelecto tres veces antes de 1876, fue derrocado el 14 de mayo de ese año.

BIBLIOGRAFIA: