21 de febrero de 1822: se disuelve la Junta Provisional Consultiva

Tras la Anexión al Primer Imperio Mexicano el 5 de enero de 1822, se disuelve la Junta Provisional
Consultiva establecida por el acta del 15 de septiembre de 1821.

21febrero1822
Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala a principios del siglo XX. aquí se firmó el acta de Independencia y la Anexión a México. En el recuadro: el brigadier Gabino Gaínza. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras haber aceptado la Anexión a México el 5 de enero de 1822, se disolvió la Junta Consultiva establecida en el acta del 15 de septiembre de 1821,1 de acuerdo al artículo 8.° de la misma:

8.° — Que el señor Jefe Político, brigadier don Gavino Gainza, continúe con el gobierno superior político y militar que este tenga el carácter que parece propio de las circunstancias, se forme una junta provisional consultiva, compuesta de los señores individuos de esta diputación provincial y de los señores don Miguel Lárreynaga, ministro de esta audiencia; don José del Valle, auditor de Guerra; marqués de Aycinena; doctor don José Valdez, tesorero de esta santa iglesia; doctor don Ángel Maria Candina; y licenciado don Antonio Robles, alcalde tercero constitucional: el primero por la provincia de León, el segundo por la de Comayagua, el tercero por Quezaltenango, el cuarto por Solóla y Chimaltenango, el quinto por Sonsonate, y el sexto por Ciudad Real de Chiapa.2

En la junta consultiva estaba, en primer lugar, el brigadier Gavino Gaínza, que había traicionado a España al pactar con los criollos aristócratas la independencia de la región; seguido por el Marqués de Aycinena, quien era el líder de dichos criollos aristócratas.  También estaba José Cecilio del Valle, quien publicaba “El Amigo de la Patria”, periódico de los aristócratas y quien redactara el Acta de Indepndencia, y el tesorero de la arquidiócesis.  En otras palabras, los principales miembros de la Junta eran todos antiguos funcionarios o influyentes personajes del gobierno colonial. Ahora bien, el problema con esto, es que el resto de criollos del antiguo Reino de Guatemala no veía con buenos ojos a los criollos aristócratas de la capital, ya que sabían que éstos tenían los mejores puestos en las administraciones civiles y religiosas – que eran entonces un gran privilegio en términos económicos -, y además consideraban que los aristócratas no les daban un trato justo con respecto al comercio del producto de sus haciendas.3

Tras la caída del Primer Imperio Mexicano en marzo de 1823, las provincia quedaron en la ruina debido a la nefastas medidas económicas del emperador Agustín de Iturbide.  Sabiendo los problemas que se avecinaban, el general Vicente Filísola – quien había quedado como gobernador de Centroamérica en lugar de Gaínza – convocó lo más pronto que pudo a una Asamblea Constituyente, a la que le entregó el poder el 1 de julio de 1823, y luego se regresó a México con sus tropas.4

La Asamblea Constituyente declaró la independencia absoluta de la región el mismo 1 de julio y nombró a la región provisionalmente Provincias Unidas del Centro de América en un acta en la que el artículo 1.° específicamente dice que la región no es propiedad de ninguna familia en particular, en alusión directa a los criollos aristócratas guatemaltecos:

Que las provincias de que se componía el Reino de Guatemala, son libres e independientes de la antigua España, de México y de cualquiera otra potencia, así del antiguo como del nuevo mundo; y que no son, ni deben ser el patrimonio de persona ni familia alguna.”5

Dado que la Junta Consultiva el 21 de febrero de 1822 había aprobado la anexión a México, los criollos rurales se aglutinaron en la causa liberal y acusaron a los aristócratas de haberla promovido y les recriminaron el desastroso estado en que quedó la región luego de la caída de Iturbide.  Por eso, muchos de los decretos emitidos por las Asambleas de Centroamérica y del Estado de Guatemala iban dirigidos a restar los privilegios a los aristócratas y a los eclesiásticos,6 hasta que llegó el momento en que los aristócratas no soportaron más y dieron el golpe de estado contra Juan Barrundia en septiembre de 1826,7 iniciando la Guerra Civil Centroamericana que, en el caso de Guatemala, se extendión hasta 1851 y retrasó el desarrollo del país considerablemente.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. p. 5.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 11-14.
  3. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaRXVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: http://orcid.org/0000-0002-5998-9541 
  4. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides; capítulos de la historia de la América Central. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 178-180.
  5. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869, p. 26.
  6. Bertrand, Michel (s.f.) El consulado colonial de Guatemala: fuentes para su historia. pp. 33-51.
  7. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.


28 de enero de 1850: reeligen a Vasconcelos en El Salvador

A pesar de una prohibición constitucional, Vasconcelos logra reelegirse como presidente de El Salvador con el objetivo principal de derrocar al gobierno conservador de Guatemala.

28enero1850
El antiguo Palacio Nacional en San Salvador, que fuera destruido por un incendio en 1889. En el recuadro: el presidente salvadoreño Doroteo Vasconcelos, quien gobernó en ese palacio hasta 1851. Imágenes tomadas de “Historia de El Salvador” y Wikimedia Commons.

El presidente salvadoreño Doroteo Vasconcelos, como todos los liberales criollos de su época, detestaba profundamente a los criollos aristócratas guatemalecos, ya que consideraba que éstos habían estado abusando de su posición ante la Corte Española para aprovecharse económicamente de los criollos liberales hacendados de las provincias.  Por esta razón, cuando llegó a la presidencia de El Salvador, apoyó constantemente las bandas de forajidos y de exiliados que intentaban crear zozobra en la República de Guatemala, entonces presidida por el capitán general Rafael Carrera.1

Durante la primera presidencia de Vasconcelos, la capital salvadoreña se convirtió en el centro de las conspiraciones contra el régimen guatemalteco que organizaban los emigrados liberales.  Así, el presidente salvadoreño apoyó al antiguo estado de Los Altos para que se separara nuevamente de Guatemala, y proporcionó suministros a “los lucíos” que mantenían en zozobra al gobierno guatemalteco y al general José Dolores Nufio que incursionaba en Chiquimula, logrando finalmente que renunciara el presidente Carrera en agosto de 1848 tras someter fuerzas alzadas de Los Altos en Patzún.2

Carrera se fue al exilio a México y los criollos liberales guatemaltecos recuperaran el poder, pero no pudieron resolver la caótica situación que ellos mismos habían ayudado a provocar, y el país cayó en un caos total.  Fue tal el desorden, que los generales hermanos Vicente y Serapio Cruz llegaron a entrar con sus fuerzas rebeldes a la ciudad de Guatemala y firmar un convenio con el presidente Mariano Paredes para quedarse con el poder.3   Viendo que la situación se le iba de las manos, Paredes permitió el retorno de Carrera a quien le dio la Comandancia General de Armas, provocando así el exilio masivo de criollos liberales hacia El Salvador, en busca de la ayuda de Vasconcelos.4

Los liberales convencieron a Vasconcelos de que había que tomar a Guatemala a sangre y fuego y salir de Carrera y de los conservadores para lograr la unión centroamericana. Por esta razón el presidente salvadoreño dispuso reelegirse, para lo cual tuvo que alterar el orden constitucional de su país e incluso renunciar temporalmente al poder, dejando la presidencia en el senador Ramón Rodríguez en lo que se resolvía lo de su reelección.4  Tras la campaña electoral contra el conservador José María San Martín, Vasconcelos fue reelecto el 28 de enero de 1850, junto con Félix Quiroz como vicepresidente, tomando posesión el 4 de febrero.5

En su discurso de toma de posesión para su segundo período, Vasconcelos dejó claro que su intención era atacar a Guatemala: “Os hablo, con mi corazón y con la mayor franqueza.  Ni antes, ni ahora me he considerado ni me considero capaz de ocupar el primer puesto del estado… La ley encarga al Ejecutivo mantenerse las mejores relaciones con los estados hermanos y yo no he descuidado medio alguno que pudiera contribuir a mantenerlas y estrecharlas, alejando toda ocasión de que fueran perturbadas… Hay un punto, un punto capital e interesantísimo de que yo no dejaré de ocuparme ni de exictar vuestro patriotismo ardoroso, para que os ocupéis también de preferencia: me contraigo a la reorganización nacional… Nos vemos en la ocasión más oportuna, para sentar sus bases, contando con la decidida cooperación de los gobiernos de los estados de Nicaragua y Honduras…”5

Con su único objetivo muy claro, el presidente reelecto pasó todo el año de 1850 preparando la invasión, logrando reunir a cuatro mil efectivos entre salvadoreños, hondureños y exiliados guatemaltecos y colocándose al frente del ejército.6 Un año exacto después de haber sido reelecto, Vasconcelos envió una extensa carta al gobierno de Mariano Paredes, en la que, olvidando convenientemente que su propio gobierno había promovido la anarquía en Guatemala, decía que el gran desorden que había en este país en 1848 había obligado al gobierno salvadoreño a tomar medidas para prevenir que la revolución se extendiera a su territorio y para proteger el interés general de Centroamérica. Según Vasconcelos, parecía que la victoria liberal de 1848 debería haber asegurado la paz y el orden, pero que el retorno de Carrera había creado un problema de seguridad para Honduras y El Salvador, y había hecho más difícil que se lograra la unión centroamericana.  Además, acusaba a los guatemaltecos de haber instigado desórdenes en los estados vecinos mencionado dos ocasiones en que, según él, tropas guatemaltecas habían incursionado en el territorio de El Salvador y de Honduras.  Por su parte Carrera, seguía diciendo Vasconcelos en su nota, había amenazado con exterminar a El Salvador hasta el último poblado, y había enviado a sus agentes para causar problemas; por lo tanto, el poder de Carrera en Guatemala amenazaba a los otros estados y el único camino que le quedaba a El Salvador era de las armas.  Al final de la carta, Vasconcelos dió un ultimátum al gobernante guatemalteco, diciendo que para evitar el derramamiento de sangre todo el gobierno tenía que renunciar, que Carrera fuera expulsado del territorio centroamericano, que se debía permitir a las tropas invasoras tomar el control del país por el tiempo que fuera necesario, y que se convocara a una Asamblea Constiuyente para que se garantizaran nuevas elecciones.7

Por supuesto, el gobierno guatemalteco contestó negativamente al ultimátum de Vasconcelos, pero cuando la respuesta le llegó a éste el 3 de febrero de 1851, ya su ejército había sido aplastado por Carrera en la Batalla de La Arada un día antes, lo que dió un dramático giro a los acontecimientos, ya que fueron las fuerzas de Carrera las que invadieron El Salvador exigiendo que renunciara Vasconcelos a quien finalmente depuso su propio congreso el 22 de febrero.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926] El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 160.
  2. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. p. 112-115.
  3. Hernández de León., El libro de las Efemérides, p. 161
  4. Hernández de León, Federico (10 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 10 de febrero de 1849, Pax”. Guatemala: Nuestro Diario.
  5. Ibid., p. 162.
  6. Ibid., p. 163.
  7. Woodward, Ralph Lee, Jr.  (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871  (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. pp. 239-240.
  8. Ibid., p. 240-241.

24 de enero de 1934: Guatemala, Honduras y Nicaragua denuncian Acuerdo de Paz y Amistad

24enero1934
Trabajos de construcción al final de la Avenida de La Reforma y Calle Real de Pamplona para el monumento a Los Próceres en 1934. En el recuadro: el presidente de facto de El Salvador, Maximiliano Hernández Martínez, por quien los gobiernos centroamerianos denunciaron el Pacto de Amistad de 1923 que prohibía reconocer gobiernos de facto. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 7 de febrero de 1923, los gobiernos de las repúblicas centroamericanas firmaron el Acuerdo General de Paz y Amistad de Washington, en los que se comprometían a no reconocer a ningun gobierno de facto en la región.1  Con base en este Acuerdo, cuando ocurrió el golpe de estado en contra del gobierno del licenciado Baudilio Palma en Guatemala el 17 de diciembre de 1930,2 la embajada de los Estados Unidos en el país se negó enfáticamente a aceptar al nuevo gobierno y movió sus piezas para que a la mayor brevedad posible fue electo el general Jorge Ubico.3

La situación cambió drásticamente en 1932, luego del golpe de estado en El Salvador que llevó al general Maximiliano Hernández Martínez al poder y la masacre que éste perpetró en contra de miles de campesinos que habían participado en un alzamiento campesino en contra de las deplorables condiciones de trabajo a que eran sometidos por los hacendados cafetaleros locales y la severa crisis económica que asolaba al país tras el inicio de la Gran Depresión en 1929.  El gobierno de facto de Hernández Martínez, los hacendados criollos y los intelectuales de la capital hicieron ver que el alzamiento no era debido a las difíciles condiciones económicas que afectaban a los campesinos, sino que a las ideas comunistas que se habían infiltrado en el país.   Si bien es cierto que sí hubo participación de los elementos comunistas salvadoreños, y del Socorro Rojo Internacional comandado por Farabundo Martí, la rebelión fue mucho mayor de lo que aquellos pequeños grupos podrían haber organizado.4

En base al Acuerdo de Paz y Amistad el gobierno de Hernández Martínez todavía no era reconocido por el de los Estados Unidos, como había ocurrido con el régimen de Manuel María Orellana en Guatemala en diciembre de 1930, pero la situación política internacional cambió drasticamente con la llegada al poder del presidente Franklin D. Roosevelt en sustitución del presidente Hoover en los Estados Unidos y cuando el gobierno británico reconoció al régimen de Hernández Martínez en septiembre de 1933.4

Ya con el reconocimiento británico y el cambio de gobierno estadounidense al paratido demócrata, Costa Rica denunció el Pacto de Amistad el 23 de diciembre de 1933, seguido del régimen de facto en El Salvador pocos días después. Finalmente, los regímenes militares de Jorge Ubico en Guatemala, Tiburcio Carías Andino en Honduras y del licenciado Juan Bautista Sacasa en Nicaragua (este último bajo la sombra del director de la Guardia Nacional, general Anastasio Somoza García) lo denunciaron simultáneamente el 24 de enero de 1934, forzando así a Roosevelt a denunciarlo el 26 de enero.4

En su mensaje a la Asamblea Legislativa durante la apertura de las sesiones ordinarias de ésta en marzo de 1935, el general Ubico dijo lo siguiente al respecto del Acuerdo de Paz:  “En cuanto a los asuntos intercentroamericanos, tengo la satisfacción de informaros que en enero último se reanudaron en forma oficial, las relaciones diplomáticas con el Gobierno de la hermana República de El Salvador, en virtud de acuerdo con los Gobiernos de Nicaragua y Honduras, firmantes del Tratado General de Paz y Amistad de 1923 y en cumplimiento de la política de Buen Vecio que cuidadosamente he puerto en práctica desde el 14 de febrero de 1931.  Tengo el agrado de informaros que el Excelentísimo señor Presidente de Nicaragua, en nombre de los Gobiernos de Guatemala, Honduras y Nicaragua, especialmente facultados para ello, invitó a los gobiernos de El Salvador y Costa Rica para que concurran a la Primera Conferencia Centroamericana, que se reunirá en esta ciudad el día 15 del corriente mes, Conferencia que tiene por fin primordial determinar las relaciones futuras de los Gobiernos y Pueblos Centroamericanos y cimentar la fraternidad entre ellos, sobre bases de positiva conveniencia y de recíproco apoyo para conservar la paz entre los cinco Estados, desarrollar su progreso efectivo y realizar las nobles aspiraciones de sus respectivos pueblos.”  En otras palabras: el gobierno denunció el Acuerdo de Paz y Amistad de 1923 y estaba buscando establecer uno nuevo que aceptara gobiernos de facto.5

Con este movimiento de piezas, los Estados Unidos habían colocado gobiernos militares en la región para defender sus intereses económicos, principalmente los de la gigantesca corporación transnacional United Fruit Company, cuya subsidiaria International Railways of Central America tenía el monopolio del transporte ferroviario en Guatemala y El Salvador.  Y, por ello, no es casualidad que los regímenes de Hernández Martínez y de Ubico cayeran en cuestión de dos meses el uno del otro en 1944 luego de que la frutera quedara muy debilitada por el hundimiento de su flota mercante durante la Segunda Guerra Mundial.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Asamblea Nacional de la República de Nicaragua (3 de marzo de 1923). Las Convenciones de Washington – Tratado de Paz y Amistad. Nicaragua.
  2. Department of State(1930) Guatemala. Revolution in Guatemala. (en inglés) En Foreign Relations III. Estados Unidos: Department of State. pp. 172-179.
  3. Ibid., pp. 186-190.
  4. Campos, Napoleón(2007) Tropas de El Salvador en Irak. 2003-200? El Salvador: Ojos de Papel.
  5. Méndez, Rosendo P. (1937). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1934-1935. LIII. Guatemala: Tipografía Nacional. p.  viii.
  6. Luna, David. Análisis de una dictadura fascista en latinoamericana. Maximiliano Hernández Martínez 1931-1944.  El Salvador: En La Universidad. p. 52.

16 de enero de 1851: Vasconcelos envía declaración de guerra a Guatemala

El presidente de El Salvador, Doroteo Vasconcelos, nombrado general en Jefe

16abril1851
La ciudad de Santa Ana en El Salvador, próxima a la frontera con Guatemala. Desde aquí envió el presidente salvadoreño Doroteo Vasconcelos el oficio declarando la guerra a Guatemala. En el recuadro: retrato de Vasconcelos que aparece en una estampilla postal de El Salvador. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras la conferencia con Juan Lindo en Ocotopeque el 4 de enero de 1851 en la que sellaron su alianza contra el gobierno conservador de Mariano Paredes en Guatemala, se reunieron allí los militares liberales que tenían resentimiento en contra el Comandante de las Fuerzas de Guatemala, el general Rafael Carrera, entre ellos el francés Isidoro Saget, y los generales Santos Guardiola y Francisco Ferrera.1

Mientras tanto en Metapán, en el lado salvadoreño de la frontera con Guatemala, se reunieron los generales Trinidad Cabañas y Gerado Barrios, quienes habían participado en la fallida invasión de Francisco Morazán contra Guatemala en marzo de 1840. Estos militares estaban ansiosos por entrar como vencedores a la Ciudad de Guatemala tras la derrota que sufrieron frente a las tropas de Carrera en ese oportunidad.1

La prensa salvadoreña estimulaba los ánimos contra el gobierno guatemalteco, y las proclamas de los gobernantes de El Salvador y Honduras enardecieron los patriotismos aún más.  Ambos países estaban seguros de que iban a ganar la batalla que se aproximaba, pues contaban con diez jefes militares, entre mariscales y generales, que tomaron el mando de las diferentes divisiones, mientras que el presidente salvadoreñ, Doroteo Vasconcelos, quedaba al frente del mando supremo.1

Así pues, ya con todos estos preparativos listos, Vasconcelos envió el siguiente oficio a la Cancillería Guatemalteca, el cual partió el 16 de enero:

“Ejército unido de Honduras y El Salvador.  Del General en Jefe.  Santa Ana, enero 15 de 1851.  

Señor Ministro de Relaciones del Supremo Gobierno de Guatemala.

He llegado a esta ciudad a hacerme cargo del mando en jefe del ejército conforme a la Constitución de El Salvador, y vengo plenamente autorizada para entenderme con su gobierno en todo lo que conduzca al objeto que ha puesto en armas a los de estos Estados.

En tal concepto, y para manifestar a esa administración los motivos de esta conducta, y de proponer los medios de evitar la confusión de sangre, dirigiré a usted un oficio en que se expliquen con claridad.  Irá conduciéndolo un oficial, para el cual espero se digne usted expedir un salvo conducto, si es que su gobierno está anuente a recibir la citada explicación.  Y en tal caso, la contestación y el pasaporte podrá venir por extraordinario violento, dirigido a la Administració de correos de esta ciudad en donde será pagado.  Tengo el honor de suscribirme de Ud., 

Doroteo Vasconcelos2

Pero el correo que portaba el oficio de Vasconcelos llegó a la Ciudad de Guatemala hasta el 21 de enero, y para entonces ya las tropas del Ejército Unido de El Salvador y Honduras se había movilizado a la frontera con Guatemala, a la que invadieron al día siguiente, entrando por Chingo en la frontera en Jutiapa y El Salvador.3

El general presidente Paredes encomendó entonces la tarea de defender a Guatemala al Comandante de las Fuerzas Armadas, quien salió de inmediato con sus tropas a detener a los invasores.  Se preparaba entonces el escenario para la Batalla de la Arada, que ocurrió el 2 de febrero.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico. (1963) [1926] El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p.85
  2. Ibid., p. 86.
  3. Ibid., p. 87.

6 de enero de 1863: aumenta la tensión entre Rafael Carrera y Gerardo Barrios

La rivalidad personal entre los presidentes de Guatemala y El Salvador lleva al rompimiento de hostilidades entre ambos países.

6enero1971
Teatro de Carrera en la Ciudad de Guatemala, en donde fue agasajado el presidente salvadoreño Gerardo Barrios (en el recuadro) por el presidente Rafael Carrera al finalizar su visita oficial a Guatemala en 1861. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En diciembre de 1860, eran presidentes de Guatemala y El Salvador el capitán general Rafael Carrera y el capitán general Gerardo Barrios, respectivamente.  Y la relación no era cordial entre ambos, debido a que Carrera no olvidaba que Barrios había estado entre los diez generales que intentaron invadir a Guatemala en 1851, en donde él los venció en la batalla de La Arada.  Ambos lideraban dictaduras en sus respectivos países, y sus ministros de Relaciones Exteriores estaban tratando de que se reunieran amigablemente para reafirmar la paz entre ambos países, temiendo que las tensiones personales escalaran.1

El orgullo de ambos presidentes era tal, que no lograron ponerse de acuerdo en quien tenía que visitar a quien, hasta que finalmente se decide que sea el presidente salvadoreño el que visite Guatemala.  La comitiva presidencial es recibida con arcos de triunfo colocados a cada tantas leguas para agasajar a los visitantes, quienes llevan la consigna de inventariar el poderío militar guatemalteco en caso que esa información tuviera que necesitarse en un futuro. Carrera, vestido de gran gala, salió en el coche presidencial a recibir a Barrios en la Villa de Guadalupe, y lo llevó en él hasta el Palacio Colonial en donde una recepción de gala. No obstante, precavido, Carrera no hizo ejercicios militares ni los disparos de cañon para saludar al visitante, por lo que los salvadoreños no pudieron conocer el armamento con que contaba Guatemala.2

Durante el mes y medio que tardó la visita de Barrios a Guatemala, intentó convencer a Carrera de que formaran una sola nación en Centroamérica, a lo que el presidente guatemalteco estuvo de acuerdo, siempre y cuando Barrios pidiera la renuncia al general licenciado Manuel Irungaray, quien a pesar de ser guatemalteco, era ministro de la Guerra del gabinete salvadoreño y enemigo de Carrera.  Esto era imposible para Barrios, pues Irungaray era su mano derecha, por lo que se dió cuenta de que estaba perdiendo el tiempo en Guatemala y regresó a El Salvador, decidido a acabar con el presidente guatemalteco.3

Los ánimos ya estaban alterados, y bastó con que el gobierno salvadoreño expulsara a los miembros del clero por no querer jurar a la constitución y someterse a la autoridad civil, para que empezara un fuerte cruce entre las prensas oficiales de ambos países.  Ya con los ánimos enardecidos, llegaron a El Salvador los representantes del gobierno de Nicaragua para proponerle que se estableciera nuevamente la Unión Centroamericana, pero con Carrera en la presidencia y con la capital federal en la Ciudad de Guatemala; como era de esperarse, Barrios rechazó tajantemente la propuesta nicaragüense.4

El 6 de enero de 1863 la situación llegó al límite, las campañas de desprestigios llenas de insultos hacia el gobernante guatemalteco y de respuestas mordaces contra el salvadoreño, hacen que ocurran ataques de uno y otro lado de la frontera, cuando las fuerzas de ambos países tanteaban el terreno en preparación para una guerra inminente.5

¿Por qué existía aquella rivalidad entre Gerardo Barrios y Rafael Carrera?  Los que ocurría era que el presidente salvadoreño, de descendencia criolla y con preparación universitaria, se consideraba superior al presidente guatemalteco, al que llamaba “indio“, “salvaje“, “ignorante“, y “cachureco” entre otras cosas, y a quien no le perdonaba que lo hubiera derrotado cuando luchaba con Morazán en la batalla de la Ciudad de Guatemala en 1840 y en la batalla de la Arada en 1851.  Por su parte, Carrera despreciaba a Barrios por haber intentado invadir a Guatemala en esas dos ocasiones y no lo respetaba como militar, ya que él se consideraba muy superior.6

Así se inició la última campaña militar del ambos presidentes, en la que nuevamente un presidente al mando de varios generales que se creían presidenciables se enfrentaba con el caudillo guatemalteco.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Coronado Aguilar, Manuel (1975) Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. p. 335.
  2. Ibid., p. 336.
  3. Ibid., p. 337.
  4. Ibid., p. 338.
  5. Ibid., p. 339.
  6. Ibid., p. 340.

4 de enero de 1851: sellan alianza contra Carrera

Los presidentes de El Salvador y Honduras, Doroteo Vasconcelos y Juan Lindo, respectivamente, se reunen para sellar la alianza contra Guatemala.

4enero1851
Localidad de Ocotepeque, en la República de El Salvador. Aquí se reunieron los presidentes Doroteo Vasconcelos y Juan Lindo (en los recuadros) para sellar la alianza contra el gobierno guatemalteco de Mariano Paredes. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

A principios de 1848, el Dr. Doroteo Vasconcelos fue electo presidente de El Salvador, lo que llevó a los liberales al poder en ese país, y con ello, un fuerte sentimiento anti-guatemalteco.1 Desde un principio empezó a acoger exiliados liberales guatemaltecos que iniciaron una campaña de desprestigio desde la prensa y en las principales tertulias salvadoreñas. Además, Vasconcelos apoyó a los montañeses que lideraba Serapio Cruz (Tata Lapo) y prometió ayuda a los criollos liberales de Los Altos, para que se independizaran nuevamente.2

El gobierno de Carrera estaba en crisis y éste, comprendiendo que la situación se le salía de las manos, y aunque arrolló a las fuerzas de Tata Lapo en Patzún el 14 de agosto de 1848, aceptó la proposición de los criollos de ambos partidos y presentó su renuncia, saliendo al exilio el 5 de agosto de 1848.  A partir de ese momento, Los Altos formalizaron su Independencia, y Guatemala entró en una crisis tan grave, que apenas unos meses después estaban pidiendo a Carrera que regresara a hacerse cargo de la situación.3

Vasconcelos recibió a todos los criollos liberales que salieron huyendo tras el retorno de Carrera a Guatemala, y permitió que en la ciudad de San Salvador se planificara el derrocamiento del régimen conservador guatemalteco.  Entre los que llegaron estaba el general Agustín Guzmán, ex-jefe de las Fuerzas Armadas del Estado de Los Altos. Este estado se había formado nuevamente aprovechando la renuncia del ex-presidente Carrera, y al frente de las tropas se colocó el general Agustín Guzmán, quien había sido el Jefe de las Fuerzas Armadas de ese estado.  Guzmán enfiló hacia la ciudad de Guatemala, y la hubiera tomada fácilmente a no ser porque el presidente Mariano Paredes se trasladó a la Antigua Guatemala, donde estaban acampando las fuerzas de Guzmán, y convenció a éste de firmar un convenio para lograr la reincorporación pacífica de Los Altos a Guatemala,4 mientras por otro lado ayudaba a Carrera a llegar a Guatemala.   Cuando Guzmán se dió cuenta del ardid, era porque estaba buscando ayuda en el exilio en El Salvador.4  Guzmán recibió ayuda de Vasconcelos y de los exiliados y marchó para Guatemala con la intención de derrocar a Carrera, pero fue derrotado y murió en combate en la ciudad de Guatemala el 14 de octubre de 1849.5

A finales de 1850, el general José Dolores Nufio intentó nuevamente  alzarse contra Guatemala con la ayuda de El Salvador, y el gobierno de Paredes tuvo que preparar sus tropas para resguardar la integridad nacional, enviando a Carrera al frente de ellas.  Al ver esto, Vasconcelos creyó que había llegado su hora para el ataque frontal, y el 4 de enero se reunió en Ocotopeque con el presidente de Honduras, Juan Lindo, para sellar la alianza en contra de los conservadores guatemaltecos.6 Aquella reunión  en este poblado fronterizo entre los tres países fue el inicio de la mayor campaña militar de los liberales contra Guatemala, que desembocaría en la Batalla de La Arada, en la que triunfaron las fuerzas de Carrera.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. p. 235.
  2. Hernández de León, Federico (1965) El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. VII. Guatemala: Tipografía Nacional. p.74.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p.50.
  4. Paredes, Mariano; Guzman, Agustin (1849). Convenio. Antigua Guatemala.
  5. Hernández de León, Federico (1959) El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. IV. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 87.
  6. – (1963) El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 88.

28 de diciembre de 1929: inauguran ferrocarril El Salvador-Guatemala

Se inaugura el tramo que comunica a Guatemala con El Salvador, permitiendo a este último tener salida al Atlántico. El tramo fue construido por la International Railways of Central America, subsidiaria de la UFCO.

28diciembre1929
Mapa de la línea férrea entre El Salvador y Guatemala que muestra el tramo entre Zacapa y Ahuachapán, inaugurado en 1929. En el recuadro: estampilla postal conmemorativa del evento emitida por el gobierno de El Salvador. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y Filatelia de El Salvador.

El 28 de diciembre de 1929, se dió por concluido el tramo para que el territorio salvadoreño quedase unido con Guatemala y tuviera así salida al Atlántico.  Aquella construcción había sido otorgada a la International Railways of Central America, una afiliada de la United Fruit Company, que era una poderosa empresa transnacional estadounidense que tenía presencia en Guatemala desde 1904.  De esta forma, el cargamento y los pasajeros guatemaltecos y salvadoreños eran transportados a Puerto Barrios, que era un puerto también controlado por la United Fruit Company mediante su flota mercante Great White Fleet con el aval del gobierno guatemalteco.

Este importante evento fue reportado mediante el siguiente comunidado oficial:1

El sábado 28 de [diciembre], a las once horas, fue inaugurado el ferrocarril entre El Salvador y Guatemala. El acto resultó imponente y en él quedó constatado el espíritu de cordialidad que felizmente existe entre salvadoreños y guatemaltecos. Los Excelentísimos señores Presidentes de ambos países, Dr. Pío Romero Bosque y General Lázaro Chacón, acompañados de sus respectivos Gabinetes y de personas de alta valía, estuvieron presentes en la inauguración del ferrocarril, acto que se realizó en la frontera que la línea férrea atraviesa […]. El Ferrocarril que acaba de inaugurarse, fue iniciado en sus trabajos el 15 de abril de 1910, en Cutuco. La subvención del Gobierno de El Salvador, dada a la International Railways of Central America (IRCA), para la obra, incluyendo los ramales, asciende a la suma de 9,160,191.20 colones (…). El Gobierno se complace vivamente en notificar a la colectividad, que sus esfuerzos han culminado en el más grande de los éxitos y que desde el 28 de este mes queda colmados los deseos del pueblo salvadoreño sobre la construcción de una línea férrea que nos uniera a nuestra hermana Guatemala y nos dé salida al Atlántico”.1

Otra notificación oficial fue el siguiente telegrama:2

Campamento San Jerónimo, 28 de diciembre de 1929.

A Nicolás S. Villafuerte, Director Imprenta Nacional.

Hoy inauguróse ferrocarril El Salvador-Guatemala, a las diez horas; asistiendo Presidentes ambos Estados, funcionarios, gran número personas particulares y sociedades salvadoreña y guatemalteca. A nombre empresa constructora ferrocarril, tomó palabra Gerente Gral. Cruzándose acto continuo discursos Ministros Fomento Dr. Mendoza y Hernández Figueroa. Dr. Romero Bosque, Presidente nuestro, cerró acto brillante discurso.2

Por la importancia de contar con salida al Atlántico, la República de El Salvador ordenó emitir 350,000 estampillas postales con los retratos de ambos presidentes, para conmemorar dicha inauguración.  He aquí el decreto correspondiente:3

San Salvador, 26 de diciembre de 1929.

Habiéndose señalado el 28 del corriente mes para la inauguración del Ferrocarirl Internacional entre El Salvador y Guatemala, acontecimiento de suma trascendencia para el progreso nacional, el Poder Ejecutivo, a iniciativa del Director General de Correos, acuerda:

Poner a la circulación a partir de la fecha indicada hasta el 31 de enero de 1930, tresciento cincuenta mil (350,000) sellos postales conmemorativos, que ostendan en el fondo los retratros de los señores Presidentes de ambas Repúblicas, general Lázaro Chacón y doctor Pío Romero Bosque, conforme al detalle siguiente [sigue el detalle de las estampillas].

Trescinto cincuenta mil sellos postales con valor total de catorce mil colones.

Comuníquese.

      • El Ministro de Gobernación3

De esta forma, concluía la línea férrea en El Salvador y quedaba bajo el control monopólico de la IRCA, que era una subsidiaria de la United Fruit Company


BIBLIOGRAFIA:

  1. El Ferrocarril en El Salvador (1872-1929): conjunto ferroviario Sitio del Niño, San Juan Opico, La Libertad. Un estudio desde la perspectiva de la arqueología industrial. El Salvador: Universidad Tecnológica de El Salvador. pp. 93-94.
  2. Documentos Oficiales. El Salvador: Diario Oficial.
  3. Trescientos cincuental mis sellos postales con un valor de catorce mil colones. El Salvador: Diario Oficial.

7 de febrero de 1923: firman el Tratado General de Paz y Amistad

En las Convenciones de Washington las repúblicas centroamericanas firman el Tratado General de Paz y Amistad para tratar de evitar que ocurran golpes de estado en la región.

7febrero1923
Edificio “Panamerican Union” en Washington, D.C. En este edificio se guardó el original del Tratado General de Paz y Amistad de los países Centroamericanos en 1923. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

A instancias del gobierno de los Estados Unidos, las naciones centroamericanas se reunieron en Washington para celebrar un Tratado General de Paz y Amistad.  Los Estados Unidos esperaban con este tratado mantener un mejor control de la región, intentando por este medio que no hubiera golpes de estado ni revoluciones.1 El Tratado estuvo vigente hasta 1934 y con base en él, el gobierno de los Estados Unidos no reconoció al gobierno de facto del general Manuel María Orellana, que asumió el poder el 17 de diciembre de 1930 luego de derrocar al presidente interino, Baudilio Palma,2 y el gobierno del general Jorge Ubico cerró sus fronteras a los campesinos que huían de El Salvador luego de un alzamiento comunista en ese país en 1932.3

El tratado se reproduce a continuación por su relevancia histórica:1

LAS CONVENCIONES DE WASHINGTON- TRATADO GENERAL DE PAZ Y AMISTAD

Los Gobiernos de las Repúblicas de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, deseando continuar las buenas relaciones de amistad que han existido entre ellos y establecer las más sólidas bases para la existencia de una situación de paz en la América Central, han tenido a bien celebrar un Tratado General de Paz y Amistad, y, al efecto, han nombrado Delegados, a saber:

GUATEMALA, a los Excelentísimos señores Don Francisco Sánchez Latour y Licenciado Don Marcial Prem;[…]

En virtud de la invitación hecha al Gobierno de los Estados Unidos de América por los Gobiernos de las cinco Repúblicas de Centro América, estuvieron presentes en las deliberaciones de la Conferencia, como Delgados del Gobierno de los Estados Unidos de América, los Honorables Señores Charles E. Hughes, Secretario de Estado de los Estados Unidos de América y Sumner Welles, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario.

Después de comunicarse sus respectivos plenos poderes, que fueron hallados en buena y debida forma, los Delegados de los cinco Estados de la América Central, reunidos en Conferencia sobre Asuntos Centroamericanos en Washington, han convenido en llevar a efecto el propósito indicado de la manera siguiente:

Artículo I: Las Repúblicas de Centro América consideran como el primordial de sus deberes, en sus relaciones mutuas, el mantenimiento de la paz; y se obligan a observar siempre la más completa armonía y a resolver los desacuerdos o dificultades que puedan sobrevenir entre ellas, de conformidad con las Convenciones que en esta fecha han suscrito para el establecimiento de un Tribunal Internacional Centroamericano y para el establecimiento de Comisiones Internacionales de Investigación.

Artículo II:  Deseando asegurar en las Repúblicas de Centro América los benéficos que se derivan de la práctica de las instituciones libres y contribuir al propio tiempo a afirmar su estabilidad y los prestigios de que deber rodearse, declarán que se considera amenazante a la paz de dichas Repúblicas todo acto, disposición o medida que altere en cualquiera de ellas el orden Constitucional, ya sea que proceda de algún Poder público, ya de particulares.

En consecuencia, los Gobiernos de las Partes Contratantes no reconocerán a ninguno que surja en cualquiera de las cinco Repúblicas por un golpe de estado o de una revolución contra un gobierno reconocido, mientras la representación del pueblo, libremente electa, no haya reorganizado el país en forma constitucional. Y aun en este caso se obliga a no otorgar el reconocimiento si alguna de las personas que resultaren electas Presidente, Vicepresidente o Designado estuviere comprendida en cualquiera de los casos siguientes:

    1. Si fuere el jefe o uno de los jefes del golpe de estado o de la revolución; o fuere por consanguinidad o afinidad ascendiente, descendiente o hermano de alguno de ellos.
    2. Si hubiese sido Secretario de Estado o hubiese tenido alto mando militar al verificarse el golpe de estado o la revolución o al practicarse la elección, o hubiese ejercido ese cargo o mando dentro de los seis meses anteriores al golpe de estado, revolución o elección. (Nota de HoyHistoriaGT: esto hubiera dejado sin reconocimiento al presidente de  Guatemala, general José María Orellana, quien había llegado al poder por un golpe de estado patrocinado por la estadounidense United Fruit Company en 1921).

Tampoco será reconocido, en ningún caso, el gobierno que surja de elecciones recaídas en un ciudadano inhabilitado expresa e indubitablemente por la Constitución de su país para ser electo Presidente, Vicepresidente o Designado.

Artículo III  Las Partes Contratantes se obligan a constituir ante cada una de las otras agentes diplomáticos o consulares.

Artículo IV  Ningún Gobierno de Centro América podrá, en caso de guerra civil, intervenir a favor ni en contra del Gobierno del país donde la contienda tuviere lugar.

Artículo V  Las Partes Contratantes se obligan a mantener en sus respectivas Constituciones el principio de no reelección del Presidente y Vicepresidente de la República; y aquellos en cuya Constitución se permita esa reelección se obligan a provocar la reforma constitucional en ese sentido en la próxima reunión del Poder Legislativo después de la ratificación del presente Tratado. (Nota de HoyHistoriaGT: en Guatemala, a pesar de este tratado, el general Orellana buscaría su reelección en 1926, pero no la consiguió porque murió en circunstancias sospechosas en septiembre de ese año).

Artículo VI  Los nacionales de una de las Partes Contratantes, residentes en el territorio de cualquiera de las otras, gozarán de los mismos derechos civiles de que gozan los del propio país. Se considerarán como ciudadanos en el país de su residencia si manifestaren su voluntad de serlo y reuniesen las condiciones que exijan las correspondientes leyes constitutivas.

Los no naturalizados estarán exentos en todo tiempo de todo servicio militar. Tampoco podrán ser admitidos en dicho servicio sin el previo consentimiento de su Gobierno, salvo el caso de guerra internacional con un país no centroamericano. También estarán exentos de todo empréstito forzoso o requerimiento militar y no se les obligará por ningún motivo a pagar más contribuciones o impuestos ordinarios o extraordinarios que aquellos que pagan los naturales.

Artículo VII Los ciudadanos de los países signatarios que residan en el territorio de los otros gozarán del derecho de propiedad literaria, artística o industrial en los mismos términos y sujetos a los mismos requisitos que los naturales.

Artículo VIII  Las naves mercantes de cada uno de los países signatarios se considerarán en los mares, costas, y puertos de los otros como naves nacionales; gozarán de las mismas exenciones, franquicias, y concesiones que éstas y no pagarán otros derechos ni tendrán otros gravámenes que los establecidos para las embarcaciones del país respectivo.

Artículo IX Los Gobiernos de las Repúblicas Contratantes se comprometen a respetar la inviolabilidad del derecho de asilo a bordo de los buques mercantes de cualquiera nacionalidad surtos en sus aguas. No podrá extraerse de dichas embarcaciones sino a los reos de delitos comunes, por orden del Juez competente y con las formalidades legales. A los perseguidos por delitos políticos o delitos comunes conexos con los políticos, no se les podrá extraer en ningún caso.

Artículo X  Los Agentes diplomáticos y consulares de las Repúblicas Contratantes en los países extranjeros prestarán a las personas, buques y demás propiedades de los ciudadanos de cualquiera de ellas, la misma protección que a las personas, buques y demás propiedades de sus compatriotas, sin exigir por sus servicios otros o mayores derechos que los acostumbrados respecto de sus nacionales.

Artículo XI  Habrá entre las Partes Contratantes un canje completo y regular de toda clase de publicaciones oficiales.

Artículo XII  Los instrumentos públicos otorgados en una de las Repúblicas Contratantes serán válidos en las otras, siempre que estén debidamente autenticados y que en su celebración se hayan observado las leyes de la República de donde proceden.

Artículo XIII  Las autoridades judiciales de las Repúblicas Contratantes darán curso a las requisitorias en materia civil, comercial o criminal, concernientes a citaciones, interrogatorios y demás actos de procedimiento o instrucción, exceptuando las requisitorias en materia criminal cuando el hecho que las motive no constituya delito en el país requerido.

Los demás actos judiciales, en materia civil o comercial, procedentes de acción personal, tendrán en el territorio de cualquiera de las Partes Contratantes igual fuerza que los de los tribunales locales, y se ejecutarán del mismo modo, siempre que se declaren previamente ejecutoriados por el Tribunal Supremo de la República en donde han de tener ejecución lo cual se verificará si llenaren las condiciones esenciales que exige su respectiva legislación y conforme a las leyes vigentes en cada país para la ejecución de las sentencias.

Artículo XIV  Cada uno de los Gobiernos de las Repúblicas de Centro América, en el deseo de mantener una paz permanente, conviene en no intervenir, en ninguna circunstancia, directa o indirectamente, en los asuntos políticos internos de otra República Centroamericana, y en no permitir que persona alguna, ya sea nacional, centroamericana o extranjera, organice o fomente trabajos revolucionarios dentro de su territorio contra un Gobierno reconocido de cualquiera otra República Centroamericana. Ninguno de los Gobiernos Contratantes permitirá a las personas que estén bajo su jurisdicción que organicen expediciones armadas o tomen parte en las hostilidades que surjan en un país vecino o suministren dinero o pertrechos de guerra a las partes contendientes. Los Gobiernos Contratantes se comprometen a adoptar y dictar las medidas eficaces, compatibles con la Construcción política de su país, que fueren necesarias para evitar que se efectúen actos de esta naturaleza dentro de su territorio.

Inmediatamente después de ratificado este Tratado, los Gobiernos Contratantes se comprometen a presentar a sus respectivos Congresos los proyectos de ley necesarios para el debido cumplimiento de este artículo.

Artículo XV  Las Partes Contratantes se obligan a no celebrar entre ellas, por ningún motivo, pactos, convenios o acuerdos secretos y en tal virtud, todo pacto, convenio o acuerdo entre dos o más de las Partes Contratantes será publicado en el periódico oficial de cada uno de los Gobiernos interesados.

Artículo XVI  Estando resumidas o convenientemente modificadas en este Tratado las disposiciones de los firmados en diversas Conferencias Centroamericanas por los cinco Países Contratantes, se declara que todos quedan sin efecto y derogados por el actual cuando sea definitivamente aprobado y canjeado.

Artículo XVII  El presente Tratado entrará en vigor para las Partes que lo hayan ratificado desde que concurran las ratificaciones de por lo menos tres de los Estados firmantes.

Artículo XVIII  El presente Tratado estará en vigor hasta el primero de enero de mil novecientos treinta y cuatro, no obstante denuncia anterior o cualquier otro motivo. Del primero de enero de mil novecientos treinta y cuatro en adelante continuará vigente hasta un año después de la fecha en que una de las partes obligadas notifique a las otras su intención de denunciarlo. La denuncia de este Tratado por una o dos de dichas Partes obligadas lo dejará vigente para las que habiéndolo ratificado no lo hubieren denunciado siempre que éstas fueren por lo menos tres. Si dos o tres Estados obligados por este Tratado llegaren a formar una sola entidad política, el mismo Tratado se considerará vigente entre la nueva entidad y las Repúblicas obligadas que permanecieren separadas, mientras éstas sean por lo menos dos. Cualquiera de las Repúblicas de Centro América que dejare de ratificar este Tratado, podrá adherir a él mientras esté vigente.

Artículo XIX  El canje de las ratificaciones del presente Tratado se hará por medio de comunicaciones que dirigirán los Gobiernos al Gobierno de Costa Rica, para que éste lo haga saber a los demás Estados Contratantes. El Gobierno de Costa Rica les comunicará también la ratificación si la otorgare.

Artículo XX  El ejemplar original del presente Tratado, firmado por todos los delegados plenipotenciarios, quedará depositado en los archivos de la Unión Panamericana establecida en Washington. Una copia auténtica de él será remitida por el Secretario General de la Conferencia a cada uno de los Gobiernos de las Partes Contratantes.

Firmado en la ciudad de Washington, a los siete días del mes de febrero de mil novecientos veintitrés.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Asamblea Nacional de la República de Nicaragua (3 de marzo de 1923). Las Convenciones de Washington – Tratado de Paz y Amistad. Nicaragua.
  2. Department of State(1930) Guatemala. Revolution in Guatemala. (en inglés) En Foreign Relations III. Estados Unidos: Department of State. pp. 172-175.
  3. Taracena Arriola, Arturo (30 de mayo de 2011) “El Partido Comunista de Guatemala y el Partido Comunista de Centroamérica 1922-1932“. El Socialista Centroamericano.

25 de septiembre de 1829: retiran obispado de El Salvador a Matías Delgado

Derogan decreto que había dado posesión a Matías Delgado como primer obispo de El Salvador

25septiembre1829
Anverso del desaparecido billete de 5 colones (antigua moneda salvadoreña) que muestra al padre Delgado arengando al pueblo contra la colonia española. En el recuadro: un retrato estilizado del sacerdote salvadoreño. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 24 de abril de 1825 tomó posesión con carácter de primer Obispo electo de El Salvador, el presbítero Dr. Matías Delgado, y comenzó a gobernar su nueva diócesis.  Este paso y los que ya se habían producido a este respecto fueron desaprobados expresamente por el arzobispo metropolitano de Guatemala, Ramón Casaus y Torres en un edito publicado el 21 de junio de 1825 y por la misma Santa Sede en un breve que ésta publicó el 1 de diciembre de 1826.1 La finalidad de aquel nombramiento era parte de la búsqueda de independencia total que tenían en El Salvador, pues para tener la independencia política, consideraban necesaria la eclesiástica.2

Debido a la tensión existente entre Guatemala y El Salvador, tras el golpe de estado en Guatemala que derrocó al jefe de Estado Juan Barrundia luego de que el presidente federal Manuel José Arce lo hiciera prisionero en 1826, estallaron las hostilidades entre los estados,3 resultando en la Guerra Civil Centroamericana  que concluyó con la invasión del general liberal Francisco Morazán al territorio guatemalteco en abril de 1829 y la expulsión de los criollos aristócratas guatemaltecos, los frailes del clero regular y el arzobispo metropolitano.4

Tras la rotunda victoria de los liberales en Guatemala y el derrocamiento del gobierno federal, en El Salvador fue electo el conservador José María Cornejo, y el 25 de septiembre de 1829 la Asamblea Extraordinaria de El Salvador derogó el decreto en que se había mandado dar posesión a Delgado y lo sustituyó por el de Gobernador Eclesiástico.1 Finalmente, dado que ya no procedía buscar la independencia absoluta del estado de El Salvador, el 28 de enero de 1831 se le declaró formalmente destituido de la mitra y aun de la Vicaría de El Salvador por medio del siguiente decreto: 

La Asamblea Legislativa del Estado de El Salvador

Considerando:

Artículo 1°. Que la erección de la Diócesis de este Estado ha llevado por único y principal fin la independencia eclesiástica de esta iglesia para perfeccionar y afirmar lo que en lo político corresponde al Estado.

Artículo 2°. Que con el mismo fin se hizo por el Congreso constituyente la elección de Obispo y se posesionó por la primera legislatura ordinaria, sujetando lo uno y lo otro a la aprobación y confirmación de la silla Apostólica.

Artículo 3°. Que la misma silla ha desaprobado ya la elección y posesión del electo: que de quererlo sostener vendría a obrarse en sentido contrario al designio propuesto, por dificultarse así obtener el obispado.

Artículo 4°. Que la incertidumbre en que subsiste el Estado de la legitimidad de la autoridad eclesiástica que lo rige, por la desaprobatoria de su Santidad, siembra la inquietud en las conciencias y produce disensiones que necesariamente dañan el orden público.

Artículo 5°. Que aunque la Asamblea extraordinaria dio decreto en 25 de septiembre de 1829, procurando conciliar las dificultades refereidas, éste no llenó su fin y es opuesto en su artículo 3°. en la que nombré de Gobernador al Dr. C. José Matías Degaldo, a la atribución 8a. que designa al poder Ejecutivo de artículo 4°. de la Constitución del Estado; y que por esto es en sí mismo nulo el nombramiento.

Artículo 6°. Que el mismo Dr. Delgado, en notas de 29 de julio de 12 de agosto del añ último presentó al Gobierno las dudas que le ocurrían sobre la legitimidad de las facultades que le fueron concedias por el Gobernador eclesiástico de Guatemala, Canónigo José Antonio Alcayaga, en virtud de las cuales obra.

Ha tenido a bien decretar y decreta:

Artículo 1°. Se declara insubsistente el nombramiento de Gobernador eclesiástico hecho en el Dr. José Matías Delgado, por la Asamblea Extraordinaria en el Artículo 3 de la ley de 25 de septiembre de 1829.[…]

Artículo 3°. Se declara asímismo insubsistente la elección de obispo en el mismo Dr. Delgado.[…]

Artículo 8°. Se derogan las leyes y decretos expedidos en el Estado, sobre erección de obispado, elección y posesión del obispo electo en cuanto se opongan a éste.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1895) [1845]. Efemérides de los Hechos Notables acaecidos en la República de Centro América desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 28.
  2. Ayala Benítez, Luis Ernesto (2007). La Iglesia de y la Independencia política de Centroamérica: El Caso de el estado de El Salvador (1808-1833). Roma, Italia: Editrice pontificia,, Universitá Gregoriana.  pp. 271-272.
  3. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32.
  4. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.

6 de agosto de 1526: fuerzas de Alvarado vencen a Cuscatlán

Las fuerzas de Pedro de Alvarado, en su mayoría indígenas tlaxcaltecas y cholultecas, vencen defintivamente al señorío de Cuscatlán.

6agosto1526
Grabado de la Guerra de Cuscatlán. Nótese que entre las fuerzas españolas había soldados indígenas originarios de México que vestían de forma distinta a los indígenas cuscatlecos. En el recuadro: grabado del conquistador Pedro de Alvarado. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.,

La sangrienta conquista de la región de El Salvador por parte de Pedro de Alvarado concluyó el 6 de agosto de 1526 con la cruenta batalla contra el señorío de Cuscatlán. Las fuerzas expedicionarias de Alvarado estaban conformadas por ochenta soldados españoles, cincuenta caballos y cuatro mil indígenas cholultecas y tlaxcaltecas, que habían arribado junto con Alvarado desde México y participado en la conquista de Guatemala.1 Al terminar la batalla, las fuerzas de Alvarado asesinaron a una gran cantidad de la población y quemaron sus aldeas.2

El conquistador dio la orden que en homenaje a su triunfo, y para dar gracias a Dios por haber “pacificado” aquella tierra de los “indios salvajes“, se celebraría cada 6 de agosto una fiesta en honor a la advocación del día que según el calendario coincidía con la celebración católica de la Transfiguración del Señor. De esta forma, aquella victoria de las fuerzas españolas se celebró hasta principios del siglo XX, con una procesión encabezada por la espada de Alvarado.2

Tras la muerte de Alvarado en México en 1541, su hermano Jorge, para tener sujeta la provincia de Cuscatlán, que era una de las más ricas de esta Gobernación, dispuso se fundase en ella una villa española a la que nombró “Salvador” por haberse ganado la última batalla el día en que la Iglesia Católica celebra la Transfiguración del Señor. Por esta misma razón se dedicó la Iglesia parroquial al Salvador del Mundo. En el altar mayor del templo (construido entre 1546 y 1551 bajo la dirección de Francisco Castellón, mayordomo del templo) se colocó una pesada escultura del Salvador del Mundo, donada por el emperador Carlos V de Alemania y I de España.2

En esa época, Juan Pérez de Sardoal, el rico encomendero y Alcalde Mayor de San Salvador cabalgaba en su caballo negro, armado de todas las armas, custodiando en el desfile la espada de Alvarado, que se guardaba en la ermita del pueblo de Mejicanos y que se paseaba todos los años en San Salvador junto con el Pendón Real de su majestad cada 6 de agosto. Por su parte, su esposa iba vestida de brocatel, en una litera pintada, toda cubierta de revoloteos de cupidos y llevada en hombros de esclavos negros. El Alcalde Mayor poseía miles de indígenas en encomienda y grandes extensiones de tierra.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Juarros, Domingo (1808). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Tomo I. Guatemala: Ignacio Beteta.
  2. Diario 1 (6 de agosto de 2018). Opiniones sobre el significado del 6 de agosto. El Salvador: Diario 1.