26 de mayo de 1973: masacre en Sansirisay, Jalapa

Una de las primeras masacres que ocurrieron en Guatemala en la época de la Guerra Civil de 1960-96 (ahora llamado Conflicto Armado Interno) fue la que se produjo el 26 de mayo de 1973 en Sansirisay, un caserío de la aldea en Jalapa, contiguo a la Comunidad Indígena de Santa María Xalapán durante el gobierno del general Carlos Arana Osorio.1 En esa ocasión murieron entre 14 y 19 personas, en un confuso incidente relacionado con la disputa de tierras que la Comunidad Indígena de Santa María Xalapán y el poblado de Sansare, en El Progreso, reclamaban como suyas.1

Debido al conflicto en Sansirisay, por medio del Decreto Legislativo 23-1974 se autorizó al Instituto Nacional de Transformación Agraria (INTA) para que comprara las fincas rústicas Sansirisay y Amoltepeque, en Sanarata, municipio del departamento de El Progreso, con un área total de 14 caballerías para que le fueran adjudicadas a la comunidad indígena a título gratuito.1  Aquellas fincas que compró el INTA eran parte de la finca Sansirisay y Amoltepeque que fue remedida en 1910 por el Ing. Luis Samayoa y que en ese momento fue reportada con 32 caballerías, 36 manzanas y 2385 varas cuadradas.Finalmente, el INTA declaró que el problema agrario había quedado finalmente resuelto el 20 de agosto de 1981, cuando fueron medidas y unificadas las fincas Alutate, Tatasirire, Pontezuelas, Sanchico y Arloroma, propiedad de la Comunidad Indígena de Santa María Xalapán y que tenían una extensión de 395 caballerías en total.2

Pero, ¿cómo se originó aquel conflicto entre la Comunidad de Santa María y el poblado de Sansare?

Durante la época colonial se adjudicaron a la Comunidad Indígena de Santa María Xalapán los siguientes terrenos:

  1. Ejidos de Alutate: adjudicados en 1712 en calidad de ejidos y confirmado por Real Cédula del Rey Felipe V.  Tiene una extensión de 41 caballerías.
  2. Tatasirire, Pontezuelas y Sanchico: pagada en 1757 con una extensión de 278 caballerías.
  3. Arloroma: comprada en 1757, con una extensión de 8 caballerías.3

Estos terrenos originalmente tenían 327 caballerías pero cuando fueron remedidos después de la Independencia se encontraron varias discrepancias:

  1. Ejidos de Alutate: en 1889 tenían una extensión de 204.12 caballerías.
  2. Tatasirire, Pontezuleas y Sanchico: en 1899 tenían 185,65 caballerías.
  3. Arloroma: una medición de 1920 reportó una extensión de 4.55 caballerías.3

Ahora bien, hubo fuertes disputas por las tierras que correspondían al poblado y sus alrededores, denominados “Llanos de Jalapa” o “La Circunvalación“, entre el común de ladinos, el común de indígenas y otras personas individuales.  Este terreno había sido adjudicado inicialmente en el Registro de la Propiedad Inmueble a nombre de “Comunidad de Jalapa”  con base a una medida de 1826 y un título emitido por el gobierno del Jefe de Estado Mariano Gálvez.3 Pero por nuevos Acuerdo Gubernativos y procesos de Titulación Supletoria se emitieron posteriormente otros títulos a favor de personas individuales, generando problemas por las posiciones y, sobre todo, por los  traslapes.4

Por su parte, en 1575 le otorgaron las tierras del pueblo de Sansare a Alonso de Hidalgo, quien las heredó a Isabel Escobar, su viuda, al morir en 1600. Cuando la viuda midió la extensión del terreno, determinó que tenía 154 caballerías. Tiempo después, las tierras pasaron a ser propiedad de Lorenzo Marroquín de Mendoza, y finalmente, en 1904, las tierras fueron inscritas en el Registro del Propiedad a favor de los herederos de Marroquín Mendoza. El poblado de Sansare ha solicitado que el terreno de la finca de los Marroquín Mendoza les fuera otorgado como ejidos, pero no fue posible por ya tener propietarios particulares, aunque eso no ha impedido que las autoridades ediles han realizado titulaciones supletorias de algunos predios de dicha finca a su favor.4

Esta maraña de reclamos sobre la misma tierra desencadenó el conflicto que resultó en la muerte de al menos quince personas en Sansirisay el 26 de mayo de 1973. El incidente fue tan confuso y censurado que algunas fuentes indican que los fallecidos eran de origen xinca, mientras que otras señalan que eran campesinos ladinos,5 y hasta hay otros grupos que dudan de la versión oficial y llegan a señalar que hubo cientos de fallecidos, pero sin contar con pruebas o evidencias.  En lo que sí están todos de acuerdo, es que la masacre ocurrió cuando miembros de la Policía Militar Ambulante intentaron poner orden, y que el entonces jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Efraín Ríos Mont, llegó en helicóptero al lugar de los hechos y verificó que la situación ya estaba bajo control después de haber sobrevolado el área.5 Y es importante mencionar que ese mismo mes, ya habían sido asesinados unos comuneros de Santa María Xalapán y su abogado Gregorio Fuentes.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Secretaría de Asuntos Agrarios (31 de marzo de 2015). Investigación histórico-catastral de los conflictos territoriales entre la comunidad indígena de Santa María Xalapán, Jalapa, con vecinos de la cabecera y aldeas de Sansare, El Progreso. Guatemala: Presidencia de la República. p. 33.
  2. Ibid, p. 37.
  3. Ibid, p. 41
  4. Figueroa Ibarra, Carlos (7 de febrero de 2013). Ríos Mont, el ocaso del centauro. En Albedrío. 9. Guatemala: Albedrío.
  5. Arcón Puzul, María Catalina (noviembre de 2008). Situación Socioeconómica de los desplazados internos, víctimas del Conflicto Armado Interno. Guatemala: Escuela de Trabajo Social, Universidad de San Carlos. p. 18.

22 de mayo de 1920: se funda la Asociación de Estudiantes Universitarios

22mayo1920
Estudiantes universitarios de la época en que se fundó la Asociación de Estudiantes, reunidos en el patio de la Facultad de Derecho y Notariado.  En el recuadro: el presidente Carlos Herrera, quien les donó la antigua Escuela “Manuel Cabral” para que fuera la sede de su asociación.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 2 de mayo de 1918, a pesar de la evidente ineficacia del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera para resolver los problemas de la Ciudad de Guatemala las muestras de servilismo hacia la figura presidencial continuaban en el país, y se creó la Universidad “Estrada Cabrera reuniendo en una sola entidad a todas las Escuelas Facultativas que existían en ese entonces y la cual, en su primer acto oficial, le otorgó el grado de Doctor al presidente.1 Hasta 1914, el apoyo del gobierno de los Estados Unidos hacia Estrada Cabrera había sido sólido, al punto que la revista de la United Fruit Company, la frutera transnacional estadounidense que era el principal producto agrícola e industrial de Guatemala en esa época, había publicado que era más que segura la reelección del gobernante para un término más, a pesar de estar gobernando desde 1898.2

Pero aquel apoyo para Estrada Cabrera se derrumbó cuando fue incapaz de formar la República Suroriental con la región sur de México y el Petén, aprovechando la anarquía que se vivía en México durante la revolución contra el presidente de facto Victoriano Huerta. Los Estados Unidos le habían pedido que sobornara a algún oficial mexicano para que comandara un ejército que segregara la región de Soconusco, Lacantún y Chiapas, pero el presidente guatemalteco no logró su cometido, pues el general mexicano Ricardo Carrascosa, a quien Estrada Cabrera había proporcionado armas y municiones se negó a realizar aquella traición a su país. Aunque el presidente guatemalteco redujo a prisión a Carrascosa, éste logró escapar y se refugió en la Legación Mexicana, en donde pidió asilo, a pesar de ser un rebelde contra el gobiero de Huerta. Tras el triunfo de la revolución de Victoriano Carranza contra Huerta, Carrascosa regresó a México dejando muy mal parado al gobiernante guatemalteco.3,4

Desde ese momento, el gobierno de Woodrow Wilson ya solamente estaba esperando una excusa para quitarle el apoyo a Estrada Cabrera, y se le presentaron dos: primero, la deficiente respuesta del presidente guatemalteco al desastre provocado por los terremotos de 1917-185 y la persecución en contra del obispo José Piñol y Batres, miembro de la familia conservacora Aycinena, luego de que éste criticara duramente al gobierno cabrerista durante 11 homilías en las que aprovechó para dar sermones contra el presidente. El obispo era sobrino del político Antonio Batres Jáuregui, quien a pesar de ser conservador había trabajado para todas las administraciones liberales desde J. Rufino Barrios hasta Estrada Cabrera, y era primo de Manuel Cobos Batres, un líder conservador que fue quien le escribió los discursos.4

A sabiendas de que el gobierno estaba debilitado, los conservadores liderados por Cobos Batres publicaron el “Acta de los Tres Dobleces” a finales de 1919, en la cual se declaraban contrarios al presidente y promovían la Unión Centroamericana. Así nació el Partido Unionista, que poco a poco empezó a reunir a todos los miembros de la sociedad guatemalteca en contra de Estrada Cabrera.4 A principios de 1920, los estudiantes de la Universidad “Estrada Cabrera” se unieron a los Unionistas y tuvieron una destacada participación en las actividades contra el gobernante; era una época en que los estudiantes universitarios provenían principalmente de las clases altas de la sociedad guatemalteca, eran todos varones y apenas sobrepasaban los doscientos en total.

El 8 de abril de 1920, tras un pacto secreto entre los unionistas y cabreristas, la Asamblea Legislativa presidida por el licenciado Arturo Ubico, hasta entonces incondicional de Estrada Cabrera, declaró mentalmente incapaz para gobernar al presidente y lo sustituyó por Carlos Herrera y Luna, diputado por Santa Lucía Cotzumalguapa. Don Manuel se negó a entregar al poder y se inició la “Semana Trágica“, la cual terminó el 14 de abril con la renuncia del presidente.4 Entonces, por la colaboración prestada por los universitarios para el derrocamiento de Estrada Cabrera, el presidente Herrera clausuró la Universidad “Estrada Cabrera” y reorganizó las Facultades de la misma de la siguiente forma:

  • Facultad de Ciencias Naturales y Farmacia
  • Facultad de Derecho, Notariado y Ciencias Políticas y Sociales
  • Facultad de Ciencias Médicas
  • Facultad de Ingeniería

Asimismo, en reconocimiento a la colaboración que los estudiantes universitarios prestaron al Partido Unionista, devolvíó a las Facultades Superiores la autonomía para la elección de autoridades (que había sido retirada en 1893) de acuerdo al siguiente decreto:

Decreto No. 1031
La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala
DECRETA:
Artículo 1o.- Se deroga el Decreto Legislativo No. 193, emitido el 21 de marzo de 1893, y en consecuencia, quedan en vigor las disposiciones de la Ley de Instrucción Pública, modificadas por el mencionado Decreto.
Artículo 2o.- Las elecciones de los miembros de las Juntas Directivas de las diversas Facultades Profesionales, tendrán lugar el presente año en el corriente mes de mayo, y los electos tomarán posesión de sus cargos inmediatamente; pero el período de dos años de su ejercicio se contará desde el mes de enero próximo entrante.
Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.
Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Guatemala, el cuatro de mayo de mil novecientos veinte.
  • Arturo Ubico Presidente de la Asamblea
  • Adrián Recinos Secretario5

Finalmente, y también por reconocimiento a la contribuciones de los universitarios al derrocamiento de Estrada Cabrera, el gobierno otorgó un espacio para que éstos pudieran celebrar reuniones de toda índole:

Palacio del Poder Ejecutivo:
Guatemala, 23 de abril de 1920.
El Presidente Constitucional de la República.
En el deseo de prestar apoyo a los jóvenes Estudiantes Universitarios y con el propósito de que tengan un local adecuado para celebrar sus reuniones y editar sus periódicos científicos,
ACUERDA:
Concederles gratuitamente el uso del edificio que ocupa actualmente la Escuela Nacional de Niñas «Manuel Cabral» situado en la 10a. Calle Oriente, contiguo a Capuchinas.
Comuníquese.
  • Herrera
  • El Secretario de Estado en el Despacho de Instrucción Pública, Manuel Arroyo7

Poco después, el 22 de mayo de 1920, se fundó la Asociación de Estudiantes Universitarios, y sus miembros orignales fueron también miembros del grupo intelectual conocido como “La Generación del 20“. Aquellos estudiantes que luego serían intelectuales y periodistas de gran renombre como Miguel Angel Asturias, David Vela, Epaminondas Quintana y Clemente Marroquín Rojas, entre muchos otros, hicieron contribuciones notables a la Huelga de Dolores ya que aparte de revivir el “No Nos Tientes” (que había dejado de publicarse en 1908), escribieron la letra de la Canción de Guerra Estudiantil “La Chalana“, en la cual hacen crítica mordaz de todos los miembros de la sociedad guatemalteca, y en 1921 reiniciaron el desfile bufo que recorre las calles de la Ciudad de Guatemala. Pero no solamente en la actividades de Huelga participaron activamente, ya que crearon la Universidad Popular en 1922 para aumentar la instrucción del obrero guatemalteco, acercándose al ideal socialista para criticar el orden establecido, dado que la cuestión social del indígena guatemalteco y el papel que debía jugar la educación como una vía de redención de los sectores populares fueron dos de los ejes principales de aquella generación.8

Ahora bien, este compromiso con los intereses de los obreros e indígenas fue únicamente una estrategia para colocarse políticamente en la esfera pública pues la “Generación del 20” compartía con la vieja guardia liberal cabrerista desprecio y temor por las culturas populares; esto quedó en evidencia a medida que los jóvenes escalaron puestos en la jerarquía estatal, ya que poco a poco fueron abandonando su ideario radical e incluso hubo algunos que colaboraron con los gobiernos liberales subsiguientes, especialmente el del general Jorge Ubico Castañeda.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  2. United Fruit Company (19 de junio de 1915) Latin-America A periodical for the promotion and interchange of commerce between the United Stated and the Latin-American Republics. New Orleans, Louisiana. IV (17)
  3. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  4. Pérez Verdía, Luis (1914). «Revolución y Régimen Constitucionalista. Documento 521. Informe del Sr. Luis Pérez Verdía rendido al Canciller Huertista». Archivado desde el original el 19 de julio de 2014.
  5. Batres Jáuregui, Antonio (1944) La América Central ante la Historia. 1821-1921: Memorias de un Siglo. III. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 673.
  6. Asamblea Legislativa (10 de mayo de 1920). “Decretos del Organismo Legislativo”. Guatemala: El Guatemalteco, Diario Oficial de la República de Guatemala – América Central p. 1
  7. Gobierno de Guatemala (25 de abril de 1920). “Decretos del Organismo Ejecutivo”. Guatemala: El Guatemalteco, Diario Oficial de la República de Guatemala – América Central p. 1
  8. Fuentes Oliva, Regina (2012). “1920, una década de cambios educativos para Guatemala”. Boletín AFEHC(N.°54).

20 de mayo de 1877: se publica el primer número del periódico de la Sociedad Literaria “El Porvenir” de los intelectuales liberales de la época de J. Rufino Barrios

20mayo1877
Composición fotográfica del Teatro Colón (anteriormente Teatro Carrera) realizada por Alberto G. Valdeavellano y publicada por la revista cultura “La Ilustración Guatemalteca” en 1897.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La Sociedad literaria “El Porvenir” se formó en Guatemala con las principales personalidades literarias entre los criollos liberales que habían tomado el poder tras el triunfo de la Revolución Liberal de 1871. “El Porvenir” se reunió por primera vez la noche del lunes 19 de marzo de 1877, por iniciativa de Vicente Carrillo, quien fue su primer presidente, y con el objetivo de crear una “literatura nacional”.1

Los estatutos de la nueva sociedad fueron redactados por Carrillo, sometidos a discusión y aprobados por todos los miembros. Contaron desde el principio con la venia del gobierno del general J. Rufino Barrios, y todos los representantes del gobierno eran automáticamente miembros honorarios de ella, destacando entre ellos el licenciado Lorenzo Montúfar, quien no solamente era Ministro de Estado sino que era el principal ideólogo liberal anticlerical.1 Montúfar, quien fue un guía-protector de los miembros más jóvenes de la Sociedad dada su experiencia como Ministro de Estado en Costa rica y de Rector de la Universidad de Santo Tomás,<sup>1</sup> había regresado a Guatemala durante el gobierno de Barrios, tras haber salido huyendo del país disfrazado de clérigo cuando el general Rafael Carrera regresó a Guatemala de su autoimpuesto exilio en agosto de 1849.2

Las reuniones de la Sociedad eran semanales, y de julio acordaron también imponer una cuota de 50 centavos a cada miembro, para sufragar los gastos y en agosto de este mismo año, Barrios concedió, a través de la tesorería de la Universidad, cincuenta pesos mensuales para apoyar las labores de «El Porvenir», dada la importancia de esta asociación en la formación y desarrollo de los intelectuales liberales guatemaltecos.1

El 20 de mayo de 1877 la sociedad empezó a publicar un periódico quincenal que llevó el nombre de “El Porvenir” y en su primer número incluyó una lista de los socios que la componían:

  1. Honorarios: personajes relevantes, principalmente miembros del gobierno y a las mujeres.
  2. Asistentes: los que concurrían con regularidad a las juntas.
  3. Corresponsales: socios que se encontraban fuera de la ciudad o del país y contribuían con materiales para las sesiones y el periódico.1
  4. La junta directiva se componía de presidente vicepresidente, secretario, sub-secretario, varios vocales y tesorero, aunque en de 1879 se suprimieron los cargos de presidente y vice-presidente y se eligieron doce presidentes para ejercer el cargo durante un mes cada uno. Y en mayo de 1880 ampliaron las temáticas abordadas a otras ciencias e inauguraron una serie de conferencias públicas como otro medio de difusión de sus trabajos para lo cual organizaron veladas artístico-literarias en el Teatro Nacional.1

Máximo Soto Hall, quien luego sería un ideólgo del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, clasificó a los miembros de la siguiente forma: 3

  • “Sombras protectoras”: eran las personalidades de mayor edad, y entre ellas estaba el ya mencionado Lorenzo Montúfar, el padre Ángel María Arroyo, quien a pesar de ser sacerdote fue uno de los principales aliados de J. Rufino Barrios y uno de sus principales aduladores,4 Antonio Machado y el escritor José Milla y Vidaurre. Los tres primeros citados eran considerados como los grandes oradores de la época,5 mientras que Milla, era muy respetado como orador y catedrático universitario a pesar de ser conservador y miembro de los gabinetes de Carrera y Vicente Cerna antes de la revolución de 1871.3
  • Mayores de 30 años: eran los que empezaban por aquel entonces a a labrarse un nombre. Entre ellos destacan:3
    • Antonio Batres Jáuregui: quien luego sería Ministro de EStado de Barrios y de todos los presidentes liberales hasta Manuel Estrada Cabrera, a pesar de ser conservador. Fue vice-presidente de la Sociedad desde su fundación hasta noviembre de 1877.
    • Fernando Cruz: quien luego sería Ministro de Estado.
    • Salvador Falla: jurista y político que fue vocal 1º y luego asumió la presidencia de la asociación desde noviembre de 1877 hasta enero de 1879.
    • Ricardo Casanova y Estrada: por entonces un joven abogado, quien después de ser humillado por el presidente Barrios durante un litigio que se seguía por la propiedad que había sido de la Orden de San Felipe Neri de la Escuela de Cristo, decidió hacerse sacerdote y llegó a ser el arzobispo de Guatemala.
    • Juan Fermín de Aycinena: otro escritor conservador, quien era descendiente del patriarca de su familia, que tenía el mismo nombre. Aycinena fue miembro del gobierno de Carrera, pero abandonó la política tras la Revolución de 1871.
  • Jóvenes: los literatos que apenas empezaban. Entre ellos se encontraban:
    • Manuel Valle: joven poeta de 16 años, miembro asistente y asiduo colaborador del periódico con su poesía. Llegó a ser abogado, escribió varias obras de teatro y en 1902, junto a Virgilio Rodríguez Beteta y Francisco Contreras fundó el primer ateneo de Guatemala.3
    • Miguel Ángel Urrutia: secretario particular de Barrios. Ingresó a la sociedad en febrero de 1879 y fue un asiduo colaborador del periódico principalmente con su poesía.<sup>3</sup>
    • Ramón A. Salazar: médico, quien luego llegaría Ministro de Instrucción Pública de Barrios y luego editor de la revista cultural “La Ilustración Guatemalteca” durante el gobierno del general José María Reina Barrios. Fue miembro de varias Asambleas Legislativas que favorecieron al gobernante liberal de turno y también fue ministro del licenciado Manuel Estrada Cabrera. Fue uno de los principales intelectuales anticlericales guatemaltecos y director del Diario de Centro América, que en esa época era un periódico semi-oficial.
    • Juan Arzú Batres: ingeniero, quien fue director del Diario de Centroamérica y padre del escritor José Arzú. Fue miembro fundador de la Academia Guatemalteca correspondiente a la española de la lengua y ocupó diferentes puestos en la directiva de la sociedad.3
    • Guillermo Hall: tío de Máximo Soto Hall y padre de Elisa Hall de Asturias
    • Domingo Estrada: de 22 años de edad, era hijo de Arcadio Estrada, un abogado que participó en el movimiento de 1871 y que ocupó varios puestos ministeriales durante los gobiernos liberales. Por la influencia de su padre, Estrada ocupó puestos públicos mientras todavía estudiaba en al Universidad de donde se graduó de abogado en agosto de 1877. Pasó la mayor parte de su vida fuera de Guatemala sirviendo puestos diplomáticos, principalmente en los Estados Unidos. Fue vocal, tesorero, miembro de la comisión de imprenta y publicó asiduamente en el periódico “El Porvenir“.3

Entre los miembros extranjeros destacaron:

  • El ingeniero mexicano Alejandro Prieto, quien fungió en la sociedad como vocal 1º y era Secretario de la Legación de México en Guatemala. Prieto escribió el primer Tratado de Agrimensura recopilando leyes y decretos, y se hizo cargo, ad honorem, de las asignaturas de Topografía, Agrimensura y dibujos y con ello formó la Facultad de Ciencias Exactas de donde salieron los primeros veintidós Ingenieros Topógrafos. Trazó el Cementerio General y el Hipódromo del Norte. Hizo el primer estudio de los límites con México, y la nivelación de los ríos Pensativo y Democracia.1
  • El licenciado hondureño Marco Aurelio Soto,3 quien fuera Ministro del gobierno de Barrios durante los primeros años de éste, y luego fue colocado en la presidencia de Honduras junto a su primo Ramón Rosa por el general Barrios. Años después, cuando ya no le era útil, Barrios lo derrocó y lo sustituyó por Luis Bográn.
  • El poeta cubano José Martí, quien aparece en la lista de socios asistentes que se publicó en el primer número del periódico. En 1878 figura como Vicepresidente de la sociedad y pronunció un discurso en la primera velada que realizara la sociedad el 25 de julio de 1877, que fue el que le valió el sobrenombre de “Dr. Torrente“.6

Por supuesto, la ideología liberal y el progreso que proponía y documentaba la Sociedad Literaria era para las élites ilustradas y no para el ciudadano común, en particular el indígena. Los literatos se convirtieron, entonces, en apologistas de la medidas económicas anticlericales y pro-cafetaleras de J. Rufino Barrios que utilizaron a los indígenas como mano de obra casi gratuita. He aquí algunas frases publicadas en las páginas de aquel periódico por Salvador Falla, que dejan clara la posición de los intelecuales liberales:

El aborigen, poseedor de inmensos terrenos vírgenes henchidos de fecundidad, pero que yacen hace siglos esperando la hora de la redención por el cultivo, … alega no sé qué derechos señoriales adquiridos de tiempos remotísimos y se opone con una tenacidad propia de su raza a que una mano extraña, una mano aleve toque el árbol que él no ha plantado, el árbol que no ha cuidado ni visto crecer.”7“No le pidamos al indio iniciativa, adelanto, progreso; porque la iniciativa individual no se encuentra en la degeneración y en la ignorancia; no queramos que sienta la sed de la riqueza, la ambición del bienestar material; porque la ambición no puede avenirse con una alma empequeñecida. Pidámosle al indígena lo que puede darnos: que auxilie la obra del progreso con su mano callosa, su brazo fornido, su índole suave“.8

Así pues, para aquellos eruditos liberales, lo “nacional” era únicamente lo español y lo occidental. Juan Arzú Batres, en un artículo titulado “La imaginación y el pensamiento” llega al extremo de eliminar a toda la población indígena de América considerando que el continente era únicamente la reunión de dos razas: la inglesa y la española, y que estaba llamado a ser la síntesis de ambas y lograr con ello “que no se reconozca otra raza que la raza humana, ni otra civilización que la civilización Universal”.9

Uno de los sucesos más relevante de la Sociedad Literaria ocurrió en diciembre de 1879 cuando el presidente Barrios les encargó convocar a un concurso para elegir un himno nacional. Pretendían utilizarlo para las celebraciones que el gobierno planeaba para el mes de marzo de 1880 cuando entraría en vigor la Constitución de 1879, cuya redacción se había pospuesto por varios motivos desde que Miguel García Granados se había hecho con el poder en 1871. El 5 de enero de 1880 la sociedad convocó al concurso para el cual se otorgó un plazo de quince días. Nombró un jurado calificador compuesto por José Milla, José Antonio Salazar, Javier Valenzuela, Manuel Ramírez y Salvador Falla. Pero solamente se recibieron sólo trece composiciones y cuando el jurado eligió los tres primeros lugares, todos miembros de la Sociedad (Juan Fermín de Aycinena, Miguel Ángel Urrutia y Manuel Arzú y Saborío), dictaminó que ninguno de ellos merecía el calificativo de Himno Nacional y el evento quedó como un simple concurso literario.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Fuentes Oliva, Regina (4 de junio de 2009). Una aproximación al ambiente intelectual guatemalteco de la Reforma Liberal, a través de la sociedad Literaria El Porvenir“. En Boletín AFHEC. (41) Guatemala: Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.
  2. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. p. 266.
  3. Soto Hall, Máximo (1966). La niña de Guatemala: el idilio trágico de José Martí. Gutaemala: José de Pineda e Ibarra. p. 53.
  4. Vela, David (1948). Literatura Guatemalteca Guatemala: Tipografía Nacional. p. 315.
  5. Ibid, p. 307.
  6. Hall, La niña de Guatemala, p. 67.
  7. Falla, Salvador (24 de julio de 1877). El Porvenir ¡Adelante!. En El Porvenir I (5), p. 65.
  8. Ibid, pp. 66-67.
  9. Arzú Batres, Juan (5 de julio de 1877). La novela. En El Porvenir I (4), pp. 53-54.

 

19 de mayo de 1849: la Asamblea Legislativa deroga el decreto del 13 de octubre de 1848 en el que había declarado al teniente general Rafael Carrera “reo de muerte”

19mayo1849
Fotografía de Eadweard Muybrdige que muestra una vista de la Ciudad de Guatemala desde el Cerrito del Carmen en 1875.  En el recuadro: moneda guatemalteca del período del gobierno de los 30 años, en que aparece la efigie del presidente vitalicio, general Rafael Carrera.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 13 de enero de 1849 el presidente de Guatemala, general Mariano Paredes, se dirigió a la Asamblea Legislativa para pedirle que revisara los motivos por la cual habían emitido el Decreto del 13 de octubre de 1848 en el que declararon al teniente general Rafael Carrera fuera de la ley y reo de muerte si osaba regresar a Guatemala, y en el que declararon a sus colaboradores como reos de traición.  Los miembros de la Asamblea, todos ellos criollos liberales o descontentos con el régimen de Carrera, no dieron marcha atrás y mantuvieron vigente el decreto en mención.1

 

Pero la anarquía seguía y muchos grupos de forajidos hacían lo que querían en el país; de hecho, el 10 de febrero de 1849, el presidente Paredes tuvo que pactar con los generales alzados Vicente y Serapio Cruz para intentar calmar un poco la situación.2 El 27 de febrero, la situación empezó a cambiar para los diputados, cuando desde Yucatán, Carrera manifestó su intención de regresar “a salvar” a Guatemala, sin importarle el decreto mencionado, y dispuesto a responder personalmente de los cargos que se hicieron en su contra cuando ya había partido al exilio. La prensa liberal, aprovechando que  el general guatemalteco estaba a más quinientos kilómetros de distancia, lo llenó de insultos y se publicaron volantes en los que lo llamaban “indio“, “tirano“, “hombre rudo“, “hombre de las selvas“, entre otras cosas.1

Pero la situación del país empeoraba día a día, por lo que el 19 de mayo de ese año la Asamblea Legislativa se vió obligada a derogar el decreto contra el general Carrera, ya que éste estaba a pocos kilómetros de la frontera entre Chiapas y Guatemala.  La prensa sigue atacándolo, pero en tono más mesurado; ahora lo llaman “militar duro“, “audaz guerrero“, y “soldado sin entrañas“.3

Y como la situación del país siguiera en completo caos, el 3 de agosto, la Asamblea Legislativa lo declaró Comandante General de las Armas de la República.  Ahora la prensa dió un giro completo y lo llamaba “general invicto“, “salvador de Guatemala“, “hombre providencial“, “estratega genial y maravilloso“. Y no solamente la prensa se apresuró a adularlo.  El 8 de agosto, Carrera ingresó a Guatemala y Quetzaltenango, que poco antes había intentado formar nuevamente el Estado de Los Altos, no solamente firmó un tratado de paz con él, sino que se apresuró a brindarle a los miembros de su ejército para que combatiera a su lado.3

Los diputados, ya viendo que el retorno del caudillo es inminente, y sabiendo que había establecido pactos con los líderes indígenas de la región occidental de Guatemala durante su retorno, temían que se desatara una carnicería contra los criollos, como ya estaba ocurriendo en Yucatán, que había sido la residencia temporal de Carrera durante su exilio.  Muchos de los liberales se ocultaron, y otros, como el joven Lorenzo Montúfar y Rivera, se escondió en la casa del ingeniero Julián Rivera, pariente suyo, y luego huyó del país disfrazado de clérigo.  Y no sólo los liberales temían el retorno de Carrera, pues habían sido los criollos conservadores y los miembros del clero los que le habían pedido la renuncia al ex-presidente el 15 de agosto de 1848.4

Pero Carrera no persiguió a nadie, ya que no tuvo necesidad de hacerlo.  Una comitiva con el presidente Mariano Paredes a la cabeza salió a recibirlo mientras los liberales huían, y los conservadores, que no eran bien recibidos en el resto de Centro América por aristócratas, tuvieron que pactar con él sabiendo que tenía fuertes alianzas con los líderes indígenas y temiendo que los lanzara en su contra.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. p. 266.
  2. Hernández de León, Federico (10 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 10 de febrero de 1849, Pax”. Guatemala: Nuestro Diario.
  3. Ibid, p. 257.
  4. Ibid. p. 258.

18 de mayo de 1838: luego de que Francisco Morazán se negara a convocar a elecciones, el Congreso Federal autoriza a los estados a organizar como mejor les parezca rompiendo el Pacto de la Federación Centroamericana

18mayo1838
Palacio Nacional de San Salvador, en la época en que allí funcionaba la capital federal de Centro América.  En el recuadro: el presidente de la República Federal, Francisco Morazán, quien se había negado a convocar a elecciones en 1839, provocando así el rompimiento del Pacto Federal. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La Ruptura del Pacto Federal Centroamericano ocurrió de hecho el 18 de mayo de 1838, cuando se reunió el Congreso Federal en San Salvador, entonces la capital federal, en vista de que el presidente, el general liberal Francisco Morazán, no había convocado a las elecciones generales que debían realizarse ese mismo año, ya que su período presidencial y el del vicepresidente terminaba el 1 de marzo de 1839.1 En aquella sesión del Congreso se acordó autorizar a los estados a reorganizarse como mejor les pareciera, sin tomar en cuenta las leyes nacionales. Los Estados de Nicaragua, Honduras y Costa Rica no lo pensaron dos veces y se separaron del pacto federal, constituyéndose en naciones soberanas, libres e independientes, dejando a la República Federal formada únicamente por Guatemala, El Salvador y El Estado de Los Altos.1

El 7 de julio de 1838, el Congreso Federal emitió su último decreto, indicando que “los estados federados de Centro América son, y por derecho deben ser, cuerpos políticos, soberanos, libres e independientes“.2  Ante esto, la Asamblea Legislativa del estado de Guatemala, que estaba sumergido en una guerra civil que ya había derrocado al gobierno del Jefe de Estado, Dr. Mariano Gálvez y provocado la pérdida de la mitad de su territorio por la segregación del Estado de Los Altos, emitió el siguiente decreto:3

“La Asamblea Legislativa del Estado de Guatemala, considerando: que el decreto del congreso de 30 de mayo último que deja en libertad a los estados para reconstituirse libremente sin las restricciones del título 12.° de la constitución federal, y su aclaratoria de 9 de junio que deja vigentes las partes 2a. y 3a. del artículo 178 del mismo título, relativas a las contribuciones y fuerzas permanentes que corresponden a la federación, envuelven una reforma conveniente y necesarioa: que los estados deben recobrar el poder que les corresponde en su capacidad política; y ha llegado el momento de que se constituyan por sí mismos segun sus aptitudes; y que este paso clásico de la libertad, no debe darse, por el interés mismo de la paz pública, relajando el lazo que une los estados a la federación, y anulando indirectamente el poder nacional, mientras éste se reforma y se establece mas en armonía con los principios de los gobiernos populares; ha tenido a bien decretar y decreta:Admítese por el estado de Guatemala el decreto del congreso de 30 de mayo del corriente año, que reforma el título 12.° de la constitución federal, con las explicaciones hechas por el mismo congreso en su resolución de 9 de junio último.”3

Y poco después, emitió un nuevo decreto convocando a la elección de una Asamblea Constituyente para que se emitiera una constitución para el Estado, que para entonces estaba sumido en la anarquía y con un territorio muy reducido:4

La Asamblea Legislativa del Estado de Guatemala, considerando:Que la constitución dispone convocar una asamblea constituyente cuando el título 12.° de la constitución federal fuere alterado por la República, como se ha verificado ya por un decreto del congreso, admitido por la mayoría de los estados;

Que el pacto social se ha disuelto por la creación de un nuevo estado en Los Altos, acordada también por el congreso, y establecídose de hecho un gobierno independiente al de Guatemala;

Que es necesario, además, restablecer la calma y majestad del estado, por una medida pronta y salvadora, hallándose actualmente su poder legislativo sin la basa y propiedad de representación que le corresponde; agitado en lo interior por las facciones; empeñado en una guerra de los bárbaros contra la civilización; y sin vigor ni eficacia la ley fundamental que lo ha regido, ni los poderes supremos que lo constituyen:

Considerando sobre todo, que es indispensable reconstruir la la sociedad por ella misma y convocar al soberano cuando su ley primordial no se escucha, o se ha alterado por la discordia civil; y que cualquiera que sea la razón suprema de reunir al pueblo para que restablezca el pacto, el medio de verificarlo debe ser el más claro y directo, a fin de que expida su voz soberana por el órgano de sus representantes inmediatos; que la sociedad tiene siempre un derecho inconcuso e inenagenable de examinar, de admitir o reprobar la ley, que, en uso de los poderes supremos que ha conferido, le hayan dado sus representantes al constituirla;

No pudiendo hacer un poder superior a la sociedad, y siendo la elección directa y la sanción inmediata del pueblo, los dos únicos medios de pronunciarse, al restablecer su pacto y crear los poderes supremos y los derechos primordiales de la ley fundamental;

Teniendo el cuerpo legislativo el mayor respeto a los derechos del pueblo de Guatemala, y a los principios democráticos que profesa y que constituyen desde la independencia nuestra organización social, dispone consignarlos especialmente en la acción directa del pueblo para el nombramiento de sus mandatarios; en la revisión por él mismo de su ley fundamental; y en la creación de un cuerpo constituyente numeroso, en que puedan ser bien representados los diversos intereses sociales, deliberadas sabiamente las leyes y presentada con majestad la imagen del pueblo en un cuerpo nacional; por tanto ha tenido a bien decretar y decreta:

Artículo 1.°: es convocado el pueblo del estado de Guatemala para formar por elección directa una grande asamblea constituyente que no bajará de cincuenta representantes, revestida de todo el poder supremo para reformar, adicionar o conservar en todo o en parte la constitución actual de Guatemala.

Artículo 2.°: Un reglamente para las elecciones será dado por el cuerpo legislativo; y a la asamblea constituyente será reunida el 1 de noviembre.

Artículo 3.°: La constitución o la reforma que hiciera la asamblea constituyente, con cualquier alteración que tenga la constitución actual, será revisada inmediatamente, por el pueblo, y los ciudadanos votarán individualmente por su admisión o desaprobación, segun la ley reglamentaria que la misma asamblea constituyente emitiera para esta última expresión de la voluntad pública, a que deberá arreglarse todo el estado.

Comuníquese al consejo representativo para su sanción.4

A pesar de los rimbombantes términos en que el decreto anterior fue redactado, aquella constituyente se reunió pero nunca emitió una constitución, debido a que la anarquía se mantuvo en Guatemala hasta 1851 a pesar de la mano dura que empleó el general Rafael Carrera.  El mismo Carrera fue víctima de un atentado contra su vida cuando un grupo radical se cansó de esperar que se emitiera una constitución, e incluso otras asambleas se reunieron después para ese efecto pero no consiguieron emitir la carta magna sino hasta que, después del triunfo de Carrera en la Batalla de La Arada, por fin se emitió la constitución de 1851, la cual favorecía al general victorioso y a los miembros del clero.


BIBLIOGRAFIA:


16 de mayo de 1891: la Asamblea Legislativa aprueba una nueva Ley Constitutiva del Ejército

16mayo1891
Los cadetes de la Escuela Politéctica haciendo prácticas militares en los campos del antiguo convento de La Recolección, en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, primera sede de la Escuela. En el recuadro: el general presidente Manuel Lisandro Barillas. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El ejército de Guatemala durante el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas tuvo una gris actuación en la Guerra del Totoposte que se había declarado contra el régimen de los Ezetas en El Salvador, por lo que el presidente decidió que se reformara la Ley Constitutiva de la institución para mejorar su operación.  De esta cuenta, la Asamblea Legislativa decretó la Ley Constitutiva el 16 de mayo de 1891, el cual fue aprobado por el presidente Barillas el 22 de ese mismo mes.1

Reproducimos a continuación algunos de los artículos más relevantes de aquella Ley:

Artículo 2: su primera y más importante misión, es sostener la independencia de la Patria, y defenderla de los enemigos exteriores e interiores.

Artículo 3: el mando supremo del Ejército, así como la facultad de disponer de la fuerza, corresponde única y exclusivamente al Presidente de la República.

Artículo 4: El Ministerio de la Guerra es el órgano de comunicación del Centro General, directivo, orgánico y administrativo del ramo de Guerra.

Artículo 5: El territorio de la República se divide militarmente en Zonas, Comandancias de Armas y Comandancias Locales, cuyo número y residencia dependerán de la importancia y condiciones especiales que el Jefe Supremo del Ejército determine.

Artículo 7: el Preisdente de la República tiene la inspección general del Ejército, y cada dos años nombrará cinco inspectores militares que en su representación, vean de cerca el Ejército, su estado y su organización, en la región que a cada uno se designe.

Artículo 8: el Presidente de la República como Jefe Supremo del Ejército, nombrará los Generales en Jefe, quienes organizarán sus fuerzas con arreglo a lo que disponga aquel funcionario.

Artículo 9: a ningún oficial ha de darse posesión del empelo a que fuere promovido, sino en virtud de despacho que presente firmado por el Presidente de la República y refrendado por el Ministro de la Guerra, y sin estos requisitos tampoco serán válidos los grados y demás recompensas militares que conceda el Jefe del Estado.2

Artículo 11: el organimos del Ejército lo constituyen:

    1. El Ministerio de la Guerra
    2. El Estado Mayor General
    3. El Estado Mayor del Presidente
    4. El Cuerpo de Estado Mayor
    5. El Cuerpo de Ingenieros Militares
    6. Las Oficinas Militares
    7. La Escuela Militar (Escuela Politécnica)
    8. La Infantería
    9. La Caballería
    10. La Artillería
    11. El Cuerpo Jurídico Militar
    12. El Cuerpo de Administración Militar
    13. El Cuerpo de Sanidad Militar3

Artículo 12: los empleados y clases del Ejército son:

    1. General de División
    2. General de Brigada
    3. Coronel
    4. Teniente Coronel
    5. Comandante 1.
    6. Comandante 2.
    7. Capitán
    8. Teniente
    9. Subteniente
    10. Sargento 1.
    11. Sargento 2.
    12. Cabo
    13. Soldado3

Artículo 14: los Jefes y Oficiales del Ejército, sólo pueden tener las situaciones siguientes:

    1. La de actividad, que comprende los colocados en los Cuadros orgánicos y comisiones, y los que se hallen con licencia por voluntad propia, sin percibir sueldo y por dos años como máximum.
    2. La de Reservistas, que comprende a las pertenecientes al Ejército de Reserva.
    3. La de Retiro.

Artículo 16: el retiro se obtiene del Ejército:

      1. Por edad
      2. Por impedimiento físico
      3. Por tener veinte años de servicio
      4. Por haber sido postergados para el ascenso durante dos años consecutivos, como resultado de la calificación y examen reglamentarios.

Artículo 17: Los Jefes y Oficiales del Ejército perderán el empleo por causa de delito declarado en sentencia firme, cuando así lo determine el Código Militar.3

Artículo 20: el servicio militar es obligatorio para todos los guatemaltecos desde el llamamiento correspondiente al año en que cumplan veintuno de edad, con las excepciones, exclusiones, exenciones y aplazamientos que la ley establece. (Nota de HoyHistoriaGT: en la práctica, los únicos obligados a prestar el servicio militar eran los indígenas y mestizos pobres).4

Artículo 22: el servicio militar dura veinte años, a contar desde el día en que los llamados son declarados reclutas disponibles.  El tiempo de servicio se divide en activo y pasivo: el activo se cuenta desde el ingreso en el cuerpo y el total obligatorio desde su inscripción en la “Comisión de reclutamiento”.4

Artículo 42: pueden eximirse del servicio los que a continuación se expresan:

  1. Los imposibilitados físicamente
  2. Los hijos únicos de viudas o ancianos pobres, que acrediten mantener a éstos con el personal trabajo.
  3. El que compruebe mantener con su trabajo personal a sus hermanos huérfanos menores de edad.
  4. Los que se hallen desempeñando empleos públicos, cargos concejiles o estén empleados en establecimientos nacionales de enseñanza.
  5. Cuando una viuda o ancianos pobres tengan dos o más hijos, o los huérfanos menores dos o más hermanos obligados al servicio, uno de éstos queda exceptuado.
  6. Los pueblos de indígenas que el Gobierno designe. (Nota de HoyHistoriaGT: en especial los asignados a determinadas fincas cafetaleras por lo dispuesto en el Reglamento de Jornaleros).
  7. Los alumnos de las Escuelas superiores y demás establecimientos nacionales de enseñanza durante el tiempo en que, según la ley, deban hacer sus estudios, terminados los cuales pasarán a cumplir con el servicio a que los haya llamado la suerte. (Nota de HoyHistoriaGT: en esa época había solamente cien estudiantes universitarios en total, y este inciso y el inciso 1. los eximían del servicio militar, pues al graduarse pasaban a ser empleados públicos).4
  8. Los padres de familia que tengan seis o más hijos a quienes mantener con su trabajo personal.
  9. Los artesanos que acrediten asistir con rigurosa puntualida a las Escuelas Nocturnas.4

Artículo 47: la entrada en la Escuela Militar, como aluno, se verificará con sujeción al Reglamento de dicho plantel; y los que terminen con aprovechamiento sus estudios tendrán entrada en los cuerpos en la forma y clases fijadas.5

Artículo 52: en todas las armas e institutos del Ejército, desde sub-teniente a coronel inclusive y sus asimilados, se ascenderá por rigurosa antigüedad sin defectos: a General de Brigada, por elección entre los coroneles más aptos, para el efecto de hacer a la Asamblea Nacional la correspondiente iniciativa, dándose siempre un turno a la antigüedad sin defectos por cada dos vacantes; y en esta misma forma, se efectuará el ascenso de éstos a General de División.6

Artículo 87: la jurisdicción de guerra y los delitos que son de su competencia están consignados en el Código Militar, no pudiendo aplicarse disposición alguna que estén en desacuerdo con las leyes.7

Los sueltos del Estado Mayor General, son los siguientes:

    • General de División: $300.00/mes
    • General de Brigada: $200.00/mes

Los sueldos mensuales en Infantería, son los siguientes:

    • Coronel: $150.00/mes
    • Teniente coronel: $120.00/mes
    • Comandante 1.: $100.00/mes
    • Comandante 2.: $80.00/mes
    • Capitán: $65.00/mes
    • Teniente: $50.00/mes
    • Alférez: $45.00/mes
    • Sargento 1.: $1.00 diario
    • Sargento 2.: $0.75 diario
    • Cabo: $0.625 diario
    • Soldado o corneta: $0.50 diario7

Para que el lector se de una idea de lo que ganaban los miembros del Ejército con respecto a los gobernantes, el general J.Rufino Barrios dejó al morir una herencia de treinta y tres millones quinientos mil pesos de la época.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Museo del Ejército (s.f.). «Manuel Lisandro Barillas»Museo Militar de Guatemala. Guatemala: Ejército de Guatemala.
  2. Gómez Carrillo, Agustín (1892). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1891-1892 X. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 283.
  3. Ibid, p. 284.
  4. Ibid, p.285.
  5. Ibid, p. 288.
  6. Ibid, p. 289.
  7. Ibid, p. 290.
  8. Ibid, pp. 300-301.
  9. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición). Guatemala: Tipografía de “El Renacimiento”. p. 26.

15 de mayo de 1935: el presidente Jorge Ubico convoca a una Asamblea Constituyente para modificar la Constitución de 1879

15mayo1935
Plaza Central de Guatemala en 1945.  La construcción del Palacio Nacional de Guatemala y la remodelación de la Plaza de Armas fueron emprendidas por el gobierno del general Jorge Ubico para fomentar la economía y paliar los efectos d ela Gran Depresión en el país.  En el recuadro: retrato autografia del general Ubico.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El l de abril de 1935, el presidente general Jorge Ubicopresentó a la Asamblea Legislativa la propuesta de modificar 27 artículos de la Constitución de 1879, con el fin de “suprimir las restricciones que dificultan el libre ejercicio de la iniciativa presidencial” y, como todo fue aprobado, el 15 de mayo de 1935 convocó a una Asamblea Constituyente que conformó entre sus partidarios para que aceptara las reformas propuestas.1

La principal reforma que le interesaba al gobernante era cambiar las disposiciones hechas en 1927, durante el gobierno del general Lázaro Chacón, y que prohibían la reelección del presidente. Para legalizar esta reforma el gobernante convocó a un plebiscito, en que el que obtuvo la aprobación de la población para su reelección. Pero hubo otras modificaciones importantes:1

  • Dejó en suspenso el Artículo 66 que dice “El período de la Presidencia será de seis años3 y dispuso que el período como Presidente Constitucional de general Ubico terminara el 15 de marzo de 1943.1
  • Estableció la Ley de Probidad que estableció controles que prohibieron el enriquecimiento de los funcionarios y limitó su autoridad y funciones; hasta entonces, el artículo 17 decía: “todo poder reside originariamente la Nación: los funcionarios no son dueños sino depositarios de la autoridad, sujetos y jamás superiores a la ley y siempre responsables por su conducta oficial”.4
  • Artículo 26: “es libre la emisión del pensamiento por la palabra, por escrito y también por la prensa, sin previa censura“. 5 El gobierno de Ubico limitó la libertad de prensa prohibiendo prohibió los ataques de los periodistas a los funcionarios públicos.
  • Artículo 28: “la propiedad es inviolable, sólo por causa de interés público legalmente comprobado, puede decretarse la expropiación; y en este caso, el dueño antes de que su propiedad sea ocupada, recibirá en moneda efectiva su justo valor“. 5 Este artículo fue modificado porque se introdujo un sistema de imposición fiscal sobre aquellas haciendas cuyo rendimiento no fuera adecuado a su extensión y condiciones.1
  • Artículo 25:  “se garantiza el derecho de asociación y de reunirse pacíficamente y sin armas; pero se prohibe el establecimiento de congregaciones conventuales y de toda especia de instituciones o asociaciones monásticas”.  Las reformas ampliaron la prohibición para incluir a aquellas agrupaciones que procuren el cambio de las instituciones por medios violentos o ilegales, refiriéndose a las organizaciones comunistas y, posteriormente, fascistas.1
  • Artículo 96:  “la ley organiza las Municipalidades sin alterar el principio de elección popular directa y designa las facultades que le corresponden.”6  Este artículo fue totalmente modificado, ya que los organismos locales pasaron a depender del ejecutivo, sustituyendo a los Alcaldes por los Intendentes nombrados por el poder central.2
  • Se restringieron algunos de los derechos individuales, y se ampliaron las facultades del ejecutivo, hasta eliminar el Consejo de Ministros, aunque este siempre había sido una figura decorativa conformada casi siempre por los diputados de más confianza del gobernante de turno.2

En 1941, se reunió la Asamblea del Partido Liberal Progresista, el partido fundado por Ubico, a fin de convocar a una constituyente con el sólo objeto de reformar el artículo primero transitorio de la Constitución de 1935, de manera que permitiera la reelección del gobernante una vez más. Como resultado, en julio de ese mismo año se convocó a una Asamblea Constituyente, que en sólo dos días aprobó, con un sólo voto en contra, la reforma del artículo transitorio, autorizando la reelección de Ubico para el período siguiente, que terminaría el 15 de marzo de 1949, dejando nuevamente en suspenso el artículo 66. La justificación a la que aludió la Constituyente, conformada casi en su totalidad por personal de Partido Liberal Progresista, fue el apoyo popular de la ciudadanía y la obra realizada en las circunstancias difíciles con que encontró el gobierno en 1931, y que se debían a la Gran Depresión que empezó en 1929.2


BIBLIOGRAFIA:

  • Valladares de Ruiz, Mayra (Agosto de 1995). Los gobiernos liberales y sus fuerzas políticas 1871-1944. En Estudios del IIHAA, 2 (95). Guatemala: Instituto de Investigaciones Históricas, Antropológicas y Arqueológicas, Universidad de San Carlos. p. 106.
  • Ibid, p. 107.
  • Asamblea Legislativa (1879). Constitución de la República de Guatemala.  Guatemala: Tipografía Nacional. p. 11.
  • Ibid, p. 3.
  • ibid, p. 4.
  • Ibid, p. 17.

 

13 de mayo de 1963: el gobierno de facto del coronel Peralta Azurdia militariza las instituciones nacionales de segunda enseñanza

13mayo1966
El Instituto Nacional Central para Varones antes de ser destruido por los terremotos de 1917-18.  En esa época era una institución de prestigio al que asistían solamente los miembros de las élites económicas guatemaltecas.  En el recuadro: el coronel Enrique Peralta Azurdia durante una cena en la residencia del embajador de Israel en Guatemala en 1964.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En Guatemala, se produjo un movimiento muy particular tras la caída del gobierno del general Jorge Ubico, ya que la clase media urbana llegó al poder e intentó modificar el esquema político que hasta entonces favorecía a los intereses de las élites cafetaleras y azucareras y a las transnacionales, como la United Fruit Company.  El gobierno del Dr. Juan José Arévalo fue un inicio de esta transición política, pero fue durante el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán que se produjo un ataque frontal contra el sistema que habían impuesto los gobiernos liberales desde la época de J. Rufino Barrios. Como este cambio afectó directamente los intereses de la poderosa frutera estadounidense, principal propietario de tierras ociosas en el país, los personeros de esa compañía cabildearon ante el Congreso de los Estados Unidos y acusaron al gobierno arbencista de ser “un satélite soviético que quería atacar el capitalismo“.  La compañía era tan poderosa que varios de sus accionistas eran también miembros del gabinete del presidente estadounidense Dwight Eisenhower, incluyendo al mismo Secretario de Estado, John Foster Dulles y su hermano y jefe de la CIA, Allen Dulles, por lo que lograron establecer operaciones muy bien planificadas para derrocar al gobierno guatemalteco, que incluyeron desprestigio internacional, cooperación de aliados regionales como la República Dominicana, Honduras y Nicaragua y la ayuda de las élites guatemaltecas que no querían perder los privilegios de que habían gozado hasta entonces.1

Tras el triunfo de la Operación PBSUCCESS con el derrocamiento del coronel Jacobo Arbenz Guzmán en 1954, se fundaron varios colegios privados y una universidad católicos, los cuales surgieron cuando la Constitución de 1956 garantizó la educación religiosa como pago al arzobispo Mariano Rossell y Arellano por su activa participación contra el “comunismo ateo” del gobierno arbencista.2,3  Aquellas instituciones fueron de inmediato dirigidas a las élites tradicionales y la clase media, que poco a poco abandonaron en los institutos laicos tradicionales, como el Instituto Nacional Central para Varones, y la Universidad de San Carlos, los cuales abrazaron una marcada ideología izquierdista.  Estos últimos participaron activamente en las jornadas estudiantiles de marzo y abril de 1962, que fueron similares a las jornadas que terminaron con el gobierno del general Jorge Ubico en 1944, pero no consiguieron derrocar al gobierno del general Miguel Ydígoras Fuentes, que llegó al poder en 1958 como una continuación del sistema político pro-estadounidense instaurado tras el derrocamiento del coronel Arbenz.4

El 31 de marzo de 1963, la línea radical anticomunista del Ejército de Guatemala encabezada por los coroneles Peralta Azurdia y Ponciano Samayoa perpetró un golpe de estado, colocando en la presidencia al coronel Peralta Azurdia, intentando resolver dos problemas que enfrentaba el gobierno en ese momento. El principal era la cuestión electoral con la candidatura del Dr. Juan José Arévalo, que era vista como el más grave riesgo de trastrocamiento del régimen político creado en 1954, pues la popularidad de Arévalo era tal que su triunfo electoral era casi seguro. Un triunfo arevalista hubiera equivalido a que las elites económicas volvieran a enfrentar un proceso de reformas que las hubieran obligado a ceder en muchos aspectos de orden social. El otro problema era la grave inestabilidad política en la que estaba sumido desde hacía ya mucho tiempo el gobierno del general Ydígoras,y que amenzaba el orden político vigente desde 1954. El fracasado alzamiento militar del 13 de noviembre de 1960 y los movimientos estudiantiles de marzo y abril de 1962 habían revelado la considerable recuperación de los sectores políticos de izquierda y los movimientos sociales, en particular del movimiento sindical, que igualmente habían logrado una iniciativa e influencia políticas de cierta importancia. Se hizo entonces necesario el control completo de Ejército sobre el aparato estatal podría garantizar una lucha más eficaz contra la insurgencia guerrillera que se avizoraba ya cercana.4

Con el golpe de Estado también se desarrollaron procesos de concientización ideológica entre las fuerzas armadas basados en el anticomunismo más radical, identificando como comunista a todo aquel que simpatizara con la Revolución de Octubre, alos que llamaban también “filocomunistas”, “procomunistas”, “compañeros de viaje de los comunistas”, y luego de la caída del gobierno arbencista, “arbenzo comunista”; “arévalo arbencista”, etc. De esta forma, se al incultar la ideología anticomunista entre los miembros del ejército se catalogó a todos los que pensaran diferente como “comunista” y todos fueron considerados como el enemigo a “erradicar”.5

Como el jefe de facto del gobierno se tomó las atribuciones legislativas y ejecutivas, el Gobierno rigió por decretos leyes. De esa manera, el 10 de abril emitió el Decreto Ley 8 que creaba el Estatuto Fundamental de Gobierno que supliría en parte a la Constitución de la República, la cual estaba prácticamente derogada. Luego, Peralta Azurdia reestructuró la Corte Suprema de Justica con el nombramiento de su Presidente y de los magistrados, y, finalmente, para destruir el movimiento estudiantil de secundaria, que había participado activamente en las jornadas de marzo y abril de 1962, emitió el 13 de mayo el Decreto Ley 27 que decía escuetamente:5

13 de mayo de 1963

Decreto-Ley No. 27.

Los establecimientos nacionales de segunda enseñanza que persistieren en actividades ajenas a sus propias finalidades, una vez clausurados, serán
reorganizados y funcionarán como centros cívico-militares por el tiempo que fuere necesario.6

Esto equivalía militarizar nuevamente aquellos institutos, tal y como lo habían hecho anteriormente los gobiernos del licenciado Manuel Estrada Cabrera y Jorge Ubico. Y así se mantuvieron hasta que llegó al poder el licenciado Julio César Méndez Montenegro en 1966.


BIBLIOGRAFIA:

  1. García Ferreira, Roberto (2008). «The CIA and Jacobo Arbenz: The story of a disinformation campaign»Journal of Third World Studies (en inglés) (Estados Unidos) XXV (2): 59.
  2. Asamblea Constituyente (1956). Constitución de la República de Guatemala. Guatemala: Asamblea Nacional Constituyente.
  3. Universidad Rafael Landívar (2017) Historia. Guatemala: Universidad Rafael Landívar
  4. Aguilera Peralta, et. al. (2013) Guatemala: Historia Reciente (1954-1966) I. Proceso Político y Antagonismo Social. Guatemala: FLACSO, Editorial de Ciencias Sociales. p. 142.
  5. Ibid, p. 143.
  6. Gobierno de Guatemala (1964). Recopilación de Leyes de Guatemala. LXXXII Guatemala: Tipografía Nacional. p. 41.

11 de mayo de 1944: llega exiliado a Guatemala el derrocado presidente salvadoreño Maximiliano Hernández Martínez

11mayo1944
Los campos de la Feria de Noviembre que se celebrara en Guatemala durante el gobierno del general Jorge Ubico para festejar al gobernante por su cumpleaños.  En el recuadro: el general Maximiliano Hernández Martínez presidente de El Salvador de 1931 a 1944, quien era egresado de la Escuela Politécnica de Guatemala y llegara exiliado al país tras ser derrocado por un levantamiento cívico militar.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Al igual que en Guatemala, desde 1931 existía un férreo gobierno militar en El Salvador, dirigido por el general Maximiliano Hernández el cual salió reforzado gracias a la ayuda que le dió el gobierno del general Jorge Ubico en Guatemala en 1932 contra la revolución comunista y que, irónicamente, fue el causante indirecto de la caída del presidente guatemalteco el 1 de julio de 1944.

En 1944, el mundo se encontraba todavía inmerso en la Segunda Guerra Mundial y los Estados Unidos, una de las naciones que combatía en el grupo de los aliados, tenía bases militares en Guatemala y El Salvador, y controlaba la política de estos países gracias a la fuerte presencia de la United Fruit Company y su subsidiaria, la International Railways of Central America.  Aquel año se inició con la intención del presidente salvadoreño de modificar la constitución de la República que le permitiera una nueva reelección para así extender su mandato hasta 1949. 1

Sin embargo, aunque aquello era normal en los gobiernos de América Latina en aquella época, los diputados constituyente promulgaron el 1 de marzo una constitución en la que prácticamente se le negaban a los ciudadanos salvadoreños sus derechos políticos.  Sin que los servicios de inteligencia del presidencia lo advirtieran, se estaba gestando una revuelta cívico-militar desde noviembre de 1943, cuyos dirigentes decidieron entrar en acción cuando la nueva Constitución fue promulgada; de esta cuenta, el domingo de Ramos 2 de abril, cuando el presidente se encontraba de vacaciones en el puerto de La Libertad, se produjo un alzamiento armado en su contra.2

Sin embargo, como era también común en esos años, la falta de comunicación y de coordinación entre los pocos cuarteles alzados hizo que la respuesta de los militares leales al presidente fuera rápida y eficiente, terminando con la revuelta el 4 de abril tras fuertes combates que dejaron cientos de muertos y heridos. La respuesta del presidente fue perseguir y capturar a los implicados, y a quienes pudiera acusar como instigadores de la rebelión, y juzgarlos en un Consejo de Guerra. El 11 y 12 de abril fueron fusilados más de una docena de militares y condenados a muerte varios civiles, quienes no pudieron ser ejecutados por estar ya en el exilio. Además, un régimen de terror a base de delaciones y espías se diseminó por todo el país y las capturas y juicios de militares continúan hasta el 27 de abril.2

Pero el 28 de abril, se produce un cambio radical en el país, cuando los estudiantes universitarios se declaran en huelga manifestando que no van a retornar a clases hasta que el gobierno de Hernández Martínez no haya sido derrocado.  A este huelga se unieron poco  después los estudiantes de secundaria y eventualmente hasta los de primaria. Los estudiantes organizan un comité secreto y empiezan a distribuir panfletos contra el gobierno y a hacer correr rumores entre la sociedad. El gobierno no acierta a dar con los organizadores, y viendo la incompetencia manifiesta de éste para dar con los responsables, varias entidades industriales y comerciales se unen a la huelga; y para el 4 de mayo hasta los empleados público se suman al paro nacional.2

Los seguidores del presidente le ofrecen traer campesinos analfabetos del interior de la República a San Salvador para que abran los comercios e intituciones a machetazos si es preciso, pero Hernández Martínez decide no tomar ese camino, y por el contrario, se dirige a la población y ofrece realizar cambios sociales radicales.  Pero la situación se le sale de las manos cuando un joven estadounidense vinculado a la élite económica salvadoreña, José Wright, es asesinado por un policía aparentemente sin motivo alguno; es por este hecho que Hernández Martínez pierde el apoyo del gobierno de los Estados Unidos y es obligado a renunciar por el embajador norteamericano el 7 de mayo.2

En su discurso de despedida, Hernández Martínez dijo que “no iba a combatir contra mujeres y niños” y que por eso renuncia, abandonado el país el 9 de mayo y llegando a Guatemala, en calidad de exilado el 11 de ese mes.  Aquella revuelta victoriosa en El Salvador, que resultó en una época democrática totalmente nueva para la región centroamericana, inquietó al general Jorge Ubico, y envalentonó al pueblo guatemalteco, especialmente en la Ciudad de Guatemala, que también se levantaría contra el gobernante, y lo obligaría a renunciar el 1 de julio de ese año.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Luna, David. Análisis de una dictadura fascista en latinoamericana. Maximiliano Hernández Martínez 1931-1944.  El Salvador: En La Universidad. p. 52.
  2. Ibid, p. 53.
  3. Gleijeses, Piero (1989). La Aldea de Ubico. España: Dialnet Uniroja. p. 49.

10 de mayo de 1907: la revista oficial “La Locomotora” publica las manifestaciones de adhesión para el presidente Manuel Estrada Cabrera tras el atentado de La Bomba

 

9mayo1907
Efectos de la explosión de la bomba con que se intentó asesinar al presidente Manuel Estrada Cabrera el 29 de abril de 1907.  Imagen tomada de “La Locomotora“.

La escuela de gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera fue una continuación de los regímenes dictatoriales del capitán general Rafael Carrera y del general J. Rufino Barrios, y como resultado, el servilismo y el miedo a la figura presidencial eran absolutos entre la población guatemalteca. Y en todos esos gobiernos los presidentes sufrieron atentados contra su vida de los que salieron ilesos, no así sus atacantes, quienes sufrieron crueles persecuciones, torturas y muerte.  En el caso de los gobiernos de los criollos liberales, los ataques contra la figura del gobernante no eran vistos como medidas deseperadas de los pobladores aterrorizados de la Ciudad de Guatemala, sino que eran siempre asociados a los miembros del partido conservador y a su supuesto resentimiento contra los logros del gobierno de J. Rufino Barrios, que eran exagerados a niveles exorbitantes.  Los criollos liberales aborrecían al partido conservador por considerarlo formado por “nobletes” aristócratas y fanáticos católicos.  Así pues, tras el atentado de La Bomba del 29 de abril de 1907, la revista oficial “La Locomotora” publicó el siguiente párrafo atacando a los conservadores: “Al fin el mal encubierto odio de treinta y seis años contra el partido liberal y su ilustre Jefe el Lic. Estrada Cabrera; al fin la envidia de las glorias de la Revolución y la grandeza de la Patria; al fin la ira de la impotencia y la convicción del desprestigio; al fin la sed de riquezas y la obsesión de mando; y al fin la ilusión de la rastrera venganza, a medida a compás y contada día por día y hora tras hora, acumuláronse en una mina destinada a lanzar al viento los sangrientos despojos del primer magistrado de la República y a partir en mil pedazos la Constitución de 1879 y la bandera sin mácula que ondeó en San Lucas en 1871 y que es la enseña de la regeneración y del progreso nacional“.1

En realidad, era el terror que inspiraba la figura del presidente que gobernaba, como sus antecesores, a base de un eficiente sistema de espías y delatores, lo que provocaba estas medidas extremas.  Y era este mismo terror, el que hacía que el servilismo subiera al máximo ya que todos se apresuraban a demostrarle su adhesión y amistad al gobernante, para no ser acusados de ser miembros del complot para asesinarlo.  He aquí algunas muestras de aquellas manifestaciones de adhesión servil que se le hicieron a Estrada Cabrera y que la revista oficial “La Locomotora” publicó el 9 de mayo de 1907:

Crimen de Lesa Patria.  pero el señor Licenciado Estrada Cabrera, imperturbable, sereno y valeroso como siempre le hemos visto, principalmente en las grandes ocasiones, entre la confusión momentánea que produjo tan inesperado suceso, en medio de la piedras que volaban y envuelto en densa capa de humo, acudió en auxilio del general don José María Orellana y con éste apoyado en su brazo regresó a pie a su casa de habitación. Miles de gentes, como en religiosa romería, han acudido sin cesar a ofrecerle sus servicios; lo que es al mismo tiempo una prueba inequívoca de simpatía y estimación del pueblo guatemalteco y una protesta contra los criminales autores e instigadores del cobarde atentado.

La Locomotora2

Asamblea Legislativa: Entre las innumerables manifestaciones de todas partes de la República y de todos los órdenes sociales recibió ayer el digno Gobernante guatemalteco, señor licenciado Manuel Estrada Cabrera, fugra muy alta y muy significativa la de la Augusta Representación Nacional, porque ella, junto con la opinión particular de cada uno de los señores Diputados, es el sentir de todos los pueblos con cuyo poder y en cuyo nombre obran. La sesión de anoche fue breve y tuvo la severidad que las circunstancias exigían. […] El señor presidente [de la Asamblea] licenciado don Arturo Ubico, dijo, solemnemente, La Asamblea Nacional Legislativa levanta la sesión como un acto de protesta contra el inicuo atentado que se llevó a efecto para privar de la existencia al Primer Magistrado de la Nación.  Acto seguido, la Asamblea pasó en cuerpo a la mansión del señor Presidente de la República para significarle sus sentimientos de pesar y de placémenes por le horrendo crimen de que afortunadamente salió ileso y poner en sus manos la manifestación escrita. Dicen los diputados en esa manifestación: ‘Cuando el país entero, en medio de la paz que le habéis proporcionado, se prepara a festejar la conclusión de la más trascendental de vuestras obras, del ferrocarril interoceánico, que llevará vuestro nombre, junto con la transformación general, a llenar la página más gloriosa de vuestra historia, viene en mala hora la mano miserable de los enemigos de la Patria, con el nefasto designio de cortar el vuelo a vuestras levantadas aspiraciones, a atentar contra la existencia del Benemérito Jefe, del ilustre Presidente, a quien tanto debe y de quien tanto espera la Nación’.2

(Nota de HoyhistoriaGT: entre los diputados firmantes estaba e licenciado Antonio Batres Jáuregui, quien en sus memorias relatara que había sido perseguido político de Estrada Cabrera en 1898).

Ministros de Estado: Profunda indignación […] hemos sentido al ver de qué manera tan inicua como vil se pretendió destruir de un solo golpe la obra trascendental que realiza vuestro potente cerebro y sostiene vuestro brazo llamado a llevar a feliz término las empresas más y más patrióticas.  Y esta indignación es la misma que sienten todos y cada uno de los habitantes honrados del país, como se demuestra por la unánime reprobación con que aquel hecho inaudito ha sido recibido por la opinión pública en el interior y condenado por todos los pueblos civilizados del mundo.2

(Nota de HoyHistoriaGT: entre los ministros firmantes estaba el licenciado José María Reina Andrade, quie ha sido el único ciudadano guatemalteco que ha sido presidente de los tres organismos del Estado y que en 1931, tras ser puesto en la presidencia por el gobierno de los Estados Unidos, convocó a elecciones en las que resultó electo el general Jorge Ubico, quien era hijo del licenciado Arturo Ubico, presidente de la Asamblea Legislativa).

Consejo de Estado: “En nuestra historia, la mayor de las injusticias, iba a consumarse, por procedimientos inicuos, en vuestra persona, merecedora por tantos títulos de la gratitud nacional.  Complots tramados contra la tranquilidad pública, para fundar la anarquía y detener nuestros progresos, merecen la unánime reprobación de todos, y especialmente de vuestros amigos y conciudadanos, quienes firmes en su tradicional lealtad, os rodean y excitan para proseguir perseverante, sin vacilación alguna, fecundado la República, a la que tanto amáis.”

(Nota de HoyHistoriaGT: los miembros del Consejo de estado eran, entre otros,  los diputados Francisco Anguiano, Manuel Cabral, Arturo Ubico y Juan J. Ortega)

Ejército de Guatemala: “El Ejército de Guatemala una su enérgica protesta a las de todas las clases y círculos sociales del país, y condena con indignación el atentado infame, alevoso y cobarde con que se quiso poner fin a la vida de su ilustre Gobernante que no consagrado sino al servicio de su patria todas sus aptitudes y energías encaminándola por el sendero del progreso y del engrandecimiento y salvándola más d euna vez de la anarquía en que ahora también quisieron sumirla sus adversarios.”2

(Nota de HoyHistoriaGT: firman todos los oficiales, desde subtenientes hasta generales)

Escuela Práctica de Varones: “[…] ese desenfreno de la perversidad humana y sus consecuencias fatales que pueden sobrevenir en vuestra salud y en la de vuestra venerada Madre, lo deploramos como los que más puedan lamentarlo.  Pero a la vez, nos felicitamos, Señor, de que hayáis salido ileso de tan horrible atentando, pues mucha ventura es esa para vuestra familia, para vuestros amigos y para la Patria, quienes ven en vuestros generosos esfuerzos, asegurado el porvenir de todos. ¡Quiera el cielo, como un don más, conservar vuestra salud para la mejor tranquilidad de vuestro espíritu!”2

(Nota de HoyHistoriaGT:  entre los firmamentes estaban los maestros Francisco Sánchez Latour y Rafael Aqueche).

Tipografía Nacional: “Cuando más os afanáis por el bienestar y progreso de la República, vuestros implacables enemigos tratan de destruirlos por medios altamente criminales y odiosos, para destruir con Vos la obra de la Revolución y abatir la bandera liberal que tan hidalga y enérgicamente habéis siempre defendido.  Reprobamos el atentado indigno de que se os quiso hacer víctima y os felicitamos sinceramente a Vos y felicitamos a la Nación, porque habéeis salido ileso de él.”9

(HoyHistoriaGT: la Tipografía Nacional era dirigida por Felipe Estrada Paniaga, editor de “La Locomotora” y de las recipolaciones de leyes de la República.)

Sub-secretarios de Estado: “Afortunadamente el alevoso golpe dirigido con tanta premeditación contra su persona, no produjo, por dicha para la Patria, los funestos resultados que sus autores se propusieron, porque ante los negros designios de los criminales está la justicia eterna de las buenas causas y de los hombres buenos, y si hoy hubieran de resolverse los conflictos humanos como lo hacían los antiguos por los llamados “Juicios de Dios”, podíamos decir como decimos: las calumnias lanzadas contra Ud. por sus enemigos están destruidas, Ud. está absuelto, porque sus propósitos como Gobernante han sido siempre honrados, como honrada has sido y es su vida como hombre.”

El gobierno de Estrada Cabrera no solo sobrevivió otro atentado contra el presidente un año después, sino que se extendió hasta 1920, cuando por fin el gobierno de los Estados Unidos le retiró su apoyo.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Estrada Paniagua, Felipe (9 de mayo de 1907).  El 29 de abril y las otras minas. Guatemala: La Locomotora, Tipografía Nacional. p. 5.
  2. Ibid (9 de mayo de 1907). Crimen de Lesa Patria. Guatemala: La Locomotora, Tipografía Nacional, pp. 2-12