10 de julio de 1796: nace la poetisa, periodista e influyente política María Josefa Garcia Granados y Zavala en Cádiz, España

 

Grabado del siglo XIX que representaría a María Josefa García Granados. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

María María Josefa García Granados y Zavala, conocida como “Pepa” o “Pepita” por sus amigos, fue una literata, periodista y poetisa guatemalteca, de origen español, considerada como una de las mayores exponentes intelectuales de la época en que se independizó Guatemala. Puede decirse que fue una feminista adelantada a su tiempo ya que con su carácter fuerte y dominante se impuso en la sociedad guatemalteca de la época. Era hermana del general Miguel García Granados y de Adelaida García Granados, quien fue tutora de Petrona Álvarez, esposa del general Rafael Carrera, presidente conservador vitalicio de Guatemala.   (Por sus fuertes nexos con el gobierno conservador de Carrera, su trabajo fue dejado en el olvido por los historiadores liberales, a pesar de que su hermano Miguel fue el líder de la revolución liberal de 1871 muchos años después de la muerte de “Pepita“).

La familia García Granados decidió radicarse en la Capitanía General de Guatemala tras la invasión napoleónica a la Península Ibérica a principios del siglo XIX.  Y por ello Pepita vivió en la region durante la turbulenta época de la Independencia y de la Guerra Civil de Centroamérica que estalló poco después.  Se casó con Ramón Saborío de la Villa, con quien estuvo casada hasta la muerte y de quien tuvo seis hijos.  Como data curioso, su hermano Miguel también fue su yerno, pues era la costumbre entre las familias aristocráticas de la época los matrimonios endogámicos, y se casó con Cristina, hija de María Josefa. (De esta forma, Pepita era abuela y tía al mismo tiempo de María García Granados y Saborío, la famosa “Niña de Guatemala“).

Durante la Guerra Civil Centroamericana, la familia García Granados corrió la misma suerte que los miembros del Clan Aycinena: le fue confiscada la tercera parte de todos sus bienes.  Fue en este momento en que Pepita empezó a escribir poemas de sátira sangrienta con los que atacaba a los jefes liberales, a sus esposas y familias; por eso fue perseguida y tuvo que huir a Chiapas a refugiarse junto con su hermano Miguel en Ciudad Real.  (Para entonces, Chiapas ya se había desligado de la República Federal de Centro América y se había anexado a México.)

En su época las mujeres eran relegadas a las labores de su hogar, pero “Pepita” no se adaptó a este molde en lo absoluto.  Utilizando el seudónimo “Juan de las Viñas” fundó dos periódicos y varios boletines en los que daba muestra de su gran ingenio crítico y satírico. Además participaba de las tertulias de las principales figuras políticas del país, sin importar el partido al que pertenecían: así pues, frecuentaba la residencia tanto de Mariano Rivera y Paz como la del general Rafael Carrera.  Fue también una gran amiga del poeta José Batres Montúfar.

En cuanto a su poesía, ésta no era del género lírico, tan común entre las poetisas de su época.  Lejos de ello, son poemas estaban llenos de ingenio, buen humor y crítica hacia Francisco Morazán y la horda de liberales que invadieron Guatemala y expulsaron a los aristócratas y a las hasta entonces poderosas órdenes religiosas.  El resultado fue una poesía que retrata sin evasiones ni romanticismos los hechos de la élite cultural y política de su época.

BIBLIOGRAFIA:

5 de julio de 1871: nace el escritor y diplomático Máximo Soto Hall, uno de los principales ideólogos del gobierno de Manuel Estrada Cabrera

Maximo Soto Hall, escritor guatemalteco y medio hermano del president hondureño Marco Aurelio Soto.  Imagen de Iván Molina Jiménez, tomada de la Revista Mexicana del Caribe

Otro de los intelectuales olvidados en Guatemala por sus vinculaciones con gobiernos de cierta índole es Maximo Soto Hall, quien fuera junto a Enrique Gómez Carillo, uno de los principals ideólogos y aduladores del licenciado Manuel Estrada Cabrera durante su largo gobierno.

Máximo Soto Hall provenía de una acaudalada familia de empresarios, profesionales, políticos e intelectuales. En 1857, la familia Soto Hall se había mudado a Guatemala, a donde había sido enviado Máximo Soto en calidad de Ministro Plenipotenciario de su país. Soto Hall era hermano por parte de padre de Marco Aurelio Soto Martínez, quien fue Ministro de Educación y Relaciones Exteriones en Guatemala y luego presidente de la República de Honduras, y también era primo de Ramón Rosa Soto, quien alternaba las carteras de Educación y Relaciones Exteriores en Guatemala con Soto Martínez y luego fue Ministro General de Gobierno en Honduras.  Otras miembros de su familia incluían a la intelectural guatemalteca Elisa Hall de Asturias y su padre  fue un médico y abogado hondureño con fuertes intereses en minería y en el comercio al por mayor en Tegucigalpa, fundador de la Universidad de Honduras y candidato a la presidencia de ese país centroamericano.

Soto Hall nació como hijo póstumo, pues su padre falleció seis meses antes del parto; creció y se educó en Guatemala pues su madre, Guadalupe Hall Lara, era hija de William Hall, socio de la casa comercial «Hall, Meany & Bennet», establecida en Guatemala en 1826 y vicecónsul de la Gran Bretaña.  En su residencia se reunían los personajes más ilustres de Guatemala y recibió la educación más esmerada que se podia tener en esa época, egresando del entonces prestigioso y exclusivo Instituto Nacional Central para Varones.

Su vinculación con el gobierno de Estrada Cabrera, de la que hablaremos una una future oportunidad, hizo que luego del derrocamiento de don Manuel en 1920 su figura fuera dejada en el olvido junto con la de Enrique Gómez Carrillo, y es por ello es que muy pocos guatemaltecos los recuerdan.

BIBLIOGRAFIA:

 

  • Arévalo Martínez, Rafael (1914). Los atormentados. Guatemala: Unión Tipográfica. 
  • — (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional. 
  • Barrientos, Alfonso Enrique (1948). «Ramón Rosa y Guatemala». Revista del archivo y biblioteca nacionales (Honduras) 27 (3-4). 
  • Bascome Jones, J.; Scoullar, William T.; Soto Hall, Máximo (1915). El Libro azul de Guatemala. Searcy & Pfaff. «relato é historia sobre la vida de las personas más prominentes; historia condensada de la república; artículos especiales sobre el comercio, agricultura y riqueza mineral, basado sobre las estadísticas oficiales». 
  • Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008). «Dime con quien andas y te diré qué escribes: la amistad de Gómez Carrillo y Rubén Darío». Universidad Francisco Marroquín. Guatemala. Archivado desde el original el 28 de marzo de 2016
  • Gobierno de Guatemala (1907). Álbum de Minerva 1907 VII. Guatemala: Tipografía Nacional. 
  • Mendoza, Juan Manuel (1946). Enrique Gómez Carrillo, estudio crítico-biográfico: su vida, su obra y su época II (2.ª edición). Guatemala: Tipografía Nacional. 
  • Molina Jiménez (2001). «La Polémica de “El problema (1899)”, de Máximo Soto Hall». Revista Mexicana del Caribe (Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal;Sistema de Información Científica) VI (12). 
  • Oyuela, Leticia de (2007). Ramón Rosa, plenitudes y desengaños. Tegucigalpa, Honduras: Guaymuras. ISBN 978-99926-33–67-0. 
  • Suazo Rubí, Sergio (1991). Auge y crisis ideológica del Partido Liberal 100 años. Tegucigalpa, Honduras: Alin Editora. 
  • Unión Tipográfica (1920). Principales jefes del Cabrerismo. Guatemala: Unión Tipográfica.

 

 

 

4 de julio de 1944: fuerzas del ejército desalojan la Asamblea Legislativa por orden de Federico Ponce Vaides quien se autonombra presidente de Guatemala

 

Retrato del general Ponce Vaides, cuando era presidente de Guatemala. Tomado de Wikimedia Commons.

Tras la renuncia del general Jorge Ubico, se instituyó un triunvirato militar conformado por los generales Federico Ponce Vaides, Buenaventura Pineda y Eduardo Villagrán Ariza.  Existen varias versiones sobre por qué Ubico nombró a los tres generales más incapaces y beodos de su ejército y he aquí algunas hipótesis:

  1. El coronel Roderico Anzueto los eligió para poder manejarlos a su sabor y antojo luego de la renuncia de Ubico.
  2. Los generales únicamente fueron a consultare a Ubico sobre su estado de ánimo, pero don Jorge creyó que iban a pedirle la renuncia y se las tiró, diciéndoles: “¡Allí está esa su m#$@!”
  3. Ubico nombró a los tres generales como una burla al pueblo luego de su renuncia.  Cuando los generales llegaron a preguntar quien podría sucederlo el les contestó: “¡ustedes tres!”

Sea como fuere, el 4 de julio se hizo una sesión en la Asamblea Legislativa en donde el grupo de estudiantes universtarios de las diferentes escuelas facultativas de la Ciudad de Guatemala exigían que se nombrara como presidente al doctor Carlos Federico Mora.  El director del periódico El Imparcial, Alejandro Córdova dio un discurso apoyando al estudiantado dejando por un lado trece años de sumisión al gobierno ubiquista, razón por la cual, Pone Vaides ordenaría su asesinato unos días más tarde.

En medio de la discusión se presentó un batallón del ejército comandado por el entonces capitán Jacobo Arbenz, el que desalojó a los presentes disparando al aire.  La Aamblea fue entonces forzada a nombrar a Ponce Vaides como presidente en lugar de Ubico.

Se dice que Arbenz renunció al ejército tras este hecho y empezó a trabajar en la clandestinidad para derrocar al gobierno de Ponce Vaides, el cual fue derrocado finalmente tras la revolución del 20 de octubre de ese año, dirigada por Arbenz (que representaba a los oficiales egresados de la Escuela Politécnica), por el mayor Francisco Javier Arana, que representaba a los oficiales de línea del ejército (es decir, a los que no tenían estudios en la Politécnica) y por el ciudadano Jorge Toriello Garrido (representante de los criollos conservadores).

BIBLIOGRAFIA:

 

 

3 de julio de 1836: arriba la goleta Mary Ann Arabella con los primeros 63 colonos ingleses que se establecieron en Abbostville, Boca Nueva, Verapaz

Calvario colonial de la ciudad de Cobán en 1897.   Fotografáa de Alfred Percival Maudslay tomada de Wikimedia Commons.

Tras la independencia de Centroamérica en 1821, la influencia inglesa empezó a incrementarse en la región. Desde su establecimiento en la parte norte del actual territorio de Belice, los británicos se aliaron con los líderes criollos liberales y conservadores y dirigieron la política de los recién conformados estados de la República Federal de Centro América.

Además, luego de la expulsión de las órdenes regulares, las grandes haciendas de los religiosos fueron confiscadas y luego otorgadas a ciudadanos ingleses para que las explotaran.  Como parte de este proceso de establecer una nueva colonización, los ingleses consiguieran que se les autorizara establecer un poblado en Boca Nueva, Verapaz, a la que los ingleses llamaron Abbotsville.

El 3 de julio de 1836 llegó la goleta Mary Ann Arabella a Izabal con los primeros 63 colonos ingleses.  Pero la región de Verapaz está llena de precipios y bosques con yerbas y arbustos por donde se caen caballos y mulas a profundos precipios.  Los británicos se establecieron en el mismo lugar en que antiguamente habían fundado los españoles el poblado de Nueva Sevilla,en 1544 y que había sido desalojado por los dominicos cuando se enteraron que era utilizado para vender a los indígenas como esclavos.

La colonia inglesa no prosperó y no dejó mayores recuerdos de su presencia en el lugar, al contrario de la colonia alemana que se estableció bajo el auspicio del gobierno del general J. Rufino Barrios cuarenta años despues.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

26 de junio de 1887: el presidente Manuel Lisandro Barillas rompe el orden institucional y se constituye en dictador luego de una rebelión en Huehuetenango

General Manuel Lisandro Barillas, president de Guatemala de 1885 a 1892.  A pesar del autogolpe de 1887, terminó su período constitucional en 1892 y entregó el poder a su succesor tras convocar a elecciones.  Imagen tomada del libro “Guatemala, Land of Quetzal“.

Uno de los presidentes olvidados de la historia guatemalteca es el general Manuel Lisandro Barillas, quien gobernó a Guatemala entre 1885 y 1892.  Y no es que esté olvidado por ser un mal presidente, ya que comparado con los gobiernos de la llamada “época democrática” que se inició en 1985, el suyo fue un régimen de altos quilates.  Su figura fue relegada al olvidado sencillamente porque fue enemigo personal del licenciado Manual Estrada Cabrera, quien se encargó no solamente de borrarlo de los libros de historia sino de eliminarlo físicamente, ordenando su asesinato en la Ciudad de México en 1907.

Barillas llegó al gobierno por su gran habilidad política luego del fallecimiento del general J. Rufino Barrios en Chalchuapa el 2 de abril de 1885.  El entonces ministro de la Guerra, el general Juan Martín Barrundia, supo desde un principio que el primer designado a la presidencia, don Alejandro Sinibaldi, no tenia carácter para gobernar y empezó a mover sus influencias para hacerse con el poder.  Pero no contaba con que los miembros de la Asamblea se dieron cuenta de sus intenciones y consiguieron convencer a Barillas para que fuera a la Ciudad de Guatemala lo más rápido posible para hacerse cargo de la situación.

Ya en el poder, Barillas le hizo a Barrundia lo que luego haría Estrada Cabrera con él: no solamente lo neutralizó políticamente, sino que organizó una intensa campaña de desprestigio acusándolo de ser el autor de todas las barbaridades y vejámenes que se dieron durante el gobierno del finado general Barrios.  Y luego, cuando Barrundia quiso unirse a una invasion salvadoreña contra Guatemala, hizo que la policía lo matara cuando se resistió a su arresto a bordo de un barco mercante estadounidense.

En 1887, ya siendo presidente constitucional, hubo una sangrienta rebelión que Barillas sofocó a sangre y fuego en Huehuetenango, la que aprovechó como excusa para suspender las garantías constitucionales, muy al estilo de lo que quiso hacer Jorge Serrano en 1993.  Aquel 26 de junio de 1887 suspendió las garantías constitucionales y se instituyó en dictador, acción que fue comunicada a los otros gobiernos de Centroamérica y al de México, indicándoles que la media era transitoria y obedecía a una crisis interna.

Aprovechando la suspension de garantías, Barillas disolvió a la Asamblea Legislativa y convocó a una Asamblea Constituyentes, por medio de la cual hizo modificaciones a la constitución de 1879, las cuales estuvieron listas en noviembre de 1887, y por medio de las cuales a pesar de la suspension del regimen institucional en junio, su período seguía siendo constitucional.  También aprovechó para acusar al arzobispo Ricardo Casanova y Estrada de estar publicando documentos de la Curia Romana sin autorización, y así expulsarlo del país.  (Casanova no regresó a Guatemala sino hasta 1897.)

Por su importancia histórica el decreto se reproduce a continuación, ya que presenta muchas similitudes con autogolpes que se dieron en los años posteriores:

MANUEL LISANDRO BARILLAS, general de division y Presidente de la República de Guatemala

Asus conciudadanos:

El Poder Ejecutivo ha dictado hoy un decreto que la utilidad pública demanda y la necesidad exige.

El 11 de diciembre de 1879 se expidió la Constitución política fundada en los principios del Derecho público y de conformidad con las reformas que el espíritu moderno ha implantado.

Esa ley, llamada en su mayor parte, a vivir muchos años, sirviendo de base al engrandecimiento de la Patria, fue reformada el 20 de octubre de 1885.

Las reformas se hicieron en momentos de agitaciones y de transición, sin que, en todas ellas, precediera la calma que requería una obra de tanta magnitud y trascendencia. 

Los legisladores, guiados por el deseo de limitar en lo absoluto la acción del Poder Ejecutivo, le prescribieron reglas cuya observancia pone en la necesidad de sucumbir.

Las dificultades fueron aumentadas por las Legislaturas del año anterior y de presente, las cuales emitieron considerable número de leyes aun más restrictivas e impracticables. Algunas de ellas arrebatan al Poder Ejecutivo facultades indispensables para el Gobierno, de que no lo habían privado ni aún las reformas de 1885.

No aspiro al poder absoluto, no quiero omnímodas; pero es preciso que tenga la autoridad que exige el cumplimiento de la muy alta mission que el Puebo me ha confiado. No hay Gobierno sin hacienda, y ésta no puede existir si el Poder Ejecutivo carece de medios para mantenerla y acrecentarla.  El Crédito, elemento económico que todo Gobierno debe sostener aun a costa de los más grandes sacrificios, ha sufrido considerablemente.

Vine al Poder en virtud de la revolución gloriosa de 1871, cuyo programa estoy obligado a defender y no puedo hacerlo bajo el peso de disposiciones que me detienen el paso y me conducen a la más odiosa reacción.

No quiero una dictadura; aspire a que sea libre el Pueblo que me ha honrado su confianza, y por lo mismo he decretado la convocatoria de una Asamblea Constituyente.  Tampoco aspire a poner en peligro los triunfos liberales que Deben ser nuestra guía, alcanzados por los legisladores de 1879.  Sólo me propongo que la Constituyente que hoy convoco, revea las reformas de 1885.  Este alto cuerpo se reunirá el 1 de octubre del presente año: de manera que el Poder que asumo en virtud del artículo 1 del decreto dictado hoy, es muy transitorio. (Este artículo decía:  El Poder Ejecutivo asume el Poder Supremo de la Nación, quedando en consecuencia suspenso el regimen constitucional).

Guatemala, junio 26 de 1887.

Manuel L. Barillas

BIBLIOGRAFIA:

 

15 de junio de 1524: tras aliarse a los cachiqueles y vencer a los zutuhiles, Pedro de Alvarado toma Itzcuintlán (Escuintla) a sangre y fuego

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La ciudad de Escuintla a principios del siglo XX. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Las crónicas tanto de la Conquista de Guatemala como de la Independencia de Centroamérica han sido embellecidas con el correr de los tiempos.  Se nos habla de héroes castellanos en sendas gestas epopéyicas, pero la realidad dista mucho de estos relatos.

Tomemos, por ejemplo, el asalto que hizo Pedro de Alvarado en Izcuintlán luego de haberse aliado con los cachiqueles para derrotar a los zutuhiles en el área del lago de Atitlán.  En ese oportunidad, luego de su victoria se aprovechó de la buena fe de los aborígenes que lo recibieron junto con sus tropas como huesped y ya descansado, se puso en marcha hacia Izcuintlán (hoy Escuintla) a donde envió unos vigías luego de tres días de marcha para que lo pusieran en antecedentes de lo que podrían encontrar.

Las tropas de Alvarado estaban compuestas en su mayoría por indígenas tlaxcaltecas y cholultecas, quienes se aliaron a los españoles luego de la conquista de los aztecas en México.  Estos mercenarios hablaban náhuatl, y de esa cuenta, muchos de los poblados en Guatemala tienen nombres que incluyen el del santo patrón del día en que fueron fundados y una palabra castellanizada de origen náhuatl.  Fueron estos soldados tlaxcaltecas quienes llamaron “Izcuintlán” al poblado que ahora conocemos con el nombre de “Escuintla”.

Los vigías le comunicaron que los escuintlecos no tenían ni idea del avance las tropas conquistadoras.  El clima no se prestaba para un ataque, pues estaba lloviendo mucho y los caminos estaban intransitables, pero eso no hizo más que convencer a Alvarado de que ese era el momento perfecto para atacar a los desprevenidos indígenas.

Aquel 15 de junio de 1524 había estado lloviendo desde el medio día y en Escuintla todos estaban en sus viviendas, incluyendo a los centinelas.  Pacientemente, Alvarado esperó a que oscureciera y cuando dieron las nueve de la noche, ordenó el ataque.  Al principio, los hombres de Alvarado tropezaban y caín por la oscuridad, pero al llegar al dormido poblado, rompieron las puertas de las casas y asaltaron a sus moradores con arma blanca o a balazos.  Muchos moradores, incluyendo ancianos, mujeres y niños, ya no llegaron a despertar siquiera pues murieron en sus lechos; y los pocos guerreros que quisieron oponer resistencia murieron en el intento.

Al amanecer los resultados fueron evidentes: el rey había muerto y yacía despedazado, al igual que muchos de los principales de Escuintla.  Lo increíble de esto, es que a pesar de haber aniquilado prácticamente a todos los pobladores, Alvarado ordenó incendiar y la ciudad e hizo saber a los escasos sobrevivientes de que ahora estaban sometidos a las órdenes del rey de España.

Dice una leyenda que años más tarde, cuando Pedro de Alvarado sufrió el mortal accidente en su caballo que eventualmente lo llevó a a tumba, un medico le preguntó si le dolía algo, y Alvarado contesto únicamente: “¡El alma!”

BIBLIOGRAFIA:

12 de junio de 1822: una división del ejército mexicano del emperador Agustín de Iturbide ocupa Guatemala

imperio iturbide
Territorio que ocupara el efímero Primer Imperio Mexicano.  Obsérvese el área que ocupaba Guatemala, que para entonces todavía tenía a Chiapas y Soconusco. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El Salvador fue la única provincia de Centro América que se negó rotundamente a anexarse al imperio de Agustín de Iturbide, y por ello el emperador envió al general Vicente Filísola a que relevara al hasta entonces presidente Gabino Gaínza en el gobierno de Guatemala.  Gaínza era el oficial español que había traicionado a la corona española y entregado la región centroamericana a los criollos locales y fue llamado por Iturbide a México con la falsa oferta de un nuevo puesto.  Ese puesto no existía, y Gaínza moriría olvidado y en la miseria.

Al retirarse, Gaínza dejó al poder en manos de Filísola, quien tuvo que enfrentar varios conflictos y resolver peticiones de diferentes diputaciones desde su llegada al mando del contingente militar. El enviado de Iturbide tendría que arreglárselas para dar un buen gobierno a Centroamérica mientras luchaba contra la debilidad fiscal, un regionalismo inquebrantable y las órdenes a menudo ilógicas del propio Iturbide.

Ya establecido en el poder, Filísola dio pasos necesarios para la reconciliación política. Liberó a los criollos opositores del imperio y reprendió a las autoridades guatemaltecas por las medidas ejecutadas contra las provincias de interior.

Una vez expulsados los mandatarios más opresivos de la ciudad, el enviado de Iturbide tuvo que hacer frente a la crisis fiscal, ya que después de la Independencia, las provincias retuvieron los impuestos recaudados en sus localidades, lo que significó una pérdida considerable de ingresos para el gobierno en la ciudad de Guatemala. Además la abolición del tributo de indios en febrero de 1822 también golpeó las arcas del gobierno, mientras que la escasez de agentes aduanales favorecía el contrabando. Por si fuera poco, las rutas comerciales estuvieron bloqueadas por conflictos armados entre ciudades y regiones, derivadas de inconformidad en cuanto a la jurisdicción administrativa y desacuerdos ideológicos entre criollos liberales y conservadores. Todo esto causó que tanto el general cuanto las municipalidades se vieran obligados a solicitar préstamos a comerciantes y a cajas regionales, lo que produciría una situación insostenible.

Pero el Imperio Mexicano no duró mucho y Filísola y sus hombres se retiraron el 3 de agosto de 1823, dejando el camino libre para la larga Guerra Civil Centroamericana entre criollos liberales y conservadores, que se prolongaría hasta 1851.  Y eso no fue todo: Guatemala perdió el territorio de Chiapas, que se integró a México tras la separación de Centroamérica en 1823.

BIBLIOGRAFIA:

  • Pastor, Rodolfo (2016). Historia Mínima de Centroamérica. México: El Colegio de México.
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  • — (1971). La anexión de Centroamérica a México (Documentos escritos de 1821). Tomo I. México: Porrúa.
  • — (1971). La anexión de Centroamérica a México (Documentos escritos de 1823 a 1828). Tomo VI. México: Porrúa.
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  • Wortman, Miles (1976). Legitimidad política y regionalismo: el imperio mexicano y Centroamérica. Nueva York, NY: State University at Geneseo.