26 de octubre de 1856: nace en Guatemala Carlos Herrera y Luna, presidente de la República de 1920 a 1921 y pionero de la producción azucarera a gran escala

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Vista aérea de la Ciudad de Guatemala en 1921.  En la esquina inferior derecho se observan la Catedral (sin torres tras el terremoto de 1917-18), el Parque Central y el Palacio de Cartón.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

​Carlos Herrera nació el 26 de octubre de 1856; era hijo de Manuel María Herrera y Delfina Luna. Como empresario, fundó una reconocida industria azucarera guatemalteca en Santa Lucía Cotzumalguapa a comienzos de la década de 1900.  Además, era el diputado por Cotzumalguapa ante la Asamblea Legislativa  durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.​

Si bien había participado en la Asamblea, su papel en política se reducía en cabildear para lograr mejoras en la región en donde tenía su empresa azucarera.  Pero todo eso cambió cuando los Unionistas y algunos elementos del gobierno del licenciado Estrada Cabrera pactaron el derrocamiento de éste y acordaron nombrar a Herrera en su lugar.   Este acuerdo estuvo basado en la exigencia de los Unionistas de que el presidente provisional que sustityera a Estrada Cabrera fuese un hombre que inspirara plena confianza a la directiva del partido unionist y no debía de ser un miembro relevante del partido unionista, dejando para elecciones posteriores la selección del candidato idóneo.

Al final, acordaron que el presidente interino fuera Herrera, mientras que los cabreristas iban a designar a cuatro de sus ministros de gobierno y los unionistas a los otros tres.  Este sería el principio del fin del gobierno unionista, pues fue prácticamente copado por los liberales cabreristas desde un principio.

Los conservadores que se habían unido en el Partido Unionista a finales de 1919 carecían de experiencia política y fueron hábilmente manejados por los antiguos miembros del gobierno liberal de Estrada Cabrera tras la caída de éste.

Ahora bien, el descontento producido entre los políticos cabreristas del país y la oposición a ratificar contratos con la United Fruit Company (UFCO) y otras empresas extranjeras dieron lugar a que Herrera fuera depuesto en un golpe de estado dirigido por el general José María Orellana en el 5 de diciembre de 1921. (Cabe destacar que el general Orellana había sido diputado y Jefe del Estado Mayor del Ejército durante el gobierno de Estrada Cabrera).  Entre los colaboradores de este golpe de Estado estuvo el general Jorge Ubico, quien luego sería presidente de Guatemala.

Tras el golpe de estado del 5 de diciembre se instituyó un triunvirato militar encabezado por el general Orellana y los generales Lima y Larrave. Los miembros del gabinete de Herrera pertenecían al Partido Unionista fueron encarcelados.​

El 27 de diciembre de 1921, frente al notario Carlos Salazar, firmaron como testigos de su testamento Juan Bautista Vásquez, José Quevedo, Dámaso Biguria; en el mismo declaró que tenía diez hijos de su primera boda y dos de la segunda y en la cláusula décima dice: “a sus hijos varones no mezclarse ni dejarse mezclar jamás en la política, por la triste experiencia que había tenido al aceptar la Presidencia de la República, lo que hizo únicamente con el objeto de hacer el bien a su país y en donde solamente cosechó ingratitud y amarguras”.

Tras su derrocamiento, Herrera se exilió en Francia.

BIBLIOGRAFIA:

25 de octubre de 1824: el Congreso Constituyente de Guatemala decreta el reglamento del Jefe del Estado, como parte del gobierno de la República Federal de Centroamérica

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Centroamérica en 1840. Obsérvese las fronteras indefinidas entre Guatemala, México y Belice, y entre Honduras y Nicaragua.  Nótese también el área ocupada por Guatemala en ese entonces. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la Independencia de Centroamérica, las Provincias Unidas de la región decidieron anexarse al efímero imperio de Agustín de Iturbide. Los criollos liberales y los conservadores pasaron todo el siglo XIX acusándose mutuamente de ser los instigadores  de dicha anexión, pero independientemente de quien haya sido el promotor de la idea, Guatemala salió muy perjudicada al perder Chiapas y, eventualmente, Soconusco.

Cuando las aguas se calmaron un poco luego de la anexión, se estableció la República Federal de Centro América y cada estado estableció su propio gobierno local, pero adscrito al Federal.  Reproducimos a continuación la explicación que da el recopilador de leyes Manuel Pineda de Mont al respecto:

“La constitución federal de Centro América, al prevenir que las intendencias del tiempo del gobierno colonial de España, del Reyno de Guatemala, se constituyesen en estados componentes de la Unión, organizándose como unas pequeñas repúblicas filiales, o subordinadas a la federal, en unos puntos de su administración, y soberanas y absolutas en otros, segun la complicación de facultados que embarazaban su marcha; previene que los funcionarios superiors, encargados de ejercer el poder ejecutivo en cada sección federativa sean llamados “Jefes del Estado”.

Con esta denominación comenzaron todos a ejercer sus respectivas funciones oficiales, desde su primitive organización en el año de 1824.  Y al decretarse la constitución política de Guatemala, se previno en ella:  que el primer mandatario encargado del gobiero politico superior del estado (poder ejecutivo) se denominase “jefe del Estado”.

Y cuando en 1838 los referidos estados rompieron el vínculo federal, desconociendo la autoridad emanada de la constitución de 1824, reasumiendo cada uno de ellos en sí mismos la plenitud de soberanía en sus respectivas demarcacione territoriales, que antes residía en la federación centroamericana; Guatemala, que había sido hasta entonces la única que había estado sufragando los gastos de la administración al fin imitó a las otras secciones, separándose (la última) del pacto, cuya sombra y fragmentos no podían ya conservarse, y en efecto dió el grito de independencia el 13 de abril de 1839.  Desde entonces se consideró en el libre ejercicio de su plena soberanía nacional.  El supremo encargado del gobierno tuvo la denominación de “presidente del Estado de Guatemala”, conforme al decreto de la asamblea constituyente del 29 de noviembre de 1839, y su misma denominación adoptaron en seguida los otros estados.

A virtud del decreto expedido por el goiberno en 21 de marzo de 1847, elevando el estado al rango de nación libre, soberana e independiente, por los fundamentos consignados en el decreto dicho, y en el manifiesto que se publicó entonces, se llamó desde aquel día, president de la República de Guatemala, cuyo acto se ratificó en decreto de la Asamblea Constituyente dado el 14 de septiembre de 1848.  Y los cuatro estados de la referida pasada federación, siguieron en esto ultimo la conducta política de Guatemala.”

BIBLIOGRAFIA:

24 de octubre de 1902: violenta erupción del volcán Santa María en el departamento de Quetzaltenango destruye el occidente de Guatemala

El Santa María en erupción en 1902. Imagen tomada de Weltrundschau zu Reclams Universum 1902

La primera erupción del Santa María en la época colombina ocurrió el 24 de octubre de 1902.  Hasta entonces, el volcán había estado inactivo por al menos quinientos años, pero su despertar fue claramente indicado por un enjambre sísmico en la región que comenzó en enero de 1902 y un fuerte terremoto destruyó la ciudad de Quetzaltenango el 18 de abril de 1902. La erupción comenzó el 24 de octubre, y las explosiones más grandes ocurrieron durante los siguientes dos días, expulsando aproximadamente 5,5 km³ de magma.

La pumita formada en la erupción culminante cayó sobre un área de aproximadamente 273.000 km², y la ceniza volcánica fue detectada hasta en San Francisco, California y la erupción arrancó gran parte del flanco sudoeste del volcán, dejando un cráter de aproximadamente un kilómetro de diámetro y unos trescientos metros de profundidad.

Los habitantes no reconocieron la sismicidad precedente como un signo de aviso de una erupción. Ademas, por lo menos cinco mil personas murieron no solamente como resultado directo de la erupción sino por un brote posterior de malaria.​

La erupción del volcán tardó treinta y seis horas y lanzó una columna de material que alcanzó veintiocho kilómetros de altura y formó una nube oscura que cubrió la luz del sol durante varios días.

La Jefatura Política y la Corporación Municipal se encargaron de organizar los recursos inmediatos de que disponían para socorrer a las víctimas, organizar la ayuda proveniente de los vecinos que la podían proporcionar y gestionarla al gobierno de la capital. En la Ciudad de Guatemala el Presidente Manuel Estrada Cabrera y su gabinete estaban ocupados en la organización de los festejos de Minerva. Su respuesta ante la catástrofe fue disminuirla y en el peor del caso, tratar de silenciarla evitando que los medios de prensa divulgaran las dimensiones de la catástrofe en la región occidental del país. Es más, la respuesta oficial del gobierno central ante las autoridades quezaltecas fue de declarar no disponibilidad de fondos públicos, ya que recientemente se habían empleado en la ayuda para esa misma ciudad, para los damnificados por los terremotos del mes de abril, por lo cual era imposible atender a la petición.

Ante semejante respuesta gubernamental, el alcalde de la ciudad, en sesión extraordinaria informó a todos los miembros del consejo que a raíz de la erupción los pastos y siembras de la “la zona de occidente de la República se arruinaron”, por lo que entonces era de esperarse escasez de granos básicos, afectando tal situación especialmente a las personas de escasos recursos. Por tal razón, la corporación municipal decidió que doscientos pesos se invirtieran en la compra de alimentos para ser repartidos entre los más necesitados. Asimismo, el ganado de las haciendas estaba pereciendo. Empezaron a reportarse pérdidas, no solo por la desaparición de los rebaños sino también por la falta de ganado para abastecimiento de las carnicerías de la ciudad. Ante la escasez de alimentos en la región, el consejo municipal tomó la decisión de solicitar al gobierno central la autorización para importar libre de gravamen dos mil quintales de harina hasta llegar a completar diez mil, durante los meses siguientes.

La población fue afectada en distintas formas: para los indígenas la situación fue verdaderamente catastrófica, ya que no solamente porque perdieron parientes y amigos, sus casas y cosechas, sino que además fueron obligados a trabajar en las labores de reconstrucción. Por su parte, los terratenientes vieron la oportunidad de resarcirse de los daños obteniendo otras tierras y así lo solicitaron al presidente Estrada Cabrera, quien les dio terrenos en San Miguel Uspantán en el Quiché y en Panam en Suchitepéquez y Sololá, las que hasta entonces habían sido tierras comunitarias de los indígenas de la región. De hecho, en la Recopilación de Leyes de la República de Guatemala de 1902-03 solamente aparece este decreto referente a la erupción:

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 12 de noviembre de 1902

En el deseo de prestar toda clase de auxilios a los agricultores que, con motivo de los últimos fenómenos volcánicos, han venido tropezando con dificultades; y teniendo el Jefe del Ejecutivo decidio empeño en aliviar éstas y prestar todo apoyo para la recolección de los frutos,

El Presidente Constituciopnal de la República, en uso de las amplias facultades de que está investido,
Acuerda:

  1. Crear una oficina, con residencia en Quetzaltenango, bajo la denominación de «Proveeduría General de Auxilios para la Agricultura» […]
  2. Nombrar para Jefe de oficina, al Coronel don Marcos R. Calderón, quien prudencialmente repartirá los auxilios, quedando, a la vez, autorizado para elegir y nombrar al Secretario y a los dos Auxiliares.
  3. Los Jefes Políticos de los Departamentos de Occidentes, atenderán las comunicaciones que reciban del expresado Jefe de Oficina, para que ésta llene debidamente su cometido.
  4. Quedan exceptuados de toda contribución directa los mozos que, en virtud de esta disposición, presten sus servicios a los agricultores.
  5. El Ministerio de Fomento queda encargado de dicgar las providencias conducentes al exacto cumplimiento de este acuerdo.

Comuníquese.

—Estrada Cabrera
Ministro de Fomento: José Flamenco

BIBLIOGRAFIA:

 

23 de octubre de 1876: debido a las circunstancias difíciles en que se hallaba Guatemala, la Asamblea Constituyente pospone la emisión de la nueva ley constitutiva y mantiene al presidente Barrios como dictador

Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala.  Se observan la Catedral Metropolitana, la Fuente Colonial, el Colegio de Infantes y el Portal del Comercio. Fotografía de Eadweard Muybridge, tomada en 1875, el año en que Barrios fue nombrado dictador.

El 21 de octubre de 1875 la Asamblea Constituyente que había convocado el presidente J. Rufino Barrios entre sus correligionarios decidió conferirle al presidente guatemalteco amplios poderes de los que “se había hecho mérito” entre los pueblos que ellos representaban, con miras a mantener el orden público; de esta cuenta, el presidente Barrios gobernó como dictador con poderes absolutos a partir de ese momento.

Luego, el 23 de octubre de 1876, por considerar que las circunstancias no habían mejorado, la Asamblea convocada ese año consideró que las circunstancias difíciles se mantenían y por ello consideraron que no era conveniente emitir todavía la Constitución de la República por los próximos cuatro años.

Sin embargo, en 1878 Barrios convocó a una nueva Asamblea Nacional Constituyente compuesta por sesenta y un representantes de los pobladors de Guatemala, ya que consideraba que el país estaba finalmente en paz y era momento de regresar a la constitucionalidad.

Solamente los Jefes Políticos, Comandantes de armas y curas párrocos eran quienes no podían ser diputados constituyentes; pero debe aclararse que en esa época solamente los varones que supieran leer y escribir o que fueran soldados eran considerados como ciudadanos.

De esta cuenta, Barrios gobernó sin una constitución vigente desde que tomó el poder en 1873 hasta que fue electo como primer presidente constitucional en 1879, momento en el que fue elegido para un período de seis años.   Queda claro que, con constitución o sin ella, el general Barrios, al igual que había hecho el general Carrera antes que él, gobernó el país a su sabor y antojo.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

22 de octubre de 1841: la Municipalidad de la Ciudad de Guatemala emite el reglamento para el primer alumbrado público a base de velas y serenos que se funcionó en la ciudad

Vista de la Ciudad de Guatemala desde el Cerrito del Carmen en 1887.  Imagen publicada en Guatemala, Land of Quetzal de William T. Brigham.

 

Debido a las constantes guerras entre los criollos liberales y conservadores, el progreso fue llegando muy lentamente a Guatemala.  Para darse una idea, reportamos aquí que el primer sistema de alumbrado público para la ciudad de Guatemala a base de velas fue establecido hasta en 1841, y solamente para la porción más importante de la ciudad (entonces solamente la Plaza Mayor de lo que hoy se conoce como el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala).

Los faroles se colocaron salientes fuera de la pared por lo menos una vara, y sostenidos por un pescante o barra de hierro.  La empresa a cargo de la iluminación debía “tener alumbrada la parte de la ciudad demarcada en el plano respective, toda las noches, desde las oraciones hasta el alba: en la que en que hubiere luna, ya sea antes de oscurecer o una hora despues, y su luz se mantenga todo el resto de la noche, no se encenderán los faroles; si después de una hora de dadas las oraciones, la luna tardare en alumbrar, por este solo tiempo hasta que su luz sea suficiente, se encenderán aquellos.”

Aquí se observa el influjo del gobierno conservador, que utiliza la hora de las oraciones como referencia.  Por otra parte, para ahorrarse en la iluminación, los faroles no se encendían cuando la luz de la luna era lo suficientemente fuerte.

En otra parte del reglamento se mencionaba que era obligación del empresario “cuidar que las luces se conserven siempre vivas y tener limpios y preparados los faroles y demás útiles para que sin demora estén las luces encendidas a la hora designada“.  Se nota aquí que la luz no era eléctrica y que necesitaba de mucho mantenimiento para manterse viva.

Tambien se estableció un grupo de serenos que se encargaba de darle mantenimiento a los faroles y de mantener vivas las llamas, y además daba de viva voz cada media hora, la hora correspondiente.    El grupo original era de 30 serenos, armados de dos pistolas y una lanza, y también tenían la obligación de revisar que todas las puertas de casas y comercios estuvieran bien cerradas.

De acuerdo a la Recopilación de Leyes publicada en 1870, este servicio se mantuvo vigente por lo menos hasta ese año, en que el autor indica que el número de serenos era de 67.

BIBLIOGRAFIA: