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24 de agosto de 1853: Carrera toma el Castillo de Omoa

24 de agosto de 1853: Carrera toma el Castillo de Omoa

Tras la fracasada invasión del general Trinidad Cabañas a Guatemala, el ejército guatemalteco, comandado por José Víctor Zavala y el general Rafael Carrera toman el Castillo de Omoa, en la costa atlántica de Honduras.

La fortaleza de Omoa en Honduras en 2008. En el recuadro: el coronel José Víctor Zavala. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Derrota de Trinidad Cabañas:

Véase también: invasión de Cabañas, Vicente Cerna

Tras la retirada de las fuerzas hondureñas comandadas por el general Trinidad Cabañas luego de ser derrotadas por las fuerzas del general Vicente Cerna en Chiquimula el 6 de julio de 1853, el coronel José Víctor Zavala recibió la orden del general presidente Rafael Carrera de embacarse con trescientos hombres en Izabal y partir hacia Omoa para tomar el Castillo de ese estratégico puerto hondureño. Gracias a la habilidad de Zavala, las tropas guatemaltecos se hicieron con el Castillo de Omoa en cuestión de una semana, tras poner sitio a la mencionada fortaleza.1

Victoria guatemalteca en Omoa:

Véase también: Rafael Carrera, José Víctor Zavala

El 24 de agosto de 1853, a las tres y media de la tarde, la bandera guatemalteca ondeaba en el asta principal del Castillo de Omoa, hasta donde llegó personalmente el general Carrera para mandar a desmontar todas las piezas de artillería de grueso calibre y que había estado en ese lugar desde la época colonial. Carrera y sus hombres desmantelaron completamente los cañones de la fortaleza, y con gran esfuerzo trasladaron los cañones hasta la ciudad de Guatemala, en donde colocaron algunas piezas en la esquina de la Parroquia Vieja y otras en el cuartel de Matamoros, que todavía estaba en construcción.1

Al año siguiente, la esposa del general Carrera encendió la mecha de uno de los cañones hondureños en Matamoros para celebrar el primer aniversario de la victoria en Omoa, mientras que la guerra civil que Cabañas había propiciado en Nicaragua se extendía de tal manera, que no terminó sino hasta con la Guerra Nacional de Nicaragua en la que los ejércitos centroamericanos tuvieron que luchar contra de los filibusteros de William Walker entre 1856 y 1857.1

Opinión de los liberales sobre Cabañas:

Véase también: Lorenzo Montúfar

Como dice el ideólogo liberal Lorenzo Montúfar en el volúmen 5 de su «Reseña Histórica de Centro-América»: «Varios encuentros entre las tropas de Carrera y Cabañas fueron siempre funestos para este Jefe. El General Cabañas, siempre liberal, siempre intrépido y valiente, no tuvo la calma que era indispensable para no exponer en aquellas circunstancias a su patria y a su partido. En mejores días la causa liberal defendida por él habría podido triunfar; en aquellos momentos Cabañas era preciso que sucumbiera».2


Bibliografía:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926] El libro de las Efemérides: capítulos completos de la Historia de la América Central. VII Guatemala: Tipografía Nacional. p. 447-450.
  2. Montúfar, Lorenzo (1881). Reseña Histórica de Centro-América. Guatemala. El Progreso.

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11 de junio de 1773: fuerte temblor sacude Santiago de los Caballeros

11 de junio de 1773: fuerte temblor sacude Santiago de los Caballeros

Un sismo estremece a la capital del Reino de Guatemala, justo un día antes de la llegada del nuevo Capitán, General Martín de Mayorga.

El valle de Panchoy, con las ruinas de la ciudad de Antigua Guatemala a finales del siglo XIX.
El valle de Panchoy, con las ruinas de la ciudad de Antigua Guatemala a finales del siglo XIX. Imagen tomada de Mizner Scrap Book Central America.

Sismos después del terremoto de San Casimiro:

Véase también: terremoto de San Casimiro en 1751

Después del terremoto de San Casimiro en 1751, la capital del Reino de Guatemala no había sufrido mayores problemas con los sismos, aunque los pobladores sí sintieron el terremoto de San Francisco de 1757, el de la Santísima Trinidad de 1765 y el de San Rafael, que destruyó a Suchitepéquez poco después.1

Enjambre sísmico de 1773:

Véase también: Santiago de los Caballeros, terremoto de Santa Marta 

En 1773 se inició un enjambre sísmico que coincidió con la llegada del capitán general Martín de Mayorga. En mayo habían empezado a sentirse unos sismos leves en la ciudad de Santiago, pero el 11 de junio hubo uno fuerte y largo que daño varias casas y templos católicos, seguido de una réplica esa misma noche. Mayorga había llegado al puerto de Omoa en las costa de Honduras en mayo, y desde allí envió una larga carga a los miembros de la Real Audiencia para informales que iba a revisar el Castillo de San Fernando de Omoa, ya que en ella había muerto su antecesor, Pedro Salazar y Herrera Natera de Mendoza, víctima del paludismo y el nuevo capitán general quería recorrer el sitio para dictar las medidas sanitarias necesarias. Después, recorrió la costa norte hasta Izabal, y de allí emprendió largas y cansadas caminatas, durante la temporada de lluvias, para finalmente llegar a la ciudad de Santiago de los Caballeros el 12 de junio.2

Los miembros de la Real Audiencia ordenaron que se adornaran las calles de la entonces preciosa ciudad de Santiago con cortinas, tapices, arcos de flores y alfombras de pino para recibir al capitán general, y que los músicos amenizaran la celebración de la multitud que se agolpó para la ocasión. Incluso, el arzobispo Pedro Cortés y Larraz salió a recibirlo a las puertas del Palacio Arzobispal con toda solemnidad.3

En los días siguientes hubo otros sismos, aunque no tan fuertes ni tan seguidos. Como en esa época las órdenes religiosas y el clero secular todavía tenían casi el control absoluto de los súbditos del Imperio Español —a pesar de la implementación de las reformas borbónicas del rey Carlos III—, se hicieron varias rogativas para que cesaran los temblores. Por ejemplo, en la iglesia de San Francisco expusieron a la veneración pública, y sacaron en procesión por nueve días, la imagen de Nuestra Señora de los Pobres.1

Sin embargo, a pesar de las rogativas, lo peor estaba por llegar: el 29 de julio, a eso de las cuatro de la tarde, se produjo una violenta sacudida que alertó a los pobladores, y pocos minutos después comenzó el terremoto de Santa Marta, que destruyó la capital del reino.1


Bibliografía:

  1. Juarros, Domingo (1857) [1808]. Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala. Guatemala: Imprenta de Luna. p. 232.
  2. Hernández de León, Federico (1963) [1925]. El Libro de las Efemérides: Capítulos de las Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 455.
  3. Ibid., p. 456.

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10 de junio de 1853: Carrera restringe el derecho de asilo

10 de junio de 1853: Carrera restringe el derecho de asilo

En medio de tensiones entre las repúblicas de Guatemala, Honduras y El Salvador, el presidente de Guatemala, capitán general Rafael Carrera, restringe el derecho de asilo para ciertos tipos de delitos.

Una vivienda rural en Guatemala en la época del general Rafael Carrera.  En el recuadro: el general Trinidad Cabañas, presidente de Honduras en 1853 y acérrimo enemigo de Carrera.
Una vivienda rural en Guatemala en la época del general Rafael Carrera. En el recuadro: el general Trinidad Cabañas, presidente de Honduras en 1853 y enemigo acérrimo de Carrera. Imágenes tomadas de «Guatemala: the land of the quetzal» y de Wikimedia Commons.

Cambios en Centroamérica tras la Batalla de La Arada:

Véase también: Batalla de la Arada, Rafael Carrera

Luego del triunfo de la batalla de la Arada sobre los criollos liberales centroamericanos el 2 de febrero de 1851, el teniente general Rafael Carrera fue nombrado presidente de la República de Guatemala, y se inició la hegemonía de ésta en la región centroamericana, aunque los liberales matenían las esperanzas de recuperar el poder.1

En noviembre de 1851, el presidente de Honduras, Juan Lindo, ganó las elecciones para un tercer período pero no quiso aceptar el poder, y pidió que se hiciera una nueva elección en la que resultó favorecido el general Trinidad Cabañas, férreo liberal que combatiera contra Carrera en varias oportunidades y que perseguía derrocarlo y restaurar la unión centroamericana liberal. Cabañas se oponía a la intervención del cónsul británico Frederick Chatfield en la región, aunque en 1852 logró llegar a un acuerdo sobre los reclamos financieros que Honduras tenía con los ingleses, lo cual sería el último acto oficial de Chatfield antes de irse de la región en mayo de ese año. Cabañas prefirió buscar una alianza con los Estados Unidos, para lo cual envió como ministro plenipotenciario de su gobierno al líder criollo liberal guatemalteco José Francisco Barrundia, quien era enemigo mortal de Carrera.2

Aumenta la tensión entre Honduras y Guatemala:

La tensión entre ambos estados fue en aumento, especialmente porque a Carrera no le gustaba que hubiera presencia estadounidense en Honduras ni que Cabañas, un morazanista de la vieja guardia, fuera el gobernante. Carrera, entonces, empezó a apoyar una revuelta contra Cabañas, ya que todavía tenía que terminar de pacificar a los grupos guerrilleros que había en las regiones montañosas.3 La tensión existente se puede apreciar en el siguiente decreto emitido el 10 de junio de 1853, en el que se restringe el derecho de asilo de los ciudadanos de los estados vecinos:4

Decreto N°. 9

El Presidente de la República de Guatemala, por cuanto la Cámara de los representantes de la República de Guatemala, habiendo tomado en consideración, que el castigo de los reos por crímenes que ofenden la moral, la propiedad y la seguridad pública interesa a todos los pueblos, y que el derecho de asilo concedido indistintamente a toda clase de delincuentes comprometería el crédito de la nación y amenazaría la existencia de la sociedad, ha establecido por ley lo siguiente:

Art. 1.°— Los reos prófugos procedentes de los Estados del Salvador, Honduras y Nicaragua encausados por crímenes de parricidio, asesinato, homicidio premeditado y seguro ó alevoso, incendio, robo, falsificación da moneda, sellos, é instrumentos públicos, quiebra fraudulenta ó alzamiento en perjuicio de acreedores legítimos, rapto, violencia y abijeato calificado, no tendrán derecho de asilo en el territorio de Guatemala; y en caso de reclamarse su extradicion, serán entregados, siempre que se reconozca por las autoridades de los Estados referidos en los propios términos y con iguales condiciones de reciprocidad, el derecho de Guatemala a reclamar los reos prófugos de su territorio, que se hallen en los mismos casos y circunstancias.

Art. 2.°— Para que la extradicion se verifique, será condición indispensable, que calificado el crimen con todas sus circunstancias, resulte comprobado en tales términos, que justificasen la prisión ó enjuiciamiento de la persona que cometiera igual delito en Guatemala.

Art. 3.°— Será igualmente necesario para que la extradicion tenga lugar que se haga la reclamación de los reos de Gobierno a Gobierno, viniendo los exhortos diligenciados por las autoridades judiciales, en la manera y términos que hoy se practica.

Art. 4.°— Si el reo cuya extradicion se solicita, hubiere cometido en la República otro delito por el cual esté encausado ó pueda estarlo, no será obligatoria la extradicion; pero si el delito fuere menos grave que aquel por el cual se le reclama, el Gobierno, de acuerdo con la Suprema Corte de Justicia, podrá, si lo tiene por conveniente, mandar hacer la entrega.

Por tanto: y sancionada de acuerdo con el Consejo do Estado la pre-inserta disposición, mando se publique, cumpla y ejecute.

Palacio del Gobierno, Guatemala, junio 10 de 1853.

    • Rafael Carrera
    • El oficial mayor encargado del despacho de gobernación y justicia, Mariano Córdova4

Fallida invasión de Cabañas a Guatemala:

Véase también: Cerna derrota a Cabañas en Chiquimula

El 6 de julio de ese año el departamento de Chiquimula fue invadido por el ejército hondureño comandado por el presidente de Honduras, Trinidad Cabañas,5 pero fueron vencidos y expulsados por el brigadier Vicente Cerna, quien los obligó a retirarse y a pedir a los gobiernos de El Salvador y Nicaragua para que mediaran en el asunto, propinando un fuerte golpe a los intentos de los liberales para desestabilizar a Guatemala.6


Bibliografía:

  1. Sierra González, Aída Lucila (2001).«La batalla de la Arada». Guatemala: Servicio de Historia Militar, Sección de Investigaciones Históricas, Museo Militar.
  2. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821–1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. p. 242.
  3. Ibid., p. 245.
  4. Carrera, Rafael; Córdova, Mariano (10 de junio de 1853). Decreto N°9. Guatemala.
  5. Carrera, Rafael; Aycinena, Pedro de (6 de julio de 1853). Proclama. Guatemala.
  6. Woodward, Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, p. 243.

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3 de junio de 1830: los ingleses ocupan la isla de Roatán

3 de junio de 1830: los ingleses ocupan la isla de Roatán

Aprovechando la crisis que existía en Centroamérica tras la guerra civil de 1829, los ingleses tomaron nuevamente la Isla de Roatán desde Belice.

Playa de la isla de Roatán, actualmente de Honduras. En el recuadro: escudo de la República Federal de Centro América, a la que la isla pertenecía en 1830.
Playa de la isla de Roatán, actualmente de Honduras. En el recuadro: escudo de la República Federal de Centro América, a la que la isla pertenecía en 1830. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Piratas ingleses durante la colonia:

Véase también: Época Colonial

Durante la época colonial los piratas y corsarios ingleses, franceses y holandes infestaban las costas del Reino de Guatemala, aunque hacia el final de ese período ya solamente quedaban los ingleses, quienes se fueron a la guerra con España en 1782 y el presidente y teniente general de los Reales Ejércitos, Matías de Gálvez, quien los expulsó de la región, y los obligó a refugiarse en Belice.1

Ahora bien, los ingleses siempre esperaban el momento oportuno para apropiarse de los territorios aislados de la región centroamericana. En 1642 tomaron la isla de Roatán, aunque fueron expulsados con la ayuda de ejércitos de la provincias de La Habana y de Santo Domingo, pero luego regresaron en 1742 y se asentaron hasta que fueron expulsados por Matías de Gálvez en 1782. Quince años después regresaron a la isla, llevando consigo a dos mil esclavos africanos para establecerse definitivamente, pero fueron nuevamente expulsados por los españoles con todo y los esclavos.2

Los ingleses retornan a Roatán:

Véase también: Guerra Civil Centroamericana, Francisco Morazán 

Los ingleses eran pacientes, y desde Belice enviaron unos hombres a la isla de Roatán el 3 de junio de 1830, con lo que la tomaron fácilmente, venciendo a la pequeña guarnición de la República Federal de Centro América que allí se encontraba.2 En ese momento, los británicos sabían que el gobierno centroamericano estaba muy debilitado tras las guerra civil que se extendió de 1826 a 1829, y aprovecharon la ocasión.3

El presidente de la República Federal, general Francisco Morazán, consiguió establecer comunicación con el rey Guillermo IV de Inglaterra, y logró que los ingleses que ocuparon Roatán se replegaran nuevamente a Belice, solo para que regresaran a ocupar la isla en 1839,4 aprovechando nuevamente la fragilidad del gobierno centroamericano, esta vez sumido en la anarquía tras la separación de Honduras, Nicaragua y Costa Rica,5 y por el derrocamiento del gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez en Guatemala.6 Así pues, solamente el estado de El Salvador —que era gobernado por el expresidente federal Francisco Morazán— y el de Los Altos —que se acababa de formar con el 50% del territorio occidental del de Guatemala7— protestaron formalmente y en un tratado de paz, amistad y comercio, establecieron de modo terminante que, mientras no se devolvieran las islas ocupadas por los ingleses, las relaciones con Gran Bretaña permanecerían interrumpidas. Incluso, no iban a admitir ni en Los Altos ni en El Salvador, mercadería que procediera de Inglaterra, aunque fuera llevada por buques de otra nacionalidad, ni recibirían mercadería de otros orígenes, si era llevada por buques de bandera británica.8

El cónsul plenipotenciario de Inglaterra en Centroamérica, Frederick Chatfield no estuvo de acuerdo con aquello y en forma arrogante y prepotente se dirigió a los jefes de Estado de Los Altos y El Salvador exigiendo que levantaran la prohibición. Y aunque éstos rechazaron las amenazas del diplomático tajantemente, la firme posición de los estados centroamericanos no tardó mucho puesto que ambos fueron derrotados categóricamente pocos meses después en los combates que libraron contra el caudillo guatemalteco Rafael Carrera, cuyo ejército estaba patrocinado por los ingleses.8


Bibliografía:

  1. Real Academia de la Historia (s.f.) Matías Gálvez y Gallardo. España: Real Academia de la Historia.
  2. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 388.
  3. — (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  4. Hernández de León, El libro de las Efemérides, VI., p. 389.
  5. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. pp. 157, 235, 246, 272 y 304.
  6. Solís, Ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 3-90.
  7. García Elgueta, Manuel (1897). Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango, Guatemala: Popular. pp. 91-92
  8. Hernández de León, El libro de las Efemérides, VI., p. 390.

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16 de mayo de 1544: Audiencia de los Confines abre sus puertas al público

16 de mayo de 1544: Audiencia de los Confines abre sus puertas al público

Con la nueva organización para el Consejo Superior de Indias, se formó el Reino de Guatemala, el cual estaría regido por una Real Audiencia.

Departamento de Gracias a Dios en la moderna República de Honduras. Aquí se estableció la Real Audiencia de los Confines en 1544. En el recuadro: las puertas originales de la Real Audiencia. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Nueva organización para el Consejo Superior de Indias:

Véase también: Conquista de Guatemala

En 1542, el emperador Carlos V estableció en Barcelona una nueva organización para el Consejo Superior de Indias, por medio de la cual se formó el Reino de Guatemala que estaría gobernado por una Real Audiencia, tribunal supremo compuesto de cuatro oidores, uno de los cuales sería el presidente. En ese momento, la región estaba atravesando una crisis, ya que el Adelantado Pedro de Alvarado había muerto en 1541,1 y en ese mismo año un alud había destruido a la ciudad de Santiago de los Caballeros,2 además de que había una rivalidad extrema entre los gobernadores de Comayagua y de Nicaragua y el virreinato de la Nueva España ejercía cierta injerencia desde la ciudad de México.3

Aunque se habían conferido el título de virreinato a México y a Perú, la región de Centroamérica fue nombrada únicamente como Capitanía General o reino, ya que en la región no había minas de importancia.3

Ordenanzas de Barcelona y Audiencia de los Confines:

Así, pues, las Ordenanzas de Barcelona datan de noviembre de 1542, y la cédula que fundó la Audiencia de los Confines —equidistante entre las provincias de Guatemala y de Nicaragua— son del 13 de septiembre de 1543.3 El oidor presidente de la nueva Audiencia fue Alonso de Maldonado, —quien ya había sido gobernador interino de Guatemala— y sus compañeros eran los licenciados Francisco de Herrera, Pedro Ramírez de Quiñónez y Juan Rogel.4

Los oidores se establecieron en Gracias a Dios, en donde fueron recibidos con gran regocijo, aunque carecían de albergue adecuado pues inicialmente tuvieron que vivir en las casas de los muy escasos vecinos. De hecho, Alonso de Maldonado se fue a vivir con el cura párroco, en donde estableció la oficina de la Real Audiencia. Después de las fiesta, la audiencia se abrió al servicio público el 16 de mayo de 1544, conviertiendo al poblado de Gracias a Dios en la primera capital de Centroamérica.4

Queja del obispo de Nicaragua:

Véase también: clero secular

Poco después de haber abierto sus puertas al púbico, el rey recibió la primera queja sobre los oidores de parte del obispo de Nicaragua, fray Antonio de Valdivieso, quien detestaba a Maldonado, y quien se quejaba de esta forma:5

El licenciado Alonso de Maldonado, conviene no tenga el cargo que tiene, porque a lo que yo puedo entender, él solo impide la ejecución de los mandamientos reales y de la justicia, tan necesaria en todas partes, y cuya falta alborota y las revuelve y no las ordenanzas de Su Majestad, y también conviene que haga residencia del tiempo que ha gobernado, no menos mal, ni con menos agravios y perjuicio de la real hacienda de vuestra alteza que otros; de los demás oidores, sacando a don Diego de Herrera, que lo tengo por celoso de justicia y de servicio de vuestra alteza, ni aun el seso que se requiere y en caso de entidad son tenidos por muy desmandados y perjudiciales a las honras de los casados. Todas las cosas que en esta real Audiencia se tratan, son muy delicadas en conciencia y así no puede haber buen fin, si los que la han de ejecutar no la tienen muy delicada y ciencia para regirla y a lo menos el presidente o alguno de ellos, debería ser teólogo.»6


Bibliografía:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  2. Juarros, Domingo (1818). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Guatemala: Ignacio Beteta
  3. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 291.
  4. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de Antigua Guatemala 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. pp. 1-3.
  5. Hernández de León, El libro de las Efemérides, VI. p. 292.
  6. Ibid., pp. 293-294.

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6 de abril de 1839: la Batalla del Espíritu Santo

6 de abril de 1839: la Batalla del Espíritu Santo

El general Francisco Morazán, jefe de las fuerzas armadas de El Salvador y expresidente de la República Federal de Centro América obtiene una contundente victoria sobre los invasores de Honduras y Nicaragua.

Cuadro que representa la Batalla del Espíritu Santo. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Situación política en ese momento:

Véase también: República Federal de Centro América, Francisco Morazán

Cuando inició 1839 los estados de Nicaragua y Honduras tenían una actitud hostil contra el estado de El Salvador debido a la profunda animadversión de éstos para con el ex-presidente federal, Francisco Morazán, quien para entonces era el comandante de Armas de El Salvador. El pacto de la República Federal se había roto en 1838 cuando Morazán no convocó a elecciones para elegir a su sucesor,1 y como la capital federal estaba en San Salvador, el ex-presidente se había quedado en aquel Estado.

Honduras y Nicaragua dieron muestra de querer ir a la guerra, por lo que el Jefe de Estado de El Salvador, Diego Vigil, pidió a Morazán que se preparara para combatir a sus vecinos. Pero no le dió tiempo suficiente al Comandante de Armas, pues sin declaración de guerra previa, el general nicaragüense Bernardo Méndez invadió a El Salvador por el lado de San Miguel al mando de mil soldados; el general hondureño Francisco Ferrera, por su parte, iba marchas forzadas para reunirse con los hombres de Méndez y acabar con la resistencia salvadoreña lo más pronto posible.2

Pero frente a ellos tenían a uno de los mejores genios militares de Centroamérica.

La batalla:

Morazán llegó al frente de ochocientos efectivos y acampó en la hacienda de San Francisco, en la margen del río Lempa opuesta a donde estaba el cuartel general de los nicaragüenses en Corlantique. Allí estaban cuando el comandante de las fuerzas salvadoreñas se enteró de que Ferrera iba marchando sobre El Salvador, y decidió salir a su encuentro. Pero cuando Morazán partió, Méndez atacó y derrotó a una de las divisiones salvadoreñas, por lo que Morazán tuvo que regresar a rehacerse.

Los nicaragüenses ya habían ocupado San Vicente —que en ese entonces era la capital del Estado de El Salvador, puesto que San Salvador todavía era la capital federal— y estaban amenazando con tomar Cojetepeque. Morazán entonces partió hacia Cojutepeque, buscando que se unieran más hombres a su ejército.

Mediante varias maniobras que distrajeron a los invasores, Morazán los llevó a la hacienda del Espíritu Santo, en donde se libró una de las batallas más emblemáticas de la carrera del caudillo liberal. El 5 de abril por la tarde llovió copiosamente, pero la lluvia amainó al caer la noche y los invasores decidieron atacar a Morazán, creyendo que estaba desprevenido. Pero el comandante de las fuerzas salvadoreñas dio la señal de alerta y empezó un nutrido tiroteo entre ambos ejércitos. La llovizna seguía y como la noche era oscura, el combate fue a quemarropa y muchas veces entre los mismos correliginarios.3

El coronel Benítez —Jefe del Estado Mayor del Ejército de El Salvador— se aproximó a lo más crudo de la batalla y cuando se dió cuenta de que no se podía reconocer a nadie en medio de la oscuridad y los fogonazos de los tiros, gritó su nombre para servir de punto de reunión, lo que fue aprovechado por uno de sus enemigos para atacarlo con la bayoneta. Como pudo regresó con Morazán que le recriminó su imprudencia aunque sintió profundamente la herida de Benítez quien falleció poco después.

Morazán, en medio de la oscuridad, tomó a veinticinco escoltas y se fue a donde estaba el combate. A cada uno de los que encontraba le preguntaba si era soldado de Morazán, y si le contestaban que no, entonces los hacían prisioneros en el acto. De esta forma, logró capturar a 29 soldados enemigos, y cuando aclaró la mañana del 6 de abril concentró a sus fuerzas en el edificio de la hacienda desde donde podía dispararle al enemigo fácilmente y en donde tenía sus reservas.4

Sin embargo, los invasores rodearon la hacienda por la retaguardia, expulsando a Morazán y a sus hombres. En este momento, el comandante salvadoreño tomó la decisión de arremeter contra sus enemigos y gritó blandiendo su espada: «¡El que tenga valor que siga a su general!» La arremetida resultante sorprendió a los invasores que fueron derrotados en poco tiempo y se dieron a la fuga en todas direcciones.

Al final de la acción, cuando se estaba haciendo el recuento de los graves daños y pérdidas que tuvieron ambos ejércitos, Morazán en persona salió a perseguir al enemigo. A los pocos pasos encontraron a diez hombres que presentaron las armas con las culatas hacia arriba para rendirse; sin embargo, cuando reconocieron a Morazán uno de ellos gritó: «¡Este es el general Morazán!» y cambiaron de posición sus armas para dispararle al general, hiriéndolo en el brazo derecho. Los que acompañaban al comandante salvadoreño mataron a los atacantes con sus bayonetas y con golpes de culata y cuando ya estaban muertos, todavía llegó otro grupo a golpearlos.5

Consecuencias:

Esta victoria fue uno de los mayores triunfos de la carrera militar de Morazán, y en ese momento todo parecía sonreirle, pues acababa de derrotar a las principales amenazas contra la reunificación de Centroamérica, que además eran los principales aliados del teniente coronel Rafael Carrera. En cuanto a Carrera, el mismo Morazán lo había reducido junto con sus huestes campesinas a las serranías de Mita; y, por si fuera poco, el Estado de Los Altos era incondicional a su persona y en Guatemala gobernaba el general Carlos Salazar, a quien Morazán había puesto en lugar de Mariano Rivera Paz el 30 de enero de ese año.6

Pero la suerte de Morazán iba a cambiar radicalmente apenas una semana después de la batalla del Espíritu Santo, ya que sabiendo de la alianza de Honduras y Nicaragua contra el ex-presidente federal, las huestas de Carrera dieron el golpe de estado en contra de Carlos Salazar en Guatemala,7 lo que desencadenó una seria de hechos violentos que terminaron no solo con el Estado de Los Altos, sino con la derrota definitiva del caudillo liberal en la Ciudad de Guatemala a manos de Carrera el 19 de marzo de 1840.8


Bibliografía:

  1. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. pp. 157, 235, 246, 272 y 304.
  2. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 49.
  3. Ibid., p. 50.
  4. Ibid., p. 52.
  5. Ibid., p. 53.
  6. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides, Capítulos de la Historia de la América Central V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 172.
  7. — (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 75-81.
  8. Solís, Ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 90.

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4 de abril de 1827: tropas guatemaltecas inician sitio a Tegucigalpa

4 de abril de 1827: tropas guatemaltecas inicial sitio a Tegucigalpa

El odio visceral del general liberal hondureño Francisco Morazán en contra de los aristócratas guatemaltecos se inició con este brutal sitio de las tropas federales y guatemaltecas contra Tegucigalpa, que tardó treinta y seis días y en el que hicieron prisionero a su mentor, el jefe de Estado Dionisio Herrera.

La Catedral colonial de Tegucigalpa, Honduras. En los recuadros: Dionisio de Herrera, jefe de Estado de Honduras y teniente coronel Justo Milla, jefe de las tropas sitiadores guatemaltecas. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Honduras durante la Guerra Civil Centroamericana:

Véase también: Guerra Civil Centroamericana

En el marco de la Guerra Civil Centroamericana que se inició con la prisión del jefe de Estado de Guatemala, el liberal Juan Barrundia, en septiembre de 1826,1 el liberal Dioniso de Herrera estaba al frente del Estado de Honduras y tenía a Francisco Morazán como secretario. Por su parte, el presbítero criollo Nicolás Irías Midence era el Vicario Capitular y Provisor General de la Iglesia Católica en el estado hondureño y solamente reconocía la autoridad del arzobispo Ramón Casaus y Torres.2

Morazán influía considerablemente en las decisiones del Jefe de Estado quien se había convertido en un dictador benévolo, ya que la primera Asamblea Legislativa que se formó había nombrado a Herrera en el poder y luego había sido disuelta. Además no había consejo de Estado y la Corte de Justicia no estaba conformada porque los miembros electos no habían tomado posesión de sus cargos. Esta situación no le parecía en lo absoluto al prsbítero Irías, quien por su carácter fuerte y autoritario se oponía radicalmente a lo que disponía Herrera. Aquella situación llegó al punto en que Irías pidió a los fieles católicos que se opusieran a todo lo que decretaba Herrera, a quien llamaba «hereje» y «francmasón«; es más, incluso le pidió a los feligreses que no obedecieran las leyes estatales en lo absoluto. Herrera, por su parte, robusteció el poder público lo que hizo que los ánimos entre los conservadores católicos y los liberales anticlericales se agitaran y bastara una excusa para llegar a la guerra.3

En ese estado de cosas, un día hicieron disparos contra la casa del jefe de Estado, y mientras los liberales acusaron a los conservadores de atacarlos, los liberales acusaron a los primeros de haber hecho una pantomima burda para alborotar los ánimos. Herrera ordenó que redujeran a prisión al presbítero Irías en Comayagua, pero éste logró escaparse y acusó al Jefe de Estado de abuso de autoridad, lanzando pronunciamientos en la región de Occidente y hasta en Olancho, y excolmulgó a Herrera aduciendoque tenían influencia masónica y herética. Es más, vendió algunas joyas de las imágenes religiosas para comprar armas en Belice, mientras organizaba a varios cuerpos del ejército que desertaron.4

Arce envía a Justo Milla a poner orden a Honduras:

Cuando las noticias de lo que estaba ocurriendo eh Honduras llegaron a la Nueva Guatemala de la Asunción —entonces capital de la República Federal de Centro América— el presidente Arce envió al teniente coronel José Justo Milla Pineda —padre del escritor José Milla y Vidaurre— para que pusiera orden en el estado hondureño. 4 Sin embargo, como Milla era aristócrata, en lugar de reducir al orden al presbítero Irías, se puso de acuerdo con él y el 4 de abril de 1827 marchó sobre la ciudad de Tegucigalpa e inició el sitio de la misma.5

El sitio que hizo Milla fue brutal: hubo saqueos, incendios y tierra arrasada en los alrededores de la capital hondureña durante treinta y seis días. Herrera, viéndose perdido, propuso la paz a Milla varias veces, pero éste no aceptó diciendo que solamente arreglaría con el Jefe de Estado si éste se rendía incondicionalmente y le entregaba las armas. Por supuesto, ante semejantes condiciones, Herrera prefirió luchar hasta la muerte, pero fue traicionado por un hondureño de apellido Fernández, quien negoció secretamente con Milla y entregó la plaza. Herrera fue hecho prisionero y llevado a Guatemala bajo fuerte escolta, mientras que varios liberales fueron enviados a prisión a Omoa y a otros reclusorios en varias partes de Honduras.5

Surgimiento del caudillo Francisco Morazán:

Véase también: Francisco Morazán

Sin embargo, el triunfo ante Herrera le saldría muy caro a los aristócratas, al presidente Arce y al clero encabezado por Irías Midencia, pues el secretario de Herrera, el líder liberal Francisco Morazán, quedó profundamente resentido por aquella acción y decidió vengarla a la primera oportunidad. Como primer paso, el 11 de noviembre de 1827 Morazán venció al ejército de Milla en la Batalla de la Trinidad, y se convirtió en el nuevo Jefe de Estado de Honduras, obligando al ostentoso Irías Midence a salir al exilio, huyendo de los liberales.6

Y luego, al mando del «Ejéricto protecto de la ley» invadió Guatemala, derrotando a las autoridades federales y estatales tras el sitio de la capital, a las que redujo a prisión el 14 de abril de 1829 y eventualmente envió al exilio en septiembre de ese mismo año.7 Entre los exiliados estaban todos los aristócratas de la familia Aycinena, el teniente coronel Justo Milla, los frailes regulares de la Iglesia Católica y el arzobispo Ramón Casaus y Torres. Y en venganza a lo hecho por Milla en Tegucigalpa, permitió que sus tropas saquearan las riquezas de los exiliados y cometieran toda clase de atropellos contra los pobladores de la Nueva Guatemala de la Asunción.


Bibliografía:

  1. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32-35.
  2. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 39.
  3. Ibid., p. 40.
  4. Ibid., p. 41.
  5. Ibid., p. 42.
  6. Oyuela, Leticia (1989). «Historia Mínima de Tegucigalpa» En: Colección Códices. Tegucigalpa, Honduras: Editorial Guaymuras. p. 70.
  7. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829). Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7) Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.

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28 de febrero de 1909: fallece Francisco Vela

28 de febrero de 1909: fallece Francisco Vela

Fallece de malaria el teniente coronel e ingeniero Francisco Vela, quien construyó el Mapa en Relieve de Guatemala y en ese momento estaba trabajando para la Comisión de Límites en la inhóspita región de Izabal en donde se encuentra la frontera entre Guatemala y Honduras.

Esquipulas a finales del siglo XIX. En el recuadro: retrato del teniente coronel e ingeniero Francisco Vela.
Esquipulas a finales del siglo XIX. En el recuadro: retrato del teniente coronel e ingeniero Francisco Vela. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Reseña biográfica:

Véase también: Quetzaltenango, Escuela Politécnica

El teniente coronel e ingeniero Francisco Vela, originario de Quetzaltenango, fue uno de los más importantes ingenieros de finales del siglo XIX en Guatemala. Se graduó a los 19 años de edad en la Escuela Politénica el 23 de enero de 1882 y desde entonces se destacó por el dominio de las Matemáticas, por sus estudios del sistema métrico decimal y por sus trabajos en geografía guatemalteca.1

Obra del ingeniero Vela:

Véase también: Mapa en Relieve de Guatemala, Manuel Estrada Cabrera

El ingeniero Vela es más conocido por la construcción del Mapa en Relieve de Guatemala durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, aunque ese es solamente uno de sus logros. Vela fue el autor de libros en los temas de matemáticas, topografía, geografía, y pedagogía y además fue editor de la Revista «La Propaganda Científica«.2

Vela desempeñó importantes puestos en la administración pública, y tras la construcción del Mapa en Relieve, Vela publicó la obra «Datos de la República de Guatemala «en 1908, y fue nombrado como Segundo Jefe de la la Comisión de Límites con Honduras.3  Ese mismo año, junto con los ingenieros Claudio Urrutia, Carlos Bendfeldt y Emilio Gómez Flores fueron contratados por el gobierno y la municipalidad de la Ciudad de Guatemala para levantar los planos de la misma, por medio del siguiente contrato:

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 11 de abril de 1908.

El Presidente Constitucional de la República, acuerda: 

Aprobar el contrato celebrado entre la Municipalidad y los Ingenieros Francisco Vela, Claudio Urrutia, Emilio Gómez Flores y Carlos Bendfeldt, para levantar dos planos de esta Capital y sus contornos, debiéndose cubrir el valor de esos trabajos, que asciende a $40,000, la mitad por la Tesorería Nacional y la otra mitad por los fondos de propios. Comuniqúese.

(f.) Estrada Cabrera.

(f.) El Secretario de Estado y del Despacho de Gobernación y Justicia, J. M. Reina Andrade.4

Fallecimiento:

Desafortunadamente, mientras el ingeniero Vela cumplía con su trabajo en la Comisión de Límites, contrajo malaria por lo inhóspito de la región y falleció en Esquipulas, Chiquimula el 28 de febrero de 1909.3 Por su brillante trayectora, el gobierno de Estrada Cabrera cubrió los gastos del sepelio del ingeniero Vela, de acuerdo al siguiente decreto:

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 2 de marzo de 1909.

Habiendo fallecido el Ingeniero don Francisco Vela, distinguido ciudadano que en distintos ramos de la Administración Pública prestó a la Nación sus importantes servicios, y que, actualmente, ocupaba el puesto de Segundo Jefe de la Comisión de Límites con Honduras,

El Presidente Constitucional de la República, acuerda:

Que la Tesorería Nacional, por cuenta del Estado, pague el importe de los gastos de inhumación del cadáver del señor Ingeniero Vela. Comuniqúese.

(f.) Estrada Cabrera

(f.) El Secretario de Estado y del Despacho de Hacienda y Crédito Público, encargado del de Relaciones Exteriores, G. Aguirre.5


Bibliografía:

  1. González, Miguel Rómulo (1 de septiembre de 1899). «Escuela Politécnica». Revista Militar: órgano de los intereses del Ejército (Guatemala) I (19).
  2. Francisco Vela Arango». Museo Militar de Guatemala. Guatemala.
  3. Museo Metropolitano del Mapa en Relieve. Hipódromo del Norte, zona 2. Ciudad de Guatemala.
  4. Estrada Paniagua, Felipe (1910). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1908-1909. XXVII. Guatemala: Arturo Siguere y Cía. pp. 26-27.
  5. Ibid, p. 331.

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23 de enero de 1933: laudo de Hughes define frontera con Honduras

23 de enero de 1933: laudo de Hughes define frontera con Honduras

Definen la frontera entre Guatemala y Honduras mediante el Laudo de Hughes. El conflicto inició como un problema entre las compañías bananeras UFCO y Cuyamel.

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Mapa de Guatemala y Honduras mostrando la línea divisoria definida por el Laudo de Hughes en 1933. En los recuadros, certificados de acciones de bolsa de la United Fruit Company y de la Cuyamel Fruit Company, que iniciaron el conflicto limítrofe antes de fusionarse en 1929. Imágenes tomadas de Google Earth y 7 Day Adventurer.

Conflicto fronterizo con Honduras:

Véase también: United Fruit Company, Izabal

La región comprendida al sureste del río Motagua fue disputada por Honduras en 1918 -aunque más específicamente por la Cuyamel Fruit Company– para poder extender sus plantaciones de banano en ese región. Por su parte, el gobierno de Guatemala —o más bien la United Fruit Company (UFCO)— no estuvo de acuerdo con el reclamo, por ser la región de primera calidad para las plantaciones bananeras en Izabal. El asunto estuvo a punto de provocar una guerra entre ambos países en 1926, pero la situación se solucionó gracias a la intervención del embajador guatemalteco en Honduras, Virgilio Rodríguez Beteta en 1928,1 aunque luego de que la Cuyamel y la UFCO se fusionaran en 1929, prevaleció la idea de que se resolviera mediante una corte arbitral neutra en los Estados Unidos.2

Guatemala envió una representación dirigida por el licenciado Carlos Salazar, y con los licenciados Adrián Recinos y Manuel Echeverría y Vidaurre como colaboradores; el embajador Charles Cheney Hyde como consejero; el coronel Lawrence Martin como geógrafo; los ingenieros Lisandro Sandoval y Angel H. Balcárcel como técnicos y el licenciado Alfonso Carrillo como Secretario.2

Resolución del conflicto:

Véase también: Ferrocarril del Norte

Las sesiones se iniciaron en la ciudad de Washington el 15 de diciembre de 1931, y el tribunal estuvo integrado por Charles Evans Hughes, entonces presidente de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, y por los doctores Luis Castro Ureña de Costa Rica y Emilio Bello Codesido de Chile. Como Juez auxiliar, Hughes contó con Frederick C. Fisher, quien había sido juez en las Filipinas —entonces colonia estadounidense— y quien conocía perfectamente el derecho español.3

El alegato hondureño —ya sin el patrocinio de la Cuyamel Fruit Co.— era una reproducción de la realizada por el doctor Policarpo Bonilla en 1918 y que pretendía adquirir Puerto Barrios y el lago de Izabal hasta el río Sarstún, basándose principalmente en una Real Cédula de 1745 cuando el coronel Juan de Vera fue nombrado gobernador de Honduras con jurisdicción privativa para combatir piratas y corsarios desde las costa de Yucatán hasta el Cabo de Gracias a Dios. Como segunda prueba, aunque de menor importancia, la frutera estadounidense presentó el nombramiento de Diego López de Salcedo el 31 de agosto de 1526 como gobernador del golfo de las Higueras y el Cabo de Honduras.4

En base a esas pruebas, la representación de Honduras afirmaba que Izabal había pertenecido a la provincia de Honduras hasta 1863, hasta que el corregidor Juan B. Peralta expulsó a los hondureños de la región, y presentaba a Guatemala como usurpadora del Golfo Dulce, explicando que fue hasta que se construyó el Ferrocarril del Norte entre 1883 y 1908 que Guatemala desarrolló la región del Valle del Motagua.5

Por su parte, la representación de Guatemala ante la comisión arbitral se vió con la dificultad de que durante la época colonial la región del Motagua, al igual que el sur de Belice, era una selva que permaneció sin explorar. Solamente los habitantes de Gualán en Zacapa llegaban a la región para pescar o realizar algunas siembras de vez en cuando, pero la mayor tiempo la región se mantuvo aislada, impenetrable y desierta. Sin embargo, la delegación guatemalteco demostró que el capitán Pedro Truco había transitado por la región tras recibir autorización del cabildo de la ciudad de Guatemala para construir un camino entre ésta y el puerto de Omoa en Honduras en 1755, y también que se realizaron numerosos viajes comerciales guatemaltecos por el río Motagua, basados en la organización de la Compañía de Navegación del Motagua que se estableció en 1796. Asimismo, demostró que había constancia de esto documentada por el diputado guatemalteco Manuel Micheo ante las cortes de Cádiz en 1814.6

El Laudo de Hughes:

Véase también: Jorge Ubico

Tras un extenso proceso legal, la resolución del Tribunal Especial de Límites —conocida como el Laudo de Hughes— fue emitida el 23 de enero de 1933 y en base a ella, la Asamblea Legislativa de la República emitió el decreto 1898 por medio del cual definió la frontera con Honduras. Se reproduce aquí parcialmente dicho decreto:7

Decreto Número 1898

La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala

Considerando: que en cumplimiento del Tratado de Arbitraje entre Guatemala y Honduras, el 16 de julio de 1930, el Tribunal Especial de Límites resolvió la cuestión de fronteras entre ambos países, fijando detalladamente la línea divisoria y queda sólo pendiente la demarcación sobre el terreno de la línea fijada por el Laudo, lo cual debe realizarse de conformida con el Pacto Adicional que fue firmado en igual fecha, y que en su oportunida mereció la aprobación de la Asamblea;

Considerando: que el Tribunal Especial de Límites, que dirimió la controversia pendiente, es acreedor a la gratitud nacional por el concienzudo estudio que hizo de la cuetión y el tino y sabiduría que tuvo para resolverla, por tanto, decreta:

Artículo 1°.— De conformidad con el Laudo emitido en la ciudad de Washington el 23 de enero de 1933, por el Tribunal Especial de Límites creado en virtud del Tratado de 16 de julio de 1930, el límite entre las Repúblicas de Guatemala y de Honduras es el siguiente:

A partir de la frontera salvadoreña [sigue aquí la descripción detallada de la frontera] y desde aquí siguiendo la ribera derecha del río Motagua al nivel de las aguas de las crecidas ordinarias, río abajo hasta su desembocadura en el Golfo de Honduras. Conforme queda descrito, el límite se fija en las riberas derechas de los ríos Tinto y Motagua al nivel de las aguas crecidas ordinarias, y, en caso de alteraciones de dichos rís en el transcurso del tiempo, sea por el depósito de aluvión, o por corrosión, o por mutación de cauce, el límite seguirá la línea del nivel de las aguas de las crecidas ordinarias en las riberas derechas efectivas de ambos. Los puntos anteriores están descritos conforme aparecen en el mapa preliminar del reconocimiento aéreo, que acompañan y declara parte de este Decreto.

Artículo 2°.— El Poder Ejecutivo velará por el exacto cumplimiento de la Convención Adicional, a efecto de que cuanto antes sea posible, se fijen sobre el terreno los mojones que marquen la frontera entre ambos países, de entero acuerdo con la línea antes descrita.

Artículo 3°.— En nombre de la República de Guatemala se otorga un voto de agradecimiento a los Excelentísimos señores Charles Evans Hughes, Presidente de la Corte Suprema de Justica de los Estados Unidos de América y Doctores Luis Castro Ureña, de Costa Rica, y Emilio Bello Codesido, de Chile,que formaron el Tribunal de Arbitraje que fijó la línea divisoria, debiendo el Poder Ejecutivo, por el órgano de Relaciones Exteriores, expresarlo adecuadamente y en lo particular, a cada una de las personas mencionadas por estar ya desintegrado dicho Tribunal.

Artículo 4°.— El presente Decreto entrará en vigor desde la fecha de su publicación.

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento. Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Guatemala, el cinco de abril de mil novecientos treinta y tres.

(f.) Juan J. Ortega, presidente

(f.) C. Enrique Larraondo, secretario

(f.) F. Hernández de León, secretario7


Bibliografía:

  1. Rodríguez Beteta, Virgilio (1969) “No es guerra de hermanos sino de bananos; cómo evité la guerra en Centroamérica en 1928“. Guatemala: Universidad de San Carlos.
  2. Méndez, Rosendo P. (1933) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1932-1933. LI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 567.
  3. Ibid., p.568.
  4. Ibid., p.576.
  5. Ibid., p.577.
  6. Ibid., p.578.
  7. Ibid., p.579.
  8. Ibid., pp. 631-633.

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13 de septiembre de 1543: establecen la Real Audiencia de los Confines

13 de septiembre de 1543: establecen la Real Audiencia de los Confines

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Comayagua, Honduras, durante la epoca colonial. En el recuadro: retrato del emperador Carlos V. Imagenes tomadas de Wikimedia Commons.

Después de la destrucción de la ciudad de Santiago de los Caballeros por el deslave del Volcán de Agua el 11 de septiembre de 1541, acaecida pocos meses despues de la muerte del adelantado Pedro de Alvarado, el emperador Carlos V decidió trasladar la Real Audiencia de Guatemala a una nueva sede. Por Real Cédula del 13 de septiembre de 1543 se decidió que la Real Audiencia se llamaría «de Los Confines» y estaría ubicada en la Nueva Valladolid de Comayagua, actualmente en Honduras.1

Aquella nueva Audiencia comprendía las provincias de Guatemala, Nicaragua, Chiapa, Yucatan y Cozumel, Higueras Honduras, y «cualquier provincia e isla que estuviere en la costa y parajes de las dichas provincias«.  De acuerdo a lo estipulado en la ordenanza XI de las Leyes Nuevas, aquella fue una Audiencia Gobernadora, en sustitución de un gobernador provincial de provisión real;  de esta forma, en el distrito de los Confines ya no iba a haber más gobernadores en cada una de las diferentes provincias, sino que la Audiencia iba a gobernar sobre todas ellas.1

El licenciado Alonso de Maldonado fue nombrado presidente de la primera Audiencia y Cancillería Real de los Confines el 1 de marzo de 1543.  El ya habia sido nombrado gobernador interino de Guatemala por el Virrey de Mexico en 1542,2 y junto con él fueron designados como oidores los licenciados Diego de Herrera, Pedro Ramírez de Quinones y Juan Rogel. Herrera y Rogel desembarcaron en Puerto de Caballos, procedentes de Castilla, el 16 de marzo de 1544, mientras que Ramirez de Quinones zarpó de Sanlucar de Barrameda el 3 de noviembre de 1543, llegando al puerto de Nombre de Dios el 9 de enero de 1544.  Inicialmente llegó a Panamá, en donde procedió a sustanciar y sentenciar el juicio de residencia de los oidores de la extinta Audiencia Real de Panamá.  Herrera y Rogel, por su parte, se trasladaron de Puerto de Caballos a la villa de San Pedro de Puerto de Caballos —actualmente San Pedro Sula— para esperar la llegada de Alonso de Maldonado, quien tenía que llegar procedente de Santiago de los Caballeros en Guatemala.3

Maldonado les envió una carta informándoles que se iban a reunir en la población de Gracias a Dios, y ante el cabildo del 13 de mayo de 1544, los tres tomaron posesión de sus cargos y celebraron el primer Real Acuerdo, abriendo la primera sesión publica de la Audiencia y Real Cancillería de los Confines el 15 de mayo de 1544.  En esa oportunidad, acordaron que la sede audiencial fuera la población de Gracias a Dios y no la villa de la Nueva Valladolid de Comayagua, como decía la Real Cédula del 13 de septiembre de 1543, amparados en la facultad regia de la que disponían de elección final de sede; tal y como informaron al emperador Carlos V el 30 de diciembre de 1544, eligieron a Gracias a Dios porque «estaba en mejor comarca y más abundante de mantenimientos que las villas de San Pedro y de Comayagua«.3


BIBLIOGRAFIA

  1. Vallejo Garcia-Hevia, Jose Maria (2008). Juicio a un conquistador. Pedro de Alvarado. Su proceso de residencia en Guatemala (1536-1538) I. Castilla-La Mancha: Marcial Pons Historia. p. 222.
  2. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de Antigua Guatemala 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. pp. 1-3.
  3. Vallejo Garcia-Hevia., Juicio a un conquistador, p. 223.

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9 de septiembre de 1921: aprueban Constitución Federal de la República de Centro América

9 de septiembre de 1921: aprueban Constitución Federal de la República de Centro América

La Constitución Federal de la República de Centro América fue promulgada el 9 de septiembre de 1921, en un fallido intento más por restablecer la república en la región. Esta constitución nunca fue aprobada, pero incluía varios avances laborales, como: jornada de trabajo de ocho horas, descansos laborales, responsabilidad por riesgos profesionales, trabajo regulado de mujeres y de menores de edad, ahorro obligatorio y derecho de huelga. En el aspecto social, protegía la maternidad y a la niñez y contemplaba la creación de un instituto de reformas sociales.1

9septiembre1921
Palacio del Centenario, ubicado en donde en el siglo XXI está el Parque Centenario en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala. Construido para celebrar el centenario de la Independencia de Centroamérica, era conocido como «el Palacio de Cartón». En el recuadro: el presidente Carlos Herrera, quien gobernó a Guatemala de 1920 a 1921. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Introducción del Acta constitutiva:

Aquella constitución iniciaba así:

Los representantes del Pueblo de los Estados de Guatemala, El Salvador y Honduras, reunidos en Asamblea Nacional Constituyente, en cumplimiento del pacto de unión, firmado en San José de Costa Rica, el día diecinueve de enero de mil novecientos veintiuno, inspirándose en la letra y el espíritu de dicho pacto y en el sentimiento general de los habitantes de esta parte del continente americano, decretan la siguiente: Constitución Política de la República Federal de Centroamérica.

Artículo 1.°— Los Estados de Guatemala, El Salvador y Honduras, en unión perpetua e indisoluble, constituyen una Federación Soberana e Independiente que se denomina República de Centroamérica.

Artículo 2.°— La Nación reconoce que, por razones étnicas, geográficas e históricas, también deben integrarla los Estados de Nicaragua y Costa Rica. De consiguiente la Federación seguirá considerándolos como parte integrante de la familia centroamericana.[…]

Artículo 5.°— Será Distrito Federal el territorio del actual departamento de Tegucigalpa, según los límites que le señalan las leyes del Estado de Honduras. La ciudad de Tegucigalpa, cabecera del departamento, será la capital de la República.2

Postura en cuanto a la religión:

La constitución mantenía las ideas liberales en cuanto a la religión. Véanse por ejemplo estos dos artículos:

Artículo 35.— La Federación garantiza la libertad de enseñanza. La primera será obligatoria y la que se dé en las escuelas públicas, gratuita, dirigida y costeada por los Estados y Municipios. Cada Estado reglamentará la sostenida por él. La Federación, los Estados, los Municipios y particulares, podrán fundar y sostener colegios de segunda enseñanza y escuelas normales; pero todos estarán sujetos al plan de enseñanza y demás condiciones que establezca la ley. La enseñanza impartida por el Gobierno Federal será laica.

Artículo 37.— Ningún acto religioso servirá para establecer el estado civil de las personas.3

Formato del Congreso Federal:

El congreso federal iba a ser una copia del congreso de los Estados Unidos, tal y como se desprende este artículo:

Artículo 70.— El Poder Legislativo residirá en dos Cámaras: una de Senadores y otra de Diputados. El Senado se compondrá de tres Senadores Propietarios y de tres Suplentes por Estado, elegidos por el respectivo Poder Legislativo y de un Senador Propietario y un Suplente por el Distrito Federal. Los Senadores deberán estar en el ejercicio de la ciudadanía, ser mayores de cuarenta años y naturales de cualquiera de los Estados. Su período será de seis años y se renovarán cada dos años por terceras partes. La Cámara de Diputados se compondrá de Representantes popularmente electos en la proporción de un Diputado Propietario y un suplente por cada cien mil habitantes o fracción de más de cincuenta mil. Para ser diputado se requiere estar en el ejercicio del derecho de ciudadano, ser mayor de veinticinco años y natural de Centro América.

Los Senadores y Diputados podrán ser reelectos indefinidamente. En cada Cámara el quorum lo formarán los tres cuartos del total de sus miembros. Ninguna ley valdrá sin haberse aprobado en Cámaras separadas, por la mayoría absoluta de votos de los Diputados y por dos tercios de votos de los Senadores, y si no hubiere obtenido la sanción del Ejecutivo, según las disposiciones de esta ley.4

Legislación laboral:

Los artículos novedosos en material laboral eran:

Artículo 163.— La jornada máxima obligatoria de trabajo asalariado, será de ocho horas diarias. Por cada seis días de trabajo habrá uno de descanso.

Artículo 164.— Todo porpietario agrícola está obligado a contribuir a la fundación y sostenimiento de Escuela Rurales Primarias. Una ley reglamentará esta obligación.

Artículo 165.— El trabajo de las mujeres y el de los hombres menores de catorce años, merece protección especial. La ley deberá reglamentarlo.

Artículo 166.— Los trabajadores están facultados, individual y colectivamente, para suspender su trabajo siempre que no empleen coacción ni medios ilícitos o violentos, ni contravengan a lo estiupado legalmente en los contratos.

Artículo 168.— Los Estados deben proveer de enseñanza adecuada a los indios, para que adquieran una amplia instrucción primaria, industrial y agrícola.5

Golpe de estado de 1921 contra Herrera:

Véase también: Carlos Herrera, José María Orellana

Aquella constitución y sus buenas intenciones quedaron en el tintero, pues el gobierno del ciudadano Carlos Herrera fue derrocado por un golpe de estado el 5 de diciembre de 1921, el cual estuvo dirigido por el general José María Orellana —ex Jefe del Estado Mayor del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera y actual Jefe del Estado Mayor—, y patrocinado por la frutera estadounidense United Fruit Company.6 Herrera fue derrocado a pesar de haber contado con el 95% del apoyo popular en las elecciones de agosto de 1920, y ya en el exilio en Francia comentó: «el desprestigio a que habían llevado al gobierno los partidos; nadie estaba satisfecho. Los hombres del gobierno se empeñaban en balde, en su trabajo abrumador por el bien del país. Todos estos patrióticos esfuerzos quedaban ahogados ante las críticas de la prensa de los partidos, lo que también se atacaban desmedidamente. Todo esto llevaba la intranquilidad al pueblo, y se echaba de menos la mano férrea de la tiranía… un gobierno de leyes, sin el apoyo de la opinión pública, no se puede sostener«.7 Se desprende de sus declaraciones que la que patrocinaba los periódicos de los partidos era la transnacional frutera, ya que a ésta le convenía un gobierno como el de Estrada Cabrera, que le era favorable en cuanto a concesiones.

Todas las innovaciones que pretendían hacer en 1920 no se consiguieron sino hasta en 1945, con la llegada de los gobiernos revolucionarios de Juan José Arévalo y de Jacobo Arbenz Guzmán.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Lujan Muñoz, Jorge (1996). Historia General de Guatemala. (Editor) . Guatemala: Asociación de amigos del País, fundación para la cultura y el desarrollo.
  2. Muñoz Paz, María del Carmen; Ovando Hernández, Oscar (2014). Carlos Herrera y el centenario de la Independencia. Política, economía y sociedad en Guatemala. 1920-1921. Guatemala: Universidad de San Carlos, Centro de Estudios Urbanos y Generales. p. 117.
  3. Ibid., p. 123.
  4. Ibid., p. 127.
  5. Ibid., p. 147.
  6. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos.
  7. Muñoz Paz et al., Carlos Herrera y el centenario de la Independencia. p. 76.

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22 de marzo de 1885: Tratado de Alianza contra la Intentona de Barrios

22 de marzo de 1885: Tratado de Alianza contra la intentona de Barrios

22marzo2020
La ciudad de Guatemala en 1885, cuando J. Rufino Barrios empredió su campaña de Unificación de Centroamérica. En el recuadro: el presidente de Guatemala, J. Rufino Barrios. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras presentar con bombos y platillos su decreto de Unión Centroamericana el 28 de febrero de 1885, el presidente de Guatemala, general J. Rufino Barrios, estaba convencido de que el proyecto sería aprobado por los liberales de todos los países de la región.1 Pero aunque la Asamblea Legislativa le era incondicional y lo apoyó al 100%,2 los problemas se dieron de inmediato cuando varios miembros de su gabinete no lo respaldaron, a pesar de que sabían que los iba a destituir de inmediato. Y también tuvo problemas con los representantes diplomáticos, que solamente acusaron recibo del decretro y anunciaron que lo harían del conocimiento de sus gobiernos, con excepción de Alemania, Italia y España; los diplomáticos de los dos primeros felicitaron la iniciativa, dado los fuertes intereses que esos países tenían ya en Guatemala, mientras que el de España indicó que iba a esperar que decía El Salvador al respecto, pues era embajador de esa República también.3

El presidente de Honduras, Luis Bográn, era títere de Barrios, y expresó de inmediato su apoyo a la iniciativa, mientras que el resto de países del área se opusieron a ella. Aquí el caso del presidente salvadoreño, Rafael Zaldívar, fue especial, pues al igual que Bográn había llegado al poder gracias a Barrios e incluso le pasaba un impuesto feudal cada año en reconocimiento por ello.4

Zaldívar estaba en una posición difícil en su país y el 8 de marzo le comunicó a Barrios por telégrafo que aún no podía responder con respecto a la Unión Centroamericana porque debía esperar la resolución del Congreso. Barrios, molesto por la respuesta ambigua de quien era su títere en El Salvador, le contestó:

«Y usted, de quien por haberse manifestado el más entusiasta y amigo, debí esperar emitiría desde luego un decreto de adhesión, resulta ahora convocando al Congreso para darle conocimiento de mi decreto, en vez de adoptar la resolución inmediata y enérgica que correspondía.»

«Mi determinación es irrevocable, y todo lo que no sea secundar desde luego la idea que he proclamado, será envolver a todo el país en una gran revolución, de la cual a usted y solo a usted y a su círculo, haré responsables ante Centroamérica. Reunir al Congreso como usted quiere, me parece enteramente inútil, cuando se trata de una causa que todos los gobiernos, por sus respectivas Constituciones, están obligados a abrazar y que ningún centroamericano puede atreverse a combatir.»3

Para intentar hacer ver aquel proyecto como un ideal liberal y no como el resultado de su ambición personal, el 9 de marzo de ese año Barrios publicó un manifiesto afirmando que no aspiraba a la Presidencia de la República de Centroamérica, y estaba decidido a no aceptarla en caso de que se le propusiera ocuparla.5 Pero el riesgo de que intentara lograr la Unión por la fuerza llevó a temer una guerra en Centroamérica; por eso, ante la amenaza de una invasión armada, Nicaragua, Costa Rica y El Salvador solicitaron de inmediato el apoyo de México, y Honduras optó por aliarse con Guatemala.3

El 10 de marzo de 1885, el presidente mexicano, general Porfirio Díaz, respondió así al proyecto de Barrios:

«La resolución tomada exclusivamente por la Asamblea de esa República es rechazada con energía por gobiernos y pueblos de las demás repúblicas centroamericanas, según telegramas que he recibido de Nicaragua, Costa Rica y El Salvador. Esta circunstancia, y la impresión creciente que la noticia causa en el pueblo mexicano, influirán en la actitud que ha de tomar el Gobierno a mi cargo ante una emergencia que es una amenaza contra la independencia y autonomía de las nacionalidades de este continente.»6

México decía estar a favor de la Unión, siempre y cuando no se realizara de manera forzada y se llevara a cabo por la voluntad de los pueblos involucrados; pero en realidad le convenía que los estados centroamericanos se mantuvieran separados. Poco después, Porfirio Díaz ordenó cerrar la legación de México en Guatemala y trasladar la sede a El Salvador, donde también estaba acreditado el mismo ministro como tal.6

A pesar de este apoyo, en 1885 el gobierno mexicano no mostró señales de que buscaba aprovechar la situación para apoderarse de territorio guatemalteco, pues México atravesaba entonces por una crisis económica grave; situación que había provocado la pérdida de empleos en varios sectores. Esto, no obstante, no impidió que ese país reforzara su frontera a mediados de marzo, cuando Porfirio Díaz ordenó la movilización de alrededor de quince mil hombres a la frontera con Guatemala, pues existía el temor a que Estados Unidos interviniera e incluso aprovechara la situación para apoderarse de territorio centroamericano, lo que colocaría a México en una situación difícil, al tener como vecino a dicho país tanto en el norte como en el sur.6

Con respecto a los Estados Unidos —que entonces todavía no eran la potencia mundial que es en el siglo XXI, aunque sí era poderoso— al principio fue incierto el modo en que procedería el gobierno de ese país ante la acción de Barrios; a esto contribuía que a principios de marzo Grover Cleveland había tomado posesión como presidente de EE UU, siendo el primer demócrata que lo hacía en 16 años. Pero conforme el conflicto se tornaba más serio, la posición de EE UU se fue esclareciendo; el Senado reprobó la conducta de Barrios, y acordó que cualquier invasión de Guatemala a territorio nicaragüense o costarricense, para constituir la Unión, sería considerada «como una intervención poco amistosa y hostil a los derechos de los Estados Unidos, de Nicaragua y de Costa Rica.» Al mismo tiempo, el gobierno estadounidense envió cuatro buques a costas guatemaltecas, «para que se presenten en el acto como fuerza moral» y si fuera el caso, para brindarles apoyo material a los países amenazados por Barrios. Si bien Centroamérica carecía de recursos estratégicos, tenía poca población y baja prioridad para las inversiones económicas de EE UU , era importante como zona de tránsito entre los océanos Pacífico y Atlántico. Su interés principal estaba entonces en Nicaragua, donde preveía la construcción de un canal interoceánico, cuyos beneficios el gobierno nicaragüense había invitado a compartir al resto de los países centroamericanos.6

De hecho, en Nicaragua acusaban a Barrios de haber iniciado su intentona de Unión Centroamericana al saber que Nicaragua no había logrado concretar el tratado con los Estados Unidos para construir el Canal Interoceánico en ese país. Y es que al principio Barrios apoyó el proyecto propuesto por Estados Unidos, e incluso había buscado y aceptado su mediación, tanto en 1881 como en los años subsecuentes, para evitar un conflicto con México por la cuestión fronteriza. Sin embargo, cuando proclamó la Unión de Repúblicas Centroamericanas también hizo alusión al riesgo que representaba la pequeñez frente a países más poderosos.3

El 8 de marzo, el Congreso de Nicaragua autorizó al presidente Adán Cárdenas para que, solo o aliado con otros países que quisieran defender su autonomía, organizara la defensa nacional sin omitir esfuerzo ni sacrificio alguno, y responsabilizó a los agresores de las consecuencias que provocara la guerra. Dos días más tarde, la misma Legislatura publicó un manifiesto en el que, luego de reprobar el decreto de la Unión, invitó al pueblo nicaragüense a tomar las armas contra el invasor. El 12 de marzo Nicaragua movilizaba ya a miles de hombres armados a la frontera con Honduras, mientras Costa Rica reunía tropas para moverlas al primer aviso a los límites con territorio nicaragüense, con el fin de detener a los invasores.3

El de 20 de marzo por la tarde llegaron a Santa Ana, El Salvador, los delegados de Nicaragua y Costa Rica quienes se reunieron con el presidente Zaldívar al día siguiente para tratar sobre la posición de las tres repúblicas frente a la inminente invasión armadas de Barrios. El 22 de marzo, su posición fue publicada por medio del Tratado de alianza entre Nicaragua, El Salvador y Costa Rica, para oponerse al «salvaje de San Marcos» —como ellos llamaban al general J. Rufino Barrios— que amenazaba la soberanía e independencia de aquellas repúblicas.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales. pp. 325-332.
  2. Ibid., pp. 664-666.
  3. Selva, Buenaventura; Durán, José; Zaldívar, Rafael (Septiembre 1938) [1885] Tratado de alianza: entre Nicaragua, El Salvador y Costa Rica, oponerse al general Justo Rufino Barrios que amenazaba la soberanía e independencia de aquellas repúblicas en 1885. Revista de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua. 2, (4), 425-428 Managua: Academia de Geografía e Historia de Nicaragua
  4. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición aumentada). Guatemala: Tipografía de “El Renacimiento”. p. 14.
  5. Guerra, Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno de Guatemala, pp. 339-340.
  6. Carregha Lamadrid, Luz (Mayo/Agosto 2018) Mirando al sur sin perder de vista el norte. México frente a la Unión de Repúblicas Centroamericanas, 1885. Región y sociedad, 30, (72) Hermosillo: Región y sociedad. doi: 10.22198/rys.2018.72.a901 ISSN: 1870-3925

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12 de enero de 1926: conflicto limítrofe entre la United y la Cuyamel Fruit Cos.

12 de enero de 1926: conflicto limítrofe entre la United y la Cuyamel Fruit Companies

12enero1926.jpg
Ingreso a las plantaciones de BANDEGUA, junto al sitio arqueológico Quiriguá en Izabal, Guatemala. BANDEGUA es parte de Del Monte Fresh Produce, una de las compañías que se formó cuando el gobierno de Estados Unidos obligó a la United Fruit Company a cerrar en la década de 1970. En el recuadro: el diplomático Virgilio Rodríguez Beteta, quien evitó la guerra entre Guatemala y Honduras en 1928. Imágenes tomada de Wikimedia Commons.

El papel que jugó la compañía frutera transnacional United Fruit Company en los gobiernos liberales del siglo XX ha sido borrado de la historia oficial, al punto que los largos gobiernos del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del general Jorge Ubico han sido representados como altamente nacionalistas, cuando en realidad obedecían a los intereses de la UFCO, que era su principal apoyo económico. Esto convertió a Guatemala en una típica República Bananera del siglo XX.

En la época en mención la línea divisoria de la inhóspita región entre Guatemala y Honduras no estaba claramente definida; de hecho, el ilustre teniente coronel e ingeniero Francisco Vela, constructor del Mapa en Relieve de Guatemala, murió en 1909 víctima del paludismo que contrajo mientras trabajaba en la comisión de límites con Honduras. Y es que el conflicto se originaba porque para Guatemala, la línea divisoria era la cima de la cordillera del Merendón, mientras que para los hondureños, lo era la margen derecha del río Motagua y los mapas oficiales de dicha república mostrabran como suyos los territorios disputados entre las márgenes derechas del río Polochic y el Lago de Izabal y las del río Motagua. En otras palabras, la costa Atlántica de Guatemala se reducía únicamente a los pocos kilómetros comprendidos entre Livingston y Sarstún, por lo que perdería dos mil millas cuadradas de territorio.1

Para 1918, la estadounidense «Cuyamel Fruit Company«, con sede en Honduras, intentó obtener una concesión del gobierno guatemalateco la costa norte de Honduras estaba en poder de compañías extranjeras, y la región en disputa con Guatemala estaba ocupado por la United Fruit Company. Y es que mientras Honduras utilizaba como argumento que la regió había sido de Honduras desde la época colonial, el gobierno guatemalteco había otorgado hasta ese fecha setenta y un concesiones a compañías extranjeras, sin que Honduras hubiera protestado hasta ese momento.2

Pero cuando la Cuyamel, que sólo tenía concesiones en Honduras, no logró la concesión del gobierno del licenciado Estrada Cabrera para construir 30 millas de ferrocarril en la región, empezó a hacer propaganda en sus periódicos adoptando una posición radical sobre el derecho que Honduras tenía sobre ese territorio. La UFCO, que tenía muchas de las concesiones otorgadas por el gobierno liberal guatemalteco en el lugar, tuvo una actitud más prudente y se declaró neutral.2

El conflicto llegó hasta el gobierno de los Estados Unidos, quien decidió unilateralmente que la zona disputada quedaría bajo la administración directa de la UFCO, con sede en Guatemala y de la Cuyamel Fruit Company, con sede en Honduras, ¡sin que los gobiernos de Honduras y Guatemala pudieran entrometerse en dichas zonas! Mientras los políticos liberales guatemaltecos celebraron aquel logro, los políticos hondureños protestaron airadamente pues comprendieron que era el principio del dominio real de los estadounidenses en la región.2

La situación lejos de mejorar fue escalando y el 12 de enero de 1926, el periódico «Nuestro Diario» de la Ciudad de Guatemala escribió un artículo detallado sobre la situación imperante en la región, exponiendo cómo los gobiernos locales no tenían el control sino que eran las fruteras estadounidenses.2

El problema llegó a su climax en 1928, cuando ambas naciones estuvieron a punto de irse a la guerra entre sí por el conflicto limítrofe, a pesar de que los gobiernos locales no tenían jurisdicción en la región en disputa. Gracias a la oportuna intervención del diplomático y escritor guatemalteco Virgilio Rodríguez Beteta (padre del también escritor Virgilio Rodríguez Macal y quien fungía como embajador de Guatemala en Honduras), la guerra se evitó; Rodríguez Beteta relató cómo resolvió esta situación en su obra «No es guerra de hermanos, sino de bananos; cómo evité la guerra en Centroamérica en 1928«.3

Aquel reclamo territorial hondureño terminó definitivamente el 23 de enero de 1933, con el Laudo de Hughes, que resolvió diplomáticamente la situación, principalmente debido a que en 1929 la United y la Cuyamel se fusionaron en una sola empresa, dejando el camino libre para que la situación se resolviera mediante el arbitraje.4

Como nota curiosa, el editorial de «Nuestro Diario» de 1926 fue escrito por el periodista Federico Hernández de León, quien era el secretario de la Asamblea Legislativa que en 1933 emitió el decreto que definió la frontera con Honduras.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Méndez, Rosendo P. (1933) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1932-1933. LI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 576.
  2. Hernández de León, Federico (13 de enero de 1926) «Problemas Centroamericanos: nuestra cuestión de límites con Honduras«. Guatemala: Nuestro Diario, Talleres SELCA.
  3. Rodríguez Beteta, Virgilio (1969) «No es guerra de hermanos sino de bananos; cómo evité la guerra en Centroamérica en 1928«. Guatemala: Universidad de San Carlos.
  4. Méndez, Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, pp. 631-633.

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3 de octubre de 1845: tratado de alianza y amistad con Honduras

3 de octubre de 1845: tratado de alianza y amistad con Honduras

La vida política de Centroamérica siempre se ha visto enmarcada en la acérrima rivalidad que existe entre criollos liberales y criollos conservadores. Dependiendo de quién esté en el poder en un determinado país, así será su compartamiento para con sus vecinos. A continuación se presenta un ejemplo en el que el gobierno conservador de Guatemala, a cargo entonces del jefe de Estado Rafael Carrera, estableció una pacto de amistad y alianza con el gobierno hondureño para mediar en el conflicto que este último tenía con el estado de El Salvador.1

Catedral de Comayagua, Honduras. En esta ciudad radicaba la sede del gobierno del estado hondureño en 1845.
Catedral de Comayagua, Honduras. En esta ciudad radicaba la sede del gobierno del estado hondureño en 1845. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Texto del tratado:

Véase también: Pedro Molina, Rafael Carrera

El Vice-presidente del estado de Guatemala, en ejercicio del poder ejecutivo:

Por cuanto en 19 de julio del corriente año se ajustó y firmó por los señores doctor Pedro Molina y licenciado Felipe Jáuregui, comisionados el primero por este gobierno y el segundo por el de Honduras, en virtud cada cual de sus respectivos plenos poderes, un convenio de Amistad y alianza entre este estado y el de Honduras, cuyo tenor es el siguiente:

Habiendo el gobierno del estado libre de Honduras nombrado comisionado cerca de este de Guatemala al señor licenciado Felipe Jáuregui con el laudable objeto de estrechar más las relaciones existentes de amistad y alianza que unen felizmente a los dos estados; como también con el de convenir en los medios de restablecer la unión entre todos los que antes componian la federación centroamericana, erigiendo una autoridad nacional que los represente en uno, respecto de las naciones extranjeras: siendo muy gratas y recomendables al gobierno de Guatemala dichas disposiciones del gobierno de Honduras; anuente a admitirlas, nombró por tanto por su parte, confiriéndole plenos poderes al señor doctor Pedro Molina, a fin de que pudiese ajustar y fírmar con el mencionado señor Felipe Jáuregui comisionado por el de Honduras, el tratado que se desea, […] han convenido en los artículos siguientes:Nota a

Art. 1°.— Los estados de Honduras y Guatemala se unen, ligan y confederan en perpetua amistad y alianza, reconociendo recíprocamente su independencia y soberanía, y obligándose a no atacarla ni ingerirse en los negocios peculiares de su respectivo gobierno.Nota b

Art 2°.— Los súbditos del estado de Honduras en el de Guatemala, y los de éste en aquel no solo gozarán de la protección y seguridad que el derecho de gentes ofrece a todo género de habitantes, sino también el derecho de ciudadanos, si tuvieren las calidades requeridas por la constitución del estado en que se hallaren, y expedito el ejercicio de este derecho.

Art 3°.— Los actos públicos y jurídicos de uno de los estados contratantes, serán válidos en el otro.

Art.4°.— Ambos estados convienen y se obligan por el presente tratado, a establecer comunicaciones indefectibles y periódicas entre uno y otro; y a tener por sagrada é inviolable la correspondencia pública, en su despacho y tránsito por cualquiera de ellos: concediendo a sus conductores inmunidad en su persona y bienes, y respetando en aquella la autoridad que los envía, salvo que cometan algún delito.Nota c

Art 5°.— Los estados contratantes no traspasarán los límites que los separan, con fuerzas, sin pedir permiso del estado […] los perseguidos […] si fueren reos de crímenes comunes, perpetrados a la sombra del partido ú opiniones que hubieren abrazado quedarán sujetos a lo dispuesto en el artículo anterior, entendiéndose que no se les podrá hacer cargo alguno […]Nota d

Habiendo sido ratificado dicho convenio por parte del supremo gobierno del estado de Honduras en los términos que expresa el decreto siguiente:

El presidente en quien reside el poder ejecutivo del estado de Honduras, teniendo a la vista el tratado de amistad y alianza celebrado en Guatemala el 19 de julio del corriente año, por comisionados de aquel y este gobierno, y considerando: que aunque en sus partes más esenciales está conforme con las instrucciones que se han dado al de este mismo gobierno, contiene algunas circunstancias que en concepto de esta administración deben aclararse para no remitirse a cuestión ó duda […] y en conformidad de las facultades generales y particulares que tiene este gobierno, ha venido en ratificar el presente tratado con las correciones [adecuadas].

Dado en la ciudad de Comayagua, en la casa del gobierno, a 16 de agosto de mil ochocientos cuarenta y cinco.

Por tanto: de acuerdo con el voto del consejo de gobierno he venido en decretar y decreto:

Se aprueba y ratifica el convenio de amista y alianza concluido y firmado por los señores comisionados doctor Pedro Molina y licenciado Felipe Jáuregui en esta ciudad el dia 19 de julio del presente año, en los mismos términos y condiciones con que ha sido ratificado por el suremo gobierno de Honduras en el decreto precedente, dándose cuenta al cuerpo legislativo en su primera reunión.

Dado en el palacio del supremo gobierno, en Guatemala, a 3 de octubre de 1845.

        • Vicente Ortiz.
        • El secretario de relaciones. — Mariano Padilla1

NOTAS:

  • a: el doctor Pedro Molina ya tenía una edad avanzada para cuando se firmó este tratado. Fue seleccionado por ser el líder de los criollos liberales guatemaltecos, quienes se hallaban exiliados en El Salvador desde que Rafael Carrera expulsó a Francisco Morazán de Guatemala en 1840.
  • b: esta alianza «perpetua» duró solamente seis años.
  • c: la inviolabilidad de la correspondencia es una utopia en Centroamérica.
  • d: de esta forma se protegía los exiliados que adversaban las ideas de sus respectivos gobiernos. Es conveniente indicar que en 1851, los exiliados liberales guatemaltecos en El Salvador, amparados por el jefe de estado Doroteo Vasconcelos, participaron activamente en la invasión que se pretendía hacer para expulsar al general Rafael Carrera del territorio guatemalteco, pero fueron derrotados por éste en la Batalla de La Arada

BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.

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3 de agosto de 1885: publican desglose de fortuna millonaria del general Barrios

3 de agosto de 1885: publican desglose de fortuna millonaria de Barrios

La herencia que dejó al morir el general J. Rufino Barrios fue considerable y pasó íntegra a su viuda, Francisca Aparicio de Barrios. Si bien Barrios y su señora eran de familias acomdadas, durante su gobierno multiplicaron exponencialmente su fortuna. El documento original del inventario fue elaborado sobre la base de una auditoría realizada el 3 de agosto de 1885 por Carlos F. Murga, quien percibió seis mil pesos por sus servicios.1,2

Francisca Aparicio y Mérida, cuando ya era la marquesa consorte de Vistabella, y quien fuera conocida por los guatemaltecos de su época como
Francisca Aparicio y Mérida, cuando ya era la marquesa consorte de Vistabella, y quien fuera conocida por los guatemaltecos de su época como «doña Paca». Imagen tomada de Wikimedia Commons..

Inmuebles matriculados para el 3 por millar (valores aproximados)3

Tipo de bienes Descripción Monto
Urbanas Casas de dos niveles en la esquina del Mercado en donde estaba el Hotel Universal 80.000
Casas de dos pisos 6.ª avenida sur, número 41 18.000
Casa en la 13 calle poniente 1.000
Casa en el camino del Guarda Viejo N/A
Casa en el Barrio de la Libertad N/A
Dos casas en la antigua casa de la neveria del Carmen N/A
Una casa en Quezaltenango N/A
Fincas «La Majada«, jurisdicción de Mixco N/A
«Los Tarros«, jurisdicción de Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla (esta finca la heredó a Luciano Barrios)2 N/A
«Rodeo» del Incienso, departamento de Guatemala N/A
«Paso Antonio«, en Escuintla N/A
«El Barón« N/A
«Primavera» en San Cristóbal, Verapaz N/A
«Punían» en Escuintla 28.000
«El Porvenir» en San Pablo, en San Marcos4; esta finca la describe el cercano colaborador de Barrios, el licenciado Francisco Lainfiesta, de la siguiente forma: «El general Barrios había dado principio al cultivo a gran escala del café, creando la finca colosal de su propiedad, nombrada «El Porvenir»; al pie del volcán Tajumulco; cuya finca es la mayor con que cuenta la República, hasta la fecha en que escribo (1886)».5 N/A
«El Rodeo» en San Marcos 30.000
«Pacajá» en Quezaltenango 20.000
Las Salinas de Santa Eulalia en Huehuetenango, con instrumento de maquinaria 30.000

Inmuebles no matriculados para el 3 por millar (valores aproximados)6

Tipo de bienes Descripción Monto
Bienes raíces Finca «El Malacate» en San Marcos7 60.000
Finca «Los Cerritos» de Nowas 10.000
Finca «Chuvá» en Quezaltenango 4.000
Finca «El Sauce» en Izabal 4.000
Un lote de los cinco de la Colonia Belga Santo Tomás, Izabal 10.000
Un terreno comprado a Encarnación Mazariegos en Escuintla 1.000
Un lote baldío junto Hacienda «Los Tarros» Escuintla 800
La Finca «Monte Largo«, comprado a familia Beteta que cedió gratis al general Cruz 4.000
Salinas de Magdalena en el Quiché, con instrumentos de maquinaría 25.000
Una casa en Quezaltenango calle de San Nicolás 4.000
Fincas en sociedad con Felipe Márquez en las islas «El Mico» y Quiriguá en Izabal 30.000
Finca en sociedad con Ramón Murga, «El Ingenio de Arrivillaga» Amatitlán 100.000
Una casa en Nueva York2 300.000
Mobiliario En alhajas y muebles2 300.000
En cinco mil fanegas de maíz en San Rafael Mixco 20.000

Derechos y acciones8

Tipo de Ingreso Descripción Monto
Derechos en 1885 Participaciones sociales en 8.000 vales dotados, en que es su agente Felipe Márquez 400.000
Producto de 60.000 quintales de café que exportó a $10 liquidado 600.000
Producto de beneficio y venta de ganado de sus haciendas 100.000
Producto de panela y artículos de sus fincas 50.000
Producto de sal de sus salinas 10.000
Por $500 diarios que le pagó la administración de licores 45.000
Por $200 diarios que le pasaba la pagaduría militar y cien el Cuerpo de Artillería 27.000
Por utilidades en las empresas de vales; ferrocarriles, Bancos etc. N/A
Por gastos extraordinarios de representaciones que se hizo entregar N/A
Por el producto de una caballería N/A
Por el producto de un almacén de licores y comestibles en su casa N/A
Por tributo feudal que le mandó en el primer trimestre del año del presidente Rafael Zaldívar de El Salvador 45.000
Por utilidades en las contratas con el Gobierno, por medio de su agente Márquez Por participación en Sociedad en el almacén de Licores y conservas de Antonio Mengarejo, sin pagar impuestos aduaneros de importación 25.000
Acciones Banco de Occidente 30.000
Ferrocarril de Champerico concedidas gratis por no indemnizar propiedades particulares y dar todo el apoyo debido N/A
Ferrocarril del Sur, como el anterior N/A
Ferrocarril Urbano N/A
Agencias de San José y Champerico, además de los $25.000 anuales que le pasaban N/A

Inventario adicional9

Inventario Descripción Monto
Activo Posesión de 300 caballerías del Gran lote «Los Andes» a las riveras del Motagua y del trayecto construido del Ferrocarril del Norte en Izabal. 6.000
Un palacio en París, Francia, en la calle de Lafayette 400.000
La finca San Rafael en Mixco que donó á su hijo, el general Benancio Barrios 4.000
La finca denominada «Salazar» donada al general Benancio Barrios 14.000
Pasivo Producto de sociedad en la Casa de Préstamo de Aquiles Assardo 50.000
Participación en la compañía de vapores de Guatemala en el Atlántico girando principalmente con banano en Livingston N/A
Participación en la extinguida sociedad con D. M. Forestier de siembra en Gualán y Zacapa N/A
Acciones en la sociedad agrícola de Quina en Baja Verapaz 20.000
Donación recíproca del gobierno mejicano 600.000
Suma general   $3.792,600

De los negocios, o rentas con que formó su haber y sus millones el general Barrios en bancos extranjeros (valores aproximados)10

De acuerdo al colaborador de Barrios, el licenciado Francisco Lainfiesta, «habiendo entrado Barrios en creación de fincas de café y de ganado, y en grandos compras de artículos, necesitaba de una buena parte de las rentas nacionales (sus rentas) para alimentar aquellas operaciones. Además, había comprado algunos solares o edificios viejos de consolidación y hacía construir hermosas casas; y esos gastos tenían que salir del mismo fondo. De nada de esto hacía el gran misterio, paliando lo que pudiera decirse, con pagar de cuando en cuando algún presupuesto militar o algunos sueldos de maestros de escuelas con fondos que sacaba de su armario, para que se viera cómo tenía a su disposición de todos su peculio particular. Más adelante, abandonando toda muestra de disimulo, hará que de la renta de aguardientes se pase diariamente la suma de quinientos pesos a uno de los bancos de la capital para los asuntos urgentes del servicio y de esas sumas nadie conocerá la inversión«.5

Descripción Monto
La renta diaria de la administración general de licores desde julio de 1873 Aprox. 2.400,000
La renta diaria desde julio de 1871 al 3 de agosto de 1885 de la administración central de occidente 50.000
Las diferentes cantidades mandadas traer por sus ayudantes a la Administración central y departamentales de Occidente, a la Tesorería general de Rentas Comunes y a la Administración general de licores de la república: 4.000,000
Los $50.000 con que lo agració la Asamblea Constituyente 50.000
Sus sueldos de Teniente general, primero, y después de Presidente con gastos de Representación del estado 240.000
Sus exportaciones de café por diez años hasta el año de 1884. 4.000,000
Sus beneficios de ganado sin pagar impuestos por diez años 1.000,000
Su venta de panela y otros productos de fincas por catorce años 800.000
Desde 1873, los $25.000 anuales que le pasaba la agencia de Champerico 800.000
$300.00 diarios desde 1871 que le sacaban extraordinariamente del presupuesto militar 424.000
El tributo feudal que le pasó por 9 años el presidente Rafael Zaldívar de El Salvador a $200.000 anualmente 1.800,000
El tributo feudal que pasó Soto de Honduras en tabaco, ganado, sin pagar exportación por $60.000 anuales y luego Bográn -en dinero en 9 años 540.000
Los dividendos sobre el Ferrocarril del Sur 30.000
Los dividentos sobre el Ferrocarril de Champerico 60.000
Dividendos sobre el Ferrocarril Urbano 10.000
Las cantidades que se apercibió del gran capital de la Carretera al Norte, y por medio de Contratas con sus socios y agentes 200.000
Grandes cantidades que se hizo llegar del Banco Nacional, de los bienes de Desamortización 500.000
De los bienes de Redención de Censos 200.000
Por valores de baldíos y redenciones que directamente le entregaban los interesados 300.000
Por cuotas negativas por no ponerles estancos de chicha y aguardientes a algunos pueblos indígenas 100.000
Por cuotas de escusas de ir algunos pueblos a trabajar a los ferrocarriles en que lo mismo lucraban algunos jefes políticos 100.000
Productos de sus salinas en Santa Eulalia, departamento de Huehuetenango 100.000
Producto de las salinas de Magdalena en el Quiché 20.000
Participación en sociedad con Antonio Melgarejo, en su almacén de Licores y Conservas sin pagar derechos aduaneros 100.000
Participación en varios negocios con Felipe Márquez 100.000
Participación en destilación del Ingenio y otros negocios con Ramón Murga 100.000
Participación en vales del Banco Nacional 500.000
Lo mismo en los vales de Tesoro 200.000
En conmutas que le quedaban por indultos de reos y a veces por suscriciones a los pueblos 100.000
Participación en negocios con Florentín Sonza, de artículos de exportación é importación, por Champerico 80.000
Participación en negocios con personas de Retalhuleu y Quezaltenango 50.000
Por suscriciones de dinero mandadas levantar a varias poblaciones de la República 100.000
Participación en negocios de exportación é importación con comerciantes de Guatemala 100.000
Por ahorros en los pagos de admininistradores, mayordomos y caporales de sus fincas y negocios, que salían en el presupuesto militar 1.000,000
Por ahorros en los mozos de los mismos puntos, con motivo de cumplir allí sus trabajos de camino de ley, abonandoles únicamente medio real diario con menoscabo de la Hacienda Pública 1.000,000
Por exoneraciones en los pagos que debía hacer en su maquinaría de fincas, suyas y de sus socios 100.000
Ganancias en sociedad de distracción á las peleas de gallos 300.000
Ganancias en sociedad en otros juegos de recreo con los Presidentes de El Salvador González y Rafael Zaldívar en asociación de Dueñas, en sus entrevistas y otros muchos en Guatemala, de enormes cantidades lo propio que a los presidentes Medina, Marco Aurelio Soto y Luis Bográn de Honduras 400.000
Ganancias como las anteriores de diversión a las carreras de caballos 100.000
En 1884 vendió una casa en la calle principal a Zara de Zaldívar 31.000
En 1884 vendió una casa frente a la Comandancia de Armas a Mariano Barrios 9.000
Por gastos de representación tomados demás de los que expresa el presupuesto, en doce años. 400.000
En participación de ciertos negocios lucrativos con el jefe político Cajas y sucesores de Huehuetenango. El jefe político Socorro De León de Suchitepequez; y el jefe político Monterroso de Retalhuleu 200.000
Por los obsequios y ovaciones desde julio de 1871 1.500,000
Los potreros del «Suchiate» por la barra de Ocós en el departamento de San Marcos, comprados por el Sr. Gral. Barrios N/A
Por utilidades en las operaciones con los fondos del Ferrocarril del Norte en el Interior y Exterior N/A
Suma total $ 33.594,000

Bibliografía:

  1. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición aumentada). Guatemala: Tipografía de «El Renacimiento». p. 3.
  2. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 413.
  3. Wagner, Regina (2001). The History of Coffee in Guatemala. Guatemala: ANACAFE, Villegas Editores. p.125.
  4. Tipografía El Renacimiento, Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General, pp. 4-5.
  5. Lainfiesta, Francisco (1975) [1886]. Apuntamientos para la Historia de Guatemala; Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. pp. 226,227.
  6. Tipografía El Renacimiento, Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General, pp. 6-7.
  7. Luján Muñoz, Jorge (1998) Breve historia contemporánea de Guatemala. Guatemala: Amanuense. p. 155.
  8. Tipografía El Renacimiento, Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General, pp. 8-10.
  9. Ibid, pp. 11-12.
  10. Ibid, pp. 12-19.

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¿Quién fue Sylvanus Morley?

¿Quién fue Sylvanus Morley?

Silvanus Morley: el arqueólogo estadounidense que estudió la civilización maya y espió a los alemanes en Centroamérica durante la Primera Guerra Mundial, y de quien algunos dicen que fue la inspiración para el personaje fílmico Indiana Jones.

El arqueólogo Sylvanus Morley en el sitio arqueológico de Copán, en Honduras
El arqueólogo Sylvanus Morley en el sitio arqueológico de Copán, en Honduras.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Trabajo arqueológico en Guatemala:

Uno de los primeros arqueólogos estadounidenses que investigó a fondo la civilización maya fue Sylvanus Morley, quien realizó numerosas excavaciones en Chichén Itzá cuando trabajaba para la Institución Carnegie de los Estados Unidos a principios del siglo XX. Basados en los resultados de sus investigaciones, publicó extensos reportajes de la escritura jeroglífica de los mayas. Aunque investigaciones más recientes han dado como resultado una reevalución de sus conclusiones y teorías, su trabajo sobre las inscripciones del calendario maya es todavía usado como referencia por los estudiosos.1-4

Espía durante la Primera Guerra Mundial:

Véase también: United Fruit Company

Sin embargo, su prestigio y su trabajo arqueológico fueron la coartada perfecta para que Morley realizara trabajos de espionaje en México y en Centroamérica durante la Primera Guerra Mundial, investigando actividades pro-alemanas y antiestadounidenses para la Oficina de Inteligencia Naval de los Estados Unidos. Morley recorrió más de 3200 kilómetros de la costa de Centroamérica en búsqueda de evidencias de bases para submarinos alemanes. No encontró ninguna, pero dejó un extenso análisis de más de diez mil páginas con detalles de la geografía, ambiente político y social de la costa centroamericana. Incluso espió a las compañías locales que intentaban competir contra las transnacionales estadounidenses United Fruit Company e International Harvester.5

El trabajo de Morley fue respaldado por el gobierno estadounidense, al punto que cuando fue criticado por el famoso antropólogo Franz Boas quien publicó una carta de protesta en “The Nation” denunciando que los operativos en Centroamérica habían “prostituido la ciencia utilizándolo como coartada para el espionaje”, la Asociación Antropológica Americana expulsó a Boas de su seno solamente diez días después de haber publicado la carta.5

Sirve de base para «Indiana Jones»:

Morley también fue un portavoz de los indígenas de las regiones en que trabajó y con quienes pasó mucho tiempo. Morley aprovechó su prestigio para hacer ver los problemas y tribulaciones que los indígenas vivían en sus países, algo a lo que esas poblaciones no podían hacer por sí mismas por cuestiones políticas. Y hay quienes han especulado que fue él quien inspiró al director estadounidense Stephen Spielberg para realizar las películas de «Indiana Jones«.

Espionaje de John Lloyd Stevens:

Véase también: Rafael Carrera

Los trabajos de espionaje de Morley no han sido los únicos que han ocurrido en Guatemala por investigadores internacional. Desde que John Lloyd Stephens visitó la región enviado por el president estadounidense Martin Van Buren durante la época del general Rafael Carrera los investigadores estadounidenses no solamente han estudiado a la civilización Maya sino que también han espiado para el gobierno norteamericano. El propio Stephens publicó su obra «Incidents of travel in Central America, Chiapas and Yucatan«, en la cual describe numerosos asuntos internos del gobierno guatemalteco, aparte de sus descubrimientos sobre los sitios mayas en la región. (De hecho, de la descripción que hace del juego de pelota maya en su obra surgieron los juegos ingleses de rugby y fútbol, y el estadounidense de fútbol americano).6 Desde entonces, varios críticos han argumentado que numerosas investigaciones arqueológicas sirven solamente de pantalla para que espías se infiltren en regiones sensibles de los países en donde trabajan.


Bibliografía:

  1. Morley, Sylvanus G. (1940): «Maya Epigraphy». En: Hay, C.L. et al. The Maya and their Neighbors. pp.139–149. Appleton Century. New York.
  2. Houston, Stephen D. (1989): Reading the Past: Maya Glyphs. British Museum Publications. ISBN 0-7141-8069-6.
  3. Kidder, Alfred V. (1950). Anderson, A.J.O., ed. Griswold Morley, 1883–1948. Morleyana. The School of American Research and the Museum of New Mexico.
  4. Kitchel, Jeanine (2005). Sylvanus Morley: The Explorer Who Put Chichen Itza on the Map. Planeta.
  5. Harris, Charles H. and Louis R. Sadler (2003): Archaeologist Was a Spy: Sylvanus G. Morley and the Office of Naval Intelligence. University of New Mexico Press. ISBN 0-8263-2937-3.
  6. Stephens, John Lloyd; Catherwood, Frederick (1854). Incidents of travel in Central America, Chiapas, and Yucatan (en inglés). Londres, Inglaterra: Arthur Hall, Virtue and Co.

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24 de julio de 1839: firman una alianza en contra de Francisco Morazán

24 de julio de 1839: firman una alianza en contra de Francisco Morazán

Los Estados de Guatemala y de Nicaragua firman una alianza en contra del presidente de El Salvador, el líder liberal hondureño y ex-presidente de la República Federal, Francisco Morazán.

24julio1839 Dibujo a lápiz del general Francisco Morazán. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Situación de la República Federal:

Véase también: República Federal de Centro América, Francisco Morazán

Para 1839 la República Federal de Centro América por la que tanto habían luchado los criollos liberales prácticamente había colapsado, y su principal caudillo, el general , era ahora el Jefe de las Fuerzas Armadas de El Salvador. La figura del entonces teniente coronel Rafael Carrera en Guatemala iba a ser decisiva para terminar tanto con la Federación como con la carrera política del caudillo hondureño, ya que Carrera guardaba un enorme resentimiento hacia Morazán por las atrocidades que éste había cometido contra los campesinos del Oriente guatemalteco y contra su propia familia en 1838 y no iba a descansar hasta derrotar al caudillo liberal.1

La Batalla del Espíritu Santo:

Véase también: batalla del Espíritu Santo

El 6 de abril de 1839 Morazán se enfrentó al general hondureño Francisco Ferrera y a tropas nicaragüenses en la batalla del Espíritu Santo, cerca del rió Lempa. Ferrera había pactado una alianza cn el Estado de Nicaragua para atacar a El Salvador, y le había informado de esto a Carrera, quien por ese entonces estaba en las serranías de Mita, de acuerdo a los lineamiento del pacto del «Rinconcito», luego de ser vencido por las fuerzas de Morazán. En aquella batalla resultaron triunfadoras las tropas salvadoreñas, aunque quedaron debilitadas, lo que sirvió para que los criollos liberales salvadoreños ratificaran su confianza en Morazán fuera elegido presidente de El Salvador.2

Golpe de estado de Carrera contra Carlos Salazar:

Véase también:  golpe de estado del 13 de abril de 1839

Aprovechando esta situación, Carrera perpetró un golpe de estado, invadiendo la Nueva Guatemala de la Asunción con sus huestes de Mita para expulsar al jefe de Estado Carlos Salazar, que Morazán había impuesto en enero de 1839, y restuyendo a Mariano Rivera Paz. Con esto, se inició el gobierno de los 30 años en Guatemala, durante los cuales se reforzaría el régimen conservador pro-eclesiástico, totalmente opuesto a las ideas políticas de los liberales y de Morazán.3

Pacto de Alianza contra Morazán:

El 24 de julio de 1839, Nicaragua y Guatemala celebraron un tratado de alianza en contra del gobierno salvadoreño, al mismo tiempo que Carrera llamó a los salvadoreños a la insurrección popular, lo que provocó algunos levantamientos, que fueron vencidos sin mucho esfuerzo por el gobierno de Morazán.1

Al no lograr subvertir desde dentro la autoridad del presidente salvadoreño, tropas hondureñas y nicaragüenses invadieron el país a finales de septiembre de 1839. Nuevamente el general Morazán, con seiscientos salvadoreños derrota en la batalla de San Pedro Perulapán a los más de dos mil invasores comandados por los generales conservadores.1

Consecuencias:

Véase también: Estado de Los Altos, derrota definitiva de Morazán

Mientras tanto, en Guatemala, tras un levantamiento indígena en Santa Cataria Ixtahuacán que fue socofocado a sangre y fuego por las tropas del Estado de Los Altos,4 Carrera había retomado aquel Estado —que era el refugio de los criollos liberales en el occidente de Guatemala— tras vencer a las fuerzas comandadas por el general Agustín Guzmán.5 Al enterarse de esto, y envalentonado por sus recientes victorias, Morazán decidió invadir Guatemala por segunda vez y acabar con Carrera y los conservadores guatemaltecos de una vez por todas. Sin embargo, en lugar de la victoria, encontró una espantosa derrota, que significó el final definitivo de la Federación y de su propia carrera.6


Bibliografía:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 49-53.
  3. — (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 75-81.
  4. Carranza, Jesús (1897) Un pueblo de Los Altos: Apuntamientos para su historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. p. 100.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglava a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 48-49.
  6. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. pp. 159-161.

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6 de julio de 1853: general Cerna aplasta a invasores liberales en Chiquimula

6 de julio de 1853: general Cerna aplasta a invasores liberales en Chiquimula

El general Vicente Cerna, entonces corregidor de Chiquimula, aplasta a los invasores liberales hondureños y guatemaltecos que habían invadido el departamento de Chiquimula bajo las órdenes del general Trinidad Cabañas, presidente de Honduras.

Detalle de la proclama que el general Rafael Carrera envió a todos los guatemaltecos ante la invasión de Trinidad Cabanas en Chiquimula en 1853.
Detalle de la proclama que el general Rafael Carrera envió a todos los guatemaltecos ante la invasión de Trinidad Cabanas en Chiquimula en 1853. Imagen tomada de la «Proclama del capitán general Rafael Carrera«.

Antecedentes:

Véase también: Batalla de la Arada, Carrera restringe derecho de asilo, José Francisco Barrundia

Tras el retorno del capitán general Rafael Carrera de su breve exilio en México entre 1848 y 1849, los criollos liberales guatemaltecos huyeron a Honduras y El Salvador desde donde intentaron retomar el poder, aliándose con los gobernantes liberales de esos países. En 1853, el general Trinidad Cabañas estaba en la presidencia de Honduras y gracias al ascenso al poder de su amigo Fruto Chamorro en Nicaragua se sintió lo suficientemente fuerte como para retar al gobierno guatemalteco. Como existía un tratado de alianza entre Nicaragua y Honduras, que databa del 20 de agosto de 1851, en él se amparó Cabañas para solicitar la ayuda de Chamorro contra el general presidente de Guatemala, Rafael Carrera. Es importante destacar tmabién que en esa época, el ministro plenipotenciario de Honduras ante el gobierno de los Estados Unidos era el líder criollo liberal guatemalteco José Francisco Barrundia.1

Intento de pláticas de paz con Cabañas:

Cabañas se ubicó en Gracias con un ejército amenazando a Guatemala si no le daban cierta reparaciones que exigía en compensación porque una tropas guatemalteca habían causado algunos destrozos en Copán en días anteriores. El general Carrera, presidente de la República desde 1851, se encontraba en Chiquimula y cuando supo lo que había dicho Cabañas le mandó a decir que é aceptaba la guerra cuando se la proponían, pero que no era el caso de sacrificar a los pueblos en luchas estériles y que le parecía más prudente resolver el conflicto por medios conciliatorios. Al saber esto, Cabañas puso sus condiciones, y Carrera las aceptó.1

Ambos presidentes se acercaron a la frontera, mientras sus delegados discutían las cuestiones básicas y eran consultadas a sus respectivos comitentes. Los miembros de la comisión hondureña eran Juan Lindo, José Antonio MIlla y Justo Rodas, mientras que a Guatemala la representaba el cura José María Gutiérrez. Ambas partes llegaron a un acuerdo muy favorable a Honduras, ya que debían ser puestos en libertad todos los hondureños que estuviesen presos por las fuerzas de Carrera, además de que serían respetadas las fronteras y Guatemala indemnizaría a los dañados en la incursión de Copán. El convenio fue firmado por los delegados y ratificado por Carrera, pero cuando se estaba ya hablando de entrar al cumplimiento de las cláusulas, Cabañas dijo que no aceptaba las bases del acuerdo porque decían que Honduras había sido la culpable de todo, y eso no le parecía.1

Chamorro no apoya a Cabañas:

Cabañas esperaba que el presidente nicaragüense lo apoyara en su campaña contra Guatemala, pero Fruto Chamorro no solamente no lo quiso ayudar, sino que proclamó adhesión para Carrera, nombrando únicamente a un intermediario para que interviniera en busca de la paz entre Honduras y Guatemala para resolver los reclamos superfluos de Cabañas. Éste, sintiéndose traicionado, organizó a los emigrados nicaragüenses que pudo encontrar y les proporcionó armas y dinero para que se revelaran contra Chamorro; al frente de los alzados estaba el doctor Máximo Jerez, y así se inició una larga guerra civil en Nicaragua.1

Invasión de Cabañas a Guatemala:

Mientras se desangraban en Nicaragua, Cabañas depositó el mando en el senador José María Medina, y se marchó al frente de sus tropas hacia Guatemala. Cabañas reclutó forzosamente a muchos soldados y giró un préstamo por cincuenta mil pesos para cubrir los gastos militares. Por todo esto, la causa no era bien vista por los propios hondureños y doscientos hombres se revelaron y abandonaron las armas, refugiándose en las montañas el 24 de mayo. Cabañas tuvo que recurrir a los fusilamientos y los consejos de guerra para evitar las deserciones y con la escasa tropa que le quedaba tomó el pueblo de Esquipulas el 30 de junio. Con sus tropas siguió avanzando y llegó a Quetzaltepeque, luego a Chiquimula y el 3 de julio ocupó los alrededores de Zacapa.1

Proclama de Carrera:

Carrera emitió una proclama con el fin de levantar el espíritu popular y el 6 de julio firmo un decreto en el que llama a las armas a todos los habitantes de la República, junto con su Ministro Pedro de Aycinena.El decreto dice así:2

Rafael Carrera

CAPITAN GENERAL DEL EJERCITO, PRESIDENTE DE LA REPUBLICA, ETC., ETC., ETC.

ATENDIENDO

A que el departamento de Chiquimula ha sido invadido por fuerzas del Gobierno de Honduras, bajo el mando del Presidente Cabañas y dirección de algunos emigrados facciosos de la República, con la mira de sujetarla y privarla de su independencia, satisfaciendo al mismo tiempo con saqueos y violencias sus resentimientos personales; y siendo de mi deber el mantener el sosiego, bienestar y seguridad de los pueblos, adoptando al efecto las medidas convenientes,

ORDENO Y MANDO:

    1. Todo habitante de la República, segun su condición y circunstancias, prestará al Gobierno sus servicios, tan luego como fuere requerido, por autoridad competente, a fin de repeler al enemigo exterior y mantener el orden interior.  Cualquiera negativa o resistencia al cumplimiento de este deber, dará lugar a que se imponga la pena que corresponda, segun la gravedad del caso, por la autoridad militar que ejercen en cada departamento los comandantes y jefes de las fuerzas, a quienes se encomienda el cumplimiento de estas disposiciones.
    2. Todo el que se uniere al enemigo, comunicare con él, o le prestare cualesquiera auxilios, será juzgado sumariamente conforme a ordenanza, y comprobándose el hecho, será pasado por las armas como traidor, siendo responsables los expresados comandantes de cualquier acto de tolerancia.
    3. Los tribunales, jueces, corregidores y demás agentes de la autoridad, reprimirán severamente con el mayor celo y actividad a los que se ocupen de esparcir papeles, falsos rumores, o cualquiera especie maliciosa; en el concepto de que también serán responsables de cualquier abandono, tolerancia o descuido en el particular.
    4. Desde esta fecha queda cortada toda comunicación con el Estado de Honduras, mientras exista su actual Gobierno y no se satisfaga a Guatemala por la ofensa que se le ha inferido.  En consecuencia, no se consentirá en adelante por las autoridades fronterizas, ni por otra alguna, que vayan o vengan pasajeros, ni se hagan introducciones o extracciones de efectos de comercio, y productos naturales; en el concepto de que transcurrido el término que el Gobierno fijará en una disposición separada, serán destruidos todos los frutos o efectos que se importen de Honduras, en contravención a lo dispuesto en el presente artículo, sin perjuicio de proceder a lo que haya lugar contra los contraventores.

Publíquese en la forma acostumbrada en esta capital, en las cabeceras de departamento, y en los pueblos fronterizos, a fin de que llegue a noticia de todos y no se alegue ignorancia.

Dado en el Palacio del Gobierno, en Guatemala, a 6 de julio de 1853.

      • Rafael Carrera
      • El Ministro de lo interior, encargado del despacho de la guerra, Pedro de Aycinena2

Cerna derrota a Cabañas:

Véase también: Vicente Cerna

Ese mismo día el entonces general Vicente Cerna atacó las fuerzas invasoras a las 8 de la mañana  y tras dos horas y media de fieros combates en los que se llego al uso de las bayonetas, se impuso a Cabañas, quien tuvo que retirarse y pedir a los gobiernos de El Salvador y Nicaragua para que mediaran en el asunto, no sin antes no poder impedir que Carrera tomara el Castillo de Omoa y retirara toda la artillería gruesa del mismo, la cual hizo llevar hasta la ciudad de Guatemala como trofeo de guerra.

Evaluación de Lorenzo Monútufar sobre Cabañas:

Como dice el ideólogo liberal Lorenzo Montúfar en el volúmen 5 de su «Reseña Histórica de Centro-América»: «Varios encuentros entre las tropas de Carrera y Cabañas fueron siempre funestos para este Jefe. El General Cabañas, siempre liberal, siempre intrépido y valiente, no tuvo la calma que era indispensable para no exponer en aquellas circunstancias a su patria y a su partido. En mejores días la causa liberal defendida por él habría podido triunfar; en aquellos momomentos Cabañas era preciso que sucumbiera».3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926] El libro de las Efemérides: capítulos completos de la Historia de la América Central. VII Guatemala: Tipografía Nacional. p. 447-450.
  2. Carrera, Rafael; Aycinena, Pedro de (6 de julio de 1853). Proclama. Guatemala.
  3. Montúfar, Lorenzo (1881). Reseña Histórica de Centro-América. Guatemala. El Progreso.

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17 de junio de 1843: marqués de Aycinena protesta contra formación de un gobierno unitario

17junio1843
Plano original de la Mansión Aycinena en la Nueva Guatemala de la Asunción. Siendo la principal familia del Reino de Guatemala, los Aycinena tuvieron un lugar privilegiado con su mansión ubicada en la Plaza de Armas, detrás del portal del Comercio. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de la proclamación de la Independencia en 1821 y de la separación de Centro América del Primer Imperio Mexicano en 1823 se dividió la opinión respecto a la forma de gobierno. Esta fue una razón más para que se formaran los dos bandos criollos que aparecieron; los miembros del partido aristócrata o conservador abogaban por una forma de gobierno unitario, similar a la que había hasta entonces, mientras que los fiebres o liberales apoyaron la creación de una federación similar a la de los Estados Unidos.1

Tras largas discusiones los liberales prevalecieron y se estableció la República Federal de Centro América, con cinco estados creados de los cuales, cuatro tenían un gran resentimiento hacia las autoridades aristócratas que vivían en la Nueva Guatemala de la Asunción. De hecho, el marqués de Aycinena —líder de las familias aristócratas guatemaltecas— protestó contra la forma federativa que se estableció y trató en vano de impedir que se implementara. El marqués escribió un folleto en los Estados Unidos contra la Constitución de 1824 que, por estar cubierto por un papel amarillo, se le llamó «El Toro Amarillo«, pero el líder liberal José Francisco Barrundia desestimó la solicitud de Aycinena, quien respondió con dos publicaciones más pero no logró su cometido.1

La situación en Centroamérica cayó en una espiral destructiva que degeneró en la Guerra Civil Centroamericana tras el golpe de estado en Guatemala contra Juan Barrundia2 y que resultó en la expulsión de los aristócratas del territorio en 1829,3 y eventualmente en la disolución de la Federación en 1838 debido a la inabilidad política del presidente federal, general Francisco Morazán.4 Para 1842, los liberales habían perdido el poder en Guatemala luego de ser derrocados por la revolución católico-campesina de Rafael Carrera y ahora gobernaba en el Estado Mariano Rivera Paz, quien era manejado por Carrera y por los eclesiásticos.5 La cuestión de la Unión Centroamericana resurgió en abril de dicho año cuando se reunió en Chinandega la Convención de los Estados centroamericanos, a la que asistieron El Salvador, Honduras y Nicaragua con la intención de formar un gobierno unitario para la región. En aquella convención concluyeron que lo que había qué hacer era establecer un gobierno nacional provisorio nombrado por la Convención el cual sería ejercido por un Supremo Delegado quien, a su vez, nombraría a un Ministro de Relaciones Exteriores e Interiores y dispondría de una milicia nacional. A fin de lograr que el gobierno en Guatemala aceptara lo estipulado en la Convención se propuso preparar lo necesario para establecer un Concordato con la Santa Sede y procurar del Gabinete de Madrid el reconocimiento de la independencia de Centro- América.

El Supremo Delegado fue Antonio José Cañas, quien inmediatamente envió una invitación al gobierno de Mariano Rivera Paz para que entrara en la Convención.
Era el gobierno unitario que tanto habían deseado los aristócratas guatemaltecos antes de la formación de la República Federal en 1825 y los estados aliados esperaban una respuesta positiva, pero esta vez, la respuesta del marqués Juan José de Aycinena al licenciado Francisco Castellón con fecha del 17 de junio de 1843 decía:1

«Mi gobierno se ve en la necesidad de reiterar la protesta que tantas veces ha hecho, de NO ESTIMAR POR OONVENIENTE NI PRACTICABLE en Centro América el establecimiento de una forma de gobierno unitario, porque esto no haría más que sumir al país en mayores desgracias de las que hasta ahora se han sufrido.»1

El completo giro en la posición de Aycinena se debía a las persecuiones y expropiaciones contra los aristócratas que ocurrieron tras la invasión a Guatemala por las fuerzas de Francisco Morazán en 1829. En 1842, con el fuerte apoyo del general campesino Rafael Carrera y la caída en desgracia de Morazán, los conservadores comprendieron que estaban mejor formando su propio estado, y así lo hicieron.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  3. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829). Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7) Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  4. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. pp. 157, 235, 246, 272 y 304.
  5. Solís, ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 3-90.

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30 de mayo de 1877: Marco Aurelio Soto es juramentado presidente de Honduras

30 de mayo de 1877: Marco Aurelio Soto es juramentado presidente de Honduras

Con fuerte apoyo del presidente liberal de Guatemala, general J. Rufino Barrios, el licenciado Marco Aurelio Soto es juramentado como presidente constitucional de Honduras.

Retrato a lápiz del licenciado Marco Aurelio Soto, presidente de Honduras de 1877 a 1883.
Retrato a lápiz del licenciado Marco Aurelio Soto, presidente de Honduras de 1877 a 1883. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Influencia de los caudillos guatemaltecos en Honduras:

Véase también: Rafael Carrera, J. Rufino Barrios

La influencia de los dos más grandes caudillos guatemaltecos del siglo XIX en sus vecinos del oriente fue dominante, al punto que cuando el general Rafael Carrera fue nombrado presidente vitalicio en el país, tanto Honduras como El Salvador tuvieron gobiernos conservadores,1 mientras que cuando J. Rufino Barrios se consolidó en el poder, ambos países tuvieron gobiernos liberales.

Barrios coloca a Marco Aurelio Soto en Honduras:

Véase también: Rafael Zaldívar

Tal como relata el historiador Federico Hernández de León, el general Barrios «hizo lo que quiso» con la política de sus vecinos, y la llegada de Soto al poder en Honduras es el mejor ejemplo de esto. En 1876 el gobierno conservador de José María Medina en Honduras se estaba desmoronando, principalmente con el escándalo de los empréstitos para la construcción del Ferrocarril Nacional, por lo que los liberales hondureños solicitaban cambios en la administración pública. El presidente guatemalteco vió en esto la oportunidad para establecer un régimen liberal afín a sus intereses, por lo que propició la llegada de Marco Aurelio Soto al poder, junto con el primo de éste, el licenciado Ramón Rosa. Barrios tenía plena confianza en estos dos personajes, ya que ambos formaban parte de su gabinete en Guatemala en las carteras de Instrucción Pública y Relaciones Exteriores.2,3

A principios de 1876, tras las elecciones en El Salvador en que resultó electo Andrés del Valle, Barrios se reunió con éste en Chingo, en la frontera entre ambos países, donde acordaron apoyar la invasión de Honduras para instalar a Soto; Barrios y del Valle se comprometieron a poner mil hombres para dicha causa, pero los hechos políticos se precipitaron en contra del presidente salvadoreño , debido a la desconfianza de Barrios por la permanencia en el Gobierno del mariscal González como vicepresidente, luego de haber sido presidente antes que Valle.4

El 25 de abril se negoció la paz en Chalchuapa y se acordó que Valle dejara la presidencia y que el mariscal González la dirección del ejército, además de que con el permiso de Barrios, se confirmó al doctor Rafael Zaldívar como presidente de El Salvador.4 Ya con este aliado, Soto ingresó a Honduras con la ayuda de Barrios y se proclamó Presidente e inauguró su administración en la Isla de Amapala. Acto seguido, Soto ordenó que se practicarán elecciones generales en fecha 22 y 25 de abril de 1877 en las que él era el candidato oficial y no hubo contendientes de los conservadores ni independientes, así que la Asamblea Nacional reunida en Comayagua dio a Soto la legitimidad del proceso y lo invistió como el Vigésimo Presidente de Honduras para el periodo de 1878 a 1881. Su ideólogo y Ministro General fue Ramón Rosa, con quien emprenderían la labor de transformar a la nación hondureña siguiendo los preceptos liberales que ya habían utilizado en Guatemala.5

Diezmo feudal para Barrios:

Véase también: fortuna que acumuló el presidente Barrios

El apoyo a Soto le representó a Barrios un tributo feudal que pasó Soto en tabaco y ganado, sin pagar exportación, por $60.000 anuales, además de enormes ganancias en sociedad en juegos de recreo tales como peleas de gallos y carreras de caballos.6

Irónicamente, cuando Soto ya no era conveniente a los intereses de Barrios, fue el propio presidente guatemalteco quien lo derrocó en 1883 y, además, fue Zaldívar el que traicionó a Barrios en 1885, resultando en la muerte del general guatemalteco tratando de reunificar a Centroamérica.7


Bibliografía:

  1. Torres Rivas, Edelberto (2008). La Restauración Conservadora: Rafael Carrera y el destino del Estado nacional en Guatemala. En: Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura (35), pp. 347-348, ISSN: 0120-2456.
  2. Moré Cueto, Julián (15 de noviembre de 1895). «Ex-ministros de Instrucción Pública». El Educacionista: órgano del Ministerio de Instrucción Pública (Guatemala: Tipografía Nacional). II (16).
  3. Soto, Marco Aurelio (9 de abril de 1875). El Guatemalteco, Periódico Oficial de la República de Guatemala V (48) (Guatemala: Tipografía Nacional)
  4. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. pp. 170-176.
  5. Lozano, Enrique (18 de diciembre de 1890). «Drama Político en Honduras». La Opinión (México, D. F.): 56.
  6. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición). Guatemala: Tipografía de «El Renacimiento».
  7. Batres Jauregui, Antonio (1949). La América Central Ante la Historia 1821-1921 Memorias de un Siglo. III. Guatemala: Tipografia Nacional.

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16 de marzo de 1782: Matías de Gálvez expulsa a los ingleses en Roatán

16 de marzo de 1782: Matías de Gálvez expulsa a los ingleses en Roatán

Mapa de la Isla de Roatán elaborado por ingenieros españoles luego de la toma de Roatán.
Mapa de la Isla de Roatán elaborado por ingenieros españoles luego de la toma de Roatán. En el recuadro: el capitán general Matías de Gálvez. Imágenes tomada de Wikimedia Commons.

Previendo que se la guerra entre entre España e Inglaterra era prácticamente inevitable, el capitán general del Reino de Guatemala, Matías de Gálvez y Gallardo, formó diversos cuerpos de Caballería e Infantería miliciana apenas tomar posesión el 4 de abril de 1779. Luego los destinó a poblados estratégicos como Santa Ana, Tegucigalpa y Comayagua, entre otros. Asimismo, Gálvez y Gallardo mandó a levantar un mapa general de la región de América Central para estar preparado para el combate.1

La guerra estalló a finales de 1779 y tanto él como su hijo Bernardo tuvieron resonantes triunfos frente a los ingleses. Bernando expulsó a los británicos de Mobila y Pensacola, mientras que Gálvez y Gallardo reconquistó el fuerte de San Fernando de Omoa el 28 de noviembre de 1779, y el castillo de la Inmaculada Concepción del río San Juan en Nicaragua. Por estos logros militares, Gálvez y Gallardo fue ascendido a Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos.1

El 16 de marzo de 1782, el ahora Mariscal se enfrentó a los ingleses por el control de la isla de Roatán, en el norte de la actual Honduras. Una fuerza expedicionaria española tomó el control de la isla que hasta entonces estaba controlada por los piratas británicos, después de bombardear sus defensas principales. La guarnición británica se rindió al día siguiente y los españoles evacuaron a los soldados capturados, a 135 civiles, y a 300 esclavos, y destruyeron el asentamiento que según los españoles, se había utilizado como base para piratas y corsarios.2,3

Gálvez y Gallardo y sus hombres permanecieron en la isla durante varios días, recogiendo las armas, deteniendo a los esclavos que habían huido, destruyendo todos los edificios y plantaciones, y quemando muchos de los barcos piratas en el puerto. Los españoles abandonaron la isla el 23 de marzo, llevando a los prisioneros a La Habana, donde los esclavos fueron subastados y los ingleses intercambiados por prisioneros españoles que tenía Inglaterra.2,3

Al regresar a tierra firme, Gálvez y Gallardo siguió combatiendo a los ingleses, logrando expulsarlos de las cosas y conquistando los fuertes de Quepriva y Criva. Por todos estos logros militares, fue nombrado Virrey de México el 14 de mayo de 1783, con un sueldo de 60,000 anuales; y ya en México le llegó la noticia del acuerdo de paz firmado entre España e Inglaterra el 3 de septiembre de 1783.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Real Academia de la Historia (s.f.) Matías Gálvez y Gallardo. España: Real Academia de la Historia.
  2. Bolland, O. Nigel (2003). Colonialism and Resistance in Belize: Essays in Historical Sociology. Benque Viejo del Carmen, Belize: Cubola Productions. ISBN: 978-968-6233-04-9. OCLC:149133872.
  3. Floyd, Troy (1967). The Anglo-Spanish Struggle for Mosquitia. (en inglés) Albuquerque, NM: University of New Mexico Press. OCLC: 13392015.

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23 de diciembre de 1953: el Plan de Tegucigalpa

23diciembre1953
Documento de la CIA, desclasificado en 1975 que muestra el involucramiento de la agencia de inteligencia de los Estados Unidos en el derrocamiento del gobierno de Jacobo Arbenz.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Debido al enfrentamiento directo entre el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán y los intereses de la compañía transnacional estadounidense United Fruit Company, los funcionarios de ésta poderosa empresa con fuertes nexos en el gobierno del general Dwight Eisenhower aprovecharon el ambiente McCarthista que imperaba en los Estados Unidos para derrocar al gobierno guatemalteco.

Con la ayuda del Secretario de Estado John Foster Dulles y de su hermano y  jefe de la CIA, Allen Dulles, se implementó la Operación PBSUCCESS para recuperar el control de los intereses estadounidenses en Guatemala, aduciendo el auge del movimiento comunista del gobierno de Arbenz.1  Si bien sí había elementos comunistas asesorando al presidente guatemalteco —como por ejemplo, José Manuel Fortuny del Partido Guatemalteco del Trabajo2— los cambios que promovía el gobierno guatemalteco estaban inspirados en las políticas del «New Deal» del gobierno del ex-presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt y no en políticas marxistas.

Los estadounidenses aprovecharon a los exiliados guatemaltecos que no estaban de acuerdo con el gobierno arbencista, muchos de ellos antiguos aliados del fallecido coronel Francisco Javier Arana, quien había muerto a manos de hombres del coronel Arbenz en 1949 cuando éstos intentaron apresarlo en Amatitlán para enviarlo al exilio a Cuba.  Este hecho se produjo luego de que Arana hubiera dado un ultimatum al presidente guatemalteco Juan José Arévalo y haberle exigido el poder, y tras haber enviado tropas a apoyar a la United Fruit Company durante un prolongado conflicto laboral sin permiso del presidente.3

Los exiliados guatemaltecos asesorados por la CIA se agruparon en Tegucigalpa en donde salieron a la luz el 23 de diciembre de 1953 con el nombre de Movimiento de Liberación Nacional.  Junto con la llegada del diplomático anticomunista John Puerifoy a Guatemala en noviembre de ese mismo año y una extensa propaganda internacional contra el gobierno arbencista, la Operación PBSUCESS se puso en marcha.4

El extenso Plan de Tegucigalpa empieza con una larga proclama, que se reproduce a continuación por su valor histórico, ya que en los incisos 10 y 11 dice claramente sus verdaderos motivos: la protección de la propiedad privada, sin mencionar cómo se generó dicha propiedad durante los regímenes liberales que se sucedieron de 1871 a 1944:Nota

Identificados en el común propósito de erradicar de Guatemala al comunismo que deforma la verdad, mancilla la justicia, deturpa la belleza y escarnece la moral; que asfixia la libertad, conculca los derechos, aherroja las conciencias y mutila las voluntades; que desquicia la organización social, socava el sentimiento de nacionalidad, predica el materialismo histórico, con exclusión de los valores del espíritu, como factor determinante en la vida del individuo y de los pueblos, y niega la existencia de Dios y de la inmortalidad del alma, los partidos políticos y agrupaciones cívicas anticomunistas que militan dentro y fuera de la República, se han unificado bajo una sola bandera cuyos símbolos son «Dios, Patria, Libertad» e integran la Oposición Organizada contra la Sovietización de Guatemala.

Al anticomunismo guatemalteco, sistemática y e interesadamente calificado de contenido negativo, lo inspira robusta ideología de aspiraciones y finalidades perfectamente definidas; y compacto en la Oposición Organizada contra la Sovietización de Guatemala, entidad cuya meta es la liberación de la Patria, la reconstrucción de la nacionalidad y la rehabilitación del país, ha suscrito el «Plan de Tegucigalpa», así llamado por razón del lugar en el que fue concebido, y, previo estudio y discusión, allí aprobado.

La Oposición Organizada contra la Sovietización de Guatemala, declara, afirma y sostiene los siguientes principios fundamentales, que, en manera alguna exluyen los demás afines considerados esenciales para el desarrollo integral del hombre, y el desenvolvimiento armónico de la sociedad, contemplados y comprendidos en el Plan de Tegucigalpa:

    1. Por encima de cualquiera otra consideración terrena están los destinos e intereses patrios
    2. Si se acude con ánimo recto, firmeza de propósito y acopio de energías y experiencia, puestos los ojos en el interés nacional, con prescindencia de los meramente personales de grupo o clase, o cualesquiera otros, es remediable, en gran medida, el desconcierto prevaleciente en las distintas clases sociales, el cual se agudiza de día en día.
    3. Para el logro del bien común, fin básico del Estado, es menester el imperio del Derecho, fuente de paz y de progreso.
    4. La libertad, para ser genuina, fecunda y provechosa, debe ejercerse dentro de los límites de la verdad, la justicia y la moral. Contrariamente, degenera en libertinaje y anarquía; y, en ocasiones, provoca el surgimiento de la dictadura y hasta el del despotismo y la tiranía.
    5. El régimen jurídico es de absoluta esterilidad, si no se le riega con la savia vivificante de la Justicia Social, como indispensable e insustituible complemente de la Justicia Conmutativa y de la Justicia Distributiva, porque si éstas norman, respectivamente, las relaciones entre los individuos y las de la sociedad para con éstos, aquella rige las obligaciones de los individuos para con la sociedad, dignifica al hombre, equilibra la distribución de la riqueza e iguala las oportunidad, a la vez que favorece y facilita el ejercicio de las libertades, y a todos garantiza la seguridad integral.
    6. La dignidad humana —en la más amplia acepción del vocablo, como síntesis de las características diferenciales del ser inteligente— debe tener la máxima protección del Estado, entidad cuya justificación orgánica, y funcional descansa, precisamente, en ello, por vitud misma de que es el resultado de la voluntad de los asociados.
    7. Instituidas las autoridades para mantener a los habitantes en el goce de sus derechos, que son primordialmente la vida, la libertad, la igualdad y la seguridad de la persona, de la honra y de los bienes, las penas consiguientes a las transgresiones, en las que aquellas incurran, deben ser de ejemplar severidad y, de fácil mecanismo los recursos, para la efectividad del precepto.
    8. Al ampato de la democracia es perfectamente realizable el advenimiento de un mundo, en el que los hombres, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de expresión del pensamiento, de la libertad de creencias, de la libertad de reunión, de la libertad de ubicación y locomoción, y de las demás libertades reconocidas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada por las Naciones Unidas.
    9. De todos los sistemas políticos, el democrático representativo es el mejor para Guatemala, dentro de las posibilidades del medio ambiente, para mayor garantía de la dignidad humana y consecusión del bien común, básicas finalidades del Estado.
    10. Consecuencia obligada de las necesidades humanas, el derecho de propiedad merece el reconocimiento y la protección del Estado, para satisfacción de las individuales y familiares y de las sociales, entendiéndose que los legítimos intereses colectivos privan sobre los particulares.
    11. Por causa de utilidad pública, debidamente comprobada, la propiedad privada es expropiable, total o parcialmente por el Estado o los municipios, previo pago en moneda efectiva, del justo precio.
    12. Noble atributo de los seres humanos que les permite la satisfacción de sus aspiraciones, bienestar individual, familiar o colectivo, el trabajo es un derecho y una obligación en la vida de sociedad, y ésta debe exigirlo del invididuo, a la vez que proporcionárselo.
    13. Para la práctica realización de los ideales, es indispensable que los encargados de plasmarlos en cualesquiera de los órdenes de la vida tengan sólida preparación moral e intelectual y ajusten sus actuciones a las más rigurosas normas de probidad y pulcritud.5

A continuación, se presentaban los símbolos que usaban los anticomunistas y las razones por las que los escogieron:

Dividido el mundo, por dos grandes fuerzas: la una, la democracia, cuyos principios garantizan la convivencia en términos de armonía social, seguridad de la persona, de la honra y de los bienes y posibilidades de mejoramiento individual; y la otra, el comunismo, el cual lleva en sí mismo el germen de la destrucción social, la muerte de las libertades, el aniquilamiento de la personalidad y la negación de los valores éticos, supeditándolos, en todo caso, a los más bajos y rastreros de la animalidad, la Oposición Organizada contra la Sovietización de Guatemala, consciente de que el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán y el del doctor Juan José Arévalo Bermejo, contrariando la voluntad popular y no obstante la estructura democrática preconizada por la Constitución de la República, actuaron y se desenvolvieron con sujeción a los delineamientos y dictados del comunismo internacional.  Contra esa acción destructora se alzó el estandarte de la Liberación, lábaro en cuyo escudo, bruñido al calor de los más puros sentimientos, rebosantes de sinceridad, campea la trilogía magnífica de la cultura y la civilización cristianas: «Dios, Patria, Libertad», blanco del artero y despiadado ataque rojo; y con el concurso de los guatemaltecos conocerá días mejores.

Dios: Principio y fin de los ideales más puros del ser humano y antítesis del materialismo histórico que el comunismo ha impuesto en nuestro países.[…]

Patria: Palabra inmortal que en el alma de todo ciudadano honrado encierra cuanto de grande y de bueno se puede hacer por la Nación donde nacimos.[…]

Libertad: ejercicio de la voluntad y autodeterminación del hombre.[…]6

Y el Plan continúa con textos por el estilo, siempre defenestrando el supuesto comunismo de los gobiernos revolucionarios y las supuestas ventajas que una vida en la órbita del gobierno de los Estados Unidos le traería a Guatemala, aunque, por supuesto, no lo menciona de esa forma, sino que dice que será un régimen «democrático».  Así, su plan de gobierno sería «un régimen republicano, democrático y representativo con una nacionalidad fuerte unificada en el campo espiritual, y un pueblo sano y capaz orgánicamente».7

Para junio de 1954 el Movimiento de Liberación Nacional se hizo con el poder en el país, pero no gracias a sus escasos méritos militares sino a traciones del Ejército Nacional de la Revolución que no estaba de acuerdo con la política agraria del gobierno de Arbenz, y a la fuerte presión del Departamento de Estado y del embajador Puerifoy que obligaron a renunciar al presidente Árbenz.8,9

El involucramiento de la CIA en el golpe de estado 1954 era un rumor que circuló durante décadas, hasta que quedó confirmado con la desclasificación de documentos del gobierno estadounidense en la década de 1990, los cuales explican los detalles no solamente de la operación PBSUCCESS sino de otras, como la PFFORTUNE destinada a patrocinar y suministrar armas a las fuerzas opositoras al gobierno y la PBHISTORY destinada a incriminar a Jacobo Arbenz para mostrarlo como un títere comunista.1,10-13


NOTAS:

BIBLIOGRAFIA:

  1. Cullater, Nick. (1994) The United States and Guatemala. 1952-1954. (en ingles). Washington, D.C.: Central Intelligence Agency.
  2. Fortuny, José Manuel (2002). Memorias de José Manuel Fortuny. Guatemala: Editorial Óscar de León Palacios.
  3. Gleijeses, Piero (s.f.). «The Death of Francisco Arana: a turning point in the Guatemalan Revolution»Journal of Latin American Studies (en inglés) (Inglaterra) 22. pp. 542-545.
  4. Flora Lews (18 de julio de 1954) «Ambassador Extraordinary: John Peurifoy»  (en inglés). Nueva York: The New York Times.
  5. Azurdia Alfaro, Roberto (1960) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1954-1955. LXXIII. Guatemala: Tipografía Nacional. p. LIV
  6. Ibid., p. LV
  7. Ibid., pp. LIV-LXVII
  8. Ibid., pp. LXVII-LXVIII.
  9. Árbenz, Jacobo; Fortuny, José Manuel (1954).«Discurso de renuncia de Árbenz (audio)»YouTube
  10. Cullather, Nicholas (2006). Secret History: The CIA’s Classified Account of its Operations in Guatemala 1952-54 (en inglés) (2ª edición). Stanford University Press. ISBN 9780804754682
  11. Rabe, Stephen G. (1988). Eisenhower and Latin America: The Foreign Policy of Anticommunism (en inglés). Chapel Hill, Carolina del Norte, EE. UU.: University of North Carolina Press.
  12. Schlesinger, Stephen; Kinzer, Stephen (1982). «Bitter Fruit: The Untold Story of the American Coup in Guatemala». The David Rockefeller Center Series on Latin American Studies (en inglés) (Cambridge, EE. UU.: Harvard University Press): 1-331. ISBN 0-385-14861-5.
  13. Ward, Matthew (s.f.). «Washington Unmakes Guatemala, 1954 Appendix A: Timeline of Events». Council on Hemispheric Affairs. Archivado desde el original el 11 de febrero de 2009.

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20 de diciembre de 1908: Corte de Justicia Centroamericana exonera al gobierno de Guatemala

20 de diciembre de 1908: Corte de Justicia Centroamericana exonera al gobierno de Guatemala

A principios del siglo XX Porfirio Díaz estaba preocupado por la creciente influencia de los Estados Unidos en Centroamérica. Díaz intetó evitar el avance estadounidense apoyando a los gobiernos de Nicaragua, Honduras y El Salvador, pero el gobierno de Estrada Cabrera en Guatemala era aliado de los Estados Unidos y el 20 de diciembre de 1908 —muy a pesar de los esfuerzos de Díaz— se vió reforzado sobre sus vecinos por el fallo de la Corte de Justicia Centoramerica.

20diciembre1908
Niñas guatemaltecas representando las cinco naciones centroamericanas durante las fiestas de Minerva en 1908. Imagen tomada de La Locomotora.

Injerencia de los Estados Unidos y México:

Durante la primera década del siglo XX el gobierno del general Porfirio Díaz en México miraba con preocupación cómo la influencia de los Estados Unidos se iba haciendo cada vez más fuerte en la región centroamericana. De esta cuenta, quiso contrarrestar el avance de los estadounidenses en Panamá apoyando a los gobiernos de Nicaragua, Honduras y El Salvador, pero se encontró con que el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera en Guatemala era un férreo aliado de los Estados Unidos.1

Gobierno de Estrada Cabrera en Guatemala:

Véase también: Manuel Estrada Cabrera

Estrada Cabrera estrechó su alianza con el gigante norteamericano por cuestiones logísticas: tras el asesinato del general José María Reina Barrios el 8 de febrero de 1898, el gobierno de Guatemala recayó en sus manos, pero la situacion estaba muy lejos de ser estable. Su principal amenaza era la enorme deuda que Reina Barrios había contraído para sufragar los gastos de la construcción del Ferrocarril del Norte, del Puerto de Iztapa y de la Exposición Centroamericana luego del colapso del precio internacional del café en 1897. Así que para evitar una posible invasion inglesa similar a la que ya había ocurrido en México cuando los franceses invadieron para cobrar las deudas que les tenían, decidió que lo mejor era establecer una alianza con los Estados Unidos, luego de que éstos demostraron su poder tras vencer fácilmente a la armada Española en Cuba en 1898.1 Estrada Cabrera formalizó su alianza con los estadounidenses cuando firmó el contrato con la United Fruit Company en 1904 para terminar el Ferrocarril del Norte. 2

Porfirio Díaz y «los Porfiritos»:

Díaz enardeció los ánimos entre los «porfiritos» —apodo con que llamaban despectivamente a los dictadores centroamericanos— al punto que estalló la llamada «Guerra del Totoposte» que se decidió fortuitamente en favor en Guatemala.1 Se celebró un tratado de paz luego de la guerra,3 pero los rencores se mantuvieron vigentes y hubo intentos de revoluciones en El Salvador y de invasiones en Honduras, los cuales fueron atribuidos a agentes guatemaltecos infiltrados en aquellos países, lo que provocó que Honduras levantara una formal queja en contra del gobierno guatemalteco ante la Corte de Justicia Centroamericana.4

Pero los representantes de los países centroamericanos votaron en contra de la petición hondureña y el 20 de diciembre de 1908 el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera se vió más reforzado que nunca:  tenía el apoyo de los Estados Unidos y el favor de la mayoría de sus vecinos, muy a pesar del general Porfirio Díaz.4 Estrada Cabrera acababa de sobrevivir dos atentados de magnicidio en 1907 y 1908 de los cuales se escapó milagrosamente y los acontecimientos internacionales lo ayudaron, pues poco después, el gobierno mexicano de Díaz tuvo que combatir a una prolongara revolución que terminó derrocándolo en 1911.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Buchenau, J. (1986). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6. pp. 50 y siguientes.
  2. Estrada Paniagua, Felipe (1909). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1905-1906 XXIV. Guatemala: Arturo Siguere y Cía. p. xvi.
  3. — (28 de julio de 1906). «Paz». La Locomotora: revista de política, ciencia, literatura y bellas artes (Guatemala: Pacheco) I. (2) pp. 1,2.
  4. La Locomotora (25 de diciembre de 1908). «Contestación». La Locomotora: revista de política, ciencia, literatura y bellas artes (Guatemala: Pacheco) V. (79). pp. 1-8.
  5. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.

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5 de octubre de 1892: acuerdan cambiar nombre del municipio de «Chingo» por el de «Jerez»

5 de octubre de 1892: cambian nombre del municipio de «Chingo» por el de «Jerez»

El municipio de Chingo, localizado en Jutiapa en la región fronteriza entre Guatemala y El Salvador, fue muy importante durante el gobierno liberal de J. Rufino Barrios ya que en el se firmaron varios pactos relevantes no solamente para Guatemala sino que también para El Salvador y Honduras.

5octubre1892
Mapa de Guatemala de 1887.  Obsérvese los volcanes y cadenas montañosas.  Jerez está localizada en la frontera con El Salvador (que en el mapa aparece como «San Salvador») y al pie del volcán Chingo ( que en el mapa aparece como «V. Chonco») en Jutiapa.  Mapa publicado en «Guatemala: Land of Quetzalen 1887.

Origen del municipio:

Inicialmente, el municipio se estableció formalmente poco después de la Independencia de Centroamérica en 1821, cuando la constitución del Estado de Guatemala promulgada el 11 de octubre de 1825 estableció los circuitos para la administración de justicia en el territorio del Estado y menciona que Chingo era parte del Circuito de Mita en el Distrito N.º 3 del mismo nombre en el departamento de Chiquimula, junto con Asunción, Achuapa, Agua Blanca, Quequesque, San Antonio, Anguiatú, Las Cañas, Limones, Mongoy, Espinal, Hermita, Jutiapa, Santa Catarina, Atescatempa, Yupiltepeque, Zapotitlán, Papaturro y San Diego.1

Durante el gobierno de los 30 años:

Véase también: Rafael Carrera

Tras la rebelión católico-campesina que derrocó al gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez en 1838, la anarquía imperó en el país hasta el establecimiento definitivo del gobierno conservador de Rafael Carrera en 1844, quien fundó la República de Guatemala el 21 de marzo de 1847 para que el hasta entonces Estado de Guatemala pudiera realizar intercambios comerciales libremente con naciones extranjeras.2 Poco después, el 25 de febrero de 1848 la región de Mita fue segregada de Chiquimula, convertida en departamento y dividida en tres distritos: Jutiapa, Santa Rosa y Jalapa.​ Específicamente, el distrito de Jutiapa incluyó a Jutiapa como cabecera, Yupiltepeque, Asunción y Santa Catarina Mita y los valles aledaños que eran Suchitán, San Antonio, Achuapa, Atescatempa, Zapotitlán, Contepeque, Chingo, Quequesque, Limones y Tempisque; además, incluía a Comapa, Jalpatagua, Asulco, Conguaco y Moyuta.3

La región siguió en anarquía por la injerencia del gobierno de Doroteo Vasconcelos, presidente de El Salvador, quien había estado patrocinando a los grupos rebeldes de Guatemala e incluso ayudó al Estado de Los Altos a independizarse nuevamente, aprovechando que la inestabilidad había forzado a renunciar al presidente Carrera en agosto de 1848.  Carrera salió al exilio y durante esa breve ausencia asesinaron a tres de los corregidores nombrados para el departamento de Mita, entre ellos el ex-jefe de Estado Mariano Rivera Paz y el general Vicente Cruz, hermano del mariscal Serapio Cruz (Tata Lapo).4

Carrera retornó al país en 1849 a hacerse cargo de la situación y finalmente alcanzó la paz cuando venció categóricamente a los liberales en la batalla de La Arada en 1851, parte de cuyas acciones militares ocurrieron en Chingo.5 Por cierto que en 1850 el departamento de Mita fue suprimido por no haber alcanzado los objetivos previstos.6

Durante los gobiernos liberales:

Véase también: Revolución Liberal en 1871, J. Rufino Barrios

Tras la muerte de Carrera los conservadores perdieron el poder con el triunfo de la revolución liberal en 1871, y en 1873 llegó a la presidencia el general J. Rufino Barrios, quien desde un principio empezó a entrometerse en la política de sus vecinos del oriente.7 En 1876 el gobierno conservador de José María Medina en Honduras se estaba desmoronando, principalmente con el escándalo de los empréstitos para la construcción del Ferrocarril Nacional de Honduras y el desaparecimiento de representantes de Honduras en el extranjero. Los liberales hondureños solicitaban cambios en la administración pública del Estado y el presidente guatemalteco, general J. Rufino Barrios aprovechó la oportunidad para establecer un régimen liberal en Honduras que fuera afín a sus intereses de Unión Centroamericana. Así pues, tras las elecciones en El Salvador en que resultó electo Andrés Valle, Barrios se reunió con éste en Chingo donde acordaron apoyar la invasión de Honduras para instalar al licenciado Marco Aurelio Soto como presidente de Honduras, quien hasta entonces había fungido como Ministro de Relaciones Exteriores y de Instrucción Pública en Guatemala.8

Barrios y Valle se comprometieron a poner mil hombres para dicha causa, pero los hechos políticos se precipitaron en contra Valle, especialmente luego de que Barrios se diera cuenta de que su vice-presidente, el general Santiago Gonzalez, estaba dando asilo a los emigrantes guatemaltecos, enemigos de su gobierno. Tras la Junta de Santa Ana, en donde se reunieron alrededor de doscientos incipientes cafetaleros, terratenientes, comerciantes, políticos, militares y juristas salvadoreños, se acordó junto con el presidente guatemalteco elegir como presidente de El Salvador al doctor Rafael Zaldívar, quien apoyó el nombramiento de Soto como presidente hondureño.​8

Algunos años después, cuando ya Barrios había derrocado a Soto en Honduras y estaba en pleno apogeo la campaña unionista en 1885, Zaldívar le dió la espalda y se unió al pacto de amistad con Costa Rica y Nicaragua el 22 de marzo, por lo que Barrios le declaró la guerra a El Salvador para empezar su proyecto de Unión Centroamericana.9 En la primeras batallas de aquella campaña luchó en primera línea el cadete Adolfo V. Hall por lo que Barrios, necesitado de jefes y oficiales decididos que comandaran las tropas guatemaltecas, lo llamó y le dijo «¡Cadete: los galones que lleva en el brazo, páseselos a la manga!«, ascendiendo así a Hall al grado de Teniente Coronel del Ejército en Campaña. El nuevo coronel redobló su valor para el avance, pero fue alcanzado por una bala de cañón, que lo dejó horriblemente mutilado y confundido con los restos de sus compañeros de batallón.​ Las acciones posteriores, incluyendo la muerte del propio general Barrios, impidieron recuperar el cadáver del joven coronel de 19 años quien fue sepultado en alguna fosa común de la población de Chingo.10

Cambio de nombre del municipio:

Véase también: José María Reina Barrios, Manuel Estrada Cabrera

En 1892, la municipalidad de Chingo solicitó al gobierno del general José María Reina Barrios que se cambiara el nombre de la localidad por el de «Jerez«; Reina Barrios —quien, por cierto, había organizado la retirada de las fuerzas guatemaltecas tras la muerte del general J. Rufino Barrios en 1885— y su Ministro de Gobernación, licenciado Manuel Estrada Cabrera, autorizaron el cambio solicitado por medio del siguiente decreto:

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 5 de octubre de 1892

Con presencia de la solicitud de la Municipalidad de Chingo, relative a que se cambie el nombre de «Chingo Abajo» por el de «Jerez», y el de «Chingo Arriba» por el de «Esmeralda», y el de «Hueviapa» por el «Miramar»; el presidente Constitucional de la República tiene a bien acordar de conformidad.

Comuníquese.

        • Reina Barrios
        • El Secretario de Estado en el Depacho de Gobernación y Justicia: Manuel Estrada C.11

Bibliografía:

  1. Pineda Mont, Manuel (1859). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República. I. Guatemala: Imprenta de la Paz. pp. 465.
  2. Ibid, pp. 73-76.
  3. Ibid, p. 475.
  4. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. pp. 230-240.
  5. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Guatemala: Editorial del Ejército. pp. 270 y siguientes.
  6. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, p. 476.
  7. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación de las Leyes emitidas por el Gobierno Democrático de la República de Guatemala, desde el 3 de junio de 1871, hasta el 30 de junio de 1881 I. Guatemala: El Progreso. p. 196.
  8. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. pp. 170-176.
  9. Selva, Buenaventura; Durán, José; Zaldívar, Rafael (Septiembre 1938) Tratado de alianza: entre Nicaragua, El Salvador y Costa Rica, oponerse al general Justo Rufino Barrios que amenazaba la soberanía e independencia de aquellas repúblicas en 1885. Revista de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua. 2, (4), 425-428 Managua: Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.
  10. García Aguilar, Adolfo (2 de abril de 1899). «Adolfo V. Hall». Revista Militar (Guatemala) I (9).
  11. Gobierno de Guatemala (1894). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1892-93 XI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 256.

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14 de agosto de 1502: primera misa en territorio centroamericano

14 de agosto de 1502: primera misa en territorio centroamericano

Durante el cuarto viaje de Cristóbal Colón, se celebra la primera misa en territorio centroamericano, y de hecho la primera en todo el continente americano

14agosto1502
Monumento a Cristóbal Colón realizado por el artista español Tomás Mur por encargo del general presidente José María Reina Barrios en 1896 con motivo de las celebraciones del IV centenario del descubrimiento de América. La estatua estaba originalmente en la Plaza Mayor de la Ciudad de Guatemala, y posteriormente fue trasladada a la Avenida de las Américas. Imagen tomada de la colección de Peter van der Krogt.

Cuarto viaje de Colón y misa en Honduras:

En 1502 Cristóbal Colón emprendió su cuarto viaje, partiendo del Puerto de Cádiz el 9 de mayo y viajando hacia las que él creía eran las Indias Occidentales. La expedición llegó a la Isla Guanaja y de allí a Punta Casinas en la costa de la moderna república de Honduras.

En ese lugar, el adelantado Bartolomé Colón bajó con varios tripulantes de los navíos el 14 de agosto para escuchar misa en tierra y el 17 tomó formalmente posesión de esta región en nombre del rey de Castilla. Luego de eso, los navegantes continuaron con su exploración. De esta forma, lo que eventualmente sería el Reino de Guatemala tuvo la característica de ser el primer sitio en todo el continente americano en que se celebró una misa católica.1,2

Poder de la Iglesia durante la colonia:

Véase también: Clero secular, Clero regular

Ya durante la época colonial, los miembros de la Iglesia tendrían un dominio prácticamente absoluto de los asuntos del Estado en el Imperio Español, en especial los dominicos, los franciscanos y los jesuitas. En el Reino de Guatemala, los dominicos, franciscanos y mercedarios se repartieron el territorio de la provincia de Guatemala para sus doctrinas de indígenas, mientras que los jesuitas se encargaron principalmente de la educación.3

Las Reformas Borbónicas:

Véase también: Pragmática sanción de 1767

Cuando los Austrias dieron paso a los Borbones en la Corona con la llegada del rey Carlos III al poder en 1759, la situación para las órdenes regulares cambió radicalmente, debido a la orientación antijesuítica influencia por las ideas de la Ilustración que traía el nuevo gobernante.4 De hecho, en 1767, el rey expulsó de todos sus dominios a los miembros de la Compañía de Jesús,5 enviando un claro mensaje al resto de frailes regulares de que se iniciaba un proceso de separación entre la Iglesia y el Estado.


Bibliografía:

  1. Juarros, Domingo (1808). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. I. Guatemala: Ignacio Beteta.
  2. — (1818). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala II. Guatemala: Ignacio Beteta.
  3. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes». tesis doctoral en Historia del Arte (México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México).
  4. Domínguez Ortiz, Antonio (2005) [1988]. Carlos III y la España de la Ilustración. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 84-206-5970-3. pp. 135-140.
  5. Carlos III de España (1767). Colección del Real Decreto de 27 de febrero de 1767, para la ejecución del Extrañamiento de los Regulares de la Compañía, cometido por S. M. al Excmo. Señor Conde de Aranda, como Presidente del Consejo. Madrid: Imprenta Real de la Gazeta.

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21 de julio de 1906: Estrada Cabrera se consolida en la región

21julio1906
Los representantes de las naciones en conflicto junto con los Ministros Plenipotenciarios de Estados Unidos y México a bordo del «Marblehead» durante la firma del tratado de paz.  Estados Unidos patrocinó a Guatemala, mientras que México lo hizo con El Salvador y Honduras.  Imagen de «La Locomotora«.

Puede decirse que la hegemonía de los Estados Unidos en Guatemala se inició con el triunfo de su patrocinado, el presidente Manuel Estrada Cabrera, sobre los intentos de agresión de El Salvador y Honduras, patrocinados a su vez por el gobierno del general Porfirio Díaz, presidente de México.1

Si Inglaterra había tenido un papel protagónico en la región durante los gobiernos conservadores y liberales del siglo XIX, este imperio fue relegado por los Estados Unidos cuandos estos vencieron a España en la guerra de 1898. El recién designado presidente Manuel Estrada Cabrera había recibido un país en la ruina tras el colapso de la economía por la caída del precio internacional del café en 1897, y con una gran deuda con Inglaterra.2 Viendo cómo los franceses habían invadido a México reclamando lo que éste país les adeudaba, Estrada Cabrera se alió con el gobierno estadounidense y les concedió grandes concesiones para congraciarse con ellos, y así tener un socio fuerte que evitara una potencial invasión inglesa.  Así nació el enclave bananero de la United Fruit Company, y los monopolios de la Great White Fleet en el transporte marítimo de Puerto Barrios y de la International Railways of Central America (IRCA) en los ferrocarriles nacionales.1

Al darse cuenta de esto, Porfirio Díaz empezó a apoyar a los gobernantes de El Salvador y de Honduras y así contrarrestar la presencia estadounidense en Centroamérica.  Díaz veía con mucha preocupación el auge norteamericano, especialmente después de que el gobierno de Teddy Roosevelt había independizado a Panamá de Colombia en 1903 para construir el canal interoceánico.1

Los tres presidentes de Centroamérica tenían en común un estilo autoritario y dictatorial sobre sus países, al punto que eran conocidos en México y en otros países de América Latina como «los Porfiritos«.  Lo único que los diferenciaba era que Estrada Cabrera era abogado graduado de la Escuela Facultativa de Derecho de Occidente, mientras que el resto eran militares de línea dura. En 1906, gobernaba en El Salvador Pedro José Escalón como títere del verdadero hombre fuerte, Tomás Regalado, quien era enemigo acérrimo de Cabrera y quien con la ayuda de Díaz, se animó a invadir Guatemala.1

Es interesante como la situación era exactamente a la inversa de la fallida intentona de J. Rufino Barrios en 1885: en esa ocasión el hombre fuerte de Guatemala invadió a El Salvador, pero murió en la frontera en circunstancias embellecidas por los historiadores liberales, pero que realmente no han sido del todo esclarecidas. En 1906, Regalado confundió a sus hombres por un batallón guatemalteco de refresco que había llegado con uniformes similares a los salvadoreños, y cuando se acercó a ellos fue acribillado a balazos. Al igual que lo que ocurrió con las fuerzas de Barrios en 1885, cuando cayó Regalado hubo una desbandada general que terminó en una aplastante derrota para el ejército invasor.3-6

El tratado de paz se firmó en el buque «Marblehead» con representantes de las naciones en conflicto y de sus patrocinadores, Estados Unidos y México.  Allí estuvo presente el embajador mexicano en Guatemala, el escritor Federico Gamboa, quien en su diario relata los hechos como una gran derrota para la libertad, cuando en realidad el gran perdedor fue su gobierno.  Años después, en 1945, Rafael Arévalo Martínez copió textualmente grandes partes del diario de Gamboa en su obra «¡Ecce Pericles!«, que se ha convertido en el libro referente sobre el gobierno del licenciado Estrada Cabrera, pero omite decir que Gamboa tenía una fuerte enemistad con el régimen liberal guatemalteco por ser representante del gobierno conservador antiestadounidense de Porfirio Díaz.7-8

Por su parte, ese fue el principio de la hegemonía estadounidense en Guatemala, la cual se ha consolidado a tal punto, que en el siglo XXI es necesario tener el beneplácito del embajador, congreso y presidente estadounidense para poder gobernar en el país.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Buchenau, J. (1986). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6.
  2. Batres Jauregui, Antonio (1949). La América Central Ante la Historia 1821-1921 Memorias de un Siglo. III. Guatemala: Tipografia Nacional.
  3. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  4. Estrada Paniagua, Felipe (15 de julio de 1906). «El 11 de julio». En Méndez, Joaquín; Estrada Paniagua, Felipe (ed.). La Locomotora (Guatemala) I (1).
  5. (15 de julio de 1906). «Proclama». En Méndez, Joanquín; Estrada Paniagua, Felipe (ed.). La Locomotora (Guatemala) I (1).
  6. — (15 de julio de 1906). «Decreto No. 662 del gobierno de la República de Guatemala». En Méndez, Joanquín; Estrada Paniagua, Felipe (ed.). La Locomotora (Guatemala) I (1).
  7. Méndez, Joaquín; Estrada Paniagua, Felipe (28 de julio de 1906). «Paz». La Locomotora (Guatemala) I (2).
  8. Gamboa, Federico (1910). Gómez de la Puente, Eusebio, ed. Mi diario, primera serie. México: La Europea.

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2 de abril de 1885: muere J. Rufino Barrios

2 de abril de 1885: muere J. Rufino Barrios

Irónicamente en un Jueves Santo, muere el general presidente J. Rufino Barrios en Chalchuapa, en una de las primeras batallas de su campaña militar para reunificar Centroamérica por la fuerza.

Lugar histórico en donde falleció el general J. Rufino Barrios en Chalchuapa.
Lugar histórico en donde falleció el general J. Rufino Barrios en Chalchuapa. En el recuadro: versión idealizada de la muerte del presidente guatemalteco. Imágenes tomadas de El Porvenir de Centro-América y de Wikimedia Commons.

Versión oficial:

El general J. Rufino Barrios murió el 2 de abril de 1885 tratando de unificar Centroamérica bajo su filosofía liberal. La historia oficial refiere que Barrios murió peleando al frente de sus tropas, y hay algunas versiones de sus allegados que sugieren que las balas que lo mataron fueron las de los mismo soldados guatemaltecos a quienes habrían sobornado los salvadoreños.

Versión alternativa de Antonio Batres Jáuregui:

Pero existe tambien una tercera version, relatada por el renombrado historiador e intelectual guatemalteco Antonio Batres Jáuregui en su obra «La América Central ante la Historia, volumen III» que dice asi:1

«Yo poseo datos verídicos sobre cómo acaeció la muerte del general Barrios; datos que me fueron suministrados por su asistente, el coronel José Angel Jolón, que se encontraba con él, cuando fue mortalmente herido. Estaba yo en Nueva York, algun tiempo después, para recibir en esa gran ciudad, a la esposa de don Rufino, con sus hijos, todavía pequeños. La acompañaban, Luciano Barrios, el coronel Jolón y la señorita Luz Ruiz. Doña Paca Aparicio v. de Barrios, ocupó una casa en la 5a. avenida, frente al Parque Central. Esa mansión lujosa y bien situada la había comprado don Rufino, pero como la señora no sabía las prácticas domésticas de la gente rica de allá, puso al coronel Jolón de portero, […]. Ya en vísperas de regresar yo a Guatemala, fui, una de tantas veces, a visitar a doña Paca, a quien procure servir, haciendo que entrase, sin pagar derechos, que importaban diez mil dólares, un gran equipaje, varios caballos, y otras muchas cosas, que de aquí se llevo a los Estados Unidos. En esa oportunidad, el portero Jolón, me suplicó que, si era possible, le consiguiera permiso para volver a Guatemala, ya que no quería continuar llevando aquella vida, en país extraño. Hice ver a la señora viuda de Barrios, que no le convenía tener a un porter que no hablaba inglés; […] que Jolón deseaba regresar a Guatemala, aprovechando mi viaje; […] Quedé convenido que le pagaría ella el pasaje, en primera, y se iría conmigo dicho coronel.1

En la larga travesia, […], platicaba yo con Jolón; y el me contó, que una tarde, como a las seis, llegó un viejecito salvadoreño, con un joven, hijo suyo, a hablar con el general Barrios, cuando estaba la batalla de Chalchuapa ya para ganarse, por las tropas unionistas. Que al ver Barrios, a aquellos mensajeros, dijo a Jolón: «Dejame solo con ellos, aquí en mi tienda de campaña, y volves despues». Temeroso el ayudante Jolón, de que sucediese algo a su jefe, se puso, por fuera, a espiar lo que pasaba; y pudo oir claro que el general dijo a aquellos salvadorenos: «Los cincuenta mil pesos están listos, para que ustedes, en las dos mulas que traen, los lleven; pero me explican bien el camino que debo tomar para mi entrada, puesto que todo esta convenido». Que entonces, el viejo y el muchacho le contestaron: «Que entrara, con su Estado Mayor, por una vereda, que indicaron; y que ya [Rafael] Zaldívar podría salir, y dejar la plaza, en poder de los guatemaltecos; porque tenía un buque listo para huir, pues quedaría El Salvador revuelto». Jolón me aseguró que él, con algunos soldados, ayudaron a dichos mensajeros, a cargar el dinero sobre las mulas.1

Esto pasó la víspera de que acaeciese la ocurrencia de los jalapas; y el general Barrios, en compañía de Andrés Téllez, Urbano Sánchez, Jolón y dos militares cuyos nombres no recuerdo, se dirigió el 2 de abril, como a las 7 de la mañana, por un espeso bosque que tenia un camino estrecho; que sobre los árboles, muy ocultos, estaban unos tiradores; y que de repente dispararon, sobre la comitiva, hiriendo en el lado derecho del hombro al general Barrios, y atravesándolo la bala por el corazón dejándolo instantáneamente muerto. […] Sus acompañantes fueron heridos y cayeron muertos por balazos verticales. La herida que sufrió Barrios, por su dirección, indica claramente que fue resultado de un tiro disparado de muy arriba hacia abajo; lo mismo que lo otros disparos, que se han descrito. Viéndose perdido el ejército salvadoreño, es muy verosímil que se valiera su jefe de una estratagema, como la que ocurrió, por muy válida, a raíz del fallecimiento del Presidente de Guatemala.»1

Idealización de su memoria:

Véase también: Juan Martín Barrundia

Desde su muerte, los gobiernos liberales que le siguieron se dedicaron a engrandecer su memoria, llamándolo «El Reformador», culpando a su Ministro de la Guerra, general Juan Martín Barrundia, de todas las atrocidades que ocurrían en contra de los opositores al régimen en las ergástulas de la Penitenciaría Central e ignorando el enriquecimiento ilícito de Barrios durante su largo gobierno. Por cierto, que Barrundia murió en 1890, tratando de derrocar al gobierno del general Manuel Lisandro Barillas, a bordo del buque estadounidense «Acapulco» que los transportaba de México a El Salvador para unirse a la revuerta de los Ezeta en ese vecino país y que amenazaba con invader Guatemala y derrocar a Barillas.2 Desde ese momento, la demonización del personaje de Barrundia fue completa.

Destino de su herencia:

Véase también: desglose de la fortuna de Barrios

A su muerte, Barrios dejó una cuantiosa fortuna acumulada durante su gobierno, la cual fue heredada por su esposa, Francisca Aparicio de Barrios, quien la disfrutó en Nueva York y España. El documento original del inventario de los bienes de Barrios fue elaborado sobre la base de una auditoría realizada el 3 de agosto de 1885 por Carlos F. Murga, a quien le pagaron seis mil pesos por sus servicios.3 Al respecto dijo el reputado historiador liberal Federico Hernández De León en 1924:4

«Algo se han aquietado las pasiones y los espíritus serenos demarcan el valor legítimo de Barrios. En las responsabilidades que deben deducirse, saldrán los procedimientos crueles, que más tarde perpetuaron como si se tratase de un sistema. Y también se significará el poco escrúpulo en el manejo de la hacienda, que en los días del gobierno conservador, se mantuviera con respeto. Los presidentes Carrera y Cerna murieron sin dejar mayores bienes de fortuna, en tanto que la testamentaría de don Rufino, alcanzó los millones…»4


Bibliografía:

  1. Batres Jauregui, Antonio (1949). La América Central Ante la Historia 1821-1921 Memorias de un Siglo. III. Guatemala: Tipografia Nacional.
  2. Secretaría de Relaciones Exteriores (1891). Report of the secretary of foreign relations of the republic of Guatemala to the national legislative assembly concerning the capture and death of General J. Martín Barrundia (en inglés). Guatemala: El Modelo. p. 5.
  3. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición). Guatemala: Tipografía de «El Renacimiento».
  4. Hernández de León, Federico (1930). El libro de las efemérides: capítulos de la historia de América Central. III. Guatemala: Sánchez y de Guise.

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