1 de abril de 1854: se manda a imprimir y publicar el concordato suscrito del 7 de octubre de 1852 entre la Santa Sede y la República de Guatemala

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Portada del Corcordato de 1852.  Imagen tomada del documento oficial.

Durante la existencia de la República de Guatemala los gobiernos se han ido de un extremo a otro. Tras la independencia se mantuvo la estructura colonial, pero esta fue rota en 1829 tras la invasion de los liberals comandados por Francisco Morazán, quien expulsó a los frailes de las órdenes regulares más importantes y a los aristócratas de la familia Aycinena, todos ellos los principals miembros del partido conservador.

El gobierno liberal impuesto por Morazán fue de corte anticlerical y se esforzó por separar a la Iglesia del Estado y de imponer leyes laicas. Pero los católicos campesinos de Guatemala no estuvieron de acuerdo con esto y se alzaron en armas, derrocando al gobierno liberal y llevando al poder al caudillo Rafael Carrera.

El gobierno de Carrera fue decididamente católico y nuevamente se unió el Estado con la Iglesia. De hecho, el 7 de octubre de 1852 se firmó el Concordato con la Santa Sede por medio del cual se entregaba a la Iglesia la educación de la población guatemalteca, se le otorgaba un fuero especial a los clérigos y el estado se comprometía a respetar las propiedades de los eclesiásticos, todo a cambio de las indulgencies otorgadas a los soldados guatemaltecos que mataran a soldados liberales heréticos.

El decreto había sido ratificado “el veinticuatro de diciembre del año de nuestro Señor mil ochocientos cincuenta y dos, trigésimo segundo de la independencia y Quinto de la creación de Guatemala en República soberana”.

El decreto por el cual se autoriza la publicación del Concordato fue emitido el 1 de abril de 1854 y textualmente dice así:

Palacio de Gobierno, Guatemala, abril 1 de 1854.

Habiéndose recibido en la secretaría del gobierno las letras apostólicas expedidas en roma el 3 de Agosto de 1853, conforimando el concordato celebrado con la Santa Sede y ratificado por ambas partes; siendo ya una ley de la República, el presidente tiene a bien acordar se imprima y publique en la forma acostumbrada, para su fiel y puntual observancia; y mediante a que debe tambien hacerse una publicación en la santa Iglesia Catedral, el ministro de gobernación y negocios eclesiásticos, poniéndose de acuerdo con el muy reverend arzobispo metropolitan, dispondrá lo conveniente para que tenga efecto este acto con la solemnidad que corresponde a su importancia. Comuníquense copias impresas del concordato al muy reverendo arzobispo, así como el contennido de esta disposición.

Pedro de Aycinena.

El asunto del fuero eclesiástico fue muy importante, ya que estableció que la autoridad eclesiástica era la única que continuaría conociendo las causas de los curas en material civil y criminal.

BIBLIOGRAFIA:

 

16 de noviembre de 1854: el arzobispo de Guatemala, amparándose en las leyes coloniales de Indias, solicita al gobierno del general Rafael Carrera que se restablezca el cobro del diezmo a la cochinilla

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Retrato official del Arzobispo Francisco de Paulo Garcia y Peláez, quien fuera quizá el ultimo arzobispo guatemalteco que verdaderamente tuvo poder económico y politico en el país.  Luego de él, los arzobispos fueron expulsados varias veces del país y solamente recuperaron parte de su antigua gloria luego del derrocamiento de Jacobo Arbenz en 1954.  Fotografía de Juan José de Jesús Yas.

El gobierno conservador del general Rafael Carrera se caracterizó por la fuerte influencia que tuvo la Iglesia Católica en Guatemala.  No solamente se permitió el retorno de los frailes de las otrora poderosas órdenes regulares (incluyendo a los jesuitas que habían sido expulsados por los propios españoles en 1787), sino que también por el apoyo económico al clero secular, dirigido por el Arzobispo.

Un ejemplo es la restitución del diezmo a la cochinilla (tinte que entonces era el principal producto de exportación de Guatemala) que fue solicitado a Carrera por el arzobispo Francisco de Paula Garcia y Peláez el 16 de noviembre de 1854; este gravamen había sido eliminado por el gobiero liberal el 21 de abril de 1831, pero el arzobispo argumentó que “se debía entender la obligación general de pagar el diezmo, que segun la ley 4a., título 16, libro 1o. de la Recopilación de Indias (es decir, leyes coloniales), se satisfice por todos los frutos de la tierra.”

El gobierno de Carrera accedió a entregar el diezmo solicitado, pero solamente 4 reales sobre cada tercio de ciento cincuenta libras y no doce como estaba antes de la derogación de 1831, debido a que en ese momento el precio del producto estaba pasando una crisis considerable.

La imposición tomó vigencia a partir del 1 de enero de 1855 y para facilitar su recaudación y ayudar al clero secular a cobrarla, se autorizó a las administraciones de rentas para cobrar el diezmo indicado con comisiones del cabildo.  Todo esto, amparado en el Concordato que se había establecido con la Santa Sede en 1852 y ratificado en 1854.

BIBLIOGRAFIA:

 

19 de octubre de 1851: la Asamblea Constituyente de Guatemala decreta el Acta Constitutiva de la República de Guatemala, hecha a la medida de los deseos del presidente Rafael Carrera

Arzobispo Metropolitano Francisco de Paula Garcia Peláez: tomó el juramente a Carrera como president de la República basado en la constitución de 1851 en la cual, entre otras cosas, se comprometía a mantener la religion católica pura e inalterable. Retrato que se conserva en el Museo Nacional de Historia de Guatemala.

En el siglo XIX hubo dos grandes líderes indiscutibles en Guatemala: el conservador Rafael Carrera y el liberal J. Rufino Barrios.  Su poder fue tan absoluto, que hicieron que las Asambleas Constituyentes redactaran constituciones hechas a su medida, y gobernaron con ellas hasta su muerte: Carrera de 1851 a 1865 y Barrios de 1873 a 1885.

El 19 de octubre de 1851 fue el turno de Carrera.  El Acta Constitutiva promulgada en ese momento tiene algunas características que describimos a continuación:

Esta constitución tenia una amplia influencia de la Iglesia Católica y de hecho iniciaba con las siguientes palabras: “En el nombre de Dios Todopoderoso”

La definición de guatemalteco era:

  • Nacidos en la República o que se encontraban en ella al momento de la Independencia de España.
  • Nacidos de padres guatemaltecos en el extranjero
  • Los naturales de otros países centroamericanos
  • Los extranjeros naturalizados

La definición de ciudadano guatemalteco era:

  • Aquellos que tengan profesión, oficio o propiedad que les proporcione medios para subsistir con independencia.
  • Aquellos extranjeros que cumplan con los requisites anteriores y fueran nombrados para cargos públicos y los aceptaran.

Nótese que esta definición dejaba como ciudadanos prácticamente solo a los varones criollos y mestizos.

Se dejaba de ser ciudadano:

  • Al tomar las armas en contra de la República
  • Por condenación a pena corporal
  • Por conducta notoriamente viciada

El presidente de la República era electo cada cuatro años, por una Asamblea General copuesta de la Cámara de Representantes, del Arzobispo Metropolitano, de los individuos de la Corte de Justicia y de los vocales del Consejo de Estado y podia ser reelecto.

En otras palabras: los amigos de Rafael Carrera lo iban a reelegir cada cuatro años; de hecho, en 1854 lo nombraron presidente vitalicio.  No había voto popular para el presidente, solamente para los representantes y solamente los ciudadanos podían votar.

No había figura de vicepresidente, y en caso de falta absoluta del presidente se hacía cargo de la presidencia uno de los Ministros de Estado; por esta razón, cuando murió Carrera el 14 de abril de 1865, fue Pedro de Aycinena quien se hizo cargo de la presidencia, pues fungía como Ministro de Relaciones Exteriores.

El Consejo de Estado estaba formado por los Ministros de Estado y por ocho consejeros nombrados por la Cámara de Representantes.  Eran nombrados cada cuatro años y podían ser reelectos; ahora bien, podían ser requeridos en el Consejo de Estado por las siguientes autoridades:

  • El Presidente de la República
  • El Arzobispo Metropolitano
  • Los obispos que hubiera en la capital
  • Los gobernadores del arzobispado
  • el Regente de la Corte de Justicia
  • el Presidente del Cabildo Eclesiástico
  • el Rector de la Pontificia Universidad
  • el Prior del Consulado
  • el Presidente de la Sociedad Económica
  • el Comandante General de las Fuerzas Armadas

Se nota aquí el enorme control que tenía la Iglesia sobre los asuntos de Estado, en especial el clero secular dirigido por el Arzobispo.

En cuanto al congreso, éste quedó denominado como “Cámara de Representantes” y estaba compuesto por 55 miembros que podían ser reelectos.  En caso de alguna acusación en suc ontra, la Cámara misma decidía si procedía un juicio o no.

Los departamentos eran gobernados por los Corregidores y las Municipalidades.

Finalmente, se estipulaba que el Presidente de la República al tomar posesión iba a prestar juramento en manos del Arzobispo Metropolitano de la siguiente forma:

  • ¿Prometéis conserver la integridad e independencia de la República, y gobernar al pueblo según las disposiciones del Acta Constitutiva, las leyes vigentes y costumbres de Guatemala?
  • ¿Prometéis emplear todo el poder que la Nación os ha conferido, para que las leyes sean observadas y administrada la justicia?
  • ¿Prometéis mantener con todo vuestro poder las leyes de Dios, y hacer que la religion católica se conserve pura e inalterable, y proteger a sus ministros?

Nuevamente el poder católico se hacía evidente.

Esta constitución estuvo vigente hasta el 30 de junio de 1871.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

3 de septiembre de 1922: el gobierno de facto del general José María Orellana restablece los lineamientos liberales en Guatemala y expulsa al arzobispo Luis Javier Muñoz y Capurón

Sepelio del general José María Orellana en 1926.  Su repentina y misteriosa muerte no sirvió a la causa para conseguir el retorno del expulsado arzobispo, ya que Muñoz y Capurón murió en 1927.  Imagen tomada de Wkimedia Commons.

La situación de la Iglesia Católica en Guatemala durante los regímenes liberales que se sucedieron entre 1871 y 1944 fue precaria.   Los presidentes J. Rufino Barrios y Manuel Lisandro Barillas expulsaron a los arzobispos Bernardo Piñol Aycinena en 1872 y Ricardo Casanova y Estrada en 1887, respectivamente, y luego de la caída del presidente Manuel Estrada Cabrera en 1920, el arzobispo Riveiro tuvo que abandonar el país pues era detestado por la grey católica por haber sido nombrado por el derrocado presidente.

El sucesor de Estrada Cabrera, el ciudadano Carlos Herrera y Luna, inició una política de no renovación de las concesiones a la United Fruit Company, empresa estadounidense que había apoyado el gobierno cabrerista.   Ante situación, la UFCO patrocinó un golpe de estado dirigido por el general José María Orellana, ex-jefe del Estado Mayor de Estrada Cabrera, quien expulsó a Herrera y ratificó las concesiones de la frutera transnacional.

El recién nombrado arzobispo Luis Javier Muñoz y Capurón denunció esta situación, por lo que el 3 de septiembre de 1922 fue expulsado del país por el gobierno de Orellana, junto con numerosos curas párrocos y los sacerdotes jesuitas que habían retornado a principios del siglo XX. Por cierto que entre los expulsados estaba el futuro arzobispo Mariano Rossell y Arellano. A partir de ese momento, Orellana impuso las mismas restricciones anticlericales que habían existido durante el gobierno de Barrios y Barillas: el clero no tenia derecho a tener propiedades y se prohibió la entrada de las órdenes religiosas.

Aunque ya el partido conservador estaba muy debilitado tras ciencuenta años de control liberal y el fiasco que había resultado ser el Partido Unionista, la población permanecía mayoritariamente católica y la medida de la expulsión del arzobispo fue adversada por numerosas personas, en especial las mujeres de alta sociedad.    De hecho, rápidamente iniciaron las gestiones para que se repatriara al arzobispo, quien había ido inicialmente a El Salvador, de donde también fue expulsado.

Orellana murió en 1926 en circunstancias misteriosas mientras estaba en un hotel en Antigua Guatemala pero esto no sirvió a la causa del arzobispo, quien murió en el exilio en Colombia en 1927.

La situación de la Iglesia Católica en Guatemala mejoró durante el gobierno del general Jorge Ubico, pero no se recuperó del todo sino hasta luego de la caída del gobierno del coronel Jacobo Arbenz en 1954, en la que participó activamente el entonces arzobispo Mariano Rossell y Arellano.  Gracias a su activa participación, Rossel consiguió que en la Constitución de 1956 se permitiera nuevamente a la Iglesia Católica tener propiedades, que se restituyera la educación de la religión y que retornaran las órdenes religiosas.  Irónicamente, esto también benefició a las iglesias protestantes estadounidenses que empezaron a proliferar en el país desde entonces.

BIBLIOGRAFIA:

 

3 de agosto de 1853: se promulga en Guatemala el Concordato con la Santa Sede por medio del cual se le entrega a a Iglesia Católica la educación púbica del país

 

Portada de la edición oficial del Concordato entre Guatemala y la Santa Sede.  Tomado del documento digitalizado.

El Concordato fue un tratado entre el presidente, capitán general Rafael Carrera, y la Santa Sede, suscrito en 1852 por el cardena Jacobo Antonelli y por el embajador guatemalteco ante el Vaticano, Fernando Lorenzana.  El documento fue promulgado en Guatemala el 3 de agosto de 1853 y finalmente fue ratificado por ambas partes en 1854, con las firmas de Antonelli, quien era el Secretario de Estado del Vaticano, el general Carrera y Pedro de Aycinena, Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala.

Por medio de este tratado, Guatemala le otorgó la educación del pueblo guatemalteco a las órdenes regulares de la Iglesia Católica, y se comprometió a respetar las propiedades y los monaterios eclesiásticos, autorizando el diezmo obligatorio y permitendo que los obispos censuraran lo que se publicaba en el país.  En la práctica, esto se tradujo en lo siguiente:

  1. Los jesuitas retornaron a Guatemala tras ser exiliados por la corona Española en 1767 y se hicieron cargo de la educación de la élite guatemalteca, ya que tuvieron a su cargo el Colegio y Seminario Tridentino
  2. Las grandes órdenes religiosas que retornaron al país, recuperaron parte de sus propiedades, incluyendo grandes haciendas e ingenious azucareros.  De esta forma, los frailes recuperaron el poder económico y político que perdieron en 1829.
  3. El diezmo obligatorio sirvió para afianzar el poder económico del clero secular a cargo del arzobispo.  Los curas párrocos tuvieron así una sólida fuente de ingresos, de la que otorgaban un porcentaje a la curia.
  4. Los religiosos censuraron toda la literature liberal anticlerical que era muy común en América Latina en esa época.

Por su parte, el Vaticano otorgó indulgencias a los miembros del ejército, permitió que quienes hubiesen adquirido las propiedades que los liberales habían expropiado a la Iglesia en 1829 las conservaran, autorizó a que el gobierno guatemalteco percibiera impuestos por lo generado por las propiedades de la Iglesia, y acordó que Guatemala tenía el derecho de juzgar con las leyes guatemaltecas a los eclesiásticos que perpetraran crímenes.  En la práctica, lo que ocurrió fue lo siguiente:

  1. El Vaticano perdonó de pecado mortal a todos los soldados guatemaltecos que mataran a soldados de gobiernos liberales, ya que éstos eran considerados herejes.
  2. Dado que muchos criollos compraron bienes embargados a los frailes por una fracción de su valor real luego de la expulsion de los religiosos en 1829, se logró negociar que estas propiedades no fueran retornadas a los frailes ya que significaría romper a estabilidad socioeconómica del país.
  3. El Vaticano cedió al respect de que los curas o frailes que infringieran a ley tendrían que pagar las consecuencias ante los tribunales civiles del país.

El Concordato mantuvo la relación estrecha entre Iglesia y Estado en Guatemala que caracterizó al gobierno conservador de los 30 años y estuvo vigente hasta la caída del gobierno conservador del mariscal Vicente Cerna y Cerna.

BIBLIOGRAFIA:

21 de junio de 1839: se restablecen las órdenes religiosas en Guatemala, luego de haber sido expulsadas por Francisco Morazán los liberales en 1829

Iglesia del Colegio de Propaganda Fide en 1875, al fondo del paredón se ve el portón al Convento.  Estos edificios fueron retorandos a los miembros de la congregación religiosa en 1839 luego de que fueran expulsados en 1829.  Imagen de Eadweard Muybridge.

El 13 de abril de 1839 habían entrado los campesinos montañeses a la capital del Estado de Guatemala, comandados por el general mestizo Rafael Carrera.   Aunque los milicianos eran hombres duros y analfabetos con un acérrimo fanatismo católico, respetaban a su general, quien tenía un supremo don de mando.

La bandera de los campesinos era la religión: era en los asuntos de la Iglesia en donde más se hacía sentir el cambio radical en el gobierno del Estado.  Carrera ordenó al presinte Mariano Rivera Paz, hombre “de caráter débil pero de buen corazón“, que reuniera a la Asamblea Legislativa para que se hiciera un decreto que ordenara al gobernador eclesiástico que en todas las iglesias del Estado se hiciera un día de rogación por el acierto de los trabajos de la propia Asamblea.  Era el principio de lo que sería la simbiosis entre la Iglesia Católica y el Estado guatemalteco durante los próximos treinta años.

El cambio en el sentimiento religioso fue muy grande y contrastaba con todos los vejámenes y humillaciones que se le habían hecho a los curas y a los frailes durante el gobierno liberal que empezó en 1829.  Es más, desde ese año no había arzobispo, sino gobernador eclesiástico, porque al prelado Ramón Casaus y Torres lo habían expulsado los liberales sin mayores contemplaciones.

Una de las primeras medidas en favor de los sacerdotes católicos fue la autorización del retorno de las órdenes religiosas de San Francisco, Santo Domingo, Merced y Colegio de Misiones de Propaganda Fide (La Recolección) y que se les devolvieran sus iglesias y conventos.  En cuanto a los Jesuitas, éstos habían sido expulsado por las autoridades españolas desde 1767 y no poseían conventos ni haciendas en el país.

Los religiosos encontraron así en Guatemala un refugio a la persecución de que eran víctimas en todo el continente americano, pues se les miraba como un símbolo de la dominación española y un atraso en el progreso de los pueblos.  Pero gracias al férreo control de Rafael Carrera sobre el gobierno guatemalteco, pudieron desarrollarse tranquilamente en el país hasta 1871, cuando los liberales por fin retomaron el poder.  Para entones, Carrera llevaba seis años en la tumba.

BIBLIOGRAFIA: