20 de julio de 1906: tratado de paz del «Marblehead»

Se firma el tratado de paz en el buque «Marblehead», con el que Guatemala ratifica su hegemonía en el Istmo, y se inicia de hecho la injerencia de los Estados Unidos en la región.

20julio1906
Los representantes de El Salvador, Honduras y Guatemala, reunidos con el embajador de los Estados Unidos Leslie Combs y con el de México, Federico Gamboa, a bordo del crucero estadounidense «Marblehead» para la firma del tratado de paz de 1906.  En el recuadro: el embajador Combs, de los Estados Unidos. Imágenes tomadas de «La Locomotora«.

Tras la fortuita victoria del ejército guatemalteco sobre las fuerzas salvadoreñas  comandadas por el general Tomás Regalado el 9 de julio de 1906, la situación del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera fue inmejorable.1 Hasta ese momento, las potencias de Norteamérica, Estados Unidos y México, (en donde gobernaban los presidentes Theodore Roosevelt y Porfirio Díaz, respectivamente) tenían un gran interés en mantener el control de la región centroamericana, y por ello el gobierno de Díaz había apoyado las invasiones desde El Salvador y desde el propio México para derrocar al gobierno de Estrada Cabrera, el cual se había aliado a los Estados Unidos desde el principio para contrarrestar la amenaza de una invasión inglesa.2  Dicha invasión, era una fuerte posibilidad, dado el grave endeudamiento que dejó su antecesor, el fallecido general José María Reina Barrios, debido a los grandiosos proyectos que había emprendido durante su gobierno y que quedaron inconclusos tras el desplome de la economía guatemalteca en 1897.3

Con el triunfo de las armas de Guatemala, la posición del presidente Roosevelt en la región quedó consolidada; aunque ya era más poderosa después del triunfo de los Estados Unidos contra España por las islas de Cuba y Puerto Rico en 1898, y por la construcción del Canal Interoceánico después de independizar a Panamá de Colombia, todavía no había controlado al resto de países centroamericanos, que hasta 1906 habían estado más allegados al régimen porfirista que al de los Estados Unidos. De hecho, a los presidentes centroamericanos les llamaban despectivamente «porfiritos«.4

Reconociendo su derrota, Díaz no tuvo más remedio que convocar a una reunión en aguas neutrales entre los representantes de Guatemala, Honduras y El Salvador, junto con enviados de los Estados Unidos y México.  Dicha reunión se llevó a cabo en el crucero estadounidense «Marblehead» en presencia del embajador Leslie Combs, de los Estados Unidos, y del embajador Federico Gamboa, de México, y los delegados firmaron un convenio que terminaba la contienda suscitada por la invasión de Regalado.5  Esto significó un gran triunfo para los Estados Unidos y para Estrada Cabrera, ya que los primeros y sus poderosas transnacionales impusieron sus condiciones en la región, mientras que el segundo, seguiría siendo presidente de Guatemala hasta que ya no le sirvió a los intereses norteamericanos en 1920.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un siglo 1821-1921III Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 660-662.
  2. Buchenau, J. (1996). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6. pp. 50 y siguientes.
  3. La Ilustración Guatemalteca (15 de mayo de 1897). «Resumen quincenal»La Ilustración Guatemaleca (Guatemala: Siguere, Guirola y Cía) I (20).
  4. Buchenau, In the Shadow of the Giant, p. 57.
  5. Estrada Paniagua, Felipe (28 de julio de 1906). «Paz». La Locomotora (Guatemala: Pacheco) I (2)  pp. 1,2.
  6. Dosal, Paul (1995). Doing Business with the Dictators: A Political History of United Fruit in Guatemala, 1899-1944 (en inglés). Nueva York: Rowman and Littlefield.

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8 de julio de 1893: el tratado Mariscal-Spencer (o Mariscal-St. John)

Se firma el tratado Mariscal-Spencer (o Mariscal-St. John) de límites entre México y el Imperio Británico para evitar que Belice siguiera proporcionando armas a los indígenas de Yucatán

8julio1893
Región dominada por los indígenas alzados en Yucatán.  Hasta abajo de la imagen, obsérvese la pequeña frontera con Belice, desde donde los ingleses proporcionaban armas a los alzados. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El tratado Mariscal-Spencer surgió como estrategia del presidente mexicano, general Porfirio Díaz, para delimitar el territorio y terminar con la guerra de castas que venía desangrando Yucatán desde 1847. De hecho, la violencia con que los indígenas yucatecos estaban aniquilando a los criollos de la region ayudó al general Rafael Carrera solidificara su gobierno en Guatemala en 1849, ya que estableció pactos con los líderes indígenas locales y los criollos conservadores tuvieron que aceptar su gobierno porque no eran bienvenido en el resto de Centroamérica. Además, debido a esta guerra Yucatán se reintegró a México, ya que cuando estaba a punto de sucumbir ante los alzados indígenas, aceptó la ayuda militar de México para contrarrestarlos a cambio de perder su independencia.1-4

Pero, a pesar de la ayuda militar mexicana, la violencia continuó en la region principalmente porque los ingleses en Belice proporcionaban armas a los indígenas alzados. Con el tratado en 1893, México logró establecer el control político en la zona ya que el convenio fue que el Imperio Británico se quedaría con el territorio que actualmente es el norte de Belice con la condición de que dejaran de proporcionarle armas a los indígenas y así el presidente Díaz podría imponer poder en el territorio.  Fue similar al tratado Wyke-Aycinena de 1859, por medio del cual Guatemala otorgó a Belice el territorio comprendido entre el río Belice y el río Sarstún a cambio de las armas necesarias para repeler al filibuster estadounidense William Walker.

El tratado se reproduce a continuación, respetando la redacción original:

El Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y Su Majestad la Reina del Reino Unido de la Gran Bretaña é Irlanda han nombrado sus Plenipotenciarios para la celebración de un Tratado de límites:

El Presidente de los Estados Unidos Mexicanos al Sr. D. Ignacio Mariscal, Secretario de Estado y del Despacho de Relaciones Exteriores.

Y Su Majestad la Reina a Sir Spencer St. John, Caballero Comendador de San Miguel y San Jorge, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Su Majestad Británica en México.

Quienes, después de haberse comunicado sus plenos poderes, habiéndolos encontrado en debida forma, han convenido en los artículos siguientes:

Art. I.— Queda convenido entre la República Mexicana y Su Majestad Británica, que el límite entre dicha República y la Colonia de Honduras Británica era y es como sigue: Comenzando en Boca de Bacalar Chica, estrecho que separa al Estado de Yucatán del Cayo Ambergrís y sus islas anexas, la línea divisoria corre en el centro del canal entre el referido cayo y el continente con dirección al Sudoeste hasta el paralelo 18° 10’ Norte, y luego al Noroeste á igual distancia de los cayos, como está marcado en el mapa anexo hasta el paralelo 18° 10’ Norte; torciendo entonces hacia el Poniente, continúa por la bahía vecina, primero en la misma dirección hasta el meridiano de 88° 2’ Oeste; entonces sube al norte hasta el paralelo de 18° 25’ Norte; de nuevo corre hacia el poniente hasta el meridiano 88° 18’ Oeste, siguiendo el mismo meridiano hasta la latitud 18° 28 ½’ Norte, á la que se encuentra la embocadura del Río Hondo, al cual sigue por su canal más profundo, pasando al poniente de la Isla Albión y remontando el Arroyo Azul hasta donde éste cruce el meridiano del Salto de Garbutt, en un punto al Norte de la intersección de las líneas divisorias de México, Guatemala y Honduras Británica, y desde ese punto corre hacia el Sur hasta la latitud 17° 49’ Norte, línea divisorias entre la República Mexicana y Guatemala; dejando al Norte, en territorio mexicano, el llamado río Snosha o Xnohha.

Art. II.— La República Mexicana y Su Majestad Británica, con el fin de facilitar la pacificación de las tribus indias que viven cerca de las fronteras de México y Honduras Británica, y para prevenir cualquiera futura insurrección entre las mismas, convienen en prohibir de una manera eficaz a sus ciudadanos o súbditos, y á los habitantes de sus respectivos dominios, el que proporcionen armas ó municiones a esas tribus indias.

Art. III.— El Gobierno de México y el Gobierno Británico convienen en hacer toda clase de esfuerzos para evitar que los indios que viven en los respectivos territorios de los dos países hagan incursiones en los dominios de la otra parte contratante; pero ninguno de ambos Gobiernos puede hacerse responsable por los actos de las tribus indias que se hallen en abierta rebelión contra su autoridad.

Art. IV.— Este Tratado será ratificado por ambas partes, y las ratificaciones se canjearán en México á la brevedad posible. En testimonio de lo cual, los Plenipotenciarios lo han firmado y sellado con sus respectivos sellos. Hecho en dos originales, en la ciudad de México el día ocho de Julio de mil ochocientos noventa y tres.

    • Ignacio Mariscal
    • Spencer St. John1-4

Las coordenadas y límites con Guatemala mencionados en el tratado provienen de los  límites convenidos entre Guatemala y Belice por el tratado que se concluyó el 30 de abril de 1859 entre su Majestad Británica y la República de Guatemala y el tratado de límites Herrera-Mariscal del 27 de septiembre de 1882 por medio del cual la República Mexicana negoció un Tratado de Límites con la de Guatemala y fijó la línea divisoria entre ambos países en la Península de Yucatán.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Casares G. Cantón, Raúl; Colell, Juan; Antochiw Kolpa, Michel; Zavala Vallado, Silvio et al. (1998). Yucatán en el tiempo. Mérida, Yucatán. ISBN 970 9071 04 1.
  2. Dumond, Don E. (2005). El Machete y la Cruz: La Sublevación de Campesinos en Yucatán. México: UNAM, pp. 488. ISBN 978-9-70322-309-1.
  3. Paoli Bolio, José (2015).  La guerra de Castas en Yucatán, Editorial Dante, Mérida, Yucatán, México.  ISBN: 978-607-709-153-0.
  4. Reed, Nelson A. (2007). La Guerra de castas de Yucatán. México: Ediciones Era, pp. 131. ISBN 978-9-68411-192-9.
  5. Aycinena, Pedro de; Wyke, Charles Lennox (1859). «Tratado Aycinena-Wyke 1859». Google Docs. Guatemala.

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24 de enero de 1899: arriba el diplomático mexicano Federico Gamboa

Arriba a la Ciudad de Guatemala el escritor y diplomático mexicano Federico Gamboa en representación del gobierno del general Porfirio Díaz ante el del licenciado Manuel Estrada Cabrera.

24enero1899
El Palacio del Ejecutivo durante la época en que Gamboa arribó a Guatemala. El Palacio estaba en donde ahora se encuentra el Parque Centenario, la Biblioteca Nacional y el Instituto de Previsión Militar. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 24 de enero de 1899 arribó a la Ciudad de Guatemala el embajador de México y escritor Federico Gamboa, en representación del gobierno del general Porfirio Díaz.1 Eran momentos difíciles para México con el auge de la influencia de los Estados Unidos luego de derrotar a España y quedarse con Cuba y Puerto Rico. Díaz miraba con preocupación el acercamiento que el licenciado Manuel Estrada Cabrera había mostrado hacia los estadounidenses desde que inició su gestion en febrero de 1898.2

Gamboa dejó registrado en su obra «Mi Diario» su paso por las tierras guastemaltecas, y en ellas se deja ver su animadversión hacia el gobierno cabrerista. De hecho, desde el principio dejó constancia en dicho diario de su rechazo al régimen guatemalteco; por ejemplo, pocos días después de su llegada fue invitado al palacio del ejecutivo por el presidente Manuel Estrada Cabrera para intercambiar impresiones; Gamboa describió el palacio de gobierno de ese entonces como «un caserón destartalado y feo de los antiguos tiempos coloniales que no era agradable a la vista, aunque en su interior la decoración lo hacía un tanto más agradable».1

Luego, Gamboa recorrió la ciudad y la describió indicando que el paseo de La Reforma -o Bulevar «30 de junio»- «era bellísimo, pero que tenía dos problemas: no había nadie en él y estaba completamente descuidado«. Al circular en su carruaje por el paseo «de trazado a la europea«, logró ver tres o cuatro edificios de buena manufactura, los restos derruidos del salón de la Exposición Centroamericana de 1897, el monumento al general Miguel García-Granados y Zavala y el museo del Palacio de La Reforma con el monumento a J. Rufino Barrios, que se encontraba donde en el siglo XXI está el Obelisco.1

Conforme pasaron los años fue registrando en su diario los hechos que ocurrían en Guatemala durante el régimen de Estrada Cabrera, incluyendo el terremoto de Quetzaltenango de 1902 y el atentado de la Bomba en 1907. Muchos de estos hechos fueron referidos textualmente en la obra «¡Ecce Pericles! del escritor conservador Rafael Arévalo Martínez, quien no advierte al lector que Gamboa tenía un fuerte sesgo anti-cabrerista por la política del gobierno de Porfirio Díaz.3

Cuando Díaz fue derrocado por la Revolución Mexicana en 1911, el legado y memoria de Gamboa fueron casi olvidados por los gobiernos revolucionarios, aunque en años recientes ha habido un resurgimiento de su obra en México.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gamboa, Federico (1910). Gómez de la Puente, Eusebio, ed. Mi diario, primera serie. México: La Europea.
  2. Buchenau, J. (1986). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN ;0-8173-0829-6.
  3. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.

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15 de marzo de 1907: asesinato de Manuel Lisandro Barillas

Muere asesinado en la Ciudad de México, por orden del licenciado Manuel Estrada Cabrera, el ex-presidente Manuel Lisandro Barillas

15marzo1907
Palacio de los Capitanes Generales en 1890, tras su restauración parcial ordenada por el general Manuel Lisandro Barillas. En el recuadro: retrato a lápiz del general Barillas. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El general Manuel Lisandro Barillas Bercián, quien gobernó a Guatemala entre 1885 y 1892, es uno de los presidentes menos recordados en Guatemala. Las principales razones para ello fueron, primero, su enemistad y rivalidad con el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien gobernó al país entre 1898 y 1920 y, segundo, el rompimiento que tuvo con los allegados del general J. Rufino Barrios luego de que éste muriera y de que Barillas se hiciera cargo de la presidencia interina en 1885.1 En ambos casos, los incondicionales de Barrios y de Estrada Cabrera se encargaron de desmerecer los logros del gobierno de Barillas o de mostrarlo como un inepto o incompetente. Véase, por ejemplo, las obras «Apuntamientos para la Historia de Guatemala» de Francisco Lainfiesta2, y «Paralelo entre dos administraciones» de Adrián Vidaurre3.

Dado que la constitución de 1879 había sido redactada para favorecer la perpetuidad del general J. Rufino Barrios en el poder,4 la Asamblea Legislativa la modificó para reducir el poder del jefe del Ejecutivo tan pronto como asumió el cargo de presidente interino Barillas en 1885.1 Cansado de esa situación, el gobernante perpetró un autogolpe de estado en 1887 e hizo reformar la constitución para devolver el poder absoluto,5 y ya con ello, expulsó al arzobispo de Guatemala, Ricardo Casanova y Estrada, con la excusa de que éste había traducido bulas papales y las distribuyó en el país en 1887.6 En cuanto a insfraestructura, ordenó la remodelación del «Teatro Nacional» —antiguamente «Teatro Carrera»— con motivo de la celebración del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América y la reconstrucción del Palacio de los Capitanes Generales de la Antigua Guatemala en 1890.7

Durante su gobierno recibió personalmente al poeta nicaragüense Rubén Darío, quien llegó como exiliado desde El Salvador, tras la revolución de los Ezeta en ese país.8 Y también declaró la guerra al gobierno salvadoreño tras dicho golpe de Estado, aunque esta guerra nunca se materializó y fue llamada en broma como «la Guerra del Totoposte» por los guatemaltecos.9

Barillas fue el único presidente liberal que entregó el poder a un sucesor electo por los ciudadanos, ya que todos los otros murieron, fueron asesinados o fueron derrocados por revoluciones o golpes de estado. En 1892 le entregó el poder al general José María Reina Barrios, sobrino del fallecido general J. Rufino Barrios.7

Al principio, el gobierno de Reina Barrios fue muy progresista, gracias a la bonanza económica que se produjo por el alza internacional del precio del café. Sin embargo, cuando éste se desplomó en 1897, todos los grandes proyectos del presidente se desmoronaron y cuando el gobernante intentó extender su mandato presidencial, se produjeron revoluciones en su contra.10 Si bien Reina Barrios logró resolver la situación, fue asesinado el 8 de febrero de 1898 y fue sustituido por el primer designado, el licenciado Manuel Estrada Cabrera.10 El general Barillas le fue leal al principio e incluso dirigió al ejército que sofocó la invasión de Próspero Morales en 1898,11 pero luego salió al exilio e intentó dirigir revoluciones contra el presidente guatemalteco desde México y El Salvador en mayo de 1906, pero sin éxito. El problema era que Barillas no hizo buen uso del apoyo que recibió en México ni de la gran cantidad de enemigos de Estrada Cabrera, y en lugar de dedicarse a combatir con valor hacía vida de salón y se dedicaba a galantear con las mujeres.12

Cansado de esas escaramuzas, y sabiendo que cada vez más emigrados políticos que querían derrocarlo, Estrada Cabrera solicitó del general José Marí­a Lima que enviara a dos de sus asesinos —Florencio Morales y Bernardo Mora— a la ciudad de México para asesinar a Barillas, a quien consideraba uno de sus principales rivales políticos. Aquellos hombres perpetraron el crimen utilizando puñales, pero fueron capturados, pues no sabían que en México no contaban con la protección del presidente guatemalteco y tras confesar su crimen y que fueron enviados por el general Lima y el comandante del puerto de San José, Onofre Bone, fueron juzgados y condenados al pelotón de fusilamiento.13 Desde entonces, la calle en donde ocurrió el crimen se llama «calle Guatemala«, en donde el hecho produjo mucha indignación, especialmente porque el presidente mexicano, general Porfirio Díaz detestaba a Estrada Cabrera por la alianza que éste tenía con los Estados Unidos.14

Debido a aquella enemistad entre ambos gobiernos no es de extrañar que Ignacio Mariscal, Ministro de Relaciones Exteriores de México,Nota enviara la siguiente nota al Embajador de México en Guatemala, Federico Gamboa:

Ministro Mexicano – Guatemala -. En vista constancias causa instruídas contra Florencio Morales y Bernardo Mora, por homicio Gral. Barillas, y con arreglo artículo 5 Tratato Extradición, pida por nota detención provisional Gral. José María Lima, contra quien se ha dictado orden de prisión como instigador o cómplice del delito. Van documentos necesarios extradición. Además, conforme el artículo 16 del mismo Tratado, pida la comparecencia personal aquí del Jefe puerto San José, Onofre Bone, como testigo. Haga presente que aun cuando indicado probablemente es guatemalteco, y el Tratado no establece la obligación de entregarlo, no quita la facultad de hacerlo y tiene ese Gobierno el interés de que por tal medio se aclare en todos sus pormenores un delito de tan excepcional gravedad cometido por guatemaltecos. Conteste inmediatamente recibió.

    • Mariscal

El gobierno de Estrada Cabrera se negó rotundamente a la pretensión de Mariscal, como indica la contestación del embajador en Guatemala:

Este Gobierno acaba de responderme, nueve treinta noche d ehoy dos mayo, que fundado excepción específica artículo primero Convención extradición, no detendrá provisionalmente a Lima ni menos entregarálo después; y que bone opta, usando derecho artículo dieciséis, por prestar testimonio ante autoridad guatemalteca.

    • Gamboa15

Los restos mortales de Barillas descansan en Quetzaltenango; por su parte, el general José Marí­a Lima, nunca fue condenado por esto y llegó a ser Comandante de una Sección de Unionistas en contra de Estrada Cabrera en 1920 y en 1921 formó parte de un consejo militar que derrocó al presidente Carlos Herrera con el patrocinio de la United Fruit Company.16


NOTAS:

  • Ignacio Mariscal ya era Ministro de Relaciones Exteriores del general Porfirio Díaz en 1882, cuando firmó por México el tratado Herrera-Mariscal, por medio del cual el gobierno de J. Rufino Barrios renunció para siempre al reclamo que tenía Guatemala sobre Soconusco. Aquel tratado nefasto para Guatemala, que además perdió considerable territorio adicional, fue firmado por Manuel Herrera Moreno, hijo del entonces Ministro de Barrios que estaba relacionado con la producción azucarera en Santa Lucía Cotzumalguapa.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales, pp. 340-344.
  2. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: Período de veinte años corridos del 14 de abril de 1865 al 5 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra.
  3. Vidaurre, Adrián (1907). Paralelo entre dos administraciones: apuntes para la historia. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión.
  6. Barillas, Manuel Lisandro. Mensaje presentado a la Asamblea Nacional Constituyente por el ciudadano Manuel Lisandro Barillas, general de división y presidente de la República de Guatemala, el día 1 de octubre de 1887. Guatemala: La Unión.
  7. Museo del Ejército (s.f.). «Manuel Lisandro Barillas». Museo Militar de Guatemala. Guatemala: Ejército de Guatemala.
  8. Hemeróteca PL (18 de enero de 2017). El paso de Rubén Darío por Guatemala. Guatemala: Prensa Libre.
  9. Gómez Carrillo, Agustín (1890). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala. IX. Guatemala: El Modelo. p. 116.
  10. Luján Muñoz, J. (2003). Las Revoluciones de 1897, La Muerte de J. M. Reina Barrios y la Elección de M. Estrada Cabrera. Guatemala: Artemis y Edinter. ISBN 9788489766990.
  11. Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008). «Revoluciones para la Exportación: Plutarco Bowen y su final en Guatemala». Guatemala: Universidad Francisco Marroquín
  12. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 146.
  13. Torres Moss, Clodoveo (1993). La verdad sobre el asesinato del General Manuel Lisandro Barillas. Guatemala: Editorial del Ejército.
  14. Buchenau, J. (1986). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6.
  15. Arévalo Martínez, ¡Ecce Pericles!, pp. 167-168.
  16. Montúfar, Rafael (1923). Caída de una Tiranía. Páginas de la Historia de Centro América. Guatemala: Sánchez y de Guise. pp. 155-156.

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