18 de noviembre de 1958: el presidente Miguel Ydígoras Fuentes inaugura el Puente Belice en la Ciudad de Guatemala

 

Puente del Ferrocarril sobre el Río Las Vacas, construido durante el gobierno de licenciado Manuel Estrada Cabrera.  El Puente Belice atraviesa el mismo barranco y con su inauguración en 1958 dió inicio al declive de la International Railways of Central America en Guatemala.  Fotografía de Alberto G. Valdeavellano.

Uno de los puentes más importantes de la ciudad de Guatemala es el “Puente Belice”, que constituye el inicio de la carretera al Atlántico en la ciudad.  La estructura se empezó a construir en 1951, durante el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán como parte de su proyecto de construir una carretera desde la ciudad hasta el Puerto de Santo Tomás de Castilla para que compitiera con el monopolio que hasta entonces tenía el ferrocarril de la compañía International Railways of Central America (IRCA). La construcción estuvo a cargo de la empresa alemana Krupp, y tuvo un costo total de Q. 1,500,000.00.

Tras el derrocamiento del coronel Arbenz en 1954, los gobiernos contrarrevolucionarios de Carlos Castillo Armas y de Miguel Ydígoras Fuentes continuaron con la construcción de la carretera al Atlántico y, por ende, del puente Belice.

El puente se inauguró finalmente el 18 de noviembre de 1958 en una ceremonia que contó con la presencia del presidente Ydigoras Fuentes junto con su esposa María Teresa Laparra de Ydigoras. Durante dicha ceremonia se develó la placa colocada en la entrada del puente con la siguiente leyenda: “Puente Belice: Del pueblo de Guatemala a sus compatriotas beliceños”.

BIBLIOGRAFIA:

30 de agosto de 1881: gobierno de J. Rufino Barrios firma un contrato con Larraondo Hermanos y Compañía para construir el ferrocarril entre la Ciudad de Guatemala y el puerto de Santo Tomás de Castilla

Estación del Ferrocarril del Norte en Puerto Barrios, durante su construcción en 1896. Imagen tomada de “La Ilustración Guatemalteca

Uno de los principales objetivos del gobierno de J. Rufino Barrios era poder exporter el café que se generaba en sus fincas en el occidente guatemalteco, y para ello era indispensable la comunicación primero con la Ciudad de Guatemala y luego con un Puerto en el Atlántico y otro en el Pacífico.

El ferrocarril del sur era más fácil de construir, y fue concluido por la firma de los señores Luis Schlessinger y Guillermo Nanne, quienes se quedaron con la concesión de dicha línea férrea for noventa y nueve años.  A continuación, el 30 de agosto de 1881 el gobierno del general Barrios firmó un contrato con la firma de Larraondo Hermanos y Compañía para construir el ferrocarril desde la Ciudad hasta el puerto de Santo Tomás de Castilla.

El proyecto era ambicioso y por demás difícil, puesto que incluía puentes sobre el caudaloso río Motagua y paso en las montañas que se elevan desde San Agustín Acasaguastlán hasta la ciudad.  El proyecto se inició pero no se pudo concluir porque el general Barrios primero se tomó unas vacaciones en Nueva York y después estuvo más preocupado por la reunificación centroamericana que por cualquier proyecto de infraestructura.

Cuando Barrios murió en la batalla de Chalchuapa el 2 de abril de 1885, todos los proyectos del gobierno quedaron inconclusos y así permanecieron durante los años que gobernó el general Manuel Lisandro Barillas.   No fue sino hasta que el general José María Reina Barrios asumió la presidencia que el ferrocarril del norte se empezó a construir nuevamente, ya con otra compañía, pero nuevamente quedó truncado cuando la economía guatemalteca colapsó en 1897, con el tramo más difícil aún por construir: de San Agustín a la Ciudad de Guatemala.

Finalmente, el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera concluyó el proyecto en 1907, aunque se lo otorgó en usufructo a la compañía estadounidense Internacional Railways of Central America (IRCA), la cual era una subsidiaria del enclave bananero dirigido por la United Fruit Company (UFCO).  La IRCA gozó del monopolio del transporte ferroviario en Guatemala hasta la década de 1960, en la que todavía vendió al Estado toda su chatarra con la que éste formó la empresa estatal “Ferrocarriles de Guatemala” (FEGUA).

BIBLIOGRAFIA: