13 de octubre de 1876: el presidente J. Rufino Barrios accede a la petición de los principales de San Pedro Sacatepéquez, San Marcos, para que esta localidad empiece a utilizar traje de ladinos

SanPedroSacatepequez1925[1]
Ruinas de la Iglesia de San Pedro Sacatepéquez, San Marcos, en 1925.  La iglesia fue destruida por la erupción del volcán Santa María en 1902.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.
Los trajes típicos de Guatemala han sido explotados por la industria turística por su colorido y tradición.  Pero la historia de estos trajes es un tanto oscura.  Originalmente, fueron creados por los encomenderos espanoles y los frailes doctrineros para distinguir a los indígenas que trabajaban en sus encomiendas o doctrinas, y para mantener un mejor control de la población. Mediante este sistema, y manteniendo las lenguas locales, lograron que los indígenas estuvieran en las reducciones a las que habían sido designados y que no se comunicaran con los de otras encomiendas para evitar que se organizaran revueltas contra las autoridades coloniales.  Es por esta razón que los trajes constan de prendas de estilo europeo como camisas, sombreros, pantalones, faldas y blusas y están confeccionados en telares manuales.

Según relata la exploradora británica Anne Maudslay en su libro “A Glimpse at Guatemala” publicado en 1899,  la vestimenta de los pobladores indígenas tanto hombres como mujeres era hecha a mano en el propio poblado utilizando telares primitivos, similares a los que aparecen en los códices y manuscritos mexicanos a los que habían tenido acceso.  También advirtieron que la vestimenta de los niños había la misma que habían usados sus hermanos, padres y abuelos.

Hubo algunos poblados que poco a poco fueron dejando estos trajes “típicos”, pero en lugar de regresar a la indumentaria ancestral, se decidieron por la vestimenta europea.  Este fue el caso de San Pedro Sacatepéquez, San Marcos, el cual hizo esta solicitud en 1876, la cual fue aprobada por el presidente J. Rufino Barrios el 13 de octubre de ese año mediante el siguiente decreto:

Decreto No. 165

J. Rufino Barrios, general de División y presidente de la República de Guatemala

Considerando: que es conveniente poner en práctica medidas que tiendan a mejorar la condición de la clase indígena.

Que varios aborígenes principales de San Pedro Sacatepéquez (departamento de San Marcos) han manifestado deseo de que se prevenga que aquella parcialidad use el traje como el acostumbrado por los ladinos;

DECRETA:

Artículo Unico: Para los efectos legales, se declaran ladinos a los indígenas de ambos sexos del mencionado pueblo de San Pedro Sacatepéquez, quienes usarán desde el año próximo entrante el traje que corresponde a la clase ladina.

Dado en Guatemala, en el Palacio Nacional, a trece de octubre del año de mil ochocientos setenta y seis. 

  • J. Rufino Barrios
  • Ministro de Relaciones Exteriores y Asuntos Eclesiásticos, J. Barberena

BIBLIOGRAFIA:

 

 


27 de septiembre de 1882: se firma el Tratado Herrera-Mariscal que fija la línea divisoria entre Guatemala y México

27octubre1882
Los miembros de la Comisión Guatemalteca de Límites con México.  Al centro, el ingeniero Claudio Urrutia, director de la Comisión.  Imagen tomada de “La Ilustración Guatemalteca, publicada cuando los límites finalmente fueron fijados en 1896.

Reproducimos a continuación el tristemente célebre tratado de Herrera-Mariscal, por medio del cual Guatemala renunció para siempre a su reclamo territorial sobre Soconusco y el Estado de Chiapas, para resolver la incertidumbre de las poblaciones limítrofes dada la poca claridad de los límites, y sin pedir nada a cambio en restitución.

He aquí el texto completo del tratado para que los juzgue el lector:

Los Gobiernos de Guatemala y de México, deseosos de terminar amistosamente las dificultades existentes entre ambas Repúblicas, han dispuesto concluir un tratado que llene tan apetecible objeto; y á ese fin han nombrado sus respectivos Plenipotenciarios; á saber:

El Presidente de la República de Guatemala, á don Manuel Herrera hijo, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario cerca del Gobierno de México; y el Presidente de la República Mexicana, á don Ignacio Mariscal, Secretario del Despacho de Relaciones Exteriores; quienes, después de presentarse mutuamente sus respectivos poderes, hallándolos en debida forma y teniendo á la vista los preliminares firmados por los
Representantes de ambas Naciones en la ciudad de Nueva York, de los Estados Unidos de América, el doce de agosto del corriente año, han convenido en los artículos siguientes:

Artículo 1.° — La República de Guatemala renuncia para siempre los derechos que juzga tener al territorio del Estado de Chiapas y su Distrito de Soconusco, y en consecuencia, considera dicho territorio como parte integrante de los Estados Unidos Mexicanos.

Artículo 2.° — La República Mexicana aprecia debidamente la conducta de Guatemala y reconoce que son tan dignos como honrosos los fines que le han inspirado la anterior renuncia, declarando que, en igualdad de circunstancias, México hubiera pactado igual desistimiento. Guatemala, por su parte, satisfecha con este reconocimiento y esta declaración solemne, no exigirá indemnización de ningún género con motivo de la
estipulación precedente.

Artículo 3.° — Los límites entre las dos Naciones serán á perpetuidad los siguientes:

  1. La línea media del río Suchiate, desde un punto situado en el mar, á tres leguas de su desembocadura, río arriba, por su canal más profundo, hasta el punto en que el mismo río corte el plano vertical que pase por el punto más alto del volcán de Tacaná y diste veinticinco metros del pilar más austral de la garita de Talquián, de manera que esta garita quede en territorio de Guatemala;
  2. La línea determinada por el plano vertical definido anteriormente, desde su encuentro con el río Suchiate hasta su intersección con el plano vertical que pase por las cumbres de Buenavista é Ixbul;
  3. La línea determinada por el plano vertical que pase por las cumbres de Buenavista, fijada ya astronómicamente por la Comisión científica mexicana, y la cumbre del cerro de Ixbul, desde su intersección con la anterior hasta un punto á cuatro kilómetros adelante del mismo cerro;
  4. El paralelo de latitud que pasa por este último punto, desde él, rumbo al Oriente, hasta encontrar el canal más profundo del río Usumacinta, ó el del Chixoy, en el caso de que el expresado paralelo no encuentre al primero de estos ríos;
  5. la línea media del canal más profundo, del Usumacinta en un caso, ó del Chixoy y luego del Usumacinta, continuando por este, en el otro, desde el encuentro de uno u otro río con el paralelo anterior, hasta que el canal más profundo del Usumacinta encuentre el paralelo situado á veinticinco kilómetros al Sur de Tenosique en Tabasco, medidos desde el centro de la plaza de dicho pueblo:
  6. El paralelo de latitud que acaba de referirse, desde su intersección con el canal más profundo del Usumacinta hasta encontrar la meridiana que pasa á la tercera parte de la distancia que hay entre los centros de las plazas de Tenosique y Sacluc, contada dicha tercera parte desde Tenosique;
  7. Esta meridiana, desde su intersección con el paralelo anterior hasla la latitud de diez y siete grados cuarenta y nueve minutos (17°49′) ;
  8. El paralelo de diez y siete grados cuarenta y nueve minutos, (17°49′), desde su intersección con la meridiana anterior indefinidamente hacia el Este.

Artículo 4.° Para trazar la línea divisoria con la precisión debida en mapas fehacientes, y establecer sobre el terreno,monumentos que pongan á la vista los límites de ambas Repúblicas, según quedan descritos en el anterior artículo, nombrará cada uno de los dos Gobiernos una comisión científica. Ambas comisiones se reunirán en Unión Juárez, á más tardar á los seis meses contados desde el canje de ratificaciones de este Tratado, y procederán desde luego á practicar las expresadas operaciones. Llevarán diarios y levantarán planos de las mismas, y el resultado de sus trabajos, convenido por ellas, se considerará parte de este Tratado, y tendrá la misma fuerza que si estuviere en él inserto. El plazo para la conclusión de dichas operaciones será de dos años contados desde la fecha en que las comisiones se reúnan. Si una de las dos no estuviere presente en el término de seis meses antes fijado, la otra comenzará, a pesar de ello sus trabajos y los que ejecutare aisladamente tendrán la misma fuerza y validez que si fueran de ambas comisiones. Los dos Gobiernos celebrarán á la mayor brevedad un arreglo para determinar los detalles relativos á estas comisiones y sus trabajos.

Artículo 5.° — Los nacionales de cualquiera de las dos partes contratantes que, en virtud de las estipulaciones de éste Tratado, queden para lo futuro en territorio de la otra, podrán permanecer en ellos ó trasladarse en cualquier tiempo á donde mejor les convenga, conservando en dichos territorios los bienes que posean ó enajenándolos y pasando su valor á donde quisieren, sin que por esto último pueda exigírseles ningún género de contribución, gravamen ó impuesto. Los que prefieran permanecer en los territorios cedidos, podrán conservar el título y derechos de nacionales del país á que antes pertenecían dichos territorios, ó adquirir la nacionalidad de aquel á que van á pertenecer en lo de adelante. Más la elección deberá hacerse entre una y otra nacionalidad dentro de un año contado desde la fecha del canje de las ratificaciones del presente Tratado; y los que permanecieren en dichos territorios después de trascurrido el año, sin haber declarado su intención de retener su Antigua nacionalidad, serán considerados como nacionales de la otra parte contratante.

Las propiedades de todo género existentes en los territorios cedidos, serán respetadas inviolablemente; y sus actuales dueños, sus herederos y los que en lo sucesivo puedan adquirir legalmente dichas propiedades, disfrutarán respecto de ellas tan amplias garantías como si perteneciesen á nacionales del país en que están situadas.

Artículo 6.° — Siendo el objeto de ambos Gobiernos, al ajustar el presente Tratado, no sólo poner fin á las dificultades existentes entre ellos, sino terminar y evitar las que se originan entre pueblos vecinos de uno y otro país, á causa de la incertidumbre de la línea divisoria actual, se estipula que, dentro de seis meses de reunidas, las comisiones científicas de que habla el artículo 4.° enviarán de común acuerdo á sus Gobiernos una noticia de aquellas poblaciones, haciendas y rancherías, que sin duda ninguna deban quedar en determinado lado de la línea divisoria convenida en el artículo 3.° Recibida esa noticia cada uno de los dos Gobiernos estará facultado para expedir desde luego las órdenes convenientes á fin de que su autoridad se establezca en aquellos puntos que deban quedar dentro del territorio de su nación respectiva.

Artículo 7.° — El presente Tratado será ratificado conforme á la constitución política de cada una de las dos Repúblicas; y el canje de las ratificaciones se verificará en esta capital á la mayor brevedad posible.

En fe de lo cual, los Plenipotenciarios firmaron y sellaron el presente tratado.

Hecho en dos originales en la ciudad de México, á veintisiete de septiembre de mil ochocientos ochenta y dos.

(F.) lgnacio Mariscal.
(F.) Manuel Herrera, hiio.

Aprabado por la Asamblea Decreto número 27 de 25 de diciembre de 1882; ratificado por el Gobierno el 29 del mismo.

A pesar de lo estipulado originalmente en el tratado, los límites no se pudieron concluir sino hasta en 1896, dada la gran dificultad topográfica que presentaba el terreno.


BIBLIOGRAFIA:


8 de septiembre de 1878: fallece el expresidente general Miguel García Granados

8septiembre1878
El Cerrito del Carmen en 1875.  Así lucía este templo católica en la época en que falleció García Granados.  Fotografía de Eadweard Muybridge.

Uno de los personajes que más influyeron entre los exiliados liberales guatemaltecos durante el gobierno conservador de los 30 años fue el general Miguel García Granados, quien fue el único criollo aristócrata que abrazó la causa liberal.

García Granados nació en España, pero durante la época colonial su familia llegó a Guatemala huyendo de la caótica situación que vivía el reinado de Fernando VII en la península tras la invasión napoleónica. Ya en el Nuevo Continente, su aristocrática familia practicó matrimonios entre parientes cercanos para mantener un estricto control de sus bienes y se opuso férreamente a los primeros intentos independistas.  (El propio Miguel García Granandos se casó con su sobrina, la hija de la célebre periodista y escritora conservadora María Josefa García Granados).

Cuando la Independencia fue inetivable, los aristócratas negociaron con el Capitán General Gabino Gaínza la separación de España para evitar que el pueblo lo hiciera por su cuenta propia y, de esta forma, ellos mantuvieran el control de la situación y la misma estructura social que había imperado en la época colonial. Pero los criollos rurales estaban cansados del sistema político y, siguiendo el ejemplo de los liberales españoles que obligaron a Fernando VII a aceptar la Constitución de Cádiz en 1820,  desde el momento en que se firmó la Independencia empezaron sistemáticamente a atacar al régimen aristócrata. De entre estos dos grupos surgieron los partidos que desangraron a Centroamérica durante el siglo XIX: los criollos aristócratas formaron el partido conservador, mientras que los criollos rurales abrazaron la causa liberal.

La Guerra Civil Centroamericana que se inició en 1826 con el golpe de estado contra Juan Barrundia y que colocó como Jefe de Estado al conservador Mariano de Aycinena en Guatemala, terminó con la victoria de las fuerzas liberales de la mano de Francisco Morazán, quien invadió Guatemala y expulsó a los aristócratas y a los miembros de las órdenes regulares, luego de despojarlos de todos o la mayoría de sus bienes. García Granados peleó bajo las órdenes de los criollos aristócratas del gobiernos de Aycinena y fue hecho prisionero por los liberales. Su familia sufrió la expropiación de sus bienes, pero durante la época del gobierno liberal de Mariano Gálvez, García Granados mantuvo su presencia en el gobierno del país.

Cuando Gálvez fue derrocado por la revolución católico-campesina de Rafael Carrera, los conservadores retornaron a Guatemala y poco a poco fueron recuperando su antiguo poder. García Granados fue crítico del régimen de Carrera hasta que éste lo invitó a salir al exilio. Ya fuera del país, García Granados estrechó sus lazos de amistad con los gobiernos liberales de Centroamérica y poco fue identificándose con su causa.

Sabiendo que el cultivo de los productos tradicionales como la grana ya no era rentable, los liberales empezaron a pensar en la introducción del cultivo del café a gran escala pero se enfrentaban con el problema de que dicho cultivo requería de una gran cantidad de mano de obra para la recolección del grano.  García Granados, sabiendo de la enorme población indígena que había en Guatemala, insistió en que había que derrocar a Carrera para hacerse con las grandes extensiones de tierra que poseían las comunidades indígenas y eliminar las leyes que protegían la mano de obra indígena que había establecido Carrera y que los criollos conservadores habían tenido que aceptar para mantener sus privilegios.

Tras varios intentos fallidos, García Granados comprendió que había que esperar al momento oportuno para regresar al país y ese se produjo hasta cuando murió Rafael Carrera en 1865. Ya en Guatemala, aprovechando su lazos de consanguinidad con los aristócratas, empezó a trabajar en modificar al régimen para expropiar las tierras de las comunidades de indígenas, y en introducir la producción del café a gran escala lo que requeriría modificar las leyes laborales para aprovechar la mano de obra indígena. Tras sufrir persecución y cárcel, García Granados salió al exilio pero finalmente invadió a Guatemala desde México tras negociar con el presidente liberal mexicano Benito Juárez y conseguir financiamiento logístico y armamento para su causa.

Finalmente la Revolución Liberal derrocó al presidente Vicente Cerna el 30 de junio de 1871. Los rebeldes liberales habían desconocido al gobierno de Cerna el 3 de junio mediante el Acta de Patzicía, y nombrado a García Granados como presidente provisorio, por lo que se hizo cargo del gobierno a partir del triunfo de la revolución. Su gobierno fue de transición, pues intentó establecer pactos con los aristócratas tomándose el asunto con calma (se dice que llegaba al Palacio de gobierno pasado del medio día), pero sus aliados liderados por J. Rufino Barrios, no querían ningún tipo de negociación sino que pretendían que los cambios prometidos para cultivar café se hicieron lo antes posible, por lo que lo sustituyeron por Barrios el 4 de junio de 1873.

García Granados pasó a un retiro dorado y en sus últimos años conoció al poeta cubano José Martí, quien llegó a Guatemala en 1877 y visitaba su tertulia con frecuencia, para poder cortejar a la hija del general, María García Granados, quien pasaría a la historia como “La Niña de Guatemala“, del poema del propio Martí.

García Granados falleció el 8 de septiembre de 1878, pocos meses después de la muerte de su hija. Ese día. el gobierno del general J. Rufino Barrios emitió el siguiente decreto:

Decreto No. 221

J. Rufino Barrios, General de División y presidente de la República de Guatemala

Considerando:

Que el señor general de División don Miguel García Granados prestó a la República grandes servicios, contriubyendo poderosamente a realizar el cambio político de 1871.

Que su muerte, acaecida a las cuatro de la tarde de hoy, es un acontecimiento verdaderamente doloroso para la República y su Gobierno; y

Que la patria debe mostrarse agradecida con los hombres que en su servicio han sacrificado su bienestar;

Decreto:

  1. Los días 9 y 10 del corriente, estarán cerradas las oficinas públicas, en señal de duelo y enarbolado a media asta el pabellón nacional en los edificios públicos.
  2. La inhumación del cadáver se verificará el 10 del corriente a las diez de la mañana, en el Cementerio [San Juan de Dios], saliendo el acompañamiento de la casa mortuoria con los honores que corresponde por las leyes militares.
  3. Se guardará durante seis días luto oficial en la capital y en los departamentos a donde se comunicará por tlégrafo esta disposición.
  4. El Ministro de la Guerra queda encargado de la ejecución del presente decreto.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a ocho de septiembre de mil ochocientos setenta y ocho.

  • J. Rufino Barrios
  • El ministro de la Guerra, J. M. Barrundia

La tumba del general García Granados ha sido itinerante desde entonces. Primero estuvo en el Cementerio San Juan de Dios, y luego fue trasladada a un monumento en el Cementerio General por el gobierno de José María Reina Barrios, en donde estuvo hasta que las lluvias socavaron el cementerio y hubo que trasladar sus restos a una tumba común ya que su monumento se derrumbó en 2015.


BIBLIOGRAFIA:


 

31 de agosto de 1852: nace el ideólogo liberal Ramón A. Salazar quien fue ministro de los presidentes J. Rufino Barrios y José María Reina Barrios

31agosto1852
Fotografía de Ramón A. Salazar publicada en “La Ilustración Guatemalteca“.

El político, diplomático, escritor y medico Ramón A. Salazar nació en la Ciudad de Guatemala el 31 de agosto de 1852. Era de una familia de escasos recursos, pero su gran capacidad intelectual le permitió obtener una beca para estudiar en el colegio de San Buenaventura (que estaba a cargo del renombrado profesor Santos Toruño) y luego en la Nacional y Pontifica Universidad de San Carlos.

Después de la muerte del general Rafael Carrera el 14 de abril de 1865 el movimiento liberal poco a poco empezó a cobrar auge entre la juventud educada en Guatemala, como lo demuestra su obra “El Tiempo Viejo, Recuerdos de mi Juventud” en la que Salazar relata cómo la vida en tiempos del régimen conservador giraba en torno a las actividades de la Iglesia Católica. Y también describe como confiaban en que el Mariscal José Víctor Zavala resultara electo como presidente de la República en vez del Mariscal Vicente Cerna en 1869 y su decepción cuando esto no ocurrió.

Tras el triunfo de la Revolución Liberal de 1871 fue miembro de una “Junta Patriótica”, que albergaba a los seguidos más radicales de las reformas liberales que impulsaba el general J. Rufino Barrios y que eventualmente lo llevaron al poder en 1873. Salazar fungió luego como ministro de estado del gabinete de Barrios y más tarde del gobierno del general José María Reina Barrios, aparte de ser cónsul de Guatemala en Hamburgo y en Berlín, y de ser catedrático de la Escuela Facultativa de Medicina y Farmacia. Con respecto a su gestión como ministro, dijo de él Marcelino Pineda cuando tomó posesión el presidente Reina Barrios: “en resumen, en el primer gabinete del general Reina Barrios el elemento malo está compuesto por el doctor Ramón A. Salazar, Ministro de Relaciones Exteriores y el ingeniero Jorge Vélez, ministro de Fomento; el elemento mediano por Salvador Herrera, ministro de Hacienda; el elemento bueno por el licenciado Manuel Cabral, ministro de Instrucción Pública; y el elemento desconocido por Manuel Estrada Cabrera“. (Por cierto, un escritor anónimo le respondió a Pineda en 1920, luego de los veintidós años de gobierno de Estrada Cabrera: “Creemos que ahora don Marcelino Pineda ya sabe quien es don Manuel“.)

Durante su vida, Salazar escribió varias obras literarias y numerosos artículos de opinion en la prensa de la época, incluyendo la prestigiosa revista cultural “La Ilustración Guatemalteca” siempre criticando y desprentigiando a los gobiernos conservadores y a los religiosos y poniendo por las nubes a los logros de los gobiernos liberales.  Junto con Ramón Rosa y Lorenzo Montúfar, fue el responsable de que los logros del gobierno de los 30 años quedaran olvidados o tergiversados en los textos de historia oficial.


BIBLIOGRAFIA:

 


28 de agosto de 1871: solicitan la expulsion de los Jesuitas de toda la República

28agosto1871
Vista general de Quetzaltenango en 1896.  En esta ciudad fue en donde se exigió inicialmente la expulsión de los jesuitas. Imagen publicada por “La Ilustración Guatemalteca

Tras la Reforma Liberal de 1871 aparecieron numerosos clubes liberales en favor de una reforma radical y rápida, entre los que sobresalían los de la Ciudad de Guatemala y los de Amatitlán. Estos clubes, que se autodenominaban “Junta Patriótica”, eran imitaciones de los iniciados durante el movimiento de la independencia en la década de 1810, aunque las juntas de 1871 eran anticlericales y, de acuerdo a algunos historiadores, dominadas por los masones. Entre los miembros de la junta de la capital se contaban figuras políticas como las de Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa, quienes luego desmempeñarían papeles politicos prominentes después de que J. Rufino Barrios llegara a la presidencia en 1873. Rosa, por su parte, alcanzó gran notoriedad a través de sus escritos anticlericales. De hecho, todos los miembros de estos grupos eran figuras políticas sobresalientes en la comunidad y ardientes partidarios de Barrios,  que opinaban que con el liderazgo moderado de Miguel García Granados no podría llegarse a la reforma radical que exigían.

Cuando la Junta de Quetzaltenango empezó a exigir la expulsión de los jesuitas de su localidad, algunos escritores respaldaron la expulsión de la compañía de toda la república; por ejemplo, el 28 de agosto de 1871 Inés Ramírez, uno de los miembros de las juntas, acusó a la Compañía de Jesús de acoger “miembros hipócritas, vanidosos, orgullosos y fanáticos empeñados en impedir el progreso y en matener al mundo entero en la ignorancia”. La demanda de Ramírez seguía la de la Junta Patriótica en la capital, la cual había hecho circular un escrito en el que enfatizaba el hecho de que la demanda de expulsión de la república “no implicaba que se considerara un destino similar para las otras sociedades religiosas”; de hecho, la Junta “encontraba mucho que alabar en estas últimas, ya que a través de sus enseñanzas de principios morales ayudaban significativamente a la civilización del pueblo”.

Las Juntas consideraban, que los jesuitas “ponían en peligro la estabilidad política a causa de su riqueza, porque pervertían la inteligencia de la juventud; oprimían al clero religioso nacional, cuya misión evangélica era la caridad y la paz, y desviaban a través del fanatismo a los elementos más débiles e inocentes de la sociedad, a quienes los jesuitas habían convencido que religión y jesuita tenían el mismo significado”.  Se llegó a decir que esta acción había sido reconocida en todos los países civilizados y aun por el Papa Clemente XIV y se urgía a los superiores religiosos a “apaciguar las mentes perturbadas de los ciudadanos quienes habían sido agitados por los jesuitas para evitar su exilio”.

Como quedó demostrado apenas un año más tarde, lo que a las Juntas les interesaba no era el bienestar de los ciudadanos y evitar el fanatismo, sino salir del más incómodo de sus rivales: las órdenes regulares de la Iglesia Católica, por ser ellos los propietarios de las mejores haciendas, trapiches e ingenious de la República.  Los jesuitas fueron los primeros en ser expulsados, seguidos de las demás órdenes en 1872.  Acto seguido, los liberales fueron tras las propiedades comunales de los indígenas, a quienes les despojaron de éstas por medio de hábiles ardides legales en los que hizo una subasta de los ejidos y tierras comunales y no se le permitió ofertar a las comunidades indígenas.  De esta forma, surgieron los grandes latifundios cafetaleros y ganaderos que caracterizaron a la economía guatemalteca del período liberal.


BIBLIOGRAFIA:

 


4 de agosto de 1883: el presidente Gral. J. Rufino Barrios emite un decreto solicitando a los guatemaltecos financiar la construcción del Ferrocarril del Norte

4agosto1883
Mapa que muestras las estaciones del Ferrocarril de Norte, cuando se terminó su construcción.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El presidente general J. Rufino Barrios pensó unir a la Ciudad de Guatemala con la costa del Atlántico por medio de un ferrocarril, en igual forma como se había hecho con la costa del Pacífico, por lo que el 4 de agosto de 1883 emitió un decreto “excitando el patriotismo de los guatemaltecos“, a efecto de que con sus propios recursos se construyera el Ferrocarril del Norte como una empresa nacional. Para tal efecto, se imponía una suscripción anual y obligatoria de cuatro pesos durante 10 años, que debían pagar todas las personas que devengaban más de ocho pesos mensuales, con derecho a ser accionistas y así llevar a cabo la obra con fondos de los propios guatemaltecos.

El principal beneficiado con esta nueva línea de ferrocarril sería el Gral. Barrios ya que no solamente tendría bonos, acciones y dividendos de la compañía constructora, sino qu el tren le sería de enorme utilidad para transportar los productos de sus fincas cafetaleras, ganaderas y de otros productos.

He aquí el decreto:

A los guatemaltecos.

Conciudadanos:

El Decreto emitido en esta fecha, os impone de la resolución que he adoptado con el objeto de hacer efectiva con los recursos propios del pais, la obra importantísima del camino de hierro, que debe abrir á la República, para su prosperidad y engrandecimiento, la ruta del Norte; llamada á dar pronta salida á nuestros productos, llamada á promover y sostener el cultivo de inmensos terrenos, hoy abandonados; llamada, en fin, á traernos por las corrientes del Atlántico, los progresos de la civilización en grande escala.

Al tomar esa resolución, y al imponeros el pequeño sacrificio de hacer un corto ahorro anual, que os será devuelto con creces
por la misma obra á que se destina, creo haber interpretado el sentimiento nacional que en diversas ocasiones se ha hecho ostensible en favor de este pensamiento, que libra al pais do los costosos sacrificios que regularmente originan las concesiones privilegiadas á compañías extranjeras.

La obra que vá á emprenderse no es superior á nuestros recursos; y ejecutada per nuestra propia cuenta, habrá de parecemos excesivamente barata, cuando llevada á término, nos encontremos
disfrutando de sus inapreciables
beneficios. Esta pues es la herencia que podemos legar á nuestros hijos, porque de ella depende la riqueza del porvenir; y
será dentro de breve tiempo una
halagadora realidad, si el espíritu y la convicción que me asisten al emprenderla, encuentran, como lo espero, el auxilio y la cooperación eficaz de mis conciudadanos.

La forma adoptada para reunir el capital que demanda la construcción del ferrocarril al Norte, distribuyendo en largos plazos la pequeña suma que habrá de pagarse por suscrición, está combinada con la mira de que la clase pobre pueda cubrirla fácilmente, al mismo tiempo que sin esfuerzo, irá formando con esas cortas sumas un ahorro, que al finalizar la obra, le será de gran provecho. La misma combinación se presta para que las clases acomodadas puedan concurrir a la empresa, según la escala de sus fortunas.

A unas y otras clases, hago, pues, el llamamiento mas enérgico, en nombre del porvenir de la Patria, para que inspirados en el deseo de su grandeza y felicidad, trabajemos resueltamente en esa obra del ferrocarril del Norte, que encierra para nuestra querida Guatemala, las más hermosas esperanzas: conquistemos la gloria de ser justamente bendecidos por las generaciones venideras, cuando la historia les recuerde que al espíritu patriótico de los guatemaltecos de 1883 deben el primer paso de la locomotora desde el Atlántico al Pacífico.

jConciudadanos! Dia de inmensa gloria y regocijo será aquel en que el grito estridente del vapor, viniendo del Norte, llame á las puertas de nuestra bella Capital: apresuremos pues la llegada de ese grandioso dia, por la unión de nuestra voluntad, de nuestro esfuerzo y de nuestro trabajo.

Guatemala, Agosto 4 de 1883.
Vuestro conciudadano y amigo.
J. Rufino Barrios.

Pero la construcción del Ferrocarril del Norte era mucho más larga y difícil que la del Pacífico y cuando el General Barrios murió en 1885, los trabajos del ferrocarril se suspendieron; para entonces solamente se habían tendido 32 kilómetros de rieles. No obstante, Barrios ya se había beneficiado económicamente pues poseía trescientas caballerías del gran lote “Los Andes” a las riveras del Motagua y del trayecto construido del Ferrocarril del Norte en Izabal.

La obra no se pudo continuar durante el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas, y fue hasta que el gobierno del general José María Reina Barrios emprendió decididamente el proyecto que se construyó la línea hasta El Rancho.

La catástrofe económica y posteriores revoluciones en 1897 no permitieron construir el ferrocarril sino hasta en 1907 por el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.


BIBLIOGRAFIA:


3 de agosto de 1885: se publica un desglose de la fortuna millonaria que acumuló el fallecido general J. Rufino Barrios durantes su gobierno y que heredó su viuda Francisca Aparicio

3agosto1885
Francisca Aparicio y Mérida, marquesa consorte de Vistabella, conocida por los guatemaltecos de la época como “doña Paca”. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La herencia que dejó al morir el general J. Rufino Barrios fue considerable y pasó íntegra a su viuda, Francisca Aparicio de Barrios. El documento original del inventario fue elaborado sobre la base de una auditoría realizada el 3 de agosto de 1885 por Carlos F. Murga, quien percibió seis mil pesos por sus servicios.

He aquí el desglose:

Inmuebles matriculados para el 3 por millar (valores aproximados)

Tipo de bienes Descripción Monto
Urbanas
Casas de dos niveles en la esquina del Mercado en donde estaba el Hotel Universal 80.000
Casas de dos pisos 6.ª avenida sur, número 41 18.000
Casa en la 13 calle poniente 1.000
Casa en el camino del Guarda Viejo N/A
Casa en el Barrio de la Libertad N/A
Dos casas en la antigua casa de la neveria del Carmen N/A
Una casa en Quezaltenango N/A
Fincas
“La Majada”, jurisdicción de Mixco N/A
“Los Tarros”, jurisdicción de Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla N/A
“Rodeo” del Incienso, departamento de Guatemala N/A
“Paso Antonio”, en Escuintla N/A
“El Barón” N/A
“Primavera” en San Cristóbal, Verapaz N/A
“Punían” en Escuintla 28.000
“El Porvenir” en San Pablo, en San Marcos N/A
“El Rodeo” en San Marcos 30.000
“Pacajá” en Quezaltenango 20.000
Las Salinas de Santa Eulalia en Huehuetenango, con instrumento de maquinaria 30.000

Inmuebles no matriculados para el 3 por millar (valores aproximados)

Tipo de bienes Descripción Monto
Bienes raíces
Finca “El Malacate” en San Marcos 60.000
Finca “Los Cerritos” de Nowas 10.000
Finca “Chuvá” en Quezaltenango 4.000
Finca “El Sauce” en Izabal 4.000
Un lote de los cinco de la Colonia Belga Santo Tomás, Izabal 10.000
Un terreno comprado a Encarnación Mazariegos en Escuintla 1.000
Un lote baldío junto Hacienda “Los Tarros” Escuintla 800
La Finca “Monte Largo”, comprado a familia Beteta que cedió gratis al general Cruz 4.000
Salinas de Magdalena en el Quiché, con instrumentos de maquinaría 25.000
Una casa en Quezaltenango calle de San Nicolás 4.000
Fincas en sociedad con Felipe Márquez en las islas “El Mico” y Quiriguá en Izabal 30.000
Finca en sociedad con Ramón Murga, “El Ingenio de Arrivillaga” Amatitlán 100.000
Una casa en Nueva York 300.000
Mobiliario
En alhajas y muebles 300.000
En cinco mil fanegas de maíz en San Rafael Mixco 20.000

Derechos y acciones

Tipo de Ingreso Descripción Monto
Derechos en 1885
Participaciones sociales en 8.000 vales dotados, en que es su agente Felipe Márquez 400.000
Producto de 60.000 quintales de café que exportó a $10 liquidado 600.000
Producto de beneficio y venta de ganado de sus haciendas 100.000
Producto de panela y artículos de sus fincas 50.000
Producto de sal de sus salinas 10.000
Por $500 diarios que le pagó la administración de licores 45.000
Por $200 diarios que le pasaba la pagaduría militar y cien el Cuerpo de Artillería 27.000
Por utilidades en las empresas de vales; ferrocarriles, Bancos etc. N/A
Por gastos extraordinarios de representaciones que se hizo entregar N/A
Por el producto de una caballería N/A
Por el producto de un almacén de licores y comestibles en su casa N/A
Por tributo feudal que le mandó en el primer trimestre del año del presidente Rafael Zaldívar de El Salvador 45.000
Por utilidades en las contratas con el Gobierno, por medio de su agente Márquez
Por participación en Sociedad en el almacén de Licores y conservas de Antonio Mengarejo, sin pagar impuestos aduaneros de importación 25.000
Acciones
Banco de Occidente 30.000
Ferrocarril de Champerico concedidas gratis por no indemnizar propiedades particulares y dar todo el apoyo debido N/A
Ferrocarril del Sur, como el anterior N/A
Ferrocarril Urbano N/A
Agencias de San José y Champerico, además de los $25.000 anuales que le pasaban N/A

Inventario adicional

Inventario Descripción Monto
Activo
Posesión de 300 caballerías del Gran lote “Los Andes” a las riveras del Motagua y del trayecto construido del Ferrocarril del Norte en Izabal. 6.000
Un palacio en París, Francia, en la calle de Lafayette 400.000
La finca San Rafael en Mixco que donó á su hijo, el general Benancio Barrios 4.000
La finca denominada “Salazar” donada al general Benancio Barrios 14.000
Pasivo
Producto de sociedad en la Casa de Préstamo de Aquiles Assardo 50.000
Participación en la compañía de vapores de Guatemala en el Atlántico girando principalmente con banano en Livingston N/A
Participación en la extinguida sociedad con D. M. Forestier de siembra en Gualán y Zacapa N/A
Acciones en la sociedad agrícola de Quina en Baja Verapaz 20.000
Donación recíproca del gobierno mejicano 600.000
Suma general $3.792,600

De los negocios, o rentas con que formó su haber y sus millones el general Barrios en bancos extranjeros (valores aproximados)

Descripción Monto
La renta diaria de la administración general de licores desde julio de 1873 Aprox. 2.400,000
La renta diaria desde julio de 1871 al 3 de agosto de 1885 de la administración central de occidente 50.000
Las diferentes cantidades mandadas traer por sus ayudantes a la Administración central y departamentales de Occidente, a la Tesorería general de Rentas Comunes y a la Administración general de licores de la república: 4.000,000
Los $50.000 con que lo agració la Asamblea Constituyente 50.000
Sus sueldos de Teniente general, primero, y después de Presidente con gastos de Representación del estado 240.000
Sus exportaciones de café por diez años hasta el año de 1884. 4.000,000
Sus beneficios de ganado sin pagar impuestos por diez años 1.000,000
Su venta de panela y otros productos de fincas por catorce años 800.000
Desde 1873, los $25.000 anuales que le pasaba la agencia de Champerico 800.000
$300.00 diarios desde 1871 que le sacaban extraordinariamente del presupuesto militar 424.000
El tributo feudal que le pasó por 9 años el presidente Rafael Zaldívar de El Salvador a $200.000 anualmente 1.800,000
El tributo feudal que pasó Soto de Honduras en tabaco, ganado, sin pagar exportación por $60.000 anuales y luego Bográn -en dinero en 9 años 540.000
Los dividendos sobre el Ferrocarril del Sur 30.000
Los dividentos sobre el Ferrocarril de Champerico 60.000
Dividendos sobre el Ferrocarril Urbano 10.000
Las cantidades que se apercibió del gran capital de la Carretera al Norte, y por medio de Contratas con sus socios y agentes 200.000
Grandes cantidades que se hizo llegar del Banco Nacional, de los bienes de Desamortización 500.000
De los bienes de Redención de Censos 200.000
Por valores de baldíos y redenciones que directamente le entregaban los interesados 300.000
Por cuotas negativas por no ponerles estancos de chicha y aguardientes a algunos pueblos indígenas 100.000
Por cuotas de escusas de ir algunos pueblos a trabajar a los ferrocarriles en que lo mismo lucraban algunos jefes políticos 100.000
Productos de sus salinas en Santa Eulalia, departamento de Huehuetenango 100.000
Producto de las salinas de Magdalena en el Quiché 20.000
Participación en sociedad con Antonio Melgarejo, en su almacén de Licores y Conservas sin pagar derechos aduaneros 100.000
Participación en varios negocios con Felipe Márquez 100.000
Participación en destilación del Ingenio y otros negocios con Ramón Murga 100.000
Participación en vales del Banco Nacional 500.000
Lo mismo en los vales de Tesoro 200.000
En conmutas que le quedaban por indultos de reos y a veces por suscriciones a los pueblos 100.000
Participación en negocios con Florentín Sonza, de artículos de exportación é importación, por Champerico 80.000
Participación en negocios con personas de Retalhuleu y Quezaltenango 50.000
Por suscriciones de dinero mandadas levantar a varias poblaciones de la República 100.000
Participación en negocios de exportación é importación con comerciantes de Guatemala 100.000
Por ahorros en los pagos de admininistradores, mayordomos y caporales de sus fincas y negocios, que salían en el presupuesto militar 1.000,000
Por ahorros en los mozos de los mismos puntos, con motivo de cumplir allí sus trabajos de camino de ley, abonandoles únicamente medio real diario con menoscabo de la Hacienda Pública 1.000,000
Por exoneraciones en los pagos que debía hacer en su maquinaría de fincas, suyas y de sus socios 100.000
Ganancias en sociedad de distracción á las peleas de gallos 300.000
Ganancias en sociedad en otros juegos de recreo con los Presidentes de El Salvador González y Rafael Zaldívar en asociación de Dueñas, en sus entrevistas y otros muchos en Guatemala, de enormes cantidades lo propio que a los presidentes Medina,  Marco Aurelio Soto y Luis Bográn de Honduras 400.000
Ganancias como las anteriores de diversión a las carreras de caballos 100.000
En 1884 vendió una casa en la calle principal a Zara de Zaldívar 31.000
En 1884 vendió una casa frente a la Comandancia de Armas a Mariano Barrios 9.000
Por gastos de representación tomados demás de los que expresa el presupuesto, en doce años. 400.000
En participación de ciertos negocios lucrativos con el jefe político Cajas y sucesores de Huehuetenango. El jefe político Socorro De León de Suchitepequez; y el jefe político Monterroso de Retalhuleu 200.000
Por los obsequios y ovaciones desde julio de 1871 1.500,000
Los potreros del “Suchiate” por la barra de Ocós en el departamento de San Marcos, comprados por el Sr. Gral. Barrios N/A
Por utilidades en las operaciones con los fondos del Ferrocarril del Norte en el Interior y Exterior N/A
Suma total $ 33.594,000

BIBLIOGRAFIA:


9 de julio de 1884: el gobierno del general J. Rufino Barrios establece multas para los curas párrocos que bauticen recién nacidos que no hayan sido inscritos en el Registro Civil

9julio1884
Plaza de Quezaltenango en 1875, mostrando la Catedral original antes del terremoto y erupción del volcán Santa María de 1902.  Para entonces, el registro bautimal era la forma preferida para llevar un registro de los recién nacidos. Fotografía de Eadweard Muybridge.

La relación de los gobiernos liberales que gobernaron Guatemala entre 1871 y 1944 y la Iglesia Católica fue muy tirante, aunque mejoró un poco con la llegada al gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera en 1898.  Esta crisis se originó por la enemistad entre los criollos liberales en el poder y los criollos conservadores que eran miembros de las otrora poderosas órdenes regulares de la Iglesia y que fueron expulsados por el gobierno, al igual que los arzobispo Bernardo Piñol y Batres y su sucesor, Ricardo Casanova y Estrada. Además, la constitución promulgada en 1879 específicamente indicaba que se prohibía la existencias de monasterios y congregaciones religiosas, y el que el clero tuviera propiedades.

A pesar de las expulsiones y expropiaciones, el gobierno liberal comprendía que era importante mantener a los curas párrocos, ya que ellos se encargaban de impartir la doctrina entre la población, así que les permitió permanecer en el país aunque les retiró el diezmo obligatorio dejándolos en una posición económica por demás precaria. Pero dado que el registro bautismal era tradicional, se hacía difícil la implementación de leyes laicas, como la del Registro Civil para la inscripción de los nuevos habitantes.

En 1884, era tal la cantidad de padres de familia que no inscribían a sus hijos en el registro y que solamente los bautizaban en la fe católica, que el gobierno del general J. Rufino Barrios se vió obligado a emitir el siguiente decreto que multaba severamene a los párrocos que bautizaran a aquellos niños que no estuvieran registrados:

Palacio de Gobierno: Guatemala, 9 de julio de 1884.

Considerando: que a pesar de las disposiciones vigentes, no todos los padres de familia y demás personas obligadas por laley cumplen con hacer que se inscriban los recien nacidos en el libro respectivo: que tal modo de proceder, no solamente es un óbice para que la estadística de nacimiento sea completa y cual corresponde a su objeto, sino que implica perjuicios que más tarde pueden ser irreparables para las familias, por referirse al estado civil de las personas; y que para evitar esos inconvenientes se está en el deber de dictar medidas eficaciones; el general Presidente acuerda:

  1. Los párrocos no procederán al bautizo de ninguna persona, mientras no se le exhiba constancia de estar previamente asentado el nacimiento en el Registro Civil.
  2. Los párrocos que no cumplieren con la disposición anterior, incurrirán en la multa de diez pesos; por la primer reincidencia y por las sucesivas, la multa será de veinticinco pesos. En caso de insolvencia, el párroco sufrirá un día de prisión por cada peso que no pudiere pagar.
  3. Las multas las aplicarán de un modo económico, en las cabeceras de departamento, los Jefes Políticos, y en los demás municipios, los jueces de paz, los jueces municipales o los alcaldes.  Las multas ingresarán a la Tesorería Municipal correspondiente. 
  4. Contra la providencia de la Autoridad que imponga la multa, no habrá más recurso que el de responsabilidad.
  5. Los encargados del Registro darán aviso a la Autoridad de las infracciones del presente acuerdo, de que tuvieren conocimiento; para lo cual continuarán, como hasta ahora, examinando los libros parroquiales.

El presente acuerdo comenzará a regir quince días después de publicado en el Periódico Oficial.

 

  • J. Rufino Barrios
  • Díaz Mérida

BIBLIOGRAFIA:


3 de julio de 1871: tras el triunfo de la revolución liberal el 30 de junio de ese año aparece un artículo denunciando las riquezas de la Iglesia Católica

3julio1871
Plano del Palacio Arzobispal de la Nueva Guatemala de la Asunción.  Incluye el lujoso edificio adyacente a la Catedral Metropolitana y un convento, huerta y cementerio en lo que es hoy en día el Mercado Central.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La primera prueba que afrontó el presidente de facto provisorio Miguel García Granados inmediatamente después del triunfo de la Revolución Liberal el 30 de junio de 1871 fue mantener relaciones armoniosas con la Iglesia Católica, ya que de inmediato surgieron publicaciones anticlericales, que a su vez fueron atacadas por los escritores conservadores. Los autores de ambos bandos solían ocultar su identidad con ingeniosos pseudónimos para poder atacar la vida privada de sus rivales.

Ambos bandos hacían exigentes demandas.  Por ejemplo, un autor que firmaba simplemente como “Un Guatemalteco” publicó un artículo en que denunciaba la riqueza excesiva del clero, atacando directamente las propiedades del arzobispo Bernardo Piñol y Aycinena, ya que éste era miembro de la poderosa familia Aycinena que había co-gobernado con el general Rafael Carrera desde que los conservadores recuperaron el poder en 1839 en Guatemala.  Por su parte, un escritor conservador escribió un artículo en que denunciaba la libertad de cultos aduciendo que esto podría conducir a que los librepensadores desecraran los elementos sagrados del culto católico.

Para tratar de evitar males mayores, el anciano presidente provisorio, quien provenía de una familia aristocrática y tenía lazos de consanguinidad con los Aycinena, emitió un decreto modificando la libertad de expresión, que decía así:

DECRETO NUM. 5.

Considerando:

  1. Que la libertad absoluta de la comunicación del pensamiento por medio de la palabra y la escritura, y cualquier expresión o signo, siempre que no ofenda a la conducta privada de los individuos, o excite directamente el uso de la fuerza contra la ley o las autoridades constituidas, es la garantía de los derechos que el hombre tiene con anterioridad á todo pacto social;  
  2. Que la ley de 30 de Abril de 1852 es incompatible con el régimen actual de libertad y progreso;
  3. Que entre tanto se reune la representación nacional, a cuya alta competencia corresponde definitivamente la ley de imprenta, se hace necesario dictar alguna providencia para evitar los abusos que puedan ocurrir;

DECRETO:

  1. Queda establecida la liberad absoluta de imprenta, y en consecuencia derogada la expresada ley de Abril de 1852.
  2. Bajo esta libertad no se permiten los  delitos declarados tales por las leyes existentes, y especialmente aquellos que afectan la vida privada
    de los individuos.
  3. En los casos de infracción, los jueces comunes procederán a la averiguación del delito y castigo del culpable, con arreglo a las leyes vigentes, debiendo preceder siempre acusaación de partes lejítimas.
  4. Para hacer efectiva la responsabilidad de que habla el artículo anterior, todas las publicaciones deben llevar la firma del autor; y en el caso de que se omita este requisito, la responsabilidad se hará efectiva contra la imprenta.
  5. Los directores de las imprentas en que se publique algún escrito sin la firma del autor, aun cuando este no contenga ninguna de las infracciones expresadas en el artículo 2.° serán multados con una cantidad que no exceda de cien pesos ni baje de diez, según las circunstancias del caso calificadas por los mismos Tribunales comunes.

Dado en Guatemala, á 7 de Julio de 1871

Miguel García Granados

El alcance del decreto anterior fue muy escaso, ya que luego de que se emitió, lo que se inició como ataques en publicaciones de reducida circulación, poco a poco fue escalando a publicaciones mayores, hasta que finalmente se empezaron a materializar medidas drásticas contra la Iglesia, las que incluyeron la expulsion del arzobispo Piñol y Aycinena, la de los jesuitas y la expropiación y disolución del resto de órdenes monásticas.  Eventualmente, el propio presidente de facto provisorio fue removido y sustuido por el mucho más joven y radical general J. Rufino Barrios.


BIBLIOGRAFIA:


7 de junio de 1872: el encargado de la presidencia provisoria, teniente general J. Rufino Barrios, decreta la expropiación de los bienes a las órdenes regulares de la Iglesia Católica

 

7junio1872
Acto de Crucifixión celebrado en una parroquia de Guatemala a finales del siglo XIX.  Aunque la élite criolla liberal expulsó al clero regular y redujo al mínimo los privilegios del clero secular, las manifestaciones de fe entre la población se mantuvieron. Fotografía de Juan José de Jesús Yas, tomada de Wikimedia Commons.

Siendo teniente general del ejército y encargado de la presidencia del gobierno de facto provisorio de la República por ausencia del general Miguel García Granados, el 24 de mayo de 1872, J. Rufino Barrios confiscó algunas propiedades de los religiosos y suprimió a los jesuitas y a otras órdenes regulares. Siendo originario de San Marcos, Barrios era un criollo liberal descendiente de aquellos que intentaron formar el Estado de Los Altos cuando el gobierno conservador apoyado por el general Rafael Carrera tomó el poder en Guatemala; sabiendo que el principal aliado de los conservadores era el clero regular, decidió minar el poderío económico de la iglesia.

He aquí un resumen de las órdenes afectadas:

Orden Logo Tipo de clero Propiedades expropiadas
Orden de Predicadores Orderofpreachears.png Regular
  • Conventos
  • Haciendas
  • Ingenios azucareros
  • Doctrinas y tierras de indios
Mercedarios Coat of Arms of the Mercedarians.svg Regular
  • Conventos
  • Haciendas
  • Ingenios azucareros
  • Doctrinas
Compañía de Jesús Ihs-logo.svg Regular Los jesuitas habían sido expulsados de Guatemala por el rey de España Carlos III en 1765, pero regresaron durante el gobierno de Rafael Carrera para encargarse de la educación. Cuando fueron expulsado en septiembre de 1871 no tenían mayores posesiones en Guatemala.
Recoletos Dictionarium Annamiticum Lusitanum et Latinum, Propaganda Fide seal.png Regular Conventos
Concepcionistas OrdoIC.jpg Regular Conventos y haciendas
Arquidiócesis de Guatemala Secular Colegio y Seminario Tridentino de Nuestra Señora de la Asunción
Congregación de San Felipe Neri S. F. Nerist.JPG Secular Templo y residencia en Ciudad de Guatemala destruidos hasta sus cimientos.

Cuando el pueblo católico protestó estas disposiciones, Barrios promulgó el siguiente decreto, por medio del cual el ejército ocupó los edificios de las órdenes regulares, y le dio el ultimátum a los religiosos que si querían permanecer en el país que fueran secularizados (es decir, que se convirtieran en curas párrocos y abandonaran el hábito de la orden regular a la que pertenecían):

Decreto N°. 64

Considerando: Que las comunidades de Religiosos carecen de objeto en la República, pues no son las depositarías del Saber, ni un elemento eficaz para morijerar las costumbres;

Que no pudiendo ya como en los siglos medios prestar importantes servicios a la sociedad, los trascendentales defectos inherentes a las asociaciones de esta clase, se hacen mas sensibles, sin que de modo alguno sean excusables;

Que dichos institutos son por naturaleza refractarios a las reformas conquistadas por la civilización moderna, que proscribe la teocracia en nombre de la libertad, del progreso y de la soberanía del pueblo;

Que sustrayéndose en el orden económico a las leyes naturales y bienhechoras de la producción y del consumo, constituyen una excepción injustificable que gravita sobre las clases productoras:

Que debiendo las referidas comunidades su existencia a la ley, a esta corresponde estinguirlas, y de consiguiente disponer en beneficio público de los bienes que poseen;

Y que atendiendo a los principios que presiden á la revolución democrática de Guatemala, es una consecuencia ineludible la extinción de las Comunidades de Religiosos, y al decretarla, un deber del gobierno proporcionar a éstos los medios necesarios para el sostenimiento de su nueva posición social, tengo á bien decretar y

DECRETO:

Art. 1. – Quedan extinguidas en la República las comunidades de Religiosos.

Art. 2. – Se declaran nacionales los bienes que poseen y usufructúan.

Art. 3. – Estos bienes y sus productos se dedicarán de preferencia a sostener y desarrollar la instrucción pública gratuita.

Art. 4. – Los Religiosos exclaustrados quedan en absoluta libertad de residir donde les convenga, o de salir de la República, si así lo quisieren. Podrán adquirir bienes, disponer de ellos en vida o por testamento, tratar y contratar y gozar de todos los derechos que las ley- conceden al resto de los habitantes, sin más limitaciones que las que impone su estado á los eclesiásticos seculares.

Art. 5. – A los Religiosos que deseen salir de la República, se les costeará el viático necesario, y los que prefieran residir en ella, quedan por el mismo hecho secularizados,
no podiendo usar hábito ni distintivo de religioso.

Art. 6. – Las iglesias de las comunidades se conservarán con sus respectivas advocaciones y títulos, lo mismo que con sus vasos sagrados, alhajas, ornamentos y todo cuanto
esté destinado al Culto. En cada una de dichas Iglesias se erigirá una parroquia, a cuyo sostenimiento contribuirá el Gobierno.

Art. 7. – Las librerías de los conventos pasarán a la Biblioteca de la Universidad.

Art. 8. – La hacienda pública pagará, durante un año, a los Religiosos exclaustrados, que aun no se hayan ordenado de Presbíteros, los impedidos de ejercer su ministerio por ancianidad o enfermedad, una pensión de veinticinco pesos al mes, entregándoles la primera mensualidad el mismo dia en que se verifique la exclaustración.

Art. 9.- El Ministro del ramo queda encargado de la ejecución de este decreto, dando al efecto las instrucciones convenientes al Jete Político de este departamento y al Administrador General de Rentas.

Dado en Guatemala, a siete de junio de mil ochocientos setenta y dos

  • J. Rufino Barrios, Teniente general del ejército y Encargado de la Presidencia del Gobierno Provisorio de la República
  • Marco Aurelio Soto, ministro del ramo

BIBLIOGRAFIA: