8 de enero de 1877: decreto 170 sobre redención de tierras ejidales

El gobierno del general presidente J. Rufino Barrios emite el decreto 170, el cual autoriza la redención de los capitales representativos del valor del dominio directo de los terrenos concedidos en enfitéusis, en todos los municipios de la República.

8enero1877
Un antiguo beneficio de café en Santa Cruz Verapaz convertido en museo. En el recuadro: la familia Diesseldorf de colonos alemanes en la Verapaz, la cual fue una de las más beneficiadas por el decreto 170. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La llamada Reforma Liberal emprendida por el gobierno de J. Rufino Barrios consistió en una Reforma Agraria por medio de la cual las tierras que anteriormente pertenecían a las órdenes religiosas y los ejidos municipales (es decir, tierras comunales de los indígenas) pasaron a manos privadas. El 8 de enero de 1877 el gobierno de Barrios decretó la alienación de los terrenos municipales a las personas privadas, eliminando la enfitéusis, o censo enfitéutico, la cual era un derecho real que se remontaba a la época colonial, y que suponía la cesión temporal del dominio útil de un terreno a cambio del pago anual de un canon o rédito.1 La enfitéusis era una especie de cesión de tierras, similar a un arrendamiento vitalicio, respecto del dominio útil de una finca por medio del cual existía un régimen compartido de tenencia de tierra  que llevaba a la disociación entre el dominio directo del propietario y el útil de la persona que usaba y aprovechaba la finca. 2

Por el medio de la enfitéusis se establecieron las tierras ejidales o comunitarias de los indígenas en Guatemala, y su eliminación por el decreto 170 supuso que las tierras que ocupaban hasta 1877 pasaran a manos privadas. 

El decreto en mención dice así:1

DECRETO Número 170

J. Rufino Barrios, General de División y Presidente de la República de Guatemala;

Considerando: Que el contrato de censo enfitéutico, tanto por su origen anticuado, como por las condiciones especiales en que se funda, es una institución que no está en armonía con los principios económicos de la época, por cuyo motivo es conveniente proceder á la redención del dominio directo de los terrenos que en la actualidad están poseídos bajo las estipulaciones del expresado contrato;

Que si bien la enfitéusis ha facilitado el repartimiento de la propiedad raiz poniéndola al alcance de los que de otra suerte no habrían podido adquirirla, la limitación del dominio útil a que por la naturaleza del contrato están reducidos los derechos del censatario y las trabas que son consiguientes al reconocimiento del dominio directo, producen necesariamente un obstáculo que impide la libre trasmisión de la propiedad dando por resultado el decrecimiento de su valor y la falta de estímulos para mejorarla en beneficio de la agricultura;

Que para llevar adelante la redención y conciliar mejor los intereses de los municipios censualistas con los de los censatarios, no se debe tomar por base en la deducción del capital representativo del valor de los terrenos acensuados el dos ó 3 por ciento que asigna la ley agraria para la computación del canon, por que si bien ella es moderada cuando se trata de deducir el interés, sucede lo contrario al tiempo de establecerla como tipo del capital que debe redimirse;

Que tanto por esta causa, como por la diversidad de formas adoptadas en la institución del censo de que se trata en los diferentes lugares de la República, así como también por el aumento progresivo del valor que han tenido los terrenos acensuados con la creciente mejora de la agricultura, no es oportuno ni justo que se derive de una sola base el capital redimible, sino variar esta en proporción a la época en que se instituyó el contrato, buscando por ese medio equitativo la más justa moderación del precio, sin desatender los intereses de los municipios; y finalmente,

Que abolido el contrato de censo mediante la redención obligatoria que se establece en este decreto y no debiendo hacerse nuevas concesiones en igual sentido, es consiguiente disponer al mismo tiempo la forma y términos que en adelante deban adoptarse para transferir la propiedad de los terrenos no acensuados pertenecientes a los ejidos municipales, y de los que sin pago de pensión alguna ni previa concesión a censo, están poseídos sin título que justifique su propiedad;

Por tanto, decreta:

Art. 1°. Se procederá a la redención de los capitales representativos del valor del dominio directo de los terrenos concedidos en enfitéusis, ya sean urbanos o rústicos, correspondientes a todos los municipios de la República.

Art. 2°. Dicho valor redimible se computará por la pensión del censo que se cubra a los municipios, deducido como sigue:  en las imposiciones anteriores al año de 1840 se calculará sobre el 5% anual; en las efectuadas del año de 1840 al año de 1860, sobre el 8%, y en los posteriores al último año consignado, sobre el 10%.

Art. 3°. Cuando por el cálculo anterior resultaren los terrenos con un precio extraordinario, se apreciará cada manzana, en las imposiciones anteriores al año de 1840, por la suma de cincuenta pesos; en la año de 1840 al del año de 1860 por cien pesos, y en los posteriores a este último año por ciento cincuenta pesos.

Art. 4° Los capitales procedentes de la redención relacionada, ingresarán al Banco Nacional, en donde serán administrados en cuanta corriente, con el interés del 4% anual, destinándose este producto a los gastos de los respectivos municipios. 

Art 5°. Los enteros por cuenta del valor de los terrenos acensuados, se harán por partes iguales, en seis vencimientos de tres en tres meses, siendo el primero el 28 de febrero entrante, a cuyo efecto los interesados firmarán otros tantos pagarés previa liquidación del capital é incluyéndose en los respectivos vencimientos el interés de un 6% sobre la cantidad que corresponda.  Cuando se hayan hecho anticipaciones por cuenta del censo se abonarán en ese pago los censatarios.

Art 6°. Para que se lleve a debido efecto la redención de que se trata, los Jefes Políticos de los departamentos recabarán, a la mayor brevedad posible, de las municipalidades de su jurisdicción, listas nominales de todas las personas que posean terrenos a censo, con especificación del canon anual que cubran y el área que posean.  Estas listas en todo el presente mes se remitirán a la Secretaria de Hacienda para que, conforme al artículo anterior, disponga lo conveniente. La formación de dichas listas no excusa á los poseedores de ejidos ó terrenos comunales de hacer presente á las municipalidades respectivas que tienen lotes concedidos.

Art. 7°. Verificado el último entero, cada Municipio, autorizando al efecto a uno de los Alcaldes ó al Síndico de la corporación, ante un Escribano público, ó donde no lo hubiere ante el Juez de 1a.  instancia del departamento, otorgará á favor de los compradores de los terrenos acensuados escrituras en que se haga constar su propiedad.

Art. 8°. Las ventas de dichos terrenos, efectuadas con motivo de la redención, no causarán pago de alcabala; pero los escribanos al extender las escrituras deberán atenerse en todo lo demás, a lo dispuesto por las leyes comunes respecto a los contratos de traslación de dominio.

Art. 9. – Cuando se posean ejidos sin previa concesión y sin haberse cubierto canon alguno, se valuarán esos lotes por dos peritos, uno nombrado de oficio por la Jefatura política del departamento respectivo y otro designado por la Municipalidad de acuerdo con el poseedor. Este valúo se hará atendiendo solamente a la calidad y situacion del terreno, sin tomar en cuenta las mejoras existentes. Practicado dicho justi-precio, procederá el interesado á enterar el valor del lote en lo términos señalados en el artículo 5°. Todas las diligencias que con tal objeto se practiquen serán á costa del mismo poseedor.

Art. 10°. Siendo obligatoria la redención del censo, el que se niegue a hacerla se entenderá que renuncia el derecho al terreno y el Municipio respectivo procederá a sacarlo al asta pública, rematándolo en el mejor licitante para que se entere su producto en el Banco Nacional. Si hubiere mejoras, se entregará al poseedor el exceso del precio de los terrenos indicados.

Art. 11°. Cuando algún individuo oculte que posee terreno de ejidos se le impondrá la multa de un 25% sobre el valor del terreno, a cuyo efecto se sacará este al asta pública y del producto de la venta se dará la mitad al denunciante, si lo hubiere. A los individuos de la Municipalidad que resultaren complicados en dicha ocultación, se impondrá a cada uno de ellos una multa de diez a cien pesos.

Art. 12°. Si hubiere cuestión sobre si un terreno es de ejidos o de propiedad particular, entonces el poseedor está obligado a ocurrir dentro del término de 15 días, después de publicado este decreto, a los tribunales para obtener la declaración correspondiente y no incurrir en la multa que se menciona en el artículo anterior.

Art. 13°. En lo sucesivo no se harán conseciones a censo, y cuando se soliciten terrenos pertenecientes a Municipalidades y que se patentice que están ó deban estar entre su ejidos ó en otra propiedad comunal, con aprobación del Gobierno, se medirán y sacarán al asta pública, librándose el título en la forma que se establece en el artículo 8°. En tales casos el valor del terreno ingresará al Banco Nacional, abonándose cada año al Municipio que corresponda el rédito consignado en el artículo 4°.

Art. 14°. En la solicituddes de terrenos a censo que en la actualidad se transmitan, se procederá con arreglo a lo dispuesto en el artículo anterior.

Art. 15°. La Secretaría de Hacienda queda encargada de reglamentar la forma y términos en que se deberá efectuar la redención a que se refiere el presente decreto.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a ocho de enero de mil ochocientos setenta y siete.

      • J. Rufino Barrios
      • El Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia y Negocios Eclesiásticos1

Entre 1878 y 1894, los gobiernos liberales se enfocaron el la zona noroeste pastoral y forestal del país y se otorgaron extremas facilidades a los criadores-desbrozadores-colonos por un decreto de 1878. Las tierras dedicadas a los cultivos más especulativos (café, algodón, madera para construir) costaban 550 piastras por caballería, 400 piastras para los productos secundarios (plátano, caña de azúcar, tabaco) y únicamente 250 piastras para los productos juzgados menos rentables (ganado, cereales, viñas, añil y henequén). Por otra parte,  los entonces marginales departamentos de Alta Verapaz, Petén e Izabal, entonces ampliamente abiertos a la colonización extranjera —alemana en la Verapaz y estadounidense en Izabal y Petén—, las tierras ejidales se otorgaron otorgadas de preferencia por una simple denuncia a la prefectura y, en general, declaradas para un uso establecido en la tarifa más baja. Por esa razón, en los gobiernos liberales siguientes los colonos alemanes y la United Fruit Company adquierieronn gratuitamente, o por un precio simbólico, tierras llamadas “de crianza”, en donde en realidad cultivaban los protudos más rentables: café, algodón, plátanos, caña de azúcar.3

Fueron los gobiernos del general José María Reina Barrios y del licenciado Manuel Estrada Cabrera los que realizaron las mayores adjudcaciones de tierras en propiedad entre 1877 y 1920:4

Gobierno

No. de
Adjudicaciones
Superficie
concedida
(hectáreas)
J. Rufino Barrios 8 9,080
Manuel Lisandro Barillas 2 315
José María Reina Barrios 385 506,025
Manuel Estrada Cabrera 1,689 689,415
TOTAL 2,084 1,207,835

BIBLIOGRAFIA:

  1. Rodríguez, Analia Silvina (2006) La Enfitéusis en la Doctrina. El Salvador: Universidad de El Salvador.
  2. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 3-6.
  3. Piel, Jean (1989) San Andrés y el Quiché durante el primer siglo republicano: 1821-1920. Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos. p.67
  4. Ibid., p. 68.

 

3 de enero de 1883: la Asamblea no acepta la renuncia de Barrios

La Asamblea Legislativa informa al general presidente que no acepta la renuncia que éste presentara el 29 de diciembre de 1882, debido al terror de que el Ministro de la Guerra, general Juan Marín Barrundia, quedara en su lugar.


2agosto1954
Palacio Colonial en la Ciudad de Guatemala, sede del Ejecutivo durante el gobierno del Barrios. En los recuadros: los generales J. Rufino Barrios y Juan M. Barrundia, presidente y Ministro de la Guerra, respectivamente. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 29 de diciembre de 1882, el general presidente J. Rufino Barrios hizo llegar sorpresivamente su carta de renuncia a la presidencia a la Asamblea Legislativa, que estaba en reuniones extraordinarias para conocer el Tratado de Límites entre Guatemala y México firmado poco antes.1 Ya en 1880 cuando fue electo presidente constitucional tras haber fungido durante siete años como presidente de facto basándose solamente en el Acta de Patzicía,2 Barrios había presentado su renuncia aduciendo su estado de su salud y la alternabilidad en el ejercicio del poder; en ese momento, Barrios no tenía la intención de renunciar, sino de más bien dar una imagen democrática a los miembros del cuerpo diplomático y forzar a sus aliados en la Asamblea a ratificarlo en el poder.  Como era de esperarse, la Asamblea no aceptó la renuncia y antes bien, propuso que fueran ellos los que fueran retirados en vez de Barrios.3

En 1882, Barrios adujo quebrantos de salud y decepciones en el ejercicio del poder, además de la alternabilitidad de autoridades.1  La Asamblea estaba entonces presidido por el licenciado Francisco Lainfiesta, quien era amigo personal de Barrios, y relata así lo acontecido:  “Yo fui llamado  a casa de Barrios pues era presidente de la Asamblea, para imponerme que influyese con los diputados a que le aceptase la renuncia, asegurándome que tenía por objeto hacer la unión de Centro América que él, de acuerdo con [el presidente de El Salvador] Zaldívar, proclamaría valiéndose de su prestigio militar, en cuanto saliese de la presidencia; y tantas fueron las observaciones que me hizo que estuvo a punto de convenir en la renuncia. […] Barrios obligó a los diputados Anguiano y Sáenz a tomar la palabra en favor de la aceptación de la renuncia, cuando aquélla se discutía, pero no pudiendo disimular su mandato antes en ridículo.  Barrios quería que se le aceptase la renuncia y que entrase Barrundia a subrogarle“.  Pero esto fue lo que hizo que los diputados no aceptaran la renuncia del presidente: el terror que inspiraba el Ministro de la Guerra, el general Juan Martín Barrundia.3

Una vez tomada la decisión, la Asamblea le contestó a Barrios con la adulación desmedida con que estaban acostumbrados los diputados liberales a dirigirse al Jefe del Ejecutivo:4

La Asamblea Nacional Legislativa, escuchó con profunda pena la lectura de la importante esposición que os servísteis dirigirla, renunciando la Presidencia de la Repúlica, a que os llamó el sufragio popular, unanimemente declarado en la eleccion que se verific6 en los primeros dias del año de mil ochocientos ochenta. Y ese sentimiento de justo pesar con sinceridad revelado por el Cuerpo Legislativo, no es tan solo la voz cariñosa de la amistad, que os excita a continuar en la difícil labor del poder supremo; no es tan sólo el voto de vuestros numerosos partidarios, que no dejan ni dejarán jamás de aclamar a su Caudillo: es tambien la solemne consagración del principio que sirve de fundamento a los gobiernos democráticos, y según el cual, corresponde a las Asambleas, representar con fidelidad los deseos, tendencias y aspiraciones de sus comitentes.

En efecto, Señor, los pueblos de la República, que con no acostumbrado entusiasmo, fueron a las urnas electoraIes, para investiros con el mando de Ia Nación; Ios pueblos todos, que alarmados y presurosos, ocurrieron suplicando a Ia Asamblea que no admitiese vuestra renuncia anterior; los pueblos qne ven en Vos personificados Ios más bellos ideales al par que las más lisonjeras
esperanzas de la patria; no quieren, Señor Presidente, que sus Representantes se aparten del mandato popular, aceptando esa nueva dimisión, que afecta gravemente los más caros intereses que han sido encomendados a su celo y patriotismo.

Poderosos sin duda son los motivos en que fundais vuestra renuncia. La Asamblea se complace en reconocer, y lo proclama en la faz del mundo entero, que ]os servicios cuya importancia quiere disminuir vnestra modestia, son tan incesantes, son tan provechosos a la causa de la libertad, que por ellos la República ha comenzado a marchar en la senda que conduce a su regeneración y bienestar. Vuestra so1icitud se extiende a todo: desde los más difíciles negocios que atañen directamente a Ia existencia de las nuevas instituciones a la conservación y progreso de Ia ·República, hasta muchas de las exigencias del interés privado, que reclaman vuestra autoridad; todo es sometido a la decisión presidencial y se resuelve con el recto e ilustrado criterio que adorna siempre Ios actos de vuestro benefico Gobierno. (Nota de HoyHistoriaGT: que el presidente de la República tuviera que decidir en prácticamente todos los aspectos  de la administración pública y privada era resultado de la forma en que fue redactada la Constitución de 1879,5 por medio la que Barrios fue electo presidente constitucional después de haber gobernado de facto por siete años amparándose únicamente en el Acta de Patzicía3).

Llena  de abnegacion y sacrificio, tal ha sido vuestra vida; y consecuencia de ese penoso trabajo, son las alteraciones que vuestra salud ha sufrido. Empero, la naturaleza que supo dotaros con singulares fuerzas, y que os permite recorrer infatigable el territorio de Guatemala, para velar por el orden y prosperidad de sus poblaciones; ella que os ha dado tal suma de vitalidad y de energía, que parece haber realizado en vos la leyenda de los titanes, sabrá devolveros la salud perdida, para que continueis, como hasta hoy, activamente, al servicio de la magnífica revolución de mil ochocientos setenta y uno.  Y si a la obra de la naturaleza, con vos tan pródiga en beneficios, puede coadyuvar el cariñoso cuidado de vuestros amigos y partidarios, aquí tenéis, Señor Presidente,
esta Asamblea, que empleará todo su poder constitucional y todo su afecto y gratitud hacia Vos, para allanar los obstáculos que se presenten al  restablecimiento de una salud tan querida y tan deseada, como puede y debe
serlo la pública salud de la nación Guatetmalteca.

Habeis hecho, en verdad, tanto o más de lo que estabais obligado a hacer. Régimen constitucional practicado sin serias dificultades; paz activa conservada sin esfuerzo aún durante los dias de vuestra ausencia; progreso revelado en multitud de mejoras; tales son, Señor, los rasgos más prominentes de vuestra obra grandiosa. En el interior se difunden cada día más los propósitos y tendencias que labran la felicidad de los pueblos. El trabajo, que significa bienestar de las familias y desapego a la anarqufa, viene siendo la divisa de las gentes pacíficas y laboriosas, que no dan pábulo al reclamo de mezquinas ambiciones. La instrucción, que significa conocimiento de los derechos y deberes, se generaliza, para que los ciudadanos reflexionen sobre la importancia de las nuevas instituciones, y sepan defenderlas en el día de la prueba. Pueblo laborioso y que tiende a la Ilustracion, el pueblo de Guatemala tiene derecho a ser feliz; tal puede columbrarse que sea su futuro. Eso no obstante, la Constitucion, bellísima ley que consagra los más avanzados principios de la moderna escuela, esté expuesta a sufrir los ataques de la traición y de las preocupaciones. (Nota de HoyHistoriaGT: la Asamblea se refiere aquí como pueblo a las personas que se consideraban ciudadanos en ese entonces: los criollos, los que sabían leer y escribir y los que poseían un negocio o un oficio que les permitiera subsistir).

La nueva generacion, creada al calor de los planteles de enseñanza por vos establecidos, está preparada a recibir la buena simiente; pero antiguos intereses pueden mostrarse reacios, para que el árbol de la libertad germine o crezca fecundo bajo la sombra de las doctrinas democráticas. El trabajo, las industrias y el comercio, beneficiosos si son dirigidos por acertada empresa, se convierten en improductivos, si carecen en las altas regiones gubernamentales de las atinadas medidas que los ponen en provechosa relacion con los productos y consumos.

Los brillantes progresos realizados merced a vuestra administracion, pueden de un día a otro peligrar bajo la ruda y descarnada mano de la anarquía. Y esa vuestra obra que tanto os ha costado, ·y que todos los espíritus imparciales contemplan como una gran victoria conseguida sobre un pasado que abraza más de trescientos afios, habrá de exponerse a los embates de la contraria
suerte, por la falta del grande hombre, a quien el genio quiso fayorecer con sus dones mas preciados. ¡Señor General Presidente; habeis allegado a Guatemala un venturoso porvenir, pero vos también estáis envuelto en sus destinos!

Saludable freno es en las democracias el principio de la alternabilidad de Ios fnncionarios públicos, y particularmcnte, la de aquellos que desempefian las primeras magitraturas. Vos así lo reconocéis y lo proclamais, agregando una idea luminosa a las muchas que brillan en el programa de vuestras creencias políticas. Los pueblos completamente regularizados; aquellos en donde Ia ley es sagrada y el orden público una institución que todos los ciudadanos se proponen respetar, pueden ofrecer el ejemplo de la practicabilidad de ese principio, fecundo para afianzar sobre sólidas bases las públicas libertades. Guatemala ha de sustentarlo a su vez; pero la Asamblea no tiene la honra de creer; como Vos, que la presente sea la oportunidad de llevarlo al difícil terreno de la práctica.

Aquí donde hay mucho que trabajar y muchas contrariedades qne sufrir, el poder no presenta goces ni satisfacciones duraderas: diríase que está erizado de espinas, que solo pueden quebrantarse por los hombres que, como vos, son de carácter superior. El principio, que con justicia establecéis, es un antídoto contra bastardas ambiciones; y ciertamente, vos, que acabareis de cimentar sobre fundamentos inconmovibles el orden, el progreso· y la libertad, dejareis, conforme a nuestro deseo, al concluirse vuestro período, para el que faltan·aun más de tres años, el campo libre a las legítimas aspiraciones de los que quieran
sucederos en los delicados trabajos del Poder Ejecutivo. Sea enhorabuena y en su tiempo, la alternabilidad, uno de los medios que hagan accesibles las altas esferas del poder a los liberales bien intencionados y decididos; pero no constituya jamás por el deseo de implantarla desde luego, y quiza con anticipación, un elemento disolvente, que haga de la sociedad inextricable caos y convierta la presidencia en amarga y terrible manzana de discordia. La bonancible situación de la República en sus relaciones exteriores, es un motivo más para que la Asamblea os encarezca la necesidad de no perder las ventajas obtenidas. Habeis mantenido con El Salvador y Honduras la política de mutna consideracion y fraternal armonía, que lograsteis establecer gracias a vuestro atinado y prudente manejo. Nicaragua mantiene con nosotros los mismos
lazos de amistad que nos han unido, y con la República de Costa-Rica hemos reanudado relaciones. Pertenece al pasado la antigua cuestion con Mexico, cuyo arreglo pacífico y conciliador, es el nuevo lauro que habeis adquirido, y que mereció sin reservas la más completa y unánime aprobacián de la Asamblea. (Nota de HoyHistoriaGT: si bien toda la respuesta de la Asamblea al presidente Barrios está llena de exageradas alabanzas para el dictador guatemalteco, este párrafo raya en el extremo.  Aquí los diputados llaman un “lauro” el entonces recién firmado tratado Herrera-Mariscal, que ha sido uno de los peores manejos de la política exterior de Guatemala y que representó una pérdida considerable de territorio además de la renuncia definitiva al reclamo sobre el territorio de Soconusco6).

La paz nos sonríe por doquiera, y nos brinda generosa sus halagos: bajo su ejida
protectora, Guatemala como las demás secciones de la América Central, debe continuar entregada al trabajo y a la educación de los pueblos, resolviendo los problemas de que dependen el progreso nacional, la vitalidad, la grandeza y la ventura de la patria. Mas para alcanzar tan lisonjeros objetivos, ¿quién sino vos, está predestinado a ser el obrero que prosiga levantando el edificio del
bienestar de la República?

[…] Señor General Presidente; todas las miradas se dirigen hacia vos, todos los ánimos se contristan al saber vuestra renuncia, y el mayor deseo de este Cnerpo es armonizar los motivos que la fundan con la confianza y tranquilidad de la Republica.. Si la Asamblea ha creído de su deber no aceptar esa dimisión, se promete, sin embargo, encontrar algun medio que concilie el mal estado de vuestra salud con la necesidad de vuestros servicios; medida que pudiera adoptarse en las próximas sesiones ordinarias, cuando tal vez los acontecimientos que puedan sobrevenir en orden a la unión Centro-Americana, os hayan colocado en la posibilidad de escogitar un recurso favorable, para obtener la conciliación que pretende el mismo Cuerpo Legislativo.

Senor General Presidente; la Representación nacional  espera y confía que continueis al frente de los destinos de los pueblos, labrando el bienestar de Guatemala y procurando realizar los ideales de la patria que nos legaron los
inolvidables Próceres de la Independencia; y ojalá que en esa labor, cuya importancia excede a toda ponderación y que la historia escribirá en sus anales con letras de oro puedan ayudaros todos los ciudadanos y todos y cada
uno de los diputados que componen esta Asamblea. Ellos se conceptuarían dichosos, si lograsen coadyuvar en la medida de sus facultades y conforme a los anhelos de sus patrióticas aspiraciones, a la reconstrucción de la República que nos legaron nuestros padres y que unida con estrecho lazo queremos dejar a nuestros hijos.

Salón de Sesiones: Guatemala, 3 de Enero de 1883.
Francisco Lainfiesta
Presidente.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: período de 20 años corridos del 15 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885.  Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 278.
  2. Ibid., pp. 236-237.
  3. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 3-4.
  4. Asamblea Legislativa (1883). Exposición de la Asamblea Legislativa de la República de Guatemala al señor general J. Rufino Barrios consignando los motivos que fundan la resolución de no admitir a aquel funcionario la
    renuncia que de la presidencia constitucional dirijió a la misma Asamblea en 29 de diciembre de 1882, expedida el 3 de enero de 1883. Guatemala: Tipografía El Progreso.
  5. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  6. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 171-177.

1 de enero de 1877: se inaugura la Universidad de Occidente

El gobierno del general presidente J. Rufino Barrios inaugura la Universidad de Occidente en la Ciudad de Quetzaltenango.

1enero1877
La Ciudad de Quetzaltenango en 1884. En el recuadro: el general presidente J. Rufino Barrios quien fundó la Universidad de Occidente. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La inauguración de la Universidad de Occidente, que funcionó en la ciudad de Quetzaltenango, ocurrió el 1 de enero de 1877, aunque la misma fue creada por el siguiente decreto del general presidente J. Rufino Barrios del 20 de noviembre de 1876:

J. Rufino Barrios, General de División y Presidente de la República de Guatemala,

Considerando:
Que no puede existir verdadera libertad donde falta la ilustración, y que la primera liase del engrandecimiento nacional es la difusión de los conocimientos útiles, que procura el Gobierno por cuantos medios están a su alcance, conseguir en su más amplio desarrollo;
Que para realizar tan importante objeto, es conveniente que la enseñanza superior no quede vinculada de una manera esclusiva a la universidad de esta capital, y que conforme lo demanden las circunstancias se vayan creando otros grandes centros de ilustración;
Que por el ensanche que los pueblos de los Altos adquieren en su población, en su riqueza y elementos de vitalidad, y porque su progreso intelectual y científico deben corresponder a sus adelantos económicos y materiales necesitan poseer desde luego uno de esos centros de enseñanza superior;
Que de esta suerte, los hijos de esos departamentos, con menos difcultades y sin los sacrificios que deben hacer para venir a la capital y permanecer en ella, podrán efectuar sus estudios profesionales, realizándose así también el propósito de la actual Administración, de que la enseñanza en todos sus ramos, sea lo más asequible y cómoda para los que han de recibirla;
Que el Gobierno está en la obligación y tiene el deseo de hacer que
los departamentos todos de la República lleguen cuanto antes a disfrutar del grado de prosperidad á que están llamados por sus especiales circunstancias; y tomando en cuenta las que concurren en los de los Altos, he tenido a bien decretar y

Decreto::
Art. 1°. : Se crea en la ciudad de Quetzaltenango, un establecimiento con el nombre de Universidad de Occidente, destinado a suministrar la enseñanza superior o profesional;
Art. 2. : Por ahora y mientras se construye un local perfectamente adecuado, servirá para la Universidad el que actualmente ocupa el Instituto, trasladándose a ella todas las clases que se daban en este establecimiento;
Art. 3°.: Se darán además en la Universidad de Occidente las otras clases establecidas en esta capital para la enseñanza superior, y son válidos todos los cursos tanto de ciencias y letras como de estudios facultativos que se hagan en ella.
Art 4°.: Son igualmente válidos los títulos académicos y profesionales que la misma Universidad confiera en ejercicio de sus atribuciones.
Art .5°.:  Regirá en la Universidad de Occidente la misma ley de instrucción superior, que para la de esta capital se decretó el 1 de  julio del año anterior, con las modificaciones que a ella se han hecho con posterioridad y las más que en adelante se introduzcan por vía de reforma.
Art. 6. – Finalmente, el Ministro de Instrucción pública queda encargado de la ejecución del presente decreto, así como de remover las dificultades que se presenten y de formar y expedir los reglamentos que requieran su desarrollo y detalles. 

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a veinte de noviembre de mil ochocientos setenta y seis.

      • J. Rufino Barrios
      • El Ministro de Relaciones Exteriores e Instrucción Pública, Joaquín Macal1

En la práctica, solamente se pudo establecer la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado de Occidente, pues no había posibilidades de crear una Facultad de Medicina en Quetzaltenango.  De esta Escuela de Derecho egresó el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien gobernaría a Guatemala entre 1898 y 1920.2

El hecho de que se haya creado esta escuela en Los Altos está directamente correlacionado con el hecho de que los criolos liberales altenses habían lleado al poder con el triunfo de la Revolución Liberal de 1871, y por ello su región se desarrolló más rápidamente que el resto del país en ese momento.  Es más, el resentimiento que los criollos liberales de Los Altos todavía sentían por el gobierno del fallecido capitán general Rafael Carrera queda plasmado en el poema del licenciado Juan P. Quintana, nacido en Patzún y radicado en Totonicapán, quien escribió lo siguiente con motivo de la inauguración de la nueva Universidad, refiriéndose a las invasiones de Carrera en 1840:3,4

Venid: los desengaños
De nuestra propia vida nos persuaden
También con evidencia
A buscar en la Ciencia
Nuestra propia honradez y nuestra gloria.
En nuestra misma historia
Una triste experiencia
Hallamos del gran mal de la ignorancia:
Más de una vez el territorio invaden
Las enemigas armas
Y á nuestra vista, en nuestras mismas plazas
Al patricio asesinan;
Al pudor atropellan
Sin rubor, compasión, ni repugnancia;
Nuestros hogares minan;
Nuestros haberes roban;
Y esclavos, tributarios miserables
Nuestros pueblos quedaron só la planta
De bárbaro opresor.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 460-461.
  2. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  3. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. p. 210.
  4. Hernández de León, Federico (17 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 17 de febrero de 1840, entrada triunfal de Carrera”. Guatemala: Nuestro Diario.

 

22 de diciembre de 1888: el gobierno reparte la “Reseña Histórica”

El gobierno de Guatemala reparte gratuitamente a las municipalidades los siete volúmenes de la “Reseña Histórica de Centro-América” escrita por el Dr. Lorenzo Montúfar por encargo del gobierno, la cual idealiza la causa liberal centroamericana

22diciembre1888
Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala a prinicpios del siglo XX. Se observa el Palacio de Gobierno a la izquierda y la Municipalidad al frente. En el recuadro: el Dr. Lorenzo Montúfar y Rivera, en la primera fotografía utilizada en Guatemala para una propaganda presidencial en 1891. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Una de las principales referencias históricas de Gutaemala es la extensa obra “Reseña Histórica de Centro-América” del Dr. Lorenzo Montúfar y Rivera la cual ha servido de base para los texto y compendios de Historia del país desde su publicación entre 1878 y 1887.  Desafortunadamente, la obra es propagandística a favor de la causa de los criollos liberales centroamericanos, y está enfocada en denunciar lo que el Dr. Montúfar consideraba las perversidades de los conservadores.  Es más, fue una obra hecha por encargo oficial del gobierno de Guatemala, controlado en ese entonces por los criollos liberales y, en el caso del tomo VII, también del gobierno de Costa Rica, por los que recibió pagos simultáneamente.  De hecho, sus adversarios políticos en la campaña presidencial de 1891 lo acusaron de corrupción por esto, entre otras cosas.1

Durante la época en que escribió los primeros cinco volúmenes de su Reseña Histórica, el Dr. Montúfar era muy influyente en el gobierno guatemalteco del general presidente J. Rufino Barrios; es más, por su cercanía al gobernante se le facilitó el trabajo de historiador, ya que pudo sacar documentos del archivo de Guatemala y llevarlos a su residencia para consultar.1 Pero su ruptura con el presidente en 1882 a raíz de la cuestión del tratado de Límites entre Guatemala y México,2 provocó que los dos últimos volúmenes fuesen publicados hasta después de la muerte de Barrios el 2 de abril de 1885.3

Montúfar empieza su relato histórico con los acontecimientos ocurridos a finales de 1828, es decir, en medio de la Guerra Civil Centroamericana que se inició tras el golpe de estado contra el Jefede Estado de Guatemala, Juan Barrundia, en septiembre de 1826.4 Montúfar indica que empezؚó en este punto porque retoma el hilo narrative de la obra que había iniciado Alejandro Marure, historiador oficial del gobierno del Dr. Mariano Gálvez, y hace énfasis en que solamente un ejemplar del tomo segundo de la obra de Marure se salvó de las llamas tras el triunfo de la revolución-católica campesina del general mestizo Rafael Carrera en 1839.5 Ahora bien, Montúfar escogió específicamente la obra de Marure por ser afín a su ideología liberal, dejando por un lado la de su propio tío, Manuel Montúfar y Coronado quien era conservador. Si bien Marure abrazó la causa conservadora tras el triunfo de Carrera, Montúfar lo justifica diciendo que era Marure era de caráter débil y por eso se había cambiado de bando.3

La obra de Montúfar, aunque evidentemente con sesgo hacia la causa liberal, está muy bien documentada y está estructura de la siguiente forma:

  • Los párrafos son usualmente cortos por lo que la obra se asemeja a una crónica donde se consignan eventos en forma cronológica.
  • Casi en todos los capítulos se incluye una sección denominada “Reflexiones” y otras veces “Observaciones”, donde el autor expresa su punto de vista y saca sus conclusiones.
  • Los temas principales de cada capítulo son hechos militares y políticos así como debates parlamentarios, aunque algunas veces se hace referencia a fenómenos naturales.
  • En algunos casos se incluye la biografía de personajes relevantes.
  • Algunos capítulos contienen un apéndice documental denominado “Documentos Justificativos”.6

Inicialmente, Montúfar quería que la Reseña finalizara en la década de 1870, pero no lo logró ya que se involucró en la política activa para las elecciones de 1891, y luego sufrió un ataque que lo dejó inválido en 1893.7

Aunque desde el punto de vista histórico, el problema con la obra de Montúfar está marcada por un profundo desdén hacia las ideas del partido conservador y por una burla constante de las creencias católicas8, en Guatemala la historia oficial del país se ha basado en la “Reseña Histórica” de Montúfar.  Desde un principio, la obra fue enviada gratuitamente a las municipalidades, según indica el siguiente documento del 22 de diciembre de 1888: “Como un obsequio del Gobierno a esa Municipalidad, remito a Ud. en siete tomos, la Reseña Histórica de Centro-América, escrita por el Dr. Montúfar. Recomiendo a ud. que esa obra importante, sea conservada con esmero en el archivo municipal, a fin de que puedan consultarla todas las personas que lo deseen”.1

Debido al evidente sesgo liberal y su falta de imparcialidad, la obra del Dr. Montúfar es escasamente consultada por HoyHistoriaGT, pero el lector interesado puede encontrar los tomos completos aquí:


BIBLIOGRAFIA:

  1. Acuña Ortega, Víctor Hugo (2006) La historiografía liberal centroamericana: La obra de Lorenzo Montúfar (1823-1898). En: Revista Historia y Sociedad (12). Medellín. P. 35
  2. Gobierno de Guatemala (1882). La traición del doctor Lorenzo Montúfar juzgada por los pueblos. Guatemala: El Progreso.
  3. Acuña Ortega, La historiografía liberal centroamericana, p. 36.
  4. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32.
  5. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. 
  6. Acuña Ortega, La historiografía liberal centroamericana, p. 37.
  7. Ibid., p. 38.
  8. Ibid., p. 40.

13 de diciembre de 1879: la Ley Orgánica y Reglamentaria de Instrucción Pública

El gobierno del general presidente J. Rufino Barrios emite la ley orgánica y reglamentaria de Instrucción Pública

8AB8FC0B-C019-4128-9201-7E3FD7CCA911
Estudiantes de la Escuela Facultativa de Medicina en una clase de Anatomía en 1896. En el recuadro, estudiantes del Instituto Nacional Central para Varones y del Instituto Nacional Normal para Señoritas (Belén) con sus respectivos uniformes. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

A los dos días de haber decretado la Constitución de la República, el gobierno de J. Rufino Barrios emitió la Ley Orgánica y Reglamentaria de Instrucción Pública, firmada por el general presidente y el Ministro de Instrucción Pública, Delfino Sánchez, cuyos principales artículos se reproducen a continuación:1

Artículo 1.- Se garantiza la libertad de enseñanza en la República.

Artículo 2.- La enseñanza que se dé a expensas del Estado es pública, laica, dirigida e inspeccionada por el Gobierno, y estará sujeta a las prescripciones de la presente ley. 

Artículo 3.- La enseñanza privada es fomentada por el Gobierno, no ejerciendo sobre ella más que que la vigilancia que demandan la conservación del orden, la moral y las leyes. (Nota de HoyHistoriaGT: esto permitió que el Colegio de Infantes se mantuviera abierto al público).

Artículo 4.- La Instrucción Pública se divide en primaria, secundaria, normal y profesional.1 (Nota de HoyHistoriaGT: Normal corresponde a los estudios de magisterio. Por su parte, la educación profesional es la universitaria y en ese tiempo dependía del Ministerio de Instrucción Pública).

Artículo 5.- La Instrucción primaria costeada por el Estado es gratuita y se divive en primaria propiamente dicha o elemental, y complementaria.

Artículo 6.- La Instrucción primaria elemental es obligatoria para los individuos de ambos sexos, desde la edad de seis hasta la de catorce años. 

Artículo 7.- La Instrucción primaria complementaria no es obligatoria; pero las autoridades influirán en lo posible, por los medios persuasivos que estuvieren a su alcance, para que los habitantes de la República no carezcan de ella. (Nota de HoyHistoria GT:  a pesar de las buenas intenciones de este artículo, en la práctica solamente grupos de menos de diez estudiantes llegaban a los institutos de educación secundaria cada año).

Artículo 10.- El objeto de las escuelas es formar hombres con la suficiente instrucción y moralidad para ser digos de una sociedad republicana y libre.

Artículo 11.- Para conseguir este objeto, cuidarán los maestros de inculcar en sus alumnos ideas de libertad, igualdad, fraternidad, orden, progreso unión Centroamericana, amor a la patria, amor al trabajo y, en general, todas aquellas ideas que elevan el sentimiento moral y son la base de una sociedad bien organizada.2 (Nota de HoyHistoriaGT: en otras palabras, inculcar en los alumnos las ideas liberales).

Artículo 13.- En las escuelas elementales se enseñarán los ramos siguientes:

      • Lectura
      • Nociones prácticas de la lengua patria
      • Aritmética
      • Lecciones sobre objetos
      • Escritura y dibujo lineal
      • Geografía e Historia (Nota de HoyHistoriaGT: a este respecto se utilizaron textos en los que el gobierno conservador de los 30 años era presentando como una época oscura en la historia guatemalteca, y a la revolución liberal como una gesta libertadora)
      • Moral y Urbanidad 
      • Ejercicios calisténicos3

Artículo 17.- La enseñanza de la Lectura se extenderá cuanto sea necesario para que los alumnos puedan leer correctamente prosa y overso, en impresos y manuscritos.  En esta asignatura, queda comprendida la enseñanza y nociones prácticas sobre la lengua patria, la que se dará, corrigiendo escrupulosamente las faltas de lenguaje en que los niños incurran cuando hablen o escriban.  Se ampliará la enseñanza de la Lectura con ejercicios de composición y recitación, y con explicaciones de la materia que se lea. (Nota de HoyHistoriaGT:  este artículo muy bien intencionado se ha cumplido muy poco en la práctica.  Aún hoy, de las personas que saben leer, un alto porcentaje no comprende lo que lee).

Artículo 18.- La enseñanza de la Aritmética comprenderá la expresión y cálculo de los números, es decir: numeración, operaciones de enteros, quebrados comunes y decimales, denominados y sistema decimal de pesos y medidas; debiando alternarse ejercicios mentales con los escritos.

Artículo 20.- La Escritura y el Dibujo lineal se enseñarán simultáneamente en una sola asignatura, hasta que los niños adquieran buena forma de letra y puedan dibujar las máquinas e instrumentos más sencillos y otros objetos naturales o de uso frecuente.  Los maestros procurarán que los niños manejen con igual destreza ambas manos.4

Artículo 25.- En las escuelas complementarias se ampliará el estudio de los ramos que corresponden a las elementales, y además enseñará:

      • Escritura y Dibujo
      • Gramática castellana
      • Aritmética completa
      • Teneduría de libros
      • Nociones de Historia Natural
      • Constitución de la República

(Nota de HoyHistoriaGT: A este nivel ya llegaban muy pocos estudiantes, lo que permitía que recibieran una educación esmerada.

Artículo 29.- La enseñanza de la Lectura se ampliará con ejercicios escogidos de composición y recitación y se completará con lecturas explicadas sobre Fisiología, Higiene, Mecánica, Física, Química y otros ramos de Ciencias Naturales.

Artículo 32.- En Aritmética se ensancharán los conocimientos adquiridos en las escuelas elementales y se completará la enseíanza de la materia con el estudio sobre potencias, raíces, y análisis de los números, es decir: razones y proporciones.

Artículo 33.- La Teneduría de libros, por su especial importancia práctica, se enseñará con toda la extensión posible.

Artículo 36.- Se enseñará y explicará la Constitució de la República para que los niños comiencen a adquirir ideas claras acerca de la organización del poder público y de los derechos y deberes que les corresponden como ciudadanos guatemaltecos.5 (Nota de HoyHistoriaGT: por la muy escasa cantidad de alumnos que llegaban a la escuela complementaria, se hace evidente que eran muy pocos los ciudadanos que comprendían lo que estaba escrito en la Constitución de la República y todos aquellos decretos que emanaban del Ejecutivo y Legislativo.)

Artículo 44.- El jefe de cada escuela es un director o maestro, de nombramiento del Gobierno, a propuesta de la Dirección general de estudios.5 (Nota de HoyHistoriaGT: esto estaba en línea con la Constitución recién decretada, la cual le daba poder prácticamente absoluto al jefe del ejecutivo).

Artículo 52.- No habrá otros días festivos durante al año, que los domingos y los de fiestas cívicas. (Nota de HoyHistoriaGT: a diferencia de la educación católica que se impartía antes de 1871, cuando se guardaban muchas de las fiestas religiosas).

Artículo 55.- Los únicos castigos que se permiten en las escuelas son: amonestación privada o en presencia de los alumnos, privación de recreo, prolongación de horas de trabajo, notas de mala conducta, aislamiento y otros que, como los anteriores, no sean infamantes ni puedan alterar la salud o el desarrollo de los niños.  En caso de que un niño sea incorregible será expulsado de la escuela por la Junta local, previo informe del director. La misma Junta dictará las providencias convenientes para que el alumno expulsado adquiera la instrucción necesaria donde sea posible.

Artículo 57.- Quedan severamente prohibidas en las escuelas las distinciones entre los alumnos, por razón de calse, nacionalidad, capital, color, posici social, etc. Al aplicarse las penas los maestros procederán con absoluta imparcialidad y justicia.6

Artículo 63.- El primer período escolar comenzará el 1 de enero de cada año, día en que tendrá lugar la apertura de las escuelas, y concluirá el viente de mayo.  En los diez días siguientes al veinte, se verificarán exámenes privados sobre las materias enseñadas, para que los alumnos sean aprobados puedan pasar al grado inmediatamente superior. Los que no lo sean repetirán el curso.

Artículo 64.- El segundo período comenzará el 1.° de junio y concluirá el veinte de octubre.  En los diez días siguientes al veinte se verificarán exámenes públicos y las distribuciones de premios.7

Artículo 70.- No habrá otras calificaciones que las de aprobado y suspenso. Estas calificaciones serán secretas, y los examinadores las darán, depositando en una oruna una bola blanca o una negrada, según que el alumno sea o no aprobado.  Si algun alumno demostrare en el examen un aprovechamiento muy notable, se consignará esta circunstancia en el acta que se levante.

Artículo 74.- Los meses de noviembre y diciembre serán de vacaciones para alumnos y maestros.8

Artículo 83.- Se establecerán también escuelas dominicales, escuelas mixtas o de niños de ambos sexos y escuelas de párvulos, segun el sistema de salas de asilo o kindergarten.  La Dirección general de Instrucción pública dictará las providencias necesarias a fin de organizar estos establecimientos de la manera más conveniente.

Artículo 97.- En las escuelas de niñas se enseñarán los mismo ramos que en las escuelas de niños, agregando las labores de mano, economía doméstica y jardinería. 

Artículo 98.- Las escuelas de niñas se regirán por esta ley, con las variaciones que la Dirección general de Instrucción pública crea conveniente introducir en los programas de enseñanza, atendiendo a las consideraciones especiales que exige la esmerada educación de la mujer.9

Artículo 105.- La instrucción secundaria tiene por objeto hacer que los jóvenes perfecciones y aumenten los conocimientos adquiridos en las escuelas primarias, preparándolos para seguir una carrera profesionales. (Nota de HoyHistoriaGT: en esa época, los estudiantes que llegaban a los Institutos de Secundaria eran menos de diez por año y eran solamente de las clases más pudientes de la sociedad guatemalteca).

Artículo 106.- La enseñanza secundaria se dará en los Institutos Nacionales, y comprende los ramos siguientes:

      • Gramática castellana
      • Francés e inglés
      • Aritmética, Algebra, Geometría y Trigonometría rectilínea
      • Teneduría de libros
      • Filosofía elemental
      • Geografía e Historia
      • Retórica
      • Mecánica
      • Física y Química
      • Nociones de Historia Nacional, Fisiología e Higiene11

Artículo 120.- Además de las materias comprendidas en los artículos precedentes de este capítulo, se enseñarán en los Institutos los idiomas Alemán, Italiano y Latino, Caligrafía, Taquigrafía, Dibujo y Pintura, Música Instrumental, Canto, ejercicios calistécnicos y militares, y si fuese posible los de natación y equitación; pero no será obligatorios los exámenes sobre tales enseñanzas por no exigierse éstas para obtener el título de graduado en Ciencias y Letras. La enseñanza del Dibujo es obligatoria para todos los alumnos.11 (Nota de HoyHistoriaGT:  el reducido número de estudiantes permitía que se enseñaran todas estas materias con gran calidad.  En el siglo XXI, ni en los colegios privados de más trayectoria se enseñan tantas materias opcionales dada la gran cantidad de estudiantes que hay.)

Artículo 131.- Habrá en los Institutos alumnos internos, externos y medio internos.  Los primeros serán los que se eduquen por cuenta de la Nación, y todos los que quieran vivir en el establecimiento con el objeto de instruirse, pagando una pensión.  Los medios internos recibirán la enseñanza y alimentación; pero no dormirán en el establecimiento y pagarán también una pensión.  Los externos pobres recibirán la enseñanza gratuitamente.12

Artículo 133.- Son condiciones necesarias para ingresar a un Instituto:

      • Tener buena conducta y moralidad.
      • Presentar un certificado médico en que conste que el solicitante no padece ninguna enfermedad crónica ni está predispuesto a padecerla
      • Presentar el certificado de aptitud en las materias que señala la enseñanza complementaria; y ser aprobado en una examen sobre las mismas materias, que deberá practicarse en el Instituto por un tribunal que nombrará el Director.

Artículo 159.- Las materias de enseñanza en los colegios para niñas serán las mismas que previene el artículo 14, menos la Trigonometría, Mecánica, Taquigrafía y ejercicios militares; pero se sustituirán estos ramos con el estudio de la economía doméstica, trabajos y labores propios del sexo.

Artículo 180.- La enseñanza profesional se da en las correspondientes Facultades.

Artículo 181.- Las Facultades son los cuerpos encargados de promover el adelanto de las ciencia y de las letras en el país.

Artículo 182.- Se establecen por ahora las Facultades siguientes:

      • De Derecho y Notariado
      • De Medicina y Farmacia
      • De Ingeniería
      • De Filosofía y Literatura

Artículo 183.- Cada Facultad se compondrá de los individuos respectivo que hayan obtenido o en lo sucesivo obtuvieren título legal para ejercer su profesión en la República, y de los incorporados con arreglo a la ley.13

Esta ley, con algunas modificaciones, estuvo vigente hasta la caída del gobierno del general Federico Ponce Vaides, y durante todos ese tiempo, fueron los Institutos Nacionales y Normales los que graduaron a los mejores profesionales de nivel medio en el país.  Asimismo, fueron las Escuelas Facultativas las que se encargaron de la educación superior en el país, y no fue sino hasta en 1945 en que fueron reunidas nuevamente en la Universidad de San Carlos de Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Barrios, J. Rufino; Sánchez, Delfino (13 de diciembre de 1879). Ley Orgánica y Reglamentaria de Instrucción Pública. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 3.
  2. Ibid., p. 4.
  3. Ibid., p. 5.
  4. Ibid., p. 7.
  5. Ibid., p. 11.
  6. Ibid., p. 13.
  7. Ibid., p. 14.
  8. Ibid., p. 15.
  9. Ibid., p. 18.
  10. Ibid., p. 20.
  11. Ibid., p. 22.
  12. Ibid., p. 25.
  13. Ibid., p. 31.

1 de diciembre de 1869: insurrección en Los Altos

La Cámara de Representantes suspende sus sesiones ante petición del mariscal presidente Vicente Cerna, tras la insurrección en Los Altos

1diciembre1869
Mapa del Estado de Guatemala en 1838. Se aprecia el Estado de Los Altos, que se componía de todo el occidente del país, y el enclave de Belice al norte de la Verapaz, que databa desde antes de la Independencia. Esta misma región se alzó contra el gobierno de Vicente Cerna en 1869, haciendo que el presidente pidiera a la Cámara de Representantes que cesara sus reuniones ordinarias. Imagen de HoyHistoriaGT.

Luego de la muerte del capitán general Rafael Carrera el 14 de abril de 1865, los conservadores se mantuvieron en el poder, eligiendo como presidente de la República al hasta entonces Corregidor de Chiquimula, mariscal Vicente Cerna.  Cerna había sido correligionario de Carrera desde la revolución de 1838 y había estado al mando de la región oriental durante todo el gobierno del fallecido ex-presidente.1

Cerna, pues, no conocía el manejo de la situación en la ciudad de Guatemala y pronto cayó en la red de los criollos aristócratas y de los jerarcas de la Iglesia Católica, tanto secular como regular, y simplemente dejó que éstos controlaran la situación del país.  Los criollos liberales, por su parte, comprendiendo que la fuerte presencia del capitán general Carrera ya no se interponía en su camino para recuperar el poder, empezaron a promover revueltas contra el gobierno de Cerna.2  De esta forma, el nuevo presidente tuvo que combatir varias revoluciones, especilamente en la región de Los Altos (es decir, todo el occidente guatemalteco), que era en donde estaba el núcleo de los criollos liberales, quienes ya habían intentado separarse de Guatemala en 1838 y en 1848. El gobierno conservador empleó medidas represivas en contra de los insurrectos, llegando al extremo de trasladar poblados enteros en la región en conflicto a nuevas ubicaciones para que los líderes rebeldes perdieran sus bases.3

Una de tantas revueltas estuvo al mando de Francisco Cruz, quien inició su revolución desde la hacienda que tenía J. Rufino Barrios en Malacatán, San Marcos, aunque fue derrotado y capturado junto con otros treinta y siete individuos, entre los que estaba el padre de Barrios, quien fue trasladado a la ciudad de Guatemala en donde, de acuerdo a los historiadores liberales, fue encarcelado y torturado. Barrios, por su parte, logró huir a Chiapas, en donde aprovechó para obtener el apoyo del presidente anticlerical mexicano, Benito Juárez.3

Para calmar los ánimos en la capital, Cerna no mencionó estas revueltas en sus mensajes presidenciales de 1867 y 1868, en los que solamente dijo que Guatemala disfrutaba de paz, estabilidad y crecimiento económico.  Pero la Cámara de Representantes, por su parte, sí mencionó en sus respuesta oficiales al presidente que había “revoluciones contrarias al progreso” que se originaban en “la negación de la ley del progreso, que era una iniciativa que la Providencia había encomendado a los sectores más iluminados del país“.3

Para intentar calmar la situación, el 8 de enero de 1869 Cerna dijo que iba a convocar a elecciones presidenciales ya que iba a entregar el poder el 23 de mayo.  Se convocó entonces a una Asamblea General el 17 de enero para que eligiera al nuevo presidente, cuyo período iba a terminar a finales de 1872.  Los criollos liberales se organizaron como pudieron, y presentaron como candidato al mariscal José Víctor Zavala, a pesar de que había sido amigo personal de Carrera y era de familia aristócrata; de hecho, los liberales lo escogieron porque era muy popular, no se llevaba bien con Cerna,3 y, sobre todo, porque era primo hermano de Miguel García-Granados y Zavala.4

Cerna cometió el grave error de conseguir que la Asamblea General lo eligiera como presidente nuevamente, lo que provocó mucho malestar entre los liberales y les dió nuevos ánimos para continuar con sus revueltas luego de la segunda inauguración del presidente el 24 de mayo.5 De esta cuenta, cuando llegó el momento de convocar a la Cámara de Representantes para que iniciara sus sesiones ordinarias, envió un mensaje muy distinto al de los años anteriores, y ahora decía que era mejor que no se reunieran los diputados, ya que el gobierno estaba enfocado en repeler las insurrecciones en Los Altos:6

Para cumplir con lo prevenido en el articulo 11°. del Acta Constitutiva, he convocado la Cámara, con el objeto de que pueda iniciar sus importantes trabajos del último año del tercer período constitucional.

Las circunstancias en que se encuentra una parte de la República, perturbada por una faccion que sin proclamar principios políticos, intenta promover un cambio favorable solamente a intereses individuales, ha exigido y exige aún que la atencion del Gobierno se consagre a restablecer el orden y la tranquilidad. La experiencia, tan costosamente adquirida en épocas anteriores, y el conocimiento de nuestra condición social, nos han enseñado lo que los pueblos pueden esperar de revoluciones como la que se ha intentado promover últimamente en Los Altos. Retroceso en todos los ramos, desolación y ruina de familias enteras, sacrificadas a las malas pasiones de unos cuantos caudillos de revueltas, abandono de la agricultura, del comercio y de las artes útiles, y las calamidades más dolorosas afligiendo a inocentes y a culpables, he aqui, en breves rasgos, el cuadro desconsolador que la guerra civil ofrece en un pais como el nuestro. Se comprenderá, pues, fácilmente, que el Gobierno se ocupe de toda preferencia en hacer cesar ese mal, que si bien no ha tornado aun proporciones alarmantes, gracias al buen sentido de los pueblos, no deja de inquietar los ánimos, creando ese malestar y esa desconfianza que son obstáculos graves al adelanto social y a la marcha regular de la administracion pública.

En estas circunstancias, en que el interés grande y primordial de la conservación de la paz, exige toda la atención de la autoridad, no debe extrañarse que no se hayan preparado ciertos trabajos en que la representación nacional no podría ocuparse ahora con la calma y el detenimiento indispensables para el acierto.

En esta virtud, y no habiendo entre los asuntos que quedaron pendientes al aplazarse las sesiones en Enero último, ninguno cuyo despacho pueda considerarse de urgente necesidad, juzgo conveniente a los intereses públicos que despues de practicarse la elección de los ocho Consejeros de Estado que deben nombrarse ahora segun lo dispuesto en el articulo 11°. del Acta Constitutiva, queden aplazadas las sesiones de la Cámara para el día 4 de Abril de 1870, pudiendo regir provisionalmente el presupuesto decretado para el corriente año, en tanto se discute y aprueba el que se prepara para el próximo entrante.

Abrigo la confianza de que, favorecidos por la Providencia, que ha dispensado siempre una proteccion especial a la República, y secundado el Gobierno por todos los buenos ciudadanos, podréis, Señores Representantes, restablecida ya la paz en las poblaciones en donde ha sido alterada, continuar vuestros importantes trabajos, encaminados siempre al bienestar ya la prosperidad del pais.

Palacio del Gobierno: Guatemala, Noviembre 25 de 1869.6

Así pues, la Cámara de Representantes se reunió solamente para elegir a los ocho miembros del Consejo de Estado, y luego de que lo hizo, se disolvió el 1 de diciembre de 1869.3

Empezaba el final del régimen conservador de los 30 años.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward Jr., Ralph Lee (1993) Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871. (en inglés) Georgia, EEUU: The University of Georgia Press. p. 335.
  2. Ibid., p. 336.
  3. Ibid., p. 337.
  4. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia 2 (112). Managua, Nicaragua. p. 146.
  5. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  6. Cerna y Cerna, Vicente (1869). Mensaje dirigido por el Excelentísimo Señr Presidente, Mariscal de Campo, don Vicente Cerna, a la Cámara de Representantes en la apertura de las últimas sesiones del tercer período constitucional. Guatemala: Imprenta de La Paz.

24 de noviembre de 1873: crean el departamento de Jalapa

El gobierno del general presidente J. Rufino Barrios crea el departamento de Jalapa para mejorar la administración del oriente de Guatemal

24noviembre1873
Bandera del departamento de Jalapa, en Guatemala. En el recuadro: el acta por medio de la cual el general presidente J. Rufino Barrios decretó la creación del departamento de Jalapa en 1873. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Durante una gira por el oriente de la República a finales de 1873, hostil, el general presidente J. Rufino Barrios emprendió una serie de pequeñas reformas para favorecer la economía de los departamentos de la región, los cuales le eran hostiles a los criollos liberales de occidente que tomado el poder tras el triunfo de la revolución de 1871.1 El 30 de octubre, estando en Jutiapa, acordó abolir la contribución urbana,2 y el 4 de noviembre concedió una amplia amnistía a todos los desertores y rivales políticos que se habían asilado en El Salvador2. Asimismo, dispuso incrementar el impuesto a las bebidas alcohólicas en todos los departamento de la región, y fundó un colegio de secundaria para varones3 y un Hospital público en la ciudad de Chiquimula4.

Al regresar a la Ciudad de Guatemala, emitió el siguiente decreto favoreciendo la creación del departamento de Jalapa, desmembrándolo de Jutiapa:5

Decreto Número 107

Considerando: que la extensión del departamento de Jutiapa es tan grande que dificulta la vigilancia de las autoridades en todos los puntos de su comprensión.

Que es necesario limitar ésta para que sea más eficaz la acción administrativa; y que la importancia de las poblaciones situadas en la circunferencia de Jalapa demanda una atención preferente,

Decreto:

    • Artículo 1°. Se establece un nuevo Departamento que se denominará Jalapa, cuya cabecera es la villa de este nombre.
    • Artículo 2°. Compondrán este Departamento las poblaciones siguientes: Jalapa, Guastatoya, Sansare, Sanarate, soledad, Alzatate, Ingenio de Ayarce, Monjas, Chaparrón, Agua Blanca, Jilotepeque, Pinula, Santo Domingo, Achiote, Jutiaplilla y Achiotes del Cerro de Jumay.  En consecuencia, los límites de estas poblaciones serán el lindero del Departamento que se establece.
    • Artículo 3°. Se deroga el artículo 3°. del decreto número 30 de 10 de noviembre de 1871, que agregó al Departamento de Gutaemala a los pueblos de Sansare, Sanarate y Guastatoya.

Dado en Guatemala, a veinticuatro de noviembre de mil ochocientos setenta y tres.

    • J. Rufino Barrios
    • El Secretario de Estado en los despachos de Gobernación, Justicia y Negocios Ecleasiásticos: Marco Aurelio Soto5

BIBLIOGRAFIA:

  1. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 229.
  2. Ibid., p. 230.
  3. Ibid., p. 231.
  4. Ibid., p. 232.
  5. Ibid., p. 233.

15 de noviembre de 1879: trasladan manejo de los cementerios a las municiplidades

El gobierno liberal retira los cementerios del control eclesiástico y regula su administración mediante las municipalidades.

15noviembre1879
Pórtico del entonces majestuoso Cementerio General de la Ciudad de Guatemala en 1896. En el recuadro, la tumba casi abandonada del ex-presidente mariscal Vicente Cerna en 2014, y que se encuentra en la misma calle principal del Cementerio General. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La secularización de las instituciones guatemaltecas se inició en 1829 con la invasión de Francisco Morazán, pero no se pudo establecer completamente por la revolución católico-campesina de 1837-38.  No fue sino hasta durante el gobierno del general J. Rufino Barrios (1873-1885) que se completó definitivamente la separación de Iglesia y Estado en el país; por supuesto, aquella separación no fue instantánea, y más bien tardó varios lustros en completarse, ya que se fue haciendo paso a paso debido a la arraigada fé católica de los guatemaltecos.

Aunque la expulsión de las órdenes regulares y del arzobispo Bernardo Piñol y Aycinena fue prácticamente instantánea tras el triunfo de la reforma liberal en 1871, el clero secular se mantuvo en el país y todavía tenía a su cargo muchos aspectos administrativos, como el registro de recién nacidos en las actas de bautismo, matrimonios religiosos y defunciones.

Con la expulsión de las órdenes regulares terinó la costumbre de enterrar a los criollos en las catacumbas y columnas de los principales templos de los poblados y ciudades, y el 15 de noviembre de 1879, el gobierno del general Barrios retiró los cementerios a los curas párrocos, mediante el siguiente decreto:

DECRETO NÚM. 248
J. Rufino Barrios, General de División y Presidente de la República de Guatemala,

Considerando: 

    • Que por no haber estado los lugares públicos de enterramientos sujetos a la inmediata inspección y administracíon de la autoridad civil, carecen los cementerios de las condiciones indispensables para conservar la salubridad pública, no se observan en las inhumaciones y exhumaciones las reglas de la higiene, y se encuentran en su mayor parte abandonados.

DECRETO:

    • Art. 1.° La construcción, admistración é inspección de los cementerios de la  República, quedan a car go exclusivo de la autoridad municipal.
    • Art. 2.° Las Municipalidades ejercerán su intervención en los cementerios
      por medio de las comisioness de policía é higiene que establece el artículo 92 de su ley reglamentaria.
    • Art. 3.° Los derechos de sepultura serán exclusivamente destinados á los gastos de conservación y mejora de los cementerios.
    • Art. 4. Un reglamento especial determinará las bases de la administración, régimen y buen servicio de los cementerios.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a quince de noviembre de mil ochocientos setenta y nueve.

    • J. Rufino Barrios
    • Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, A. Ubico Urruela1

Ese mismo día se emitió el Reglamento respectivo, del cual se reproducen aquí algunos artículos importantes:2

    • Art. 1.° Todo cadáver deberá ser enterrado en cementerio público establecido con autorización previa, siendo prohibidas las inhumaciones dentro de poblado.
    • Art. 2.° En lo sucesivo, para la situación de los cementerios, se elijirán lugares secos, ventilados, a una distancia conveniente de las poblaciones en rumbos apartados de los vientos domiuantes, y que en lo posible
      reúnan las mejores condiciones higiénicas. No podrá determinarse el lugar sin oír la opinión de expertos.
    • Art. 10.° Habrá en el cementerio cinco clases de enterramientos: el primero es el de capillas: el segundo en mausoleos; el tercero en nichos; el cuarto de fábrica media; y el quinto de fábrica común en el suelo; a cuyo efecto el terreno estará dividido en otras tantas secciones proporcionadas .
    • Art. 11.° Las capillas se construirán por cuenta de los interesados, en una área cuya extensión no podrá exceder de 61 varas cuadradas, cubriéndose el valor de éstas con arreglo al adjunto arancel.2
    • Artículo 12.° en los laterales destinados a este objeto: en los cementerios se delineará y numerará el orden de los mausoleos, teniendo cada uno tres varas de largo y vara y media de ancho, formando calles de Oriente a Poniente y de Norte a Sur.
    • Art. 13.° Cada lugar de mausoleo se venderá con su cimiento de piedra, ladrillo y mezcla, puesto al nivel del terreno, por el precio del arancel y como sepultura perpetua.
    • Art. 14.° El que haya comprado un lugar de mausoleo puede edificar o permitir que se edifiquen para sus parientes ó amigos tres sepulcros á mas del primero, uno sobre otro; y cada uno de ellos que se vaya fabricando se pagará una tercera parte de lo que se pagó por el anterior.
    • Art. 15.° Los nichos se seguirán fabricando en las paredes de los cementerios y en la forma que ahora se ha adoptado sin perjuicio de las reformas que la experiencia y el buen gusto vayan indicando.
    • Art. 16.° Los entierros que se hagan en ellos, deben comenzar por una línea de abajo á arriba ocupando primero el de más abajo, y sucesivamente el que le sigue sin pasar a otra línea sin que esté cubierto el ultimo sepulcro de la anterior. 
    • Art. 18. La sepultura en nichos no se vende a perpetuidad para un cadáver, porque a los seis años siendo adulto, puede exhumarse para conducir los restos a los osarios, pero los parientes o amigos del sepultado pueden evitar esta exhumación pagando una tercera parte menos de lo que se ha pagado los seis años anteriores; y cada vez que se cumpla este término, pueden hacer igual rescate. Siendo un párvulo el cadáver, el período será de cinco años.
    • Art. 20. Para los enterramientos de fábrica media é ínfima, el cementerio se dividirá en cuatro cuadros pequeños que corresponden a los cuatro ángulos del cuadrado grande, dejando dos calles, que los dividan ó se crucen en el centro, la una de Oriente á Poniente y la otra de Norte a Sur, prohibiéndose hacer entierros en ellas.
    • Art. 21. Para delinear mejor estas calles, se demarcarán, fabricando dos paredes de nichos para párvulos, cuya altura no excederá de dos varas, dejándose encima un canal para llenarlo de tierra bien preparada y cultivar un jardín que sirva de adorno del cementerio.3

No es casualidad que el cementerio de la Ciudad de Guatemala haya sido construido en 1881, dos años después de la emisión de este decreto.  El cementerio original de la ciudad estaba al este de la Catedral Metropolitana, en donde después se construyó el Mercado Central.  Luego, se trasladó a la par del Hospital San Juan de Dios, y allí estuvo hasta que fue trasladado al nuevo local, entonces totalmente alejado de la población en 1881.  Fotografías antiguas del local muestran que antes de los terremotos de 1917-18, el cementerio general cumplía con lo estipulado con el reglamento de 1879.  Desfortunadamente, luego de esos terremotos el cementerio general entró en un declive permanete al punto que en el siglo XXI se encuentra a la par del colector de basura más grande de la Ciudad de Guatemala (aparte de los ríos que le sirven desagüe a la metrópoli), y ha caído en completo abandono.3


  1. BIBLIOGRAFIA:
  2. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 315.
  3. Ibid., p. 317.
  4. Ibid., p. 318.

9 de noviembre de 1878: Barrios convoca a una Asamblea Constituyente

Tras gobernar de facto desde 1873, el general presidente J. Rufino Barrios convoca a una Asamblea Constituyente

9noviembre1878
Monumento al general J. Rufino Barrios en su ubicación original, al final del Paseo de la Reforma, en 1915. En el recuadro, retrato del presidente guatemalteco, con la mano en la Constitución de 1879. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Luego de la Revolución Liberal que triunfó el 30 de junio de 1871, el presidente provisorio, general Miguel García-Granados y Zavala, y su sucesor, el general J. Rufino Barrios, gobernaron de facto, ya que no había una constitución vigente en el país.  Para poder justificar sus actos, se ampararon en el Acta de Patzicía, documento en el que ellos mismos y sus correligionarios habían desconocido la autoridad del presidente constitucional, mariscal Vicente Cerna y Cerna.

El hecho de gobernar de facto le confirió a Barrios amplios poderes, pudiendo gobernar a su capricho.  Sin embargo, convencido de que una constitución hecha a su medida le permitiría extenderse en el poder, convocó a una Asamblea Constituyente el 9 de noviembre de 1878, por medio del siguiente decreto:1

Decreto No. 225

Considerando:

    • Que la República está en plena paz, sin que por ninguna parte apa rezca amenazado el orden;
    • Que no obstante que la Asamblea Constituyente, en su decreto de 23 de octubre de 1876 declaró que por las circunstancias difíciles en que entonces se hallaba el país, no convenía emitir la ley fundamental, invistiéndome con facultades omnímodas para ejercer el Poder Ejecutivo, durante el período de cuatro años, también me autorizó para convocar la Legislatura antes, si lo estimaba conveniente;
    • Que la dictadura no está de acuerdo con los principios republicanos, y si la acepté fué por las circunstancias difíciles en que se encontraba el país, pero con la intención de no hacer uso de ella, sino para mantener la paz y tranquilidad publicas, mientras que el Estado pudiera darse por medio de sus legítimos representantes la ley fundamental que asegura los derechos y garantías de los ciudadanos:
    • Que consecuente con los principios democráticos que declaré desde que fui elevado al poder, considero que ha llegado la época feliz de restablecer el orden constitucional, renunciando las facultades omnímodas y el tiempo que me fué concedido para ejercerlas;
    • Que la Asamblea convocada en 21 de octubre de 1876, tuvo en mira el mantenimiento del orden público, confiriéndome los amplios poderes de que se ha hecho mérito, por ser el sentimiento general de los pueblos que representaban entonces; pero las circunstancias de paz y bienestar que ahora se disfrutan, exigen el que se decrete la Constitución de la República, que tanto se desea;
    • Que debiendo esta ley ser la expresión genuina de los pueblos, conviene que éstos estén representados por mayor número de delegados para que las difíciles cuestiones que pueda comprender la ley fundamental, sean mejor debatidas.

DECRETO:

    • Art. 1. Se convoca una Asamblea Nacional Constituyente, compuesta de sesenta y un representantes de los pueblos de la República, que se elegirán cu la proporción que establece la adjunta tabla.
    • Art. 2. Las elecciones se harán de completa conformidad con lo establecido en decreto de 21 de octubre de 75, comenzándose a verificar el 10 de enero del 79.
    • Art. 3. La Asamblea Constituyente se instalará el día l5 de marzo del año próximo de 1879 con la solemnidad que prescribe su reglamento.
    • Art. 4. Este alto cuerpo ocupará esclusivamente de dar á la Nación la ley fundamental y de resolver todos los asuntos que el Gobierno presente á su deliberación.
    • Art. 5. Cualquier ciudadano podrá ser electo diputado, con excepción de los Jefes políticos, Administradores de rentas, Administradores y contadores de aguardientes, Jueces de 1ra. instancia y comandantes de armas, por el departamento ó distrito electoral en que ejercen sus funciones. Tampoco podrán serlo, los párrocos ni coadjutores por el distrito en que estén situadas sus parroquias; entendiéndose modificado en estos términos el artículo respectivo de la ley citada de 21 de octubre de 1875.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, el nueve de noviembre de mil ochocientos setenta y ocho.

    • J. Rufino Barrios.
    • El Ministro de Gobernación, Justicia y Asuntos Eclesiásticos, J. Barberena.1

TABLA1

De los distritos electorales en que se divide la República para la elección de diputados a la Asamblea Constituyente, convocada por decreto de 9 de noviembre del año de 1878, con expresión de las cabeceras de círculos; en donde deberán ser calificados los electores comprendidos en ellas y en sus anexiones filiales; de las ciudades, villas y pueblos que forman los distritos; del número de diputados señalado a cada uno de ellos, con advertencia de que la primera población de las designadas a cada distrito, es la cabecera del mismo, en donde deben practicarse las elecciones.

Departamento No. de
Diputados
Guatemala 9
Sacatepéquez 5
Chimaltenango 3
Sololá 3
Quiché 2
Totonicapán 3
Huehuetenango 4
San Marcos 3
Quetzaltenango 4
Suchitepéquez 1
Retalhuleu 1
Escuintla 2
Amatitlán 2
Santa Rosa 2
Jutiapa 1
Jalapa 2
Chiquimula 5
Zacapa 3
Izabal 1
Alta Verapaz 3
Baja Verapaz 3
Petén 1
TOTAL 61

BIBLIOGRAFIA:

  1. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 209-216.

26 de octubre de 1874: primera ley de vialidad

El gobierno del general presidente J. Rufino Barrios decreta que todos los habitantes estaban obligados a trabajar en caminos públicos tres días al año

26octubre1874
Plaza y catedral de Cobán, Alta Verapaz, en 1880, aproximadamente. En el recuadro: retrato del general presidente J. Rufino Barrios, rodeado de los elementos liberales: el quetzal y la bandera azul y blanco establecida en 1871. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Desde que llegó al poder 1873, el gobierno de J. Rufino Barrios enfocó sus esfuerzos en crear una infraestructura eficiente para poder comunicar las principales zonas agrícolas en que empezó a cultivar el café a gran escala con los centros urbanos y los puertos y fronteras. 1

Para conseguir los trabajadores necesarios para la construcción y conservación de caminos, el gobierno liberal estableció la modalidad del trabajo forzoso, aunque los pobladores con mayores recursos tenían la opción de pagar en efectivo a cambio de no realizar el trabajo.  En la práctica, fueron los indígenas más empobrecidos los que realizaron el trabajo, no solamente porque no tenían dinero alguno para pagar para no hacerlo, sino porque las autoridades departamentales tendían a obligarlos a prestar trabajos pesados.2

El primer decreto de trabajo forzoso fue el Decreto N.°  126, del 26 de octubre de 1874, el cual decía así:3

J. Rufino Barrios, General de División y Presidente de la República de Guatemala

Considerando:

    • Que no se da cumplimiento al decreto de la Asamblea Legislativa de 17 de abril de 1830, que impone la obligación a todos los habitantes de la República, de trabajar en los caminos públicos cada año, durante tres días, cuya obligación se ha hecho pesar hasta hoy sobre la clase menesterosa.3 (Nota de HoyHistoriaGT:  todo lo actuado por aquella Asamblea Legislativa fue derogado por el gobierno del Jefe de Estado Mariano Rivera Paz en 18384, luego de la caída del gobierno del Dr. Mariano Gálvez.  Además, nótese que no se excluye a las habitantes mujeres.)
    • Que no es posible dar ensanche y desarrollo al comercio y agricultura del país, sin vías de comunicación que faciliten el tránsito, las cuales no pueden mantenerse en buen estado, ni mejorarse como el Gobierno se propone, sin el auxilio general de los habitantes de la República, ya sea con su trabajo personal o con la compensación correspondiente.
    • Que es un deber del Gobierno reformar las disposiciones de beneficio público, como la de que se trata, decretada hace 44 años, para que esté en relación con las circunstancias actuales del país, y resolver, al mismo tiempo, las dudas que ella ofrece en su ejecución y que han sido consultados.
    • Que la retribución de dos reales diarios que establece, para los que no quieran prestar su servicio personal, no es proporcionada al precio a que han llegado los jornales en la actualidad; y 
    • Que la expresada ley carece de sanción para los que, estando comprendidos en ella, y sin causa justificada, pretenden eximirse de su cumplimiento, siendo indispensable determinar la apena en que incurran los contraventores o remisos, para que no quede ilusoria una disposición de observancia general.  En uso de las facultades de que me hallo investido, tengo a bien decretar y

Decreto:

Art. 1.° Todo vecino está obligado a trabajar personalmente en los caminos públicos, tres días en cada año, o pagar el jornal que corresponde, teniéndose por vecino para los efectos de esta ley, al que tenga un año de residencia en cualquiera punto de la República.

Art. 2.° Están exceptuados de esta obligación: los militares que se hallen en activio servicio y cuyo sueldo no pase de cincuenta pesos; los enfermos habituales, y los menores de catorce años y mayores de cincuenta, si estos últimos fueren jornaleros o artesanos y no tuvieren un capital que llegue a mil pesos. 

Art. 3.° Para hacer efectiva aquella obligación, se formarán por las municipalidades registros o listas de todos los vecinos de su jurisdicción a quienes comprende la presente ley.

Art. 4.° Todo vecino que desée exonerarse de prestar personalmente ese servicio, puede hacerlo satisfaciendo en dinero efectivo, el valor correspondiente al jornal de los tres días a razón de tres reales diarios y ocurriendo precisamente del día 1.° al 5 de octubre de cada año, en las cabeceras de departamento, a la Jefatura política y en las demás poblaciones, a la respectiva Municipalidad a hacer el entero que corresponde. (Nota de HoyHistoriaGT: los ricos comerciantes, cafetaleros y oficiales del ejército tenían recursos más que suficientes para pagar por esta exoneración, al contrario de la población indígena, que es incapaz de hacerlo.)

Art. 5.° Los que, debiendo prestar su servicio personalmente por no satisfacer el jornal establecido en el artículo que antecede, no ocurrieren después de la primera reconvención al lugar que se les designare, quedan obligados a trabajar durante cuatro días, en vez de tres, o a pagar la compensación de dichos cuatro días, como se previene en el artículo anterior; haciéndose efectiva esta obligación por la vía de apremio.

Art. 6.° Debiendo procedrese en el mes de octubre de cada año, a la compostura general de los caminos públicos con el servicio que esta ley establece, las municipalidades cuidarán de publicarla por bando en los dos primeros domingos de septiembre de cada año, en el pueblo o pueblos de su jurisdicción, lo mismo que en las aldeas y caseríos, a fin de darle toda publicidad y que nose alegue ignorancia por los obligados a su cumplimiento.

Art. 7.° La Municipalidad de cada lugar, formará una lista con dos columnas de todos los vecinos a quienes comprende esta ley; en la primera columna se colocará a los que estén dispuestos a pagar el jornal correspondiente a los tres días de servicio; y en la segunda a los que opten por prestarlo personalmente.  Dicha lista será remitida a la jefatura política a más tardar el primero de octubre de cada año, para que la autoridad departamental pueda saber el número de operarios efectivos con que cuenta para los trabajos y los fondos disponibles. […]

Art. 15.° El Ministro de Fomento queda encargado de la ejecución del presente decreto.

Dado en Guatemala, a veintiseis de octubre de mil ochocientos setenta y cuatro.

    • J. Rufino Barrios
    • El Ministro de Fomento, José María Samayoa3

Pero esa ley no bastó. El 30 de mayo de 1877 fue reformada, disponiendo que todo veicno estaba obligado a contribuir anualmente con la suma de dos pesos para atender a la reparación y conservación de los caminos públicos; y nuevamente fue reformada el 21 de marzo de 1878, porque la modificación de 1877 era muy gravosa para los pobladores.2

Sea como fuere, el gobierno de Barrios, gracias a estos decretos, tuvo a su disposición suficiente mano de obra barata para construir y darle mantenimiento a los caminos, a expensas de las comunidades indígenas del país.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Cazalia Avila, Augusto (1976) El desarrolo del cultivo del café y su influencia en el régimen de trabajo agrícola; época de la Reforma Liberal (1871-1885). p. 49.
  2. Ibid., p. 50.
  3. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 304-306.
  4. Woodward, Ralph Lee, Jr. (2002). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.