20 de septiembre de 1934: condenan al paredón a 13 implicados en complot para asesinar al presidente Jorge Ubico

20septiembre1934
La tristemente célebre Penitenciaría Central de Guatemala, en donde estuvieron prisioneros numerosos presos políticos durante los gobiernos de J. Rufino Barrios, Manuel Estrada Cabrera, Jorge Ubico y Jacobo Arbenz. En los recuadros: el coronel de aviación Miguel García-Granados Solís y el busto del periodista Clemente Marroquín rojas, acusados de ser cabecillas del atentado contra Jorge Ubico en 1934. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

A principios de septiembre de septiembre de 1934 se desarticuló un atentado contra el presidente de Guatemala, general Jorge Ubico.1 Al igual que ocurrió con los atentados en contra del general J. Rufino Barrios en 18772 y 18843, y contra el licenciado Manuel Estrada Cabrera en 19074 y 19085, los cuartos de la Auditoría de Guerra donde se efectuaban los interrogatorios estaban abarrotados con más de quince acusados, en su mayoría inocentes.1

Entre los detenidos estaba Jacobo Sánchez, de 26 años de edad, oriundo de Quetzaltenango. quien había obtenido una beca del gobierno para estudiar derecho, aunque tenía  antecedentes penales por asuntos políticos. De acuerdo a lo que se había aveiguado hasta ese momento, Sánchez Calderón ingresó a la confabulación en junio de 1934, cuando un coronel del ejército le expresó la urgencia de asesinar al general Jorge Ubico, que en ese momento contemplaba la reelección. Días más tarde, lograron evadir la férrea vigilancia del régimen ubiquista y escondieron algunas bombas en las instalaciones de una escuela. Según las declaraciones de Sánchez, querían aprovechar el desplazamiento de Ubico por la capital para concretar sus planes, lanzando ataques simultáneos en diversos cuarteles. Al igual que como ocurrió en 1907 con el atentado de la Bomba4 en contra del presidente Estrada Cabrera, escogieron varios puntos por lo que pasaba frecuentemente el gobernante; en 1934 los implicado escogieron el puente de la Penitenciaría, el parque Concordia y la avenida Reforma.1

Se decidieron por fin por el puente de la Penitenciaría e iban a transportar los explosivos en la segunda quincena de septiembre. Sánchez afirmó que entregó “cuatro candelas de dinamita que tenía en su poder desde hacía siete años más o menos”. Pero al ser trasladado al cantón Barillas, donde supuestamente estaban guardados más explosivos, intentó huir en la oscuridad del amanecer y le fue aplicada la ley fuga, según reza el parte oficial.1

Muchos de los implicados en la conspiración fueron condenados a muerte por el delito de rebelión frustrada y sedición consumada, y el resto fue hecho prisionero en la Penitenciaría Central, en donde sufrirían numerosos vejámenes. Tal y como ocurriera en tiempos de los gobiernos de Barrios y de Estrada Cabrera, el terror hizo presa de los habitantes de la Ciudad de Guatemala durante varias semanas.1,3,5  Las fuerzas de seguridad del estado desplegaron todas sus armas, tal y como lo hicieron en 1932, cuando cerraron la frontera para evitar que entraran los perseguidos por el régimen del general Maximiliano Hernández Martinez en El Salvador, y cuando neutralizaron al primer partido comunista en Guatemala.6 Y si en 1932 la represión sirvió para entronizar a Ubico como el paladín del anticomunismo, dos años más tarde el frustrado atentado fue utilizado para allanar el camino de la reelección y, de paso, salir de enemigos del régimen.1

Otro de los implicados, Carlos Pacheco Marroquín, fue hallado oculto en una residencia del centro capitalino, y cuando fue encontrado por la policía, le fue aplicada la ley fuga al igual que a Sánchez.  No contento con esto, el régimen continuó su persecución y, tal y como hiciera el embajador mexicano Federico Gamboa en 1907,7 el embajador Mexicano advirtió que parecía “que el proyectado plan terrorista ha aterrorizado al gobierno  y éste a su vez al pueblo de Guatemala, pues la zozobra y la intranquilidad y el dolor se reflejan en todas las capas sociales.” Nuevamente, como en el gobierno de Estrada Cabrera, el embajador mexicano no pudo permanecer indiferente ante las continuas peticiones de asilo que recibía. El diplomático debía tomar decisiones y precisaba instrucciones concisas de sus superiores.1

De hecho, el embajador mexicano, ante la solicitud de algunos familiares de un sentenciado, intercedió ante el ministro de Relaciones Exteriores guatemalteco, Alfredo Skinner Klée, sin ningún resultado favorable, aunque a diferencia de Gamboa, Serrano contaba con el apoyo de la Convención sobre Asilo Político de La Habana (1928) y de Montevideo (1933).  Por esta razón, el canciller mexicano José Manuel Puig recomendó ecuanimidad y absoluto respeto hacia el gobierno de Ubico, pretendiendo “borrar completamente para el futuro las suspicacias por las acciones del pasado”, en alusión a lo que ya había ocurrido con Gamboa.  El gobierno mexicano, ocupado en amainar las tensiones a flor de piel de la familia revolucionaria y sofocar los combates con el clero de Veracruz, Tabasco y Jalisco, actuó ante la represión en Guatemala como esperaba que sus vecinos reaccionaran ante un eventual levantamiento de sus enemigos.1

Mientras tanto, Jorge García Granados, político y abogado descendiente del ex-presidente Miguel García Granados, dirigió una carta al presidente pidiendo un juicio comedido de la confabulación y el perdón hacia los condenados; sin embargo, este razonamiento cayó en saco roto. El 13 de septiembre de 1934, los medios escritos, completamente controlados por el régimen, publicaron un editorial donde justificaron la represión, aduciendo que la sedición era admisible cuando se lidiaba con el andar oprobioso de los gobernantes “ineptos, descentrados, retrógrados ladrones, que pisotean las leyes del país y hacen escarnio de las garantías individuales y sociales”, pero no lo era “ante un gobierno que realizaba una obra de reconstrucción económica y rescataba a la nación del maremágnum de la lucha fratricida“.1 Esto era una alusión directa a la recuperación económica que había vivido Guatemala poco a poco tras la llegada de Ubico al poder en 1931, con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos, luego de una serie de golpes de estado que siguieron a la renuncia del general Lázaro Chacón luego de que éste sufriera un derrame cerebral que lo imposibilitó para seguir gobernando dada la anarquía que se vivía en el país tras la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en 1929.8

De acuerdo al periódico “El Liberal Progresista“, órgano oficial del gobierno de Ubico, la actitud de los conspiradores se debía a su “mentalidad enfermiza, característica de sujetos desprovistos de toda moralidad, carentes por completo de los más elementales escrúpulos y que, por lo mismo, han encontrado en el gobierno del general Ubico una barrera infranqueable”. La tolerancia, pues, se había agotado y en su lugar debía imponerse una justicia inflexible, sin distingos ni miramiento para “los traidores en toda la extensión de la palabra, una sanción ejemplar que, de una vez por todas, sirva de escarmiento a los que de tal forma quieran ensangrentar el país, y hacer befa de sus instituciones y leyes”.1

Por supuesto, dejó por un lado completamente que aquella conspiración, igual que la ocurrida contra J. Rufino Barrios y Juan Martín Barrundia en 1884, era una cortina de humo para eiminar a enemigos del régimen.  En 1934, se pretendía esconder el hecho de que el registrador de la Propiedad Inmueble, el abogado Efraín Aguilar Fuentes de 37 años de edad, había descubierto que el coronel Roderico Anzueto Valencia, gran aliado del presidente Ubico, se estaba apropiando de numerosas propiedades en la Ciudad de Guatemala, y que se lo había hecho ver al gobernante cuando éste le reclamó que por qué no apoyaba su reelección.  El registrador no sabía que Anzueto Valencia únicamente era un testaterro del propio Ubico.9

En total fueron doce las personas que el tribunal militar envió al paredón de fusilamiento el 20 de septiembre de 1934, entre ellos Aguilar Fuentes. Además, en septiembre de 1934, se detonaron públicamente en el Campo Marte las bombas incautadas, acción con la cual pretendieron exaltar la reacción acertada del régimen; sin embargo, el proceso siguió abierto. Faltaba aprehender a dos de los supuestos cabecillas principales, a quienes había supuestamente había acusado Aguilar Fuentes durante una de las tantas sesiones de tortura de las que fue víctima.  Uno de ellos era el Miguel García Granados, coronel de aviación y nieto del general homónimo que gobernó a Guatemala de 1871 a 1873, tras el triunfo de la revolución liberal que acabó con régimen conservador de los 30 años;  García Granados estaba en la mira del presidente porque ya había mostrado antipatía contra la reelección que buscaba Ubico.  El otro supuesto cabecilla era el licenciado Clemente Marroquín Rojas, prestigioso periodista que había atacado al general ubico desde que éste intentera ser electo presidente en 1926, publicando una serie titulada “Desnunando al Idolo“.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Monterrosa Cubías, Luis Gerardo (Agosto de 2020) ¡Por la democracia y libertad de Guatemala! Exiliados del ubiquismo en la frontera sur de México (1934-1938). En: Secuencia. (107).  México: Secuencia.
  2. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Arregladas para uso de las escuelas primarias y secundarias de ésta República.  Guatemala: Tipografía Nacional. p. 202.
  3. Rodríguez, Guillermo (Mayo de 1886) Exposición y documentos presentados a la Asamblea Nacional Legislativa por Guillermo Rodríguez, acusado y sentenciado con pretexto de la bomba del 13 de abril de 1884.  Guatemala: Tipografía de Arenales.
  4. Estrada Paniagua, Felipe (9 de mayo de 1907).  El 29 de abril y las otras minas. Guatemala: La Locomotora, Tipografía Nacional. p. 5.
  5. Estrada Paniagua, Felipe (29 de abril de 1908). «El crimen del 20»La Locomotora: revista de política, ciencia, literatura y bellas artes (Guatemala).
  6. Taracena Arriola, Arturo (30 de mayo de 2011) “El Partido Comunista de Guatemala y el Partido Comunista de Centroamérica 1922-1932“. El Socialista Centroamericano.
  7. Gamboa, Federico (1934). Mi diario. México: Ediciones Botas.
  8. Mora, Carlos F. et. al. (12 de diciembre de 1930) “Acta de los médicos en que se declara la imposibilidad del general Chacón para seguir en la presidencia de la República”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  9. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.

4 de septiembre de 1939: tras la invasión de Alemania a Polonia, el presidente Jorge Ubico se adhiere a la neutralidad declarada por Colombia ante el conflicto

4septiembre1939
Mapa de Polonia y Alemania en donde se muestra el corredor polaco y la ciudad libre de Danzig en 1937, territorios arrebatados a Alemania después de la Primera Guerra Mundial. Fue por esta región que Alemania invadió Polonia el 1 de septiembre de 1939, con ayuda de la Unión Soviética. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La Segunda Guerra Mundial se inició cuando Alemania invadió a Polonia luego de que ésta nación, cuyo territorio fue formado por una parte de la Prusia Alemana después de la Primera Guerra Mundial, se negó a retornar la región del llamado “corredor polaco” (Danzig en alemán)  al gobierno de Adolfo Hitler por la vía diplomática, apoyada por Francia e Inglaterra.    Este corredor mantenía separada a Prusia del resto de Alemania y por eso era que lo exigía Hitler y buscó la colaboración de la Unión Soviética para conseguirlo.1

Dado que el grado del rearme alemán era impresionante, y violaba lo estipulado en el tratado de Versalles, firmado al final de la Primera Guerra Mundial y que era humillante para Alemania, los gobiernos de Inglaterra y Francia declararon la guerra contra los alemanes. Al enterarse de esto, en el continente americano el presidente colombiano, Eduardo Santos, dirigió un mensaje a los Jefes de Estado de América, indicando que los principios de solidaridad proclamados en las Conferencias Panamericanas eran necesarios para enfrentar unidos el grave conflicto que se iniciaba.2 Y es que el problema de América era que había numerosas compañías e intereses ingleses, franceses, italianos y alemanes en el continente y no le convenía tomar partido cuando todavía no se sabía en favor de quien se iba a producir la victoria.  En Guatemala, por ejemplo, estaban las familias alemanas poseedoras de grandes fincas cafetaleras en la región de Alta Verapaz, las de italianos con propiedades en la región sur del país y de varios negocios, y las de banqueros de descendencia inglesa.

El mensaje del presidente Santos fue el siguiente:

Ante la gravedad máxima de los sucesos que se desarrollan en Europa, quiero reiteraros la firma resolución del Gobierno de Colombia, unánimemente respaldado por su pueblo, de proceder en estrecho acuerdo con los Gobiernos de América y sobre la base de los principios de solidaridad proclamados en las Conferencias Panamericanas, en la defensa de los bienes esenciales que nos son comunes: la plenitud de nuestra independencia y soberanía, la normalidad de nuestro desarrollo económico, la esencia de nuestros regímenes democráticos, la paz, a cuya sombra fecunda quieren los pueblos de este hemisferio realizar sus destinos. Para mi Gobierno será grato y honroso proceder en constante acuerdo con el Gobierno de Vuestra Excelencia y cooperar por cuantos medios estén a su alcance para que la solidaridad americana sea efectiva y produzca todos los bienes que de ella tenemos derecho y esperar, y pra que en estas horas amarguísimas de la humanidad, la acción solidaria de América se ejerza en el sentido de los ideales que la animan y pueda servir para evitar, atenuar o remediar la catástrofe que se avecina.”2

Nótese que se menciona a “nuestro regímenes democráticos“, en una época en que los gobiernos militares de línea dura eran comunes en el área, y cuando ya la hegemonía dictatorial del Partido Revolucionario Institucional (PRI) estaba consolidada en México. Por ejemplo, en Centroamérica gobernaban con mano de hierro los generales Jorge Ubico en Guatemala, Maximiliano Hernández Martínez en El Salvador, Tirurcio Carías Andino en Honduras y Anastasio Somoza García en Nicaragua.3  También menciona  la “independencia y soberanía” cuando había muchos intereses europeos en la región, además de intereses estadounidenses, ya que los Estados Unidos estaban emergiendo como uno de las principales potencias mundiales, aunque Francia e Inglaterra eran las principales potenciales coloniales del momento.

La respuesta del general Jorge Ubico, enviada el 4 de septiembre, dice así:

Me es grato estar de acuerdo con ideología y sentimientos que se sirve manifestarme en su atento mensaje, sobre las probables repercusiones del conflicto europeo en nuestro Continenete, y la necesidad de una estrecha cooperación americana en estas horas de tanta gravedad par ael mundo por su esencia democrática y sus solemnes compromisos contraídos en las Conferencias Panamericanas, así como por los imperativos de una indispensable solidaridad con sus hermanas de América.  Guatemala y su gobierno están dispuestos a mantener los principios de cooperación que garanticen y defiendan nuestra independencia económica y política y los principios esenciales que nos son comunes, así como para hacer cuanto sea posible para contribuir al alivio o atenuación de la catástrofe mundial.  Espero que, como se sirve decírmelo, tendré el agrado de mantener en contacto con el Gobierno de Vuestra Excelencia sobre estos objetivos trascendentales.”3

Los países americanos declararon la neutralidad ante el conflicto, y así se mantuvieron hasta que Japón atacó la base estadounidense de Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, por lo que los Estados Unidos le declararon la guerra a Alemania, Italia y Japón, y forzaron a los estados americanos a hacer lo mismo.  En Guatemala, esto significó que los intereses alemanes fueron confiscados y los ciudadanos de ese país expulsados, y la propaganda oficial acusaba de nacionalsocialistas a todos los enemigos del gobierno, debido a que los comunistas de la Unión Soviética eran aliados de Estados Unidos, Francia e Inglaterra en la guerra contra el Eje.4-6

En cuanto al corredor polaco, cuando terminó la guerra, la ciudad de Dánzig, la región de Pomerania y la parte meridional de Prusia Oriental se integraron como territorio de Polonia de modo definitivo, conforme a los Acuerdos de Potsdam entre las potencias vencedoras; de acuerdo con ello se expulsó a la población alemana de estas regiones y el corredor dejó de existir para todo efecto.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Richard Blanke (1993). Orphans of Versailles: The Germans in Western Poland 1918–1939, University of Kentucky Press,  ISBN 0-8131-1803-4.
  2. Santos, Eduardo (1 de septiembre de 1939).  Mensaje dirigido por el Presidente de Colombia a los Jefes de Estado de las Repúblicas Americanas, y respuestas de dichos mandatarios. LXXV (24163). Colombia: Diario Oficial. p. 721.
  3. Ibid., pp. 723-724.
  4. Palma, Claudia (15 de junio de 2015). «Jorge Ubico, el excéntrico “señor 25″»Prensa Libre. Archivado desde el original el 9 de junio de 2015.
  5. Chávez, Carlos (25 de enero de 2009). «La cara alemana de Guatemala»La Prensa Gráfica (San Salvador). Archivado desde el original el 30 de junio de 2015
  6. Prensa Libre (7 de noviembre de 2007). «Fascismo en Guatemala»Prensa Libre (Guatemala). Archivado desde el original el 22 de enero de 2015.

26 de agosto de 1889: nace en Alta Verapaz el general Federico Ponce Vaides, presidente de Guatemala del 1 de julio al 20 de octubre de 1944

26agosto1889
El Calvario y antiguo cementerio de Cobán, Alta Verapaz. Allí estuvo la tumba del general Ponce Vaides hasta que el cementerio fue clausurado. En el recuadro: el presidente Ponce en el primer día de su gobierno interino. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El general Federico Ponce Vaides nació en Cobán, Alta Verapaz, el 26 de agosto de 1889. Siendo adolescente, se trasladó a la Ciudad de Guatemala en donde realizó sus estudios medios en el entonces prestigioso y exclusivo Instituto Nacional Central para Varones, en la Escuela Normal y en la Escuela Politécnica, cuando esta última era una institución de nivel medio que preparaba no solamente militares sino que también ingenieros civiles y topógrafos.1

Ponce ingresó a la Escuela Politécnica el 2 de julio de 1903 y obtuvo sus despachos de teniente de infantería tras el triunfo fortuito de la fuerzas guatemaltecas durante la Guerra del Totoposte el 12 de julio de 1906.  Tras graduarse, fue incorporado en el Estado Mayor presidencial del licenciado Manuel Estrada Cabrera el 2 de enero de 1907.1

Poco a poco fue ascendiendo en la carrera militar, en la ocupó varios puestos: inspector de milicias, instructor militar, jefe de escolta ambulante, jefe político y comandante de armas.  También tuvo cargos en la administración pública, siendo administrator de rentas, alcalde primero municipal y juez de paz.  Incluso fue docente, ya que impartió clases de matemáticas, deportes y ejercicios militares en el Instituto del Norte.2

Se casó en 1922 y tuvo ocho hijos, llegando a ser coronel y comandante de armas del departamento de Petén en 1940.  Allí donde se encontraba cuando fue asecendido a general de brigada el 15 de abril de 1940, ya durante el gobierno del general Jorge Ubico.1 Luego, en 1943 fue incorporado al Estado Mayor General, y allí se encontraba cuando renunció el presidente Ubico el 1 de julio de 1944.2

El periódico oficial “El Liberal Progresista“, dirigido por Ricardo Peralta, dijo lo siguiente tras la renuncia de Ubico: “Estos acontecimientos acaban de culminar con la renuncia del general Ubico, que, con la más noble y majestuosa dignidad, ha resignado su alto cargo en un triunvirato militar, con la sola idea -que fue siempre suya- de que en Guatemala no se desaten disturbios ni se derrame sangre.  Jamás en lo mucho que tenemos de vida política, había visto una resignación del mando de un gobernante tan patriota y noble, como la que nos tocó presenciar casi inesperadamente… Abrigamos la certeza de que la Historia no tendrá que esperar mucho tiempo para que dicte su justiciero veredicto y de en sus páginas la altura que corresponde al más honrado y patriota gobernante que hemos tenido…”3

El triunvirato militar estaba formado por los generales Buenaventura Pineda, Eduardo Villagrán Ariza y Federico Ponco Vaides, y entró en funcionaes inmediatamente.  Y aunque el boletín oficial al respecto dice que fueron designados por el Estado Mayor y que tenían el respaldo absoluto del ejército,4 existen varias versiones sobre cómo fue que se formó el triunvirato que sucedió al general Ubico en la presidencia, ya que los tres generales mencionados eran reconocidos por su incompetencia y adicción al consumo de alcohol.  Una teoría sugiere que fue Roderico Anzueto el que escogió a los militares más incompetentes del Ejército de Guatemala a fin de poderlos manejar a su antojo.5; Pero existen otras versiones que sugieren que los generales estaban ansiosos por saber quién iba a suceder al presidente cuando éste renunciara, y decidieron enviar una comisión formada por los más ineptos para que le preguntaran.6 Es la respuesta del general Ubico la que varía dependiendo de la versión:  unos dicen que cuando le preguntaron quién podía sucederlo, el presidente contestó sin siquiera levantar la vista de los papeles que estaba revisando: “¡ustedes tres!”; otros relatan que cuando entraron los generales a preguntar, Ubico ya había firmado la carta de renuncia y llorando de rabia se las tiró en la cara diciendo: “¡Aquí está esta su m#!@#!”6

Ponce Vaides logró quedarse en el poder como presidente interino, pero fue finalmente derrocado por la Revolución de Octubre, el 20 de octubre de 1944.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Torón España, José (1978) Partidos Políticos y Régimen provisorio de Federico Ponce. Guatemala: Universidad de San Carlos, Escuela de Historia. p. 24.
  2. Ibid., p. 25.
  3. Ibid., p. 20.
  4. Ibid., p. 21.
  5. Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789992248522. p. 18.
  6. Herrera, Víctor Manuel (10 de abril de 1984). Entrevista con un miembro de las juventudes universitarias de 1944. Guatemala: inédita.

 

18 de julio de 1935: como parte de las celebraciones del centenerario de J. Rufino Barrios, el presidente Jorge Ubico inaugura la Plazuela Barrios

 

18julio1935
En la imagen: la Plazuela Barrios en 1935, con el monumento al fallecido general J. Rufino Barrios que originalmente estaba en el Palacio de la Reforma en donde en el siglo XIX se encuentra el Obelisco a Los Próceres, y que fue derribado por los terremotos de 1917-18. En el recuadro: los líderes de la Reforma Liberal. Aparte de Barrios y García Granados están en primera fila: los mariscales José Víctor Zavala y Serapio Cruz (ambos incondicionales del gobierno conservador del general Rafael Carrera). Imagenes tomadas de La Gaceta de 1935.

Los gobiernos liberales, a partir del régimen del general Manuel Lisandro Barillas se dedicaron a impulsar el mito heróico del general J. Rufino Barrios por encima de otras figuras históricas guatemaltecas, en especial las de los regímenes conservadores, particularmente la del capitán general Rafael Carrera, fundador de la Repúbica de Guatemala y presidente vitalicio de la misma de 1854 a 1865.1

Gracias al triunfo de la Revolución de 1871, dirigida por Miguel García Granados y J. Rufino Barrios, se logró retomar las reformas iniciadas por el gobierno liberal del Jefe de Estado Mariano Gálvez junto con la del presidente federal, el general Francisco Morazán, quien había invadido a Guatemala y expulsado a las autoridades conservadoras y principales miembros del clero secular y de las órdenes religiosas en 1829.2 Desafortunadamente para los criollos liberales, aquellas reformas habían terminado abruptamente luego de la nefasta implementación de los Códigos de Livingston, que impulsaban el matrimonio civil, el divorcio y los juicios de jurados.3,4 De aquellas modificaciones legales, únicamente sobrevió el Habeas Corpus tras la revolución campesino-católica de 1837-38, por ser lo único que se adaptaba a la realidad del campesinado guatemalteco en ese momento, y que se había alzado contra los “herejes liberales“.4,5

Barrios ha sido llamado “Reformador” y “héroe” por los historiadores liberales, encabezados por el Dr. Lorenzo Montúfar, debido a que Francisco Morazán no era de Guatemala, y que el Dr. Mariano Gálvez no solamente fue derrotado por las fuerzas de los campesinos encabezadas por Rafael Carrera, sino que sus métodos militares de tierra arrasada contra las posiciones de los alzados no fueron aprobados por muchos de sus correligionarios liberales en su época, provocando una fractura entre ellos en medio de la guerra civil.6 Además, Barrios murió en el campo de batalla, algo que han mitificado los liberales diciendo que “[…] el Caudillo de la Unión rindió tributo a la tierra en los campos de Chalchuapa, […] y todavía llega a nosotros el eco de aquella tragedia que, como los esquilianas, envuelve a los héroes en un temblor sagrado, por la grandeza de sus propósitos y porque, en sus páginas, los héroes desfilan envueltos en un halo de fatalidad. […] a estas horas, Barrios ya no sólo es héroe y caudillo del liberalismo, sino un símbolo nacional, una gloria de la Patria“.7

Los historiadores liberales han creado un mito alrededor de Barrios, dejando por un lado la tiranía que impulsó éste durante su gobierno, la cruel persecución contras sus enemigos8 el terrible tratado Herrera-Mariscal que resultó en una pérdida considerable de territorio guatemalteco cuando se finiquitaron los límites con México,9 el despojo de terrenos de los indígenas y de los religiosos para favorecer a su cúpula de allegados, la entrega de la Verapaz a inmigrantes alemanes,10 el uso de los indígenas como mano de obra gratuita y como miembros de la milicia,11 y el uso de los fondos nacionales como sus finanzas personales.12-15 Esto fue hecho a propósito, a fin de legitimar las transformaciones sociales, económicas y políticas impulsadas por los liberales desde 1871, en especial el concepto de ciudadanía que más les convenía y que dejaba a los indígenas por un lado.1

El concepto de ciudadanía apareció por primera vez en la Constitución de 1879, escrita a la medida de Barrios, y consiste en un perfil de ciudadano alfabeto, consciente de sus derechos y obligaciones.16 De esta forma, iniclamente eran ciudadanos los varones mayores de 21 años que sabían leer y escribir o tenían renta, industria, oficio o profesión; luego, la reforma de 1887 impulsada por Manuel Lisandro Barillas tras su golpe de estado para modificar la constitución para que no le restringiera el uso del poder,17 amplió el concepto hacia los miembros del ejército y a los mayores de 18 años que poseían un grado o título literario.16 Barillas utilizaría esta nueva definición de ciudadanos para permitir que los soldados analfabetos votaran y elegir así a un sucesor que le conviniera, como ocurrió en la elección del general José María Reina Barrios en 1892.

Aprovechando el centenerario del nacimiento del héroe liberal que se celebraba en 1935, el general Jorge Ubico, quien era ahijado de Barrios e hijo de uno de sus cercanos colaboradores (el poderoso político y cafetalero, licenciado Arturo Ubico Urruela),18 se legitimó ante la población como sucesor del héroe mediante celebraciones en honor al fallecido gobernante, con inauguraciones de monumentos como la Plazuela Barrios el 18 de julio de ese año, y de la Torre del Reformador,1 y afianzó su liderazgo como heredero del régimen liberal mediante la modificación a la constitución que se hizo en mayo de 1935 y que permitió, entre otras cosas, la reelección del gobernante.19


BIBLIOGRAFIA:

  1. Polanco Pérez, Perla Patricia (2016). Ubico frente al héroe liberal: El Centenario de Barrios en la legitimación de la dictadura, Guatemala 1935. Guatemala: Universidad de San Carlos, Facultad de Humanidades. p. 68 y siguientes.
  2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  3. García Laguardia, Jorge Mario (2011). La Reforma Liberal en Guatemala. Guatemala: TipografíaNacional. p. 26.
  4. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Tip. de Sánchez y de Guise. Guatemala.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  6. Hernández de León, Federico (24 de marzo de 1926) “El capítulo de las efemérides: 24 de febrero de 1838, Informe de las Conferencias de Mataquescuintla”. Guatemala: Nuestro Diario.
  7. Anzueto Vielman (14 de febrero de 1935). Datos biográficos del General Barrios. Guatemala: en La Gaceta, revista de Policía y Variedades III (27). p. 131-138.
  8. Rodríguez, Guillermo (Mayo de 1886) Exposición y documentos presentados a la Asamblea Nacional Legislativa por Guillermo Rodríguez, acusado y sentenciado con pretexto de la bomba del 13 de abril de 1884.  Guatemala: Tipografía de Arenales.
  9. Comisión Guatemalte de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 164-170.
  10. Caso Barrera, Laura (Diciembre 2014). Viajeros alemanes en Alta Verapaz en el siglo XIX. Su aportación al conocimiento de las lenguas y cultura mayas. Revista Brasileria de Lingüística Antropológica. 2. p. 414.
  11. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 69-73.
  12. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición aumentada). Guatemala: Tipografía de “El Renacimiento”. p. 3 y siguientes.
  13. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 413.
  14. Wagner, Regina (2001). The History of Coffee in Guatemala. Guatemala: ANACAFE, Villegas Editores. p.125.
  15. Lainfiesta, Francisco (1975) [1886]. Apuntamientos para la Historia de Guatemala; Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. pp. 226,227.
  16. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  17. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión.
  18. Samayoa Chinchilla, Carlos (1950) El dictador yo. Guatemala: Imprenta Iberia.
  19. Valladares de Ruiz, Mayra (Agosto de 1995). Los gobiernos liberales y sus fuerzas políticas 1871-1944. En Estudios del IIHAA, 2 (95). Guatemala: Instituto de Investigaciones Históricas, Antropológicas y Arqueológicas, Universidad de San Carlos. p. 106.

4 de julio de 1937: se coloca la primera piedra del Palacio Nacional en la Ciudad de Guatemala

4julio1937
Palacio Nacional de la Cultura en 2010.  En el recuadro: el general Jorge Ubico, durante su presidencia.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El general Jorge Ubico asumió la presidencia de Guatemala el 14 de febrero de 19311,2, luego de la renuncia obligada del presidente Lázaro Chacón el 12 de diciembre de 19303,4 y de varios cambios de presidentes en menos de un mes y gracias al apoyo del gobierno de los Estados Unidos y de la frutera transnacional estadounidense United Fruit Company, la cual se convertiría en su principal apoyo durante su gobierno.5-8

Ubico era hijo del podesoro cafetalero y político Arturo Ubico Urruela, quien le había heredado la Hacienca de San Agustín Las Minas y la empresa Agua de las Minas, con la que se surtía de agua a la ciudad de Guatemala por medio del acueducto de Pinula,9,10 y tomó la presidencia cuando Guatemala estaba sumida en una profunda crisis económica derivada de la Gran Depresión que se había iniciado en 1929 con la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York, y que había provocado el desplome del precio internacional del café.11,12 La situación era tan desesperada, que varios comerciantes habían optado por prenderle fuego a sus negocios, para así cobrar el seguro ya que de otra forma no podían salir adelante.13 Para paliar esta situación, el general Ubico aplicó varias medidas económicas de austeridad, que incluyeron el recorte presupuestario con la eliminación de numerosos municipios y departamentos, y con la construcción de obras de gran magnitud, para dar empleo a la población.14

Uno de aquellos proyectos era un edificio destinado a ser sede del Gobierno Central, ya que tanto el Palacio Colonial construido en 1779 como el Palacio Presidencial construido por el general José María Reina Barrios en 1896 habían sido destruidos por los terremotos de 1917-18.15-17 Para el efecto, se hizo pública la licitación de construcción el 17 de septiembre de 1932 y tras una serie de estudios, el 4 de julio de 1937 se colocó la primera piedra de aquel edificio, tal y como relató el Secretario de Gobernación y Justicia del gobierno ubiquista, Guillermo Sáenz de Tejada, en el discurso inaugural del Palacio Nacional: “Y es así como el 4 de julio de 1937 la pica empezó a remover la tierra para poner los cimientos de la construcción de este palacio“.18

La situación económica del país no permitió que los trabajos avanzaran de inmediato, y por ello fue que la construcción formal del edificio se inició hasta en enero de 1939. El diseño del edificio fue del arquitecto Rafael Pérez de León, quien con la supervisión directa del presidente, se inspiró en los palacios renacentistas de España y en el conjunto neoclásico de la Catedral Metropolitana, el Palacio Arzobispal y Colegio de San José de los Infantes. La obra se alza en predio que cubre un área de 8400 metros cuadrados, en el solar que antiguamente ocupaba el Ayuntamiento criollo, que fue destruido por los terremotos de 1917-18.18

Los encargados del diseño fueron, además de la ya mencionado Pérez de León, los ingenieros Enrique Riera y Luis Ángel Rodas, y la dirección de la obra estuvo a cargo de Arturo Bickford, y de sus ayudantes Luis E. Ponce y Rocco Valerio. El jefe de caporales fue Víctor Muralles, mientras que las pinturas y murales estuvieron a cargo Alfredo Gálvez Suárez, Carlos Rigalt Anguiano y el reconocido escultor Rodolfo Galeotti Torres. Un caso especial es el encargado de los vitrales, quien fue Julio Urruela Vásquez, quien además era primo del presidente.18

El edificio fue inaugurado el 10 de noviembre de 1943, para celebrar el natalicio del presidente Ubico, y fue la sede de numerosos hechos importantes en la vida política de Guatemala hasta que fue convertido en el Museo del Palacio Nacional de la Cultura por el gobierno de Alvaro Arzú en 1996.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Nuestro Diario (1931). «General Ubico es electo presidente de la República». Nuestro Diario (Guatemala).
  2. Palma, Claudia (15 de junio de 2015). «Jorge Ubico, el excéntrico “señor 25″»Prensa Libre. Archivado desde el original el 9 de junio de 2015
  3. Mora, Carlos F. et. al. (12 de diciembre de 1930) “Acta de los médicos en que se declara la imposibilidad del general Chacón para seguir en la presidencia de la República”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  4. Bucheli, Marcelo (2008). «Multinational Corporations, Totalitarian Regimes, and Economic Nationalism: United Fruit Company in Central America, 1899-1975». Business History (en inglés) 50 (4): 433-454. doi:10.1080/00076790802106315.
  5. Nuestro Diario (17 de diciembre de 1930). «Alzados deponen al presidente Palma». Nuestro Diario (Guatemala).
  6. — (18 de diciembre de 1930). «El general Manuel María Orellana presidente de la República». Nuestro Diario (Guatemala).
  7. Time (1930). «Wrong horse No. 2»Time magazine (en inglés) (Estados Unidos).
  8. — (1931). «We are not amused»Time magazine (en inglés) (Estados Unidos).
  9. Samayoa Chinchilla, Carlos (1950) El dictador yo. Guatemala: Imprenta Iberia.
  10. Soto Hall, Máximo (1915). El Libro Azul de Guatemala. Bascom Jones, J. y Scoullar, William T., eds. Guatemala. p. 118.
  11. Klein, Maury. (2001). Rainbow’s End: The Crash of 1929. New York: Oxford University Press. ISBN 0-19-513516-4.
  12. Klingaman, William K. (1989). 1929: The Year of the Great Crash. New York: Harper & Row. ISBN 0-06-016081-0.
  13. Asturias Morales, M. (30 de octubre de 1930) “Se registra el primer incendio de la temporada de lluvias“. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza y Cía.
  14. Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789992248522.
  15. La Ilustración Guatemalteca (1 de enero de 1897). «Nuestros grabados»La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía.) I (11).
  16. Saville, Marshal H. (1 de junio de 1918). «The Guatemala earthquake of December, 1917 and January, 1918»Graphical Review 5: 459-469. JSTOR 207805.
  17. Spinden, Herbert J. (1919). «Shattered capitals of Central America»National Geographic Magazine (Estados Unidos) XXXV (3).
  18. Mexicanos Jol, Dilma Yanet (2008). Análisis de la Restauración actual del Palacio Nacional de la Cultura de la Ciudad de Guatemala. Guatemala: Facultad de Ingeniería, Universidad de San Carlos. p. xxi.

17 de junio de 1940: fallece en Barcelona, España, el ex-presidente de Guatemala, general Manuel María Orellana Contreras

17junio1940
El general Manuel María Orellana, al centro, rodeado de sus familiares en la ciudad de Barcelona, España, en donde fungía como agregado militar de la Legación de Guatemala.  Falleció en esa ciudad en 1940.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Cuando murió en Barcelona, España, el 17 de junio de 1940, el general Manuel María Orellana Contreras fungía como agregado militar de la Legación de Guatemala ante el gobierno del general Francisco Franco en España, en representación del gobierno del también general Jorge Ubico Castañeda.  Sus restos fueron llevados de regreso a Guatemala, en donde fue sepultado.1

Orellana Contreras era originario de El Jícaro, en el actual departamento de El Progreso, en donde nació el 17 de diciembre de 1870, y era primo del también general José María Orellana Pinto, quien fue Jefe del Estado Mayor del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del del ciudadano Carlos Herrera antes de convertirse en presidente de facto tras perpetrar un golpe de estado el 5 de diciembre de 19212-4 con el patrocinio de la United Fruit Company.5

Tras el misterioso fallecimiento de Orellana Pinto el 26 de septiembre 1926, el general Lázaro Chacón asumió el poder como presidente interino, y convocó a elecciones resultando electo presidente constitucional por encima del general Jorge Ubico, quien había sido Ministro de la Guerra del general Orellana Pinto y uno de sus colaboradores en el golpe de estado contra Herrera.6-8

Si bien en un principio el gobierno de Chacón fue muy progresista, en 1929 quebró la Bolsa de Valores de Nueva York desencadenando una grave situación económica a nivel mundial conocida ahora como la Gran Depresión, y Guatemala fue uno de los primeros países afectados.  La economía se derpimió como resultado del colapso del precio internacional del café y se llegó al extremo de que los negocios estaban siendo incendiados por sus propietarios para cobrar los seguros.9

En agosto de 1930 ya había renunciado en pleno el gabinete y Chacón había hecho algunos cambios, reservándose para sí el ministerio de la Guerra.  Sin embargo, el 30 de octubre nuevamente renunciaron algunos ministros por lo que tuvo que modificar su gabinete una vez más; pero en esta oportunidad ocurrió un cambio que sería muy importante en los próximos dos meses, aunque en ese momento no se advirtió en su justa dimensión.  El cambio en mención fue el nombramiento del Primer Designado a la presidencia, el general Mauro De León como ministro de la Guerra, lo cual significaba que De León tenía que renunciar a su nombramiento como primer Designado, dejando el puesto vacante.  Y eso, a su vez, quería decir que, en caso de que algo le ocurriera al presidente Chacón, el llamado a sucederlo en la presidencia era el segundo designado, en este caso el licenciado Baudilio Palma.9,10

Cuando el general Chacón sufrió un derrame cerebral el 12 de diciembre de 1930, fue sustituido entonces por el licenciado Baudilio Palma, quien fue reconocido el 16 de diciembre 1930 por el presidente estadounidense Herbert C. Hoover a través de un telegrama.11 Pero el 17 de diciembre, unos cuantos soldados y miembros del Partido Progresista, liderados por el general Manuel María Orellana Contreras, irrumpieron en el despacho del nuevo presidente y le exigieron su renuncia por escrito. Tras la lucha que se desencadenó, Palma presentó su renuncia y fue detenido.12

A los dos días se publicó la noticia en los periódicos, que indicaban que los Partidos Liberales de Guatemala no estaban de acuerdo con el nombramiento de Palma, argumentando que era el general De León el primer designado a la Presidencia y que esto no fue respetado por quienes nombraron a Palma encargado de la Presidencia.  De forma por demás sospechosa, el general De León murió durante los breves combates que ocurrieron durante el golpe de Estado.13,14

Sin embargo, el gobierno de Orellana Contreras, no fue reconocido por el gobierno de los Estados Unidos, pues este y la United Fruit Company ya tenían planes para colocar al general Jorge Ubico en la presidencia, y el 31 de diciembre de 1930 Orellana Contreras presentó su renuncia, que la Asamblea Legislativa aprobó inmediatamente.  El cuerpo legislativo designó entonces al primer, segundo y tercer suplente de Manuel María Contreras Orellana, recayendo entonces la presidencia interina en el licenciado José María Reina Andrade, ex Ministro de Estado de Estrada Cabrera, ex-presidente de la Corte de Justicia y ex-presidencia de la Asamblea Legislativa, quien presionado por el embajador de los Estados Unidos, se apresuró a convocar a elecciones en las que resultó electo el general Jorge Ubico.3,4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Mayoralgo y Lodo, José Miguel de (1940) Movimiento Nobiliario 1931-1940. p. 119
  2. Montúfar, Rafael (1923) “Caída de una tiranía“. Guatemala: Sánchez y de Guise.
  3. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  4. Díaz Romeu, Guillermo. “Del régimen de Carlos Herrera a la elección de Jorge Ubico.” Historia general de Guatemala. 1993-1999. Guatemala: Asociación de Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo. 5. 1996.
  5. Dosal, Paul J. Doing business with the dictators: a political history of United Fruit in Guatemala, 1899-1944. (en inglés) Wilmington: Scholarly Resources. 1993.
  6. Diario de Centro América (26 de septiembre de 1926): “Consejo de Ministros llama al primer designado. El general L. Chacón asume el P. Ejecutivo”. Guatemala: Diario de Centro América. p. 1.
  7. Rodríguez Cerna, José (26 de septiembre de 1926): “Ha muerto el jefe de la Nación general don José María Orellana”. Guatemala: Diario de Centro América. p. 1.
  8. — (26 de septiembre de 1926): “Interesantes detalles del útimo viaje del general Orellana”. Guatemala: Diario de Centro América. p. 1.
  9. Hernández de León, Federico (29 de noviembre de 1930). “Incendio de los Almacenes “Van der Henst”. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza & Cía. p. 1
  10. Vela, David (30 de octubre de 1930). El general De León R. habla de su llegada al Ministerio. Guatemala: El Imparcial. p. 1.
  11. Nuestro Diario (13 de diciembre de 1930). «Presidente Lázaro Chacón obligado a renunciar a la presidencia por enfermedad». Nuestro Diario (Guatemala). p. 1.
  12. — (17 de diciembre de 1930). «Alzados deponen al presidente Palma». Nuestro Diario (Guatemala). p. 1.
  13. — (18 de diciembre de 1930). «El general Manuel María Orellana presidente de la República». Nuestro Diario (Guatemala). p. 1
  14. Time Magazine (1930). «Wrong horse No. 2»Time magazine (en inglés) (Estados Unidos).

 

11 de mayo de 1944: llega exiliado a Guatemala el derrocado presidente salvadoreño Maximiliano Hernández Martínez

11mayo1944
Los campos de la Feria de Noviembre que se celebrara en Guatemala durante el gobierno del general Jorge Ubico para festejar al gobernante por su cumpleaños.  En el recuadro: el general Maximiliano Hernández Martínez presidente de El Salvador de 1931 a 1944, quien era egresado de la Escuela Politécnica de Guatemala y llegara exiliado al país tras ser derrocado por un levantamiento cívico militar.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Al igual que en Guatemala, desde 1931 existía un férreo gobierno militar en El Salvador, dirigido por el general Maximiliano Hernández el cual salió reforzado gracias a la ayuda que le dió el gobierno del general Jorge Ubico en Guatemala en 1932 contra la revolución comunista y que, irónicamente, fue el causante indirecto de la caída del presidente guatemalteco el 1 de julio de 1944.

En 1944, el mundo se encontraba todavía inmerso en la Segunda Guerra Mundial y los Estados Unidos, una de las naciones que combatía en el grupo de los aliados, tenía bases militares en Guatemala y El Salvador, y controlaba la política de estos países gracias a la fuerte presencia de la United Fruit Company y su subsidiaria, la International Railways of Central America.  Aquel año se inició con la intención del presidente salvadoreño de modificar la constitución de la República que le permitiera una nueva reelección para así extender su mandato hasta 1949.1

Aunque aquello era normal en los gobiernos de América Latina en aquella época, los diputados constituyente promulgaron el 1 de marzo una constitución en la que prácticamente se le negaban a los ciudadanos salvadoreños sus derechos políticos.  Sin que los servicios de inteligencia del presidencia lo advirtieran, se estaba gestando una revuelta cívico-militar desde noviembre de 1943, cuyos dirigentes decidieron entrar en acción cuando la nueva Constitución fue promulgada; de esta cuenta, el domingo de Ramos 2 de abril, cuando el presidente se encontraba de vacaciones en el puerto de La Libertad, se produjo un alzamiento armado en su contra.2

Sin embargo, como era también común en esos años, la falta de comunicación y de coordinación entre los pocos cuarteles alzados hizo que la respuesta de los militares leales al presidente fuera rápida y eficiente, terminando con la revuelta el 4 de abril tras fuertes combates que dejaron cientos de muertos y heridos. La respuesta del presidente fue perseguir y capturar a los implicados, y a quienes pudiera acusar como instigadores de la rebelión, y juzgarlos en un Consejo de Guerra. El 11 y 12 de abril fueron fusilados más de una docena de militares y condenados a muerte varios civiles, quienes no pudieron ser ejecutados por estar ya en el exilio. Además, un régimen de terror a base de delaciones y espías se diseminó por todo el país y las capturas y juicios de militares continúan hasta el 27 de abril.2

Pero el 28 de abril, se produce un cambio radical en el país, cuando los estudiantes universitarios se declaran en huelga manifestando que no van a retornar a clases hasta que el gobierno de Hernández Martínez no haya sido derrocado.  A este huelga se unieron poco  después los estudiantes de secundaria y eventualmente hasta los de primaria. Los estudiantes organizan un comité secreto y empiezan a distribuir panfletos contra el gobierno y a hacer correr rumores entre la sociedad. El gobierno no acierta a dar con los organizadores, y viendo la incompetencia manifiesta de éste para dar con los responsables, varias entidades industriales y comerciales se unen a la huelga; y para el 4 de mayo hasta los empleados público se suman al paro nacional.2

Los seguidores del presidente le ofrecen traer campesinos analfabetos del interior de la República a San Salvador para que abran los comercios e intituciones a machetazos si es preciso, pero Hernández Martínez decide no tomar ese camino, y por el contrario, se dirige a la población y ofrece realizar cambios sociales radicales.  Pero la situación se le sale de las manos cuando un joven estadounidense vinculado a la élite económica salvadoreña, José Wright, es asesinado por un policía aparentemente sin motivo alguno; es por este hecho que Hernández Martínez pierde el apoyo del gobierno de los Estados Unidos y es obligado a renunciar por el embajador norteamericano el 7 de mayo.2

En su discurso de despedida, Hernández Martínez dijo que “no iba a combatir contra mujeres y niños” y que por eso renuncia, abandonado el país el 9 de mayo y llegando a Guatemala, en calidad de exilado el 11 de ese mes.  Aquella revuelta victoriosa en El Salvador, que resultó en una época democrática totalmente nueva para la región centroamericana, inquietó al general Jorge Ubico, y envalentonó al pueblo guatemalteco, especialmente en la Ciudad de Guatemala, que también se levantaría contra el gobernante, y lo obligaría a renunciar el 1 de julio de ese año.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Luna, David. Análisis de una dictadura fascista en latinoamericana. Maximiliano Hernández Martínez 1931-1944.  El Salvador: En La Universidad. p. 52.
  2. Ibid, p. 53.
  3. Gleijeses, Piero (1989). La Aldea de Ubico. España: Dialnet Uniroja. p. 49.

29 de abril de 1927: muere Arturo Ubico Urruela, poderoso cafetalero y funcionario de los gobiernos liberales desde Barrios hasta Estrada Cabrera y quien era el padre del general Jorge Ubico

29abril1927
Composición de grabados en madera de la producción cafetalera en Guatemala junto con el acueducto de Pinula, las cuales fueron muy importantes en la vida de Arturo Ubico, quien poseía la importante finca cafetalera “San Agustín Las Minas” y proporcionó 1500 pajas de agua al acueducto de Pinula desde su presa “Pinula” en el río “Las Minas”.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Arturo Ubico y Urruela nació en la Ciudad de Guatemala en 1848, y era hijo de Manuel Ubico,1 quien fue un respetado jurisconsulto que era miembro del Tribunal Supremo del gobierno conservador del capitán general Rafael Carrera.2

Ubico Urruela se graduó de bachiller a los 17 años y trabajó en los bufetes de Manuel Ramírez y Javier Valenzuela hasta que se graduó en 1872, en la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos.1,2 Entre sus compañeros en la Universidad hubo varios abogados que, al igual que Ubico, luego serían importantes funcionarios del gobierno de J. Rufino Barrios o personajes relevantes de la vida nacional:

Tras graduarse, Ubico Urruela fue nombrado secretario de Legación y posteriormente Juez de 1a. Instancia, Jefe Político y Comandante de Armas del Departamento de Escuintla. Posteriormente también tuvo esos mismos puestos en Santa Rosa, Huehuetenango y Sacatepéquez.  Y luego de estos puestos, pasó a ser Ministro de la Guerra interino del gobierno de J. Rufino Barrios en junio de 1877,1 cuando el general Juan Martín Barrundia, tuvo que irse a Europa en 1877 para curarse la herida en un brazo que sufrió en Escuintla en 1873.3

Al retorno del general Barrundia a principios de 1878,4 Ubico dejó el Ministerio de la Guerra interino, en que lo más destacado fue su participación en los procesos y fusilamientos relacionados con la conspiración Kopesky del 1 de noviembre de 1877,5 y fue nombrado Ministro de Instrucción Pública y luego de Gobernación y Justicia.1,6,7  Siendo Ministro de Estado, fue también miembro de la Asamblea Constituyente que emitió en 1879 la Constitución que legitimó el gobierno de J. Rufino Barrios, que hasta entonces había gobernado con poder absoluto amparándose en el Acta de Patzicía, y que le permitió al gobernante guatemalteco tener ahora un mandato constitucional hasta 1886.1,8 Otro de los diputados constituyentes de 1879 fue Manuel Herrera Moreno,8  quien a la vez era el Ministro de Fomento que redactó el Reglamento de Jornaleros que le proporcionó mano de obra gratuita a las fincas de cafetaleros y que además era cuñado de Ubico, pues estaba casado con Ernestina Ubico Urruela. (Nota de HoyHistoriaGT: Herrera Moreno era también medio hermano de Carlos Herrera, quien sería presidente de Guatemala en sustitución de Manuel Estrada Cabrera en 1920).9

A finales de 1879, Barrios nombró a Ubico Urruela como Embajador de Guatemala en los Estados Unidos, en donde empezó a trabajar con el gobierno del presidente James Garfield, con quien trabajó en un proyecto para la Unión Centroamericana con el patrocinio estadounidense.1,10  Sin embargo, cuando el Dr. Lorenzo Montúfar y Rivera, Ministro de Relaciones Exteriores, llegó a Washington, no estuvo de acuerdo con lo realizado por Ubico y lo envió a la embajada de Italia.7 Montúfar estableció una buena relación con el Secretario de Estado James Blaine para el tratado de límites con México y la Unión Centroamericana, pero luego tuvo que renunciar tras el fiasco que resultó cuando el Secretario de Estado del presidente Chester Arthur, ya no apoyó ninguno de los proyectos.10,11,12,13

En 1882, Ubico fue llamado por Barrios a Nueva York cuando se estuvo tratando el asunto de límites con México. Como aquella gestión fuera un fracaso para la diplomacia guatemalteca, Barrios primero lo trató muy bien en Estados Unidos, pero cuando llegaron a Europa, lo trató de traidor e incompetente y le quitó las credenciales de embajador dejándolo casi en el abandono en París, con todo y su familia y sin recursos inmediatos.14

En 1884, cuando ya Ubico Urruela estaba en España, fue perdonado por el general Barrios a pesar de ser “un noblete” y “un traidor” y por intermedio del ministro Delfino Sánchez le hizo llegar un giro de 100 mil reales vellón a España para que regresara a Guatemala, a donde llegó en noviembre de ese año.  Al día siguiente, Barrios lo mandó a llamar para almorzar en su despacho, y allí lo tuvo para que todos sus subalternos se sorprendieran del regreso del “traidor”.  Para entonces, Barrios se había compadecido de él porque “a pesar de ser un traidor, se había mantenido con sus labios sellados en la desgracia” y luego le mandó a entregar una suma considerable de dinero como reparación d elos daños que le había ocasionado”.15

De acuerdo al “Libro Azul de Guatemala“, cuando Ubico regresó al país, fue nombrado Secretario General del Gobierno de la Unión, que había proclamado unilateralmente Barrios el 28 de febrero de 1885.1  Pero lo que ocurrió en realidad fue que cuando estalló la guerra contra El Salvador, Nicaragua y Costa Rica por la Unificación Centroamericana, Ubico fue enviado en una comisión para entregarle 12 mil pesos de plata al presidente hondureño Luis Bográn pero no pudo desembarcar ni en El Salvador ni en Costa Rica por estar en guerra. Ubico tuvo que dar el dinero al licenciado Antonio Batres Jáuregui, quien iba con él en el mismo vapor, pero se dirigía hacia los hacia los Estados Unidos.  Según cuenta Batres Jáuregui en su obra La América Central ante la Historia“, “los doce mil pesos fueron a parar a San Francisco California, y por influencias de don Florentín Souza, llegaron a poder de doña Francisca Aparicio de Barrios, que era quien menos los necesitaba, y que ningún derecho tenía sobre los fondos nacionales”.16

En 1888 Ubico retornó a la política nacional.  En enero fungió como Ministro Plenipotenciario de Guatemala ante el Canciller mexicano Ignacio Mariscal para trabajar en el tratado sobre reclamaciones con esa nación, para evitar que México siguiera avanzando sobre territorio guatemalteco en las márgenes del río Chixoy1 el cual fue presentado el 26 de enero de ese año17 En marzo de ese mismo año fue electo diputado y Presidente de la Asamblea Legislativa18 y en abril el general presidente Manuel Lisandro Barillas lo nombró junto con Francisco Lainfiesta y otros personajes de la época como miembro del Comité de Exposición a cargo del Ministerio de Fomento para representar a Guatemala en la Exposición de París de 1889.19

Fue presidente de la Asamblea Legislativa durante todo el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera,1 y miembro de la Asamblea Nacional Constituyente de 1903 que extendió el mandato presidencial de 4 a 6 años,20 lo que ayudó sobremanera a la meteórica carrera de su hijo, el general Jorge Ubico, quien en ese período pasó de ser un empleado bancario a ser general en el Ejército,21 Jefe Político de Retalhuleu y de Alta Verapaz, diputado y Ministro de Estado.  Y también ayudó a que su fortuna creciera exponencialmente; aparte de poseer una hacienda cafetalera llamada “Hacienda San Agustín de Las Minas“,22 la cual le reportaba grandes ganancias gracias a las leyes cafetaleras imperantes en el país, he aquí algunos decretos que fueron emitidos durante el régimen cabrerista que lo beneficiaban considerablemente:

  • 1900: se le adjudicó en propiedad la mina “Pretoria” jurisdicción de Santa Catarina Pinula, en el departamento de Guatemala, que fue encontrada dentro su propiedad en la Hacienda “San Agustín Las Minas”23
  • 1905: contrato con el gobierno para introducir 1500 pajas de agua en el Acueducto Colonial de Pinula, provenientes de la presa de Pinula en el río “Las Minas”, que pasaba por su Hacienda, para surtir agua hasta el Paseo de La Reforma y de allí al Hipódromo del Norte.  También le autorizaron a vender cada paja de agua a 1500 pesos cada una.24
  • 1911: se ajustó el valor de su hacienda “San Agustín Las Minas”, ahora en jurisdicción de San Miguel Petapa, en el departamento de Amatitlán por un valor de quinientos cincuenta pesos por caballería, cuando una nueva medida encontró un faltante de una caballería, cuarenta y dos manzanas, 1849 varas cuadradas.25

A principios de 1920, cuando también iba con Batres Jáuregui, como presidentes de la Asamblea Legislativa y del Organismo Judicial, respectivamente, flanquando al presidente de la República, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, fueron testigos de primera línea de un desvanecimiento que sufrió el presidente cuando estaban inaugurando el nuevo edificio de la Academia Militar, en el reconstruido Cuartel de Artillería que está frente al monumetno a Miguel García Granados en la Avenida La Reforma.  De acuerdo a Batres Jáuregui, aquello fue algo premonitorio, ya que Estrada Cabrera quedó preso en aquel cuartel tras ser derrocado el 15 de abril de ese año.26

Ubico terminó traicionando a Estrada Cabrera, presidiendo la sesión de la Asamblea en la que lo declararon mentalmente incapacitado para gobernar el 8 de abril de 1920.27


BIBLIOGRAFIA:

  1. Soto Hall, Máximo (1915). El Libro Azul de Guatemala. Bascom Jones, J. y Scoullar, William T., eds. Guatemala. p. 118
  2. Facultad de Derecho y Notariado de Guatemala (31 de enero de 1902). La Escuela de Derecho. Guatemala: Facultad de Derecho y notariado de Guatemala. 12 (1) p. 4.
  3. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885.  Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 203.
  4. Ibid, p. 225.
  5. Ibid, p. 215.
  6. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 310.
  7. Ibid, p. 315.
  8. Ibid, p. 345.
  9. Geni (2020). Manuel María Herrera y Moreno. Geni.com
  10. Lainfiesta, Apuntamientos para la historia de Guatemala, p. 265.
  11. Cruz, Felipe (1888). La verdad Histórica acerca del Tratado de Límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía La Unión. pp. 3-30.
  12. Comisión Guatemalte de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 164-170
  13. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 431-438.
  14. Lainfiesta, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, p. 281.
  15. Ibid, pp. 376-377.
  16. Batres Jáuregui, La América Central Ante la Historia. pp. 484-485.
  17. Gómez Carrillo, Agustín (1891). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1889 VIII. Guatemala: Tipografía La Unión. pp. 262-267
  18. Caballeros, Adrián F. (1888). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1888 VII. Guatemala: Tipografía La Unión. p. 261.
  19. Ibid, p. 58.
  20. Estrada Paniagua, Felipe (1909). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1903-1904 XXII. Guatemala: Arturo Siguere y Cía. p. 328.
  21. Samayoa Chinchilla, Carlos (1950) El dictador yo. Guatemala: Imprenta Iberia. p. 45.
  22. Estrada Paniagua, Felipe (1 de febrero de 1907) Votos por la educación popular. Guatemala: La Locomotora. II (24). p. 1.
  23. Ibid. (1908). Recopilación de Las Leyes de la República de Guatemala, 1900-1901XIX. Guatemala: Arturo Siguere & Co. pp. 124-125.
  24. Ibid, (1909). Recopilación de Las Leyes de la República de Guatemala, 1905-1906. XX. Guatemala: Arturo Siguere & Co. pp. 4-6.
  25. Matta, Juan (1912). Recopilación de las leyes de la República de Guatemala, 1910-1911 XXIX. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 296.
  26. Batres Jáuregui, La América Central ante la Historia. p. 672.

24 de abril de 1944: muere Elena, III marquesa de Vistabella, cuyo nombre era Elena Barrios y Aparicio, hija de J. Rufino Barrios

24abril1944
Una noche lluviosa en la “Avenida Elena” del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala.  Esta avenida fue llamada así en honor a Elena Barrios y Aparicio, que nació en 1875 y quien llegó a ser Elena, III marquesa de Vistabella.  En el recuadro: Elena y María de la Luz Barrios y Aparicio en 1885, aproximadamente.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Elena Barrios y Aparicio fue la primogénita del matrimonio del general presidente J. Rufino Barrios con la jovencita Francisca Aparicio, y nació el 22 de junio de 1875. Barrios ya tenía otros hijos (por ejemplo, el general Venancio Barrios), pero su primer matrimonio fue el 24 de julio de 1874, con la joven Francisca de 14 años de edad, cuando él ya tenía 37.1 De acuerdo al historiador y diplomático conservador guatemalteco Antonio Batres Jáuregui (quien a pesar de ser conservador trabajó para todos los presidentes liberales desde Barrios hasta el licenciado Manuel Estrada Cabrera) cuenta en sus memorias publicadas en el volumen III de su obra “La América Central ante la Historia” , las circunstancias en que se dió aquel matrimonio:2

“Voy a reseñar brevemente algo del carácter y de la vida doméstica del general J. Rufino Barrios, a quien conocí y traté antes de que fuera Presidente, porque vivía, […], en una casa de huéspedes situada en la 8a. calle oriente N°. 26, contigua a la N°. 24, que yo habitaba. Barrios siempre tuvo carácter tempestuoso, violento, decidido y firme. Era desde muy joven, fuerte, ligero y audaz. No concluyó su carrera de abogado, sólo se recibió de escribano, como llamaban entonces a los notarios. Conoció a la señorita Francisca Aparicio, cuando todavía era una niña, y se prendó de ella. A la familia Aparicio le disgustaba tal afición amoroso, y mandaron a la jovencita distiguida al colegio de las monjas ursulinas, en esta capital. En este establecimiento se educaban las jóvenes de las familias principales. Cuando triunfó la revolución de 1871, don Rufino siguió insistiendo en sus pretensiones amorosas, y con algún trabajo, y más por temor que por otra cosa, al fin consintieron los padres de doña Paca, que era muy bella, en que se casara con el Presidente de la República. […] Siempre, hasta que murió Barrios, trató con cariño a su esposa.”2

Elena fue bautizada el 19 de julio de 1875, en la parroquia El Sagrario, de la Ciudad de Guatemala. Su padrino fue Francisco Quezada, quien fue escogido por Barrios porque, de acuerdo a Quezada “durante muchos años a contar del 71 mi casa y mi taller fueron puntos de reunión de varios patriotas y otras personas que también mostraban interés por las cosas del país“.1

Gracias a su relación con Barrios, Quezada ocupaba el cargo de Regidor de la Municipalidad desde 1874 y, en la época en que nación Elena Barrios, presentó una propuesta para dar nuevos nombres y nomenclaturas a las calles. 1 De allí surgió el nombre de “Avenida Elena” para la 0 avenida del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala.1

En 1877, el presidente y su familia se mudaron a la casa de José Tomás Larraondo, la cual estaba enfrente del Palacio de Gobierno, esquina suroriental de la Plaza de Armas.3 Ese mismo año, Barrios descubrió la “conspiración Kopesky” que planeaba asesinarlo a él y a su familia el 1 de noviembre luego de que la Asamblea Constituyente dijera que no era necesario redactar una Constitución para el país y le dió carta libre para seguir gobernando como mejor le pareciera basado en los amplios poderes que le proporcionaba el Acta de Patzicía.4 Barrios persiguió con sadismo a los conspiradores (algunos reales y muchos supuestos) y vió desde su nueva casa como los fusilaban en la Fuente de Carlos III que antes estaba en el centro de la Plaza Central, y luego fue instalada en la Plazuela España.5, 6

Tras la muerte del general presidente J. Rufino Barrios el 2 de abril de 1885 en Chalchuapa, su viuda (a quien los guatemaltecos de la época llamaban “doña Paca“) recibió una millonaria herencia, producto de las prebendas y negocios que realizó Barrios durante su gobierno.7 Dice al respeto el historiador Batres Jáuregui:2

La víspera de salir para la campaña de la Unión Centroamericana, hizo testamento ológrafo, dejando a doña Paca, como heredera de todos sus bienes, menos una finca “Los Tarros”, que legó a su sobrino Luciano Barrios, que le había servido en sus fincas de campo, con todo empeño. La señora recibió más de diez millones de pesos, fuera de otro millón en alhajas, que ya tenía”.2

Doña Paca decidió abandonar Guatemala pues temía que los numerosos enemigos de su fallecido esposo atentaran contra su familia.1 Batres Jáuregui también relata como ocurrió aquel viaje de la vda. de Barrios a Nueva York en su obra ya indicada:

“Doña Paca se fué a los Estados Unidos, en donde Barrios había comprado una hermosa casa en Nueva York, en la calle del Central Park. Yo estaba de Ministro de Guatemala entonces cuando llegó la señora del presidente Barrios, y procuré servilar en cuanto pude”.2

Y continúa Batres Járegui en otra parte de sus memorias:8

“Estaba yo en Nueva York, algún tiempo después, para recibir en esa gran ciudad, a la esposa de don Rufino, con sus hijos, todavía pequeños. La acompañaban, Luciano Barrios, el coronel [José Angel] Jolón y la señrita Luz Ruiz. Doña Paca Aparicio v. de Barrios, ocupó una casa en la 5a. avenida, frente al Central Park. Esa mansión lujosa y bien situada la había comprado don Rufino pero, como la señora no sabía de prácticas domésticas de gente rica de allá, puso al coronel Jolón de portero, sin duda, por la seguridad que dicho guatemalteco ofrecía, como honrado y leal. Ya en vísperas de regresar yo a Guatemala fui, una de tantas veces, a visitar a doña Paca, a quien procuré servir, haciendo que entrase, sin pagar derechos, que importaban diez mil dólares, un gran equipaje, varios caballos, y otras muchas cosas, que de aquí llevó a los Estados Unidos.”8

 

Parte de la familia de los Aparicio ya residía en Nueva York, dedicándose a la exportación de café al igual que Barrios, industria tuvo un fuerte auge durante el gobierno del fallecido presidente gracias a la consolidación de los bienes eclesiásticos expropiados a los frailes, al reglamento de jornaleros que proporcionaba mano de obra indígena prácticamente gratuita9 y a la expropiación de las tierras comunales de los indígenas.

En Nueva York, “doña Paca” llevó una vida lujosa, en la que “sus bailes fueron siempre un acontecimiento. Ella se presentaba lujosamente vestida acompañada de su mamá y las señoritas Aparicio… Los salones estaban adornados con plantas raras, en un escenario decorado por un tramoyista de la Metropolitan Ópera House y se servían cenas suculentas“.1

Posteriormente, ella y su familia se trasladaron a España, en donde el ministro liberal Antonio Cánovas del Castillo fue su enlace con la nobleza española y en 1892, doña Paca se casó en segundas nupcias, en Nueva York, con José Martínez de Roda, Marqués de Vistabella y quien representaba a Granada en la cámara de diputados. A partir de ese momento, la casa de los Vistabella se convirtió en “la primera en Madrid” a donde las jóvenes de la época acudían solas a fiestas que organizaba doña Paca, quien solía dedicar los martes por la tarde a sus hijas y a las amigas de estas.1

Doña Paca enviudó nuevamente en 1899, y como el marqués de Vistabella, no tuvo hijos, designó a Justo Rufino, el único varón sobreviviente de los Barrios y Aparicio, como su sucesor, y cuando este murió en 1909 Elena se convirtió en “Elena III, marquesa de Vistabella”.1

Elena vivió entre Madrid y Suiza, nunca se casó, y no hay registro histórico de que haya tenido algún amor. Falleció por causas naturales el 24 de abril de 1944.1

BIBLIOGRAFIA:

  1. Palma, Clauda (26 de abril de 2015). Elena III, la marquesa triste. Guatemala: Prensa Libre.
  2. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 412-413.
  3. Palma, Clauda (17 de mayo de 2015). La niña Elena. Guatemala: Prensa Libre.
  4. Barrios, J. Rufino (10 de noviembre de 1877) Carta al Sr. don Pedro Joaquín Chamoro, presidente de la República de Nicaragua. Guatemala. p. 1.
  5. Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008) La fuente del caballito. Fe de errata y excusa para documentar la ajetreada historia de la fuente de Carlos III.  Guatemala: Universidad Francisco Marroquín, Departamento de Educación.
  6. Contreras, Ana Yolanda (2017) Entre la ficción y la historia; desmitificación del gobierno liberal del general Justo Rufino Barrios en la novela “Sueño de los justos”. Centroamericana 27 (1); ISNN: 2035-1496. p. 68.
  7. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición). Guatemala: Tipografía de “El Renacimiento”. p. 1-26.
  8. Batres Jáuregui, La América Central Ante la Historia. pp. 499-500.
  9. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 69.

 

7 de julio de 1895: tras sólo cursar tres semestres, Jorge Ubico causa baja en la Escuela Politécnica

7julio1895
Cadetes de la Escuela Politécnica en el patio de prácticas en el antiguo Convento de la Recolección, sede de la academia militar de 1875 a 1908. En el recuadro: el joven cadete Jorge Ubico. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Después de haber estudiado en el entonces prestigioso Instituto Nacional Central para Varones, el joven Jorge Ubico ingresó a la Escuela Politécnica el 16 de marzo de 1894, con el número de promoción 692, cuando ésta funcionaba en su sede original en el antiguo convento de La Recolección en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala. Ubico permaneció en la escuela únicamente durante tres semestres, causando baja el 7 de julio de 1895, tras lo cual regresó a estudiar al Instituto Central, pero no terminó el bachillerato.1

Los historiadores no están de acuerdo sobre los motivos por los que Ubico no terminó sus estudios en la academia militar.  Algunos dicen que fue por su constitución endeble, otros porque tenía un carácter muy violento, y otros aducen que una noche habría escalado los muros de la escuela para visitar a alguien, y cuando fue castigado por la falta se habría negado a aceptar su culpabilidad.1

Lo cierto es que tras salir de la Escuela pasó dos años buscando una nueva ocupación, mientras practicaba boxeo, ciclismo, natación y equitación. Logró ingresar al Banco de Guatemala el 3 de noviembre de 1896, hasta que por fin, gracias a la influencia de su padre, el licenciado Arturo Ubico Urruela, entonces diputado a la Asamblea Legislativa, logró que le dieran el despacho de subteniente de infantería, sirviendo como ayudante del general Francisco A. Villela en la campaña contra la revolución encabezada por Próspero Morales contra Manuel Estrada Cabrera en agosto 1898.  El 3 de noviembre de ese mismo año fue ascendido a teniente y el 10 de agosto de 1900 fue ascendido a capitán.  Su carrera fue en continuo ascenso y pocos meses después fue nombrado instructor de milicias de Boca del Monte, siendo ascendido a comandante el 8 de marzo de 1901. 2

Gracias a su méritos y a las influencias paternas, ya que Arturo Ubico es ahora presidente de la Asamblea Legislativa del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, Ubico es ascendido a teniente coronel en 1903.  Así pues, a los 25 años de edad está en una posición privilegiada: era adinerado, con gran fortaleza física, con una familia influyente y tiene un importante cargo militar.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Samayoa Chinchilla, Carlos (1950) El dictador yo. Guatemala: Imprenta Iberia. p. 43.
  2. Ibid, p. 44.
  3. Ibid, p. 45.