10 de enero de 1932: el gobierno del general Jorge Ubico desmantela al incipiente Partido Comunista Guatemalteco

10enero1932
El Cementerio General de la Ciudad de Guatemala a finales del siglo XIX.  En este recinto se hacían las reuniones clandestinas de los miembros del Partido Comunista Guatemalteco en la década de 1930, aprovechando los cortejos fúnebres para pasar desapercibidos.  En el recuadro, el general Jorge Ubico.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Desde la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en octubre de 1929, la economía guatemalteca se había ido a pique, causando un sinnúmero de problemas entre la población. Para tratar de arreglar la situación, el Gobierno decidió hacer un préstamo de dos millones y medio de dólares a la compañía sueca Svenka Tansticks Antiebologet a cambio de una concesión de monopolio en la fabricación de fósforos, y otorgar a la United Fruit Company la construcción de un moderno puerto en el Pacífico, ambos con gran oposición de numerosos grupos sociales; pero cuando se empezaron a hacer los avalúos de las garantías, la cosecha de café no fue suficiente pues el precio del grano se había desplomado por la Gran Depresión, lo que obligó al gobierno a desistir de los contratos mencionados y reajustar el presupuesto recortando el gasto público.

Ya para agosto de 1930 era imposible pagar a los empleados públicos y frente a la Tesorería Nacional se veían a diario columnas de funcionarios en espera de sus sueldos atrasados, provocando que a finales de ese mes renunciara en pleno el gabinete del presidente Lázaro Chacón. Por otra parte, la crisis también afectó al sector privado, llegando al colmo de que en los meses de octubre y noviembre de 1930 varios comercios fueron incendiados por sus propietarios para cobrar el seguro ya que era más rentable eso que tratar de subsistir normalmente.

El 12 de diciembre de ese año se hizo público que el general Chacón había sufrido de un derrame cerebral el 10 de ese mes, lo que dió lugar a una grave crisis política con varios presidentes interinos y golpes de estado, de la cual salió victorioso el general Jorge Ubico, con apoyo del embajador norteamericano Whitehouse y de la United Fruit Company. Ubico tenía el apoyo del Departamento de Estado dada su excelente relación con la compaña frutera estadounidense, y su fama de excelente administrador y hombre fuerte.

Luego de que el gobierno estadounidense no reconociera al gobierno de facto del general Manuel María Orellana, hizo presión para que éste renunciara en favor del licenciado José María Reina Andrade, a quien a su vez le exigió que convocara a elecciones en las que se presentó el general Jorge Ubico y ganó por inmensa mayoría el 7 de febrero de 1931. Luego de tomar posesión el 14 de ese mismo mes, la sociedad guatemalteca pronto se dió cuenta de que el régimen del general Ubico era muy similar al del licenciado Manuel Estrada Cabrera, de quien fuera Ministro de Fomento y para quien fungió como jefe político en Retalhuleu y en Alta Verapaz.

Ya en el poder, Ubico atacó los movimientos de huelga que hubo en el país, principiando con la que estaba ocurriendo en la única fábrica de cemento del país, apresando a los líderes del comité de huelga en el momento en que discutían con los empresarios sobre las reivindicaciones obreras y accediendo a dejarlos en libertad el 1 de mayo, luego de que las organizaciones obreras accedieran a que el desfile conmemorativo del Día de Trabajo se limitaría a las condiciones impuestas por la policía. Posteriormente apresó a los líderes indígenas del municipio de San Antonio Las Flores que se habían lanzado a la huelga en protesta por la situación laboral de los campesinos guatemalcos en general, y cómo ésta se había agravado con el desplome de los precios mundiales del café.

Aprovechando la crisis capitalista que se estaba extendiendo por todo el mundo, surgieron partidos comunista en muchos países y Guatemala no fue la excepción. El incipiente Partido Comunista Guatemalteco (PCG), inspirado en el exitoso movimiento que estaba liderando Farabundo Martí en El Salvador, celebraba sus reuniones en el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala aprovechando las multitudes de los cortejos fúnebres para pasar inadvertidos, e imprimía manifiestos en Quetzaltenango y en la Ciudad de Guatemala, los cuales eran deslizados durante la noche por debajo de las puertas de las casas. En ellos, los comunistas atacaban la decisión gubernamental de implantar la cédula de vecindad obligatoria como medida de control de la población y hacía denuncias acerca de los campesinos y obreros que estaban en prisión y contra la explotación que sufrían los indígenas en las fincas del país (algo que ya habían expresado representantes de los 48 cantones de Totonicapán en un extenso campo pagado que fue reproducido en octubre de 1930 por los principales periódicos del país). Los comunistas guatemaltecos hacían acusaciones específicas contra los dueños de los ingenieros azucareros en Santa Lucía Cotzumalguapa y contra la única fábrica de cerveza en el país, y llamaban a seguir el ejemplo de los campesinos salvadoreños para derrocar al gobierno de Ubico y sustituirlo por el de la “colectividad obrero-campesina“.

Dada la agitación que ya existía en El Salvador y la grave crisis económica todavía imperante en todo el mundo, Ubicó decidió actuar rápidamente contra el PCG y a fínales del mes de noviembre de 1931 inició una ola de arrestos que tuvo éxito debido a la debilidad y al trabajo desorganizado del partido comunista. El gobierno guatemalteco envió tropas del interior del país y acordonó la capital, allanando los barrios de la misma, en donde encontraron propaganda y una lista de los miembros del PCG los cuales, de acuerdo a varios autores, oscilaban entre 250 y 400 en todo el país. Luego, el 4 de enero capturaron a algunos de los principales dirigentes comunistas y el 12 aprehendieron a Juan Pablo Walnwright, un influyente líder comunista hondureño que había promovido huelgas en contra de las fruteras estadounidenses en Honduras.  A Walnwright lo capturaron en la estación central del ferrocarril.

Con estos resultados, el 10 de enero de 1932 la prensa comenzó a dar información sobre el desmantelamiento de un “complot comunista” dirigido contra el presidente guatemalteco y que debía haber tenido lugar 1 de enero. Los miembros del PCG que todavía quedaban libres hicieron circular un manifiesto en el que pedían la liberación de todos los presos hasta el momento, pero todos fueron finalmente capturados a finales del mes de enero, dando por terminada su organización.

A principios de febrero, el gobierno inició el proceso contra el PCG, señalando que actuaba “bajo influjo, dirección y apoyo económico del Soviet ruso” y que quería “lograr por todos los medios establecidos la creación de una República Soviética en Guatemala y Centroamérica, gobernada por obreros y campesinos“. El fiscal pidió por ello la pena de muerte y la sentencia dictada el 9 de febrero fue confirmada por la corte marcial el 14 del mismo mes, a un año exacto de la toma de posesión del general Ubico.

Ubico conmutó la pena de muerte por quince años de prisión a nueve de los acusados, no así a Juan Pablo Wainwright quien fue fusilado el 18 de febrero a las 4 de la tarde en la Penitenciaría Central, ya que éste había escupido a Ubico cuando éste en persona lo interrogaba. Aunque trató de suicidarse cortándose las venas, fue fusilado y murió gritando: “¡Viva la Internacional! ¡Viva la clase obrera!”.

Para celebrar el fin de esta amenaza, el gobierno guatemalteco organizó una gran manifestación anticomunista para el domingo 14 de febrero, en el que se destacó la participación del Partido Liberal Progresista del general Ubico, del Partido Fascista de Guatemala (recientemente constituido por guatemaltecos de origen italiano admiradores del dictador Benito Mussolini) y de la Sociedad Israelita “Maguen David“. A la cabeza de la manifestación, que reunió aproximadamente a diez mil personas, iban los miembros de la Asamblea Legislativa y miembros del cuerpo diplomático, y terminó con un Te Deum en la catedral en presencia del arzobispo Luis Durou Sure.


BIBLIGRAFIA:

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18 de diciembre de 1926: tras unas elecciones cuestionadas, asume como presidente constitucional el general Lázaro Chacón

18diciembre1926
Así lucía el terreno en donde ahora se encuentra el Palacio Nacional en la época en que el general Lázaro Chacón asumió la presidencia de Guatemala.  El Arco Chino y el Cine fueron demolidos pocos años después.  Al fondo se ve la Iglesia Presbiteriana Central, una de las primeras protestantes en Guatemala, la cual todavía sigue en ese lugar. En el recuadro: el general Lázaro Chacón.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons

El general José María Orellana no terminó su período de gobierno (aunque ya había comenzado a preparar su campaña de reelección) porque murió repentinamente en Antigua Guatemala el 26 de septiembre de 1926. La prensa de la época estaba amordaza y por lo tanto no hay mayores detalles sobre su muerte, lo que al cabo de los años generó varias teorías al respecto.

Al momento de la muerte de Orellana, el Primer Designado a la presidencia era el general Lázaro Chacón, quien asumió al día siguiente como presidente provisional, algo que era muy común en la época de los gobiernos liberales. Aunque Chacón no tenía la intención de seguir en la presidenciq, los ministros de Orellana lo convencieron de lanzar su candidatura para las elecciones que debían realizarse en octubre de ese mismo año. Esto fue también muy común en la época liberal, y así fue como llegaron al poder Manuel Lisandro Barillas tras la muerte de J. Rufino Barrios en 1885 y Manuel Estrada Cabrera tras la muerte de José María Reina Barrios en 1898.

A Chacón lo apoyaba el Partido Liberal Federalista, que era el mismo que había postulado al general Orellana en 1924, mientras que el relativamente nuevo Partido Liberal Progresista, lanzó la candidatura del General Jorge Ubico Castañeda, ex-ministro de la Guerra del general Orellana. La mantra del partido de Ubico era la búsqueda de reformas sociales y democráticas y el rechazo al imperialismo internacional, y estaba formado por miembros de la generación del 20, quienes habían participado activamente en el derrocamiento de Manuel Estrada Cabrera.

Las elecciones se cerraron el 5 de diciembre con el triunfo, como era de esperarse, candidato oficial. Los ubiquistas no aceptaron fácilmente los resultados porque creían tener la mayoría de votos, y aunque hubo protestas y acusaciones de fraude, al parecer el general Ubico no aprobó las medidas de hecho y esperó pacientemente su turno para llegar la presidencia. El recuento final mostró que Chacón ganó las elecciones con 287,412 votos frente a 36,940 de su oponente, pero es conviente indicar que el proceso eleccionario estuvo bajo el control absoluto del Ejecutivo.

Y así, el 18 de diciembre de 1926, Chacón fue confirmado en el poder y gobernó con buenas intenciones e impuso reformas educativas, pero no contaba con que la Gran Depresión de 1929 iba a destruir la economía del país y que él mismo iba a sufrir un desvastador derrame cerebral el 12 de diciembre de 1930, casi exactamente cuatro años después de haber asumido la presidencia.


BIBLIOGRAFIA:


15 de diciembre de 1921: tras el golpe de estado contra Carlos Herrera, el general José María Orellana es declarado presidente provisorio

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El general José María Orellana (sentado, segundo de izquierda a derecha) en el Palacio de Cartón, durante una recepción a una delegación estadounidense en 1922.  En el recuadro: el retrato del general Orellana que aparece en el billete de un quetzal. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno de Carlos Herrera llegó a un abrupto final tras escasamente año y medio de estar en el poder y de haber intentado reemplazar la constitución de 1879 con la que se emitió en 1921.  El golpe de estado patrocinado por la United Fruit Company  (UFCO) y dirigido por los militares, colocó a los generales  José María Orellana, José María Lima y Miguel Larrave, como triunviros al frente del gobierno el 5 de diciembre, con el objetivo de frenar la creciente organización laboral en las empresas afiliadas a la UFCO en (especial la International Railways of Central America -IRCA-) y en sus propias instalaciones en Bananera, en el departamento de Izabal.

El triunvirato desconoció a la Asamblea Legislativa, argumentado que había sido instalada irregularmente y le dieron posesión nuevamente a la que había estado en funciones al momento del derrocamiento de licenciado Manuel Estrada Cabrera el 8 de abril de 1920;  luego desconocieron la constitución de 1921 y restituyeron la de 1879, con algunas modificaciones hechas a la medida de los militares.  También nombraron como Ministro de la Guerra al general Jorge Ubico el 11 de diciembre, por su activa participación en el golpe de estado y, finalmente, desconocieron al primer designado del derrocado presidente Herrera, José Ernesto Zelaya, y el 15 de diciembre fue nombrado como Primer Designado y Presidente Provisorio el general José María Orellana.

Aquel gobierno, siguiendo las directrices de sus patrocinadores, ahogó las protestas civiles y obreras contra los intereses estadounidenses, ya que puso al ejército a disposición de la frutera para reprimir cualquier huelga y organización obrera. Atacaron cualquier foco de organizaciór popular, y cuando la Universidad Nacional intentó unirse a estar protestas en 1924, fue clausurada por Orellana, y no fue reabierta sino hasta en enero de 1928, ya durante el gobierno del general Lázaro Chacón, casi dos años después de la misteriosa muerte del general Orellana en Antigua Guatemala en 1926.

Como dato curioso, es importante destacar que aunque el gobierno de Orellana fue un retorno al estilo y partido de gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera (de quien Orellana había sido Jefe del Estado Mayor y guardaespaldas), el gobierno no liberó al expresidente, quien murió en prisión el 24 de septiembre de 1924.


BIBLIOGRAFIA:


8 de diciembre de 1941: tras el ataque a Pearl Harbor, el gobierno de Guatemala rompe relaciones diplomáticas con el Imperio Japonés.

8diciembre1941
La tripulación del submarino alemán “Emden” desfilando en la Ciudad de Guatemala en 1936, durante un viaje de buena voluntad para promocionar las Olimpiadas de Berlín. En el recuadro: el general Jorge Ubico, presidente de Guatemala entre 1931 y 1944.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto entre los imperios coloniales más grandes del mundo enfrentados por el control de los recursos naturales de las colonias que poseían. Por un lado, estaba la Francia colonial y el Imperio Británico (que por ese entonces era el más grande del mundo), mientras que por el otro estaba la Italia colonial de Benito Mussolini; la renacida Alemania, que se había reforzado y resurgido de las cenizas, tras perder su imperio colonial y verse obligada a pagar enormes indemnizaciones tras ser derrotada en la Primera Guerra Mundial; y el Japón Imperial.

El conflicto estalló el 1 de septiembre de 1939, cuando Alemania invadió Polonia luego de que este país se negara a regresarle el territorio de Prusia a los alemanes, el cual había sido anexado a Polonia tras la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial. En ese momento, solamente los imperios francés e inglés declararon la guerra a la Alemania nazi, mientras que otras grandes potencias, como los Estados Unidos y el Imperio Japonés se mantuvieron neutrales. La Unión Soviética, por su parte, inicialmente firmó un pacto de no agresión con los alemanes, e incluso también invadió Polonia el 17 de septiembre;  pero luego se aliaría con EEUU, Inglaterra y Francia cuando Alemania los invadió en 1941 y sería determinante en la derrota nazi en 1945.

En Guatemala, el presidente Jorge Ubico tenía fuertes lazos de amistad con la colonia alemana que se había establecido en la Verapaz gracias a las generosas concesiones que hizo el gobierno de J. Rufino Barrios a los extranjeros. (Ubico había sido Jefe Político de esa región en 1907, durante el gobierno de licenciado Manuel Estrada Cabrera). El presidente guatemalteco también simpatizaba con el estilo totalitario de los gobiernos de Benito Mussolini de Italia y de Adolfo Hitler en Alemania, al punto que el Duce Mussolini fue uno de los primeros en recibir la Orden del Quetzal, que es una condecoración guatemalteca que fue establecida por el gobierno de Ubico en 1936. Por cierto, que en enero de ese mismo año, el presidente guatemalteco recibió a la tripulación del submarino alemán “Emden”, el cual arribó al país en un viaje de buena voluntad promocionando los Juegos Olímpicos de Berlín de ese año, y desfiló por las principales calles de la Ciudad de Guatemala.

El 7 de diciembre de 1941 el Imperio Japonés, agobiado económicamente por el embargo financiero que los bancos estadounidenses habían establecido sobre los bienes japoneses, atacó la base militar de los EEUU de Pearl Harbor, en Oahu, Hawaii, tras lo cual el gobierno de Franklin D. Roosevelt declaró la guerra a Italia, Alemania y Japón. Al día siguiente, 8 de diciembre, el gobierno de Ubico rompió relaciones diplomáticas con los japoneses y el 11 de diciembre le declaró la guerra a las otras naciones del Eje Roma-Berlín-Tokio.

Ubico se vió obligado a tomar estas medidas anti-germánicas debido a que el principal apoyo de su gobierno provenía de la frutera estadounidense United Fruit Company (UFCO), la cual había controlado los destinos de Guatemala desde el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera. La UFCO había patrocinado el golpe de estado que derrocó al efímero gobierno unionista de Carlos Herrera en 1921 (en el que Ubico tuvo una importante parcipación), y luego movió sus piezas para que Ubico resultara electo presidente de Guatemala tras el derrame cerebral que dejó imposibilitado para el ejercicio del poder al general Lázaro Chacón el 12 de diciembre de 1930.

No contento con la declaratoria de guerra que hizo Guatemala, el gobierno de lo EEUU presionó para que Guatemala confiscara empresas y propiedades alemanas, ya que de acuerdo con el coronel Joseph Pate, agregado militar estadounidense en Guatemala, los alemanes que vivían en el país “podían forzar la caída del gobernante y la del resto de gobiernos de Centroamérica“. Además,exigieron que el gobierno guatemalteco pusiera todas sus instalaciones a disposición de Estados Unidos y enfocara sus exportaciones para el esfuerzo militar norteamericano especialmente con caucho y quinina.

El estado de guerra de Guatemala con las naciones del eje se mantuvo hasta el 16 de octubre de 1954 con Japón y el 22 de noviembre de 1956 con Alemania, mediante tratados que específicamente prohibían la reparación de toda índole a todos los afectados por la expropiación de bienes durante la Segunda Guerra Mundial en el país. Es importante destacar que ambos tratados fueron firmados por el gobierno del coronel Carlos Castillo Armas, cuyo régimen llegó al poder con el patrocinio, una vez más, de la United Fruit Company.


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28 de octubre de 1929: cae la Bolsa de Valores de Nueva York, arrastrando consigo a la economía mundial a la Gran Depresión

28octubre1929
El Palacio Nacional en construcción en 1943.  Al igual que en Alemania e Italia, el gobierno del general Jorge Ubico realizó obras monumentales como ésta (que daban trabajo a muchas personas) como parte de su plan para contrarrestar los efectos de la Gran Depresión. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La más devastadora caída del mercado de valores en la historia de la Bolsa en Estados Unidos ocurrió en la última semana de octubre de 1929, y dió lugar a la Crisis de 1929 también conocida como “La Gran Depresión”. La caída de la Bolsa se produce en tres fechas:

  • Jueves Negro: 24 de octubre. Se produce una aparatosa caída inicial.
  • Lunes Negro: el 28 de octubre el deterioro se aceleró a niveles catastróficos.
  • Martes Negro: el 29 de octubre cundió el pánico y se empezaron a notar consecuencias sin precedentes en la economía, pues cien mil trabajadores estadounidenses perdieron su trabajo en esos tres días.

La crisis afectó severamente la economía de los Estados Unidos, y el presidente Hoover no fue reelecto, siendo sustituido por Franklin D. Roosevelt quien impulsó políticas llamadas “New Deal” como el Seguro Social, plan de prestaciones y fortalecimiento de sindicatos para recuperar la economía del país. Pero los problemas económicos no se quedaron solamente en los EEUU; los socios comerciales se vieron severamente afectados, especialmente los de América Latina.

Los países americanos eran en ese momento un mercado abierto exportador de materias primas y totalmente dependiente de las importaciones de productos elaborados. Y fueron los más afectados en el mundo por la Gran Depresión, debido a la brusca caída del precio de sus productos, que tenían su principal mercado en Estados Unidos. Así, el café brasileño y centroamericano, el azúcar cubano, el algodón peruano, el petróleo y los cereales venezolanos, el cacao ecuatoriano y el salitre chileno fueron especialmente castigados en el nuevo escenario económico.

En la región de América Latina la crisis resultó en la movilización de enormes masas empobrecidas, que abandonaron los centros de producción de materias primas exportables en el campo (donde ya vivían en condiciones difíciles), para buscar algún precario medio de vida en la periferia de las grandes ciudades, constituyendo precarios asentamientos de gran extensión. Esto hizo que se fortaleciera el rol estatal en la economía y el fomento oficial a la industria local.

En Guatemala, lo difícil de la situación económica derivada de la caída del precio del café provocó que el presidente general Lázaro Chacón sufriera un derrame cerebral el 12 diciembre de 1930, y que fuera sustituido por el licenciado Baudilio Palma, quien a su vez fue derrocado pocos días después por un golpe de estado dirigido por Manuel María Orellana. Como el embajador de los EEUU y la United Fruit Company no aprobaron este cambio de gobierno, Orellana tuvo que renunciar y entregó el poder a José María Reina Andrade, quien convocó a elecciones en donde resultó unámimamente electo el general Jorge Ubico, quien tomó posesión el 14 de febrero de 1931.

Ya en la presidencia, el general Jorge Ubico emitió los decretos de la “Ley de Vagancia” y de la “Ley de Vialidad para forzar a los campesinos emprobrecidos a trabajar en las fincas cafetaleras y en la construcción de caminos para contrarrestar estas tendencias de centralización en la Ciudad de Guatemala.  También otorgó una generosa concesión en Tiquisate a la United Fruit Company para que ésta contratara la mano de obra que se estaba desplazando de las fincas y mantuviera a los empleados contentos con salarios competitivos, que la UFCO recuperaba mediante el ingenioso sistemas de colocar comisariatos dentro de sus instalaciones para que sus trabajadores gastaran en ellos todo su salario.

Adicionalmente, para salir de la crisis la mayoría de país utilizaron inicialmente un liberalismo económico clásico, y que consistió en adoptar varias medidas drásticas:

  • Reducción del gasto público: en Guatemala, el gobierno del general Ubico eliminó numerosos municipios y los convirtió en aldeas adscritas a otros para ahorrar en gastos administrativos
  • Restricción de los créditos: el gobierno del general Ubico centralizó la banca y formó el primer Banco Nacional de Guatemala.
  • Disminución de los gastos sociales y salarios: Ubico tomó fuertes medidas de reducción del gasto social, eliminando becas para estudiantes en el extranjero y numerosas prestaciones, además de cerrar programas de extensión universitaria como la Universidad Popular. En cuanto a los salarios, se impuso que los empleados públicos iban a recibir únicamente la mitad de su salario original.
  • Disminución de las importaciones

En la mayoría de países estas políticas liberales fracasaron y generaron aún más paro y recesión, pero en Guatemala funcionaron y la economía se estabilizó dada la fuerte personalidad y estilo tiránico de gobierno del presidente, muy similar a los gobiernos fascistas de Adolfo Hitler en Alemania y de Benito Mussolini en Italia.  Por cierto, que estos dictadores europeos recuperaron la economía de sus países y los convirtieron en potencias mundiales mediante la intervención y control autoritario de la economía, construcción de obras públicas, fomento de la industria militar, autosuficiencia agraria e industrial y centralización empresarial.  En Guatemala, Ubico no disponía de industria militar ni de autosuficiencia industral, pero sí logró centralizar la economía, impulsar la agricultura y construir grandes obras públicas para crear empleos, aunque éstos estuvieran mal remunerados.  (Ejemplo de estas obras son el Palacio Nacional, el Palacio de Correos, el Palacio de la Policía, y la remodelación del Parque Central, entre otros).

Por su parte, en los Estados Unidos, donde los trabajadores no aceptaban tan fácilmente condiciones como las arriba mencionadas, el gobierno del presidente Roosevelt impulsó el New Deal para mejorar la economía, pero no fue si no hasta que se produjo el rearme del país para la Segunda Guerra Mundial que la Unión Americana se repuso.


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26 de octubre de 1938: el periódico “Nuestro Diario” pone en duda que la obra “Semilla de Mostaza” haya sido escrita por Elisa Hall de Asturias

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Durante el gobierno del general Jorge Ubico, al igual que en el de los otros dictadores liberales que le precedieron, no había libertad de expresión ni de prensa.  Por ello, una discusión de temas políticos estaba totalmente prohibida y por eso, cuando la escritora Elisa Hall de Asturias presentó su obra “Semilla de Mostaza” ante los miembros de la Academia Guatemalteca de la Lengua, los periodistas de la época recibieron de buena gana que hubiera una discusión literaria al respecto.

Desafortunadamente para la autora, la discusión giró en torno a quien fue el verdadero autor de la novela.

La señora Hall de Asturias provenía de una de las familias más acaudaladas del país, descendiente de William Hall, el primer vice-cónsul de Inglaterra en Guatemala.  Además, estaba casada con José Luis Asturias Tejada, quien era hijo de los esposos Antonio Asturias Asturias y de Elisa Tejada Asturias de Asturias.  Entre sus familiares se encontraban:

  • Guillermo Francisco Hall Avilés, su padre: hijo del famoso poeta y concertista de piano Eduardo Hall. Hall Avilés fue miembro fundador de la Academia Guatemalteca de la Lengua.
  • Francisco Fernández Hall, su primo: era escritor y poeta.
  • Máximo Soto Hall, su primo: escritor, poeta e ideólogo del gobierno de licenciado Manuel Estrada Cabrera.  Era medio hermano de Marco Aurelio Soto, quien fue presidente de Honduras después de ser ministro de J. Rufino Barrios.

Durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, Guillermo Hall Avilés era presidente del Banco Agrícola Hipotecario, cuando el presidente envió a su colaborador Antonio Macías del Real para pedirle que colaborara con un plan del gobierno para colocar a un gerente que pudiera manejar a su antojo Estrada Cabrera y así poder hacer emisiones ilimitadas de billetes y préstamos favorables al gobierno.  Como Hall Avilés se negó, fue perseguido y terminó preso en la Penitenciaría Central, mientras que su esposa fue enviada a la Casa de Recogidas.   Hall y su esposa entraron y salieron de prisión varias veces entre 1904 y 1906 y optaron por salir al exilio a El Salvador, llevándose con ellos a su hija Elisa.  Fue hasta después de la caída del presidente Estrada Cabrera en 1920 que la familia Hall retornó a Guatemala, ya cuando Elisa contaba 18 años de edad.

Poseedora de una gran inteligencia y educación, y teniendo acceso a la vasta bibioteca de su suegro, emprendió la tarea de escribir “Semilla de Mostaza“, empezando en 1937. Su padre su hermano la ayudaron a hacer la transcripción a máquina de la obra, y luego la llevaron a presentarla ante sus colegas de la Academia.  Todos quedaron gratamente sorprendidos por la calidad de la novela histórica, que relataba en primera persona las viscisitudes de la vida de Sancho Alvarez de Asturias, el primer miembro de la familia que emigró a América en 1666.

Como la novela estaba escrita en español antiguo, pronto surgió la duda de la autoría y hubo quienes la acusaron de plagio y de simplemente haber copiado un manuscrito original del propio Sancho. Además concluyeron que “no podía una autora, mujer y desconocida, haber escrito aquella obra monumental“.  Y es que en aquellos años, la educación de las damas estaba muy limitada y el machismo muy enraizado en la sociedad, que no podía aceptar que una mujer fuera tan inteligente, a pesar de provenir de una de las familias más privilegiadas del país.

Aunque la polémica pronto pasó de estar enfocada en la autoría de la novela a convertirse en simples ataques personales entre los eruditos que publicaban artículos a favor y en contra de la señora Hall de Asturias solamente para demostrar su propia competencia literaria, aquél fue un golpe muy duro para la escritora.  Aunque respondió a las críticas publicando “Mostaza” en octubre de 1939 a manera de demostrar sus cualidades literarias.

En “Mostaza” continúa de la narración de las memorias de don Sancho, y describe en forma magistral a quienes dudaron de su capacidad de escritora en innumerables aventuras acaecidas en Santiago de los Caballeros de Goathemala, cargadas de una picardía, de un humor y de un ingenio que contrastan con la seriedad y solemnidad de los capítulos dedicados a los funerales del santo Hermano Pedro, que fuera contemporáneo de don Sancho. Quienes la atacaban ya no dijeron que esta obra no era de ella, sino simplemente que era “de inferior calidad que la original“; sus defensores, por su parte, satisfechos de ver retratados a quienes conocían de los contrarios, fueron bajando la guardia; y así, el debate se fue diluyendo.

En 1977 el estudiante de Letras Orlando Falla Lacayo realizó un estudio de “Semilla de Mostaza” para demostrar la autoría del mismo, y no llegó a una conclusión definitiva al respecto.  Al enterarse Hall de Asturias de las conclusiones de Falla, se obsesionó con demostrar que ella era en realidad la autora de la novela, aunque había dejado de escribir a raíz de la polémica.  Aquella obsesión duró hasta su muerte, acaecida el 20 de mayo de 1982 en la Ciudad de Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


22 de junio de 1944: 311 ciudadanos envían una carta al presidente general Jorge Ubico pidiendo que se restituyan las garantías constitucionales

22junio1944
El palacio de la Policía Nacional en la década de 1970, construido durante el gobierno del general Jorge Ubico.   Imaen tomada de Wikimedia Commons.

El 1 de junio de 1944, el gobierno del general Jorge Ubico incrementó el salario de los empleados públicos en un 15%, pero solo para aquellos que ganaban menos de 15 quetzales mensuales, lo que dejaba fuera a los maestros, quienes reaccionaron con una serie de protestas pacíficas con el fin de ser beneficiados con ese aumento.​ Por su parte, los estudiantes universitarios iniciaron marchas pacíficas para exigir la destitución de sus decanos, ya que, durante el gobierno de Ubico, las Escuelas Facultativas eran dependencia del Ministerio de Instrucción Pública y las autoridades eran nombradas directamente por el presidente de la República.​ Ubico accedió a cambiar a los decanos, pero los sustitutos, nombrados por el presidente, no fueron del agrado de los estudiantes, quienes en consecuencia redoblaron sus protestas.

Cuando el gobierno suprimió las garantías constitucionales luego de las protestas de los estudiantes universitarios un grupo de 311 ciudadanos le envió la siguiente misiva:

Señor Presidente de la República:

Los suscritos ciudadanos guatemaltecos, en ejercicio del derecho garantizado por el artículo 22 de la Constitución de la República, nos dirigimos a usted con las muestras de nuestro mayor respeto y exponemos:

El día de hoy promulgó su gobierno el Decreto No. 3114, que restringe las garantías constitucionales. La parte considerativa de esta disposición consigna que elementos disociadores de tendencias nazi-fascistas perturban gravemente la paz de la República procurando obstaculizar al gobierno el mantenimiento del orden. Es por todos conocida la génesis de ese decreto, y la propia Secretaría Presidencial, en un boletín dado a publicidad en la prensa, la funda en la acción de problemas de orden interno de la Universidad.

La opinión pública espontáneamente se ha solidarizado con las aspiraciones de los estudiantes en esta hora trágica en que la flor de la juventud de los países libres ofrendan sus vidas en defensa de los altos ideales de la humanidad y de la democracia, a cuya causa está afiliada nuestra patria.

Es por ello doloroso ver que el Primer Magistrado de la Nación, sin duda basado en informaciones inexactas, tendenciosas e interesadas, haya lanzado a la juventud el grave cargo de nazi-fascismo.​ La juventud, señor Presidente, jamás vibra al impulso de mezquinas tendencias y, por el contrario, interpreta y encarna los ideales más limpios y las más nobles aspiraciones. La de Guatemala no es en este caso una excepción.
Convencidos de la pureza de los ideales de la juventud universitaria guatemalteca, nos sentimos obligados, como ciudadanos conscientes, a solidarizarnos plenamente con sus legítimas aspiraciones.

Es así como, movidos tan sólo por nuestro fervoroso patriotismo, venimos a rogar la ilustrada atención de usted acerca de los apremios de la hora actual y del imperativo del deber, sentido por todos, de que el Gobierno se encauce hacia metas prometedoras que aseguren el derecho y satisfagan las legítimas aspiraciones de la familia guatemalteca.
El decreto de suspensión de garantías ha venido a crear una situación de intranquilidad y zozobra que agudiza la angustia de la hora en que vive la humanidad, en vez de asegurar la paz y el orden que pareció inspirarlo.

La restricción de garantías crea una situación de hecho, en la cual el pueblo carece de medios legales para manifestar sus justos anhelos y es susceptible de provocar consecuencias funestas que, como guatemaltecos conscientes, seríamos los primeros en deplorar.

Ante un régimen de derecho, la ciudadanía actúa dentro de la legalidad. Una situación de hecho engendra, tarde o temprano, una reacción de violencia. Con toda hidalguía reconocemos que la actual administración presidida por usted ha hecho, en lo material, obra constructiva. Empero, su labor, como todo lo humano, no ha llegado a satisfacer muchas aspiraciones populares por falta de medios de libre expresión.

Alrededor de los gobernantes actúan y medran fuerzas burocráticas e intereses creados que se fortalecen con el transcurso de los años y que llevan al mandatario visiones falseadas de la realidad ambiente. Por esta razón debe desconfiarse siempre de las “adhesiones” que, nacidas del temor o del interés, llegan hasta el gobernante a través del mecanismo oficial, las cuales jamás presentan el auténtico “sentimiento popular”. Seguramente corresponderá a usted aquilatar muy pronto el valor de tales “adhesiones”, a diferencia de la genuina sinceridad que nos anima.

Guatemala no puede substraerse a los imperativos democráticos de la época. Es imposible frustrar con medidas coercitivas los incontenibles impulsos de la generosa ideología que está reafirmándose en la conciencia universal a través de la más sangrienta de las luchas libradas entre la opresión y la libertad.

Estamos seguros, señor Presidente, de que su espíritu comprensivo acogerá la presente gestión con el mismo interés patriótico que nos mueve a dirigírsela. Confiados en él, pedimos lo siguiente:

  1. El restablecimiento de las garantías suspendidas, para que el pueblo pueda gozar, sin demora, de la plenitud de sus derechos constitucionales; y
  2. Dictar las disposiciones pertinentes a fin de que tales garantías tengan plena efectividad.

Guatemala, 22 de junio de 1944.

Este memorial fue redactado en casa del doctor Julio Bianchi y firmado por 311 personas, entre quienes figuraban destacadas personalidades de la sociedad guatemalteco, como el Dr. Carlos Federico Mora y estudiantes universitarios, entre quienes estaba el futuro presidente Julio César Méndez Montenegro.  Sin embargo, la carta no tuvo la respuesta que esperaban los firmantes, sino que al contrario, se había producido una represión violenta contra manifestantes, que resultó en la muerte de la profesora María Chinchilla el 25 de junio, y que a la larga, resultaría en la renuncia del general Ubico el 1 de julio de 1944.


BIBLIOGRAFIA:

  • De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  • Estrada, A. (1979). Datos para la historia de la Iglesia en Guatemala. Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. pp. 559-574.
  • Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789992248522.

15 de octubre de 1927: el presidente general Lázaro Chacón renegocia la Deuda Inglesa

15octubre1927
El general presidente Lázaro Chacón condecorando a un oficial del ejército.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En medio de la bonanza económica sin precedentes que se vivió en Guatemala durante el gobierno del general José María Reina Barrios gracias al incremento del precio internacional del café, el gobierno de Guatemala emprendió una serie de obras faraónicas destinadas a mejorar la infraestructura comercial e industrial del país. El principal proyecto fue, sin lugar a dudas, la construcción del Ferrocarril del Norte, el cual de haberse concluido, le hubiera permitido al gobierno guatemalteco ofrecer una vía interoceánica para el transporte de carga.

Desafortunadamente para el gobierno de Reina Barrios, el precio del café colapsó en 1897 cuando el gobierno del presidente Prudente de Morais en Brasil logró pacificar el Brasil luego de casi diez anos de guerras civiles tras la instauración de la República por el golpe de estado al emperador Pedro II en 1889, resultando en un una producción masiva de café en ese vasto territorio sudamericano.

La caída de la economía nacional obligó al gobierno de Reina Barrios a incrementar sus préstamos con bancos ingleses, que ya había iniciado en 1895, y la Asamblea Nacional le autorizó a solicitar un préstamo por dos millones de libras esterlinas en medio de una grave destabilización derivada de las drásticas medidas de austeridad impuestas por su gobierno y el autogolpe de estado perpetrado en 1897 para extender su gobierno hasta 1902. Tras dos revoluciones que tuvo que apaciguar el ejército, el presidente fue asesinado el 8 de febrero de 1898, dejando a su sucesor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera a cargo de un gobierno económicamente hundido y con una Deuda Inglesa de casi dos millones de libras esterlinas, a pesar de que afortunadamente nunca se ratificó el préstamo de dos millones que había aprobado en 1897.

Para evitar que los ingleses invadieran Guatemala para cobrar la Deuda Inglesa, como ya se le llamaba, Estrada Cabrera se alió con los Estados Unidos y dió grandes concesiones a las empresas de esa país, principalmente a la United Fruit Company (UFCO) y sus subsidiarias, la International Railways of Central America (IRCA) y la Great White Fleet.

En 1913, el gobierno de Estrada Cabrera estableció una nueva negociación de la Deuda Inglesia el 1 de julio de 1931, y a partir de esa fecha el gobierno cumplió con pagar los intereses anticipados puntualmente hasta el 30 de junio de 1922, así como también amortizó los bonos de 1919 al 31 de diciembre de 1921, por un total de 415,420 libras, quedando por lo tanto la deuda reducida a 1,940,643 tras más de viente años de pagos. De acuerdo a la renegociación indicada, el pago de 15 mil libras de amortización anuales se suspendía por cuatro años a partir del 1 de julio de 1913, con la condición de que pasado ese tiempo, se convendría en la forma más favorable para el gobierno para pagar su deuda.

Durante el gobierno del general presidente Lázaro Chacón se realizó una nueva renegociación el 15 de octubre de 1927, en el marco de las negociaciones periódicas que tenían lugar desde 1913. En esa fecha, el gobierno guatemalteco llegó a un acuerdo con el representante del Consejo de Tenedores de Bonos, Jack Proby Armstrong, para suscribir un nuevo Contrato, el cual fue aprobado por el Presidente de la República en la misma fecha, y por medio del cual se hicieron tres cosas:

  1. Se mantuvo intactos los bonos de la deuda externa del 4% emitidos en 1895;
  2. Se emitieron nuevos bonos en 1928 básicamente para documentar la nueva deuda originada por los intereses no pagados y caídos en mora, lo que en la legislación actual se conoce como “capitalización de intereses”;
  3. Se convino que las amortizaciones y garantías de pago fueran las mismas para las tres series de bonos.

Por esta razón, en el texto de los bonos de 1928 se hace referencia a los tres convenios: el de 1895 por originalmente 1,600,000, el de 1913 por 29,660 y el de 1927 por 844,600 libras esterlinas. Con base en este acuerdo, dDel 1 de julio de 1930 al 31 de diciembre de 1933 se amortizaron bonos por valor nominal de 176,783 libras esterlinas, quedando así reducida la Deuda Externa de Guatemala del 4% a la cantidad de 1,490,620 libras esterlinas. Pero en pago de los intereses vencidos y no pagados, el Consejo de Tenedores de Bonos aceptó una nueva emisión de bonos, que se hizo efectiva en 1928, y cuyo monto era por las misas 844,603 libras esterlinas a que se refería el Convenio de 1913. Se convino que ambas emisiones, la nueva y la antigua, serían tratadas como una sola y estarían reguladas en cuanto a garantía, amortización y título por las condiciones estipuladas en la de 1927. Con esta nueva emisión la deuda inglesa ascendió a 1,737,803 libras esterlinas tan solo un año antes de que la economía mundial se derrumbara con la Gran Depresión que siguió a la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en 1929.

La situación económica de Guatemala entró en una profunda crisis durante la Depresión, al punto que el general Chacón sufrió un derrame cerebral el 12 de diciembre de 1930 derivado de los problemas financieros que afrontaba el gobierno. Tras una serie de cambios presidenciales por golpes de estado o por intervención directa de los Estados Unidos, la presidencia recayó en el general Jorge Ubico el 14 de febrero de 1931, quien emprendió agresivas medidas económicas y austeridad en el gasto público, que le permitieron pagar la Deuda Inglesa el día que renunció a la presidencia, el 1 de julio de 1944.


BIBLIOGRAFIA:


13 de agosto de 1963: el gobierno del coronel Enrique Peralta Azurdia repatria los restos del general Jorge Ubico

13agosto1963
Un avión Boeing 707 de la aerolínea estadounidense Pan American en su terminal “Worldport” del aeropuerto de Nueva York (actualmente aeropuerto JFK).  En una aeronave similar a ésta fueron repatriados los restos del general Jorge Ubico en 1963.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 13 de agosto de 1963, gracias a las gestiones realizadas por el gobierno de facto del coronel Enrique Peralta Azurdia, retornaron a Guatemala los restos del general Jorge Ubico Castañeda, quien fue presidente del país de 1931 a 1944 y quien falleció en Nueva Orleáns, Estados Unidos el 14 de junio de 1946 a consecuencia de cáncer de pulmón y solamente dos semanas después de que el Congreso de la República le retirara el cargo de general de brigada y de división.  Ubico se había marchado a Nueva Orleáns porque allí estaba la sede de la United Fruit Company, empresa frutera estadounidense que fue su principal aliada durante su gobierno y de la que era socio.

El general Ubico había presentado su renuncia al cargo de presidente el 1 de julio de 1944 luego de fuertes protestas populares en la Ciudad de Guatemala contra su régimen totalitario y luego partió al exilio cuando su sucesor, el general Federico Ponce Vaides, fue derrocado por la Revolución del 20 de octubre.

El féretro fue llevado a Guatemala en un avión 707 de la aerolínea estadounidense Pan American, el cual fue escoltado por cuatro aviones T-33 de la Fuerza Aérea Guatemalteca cuando ingresd al espacio aéreo guatemalteco. En el aeropuerto “La Aurora” fue recibido por una comitiva integrada por muchos funcionarios de su gobierno, y su viuda, Marta Lainfiesta.

Una comitiva fúnebre trasladó el féretro del expresidente desde La Aurora, recorriendo la avenidas Hincapié, Las Américas y La Reforma, para luego enfilar por la Calle Mariscal Cruz y la 7a. avenida hasta llegar al Palacio Nacional, en donde fue velado y recibió los honores correspondientes. Al día siguiente, fue trasladado en un armón militar hacia el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala en donde fue sepultado en una tumba sencilla.


BIBLIOGRAFIA:

  • Bucheli, Marcelo (2008). «Multinational Corporations, Totalitarian Regimes, and Economic Nationalism: United Fruit Company in Central America, 1899-1975». Business History (en inglés) 50 (4): 433-454. doi:10.1080/00076790802106315.
  • De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  • Galicia, Néstor (29 de abril de 2018). Así han sido las honras fúnebres a expresidentes guatemaltecos. Hemeroteca de Prensa Libre. Guatemala.

25 de septiembre de 1944: se inicia la huelga de la Escuela Normal para Varones contra gobierno del Gral. Federico Ponce Vaides

25septiembre1944
La compañía de estudiantes de la Escuela Normal para Varones durante uno de los desfiles militares durante el gobierno de Jorge Ubico.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Durante el gobierno del general Jorge Ubico, la Escuela Normal para Varones estaba militarizada, con un personal administrativo compuesto exclusivamente por militares, y un claustro integrado por catedráticos civiles. La escuela se caracterizaba por contar con un internado obligatorio, con régimen y disciplina militar, con estudiantes becados en condiciones económicas bastante reducidas, predominio de alumnos de la provincia, y un claustro altamente calificado encabezado por el reconocido pedagogo Luis Martínez Mont, quien había sido compañero de estudios del Dr. Juan José Arevalo.

Para junio de ese año, el descontento contra el gobernante llegó al máximo, con la presentación de la carta de los 311, y la muerte de la profesora María Chinchilla durante una manifestación en que le pedían la renuncia a la presidencia. El 29 de junio más de cien mil personas se manifestaron en contra del asesinato de la maestra Chinchilla y los estudiantes de la Escuela decidieron no participar en el desfile del 30 de junio que celebraba un aniversario más de la Revolución Liberal de 1871, pese a que el régimen militar del plantel los trató de obligar.

El general Ubico cedió a las protestas generalizadas y decidió renunciar el 1 de julio de 1944 para evitar una guerra civil, dejando el poder a la Junta Militar integrada por los generales Eduardo Villagrán Ariza, Federico Ponce Vaides y Buenaventura Pineda. Al poco tiempo, la junta le entregó el poder al general Ponce Vaides.

Los estudiantes de la Escuela Normal a través de un telegrama solicitaron al nuevo presidente provisional la desmilitarización del plantel el 15 de julio de 1944, pero no fueron atendidos. Sin embargo, insistieron y consiguieron que el gobierno les otorgara la desmilitarización el 1 de agosto. Ese día los estudiantes normalistas fueron reunidos en los corredores de la Escuela Normal para escuchar la orden militar del día, que trató sobre la desmilitarización del plantel. Aquel día el personal administrativo de la Escuela Normal quedó integrado de la siguiente forma:

  • Director: Dr. Jorge Luis Arriola
  • Sub Director: Manuel Chavarría Flores
  • Inspectores: Fermín García, Eloy Amado Herrera, Víctor Manuel Valdés, César Julio Mérida y Juan José Guerrero
  • Secretario: Alberto Arriaga

Durante esta corta administración, la administración de la Escuela Normal mejoró la alimentación de los internos, desarrolló el arte literario y fomentó las relaciones inter-escolares que no existían hasta entonces. Las primeras visitas fueron de las alumnas del Instituto Normal Central para Señoritas Belén y luego se establecieron los jueves deportivos donde se invitaban a institutos de secundaria de la Ciudad de Guatemala para practicar encuentros deportivos, tanto de mujeres como de hombres. Estos cambios hicieron que el presidente Ponce Vaides viera con recelo a la Escuela Normal, por lo que destituyó y encarceló al Dr. Arriola el 25 de septiembre de 1944 y nombró como director en su lugar a Carlos Alberto Quintana quien era miembro activo del Partido Liberal y a quien la institución declaró non grato.

Como protesta al cambio de director, los miembros de la administración renunciaron, mientras que los estudiantes emprendieron varias acciones:

  • elaboraron un manifiesto pidiendo la reinstalación del Dr. Arriola como director
  • hicieron aclaraciones a la prensa sobre el Dr. Arriola
  • emprendieron jornadas de protesta para la liberación de su director
  • convocaron a una huelga general en que los internos abandonaron el edificio de la Escuela por tiempo indefinido

Tras la revolución del 20 de octubre de 1944 que derrocó al gobierno del presidente Ponce Vaives, los alzados encontraron al Dr. Arriola tendido sin conocimiento en una mazmorra de la Penitenciaría Central y lograron rescatarlo. Por su parte, durante los últimos días de octubre los estudiantes normalistas prestaron servicio en la Guardia Civil, gracias a su preparación militar.

Los estudiantes expulsados durante las protesta fueron readmitidos en la Escuela Normal y el 1 de noviembre se re-iniciaron las clases, por decreto de la Junta Revolucionaria de Gobierno. El nuevo director fue Arnulfo Maldonado, ya que el Dr. José Luis Arriola fue nombrado Ministro de Instrucción Pública.

En conmemoración de aquellos hechos, el 25 de septiembre fue declarado el “día del normalista“.


BIBLIOGRAFIA: