23 de agosto de 1882: crean el municipio El Adelanto, Jutiapa

El general José María Orantes, encargado de la presidencia por viaje del general J. Rufino Barrios a los Estados Unidos, eleva a la aldeal «El Sitio» a categoría de municipio en el departamento de Jutiapa con el nombre de «El Adelanto».

23agosto1882
Paisaje del departamento de Jutiapa en 2010. En el recuadro: el general José María Orantes, encargado de la presidencia en lugar de J. Rufino Barrios en 1882. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Originalmente, la región que ocupa actualmente el municipio «El Adelanto» era habitada por indígenas de la raza pipil, que hablaban la lengua xinca. Luego de la conquista en la década de 1520, se convirtió en la aldea «El Sitio» del municipio de Zapotitlán. Éste tenía una extensión de 22 caballerías y contaba con aproximadamente 400 habitantes.1

En 1882, cuando el general presidente J. Rufino Barrios viajó a Nueva York y a Washington, D.C. para terminar el Convenio de Límites con México, dejó encargado de la presidencia al general José María Orantes en el papel, aunque en realidad quien decidía era el Ministro de la Guerra, general Juan Martín Barrundia.2 Así, el 23 de agosto de 1882, Orantes y Barrundia aprobaron que «El Sitio» se convirtiera en municipio de acuerdo al siguiente decreto:

Palacio Nacional, Guatemala, 23 de agosto de 1882.

Examinadas las diligencias relativas a la solicitud que han formulado los habitantes de «El Sitio», para que se erija dicho lugar en municipio independiente, y atendiendo a las circunstancias especiales de la expresada aldea, el General encargado de la Presidencia, con vista del informe que emitió la Jefatura política de Jutiapa, de lo pedido por el Ministerio Fiscal, y en uso de la facultad concedida al Gobierno en el artículo 5.° del decreto de 30 de septiembre de 1879, tiene a bien acordar la creación que se pide, en el concepto de que, el jefe político del departamento expresado, con asistencia de los municipios vecinos, demarcará con claridad los límites jurisdiccionales del nuevo distrito que se denominará «El Adelanto» haciéndose constar todo en una acta, de la cual deberá remitirse copia certificada a la Secretaría de Gobernación y Justicia.

Comuníquese.

        • Orantes3

En 1892, el gobierno del general José María Reina Barrios aprobó un presupuesto de quinientos pesos para construir escuelas en el municipio, de acuerdo al siguiente decreto:

Jutiapa, 23 de noviembre de 1892.

Con el mérito de las razones presentadas respectivamente por las municipalidades de El Adelanto, Moyuta y Agua Blanca, correspondientes al departamento de Jutiapa.

El Presidente Constitucional de la República, Acuerda:

Que por la Administración de Rentas departamental, se entregue a cada una de dichas corporaciones, la suma de quinientos pesos, para la construcción de edificios de escuelas, entregándose, además a la última cien pesos, para iniciar la introducción del agua potable, erogaciones que se harán de la partida de gastos extraordinarios de los respectivos ramos.

Comuníquese,

Para 1955 la situación del municipio era precaria. Información estadística de ese año muestra que en la cabecera municipal vivían 1,265 habitantes, y en todo el municipio había 2,957 personas. El idioma predominante era el español, había 56% de población indígena y el analfabestimo alcanzaba el 70%. En cuanto a infraestructura, los pobladores carecían de luz eléctrica, agua potable, asistencia médica y hospitalaria.5

Un estudio de la Universidad de San Carlos realizado en 2006 mostró que la mayoría de la población estaba comprendida entre los 0 y 14 años de edad, y que la principal fuente de trabajo era la actividad agrícola, aunque ésta no tenía teconología adeciada y solamente ofrecía bajos salarios sin prestaciones laborales. Como resultado de esto, y del hecho de que el analfabetismo era todavía alto, había numerosos habitantes dedicados al empleo informal, e incluso muchos niños menores de 10 años de edad que tenían que laborar para ayudar al sustento familiar.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. López Rosito, Mario René (2006). Municipio de El Adelanto, Jutiapa. Costos y rentabilidad de unidades pecuarias (crianza y engorde de ganado bovino). Guatemala: Universidad de San Carlos, Facultad de Ciencias Económicas. p. 1.
  2. Lainfiesta, Francisco (1975) [1886]. Apuntamientos para la Historia de Guatemala; Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra.
  3. Guerra, Viviano (1883). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1881-83 III. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 252-253.
  4. Gobierno de Guatemala (1894). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1892-93 XI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 296.
  5. López Rosito, Municipio de El Adelanto, p. 3.
  6. Ibid., p. 5.

Subir

16 de octubre de 1882: el general encargado de la presidencia, José María Orantes, ordena que el Estado pague las fiestas por el retorno de J. Rufino Barrios

16octubre1882
Casa en donde nació el general J. Rufino Barrios en San Lorenzo, San Marcos.  Fotografía de Alberto G. Valdeavellano, publicada en «La Locomotora» en 1906.

El poder de los dictadores que gobernaron a Guatemala durante exactos cien años exactos entre 1844 y 1944 fue prácticamente absoluto.  Y a la par de su enorme poder, existía un servilismo sin límites de una sociedad que no perdía la oportunidad de demostrar sus parabienes al gobernante de turno.  Las demostraciones de sumisión iban desde manifiestos de adhesión en los periódicos (que de por sí estaban llenos de propaganda a favor de la figura presidencial) hasta el colmo de ofrecer a las hijas y esposas al gobernante a cambio de favores.  De hecho, para que se de una idea el lector, al Mariscal Vicente Cerna le pusieron de apodo «huevo santo» porque prohibió la costumbre que tenía el general Rafael Carrera de que lo recibieran jovencitas en cada poblado que visitaba.

Los gobiernos liberales no se quedaron atrás. En el caso del gobierno del general J. Rufino Barrios, cuando se ausentó del país para viajar a Nueva York y preparar la firma del Tratado Herrera-Mariscal en donde renunció definitivamente al reclamo territorial que tenía Guatemala sobre el territorio de Chiapas y Soconusco, el encargado de la presidencia, general José María Orantes, dispuso que los gastos de las celebraciones por el retorno del presidente corrieran por cuenta del erario público.  Orantes indicó que había que celebrar al «benemérito» general Barrios por sus «altos merecimientos» y por ser un «sentimiento unánime de la nación»; y de hecho, cuando el embajador de Guatemala en los Estados Unidos, licenciado Lorenzo Montúfar, renunció a su cargo en protesta por el tratado de límites con México, Orantes lo declaró traidor y hubo muchas publicaciones anunciando su adhesión a Barrios y su descontento con Montúfar.

He aquí el texto del aquel decreto de 16 de octubre de 1882, para que el lector se de una idea hasta donde ha llegado la sociedad guatemalteca cuando de servilismo se trata:

Palacio Nacional: Guatemal, 16 de octubre de 1882

Estando para regresar del exterior el Presidente Constitucional de la República, y debiendo recibírsele de una manera que corresponda a sus altos merecimientos, y esté en consonancia con el sentimiento unánime de la Nación, el Señor General encargado de la Presidencia, acuerda: Que por el Tesoro público se hagan todos los gastos que ocasiones la receipción del Benemérito General D. J. Rufino Barrios.

Comuníquese.

  • Rubricado por el señor General encargado de la presidencia.
  • Díaz Mérida

A este decreto le siguió otro en término similares publicado el 17 de octubre:

Palacio Nacional: Guatemala, 17 de octubre de 1882.

En el deseo de dar mayor solemnidad a la celebración del regreso del Señor Presidente de la República, General D. J. Rufino Barrios, el General encargado de la Presidencia, acuerda:  El día en que el Benemérito de la Patria ingresa a esta ciudad y el siguiente, serán consideradores como festivos y en consecuencia, durante ellos,  permanecerán cerrados los Tribunales y oficinas públicas y los establecimientos de enseñanza de la capital.

Comuníquese.

  • Rubricado por el Señor General encargado de la Presidencia
  • Díaz Mérida

BIBLIOGRAFIA:


27 de septiembre de 1882: se firma el Tratado Herrera-Mariscal

Se firma el Tratado Herrera-Mariscal que fija la línea divisoria entre Guatemala y México, el cual fue nefasto para los intereses guatemaltecos.

27octubre1882
Los miembros de la Comisión Guatemalteca de Límites con México.  Al centro, el ingeniero Claudio Urrutia, director de la Comisión.  Imagen tomada de «La Ilustración Guatemalteca«, publicada cuando los límites finalmente fueron fijados en 1896.

Reproducimos a continuación el tristemente célebre tratado de Herrera-Mariscal, por medio del cual Guatemala renunció para siempre a su reclamo territorial sobre Soconusco y el Estado de Chiapas, para resolver la incertidumbre de las poblaciones limítrofes dada la poca claridad de los límites, y sin pedir nada a cambio en restitución.

El tratado se llama así porque fue firmado por el Plenipotenciario guatemalteco Manuel Herrera (hijo) y por el canciller mexicano Ignacio Mariscal.  A Herrera (hijo), el escritor Francisco Lainfiesta, estrecho colaborador del presidente J. Rufino Barrios, lo describe de esta manera: «Don Manuel Herrera, hijo del ministro de Fomento [Manuel María Herrera Moreno], joven bastante instruido, de carácter un tanto caprichoso, vivo y naturalmente inquieto, había sido despachado a México, en sustitución de don Ramón Uriarte en 1878 o 1879.  Barrios aseguraba que al nombrar a Herrerita para aquel puesto, sólo quiso obsequiar los deseos del padre, que le suplicó esa separación, para evitarse de las molestas que le ocasionaba el hijo, con ciertas reclamaciones de bienes hereditarios1  «Don Ramón Uriarte había trabajado con algún éxito en la […] cuestión [de límites], llegando hasta el punto de establecer por medio de un protocolo, firmado con el ministro Vallarta, las bases de un arreglo que aun cuando no llenara las aspiraciones del Gobierno de Guatemala, podía conducir a una inteligencia equitativa y favorable.   Herrera (hijo) prosiguió la gestión con bastante actividad, y acaso con talento; mas como Barrios continuase entretanto tolerando si no ordenando las violaciones a territorio que se decía perteneciente a México, el asunto llegó a agriarse de tal suerte, que una amenaza de guerra a Guatemala partió del Congrerso Mexicano en 18812

Tras un desastroso viaje que realizó Barrios a los Estados Unidos en 1882, en los que tanto los trabajos de Herrera (hijo) en México como el de Arturo Ubico y Lorenzo Montúfar en Washington ante los gobiernos de los presidentes Garfield y Arthur quedaron por un lado, finalmente se estableció el siguiente tratado, que reproducimos completo para que lo juzgue el lector:3

Los Gobiernos de Guatemala y de México, deseosos de terminar amistosamente las dificultades existentes entre ambas Repúblicas, han dispuesto concluir un tratado que llene tan apetecible objeto; y á ese fin han nombrado sus respectivos Plenipotenciarios; á saber:

El Presidente de la República de Guatemala, á don Manuel Herrera hijo, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario cerca del Gobierno de México; y el Presidente de la República Mexicana, á don Ignacio Mariscal, Secretario del Despacho de Relaciones Exteriores; quienes, después de presentarse mutuamente sus respectivos poderes, hallándolos en debida forma y teniendo á la vista los preliminares firmados por los Representantes de ambas Naciones en la ciudad de Nueva York, de los Estados Unidos de América, el doce de agosto del corriente año, han convenido en los artículos siguientes:

Artículo 1.°— La República de Guatemala renuncia para siempre los derechos que juzga tener al territorio del Estado de Chiapas y su Distrito de Soconusco, y en consecuencia, considera dicho territorio como parte integrante de los Estados Unidos Mexicanos.

Artículo 2.°— La República Mexicana aprecia debidamente la conducta de Guatemala y reconoce que son tan dignos como honrosos los fines que le han inspirado la Anterior renuncia, declarando que, en igualdad de circunstancias, México hubiera pactado igual desistimiento. Guatemala, por su parte, satisfecha con este reconocimiento y esta declaración solemne, no exigirá indemnización de ningún género con motivo de la estipulación precedente.

Artículo 3.°— Los límites entre las dos Naciones serán á perpetuidad los siguientes:

    1. La línea media del río Suchiate, desde un punto situado en el mar, á tres leguas de su desembocadura, río arriba, por su canal más profundo, hasta el punto en que el mismo río corte el plano vertical que pase por el punto más alto del volcán de Tacaná y diste veinticinco metros del pilar más austral de la garita de Talquián, de manera que esta garita quede en territorio de Guatemala;
    2. La línea determinada por el plano vertical definido anteriormente, desde su encuentro con el río Suchiate hasta su intersección con el plano vertical que pase por las cumbres de Buenavista é Ixbul;
    3. La línea determinada por el plano vertical que pase por las cumbres de Buenavista, fijada ya astronómicamente por la Comisión científica mexicana, y la cumbre del cerro de Ixbul, desde su intersección con la anterior hasta un punto á cuatro kilómetros adelante del mismo cerro;
    4. El paralelo de latitud que pasa por este último punto, desde él, rumbo al Oriente, hasta encontrar el canal más profundo del río Usumacinta, ó el del Chixoy, en el caso de que el expresado paralelo no encuentre al primero de estos ríos;
    5. la línea media del canal más profundo, del Usumacinta en un caso, ó del Chixoy y luego del Usumacinta, continuando por este, en el otro, desde el encuentro de uno u otro río con el paralelo anterior, hasta que el canal más profundo del Usumacinta encuentre el paralelo situado á veinticinco kilómetros al Sur de Tenosique en Tabasco, medidos desde el centro de la plaza de dicho pueblo:
    6. El paralelo de latitud que acaba de referirse, desde su intersección con el canal más profundo del Usumacinta hasta encontrar la meridiana que pasa á la tercera parte de la distancia que hay entre los centros de las plazas de Tenosique y Sacluc, contada dicha tercera parte desde Tenosique;
    7. Esta meridiana, desde su intersección con el paralelo anterior hasla la latitud de diez y siete grados cuarenta y nueve minutos (17°49′) ;
    8. El paralelo de diez y siete grados cuarenta y nueve minutos, (17°49′), desde su intersección con la meridiana anterior indefinidamente hacia el Este.

Artículo 4.°— Para trazar la línea divisoria con la precisión debida en mapas fehacientes, y establecer sobre el terreno,monumentos que pongan á la vista los límites de ambas Repúblicas, según quedan descritos en el anterior artículo, nombrará cada uno de los dos Gobiernos una comisión científica. Ambas comisiones se reunirán en Unión Juárez, á más tardar á los seis meses contados desde el canje de ratificaciones de este Tratado, y procederán desde luego á practicar las expresadas operaciones. Llevarán diarios y levantarán planos de las mismas, y el resultado de sus trabajos, convenido por ellas, se considerará parte de este Tratado, y tendrá la misma fuerza que si estuviere en él inserto. El plazo para la conclusión de dichas operaciones será de dos años contados desde la fecha en que las comisiones se reúnan. Si una de las dos no estuviere presente en el término de seis meses antes fijado, la otra comenzará, a pesar de ello sus trabajos y los que ejecutare aisladamente tendrán la misma fuerza y validez que si fueran de ambas comisiones. Los dos Gobiernos celebrarán á la mayor brevedad un arreglo para determinar los detalles relativos á estas comisiones y sus trabajos.

Artículo 5.°— Los nacionales de cualquiera de las dos partes contratantes que, en virtud de las estipulaciones de éste Tratado, queden para lo futuro en territorio de la otra, podrán permanecer en ellos ó trasladarse en cualquier tiempo á donde mejor les convenga, conservando en dichos territorios los bienes que posean ó enajenándolos y pasando su valor á donde quisieren, sin que por esto último pueda exigírseles ningún género de contribución, gravamen ó impuesto. Los que prefieran permanecer en los territorios cedidos, podrán conservar el título y derechos de nacionales del país á que antes pertenecían dichos territorios, ó adquirir la nacionalidad de aquel á que van á pertenecer en lo de adelante. Más la elección deberá hacerse entre una y otra nacionalidad dentro de un año contado desde la fecha del canje de las ratificaciones del presente Tratado; y los que permanecieren en dichos territorios después de trascurrido el año, sin haber declarado su intención de retener su Antigua nacionalidad, serán considerados como nacionales de la otra parte contratante.

Las propiedades de todo género existentes en los territorios cedidos, serán respetadas inviolablemente; y sus actuales dueños, sus herederos y los que en lo sucesivo puedan adquirir legalmente dichas propiedades, disfrutarán respecto de ellas tan amplias garantías como si perteneciesen á nacionales del país en que están situadas.

Artículo 6.°— Siendo el objeto de ambos Gobiernos, al ajustar el presente Tratado, no sólo poner fin á las dificultades existentes entre ellos, sino terminar y evitar las que se originan entre pueblos vecinos de uno y otro país, á causa de la incertidumbre de la línea divisoria actual, se estipula que, dentro de seis meses de reunidas, las comisiones científicas de que habla el artículo 4.° enviarán de común acuerdo á sus Gobiernos una noticia de aquellas poblaciones, haciendas y rancherías, que sin duda ninguna deban quedar en determinado lado de la línea divisoria convenida en el artículo 3.° Recibida esa noticia cada uno de los dos Gobiernos estará facultado para expedir desde luego las órdenes convenientes á fin de que su autoridad se establezca en aquellos puntos que deban quedar dentro del territorio de su nación respectiva.

Artículo 7.°— El presente Tratado será ratificado conforme á la constitución política de cada una de las dos Repúblicas; y el canje de las ratificaciones se verificará en esta capital á la mayor brevedad posible.

En fe de lo cual, los Plenipotenciarios firmaron y sellaron el presente tratado.

Hecho en dos originales en la ciudad de México, á veintisiete de septiembre de mil ochocientos ochenta y dos.

Aprobado por la Asamblea Decreto número 27 de 25 de diciembre de 1882; ratificado por el Gobierno el 29 del mismo.

A pesar de lo estipulado originalmente en el tratado, los límites no se pudieron concluir sino hasta en 1896, dada la gran dificultad topográfica que presentaba el terreno.4

El Ingeniero Claudio Urrutia, jefe de la Comisión Guatemalteca de Límites en su informe final de 1900 dice al respecto del vértice de Santiago: «la pérdida allí sufrida por Guatemala fue inmensa; y tan sensible como la pérdida material fueron los conflictos en que nuestra República se vió por causa de esa línea y las dificultades de todo género que se originaron para fijarla«.5  «Para fijar los límites se debería respetar la posesión actual, y esa posesión la tenía sin disputa Guatemala, poco más o menos desde el cerro de Ixbul hacia el Nordeste limitándose por la una línea que corriera dicho cerro casi al Nordeste.  No debieron nunca fundarse para formar el tratado, como consta hicieron, en los defectuosísimos mapas que tnato México como Guatemala han tenido de sus territorios hasta hace pocos años.»6 «Herrera e Irungaray cedieron todo ese extenso y rico territorio y se preocuparon de que debían hacerse por otras partes insignificantes modificaciones que ampliaran el territorio de guatemala, en lugares de poco o de ningun valor, modificaciones que en último resultado fueron desechadas, por lo menos las de alguna impotancia».7 «Para concluir este punto falta solamente agregar que Guatemala perdió con la cuarta línea unas 2700 millas cuadradas de terreno que incuestionablemente le pertenecían y del que estaba en quieta y pacífica posesión«.8

Con respecto a la región del Petén, dice Urrutia: «en cambio, de la comarca y pueblos perdidos por Guatemala al Norte del Petén, que puede calcularse aquella en unas 3000 millas cuadradas o sean más de 300 leguas, México cedió el desierto contiguo al meridiano, despoblado e inútil para Guatemala, de unas 190 cuadradas de superficie; si es que hubo tal cesión, que como se dijo antes, no lo creyó así el señor Mariscal.  En resumen, Guatemala perdió por una parte cerca de 6000 millas y ganó por otra cosa de 2000; resultado: una pérdida de 4000 millas cuadradas.  Guatemala perdió 14 pueblos, 19 aldeas y 54 rancherías, mientros que México perdió un pueblo y 28 rancherías con 2500 habitantes; júzguese la equidad en las compensaciones.  Así concluyó el fatal tratado de 27 de septiembre de 1882, en que Guatemala dió a México todo lo que éste quiso y mucho más9

Sobre este asunto, dice Francisco Lainfiesta: «Pero yo puedo hacer constar que Montúfar, incómodo por los procedimientos de Herrera (hijo) aseguró en una conversación  que, con ellos, le había hecho perder 50,000 pesos. ¿Se trataba de una gratificación ofrecida por Barrios si llevaba el arreglo a buen fin? Es muy posible.  Respecto a Herrera (hijo) yo mismo oí referir a un español residente en México, hallándose de paso en Nueva York, cuatro años después, que aqeul debía haber recibido del gobierno mexicano 50,000 pesos, por llevar la cuestión en el sentido que se le indicara.  Que de esa suma había recibido 30,000 pesos y no los 20,000 restantes porque entretanto entre él y el [presidente de México] general [Porfirio] Díaz ocurrió un brusco rompimiento10


BIBLIOGRAFIA:

  1. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: período de 20 años corridos del 15 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885.  Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 249-250.
  2. Ibid, 264.
  3. Salazar, Ramón A. (1892) Colección de Tratados de Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional.
  4. La Ilustración Guatemalteca (1896). «Nuestras fronteras». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía.) I (13).
  5. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 3.
  6. Ibid, p. 171.
  7. Ibid, p. 173.
  8. Ibid, p. 174.
  9. Ibid, p. 177.
  10. Lainfiesta, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, p. 268.
  11. Gobierno de Guatemala (1882). La traición del doctor Lorenzo Montúfar juzgada por los pueblos. Guatemala: El Progreso.

Subir

11 de diciembre de 1879: la Constitución Liberal de 1879

La Asamblea Constituyente decreta la Ley Constitutiva de la República de Guatemala que estuvo vigente hasta el 9 de diciembre de 1944. Aquella constitución estaba hecha a la medida para el general J. Rufino Barrios

11diciembre1879
Colegio y Seminario Tridentino de la Nueva Guatemala de la Asunción. Convertido en el Instituto Nacional Central para Varones por los gobiernos liberales en 1873. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Los dictadores guatemaltecos del siglo XIX gobernaron a su sabor y antojo y consiguieron que las Asambleas Constituyentes de su tiempo decretaran leyes constitutivas que se acomodaban perfectamente a su estilo de Gobierno. Rafael Carrera tuvo su propia constitución, la cual estuvo vigente de 1851 hasta 1865,1 y luego J. Rufino Barrios también tuvo la suya, que estuvo vigente durante toda la época de las dictaduras liberales.2

La constitución del general Carrera tenía una gran influencia de la Iglesia Católica, mientras que la de Barrios completamente neutralizó a la religion, prohibió el ingreso de las órdenes regulares, eliminó la educación religiosa, no permitió que la Iglesia tuviera propiedades, y prohibió que el clero secular cobrara el diezmo obligatorio.2 De más está decir que durante el gobierno de Barrios y sus inmediatos sucesores, la situación de los prelados en Guatemala fue precaria.

Barrios había sido presidente de facto desde 1873, cuando sus correligionarios liberales se cansaron de la tibieza de carácter del general Miguel García-Granados y Zavala y lo sustituyeron en la presidencia. En esa época gobernó amparándose en el Acta de Patzicía y dándole largas a la emisión de una nueva constitución.3 Fue a partir de allí que verdaderamente se inició la Reforma Liberal y se produjeron las grandes expropiaciones de tierras de las comunidades campesinas y de las órdenes religiosas, las que dieron lugar al Banco Nacional de Guatemala y a enormes fincas cafetaleras que convirtieron en grandes potentados no solamente a Barrios sino a que sus principales colaboradores.4

De hecho, he aquí un listado de los «representantes del pueblo» que pertenecieron a la Asamblea Constituyente que emitió esta constitución:5

Nombre Distrito Puesto en 1879 Puestos posteriores
Juan Martín Barrundia Sacatepéquez
    • Ministro de Hacienda y Crédito Público
    • Ministro de la Guerra
Ministro de la Guerra (1879-1885)
Alejandro M. Sinibaldi Guatemala Diputado Constituyente
    • Diputado (1879-1885)
    • Primer Designado a la Presidencia
    • Presidente Interino (1885)
Lorenzo Montúfar Chiquimulilla Ministro de Relaciones Exteriores
    • Ministro de Relaciones Exteriores (1879-1882)
    • Diputado
    • Candidato presidencial (1892)
Arturo Ubico Urruela Escuintla Ministro de Gobernación y Justicia
    • Ministro de Gobernación y Justicia(1879-1882)
    • Diputado
    • Presidente de la Asamblea Legislativa (1898-1920)
Angel María Arroyo Salamá Diputado constituyente
    • Diputado
    • Presidente de la Asamblea Legislativa (1880-1885)
    • Ministro de Gobernación y Justicia (1885-1892)
Delfino Sánchez San Marcos
    • Propietario de fincas cafetaleras y azucareras, y de fábrica Cantel
    • Ministro de Instrucción Pública
    • Ministro de Fomento
    • Embajador en Francia
    • Embajador en Centroamérica
José María Orantes Zacapa Diputado constituyente
    • Primer Designado a la Presidencia
    • General Encargado de la Presidencia (1882-1883)
Manuel Herrera Sacatepéquez
    • Ministro de Fomento
    • Esposo de Ernestina Ubico Urruela
    • Medio hermano de Carlos Herrera
    • Ministro de Fomento
    • Diputado
Manuel Lisandro Barillas Quetzaltenango Diputado Constituyente
    • Jefe Político de Quetzaltenango
    • Segundo Designado a la Presidencia
    • Presidente de la República (1885-1892)
Francisco Lainfiesta Sacatepéquez
    • Propietario de Imprenta Oficial «El Progreso»
    • Diputado Constituyente
    • Presidente de la Asamblea Nacional Legislativa
    • Ministro de Gobernación y Justicia
    • Candidato presidencial (1892)

La Constitución de 1879 entró en vigor el 1 de marzo de 1880 y establecía que el mandato presidencial sería de seis años sin posibilidad de reelección consecutivo, aunque dejaba la opción de que mediara por lo menos un período para poder ser reelecto.2 La idea de Barrios era de seguir en el poder hasta 1885, descansar seis años y luego retomar el poder. Pero su muerte en Chalchuapa truncó sus fines. Aunque inicialmente la Asamblea modificó la constitución para reducir el poder del presidente Manuel Lisandro Barillas en 1885, éste dió un autogolpe de estado y la modificó para favorecerlo en 1887.6,7

Barillas fue el único presidente que entregó el poder después de seis años a su sucesor democráticamente electo, pero a partir de José María Reina Barrios todos los presidentes se reeligieron o extendieron su mandato por medio de artimañas por lo menos una vez; de hecho, Manuel Estrada Cabrera y Jorge Ubico se reeligieron varias veces cada uno.

La constitución de 1879 garantizaba la libertad de expresión y de prensa, pero eso solamente se cumplió durante una parte del gobierno del general José María Reina Barrios. Todos los otros gobiernos tuvieron a la prensa completamente restringida e incluso hubo varios presidentes que tuvieron sus propios periódicos que los adulaban Por ejemplo, el licenciado Manuel Estrada Cabrera era propietario del «Diario de Centro América«8, y Jorge Ubico del «Liberal Progresista«.

Finalmente, la Constitución declaraba como ciudadano guatemalteco a todo aquel varón nacido en Centroamérica, mayor de 21 años y que supiera leer y escribir. Esto, claro está, aplicaba únicamente a menos del 2% de la población, así que para que hubiera más votantes también decía que eran ciudadanos los soldados del ejército guatemalteco, quienes eran reclutados forzosamente entre las poblaciones indígenas y todos eran analfabetos. Es por ello que todos menos uno de los presidentes guatemaltecos de la época liberal fueron generales.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  2. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  3. Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 3-4.
  4. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 345
  5. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala, período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 5 de abril de 1885. Guatemala: José de Pineda e Ibarra.
  6. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión.
  7. Barillas, Manuel Lisandro (1887). Mensaje presentado a la Asamblea Nacional Constituyente por el ciudadano Manuel Lisandro Barillas, general de división y presidente de la República de Guatemala, el día 1 de octubre de 1887. Guatemala: La Unión.
  8. Diario de Centro América (2012). «Historia del Diario de Centro América». Foro red boa. Archivado desde el original el 20 de julio de 2014.

Subir

21 de noviembre de 1882: el general a cargo de la presidencia, José María Orantes, autoriza la construcción de una línea telegráfica para el hasta entonces aislado departamento de Petén

21noviembre1882.jpg
Isla de Flores en 1877, según un grabado aparecido en Across Central America de John W. Boddam

En 1882, el general presidente J. Rufino Barrios se encontraba de viaje en los Estados Unidos trabajando para establecer el tratado definitivo de Límites con México y así poder enfocarse en su campaña de conseguir la Unión Centroamericana.  En su lugar quedó el general José María Orantes como encargado de la presidencia pero siempre con comunicación directa (aunque dilatada) con el general Barrios.

El 21 de noviembre, el encargado de la presidencia emitió el decreto por el cual autorizada la construcción de la línea telegráfica hasta el departamento de Petén (específicamente hasta la Isla de Flores), el cual había estado incomunicado con el resto de la República hasta entonces.

Se reproduce a continuación dicho decreto, dada su relevancia histórica:

Palacio Nacional: Guatemala, 21 de noviembre de 1882

Considerando:

que el departamento del Petén es el único que aun se halla fuera de la red telegráfica que liga a todos los demás departamentos de la República; que aquella sección del país no podrá alcanzar la prosperidad a que está llamada por sus riquezas, mientras permanezca en el estado de aislamiento en que se encuentra todavía;

que, aunque la construcción de una línea telegráfica hasta la cabecera de dicho departamento, importará al erario algunos sacrificios, éstos se compensarán con lo fecundo que será un progreso tan significativo como el que desea relizar el Gobierno al llevar a efecto esta mejorar; y que además, muchos vecinos de aquella sección han levantado una suscripción voluntaria que ascienda ya a la suma de $1,616, con lo cual y con la cooperación de las Municipalidades respectivas, que proporcionarán los postes y otros elementos necesarios, se minorará la erogación que el Tesoro Público debería imponerse para la ejecución de la obra;

por tanto, el General encargado de la Presidencia, acuerda:

Facultar a la Secretaría de Fomento para que mande construir la línea telegráfica a que se ha hecho referencia, autorizando los gastos que sean indispensables para tal fin, y que se han presupuestado en la suma de doce mil pesos. 

Comuníquese –

José María Orantes, general encargado de la Presidencia


BIBLIOGRAFIA:


7 de octubre de 1882: ratifican contrato para ferrocarril entre frontera con México y Ciudad de Guatemala

Ratifican el convenio firmado en Nueva York entre el presidente J. Rufino Barrios y la compañía del expresidente estadounidense Ulysses S. Grant para construir el ferrocarril entre la frontera con México y la ciudad de Guatemala

7octubre1882
General Ulysses S. Grant, expresidente de los Estados Unidos y héroe de la Guerra Civil de ese país.  Obtuvo la concesión para construir el Ferrocarril de Guatemala entre la frontera de México y la Ciudad de Guatemala, pero su compañía quebró antes de poder empezar la construcción.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La construcción de ferrocarril era algo que interesaba sobremanera al general J. Rufino Barrios, ya que aparte de representarle considerables ingresos por concepto de acciones y dividendos,1 éste sería el principal medio de transporte utilizado por él mismo y el resto de grandes caficultores del país para agilizar la exportación del grano.2

Mientras se encontraba en Nueva York para finalizar el convenio con México para renunciar al Soconusco se reunió con el expresidente estadounidense  general Ulysses S. Grant, cuya compañía ferrocarrilera estaba por empezar la construcción del tramo entre la Ciudad de México y Oaxaca, conocido en ese entonces como el «Ferrocarril Meridional de México«.3 El 6 de octubre de 1882 firmaron un convenio por medio del cual se iba a extender dicho tramo desde Oaxaca hasta la Ciudad de Guatemala.4

La compañía del expresidente Grant no logró construir ni siquiera el tramo en México pues debido a malos manejos de los socios de Grant en una firma de inversiones, se fue a la quiebra y el propio Grant quedó prácticamente en la miseria.3

Es interesante analizar el contrato establecido, para que se el lector se dé una idea de cómo se realizaban los convenios con las constructoras de los ferrocariles por los gobiernos liberales:

El Gobierno de Guatemala, deseoso de extender la construcción de ferrocarriles en su territorio para promover el progreso y engrandecimiento del país, ha convenido con el general Ulysses Grant, en prolongar sobre el territorio de Guatemala la línea del ferrocarril que el último preside, bajo las bases siguientes:

        1. Para llevar a efecto las estipulaciones del presente convenio, el general Ulysses S. Grant y los asociados que a él se reúnan para tal propósito, han formado una corporación, con plenos poderes y autoridad para construir, mantener y traficar una línea de ferrocarril y telégrafo en el territorio de Guatemala sobre rutas elegidas por la Compañía del Ferrocarril de Guatemala, con facultad de colectar peajes, derechos de tránsito, muellaje, bodegaje, impuestos por conducción de pasajeros y mercancías, transmisión de telegramas y otros cargos por el uso de la propiedad de la Compañía. Los derechos, poderes y privilegios aquí conferidos serán poseídos y ejercidos por dicha Compañía juntamente con todos los derechos, poderes y privilegios necesarios para el buen éxito, con facultad para obrar y mantenerlos en conexión o conjunción con cualesquiera otras compañías de ferrocarril o telégrafo, dentro o fuera de la República de Guatemala, y con pleno poder para transferir todo, o parte, de los derechos conferidos a la Compañía del Ferrocaril Meridional de México, Corporación legalizada por el Estado de Nueva York en los Estados Unidos de América, o a cualquier otra corporación organizada en los Estados Unidos de América por el referido Ulises Grant y sus asociados, con el objeto de construir ferrocarriles en la República de Guatemala en conformidad con las estipulaciones de este convenio.
        2. El gobierno de Guatemala concede a la Compañía del Ferrocarril de Guatemala la porción de tierras baldías que para la construcción del camino sean necesarias, así como para depósitos y almacenes, dándole una faja de setenta metros de ancho para su curso, Tambien el derecho de tomar de las tierras baldías y ríos, riberas, materiales de cualquiera clase que sean necesarios para la construcción y reparación del ferrocarril y telégrafo: además el derecho de adquirir propiedad privada para el uso público, conforme a las leyes de expropiación del Gobierno de Guatemala.
        3. El gobierno de Guatemala concede a la Compañía del Ferrocarril de Guatemala el derecho de importar, libre de derechos por el término de veinticinco años, todo el material necesario par la construcción de su camino, depósitos, almacenes, etc.4

El contrato continua en estos términos, pero queda claro que era prácticamente un regalo a la compañía constructura que le iba a representar jugosas ganancias a Barrios.1

Cuando la compañía de Grant quebró y Barrios murió en 1885, el ferrocarril no se construyó, pero el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera estableció un contrato muy similar para la construcción del ferrocarril en la década de 1900.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición aumentada). Guatemala: Tipografía de “El Renacimiento”. p. 14.
  2. Ibid., p. 13.
  3. Hardy, Osgood (May 1955). «Ulysses S. Grant, President of the Mexican Southern Railroad». Pacific Historical Review. 24 (2): 111–120. JSTOR 3634572.
  4. Guerra, Viviano (1883). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1881-83 III. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 268-271.

Subir

6 de septiembre de 1882: presidente interino Orantes acepta renuncia del embajador Montúfar

El presidente interino José María Orantes acepta la renuncia del embajador en Estados Unidos, Lorenzo Montúfar, quien se oponía a que el presidente Barrios renunciara al reclamo de Soconusco

Fronteras de Guatemala antes del Tratado Herrera-Mariscal por el que el gobierno de Barrios renunció a sus reclamos sobre Chiapas y Soconusco.  En los retratos: el general Barrios (arriba) y el licenciado Lorenzo Montúfar.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1881, el licenciado Lorenzo Montúfar había sido nombrado como Ministro Plenipotenciario en Washington para tratar el asunto de los límites con México en sustitutición de Arturo Ubico.​ Creyendo que contaba con el apoyo del nuevo presidente Chester Arthur para el retorno de Chiapas y Soconusco a Guatemala, y para la formación de la Unión Centroamericana con el general J. Rufino Barrios como presidente, Montúfar se apresuró a enviar esta información al Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala.1  Barrios, entonces, solicitó permiso a la Asamblea Legislativa para viajar a Washington a resolver personalmente el asunto, dejando en la presidencia interina de forma nomimal al general José María Orantes,2 y de forma efectiva al cuidado y responsabilidad del Ministro de la Guerra, Juan Martín Barrundia.3

Existen varias versiones sobre lo que ocurrió en Estados Unidos.  De acuerdo al historiador y diplomático Antonio Batres Jáuregui —quien fungía como Ministro de Relaciones Exteriores cuando ocurrieron los hechos—, cuando Barrios llegó a Nueva Orleans, lo recibió Montúfar muy amigablemente, seguros ambos de haber conseguido un excelente resultado para la gestión diplomática. Ambos viajaron a Washington junto con el Padre Arroyo y el canciller Felipe Cruz, pero cuando Barrios se reunió con el Secretario del presidente Arthur, se llevó la sorpresa de que Montúfar lo había desinformado, pues el nuevo presidente estadounidense no iba a apoyar lo que el embajador le había dicho.1 El Padre Arroyo tuvo que intervenir para que Barrios no atacara a Montúfar a puñetazos y Montúfar, ofendido por el trato que se le dió, y por el carácter despótico del general J. Rufino Barrios, envió la siguiente misiva de renuncia al presidente en funciones de Guatemala, general Orantes, no sin antes enviarla a la prensa:

Señor Presidente de la Repú​blica de Guatemala, General Orantes:

Lorenzo Montúfar, enviado Extraordinario y Ministro plenipotenciario de Guatemala en Washington, D.C., ante Ud. respetuosamente digo que no tengo el honor de estar de acuerdo con el señor general Don J. Rufino Barrios en muchos y muy importantes puntos de la política de Centroamérica, ni me es posible continuar sufriendo por más tiempo el trato que el expresado general da a muchas personas, sin exceptuar a sus más leales servidores.

Por tanto, renuncio al cargo de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario y protestando mi lealtad a Guatemala y a Centroamérica, a Ud. pido se digne admitir la renuncia.

Nueva York, 2 de Agosto de 1882

        • Lorenzo Montúfar4

Por otra parte, de acuerdo al licenciado Francisco Lainfiesta —otro estrecho colaborador de Barrios—, las cosas habrían ocurrido como sigue: Barrios quería visitar a su familia, y conocer algo de los Estados Unidos, pero para que no se dijese que por tan ligeras razones abandonaba la presidencia, utilizó el tratado de límites como la excusa perfecta, ya que tras la muerte de Garfield, México se envalentonó nuevamente sobre el asunto.  Barrios llegó a Nueva Orleans, en donde fue recibido por Manuel Herrera (hijo), y no por Montúfar como asegura Batres Jáuregui, y luego fue  Pittsburgh en donde sí se encontró con Montúfar, para finalmente llegar a Nueva York, en donde se encontró con Arturo Ubico. Barrios regaño a los tres como quien trata a un sirviente que no ha podido realizar ni el más sencillo encargo.5  Barrios llevaba la ilusión de que con su sola presencia se resolviera el asunto, pero ya Matías Romero tenía al gobierno de Arthur muy bien trabajado, y por ello el gobierno estadounidense excusó políticamente tomar cartas directas en el asunto, conformándose con ofrecer el arbitramiento.  En cuanto a la carta que Montúfar envió, el maltrato referido en la misma fue la humillación de dejarlo por un lado en las gestiones, y que la carta apareciera en los periódicos fue porque, de acuerdo a Montúfar, el borrador se lo había dado a un amigo y éste lo habría filtrado sin su consentimiento.6

A lo cual, el presidente interino respondió en los siguientes términos:

Palacio Nacional: Guatemala, 6 de septiembre de 1882

Vista la renuncia que ha hecho el Dr. Lorenzo Montúfar del cargo de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Guatemala en los Estados Unidos de América y los términos en que está concebida, el general encargado de la Presidencia, rechaza los motivos calumniosos en que la funda, reprueba la insidiosa y pérfida conducta que con notable abuso de confianza ha tenido el Doctor Montúfar, y admite su dimisión.

Comuníquese

        • José María Orantes
        • Ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Batres Jáuregui1,7

¿Qué había ocurrido con Montúfar? ¿Por qué había enviado un informe falso al presidente Barrios?  De acuerdo al diplomático e historiador Antonio Batres Jáuregui, todo se debió a una mala jugada del embajador mexicano Matías Romero, quien había sobornado al venezolano que sirvió de intéprete a Montúfar en su reunión con el secretario del presidente Arthur.  Cuando le dijeron a Montúfar que el nuevo gobierno no apoyaría ni el retorno de Chiapas y Soconusco, ni la Unión Centroamericana con Barrios a la cabeza, el intérprete le dijo que todo seguía como se lo había ofrecido el secretario del presidente Garfield.1  Y de acuerdo a Lainfiesta, no hubo tal reporte, sino que Barrios decidió ir a visitar los Estados Unidos por su cuenta, ofendiendo a Montúfar al dejarlo por un lado.6

Sea como fuere, como era de esperarse, el comportamiento de Montúfar fue recibido con enorme sorpresa en Guatemala, en donde el servilismo que caracterizó a todos los gobiernos dictatoriales —desde el del conservador Rafael Carrera hasta el del liberal Jorge Ubico— era la norma.  Las respuestas a semejante temeridad no se hicieron esperar y desconociendo los verdaderos motivos de la ruptura entre Barrios y Montúfar, la reputación de quien fuera el ideólogo liberal hasta entonces quedó reducida a cenizas. Primero, el gabinete completo del general Barrios, —exceptuando, según Lainfiesta, al ministro José Barberena—, sabiendo que aquella renuncia lo había encolerizado sobremanera, publicó un documento en defensa de la política del presidente y atacando a Montúfar, llamándolo traidor y calumniador injurioso que estaba tratando de «manchar la alta reputación del general Barrios«.  He aquí algunos extractos de aquel documento:

«El Gobierno de Guatemala, en justo homenaje al caudillo ilustre de Guatemala, General J. Rufino Barrios, ha rechazado inmediata, espontánea y enérgicamente, las imputaciones calumniosas con que el Doctor Montúfar ha querido manchar la alta reputación del mandatario, suponiendo temerariamente, que el señor General Barrios corresponde con ultrajes a la solicitud de sus leales servidores».7

Y a continuación, muchos otros oficiales del gobierno liberal a nivel municipal en incluso de institutos públicos fundados por Barrios dieron muestras de un profundo servilismo, publicando sendos mensajes de adhesión al dictador liberal, llamando todos ingrato, traidor e incluso estúpido​ a Montúfar, alegando que era mejor dejarlo en el olvido​ por sus injustificados ataques contra el «Benemérito» general Barrios.  He aquí algunos ejemplos:

  • Del Estado Mayor del Ejército: «Pero más nos ha herido la insidiosa imputación con que trata de denigrar el carácter altamente conciliador y fino del ilustre Presidente Constitucional de la República, general Don J. Rufino Barrios, al querer con la más negra ingratitud atribuirle un trato inconveniente y severo hacia aquellas personas que le han sido leales y amigas8
  • De los miembros de Partido Liberal: «¡Nosotros, hijos del pueblo de Guatemala, condenamos enérgicamente la conducta de los que traicionan a la patria y al digno Mandatario de la República!  Con no menos energía lanzamos el más solemne mentís, contra las calumniosas imputaciones que Montúfar dirige respecto del General Barrios. Es su renuncia escrita con absoluto olvido de los términos que prescribe la diplomacia.   En esa renuncia-libelo se hacen al General Barrios cargos estúpidos que no creerá el que tenga conocimiento del carácter bondadoso que distingue al Benemérito Presidente de la República9
  • De la Jefatura Política de Quetzaltenango: «Conocedores de los méritos del General Barrios, empleados casi todos los que suscribimos de su Gobierno paternal y progresista, amigos y leales defensores de la causa liberal, hemos tenido repetidas ocasiones de contemplar en el General Barrios al amigo franco y generoso, de fino y amable trato, tolerante con sus adversarios, justiciero con todos, protector del desvalido, defensor de la causa del pueblo; y no comprendemos como es que un empleado como el Señor Montúfar trate de calumniar al Presidente Constitucional de la República de Guatemala».10
  • De la Jefatura Política de Amatitlán: El General Presidente Barrios, sin ignorar muchos de los antecedentes poco favorables de aquel y su conducta en Costa Rica, apropiándose de una valiosa finca para saciar su ambición y codiciosos deseos; y de su inmoral manejo con el General Don Gerardo Barrios, en El Salvador; así como otros manchones que la historia no podrá borrar, le recibió aquí de una manera la más digna, propia de sus filantrópicos sentimientos, empleándolo desde luego en los destinos más elevados por espacio de siete años11
  • Del Instituto Nacional de Quetzaltenango: «Nosotros y la juventud que se educa bajo nuestra dirección, hemos recibido siempre el trato afable, expansivo y bondadoso del General Barrios, que no desperdicia oportunidad para hacer el bien y propagar las luces y la prosperidad entre sus conciudadanos; protestamos contra la conducta del señor Montúfar, y contra la calumnia que intenta arrojar sobre su benefactor; y al hacer esa protesta, hacemos pública nuestra gratitud, adhesión y respecto al digno Presidente General Barrios».12
  • De la ciudad de Totonicapán: «Protestar contra los conceptos calumniosos que el expresado Ministro ha vertido contra el ilustro nombre del General J. Rufino Barrios, Benemérito de la Patria y Presidente Constitucional de la República. Con este objeto hacemos propias las expresiones de justa indignación que los altos funcionarios del Estado publicaron y que hemos visto en el periódico oficial; puesto que tales expresiones son la genuina interpretación del sentimiento general13
  • De la ciudad de Cuajiniquilapa: «Nosotros que hemos tenido la honra de servir al Señor General Presidente Don J. Rufino Barrios y que siempre hemos encontrado en él al Jefe bondadoso e indulgente, al amigo leal y sincero, consecuente con todos, porque para el General Barrios no hay distinción de clases; protestamos solemnemente la calumna y perfidia de Don Lorenzo Montúfar, cuyos destemplados gritos no llegarán jamás a mancillar la alta y bien merecida reputación del ilustre caudillo defensor de nuestras libertades, de nuestros derechos y de nuestras instituciones republicanas14

Barrios retornó a Guatemala a principios de noviembre de 1882, y fue recibido con nuevas muestras de servilismo, con documentos de adhesión en donde se le felicitaba por su regreso y por haber llevado a feliz término el tratado de límites con México.

En lo que respecta al tratado de límites, que lleva el nombre de Tratado Herrera-Mariscal, he aquí un par de análisis objetivos de dicho tratado de límites:

  • Claudio Urrutia, jefe de la Comisión Guatemalteca de Límites: «Han sido precisos 16 años para llevar a cabo la demarcación de nuestros límites con México: para ello se han invertido enormes sumas de dinero, se han distraído de nuestra casi única fuente de producción actual, la Agricultura, gran cantidad de brazos y se han empleado muchas inteligencias en la resolución de los conflictos y cuestiones derivadas del tratado del 82; por la misma causa se ha visto el país amenazado por guerras formidables, de las que ha escapado de una manera casi providencial; se ha hallado a punto de perder todavía una buena parte del exíguo territorio a que quedó reducido, y, por último, perdió en la misma demanda muchos cientos de sus hijos, víctimas del clima y de los trabajos a que se les sometió».15
  • Sigue Urrutia: «El tratado fue fatal para Guatemala. En todo lo que con la cuestión de límites se relacionó durante aquella época, existe algo oculto que nadie ha podido descubrir, y que obligó a las personas que tomaron parte en ello por Guatemala, a proceder festinadamente o como si obligados por una presión poderosa, tratan los asuntos con ideas ajenas o de una manera inconsciente».16
  • A este respecto dice Lainfiesta: «Pero yo puedo hacer constar que Montúfar, incómodo por los procedimientos de Herrera (hijo) aseguró en una conversación  que, con ellos, le había hecho perder 50,000 pesos. ¿Se trataba de una gratificación ofrecida por Barrios si llevaba el arreglo a buen fin? Es muy posible.  Respecto a Herrera (hijo) yo mismo oí referir a un español residente en México, hallándose de paso en Nueva York, cuatro años después, que aqeul debía haber recibido del gobierno mexicano 50,000 peso, por llevar la cuestión en el sentido que se le indicara.  Que de esa suma había recibido 30,000 pesos y no los 20,000 restantes porque entretanto entre él y el [presidente de México] general [Porfirio] Díaz ocurrió un brusco rompomiento4
  • Y finaliza Urrutia: «Este convenio de límites, con el que se culminó un largo período de negociaciones y el ulterior trazado de la frontera, que fue su consecuencia, constituyeron para Guatemala hechos fundamentales en su historia de finales del siglo XIX. Por este tratado, Guatemala renunció no solamente a discutir sus derechos sobre Chiapas y Soconusco, sino a los derechos mismos. Se cerró definitivamente la oportunidad para posteriores reclamos, sin siquiera pedir absolutamente nada a cambio; este convenio cerró herméticamente la puerta a toda posterior reclamación, en virtud de que, al Guatemala ceder Chiapas y Soconusco, renunció expresa y categóricamente a toda compensación o indemnización. Este es un ejemplo singular, en los anales del Derecho Internacional, de un arreglo entre dos países en el que uno de ellos llegó a hacer generosa entrega de sus posiciones y clausuró definitivamente la puerta de posteriores reclamos, sin pedir a cambio absolutamente nada».17

BIBLIOGRAFIA:

  1. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 431-436.
  2. Cruz, Felipe (1888). La verdad Histórica acerca del Tratado de Límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía La Unión. p. 3.
  3. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885.  Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 266.
  4. Ibid, pp. 267-268.
  5. Ibid, p. 269.
  6. Gobierno de Guatemala (1882). La traición del doctor Lorenzo Montúfar juzgada por los pueblos. Guatemala: El Progreso. p. 3.
  7. Ibid, p. 4.
  8. Ibid, p. 5.
  9. Ibid, p. 8.
  10. Ibid, p. 11.
  11. Ibid, pp. 17-18.
  12. Ibid, p. 20.
  13. Ibid, pp. 24-25.
  14. Ibid, p. 27.
  15. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 3.
  16. Ibid, p. 165.
  17. Solís Castañeda, Sara (2013). «La cuestión limítrofe territorial guatemalteca en el siglo XIX: casos de Chiapas, Soconusco y Belice». Instituto de Relaciones Internacionales e Investigaciones para la Paz. Archivado desde el original el 23 de noviembre de 2014.