12 de enero de 1926: se agrava conflicto limítrofe entre Guatemala y Honduras promovido por las compañías fruteras estadounidenses United Fruit Company y Cuyamel

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Ingreso a las plantaciones de BANDEGUA, junto al sitio arqueológico Quiriguá en Izabal, Guatemala.  BANDEGUA es parte de Del Monte Fresh Produce, una de las compañías que se formó cuando el gobierno de Estados Unidos obligó a la United Fruit Company a cerrar en la década de 1970.  En el recuadro: el diplomático Virgilio Rodríguez Beteta, quien evitó la guerra entre Guatemala y Honduras en 1928. Imágenes tomada de Wikimedia Commons.

El papel que jugó la compañía frutera transnacional United Fruit Companyen los gobiernos liberales del siglo XX ha sido borrado de la historia oficial, al punto que los largos gobiernos del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del general Jorge Ubico han sido representados como altamente nacionalistas, cuando en realidad obedecían a los intereses de la UFCO, que era su principal apoyo económico.

En la época en mención la línea divisoria de la inhóspita región entre Guatemala y Honduras no estaba claramente definida; de hecho, el ilustre teniente coronel e ingeniero Francisco Vela, constructor del Mapa en Relieve de Guatemala, murió en 1907 víctima del paludismo que contrajo mientras trabajaba en la comisión de límites con Honduras.  Y es que el conflicto se originaba porque para Guatemala, la línea divisoria era la cima de la cordillera del Merendón, mientras que para los hondureños, lo era la margen derecha del río Motagua y los mapas oficiales de dicha república mostrabran como suyos los territorios disputados entre las márgenes derechas del río Polochic y el Lago de Izabal y las del río Motagua.  En otras palabras, la costa Atlántica de Guatemala se reducía únicamente a los pocos kilómetros comprendidos entre Livingston y Sarstún, por lo que perdería dos mil millas cuadradas de territorio.

Para 1918, la estadounidense “Cuyamel Fruit Company”, con sede en Honduras, intentó obtener una concesión del gobierno guatemalateco  la costa norte de Honduras estaba en poder de compañías extranjeras, y la región en disputa con Guatemala estaba ocupado por la United Fruit Company.  Y es que mientras Honduras utilizaba como argumento que la regió había sido de Honduras desde la época colonial, el gobierno guatemalteco había otorgado hasta ese fecha setenta y un concesiones a compañías extranjeras, sin que Honduras hubiera protestado hasta ese momento.

Pero cuando la Cuyamel, que sólo tenía concesiones en Honduras, no logró la concesión del gobierno del licenciado Estrada Cabrera para construir 30 millas de ferrocarril en la región, empezó a hacer propaganda en sus periódicos adoptando una posición radical sobre el derecho que Honduras tenía sobre ese territorio.  La UFCO, que tenía muchas de las concesiones otorgadas por el gobierno liberal guatemalteco en el lugar, tuvo una actitud más prudente y se declaró neutral.

El conflicto llegó hasta el gobierno de los Estados Unidos, quien decidió unilateralmente que la zona disputada quedaría bajo la administración directa de la UFCO, con sede en Guatemala y de la Cuyamel Fruit Company, con sede en Honduras, ¡sin que los gobiernos de Honduras y Guatemala pudieran entrometerse en dichas zonas!  Mientras los políticos liberales guatemaltecos  celebraron aquel “logro”, los políticos hondureños protestaron airadamente pues comprendieron que era el principio del dominio real de los estadounidenses en la región.

La situación lejos de mejorar fue escalando y el 12 de enero de 1926, el periódico “Nuestro Diario” de la Ciudad de Guatemala escribió un artículo detallado sobre la situación imperante en la región, exponiendo cómo los gobiernos locales no tenían el control sino que eran las fruteras estadounidenses.

El problema llegó a su climax en 1928, cuando ambas naciones estuvieron a punto de irse a la guerra entre sí por el conflicto limítrofe, ¡a pesar de que los gobiernos locales no tenían jurisdicción en la región en disputa!  Gracias a la oportuna intervención del diplomático y escritor guatemalteco Virgilio Rodríguez Beteta (padre del también escritor Virgilio Rodríguez Macal y quien fungía como embajador de Guatemala en Honduras), la guerra se evitó; Rodríguez Beteta relató cómo resolvió esta situación en su obra “No es guerra de hermanos, sino de bananos; cómo evité la guerra en Centroamérica en 1928“.

Aquel reclamo territorial hondureño terminó definitivamente en 1931, ya que en 1929 la United Fruit Company y la Cuyamel se fusionaron en una sola empresa, dejando el camino libro para que la situación se resolviera mediante el arbitraje.


BIBLIOGRAFIA:

 

  • Funes, Matías (2000) “Los deliberantes; el poder militar en Honduras“. Honduras: Guaymuras.
  • Hernández de León, Federico (13 de enero de 1926) “Problemas Centroamericanos: nuestra cuestión de límites con Honduras“. Guatemala: Nuestro Diario, Talleres SELCA.
  • Rodríguez Beteta, Virgilio (1969) “No es guerra de hermanos sino de bananos; cómo evité la guerra en Centroamérica en 1928“. Guatemala: Universidad de San Carlos.

 


26 de septiembre de 1926: a las 12:15 am fallece en Antigua Guatemala el general presidente José María Orellana; el general Lázaro Chacón asume presidencia interina

26septiembre1926
Retrato oficial del general Orellana.  En los recuadros: los ministros de Estado del gabinete de Orellana; H. Abraham Cabrera (Gobernación), Roberto Lowenthal (Relaciones Exteriores), Miguel Larrave (Guerra), Salvador Herrera (Agricultura), Luis Sáenz Knoth (Fomento) y Carlos O. Zachrisson (Hacienda). Imágenes tomadas del Diario de Centro América.

La muerte repentina del general José María Orellana el 26 de septiembre de 1926 a las 12:15 am en el Hotel Manchén de la Antigua Guatemala tomó a toda la población guatemalteca por sorpresa, pues el general presidente no mostraba indicidos de que padeciera enfermedad alguna, y acababa de cumplir con uno de sus principales proyectos: la creación del Banco Central de Guatemala, único ente emisor de moneda autorizado en el país a partir de ese momento.

Aquel día, no ocurrió nada extraordinario en la rutina del presidente.  Acostumbraba a salir de la ciudad junto con su familia y algunos amigos, e iba ya fuera a Amatitlán o a la Antigua Guatemala.  Ese día, iban con él (de acuerdo al oficialista “Diario de Centro América“) su esposa, hijas, cuñada María de Lavagnino, el doctor Fernando Iglesias y algunos miembros de la Plana Mayor presidencial.  Estuvieron jugando hasta la media noche un juego de cartas con sus amigos y cuando se retiró a su habitación, la No. 3 del hotel Manchén comenzó a sentirse mal y llamó por ayuda diciendo que sentía cmo un ataque de pulmonía”.  Fue atendido inmediatamente por el doctor Iglesias, pero todo fue en vano.  Sus útimas palabras fueron “me muero, siento que me falta la respiración“.

Inmediatamente se dispuso que condujeran los restos a la ciudad de Guatemala, saliendo a la 1:40 am y llegando a la casa de gobierno a las 2:50 am.  Ya en la ciudad, y en medio de la crisis nerviosa de los familiares se procedió a disponer la autopsia, la cual fue llevada a cabo por el doctor Carlos Federico Mora, en presencia de otros galenos. El resulto del meticuloso proceso determinó que el general Orellana tenía problemas cardíacos y falleció de un ataque al corazón.

El cuerpo fue expuesto en capilla ardiente en el Ministerio de la Guerra y luego llevado al cementerio general para su sepultura.

Mientras tanto, los ministros de estado emitieron el siguiente decreto, nombrando al primer designado a la Presidencia, general Lázaro Chacón, como presidente interino de la República:

Guatemala, 26 de septiembre de 1926

El Consejo de Ministros

Lamentando profundamente el sensible fallecimiento del cudadano Presidente de la República, general e ingeniero José María Orellana, y con presencia de lo dispuesto en el artículo 69 de la Constitución de la República, acuerda:

Llamar al primer designado general don Lázaro Chacón, para que de conformidad con la Ley Constitutiva, se haga cargo del Poder Ejecutivo.

Comuníquese.

  • H. Abraham Cabrera, Ministro de Gobernación y Justicia
  • Miguel Larrave, Ministro de la Guerra
  • C. O. Zachrisson, Ministro de Hacienda y Crédito Público
  • Rafael Ordóñez Solís, Ministro de Educación Pública
  • Salvador Herrera, Ministro de Agricultura
  • Roberto Lowenthal, Ministro de Relaciones Exteriores
  • L. Sáenz Knoth, subsecretario de Fomento, encargado de la cartera

Y Chacón, por su parte, emitió su primer decreto como presidente interino en los siguientes términos:

Decreto No. 928

Lázaro Chacón, general de brigada, Primer Designado a la Presidencia de la República

Por cuanto:

El día de hoy falleció de muerte natural el general don José María Orellana, Presidente de la República.

Por tanto, 

en cumplimiento del artículo 69 de la Constitución, 

Decreta:

Artículo 1.°: Organizar el Gabinete con los siguientes Secretarios de Estado:

  • Licenciado H. Abraham Cabrera, en el despacho de Gobernación y Justicia
  • General Miguel Larrave, en el despacho de la Guerra
  • Licenciado Carlos O. Zachrisson, en el despacho de Hacienda y Crédito Público
  • General Luis Sáenz Knoth, en el despacho de Fomento
  • Licenciado Rafael Ordóñez Solís, en el despacho de Educación Pública
  • Ingeniero Salvador Herrera en el despacho de Agricultura
  • Licenciado Roberto Lowenthal en el despacho de Relaciones Exteriores

Artículo 2.°: Del presente decreto se dará cuenta a la Asamblea Legislativa en sus próximas sesiones.  

Dado en la casa de Gobierno, en Guatemala, a veintiseis de septiembre de mil novecientos veintiseis.

  • Lázaro Chacón
  • E Menéndez, subsecretario general del gobierno

BIBLIOGRAFIA:

  • Diario de Centro América (26 de septiembre de 1926): “Consejo de Ministros llama al primer designado. El general L. Chacón asume el P. Ejecutivo”. Guatemala: Diario de Centro América
  • Rodríguez Cerna, José (26 de septiembre de 1926): “Ha muerto el jefe de la Nación general don José María Orellana”. Guatemala: Diario de Centro América
  • — (26 de septiembre de 1926): “Interesantes detalles del útimo viaje del general Orellana”. Guatemala: Diario de Centro América

2 de octubre de 1926: tras reiniciar sus labores ese mes, el periódico “El Imparcial” publica la autopsia del general José María Orellana realizada por el doctor Federico Mora

2octubre1926
El Hotel Manchén en Antigua Guatemala, en donde falleció el general Orellana el 26 de septiembre de 1926.  En el recuadro, el útimo retrato del general presidente.  Imágenes tomadas del “Diario de Centro América”.

El 2 de octubre de 1926, es decir, al día siguiente de haber empezado nuevamente a operar normalmente luego de la restricción a las garantías constitucionales, el periódico “El Imparcial” publicó la autopsia del general José María Orellana, fallecido en el Hotel Manchén en la Antigua Guatemal el 26 de septiembre, la cual reproducimos a continuación:

El veintiséis de este mes en curso a las cuatro y media de la mañana, ayudado por el doctor Ramón Calderón y en presencia de los doctores Juan J. Ortega, Mario J. Wunderlich, Ricardo Alvarez, Rodolfo Robles, Alfonso Castellanos, Jorge E. Alvarado y Leopoldo Aschkel y del juez secto de primera instancia de este departamento, así como de dos oficiales de la Plana Mayor practiqué la autopsia al cadáver del general José María Orellana, en una de las habitaciones de la casa número uno de la octava calle poniente. Por el reconocimiento exterior se pudo ver que se trataba de una persona de buena constitución esquelética y bien nutrida, aunque con el panículo adiposo muy desarrollado en algunas partes del cuerpo.  Como signos que confirmaron la realidad de la muerte se comprobó que ya había manchas lívidas de hipostasis cadavérica en el dorso y que la reigidez comenzaba a establecerse en las cuatro extremidades.

Los legumentos tenían una coloración y un aspecto normales,pero había en las dos regiones maleolares un edema fácilmente visible y que se dejaba deprimir por la presión del dedo.  Además, se encontró una esquimosis rojiza en la cara anterior y tercio medio de la pierna derecha y la picadura de una aguja (¿hipodérmica?) en la fosa ilíaca derecha.  Por los orificios de las aberturas bucal y nasal se escapaba, al mover el cadáver, una abundante cantidad de espuma blanca y espesa.  En las otras cavidades naturales no se encontró nada de anormal. Abierta la cavidad del cráneo que el pericráneo, la bóveda ósea, el seno longitudinal superior y las meninges no presentaban ninguna alteración. El cerebro bien conformado, pesaba un mil trescientos gramos; se notaba al examinarlo exteriormente que los vasos superficiales estaban congestionados, principalmente en la región occipital, lo que indica que se trataba de una congestión pasiva y seguramente agónica o post-mortem.

Por el examen interno del propio cerebro se vió que estaba completamente normal y que los ventrículos laterales estaban libres.  El cerebelo, la protuberancia anular y el bulbo tampoco ofrecían ninguna alteración; la base del cráneo estaba intacta; los senos de la base se hallaban congestionados, aunque no en exceso y la hipófisis estaba completamente sana.

Fue abierta la cavidad toráxica, comprobándose, en primer lugar, que el esqueleto no tenía nada de extraordinario; que los órganos se encontraban en su posición anatómica normal y que las dos cavidades pleurales se encontraban vacías y no presentaban adherencias de ninguna clase.  El pericardio estaba muy recargado de grasa en su cara anterior y contenía en su cavidad unos treinta gramos de líquido, es decir una cantidad normal. El corazón se presentó muy aumentado de tamaño, sobre todo en la mitad izquierda, y con alguna torción sobre su eje vertical a causa del predominio del corazón izquierdo sobre el derecho.

La hoa visceral del pericardio estaba muy sobrecargada de grasa.  El órgano vaciado de la sangre que contenía sus cavidades, pesó quinientos cincuenta gramos, es decir mucho más de lo normal.  La sangre que se le extrajo era fluida y abundante; no se encontraron coágulos de ninguna clase.  El miocardio estaba muy hipertrofiado en la pared del ventrículo izquierdo en donde alcanzaba un espesor de dos centímetros, no observándose en él ninguna degeneración macroscópica.  El endocardio no presentaba ninguna modificación patológica, así como tampoco las válvulas auriculovenriculares y las pulmonares. Las válvulas aórticas, en cambio, presentaban las siguientes lesiones:

  • Retracción consecutiva a una esclerosis muy marcada que se extendía a todo el contorno del orificio aórtico y nódulos endurecidos en el espesor de las propias válvulas.
  • A consecuencia de la retracción valvular el mencionado orificio aórtico se había ensanchado considerablemente, como pudo comprobarse poniendo agua en el tronco de la aorta y asegurándose que pasaba inmediatamente a la cavidad del ventrículo.
  • Dicha cavidad estaba dilatada lo que, con el engrosamiento considerable de la pared del ventrículo demuesta que había una hipertrofia excéntrica, como son las que se observan en la insuficiencia aórtica.

El examen del cayado de la aorta permitió descubrir grandes placas de ateroma, algunas de las cuales tenían una consistencia ósea; esta degeneración de la pared arterial se extendía a toda la aorta toráxica y a causa de ella el vaso daba una sensación de dureza y tenía numerosas nudosidades.  El calibre de la arteria no estaba alterado en ninguna parte de su trayecto, es decir, que no había estrecheces, ni dilatación, ni aneurismas.

Las dos arterias coronarias estaban permeables, sus paredes estaban sanas y no había en el controno de su desembocadura ninguna formación patológica que la estrechara; tampoco había coágulos en el interior de las mencionadas arterias.

Examinados a continuación los órganos de la cavidad bucal y del cuello y los pulmones se pudo anotar lo siguiente:

La lengua tenía un tamaño, una coloración y un aspecto normales, sucediendo otro tanto con las paredes de la cavidad, en el itsmo de las fauces no había  más que un poco de espuma, la que también sse encontraba en la faringe; la laringe estaba normal y no contenía cuerpos extraños; el esófago tenía una mucosa de coloración y aspecto normales; la tráquea y los grandes bronquios estaban llenos de espuma blanca y consistente; el tiroides y las parótidas se hallaban sanas; las venas yugulares estaban muy dilatadas y repletas de sangre; en las parótidas no había nada extraordinario.

Los pulmones se presentaban, al examinarlos por fuera, con un tamaño, un color y una consistencia normales; al hacer corte sobre ellos se notaba que el parénquima no llevaba vestigios de lesiones antiguas, pero que estaba invadido de espuma, siempre blanca y espesa, que brotaba en abundancia al ejercer presiones. No había equimosis subpleurales en ningún lugar; los vasos pulmonares estaban completamente sanos y no se había obstruido ni habían formado focos de infarto pulmonar.

Haciendo la autopsia de la cavidad abdominal se realizaron las siguientes observaciones:

  • El diafragma se encontraba a la altura normal
  • En la cavidad no había ningun líquido o producto patológico de otra clase
  • Los órganos etaban situados en su posición anatómica
  • El hígado pesaba un mil ochocientos gramos y tenía algunas adherencias al diafragma en la cara superior de su lóbulo derecho, hallándose completamente sano en su interior
  • El vaso pesaba doscientos gramos y era normal
  • La vesícula biliar, sana, contenía unos veinte gramos de biis y los conductos biliares estaban permeables
  • El páncreas no tenía nada de anormal, así como tampoco las glándulas suprarenales.
  • El meenterio estaba muy recargado de grasa
  • El estómago, cuyo tamaño, forma y apareicnia externa e interna eran normales contenía en su cavidad unos ciento cincuenta gramos de materias alimenticias en vías de digestión, sin ningun olor especial.
  • Los riñones se hallaban sumergidos entre un exceso de grasa perirenal, pero estaban completamente sanos, hasta donde pudo comprobarse por el examen a simple vista
  • La vejiga contenía cincuenta gramos de orina amarillenta, sin nada en particular, en su aspecto
  • Los intestinos tampoco presentaban ninguna alteración patológica
  • El apéndice estaba atrofiado y adherido al mesenterio
  • Los órganos genitales no tenían nada de anormal.

Por considerarse innecesario no se practicó la apertura de la cavidad raquídea.

Como resumen de los resultados obtenidos por la autopsia de la diversas cavidades puede decirse que únicamente había lesiones graves en el corazón y en la aorta, por lo que es posible afirmar las siguientes conclusiones:

  1. El general José María Orellana falleció a consecuencia de un síncope cardíaco
  2. Dicho síncope fue originado por una insuficiencia aórtica y una aortitis crónica
  3. No se encontrón ninguna lesión traumática
  4. Tampoco se encontró ningún indicio que hiciera sospechar un envenenamiento.

Soy de usted atentamente.

Federico Mora


BIBLIOGRAFIA:

  • Mora, Federico (2 de octubre de 1926) “Autopsia al cadáver del general Orellana”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.

 

30 de diciembre de 1924: tras ser destruida totalmente por los terremotos de 1917-18, se reabre parcialmente al culto la antigua Iglesia de la Recolección

30diciembre1924
Ruinas del templo recoleto tras los terremotos de 1917-18.  En el recuadro, cómo lucía el templo en 1875, cuando todavía existía la pila (al fondo de la calle) y el convento (el portón blanco que se ve cerca de la pila).  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los templos católicos más importantes de la Ciudad de Guatemala fue el de la orden del Colegio de Cristo Crucificado de Propaganda Fide, conocida coloquialmente como “La Recolección“, el cual fue edificado relativamente rápido después del traslado de la capital del Reino de Guatemala a la Nueva Guatemala de la Asunción en 1776 gracias a la influencia de la familia Aycinena y por ser la sede de la Inquisición.

Los recoletos tenían un hermoso convento con amplios jardines además del templo, pero perdieron muchas de sus riquezas cuando Francisco Morazán los expulsó junto con los miembros de la familiya Aycinena en 1829. Retornaron en 1840 y recuperaron su propiedad cuando el general Rafael Carrera restituyó los privilegios para la Iglesia Católica a sangre y fue, pero fueron expulsados nuevamente tras el triunfo de la Revolución Liberal en 1871. Tras la expulsión, su convento fue convertido en la Escuela Politécnica, mientras que el templo pasó a ser la Parroquia del Santísimo Nombre de Jesús y fue entregado al clero secular para el culto.

Tras el atentado de los cadetes contra el presidente Manuel Estrada Cabrera en abril de 1908, el antiguo convento fue demolido hasta sus cimientos y los oficiales a cargo de la escuela fueron fusilados. Y luego, los terremotos de 1917-18 destruyeron casi por completo el templo, imposibilitando la celebración de los cultos sagrados pues derribaron la cúpula, bóveda y las torres de los campanarios.​ El gobierno del presidente Manuel Estrada Cabrera fue incapaz de reconstruir la ciudad y el templo quedó destruido por varios años aunque el arzobispo consiguió una licencia para colocar una capilla provisional ante la puerta principal del templo para poder realizar los actos litúrgicos. Y como el antiguo convento había quedado convertido en un campo abandonado tras el atentado de los cadetes, tras los terremotos los vecinos afectados que perdieron sus viviendas establecieron un campamento improvisado en el lugar.​

En marzo de 1924 se hizo cargo del templo el padre Leonardo López, de la orden franciscana de Cartagena y comenzó a trabajar en la reconstrucción de la iglesia, logrando que el 30 de diciembre de 1924 se pusidera al servicio del culto toda la nave central hasta el crucero.​ Posteriormente, se reconstruyó de cemento, hierro y ladrillo la fachada hasta el cornisamiento y se convirtió en salón de actos la sacristía; también se cerró de cemento armado el arco toral principal y se inició la reconstrucción del crucero.

Las obras de reconstrucción continuaron por varias décadas, pero desafortunadamente el templo fue destruido nuevamente por el terremoto del 4 de febrero de 1976. Para esa fecha, la situación del clero y del gobierno eran mucho mejores y el templo fue reconstruido en apenas dos años.


BIBLIOGRAFIA:


18 de diciembre de 1926: tras unas elecciones cuestionadas, asume como presidente constitucional el general Lázaro Chacón

18diciembre1926
Así lucía el terreno en donde ahora se encuentra el Palacio Nacional en la época en que el general Lázaro Chacón asumió la presidencia de Guatemala.  El Arco Chino y el Cine fueron demolidos pocos años después.  Al fondo se ve la Iglesia Presbiteriana Central, una de las primeras protestantes en Guatemala, la cual todavía sigue en ese lugar. En el recuadro: el general Lázaro Chacón.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons

El general José María Orellana no terminó su período de gobierno (aunque ya había comenzado a preparar su campaña de reelección) porque murió repentinamente en Antigua Guatemala el 26 de septiembre de 1926. La prensa de la época estaba amordaza y por lo tanto no hay mayores detalles sobre su muerte, lo que al cabo de los años generó varias teorías al respecto.

Al momento de la muerte de Orellana, el Primer Designado a la presidencia era el general Lázaro Chacón, quien asumió al día siguiente como presidente provisional, algo que era muy común en la época de los gobiernos liberales. Aunque Chacón no tenía la intención de seguir en la presidenciq, los ministros de Orellana lo convencieron de lanzar su candidatura para las elecciones que debían realizarse en octubre de ese mismo año. Esto fue también muy común en la época liberal, y así fue como llegaron al poder Manuel Lisandro Barillas tras la muerte de J. Rufino Barrios en 1885 y Manuel Estrada Cabrera tras la muerte de José María Reina Barrios en 1898.

A Chacón lo apoyaba el Partido Liberal Federalista, que era el mismo que había postulado al general Orellana en 1924, mientras que el relativamente nuevo Partido Liberal Progresista, lanzó la candidatura del General Jorge Ubico Castañeda, ex-ministro de la Guerra del general Orellana. La mantra del partido de Ubico era la búsqueda de reformas sociales y democráticas y el rechazo al imperialismo internacional, y estaba formado por miembros de la generación del 20, quienes habían participado activamente en el derrocamiento de Manuel Estrada Cabrera.

Las elecciones se cerraron el 5 de diciembre con el triunfo, como era de esperarse, candidato oficial. Los ubiquistas no aceptaron fácilmente los resultados porque creían tener la mayoría de votos, y aunque hubo protestas y acusaciones de fraude, al parecer el general Ubico no aprobó las medidas de hecho y esperó pacientemente su turno para llegar la presidencia. El recuento final mostró que Chacón ganó las elecciones con 287,412 votos frente a 36,940 de su oponente, pero es conviente indicar que el proceso eleccionario estuvo bajo el control absoluto del Ejecutivo.

Y así, el 18 de diciembre de 1926, Chacón fue confirmado en el poder y gobernó con buenas intenciones e impuso reformas educativas, pero no contaba con que la Gran Depresión de 1929 iba a destruir la economía del país y que él mismo iba a sufrir un desvastador derrame cerebral el 12 de diciembre de 1930, casi exactamente cuatro años después de haber asumido la presidencia.


BIBLIOGRAFIA:


15 de diciembre de 1921: tras el golpe de estado contra Carlos Herrera, el general José María Orellana es declarado presidente provisorio

15diciembre1921
El general José María Orellana (sentado, segundo de izquierda a derecha) en el Palacio de Cartón, durante una recepción a una delegación estadounidense en 1922.  En el recuadro: el retrato del general Orellana que aparece en el billete de un quetzal. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno de Carlos Herrera llegó a un abrupto final tras escasamente año y medio de estar en el poder y de haber intentado reemplazar la constitución de 1879 con la que se emitió en 1921.  El golpe de estado patrocinado por la United Fruit Company  (UFCO) y dirigido por los militares, colocó a los generales  José María Orellana, José María Lima y Miguel Larrave, como triunviros al frente del gobierno el 5 de diciembre, con el objetivo de frenar la creciente organización laboral en las empresas afiliadas a la UFCO en (especial la International Railways of Central America -IRCA-) y en sus propias instalaciones en Bananera, en el departamento de Izabal.

El triunvirato desconoció a la Asamblea Legislativa, argumentado que había sido instalada irregularmente y le dieron posesión nuevamente a la que había estado en funciones al momento del derrocamiento de licenciado Manuel Estrada Cabrera el 8 de abril de 1920;  luego desconocieron la constitución de 1921 y restituyeron la de 1879, con algunas modificaciones hechas a la medida de los militares.  También nombraron como Ministro de la Guerra al general Jorge Ubico el 11 de diciembre, por su activa participación en el golpe de estado y, finalmente, desconocieron al primer designado del derrocado presidente Herrera, José Ernesto Zelaya, y el 15 de diciembre fue nombrado como Primer Designado y Presidente Provisorio el general José María Orellana.

Aquel gobierno, siguiendo las directrices de sus patrocinadores, ahogó las protestas civiles y obreras contra los intereses estadounidenses, ya que puso al ejército a disposición de la frutera para reprimir cualquier huelga y organización obrera. Atacaron cualquier foco de organizaciór popular, y cuando la Universidad Nacional intentó unirse a estar protestas en 1924, fue clausurada por Orellana, y no fue reabierta sino hasta en enero de 1928, ya durante el gobierno del general Lázaro Chacón, casi dos años después de la misteriosa muerte del general Orellana en Antigua Guatemala en 1926.

Como dato curioso, es importante destacar que aunque el gobierno de Orellana fue un retorno al estilo y partido de gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera (de quien Orellana había sido Jefe del Estado Mayor y guardaespaldas), el gobierno no liberó al expresidente, quien murió en prisión el 24 de septiembre de 1924.


BIBLIOGRAFIA:


12 de octubre de 1915: se inaugura el parque “Isabel La Católica” en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala

12octubre1915
Celebración en El Cerrito del Carmen en 1915, ano en que se inauguró el parque “Isabel La Católica”.  Imagen tomada de Panamerican Union.

El monumento a la reina Isabel, “La Católica” que se encuentra en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala tiene una historia particular. En la época en que fue construida, era común que el presidente de la República se apropiara de forma fraudulenta de terrenos a nombre de testaferros, frecuentemente personas en los más altos puestos del gobierno. Esto lo hacía tanto J. Rufino Barrios, como Manuel Estrada Cabrera y Jorge Ubico.

Ubico utilizaba como testaferro a Roderico Anzueto, Jefe de la Policía, mientras que Estrada Cabrera usaba al general José María Orellana, su Jefe de Estado Mayor. Pero en el caso del terreno en que se construyó el parque en mención, el presidente no contaba con que era propiedad de Ricardo Pérez, un acomodado ciudadano español residente en Guatemala. Pérez alzó los reclamos correspondientes, y consiguió que Estrada Cabrera desistiera de apoderarse del terreno; luego de ganar el litigio, construyó el parque y el monumento a Isabel “La Católica“, el cual fue esculpido por Antonio Doninelli.

Tras la caída de Estrada Cabrera el 14 de abril de 1920, Pérez donó el parque a la municipalidad de la Ciudad de Guatemala, el cual ha estado a cargo de la misma desde entonces.

El monumento tiene una columna con inscripciones tomadas de los monumentos del palacio de Palenque y en el frente consta de una copia del cuadro que representa a Isabel entregando sus joyas a Cristóbal Colón, para que éste costeara el viaje en el que fortuitamente descubrió el continente americano en 1492. En un pedestal, se encuentran los escudos de Guatemala y España, y el busto de la reina, frente a un estanque representando el océano, en medio del cual se contempla el relieve del nuevo mundo.

El parque fue inaugurado el 12 de octubre de 1915 con motivo de la celebración de un aniversario más del Descubrimiento de América. Por cierto, que el gobierno español nombró a Pérez como comendador de la real orden de Isabel la Católica.

Cuando se celebró el V Centenario del nacimiento de la reina Isabel el 22 de abril de 1951 Pedro Yurrita y Eduardo Rosales contribuyeron financieramente al remozamiento y el ornato del parque, y el el floricultor Mariano Pacheco colocó macetas de orquídeas ante la estatua.


BIBLIOGRAFIA:

  • Aprende Guatemala (10 de febrero de 2017). Monumento a Isabel La Católica.
    Aprende Guatemala. Guatemala
  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.

29 de agosto de 1920: termina la semana de elecciones en que resulta electo como presidente constitucional Carlos Herrera

29agosto1920
El presidente Carlos Herrera y sus ministros de Estado.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Mediante el Decreto 754 del 20 de abril de 1920, la Asamblea Legislativa que había declarado mentalmente incompetente al licenciado Manuel Estrada Cabrera tras veintidós años de gobierno, convocó a elecciones populares para presidente de la república, para celebrarse durante siete días, del 23 al 29 de agosto de ese año, evento para el cual el gobierno despachó 555,000 boletas de ciudadanía y en el que resultó electo Carlos Herrera, quien fungía como presidente interino desde el 8 de abril.

El 13 de septiembre de 1920, la Asamblea lo proclamó presidente constitucional de la República, para un período de seis años que terminaría en 1927, comenzando el 15 de marzo de 1921;  y como primer designado a la Presidencia la Asamblea nombró el diputado José Ernesto Zelaya.

Desde el principio, la gestión de Herrera se vio afectada por una aguda crisis económica, derivada por los terremotos de 1917-1918, la epidemia de escarlatina de 1919 y la Semana Trágica de 1920, que llevaron a la cotización del peso frente al dólar de $32.30 por US$1 en 1920, a $41.50 por US$1 en diciembre de 1921. Adicionalmente, el precio del café sufrió una fuerte caída en su cotización en el mercado internacional, llegando a los 8 dólares por quintal. El precio del azúcar también bajó, causando graves daños a la economía nacional.

No obstante los problemas económicos hererados de la gestión cabrerista, el gobierno por medio de la Secretaría de Fomento, impulsó una mejora en la infraestructura en el interior del país, especialmente en algunas carreteras, el telégrafo y las vías de navegación, e intentó solucionar otros problemas que aquejaban a la población. Pero fueron sus problemas con la compañía estadounidense United Fruit Company y las fuerzas armadas, principal apoyo politico y económico del gobierno cabrerista, los que derivaron en su eventual derrocamiento en diciembre de 1921 en un golpe de estado dirigido por el general José María Orellana, antiguo Jefe de Estado Mayor del licenciado Estrada Cabrera y del propio Herrera.


BIBLIOGRAFIA:

  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Bianchi, Julio (1941). Prólogo de “¡Ecce Pericles!” de Rafael Arévalo Martínez. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Universidad Francico Marroquín (2008). Charlie Sugar al Poder. III Universidad Francisco Marroquín, Guatemala.

 


17 de mayo de 1920: el presidente Carlos Herrera reorganiza la estructura del Ejército y nombra al general José María Orellana como Jefe del Estado Mayor

17mayo1920
El gabinete del presidente Carlos Herrera luego de la sustitución del general Felipe Pereira por el general Rodolfo Mendoza en la cartera de Guerra.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras el derrocamiento del licenciado Manuel Estrada Cabrera en abril de 1920, el presidente nombrado por la Asamblea Legislativa, Carlos Herrera trató de tomar en sus manos los problemas que más inestabilidad e intranquilidad causaban en el país; sin embargo, su campo de acción estaba muy limitado, ya que llegó al poder luego de que los conservadors del Partido Unionista y los liberales cabreristas llegaron a un acuerdo sobre su presidencia, y nombraron a sus ministros de estado, la mayoría de ellos cabreristas.

En esos momentos, una de las situaciones más apremiantes era la inestabilidad del ejército, ya que había insistentes alarmas de conspiraciones e intentos de golpe de estado. En primer lugar, por acuerdo gubernativo del 2 de mayo de 1920, Herrera clausuró la Academia Militar que Estrada Cabrera había instituido en sustitución de la Escuela Politécnica tras el atentado de los cadetes de 1908, y reorganizó la antigua Escuela, con el reglamento original de 1873.  Luego, el 17 de mayo de 1920, aplicando en la reestructuración del ejército los reglamentos emitidos en 1887 y 1897, reorganizó el Estado Mayor y lo puso bajo el mando del general José María Orellana; por otra parte, nombró al general Felipe S. Pereira como Secretario de la Guerra, siguiendo la costumbre que se utilizaba en aquella época de que  en el Ministerio de la Guerra permanecieron los militares “de línea” (es decir, los militares que no habían cursado estudios y ascendían por su longevidad en el servicio) y en el Estado Mayor los oficiales profesionales o de escuela. Por último, en septiembre de ese mismo año, el presidente Herrera decretó el incremento de los salarios de toda la institución, desde generales de división hasta los soldados rasos.

Pereira era un hombre de carácter impulsivo y poco después de ser nombrado recibió informaciones sobre unas reuniones sospechosas que se estaban llevando a cabo en la casa del licenciado José María Reina Andrade, a la que acudían varios oficiales de alta graduación, entre ellos los generales José María Lima, José María Orellana, Jorge Ubico Castañeda y Antonio Méndez Monterroso. Pereira ordenó que arrestaran a los sospechosos de inmediato, y el Director de la Policía, al recibir la orden consultó con el Jefe del Castillo de San José, quien de inmediato alertó a los liberales cabreristas, quienes convencieron a Pereira que dejara sin efecto la orden. Herrera, al enterarse del incidente, inmediatamente destituyó a Pereira y nombró en su lugar al general Rodolfo A. Mendoza, Jefe del Castillo de San José y afín a los liberales cabreristas.

Sin saberlo, Herrera había dejado en libertad a quienes lo derrocarían el 5 de diciembre de 1921 con instrucciones de la United Fruit Company.


BIBLIOGRAFIA:


12 de mayo de 1945: el gobierno del Dr. Juan José Arevalo restablece la Universidad Popular (UP) que había sido clausurada por el gobierno del general Jorge Ubico en 1932

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Frontispicio de la sede de la Universidad Popular en la Ciudad de Guatemala.  Imagen tomada del sitio oficial de la UP.

Una Universidad Popular es definida como una organización o institución educativa y cultural creada por grupos, asociaciones y organizaciones sociales para promover la educación popular de saberes teóricos y prácticos dirigida a toda la población, en especial a sectores populares  que no tienen acceso a la educación.

En Guatemala, bajo los principios de desanalfabetización, elevación del nivel educativo y fortalecimiento de la instrucción cívica que se postularon durante el gobierno de Carlos Herrera y Luna tras el derrocamiento del licenciado Manuel Estrada Cabrera en 1920, se creó la Universidad Popular en 1922, por una idea del poeta colombiano Porfirio Barba Jacob,. prominente intelectual quien residía en Guatemala y era el director de la llamada “generación del 10”,  y fue implmentada por un grupo de intelectuales de la llamada “Generación del 20” (entre ellos Epaminondas Quintana, Carlos Federico Mora, David Vela, Miguel Ángel Asturias y Carlos Fletes Saenz), quienes la fundaron el 20 de agosto de 1922. Se trataba de llevar a los sectores populares un tipo de instrucción que hasta entonces había sido propiedad exclusiva de las élites del país : el objetivo era tomar un nombre que aludía a una institución de carácter elitista, que monopolizaba el derecho al conocimiento y bajarlo a un nivel al que todas las personas pudieran tener acceso.

Los objetivos fundacionales de la Universidad Popular en Guatemala se centraban en los tres aspectos:

  1. Enseñar a leer y escribir.
  2. Enseñar el círculo de conocimientos generales en las clases sociales que no habíann podido adquirirlas.
  3. Difundir en el pueblo las nociones más importantes de higiene, de instrucción cívica y moral.

Luego del golpe de estado en contra del presidente Carlos Herrera en 1921, y las masacres de trabajadores de la United Fruit Company y de su subsidiaria la International Railways of Central America en 1924, hubo considerables protestas por parte de los universitarios, quienes acusaban al gobierno de facto del general José María Orellana de entreguismo a los intereses de la frutera transnacional, lo que llevó a un cierre temporal de las Escuelas Facultativas y, por ende, de la Universidad Popular.

En 1926, murió el general Orellana en circunstancias sospechosas en la Antigua Guatemala y fue sucedido por el también general Lázaro Chacón, quien tuvo un enfoque progresista. Ya con Chacón al frente del Gobierno, se reabrieron las Escuelas Facultativas y la Universidad Popular el 23 de septiembre de 1929, lo cual fue considerado como una de las acciones inmediatas más alabadas de su gobierno: sin embargo, el general Chacón sufrió un derrame cerebral el 12 de diciembre de 1930 y tras varios golpes de estado fue y presiones del embajador de los Estados Unidos, fue sucedido  por el general Jorge Ubico, el 14 de febrero de 1931, quien cerró la Universidad Popular en 1932, como parte de las medidas anti-comunistas que tomó para frenar el avance de tal movimiento en El Salvazdor.

Luego de la caída del gobierno del general Ubico el 1 de julio de 1944, y de la Revolución de Octubre, llegó a la presidencia el doctor Juan José Arevalo Bermejo, quien estudió su doctorado en educación en la Argentina.  El impulso por la educación popular fue considerable y una de sus primera acciones fue la restauración de la Universidad Popular, la cual se reabrió el 12 de mayo de 1945.


BIBLIOGRAFIA: