¿Qué era la política del “Gran Garrote” del presidente de los Estados Unidos Theodore Roosevelt?

The Big Stick in Latin America
El presidente Roosevelt y su política del “Gran Garrote” en el Caribe.

La política del “Gran Garrote” (o Big Stick) del presidente Theodore Roosevelt ilustra la voluntad de éste para realizar negociaciones y pactos con sus adversarios internos y externos, pero siempre mostrando la posibilidad de una actuación violenta como modo de presión y en caso las cosas no salieran como lo tenía previsto.

Aplicada a la política de Estados Unidos hacia América Latina, el régimen de Roosevelt presionó a los países latinoamericanos, particularmente los ribereños del Mar Caribe, con una intervención armada. Esto se vió con el bloqueo a la intervención naval de Inglaterra y Alemania contra Venezuela en 1902 y con la independencia de Panamá de Colombia en 1903 para construir el Canal.

La política de Roosevelt siguió a la victoria de los Estados Unidos sobre España en 1898 para quedarse con Cuba y Puerto Rico y marcó el inicio del imperialismo estadounidense y de su actuación como potencia mundial.

Este cambio hacia América Latina comenzaría una ola de dominio político y económico estadounidense a principios del siglo XX, justificada en la marcada extensión del “derecho” de los Estados Unidos a intervenir en asuntos de otros países en defensa de los intereses de ciudadanos estadounidenses. Este cambio se conoció como el “Corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe” y fue pronunciado por Theodore Roosevelt en su mensaje anual de 1904 como consecuencia de la intervención de las potencias europeas en el Bloqueo Naval a Venezuela de 1902-1903:

“Si una nación demuestra que sabe actuar con una eficacia razonable y con el sentido de las conveniencias en materia social y política, si mantiene el orden y respeta sus obligaciones, no tiene por qué temer una intervención de los Estados Unidos. La injusticia crónica o la importancia que resultan de un relajamiento general de las reglas de una sociedad civilizada pueden exigir que, en consecuencia, en América o fuera de ella, la intervención de una nación civilizada y, en el hemisferio occidental, la adhesión de los Estados Unidos a la ‘Doctrina Monroe’ puede obligar a los Estados Unidos, aunque en contra de sus deseos, en casos flagrantes de injusticia o de impotencia, a ejercer un poder de policía internacional.”

La “Doctrina Monroe” afirmaba que Estados Unidos actuaría a fin de evitar intervenciones provenientes de fuera del continente americano (esencialmente de los países europeos). Se ha resumido, famosamente, en la frase “América para los americanos“. Con el advenimiento del corolario, la frase se convirtió en “América para los estadounidenses“.

En Guatemala, la política del Gran Garrote se inició con el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera y los enclaves bananeros de la United Fruit Company y ha seguido hasta el siglo XXI con el golpe de estado blando que derrocó a Otto Pérez Molina durante el régimen demócrata de Barack Obama y las demandas de un tercer país seguro del presidente republicano Donald Trump.


BIBLIOGRAFIA:

  • Bailey, Thomas A. (1980), A Diplomatic History of the American People 10th ed., Prentice Hall, ISBN 0-13-214726-2.
  • Barck, Jr., Oscar Theodore (1974), Since 1900, MacMilliam Publishing Co., Inc., ISBN 0-02-305930-3.
  • Beale, Howard K. (1957), Theodore Roosevelt and the Rise of America to World Power, Johns Hopkins Press.
  • Berman, Karl (1986), Under the Big Stick: Nicaragua and the United States Since 1848, South End Press.
  • Bishop, Joseph Bucklin (1913), Uncle Sam’s Panama Canal and World History, Accompanying the Panama Canal Flat-globe: Its Achievement an Honor to the United States and a Blessing to the World, Pub. by J. Wanamaker expressly for the World Syndicate Company.
  • Conniff, Michael L. (2001), Panama and the United States: The Forced Alliance, University of Georgia Press, ISBN 0-8203-2348-9
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  • LaFeber, Walter (1993), A Cambridge History of American Foreign Relations: The American Search for Opportunity. 1865 – 1913, Cambridge University Press, ISBN 0-521-38185-1.
  • Perkins, Dexter (1937), The Monroe Doctrine, 1867-1907, Baltimore Press.
  • Roosevelt, Theodore (1913), Theodore Roosevelt: An Autobiography, The Macmillan Press Company.

14 de junio de 1946: fallece auto-exiliado en Nueva Orleáns el general Jorge Ubico, expresidente de Guatemala

El general Jorge Ubico en 1941.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El gobierno del general Jorge Ubico se caracterizó por su enorme cooperación con la United Fruit Company y sus afiliadas, la International Railways of Central America y la Great White Fleet, las cuales tenían el monopolio del transporte ferroviario y marítimo desde y hacia Guatemala.  De hecho, Ubico llegó al poder gracias a la influencia del embajador de los Estados Unidos, quien no aceptó el gobierno de facto del general Manuel María Orellana Contreras y lo obligó a entregar el poder al licenciado José María Reina Andrade.  Poco después, Andrade convocó a elecciones en las que resultó unánimamente electo el general Ubico.

El gobierno ubiquista fue autoritario y favorable a los intereses de las compañías estadounidenses, siguiendo el ejemplo de su mentor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera.  En esa época, Guatemala era la típica “República Bananera” cuyo gobernante se mantenía en el poder gracias a su férrea dictadura, a la represión de sus adversaries y al uso de leyes que forzaban a la mayoría indígena a trabajar en la construcción de caminos o de jornaleros en fincas cafetaleras; pero debe destarcarse también que el general Ubico era un administrador excelente que no perdía detalle alguno de la administración pública y redujo al mínimo el déficit generado por la Gran Depresión de 1929 que recibió de sus antecesores.  Tambien mantuvo un clima de tranquilidad en la Ciudad de Guatemala reduciendo al mínimo la delincuencia común.

En 1944, la situación económica de la frutera estadounidense estaba a la baja debido a que muchos de los buques de su Great White Fleet estaban prestando servicio como cargueros para las tropas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial.  De esta cuenta, el gobierno de Ubico se debilitó y fue cuando la población de la Ciudad de Guatemala, especialmente los maestros y los estudiantes de los instituos públicos y de las Escuelas Facultativas empezaron a pedir cambios drásticos en el sistema.  Ubico reprimió las protestas iniciales, pero cuando el apoyo de la UFCO no fue suficiente, comprendió que era mejor renunciar y evitar así una guerra civil innecesaria.  De esta forma, el 1 de julio de 1944, el general presidente presentó su renuncia y delegó el poder a un triunvirato militar, pagando ese mismo día la deuda inglesa que arrastraba Guatemala desde el gobierno del general Rafael Carrera.

Inicialmente, Ubico se retiró a su casa de habitación en la 14 calle del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, pero cuando se produjo la Revolución de Octubre de 1944, partió para Nueva Orleáns.  Al despedirse dijo simplemente: “¡Cuídense de los cachos (conservadores) y de los comunistas!

El 31 de mayo de 1946, el Congreso de la República despojó a Ubico de los grados de general de división y de brigada por medio del decreto 245, que dice:

“Considerando que el general Jorge Ubico violó la constitución entonces vigente al continuar en la primera magistratura por más tiempo del que estipulaba el artículo 66 de la misma; […] que mantuvo al país incomunicado con el exterior y limitó en forma arbitraria la salida de los guatemaltecos; […] que valiéndose de la preeminencia que se derivaba de su posición arrebató por precios irrisorios a algunos ciudadanos de sus patrimonios. A juicio del Congreso, estas razones hacen indigno de pertenecer al Ejército Nacional de la Revolución a Jorge Ubico.

DECRETA:

Se cancelan los grados de general de brigada y de división al ciudadano Jorge Ubico”.

El expresidente se fue a vivir en Nueva Orleáns porque allí estaba la terminal principal de buques de la Great White Fleet y porque él era socio de la frutera.  Allí lo entrevistó el conservador Manuel Coronado Aguilar poco después de que los criollos se dieron cuenta del giro que estaba tomando la Revolución de Octubre, donde murió de cáncer de pulmón y depression el 14 de junio de 1946.

Tras la contrarrevolución de 1954, ubico fue reinstaurado en el Ejército de Guatemala y durante el gobierno del coronel Enrique Peralta Azurdia se hicieron las gestiones pertinentes ante el Gobierno de los Estados Unidos para repatriar sus restos. Cuando el avión Boeing 707 de la línea aérea Pan American en que se transportaba su féretro ingresó al espacio aéreo guatemalteco fue escoltado por la cuadrilla Quetzal de la Fuerza Aérea de Guatemala hasta aterrizar en el Aeropuerto Internacional La Aurora; desde allí fue transportado en hombros de antiguos oficiales y correligionarios y fue objeto de varios homenajes. Finalmente, fue sepultado en el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala en una tumba muy sencilla.


BIBLIOGRAFIA:


12 de mayo de 1945: el gobierno del Dr. Juan José Arevalo restablece la Universidad Popular (UP) que había sido clausurada por el gobierno del general Jorge Ubico en 1932


Dr. Juan José Arevalo, durante su presidencia. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Una Universidad Popular es definida como una organización o institución educativa y cultural creada por grupos, asociaciones y organizaciones sociales para promover la educación popular de saberes teóricos y prácticos dirigida a toda la población, en especial a sectores populares  que no tienen acceso a la educación.

En Guatemala, bajo los principios de desanalfabetización, elevación del nivel educativo y fortalecimiento de la instrucción cívica que se postularon durante el gobierno de Carlos Herrera y Luna tras el derrocamiento del licenciado Manuel Estrada Cabrera en 1920, se creó la Universidad Popular en 1922, por una idea del poeta colombiano Porfirio Barba Jacob,. prominente intelectual quien residía en Guatemala y era el director de la llamada “generación del 10”,  y fue implmentada por un grupo de intelectuales de la llamada “Generación del 20” (entre ellos Epaminondas Quintana, Carlos Federico Mora, David Vela, Miguel Ángel Asturias y Carlos Fletes Saenz), quienes la fundaron el 20 de agosto de 1922. Se trataba de llevar a los sectores populares un tipo de instrucción que hasta entonces había sido propiedad exclusiva de las élites del país : el objetivo era tomar un nombre que aludía a una institución de carácter elitista, que monopolizaba el derecho al conocimiento y bajarlo a un nivel al que todas las personas pudieran tener acceso.

Los objetivos fundacionales de la Universidad Popular en Guatemala se centraban en los tres aspectos:

  1. Enseñar a leer y escribir.
  2. Enseñar el círculo de conocimientos generales en las clases sociales que no habíann podido adquirirlas.
  3. Difundir en el pueblo las nociones más importantes de higiene, de instrucción cívica y moral.

Luego del golpe de estado en contra del presidente Carlos Herrera en 1921, y las masacres de trabajadores de la United Fruit Company y de su subsidiaria la International Railways of Central America en 1924, hubo considerables protestas por parte de los universitarios, quienes acusaban al gobierno de facto del general José María Orellana de entreguismo a los intereses de la frutera transnacional, lo que llevó a un cierre temporal de las Escuelas Facultativas y, por ende, de la Universidad Popular.

En 1926, murió el general Orellana en circunstancias sospechosas en la Antigua Guatemala y fue sucedido por el también general Lázaro Chacón, quien tuvo un enfoque progresista. Ya con Chacón al frente del Gobierno, se reabrieron las Escuelas Facultativas y la Universidad Popular el 23 de septiembre de 1929, lo cual fue considerado como una de las acciones inmediatas más alabadas de su gobierno: sin embargo, el general Chacón sufrió un derrame cerebral el 12 de diciembre de 1930 y tras varios golpes de estado fue y presiones del embajador de los Estados Unidos, fue sucedido  por el general Jorge Ubico, el 14 de febrero de 1931, quien cerró la Universidad Popular en 1932, como parte de las medidas anti-comunistas que tomó para frenar el avance de tal movimiento en El Salvazdor.

Luego de la caída del gobierno del general Ubico el 1 de julio de 1944, y de la Revolución de Octubre, llegó a la presidencia el doctor Juan José Arevalo Bermejo, quien estudió su doctorado en educación en la Argentina.  El impulso por la educación popular fue considerable y una de sus primera acciones fue la restauración de la Universidad Popular, la cual se reabrió el 12 de mayo de 1945.


BIBLIOGRAFIA:


3 de mayo de 1946: el Congreso de la República aprueba la Ley de Titulación Supletoria

Los miembros de la Junta Revolucionaria de Gobierno ingresando al Congreso de la Republica para el acto de toma de posesion del president electo, Dr. Juan José Arévalo Bermejo en 1945.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 5 de marzo de 1945 la Junta Revolucionaria de Gobierno que gobernaba a Guatemala tras el derrocamiento del general Federico Ponce Vaides anunció la Ley de Titulación Supletoria, la cual fue aprobada por el Congreso de la República según decreto 232 del 3 de mayo de 1946, ya cuando gobernaba el presidente Juan José Arévalo Bermejo. Esta ley, cuya intención buscaba favorecer a las personas carentes de título legal de propiedad, habia sido propuesta originamente en 1925 y fue retomada por los gobiernos revolucionarios con el fin de dar a las personas que carecen de título legal “todas las facilidades necesarias para que puedan titular las tierras que poseen y trabajan legítimamente, siempre que no se lesionen los derechos de terceros“, y siempre que comprueben ante un tribunal “su posesión legítima, continua, pacífica y pública, durante un término no menor de diez años“.

En la práctica, la ley buscaba crear los mecanismos legales para garantizar la posesión de la tierra a quienes la cultivasen desde hacía al menos diez años, y contenía un procedimiento relativamente fácil:

  1. Presentar ante el Tribunal de Primera Instancia una solicitud con informaciones sobre la superficie, situación y condiciones de adquisición de la tierra.
  2. Cuando la solicitud había sido aceptada, el tribunal se encargaba de pasar en el diario oficial tres publicaciones en un intervalo de un mes.
  3. Paralelamente, la municipalidad que aseguraba la jurisdicción de la tierra verificaba si la información presentada por el solicitante era o no exacta.
  4. Una vez todo estaba en orden, la confirmación de la atribución definitiva del título de propiedad concernía al Ministerio Público.

Aunque la titulación supletoria aprobada por los revolucionarios no se circunscribía a los campesinos, la amplitud de los preceptos del decreto 232 en lo relativo al tamaño de las posesiones sujetas a titulación, dejan ver con claridad que, salvo las comunidades campesinas, los únicos poseedores de grandes extensiones de tierra como las que señala la ley, no podían ser campesinos.

La parte conducente de la ley decía así:

Artículo 1º—El poseedor de bienes inmuebles que carezca de título inscribible en el Registro de la Propiedad Inmueble, puede solicitar en la vía voluntaria su titulación ante un Juzgado de Primera Instancia, probando plenamente su posesión legítima, continua, pacífica y pública, durante un término no menor de diez años. El interesado podrá agregar la posesión de su antecesor o antecesores a la que él tenga en la fecha de su solicitud.

No podrá extenderse título supletorio de extensiones de terreno mayores de quinientas hectáreas (11 caballerías y 1/10), salvo que se trate de terrenos labrados o cultivados, en cuyo caso el título supletorio podrá amparar cualquier extensión, siempre que esta no exceda de 4,502 hectáreas (100 caballerías).

Las personas extranjeras, naturales o jurídicas, deberán, para obtener título supletorio, probar además que los inmuebles que deseen titular, ya sean rústicos o urbanos, están destinados exclusivamente al desarrollo o incremento de su negocio principal.

Después del golpe de Estado de Carlos Castillo Armas en 1954, la Ley de titulación supletoria produjo efectos opuestos a los buscados originalmente, al punto que durante los años setenta, numerosos conflictos entre campesinos y hacendados estallaron en la Franja Transversal del Norte (los departamentos del Quiché, Alta Verapaz, Huehuetenango e Izabal), que era un área en donde los gobiernos militares que gobernaron Guatemala entre 1970 y 1982 encontraron grandes reservas de minerales y de petróleo y fue en donde se produjeron los hechos más violentos durante la Guerra Civil de Guatemala.

BIBLIOGRAFIA:

  • Collectif (2011). «PERENCO: explotar petróleo, cueste lo que cueste». Collectif Guatemala (Guatemala). Archivado desde el original el 18 de febrero de 2015.
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  • Solano, Luis (2012). Contextualización histórica de la Franja Transversal del Norte (FTN). Centro de Estudios y Documentación de la Frontera Occidental de Guatemala, CEDFOG. Archivado desde el original el 31 de noviembre de 2014.

 

15 de marzo de 1945: asume la presidencia de la República de Guatemala el doctor Juan José Arévalo Bermejo


El Doctor Juan José Arevalo en el despacho presidencial luego de su toma de posesión el 15 de marzo de 1945.  Fotografía de la revista Life.

El 15 de marzo fue la fecha elegida por los gobiernos liberales para iniciar los períodos gubernamentales.  Esta costumbre se mantuvo durante los gobiernos revolucionarios, que utilizaron la misma fecha para la toma de posesión.

Pero es a partir de la Revoluciónd e Octubre de 1944 y el inicio gobierno revolucionario del Dr. Juan José Arévalo el 15 de marzo de 1945 que el gobierno guatemalteco y los gobiernos del resto de América Latina empiezan a mostrar enormes similitudes, pues tras el triunfo de los Estados Unidos y de la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial se inició la Guerra Fría entre ambas super potencias.

El dominio del gobierno estadounidense en la region se hizo absoluto, y cualquier grupo que se opusiera a la política norteamericana era acusado de comunista, tal y como ocurría dentro de los mismos Estados Unidos, en donde el movmiento llamada “McCarthismo” buscaba perseguir a todos aquellos considerados como tales.   Por otro lado, el triunfo aliado, que había sido logrado con la bandera de la libertad del ser humano frente a la opresión totalitarian del fascismo y del nacionalsocialismo obligó a cambios radicales en todo el mundo.

Los aliados eran cuatro:  Estados Unidos, Francia, Inglaterra y la Unión Soviética; de éstos, Francia e Inglaterra eran los imperios coloniales más grandes del mundo antes de la Guerra, pero como los Estados Unidos y los soviéticos fueron quienes en realidad ganaron la Guerra, quedaron relegados a un segundo plano y tuvieron que permitir la independencia de sus colonias.  Por ejemplo: Palestina se indendizó de Inglaterra y allí se fundó el Estado de Israel, India se indendizó de Inglaterra formando varios países, el Congo de independizó de Francia y de Bélgica, etc.  Por su parte, los Estados Unidos dejaron de llamar colonias a sus territorios y convirtieron a Hawaii y Alaska en estados y al resto de territories en “Estados Libres Asociados” (entre ellos Puerto Rico y Guam).

En este estado de cosas, se empezaron a promulgar leyes a favor de los trabajadores, las cuales tuvieron su origen en el “New Deal” que impulsó el presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, las cuales fueron implementadas por el gobierno del Dr. Arévalo en Guatemala. A partir de entonces, el gobierno arevalista ha quedado como uno de los mejores que ha tenido el país pues se implementó el Código de Trabajo, la ley del Servicio Civil, los sindicatos , el Instituto Guatemalteco de Seguro Social y grandes cambios en la educación.

Pero lo que no se enseña en la historia guatemalteca es que lo mismo ocurrió en el resto de países de la región.  Por ejemplo, el mismo tipo de leyes fue implementado por el gobierno del general Juan Domingo Perón en la Argentina, durante la misma época.  Y como luego ocurriría durante el gobierno de Jacobo Árbenz Guzmán, cuando los gobiernos de la región tomaban una dirección socialista, ocurrían golpes de estado militares apoyados por transnacionales estadounidenses.   Hubo golpes de estado seguidos de regímenes militares totalitarios muy similares a los de Franco, Hitler y Mussolini, pero ahora apoyados por el gobierno estadounidense.  Los derrocamientos de Rómulo Gallegos en Venezuela (petróleo), Jacobo Árbenz (bananeras) y de Salvador Allende en Chile (cobre), son solo un ejemplo.

Durante los regímenes militares surgieron grupos comunistas en la región en la década de 1960, inspirados y patrocinados por la revolución cubana de 1959 y con el apoyo logístico de la Unión Soviética y los países de la Cortina de Hierro.  En Guatemala surgieron el Ejército Guerrillero de los Pobres, la Organización del Pueblo en Armas y las Fuerzas Armadas Rebeldes, mientras que en El Salvador surgió el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional, en Nicaragua el Frente Sandinista de Liberación Nacional y en Perú, el movimiento Tupac Amaru y Sendero Luminoso.  Los grupos guerrilleros estaban muy bien organizados y tenían contactos internacionales; por ejemplo, cuando el dictador Anastasio Somoza fue derrocado y se refugió en Paraguay, fue asesinado allí por un comando guerrillero argentino.

Tras las guerras de guerrillas siguieron gobiernos de transición por gobernantes civiles.  Así llegó Raúl Alfonsín al gobierno de Argentina y Vinicio Cerezo al de Guatemala, por poner un ejemplo.  De hecho, hasta la privatización impulsada por el gobierno de Alvaro Arzú a finales de la década de 1990 estuvo de la mano de privatizaciones que ocurrieron en toda América Latina en la misma época.


BIBLIOGRAFIA:


20 de noviembre de 1935: el gobierno de Jorge Ubico inaugura el Museo de Historia en el edificio del antiguo Calvario de la Ciudad de Guatemala luego de la construcción del nuevo Calvario en 1932

Una de las primeras fotografías del antiguo Calvario de la Ciudad de Guatemala, aproximadamente en 1870.  El edificio se encontraba en lo alto del “Cerro del Cielito” hasta que fue derrumbado durante el gobierno del doctor Juan José Arevalo para extender la Sexta Avenida hacia el sur de la Ciudad.  Imagen de Miguel Alvarez Arevalo, cronista de la Ciudad de Guatemala.

Uno de los templos emblemáticos de la Nueva Guatemala de la Asunción era el Calvario, ubicado en el Cerro del Cielito al final de la Sexta Avenida en el sur de la ciudad. Inicialmente, durante del traslado de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios fue ubicada provisionalmente en la esquina de la “Calle de los Pasos o de las Estaciones”​ y la “Calle de la Pedrera”​ en la parte sureste del Jardín Concordia.

En 1784 empezó la construcción de la iglesia definitiva en el “Cerro del Cielito”,  y se inauguró el 20 de febrero de 1787 con el nombre original de “Iglesia de Nuestra Señora de Los Remedios”. Ahora bien, como la iglesia estaba ubicada en la cima del mencionado cerro, para poder llegar al atrio principal se construyó una escalinata de cincuenta gradas de treinta centímetros de altura cada una, en un área de ocho por cincuenta metros.   Esto hacía difícil el acceso a la iglesia, por lo que recibió el apodo de “El Calvario” por parte los feligreses.

En 1917-18, la estructura resistió muy bien los terremotos que desolaron el resto de la ciudad; la iglesia únicamente perdió uno de sus campanarios, mientras que en su interior solamente se dañaron unas cuantas pinturas coloniales.​ Esto no impidió, no obstante, que en 1926 el gobierno del general José María Orellana anunciara el proyecto de demolición del viejo Templo del Calvario, ya que esto serviría para prolongar la Calle Real (hoy Sexta Avenida) hacia el Cantón Tívoli. Los reclamos y solicitudes de los feligreses consiguieron que la demolición no se realizara de inmediato, y que el gobierno de Orellana se comprometiera a que previamente se construiría un nuevo templo a pocos metros del antiguo.

El 30 de agosto de 1926 se inició la construcción del nuevo Templo de Nuestra Señora de los Remedios y se inauguró oficialmente el 15 de octubre de 1932, ya durante el primer período presidencial del general Jorge Ubico. El antiguo templo fue cerrado y a instancias del historiador Antonio Villacorta, el gobierno de Ubico convirtió al antiguo templo en el Museo de Historia, para lo cual ordenó que se reconstruyera y reacondicinara el edificio, colocando un arco al lado izquierdo del templo. El Museo de Historia se inauguró el 20 de noviembre de 1935, y funcionó como tal hasta 1944, cuando el general Ubico fue obligado a renunciar por los movimientos populares de junio de ese año.

Los gobiernos revolucionarios se instituyeron tras la Revolución del 20 octubre de 1944, y cuando ya el doctor Juan José Arévalo se encontraba en el poder, ordenó que se demoliera el antiguo templo para expandir la sexta avenida. La demolición terminó en 1946,​ y fue acompañada de numerosas protestas de los feligreses en contra del gobierno arevalista.


BIBLIOGRAFIA:


8 de octubre de 1990: fallece en la ciudad de Guatemala el doctor Juan José Arevalo, expresidente de la República

Doctor Juan José Arevalo Bermejo en su toma de posesión. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

 

El doctor Juan José Arevalo Bermejo fue un educador, diplomático y político guatemalteco originario de Taxisco, Santa Rosa quien obtuvo una beca para estudiar en Argentina por el gobierno del general Lázaro Chacón.  Esta beca era otorgada a los estudiantes más aventajados de la Escuela Normal para Varones y en 1934 se graduó con un doctorado en Filosofía y Ciencias de la Educación la Universidad Nacional de La Plata.

Arévalo se quedó en Argentina y se desempeñó como profesor en las universidades de Tucumán y Buenos Aires, como secretario de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de La Plata, como inspector de la Universidad Nacional de Cuyo y como organizador de la Escuela Normal de San Luis.

En 1944, tras el triunfo de la revolución de Octubre en Guatemala, Arevalo fue electo presidente de la República con una abrumadora mayoría tras ser apoyado por el partido Frente Popular Libertador de los estudiantes de la Universidad de San Carlos.  Su gobierno fue el primero de índole socialista en el país, luego de numerosas dictaduras tanto conservadoras como liberales.

Se definió a sí mismo como un socialista espiritual, que impulsó numerosas reformas para integrar a las clases más pobres de la sociedad guatemalteca, basado en el New Deal del presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt; sin embargo, por ser estas reformas totalmente nuevas para Guatemala, los criollos guatemaltecos (tanto liberales como conservadores) lo tildaron de comunista.

Durante su gestión tuvo que enfrentar la fuerte intromisión de los Estados Unidos en los asuntos del Estado y cerca de treinta intentos de golpe de Estado.  Muy aficionado a las damas, tuvo un grave accidente cuando se dirigía a Panajachel en compañía de dos bailarinas rusas que estaban de visita en el país, quienes murieron en el accidente.  Arévalo sobrevivió pero su estado era tan grave que se pensó que no iba a sobrevivir  y se pactó con el Jefe de las Fuerzas Armadas, coronel coronel Francisco Javier Arana para que se encargara del gobierno cuando falleciera el presidente en el pacto conocido como “Pacto del Barranco”.  Arévalo sobrevivió gracias a su gran fortaleza física y continuó al frente del gobierno, por lo que Arana intent tomar el poder por la fuera, lo que obligó a Arévalo a ordenar a su Ministro de la Defensa, el coronel Jacobo Arbenz a que capturara a Arana y lo enviara al exilio a Cuba.  Cuando Arana se resistió a la captura, murió por los disparos de sus captores.

Ya durante la presidencia del coronel Arbenz, Arévalo fue embajador itinerante de Guatemala y luego permaneció en el exilio tras el derrocamiento del presidente en 1954. Regresó a Guatemala en 1963 cuando el entonces presidente de Guatemala, general Miguel Ydígoras Fuentes, le dio permiso de participar en las elecciones presidenciales de ese año, pero tuvo que salir de inmediato al exilio cuando el presidente Ydígoras fue derrocado por su ministro de la defensa, coronel Enrique Peralta Azurdia.

Arévale fue un prolífico escritor, y sus obras versan sobre temas de pedagogía e historia de Guatemala, en especial de su gobierno. ​ Luego de un largo exilio, regresó a Guatemala en 1970,  y finalmente murió en la Ciudad de Guatemala, el 8 de octubre de 1990 siendo sepultado con todos los honores correspondientes a un expresidente.

BIBLIOGRAFIA:

18 de julio de 1949: asesinato del coronel Francisco Javier Arana en el Puente “La Gloria” en Amatitlán, punto de inflexión en los gobiernos revolucionarios

Los líderes de la Revolución del 20 de octubre de 1944 durante la entrega del poder al doctor Juan José Arevalo en 1945.  De izquierda a derecho:  Jacobo Arbenz Guzman, Jorge Toriello Garrido y Francisco Javier Arana. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La muerte del coronel Francisco Javier Arana, entonces Jefe de las Fuerzas Armadas de Guatemala, fue el hecho que marcó un antes y un después en los gobiernos revolucionarios ya que a partir de ese momento se consolidó la candidatura presidencial del coronel Jacobo Arbenz Guzman, entonces Ministro de la Defensa Nacional del gobierno del doctor Juan José Arvalo.

De acuerdo al historiador Piero Gleijeses, el viernes 15 de julio de 1949, el coronel Francisco Javier Arana había presentado un ultimatum al presidente Juan José Arévalo: sustituir a todos sus ministros por colaboradores de Arana antes del 18 de julio a las diez de la noche, lo que constituía en golpe de estado técnico. Cuando el plazo estaba por vencerse, el lunes 18 de julio por la mañana, el coronel Arana se presentó en el palacio presidencial seguro del triunfo de su golpe de estado y le dijo a Arévalo en tono insolente y sarcástico que iba a El Morlón, la residencia presidencial a orillas del Lago de Amatitlán, para confiscar un lote de armas que Arévalo había escondido allí luego de que las autoridades mexicanas las confiscaran a un grupo de exiliados dominicanos a quienes el gobierno guatemalteco se las había regalado para derrocar al generalísimo Rafael Leónidas Trujillo. Las armas habían sido sustraídas de la base militar del Puerto de San José y ahora iba a confiscarlas en la residencia presidencial. Esto puso sobre aviso a Arévalo, quien supo en donde iba a encontrarse Arana y puso en marcha el plan que tenía para sacarlo al exilio y que habían urdido con sus colaboradores y su ministro de la Defensa, coronel Jacobo Árbenz Guzman.

Hábilmente, Arévalo le sugirió a Arana que se llevara al coronel Felipe Antonio Girón (jefe de la guardia presidencial) lo que confirmó a Arana de su aparente triunfo y de que Arévalo y Árbenz jamás se atreverían a enfrentase con él.  Pero cuando salió Arana, Arévalo llamó a Árbenz a su despacho y le ordenó que se hiciera cargo de la situación.  Por esta razón, el Ministro de la Defensa envió a varios hombres armados, quienes salieron desde la capital en dos carros e iban bajo las órdenes del jefe de la policía, teniente coronel Enrique Blanco y por el diputador del PAR Alfonso Martínez, un oficial retirado y amigo de Árbenz.

Cuando Arana llegó al puente de La Gloria en Amatitlán, un Dodge gris estaba parado allí obstruyéndole el paso. Y después de una corta balacera quedaron tres fallecidos: Arana, su asistente el mayor Absalón Peralta y el teniente coronel Blanco. Los testigos presenciales nunca confirmaron cual fue el detonante de los disparos y si la intención había sido capturar a Arana como estaba previsto.

Al conocerse la noticia de su muerte, la Guardia de Honor (que era leal al fallecido Jefe de las Fuerzas Armadas) se alzó en armas y se iniciaron Fuertes combates en la ciudad, que tardaron veinticuatro horas. Por in momento pareció que los aranistas iban a triunfar aquél 18 de julio, pero no lograron su objetivo porque carecían de un líder que los dirigiera contra las escasas fuerzas leales al presidente que estaban dirigidas por Árbenz, quien demostró mucha sangre fría y habilidad militar.   Por cierto, que el coronel Carlos Castillo Armas, uno de los principales colaboradores de Arana, estaba en Mazatenango observando las elecciones para el Consejo Superior de la Defensa (entidad que iba a proponer al sustituo de Arana cuando éste renunciara a la jefatura de las Fuerzas Armadas para participar en las elecciones presidenciales) y no regresó a la capital a tiempo.

Los leales al gobierno sitiaron la Guardia de Honor, que también fue atacada por la Fuerza Aérea, pero con bombas obsoletas que muchas veces no estallaron hasta que dicho cuartel finalmente se rindió.  La lucha se dio por concluida con un saldo de ciento cincuenta muertos y más de doscientos heridos.

La versión oficial (propuesta por Arévalo e impuesta por éste a sus ministros, incluyendo a Árbenz) era que los miembros reaccionarios de la sociedad guatemalteca habían sido los culpables de la muerte del coronel Arana, algo que muchos guatemaltecos vieron con incredulidad desde el principio, pues se sabía que Martínez estaba herido y que éste era incondicional de Árbenz. A partir de ese momento, se originaron los rumores de un complot par asesinar al coronel Arana, los cuales han persisitido hasta la actualidad y que inculpan directamente a Árbenz de ser el responsable de la muerte de un rival que habría estado robándole protagonismo. Se ha especulado que Arévalo dio esta orden para traspasar toda la culpa a Árbenz de la muerte del coronel Arana.


BIBLIOGRAFIA:

  • Arévalo Bermejo, Juan José (1998). Despacho Presidencial. Obra póstuma. Tipografía Oscar de León Palacios, Guatemala.</span>
  • Barnoya García, J. (1979). Historia de la Huelga. Editorial Calabaza, Guatemala.
  • Cardoza y Aragón, Luis (1994) [1955]. La Revolución Guatemalteca (2a. edición). México: Talleres de Ediciones Don Quijote.
  • Gleijeses, Piero (s.f.). «The Death of Francisco Arana: a turning point in the Guatemalan Revolution». Journal of Latin American Studies (en inglés) (Inglaterra) 22: 527-552.
  • Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789992248522.

 

 

30 de marzo de 1963: el presidente general Miguel Ydígoras Fuentes es derrocado por su ministro de la Defensa, coronel Enrique Peralta Azurdia

30marzo1963
Palacio Nacional de Guatemala en la década de 1960, visto desde el tradicional “peladero” del Parque Centenario.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Estando el gobierno del general Miguel Ydígoras Fuentes en la cuerda floja tras la fuertes protestas civiles y estudiantiles de 1962, el presidente autorizó que el expresidente socialista Juan José Arévalo, líder alrededor de quien se unificaba toda la izquierda, regresara al país y fuera candidato para las elecciones de 1963.

La cúpula del Ejército de Guatemala y las clases altas de la sociedad se opusieron rotundamente, temiendo la posibilidad de que se hubiera un resurgimiento de los gobiernos socialistas de la década de 1944-54. A finales de marzo, los rumores de que Arévalo ingresaría al país arreciaron. El 29 de marzo todos los periódicos del país dieron la noticia en sus portadas de que Juan José Arévalo estaba en Guatemala.

Al día siguiente, en la madrugada del 30 de marzo de 1963, Miguel Ydígoras Fuentes fue derrocado por su ministro de Defensa, el coronel Enrique Peralta Azurdia, quien inmediatamente declaró el estado de sitio y anuló las elecciones de 1963 acusando a Ydigoras de estar a punto de entregar el poder en las manos del enemigo. Ydigoras fue expulsado del país hacia Panamá.

Fl gobierno de Peralta Azurdia fue una férrea dictadura militar que se enfocó en el combate directo contra la guerrilla que se había establecido en el oriente del país.  Tampoco permitió las manifestaciones e incluso prohibió que se realizara el tradicional desfile bufo de la Huelga de Dolores el cual volvió a salir hasta el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro en 1966.


BIBLIOGRAFIA:

  • Melville, Thomas; Melville, Marjorie (1971). Guatemala – Another Vietnam? (en inglés). EE.UU.: Penguin Books.
  • Palmieri, Jorge (2007). «Autobiografía fotográfica». Blog de Jorge Palmieri. Archivado desde el original el 8 de julio de 2014.