14 de julio de 1924: Miguel Angel Asturias viaja a Paris y se inscribe en la prestigiosa universidad de La Sorbona

14julio1924
Edificio de La Sorbona en Paris en 2012.  Aquí empezó a estudiar el escritor guatemalteco Miguel Angel Asturias en 1924.  En el recuadro:  Asturias ne la época en la que viajó a Europa tras recibirse de abogado en la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Como la mayoría de los estudiantes universitarios de su época, Miguel Angel Asturiasprovenía de una de las familias pudientes de la sociedad guatemalteca.  De esta forma, cuando se recibió de abogado en 1923 con su tesis “El problema social del indio” y recibió el premio Gálvez a la mejor tesis de su promoción, sus padres le obsequiaron un boleto para viajar a Inglaterra.  Según él mismo describe: “en diciembre de mil novecientos veintitrés nos embarcamos en Puerto Barrios, en un barco alemán que se llamaba “Teutonia”.  En ese barco llegamos a Panamá.  Allí cambiamos de bargo y nos fuimos en un bargo inglés llamado “Oriana”.  Salimos de Panamá para Liverpool.  De allí marchamos a Londres.  Estuve en Londres poco más de dos meses…“. 1

En la novela autobiográfica “Viernes de Dolores“, Asturias utiliza al personal del “Cholojero” Tantanis para describir sus experiencias personales.  Aunque existe un personaje “Moyas” Asturias en la novela, los biógrafos de Asturias coinciden en señalar que es el Cholojero el que representa al escritor. 2 En esa novela, la familia del “Cholojero” tiene buenos ingresos gracias a su puestos de venta de carne de cerdo en el Mercado Central (de allí su apodo) y describe que partió para Londres luego de que falló en defender a un acusado de linchar a un policía en su primer caso legal.3

En ese pasaje, el hecho ocurre frente a la casa de Choloj Tantanis el Sábado de Gloria, y un borrachito se abraza a un poste y repite sin cesar: “¡No lo digo! No lo digo!“.  Un policía que está cerca, le exige que lo diga, y cuando el borrachito insiste, lo termina matando.  Las personas presentes, horrorizadas por lo que hizo el policía, lo linchan en represalia.  Y Asturias termina la escena diciendo que en el poste había un anuncia de una fábrica de chicles que decía: “¡Diga Chiclets!”. 3  (Nota de HoyHistoriaGT:  la anécdota es una alegoría del uso de las fuerzas armadas de Guatemala contra su población para defender los intereses de las compañías transnacionales, en ese caso, la chiclera).  Al final, cuando Tantanis regresa a su casa después de fallar en el juicio, encuentra un pasaje para Londres sobre su escritorio.3

En 1924, Asturias publicó sus primeros artículos y crónicas para el entonces nuevo periódico “El Imparcial” de Guatemala, y el 14 de julio viajó de Londres a Paris.  Según dice el escritor: “el catorce de julio de novecientos veinticuatro me fui a París a ver cómo eran las fierzas.  Me encontré en Paris a muchos compatriotas y abandoné la idea de mi padre de que debía hacer algún curso de economía en Londres. En París, me inscribí en La Sorbona, en los cursos de “Mitos y religiones de la América”.4

Asturias no regresó a Guatemala sino hasta en 1928, en que aprovechó un viaje que tuvo que hacer a La Habana a un congreso de periodistas y solamente estuvo tres meses en el país antes de retornar a París en junio de ese año, y durante ese tiempo dió conferencias en la Univerisdad Popular (de la que había sido co-fundador en 1922), en el Instituto Nacional Central para Varones (de donde era ex-alumno), en la Sociedad de Auxilios Humanos Mutos y en el Sindicato de Empleados de Comercio.  Durante esos meses, aprovechando la libertad de expresión que promovía el gobierno del general Lázaro Chacón, el escritor Manuel Valladares Rubio escribió una serie de artículos en la prensa guatemalteca sobre la época del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, llamados “El tinterillo en el poder“, los cuales indudablemente le sirvieron de base para su novela “El Señor Presidente“.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Martin, Gerald (2000). Cronología. En: El Señor Presidente, edición crítica de Miguel Angel Asturias. p. 494. Paris, Francia: Archivos de Signatarios del Acuerdo.
  2. Soto Muñoz, Alis Roel (2003). La represión y la catarsis: ejes temáticos en Viernes de Dolores de Miguel Angel Asturias. Guatemala: Facultad de Humanidades, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  3. Asturias, Miguel Angel (1972). Viernes de Dolores. Buenos Aires, Argentina: Losada. pp. 305 y siguientes.
  4. Martin, Cronología. p. 495.
  5. ibid., p/ 496.

13 de julio de 1922: se firma el contrato preliminar para la constucción del Ferrocarril de Los Altos con la Allgemeine Electricitats-Gesellschaft

 

13julio1922
Teatro Municipal de Quetzaltenango, en 1930.  En el recuadro: la señorita Carmen Galindo, representante de Guatemala en la Feria de Independencia de ese año.  Imágenes tomadas de Quezaltenango : Álbum conmemorativo de la inauguración del Ferrocarril de los Altos

Luego del golpe de estado del 5 de diciembre de 1921, el presidente de facto, general José María Orellana, convocó a una licitación pública, para otorgar el contrato para la construcción del Ferrocarril de Los Altos. La empresa alemana Allgemeine Elektricitats-Gesellschaft (AEG), con sede en Berlín, Alemania, ganó la licitación y el contrato se realizó el 13 de julio de 1922.1

El contrato con AEG fue aprobado por el gobierno de Orellana y publicado en el
Diario Oficial, “El Guatemalteco“, el 2 de octubre de 1924. En dicho contrato se estipulaba que el proyecto constaba de dos partes: la línea férrea y el ferrocarril propiamente dicho y la planta hidroeléctrica, para proveerle energía, situada en Santa María de Jesús, Zunil. El último arreglo financiero para poner en marcha el ferrocarril fue de un monto de US$2.5 millones, a través de una emisión de bonos al tipo del 85%, al 8% de interés anual; es decir, que la deuda pública contraída por Guatemala para la construcción del ferrocarril tenía un descuento del 15% sobre su valor nominal.1

Contrario a la opinión generalizada en la actualidad, aquel ferrocarril no utilizaba locomotoras de vapor ni sistema de cremalleras, debido a la elevada pendiente de la región, de poco más de 9%. La línea férrea recorría 44 kilómetros y la empresa alemana instaló un sistema eléctrico con chasís metálico y vagones de madera. Los vagones de personas y transporte de carga eran en realidad tranvías, movidos en cada eje por motores propios, y con un sistema de frenos magnéticos.2

En cuanto a la obra civil de la colocación de rieles, los ingenieros alemanes hicieron un trabajo más eficiente que el acostumbraban a hacer los de la International Railways of Central America, subsidiaria de la United Fruit Company, la cual tenía hasta entonces el monopolio del transporte en ferrocarril. También se construyó un túnel, que eventualmente se utilizó para la carretera de automóviles.2

Para el sistema eléctrico se construyó la primera planta hidroeléctrica estatal, con embalse de agua, dique, y su propio cuarto de máquinas, la cual inició sus operaciones en 1927, con dos turbogeneradores de 2 MW cada uno, y que surtía de energía eléctrica a Quetzaltenango y a poblaciones aledañas. Al principiar la operación del ferrocarril, en marzo de 1930, se agregó otra unidad de 2 MW, para un total de 6 MW.2


BIBLIOGRAFIA:


12 de julio de 1820: los principales de Totonicapán desconocen a las autoridades españolas y reconocen a Atanasio Tzul y a su esposa como reyes

 

12julio1820
El valle de Totonicapán en 1887.  En el recuadro: una pintura del siglo XIX que representa a Atanasio Tzul, el calpul dk’iche’ de Totonicapán que dirigió el alzamiento contra las autoridades coloniales.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Atanasio Tzul, miembro de la nación k’iche’ en Totonicapán, era originario del Cantón Paquí y provenía de una familia de jaboneros que habitaban el Barrio Linkah. Su esposa era Felipa Soc y aunque no existen datos oficiales acerca de su fecha de nacimiento y muerte, generalmente se admite que nació en el siglo XVIII y murió en la primera parte del siglo XIX.1

Tzul inició su vida política en 1813, cuando llegó a ser calpul (Principal) de la Parcialidad de Linkah.2 Por ese entonces, el Imperio Español estaba atravezando una grave crisis derivada de la Invasión de Napoleón y luego el establecimiento de las Cortes de Cádiz, cuando obligaron al rey Fernando VII a renunciar al absolutismo. En Cádiz se reunieron representantes de todas las regiones de España y de las colonias, y lograron redactar una Constitución que reflejaba mejor las necesidades de los habitantes del Imperio. Cuando los principales de San Miguel Totonicapán, encabezados por Atanasio Tzul y el macehual Lucas Aguilar, se enteraron que la Constitución de Cádiz de 1812 otorgaba a los indígenas los mismos derechos que a los españoles y ladinos, eliminando el trabajo gratuito que los pobladores indígenas hacían para sus curas párrocos, los principales y concejales de San Miguel Totonicapán, encabezados por Tzul, primer calpul y por el macehual Lucas Aguilar, escribieron a Fernando VII para agradecérselo pues creyeron que él era quien lo había decidido.3

En 1816, Tzul, al servir el cargo de Alcalde de San Miguel Totonicapán se limitó a exigir únicamente siete reales como pago de los impuestos de comunidad y para los sueldos del cura párroco y de las autoridades.3

Pero en la cuaresma de 1820 la situación política cambió nuevamente, cuando se supo que Fernando VII había puesto nuevamente en vigencia la Constitución absolutista, derogando la de 1812. Para entonces, Tzul ya era reconocido como representante no oficial de las parcialidades de Linkah, Pachah, Uculjuyub, Chiché y Tinamit, y volvió a unir fuerzas con Lucas Aguilar ante el interés del pueblo que representaban por acabar con los trabajos grautidos para los eclesiásticos y el tributo real que ya habían sido suprimidos por las cortes de Cádiz en 1811, pero que fueron restituidos por Fernando VII. Tzul y Aguilar hicieron entonces un frente común contra el Capitán General de Guatemala, el Arzobispo de Guatemala, Ramón Casaus y Torres, las órdenes regulares, la élite criolla local y los caciques de Totonicapán.1-3

Lo primero que hicieron Aguilar y Tzul fue realizar gestiones ante el Alcalde Mayor para verificar lo hecho por Fernando VII, y cuando lo confirmaron, prepararon un alzamiento.  De esta forma, el 9 de julio, durante la celebración de la nueva constitución, Tzul asistió a la ceremonia vestido a la española, con casaca, sombrero al tres, espadín, bastón y medalla al cuello, pero el 12 de julio por la noche, los principales y los líderes de la revuelta reconocieron como reyes a Tzul y a su esposa, y simbólicamente les impusieron las coronas de San José y Santa Cecilia. La debilidad política y militar del imperio español, los primeros intentos por una autonomía política y la competencia entre oficiales españoles fueron clave para el éxito del levantamiento,2​ que rechazó el tributo, removió al Alcalde Mayor, José Manuel Lara de Arrese e impuso el gobierno de Tzul.1​  Al menos durante unos días entre julio y agosto de 1820, Tzul actuó como el representante más destacado del gobierno indígena.2

Pero el alzamiento fue de corta duración, y el líder k’iche’ sería azotado durante nueve días1​ y encarcelado más tarde en Quetzaltenango, después de que el movimiento fuera reprimido por alrededor de mil milicianos ladinos provenientes de San Carlos Sija.​ El 25 de enero de 1821, él y otros dirigentes solicitaron la gracia del indulto, el cual les fue concedido el 1 de marzo de 1821, después de una manifestación de individuos totonicapenses.1

Aquel alzamiento fue decisivo para que los criollos aristócratas negociaran la Independencia con el capitán general Gabino Gaínza y mantuvieran el sistema tributario pero ahora en beneficio del gobierno local, como lo evidencia ​el siguiente párrafo del Acta de Independencia del 15 de septiembre de 1821:

“Que siendo la Independencia del gobierno español la voluntad general del pueblo de Guatemala, y sin perjuicio de lo que determine sobre ella el congreso que debe formarse, el señor jefe político la mande publicar para prevenir las consecuencias que serían temibles en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo.”4

BIBLIOGRAFIA:

  1. Móbil, A. (1991). 100 Personajes Históricos de Guatemala. Guatemala: Serviprensa Centroamericana.
  2. AFEHC. «Atanasio Tzul»Historia centroamericana. Archivado desde el original el 25 de junio de 2010.
  3. Castro Gutiérrez, Petrona del Rosario; Alonzo Alvarado, Natalia Marina; Herrera Juárez, Maridalia; Méndez Lacayo, Luis Fernando (2011). La rebelión de Atanasio Tzul: legado histórico en Paqui, Totonicapán. Quetzaltenango, Guatemala: Universidad de San Carlos de Guatemala, Centro Universitario de Occidente. Archivado desde el original el 7 de mayo de 2015.
  4. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 1-4.

11 de julio de 1872: nace en El Jícaro el general José María Orellana Pinto, quien fuera presidente de facto de Guatemala de 1921 a 1926

11julio1872
Billete de 20 quetzales emitido por el Banco Nacional de Guatemala poco después de la muerte del general José María Orellana, y con la efigie del fallecido gobernante.  En el recuadro: el general Orellana con el presidente Manuel Estrada Cabrera y el hijo de éste, tras sobrevivir el atentado de La Bomba en 1907. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y de Banknote Collection.

El general José María Orellana Pinto, nacido en El Jícaro, entonces una aldea del municipio de San Cristóbal Acasaguastlán en el departamento de Zacapa, (y actualmente un municipio del departamento de El Progreso).  Estudió en la Escuela Politécnica y fue director del Instituto Nacional Central para Varones, Jefe del Estado Mayor del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del presidente Carlos Herrera, y presidente de facto de Guatemala tras el golpe de estado perpetrado contra Herrera el 5 de diciembre de 1921 con el patrocinio de la estadounidense United Fruit Company (UFCO).

Orellana era hijo Esteban Orellana y Leonora Pinto y se graduó de subteniente de Infantería en la Escuela Politécnica en 1890 y como ingeniero topógrafo de la Escuela Facultativa de Ingeniería en 1895. Ya cuando el presidente Manuel Estrada Cabrera estaba en el poder y había militarizado la educación media, Orellana fue director del Instituto Nacional Central para Varones entre 1902 y 1904.​1

El coronel Guillermo Flores Avendaño (presidente de Guatemala en la segunda mitad de la década de 1950 y quien fue su subalterno en el Ejército) lo describió así: “en lo físico, a pesar de su color moreno de tono subido, era dueño de cualidades que le daban atractivo a su persona: de gran estatura, gallardo desenvuelto de maneras, mirada franca y voz insinuante, inspiraba respecto y confianza.“.1​  Por el color de su piel fue apodado “Rapadura” por los estudiantes de las Escuelas Facultativas que participaron en la Huelga de Dolores de 1922, poco después del golpe de estado de 1921.2

Orellana fue electo diputado en varias oportunidades, como miembro del Partido Liberal, y también fue Jefe del Estado Mayor del presidente Estrada Cabrera luego de ser ascendido a general de Brigada en 1906. Por esta razón, estuvo junto al presidente cuando ocurrieron los atentados de La Bomba en 1907 y de Los Cadetes en 1908. En el primero, sobrevivió milagrosamente, y en el segundo, que fue perpetrado por el cadete Víctor Vega sin el conocimiento del resto de sus compañeros, no estuvo en peligro pero sí estuvo a cargo de la persecución de los cadetes y supuestos cómplices junto con el coronel Mauro de León.4

El 8 de marzo de 1913 un terremoto azotó al territorio de Santa Rosa, destruyendo a la cabecera departamental, Cuilapa, dejando una considerable cantidad de víctimas mortales.5 Por acuerdo gubernativo del 10 de marzo de 1913, emitido por el presidente Estrada Cabrera el general José María Orellana estuvo a cargo de la transición de las cabeceras de Santa Rosa de la destruida Cuilapa a Barberena, junto con el general José María Letona.6

Su gobierno estuvo marcado por el entreguismo a los intereses internacionales, especialmente de la United Fruit Company y de su afiliada, la International Railways of Central America, así como por la corrupción, y la persecución a la libertad de prensa y los derechos laborales que se oponían a los intereses de las compañías mencionadas.7  Las concesiones que otorgó incluían:

  • corte de chicle en Petén, la cual fue vendida a Percy W. Shufeldt, quien llevó a cabo la explotación sin pagar impuestos.
  • contratos favorables a las compañías extranjeras, tales como la Empresa Eléctrica, que había sido expropiada a los accionistas alemanes y fue vendida a la Bond and Share Companyn​ el 4 de mayo de 1922.
  • bajo presión de la International Railways of Central America (IRCA) poner en vigor el Contrato Ferrocarrilero Méndez-Williamson de 1908, firmado en el período del presidente Manuel Estrada Cabrera. Al ser derrocado éste, la IRCA quiso darle vida a este acuerdo pero el presidente interino Carlos Herrera y Luna se resistió a poner en marcha dicho contrato por lo que la IRCA y la UFCO patronicaron el golpe de estado de Orellana contra él. ​Tras el derrocamiento de Herrera en 1921, el gobierno de Orellana ratificó el contrato el 10 de marzo de 1922.
  • contrato sobre servicio de luz, calor y fuerza eléctrica, celebrado en la capital de Guatemala entre el ministro de Fomento y la Central America Power Company
  • contrato entre el Gobierno y Emilio Capouillez, como apoderado de Washington Serruys, para la instalación de un tranvía eléctrico
  • contrato entre el Ministerio de Fomento y la Compañía All America Cables Incorporated, para el establecimiento en la capital de una oficina pública de cablegramas
  • contrato con AEG de Berlín, Alemania, para proseguir y terminar las obras del Ferrocarril de Los Altos y la planta eléctrica de Santa María.
  • contratos con empresas estadounidenses, para explotación de petróleo.7

El entreguismo hacia los intereses extranjeros no solamente quedó en las concesiones, sino que también en el uso de las fuerzas armadas para defender los intereses de éstas.  He aquí dos ejemplos:

  • A mediados de 1924, los trabajadores de Puerto Barrios, claves para la exportación de banano y para las importanciones a Guatemala por ser el puerto de la Great White Fleet (flota mercante de la UFCO), demandaron la jornada de 8 horas y aumento de sus salarios. La UFCO se negó a aceptar y no cedió; los trabajadores entonces se fueron a la huelga, a la cual se solidarizaron todos los trabajadores de las fincas de la frutera. La UFCO pidió ayuda al gobierno, que actuó con rapidez: enviado tropas que resolvieron la situación matando e hiriendo a varios obreros. La huelga tardó 27 días, pero la represión logró acabarla y 22 dirigentes fueron encarcelados y luego expatriados.8
  • A finales de 1924, los trabajadores de la IRCA demandaron la reducción de horas de trabajo, el aumento de salario y el respeto para su organización Sociedad Ferrocarrilera. Una vez más, la UFCO se negó rotundamente a aceptar estas demandas y movilizó al gobierno de Orellana para reprimir violentamente la huelga de cinco mil trabajadores.8

Debido a este entreguismo a los intereses internacionales, la prensa criticó duramente al régimen de Orellana, por lo que cerró varios periódicos y amordazó a otros.9

El gobierno de Orellana es conocido por haber sido el que implentó el quetzal como moneda nacional, ya que su efigie aparece en los billetes de Q.1.00. 7 Además, creó el Banco Nacional de Guatemala, en donde invirtió Q.25,000 de su propio peculio, parte del dinero que ganó como producto de las concesiones otorgadas.

Poco después de la creación del Banco Nacional, Orellana murió en circunstancias sospechosas en el hotel Manchén en la Antigua Guatemala, en donde estaba pasando unas vacaciones el 26 de septiembre de 1926.10,11  De acuerdo a la historia oficial publicado en el “Diario de Centro América”, Orellana estaba con su familia y repentinamente se sintió mal del pecho, falleció de un ataque al corazón poco después.11 Sin embargo, como la prensa independiente estaba suprimida, nunca se supo con certeza qué fue lo que realmente le ocurrió.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Mérida González, Aracelly Krisanda (2003). El periodismo escrito en la Ciudad de Guatemala durante los años 1900-1925. Guatemala: Facultad de Humanidades, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  2. Asturias, Miguel Ángel (1978). Viernes de Dolores. Buenos Aires: Lozada.
  3. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 179.
  4. Estrada Paniagua, Felipe (29 de abril de 1908). «El crimen del 20»La Locomotora: revista de política, ciencia, literatura y bellas artes (Guatemala)
  5. Ambraseys, Nicholas; Adams, Robin A. (2001). The Seismicity of Central America; a descriptive catalogue 1898-1995 (en inglés). World Scientific. p. 309. ISBN 9781860942440. pp. 72,73.
  6. Gobierno de Guatemala (1913). Auxilio para los damnificados por el terremoto de Cuilapa. Tipografía Nacional. pp. 173,174.
  7. Molina C., José (2011). «José María Orellana y el Quetzal»Prensa Libre (Guatemala). Archivado desde el original el 6 de octubre de 2014.
  8. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  9. Hernández de León, Federico (3 de marzo de 1926) Agentes de perturbación. Guatemala: Nuestro Diario, Talleres SELCA
  10. Rodríguez Cerna, José (26 de septiembre de 1926): “Ha muerto el jefe de la Nación general don José María Orellana”. Guatemala: Diario de Centro América
  11. — (26 de septiembre de 1926): “Interesantes detalles del útimo viaje del general Orellana”. Guatemala: Diario de Centro América

 

9 de julio de 1906: las fuerzas de El Salvador, al mando del general Tomás Regalado, invaden Guatemala

9julio1906
Celebración en la Plaza de Armas de Guatemala tras el triunfo de las fuerzas guatemaltecas sobre los invasores salvadoreños en 1906.   En el recuadro: efigie del presidente de Guatemala, Manuel Estrada Cabrera, tras la victoria fortuita sobre el general Tomás Regalado.  Fotgrafías de Alberto G. Valdeallano tomadas de “La Locomotora“.

En medio de las tensiones entre el hombre fuerte de El Salvador, general Tomás Regalado, y el presidente Manuel Estrada Cabrera, el 27 de mayo de 1906, fuerzas rebeldes al mando del expresidente, general Manuel Lisandro Barillas, atacaron el puerto de Ocós en San Marcos, pero finalmente fueron rechazados por el ejército guatemalteco.  Luego, el 2 de junio, quinientos revolucionarios intentaron atacar el poblado de Asunción Mita, hasta que, finalmente, las tropas salvadoreñas aparecieron en la frontera, primero comandadas por el general guatematelco Salvador Toledo2 (quien fuera amante de Algerie Benton, esposa del fallecido general José María Reina Barrios)3, y luego por el propio general Tomás Regalado.2

El 10 de julio, el presidente Estrada Cabrera suspendió las garantías constitucionales y declaró la guerra a El Salvador. El presidente guatemalteco intentó dirigir las acciones desde la Ciudad de Guatemala, pero por no tener conocimientos militares no logró mayor cosa; sin embargo, para su fortuna, el general Tomás Regalado murió en El Jícaro, en el departamento de Jutiapa, en circunstancias fortuitas el 11 de julio.2

Y es que mientras Estrada Cabrera y su telegrafista llevaban dos noches sin dormir y poniéndose paños de agua fría para soportar el desvelo, ocurrió que las tropas guatemaltecas que estaban en una altura decidieron retirarse, sin avisarle a otras que se encontraban en una hondonada y con uniformes similares a las de los salvadoreños invasores.  Regalado creyó que todas las fuerzas guatemaltecas se habían retirado y dispuso verificar un reconocimiento junto con su Estado Mayor.  Entonces, las tropas guatemaltecas que quedaban en la hondonada, al verlos, hicieron fuego sin saber quienes eran, matando a Regalado en la acción.2

La mula que el general salvadoreño montaba fue confiscada y cuando vieron que tenía estribos de oro y las iniciales del fallecido militar, buscaron el cuerpo y al encontrarlo le mandaron a Estrada Cabrera un telegrama en que le contaban que a Regalado “se lo sonaron los muchachos“.  Esto llenó de alegría al presidente guatemalteco, quien se puso como loco de gusto e hizo hacer saber la noticia inmediatamente.2  Algunos biógrafos conservadores de Estrada Cabrera incluso han llegado a decir que el presidente hizo circular la noticia de “mataron a Regalado” incluso antes de enterarse de su muerte.

Los restos de Regalado fueron llevados a las bóvedas del templo de Santo Domingo en la Ciudad de Guatemala, después de ser embalsamados.4  Y entonces circuló en la ciudad un versito que decía:

Vengo muerto y embalsamado,
por favor les suplico,
que encierren a Emilio Ubico.
Su servidor: Regalado”.5

Este verso era una burla no solamente a Regalado, sino al famoso “Mata Muertos“, Emilio Ubico, temido Jefe de la Policía de Estrada Cabrera y quien el 8 de febrero de 1898, llegó hasta donde estaba el cuerpo ya muerto del Oscar Zollinger, quien acababa de asesinar al presidente José María Reina Barrios, y desenfundando su pistola le disparó en la cabeza.2,5

La madre de Regalado llegó a Guatemala a solicitar los restos de su hijo, y logró que le dieran el permiso para llevárselo a El Salvador.   El cuerpo llegó por tren hasta el Puerto de San José, en Escuintla, el 12 de agosto de 1906 custodiado por la policía, y al día siguiente fue conducido al vapor “City of Sidney“, en donde se levantó un acta de entrega, que fue firmada por las autoridades y los cónsules.4

Finalmente, los restos del General Regalado fueron sepultados en el Cementerio Santa Isabel de la ciudad de Santa Ana, lugar donde se le construyó un impresionante mausoleo hecho de hierro, bronce y mármol, con una altura de 11 metros y en su cúspide un ángel labrado de bronce puro.6

Aquel hecho sentaría las bases para la hegemonía de Guatemala en la región centroamericana, pero también las de los Estados Unidos, poderoso aliado del gobierno guatemalteco.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un siglo 1821-1921. III Guatemala: Tipografía Nacional. p. 660.
  2. Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008). «Disparos en la Obscuridad. El Asesinato del General José María Reina Barrios». Guatemala: Universidad Francisco Marroquín, Departamento de Educación.
  3. Batres Jáuregui, La América Central ante la Historia, p. 661.
  4. Ibid., p. 662.
  5. Schlesinger, María Elena (15 de noviembre de 2003). Sobre Zollinger y el magnicidio. Guatemala: Diario elPeriódico.
  6. El País (8 de julio de 2012). Restauran mausuleo del General Tomás Regalado en Cementerio Santa Isabel. El Salvador: El País.

 

6 de julio de 1864: la Orden de los Dominicos renuncia a la administración de la parroquia de Santo Domingo y ésta se restituye su antiguo nombre de parroquia del Sagrario

6julio1864
Interior del templo de Santo Domingo en la Ciudad de Guatemala en diciembre de 2015.  En el recuadro: el escudo de la orden de predicadores.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Durante el gobierno conservador del capitán general Rafael Carrera la Iglesia y el Estado estuvieron fusionados.  De esta cuenta, las órdenes religiosas florecieron, al punto que recuperaron mucho de su antiguo esplender, que habían perdido tras ser expulsadas por Francisco Morazán y sus correligionarios en 1829.1

Ese año, las órdenes religiosas de los dominicos, franciscanos, recoletos y mercedarios fueron expulsadas del país,  y sus bienes fueron confistados.  Las haciendas fueron confiscadas y luego repartidas entre los correligionarios de Morazán mediante subastas preparadas de antemano (exceptuando la gran Hacienda de San Jerónimo que tenían los dominicos en la Verapaz, que fue entregada a los socios ingleses de Morazán, 2 mientras que los utensilios sagrados y los muebles que no habían sido saqueados por las fuerzas invasores del líder liberal fueron repartidas entre las parroquias de la República y las alhajas de las imágenes fundidas para acuñar moneda.3  En cuanto a los conventos, éstos fueron vendidos a particulares a excepción de las siguientes secciones, que pasaron al servicio público:

  1. La midad del convento de Santo Domingo.
  2. La casa de corrección, la escuela de primeras letras y las habitaciones accesorias del templo nuevo y de los miembros de la tercera orden.
  3. Las mismas habitaciones pero en los conventos de los frailes recoletos y de los mercedarios.
  4. Los conventos que los regulares habitaban en Antigua Guatemala, Quetzaltenango, Totonicapán y Cobán.4
  5. Nótese que a los jesuitas no les afectó esto, ya que estos padres habían sido expulsados por las autoridades españolas en 1767.

El clero secular, por su parte, quedó debilitado cuando se eliminó el diezmo obligatorio, lo que hizo que los padres recurrieran a la limosna para subsistir. Durante los siguientes años, estuvieron inculcando entre la feligresía campesina, el germen de la rebelión en contra de los liberales herejes, enemigos de la verdadera religión, y esto, aunado a los desastrosos efecto de los Códigos de Livingston, el impuesto individual a los indígenas y una epidemia de cólera, desencadenó una revolución católica-campesina que derrocó al gobierno liberal en 1838.5

A partir de ese momento, se derogaron todas las leyes anticlericales y poco a poco empezaron a retornar las órdenes de religiosos, incluyendo los jesuitas.  Al cabo de veinticinco años, cuando ya el poder del presidente vitalicio Rafael Carrera era absoluto, los frailes habían recuperado muchos de sus antiguos bienes, tal y como refleja el hecho de que el 6 de julio de 1864 los dominicos retornaron al arzobispado la última parroquia que les habían cedido para que la administraran miemtras recuperaban su convento.  El decreto del gobierno eclesiástico es el siguiente:

Vista esta exposición con los antecedentes relativos a la división territorial de las parroquias de esta ciudad: considerando que las razones expuestas por el reverendo padre prior y comunidad de Santo Domingo para renunciar la administración espiritual de la parroquia del mismo título, que ha estado a su cargo, al mismo tiempo que son dignas de atención, hacen honor al celo de la misma comunidad por la observancia de la disciplina regular: que por otra parte, segun se infiere de la misma exposición ha cesado una de las principales causas que motivaron el encargo de la misma parroquia a los reverendos padres de Santo Domingo, que fue la de auxiliarles en el restablecimiento de su convento; y finalmente que es llegado el caso de restituir a su primitivo estado la antigua división territorial, que modificada por este gobierno eclesiástico, a consecuencia del decreto de la asamblea legislativa de seis de diciembre de mil ochocientos veinte y nueve, se comenzó a restablecer por nuestro auto de diez y ocho de junio de ochocientos cincuenta y tres.6

 

Por tanto, en uso de nuestra autoridad ordinaria, suprimimos la parroquia de Santo Domingo, única que quedaba de las tres que mandó erigir el decreto legislativo citado.  En consecuencia, desde la publicación de este auto quedarán reincorporados a la parroquia del Sagrario todo el territorio y feligresía, que segun el artículo tercero de nuestro refereido auto de diez y ocho de julio de mil ochocientos cincuenta y tres, ha pertenecido a la de Santo Domingo, que hoy se manda suprimir, de manera que la del sagratio tendrá todo el territorio de la primitiva erección.  Y por cuanto aumentándose su área y el número de sus feligreses, no es bastante un solo sacerdote para administrarla como corresponde, nombramos segundo cura interino de ella al presbítero don Francisco Batres, a quien se extenderá el correspondiente despacho.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1871 III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 255.
  3. Ibid., p. 254.
  4. Ibid, p. 257.
  5. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía de Sánchez y de Guise.
  6. Ibid, p. 288,
  7. Ibid., p. 289.

4 de julio de 1937: se coloca la primera piedra del Palacio Nacional en la Ciudad de Guatemala

4julio1937
Palacio Nacional de la Cultura en 2010.  En el recuadro: el general Jorge Ubico, durante su presidencia.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El general Jorge Ubico asumió la presidencia de Guatemala el 14 de febrero de 19311,2, luego de la renuncia obligada del presidente Lázaro Chacón el 12 de diciembre de 19303,4 y de varios cambios de presidentes en menos de un mes y gracias al apoyo del gobierno de los Estados Unidos y de la frutera transnacional estadounidense United Fruit Company, la cual se convertiría en su principal apoyo durante su gobierno.5-8

Ubico era hijo del podesoro cafetalero y político Arturo Ubico Urruela, quien le había heredado la Hacienca de San Agustín Las Minas y la empresa Agua de las Minas, con la que se surtía de agua a la ciudad de Guatemala por medio del acueducto de Pinula,9,10 y tomó la presidencia cuando Guatemala estaba sumida en una profunda crisis económica derivada de la Gran Depresión que se había iniciado en 1929 con la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York, y que había provocado el desplome del precio internacional del café.11,12 La situación era tan desesperada, que varios comerciantes habían optado por prenderle fuego a sus negocios, para así cobrar el seguro ya que de otra forma no podían salir adelante.13 Para paliar esta situación, el general Ubico aplicó varias medidas económicas de austeridad, que incluyeron el recorte presupuestario con la eliminación de numerosos municipios y departamentos, y con la construcción de obras de gran magnitud, para dar empleo a la población.14

Uno de aquellos proyectos era un edificio destinado a ser sede del Gobierno Central, ya que tanto el Palacio Colonial construido en 1779 como el Palacio Presidencial construido por el general José María Reina Barrios en 1896 habían sido destruidos por los terremotos de 1917-18.15-17 Para el efecto, se hizo pública la licitación de construcción el 17 de septiembre de 1932 y tras una serie de estudios, el 4 de julio de 1937 se colocó la primera piedra de aquel edificio, tal y como relató el Secretario de Gobernación y Justicia del gobierno ubiquista, Guillermo Sáenz de Tejada, en el discurso inaugural del Palacio Nacional: “Y es así como el 4 de julio de 1937 la pica empezó a remover la tierra para poner los cimientos de la construcción de este palacio“.18

La situación económica del país no permitió que los trabajos avanzaran de inmediato, y por ello fue que la construcción formal del edificio se inició hasta en enero de 1939. El diseño del edificio fue del arquitecto Rafael Pérez de León, quien con la supervisión directa del presidente, se inspiró en los palacios renacentistas de España y en el conjunto neoclásico de la Catedral Metropolitana, el Palacio Arzobispal y Colegio de San José de los Infantes. La obra se alza en predio que cubre un área de 8400 metros cuadrados, en el solar que antiguamente ocupaba el Ayuntamiento criollo, que fue destruido por los terremotos de 1917-18.18

Los encargados del diseño fueron, además de la ya mencionado Pérez de León, los ingenieros Enrique Riera y Luis Ángel Rodas, y la dirección de la obra estuvo a cargo de Arturo Bickford, y de sus ayudantes Luis E. Ponce y Rocco Valerio. El jefe de caporales fue Víctor Muralles, mientras que las pinturas y murales estuvieron a cargo Alfredo Gálvez Suárez, Carlos Rigalt Anguiano y el reconocido escultor Rodolfo Galeotti Torres. Un caso especial es el encargado de los vitrales, quien fue Julio Urruela Vásquez, quien además era primo del presidente.18

El edificio fue inaugurado el 10 de noviembre de 1943, para celebrar el natalicio del presidente Ubico, y fue la sede de numerosos hechos importantes en la vida política de Guatemala hasta que fue convertido en el Museo del Palacio Nacional de la Cultura por el gobierno de Alvaro Arzú en 1996.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Nuestro Diario (1931). «General Ubico es electo presidente de la República». Nuestro Diario (Guatemala).
  2. Palma, Claudia (15 de junio de 2015). «Jorge Ubico, el excéntrico “señor 25″»Prensa Libre. Archivado desde el original el 9 de junio de 2015
  3. Mora, Carlos F. et. al. (12 de diciembre de 1930) “Acta de los médicos en que se declara la imposibilidad del general Chacón para seguir en la presidencia de la República”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  4. Bucheli, Marcelo (2008). «Multinational Corporations, Totalitarian Regimes, and Economic Nationalism: United Fruit Company in Central America, 1899-1975». Business History (en inglés) 50 (4): 433-454. doi:10.1080/00076790802106315.
  5. Nuestro Diario (17 de diciembre de 1930). «Alzados deponen al presidente Palma». Nuestro Diario (Guatemala).
  6. — (18 de diciembre de 1930). «El general Manuel María Orellana presidente de la República». Nuestro Diario (Guatemala).
  7. Time (1930). «Wrong horse No. 2»Time magazine (en inglés) (Estados Unidos).
  8. — (1931). «We are not amused»Time magazine (en inglés) (Estados Unidos).
  9. Samayoa Chinchilla, Carlos (1950) El dictador yo. Guatemala: Imprenta Iberia.
  10. Soto Hall, Máximo (1915). El Libro Azul de Guatemala. Bascom Jones, J. y Scoullar, William T., eds. Guatemala. p. 118.
  11. Klein, Maury. (2001). Rainbow’s End: The Crash of 1929. New York: Oxford University Press. ISBN 0-19-513516-4.
  12. Klingaman, William K. (1989). 1929: The Year of the Great Crash. New York: Harper & Row. ISBN 0-06-016081-0.
  13. Asturias Morales, M. (30 de octubre de 1930) “Se registra el primer incendio de la temporada de lluvias“. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza y Cía.
  14. Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789992248522.
  15. La Ilustración Guatemalteca (1 de enero de 1897). «Nuestros grabados»La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía.) I (11).
  16. Saville, Marshal H. (1 de junio de 1918). «The Guatemala earthquake of December, 1917 and January, 1918»Graphical Review 5: 459-469. JSTOR 207805.
  17. Spinden, Herbert J. (1919). «Shattered capitals of Central America»National Geographic Magazine (Estados Unidos) XXXV (3).
  18. Mexicanos Jol, Dilma Yanet (2008). Análisis de la Restauración actual del Palacio Nacional de la Cultura de la Ciudad de Guatemala. Guatemala: Facultad de Ingeniería, Universidad de San Carlos. p. xxi.

2 de julio de 1725: muere el Dr. Juan Baustista Alvarez de Toledo, quien fuera el XIV obispo de la diócesis de Guatemala de 1713 a 1723

 

2julio1725
Uno de los pasos del Via Crucis que existen en la ciudad de Antigua Guatemala entre el templo de San Francisco El Grande y la ermita del Calvario.  Estos pasos fueron construidos bajo la supervisión de Alvarez de Toledo cuando era Comisario de Terceros en esa ciudad.  En el recuadro: el obispo Alvarez de Toledo.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La historia de la Colonia Española en el Reino de Guatemala y del Estado de Guatemala tras la Independencia en el siglo XIX está íntimamente ligada a la de la religión católica en la región.  Es por ello que es importante documentar quiénes fueron los obispos y arzobispos, así como los principales de las poderosas órdenes religiosas que poseyeron enormes extensiones de tierra cultivable en el país durante esos años.

El Dr. Juan Bautista Alvarez de Toledo es uno de esos personajes religiosos importantes, ya que no solamente fue obispo de Guatemala de 1713 a 1723 sino que llegó a ser presidente del Capítulo de los franciscanos de Guatemala, orden a la que pertenecía.1  De acuerdo al historiador eclesiástico Domingo Juarros, su acta de bautismo es la siguiente:

“En la Ciudad de guatemla, en 20 de junio de 1655 años, yo Diego de Robles, Teniente de Cura de esta Santa Iglesia Catedral, hice los exorcismos, bautizé, puso Oleo y Cris a Juan, hijo legítimo de Don Fernando Alvarez de Quiroya y de su mujer Doña Sebastiana del Castillo y Bargas; fueron sus padrinos Don Diego Alvarez de Vega y Doña Lorenza de Estrada su mujer; dicen los padrino, que nació el 28 de mayo pasado de este año y lo firmé. 

Diego de Robles.2

Continuando con lo indicado por Juarros, al margen de aquella partida de bautismo dice:

Este es el Príncipe que ha ilustrado esta Ciudad, siendo Señor Obispo de ella. El Ilustrísimo Señor Doctor y Maestro Don Fr. Juan Bautista Alvarez de Toledo, Religioso de San Francisco, Obsipo de Guatemala, año de 1713.  Murió a 2 de julio de 1725, de edad de setenta años y dos meses. 

Doctor Sologaistoa.”2

Alvarez de Toledo quedó huérfano a temprana edad y fue recogido por una mulata que se hizo cargo de él hasta que éste tomó los hábitos de la poderosa orden de franciscanos en el convento que éstos tenían en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.  Allí sirvió como Lector, Guardián del Convento Grande, Comisario Visitador de la Provincia de Nicaragua, Definidor, Ministro Provincial, Comisario Visitador y Presidente de Capítulo de la de Guatemala. Por cierto, cuando era Comisario de Terceros, supervisó la construcción de las capillas del Via Crucis que van del templo de San Francisco a la Ermita del Calvario, y cuando fue electo Provincial hizo los bernegales de la Iglesia y otras piezas del Convento, fundó el Monasterio de Religiosas y promovió la del Colegio de Misioneros.1

Fue catedrático de la doctrina de Escoto en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo y, dada su erudición, fue nombrado Doctor por dicha Universidad por gracia del Rey de España, sin necesidad de examen.  Dada la escacez de miembros del clero secular en esa época, fue electo Obispo de Chiapas en 1708, y fue consagrado en la iglesia de San Francisco el 15 de diciembre de 1709.1  En Ciudad Real supervisó la construcción de un hospital para pobres enfermos3 y luego fue trasladado a la mitra de Guatemala el 30 de abril de 1713 y recibió sus bulas el 22 de octubre de ese año. 1

De acuerdo al historiador Juarros, siendo obispo de Guatemala Alvarez de Toledo construyó una casa para recogidas y fundó una capellanía para que se les dijera misa los días de fiesta.  También otorgó 18,000 pesos para el convento de Monjas Clarisas, y previno casa para las de Capuchinas.  También dió becas a más de veinte niñas para que fueran religiosas y gastó grandes sumas de dinero en beneficio de los conventos y alivio para los más pobres.3

En 1725 fue promovido a la mitra de Guadalajara, pero dada su avanzada edad renunció y se retiró.  Entonces, el rey Felipe V solicitó al Papa que restituyera a Alvarez y Toledo en la mitra guatemalteca, pero el obispo falleció el 2 de unio y fue sepultado en la Iglesia del Colegio de Cristo Crucificado en la ciudad de Santiago de los Caballeros.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Juarros, Domingo (1857) [1808]. Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Guatemala: Imprenta de Luna. p. 287
  2. Ibid., p. 286.
  3. Ibid., p. 288.

7 de julio de 1895: tras sólo cursar tres semestres, Jorge Ubico causa baja en la Escuela Politécnica

7julio1895
Cadetes de la Escuela Politécnica en el patio de prácticas en el antiguo Convento de la Recolección, sede de la academia militar de 1875 a 1908. En el recuadro: el joven cadete Jorge Ubico. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Después de haber estudiado en el entonces prestigioso Instituto Nacional Central para Varones, el joven Jorge Ubico ingresó a la Escuela Politécnica el 16 de marzo de 1894, con el número de promoción 692, cuando ésta funcionaba en su sede original en el antiguo convento de La Recolección en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala. Ubico permaneció en la escuela únicamente durante tres semestres, causando baja el 7 de julio de 1895, tras lo cual regresó a estudiar al Instituto Central, pero no terminó el bachillerato.1

Los historiadores no están de acuerdo sobre los motivos por los que Ubico no terminó sus estudios en la academia militar.  Algunos dicen que fue por su constitución endeble, otros porque tenía un carácter muy violento, y otros aducen que una noche habría escalado los muros de la escuela para visitar a alguien, y cuando fue castigado por la falta se habría negado a aceptar su culpabilidad.1

Lo cierto es que tras salir de la Escuela pasó dos años buscando una nueva ocupación, mientras practicaba boxeo, ciclismo, natación y equitación. Logró ingresar al Banco de Guatemala el 3 de noviembre de 1896, hasta que por fin, gracias a la influencia de su padre, el licenciado Arturo Ubico Urruela, entonces diputado a la Asamblea Legislativa, logró que le dieran el despacho de subteniente de infantería, sirviendo como ayudante del general Francisco A. Villela en la campaña contra la revolución encabezada por Próspero Morales contra Manuel Estrada Cabrera en agosto 1898.  El 3 de noviembre de ese mismo año fue ascendido a teniente y el 10 de agosto de 1900 fue ascendido a capitán.  Su carrera fue en continuo ascenso y pocos meses después fue nombrado instructor de milicias de Boca del Monte, siendo ascendido a comandante el 8 de marzo de 1901. 2

Gracias a su méritos y a las influencias paternas, ya que Arturo Ubico es ahora presidente de la Asamblea Legislativa del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, Ubico es ascendido a teniente coronel en 1903.  Así pues, a los 25 años de edad está en una posición privilegiada: era adinerado, con gran fortaleza física, con una familia influyente y tiene un importante cargo militar.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Samayoa Chinchilla, Carlos (1950) El dictador yo. Guatemala: Imprenta Iberia. p. 43.
  2. Ibid, p. 44.
  3. Ibid, p. 45.

24 de julio de 1896: se convoca a un concurso para dotar a Guatemala de un Himno Nacional

24julio1896
Teatro Colón (anteriormente Teatro Carrera), en donde se estrenó el Himno Nacional en marzo de 1897.  En el recuadro: el general presidente José María Reina Barrios. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En el marco de las actividades para preparar la Exposición Centroamericana, el gobierno del general José María Reina Barrios no escatimó en gastos.  Y eso fue lo que al final lo llevó al desastre tras el fracaso de dicho evento, que se realizó justo en la época en que la economía del país se derrumbó por caída internacional del precio del café.

A pesar de que el objetivo económico de la Exposición no se logró y que, al contrario de lo esperado por el gobierno, fue uno de los detonantes de las revoluciones de 1897, sí dejó varios logros académicos, arquitectónicos e históricos, entre los que se encuentra el Himno Nacional de Guatemala.

Hasta entonces, había un canto que se entonaba y que se utilizaba como Himno, pero no era oficial, por lo que el gobierno hizo un concurso para que se hiciera un mucho más adecuado y que pudiera utilizarse en la ceremonia de inauguración de la Exposición. De esta cuenta, el 24 de julio de 1896 se emitió el siguiente decreto:

Concurso para un himno

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 24 de julio de 1896

Considerando:

Que se carece en Guatemala de un “Himno Nacional”, pues el que hasta hoy se conoce con ese nombre, no sólo adolece de notables defectos, sino que no ha sido declarado oficialmente como tal; y

Que es conveniente dotar al país de un himno que por su letra y música responda a los elevados fines que en todo pueblo culto presta esa clase de composiciones.

El Presidente de la República

Acuerda:

  1. Se convoca un concurso para premiar en público certamen el mejor himno nacional que se escriba y la mejor música que a él se adapte.  Para el efecto, el plazo para la presentación de las obras al Ministerio de Instrucción Pública, en pliego cerrado y con la contraseña que en tales casos se estila, temrinará el día 15 de octubre próximo.  Un Jurado compuesto de personas competentes calificará las obras presentadas, en los quince días siguientes a la citada fecha; y designada que sea la que definitivamente deba adoptarse como himno nacional, se hará circular impresa, a fin de que sea conocida por los filarmónicos que quieran tomar parte en el concurso musical.  Este se cerrará el 1 de febrero de 1897, y otro Jurado de iguales condiciones que el anterior, calificará las obras y designará la que merezca el premio.
  2. El premio consistirá en una medalla de oro con su correspondiente diploma para los autores de la letra y música que fueren designadas por los jurados respectivos, premios que se adjudicarán de una manera solemne y en la forma que se establezca, el día 15 de marzo de 1897, día en que se romperán las plicas que contengan las firmas de los concurrentes.
  3. En este concurso sólo podrán tomar parte los guatemaltecos.

Comuníquese.

  • Reina Barrios
  • El Secretario de Estado en el Despacho de Instrucción Pública, Manuel Cabral

BIBLIOGRAFIA: