16 de julio de 1928: fallece Alberto G. Valdeavellano

Fallece el renombrado fotógrafo Alberto G. Valdeavellano, quien dejó numerosas imágenes de la Guatemala de finales del siglo XIX y principios del siglo XX

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Retrato del fotógrafo Alberto G. Valdeavellano. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Entre los genios olvidados de Guatemala se encuentra indiscutiblemente el maestro fotógrafo Alberto G. Valdeavellano, quien dejara un importante y valioso portafolio de la Guatemala del general José María Reina Barrios y del licenciado Manuel Estrada Cabrera.

Estudiante del entonces prestigioso y exclusivo Instituto Nacional para Varones en la Ciudad de Guatemala, fue condiscípulo de Rafael Spínola, quien luego sería uno de los principales miembros del gabinete de don Manuel y con quien entabló una gran amistad.  Gracias a su relación con Spínola, su trabajo fotográfico fue publicado en la revista cultural «La Ilustración Guatemalteca» en donde no solamente presentaba retratos de las personalidades y damas de sociedad más relevantes de su época, sino que también de familias indígenas, composiciones fotográficas de importantes puntos turísticos de Guatemala y fotografías del deporte de moda entre los criollos de su época: el ciclismo.1

Fue también propietario de varios talleres de fotografía, entre los que se destacó «El Siglo XX«, con el cual operó a finales del siglo XIX y en donde hacía retratos de las damas de la sociedad guatemalteca.1 Su trabajo era de mucha calidad e incluso llegó a publicarse en la revista estadounidense «National Geographic» en 1919, cuando dicha publicación hizo un reportaje sobre los devastadores terremotos que destruyeron a la Ciudad de Guatemala entre 1917 y 1918.2

Parte de trabajo del maestro Valdeavellano se ha registrado en Wikimedia Commons, y puede consultarse en esta dirección de internet.

He aquí algunos ejemplos de su obra:

  1. Composición fotográfica de Quiriguá3:
  2. Ruinas del Cerrito del Carmen tras los terremotos de 1917-18 (aparecida en National Geographic)2:
  3. Fotografía ecuestre del general presidente José María Reina Barrios (fue la primera foto instantánea jamás tomada en Guatemala)3:


BIBLIOGRAFIA:

  1. Spínola, Rafael (1896). «En el álbum de A.G. Valdeavellano». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía) I (11).
  2. Spinden, Herbert J. (Septiembre de 1919). «Shattered capitals of Central America». National Geographic Magazine (Estados Unidos) XXXV (3).
  3. Valdeavellano, Alberto G. (1896). «Fotografías de la Ilustración Guatemalteca». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía) I (13).

16 de julio de 1825: Congreso Federal autoriza construcción del Canal de Nicaragua

El Congreso Federal de Centro América autoriza la construcción del Gran Canal de Nicaragua

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Rutas propuestas para la construcción del Canal de Nicaragua.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La región centroamericana ha estado en la mira de las grandes potencias desde la época de la Independencia en 1821.  Apenas unos meses después de haberse independizado, la región se anexó al entonces enorme y poderoso Primer Imperio Mexicano por presiones del emperador Agustín de Iturbide sobre Gabino Gaínza;1 sin embargo, cuando el imperio de Iturbide colapsó en 1823,2 la región proclamó su independencia definitiva3 y entonces los emergentes imperios marítimos de Inglaterra y de Holanda pusieron sus ojos en la región.

Desde entonces, la construcción de un canal que comunicara al Océano Atlántico con el Pacífico era visto como una necesidad por los europeos, pues eso significaría un enorme ahorro de tiempo para sus rutas comerciales.  Por medio de dádivas y sobornos, consiguieron que el congreso de la República Federal de Centro América autorizara la construcción del entonces estratégico canal en Nicaragua, lugar ideal para la construcción de semejante obra de ingeniería, ya que se aprovecharía la existencia del Gran Lago de Nicaragua.4

Pero aun cuando los intereses de las naciones extranjeras han sido grandes y han estado siempre enfocados en la región por su posición estratégica, las agrias rivalidades entre los grupos criollos han sido aún mayores.  Poco después de la autorización de la construcción del canal, los conservadores se hicieron del poder federal al cooptar al presidente Manuel José Arce, quien hizo prisionero al Jefe de Estado de Guatemala, Juan Barrundia, en septiembre de 1826 lo que dio lugar a la Guerra Civil Centroamericana que duró hasta 18295 y terminó con la expulsión de los conservadores y de las órdenes regulares de la Iglesia Católica – principal miembro del partido conservador – del territorio centroamericano.6

Ya firmes en el poder, los criollos liberales al mando de Francisco Morazán desde Guatemala, otorgaron la concesión de la construcción del canal a los holandeses el 21 de octubre de 1830.4  El que firmó por parte de Holanda fue el general Verveen, quien había sido el mediador entre liberales y conservadores cuando el gobierno federal celebró las conferencias de Ballestero con Morazán para llegar a un acuerdo en 1829;7 pero, desafortunadamente para los europeos, una revolución en Holanda en 1831 dio por tierra con la construcción del canal.  El gobierno del estado de Nicaragua estuvo anuente a que se siguiera promoviendo el Canal, pero las guerras que se sucedieron y que resultaron en el desmembramiento de la Federación y en un considerable atraso en el desarrollo de todos los estados centroamericanos no permitió que se construyera.8

En 1898, tras ganar la guerra contra España y quedarse con Cuba y Puerto Rico, el gobierno de los Estados Unidos se dió cuenta de la gran importancia militar de que hubiera un canal en Centroamérica y poder así trasladar los navíos de su marina de guerra desde los puertos del Pacífic hasta los del Atlántico, y viceversa.  El gobierno del presidente Theodore Roosevelt exploró  sus opciones en Nicaragua y en Colombia —cuando Panamá todavía era parte de ese país sudameriano— y finalmente se decidió por Colombia.  Pero cuando los representantes colombianos aumentaron el precio para aprobar su decisión, el gobierno de Roosevelt decidió apoyar la independencia de Panamá y construir el canal allí.9

El gobierno de Nicaragua, por su parte, no pudo reiniciar la construcción del Canal por diferentes motivos: primero, porque la dinastía de los Somoza era incondicional de los estadounidenses, y luego porque tras la revolución sandinista las guerras civiles y los desastres naturales se han cebado sobre esa nación.  Hasta la década de 2010 hubo intereses que no fueron estadounidenses en la construcción del Canal de Nicaragua, pero el trabajo ha quedado suspendido nuevamente la inestabilidad política en el país.10-15


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial de Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 14-16.
  2. Ferrer Muñoz, Manuel (1995). La formación de un Estado nacional. El imperio y la república federal (1821-1835). Universidad Nacional Autónoma de México. ISBN 968-36-4746-4. Archivado desde el original el 12 de junio de 2007.
  3. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, pp. 24-27.
  4. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. pp. 29.
  5. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  6. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  7. Marure, Efemérides de los hechos notables…, p. 52.
  8. Ibid., p. 30.
  9. BBC (ed.). «Canal de Panamá: Una larga historia». Londres: BBC en español.
  10. El Heraldo (14 de junio de 2013) «Congreso de Nicaragua adjudica a firma china la construcción de canal interoceánico». El Heraldo.
  11. Lakhani, Nina (26 de octubre de 2014). «Giant canal threatens way of life on the banks of Lake Nicaragua». The Telegraph (en inglés). Londres: Telegraph Media Group.
  12. – (3 de agosto de 2017). «Amnesty condemns ‘campaign of harassment’ against Nicaragua canal critics». The Guardian (en inglés). Londres: Guardian News and Media.
  13. Lee, Brianna (15 de agosto de 2014). «Nicaragua’s Canal Project Pushes Forward Despite Economic, Environmental Questions» (en inglés). International Business Times: Newsweek Media Group.
  14. Pianzola, Natalia (6 de mayo de 2014). «Las dudas ambientales sobre el proyecto chino del canal de Nicaragua». Londres: BBC.
  15. Wallace, Arturo (23 de diciembre de 2014). «Nicaragua, un país dividido por un canal que aún no empieza a construirse». Londres: BBC.

20 de julio de 1945: restablecen municipios de San Marcos, San Pedro Sacatepéquez y San Cristóbal Cucho

San Cristóbal Cucho recupera la categoría de municipio tras haber sido adscrito a San Pedro Sacatepéquez como aldea por el gobierno de Jorge Ubico en 1936, luego de la separación de San Marcos y San Pedro Sacatepéquez

Palacio Maya, construido entre San Marcos y San Pedro Sacatepéquez antes de ser fusionados en el municipio de San Marcos La Unión. En el recuadro: el presidente Juan José Arévalo que separó a los municipios en 1945. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons

El 9 de febrero de 1942, el gobierno del general Jorge Ubico autorizó la fusión de los municipios de San Marcos y de San Pedro Sacatepéquez en el departamento de San Marcos para evitar que continuara la rivalidad entre ambos, mediante el siguiente decreto:1

Casa del Gobierno: Guatemala, 9 de febrero de 1942

Estando terminado el edificio en donde se instalarán las autoridades de la nueva ciudad de La Unión, formada por la unificación de las ciudadades de San Marcos y San Pedro Sacatepéquez, el Presidente de la República, acuerda:

      1. Que el nuevo municipio que se forma por la fusión de los actuales se denomine San Marcos La Unión, cuya cabecera municipal será la ciudad de La Unión.
      2. Autorizar el traslado de las oficinas de la Jefatura Política, Juzgado de Primera Instancia, Intendencia Municipal y demás que sean necesarias a su nuevo edificio, el que deberá ser solemnemente inaugurado el 14 del mes en curso.  

Comuníquese.

        • Ubico
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, Guillermo S. de Tejada1

Pero aquella medida no sólo no fue efectiva, sino que hasta contraproducente pues la rivalidad entre los poblados creció aún más. Así pues, San Marcos La Unión fue desmembrado y San Cristóbal Cucho recobró la categoría de municipio el 20 de julio de 1945, ya durante el gobierno del Dr. Juan José Arévalo Bermejo, por medio del siguiente acuerdo gubernativo:2

Palacio Nacional: Guatemala, 20 de julio de 1945

En vista de las reiteradas solicitudes relativas a que se derogue el acuerdo gubernativo que, con el laudable propósito de poner término a las rivalidades existentes entre dos pueblos, emitió el Gobierno el 9 de febrero de 1942 disponiendo la fusión de los municipios de San marcos y San Pedro Sacatepéquez para fundar el de San Marcos La Unión, cuya cabecera pasó a ser la del departamento de San Marcos; que las gestiones de los vecinos de San Pedro Sacatepéquez ponen de manifiesto que lejos de conseguir el objeto deseado, la medida resultó contraproducente porque la antigua división se ha acentuado; que el gobernador departamental, en el informe que se le pidió, manifiesta que en previsión de las consecuencias que podrá acarrear más tarde, es de parecer que se lleve a cabo la separación de esos municipios para tranquilidad de los vecinos de San Marcos; y que oída la municipalidad de San Marcos La Unión acordó que era conveniente la separación de los dos municipios para poner fin a los problemas surgidos con motivo de la fusión, proponiendo, al propio tiempo, las bases en que, a su juicio, el Gobierno debía disponerla,

Por tanto, el Presidente Constitucional de la República, tomando en consideración las razones expuestas, acuerda:

Primero: suprimir el municipio de San Marcos La Unión, del departamento de San Marcos.

Segundo: restablecer el de San Marcos y el de San Pedro Sacatepéquez que lo formaron en virtud del acuerdo gubernativo de 9 de febrero de 1942.

Tercero: restablecer el municipio de San Cristóbal Cucho, que formaba parte del de San Pedro Sacatepéquez, con la misma extensión, poblados y límites que tenía el 5 de marzo de 1936, en que, por acuerdo de esa fecha, se anexó al segundo de los municipios nombrados.

Cuarto: con la extensión, poblados y límites que tenía el 9 de febrero de 1942, se restablece el municipio de San marcos y su municipalidad tendrá bajo su exclusiva jurisdicción la zona en que está trazada la ciudad  La Unión correspondiéndole la conservación de sus calles, parques, alamedas, estadio y demás construcciones existentes o que en lo de adelante se vayan haciendo.

Quinto: el municipio de San Pedro Sacatepéquez se restablece con la extensión, poblados y límites que tenía antes del 5 de marzo de 1936, fecha en la que se le anexó el de San Cristóbal Cucho.

Sexto: en virtud de que el pueblo de San Pedro Sacatepéquez, por medio de sus representantes, renunció en favor del Gobierno la cantidad de dinero que aportó para la construcción del Palacio Maya, cédese a la municipalidad de San Marcos con el objeto para que disponga del mismo.

Séptimo: la empresa eléctrica municipal será propiedad de las dos municipalidades y la administrará un comité presidido por el gobernador departamental e integrado con los intendentes municipales de San Marcos y San Pedro Sacatepéquez, los síndicos primeros  de esas municipalidades y dos vecinos honorables de cada uno de los dos municipios, debiendo modificarse en tal sentido los estatuos y reglamento de la empresa, en los que, además, se establecerá la forma y época en que hayan de distribuirse utiliddes.

Octavo: los municipios de San Marcos, San Pedro Sacatepéquez y San Cristóbal Cucho, se inaugurarán el 15 de septiembre próximo, y para el efecto la municipalidad de San Marcos La Unión, llenado las formalidades legales, convocará a los vecinos para que el mes entrante procedan a elegir los miembros de sus juntas municipales, las que constarán del mismo número de síndicos y regidores que se requiren conforme a la ley.

Noveno: el gobernado del departamento de San Marcos dictará las medidas necesarias para el cumplimiento de esta disposición.

Queda derogado el punto primero del acuerdo gubernativo de 9 de febrero de 1942, y lo relativo a la anexión de San Cristóbal Cucho a San Pedro Sacatepéquez del punto primero del acuerdo de 5 de marzo de 1936.

Comuníquese.

      • Arévalo
      • El Ministro de Gobernación, C. Leonidas Acevedo2

BIBLIOGRAFIA:

  1. Méndez, Rosendo P. (1943) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1941-1942. LX. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 347-348.
  2. Méndez, Rosendo P. (1947) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1945-1946. LXIV. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 171-172.

10 de julio de 1796: nace María Josefa García-Granados y Zavala, la «Pepita»

Nace la poetisa, periodista e influyente política María Josefa Garcia Granados y Zavala en Cádiz, España

10julio1796
La brillante escritora, periodista y poetisa María Josefa García-Granados y Zavala, hermana y suegra del general Miguel García Granados, quien se casó con su hija Cristina. Miniatura de Francisco Cabrera tomada de la Revista Conservadora del pensamiento centroamericano.

María María Josefa García Granados y Zavala, conocida como «Pepa» o «Pepita» por sus amigos, fue una literata, periodista y poetisa guatemalteca, de origen español, considerada como una de las mayores exponentes intelectuales de la época en que se independizó Guatemala. Puede decirse que fue una feminista adelantada a su tiempo ya que con su carácter fuerte y dominante se impuso en la sociedad guatemalteca de la época. Era la hermana mayor del general Miguel García Granados y de Adelaida García Granados, esposa de Luis Batres Juarros y quien fue tutora de Petrona Álvarez, esposa del general Rafael Carrera, presidente conservador vitalicio de Guatemala.1 En sus memorias, Miguel García Granados la describe como «mujer de genio independiente, despreocupada, de mucho ingenio y travesura; con gran facilidad para versificar, y mucho chiste en sus sátiras; era lo que puede llamarse un ente original, y de trato peligroso2

Se casó con Ramón Saborío de la Villa en 1818.  Durante la Guerra Civil Centroamericana y el posterior triunfo de Francisco Morazán en 1829, la familia García Granados corrió la misma suerte que los miembros del Clan Aycinena: le fue confiscada la tercera parte de todos sus bienes.  En esa época, con su esposo en el exilio, Pepita se tuvo que ir a vivir a la casa de sus padres y empezó a escribir poemas de sátira sangrienta con los que atacaba a los jefes liberales, a sus esposas y familias, en especial al general Francisco Morazán.2 Por esos ataques fue perseguida y tuvo que huir a Chiapas a refugiarse junto con una amiga en Ciudad Real.Nota,3

Ya establecida en Chiapas, empezó nuevamente a escribir contra los criollos liberales y sus esposas.  He aquí un ejemplo de un verso dirigido al doctor Pedro Molina, jefe de estado de Guatemala:3

Pues que es tiempo
de que hablemos
empecemos
Por el Jefe del Estado;
Este verso no es usado,
Pero lo entiende la gente,
Y le llama vulgamente,
pie quebrado.3

En 1830 su hermano llegó a vivir con ella a Chiapas y se dió cuenta de que Pepita padecía de ataques de histeria y de que el clima frío y húmedo de la región le había provocado una grave enfermedad respiratoria. Decidieron retornar a Guatemala, y tuvieron que hacerlo a pie y bajo la lluvia en caminos en estado calamitoso, que no contribuyeron a que Pepita se recuperara.  Finalmente llegaron a Guatemala, en donde fue atendida por el doctor liberal Pedro Molina, a quien no le importaron las duras críticas que ella le hiciera.  Desafornamente, la poetisa perdió un pulmón debido a estas penosas condiciones.4

Como data curioso, su hermano Miguel también fue su yerno, pues era la costumbre entre las familias aristocráticas de la época los matrimonios endogámicos, y Miguel se casó con Cristina, hija de María Josefa. De esta forma, Pepita era abuela y tía al mismo tiempo de María García Granados y Saborío, la famosa «Niña de Guatemala«.

En su época las mujeres eran relegadas a las labores de su hogar, pero Pepita no se adaptó a este molde en lo absoluto.  Utilizando el seudónimo «Juan de las Viñas» fundó dos periódicos y varios boletines en los que daba muestra de su gran ingenio crítico y satírico. Además participaba de las tertulias de las principales figuras políticas del país, sin importar el partido al que pertenecían: así pues, frecuentaba la residencia tanto de Mariano Rivera y Paz como la del general Rafael Carrera.  Fue también una gran amiga y colaboradora del poeta José Batres Montúfar.5,6

Su obra más conocida en su época fue el «Sermón para José María Castilla«, escrito en verso junto con Batres Montúfar y dedicado al canónigo José María Castilla, el cual era un duro ataque a los excesos del clero secular y de la Iglesia Católica, derivado de las ideas anticlericales de la primera mitad del siglo XIX.  El «Sermón» ataca con fiereza las costumbres y los vicios de la iglesia de su época, en especial el celibato, y está escrito en forma burlona, con lenguaje erótico y a veces vulgar, remedando a los sermones ofrecidos por los religiosos en las misas.7

También junto con Batres Montúfar escribieron el periódico conservador «Cien veces una» que rebatía las ideas del periódico liberal «Diez veces diez«.  Cuenta una leyenda que Pepita dejó de escribir porque los dos poetas pactaron que el primero que se muriera regresaría a contarle al otro si existía el infierno; así que cuando Batres murió en 1844, regresó y le dijo «¡Sí hay infierno, Pepa!«6

Pepita murió en 1848, y fue sepultada en el cementerio de San Juan de Dios, que se encontraba donde en el siglo XIX se encuentran estacionamientos al sur del Hospital General; cuando se construyó el Cementerio General en 1883, este pasó a conocerse como «el cementerio viejo». Desafortunadamente, la tumba de la célebre poetisa fue destruida por los terremotos de 1917-18 y sus restos se perdieron para siempre8, aunque su recuerdo pesiste y ha sido presentada en obras de teatro escritas por José Arzú y Manuel Galich.9

De ella dijo lo siguiente el poeta y héroe cubano José Martí: «Hubo, ¡también muerta!, una poetisa en Guatemala, amiga de Batres, famosa decidora, que no dejó suceso sin comentario, hombre sin gracioso mote, defecto sin epigrama, conversación sin gracia.  Talento penetrante, alma ardiente, rima facilísima, espíritu entusiasta, carácter batallador, fue María Josefa García-Granados, por mucho tiempo animación y para siempre gala de la literatura guatemalteca«.10


NOTAS:

BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. García Granados, Miguel (1894). Memorias del general Don Miguel García Granados. Tomo 2. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 18
  3. Ibid., p. 19.
  4. Ibid., pp. 22-23.
  5. Toledo, Aída (Abril 2002). Josefa García Granados y el arte de sobrevivir a pesar de todo. En: La Cuerda. 5, (44).
  6. Escobedo Mendoza, Juan Carlos (2006). Página de la Literatura Guatemalteca.  Guatemala.
  7. Móbil J. (2011). Personajes Históricos de Guatemala. Guatemala: Serviprensa, S.A.
  8. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un siglo 1821-1921 III. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 375.
  9. Villacorta C., Jorge Luis (1971). María Jose García Granados: su vida, su obra, su correspondencia, sus papeles, en la leyenda, en el teatro. Guatemala: José de Pineda e Ibarra.
  10. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia». Revista conservadora del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) XXIII (111). p. 185.

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7 de julio de 1954: Castillo Armas asume control de triunvirato militar tras derrocamiento de Arbenz

El coronel Carlos A. Castillo Armas asume el control de un triunvirato militar tras el derrocamiento del coronel Jacobo Arbenz

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Retrato del coronel Castillo Armas cuando era presidente de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En medio de la Guerra Fría y cuando el McCartismo estaba en su apogeo en el gobierno del general Dwight Eisenhower persiguiendo a todos los que consideraban comunistas, el gobierno socialista del coronel Jacobo Arbenz Guzmán empredió varios proyectos de infraestructura y tenencia de tierra que afectaban directamente los intereses de los enclaves bananeros de la United Fruit Company en Izabal y Escuintla, así como los de otros poderosos monopolios estadounidense en el país.1

Varios de los más importantes miembros de gabinete de Eisenhower eran accionistas de la United Fruit Company y no les pareció para nada que el gobierno guatemalteco pretendiera expropiar las tierras ociosas que tenían en este país centroamericano.  Entre los personeros del gobierno de Eisenhower estaba John Foster Dulles, Secretario de Estado, y su hermano Allen Dulles, el jefe de la Administración Central de Inteligencia (CIA).  Ambos iniciaron una ofensiva contra el gobierno arbencista, utilizando para ellos las operaciones PBFORTUNE y PBSUCCESS acusando a Guatemala de comunista, al punto de lograr que en la X Conferencia de Cancilleres de la OEA en Caracas se aprobara una sanción política contra Guatemala.2

La operación PBSUCCESS incluyó una invasión desde Honduras dirigida por el ex-coronel Carlos Castillo Armas – antiguo colaborador del fallecido coronel Francisco Javier Arana3 -, al mando de un grupo de mercenarios y de exiliados guatemaltecos que se hicieron llamar el Movimiento de Liberación Nacional.  Esta invasión no logró ninguna victoria contundente, y más bien habría sido derrotada fácilmente si el Ejército de Guatemala hubiera permanecido fiel al presidente Arbenz.  Pero el Ejército estaba muy preocupado por la inestabilidad que se había generado entre el campesionado por la Reforma Agraria y el cambio radical en la tenencia de tierra y prefería regresar a un sistema como el que había existido durante los gobiernos liberales del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del general Jorge Ubico, en el que había tranquilidad en el área rural a fuerza del Reglamento de Jornaleros o de las leyes de Vialidad y de Vagancia que obligaban a los campesinos indígenas a trabajar en las fincas cafetaleras y le otorgaban a los propietarios un poder prácticamente absoluto sobre los jornaleros.2

Arbenz había emprendido reformas sociales asesorado por un reducido grupo de miembros del Partido Guatemalteco del Trabajo, el partido comunista de Guatemala, de entre los que se destacaba José Manuel Fortuny, miembro de la Internacional Comunista.  Esto fue aprovechado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, quienes llevaron a Guatemala como embajador al diplomático anticomunista John Puerifoy quien consiguió la súbita renuncia de Arbenz, a pesar de que la invasión liberacionista de la Operación PBSUCCESS no constituyó nunca una amenaza real a su gobierno.4  Es más, el 2 de agosto de 1954 los cadetes de la Escuela Politécnica atacaron a los soldados liberacionistas atrincherados en el recién construido Hospital Roosevelt y los vencioneron fácilmente; pero el embajador estadounidense John Puerifoy los obligó a deponer las armas y a reconocer el triunfo liberacionista amenazándolos con una invasión de Marines norteamericanos.5

Luego de la salida de Arbenz, Castillo Armas llegó al poder gracias al fuerte apoyo estadounidense mediante el siguiente decreto:6

Decreto Número 12:

La Junta de Gobierno, 

Considerando: que de conformidad con el punto sexto del «Pacto de San Salvador», suscrito en la ciudad de San Salvador, República de El Salvador, el día dos de julio en curso, que trajo la paz a la Nación, la Junta de Gobierno debe designar entre sus miembros a la persona que presidirá en definitiva en tanto que el país retorna a la constitucionalidad; y que, como consta en el Acta levantada con motivo de la reunión celebrada hoy, fue electo por unanimidad de votos de todos sus compañeros el Teniente Coronel Carlos Castillo Armas, como Presidente de la Junta de Gobierno; y,

Considerando: que en la misma reunión los tenientes coroneles José Luis Cruz Salazar y J. Mauricio Dubois, presentaron su renuncia con carácter de irrevocable por cuya razón les fue aceptada;

Por tando, decreta:

Artículo 1°. La Junta de Gobierno de la República de Guatemala queda integrada así: Presidente, Teniente Coronel Carlos Castillo Armas; vocales: Coronel Elfego H. Monzón y Mayor Enrique T. Oliva.  La reducción de los miembros de esta Junta, no afecta la continuidad del actual Gobierno.

Artículo 2°. Se otorga un voto de reconocimiento a los Tenientes Coroneles José Luis Cruz Salazar y J. Mauricio Dubois, por su patriótica gestión como miembros que fueron de esta Junta.

Artículo 3°. Este decreto entrará en vigor inmediatamente.

Dado en el Palacio Nacional: en la ciudad de Guatemala, a los siete días del mes de julio de mil novecientos cincuenta y cuatro.

Publíquese y cúmplase.

        • Teniente Coronel Carlos Castillo Armas, Presidente
        • Coronel Elfego H. Monzón, Vocal
        • Mayor Enrique T. Oliva, Vocal
        • El Ministro de Gobernación, Jorge Adán Serrano6

Como era de esperarse, el primer acto focial del gobierno del coronel Carlos Castillo Armas fue eliminar la Reforma Agraria y con ello la United Fruit Company recuperó sus tierras ociosas y el poder absoluto sobre los gobiernos en Guatemala.  Pero la empresa empezó a tener problemas económicos derivados de sus prácticas monopolistas en América Latina (en donde se conocía como «Mamita Yunai» o «El Pulpo») y fue investigada por los gobiernos estadounidenses que siguieron al de  Eisenhower, al punto que tuvo que declarase en bancarrota en 1970.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Rabe, Stephen G. (s.f.). Eisenhower and Latin America: The Foreign Policy of Anticommunism (en inglés). Chapel Hill: University of North Carolina Press.
  2. Cullather, Nicholas (2006). Secret History: The CIA’s Classified Account of its Operations in Guatemala 1952-54 (en inglés) (2ª edición). Stanford University Press. ISBN 9780804754682.
  3. Gleijeses, Piero (s.f.). «The Death of Francisco Arana: a turning point in the Guatemalan Revolution». Journal of Latin American Studies (en inglés) (Inglaterra) 22: 527-552.
  4. Immerman, Richard H. (1983). The CIA in Guatemala: The Foreign Policy of Intervention (en inglés). Estados Unidos: University of Texas Press. ISBN 9780292710832.
  5. Ward, Matthew. «Washington Unmakes Guatemala, 1954 Appendix A: Timeline of Events». Council on Hemispheric Affairs. Archivado desde el original el 11 de febrero de 2009.
  6. Azurdia Alfaro, Roberto (1960). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1954-1955. LXXIII. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 59.
  7. Stanley, Diane (1994). For the Record: United Fruit Company’s Sixty-Six Years in Guatemala. Guatemala: Centro Impresor Piedra Santa. p. 179.

5 de julio de 1871: nace Máximo Soto Hall

Nace el escritor y diplomático Máximo Soto Hall, uno de los principales ideólogos del gobierno de Manuel Estrada Cabrera

5julio1871
Maximo Soto Hall, escritor guatemalteco y medio hermano del president hondureño Marco Aurelio Soto.  Imagen de Iván Molina Jiménez, tomada de la Revista Mexicana del Caribe

Otro de los intelectuales olvidados en Guatemala por sus vinculaciones con gobiernos de cierta índole es Máximo Soto Hall, quien fuera junto a Enrique Gómez Carrillo uno de los principales ideólogos y aduladores del licenciado Manuel Estrada Cabrera durante su largo gobierno.1

Máximo Soto Hall provenía de una acaudalada familia de empresarios, profesionales, políticos e intelectuales que se había mudado a Guatemala en 1857, cuando enviaron a Máximo Soto en calidad de Ministro Plenipotenciario de su país. Soto era un médico y abogado hondureño con fuertes intereses en minería y en el comercio al por mayor en Tegucigalpa, fundador de la Universidad de Honduras y candidato a la presidencia de ese país centroamericano.2

Soto Hall era hermano por parte de padre de Marco Aurelio Soto Martínez, quien fue Ministro de Instrucción Publica y de Relaciones Exteriones3 en Guatemala y luego presidente de la República de Honduras.4 También era primo de Ramón Rosa Soto, quien alternaba las carteras de Educación y Relaciones Exteriores en Guatemala con Soto Martínez y luego fue Ministro General de Gobierno en Honduras.5 Otros miembros de su familia incluían a la intelectural guatemalteca Elisa Hall de Asturias, autora de la obra «Semilla de Mostaza«.6

Soto Hall nació como hijo póstumo, pues su padre falleció seis meses antes del parto. Creció y se educó en Guatemala pues su madre, Guadalupe Hall Lara, era hija de William Hall, socio de la casa comercial «Hall, Meany & Bennet«, establecida en Guatemala en 1826 y entonces vicecónsul de la Gran Bretaña.  En su residencia se reunían los personajes más ilustres de Guatemala y recibió la educación más esmerada que se podia tener en esa época, egresando del entonces prestigioso y exclusivo Instituto Nacional Central para Varones aunque por su carácter díscolo no cursó estudios universitarios.2

Su vinculación con el gobierno de Estrada Cabrera – de quien fue propagandista al punto que publicó «El Libro Azul de Guatemala» que hace un recuento de los personales y empresas más importantes del gobierno guatemalteco en 19157 – hizo que luego del derrocamiento de don Manuel en 1920 su figura fuera dejada en el olvido junto con la de Enrique Gómez Carrillo, y es por ello es que muy pocos guatemaltecos lo recuerdan.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Mendoza, Juan Manuel (1946). Enrique Gómez Carrillo, estudio crítico-biográfico: su vida, su obra y su época II (2.ª edición). Guatemala: Tipografía Nacional.
  2. Molina Jiménez (2001). «La Polémica de «El problema (1899)», de Máximo Soto Hall». Revista Mexicana del Caribe (Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal;Sistema de Información Científica) VI (12).
  3. Moré Cueto, Julián (15 de noviembre de 1895). «Ex-ministros de Instrucción Pública». El Educacionista: órgano del Ministerio de Instrucción Pública (Guatemala: Tipografía Nacional). Tomo II (16).
  4. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición). Guatemala: Tipografía de “El Renacimiento”. p. 20.
  5. Barrientos, Alfonso Enrique (1948). «Ramón Rosa y Guatemala». Revista del archivo y biblioteca nacionales (Honduras) 27 (3-4).
  6. Quirante Amores, Gabriela (2012). «Investigación sobre Semilla de mostaza (1938) de Elisa Hall». TFM Estudio literarios.
  7. Bascome Jones, J.; Scoullar, William T.; Soto Hall, Máximo (1915). El Libro azul de Guatemala. Searcy & Pfaff. «relato é historia sobre la vida de las personas más prominentes; historia condensada de la república; artículos especiales sobre el comercio, agricultura y riqueza mineral, basado sobre las estadísticas oficiales».
  8. Unión Tipográfica (1920). Principales jefes del Cabrerismo. Guatemala: Unión Tipográfica.

3 de julio de 1836: arriban 63 colonos ingleses que se establecieron en Verapaz

Arriba la goleta Mary Ann Arabella con los primeros 63 colonos ingleses que se establecieron en Abbostville, Boca Nueva, Verapaz

3julio1836
Calvario colonial de la ciudad de Cobán en 1897.   Fotografía de Alfred Percival Maudslay tomada de Wikimedia Commons.  En el recuadro: el Jefe de Estado Mariano Gálvez, que gobernaba Guatemala en la época en que arribaron los colonos ingleses.

Tras la independencia de Centroamérica en 1821, la influencia inglesa empezó a incrementarse en la región. Desde su establecimiento en la parte norte del actual territorio de Belice, los británicos se aliaron con los líderes criollos, tanto  liberales como conservadores, y dirigieron la política de los recién conformados estados de la República Federal de Centro América.1

Además, luego de la expulsión de las órdenes regulares, las grandes haciendas de los religiosos fueron confiscadas y luego otorgadas a ciudadanos ingleses para que las explotaran.1,2  Como parte de este proceso de establecer una nueva colonización, los ingleses consiguieran que se les autorizara establecer un poblado en Boca Nueva, Verapaz, a la que llamaron «Abbotsville» y que estaba en el mismo lugar en que antiguamente habían fundado los españoles el poblado de Nueva Sevilla,en 1544 y que había sido desalojado por los dominicos cuando se enteraron que era utilizado para vender a los indígenas como esclavos.3

El 3 de julio de 1836 llegó la goleta Mary Ann Arabella a Izabal con los primeros 63 colonos ingleses , pero como la región de Verapaz está llena de precipicios y bosques con yerbas y arbustos por donde se caían caballos y mulas a profundos abismos, la colonia inglesa no prosperó y no dejó mayores recuerdos de su presencia en el lugar,4 al contrario de la colonia alemana que se estableció bajo el auspicio del gobierno del general J. Rufino Barrios cuarenta años despues.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  3. Fernández, Felipe Neri (1907) Geografía de la América Central por Felipe N. Fernandez . Managua: Compañía Tipográfica Nacional.
  4. Marure, Alejandro(1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz.

1 de julio de 1944: Ubico renuncia a la presidencia

Tras la caída de Maximiliano Hernández Martínez en El Salvador, y luego de protestas civiles en su contra, renuncia el general Jorge Ubico.

1julio1944
Museo Nacional de Arqueología y Etnología, originalmente un pabellón de la Feria de Noviembre construido para celebrar el natalicio del general Jorge Ubico.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Durante el mes de junio de 1944 el régimen del presidente Jorge Ubico había tenido que afrontar serias protestas, las cuales se habían extendido desde El Salvador -en donde un mes antes había sido derrocado el general Maximiliano Hernández Martínez1. Para afrontar las protestas, suprimió las garantías constitucionales ante lo cual, un grupo de ciudadanos le envió la llamada «Carta de los 311» el 22 de junio, en donde le pedían que restituyera la constitución en su totalidad.  No obstante, Ubico no respondió favorablemente a esta carta, a la que siguió una segunda misiva en la cual ya se le exige su renuncia, luego de la muerte de la profesora María Chinchilla y las heridas de varios manifestantes contra el régimen en manifestaciones del 25 de junio.2

Ante las anteriores misivas, a causa del descontento popular generalizado, y por el obvio cambio en la política exterior del gobierno de los Estados Unidos ante los regímenes dictatoriales centroamericanos que había apoyado hasta ese momento, Ubico decidió renunciar el 1 de julio de 1944, y lo hizo enviando la siguiente renuncia a la Asamblea Legislativa:3

Honorable Asamblea Legislativa: en vista de la intranquilidad pública provocada en esta capital por grupos de individuos y estudiantes que se encuentran, según dicen, en desacuerdo con el Gobierno que presido, me veo en el caso, para que la paz y el orden reinen en todo el país, a renunciar irrevocablemente al cargo de Presidente de la República ante esa Honorable Asamblea.

        • Jorge Ubico3

Ubico también publicó y distribuyó el siguiente manifiesto, que fue leído por varias personas en las esquinas de la Ciudad de Guatemala:4

El día de hoy presenté a la Honorable Asamblea Legislativa la renuncia del cargo de presidente de la República. La presenté con carácter de irrevocable.

Volveré así a la vida privada, después de consagrar al servicio del país mis energías y experiencia en la vasta labor de dirección de un gobierno de orden y progreso.

Me retiro del poder dejando tras de mí una obra realizada que, si no llena ni hubiera llegado nunca a colmar mis aspiraciones de guatemalteco, es prueba no refutable del amor que como ciudadano profeso a mi patria y del cuidado que le dediqué como gobernante.

Jamás mis antecesores tuvieron que hacer frente, como yo, a una época tan preñada de dificultades y peligros; y me satisface poder asegurar que los que juzguen mi actuación hoy y mañana, con espíritu ecuánime y sereno, ajustarán su veredicto a la medida de mis pretensiones.

Un movimiento que empezaba a tomar caracteres de violencia, iniciado y proseguido hasta ahora por una minoría de los habitantes de la capital, me llevó a la decisión de resignar el mando, pues, a pesar del pequeño número de quienes se rebelaron como descontentos del régimen gubernativo, es manifiesto, en las peticiones que ellos me dirigieron, su deseo principal y unánime de que renunciara al ejercicio de la presidencia. Así lo hice, enseguida, sin dudas ni vacilaciones, porque en ningún momento del lapso de mi mandato abrigué el propósito de afirmarme en el poder contra la voluntad de mis condicionales.

Al cesar en las fatigas y sinsabores del elevado cargo que acepté en cumplimiento de un deber de ciudadano, hago expresa mi gratitud para el pueblo leal que estuvo a mi lado en circunstancias prósperas y adversas, lo mismo que para los funcionarios y empleados que me prestaron meritoria ayuda; y formulo votos muy sinceros por la ventura de mi patria y la armonía entre mis ciudadanos.

Guatemala, 1. de julio de 1944

        • Jorge Ubico4

Los escritores liberales han dicho que Ubico renunció para evitar un inútil derramamiento de sangre en el país,5 mientras que los opositores al régimen indican que lo hizo para darle un escarmiento a Guatemala y que por eso dejó en su lugar a los tres militares más beodos e incompetentes de su plana mayor: Eduardo Villagrán Ariza, Federico Ponce Vaides y Buenaventura Pineda.6 Se ha rumorado que, cuando la situación estaba ya inclinándose a favor de la renuncia de Ubico Castañeda, los altos jerarcas del Ejército de Guatemala conferenciaron para determinar a quiénes nombrar para una comisión que le preguntara al presidente de la República a quién pensaba nombrar como su sucesor para tan alto cargo. Los militares determinaron que lo más prudente era comisionar para esto a los generales que tuvieran menos jerarquía dentro de la institución armada guatemalteca, y por ellos escogieron a Villagrán Ariza, Ponce Vaides y Pineda, quienes solicitaron la correspondiente entrevista con el presidente, la cual, aparentemente, transcurrió en términos como éstos:

—Permiso para hablar con el señor presidente.

Ubico Castañeda, quien acostumbraba a no apartar la vista de sus documentos mientras atendía a sus visitantes, contestó sin mirarles:

—Sí, ¿qué quieren?

Los generales, temerosos, continuaron:

—Entre los miembros de su plana mayor se quisiera saber, si en caso de que, ¡Dios no lo permita!, su excelencia llegara a faltar, quién consideraría usted que es el más apropiado para sucederlo.

Sin pensarlo siquiera, Ubico Castañeda levantó la vista un momento y, señalándolos con su pluma fuente, contestó:

—¡Ustedes tres! 

Ahora bien, lo más seguro es que Ubico tenía sus razones para renunciar; ya fuera por su precaria salud, o bien, por el deseo de emular al general Rafael Carrera y retirarse solamente para que el mismo pueblo lo llamara nuevamente para rescatar a la nación. Lo cierto es que solicitó al general Roderico Anzueto Valencia que le eligiera a tres generales para que lo sucedieran y éste eligió a aquellos que consideró que serían los más fáciles de manejar: Ponce Vaides, Villagrán Ariza y Pineda.5

Tras tomar posesión, el triunvirato militar emitió el siguiente manifiesto:7

El señor general de División don Jorge Ubico, Presidente de la República, animado hasta los últimos instantes de su inquebrantable amor a Guatemala, ha dispuesto renunciar irrevocablemente del alto cargo que ha venido desempenando y depositar interinamente el Mando supremo en un triunvirato militar, compuestos por los Generales Buenaventura Pineda, Eduardo Villagrán Ariza y Federico Ponce V., para que mantengan el orden y la tranquilidad mientras que el pueblo guatemalteco, en uso de sus legítimos derechos, designe a la persona que deba sustituirlo como Presidente de la República.

En tal concepto, los suscritos hemos asumido ya el Mando supremo de la República y conscientes de nuestras graves responsabilidades ante la patria, invocamos la cordura de nuestros conciudadanos para que, en estos momentos graves que vive el país, colaboren con nosotros, a fin de evitar una anarquía que sería de irreparables consecuencias.

Rogamos, pues, a todos los sectores sociales de la nación, que mantengan la mayor calma para que la paz no sea alterada y que todos los ciudadanos disfruten de sus derechos, conforme la ley, sin que haya necesidad de dictar medidas a que nos pudieran obligar las circunstancias.

Guatemala, 1 de julio de 1944.

        • Buenaventura Pineda
        • Eduardo Villagrán Ariza
        • Federico Ponce V.7

Se ha rumorado también que luego de emitir este manifiesto, los miembros de la Junta Militar, como primer acto oficial, se emborracharon para celebrar su buena fortuna.  Posteriormente, el 4 de julio, la Asamblea fue obligada prácticamente a tiros a aceptar la renuncia de Ubico y de los tres designados a la presidencia —que eran el general Demetrio R. Maldonado B., Carlos Herrera DoriónNota y general Pedro Reyes Reynelas— y a entregar el poder al nuevo primer designado, general Federico Ponce Vaides, dejando así al general Anzueto con un palmo de narices.3


NOTAS:

BIBLIOGRAFIA:

  1. Luna, David. Análisis de una dictadura fascista latinoamericana. Maximiliano Hernández Martínez 1931-1944.  El Salvador: En La Universidad. pp. 52-53.
  2. Estrada, A. (1979). Datos para la historia de la Iglesia en Guatemala. Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. pp. 559-574.
  3. Méndez, Rosendo P. (1945). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945. p. 310.
  4. Ibid, pp. CLXXXI, CLXXXII.
  5. Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789992248522.
  6. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  7. Méndez, Recopilación de Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945, p. CLXXXIII.

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