12 de junio de 1883: se establece un servicio de vapores con un mínimo de tres barcos al mes en el puerto de Livingston, Izabal

12junio1883
Una falimia de Livingston en 1883, en una fotogrfía publicada en 1887 en la obra “Guatemala, Land of Quetzal”.  En el recuadro: una familia de Livingston en 2005.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Hasta antes de la construcción de Puerto Barrios en Izabal, el principal puerto del Atlántico en Guatemala era Livingston, cuyo dilapidado muelle funcionaba sobre aguas que estaban a una profundidad de apenas treinta centímetros, haciendo que las embarcaciones grandes no pudieran acercarse.1​ La aduana y las oficinas del puerto estaban en la parte baja del poblado, de espaldas a escarpadas pendientes, al final de las cuales se erguía el resto del poblado,1​ y en donde también estaba el cementerio de la localidad. Las calles estaban construidas en una disposición de tablero de ajedrez, pero no estaban pavimentadas ni acondicionadas, de modo que se convertían en lodo durante la época lluviosa; y todas las casas estaban construidas de adobe o paja y recubiertas con calicanto.2

Livingston era la aduana principal del país en la costa atlántica, mientras que Santo Tomás y el futuro Puerto Barrios (ambos localizados en la bahía de Amatique) eran puertos menores bajo la jurisdicción de Livingston.3

En 1894 aumentó considerablemente el tráfico marítimo a la costa atlántica, y se empezó a aprovechar las ventajas que Puerto Barrios, ofrecía: excelente posición y un moderno muelle.4 Por su parte, Livingston estaba comunicado con el puerto fluvial de Panzós por medio de una línea de vapores, que sacaban los productos de la Verapaz hacia el puerto de la costa atlántica.5

El 20 de mayo de 1883, se suscribió el siguiente contrato entre Enrique Toriello, Comandante del puerto de Livingston, y el Capitán James Leitch, agente de las navieras que arribaban a dicho puerto:

El comandante del puerto de Livingston, autorizado por el Gobierno de la república de Guatemala, por una parte, y el capitán James Leitch, ciudadano americano, por la otra, han convenido en el siguiente contrato:Artículo 1.° El Capitán Leitch se compromete a que los vapores de que hoy es agente y cualesquiera otros de que lo sea durante el término de este contrato, toquen tres veces al mes en el puerto de Livingsotn;

Artículo 2.° A no alterar, sin previa autorización del Gobierno, la tarifa de fletes y pasajes hoy vigentes;

Artículo 3.° A que los vapores permanezcan en la rada el tiempo que exijan los intereses del comercio, y a las horas de reglamento; haciendo la descarga durnate el día, y no pudiendo hacerla de noche, sino  en casos excepcionales, y con previa licencia de las autoridad es de este puerto. Lo dicho no obsta para que los vapores sigan tomando la fruta, aun fuera de las horas de reglamento, cuando, por falta de tiempo, no puedan hacerlo de otro modo;

Artículo 4.° A llevar y traer gratuitamente la correspondencia de Nueva Orleans y Belice que se encuentre lista a la salida de los vapores;

Artículo 5.° A llevar libres de pasajes a los oficiales del Gobierno que vaijaren, con carácter diplomático y a sus agregados y secretarios.

Artículo 6.° A pagar las frutas que compre en Livingston, en igualdad de circunstancias, al mismo precio a que las paga en los demás puertos.

Artículo 7.° El comandante del puerto de Livingston, a nombre del gobierno de la República, se compromete a pagar al Capitán James Leitch, por el término de dos años una subvención anual de cinco mil pesos, en moneda de guatemala, que serán pagados por trimestres vencidos de mil doscientos cincuenta pesos cada uno, que se contarán desde el día en que se apruebe este contrato.

Artículo 8.° El Capitán Leitch pagará una multa de icncuenta pesos por cada día de atraso no justificado en la llegada de los vapores, si no vinieren el día señalado en el itinerario, o por lo menos, durante las ochenta y seis horas subsiguientes; y en caso de omitor del todo la llegada de un vapor, perderá la suma de ciento treinta pesos ochenta y ocho centavos, que se deducirán de la subvención.6

El general presidente J. Rufino Barrios aprobó el contrato por medio del siguiente decreto, firmado también por su ministro de Fomento, el poderoso Manuel María Herrera Moreno:

Traído a la vista el anterior contrato, y hallándolo conforme con las instrucciones que para su celebración se comunicaron al Comandante del puerto de Livingston, el general presidente acuerda:

Aprobar los ocho artículos de que se compone.  

Comuníquese.

  • Barrios
  • Herrera6

Como resultado de este contrato, el servicio al puerto lo hacían tres líneas de vapores, con destinos a Nueva Orleáns, Nueva York y Londres; además, entre Livingston, Belice y la costa norte de Honduras, había varios servicios de buques de vela.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Brigham, William T. (1887). Guatemala, the land of the Quetzal (en inglés). Londres: T. Fisher Unwin. p. 26.
  2. Ibid, p. 28.
  3. Méndez, Joaquín (1895). Guía del inmigrante en la República de Guatemala. Guatemala: Tipografía y encuadernación Nacional. p. 41.
  4. Ibid, p. 43.
  5. Ibid. p. 50.
  6. Guerra, Viviano (1883). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1881-83 III. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 402-403.

26 de noviembre de 1831: el gobierno del Estado de Guatemala declara que las poblaciones de la costa del norte formaran el distrito de Livingston en el departamento de Chiquimula

26noviembre1831
Edward Livingston, diplomático y politico estadounidense que escribió un código legislativo que los criollos liberales guatemaltecos pretendieron implementar con resultados desastrozos.  En su honor, el distrito ubicado en la desembocadura de Río Dulce fue nombrado “Livingston“.  Imagen de Library of Congress, Washington, D.C..

Durante la época colonial el comercio con la Península Ibérica se hacía desde el Puerto de Omoa, ubicado en la costa de la moderna Honduras.  El territorio que actualmente ocupa la República de Guatemala no tenía puertos comerciales de salida hacia el Océano Atlántico y eso fue algo que los gobiernos tardaron décadas en arreglar, debido a las constantes guerras que se sucedieron.  Al mismo tiempo, los ingleses aprovecharon ese abandono de la costa noreste de Guatemala para reforzar su posición en el asentamiento de Belice, que entonces se extendía desde Yucatán hasta el río del mismo nombre.

El 26 de noviembre de 1831 se produce el primer intento para establecer una ruta comercial en el norte de Guatemala y para ello se crea el distrito de Livingston en el departamento de Chiquimula de aquel entonces, y que sería eventualmente el departamento de Izabal.

Se reproduce a continuación el decreto de formación de dicho distrito:

El jefe del Estado de Guatemala con autorización del cuerpo legislativo, y con el objeto de arreglar, bajo el orden legal, las poblaciones establecidas, y que se establezcan en las costas del norte entre los límites del estado, decreta:

  1. Las poblaciones establecidas, y que se establezcan en las costas del norte de este estado, formarán un distrito del departamento de Chiquimula.
  2. Se erige en cabecera de este distrito la que ha levantado el ciudadano Marcos Monteros en la desembocadura del río que sale del golfo dulce.
  3. Y para que el distrito y su cabecera sean un monumento a la legislación y la libertad; para honrar la memoria del legislador patriota Americano, cuyo sistema penal se propone adoptar el Estado, y como anuncio de seguridad y protección, tendrán por nombre Livingston.

¡Qué lejos estaban los criollos liberales de imaginar que ese mismo sistema legislativo que intentaron imponer en el Estado sería el principio de su fin!  Edward Livinston fue un legislador estadounidense que escribió un código para el Estado de Luisiana, en los Estados Unidos (basado en el código de Napoleón), el cual fue traducido al español por el liberal José Francisco Barrundia y transformado en la ley del Estado de Guatemala pocos años después.  Pero tenia el problema de que era totalmente anticlerical, aprobando el divorcio, el matrimonio civil y estableciendo novedosos juicios de jurados para los que se habría necesita tener una población altamente educada.  No pasó mucho tiempo para que se iniciaran las revueltas contra el nuevo sistema judicial al que los curas párrocos (que tenían gran influencia entre los campesinos guatemaltecos) acusaron de herético.


BIBLIOGRAFIA:


11 de agosto de 1888: el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas impone sanciones contra la defraudación en los puertos de Livingston y de Ocós

11agosto1888
Calle del puerto internacional de Livingston en 1887.  Era la primera población guatemalteca que los visitantes europeos visitaban en esa época.  Tomada de Wikimedia Commons.

En 1882 el gobierno de J. Rufino Barrios estableció zonas de libre comercio alrededor de los entonces principales puertos del país: Livingston en Izabal y Ocós en San Marcos.  Para 1888, las defraudaciones que había en los mencionados puertos eran considerables y el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas se vió en la necesidad de implementar medidas drásticas contra los defraudadores.

En el siglo XXI los puestos guatemaltecos adolecen de los mismo problemas, al punto que basta con cambiar los nombres de los puertos por Santo Tomás de Castilla en vez de Livingston y Puerto Quetzal en vez de Ocós en el siguiente decreto emitido por el general Barillas para lograr el mismo efecto:

Palacio del Poder Ejecutivo, Guatemala, agosto 11 de 1888.

Observándose:

Que muchas de las mercaderías que se importan libres de derechos, por el pueto de Livinston, para el consume de la zona libre creada por decreto número 278 de 14 de junio de 1882 y determinada por reglamento de 6 de diciembre del mismo año; y que, aunque abolida por decreto número 413, de 6 de julio del año en curso, por acuerdo gubernativo de 6 del presente continuarán importándose libres de derechos, hasta nueva disposición, son extraídas del territorio señalado como zona libre y se expenden en lugares a los que no corresponde esa concesión:

Que de esta manera se defraudan considerablemente las rentas nacionales, y se perjudica al comerciante que ha pagado los derechos de importación establecidos por las leyes:

Que por las mercaderías que se importan por el Puerto de Ocós, con frecuencia dejan de pagar los derechos respectivos;

Que es necesario dictar una medida por la cual se evite, en su mayor parte, la defraudación que se hace a las rentas nacionales;

Por tanto,

El Presidente de la República

Acuerda:

  1. Por las mercaderías que se importen por el Puerto de Livingston y sean destinadas al consume, fuera de la zona libre, deberá extender la Aduana de Izabal una guía en que consten las mercaderías que se conducen  y el punto de su destino.
  2. Igual document extenderá el Administrador de la Aduana de Ocós, por las mercaderías que se importen por aquel Puerto, con destino a cualquier punto de la República.
  3. Caerán en comiso las mercaderías que se conduzcan sin la guía correspondiente, y no podrán ser devueltas sin comprobar que han sido pagados los derechos respectivos.
  4. Si resultare que no han sido cubiertos los derechos de importanción que corresponden; seguidos los trámites de ley, se venderán las mercaderías decomisadas al mejor postor, en pública subasta, previo avalúo de expertos nombrados por la autoridad que conozca del juicio.
  5. La distribución del production de los efectos decomisados, si no fueren de ilícito comercio o que deban destruirse, se hará conforme lo dispuesto por el artículo 1331 del Código Fiscal, por el cual se dispone:   (1) Que se cubran los derechos de Hacienda Pública; (2) Se pague le papel sellado y demás gastos ocasionados por el delito; (3) El resto se dividirá en dos partes iguales, una para el Fisco y otra para los aprehensores, si no hubiere denunciante: si lo hubiere, se dividirá por iguales partes entre éste y aquellos.
  6. Los Jefes politicos, Jueces de Paz, Alcaldes Municipales y auxiliaries de las aldeas o caseríos, están obligados, según el artículo 1283 del Código Fiscal a perseguir de oficio y sin necesidad de denuncia el contraband y la defraudación; y deberán dictar todas las disposiciones convenientes para evitar las pérdidas que sufre el Tesoro Público.
  7. Así mismo, tienen obligación los empleados civiles y militares, en su respective territorio, y toda fuerza pública armada cuando sea requerida al efecto por las autoridades de hacienda o se hallare infraganti a los delincuentes.

Comuníquese

Barillas


BIBLIOGRAFIA: