25 de febrero de 1842: José Venancio López es nombrado presidente del Estado

El licenciado José Venancio López, regente de la Suprema Corte de Justicia y Consejero de Estado es nombrado presidente del Estado en sustitución de Mariano Rivera Paz.

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El templo de Santo Domingo en 1875 en una fotografía de Eadweard Muybridge. En el recuadro: el licenciado José Venancio López. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En los primeros tiempos de la vida de la República Federal de Centro América y del Estado de Guatemala, los gobernantes no se aprovechaban del presupuesto de la nación.  Por ejemplo, el presidente federal Manuel José Arce y Fagoaga fue obligado a renunciar en 18281 y en 1829 todos sus bienes fueron embargados por Francisco Morazán, quien además lo expulsó del territorio centroamericano junto con los líderes aristócratas.2 Arce intentó regresar al poder, pero no lo consiguió y cuando murió en su natal El Salvador en 1847, estaba prácticamente en la miseria.3

Otro ejemplo se dió cuando el mariscal Vicente Cerna fue derrocado por la Revolución Liberal el 30 de junio de 1871.  Cerna salió huyendo para El Salvador con veinte reales prestados y cuando regresó al país el 2 de julio de 1877, el gobierno de Barrios tuvo que emitir este breve acuerdo para que Cerna no se muriera de hambre en sus últimos días: “habiendo ingresado a esta ciudad el general de división don Vicente Cerna, será alta, de orden del señor general presidente, en el presupuesto respectivo.”3

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14 de diciembre de 1844: Carrera asume la presidencia del Estado de Guatemala

El general Rafael Carrera asume la presidencia del Estado de Guatemala por primera vez.

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Fotografía de Eadweard Muybridge del Cerrito del Carmen en 1875. En el recuadro: moneda con la efigie del general Rafael Carrera. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Luego de que el jefe de Estado Mariano Rivera Paz renunciara a su puesto el 8 de diciembre de 1844 por la presión que ejercía el comandante general de las Fuerzas Armadas, general Rafael Carrera, se reunió un Consejo Constituyente que el 11 de diciembre elegió al general Carrera como el nuevo Jefe de Estado de Guatemala,1,2 amparado en un decreto que decía “en defecto o por renuncia del consejero en el servicio, se hará cargo del gobierno del Estado el Comandante Militar“.3

Carrera tomó el poder el 14 de diciembre, como parte de su plan para hacerse definitivamente del poder dando la apariencia de legalidad que había iniciado contra Mariano Rivera Paz.  Pero desde un principio tomó unas medidas que no fueron del agrado de los criollos conservadores y los clérigos, y éstos empezaron a planear como deshacerse de él.  Entre estas medidas estuvo la disolución del Consejo de Gobierno, mediante el siguiente decreto:

1°. — Se deroga el decreto de 8 de octubre de 1841, que creó un consejo consultivo de gobierno. (Nota de HoyHistoriaGT: este consejo tenía la misión de ayudar al presidente en el ejercicio de las funciones gubernativas)
2°. — Entretanto que se arregla este ramo de la administración de un modo estable, el congreso proveerá a la sucesión del mando por impedimento temporal del presidente del estado en los casos que ocurran.
4

Argumentado que Carrera había llegado al poder por decreto y no por elección popular, los conservadores iniciaron su ofensiva contra Carrera, quien, seguro de su posición como hombre fuerte del país, pidió una licencia para alejarse del cargo el 25 de enero de 1845, dejándo el gobierno en manos del licenciado Joaquín Durán, quien a los pocos días fue sustituido por el brigadier Vicente Cruz, tras una revolución que estalló el 1 de febrero.3-5 Los criollos de ambos partidos estaban felices porque parecía que el general mestizo no iba a volver, e incluso aprovecharon para derogar el decreto que autorizaba el retorno de los jesuitas al país, pero el 6 de junio, Carrera regresó, aduciendo que su licencia había expirado.5

Viendo que la situación se estaba saliendo de control, y sabiendo que eventualmente le iban a rogar que regresara al poder, Carrera pidió nuevamente una licencia, dejando el poder nuevamente en Vicente Cruz, ahora Vice Jefe del Estado.1   Aunque eventualmente regresó al poder y fundó la República de Guatemala el 21 de marzo de 1847,6 pero con cada licencia suya en el poder los problemas se habían agravado, hasta que llegó el momento en que el líder conservador Luis Batres Juarros le pidió que renunciara  a la presidencia de la República en 1848.7

Tal como predijo Carrera, cuando salió al exilio a México en agosto de 1848 con pena de muerte en caso intentara regresar,7 Guatemala entró en un caos total, al punto que el Estado de Los Altos intentó separarse del país de nuevo8 y los criollos conservadores le rogaron que regresara al poder a pesar del terror y protetas de los liberales, lo que hizo en 1849, haciendo huir a los criollos liberales, retomando Los Altos y obligando a los conservadores a pactar con él.9 Finalmente, una vez que derrotó a los liberales centroamericanos en la Arada el 2 de febrero de 1851,10 se aseguró en el poder no solamente de Guatemala sino de sus vecinos, hasta su muerte, acaecida el 14 de abril de 1865.11


BIBLIOGRAFIA:

  1. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Guatemala, Tipografía nacional. p.123.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 72-73.
  3. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Guatemala: Editorial del Ejército. p. 229.
  4. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 184.
  5. Coronado Aguilar, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, pp. 237-238.
  6. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, pp. 73-76.
  7. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. p. 112.
  8. Ibid., pp. 113-115.
  9. Coronado Aguilar, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, p. 257.
  10. Sierra González, Aída Lucila (2001). «La batalla de la Arada». Guatemala: Servicio de Historia Militar, Sección de Investigaciones Históricas, Museo Militar. Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2014.
  11. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1871 III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 351-352.

17 de septiembre de 1837: boda inspira el poema “Yo pienso en ti”

El líder conservador y consejero de Rafael Carrera, Luis Batres Juarros, contrae matrimonio con Adela García-Granados y Zavala, hermana del general Miguel García-Granados y Zavala, líder libera.l La boda inspiró el poema “Yo pienso en ti”

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Parte de la Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala en la época en que se casó Batres Juarros. Se aprecia el Portal del Comercio, el Colegio de Infantes y el antiguo mercado, ya desaparecido. En los recuadros: miniaturas de Francisco Cabrera de Adela García-Granados y Luis Batres Juarros. Imágenes tomadas de la Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano.

La figura de Luis Batres Juarros es muy importante para la historia del Gobierno conservador de los 30 años porque junto con Manuel Francisco Pavón Aycinena eran los principales líderes intelectuales de los criollos aristócratas durante la época del general Rafael Carrera.  De hecho, su esposa Adela García-Granados fue mentora de Ramona García, la primera esposa del general Rafael Carrera cuando éste llegó al poder en 1844.1

Tanto los Batres Juarros como los Pavón y Aycinena eran las familias aristocráticas más acaudaladas durante la época colonial; para que el lector se de una idea, he aquí las fortunas documentadas de las familias Batres Juarros, Pavón, Aycinena y García-Granados al momento de la Independencia de Centro América, las cuales están expresadas en pesos, con una conversión de $16 pesos por cada onza de oro español:

  • Pavón: $1,250,000
  • Aycinena: $750,000
  • Batres Juarros: $500,000
  • García-Granados: $650,0002

El 17 de septiembre de 1837, siguiendo la costumbre de los matrimonios endogámicos entre aristócratas, Batres Juarros se casó con Adela García-Granados y Zavala, nacida en 1814 y hermana del general Miguel García Granados, quien muchos años más tarde sería el líder de la revolución liberal que se hizo con el poder en 1871.3 Este hecho es importante tanto a nivel político como social, ya que era uno de los matrimonios de las familias criollas más aristocráticas de Guatemala, y fue celebrado cuando el gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez estaba combatiendo la revuelta campesino-católica dirigida por el general guerrillero Rafael Carrera. 4

De Adela, escribió el escritor liberal cabrerista Máximo Soto Hall: “el ovalado rostro de Adela; la boca perfectamente delineada y ligeramente provocativa; la nariz fina y recta; los ojos, unos ojos de sorprendete atracción y belleza; la palidez transparente que se adivina en una blancura mate; el cabello renegrido y lustroso; el cuello torneado y alto; la distinción jerárquica del busto; los rasgos artísticamente distintivos de Adela…5  Y por su belleza, es que se cuenta que el renombrado poeta e ingeniero agrimensor José Batres Montúfar, primo de Batres Juarros, sufrió enormemente por este enlace, y que le dedicó a Adela unos sencillos versos que han sido memorizados por innumerables guatemaltecos:

“¡Yo pienso en ti, tú vives en mi mente,
sola, fija, sin tregua, a toda hora,
aunque tal vez el rostro indiferente
no deje reflejar sobre mi frente
la llama que en silencio me devora.

En mi lóbrega y yerta fantasía
brilla tu imagen apacible y pura,
como el rayo de luz que el sol envía
al través de una bóveda sombría
al roto mármol de una sepultura.

Callado, inerte, en estupor profundo,
mi corazón se embarga y se enajena,
y allá en su centro vibra moribundo
cuando entra el vano estrépito del mundo
la melodía de tu nombre suena.

Sin lucha, sin afán y sin lamento,
sin agitarme el ciego frenesí
sin proferir un solo, un leve acento,
las largas horas de la noche cuento…
¡y pienso en ti!5

En 1848, cuando la situación del país era caótica, los criollos conservadores pensaron que era el momento de salir de Carrera, a quien hasta ese momento habían considerado como un caudillo barato que les había ayudado a recuperar el poder.  Fue Luis Batres Juarros el que le entregó la renuncia para que la firmara y la entregara a la Asamblea Legislativa. Al respecto, dice el periodista guatemalteco Clemente Marroquín Rojas: “los liberales comprendieorn que Carrera no era un general cualquiera que se dejara manejar y ellos, que creyeron dominarlo en los momentos de su distancianiemto de los nobles, se convencieron de que tenía mucha personalidad.  Sin embargo, insistieron en la lucha y esta fue culminando, hasta que llegó a estallar en los días de agosto de 1848.5  Para terminar con las rebeliones, lo alzamientos en la montaña, las ambiciones de los hermanos Cruz, los problemas críticos del erario nacional y la lucha de los partidos criollos, Carrera renunció y se fue exiliado a México.1,5

Pero la situación real del país se evidenció con la ausencia del caudillo.  Los liberales tomaron el poder pero no pudieron aprovechar su oportunidad, y cuando la situación estaba en completa anarquía, llevaron al general conservador Mariano Paredes a la presidencia, quien permitió el retorno de Carrera en 1849.6  Al enterarse del regreso del general mestizo, los liberales guatemaltecos huyeron hacia El Salvador, mientras que los conservadores, con Batres Juarros a la cabeza, tuvieron que quedarse en el país porque eran aborrecidos en el resto de Centroamérica, y además, se vieron obligados a pactar con Carrera, ya que éste tenía fuertes lazos con los líderes indígenas guatemaltecos y los conservadores temían que se produjera otra masacre contra los europeos, como ya estaba ocurriendo en Yucatán.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un Siglo 1821-1921. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 238-239. 
  3. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia»Revista conservadora del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) XXIII (111). p. 183.
  4. Ibid., p. 145.
  5. Ibid., p. 146.
  6. Ibid., p. 147.
  7. Don E. Dumond (2005). El Machete y la Cruz: La Sublevación de Campesinos en Yucatán. México: UNAM, pp. 488. ISBN 978-9-70322-309-1.

16 de agosto de 1849: Carrera es retado a un duelo

El general Rafael Carrera, en ese entonces Comandante en Jefe del Ejército, es retado a un duelo a muerte por un problema de faldas

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Ciudad de Guatemala en 1892. En el recuadro: retrato del Capitán General Rafael Carrera, cuando era presidente de la República de Guatemala.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El capitán general Rafael Carrera regresó a la palestra política en Guatemala tras retornar de su exilio autoimpuesto en México en agosto de 1848.  Al regresar, fue nombrado Comandante en Jefe del Ejército por el presidente general Mariano Paredes y se convirtió en el poder detrás del trono.1

En esa época se acostumbraba que los personajes importantes de la sociedad y la política tuvieran numerosos amoríos a donde quiera que fueran.  Y siendo el que tenía el poder en Guatemala, Carrera no tenía reparos en cortejar a las damas, a pesar de estar casado con Petrona García, quien se había quedado en México tras el retorno de su esposo a Guatemala.1

La siguiente anécdota que relata el historiador Antonio Batres Jáuregui en su obra “La América Central ante la Historia“, se retrata claramente la personalidad del general Carrera, quien era mestizo, y su posición de dominio ante los criollos miembros del partido conservador, quienes tuvieron que aliarse a él para evitar ser víctimas de la ira de los campesinos indígenas (como estaba ocurriendo en la Guerra de Castas de Yucatán2), que eran leales a Carrera:

Aunque sin instrucción, el indio — como impropiamente se le ha llamado, pues era mestizo —, llegó a adquirir maneras cultas, y recibía cortesmente en su casa, a los diplomáticos, cónsules y particulares. Daba banquetes y bailes oficiales, invitando a la mejor sociedad y personajes de alto rango, con toda cortesía y distinción. En la tarde del 16 de agosto de 1849, se encontraba el general Carrera por Jocotenango, como particular, celebrando la feria, en una jacarandana, en la cual, al son de la marimba, bailaban y tomaban licores espirituosos. Pasaron por allí don Joaquín y don José Arzú, quienes fueron mandados llamar afablemente por Carrera. Una muchacha muy guapa figuraba como reina del bureo. Enamoradizo, como siempre fué, aquel capitán general había bailado polka con ella y se había prendado de sus atractivos y zalamerías. Don José Arzú, joven gallardo, valiente y amigo de románticas aventuras, comenzó a cortejar a la diva. Luego se apresuró el doctor don Francisco Aguilar (alias Rosa Manteca), a decirle oficiosamente : “Tenga cuidado, niño José, porque el general Carrera anda tras la Conchita”, que tal era el nombre de la damisela codiciada. “Aquí todos somos iguales, y el general es caballero, repuso Arzú. Yo jamás he temido a nadie”, replicó con arrogancia; y siguió danzando con la simpática chapina. Al rato se acercó Carrera a su rival, y con varonil ademán, le preguntó : “¿Ha traido usted sus pistolas?” “No ando con armas — le contestó Arzú — ; pero dondequiera, estoy a la disposición de usted, como hombre”. “Mañana, a las ocho, nos encontraremos tras de la Plaza de Toros; yo iré solo y llevaré las armas”, exclamó el presidente. “Desde luego, no faltaré”, contestó don José Arzú.3
Siguió la fiesta; solamente el doctor Aguilar, compadre y amigo de Carrera, pudo percibirse del reto, y se quedó temblando… Don Luis Batres Juarros, Consejero de Estado y político de prestigio e influencia, pudo evitar decorosamente el lance. A los pocos días, el presidente invitaba a una comida, en su casa, a varios amigos suyos, sin etiqueta oficial, y entre ellos, a don José y a don Joaquín Arzú, a quienes nunca les guardó rencor.”4

BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. Casares G. Cantón, Raúl; Duch Colell, Juan; Antochiw Kolpa, Michel; Zavala Vallado, Silvio et ál (1998). Yucatán en el tiempo. Mérida, Yucatán. ISBN 970 9071 04 1.
  3. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un Siglo 1821-1921. III. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 213.
  4. Ibid., p. 214.

4 de junio de 1829: Morazán anula lo actuado por gobierno de Aycinena

Decreto federal de Francisco Morazán considera usurpador al gobierno conservador de Guatemala de 1826 al 29 y anula sus decretos, órdenes, leyes, reglamentos y providencias

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En la imagen: la antigua Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro a principios del siglo XX. En este edificio funcionó originalmente la Real y Pontificia Universidad de San Carlos y luego el Congreso Federal. Allí fueron hechos prisioneros los conservadores derrotados por Morazán en 1829. Imagen tomada del Museo de la Universidad de San Carlos.

Tras la victoria del general liberal hondureño Francisco Morazán el 12 de abril de 1829, éste hizo prisioneros a los criollos aristócratas, todos ellos miembros o parientes de la familia Aycinena, que había tomado el poder en Guatemala tras el golpe de estado contra Juan Barrundia en 1826.1

Por medio del decreto del 4 de junio de ese año, el gobierno federal declara nulas las elecciones del Estado de Guatemala del 31 de octubre de 1826, considera usurpadores de la soberanía de dicho Estado a todos los que legislaron hasta 1829, y anula sus decretos, órdenes, leyes, reglamentos y providencias.2 De acuerdo al historiador conservador Antonio Batres Jáuregui, aquel decreto “con mengua del derecho natural y de todo sentimiento humanitario, fue, para nuestra desventurada tierra, causa de grandes dolores y fuego voraz que incendió la pasión partidista, a la cual se deben sangrientas luchas, devastaciones, miserias y lágrimas.”3, Nota_a

Dicho decreto fue recogido en la Recopilacidn de Leyes de la República de Guatemala de 1821 a 1869 escrito por Manuel Pineda de Mont, pero sus artículos 2.° y 3.° fueron editados porque incluían nombres y apellidos de las familias aristócratas que habían sido miembros del gobierno de 1826 a 1829.Nota_b  El decreto dice así:

1.° Se declaran nulas y contrarias a las leyes fundamentales de la República y del Estado las elecciones celebradas en virtud del decreto anti-constitucional del presidente de la República, de 31 de octubre de 1826, y las siguientes de 27 y 28.

2.° Editado

3.° Editado

4.° Son nulas y de ningun valor las determinaciones que con el nombre de leyes, decretos, órdenes, acuerdos, providencias y reglamentos hayan sido dictadas por estos poderes intrusos, y quedan en su vigor y fuerza las emitidas por las legítimas autoridades, hasta el 13 de octubre de 1826.

5.° Se han por válidos y subsistentes los actos emanados de la corte superior y jueces de primera instancia en lo civil y criminal en todas las causas, con excepción de las que se versan sobre materias políticas; pero quedan expeditos a las partes, en las causas puramente civiles, los recursos de nulidad e injusticia notoria, debiendo correr el término designado por la ley desde la publicación de este decreto.5

Aunque eventualmente las penas de muerte fueron conmutadas, los principales miembros del partido conservador fueron condenados al exilio, de acuerdo al decreto del Congreso Federal del 7 de septiembre de 1829, que dice así:

4.° Serán expatriados perpetuamente y confinados fuera la república, al país que designe el gobierno de acuerdo con el senado:

    • Primero: El ex-presidente y ex-vicepresidente de la República Manuel José Arce y Mariano de Beltranena,
    • Segundo: Los ex-secretarios de estado y del despacho de Relaciones Juan Francisco de Sosa, y de Guerra Manuel de Arzú,
    • Tercero: Los jefes de sección que funcionaron como secretarios en los mismos ramos, Francisco María Beteta y Manuel Zea.
    • Cuarto: Los primeros y segundos jefes del ejército federal que sirvió a disposición del gobierno durante la revolución, Francisco Cáscara, Manuel Montúfar y José Justo Milla, pues los demás quedan incluidos en este artículo bajo otros aspectos. 
    • Quinto: El que se tituló jefe de estado de Guatemala, Mariano de Aycinena.
    • Sexto: Los que le sirvieron en calidad de secretarios, Agustín Prado, José Francisco de Córdova, Antonio José de Irisarri, José de Velasco, Vicente Domínguez y Vicente del Piélago.
    • Séptimo: El comandante general que fue de las armas de la federación y del estado, Antonio del Villar.1

NOTAS:

    • a: a pesar de ser conservador, Batres Jáuregui fue alto funcionario de los gobiernos liberales desde J. Rufino Barrios hasta Manuel Estrada Cabrera.
    • b: los artículos 2.° y 3.° declaran reos de usurpación y traición a los que ejercieron la autoridad en virtud de las elecciones mencionadas en el artículo 1.°, y los listaba con nombres completos y los condenaban a muerte obligándolos antes a devolver lo que habían ganado en concepto de salario durante su gestión. Además, se agregaba la confiscación de bienes a los principales miembros de la familia Aycinena y del gobierno conservador.4
    • c:  José Justo Milla fue el padre del escritor José Milla y Vidaurre.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala. pp. 114-120.
  2. Taracena Flores, Arturo (2015). La primera guerra federal centroamericana, 1826-1829. Nación y estados, republicanismo y violencia. Guatemala: Cara Parens, Universidad Rafael Landívar. p. 3.
  3. Batres Jáuregui, Antonio (1946). La América Central ante la Historia. Memorias de un siglo 1821-1921. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 131.
  4. – (1896). Literatos guatemaltecos: Landívar e Irisarri, con un discurso preliminar sobre el desenvolvimiento de las ciencias y las letras en Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 185.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 239-240.

26 de febrero de 1842: José Venancio López asume la presidencia del Estado

Tras haber sido nombrado por la Asamblea Constituyente el 25 de febrero, el licenciado Venancio López- hasta entonces presidente interino- asume la presidencia del Estado de Guatemala en sustitución de Mariano Rivera Paz

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La Iglesia del Cerrito del Carmen en la época en que ocurrieron estos hechos.  En el recuadro, el licenciado José Venancio López, quien fuera presidente del Estado de Guatemala, presidente de la Asamblea Legislativa, miembro del Consejo de Gobierno y Regente de la Corte Suprema de Justicia, todo durante la época del general Rafael Carrera.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Agobiado por las exigencias del general Rafael Carrera para el mantenimiento de las tropas a su cargo, y ante la amenaza de que el general Francisco Morazán volviera a invadir a Guatemala tras regresar a Centroamérica en 1841, el Jefe del Estado de Guatemala, licenciado Mariano Rivera Paz, decidió que había tenido suficiente presentó su renuncia al cargo el 14 de diciembre de ese año.

La Asamblea Constituyente, presidida entonces por el historiador Alejandro Marure, conoció la renuncia del presidente del estado hasta el 14 de febrero de 1842, cuando reanudó sus funciones.  Para entonces, Marure había pasado de ser el político liberal que escribió documentos contra el partido conservador durante el gobierno del Dr. Mariano Gálvez, a convertirse en un conservador incondicional de Carrera y miembro del Consejo de Gobierno.1

Eventualmente, el 25 de febrero la Asamblea presidida por Marure aceptó la renuncia de Rivera Paz por medio de un lacónico decreto que dice:

    1. Se admite la renuncia que de la presidencia del estado ha dirigido de mano el señor Mariano Rivera Paz
    2. El presidente de la Asamblea, a nombre de ésta le dará las debidas gracias por los importantes servicios prestados.1

Ese mismo día, la Asamblea eligió al presidente interino, licenciado José Venancio López, como presidente del estado por mayoría absoluta.  El licenciado López, además de presidente interino, era el Regente de la Corte Suprema, diputado y Consejero de Estado junto con Marure, el general Rafael Carrera y Luis Batres Juarros.2  Muy a su pesar, dado su carácter huraño y a su complexión débil y enfermiza, el licenciado López aceptó la designación el 26 de febrero, incluso a sabiendas de que enfrentaba una situación muy delicada, y la Asamblea lo confirmó de esta forma:

    1. Se faculta ampliamente al gobierno, para adoptar todas las medidas convenientes y necesarias a la seguridad interior y exterior del estado, levantando fuerzas, solicitando bajo el crédito del estado, recursos pecuniarios, por medio de contratos o empréstitos, para el sostenimiento de las mismas fuerzas; y aquellos arbitrios no fueren bastante, imponiendo contribuciones ocn el acuerdo del Consejo;
    2. En cuanto lo permitan las circurnstancias del estado, el gobierno prestará a los otros aliados, los auxilios de fuerza o pecuniarios que le fueron pediddos, cumplieando leal y fielmente con los tratados que existen. Y
    3. Continuará el Consejo del Gobierno, creado en virtud del 4 de octubre último; y sus atribuciones serán las mismas que antes tenía.

Guatemala, 26 de febrero de 1842.

        • Alejandro Marure, presidente1

López renunció el 13 de mayo debido a las protestas que se originaron luego de que autorizó a subastar la fortuna que había dejado el maestrescuela de la Catedral para pagarle a las tropas de Carrera.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (26 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 26 de febrero de 1842, Asume la presidentcia del Estado el Regente de la Corte Suprema”. Guatemala: Nuestro Diario.
  2. – (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides, Capítulos de la Historia de la América Central V. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 324-327.

18 de junio de 1862: sepelio de Luis Batres Juarros

Se realizan las honras fúnebres de Luis Batres Juarros, miembro de la familia Aycinena y uno de los principales colaboradores del gobierno conservador de Rafael Carrera

La Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala en 1860. Nótese que las torres de los campanarios de la Catedral no estaban construidos todavía. En el recuadro: Luis Batres Juarros. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 18 de junio de 1862 se celebraron en la Catedral Metropolitana de la Nueva Guatemala de la Asunción las honras fúnebres de Luis Batres Juarros, con toda la solemnidad de la Guatemala católica conservadora del gobierno de Rafael Carrera.1  A la ceremonia presidida por el arzobispo, asitió el presidente Carrera, ya para entonces todo un personaje culto y de mundo (muy lejos del campesino analfabeta que había dirigido la revolución contra el gobierno liberal del Dr. Mariano Galvez en 1838).  Al presidente vitalicio lo acompañaron todas las autoridades de la época, los embajadores y una gran multitud que abarrotó las tres naves de la iglesia.1,2

Contrario a las falsas versiones divulgadas por los historiadores liberales encabezados por Lorenzo Montúfar3, Ramón Salazar y el hondureño Ramón Rosa4, Carrera no solamente no fue un instrumento de los conservadores, sino que todo lo contrario:  gobernó con mano de hierro no solo a los criollos conservadores, sino a toda la población guatemalteca.  Y Batres Juarros fue uno de sus principales colaboradores, razón por la que las exequias fúnebres fueron magníficas.2

Batres Juarros era también un personaje con mucha personalidad, pero en una Guatemala en donde existía la figura del presidente Carrera, solamente había lugar para un líder.1,5 Eso no impidió que los criollos conservadores lograran muchas cosas en ese período, principalmente gracias al empeño de Batres, quien era hombre de Estado y velaba por los intereses de su clase económica con empeño inquebrantable.  Además, su esposa Adela García-Granados (hermana del general Miguel García-Granados y Zavala) fue la mentora de Ramona García, esposa de Carrera.6

De todos los puestos que ocupó en el gobierno conservador, es quizá el de Canciller en el que más éxitos obtuvo y al que llegó por haber ayudado a Carrera a regresar del exilio en México cuando la situación en el país estaba al borde del caos absoluto.1

Pero en ese entonces, como ahora en el siglo XXI, los criollos estaban divididos en dos grandes grupos rivales, incapaces de reconocer los méritos de los oponentes y dispuestos a tomar o arrebatar el poder politico y económico a la primera oportunidad.  De esa cuenta, cuando los criollos liberales tomaron el poder en 1871, sus historiadores se encargaron de tergiversar los acontecimientos acaecidos durante los treinta años del gobierno conservador y de desprestigiar a sus principales estadistas.3,4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  2. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  3. Montúfar, Lorenzo; Salazar, Ramón A. (1892). El centenario del general Francisco Morazán. Guatemala: Tipografía Nacional.
  4. Rosa, Ramón (1974). Historia del Benemérito Gral. Don Francisco Morazán, expresidente de la República de Centroamérica. Tegucigalpa: Ministerio de Educación Pública, Ediciones Técnicas Centroamericana.
  5. Chandler, David L. (1978). «La casa de Aycinena». Revista de la Universidad de Costa Rica (San José, Costa Rica).
  6. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia». Revista conservadores del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) 2 (112).

19 de abril de 1855: muere Manuel Francisco Pavón y Aycinena

Muere el líder conservador Manuel Francisco Pavón y Aycinena, uno de los principales ideólogos del gobierno del general Rafael Carrera.

Iglesia de La Merced, en donde fue sepultado Pavón y Aycinena.  La foto es de 1906. En el recuadro: retratro de Pavón y Aycinena. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los personajes del régimen conservador más desprestigiado por los historiadores liberales que reescribieron la historia de Guatemala luego de la Revolución Liberal de 1871, fue Manuel Francisco Pavón, de quien  dice el historiador Federico Hernández de León: “ha sido pararrayos de las iras liberales y sobre su figura, cuando yo era muchacho, tejí una leyenda en la que aparecía don Manuel Francisco con todas las características del Tenebroso de mis antepasados los quiches”.1

La figura de Pavón empezó a destacar cuando su primo, Mariano de Aycinena se convirtió en el gobernador del Estado de Guatemala, luego del golpe de estado en contra del gobierno liberal de Juan Barrundia en 1826.2 Cuando Francisco Morazán y su ejército liberal invadió Guatemala en represalia por el golpe de Estado, Pavón ideó ofrecerla la dictadura del Estado a Morazán a fin de mantener la integridad de la Federación Centroamericana, algo que el invasor rechazó pues desconfiaba y aborrecía a los criollos conservadores guatemaltecos.  Dice Hernández de León al respecto:  “Morazán – hay que decirlo rotundamente – no tuvo una vision elevada y, desconfiado, rechazó la oferta. Aquella dictadura habría salvado la Federación, habría impuesto la paz y los destinos de la nacionalidad fueran muy otros”.3

Una vez triunfaron los guerrilleros católicos al mando del general campesino Rafael Carrera en 1838,4 Pavón trabajó incansablemente para que su familia recuperara el poder que había tenido antes de que Morazán les embargara todos sus bienes y los expulsara de Centroamérica en 1829.5 Y cuando los criollos pensaron que Carrera no podría resolver el caos que se vivía en Guatemala por las bandas de forajidos e invasiones liberales desde El Salvador, fue el propio Pavón el que le pidió la renuncia al general presidente.6

Cuando Carrera regresó al país definitivamente en 1848, Pavón fue su principal aliado.  Era un trabajador incansable: fue ministro de Estado, diplomático y diputado, entre otras cosas.  Redactó varias leyes, entre ellas la Ley de Pavón de educación pública y colaboró con el Ministro Plenipotenciario Británico, Frederick Chatsfield, entonces de gran influencia en el gobierno guatemalteco.5

Pero por este régimen de trabajo, Pavón enfermó de gastritis y luego de unas vacaciones en Costa Rica y las Antillas con Chatsfield, regresó a Guatemala con molestias estomacales de las que ya no se recuperó, pero aun así siguió trabajando.  Dice Hernández de León: “en cuanto tornó a la capital, volvió a las actividades. Hizo modificaciones en todos los ramos administrativos. Como se le diera el ministerio de relaciones exteriores, se hizo traspasar las dependencias de correos, caminos, colonizaciones y lo que hoy está a cargo de fomento y agricultura.  Luego se metió a dirigir la enseñanza y el cultivo de las artes.  Era muy mal escritor, pero tenía las iniciativas a montones.  Estableció legaciones, celebró un concordato y el hombre se multiplicaba atendiendo un inmenso radio de actividades.  El estómago, sin embargo, era un verdugo y le daba unos mordiscos que le hacían ver las estrellas“.5

En 1853 se enfermó gravemente, pero eso no le impidió trabajar decidídamente en las reformas a la constitución de 1851 para que ésta fuera alterada de froma que estuviera en armonía con el sistema de Presidente Vitalicio que se estableció cuando se proclamó a Carrera como tal en 1854.  Este fue su último gran proyecto, dejando completo el sistema político con las facultades y prerrogativas que correspondían al jefe de Estado vitalicio.7

Tras terminar el proyecto se tomó unas largas vacaciones en Escuintla para tratar de recuperar su salud, pero éstas fueron contraproducentes.  El 17 de marzo regresó a la ciudad de Guatemala, ya muy debilitado por la enfermedad. El Dr. Abella, su médico de cabecera, intentó salvarlo, pero sin éxito.  La nota fúnebre que se publicó en 1855 dice lo siguiente sobre sus últimos momentos: “El 15 de abril, como el mal se hiciese más y más intenso, el Sr. Pavón recibió el Sagrado Viático en la visita general de enfermos, administrándoselo el Cura Rector de la parroquia del Sagrario.  Desde entonces, varios de los padres jesuitas, y especialmente Luis Amoros, su confesor, no le abandonaron, proporcionándole los consuelos de la religión, al mismo tiempo que su esposa, hermanas y todas las demás personas de su familia y amigos íntimos, le prodigaban los cuidados más esmerados y afectuosos.  Con anticipación había hecho sus disposiciones testamentarias, nombrando por albaceas y ejecutores de su última voluntad, además de sus hermanos, a los señores Pedro de Aycinena, Ministro de Gobernación, Luis Batres, Consejero de Estado y licenciado Lázaro Galdames.  Tranquilo después de haberse preparado a la muerte y viéndola acercarse con la resignación del cristiano y la serenidad del filósofo, el día 18 se agravó el mal que padecía, y por la noche, después de haber caído en algunos parasismo, volvió en sí y pidió llamasen al Sr. Dean y Provisor del Arzobispado y al Sr. Canónigo Puertas, eclesiásticos a quienes tenía mucho afecto. Ausente de la ciudad el Sr. Barrutia, solo el Sr. Puertas pudo acudir al llamamiento hacia las dos de la madrugada del 19; y poco después a las cinco menos cuarto, rodeado de eclesiásticos y de las personas de su familia, Manuel F. Pavón entregó su alma al Señor, sin grandes padecimientos físicos y con mucha traquilidad de espíritu.  Contaba 57 años, dos meses diez y nueve días de edad“.7, Nota_a

Carrera y sus ministros no estaban en la ciudad, sino que se encontra en Chimaltenango, y desde allí emitieron un acuerdo por el cual estipulaban la forma en que se iban a realizar los funerales de Pavón en la bódeva de la Iglesia de la Merced, y ordenaba que los empleados públicos llevaran luto por tres días. La ceremonia luctuosa fue espléndida, con una misa fúnebre en la Catedral presidida por el arzobispo y con la presencia del cabildo criollo, el clero secular, los doctores de la Universidad, los ministros de Estado, el cuerpo diplomático, el Consejo de Estado, y muchos otros empleados del gobierno.  Posteriormente, el féretro fue transportado a la iglesia de La Merced, en hombros del Ministro de Gobernación, del Embajador de México (que era el decano del cuerpo diplomático en Guatemala), del Regente de la Corte de Justicia, del Consejo más antiguo, del Mayor general del Ejército y del Prior del Consulado de Comercio.8

Carrera se encontraba de gira por Los Altos, pero cuando regresó a la ciudad el 7 de mayo, emitió un decreto por el cual ordenaba que se colocara el retrato de Pavón en la sala de sesiones del Consejo de Estado y dispuso que a la viuda se le asignara una pensión vitalicia equivalente a la mitad del salario que devengaba el difunto Ministro.8


NOTAS:

a: nótese como, al contrario de lo que ocurría en los gobiernos liberales, la prensa oficial enaltecía a la Iglesia Católica durante el gobierno de Carrera. Además, nótese la influencia de los jesuitas en el gobierno guatemalteco de la época.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: capítulos de la historia de América Central. II. Sánchez y de Guise. p. 111.
  2. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  3. Hernández de León, El libro de las efemérides, p. 113.
  4. Hernández de León, Federico (24 de marzo de 1926) “El capítulo de las efemérides: 24 de febrero de 1838, Informe de las Conferencias de Mataquescuintla”. Guatemala: Nuestro Diario.
  5. Hernández de León, El libro de las efemérides, p. 114.
  6. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. p. 112-115.
  7. Gobierno de Guatemala  (1855). «Noticia biográfica del señor D. Manuel Francisco Pavón, Consejero de Estado y Ministro de lo Interior del gobierno de la República de Guatemala». La Gaceta de Guatemala (Guatemala: Imprenta La Paz, Palacio de Gobierno de Guatemala) VII (58-62). p. 21.
  8. Ibid., p. 22.