12 de abril de 1829: Aycinena y Morazán negocian el cese al fuego

Se negocia el cese al fuego entre las fuerzas federales y guatemaltecas y las del «Ejército Protector de la Ley» dirigido por Francisco Morazán

12abril1829
Salón de actos del edificio de la Pontifiia Universidad de San Carlos de Borromeo, en donde redujeron a prisión a los criollos aristócratas tras la capitulación del 12 de abril de 1829.  En el recuadro, el general Francisco Morazán.  Imágenes tomadas del Porvenir de Centro América de 1892.

El 12 de abril de 1829 fue un día aciago para los criollos aristócratas guatemaltecos ya que fue el día en que tras dos meses de sitio, tuvieron que negociar la rendición de la plaza de la Nueva Guatemala de la Asunción ante el Comandante Francisco Morazán, general del «Ejército Protector de la Ley» que invadió a Guatemala en medio de la Guerra Civil Centroamericana que se desató cuando los conservadores y miembros del clero dieron un golpe de estado contra el Jefe de Estado Juan Barrundia en 1826.1

Morazán había invadido a Guatemala luego de la represión del Jefe de Estado Mariano de Aycinena contra los liberales que habían intentado desconocer su autoridad en enero de 1829, y estaba dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias, ya su principal motivación era vengar la destrucción de Tegucigalpa y la prisión del Jefe de Estado Dionisio de Herrera —de quien era secretario— en mayo de 1827 a manos de las fuerzas guatemaltecas comandadas por el teniente coronel aristócrata Justo Milla.2

Como incluso hasta antes de la invasión Morazán ya había dado muestras de que no iba a aceptar la rendición de las autoridades de Guatemala,3 Aycinena resistió cuando pudo, pero cuando vió la causa perdida, envió los siguientes mensajes a Morazán:4

Al C. Francisco Morazán, General en Jefe de las Fuerzas de El Salvador y Honduras

Estoy de acuerdo con las bases que Ud. fija en su primera nota, y esto quise decir en la mía última. En tal concepto, mandaré a mis comisionados al punto que Ud. designe, desde luego que se sirva darme el correspondiente aviso.  Reitero a Ud. mis consideraciones y respetos . D.U.L. Guatemala, 12 de abril de 1829.

        • Mariano de Aycinena

C. Francisco Morazán.  Los CC. brigadier Manuel de Arzú y el teniente coronel Manuel F. Pavón, son los comisionados que he nombrado para las conferencias en que se debe arreglar el modo en que ocupe Ud. la plaza con sus tropas. Ya he dado mis instrucciones y suscribo a cuanto ambos convengan. Reitero a Ud. mis consideraciones y respetos . D.U.L. Guatemala, 12 de abril de 1829.

        • Mariano de Aycinena

De aquella reunión, se suscribió el siguiente acuerdo de capitulación:

El general en jefe del Ejército Unido Protector de la Ley, y los CC. brigadier Manuel de Arzú y teniente coronel Manuel F. Pavón, comisionados del Jefe del Estado, como comandante de las fuerzas que existen en la plaza mayor de esta ciudad han convenido en la siguiente capitulación:

Artículo 1.°— Desde esta hora habrá una suspensión de armas y tanto el ejército del General Morazán, como el que se haya en la plaza, recogerá sus partidas a los puntos que ocupan, evitando todo acto de hostilidad.

Artículo 2.°— Mañana a las diez del día entrará el ejército sitiador a la plaza principal de esta ciudad.

Artículo 3.°— Las tropas sitiadas se replegarán antes de este acto a sus cuarteles y se depositarán en la sala de armas todas las existentes en la misma plaza mayor.

Artículo 4.°— El general Morazán, si lo tuviere por conveniente, incorporará a su ejército los individuos de las fuerzas capituladas que no quisieren ser licenciados, ya sean de las milicias del Estado, o de la fuerza federal que existe unida a ellas.

Artículo 5.°— Cuatro comisionados del ejército sitiador pasarán mañana a las ocho del día a la plaza, para asegurarse del cumplimiento del artículo 3.° y luego que se hayan recibido formalmente de todos los elementos de guerra y armas que existen en la plaza, darán aviso de ello, para la ocupación de la misma plaza.

Artículo 6.°— El general Morazán garantiza las vidas y propiedades de todos los individuos que existen en la plaza.

Artículo 7.°— Les dará pasaporte, si lo tuviere por conveniente, para que salgan a cualquier punto de la República, o fuera de ella.

Artículo 8.°— El general Morazán y los comisionados a nombre del jefe que representan, ofrecen bajo su palabra de honor, cumplir esta capitulación en la parte que les toca.4

Morazán citó a los aristócratas en el Palacio de Gobierno el 14 de abril, y allí mismo unilateralmente declaró nulo el acuerdo del 12 de abril —especialmente el artículo 6.° en el que se había comprometido a respetar vidas y bienes y el 7°. en el que se comprometía a darles pasaporte para salir del país— y redujo a prisión no solamente al ex-jefe de estado Mariano de Aycinena,5 sino que a todos los miembros del gobierno y de la familia de éste para luego expulsarlos de la región unos cuantos meses más tarde.6 

Si el lector lee con detenimiento el artículo 8.° del acuerdo de capitulación, se dará cuenta de que los hechos que siguieron a la firma de dicho documento demostraron que la palabra de honor del general Morazán no valía nada ya que la venganza era su principal motivación en esos momentos.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. pp. 34-36.
  2. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 39-42.
  3. Aycinena y Piñol, Mariano (27 de octubre de 1828) Manifiesto del Jefe de Estado de Guatemala. Guatemala: Imprenta Mayor.
  4. Raoul, Nicolás (1829) Partes a los gobiernos aliados protectores de la ley sobre la restauración de Guatemala. Guatemala: La Unión.
  5. Hernández de León, Federico (1929).El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  6. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7) Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.

23 de mayo de 1854: los pueblos aclaman a Carrera como presidente perpetuo

Los pueblos aclaman como presidente vitalicio de Guatemala al capitán general Rafael Carrera

23mayo1854
Acta que declara al capitán general Rafael Carrera como presidente vitalicio de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 23 de mayo de 1854, los representantes civiles, militares, y religiosos de todos los corregimientos  y principales poblaciones del país prácticamente al unísono acordaron nombrar como presidente vitalicio al capitán general Rafael Carrera y Turcios.  Y también los principales miembros de su gobierno estuvieron de acuerdo con este nombramiento.1

El gobierno del general Carrera era muy particular, ya que estaba estructurado por tres grandes grupos de poder:  el propio general Carrera y su férrea personalidad, la familia Aycinena y los altos mandos del clero secular, encabezado por el arzobispo Francisco de Paula García Peláez.  Había incluso personajes que estaban en varios grupos, tal el caso del marqués Juan José de Aycinena, quien no solamente era obsipo de Trajanópolis, sino que además era rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de Asuntos Eclesiásticos del gabinete de Carrera.  Aparte de esto, Carrera tenía una excelente relación con los líderes indígenas y gracias a los pactos que suscribió con éstos mantuvo la integridad de la República.2

Aquel gobierno conservaba la influencia de la Iglesia Católica e incluso celebró un Concordato con la Santa Sede en 1852.3 Solamente la fuerte personalidad del general Carrera y su gran habilidad militar evitó que las fuerzas de los criollos liberales centroamericanos invadieran el país, aunque lo intentaron varias veces.2 México, por su parte, inmerso en su propia guerra de Reforma y luego en la guerra contra las fuerzas estadounidenses y francesas, no tuvo injerencia en Guatemala en ese tiempo.

Aunque los autores liberales retrataron al gobierno de Carrera como una época oscura y retrógrada en donde él era simplemente el brazo armado de los Aycinena,4 esto no pudo ser más lejano a la realidad pues fueron los criollos conservadores quienes tuvieron que aceptar a Carrera como presidente para no tener que salir del país ya que no eran bienvenidos por los regímenes liberales del área y, además querían evitar a toda costa que los indígenas los lincharan, como estaba ocurriendo en Yucatán con la Guerra de Castas. Y así el nombramiento como presidente vitalicio fue hecho oficial el 25 de octubre de 1854, por medio de un acta en la que se aconsejaba modificar la constitución para reflejar que Carrera era presidente de por vida.2

He aquí como describe el escritor Federico Hernández de León el momento en que Carrera fue elegido presidente perpetuo:1

«Esta traición a las instituciones políticas, cometida por las generaciones del año 54, alcanza una excusa.

Ya era mucha la fatiga ocasionada con treinta años de guerrear.  No había garantía ni para la persona, ni para los bienes.  La agricultura incipiente, las industrias reducidas, el comercio sin in desarrollo beneficioso, se sentían aún más constreñidos, por causas de las revueltas internas y de las invasiones de los otros Estados. Liberales y conservadores se habían sucedido en el poder y, ni las restricciones, ni los procedimientos drásticos, ni la habilidad política, ni la hombría de bien, ni la astucia, dieran resultado para ordernar tanto alboroto.  Solo Carrera lograra, con la rudeza de su espada, aquietar Los Altos, sofocar los levantamientos de la Montaña, poner en cintura a los agitadores y dar la acción de La Arada, que equivalía al sometimiento de Honduras y El Salvador.1

Y los pobres guatemaltecos de mediados del siglo [XIX] vieron en Carrera a un Salvador y buscaron su arrimo.  No les importó cometer la inmensa traición a los principios de la democracia defendida y preconizada: lo que los pueblos ansiaban era sosiego, una tranquilidad que les prestara garantía de vida y de acción. -¿A qué costo?- A cualquiera: ya no importaban los procedimientos.  Paz era lo que necesitaban; paz a cualquier precio para poder dedicarse a distender las actividades.  Y Carrera daba las seguridades de poner en cintura a todo el mundo, a los de arriba como a los de abajo, a los de fuera como a los de dentro.5

A Carrera le llamaban ‘Caudillo’, ‘Salvador de la Patria’, ‘Protector de la Religión’, ‘Hijo Predilecto’, ‘Enviado de la Providencia’; el clero veía a Carrera con arrobos místicos, la aristocracia con respeto profundo,, los liberales con terror, el pueblo con simpatía. El guerrillero se imponía: el rudo montañés, era por estos tiempos un hombre que ya leía y firmaba, que se trajeaba como un dandy, que conservaba con alguna soltura y salpicaba sus frases de observaciones pertinentes, que galanteaba a las niñas bien y que, cada vez que se avistaba con el consul inglés Mr. Chattfield, le decía con acento de la otra vida: -‘Hallo, Mr. Chattfield; how do you do’?5

[…]

Habrá de confesarse que Carrera no llegó a más porque no quiso.  El país se le ponía bajo sus plantas: el servilismo y el vasallaje de los guatemaltecos, tocaba las lindes.  Triste herencia, que después se repitiera ante la figura del general Barrios y, más tarde, ante la […] de Estrada Cabrera5

Y así, Carrera gobernó hasta su muerte, ocurrida el 14 de abril de 1865.

Entre los firmantes del acta del 25 de octubre hay varios personajes históricos que se pueden clasificar en tres grupos: correligionarios de Carrera durante su época de guerrillero, los miembros del clero y los miembros del partido conservador.  He aquí algunos de ellos:6

  • Francisco:  es el arzobispo Francisco de Paulo García y Peláez, líder del clero secular
  • Manual Francisco Pavón:  miembro prominente del clan Aycinena y ministro de Gobernación y de Asuntos eclesiásticos
  • Pedro de Aycinena: miembro del clan Aycinena y ministro de Relaciones Exteriores
  • Luis Batres Juarros: miembro del clan Aycinena y Consejero de Estado
  • Mariano Paredes: expresidente de Guatemala, y brigadier del ejército
  • Pedro José  Valenzuela: expresidente de Guatemala y vice-rector de la Pontifica Universidad de San Carlos
  • Vicente Cerna: correligionario de Carrera desde la época de las guerrillas campesinas y corregidor de Chiquimula; sería presidente de Guatemala de 1865 a 1871.
  • J. Ignacio Irigoyen: miembro del clan Aycinena, brigadier y corregidor de Quetzaltenango
  • Santos Carrera: hermano y correligionario de Carrera, y coronel del ejército.
  • Joaquín Solares: general y correligionario de Carrera
  • Serapio Cruz («Tata Lapo«): general, y quien luego sería elevado a héroe liberal por morir en una revolución contra el presidente Vicente Cerna.
  • José Víctor Zavala: general, amigo personal de Carrera y diputado en la Cámara de Representantes
  • Fr. José Ignacio Méndez: superior del convento de Santo Domingo
  • Fr. Julián Hurtado: guardián del Colegio de Cristo
  • José Milla y Vidaurre: escritor, representante en la Cámara y oficial mayor del Ministerio de Relaciones Exteriores6

El lector interesado puede darse una idea de como era la vida durante la larga presidencia del general Carrera leyendo la obra de José Milla y Vidaurre «Cuadros de Costumbres«7 y la de Ramón Salazar «El tiempo viejo: recuerdos de mi juventud«8  las cuales describen ese período desde la perspectiva de los criollos conservadores, y la de los liberales, respectivamente.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 335.
  2. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  3. Aycinena, Pedro de (1854). Concordato entre la Santa Sede y el presidente de la República de Guatemala (en latín y Español). Guatemala: Imprenta La Paz.
  4. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Arregladas para uso de las escuelas primarias y secundarias de ésta República.  Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 114-165.
  5. Hernández de León, El libro de las efemérides. pp. 336-337.
  6. Junta General de Autoridades (1854). Acta declarando presidente vitalicio al capitán general Rafael Carrera. Guatemala: Imprenta de la Paz.
  7. Milla y Vidaurre, José (1865). Cuadros de costumbres guatemaltecas. Guatemala: Imprenta de la Paz.
  8. Salazar, Ramón A. (1896). El tiempo viejo: recuerdos de mi juventud. Guatemala: Tipografía Nacional.