15 de abril de 1920: tras una semana de combates, negociaciones y sobornos capitula el presidente Manuel Estrada Cabrera

Armamento que tenia el president Manuel Estrada Cabrera en su residencia de La Palma y que alli quedo tras su rendicion.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

 

El final del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera esta relatado magistralmente por el escritor Federico Hernández de León en la siguiente efemeride:

“Y el señor de horca y cuchillo que, durante veinte años impusiera su férrea voluntad a todo im pueblo, se vio conminado a bajar la frente y a marchar por sus propios pies, camino del encierro, en donde purgaría en parte, la larga serie de sus crímenes.

El 8 de abril de 1920, después que la Asamblea Legislativa declarara loco a Estrada Cabrera y removido de su puesto, el autócrata se creyó fuerte aún ; quiso decretar a la República en estado de sitio y disolver la Asamblea ; pero los miembros de su gabinete se opusieron, a excepción de un mal hombre, que continuó a su lado estimulando sus infernales instintos. Los patriotas, a eso de las cinco de la tarde de aquel día, se arma-
ron como pudieron y, organizándose violentamente, se prepararon a sostener por la fuerza, los dictados de la Asamblea. Estrada Cabrera, imaginándose que infundiría el pánico en la ciudad, inició un violento cañoneo sobre la población.

Así empezó la semana que se llamó trágica, semana de jueves a miércoles, en la que los vecinos de la ciudad de Guatemala se vieron amenazados de muerte, como en los días de las invasiones de Morazán y Carrera. Sin embargo, a pesar de lo que se ha dicho de los linchamientos y atropellos consumados en el siglo XX, no tienen punto de comparación con las atrocidades que se verificaron en la primera mitad del siglo pasado: las pasiones de aquellos días eran más violentas ; el odio estimulaba al crimen y largo sería el referir la cadena de violaciones, de incendios, de asesinatos y de fríos fusilamientos, actos consumados con los más atroces detalles.

Después de empeñadas gestiones que llevaran a cabo los licenciados José Ernesto Zelaya,
Marcial García Salas y Manuel Valladares, se llegó a conminar la rendición de Estrada Cabrera. El ultimátum se le presentó el 14 de abril y contenía los puntos siguientes:

”Capitulación absoluta de todos los fuertes y elementos de guerra que existen en su poder y que serán tomados inmediatamente por el gobierno ; Cabrera se entrega al gobierno, que lo conducirá a la Academia Militar, en donde será debidamente custodiado; como consecuencia, la renuncia de Cabrera será presentada en el acto de la capitulación ; el gobierno y el partido unionista, por nobleza de la nación, garantiza la vida de Cabrera y la de su familia; respecto a los bienes de Cabrera, solo se presta la garantía legal.’

Este ultimátum contrasta con el decreto de la Asamblea, en que se disponía la separación
del poder del mandatario; el artículo 3 — dice así:

“Mientras el doctor Estrada Cabrera se encuentre en el país, se le harán los honores correspondientes al alto cargo que ha ejercido; y se le garantiza ampliamente por el pueblo en el goce de sus derechos.” Pero el doctor de marras no quiso aceptar lo que la Legislativa ordenaba y, al cabo de siete días, tenía que someterse a la humillación a que le sujetaba el pueblo, capitulando presa del espanto que le causaran las balas disparadas por los patriotas, sobre las cercas de su cubil.

Pronto se regó por la ciudad, en la tarde del 14 de abril, que Estrada Cabrera aceptaba los puntos del ultimátum y que, al día siguiente, a las nueve de la mañana, se daría preso. Solo puso por condiciones que fueran a tomarlo en su propia residencia de ‘La Palma’, que le acompañara el cuerpo diplomático, una comisión del partido unionista, un representante del presidente Herrera y los señores Ministros que formaban el nuevo gabinete. El hombre quería marchar, por última vez, en medio de gente distinguida.

[…] A las ocho de la mañana de aquel día, llegaron al edificio de la Legación Inglesa, en la
esquina de la 9.” Avenida y 13 Calle, los miembros del cuerpo diplomático, punto de cita que se diera la noche anterior, para acudir a la rendición de Estrada Cabrera ; una larga fila de automóviles cubría la calle, en tanto que grupos de vecinos asistían, especiantes, a la organización del singular cortejo. Ya cerca de las nueve, el señor Armstrong, encargado de la Legación británica, envió aviso a la casa del gobierno que todo estaba listo y solo se esperaba la concurrencia de los señores ministros, para dirigirse a ‘La
Palma.’

En la casa del gobierno se desarrollaba en Esos momentos ima curiosa escena. El señor
[Adrian Vidaurre], ministro de hacienda del nuevo gabinete decía:

— ¡Yo no voy a La Palma! ¡Cómo va ser eso! Sería exponerme a sufrir las injurias que
quisiera decirme Estrada Cabrera; yo he sido su amigo y considérese el papel que desempeñaría sirviendo de su aprehensor. . . .

— ¡Pues si tú no vas, no voy yo tampoco! — exclamaba el ministro de la guerra, licenciado Beteta. — Yo también he sido su amigo, y haría el mismo papel desairado ….

Y el doctor don Manuel Arroyo, ministro de instrucción pública, agregaba: ¡Si ustedes no van, yo tampoco podré ir! Debo a Estrada Cabrera muchas atenciones y no seria correcto que me le presentara en estos momentos. . . .

—¡Y qué diré yo!— clamaba don Alberto Mencos— que también he sido su amigo

Y en tanto que el diálogo se enredaba sobre los mismos tópicos, de la Legación inglesa se continuaba a la pronta presentación que, de lo contrario, la capitulación se quedaría sin cumplir

Los ministros unionistas Aguirre y Saravia estimulaban a sus colegas al cumplimiento de
lo pactado ; pero las voces de los ministros amigos de don Manuel se mostraban inflexibles. Don Carlos Herrera, se pasaba el índice por los ojos, como queriéndose apartar una mala visión y daba pasitos alrededor de la sala. Los apremios de la Legación eran continuos y ya se temía que todo se echara a perder, cuando por fin se convino en que los ex-amigos del mandatario caído, no fueran expuestos a una segura inculpación.

Los automóviles se pusieron en marcha, como un gigantesco ofidio que se arrastrara hacia San Pedrito. Por las calles extraurbanas, las filas de patriotas, con sus improvisados jefes a la cabeza, saludaban a las personas de los automóviles. Al llegar a ‘La Palma’, Estrada Cabrera recibió a la brillante comitiva, en un cenador octógono, cuyas paredes de vidrios de colores, ponían una nota más de alegría. El Viejo dictador hacía esfuerzos supremos por mantenerse sereno.

— Quise la f elicidad de la patria — chillaba— con todas las fuerzas de mi alma; si no lo logré no ha sido por falta de voluntad. Me entrego a la seguridad del cuerpo diplomático y a la hidalguía del partido unionista. . . .

En las afueras de La Palma Julio Bianchi y Emilio Escamilla ordenaban la procesión:
en el primer automóvil — un hermoso carro que fuera del ex-ministro Girón — protegido por todas las banderas de las naciones amigas, tomó asiento el caído, en medio de los ministros de los Estados Unidos y de España; en los siguientes carros, todo el resto de carne enferma sacada de ‘La Palma’ y custodiada por los elementos del partido unionista. Don Pedro Quartín, el meritísimo representante de España, resaltaba por
su talante de caballero castellano.

Y don Manuel fué depositado en el salón de honor de la Academia Militar. Con voz un
tanto angustiada dijo:

— Supongo que no me dejarán aquí, comiéndome estas paredes…

Uno de los jefes unionistas lo consoló : se le daría de comer y de vestir, para lo material y
un defensor para lo espiritual …. Y el fiero tirano divagaba la mirada entre el grupo de personas que le había conducido al sitio que le serviría de prisión, con gestos que movían a piedad. Ya no era el poderoso; era el infeliz abandonado por la Fortuna, que llegaba al final obligado, al final a que son conducidos los atormentadores de pueblos, los sátrapas, los malos ciudadanos.”

BIBLIOGRAFIA:

 

Viernes de Dolores de 1922: tras haber sido cancelada en 1903 y luego del derrocamiento de Manuel Estrada Cabrera en 1920, los estudiantes de las Escuelas Facultativas resucitan la Huelga de Dolores y estrenan “La Chalana”, su canto de guerra

Huelga de Dolores en la decada de 1920.  Notese el campanario de la Catedral en ruinas.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En el año de 1920 los estudiantes universitarios formaron parte del Partido Unionista, movimiento originado por los líderes del Partido Conservador de Guatemala. Este movimiento, que surgió a finales de 1919, se solidificaría y terminaría con el derrocamiento del presidente Manuel Estrada Cabrera en abril de 1920. En 1921, se retoma la tradición de escribir el No Nos Tientes y de celebrar el Desfile Bufo; esta actividad fue dirigida por estudiantes de las tres unidades académicas que existían entonces (Derecho, Medicina y Farmacia), entre cuyos líderes se destacaban David Vela, Epaminondas Quintana, Alfonso Orantes, José Luis Balcárcel, Joaquín Barnoya, Clemente Marroquín Rojas, y Miguel Ángel Asturias, entre otros. En esos años, los estudiantes universitarios provenían principalmente de las clases altas de la sociedad guatemalteca y el total de estudiantes apenas sobrepasaba los doscientos.

El gobierno de Carlos Herrera y Luna reorganizó las Facultades de la Universidad, que quedaron constituidas por decretos gubernativos en abril y mayo de 1920 en la siguiente forma:

  • Facultad de Ciencias Naturales y Farmacia
  • Facultad de Derecho, Notariado y Ciencias Políticas y Sociales
  • Facultad de Ciencias Médicas
  • Facultad de Ingeniería

Asimismo, en reconocimiento a la colaboración que los estudiantes universitarios prestaron al Movimiento Unionista, devolvíó a las Facultades Superiores la autonomía para la elección de autoridades de acuerdo al siguiente decreto:

Decreto No. 1031
La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala

DECRETA:

Artículo 1o.- Se deroga el Decreto Legislativo No. 193, emitido el 21 de marzo de 1893, y en consecuencia, quedan en vigor las disposiciones de la Ley de Instrucción Pública, modificadas por el mencionado Decreto.
Artículo 2o.- Las elecciones de los miembros de las Juntas Directivas de las diversas Facultades Profesionales, tendrán lugar el presente año en el corriente mes de mayo, y los electos tomarán posesión de sus cargos inmediatamente; pero el período de dos años de su ejercicio se contará desde el mes de enero próximo entrante.
Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.
Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Guatemala, el cuatro de mayo de mil novecientos veinte.

Arturo Ubico Presidente de la Asamblea

Adrián Recinos Secretario
— Tomado de: «Decretos del Organismo Legislativo». El Guatemalteco, Diario Oficial de la República de Guatemala – América Central. 10 de mayo de 1920.

Finalmente, y también por reconocimiento a la contribuciones de los universitarios al derrocamiento de Estrada Cabrera, el gobierno otorgó un espacio para que los Estudiantes Universitarios pudieran celebrar reuniones de toda índole:

Organismo Ejecutivo
Ministerio de Instrucción Pública
Se organiza la Junta Directiva de la Facultad de Ingeniería
Se concede a los Estudiantes Universitarios el uso gratuito del edificio de la Escuela «Manuel Cabral»

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 23 de abril de 1920.
El Presidente Constitucional de la República.
En el deseo de prestar apoyo a los jóvenes Estudiantes Universitarios y con el propósito de que tengan un local adecuado para celebrar sus reuniones y editar sus periódicos científicos,

ACUERDA:

Concederles gratuitamente el uso del edificio que ocupa actualmente la Escuela Nacional de Niñas «Manuel Cabral» situado en la 10a. Calle Oriente, contiguo a Capuchinas.
Comuníquese.

HERRERA
El Secretario de Estado en el Despacho de Instrucción Pública

Manuel Arroyo
— Tomado de: «Decretos del Organismo Ejecutivo». El Guatemalteco, Diario Oficial de la República de Guatemala – América Central. 25 de abril de 1920.

No es de sorprender, pues, que de esta época date la Asociación de Estudiantes «El Derecho» y la Asociación de Estudiantes Universitarios, que fue fundada el 22 de mayo de 1920.

Los estudiantes de la “generación del 20” hicieron contribuciones notables a la Huelga de Dolores. Aparte de revivir el No Nos Tientes, escribieron la letra de la Canción de Guerra Estudiantil «La Chalana», en la cual hacen critica mordaz de todos los miembros de la sociedad guatemalteca. Ahora bien, es importante destacar que las opciones para colocarse, ascender y publicar en Guatemala de entonces eran limitadas, ya que la vieja guardia de escritores e intelectuales esperaba de las generaciones jóvenes deferencia y respeto; ante esa situación la generación del 20 trató de ampliar el mercado cultural, creando la Universidad Popular en 1922 para aumentar la instrucción del obrero guatemalteco y acercándose al socialismo para criticar el orden establecido. La cuestión social del indígena guatemalteco y el papel que debía jugar la educación como una vía de redención de los ectores populares fueron dos de los ejes principales de los estudiantes y profesionales jóvenes en la década de 1920. Este compromiso con los intereses de los obreros e indígenas fue únicamente una estrategia para colocarse políticamente en la esfera pública; la Generación del 20 compartía con la vieja guardia liberal cabrerista desprecio y temor por las culturas populares. Esto fue evidente a medida que los jóvenes escalaron puestos en la jerarquía estatal, ya que poco a poco fueron abandonando su ideario radical e incluso hubo algunos que colaboraron con las dictaduras subsiguientes, especialmente la del general Jorge Ubico Castañeda.

BIBLIOGRAFIA:

 

26 de marzo de 1910: fallece el eminente músico y compositor German Alcántara quien fuera director de la Banda Marcial y del Conservatorio Nacional de Música, y autor de la “Flor del Café”

El maestro Germán Alcántara en 1896.  Fotografia de “La Ilustración Guatemalteca“.

El maestro Germán Alcántara se formó en la Ciudad de Guatemala bajo la tutela de los maestros Vicente Andrino, Emilio Dressner y Lorenzo Morales. Se destacó como notable intérprete del cornetín, siendo por muchos años integrante de la Banda Marcial de Guatemala. Fue tal su maestría en ese instrumento, que el maestro Dressner compuso para él la polka de concierto “Los amores del corneta”.​ La Banda Marcial, fundada por Pedro Visoni y llevada a su primer apogeo por el director alemán Emilio Dressner, se desarrolló muy bien bajo la batuta de Alcántara tras su nombramiento como director de la misma en 1892. Sirvió en esa misma capacidad al frente de la Banda de Antigua Guatemala, y se desempeñó también como director del Conservatorio Nacional de Música desde 1906 hasta su muerte acaecida el 26 de marzo de 1910, durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, el cual corrio con la cuenta de los gastos del sepelio.

Como director, Alcántara era dueño de una autoridad nata y una recia personalidad, y como compositor, cultivó las instrumentaciones para banda y las piezas pertenecientes a la música de salón, las cuales se caracerizan por su encanto melódico de gran romanticismo. Varias de sus composiciones forman parte del patrimonio musical popular guatemalteco, formando parte del repertorio de las más destacadas marimbas y orquestas de Guatemala durante el siglo xx.

Postumamente, el Conservatorio Nacional de Música de Guatemala fue bautizado con su nombre y su efigie fue colocada en el billete de doscientos quetzales, que es la denominación más alta de la moneda guatemalteca.

Entre sus obras más importantes están:

  • “La flor del café”, vals de cuatro números.
  • “Bella Guatemala”, mazurka
  • “Libre pensamiento”, marcha
  • “Dime que me amas”, vals de serenata

BIBLIOGRAFIA:

8 de marzo de 1913: fuerte terremoto destruye Cuilapa, la cabecera del departamento de Santa Rosa, y varios pueblos vecinos

El puento sobre el río Los Esclavos, situado cerca del epicentro del terremoto.  No fue afectado por el sismo.  Fotografía de Alberto G. Valdeavellano, tomada en 1897.  Imagen de “La Ilustración del Pacífico

De acuerdo al boletín enviado al presidente Manuel Estrada Cabrera, el 8 de marzo entre las 9 y 10 de la mañana se sintió en Cuilapa un temblor que dejó en completa ruina a esa cabecera departamentos y los puebos vecinos; en las casas se lamentaban hasta quince víctimas pero fue en la Escuela Pública en donde ocurrió la mayor tragedia, pues allí murieron sepultados dos maestros con todos sus alumnos.​ También se derrumbaron los edificios del Cuartel, del Juzgado de Instancia, el de Administración de Rentas y la prisión, quedando los prisioneros sin custodia alguna. El informe también indica que se interrumpió la conexión telegráfica.

Tanto el terremoto inicial como las réplicas destruyeron muchas casas, escuelas e incluso la catedral y la prisión, con una considerable cantidad de víctimas mortales; similar destrucción sufrieron las localidades de Barberena, Cerro Redondo, Llano Grande y El Zapote también sufrieron daños considerables. También fueron dañados seriamente los poblados de Fraijanes, Pueblo Nuevo Viñas, Coatepeque y Jalpatagua.​ En el área del epicentro, el terremoto provocó derrumbes y bloqueo de caminos y carreteras; los vecinos culpaban del terremoto al cerro Los Esclavos, a 4 km de distancia, al punto que creían haber detectado una gran grieta que se veía desde Cuilapa.​ Por su parte, el puente de Los Esclavos, construido durante la época colonial no sufrió daño alguno.

El sismo se sintió en lugares tan remotos como en el municipio de Salamá, departamento de Baja Verapaz y en la ciudad de Guatemala, en donde provocó alarma, pero solamente daños menores en la infraestructura. También se sintió en el departamento de Sololá y en algunos lugares de El Salvador

BIBLIOGRAFIA:

 

9 de febrero de 1898: tras el asesinato del presidente José María Reina Barrios se inicia la larga presidencia del licenciado Manuel Estrada Cabrera

El general presidente José María Reina Barrios y sus Ministros de Estado.  El licenciado Manuel Estrada Cabrera aparece a la izquiera del presidente, ya que era el Ministro de Gobernación. Imagen tomada de La Ilustración Guatemalteca.

La muerte sorprendió al general José María Reina Barrios a las 8 de la noche del 8 de febrero de 1898, cuando regresaba al Palacio Presidencial luego de visitar a una de sus amantes.  En el palacio había quedado Algerie Benton de Reina, su esposa, encinta de varios meses pero con quien ya no tenia intimidad al punto que la hija que esperaba la Primera Dama era del general Salvador Toledo.

 

El asesinato desencadenó una serie de violentos acontecimientos que causaron la zozobra de los habitantes de la Ciudad de Guatemala.  Pero hubo un personaje que tomó la iniciativa y se dirigió de inmediato a donde estaban los Ministros de Estado reunidos para decidir a quien le correspondía la presidencia interina; este personaje era el primer designado a la presidencia, licenciado Manuel Estrada Cabrera.

Don Manuel acababa de regresar de su exilio en Costa Rica, a donde había sido enviado tras ser destituido como ministro de Gobernación de Reina Barrios por haber desobedecido la orden de no fusilar al ciudadano quetzalteco Juan Aparicio.  Pero la Asamblea no le había quitado su nombramiento como Primer Designado a la Presidencia y por ello, se presentó ante los ministros de Reina Barrios que no se podían poner de acuerdo y les dijo: “¡Vengo a hacerme cargo de la presidencia interina, porque a mí me corresponde!”

Los ministros, estupefactos solo atinaron a decirle que esperara afuera del salón a ver qué decidían.  Estrada Cabrera se sentó en un sillón sin moverse porque sabía que solamente dos cosas podían pasar: que lo mataran o que lo nombraran presidente interino.  Al final, uno a uno los ministros fueron retirándose mirándolo con desprecio, pero accedieron a nombrarlo presidente interino.

Eran las primeras horas del 9 de febrero de 1898, y se iniciaba así una de las presidencias más prolongadas y totalitarias de la historia de Guatemala y que no terminó sino hasta el 14 de abril de 1920.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

24 de enero de 1899: arriba a la Ciudad de Guatemala el escritor y diplomático mexicano Federico Gamboa en representación del gobierno de Porfirio Díaz

El Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala en la época en que Federico Gamboa llegó al país.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 24 de enero de 1899 arribó a la Ciudad de Guatemala el embajador de México y escritor Federico Gamboa, en representación del gobierno del general Porfirio Díaz.  Eran momentos difíciles para México con el auge de la influencia de los Estados Unidos luego de derrotar a España y quedarse con Cuba y Puerto Rico.  Díaz miraba con preocupación el acercamiento que el licenciado Manuel Estrada Cabrera había mostrado hacia los estadounidenses desde que inició su gestion en febrero de 1898.

Gamboa dejó registrado en su obra “Mi Diario” su paso por las tierras guastemaltecas, y en ellas se deja ver la animadversión hacia el gobierno cabrerista.  De hecho, desde el principio dejó constancia de su rechazo al gobierno guatemalteco; pocos días después fue invitado al palacio del ejecutivo por el presidente Manuel Estrada Cabrera para intercambiar impresiones; Gamboa describió el palacio de gobierno de ese entonces como “un caserón destartalado y feo de los antiguos tiempos coloniales que no era agradable a la vista, aunque en su interior la decoración lo hacía un tanto más agradable”.

Luego, Gamboa recorrió la ciudad y la describió su diario, indicando que el paseo de La Reforma -o Bulevar «30 de junio»- “era bellísimo, pero que tenía dos problemas: no había nadie en él y estaba completamente descuidado“.​ Al circular en su carruaje por el paseo “de trazado a la europea“, logró ver tres o cuatro edificios de buena manufactura, los restos derruidos del salón de la Exposición Centroamericana de 1897, el monumento al general Miguel García Granados y el museo del Palacio de La Reforma con el monumento a J. Rufino Barrios, que se encontraba donde hoy en día está el Obelisco.

Conforme pasaron los años fue registrando en su diario los hechos que ocurrían en Guatemala durante el regimen de Estrada Cabrera, incluyendo el terremoto de Quetzaltenango de 1902 y el atentado de la Bomba en 1907​.  Muchos de estos hechos fueron referidos textualmente en la obra “¡Ecce Pericles!” del escritor conservador Rafael Arevalo Martínez, quien no indica al lector que Gamboa tenia un fuerte sesgo anti-cabrerista por la política del gobierno de Porfirio Díaz.

Cuando Díaz fue derrocado en México por la Revolución Mexicana en 1911, el legado y memoria de Gamboa fueron casi olvidados aunque en años recientes ha habido un resurgimiento de su obra.

BIBLIOGRAFIA:

 

20 de diciembre de 1908: la Corte de Justicia Centroamericana exonera al gobierno de Guatemala de los cargos de haber incitado revoluciones en El Salvador y Honduras

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Niñas guatemaltecas representando las cinco naciones centroamericanas durante las fiestas de Minerva en 1908.  Imagen tomada de La Locomotora.

Durante la primera década del siglo XX el gobierno del general Porfirio Díaz en México miraba con preocupación cómo la influencia de los Estados Unidos se iba hacienda cada vez más fuerte en la región centroamericana.  De esta cuenta, quiso contrarrestar el avance de los estadounidenses en Panamá apoyando a los gobiernos de Nicaragua, Honduras y El Salvador, pero se encontró con que el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera en Guatemala era un férreo aliado de los Estados Unidos.

Estrada Cabrera estrechó su alianza con el gigante norteamericano por cuestiones logísticas: tras el asesinato del general José María Reina Barrios el 8 de febrero de 1898, el gobierno de Guatemala recayó en sus manos, pero dicho gobierno estaba muy lejos de ser estable.  Su principal amenaza era la enorme deuda que Reina Barrios había contraído para sufragar los gastos de la construcción del Ferrocarril del Norte, del Puerto de Iztapa y de la Exposición Centroamericana luego del colapso del precio internacional del café en 1897.  Así que para evitar una posible invasion inglesa similar a la que ya había ocurrido en México cuando los franceses invadieron para cobrar las deudas que les tenían, decidió que lo mejor era establecer una alianza con los Estados Unidos, luego de que éstos demostraron su poder tras vencer fácilmente a la armada Española en Cuba en 1898.

Díaz enardeció los ánimos entre los “porfiritos” (apodo con que llamaban despectivamente a los dictadores centroamericanos) al punto que estalló la llamada Guerra del Totoposte que se decidió en favor en Guatemala.  Se celebró un tratado de paz luego de la guerra, pero los rencores se mantuvieron vigentes y hubo intentos de revoluciones en El Salvador y de invasiones en Honduras, los cuales fueron atribuidos a agentes guatemaltecos infiltrados en aquellos países, lo que provocó que Honduras levantara una formal queja en contra del gobierno guatemalteco ante la Corte de Justicia Centroamericana.

Pero los representantes de los países centroamericanos votaron en contra de la petición hondureña y el 20 de diciembre de 1908 el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera se vió más reforzado que nunca:  tenia el apoyo de los Estados Unidos y el favor de la mayoría de sus vecinos, muy a pesar del general Porfirio Díaz.  Estrada Cabrera acababa de sobrevivir dos atentados de magnicidio en 1907 y 1908 de los cuales se escapó milagrosamente y los acontecimientos internacionales lo ayudaron, pues poco después, el gobierno mexicano de Díaz tuvo que combatir a una prolongara revolución que terminó derrocándolo en 1914.

BIBLIOGRAFIA: