2 de septiembre de 1887: el arzobispo Ricardo Casanova y Estrada protesta formalmente el decreto 395 que limitaba la potestad eclesiástica

2septiembre1887
La Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala en 1890. Se aprecia la fuente colonial y las esculturas de los apóstoles, antes de la remodelación de 1896. En el recuadro: el arzobispo de Guatemala, Ricardo Casanova y Estrada. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1887, el ministro de Instrucción Pública del gobierno del general Manuel Lisandro Barillas, dirigido por el salvadoreño Manuel Antonio Herrera, dispuso que se reimprimiera el libro “Cartas a Eugenia” de Fréret, para que fuera lectura obligatoria en todas las escuelas guatemaltecas.  El libro, totalmente anticlerical, fue rechazado por el arzobispo Ricardo Casanova y Estrada en los términos siguientes:1

Desde la primera a la última página, ese opúsculo contiene multitud de herejías, errores y calumnias… Para el autor de las Cartas a Euginea la Religión es una invención de los sacerdotes, es superstición, es fanatismo; los libros sagrados de la Biblia, ficción humana también; la Revelación, un imposible, como si Dios que pudo crear al hombre, no tuviera bastante poder para comunicar con él e instruirlo… Pinta al Sacerdote cristiano con los más negros colores… Que la Fe, la Esperanza y la Caridad son errores y debilidades… La castidad y pobreza voluntarias cosas absurdas prohibiéndole al hombre los más legítimos placeres.  La Religión es un mal; los sacerdotes los más malos de los hombres y peores ciudadanos de un Estado“.1

En resumen, aquel libro era detestado por la Iglesia, y cuando los curas párrocos quisieron prohibirlo, hubo problemas entre ellos y las autoridades municipales.  Los padres llevaban la peor parte, pues terminaban en prisión y eran multados.2

Casanova y Estrada declaró que el libro en mención era pecaminoso y perniciosa, y que constituía pena de pecado y excomunión para quienes lo leyeran.  Al enterarse de dicha resolución eclesiástsica, el 29 de agosto de 1887 el presidente Barillas emitió el decreto 395, que se reproduce a continuación:

DECRETO NUM. 395

MANUEL L. BARILLAS, general de division y presidente de la República de Guatemala,

CONSIDERANDO:

    1. Que por el artículo 92 del Código Penal se etsablece que: “Toda persona, culaquiera que sea su clase, condición o fuero, que, sin el pase del Gobierno, ejecutare en la República bulas, breves, rescriptos o despachos de la Curia Romana; les diero curso o los publicare, será castigado con la pena de arresto mayor y con multa de trescientos a tres mil pesos.
    2. Que para garantizar mejor el orden y tranquilidad públicos, se hace necesario ampliar la prohibición contenida en el artículo transcrito.

Por tanto,

DECRETO:

Artículo 1: El artículo 92 del Código Penal, se adiciona así: “Tampoco deberá darse curso, ni publicarse, bajo ninguna forma, disposiciones dimanadas de cualquier cura eclesiástica, ya tenga la denominación de “Pastorales”, edictos u otra, sin la previa autorización por escrito del Ministerio de Gobernación, quien la negará en caso que tales disposiciones afecten o puedan afectar directa o indirectamente la tranquilidad o el orden público, las leyes o las instituciones políticas o civiles de la Nación; castigándose también la infracción de esta segunda parte del artículo 92 citado, con arresto mayor y multa de trescientos a tres mil pesos.

Artículo 2: Cuando, a consecuencia de la infracción del artículo 92 adicionado, resulten otros delitos, porque se trastorne el orden público, se desobedezcan las leyes o se amenacen las instituciones de la República, se aplicarán las disposiciones respectivas de la legislación penal.

Artículo 3: Este decreto comenzará a regir el día de su promulgación.

Dado en el Palacio del Gobierno, a veintinueve de agosto de mil ochocientos ochenta y siete.

      • M.L. Barillas
      • Siguien las firmas de los Ministros de Estado3

Como se ve, este era un decreto hecho a propósito en contra del arzobispo Casanova y Estrada, y por esta razón, cuando éste presentó su enérgica protesta contra el mismo, el 2 de septiembre, argumentando que limitaba los ejercicios de la potestad eclesiástica y atentaba contra la independencia de la iglesia local, violando los decretos que se referían a la liberal de culto, y que además era un acto de abuso de poder del gobierno, Barillas no esperó más y al día siguiente expulsó al arzobispo país.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Barrera Elías, Modesto Francisco (2013). La reorganización de la Iglesia Católica en la República de Guatemala, durante el gobierno eclesiástico del Arzobispo Ricardo Casanova y Estrada de 1885 a 1913. Guatemala: Universidad de San Carlos, Escuela de Historia. p. 80.
  2. Ibid., 81.
  3. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión. pp. 232-233.

26 de agosto de 1889: nace en Alta Verapaz el general Federico Ponce Vaides, presidente de Guatemala del 1 de julio al 20 de octubre de 1944

26agosto1889
El Calvario y antiguo cementerio de Cobán, Alta Verapaz. Allí estuvo la tumba del general Ponce Vaides hasta que el cementerio fue clausurado. En el recuadro: el presidente Ponce en el primer día de su gobierno interino. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El general Federico Ponce Vaides nació en Cobán, Alta Verapaz, el 26 de agosto de 1889. Siendo adolescente, se trasladó a la Ciudad de Guatemala en donde realizó sus estudios medios en el entonces prestigioso y exclusivo Instituto Nacional Central para Varones, en la Escuela Normal y en la Escuela Politécnica, cuando esta última era una institución de nivel medio que preparaba no solamente militares sino que también ingenieros civiles y topógrafos.1

Ponce ingresó a la Escuela Politécnica el 2 de julio de 1903 y obtuvo sus despachos de teniente de infantería tras el triunfo fortuito de la fuerzas guatemaltecas durante la Guerra del Totoposte el 12 de julio de 1906.  Tras graduarse, fue incorporado en el Estado Mayor presidencial del licenciado Manuel Estrada Cabrera el 2 de enero de 1907.1

Poco a poco fue ascendiendo en la carrera militar, en la ocupó varios puestos: inspector de milicias, instructor militar, jefe de escolta ambulante, jefe político y comandante de armas.  También tuvo cargos en la administración pública, siendo administrator de rentas, alcalde primero municipal y juez de paz.  Incluso fue docente, ya que impartió clases de matemáticas, deportes y ejercicios militares en el Instituto del Norte.2

Se casó en 1922 y tuvo ocho hijos, llegando a ser coronel y comandante de armas del departamento de Petén en 1940.  Allí donde se encontraba cuando fue asecendido a general de brigada el 15 de abril de 1940, ya durante el gobierno del general Jorge Ubico.1 Luego, en 1943 fue incorporado al Estado Mayor General, y allí se encontraba cuando renunció el presidente Ubico el 1 de julio de 1944.2

El periódico oficial “El Liberal Progresista“, dirigido por Ricardo Peralta, dijo lo siguiente tras la renuncia de Ubico: “Estos acontecimientos acaban de culminar con la renuncia del general Ubico, que, con la más noble y majestuosa dignidad, ha resignado su alto cargo en un triunvirato militar, con la sola idea -que fue siempre suya- de que en Guatemala no se desaten disturbios ni se derrame sangre.  Jamás en lo mucho que tenemos de vida política, había visto una resignación del mando de un gobernante tan patriota y noble, como la que nos tocó presenciar casi inesperadamente… Abrigamos la certeza de que la Historia no tendrá que esperar mucho tiempo para que dicte su justiciero veredicto y de en sus páginas la altura que corresponde al más honrado y patriota gobernante que hemos tenido…”3

El triunvirato militar estaba formado por los generales Buenaventura Pineda, Eduardo Villagrán Ariza y Federico Ponco Vaides, y entró en funcionaes inmediatamente.  Y aunque el boletín oficial al respecto dice que fueron designados por el Estado Mayor y que tenían el respaldo absoluto del ejército,4 existen varias versiones sobre cómo fue que se formó el triunvirato que sucedió al general Ubico en la presidencia, ya que los tres generales mencionados eran reconocidos por su incompetencia y adicción al consumo de alcohol.  Una teoría sugiere que fue Roderico Anzueto el que escogió a los militares más incompetentes del Ejército de Guatemala a fin de poderlos manejar a su antojo.5; Pero existen otras versiones que sugieren que los generales estaban ansiosos por saber quién iba a suceder al presidente cuando éste renunciara, y decidieron enviar una comisión formada por los más ineptos para que le preguntaran.6 Es la respuesta del general Ubico la que varía dependiendo de la versión:  unos dicen que cuando le preguntaron quién podía sucederlo, el presidente contestó sin siquiera levantar la vista de los papeles que estaba revisando: “¡ustedes tres!”; otros relatan que cuando entraron los generales a preguntar, Ubico ya había firmado la carta de renuncia y llorando de rabia se las tiró en la cara diciendo: “¡Aquí está esta su m#!@#!”6

Ponce Vaides logró quedarse en el poder como presidente interino, pero fue finalmente derrocado por la Revolución de Octubre, el 20 de octubre de 1944.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Torón España, José (1978) Partidos Políticos y Régimen provisorio de Federico Ponce. Guatemala: Universidad de San Carlos, Escuela de Historia. p. 24.
  2. Ibid., p. 25.
  3. Ibid., p. 20.
  4. Ibid., p. 21.
  5. Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789992248522. p. 18.
  6. Herrera, Víctor Manuel (10 de abril de 1984). Entrevista con un miembro de las juventudes universitarias de 1944. Guatemala: inédita.

 

21 de julio de 1890: Guatemala declara la guerra a El Salvador, iniciando la primera “guerra del Totoposte”

21julio1890
Volcán de Agua visto desde Santa María de Jesús en 1890.  En ese año, los gobernantes de El Salvador, el general Carlos Ezeta (a la izquierda) y de Guatemala, el general Manuel Lisandro Barillas (a la derecha) se enfrascaron en una corta guerra que fue llamada por sus contemporáneos “guerra del totoposte”.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1890, el general Manuel Lisandro Barillas tenía una buena relación con el presidente de El Salvador, general Francisco Menéndez, de tal forma que cuando éste murió durante una revolución en su contra el 22 de junio de ese año, el gobierno guatemalteco emitió el siguiente decreto:1

Decreto No. 430:
Manuel Lisandro Barillas, General de División y Presidente Constitucional de la República de Guatemala,
Considerando:
Que se tiene noticia de haber fallecido, a causa de un movimiento revolucionario en la noche del veintidós de este mes, el Benemérito de la Patria, general don Francisco Menéndez, Presidente de la República de El Salvador:
Que este doloroso acontecimiento es motivo de duelo para el pueblo y gobierno de Guatemala, porque aquel eminente ciudadano, Jefe de una sección hermana, mantuvo leales y amistosas relaciones con esta República, y prestó importantísimos servicios a la paz y a la unión de la América Central:
Que, si por un deber de fraternidad corresponde dar prueba de deferencia al pueblo salvadoreño con motivo de la muerte de su ilustre Mandatario, ese deber es aun más imperioso en estas circunstancias, en que el vecino Estado sufre un movimiento perturbador de la tranquilidad pública, la cual mantuvo el General Menéndez con notable tino;
por tanto;
Decreta:
  1. Durante seis días, que comenzarán a contarse desde esta fecha, los empleados civiles y militares de la República llevarán luto por la muerte del Excelentísimo señor General don Francisco Menéndez, Presidente de la República de El Salvador.
  2. Durante esos mismos días estará izado, a media asta, el pabellón de la República en todos los edificios nacionales.
  3. Este decreto será comunicado por telégrafo a todos los departamentos para que en ellos se haga igual demostración.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a los veincuatro días del mes de junio de mil ochocientos noventa.

  • Manuel L. Barillas
  • E. Martínez Sobral, secretario de Estado de Relaciones Exteriores1

Menéndez había muerto luego del alzamiento de Carlos Ezeta, el cual de inmediato se comunicó con el general Juan Martín Barrundia, antiguo ministro de la Guerra del gobierno de J. Rufino Barrios y enemigo mortal de Barillas, y quien se encontraba exiliado en México trabajando en desestabilizar al gobierno guatemalteco que pretendía juzgarlo por apropación indebida de fondos públicos, y abuso de poder.2  Barrundia había intentado quedarse con el poder a la muerte de Barrios, pero Barillas y los diputados de la Asamblea Legislativa le ganaron la partida.

La situación empeoró y el veintiocho de junio, el gobierno guatemalteco se vió obligado a suspender las garantías constitucionales en los departamentos de Santa Rosa, Jutiapa y Chiquimula:3

Decreto No. 431Manuel L. Barillas, General de División y Presidente Constitucional de la República de Guatemala,

Considerando:

Que los últimos graves acontecimientos de El Salvador, que han perturbado la paz en aquella República, son motivo de amenaza para la tranquilidad en nuestros departamentos limítrofes al vecino Estado:

Que es un deber del Poder ejecutivo velar por la conservación del orden público, dictando las medidas que se dirijan a ese efecto;

Por tanto,

En Consejo de Ministros y con presencia de lo dispuesto en los artículos 39 y 77 de la Constitución,

Decreta:

  1. Se suspende en los departamentos de Santa Rosa, Jutiapa y Chiquimula, las garantías individuales a que se contrae el título 2.° de la ley constitutiva.
  2. Dése cuenta de este decreto a la Asamblea Legislativa en sus próximas sesiones.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala a veintiocho de junio de mil ochocientos noventa.

  • M. L. Barillas,
  • E. Martínez Sobral, ministro de Relaciones Exteriores3

Pero cuando la situación lejos de mejorar se agravó, Barillas extendió la suspensión de garantías constitucionales a todo el país el 20 de julio, mediante el siguiente decreto:4

Decreto Número 433Manuel L. Barillas, General de División y presidente Constitucional de la República de Guatemala

Considerando:

Que los acontecimientos ocurridos en El Salvador y que han sido una amenaza para la tranquilidad del país, determinaron la emisión del decreto de 28 de junio próximo pasado:

Que habiendo tomado mayores proporciones el estado de anarquía de la vecina República, son más trascendentales para la paz de Guatemala los sucesos que en El Salvador se verifican:

Siendo un deber del Gobierno velar por la conservación del orden público: en consejo de Ministros y de conformidad con lo dispuesto en el artículo 39 y 77 de la Constitución,

Decreto:

  1. Se hace extensiva a todos los departamentos de la República la suspensión de las garantías individuales a que se refiere el decreto citado de 28 de junio anterior.
  2. Dése cuenta de este decreto a la Asamblea Legislativa para sus próximas sesiones.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a los veinte días del mes de julio de mil ochocientos noventa.

  • M. L. Barillas
  • F. Anguiando, secretario de Estado de Gobernación y Justicia4

Finalmente, el 21 de julio, Guatemala aceptó la guerra con El Salvador y adjudicó los recursos necesarios para el efecto.  Como la guerra duró apenas unas cuantas batallas y no se resolvió nada con ella, los guatemaltecos la llamaron burlonamente “Guerra del Totoposte“, pues sólo había servido para transportar dicho alimento al frente de batalla. 5  A pesar de esto, la guerra tuvo un importante beneficio para el presidente guatemalteco, ya que el general Juan Martín Barrundia fue muerto por la policía del país cuando se encontraba a bordo del vapor estadounidense “Acapulcoel 28 de agosto de 1890 haciendo escala en el Puerto de San José en camino a reunirse con las fuerzas salvadoreñas.2

El decreto en el Barillas solicitó el uso de recursos para los combates es el siguiente:

Decreto No. 435

Manuel L. Barillas, General de División y Presidente Constitucional de la República de Guatemala

Considerando:

Que las circunstancias que el país atraviesa exigen gastos extraordinarios, que no pueden llenarse con el actual producto de las rentas establecidas:

Que, sin afectar los intereses de las clases pobres ni gravar los artículos de consumo general, se puede atender a aquellas necesidades, haciendo algún aumento transitorio,

Por tanto;

En Consejo de Ministros,

Decreto:

  1. Desde el 1 de agosto del presente año se pagará un peso más por cada quintar de café que se exporte.
  2. La contribución sobre la propiedad inmueble será de seis por millar desde el trimestre en curso.
  3. Se aumentar cinco centavos por cada botella de aguardiente que se extraiga de los depósitos fiscales para el consumo, desde el 1 de agosto del presente año.
  4. Se suspenden los efectos del Decreto número 101 de la Asamblea Legislativa, que declara libre la elaboración de la sal en el país.
  5. Los artefactos y productos naturales que de las Repúblicas de Centro América se introduzcan de 1 de agosto próximo en adelante, serán libres de derechos de importanción, menos la sal común, jabones, candelas de estearina o de cualquiera otra clase, aguardiente y tabaco.
  6. Los aumentos que este Decreto establece tendrán efecto solamente por un año.

Dado en el Palacio del Poder Ejecutivo: en Guatemala, a veintidós de julio de mil ochocientos noventa.

Debiendo reunirse los fondos necesarios para el sostenimiento de las fuerzas que se han levantado con motivo de los acontecimientos políticos, el presidente de la República,

Acuerda:

  1. Autorizar al señor secretario en el Despacho de Hacienda y Crédito Público, para que, de conformidad con las bases que ha formulado, contrate un empréstito por valor de un millón de pesos, que se repartirá proporcionalmente en toda la República.
  2. Igualmente se le autoriza para que nombre las personas que deban encargarse de recoger la subscripción.6

BIBLIOGRAFIA:

  1. Gómez Carrillo, Agustín (1890). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala. IX. Guatemala: El Modelo. p. 116.
  2. Secretaría de Relaciones Exteriores (1891). Report of the secretary of foreign relations of the republic of Guatemala to the national legislative assembly concerning the capture and death of General J. Martín Barrundia (en inglés). Guatemala: El Modelo. p. 5 y siguientes.
  3. Gómez Carrillo, Recopilación de las Leyes, pp. 111,112.
  4. Ibid, p. 116.
  5. Hernández de León, Federico (1930) El Libro de las Efemérides. III. Guatemala: Sánchez y de Guise.
  6. Gómez Carrillo, Recopilación de las Leyes, pp. 117,118.

28 de agosto de 1890: muere a manos de la policía y a bordo de un buque estadounidense anclado en Puerto de San José el general Juan M. Barrundia

28agosto1890
Desembarque de pasajeros en el muelle del puerto de San José en la década de 1890. Nótese que los pasajeros eran llevados en pequeñas embacarciones de los grandes vapores al muelle antes de ser subidos en un elevador. En el recuadro: el general Juan Martín Barrundia. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras la muerte del general J. Rufino Barrios en Chalchuapa, el 2 de abril de 1885, su ministro de la Guerra, el temido general Juan M.  Barrundia empezó a mover los hilos para hacerse con el poder en Guatemala.  Inicialmente le fue fácil, gracias al débil caráter del primer designado a la presidencia, Alejandro M. Sinibaldi, pero no contaba con que los miembros d ela Asamblea legislativa iban a contactar al segundo designado, el general Manuel Lisandro Barillas, entonces jefe político de Quetzaltenango, para que se hiciera cargo de la situación.1

Mediante un hábil ardid durante el sepelio de Barrios en el Cementerio General, Barillas logró hacerse con la presidencia, y para cuando Barrundia se dió cuenta de la treta, ya era tarde. Poco después salió hacia Italia nombrado como embajador de Guatemala en ese país, pero a medio camino le cancelaron el nombramiento1 ya que el nuevo presidente hizo público que Barrundia se había apropiado de grandes cantidades de fondos nacionales y que había abusado de su poder como Ministro de la Guerra durante el gobierno del general Barrios.2  Aunque éste era un secreto a voces, estas investigaciones tenían la intención de enjuiciar al exministro de la guerra, ya que determinaron que Barrundia no solamente había cometido graves abusos de poder, sino que abusos personales en contra de personas que eran sus enemigos personales.3  Así, aunque Barrios había cometido el mismo tipo de abusos y de malversación de fondos, fue Barrundia el que se convirtió en el enemigo público de Guatemala, mientras que Barrios fue endiosado por sus aduladores hasta convertirlo en un héroe que supuestamente murió por el ideal de la Unificación Centroamericana.4

Inicialmente, cuando iba camino de Italia, Barrundia se fue a Nueva York, en donde se encontró con el embajador de Guatemala en Estados Unidos, el licenciado Antonio Batres Jáuregui.  Este último relata el encuentro de esta forma:5

Averigüé que estaban en el hotel Windsor.  Fui a verlos. […] Luego encontré el nombre de don Martín, y en el siguiente renglón decía, Mrs. Barrundia, […] procedentes de Guatemala. […] Salió a recibirme don Martín, y después de las frases usuales, le dije: ‘¿Usted vino con su esposa?’ ‘¿Por qué me lo pregunta?’ replicó, con el modo seco y áspero que gastaba en sus tiempos prósperos de imperioso mando. ‘No me interesa mucho – le repuse- pero, como vi, en el libro de entradas, el nombre de Mrs. Barrundia, me pareció, por ubanidad, preguntar por ella’. ‘¡Ah!, tiene usted razón -agregó- voy a ser franco, traje a la italiana, aquella bailarina, con quien tenía relaciones en Guatemala; y para que pueda vivir conmigo aquí, he puesto que es mi señora’.  [Le respondí]: ‘Váyase usted mañana, a otro hotel.  Esto es muy delicado, en este país.  Si se descubre la falsedad, le costaría dolores de cabeza; además, es peligroso, porque constiutye prueba de reconocimiento de estado.  Pida usted un cuarto contiguo al suyo, para la italiana, en nombre de ella, como si fuera su amiga, nada más procediendo con cautela.  Aquí no son las cosas como allá.’  Al día siguiente les ayudé a arreglar el asunto, porque ninguno de ellos hablaba inglés. Procuré que fuese un hotel en que no hubiera la delicadeza puritana que existe, en ese punto, en todos los de primera clase”.5

Como sabía muy bien que era detestado por el pueblo guatemalteco, Barrundia se cuidó de no regresar y se autoexilió en México hasta 1888, año en que luego de haber solicitado una y otra vez al gobierno de Barillas que le permitieran el retorno, éste se lo autorizó.  Barillas le permitió retornar, pero le pusieron una guardia personal para protegerlo contra el descontento popular contra su persona; Barrundia creyó que pasados tres años el sentimiento de los guatemaltecos se había calmado, pero no pudo llegar a la ciudad de Guatemala, porque a todo lugar al que iba se encontraban con que la guardia no era suficiente para contener a todos los que querían vengarse de él.3

El ex-ministro decidió entonces permanecer en México e iniciar una campaña de desgaste contra el gobierno de Barillas escribiendo y distribuyendo panfletos llenos de insultos y calumnias contra el presidente guatemalteco y pidiéndole a los ciudadanos que se alzaran en armas contra él.6  La intención era derrocar a Barillas y llegar él a poder, para hacerse cargo de un gobierno similar al de Barrios, y que tantos beneficios económicos le habían producido.

De los panfletos pasó a la acción e intentó invadir a Guatemala en dos ocasiones, el 30 de marzo de 1890 y a principios de agosto de ese mismo año, pero en ambas fue neutralizado por las autoridades mexicanas.  Enterado del triunfo del general Ezeta en El Salvador, se embarcó para Guatemala en el vapor estadounidense “Acapulco” con la intención de unirse al ejército salvadoreño para invadir Guatemala, pero fue interceptado en el puerto de Champerico, cuando el vapor se detuvo allí.  Como el capitán del navío no aceptó a entregar a Barrundia, el vapor continuó su marcha al Puerto de San José, y para entonces el gobierno guatemalteco ya tenía un acuerdo con los Estados Unidos para apresar a Barrundia.7

Para ayudar a la captura del ex-ministro, así como para tomar todas las precauciones para protegerlo durante su traslado a la ciudad de Guatemala, el gobierno envió al puerto al subdirector de la Policía con tres agentes, quienes se pusieron a las órdenes del coronel Enrique Toriello, comandante del puerto.  Acompañado de los tres oficiales, Toriello abordó el “Acapulco” tan pronto como recibió la carta donde se autorizaba la captura de Barrundia; el capitán del barco al camarote de Barrundia, pero cuando el capitán empezó a traducir al español lo que decía la carta del embajador de los Estados Unidos, éste inmediatamente sacó sus revólveres y empezó a disparar, primero a Toriello y luego a los agentes de la policía, quienes regresaron el fuego y mataron a Barrundia.8

Al enterarse, una de las hijas de Barrundia, la señora Teresa Barrundia de Bengoechea tomó un revólver fue a la Legación de los Estados Unidos en Guatemala, y entrando al despacho del embajador, lo encontró sentado en su escritorio y le disparó un tiro que fue a dar a un diccionario Webster que estaba en un atril.9 La familia del fallecido reclamó al gobierno estadounidense, generando un conflicto con los Estados Unidos que causó mucho revuelo en ese país, pero que al final se resolvió favorablemente para Guatemala, ya que ésta explicó que el ex-ministro había muerto cuando estaban intentando aprehenderlo por las siguientes razones:

  • Era contrabando de guerra y traidor a la patria, pues iba hacia El Salvador para unirse a un ejército invasor.
  • Había serias acusaciones sobre Barrundia por los crímenes que había cometido durante su gestión como Ministro de la Guerra del gobierno de Barrios.10

BIBLIOGRAFIA:

  1. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia; 1821-1921, Memorias de un siglo. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 490.
  2. Secretaría de Relaciones Exteriores (1891). Report of the secretary of foreign relations of the republic of Guatemala to the national legislative assembly concerning the capture and death of General J. Martín Barrundia (en inglés). Guatemala: El Modelo. p. 5.
  3. Ibid., p. 6.
  4. Polanco Pérez, Perla Patricia (2016)Ubico frente al héroe liberal: El Centenario de Barrios en la legitimación de la dictadura, Guatemala 1935. Guatemala: Universidad de San Carlos, Facultad de Humanidades. p. 68 y siguientes.
  5. Batres Jáuregui, La América Central ante la Historia, p. 508.
  6. Secretaría de Relaciones exteriores, Report of the secretary of foreing relations, p. 7.
  7. Ibid., pp. 23-26.
  8. Ibid., p. 27.
  9. Batres Jáuregui, La América Central ante la Historia, p. 494.
  10. Secretaría de Relaciones exteriores, Report of the secretary of foreing relations, p. 36.

9 de julio de 1906: las fuerzas de El Salvador, al mando del general Tomás Regalado, invaden Guatemala

9julio1906
Celebración en la Plaza de Armas de Guatemala tras el triunfo de las fuerzas guatemaltecas sobre los invasores salvadoreños en 1906.   En el recuadro: efigie del presidente de Guatemala, Manuel Estrada Cabrera, tras la victoria fortuita sobre el general Tomás Regalado.  Fotgrafías de Alberto G. Valdeallano tomadas de “La Locomotora“.

En medio de las tensiones entre el hombre fuerte de El Salvador, general Tomás Regalado, y el presidente Manuel Estrada Cabrera, el 27 de mayo de 1906, fuerzas rebeldes al mando del expresidente, general Manuel Lisandro Barillas, atacaron el puerto de Ocós en San Marcos, pero finalmente fueron rechazados por el ejército guatemalteco.  Luego, el 2 de junio, quinientos revolucionarios intentaron atacar el poblado de Asunción Mita, hasta que, finalmente, las tropas salvadoreñas aparecieron en la frontera, primero comandadas por el general guatematelco Salvador Toledo2 (quien fuera amante de Algerie Benton, esposa del fallecido general José María Reina Barrios)3, y luego por el propio general Tomás Regalado.2

El 10 de julio, el presidente Estrada Cabrera suspendió las garantías constitucionales y declaró la guerra a El Salvador. El presidente guatemalteco intentó dirigir las acciones desde la Ciudad de Guatemala, pero por no tener conocimientos militares no logró mayor cosa; sin embargo, para su fortuna, el general Tomás Regalado murió en El Jícaro, en el departamento de Jutiapa, en circunstancias fortuitas el 11 de julio.2

Y es que mientras Estrada Cabrera y su telegrafista llevaban dos noches sin dormir y poniéndose paños de agua fría para soportar el desvelo, ocurrió que las tropas guatemaltecas que estaban en una altura decidieron retirarse, sin avisarle a otras que se encontraban en una hondonada y con uniformes similares a las de los salvadoreños invasores.  Regalado creyó que todas las fuerzas guatemaltecas se habían retirado y dispuso verificar un reconocimiento junto con su Estado Mayor.  Entonces, las tropas guatemaltecas que quedaban en la hondonada, al verlos, hicieron fuego sin saber quienes eran, matando a Regalado en la acción.2

La mula que el general salvadoreño montaba fue confiscada y cuando vieron que tenía estribos de oro y las iniciales del fallecido militar, buscaron el cuerpo y al encontrarlo le mandaron a Estrada Cabrera un telegrama en que le contaban que a Regalado “se lo sonaron los muchachos“.  Esto llenó de alegría al presidente guatemalteco, quien se puso como loco de gusto e hizo hacer saber la noticia inmediatamente.2  Algunos biógrafos conservadores de Estrada Cabrera incluso han llegado a decir que el presidente hizo circular la noticia de “mataron a Regalado” incluso antes de enterarse de su muerte.

Los restos de Regalado fueron llevados a las bóvedas del templo de Santo Domingo en la Ciudad de Guatemala, después de ser embalsamados.4  Y entonces circuló en la ciudad un versito que decía:

Vengo muerto y embalsamado,
por favor les suplico,
que encierren a Emilio Ubico.
Su servidor: Regalado”.5

Este verso era una burla no solamente a Regalado, sino al famoso “Mata Muertos“, Emilio Ubico, temido Jefe de la Policía de Estrada Cabrera y quien el 8 de febrero de 1898, llegó hasta donde estaba el cuerpo ya muerto del Oscar Zollinger, quien acababa de asesinar al presidente José María Reina Barrios, y desenfundando su pistola le disparó en la cabeza.2,5

La madre de Regalado llegó a Guatemala a solicitar los restos de su hijo, y logró que le dieran el permiso para llevárselo a El Salvador.   El cuerpo llegó por tren hasta el Puerto de San José, en Escuintla, el 12 de agosto de 1906 custodiado por la policía, y al día siguiente fue conducido al vapor “City of Sidney“, en donde se levantó un acta de entrega, que fue firmada por las autoridades y los cónsules.4

Finalmente, los restos del General Regalado fueron sepultados en el Cementerio Santa Isabel de la ciudad de Santa Ana, lugar donde se le construyó un impresionante mausoleo hecho de hierro, bronce y mármol, con una altura de 11 metros y en su cúspide un ángel labrado de bronce puro.6

Aquel hecho sentaría las bases para la hegemonía de Guatemala en la región centroamericana, pero también las de los Estados Unidos, poderoso aliado del gobierno guatemalteco.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un siglo 1821-1921. III Guatemala: Tipografía Nacional. p. 660.
  2. Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008). «Disparos en la Obscuridad. El Asesinato del General José María Reina Barrios». Guatemala: Universidad Francisco Marroquín, Departamento de Educación.
  3. Batres Jáuregui, La América Central ante la Historia, p. 661.
  4. Ibid., p. 662.
  5. Schlesinger, María Elena (15 de noviembre de 2003). Sobre Zollinger y el magnicidio. Guatemala: Diario elPeriódico.
  6. El País (8 de julio de 2012). Restauran mausuleo del General Tomás Regalado en Cementerio Santa Isabel. El Salvador: El País.

 

5 de junio de 1891: el poeta nicaragüense Rubén Darío deja de publicar el periódico semi-oficial “El Correo de la Tarde” en Guatemala

5junio1891
La Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala a finales del siglo XIX.  Detrás del Palacio Colonial que se aprecia a la izquierda se encontraba la Escuela de Cristo, que fue convertida en la Imprenta La Unión y donde se publicada el periódico “El Correo de la Tarde” de Rubén Darío”.  En el recuadro: el gran poeta nicaragüense.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El poeta nicaragüense Rubén Darío estuvo en Guatemala en tres ocasiones: en 1890-91, 1891, en 1892 y en 1915. La primera vez que llegó a Guatemala, fue el 30 de junio de 1890, durante el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas, y se encontró con actos cívicos en las calles celebrando un aniversario más de la Revolución Liberal de 1871. 1 Darío venía huyendo del golpe de estado que dió el general Carlos Ezeta en El Salvador el 22 de ese mes, y en donde murió de un infarto el presidente de facto, general Francisco Meléndez, quien era mecenas del poeta y quien había llegado al poder en 1885 tras perpetrar un golpe de estado contra el presidente Rafel Zaldívar.2 Darío había sido director del diario “La Unión” en El Salvador,3 y al llegar a la Ciudad de Guatemala, se hospedó en el hotel Unión y se puso en contacto con su amigo el poeta y catedrático cubano José Joaquín Palma, a quien había conocido en Nicaragua1 y quien se encontraba en Guatemala en calidad de exiliado y encagado de asuntos del gobierno en el exilio que buscaba la independencia de Cuba.4

De acuerdo a Edelberto Torres, uno de sus biógrafos, Darío fue llamado a la presencia del presidente Barillas, y éste le pidió que le contara cual era la situación en El Salvador.  Barillas, al enterarse, le habría peido que escribiera un artículo en “El Imparcial” (que no era el periódico de Alejandro Córdova que se fundó en 1922), y que publicó bajo el título “La historia negra. Los sucesos en El Salvador”, firmado con el seudónimo “Tácito”.   Otros autores más recientes, no obstante, indican que dicha reunión nunca se produjo, y que Darío escribió su artículo porque ya era un reconocido periodista en Centroamérica.3

Con la autorización de Barillas, los ministros de Hacienda y de Relaciones Exteriores apoyaron a Darío para que creara un diario semioficial, del cual sería director y propietario y que se empezó a publicar el 8 de diciembre de 1890. El periódico se llamó “El Correo de la Tarde” y era editado en la imprenta “La Unión“, propiedad del político y escritor Francisco Lainfiesta.1 (Nota de HoyHistoriaGT: Lainfiesta había establecido su imprenta en el antiguo convento de la Escuela de Cristo en la Ciudad de Guatemala, el cual había adquirido a un precio irrisorio después de que el mismo fuera confiscado a los religiosos durante el gobierno de J. Rufino Barrios, del que Lainfiesta fue Ministro de Fomento5).  Dos de los redactores del periódico de Darío eran José Tible Machado y su sobrino, el entonces adolescente Enrique Gómez Tible1 (quien más tarde cambiaría su nombre por el de Enrique Gómez Carrillo para que no le dijeran “comestible”6).  “El Correo de la Tarde” fue incluyó artículos políticos principalmente, pero también de otros temas, como industria, comercio, y literatura y Darío publicaba con seudónimos e invitaba a destacadas firmas, para atraer la atención de los lectores.1

Darío frecuentaba los ambientes intelectuales y así conoció al joven escritor Máximo Soto Hall, con quien conformó más adelante, junto a Palma, un grupo intelectual que fue descrito siguiente manera: “El poeta bayamés es el padre; Soto Hall, el hijo; y Darío, el Espíritu Santo”.1  De esta forma, Darío fue mentor de Gómez Carrillo y Soto Hall, quienes diez años más tarde serían los principales ideólogos y promotores del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.

A pesar de su diario, Darío estaba pasando por serios aprietos económico y Lainfiesta, le propuso al joven poeta publicar una segunda edición de “Azul“, la cual costeó y le obsequió, para que la vendiera y obtuviera algún beneficio. El libro salió de la imprenta el 20 de octubre de 1890, y en la Ciudad de Guatemala todavía existe una placa conmemorativa en la casa que ocupa el lugar donde antes estuvo la imprenta “La Unión“.1

Después de seis meses hizo traer a su esposa, Rafaela Contreras, y celebraron la boda religiosa el 11 de febrero de 1891, en la capilla del Sagrario en la catedral guatemalteca; en ese momento Darío tenía 24 años, y Rafaela, 17. Los recién casados se fueron a vivir a una casa en en la 10a. calle oriente No. 18 de la Ciudad  de Guatemala.1

Pero, desafortunadamente para los esposos, “El Correo de la Tarde” dejó de circular el 5 de junio de 1891 por lo que la madre de Rafaela los convenció de que viajaran a Costa Rica, donde tenía parientes. Llegó a ese país el 24 de agosto de 1891, y allí nació su primogénito, Rubén Darío Contreras.1


BIBLIOGRAFIA:

  • Hemeróteca PL (18 de enero de 2017).  El paso de Rubén Darío por Guatemala.  Guatemala: Prensa Libre.
  • García Jordán, Pilar (2011). El Estado en América Latina. Recursos e imaginarios, siglos XIX – XXI.  Barcelona: TEIAA. pp. 27-28.
  • Cozar, Arnoldo J. (1965) Arcón PatrioII.  Guatemala: José de Pineda Ibarra, Ministerio de Educación.
  • Evelyn Uhrhan Irving (1963) Ruben Dario in Guatemala, Kentucky Foreign Language Quarterly, 10 (1), doi: 10.1080/00230332.1963.9927637. pp. 14-19.
  • Miller, Hubert J. (1976) La Iglesia y el Estado en tiempo de Justo Rufino Barrios.  p. 115
  • Mendoza, Juan Manuel (1946). Enrique Gómez Carrillo; estudio crítico-biográfico: su vida, su obra y su época (2a. edición). Guatemala: Tipografía Nacional.

16 de mayo de 1891: la Asamblea Legislativa aprueba una nueva Ley Constitutiva del Ejército

16mayo1891
Los cadetes de la Escuela Politéctica haciendo prácticas militares en los campos del antiguo convento de La Recolección, en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, primera sede de la Escuela. En el recuadro: el general presidente Manuel Lisandro Barillas. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El ejército de Guatemala durante el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas tuvo una gris actuación en la Guerra del Totoposte que se había declarado contra el régimen de los Ezetas en El Salvador, por lo que el presidente decidió que se reformara la Ley Constitutiva de la institución para mejorar su operación.  De esta cuenta, la Asamblea Legislativa decretó la Ley Constitutiva el 16 de mayo de 1891, el cual fue aprobado por el presidente Barillas el 22 de ese mismo mes.1

Reproducimos a continuación algunos de los artículos más relevantes de aquella Ley:

Artículo 2: su primera y más importante misión, es sostener la independencia de la Patria, y defenderla de los enemigos exteriores e interiores.

Artículo 3: el mando supremo del Ejército, así como la facultad de disponer de la fuerza, corresponde única y exclusivamente al Presidente de la República.

Artículo 4: El Ministerio de la Guerra es el órgano de comunicación del Centro General, directivo, orgánico y administrativo del ramo de Guerra.

Artículo 5: El territorio de la República se divide militarmente en Zonas, Comandancias de Armas y Comandancias Locales, cuyo número y residencia dependerán de la importancia y condiciones especiales que el Jefe Supremo del Ejército determine.

Artículo 7: el Preisdente de la República tiene la inspección general del Ejército, y cada dos años nombrará cinco inspectores militares que en su representación, vean de cerca el Ejército, su estado y su organización, en la región que a cada uno se designe.

Artículo 8: el Presidente de la República como Jefe Supremo del Ejército, nombrará los Generales en Jefe, quienes organizarán sus fuerzas con arreglo a lo que disponga aquel funcionario.

Artículo 9: a ningún oficial ha de darse posesión del empelo a que fuere promovido, sino en virtud de despacho que presente firmado por el Presidente de la República y refrendado por el Ministro de la Guerra, y sin estos requisitos tampoco serán válidos los grados y demás recompensas militares que conceda el Jefe del Estado.2

Artículo 11: el organimos del Ejército lo constituyen:

    1. El Ministerio de la Guerra
    2. El Estado Mayor General
    3. El Estado Mayor del Presidente
    4. El Cuerpo de Estado Mayor
    5. El Cuerpo de Ingenieros Militares
    6. Las Oficinas Militares
    7. La Escuela Militar (Escuela Politécnica)
    8. La Infantería
    9. La Caballería
    10. La Artillería
    11. El Cuerpo Jurídico Militar
    12. El Cuerpo de Administración Militar
    13. El Cuerpo de Sanidad Militar3

Artículo 12: los empleados y clases del Ejército son:

    1. General de División
    2. General de Brigada
    3. Coronel
    4. Teniente Coronel
    5. Comandante 1.
    6. Comandante 2.
    7. Capitán
    8. Teniente
    9. Subteniente
    10. Sargento 1.
    11. Sargento 2.
    12. Cabo
    13. Soldado3

Artículo 14: los Jefes y Oficiales del Ejército, sólo pueden tener las situaciones siguientes:

    1. La de actividad, que comprende los colocados en los Cuadros orgánicos y comisiones, y los que se hallen con licencia por voluntad propia, sin percibir sueldo y por dos años como máximum.
    2. La de Reservistas, que comprende a las pertenecientes al Ejército de Reserva.
    3. La de Retiro.

Artículo 16: el retiro se obtiene del Ejército:

      1. Por edad
      2. Por impedimiento físico
      3. Por tener veinte años de servicio
      4. Por haber sido postergados para el ascenso durante dos años consecutivos, como resultado de la calificación y examen reglamentarios.

Artículo 17: Los Jefes y Oficiales del Ejército perderán el empleo por causa de delito declarado en sentencia firme, cuando así lo determine el Código Militar.3

Artículo 20: el servicio militar es obligatorio para todos los guatemaltecos desde el llamamiento correspondiente al año en que cumplan veintuno de edad, con las excepciones, exclusiones, exenciones y aplazamientos que la ley establece. (Nota de HoyHistoriaGT: en la práctica, los únicos obligados a prestar el servicio militar eran los indígenas y mestizos pobres).4

Artículo 22: el servicio militar dura veinte años, a contar desde el día en que los llamados son declarados reclutas disponibles.  El tiempo de servicio se divide en activo y pasivo: el activo se cuenta desde el ingreso en el cuerpo y el total obligatorio desde su inscripción en la “Comisión de reclutamiento”.4

Artículo 42: pueden eximirse del servicio los que a continuación se expresan:

  1. Los imposibilitados físicamente
  2. Los hijos únicos de viudas o ancianos pobres, que acrediten mantener a éstos con el personal trabajo.
  3. El que compruebe mantener con su trabajo personal a sus hermanos huérfanos menores de edad.
  4. Los que se hallen desempeñando empleos públicos, cargos concejiles o estén empleados en establecimientos nacionales de enseñanza.
  5. Cuando una viuda o ancianos pobres tengan dos o más hijos, o los huérfanos menores dos o más hermanos obligados al servicio, uno de éstos queda exceptuado.
  6. Los pueblos de indígenas que el Gobierno designe. (Nota de HoyHistoriaGT: en especial los asignados a determinadas fincas cafetaleras por lo dispuesto en el Reglamento de Jornaleros).
  7. Los alumnos de las Escuelas superiores y demás establecimientos nacionales de enseñanza durante el tiempo en que, según la ley, deban hacer sus estudios, terminados los cuales pasarán a cumplir con el servicio a que los haya llamado la suerte. (Nota de HoyHistoriaGT: en esa época había solamente cien estudiantes universitarios en total, y este inciso y el inciso 1. los eximían del servicio militar, pues al graduarse pasaban a ser empleados públicos).4
  8. Los padres de familia que tengan seis o más hijos a quienes mantener con su trabajo personal.
  9. Los artesanos que acrediten asistir con rigurosa puntualida a las Escuelas Nocturnas.4

Artículo 47: la entrada en la Escuela Militar, como aluno, se verificará con sujeción al Reglamento de dicho plantel; y los que terminen con aprovechamiento sus estudios tendrán entrada en los cuerpos en la forma y clases fijadas.5

Artículo 52: en todas las armas e institutos del Ejército, desde sub-teniente a coronel inclusive y sus asimilados, se ascenderá por rigurosa antigüedad sin defectos: a General de Brigada, por elección entre los coroneles más aptos, para el efecto de hacer a la Asamblea Nacional la correspondiente iniciativa, dándose siempre un turno a la antigüedad sin defectos por cada dos vacantes; y en esta misma forma, se efectuará el ascenso de éstos a General de División.6

Artículo 87: la jurisdicción de guerra y los delitos que son de su competencia están consignados en el Código Militar, no pudiendo aplicarse disposición alguna que estén en desacuerdo con las leyes.7

Los sueltos del Estado Mayor General, son los siguientes:

    • General de División: $300.00/mes
    • General de Brigada: $200.00/mes

Los sueldos mensuales en Infantería, son los siguientes:

    • Coronel: $150.00/mes
    • Teniente coronel: $120.00/mes
    • Comandante 1.: $100.00/mes
    • Comandante 2.: $80.00/mes
    • Capitán: $65.00/mes
    • Teniente: $50.00/mes
    • Alférez: $45.00/mes
    • Sargento 1.: $1.00 diario
    • Sargento 2.: $0.75 diario
    • Cabo: $0.625 diario
    • Soldado o corneta: $0.50 diario7

Para que el lector se de una idea de lo que ganaban los miembros del Ejército con respecto a los gobernantes, el general J.Rufino Barrios dejó al morir una herencia de treinta y tres millones quinientos mil pesos de la época.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Museo del Ejército (s.f.). «Manuel Lisandro Barillas»Museo Militar de Guatemala. Guatemala: Ejército de Guatemala.
  2. Gómez Carrillo, Agustín (1892). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1891-1892 X. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 283.
  3. Ibid, p. 284.
  4. Ibid, p.285.
  5. Ibid, p. 288.
  6. Ibid, p. 289.
  7. Ibid, p. 290.
  8. Ibid, pp. 300-301.
  9. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición). Guatemala: Tipografía de “El Renacimiento”. p. 26.

15 de marzo de 1892: el general presidente Manuel Lisandro Barillas entrega la presidencia al general José María Reina Barrios

15marzo1892
Monumento al general José María Reina Barrios en la Avenida de La Reforma a principios del siglo XX.  Al fondo, el Pabellón de la nefasta Exposición Centroamericana con la que el presidente quiso promover la economía guatemalteca. En los recuadros: los presidentes Barillas y Reina Barrios. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.  

Durante el régimen liberal que se extendió del 30 de junio de 1871 al 20 de octubre de 1944, solamente en una ocasión el presidente saliente entregó la banda presidencial a su sucesor; todos los demás o fueron derrocados, o murieron en el poder.  El único que entregó la banda presidencial por su propia voluntad fue el general Manuel Lisandro Barillas, que prefería la vida tranquila de Quetzaltenango que seguir en la presidencia.

Tras las elecciones correspondientes en las que el general José María Reina Barrios venció a sus rivales, los licenciados Francisco Lainfiesta y Lorenzo Montúfar gracias al voto de los soldados analfabetos, el general Barillas le entregó el poder el 15 de marzo de 1892, como queda registrado en el Acta siguiente:

“En la ciudad de Guatemala, a los quince días del mes de marzo del año de mil ochocientos noventa y dos; previa la protesta prevenida por la Constitución, ante la Asamblea Nacional Legislativa, prestada por el ciudadano General José María Reina Barrios, Presidente de la República, se trasladó al Salón de Recepciones del Palacio del Poder Ejecutivo, acompañado de los Diputados a la Asamblea Legislativa, del ciudadano General Manuel Lisandro Barillas, a cuyo cargo ha estado la Presidencia de la República; de los Secretarios de Estado; del Presidente y Miembros del Poder Judicial; del Cuerpo Diplomático; del Consejo de Estado; del Jefe Político de este Departamento y de la Municipalidad de la capital; del General Comandante de Armas y Generales del Ejército; de las Juntas Directivas de las Facultades y Emplados superiores de Hacienda e Instrucción Pública.

Acto continuo el ciudadano General Manuel Lisandro Barillas procedió a darle la respectiva posesión al ciudadano General José María Reina Barrios.

Y para constancia de este acto solemne, se firma la presente por los ciudadanos General Barillas y General Reina Barrios; Presidente y Secretarios de la Asamblea y Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, General Licenciado Francisco A. Villela.”

Una vez en el poder, el general Reina Barrios emitió el siguiente comunicado a sus conciudadanos que podían leer (es decir, a los habitantes pudientes de la Ciudad de Guatemala y de los cabeceras departamentales):

“José María Reina Barrios

General de División y Presidente Constitucional de la República de Guatemala

“A sus conciudadanos,

“El 14 de enero del corriente año, tuve el honor de dirigir un manifiesto a los guatemaltecos, indicando en él cuáles serían los principios políticos que servirían de norma a mi Gobierno, caso de que resultara electo para la primera Magistratura de la República, para la cual se me postulaba entonces.”

“Hoy he tomado posesión de ese elevado cargo, y desde él tengo el gusto de saludar a mis compatriotas, ratificadno cuando dije en mi expresado manifiesto.”

“Llego al poder sin odios ni prevenciones contra persona o agrupación alguna, pues los ataques que se me han dirigido desde la prensa, los creo, no hijos de la mala fe de sus autores, sino más bien el resultado de la exacerbación política, tan natural en los países que por primera vez hacen uso de sus derechos; la mayor satisfacción que tendré en mi vida pública, será la de probar con mis hechos de gobernante, que los que me atacaban tan rudamente, sin ocultar su aversión hacia mi persona, estaban muy equivocados en cuanto a mis propósitos e intenciones.”

“Esa será mi mejor venganza.”

“Abrigo una noble ambición; y es la de establecer en mi país el régimen democrático más genuino, sin las intolerancias del sectario, ni las exageraciones del iluso.”

“La libertad de hoy más, no debe ser una vana palabra, ni quedar solamente escrita en la Constitución.”

“Por más que tenga un credo politico bien definido, comprendo que estoy en la obligación de ser, no el jefe de un partido, sino el de la Nación entera, y aunque es cierto que no es fácil gobernar con todos los partidos indistintamente, sí es un hecho que bajo los anchos pliegues de la bandera liberal, todos tienen cabida, pues ella presta amparo y protección aun a los mismos que la maldicen.”

“No basta fundar las instituciones sobre bases sólidas y duraderas, sino que es necesario que se formen hombres que se encariñen con ellas y que sean su sostén cuando peligren.  La saña del gobernante por los méritos de las personas notables de su país, aunque sean sus adversarios, es no solo bochornosa para él, sino prejudicial a la Nación.”

“Deseara que bajo mi administración, además de que florezcan las artes, las industrias, el comercio y todos los ramos que hacen la riqueza de un país, se dieran a conocer todas las inteligencias y todas las aptitudes de los hijos de Guatemala, a fin de poderla presentar reivindicada ante el mundo con su cuadro de hombres notables por su patriotismo, por sus luces y por su honradez.”

“En fin: mucho queda por hacer, y sé que no es obra de un día el restaurar las fuerzas del país; pero también sé cuánto puede esperarse de un pueblo patriótico como el de Guatemala, dispuesto a ayudar a los hombres públicos a fundar un gobierno justiciero, inflexible para los abusos, sean de los mismos amigos o de los adversaries, y que proceda de acuerdo con la opinion pública sin desviarse de la senda de la libertad y de la ley.”

“Conciudadanos: He ahí expresadas con breves palabras mis intenciones, las que me propongo llevar a cabo con la cooperación y el auxilio de todos vosotros.”

“La obra es patriótica, y todos y cada uno de los hijos de Guatemala, están en el deber de contribuir a su realización.  Eso tiene derecho a esperar, y eso espero de vosotros, el que ha consagrado toda su vida al servicio público, y no tiene más norte que la felicidad de su patria.”

Y al ejército dirigió la siguientes nota:

“Al Ejército:  

“Compañeros de armas: El voto libre de los pueblos me ha llamado a ocupar el puesto de Presidente de la República, el cual ha aceptado, contando como debía contar, con el patriotismo de los guatemaltecos y muy especialmente con la cooperación del valiente ejército, fiel sostenedor de la Independencia Nacional.”

“Uno de mis principales cuidados durante mi administración, será el de promover en todos sentidos la constante mejora y buena organización de las milicias, que son las llamadas a dar respetabilidad al país, y a conservar incólumes los sagrados intereses de la Nación. Vuesta lealtad nunca desmentida, vuestro valor probado en cien combates y vuestra reconocidas prendas de moralidad y de honradez, no me dejan dudar de que mi empresa será fácil y de que unidos todos como debemos estarlo en defensa de nuestras liberatades, lograremos hacer de la patria guatemalteca un país envidiable por su prosperidad y grandeza.”

“Señores Jefes y Oficiales: a vosotros toca ayudarme con vuestra ilustración y patriotismo, yo espero que no me negareis vuestro concurso, con el cual he contado para procurer por todos los medios de que pueda disponer, la ventura de nuestra querida patria.”

Como nota aparte, cabe indicar que aquel día surgió a la vida pública un personaje que se mantendría allí hasta 1920: el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien fue nombrado como Ministro de Gobernación y Justicia.


BIBLIOGRAFIA:


28 de febrero de 1889: el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas firma un contrato para instalar un cable telegráfico submarino en la costa del Atlántico

28febrero1889
Livingston, Izabal en 1890.  Aquí se hizo la instalación del cable submarino para el telégrafo ya que en esa época todavía no se había construido Puerto Barrios.  En el recuadro el general presidente Manuel Lisandro Barillas.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La comunicación telegráfica llegó a Guatemala la década de 1880.  Luego de la construcción de la línea del Pacífico, el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas aprobó el siguiente contrato para un cable submarino en la Costa del Atlántico el 28 de febrero de 1889:

“Contrato celebrado entre el Ministro de Fomento de la República de Guatemala y el señor V. cuenca Creus, para la construcción de un cable telegráfico submarino en la costa del Atlántico.

El Ministro de Fomento de la República de Guatemala, debidamente autorizado por el Presidente de la República por una parte, y por la otra el señor V. Cuenca Creus, han concluido el presente contrato:

  1. El Gobierno de la República de Guatemala concede al señor V. Cuenca Creus, concesionario del cable submarino entre Venezuela y los Estados Unidos, el permiso para establecer una comunicación telegráfica, por medio de uno o más cables submarinos, entre un punto de la costa de Guatemala sobre el mar Atlántico y las posesiones de las Antillas y Venezuela por una parte y con Nueva York y demás países del mundo por la otra, pudiendo dicho cable tocar en uno o varios puntos de Centro y Sur América que no tengan actualmente establecida la comunicación telegráfica submarina directa con Guatemala por el lado del Atlántico.
  2. Del punto de inmersión los referidos cables serán unidos por cuenta del contratista a las líneas terrestres de la República.
  3. El señor V. Cuenca Creus se compromete a unir el cable establecido en un punto de la costa Norte de Guatemala con el cable trasatlántico en proyecto entre la isla de Cuba y España y Francia por Canarias, así que se realice este proyecto.  El gobierno cederá a la Empresa, sin costo alguno, treinta varas cuadradas de terreno público para colocar sus estaciones en el lugar conveniente para el establecimiento del cable, teniendo la preferencia el Puerto de Livingston.  También cederá la parte que se require para la construcción de la casita en que se hará el examen eléctrico.
  4. El Gobierno de guatemala garantiza al señor V. Cuenca Creus la suma de veinticinco mil pesos fuertes de ingresos anuales, y en el caso de que el total de ingresos fuere inferior a esta suma, el Tesoro Nacional abonará al señor Cuenca el déficit que resultare hasta la cantidad garantizada.  Para el efecto la oficina telegráfica del Gobierno, con la cual está conexionada la del cable, llevará de acuerdo con ésta, la cuenta de cablegramas, cuenta que visada por la Superintendencia del Telégrafo Nacional, servirá al gobierno para la liquidación anual con la empresa del cable.
  5. El precio de los telegramas será fijada de común acuerdo entre las dos partes contratantes, según el desarrollo y productos que con el tiempo obtenga la empresa, no pudiendo exceder las tarifas que establezca el señor V. Cuenca Creus de los precios que abona actualmente el público por la línea del Pacífico.  El Gobierno pagará mensualmente a la empresa el valor de los cablegramas, tanto particulares como oficiales, que se transmitan por medio de su telégrafo.
  6. Los cablegramas oficiales, o sean los mensajes que el personal del Gobierno, sus empleados o agentes, hagan transmitir por razón del servicio público, gozarán de una rebaja de treinta y tres y tercio por ciento de la tarifa de los cables de la empresa.  Esta ventaja en favor del Gobierno y de sus funcionarios públicos, regirá mientras dure el presente contrato.  Si la empresa decidiere transmitir por cable noticias públicas, y al Gobierno conviniere recibirlas, pagará por copia de ellas cien pesos mensuales.  Se entiende que las noticias serán recibidas diariamente y contendrán lo esencial de los telegramas de la prensa de los Estados Unidos y Europa.
  7. Si por cualquier evento el servicio del cable se interrumpiere por más de tres días, el Gobierno descontará de la garantía la parte proporcional al tiempo que dure la interrupción.
  8. El Gobierno de la República procurará garantizar por convenios internacionales la neutralidad del cable submarino del Atlántico.
  9. La duración del presente contrato será de veinte años, a contar desde la fecha en que se inaugure la línea telefráfica submarina; pero se tendrá como caducado, si dicha inauguración no ha tenido efecto dentro de dos años, a partir de la fecha en que se firme.
  10. La inmersión del cable, o en caso de ser varios, del primer cable del Atlántico, deberá efectuarse en el plazo de dos años.
  11. Cualquier interrupción en la comunicación telegráfica garantizada por el presente contrato, que exceda de seis meses, será considerada como un abandono de la empresa, salvo los casos de fuerza mayor, debidamente justificados.
  12. Toda cuestión que suscite entre las partes contratantes, con respecto a sus derechos y obligaciones, será sometida a la decisión de los tribunales de la República y resulta por sus leyes.
  13. El Gobierno de gutaemala hará extensivas al señor V. Cuenca Creus todas las ventajas concedidas o que se concedieorn a otras empresas de la misma naturaleza.
  14. El señor V. Cuenca Creus podrá traspasar el presente contrato a otra u otras personas, o a una sociedad legalmente establecida, dando oportuno aviso al Gobierno; pero en ningún caso a un Gobierno extranjero o a agentes o a representantes de éste.

En fe de lo cual, y para debida constancia se firman dos de un tenor en Guatemala, a veintiocho días de febrero de mil novecientos ochenta y nueve.”


BIBLIOGRAFIA:


24 de noviembre de 1890: el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas se reserva todos los terrenos baldíos en las orillas de los cuerpos de agua del departamento de Izabal

24noviembre1890
La entrada a Río Dulce en 1887, en un grabado del libro “Guatemala, the Land of Quetzal”.  En el recuadro, retrato oficial del presidente Barrilas que se conserva en el Museo Nacional de Historia.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

A fin de contar con la suficiente infraestructura para uso público en la costa Atlántica, a las orillas de los ríos navegables y del lago de Izabal, el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas emitió el siguiente decreto:

Palacio del Poder Ejecutivo:

Guatemala, 24 de noviembre de 1890:

Considerando:

Que es conveniente que el Estado pueda disponer en las riberas del lago de Izabal, en las márgenes de los ríos navegables y en las costas, de los terrenos indispensables para usos públicos, el Jefe del Poder Ejecutivo, en observancia del artículo 595 del Código Fiscal,

Acuerda:

Artículo 1.°: El Estado se reserva, para usos públicos, el dominio de los terrenos baldíos comprendidos dentro de las zonas siguientes:

  1. De 200 metros de ancho, contados alrededor y desde la orilla del lago de Izabal;
  2. De 100 metros a cada lado de los ríos navegables, contados desde sus márgenes;
  3. De 500 metros de ancho en las cosas del Atlántico contados desde sus playas.

Artículo 2.°: En consecuencia, en toda escritura de enajenación de terrenos baldíos adyacentes a dichas zonas, se harán constar las reservas del anterior artículo.

Comuníquese.

  • Barillas
  • Anguiano

Con este decreto, práticamente se aseguraba tener a su disposición todos los terrenos a las orillas de los cuerpos de agua del departamento de Izabal, que estaba por convertirse en un importante destino comercial con la construcción de Puerto Barrios y del Ferrocarril del Norte.


BIBLIOGRAFIA: