13 de septiembre de 1831: el gobierno de la República Federal de Centro América establece una férrea política restringiendo la libre locomoción de criollos y mestizos

El Puerto de San José en 1860. Era la única salida del territorio guatemalteco hacia el Litoral Pacífico, pero los barcos atracaban muy esporádicamente.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la expulsion de los miembros del partido conservador del territorio centroamericano, la República Federal de Centroamérica estableció una rígida política para verificar que todos los extranjeros que llegaran al Estado se reportaran a las autoridades de gobierno.

Las medidas exigían que todos los visitantes extranjeros se reportaran a la autoridad edil o gubernamental más próxima, so pena de cárcel.  Tambien se exigía que los jefes ediles notificaran a su inmediato superior de la llegada de cualquier extranjero y que todos los viajeros tuvieran un pasaporte para viajar entre Estados de la República Federal, y entre departamentos de cada Estado, ya que, según decía la ley, “nadie puede transitar libremente”.

Ahora bien, el mismo decreto hace la salvedad de que los comerciantes y los indígenas estaban exentos al requisite del pasaporte, lo que evidencia la intención de no permitir que los criollos conservadores retornaran a la región.

Además de las autoridades ediles, el decreto hace énfasis en que todos los centinelas y dueños de pensiones estaban obligados a hacer cumplir la ley y que debían notificar a las autoridades la presencia de cualquier visitante.

Con semejantes leyes, los conservadores no se atrevieron a retornar al territorio centroamericano, y esperaron pacientemente la oportunidad para hacerlo.  Esta se present cuando se declaró una epidemia de cólera en 1837 y los campesinos se alzaron contra el gobierno liberal del doctor Mariano Galvez enarbolando la bandera de la religion católica.

BIBLIOGRAFIA:

25 de julio de 1838: con el gobierno liberal prácticamente desmantelado, Mariano Rivera Paz, encargado del gobierno del Estado de Guatemala, anula todos los decretos contra los conservadores y las órdenes religiosas

Retrato official de Mariano Rivera Paz, que se encuentra en el Museno Nacional de Historia. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En julio de 1838 los criollos liberales no sabían qué les había golpeado, pues habían pasado de ser los dueños absolutos de la situación en Centroamérica, a tener en sus manos una crisis sin precedents: Nicaragua y Costa Rica se habían declarado estados independientes y en Guatemala las hordas católicas campesinas habían arrasado con el gobierno laico anticlerical del doctor Mariano Galvez.

Era tal la desesperación de los liberals que el mismo José Francisco Barrundia, quien junto con el doctor Pedro Molina eran los máximos líderes de los liberales guatemaltecos, había solicitado ayuda al general campesino Rafael Carrera para que derrocada a Gálvez.  Y es que a Barrundia le había horrorizado que el personaje que aparece en nuestros billetes de veinte quetzales no tuviera problema alguno en implementar tácticas militares de tierra arrasada en las áreas rurales guatemaltecas para tratar de derrotar a los campesinos católicos alzados.

El lector se preguntará cómo fue que Guatemala llegó a una guerra santa entre católicos y no creyentes siendo, como es ahora en el siglo XXI, un país en donde prácticamente la mitad de los habitantes son católicos, y la otra mitad son protestante. Pues bien, en la época que siguió a la independencia estaban muy de moda los ideales de la Ilustración que veía a la religion católica como la raiz de todos los males; de esta forma, los criollos que querían in nuevo sistema social en la region porque el colonial no los favoreció abrazaron la ideología laica, mientras que aquellos que fueron predominantes durante la colonia, mantuvieron su estrecha relación con el clero.

En 1829, Morazán derrotó a Mariano de Aycinena y tomó el poder de la República Federal de Centro América.  Uno de sus primeros decretos fue expulsar a todos los miembros del partido conservador y de las órdenes religiosas para así apropiarse de sus bienes, en especial las grandes haciendas que tenían los religiosos.  Pero no expulsaron a los curas del clero secular, sino que solamente al arzobispo Casaus y Torres, pensando que con la expulsión del líder y la eliminación del diezmo obligatorio los curas quedarían muy mermados.

Los liberales no contaron con la labor de hormiga que hicieron los curas durante el gobierno de Galvez (1831-1838); los sacerdotes se dedicaron a hacerle ver a los campesinos que los liberales eran herejes pues habían expulsado a las órdenes religiosas y hacían negocios con los protestantes ingleses.  Además, los liberals habían impulsado las leyes del matrimonio civil, el divorcio y los juicios de jurados copiando el código de Livingston que se utilizaba en los Estados Unidos, lo que fue aprovechado por los curas párrocos para decirle a los campesinos que los gobernantes iban en contra de la doctrina católica.

Así pues, bastó in detonante para que estallara la revolución rural en Guatemala y esa fue la epidemia de cólera que se desató en 1837.  Cuando se corrió el rumor de que eran los agentes del gobierno los que envenenaban los ríos, los campesinos se levantaron en armas, y eligieron como su líder a Rafael Carrera.  Aquel sería el principio del fin de los liberales en Guatemala mientras Carrera viviera.

Rivera y Paz se hizo cargo del gobierno del estado debido a todos estos acontecimientos y comprendió que todos los decretos anticlericales y en contra de los conservadores iban a ser utilizados en su contra cuando los campesinos tomaran el poder, así que el 25 de julio de 1838 se curó en salud y decidió decretar un olvido generalizado de todo lo decretado en contra de la iglesia católica y los conservadores desde 1821 hasta 1838.  Empezaba así el regimen conservador de los 30 años.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

30 de mayo de 1838: el gobierno de la República Federal de Centro América autoriza a los estados que la componen a constituirse como mejor les parezca

 

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La Nueva Guatemala de la Asunción, vista desde el Cerrito del Carmen.  La Iglesia que se observa al centro es La Merced, y la que se ve a la derecha es la Catedral, todavía sin torres de campanarios.  Grabado de 1876, tomado de Wikimedia Commons.

 

A principios de 1838 el gobierno federal del general liberal Francisco Morazán estaba combatiendo a los alzados guatemaltecos en Mita y Mataquescuintla, liderados por el general campesino Rafael Carrera, y la situación de la región se le empezó a ir de las manos al presidente federal.  El Dr. Mariano Gálvez había sido derrocado y los criollos liberales guatemaltecos se habían refugiado en el recién fundado Estado de Los Altos, el cual formaron con todos los departamentos del occidente guatemalteco, con el beneplácito de Morazán y el Congreso Federal.

Pero en abril de ese añ Nicaragua se declaró como Estado libre, soberano e independiente, lo cual debilit  considerablemente la Federación.  Patra contrarrestar esto, el congreso federal autorizó a todos sus estados miembros que se constituyeran como mejor les conviniese, siempre y cuando conservaran el gobierno republicano representativo.  Todos los estados estuvieron de acuerdo, pero esto ya no le serviría de mucho ni a Morazán ni a los criollos liberales, porque en Guatemala se había consolidado ya una fuerza que no podrían contrarrestar:  el catolicismo conservador del general Rafael Carrera, quien contaba entre sus aliados a los miembros del entonces muy debilitado partido de los criollos conservadores, a los curas párrocos y a los indígenas y campesinos.

Al cabo de dos años, la Federación era solamente un recuerdo, y era Carrera el que imponía su voluntad en Guatemala, tras reincorporar al Estado de Los Altos a Guatemala, expulsar a los criollos liberales a El Salvador y derrotar de forma aplastante a Morazán, quien no solamente perdió la presidencia federal, sino que toda su carrera política, teniendo que huir a Perú.  De allí quiso regresar a Centroamérica, instalándose en Costa Rica, en donde fue fusilado tras intentar hacerse del poder por la fuerza.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

 

 

16 de mayo de 1833: el Dr. Mariano Galvez presenta su renuncia a la jefatura del Estado de Guatemala cuando la Asamblea Legislativa pretende extender el período ordinario de sesiones ante la crisis secesionista en Centro América

 

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Retrato oficial del Dr. Mariano Galvez durante su gestión como Jefe del Estado de Guatemala.  Museo Nacional de Historia.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la invasión a Guatemala en 1829 y la expulsion de los criollos conservadores del clan Aycinena y los miembros de las órdenes regulares de la Iglesia Católica, el general Francisco Morazán y los criollos liberales quedaron al mando de la situación.  En septiembre de 1830 Morazán fue electo presidente de la federación.

 

En Guatemala fue electo como jefe del Estado el doctor Pedro Molina, líder liberal, pero por cuestiones políticas se retiró y en su lugar se hizo cargo de la jefatura Antonio Rivera Cabezas quien on su carácter enérgico mantuvo la tranquilidad del Estado.  Al terminar su período fue sustituido por José Francisco Barrundia, y cuando éste renunció fue sustituido por Gregorio Marquez. Todos ellos fueron crillos liberales.

En las elecciones del 24 de Agosto de 1831 fue popularmente electo el Dr. Mariano Gálvez. El nuevo jefe de Estado se metió de lleno a implementar muchas reformas, sobre todo de índole social, entre las que estuvo la publicación del Código de Livingston, la imposición del matrimonio civil, del divorcio y in Sistema de juicios de jurados, todos ellos novedosos y muy extraños a la población guatemalteca, especialmente la rural.

Pero en 1833 se empezaron a mostrar las fisuras en el seno de la Federación de Centroamérica y todos los estados se declararon autónomos ante la incapacidad del gobierno federal de garantizar su estabilidad política. En Guatemala la Asamblea no quiso acuerpar este movimiento secesionista y propuso que se extendiera el período ordinario de sesiones para emitir una posición cuando ya hubiera algo más claro en el ambiente político de la región.

El jefe de Estado present su renuncia ante la Asabmlea ante esta sutiación aduciendo que esa no era una actitud digna.  La Asamblea no aceptó su renuncia, pero quedó el precedente a pesar de que la Federación ya estaba prácticamente desmembrada. Gálvez continuaría al frente del Estado hasta que fue derrocado por el movimiento católico campesino dirigido por el clero secular y el general campesino Rafael Carrera en 1838.

BIBLIOGRAFIA: