1 de enero de 1837: el Jefe del Estado de Guatemala, doctor Mariano Gálvez promulga los Códigos de Livingston, un nuevo código civil con ideas demasiado avanzadas para su época

Doctor Mariano Galvez. Imagen tomada de Wikimadia Commons.

Reproducimos a continuación cómo describe el escritor Federico Hernández de León cómo fue que se instituyeron los Códigos de Livingston el 1 de enero de 1837:

En enero de ese año se promulgaron los códigos de Livingston, cuya traducción presentara José Francisco Barrundia a su amigo, el doctor Mariano Gálvez, jefe del Estado de Guatemala.  Los trabajos por imponer esas leyes, inadaptables a nuestros medios y a nuestras costumbres, se realizaron desde el año 1832, al poco tiempo de tener la jefatura el doctor Galvez.  El señor Barrundia era un iluso, en el sentido pleno de la palabra; hombre que vivía con los pies en la tierra, y con la cabeza en la luna.  Su prestigio de Patricio le daba ejecutorias para imponer su voluntad y, en los días que se siguieron a la caída del regimen aristócrata (de Mariano de Aycinena), Barrunda fue un oráculo, un mentor, un guía, un punto convergente de todas las miradas y de todas las aspiraciones del partido liberal.

La manera de ser austera de Barrundia, su palabra sentenciosa, su manera de caminar, reposada y prosopopéyica, le daban cartel de super hombre.  Nadie se atrevía a meterse en su vida privada, que pasaba por un modelo de compostura y seriedad.  De modo que, cuando en las asambleas de 1834 y 35, su palabra se levantó abogando por el establecimiento de los jurados y por la promulgación del Código de Livingston no hubo más que atenderle y pasar por lo que pedía. Alguna resistencia razonada se opuso a la acerada voluntad del prócer; pero al cabo, la debilidad dio paso a las innovaciones y el patriarca de los liberales se salió con la suya, capricho que costó al país las más crueles desventuras.

Era imposible que nuestros pueblos pudieran aceptar, apenas salidos de un regimen de trescientos años, lleno de prejuicios y reservas, el sistema de organización social que suponía una obligada preparación.  No quiso considerer Barrundia que el indígena estaba distanciado del cuákero, como el sol de la luna; y la hecatombe hubo de sobrevernirse ruinosa, envolvente, mortal.  El 6 de marzo el pueblo de San Juan Ostuncalco, en la region de Los Altos, compuesto totalmente de indígenas, se levantó una rebelión contra las autoridades que lo acoquinaban.  Hubo asesinatos y una bullanga de todos los diablos.  El gobierno ratificó sus temores y el doctor Galvez comprendió que había pecada de dúctil y complaciente.  

Al mes siguientes, el cólera asiático se presentó de modo espantoso.  

Aquel sería el principio del fin del gobierno liberal de Guatemala, que cayó en 1838 y no retornaría al poder sino hasta en 1871.

BIBLIOGRAFIA:

 

2 de diciembre de 1833: a fin de combatir la amenaza del cólera morbus, el gobierno liberal decreta cuarentena para los buques y pone a los presos a disposición del servicio público

Real Palacio de la Nueva Guatemala de la Asunción en 1915, aproximadamente.  En este edificio estaban tanto la sede de las autoridades del Estado de Guatemala, como la cárcel de la ciudad.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En 1833 se estaba extendiendo una epidemia de cólera en los estado de la República Mexicana, lo que puso sobre aviso a la jefatura del Estado de Guatemala.  La Asamblea Legislativa emitió entonces un decreto el 2 de diciembre de 1833 en el que explicaba las medidas que iba a tomar el gobierno del estado guatemalteco ante la amenaza de esta epidemia.

En primer lugar, el decreto explicaba que los focos de contaminación eran dos principalmente:

  1. La epidemia que se estaba extendiendo en México
  2. El hacinamiento de presos en las cárceles del Estado.

Luego facultaba al jefe del Estado para que empleara todos los recursos a su disposición y le recomendaba incrementar el presupuesto a los departamentos fronterizos para que evitara la propagación de la epidemia y tambien a que colocara en cuarentena a todos los buques que llegaran a Guatemala procedentes de lugares en donde ya existiera la epidemia. Además, autorizada a que se impusieran arbitrios adicionales para beneficio de la población.

Finalmente, indicaba que  para evitar el hacinamiento de presos se iban a implementar las siguientes acciones:

  1. Colocar a los presos existentes al servicio público para evitar también los focos de corrupción que había en los presidios.
  2. Dejar de imponer penas de cárcel, exceptuando los casos de peligrosos bandoleros.

La epidemia de 1833 se evitó con cierto éxtio pero, irónicamente, sería otra epidemia en 1838 la que provocaría la caída del gobierno liberal.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

26 de noviembre de 1831: el gobierno del Estado de Guatemala declara que las poblaciones de la costa del norte formaran el distrito de Livingston en el departamento de Chiquimula

Edward Livingston, diplomático y politico estadounidense que escribió un código legislativo que los criollos liberales guatemaltecos pretendieron implementar con resultados desastrozos.  En su honor, el distrito ubicado en la desembocadura de Río Dulce fue nombrado “Livingston”.  Imagen de Library of Congress, Washington, D.C..

Durante la época colonial el comercio con la Península Ibérica se hacía desde el Puerto de Omoa, ubicado en la costa de la moderna Honduras.  El territorio que actualmente ocupa el Estado de Guatemala no tenia puertos de salida hacia el Océano Atlántico y eso fue algo que los gobiernos tardaron décadas en arreglar, debido a las constantes guerras que se sucedieron.  Al mismo tiempo, los ingleses aprovecharon ese abandono de la costa noreste de Guatemala para reforzar su posición en el asentamiento de Belice, que entonces se extendía desde Yucatán hasta el río del mismo nombre.

El 26 de noviembre de 1831 se produce el primer intent de establecer una ruta commercial en el norte de Guatemala y para ello se crea el distrito de Livingston en el departamento de Chiquimula.  Se reproduce a continuación el decreto de formación de dicho distrito, por los datos históricos que contiene:

El jefe del Estado de Guatemala con autorización del cuerpo legislativo, y con el objeto de arreglar, bajo el orden legal, las poblaciones establecidas, y que se establezcan en las costas del norte entre los límites del estado, decreta:

  1. Las poblaciones establecidas, y que se establezcan en las costas del norte de este estado, formarán in distrito del departamento de Chiquimula.
  2. Se erige en cabecera de este distrito la que ha levantado el ciudadano Marcos Monteros en la desembocadura del río que sale del golfo dulce.
  3. Y para que el distrito y su cabecera sean un monumento a la legislación y la libertad; para hngar la memoria del legislador patriota Americano, cuyo sistema penal se propone adoptar el Estado, y como anuncio de seguridad y protección, tendrán por nombre Livingston.

¡Qué lejos estaban los criollos liberales de imaginar que ese mismo sistema legislativo que intentaron imponer en el Estado sería el principio de su fin!  Edward Livinston fue un legislador estadounidense que escribió un código legislative para el Estado de Luisiana, en los Estados Unidos, el cual fue traducido al español por el liberal José Francisco Barrundia y transformado en la ley del Estado de Guatemala pocos años después.  Pero tenia el problema de que era totalmente anticlerical, aprobando el divorcio, el matrimonio civil y estableciendo novedosos juicios de jurados para los que se habría necesita tener una población altamente educada.

No pasó mucho tiempo para que se iniciaran las revueltas contra el nuevo sistema judicial al que los curas párrocos (que tenían gran influencia entre los campesinos guatemaltecos) acusaron de herético.

A pesar de la derrota de los liberales en 1839 el poblado mantuvo su nombre, y lo ha mantenido hasta la fecha.

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31 de octubre de 1831: el gobierno del Estado de Guatemala crea y organiza la “Guardia de la Constitución”, el primer cuerpo policial de la vida independiente

Desfile military frente al Palacio del Poder Ejecuitvo de la Ciudad de Guatemala en 1905.  El Palacio, destruido por los terremotos de 1917-18, fue originalmente el Real Palacio y en una de sus secciones funcionaba la cárcel de varones de la ciudad.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En su obra “Memorias de un Abogado“, el eminente escritor e historiador guatemalteco José Milla y Vidaurre describe la vida en la cárcel de la Nueva Guatemala de la Asunción de principios del siglo XIX, poco antes de la Independencia.  Relata como dicha prisión estaba en el mismo edificio que ocupaba el Palacio de los Capitanes Generales y cómo se comportaban los presos dentro del recinto.  Tambien habla del cuerpo de policía colonial, cuyos miembros eran conocidos como “corchetes”.

Tras la Independencia de Centroamérica en 1821, los “corchetes” siguieron por poco tiempo hasta que fueron sustituidos por uno de los primeros cuerpos de policía que hubo en el Estado de Guatemala: la “Guardia de la Constitución”, la cual se estableció el 31 de octubre de 1831 y estuvo conformada por todos los ciudadanos entre 18 y 46 años de edad.  De hecho, todos aquellos ciudadanos que no fueran ya parte activa de la milicia o del ejército permanente, o que no fueran ni eclesiásticos, médicos o profesores quedaban obligados a enlistarse en la Guardia.

El propósito fundamental del nuevo cuerpo era la conservación del orden público y la ejecución de las leyes y estaba dividida en dos grupos,  movible y sedentaria.  La división movible estaba compuesta por los milicianos comprendidos entre los 18 y los 34 años de edad, y la sedentaria por aquellos comprendidos entre los 34 y 46.  Las obligaciones de la guardia movible eran:

  • Apresar a desertores y delincuentes
  • Escoltar presos
  • Acudir al llamado del Jefe Departamental cuando se requiriera resguardar el orden

Por su parte, la obligación de la guardia sedentaria era la de ayudar o suplir a la movible cuando esta última no se diera abasto.

Los oficiales eran: comandante, capitán primero, teniente, subteniente, sargento y cabo y cada poblado tenia su destacamento de la Guardia, cuyo número dependía de la cantidad de habitantes que hubiera.

Este cuerpo fue modificado durante el gobierno conservador y finalmente sustituido por la Policía Nacional durante el gobierno de J. Rufino Barrios.

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16 de octubre de 1852: tras el fallecimiento del doctor Alejandro Marure, se encarga a Ignacio Gómez la recopilación razonada de todas las leyes emitidas hasta la fecha

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Asamblea Legislativa de Guatemala a principios del siglo XX.  Imagen tomada de la revista oficial “La Locomotora” del gobierno de licenciado Manuel Estrada Cabrera.
El gobierno liberal de Mariano Galvez encomendó al Dr. Alejandro Marure que escribiera la historia de la naciente nación, cosa que éste hizo con esmero, pero con un gran sesgo liberal, al punto que al recorder a las autoridades conservadoras no las mencionaba por nombre o se refería a ellas como “miembros del partido Opositor”.

Pero a la caída de Galvez en 1838, los conservadores recuperaron el poder y años después, el 24 de septiembre de 1847, reconociendo la capacidad de Marure, le encomendaron que escribiera una recopilación razonada de todas las leyes que se habían decretado en Guatemala desde la Independencia hasta ese momento.

Desafortunadamente, la muerte sorprendió al primer historiador guatemalteco el 29 de junio de 1851 y no pudo terminar la tarea encomendada, razón por la que el 16 de octubre de 1852 el gobierno del general Rafael Carrera solicitó a don Ignacio Gómez que continuara con la tarea encomendada originalmente al finado Marure.

La tarea era titánica y no fue concluida sino hasta en 1871, cuando el doctor Rafael Pineda de Mont public la Recopilación de Leyes de la República de Guatemala en tres tomos.

Cuando los liberales recuperaron el poder en 1871, también encomendaron a importantes intelectuales la recopilación de leyes, destacándose entre ellos: Juan Mata, Agustín Gómez Carrillo, Viviano Guerra y Felipe Estrada Paniagua, entre otros.

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3 de octubre de 1792: nace en Tegucigalpa, Reino de Guatemala, el general y líder liberal Francisco Morazán

La República Federal de Centro América en 1829, México y el Caribe.  Nótese que ya aparecía el establecimiento inglés al norte del río Belice y que Soconusco y el este de Tabasco eran parte de Guatemala. Mapa tomado de HISTORISCH-GENEALOGISCH-GEOGRAPHISCHER ATLAS von Le Sage Graf Las Cases. Karlsruhe. Bei Creuzbauer und Nöldeke 1829. 

Uno de los personajes más importantes en la historia de Centroamérica es indudablemente el general liberal Francisco Morazán, quien tuvo la distinción de ser president de la República Federal de Centro América, y Jefe de Estado de cada uno de los estados que la conformaban.  Por su gran importancia para los criollos liberales centroamericanos, la figura de este caudillo fue elevada a la categoría de un héroe benemérito por los historiadores de ese partido (entre ellos Ramón Rosa, Lorenzo Montúfar y Ramón Salazar).  Por esta razón había un parque “Morazán” en la Ciudad de Guatemala e incluso el municipio “Morazán” del departamento de El Progreso (antiguamente Tocoy Tzima).

Pero, ¿cuál fue el verdadero papel que jugó Morazán en Guatemala específicamente?

Morazán puede considerarse como el principal enemigo los criollos conservadores que vivían en Guatemala, en especial la familia Aycinena, ya que el lideró el ejército revolucionario que derrotó a las fuerzas federales de Manuel José Arce y a las estatales de Mariano de Aycinena en 1829.  Una vez consiguió que Aycinena se rindiera incondicionalmente, redujo a prisión a todos los criollos conservadores, les confiscó sus bienes y los expulsó de Centroamérica.  Entre los exiliados no solamente había politicos y militares sino que también miembros de las órdenes de frailes, pues muchos de ellos eran descendientes de criollos.

Una vez derrotados los conservadores, Morazán se consolidó como líder en Centroamérica, al mando de los liberales, quienes se apropiaron de las haciendas y posesiones de los exiliados y de los tesoros de los templos y monasterios católicos.  Con esta nueva fortuna, hicieron negocios con los ingleses del asentamiento de Belice y manejaron la República Federal de Centro América.  Pero los conservadores no se quedaron de brazos cruzados y poco a poco empezaron a retornar a la region.

En Guatemala, el clero secular hizo labor de hormiga, instigando a los campesinos rurales en contra del gobierno liberal diciéndoles que las leyes laicas contravenían lo ordenado por la Iglesia, que los liberales eran herejes por negociar con los ingleses, y que no era justo que se hubiese expulsado al arzobispo Ramón Casaus y Torres.  Finalmente, encontraron a un caudillo en el joven campesino Rafael Carrera a quien ungieron como el designado por Santa María para rescatar a Guatemala de las garras de los herejes.

Las rebeliones de Carrera hicieron que Morazán invadiera nuevamente a Guatemala desde El Salvador, implementando una política de tierra arrasada a su paso por el oriente guatemalteco pues allí era en donde tenían sus aliados el ejército campesino.  Tras una hábil estratagema, Carrera derrotó alas fuerzas de Morazán en el centro de la Ciudad de Guatemala en 1840, y con ello dio fin no solamente a la República Federal de Centro América, sino a la carrera política de Morazán que moriría fusilado cuando gobernaba Costa Rica en 1842.

Carrera nunca perdonó a Morazán por las atrocidades que cometió cuando invadió a Guatemala en 1840, y cuando el caudillo guatemalteco invadió a El Salvador en 1862, ordenó cañonear el mausoleo de Morazán hasta que no quedaran vestigio de sus restos.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

 

2 de octubre de 1841: la Asamblea Constituyente de Guatemala, luego de que los conservadores retomaran el poder, ordena quemar los libros prohibidos por la autoridad eclesiástica e impide la libre importación de los mismos

Virgen de la Soledad. Fotografía de Juan José de Jesús Yas, tomada del Endangered Archives Programme. Arcadia (1890-1930).

Cuando se declara la Independencia en 1821, uno de los puntos principales era que se iba a mantener la religión católica como hasta entonces se había hecho.  Sin embargo, los criollos liberales entendieron que para hacerse del poder tenían que deshacerse del poder eclesiástico y abrazaron la bandera del anticlericalismo.

El 6 de diciembre de 1828, en medio de la Guerra Civil Centroamericana que enfrentó a los criollos liberales contra los conservadores, Mariano de Aycinena (jefe de Estado de Guatemala) ordenó que fueran quemados todos los libros prohibidos por la autoridad eclesiástica, y rogó y encargó a dicha autoridad para proceder en contra de aquellos que se opusieran a tal encargo. Para poner en contexto el requerimiento de Aycinena es importante destacar que en ese momento la guerra se estaba inclinando en favor de los liberales dirigidos por el general Francisco Morazán, quien utilizaba como bandera ideológica un movimiento revolucionario basado precisamente en esos libros prohibidos.

Cuando Mariano de Aycinena fue derrocado por Morazán en 1829, la orden caducó y de hecho lo que ahora se prohibió fue la educación religiosa.  Se clausuró la Pontifica Universidad de San Carlos de Borromeo y en su lugar se instituyó la Academia de Ciencias y Estudios, la cual era una institución laica dirigida por el doctor Pedro Molina.

Cuando el gobierno liberal de Mariano Gálvez se desplomó en 1838, los conservadores retomaron el control en el Estado de Guatemala, dirigidos por el caudillo campesino Rafael Carrera, quien era un católico muy fervoroso.  De hecho, la guerra contra Mariano Gálvez tuvo todos los tintes de una Guerra Santa, pues los campesinos peleaban para que se permitiera el regreso de las órdenes regulares y del arzobispo, y que se abriera nuevamente la Catedral Metropolitana, que había estado cerrada desde que el arzobispo Casaus y Torres había sido expulsado en 1829.

Como era de esperarse, la nueva constitución fue de tintes conservadores con grandes poderes para la Iglesia Católica y uno de las enmiendas incluidas fue la de restablecer las prohibiciones dictadas por Mariano de Aycinena en 1828, además de que se establecieron penas con el objeto de impedir la libre introducción y circulación de los libros que leían los criollos liberales.

BIBLIOGRAFIA: