Semana Santa de 1964: se filma en la Ciudad de Guatemala parte de la película mexicana “Sólo de Noche Vienes” con los famosos actores Julio Alemán y Elsa Aguirre

Imagen de Jesús Nazareno de “La Merced” aproximadamente en 1898.  Una fotografía muy similar aparecía en el afiche de la película “Sólo de Noche Vienes”.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En la Semana Santa de 1964 se filmó la película mexicana “Sólo de noche vienes” producida por Panamerican Films y el productor guatemalteco Manuel Zeceña Diéguez, y dirigida por Sergio Véjar. Fue protagonizada por los reconocidos actores mexicanos Elsa Aguirre y Julio Alemán junto a los actores Cosmo Alessio, Rodolfo Landa, Herbert Meneses y Regina Torné. La historia gira en torno a un idilio amoroso que ocurre en los días de la Semana Santa.

La película se filmó en Guatemala y El Salvador.​ En San Salvador se filmaron principalmente las escenas de interiores, en residencias en Santa Tecla y las exclusivas colonias Escalón y San Benito. Por su parte, las tomas exteriores en atractivos turísticos se filmaron en Puerta del Diablo y Planes de Renderos, también en El Salvador. Debido a que el argumento gira en parte sobre la idea de que el personaje interpretado por Julio Alemán ha llegado para ver las procesiones, éstas se filmaron en Guatemala, razón por la que la película inicia el Domingo de Ramos y termina el Sábado de Gloria. Así pues, la película transcurre en una ciudad imaginaria representada alternativamente por San Salvador y Ciudad de Guatemala.

Las procesiones guatemaltecas se pueden ver en esta copia de baja calidad que está disponible en YouTube:

  • Jesús de Candelaria: 37:00
  • La Reseña del templo de La Merced: 41:54
  • Santo Entierro del templo del Calvario: 1:17:00 y 1:19:49

La censura de la época fue muy fuerte contra esta película (que se estrenó en 1966) no solamente por errores de continuidad como cuando Elsa Aguirre entra en el templo de San Francisco y cuando sale de la Catedral Metropolitana, sino porque la actriz luce las prendas íntimas en más de una escena y sostiene una tórrida relación con Alemán en la playa a la hora en que las procesiones de Santo Entierro recorrían la Ciudad de Guatemala.

BIBLIOGRAFIA:

 

31 de marzo de 1528: se funda la Villa Real de Chiapa, hoy San Cristóbal Las Casas, en el estado de Chiapas, México

Catedral de San Cristóbal, Chiapas.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la conquista de la región del atiplano guatemalteco en 1524, la de Chiapa fue sojuzgada por el capitán Diego de Mazariegos quien para mantenerle bajo control español dispuso fundar una villa poblada por españoles e indígenas.  El nuevo poblado se llamó Villa Real y su trazo original se dispuso el 31 de marzo de 1528.

Lo primero que trazaron fue la iglesia, la cual dedicaron a la Virgen de la Anunciación, título que conservó hasta 1535, de acuerdo al documento llamado “Libro de visitación de la Iglesia de nuestra Señora de la Anunciación de eta Villa de San Cristóbal, que se hizo a 7 días del mes de abril de 1535“.  Sin embargo, por razones desconocidas por los historiadores eclesiásticos, la iglesia cambió de nombre en 1538 y ya no estuvo decided a la Virgen de la anunciación sino a San Cristóbal, según la bula papal de Paulo III que elevó la parroquia a Catedral.

Originalmente, la villa estuvo a cargo del obispado de Tlaxcala, hasta que se fundó el obispado de Guatemala.  Pero después, cuando fue erigida en Catedral en 1538 por el papa Paulo III  fue la sede del obispado de Chiapa y estuvo a cargo de lo que es hoy el estado de Chiapas en México y la region de Petén y las Verapaces en Guatemala.   Luego, en 1559, las Verapaces fueron separadas y se constituyeron en su propio obispado, dada su extension territorial y la cantidad de pobladores.

El caso de Soconusco es interesante, pues formó parte del obispado de Chiapa, cuando el fraile dominico Bartolomé de las Casas (o Casaus) era obispo, pero luego, por Real Cédula de 1565 fueron trasladados a la diócesis de Guatemala las regiones de Sacapulas, Sacatepéquez, Soloma y Soconusco.  Tambien es importante notar que por la escasez de curas párrocos el clero secular se veía obligado a echar mano de soldados a los que convertían en capellanes, o a frailes regulares, como en el caso de Las Casas que era fraile.


BIBLIOGRAFIA:

29 de marzo de 1838: tras derogar los códigos de Livingston por sus desastrosos resultados, se decreta que se mantenga la garantia del Habeas Corpus que estos estipulaban

Corte Municipal de Livingston, Izabal en 1887.  Este poblado costero fue llamado asi en honor a Edward Livingston, quien escbirió el código civl de Luisiana que tradujo Francisco Barrundia en 1832 y que el gobierno liberal de Mariano Galvez  intentó aplicar en Guatemala con desastrosos resultados en 1837.  Imagen tomada del libro “Guatemala, the land of Quetzal” de William T. Brigham.

La aplicación de los códigos de Livingston resultó desastrosa para el gobierno liberal de Mariano Gálvez, ya que la población indígena era profundamente católica (aunque con un elevado sincretismo con las tradiciones ancentrales de los pueblos nativos) y veía con recelo que hubiera casamiento civil, divorcio y juicios de jurados. Además, para ser efectiva, necesitaba que los ciudadanos tuvieran cierta preparación, algo por lo que las autoridades españolas nunca se habían preocupado.

He aquí como relata la malhadada implementación el renombrado historiador guatemalteco Federico Hernández de León en su obra “El Libro de las Efemérides”: “El primero de enero de […] 1837 se promulgaron los códigos de Lívingston, cuya traducción presentara [José Francisco] Barrundia a su amigo el doctor [Mariano] Gálvez, jefe del Estado de Guatemala. Los trabajos por imponer esas leyes, inadaptables a nuestros medios y a nuestras costumbres, se realizaron desde el año 1832, al poco tiempo de tener la jefatura el doctor Gálvez. El señor Barrundia era un iluso, en el sentido pleno de la palabra ; hombre que vivía con los pies en la tierra, y con la cabeza en la luna. Su prestigio de patricio le daba ejecutorias para imponer su voluntad y, en los días que se siguieron a la caída del régimen aristócrata, Barrundia fué un oráculo, un mentor, un guía, un punto convergente de todas las miradas y de todas las aspiraciones del partido liberal.

La manera de ser austera de Barrundia, su palabra sentenciosa, su manera de caminar, reposada y prosopopéyica, le daban cartel de super hombre. Nadie se atrevía a meterse en sú vida privada, que pasaba por un modelo de compostura y seriedad. De modo que, cuando en las asambleas de 1834 y 35, su palabra se levantó abogando por el establecimiento de los jurados y por la promulgación de los códigos de Lívingston no hubo más que atenderle y pasar por lo que pedía. Alguna resistencia razonada se opuso a la acerada voluntad del prócer ; pero al cabo, la debilidad dió paso a las innovaciones y, el patriarca de los liberales se salió con la suya, capricho que costó a la patria las más crueles desventuras.

Era imposible que nuestros pueblos pudieran aceptar, apenas salidos de un régimen de trescientos años, lleno de prejuicios y reservas, el sistema de organización social que suponía una obligada preparación. No quiso considerar Barrundia que el [indígena] estaba distanciado del cuákero, como el sol de la luna ; y la hecatombe hubo de sobrevenirse ruinosa, envolvente, mortal. El 6 de marzo el pueblo de San Juan Ostuncalco. en la región de Los Altos, compuesto en su totalidad de [indígenas], se levantó contra las autoridades que lo acoquinaban. Hubo asesinatos y una bullanga de todos los diablos. El gobierno ratificó sus temores y el doctor Gálvez comprendió que había pecado de dúctil y complaciente.”

Así entonces, a principios de 1838 se decidió derogar los citados aunque se mantuvo el derecho de la exhibición personal, o habeas corpus, dado que mantenerlo era muy importante, pues especificaba que ningun habitante del Estado de Guatemala podia ser ilegalmente detenido en prisión, y todos tenían derecho a ser presentados ante juez competente, quien en el caso debía dictar el auto de exhibición de la persona.

El decreto en mención fue publicado el 29 de marzo de 1838 y dice así:

Artículo 14: se conserva la garantía del habeas corpus tal cual está consignada en los códigos. Las cámaras de apelaciones y súplica, los magistrados de ellas, y los jueces de primera instancia tendrán las facultades que los mismos códigos daban sobre el particular, a las cortes de distrito y de apelaciones, y a los jueces de ellas. Cuando el auto de exhibición personal fuere negado por el juez de un distrito, o cuando este se halle impedido para concederlo, podrá ocurrirse al del distrito inmediato y esto lo expedirá.


BIBLIOGRAFIA:

 

28 de marzo de 1680: la Corona Española despacha cédula mandando fundar villas en los poblados de Amatitlán, Petapa y Escuintla en donde se habían avecindado muchos españoles y mulatos que no respetaban a las autoridades indígenas locales

Fotografías de Amatitlán en 1900, mostrando vistas del Lago y del puente construido por los frailes dominicos en el siglo XVII, cuando el poblado fue elevado a la categoría de Villa. Fotografías de Hamilton. M. Weight.

El 6 de abril de 1675 el gobernador del Reino de Guatemala Fernando Francisco de Escobedo envió una carta al rey de España informándole que en los poblados de Amatitlán, Petapa y Escuintla se habían avecindado muchos españoles, mulatos y otras castas son cuales vivían sin autoridad alguna, porque como las autoridades locales eran indígenas no las respetaban ni obedecían. De aquí que cometían muchos delitos y cada día había quejas al respecto en la Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala y en la Real Audiencia.

Escobedo recomendaba que esos poblados fueran entonces convertidos en villas para que se establecieran autoridades españolas que controlaran la situación. Por despacho del 29 de febrero de 1676 el rey solicitó al gobernador que justificara los motivos de su solicitud, por lo que este recabó toda la información que pudo y la remitió el 16 de mayo de 1678.

Cuando el Supremo Consejo de Indias revisó la información enviada por Escobedo, el rey despachó una cédula el 28 de marzo de 1680 ordenando a la Real Audiencia para que fundaran Villas en los pueblos mencionados.

El Cabildo criollo, que no había participado en la solicitud de Escobedo, envió a su Produrador Síndico General como su representante ante la Real Audiencia y solicitó al rey que se suspendiera la creación de las villas, pues estas quedarían fuera de la jurisdicción del Cabildo de la ciudad. Los documentos presentados llevaban las firmas de los principals criollos capitalinos pero tras evaluarlos, la Real Audiencia determinó el 29 de marzo y el 24 de abril de 1681 que se ejecutara la real cédula que ordenaba se fundaran las villas solicitadas por Escobedo.

En 1682 llegó al Reino el licenciado Juan Miguel de Augurio y Alaba, como Visitador General, y como tal, el 10 de febrero de ese año ordenó que se delimitara cada una de las villas. Comisionó al licenciado Diego Ibañez de Faria para que realizara las mediciones y las entregara a la Real Audiencia, la cual las revisó y decidió formar el Corregimiento de los pueblos de San Juan Amatitlán, San Miguel Petapa y Santa Inés.

El nuevo Corregimiento colindaba con los Guazacapam y Acasaguastlán, y con los pueblos de San Cristóbal Amatitlán y Mixco. El primer Corregidor de Petapa y Amatitlán fue el señor Juan de Peralta Cisneros, nombrado el 9 de mayo de 1682.

BIBLIOGRAFIA:

26 de marzo de 1910: fallece el eminente músico y compositor German Alcántara quien fuera director de la Banda Marcial y del Conservatorio Nacional de Música, y autor de la “Flor del Café”

El maestro Germán Alcántara en 1896.  Fotografia de “La Ilustración Guatemalteca“.

El maestro Germán Alcántara se formó en la Ciudad de Guatemala bajo la tutela de los maestros Vicente Andrino, Emilio Dressner y Lorenzo Morales. Se destacó como notable intérprete del cornetín, siendo por muchos años integrante de la Banda Marcial de Guatemala. Fue tal su maestría en ese instrumento, que el maestro Dressner compuso para él la polka de concierto “Los amores del corneta”.​ La Banda Marcial, fundada por Pedro Visoni y llevada a su primer apogeo por el director alemán Emilio Dressner, se desarrolló muy bien bajo la batuta de Alcántara tras su nombramiento como director de la misma en 1892. Sirvió en esa misma capacidad al frente de la Banda de Antigua Guatemala, y se desempeñó también como director del Conservatorio Nacional de Música desde 1906 hasta su muerte acaecida el 26 de marzo de 1910, durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, el cual corrio con la cuenta de los gastos del sepelio.

Como director, Alcántara era dueño de una autoridad nata y una recia personalidad, y como compositor, cultivó las instrumentaciones para banda y las piezas pertenecientes a la música de salón, las cuales se caracerizan por su encanto melódico de gran romanticismo. Varias de sus composiciones forman parte del patrimonio musical popular guatemalteco, formando parte del repertorio de las más destacadas marimbas y orquestas de Guatemala durante el siglo xx.

Postumamente, el Conservatorio Nacional de Música de Guatemala fue bautizado con su nombre y su efigie fue colocada en el billete de doscientos quetzales, que es la denominación más alta de la moneda guatemalteca.

Entre sus obras más importantes están:

  • “La flor del café”, vals de cuatro números.
  • “Bella Guatemala”, mazurka
  • “Libre pensamiento”, marcha
  • “Dime que me amas”, vals de serenata

BIBLIOGRAFIA: